Los espectadores refrendan el 33 Cinema Jove

33ª edición de Cinema Jove
Festival Internacional de Cine de València

La 33ª edición de Cinema Jove, el Festival Internacional de Cine del Institut Valencià de Cultura, celebrado del 22 al 29 de junio de 2018, ha recibido un total de 8.927 espectadores. La cifra supone un aumento de 1.833 espectadores con respecto a los 7.094 de la sesión anterior, casi un 25 % más que el año pasado.

“Hemos intentado combinar los nombres más célebres, como José Sacristán, de quien se proyectó ‘Formentera Lady’, y David Trueba, que presentó su última película, ‘Casi 40’, con cineastas en potencia que no por ser desconocidos tienen menos calidad”, ha explicado el director de Cinema Jove, Carlos Madrid.

De hecho, es una gran noticia para el responsable del festival que el espacio donde más se ha percibido el incremento en la afluencia de público haya sido en el Teatro Rialto, sede de la Sección Oficial de Cortometrajes.

Imagen de la película húngara 'Genezis', de Árpad Bogdán, ganadora del Premio Luna de Valencia al Mejor Largometraje del Festival Internacional de Cine de València Cinema Jove. Fotografía cortesía del festival.

Imagen de la película húngara ‘Genezis’, de Árpad Bogdán, ganadora del Premio Luna de Valencia al Mejor Largometraje del Festival Internacional de Cine de València Cinema Jove. Fotografía cortesía del festival.

El director atribuye el incremento del público asistente a la planificación de la comunicación con más tiempo de antelación que la edición anterior. Como resultado, el festival internacional de cine ha contado con más apoyos comunicativos para mostrar la oferta cinéfila en la ciudad y en el área metropolitana. En opinión de Madrid, el público ha apreciado la calidad de la propuesta artística de Cinema Jove.

“Ciertos directores valencianos muy jóvenes, como Marino Darés, responsable de ‘Halcón ciego’, e Iván Fernández de Córdoba, cuya segunda película, ‘#Seguidores’, participó a concurso en la Sección Oficial de Largometrajes, han tenido la oportunidad de mostrar sus obras, que empiezan a dar signos de personalidad propia”, ha destacado Madrid.

El público que más ha confluido en las secciones oficiales del festival, correspondientes a cortos, largos y webseries, ha sido el más joven. A esta afluencia ha colaborado el contacto de los responsables de la muestra internacional de cine con la comunidad universitaria, con la puesta en marcha, entre otras iniciativas, de un jurado joven integrado por 24 miembros, 12 responsables de premiar al mejor largometraje y 12, al cortometraje más destacado de la Sección Oficial.

“Esto es solo el principio y podemos y debemos incidir más en este sentido”, ha avanzado Carlos Madrid por lo que respecta a futuras ediciones.

CARTEL_FINAL

 

La escalera de Cinema Jove

Cartel de Cinema Jove
Festival Internacional de Cine de València
Del 22 al 29 de junio de 2018

El motivo principal del cartel de este año de Cinema Jove es la figura de una mujer de espaldas, en plena subida de una escalera vertical, a punto de alcanzar el último peldaño con la punta de los dedos. En paralelo, y también en vertical, se desgranan las fechas de celebración del festival de cine, del 22 al 29 de junio.

“La imagen del cartel evoca el concepto de ‘ascensión’, vinculado con el leitmotiv del cine y al que se le puede sacar múltiples significados”, declaró Daniel Rueda, uno de los creadores de la imagen, en el acto de presentación del cartel de la 33 edición del Festival Internacional de Cine de València – Cinema Jove, que tuvo lugar en la tarde del martes 15 en la sede de la EASD (Escola d’Art i Superior de Disseny de València). La directora de Arte de Cinema Jove, Julia Valencia, responsable última de la composición, destacó la coherencia del resultado con la imagen general del certamen. “Tanto el cartel, como la escultura del premio o la escenografía de las galas de inauguración y clausura, por poner algunos ejemplos, responden a los mismos conceptos, a una idea común”, añadió la directora artística.

