«La cultura no es cosa de patrias y banderas»

‘El tramvia groc’, de Joan Francesc Mira
Editorial Proa
De venta en librerías

Una evocación del pasado sin ira ni rencores y una visión del futuro sin catastrofismos. La mirada de Mira denota la sabiduría y ecuanimidad de quien ha vivido tiempos mucho peores que los presentes, ‘cuando muchos pasaban hambre, muy pocos estudiaban el Bachillerato y no existía la Seguridad Social’. De ese pretérito imperfecto pero feliz, que destila una dulce nostalgia, habla en El tramvia groc (Editorial Proa), primera parte de sus memorias. El tranvía amarillo es el hilo conductor entre sus paisajes familiares en la huerta de la Torre y el centro de Valencia, donde estudiaba en los Escolapios. En ese largo viaje por el tiempo lo que más le indigna es ‘la destrucción de gran parte de la huerta, la transformación de su belleza en algo horroroso; el triunfo de la fealdad’.

Joan Francesc Mira.

Joan Francesc Mira.

¿Cómo sabe uno que ha llegado el momento de escribir sus memorias?

En mi caso, era una idea que me rondaba por la cabeza mucho tiempo. Cuando terminé la traducción de La Odisea de Homero, pensé que había llegado el tiempo. Entonces, uno se concentra, los recuerdos afloran poco a poco, toman cuerpo, y ya sabes que puedes empezar a darle forma al texto.

¿De qué forma se rellenan los inevitables vacíos del olvido?

Se rellenan con calma, evocando imágenes, dejando que una cosa se asocie a otra. Y si ves que el vacío no se llena, no hay que forzar ni inventar substitutos: hay que dejar el espacio vacío y pasar a otra cosa. ¡Y tampoco es necesario ni posible hablar de todo!

¿Cuáles son los mayores objetos de nostalgia de su infancia en la Torre?

La forma de vivir, en casa, en la calle, en el campo, que era todavía una cultura tradicional, casi la misma de siglos antes. Y la visión de la huerta, y el tranvía, y el tráfico de la carretera, y la carpintería vecina. Y todo.

¿Qué ha ganado y perdido la ciudad de Valencia en los años que usted la ha vivido?

Ha ganado bienestar y modernidad, como cualquier ciudad de Europa. Pero ha perdido gran parte de su personalidad histórica y urbana, se ha banalizado, ha destruido gran parte de su patrimonio, como el antiguo Hospital, como tanta arquitectura en ruinas. El barrio de Velluters, por ejemplo, por donde yo pasaba para ir a las Escuelas Pía. No imagino otras ciudades europeas, como Florencia o Burdeos o Amsterdam, con un urbanismo tan destructor como el de Valencia.

¿Existe el valencianismo? Intente definirlo en un par de párrafos.

Podría ser cualquier forma de afecto, interés o pasión, por todo aquello que cubra la palabra ‘Valencia’ o ‘valenciano’: una ciudad, una lengua, un territorio, una historia, y hasta un club de fútbol. Más seriamente, debería ser un sentido de lealtad y responsabilidad cívica, cultural o política por el País Valenciano. Para algunos, lo es.

¿Se puede hablar de cultura valenciana/cultura catalana, o la cultura es algo universal sin patrias ni banderas? 

La cultura, genéricamente, es universal. Pero siempre tiene unas formas y unos contenidos específicos, propios de sociedades o espacios concretos: contenidos que afortunadamente son diferentes y constituyen la gran riqueza de la variedad humana. No es cosa de patrias y banderas: es cosa de paisaje humano, de historia, de arquitectura, de lengua y literatura, y de tantas cosas que nos hacen ser aquello que somos, no una masa general indiferenciada: no somos hormigas, somos personas. En nuestro caso, hay ciertamente un espacio cultural que podemos llamar valenciano/catalán, con muchos elementos comunes y otros más específicos, y otros compartidos a escala europea. Sobre este tema, ya he escrito varios libros, y muchísimos artículos. 

