Luna, velvetismo y sentimiento

Luna
12 de octubre de 2017 a partir de las 22 horas
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esq. calle Pío IX de Valencia

Dos años después de aquella gira del 2015 que suponía el retorno del fabuloso grupo neoyorkino Luna vuelve el grupo comandado por Dean Wareham acompañado de su esposa Britta Phillips, de Sean Eden y de Lee Wall.

luna 2

Y lo hacen para presentar dos trabajos discográficos que han visto la luz casi de forma simultánea. Por una parte un EP que lleva por título «A place of greater safety» formado por cinco temas instrumentales que muestran su línea velvética más hipnótica, y por otra un nuevo álbum con título «A sentimental education».

luna-gira-octubre-españa-2

Este álbum, con el que definitivamente retoman su actividad discográfica tras el «Rendez-vous» del 2004, es un trabajo extraordinario integrado por peculiares versiones de canciones no habituales pero pertenecientes a artistas de contrastado renombre, tales como The Cure, Bob Dylan, The Velvet Underground, The Rolling Stones, David Bowie, Fleetwood Mac, Yes, Mercury Rev o Willy DeVille. A ellas se suma una rareza de la new wave perteneciente a un intérprete menos popular como fue Willie ‘Loco’ Alexander.

luna-a-sentimental-education-1

No faltarán en su repertorio algunos de los temas que formaron parte de sus mejores tiempos en la década de los 90 tras la escisión de Galaxie 500, repartidos en singles, ep’s o álbumes de extraordinario nivel, tales como «Lunapark», «Bewitched», «Penthouse», «Pup tent» o «The days of our nights».

luna-a-sentimental-education-2

Una cita altamente recomendable en Rambleta de Valencia que se incluye en este tour junto a otros lugares como Donosti, Santander, Madrid, Barcelona, Bilbao o Palma de Mallorca. Una apuesta segura de la que difícilmente saldrá alguien decepcionado.

Juanjo Mestre

La sucesión de ilusiones de The War on Drugs

La sucesión de ilusiones de The War on Drugs

War on Drugs, el término americano que se utilizó para la campaña contra la producción, consumo y comercio ilegal de drogas durante el mandato de Richard Nixon a principios de los setenta. Fue el nombre de esta banda de Philadelphia lo primero que me impactó en casa de my friend Lou para, acto seguido, escuchar Burning  y sentir esa preliminar atracción que me indica dónde puede haber material musical que merece la pena. Después my tete Joserra en su Land lo elevó a los altares para, insistentemente a posteriori, sentar cátedra en el Exile SH Magazine sobre este artilugio polifónico que mucho me temo, ahora ya sin dudas, estará encaramado en los puestos altos de muchas listas (de las que merecen confianza) sobre mejores discos del 2014.

The_War_On_Drugs-Lost_In_The_Dream-4

Y es que al final tuve que rendirme ante la evidencia a pesar de que me asaltaron ciertas dudas iniciales por las que, incluso, me costaba reconocer dónde estaba el origen de las mismas. Tuvieron que ser más de media docena de audiciones para rastrear y delimitar concretamente esa indecisión, ese titubeo o desconfianza que me impedía admitir que estábamos ante algo grande. Ahora, superadas esas vacilaciones o en un momento determinado absurdos recelos, creo que eran las connotaciones comerciales de algunos de los cortes de este viaje entre sueños las que me provocaban pensar si ese primer flechazo se podría mantener en el tiempo.

Y así, como quien no quiere la cosa, el descubrimiento de “Lost in the dream” me ha servido para indagar en la trayectoria de THE WAR ON DRUGS, de la que no tenía ni pajolera idea. Tercer disco tras “Wagonwheel” del 2008 y “Slave ambient” (que por cierto está de lujo también) del 2011. Verifico muchos nombres que me vienen a la cabeza y que se corresponderían con el mencionado artículo de Joserra porque todo sea dicho, los clava, a partir de ese poso tan denso y ochentero, desde Mike Scott y sus Waterboys a Arcade Fire, desde Mercury Rev a David Bowie, desde Blue Nile a los Cure, desde Al Stewart a Fleetwood Mac o Dire Stratis, desde Pink Floyd a Bruce Springsteen…, para adquirir toda la obra una sensación de épica grandilocuente que pudiera resultarle rimbombante a más de uno pero que por otra parte también tiene mucha lógica en que puede generar bastantes incondicionales y simpatizantes hacia esa exquisitez de arreglos que contiene.

The_War_On_Drugs-Lost_In_The_Dream- portada

La sucesión de fantasías empieza con una hipnosis ambiental de pop sofisticado y enigmático, “Under the pressure”, que podría gozar perfectamente de la bendición de Paul Buchanan. Ídem de lo mismo para una melancólica y sentida “Suffering” o para una etérea “Dissapearing”.