Obra de Daniel Rueda Anna Devís. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Obra de Daniel Rueda Anna Devís. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La directora de Arte del festival escogió a esta pareja de artistas, al igual que hizo el año anterior con Patricia Bolinches y Señor García, porque “juntos forman un dúo creativo donde la personalidad de ambos ha encontrado un lenguaje único”. Ambientadas en ciudades de todo el mundo y llenas de estructuras llamativas, formas simples y colores pastel, las imágenes de Devís y Rueda no sólo hablan de elegancia, simpleza y minimalismo, sino que subrayan hermosas arquitecturas y muestran una forma única de experimentar la vida cotidiana e interactuar con nuestro entorno más inmediato.

Tanto Devís (instagram.com/anniset) como Rueda (instagram.com/drcuerda), tienen cientos de miles de seguidores en Instagram y han trabajado para Netflix, Coca-Cola, Smart o Swatch, cuya imagen ha dado la vuelta al mundo pasando desde las calles de València a copar las pantallas de la famosa Times Square de Nueva York. No obstante, Devís y Rueda recalcaron lo novedoso que resulta para ambos  trabajar por primera vez “para un festival de cine”.

Obra de Daniel Rueda y Anna Devís, por cortesía de Cinema Jove.

Obra de Daniel Rueda y Anna Devís, por cortesía de Cinema Jove.

El acto de presentación del cartel dio paso a la mesa redonda titulada «El director creativo y otros animales mitológicos”. Junto a Valencia, Devís y Rueda, participó Patricia Bolinches, responsable de la imagen del cartel de la anterior edición. “Más allá de mostrar el nuevo cartel, hemos querido hacer de esta presentación algo didáctico sobre la necesidad de una dirección de Arte en cualquier evento cultural”, indicó Carlos Madrid, director de Cinema Jove.

El festival, organizado por el Institut Valencià de Cultura, celebrará su 33 edición entre el 22 y el 29 de junio, y contará con las secciones oficiales de Largometrajes, Cortometrajes, Webseries, Encuentro Audiovisual de Jóvenes y diferentes ciclos paralelos como Beats & Frames,  dedicado a la música electrónica, una retrospectiva del productor castellonense Fernando Bovaira o El Joven Brian De Palma, en el que se proyectarán los primeros films del director estadounidense.

Cartel de Cinema Jove 2018 por cortesía del festival.

Cartel de Cinema Jove 2018 por cortesía del festival.

El cartel de Cinema Jove, obra de Devís y Rueda

Cartel de Anna Devís y Daniel Rueda
33 edición del Festival Internacional de Cine de València – Cinema Jove
Del 22 al 29 de junio de 2018

La 33 edición del Festival Internacional de Cine de València – Cinema Jove, que se celebrará del 22 al 29 de junio y que está organizada por el Institut Valencià de Cultura, va a contar con el dúo artístico valenciano Daniel Rueda y Anna Devís. Sus imágenes, creadas a través de la fotografía, interactúan de manera creativa con la arquitectura.

Obra de Anna Devís y Daniel Rueda. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Obra de Anna Devís y Daniel Rueda. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La directora de arte del festival, Julia Valencia, escogió a esta pareja de artistas, al igual que hizo el año pasado con Patricia Bolinches y Señor García, porque “juntos forman un dúo creativo donde la personalidad de ambos ha encontrado un lenguaje único”. De Anna Devís destaca que es una creadora espontánea cuyo imaginario habla de la diversión de confeccionar pequeñas historias suspendidas en el tiempo. Mientras que de Daniel Rueda dice que tiene un ojo milimétrico, “es un fotógrafo de la síntesis, la forma y el vacío”, declara Valencia.

Ambientadas en ciudades de todo el mundo y llenas de estructuras llamativas, formas simples y colores pastel, las imágenes de Devís y Rueda no sólo hablan de elegancia, simpleza y minimalismo. Además de subrayar hermosas arquitecturas, sus fotografías también muestran una forma única de experimentar la vida cotidiana e interactuar con nuestro entorno más inmediato.