¿Qué es lo que más le preocupa de la situación que atravesamos?

Me preocupa la realidad de tanta gente que sufre, pero también me preocupa esa sensación de catastrofismo, de estar hundidos y sin solución posible: es algo que puede conducir a la rabia destructiva, o a la indiferencia, al egoísmo y a la inhibición. O a las tentaciones de la demagogia y de la extrema derecha.

¿Cómo calificaría la actividad cultural que genera nuestra Comunidad? 

La producción cultural es bien rica en muchos sentidos, desde la literatura a la música popular, por ejemplo. Tenemos más escritores valencianos y en valenciano que en ninguna otra época, y de un nivel perfectamente homologable. Lo que falta es público lector, quizá por falta de ese mínimo patriotismo que da valor a lo que es propio, como en cualquier país. Pero no hay mayor miseria que una cultura que despierta indiferencia o menosprecio a sus propios responsables públicos.

¿Cómo describiría el prototipo del valenciano?

No lo describiría de ninguna manera, porque no existe. Todos los estereotipos son básicamente tópicos y superficiales: el del valenciano, o el del catalán, el castellano, el inglés o el alemán.

Portada del libro de Joan Francesc Mira, 'El tramvia groc'.

Portada del libro de Joan Francesc Mira, ‘El tramvia groc’.

Bel Carrasco

Exposiciones virtuales en ArtStudio.at.BB

ArtStudio.at.BB

Edgar Insuasty

Valencia

Hasta el mes de abril

Llegaron hace año y medio a Valencia procedentes de la capital de la Toscana, Florencia. Se instalaron en la calle Alzira y, primero físicamente en su piso y ahora de manera virtual, no han cejado en su empeño de promover y difundir el arte contemporáneo de una forma diferente. Tan diferente que han montado ArtStudio.at.BB como si fuera una galería al uso, pero sin serlo. Barbara Bacconi está al frente de la misma, bien secundada por el webmaster Federico Zanetti.

Y lo primero que se apresura a decir Barbara, cabalgando alegres sus palabras, es que ArtStudio.at.BB, siendo virtual, funciona como si tuviera espacio físico, lo que le confiere una gran potencialidad. Por ejemplo:el 28 de febrero inauguró a las 18.00 horas la exposición del colombiano afincado en Barcelona, Edgar Insuasty. Habrá acto de clausura dentro de aproximadamente un mes y el artista pasará a formar parte del archivo de la galería. Hasta la fecha y hora anunciada de la siguiente exposición, no se podrá acceder a la misma, cuidando así los ritmos naturales de cualquier exposición física. Eso sí, una vez inauguradas, la capacidad de divulgación es enorme, porque se puede “asistir” desde cualquier ciudad del mundo.

Barbara Bacconi recalca que no se trata de una galería de imágenes, porque cada exposición tiene su fecha de inicio y de clausura, que incluye su correspondiente invitación, inauguración y divulgación. Federico Zanetti, como webmaster especializado en el más alto nivel de las nuevas tecnologías, se encarga de difundir la “cuidada selección” de obras de cada artista, merced a una “meticulosa labor de comisariado”. En todo caso, Bacconi subraya que ella no es “una marchante de arte”: simplemente pone en conexión al artista con el posible comprador a través de la red.

Edgar Insuasty abrió la galería virtual ArtStudio.at.BB con la exposición Timeline. Esa especie de línea continua a la que alude el título, es la que Barbara Bacconi quiere seguir en su galería, cuya virtualidad permite conectar la obra de sus artistas con público de todo el mundo. De Insuasty le interesa esa “tensión entre lo oscuro y lo iluminado” que aparece en su obra. La misma tensión con la que arranca la galería virtual de Bacconi y Zanetti: iluminando con su proyecto el fondo oscuro de la actualidad.