Con los “Red eyes” no miran de reojo sino de frente y con la cabeza bien alta al “Funeral”, la gran obra maestra del S.XXI que los Arcade Fire publicaron en el 2004, mientras que un corte como “All ocean in between the waves” debería pincharse en todas las discotecas del mundo porque lo tiene todo para ser bailada y así, de paso, dejar a un lado tanta tontería y tanto producto mediocre, anodino y vulgar que mueve a los jóvenes en muchos locales nocturnos.

“Eyes to the wind” es una puta maravilla, apunta seriamente a mi canción del año este medio tiempo que se halla en una encrucijada fabulosa, a caballo entre la big music de Mike Scott y el soft rock de Al Stewart. Y el viento nos arrastra a un inquietante pasaje instrumental como “The haunting idle” que podría evocar a Pink Floyd y que, en cierta forma, sirve de preámbulo a una apasionada y efervescente “Burning”, un tema que no vendría nada mal que escuchara el Boss. Y ya de paso, que se agenciara unos auriculares y disfrutara de momentos de enajenación, a buen seguro también de asombro y estupefacción, con “Lost in the dream”, la que da título al álbum y que también contiene muchos matices del pequeño gran Willie Nile.

Cierra “In reverse”, auténtica joya de preciosismo desorbitado, una despedida a lo grande que invita a volver a empezar otra vez con esta fantástica sucesión de ilusiones.

JJ Mestre

http://woody-jagger.blogspot.com/

El camino real de Camper Van Beethoven

CAMPER VAN BEETHOVEN,  El camino real, 2014

A falta de pan buenas son tortas, o mejor sería decir buenas son galletas. Sí, porque la gran masa de la torta lleva consigo demasiada harina friéndose o cociéndose a fuego lento mientras que las galletas son pequeñas porciones con diversas formas, un poco lo que ofrece CAMPER VAN BEETHOVEN en su más reciente aventura titulada “El camino real”, once pequeñas partes que forman un itinerario dulce, grato y agradable. Ah, y si digo a falta de pan es porque algunos llevamos ya cinco años esperando un nuevo trabajo de los excepcionales Cracker, la banda que lidera también David Lowery junto a Johnny Hickman desde 1992. Concretamente la espera se remonta desde el “Sunrise in the land of milk and honey” del 2009. En fin, lo dicho, a falta de Cracker bueno es tener a los Camper.

Portada de "El camino real"

Portada de «El camino real»

En “El camino real” nuevamente el título parece un guiño al público latino, chicano o hispano pero sobre todo da la sensación de que los Camper han recuperado el mejor sonido alternativo californiano que tanto los identificaba. Lo que tengo claro es que mejora y mucho “La costa perdida”, el disco que editaron en el 2013 y que al menos a mí me decepcionó bastante en líneas generales. Ya puestos a ser críticos también superan en mi humilde juicio al “New roman times” del 2004. Eso sí, mención aparte de los últimos tiempos para aquel atractivo homenaje “Tusk” dedicado a los Fleetwood Mac en el 2002 con el que volvían a retomar este proyecto después de trece años.

Evidentemente este nuevo trabajo no tiene a su favor el factor sorpresa de sus exquisiteces ochenteras, a destacar muy principalmente esa obra maestra absoluta titulada “Our beloved revolutionary sweetheart” pero se trata de un álbum que nos devuelve a la realidad, una realidad por la que esta publicación se halla por encima de la media actual y suena mucho más moderno y original de lo que algunos medios especializados tildan a otros tantos.

“El camino real” está marcado principalmente por un meritorio cóctel campestre de pop, country, blues, música folclórica y norteña, se podría decir que más terrenal, más tangible, más sencillo que los inmediatamente anteriores.

El grupo en una imagen histórica, cortesía Camper Van Bethoven

El grupo en una imagen histórica, cortesía Camper Van Beethoven

El consuelo o desahogo con un powerpop marca de la casa ante la melancolía intrínseca del violín acompañante se expresa en “The ultimate solution”, “It was like that, when we got here”, “Classy damesand able gents”, (mi preferidísima), y “Dockweiler beach” (igual parezco un chiflado pero por la forma de cantar Mr.Lowery y en algún detalle más me recuerda a Ian McCulloch con los mejores Echo and The Bunnymen).

Es a partir de “Sugartown” cuando continúan los alientos ante la morriña y la nostalgia pero de una forma más sosegada. En esta segunda parte del trayecto real las melodías son más labradas, ello se corrobora en un medio tiempo como “I live in L.A.”, en una balada in crescendo como “Out like a lion” o en la elegante distinción instrumental de “Goldbase”.

Como colofón un toque country delicioso que podría evocar a The Band y que estaría formado por “Darken your door” y “Grashopper”. Con ellas finaliza un camino real, no por regio ni soberano ni imperial sino porque es un camino verdadero, autentico y eficaz, una vuelta al buen camino.

Juanjo Mestre

http://woody-jagger.blogspot.com.es/