Obra de Anna Devís y Daniel Rueda. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Obra de Anna Devís y Daniel Rueda. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Tanto Devís (instagram.com/anniset) como Rueda (instagram.com/drcuerda), tienen cientos de miles de seguidores en Instagram y han trabajado para Netflix, Coca-Cola, Smart o Swatch, cuya imagen ha dado la vuelta al mundo pasando desde las calles de València a copar las pantallas de la famosa Times Square de Nueva York.

Es la primera vez que ambos trabajan para un festival de cine y, junto a Julia Valencia, han desarrollado una idea cargada de simbología. En palabras de Rueda: “La imagen del cartel evoca el concepto de ‘ascensión’, un concepto en sí mismo al que se le puede sacar múltiples significados. Además, vincularemos esa imagen con el leitmotiv del cine, haciendo que la pieza central tenga una doble lectura”.

Cartel de Cinema Jove, obra de Anna Devís y Daniel Rueda. Imagen cortesía del festival.

Cartel de Cinema Jove, obra de Anna Devís y Daniel Rueda. Imagen cortesía del festival.

«Dirigir Cinema Jove lo veía como algo quimérico»

Entrevista a Carlos Madrid
Director del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 23 de junio al 1 de julio de 2017

Hace unas semanas terminaba la 32 edición de Cinema Jove, una edición marcada por el cambio de director y todo lo que ello suele conllevar. Podríamos hablar en el presente artículo de la interesante ganadora ‘The Wound’ (John Trengove, 2017) o del cortometraje que se alzó victorioso ‘Submarine’ (Mounia Akl, 2016). También podríamos hablar de Pablo Trapero, Premio Luna de València, y la retrospectiva de su carrera (necesaria), pero de todo eso estoy seguro de que ya han hablado, discutido y seguro que opinado en otros lugares. Nosotros haremos otra cosa.

Me siento con Carlos Madrid (1982), recién llegado de Barcelona, ese chico que hasta hace dos días obraba, junto a su equipo, el milagro de crear un festival de mediometrajes, La Cabina, que trascendía (por fin) las fronteras de la provincia. El lugar elegido era una cafetería de Nuevo Centro en Valencia. La charla, aunque durante unos minutos versó alrededor de esta edición y su compleja realización, se centró en el propio Carlos Madrid, un joven que hacía malabares con un presupuesto exiguo para La Cabina, pero que todo el mundo admiraba y conocía, en parte por ese presupuesto que manejaba.

Inolvidable, por citar algo, fue el cartel de Paula Bonet y cómo la gente lo arrancaba de las paredes (puro fenómeno fan) de la ciudad. Esos detalles ya hablan de un festival grande. Carlos ahora tenía un reto: dirigir el festival con mayor presupuesto de la Comunitat Valenciana y el referente de la ciudad. Madrid coge aire antes de hacer una valoración superficial y personal de cómo había ido este primer año con él a la cabeza.

Carlos Madrid. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carlos Madrid. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Para ser una primera edición y haber dispuesto de este tiempo, la verdad es que ha sido una edición muy difícil pero bastante satisfactoria por mi parte. Creo que las secciones oficiales han tenido mucha calidad, hemos visto mucha gente por las salas. Como toda primera vez de cada persona, toca mucho aprendizaje, bueno, nunca se deja de aprender, pero sobre todo estas primeras veces. Creo que toca mejorar en varios aspectos, pero creo que nos podemos sentir bastante satisfechos”, explica el director de festival.

Me imagino a Carlos Madrid los días previos a la decisión de marcharse a Cinema Jove, asumiendo la enorme responsabilidad que se le venía encima.  Sorbe su granizado de limón, le da una vuelta con la pajita y se dispone a contestar: “Creo que intentando que la cosa no te abrume, considerando todo lo que es, como un trabajo de mucha responsabilidad, con mucha gente pendiente de ti, no solo el equipo, sino la institución, la prensa, los espectadores y la industria valenciana de cine»

Y continúa: «Entonces sientes que hay más ojos mirándote y ese shock a veces se acrecienta, pero es verdad que si te lo tomas como un trabajo e intentando organizarte las cosas, todo se va sobrellevando (…) intentas no dejarte nada, aunque inevitablemente te dejas cosas por hacer, gente con la que hablar; yo de cualquier forma intento tomármelo con tranquilidad, y todo lo que no haya podido hacer en esta primera edición, hacerlo en la segunda”, sentencia acabándose su vaso.

Carlos Madrid es el vivo retrato de cientos de chavales que van a los festivales de cine y en algún momento fantasean con hacer algo más, con mostrar al mundo las grandezas del séptimo arte. Madrid comenzó como todos, pero su sueño fue tomando forma hasta convertirse en realidad, lo que demuestra que con trabajo y esfuerzo, a veces, más de las que creemos, los sueños se   pueden materializar.

Pero, antes de seguir, debemos saber si en realidad éste era uno de sus sueños: “Yo no lo habría imaginado nunca, hasta que los últimos meses del año pasado empezaron a salir nombres y ya me comunicaron que habían pensado en mí. Este festival es al que iba de adolescente, cuando a la edad de 15 años cogía el metro siete días seguidos desde Godella para ver cuatro o cinco sesiones de cortos y largos, y lo que me echaran. Es una sensación rara, porque no es algo que me esperara, ni que creyera que fuera en principio para mí. Otra cosa es que, con los años, de La Cabina haya aprendido algo de este oficio, pero era una cosa casi quimérica”, apunta Carlos.

Carlos Madrid. Imagen cortesía del autor.

Carlos Madrid. Imagen cortesía del autor.

A los que nos gusta el cine, los festivales son parte de nuestra persona. “Supongo que eran parte de mi mundo como espectador, tanto Cinema Jove como La Mostra. En cuanto a festivales, hasta hace seis años no había salido de Valencia, pero luego comencé a ir por Europa para ver un poco más y aprender”, señala Madrid.

Me sorprende su confesión de que la verdadera mecha para parir La Cabina no fuera Cinema Jove, aunque fuera uno de los azuzadores, pero no la chispa. “El festival que tuvo influencia en que poco después comenzara con La Cabina fue L´Observatori, un festival de investigación artística y música de València que ya desapareció en 2012, y que gracias a su director, Blanco Añón, y su equipo, propició que me iniciara en este mundillo”, subraya.

Es una lástima que los buenos festivales, como las buenas personas, nos dejen, pero la vida es así y por lo menos allí se gestó la semilla de un festival que llama a las puertas de los grandes y en el cual, este año por primera vez, Carlos Madrid ya no estará. Las sensaciones deben ser contradictorias, porque al tiempo que La Cabina cumple diez años, él no la dirigirá.

“Bien es cierto que no he sabido ponerle nombre a esa sensación, porque desde que empecé con Cinema Jove he estado muy metido en lo que trabajo. Sí que es cierto que es una sensación agridulce y supongo que me llegará cuando arranque La Cabina en el mes de noviembre y sea un mero espectador. Intento pensar más en la parte dulce que en la agria y le deseo toda la suerte del mundo a Sara [Mansanet] y su equipo”. Sin más, nos despedimos. Carlos Madrid coge su bici y yo me marcho al autobús. Porque, como ya he dicho, a veces los sueños, con mucho trabajo, se pueden cumplir.

Javier Caro

Cinema Jove contabiliza 7.094 espectadores «reales»

XXXII Festival Internacional de Cine de Valencia
Cinema Jove
Cómputo de espectadores: 7.094
Del 23 de junio al 1 de julio de 2017

Cinema Jove, el festival cinematográfico del Institut Valencià de Cultura, que se celebró del 23 de junio al 1 de julio, ha recibido en su 32 edición un total de 7.094 espectadores. Esta cifra corresponde a los espectadores reales que han acudido a las sesiones programadas en sus ocho secciones (Secciones Oficiales, Luna de València, Un futuro de cine, El Joven David Lynch, Art & The City, 30 años de Erasmus, 25 años de Comunicación Audiovisual en el CEU y Proyecciones Especiales).

Este número real de audiencia corresponde con la previsión en la rueda de prensa de presentación del director del festival, Carlos Madrid, que manifestó su pretensión de dotar de realismo y transparencia a las cifras del festival y de considerar metas alcanzables para ir creciendo cada año de manera realista.

Ciclo de David Lynch en el Centre del Carme. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Ciclo de David Lynch en el Centre del Carme. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Con el ánimo de imprimir transparencia a las cifras, la nueva organización del festival quiere dejar claro lo que supone el “espectador real” (no contabilizando para ello visitantes a exposiciones o asistentes a fiestas) y apuesta en adelante por establecer métodos objetivos y fehacientes de contabilidad de espectadores.

Según datos del anterior equipo de Cinema Jove, las ediciones de 2014, 2015 y 2016 tuvieron una cifra de 23.305, 20.474 y 14.827 espectadores respectivamente. Antes de quedarnos con el simple titular o la cifra única, es preciso mostrar los métodos de contabilidad ejercidos hasta el momento para evitar comparaciones erróneas y precisar cuestiones básicas como “qué consideramos espectador” o ciertos métodos de contabilidad que no se corresponden en absoluto con las cifras reales de la actividad a la que se refieren.

EL CASO DE VIVEROS

Esta ha sido la sección históricamente con mayor número de espectadores debido a que no existía control de aforo porque se trataba de entrada gratuita y sin control de billetaje y se realizaba una contabilidad basada en el número total de butacas disponibles e incluso incrementando el número máximo de butacas.

Viveros no se ha realizado en esta edición de Cinema Jove. Si nos ceñimos a las tres ediciones anteriores se contabilizaron asistencias de 6.801 personas en 2014, 8.804 personas en 2015 y 6.079 en 2016. En esta edición se ha decidido prescindir de la ubicación de Viveros y por lo tanto se prescinde de estas cifras, que en cualquier caso se consideran estimativas y que no corresponden a la realidad ya que no existía un control exhaustivo de las mismas.

Ciclo Art&Graffiti en el solar. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Ciclo Art&The City en el solar de la calle Conde Montornés. Imagen cortesía de Cinema Jove.

ACTIVIDADES EXTRAORDINARIAS DE CADA EDICIÓN DEL FESTIVAL

En el contexto de un festival de cine debería establecerse en qué actividades hay que contabilizar espectadores y en cuáles no. También el método de contabilidad. La actual dirección no contempla contar los espectadores de una exposición organizada por el festival.

En ediciones anteriores se contabilizaron:
2011. Exposición Chico y Rita en la FNAC: 3.100 espectadores según la organización.
2014. Exposición Cómicos ibéricos en Lotelito: 2.750 espectadores según la organización.

La nueva dirección del festival no considera los visitantes de una exposición como espectadores del festival. Deben considerarse como asistentes a eventos del festival pero no como espectadores. Por ello, entendemos que los visitantes de una exposición deben reflejarse en la memoria pero no en el cómputo de espectadores porque desvirtúa las cifras reales del festival. Además, el método de contabilización de asistentes no está definido ni existe un sistema de billetaje que acredite la asistencia a las exposiciones.

FIESTAS

Esta dirección tampoco contempla la asistencia a las fiestas en el cómputo de espectadores. Deben reflejarse también en la memoria, pero no son espectadores reales del festival.

Por ejemplo, las fiestas de inauguración y clausura consisten en la continuación de las galas de inauguración y clausura por lo que se contabilizan dos veces los mismos espectadores.

En otras fiestas realizadas durante el festival de ediciones anteriores los asistentes a las fiestas superaban el aforo máximo de los locales y tampoco consta un procedimiento de contabilidad de los asistentes.

Ciclo de David Lynch en el Centre del Carme. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Ciclo de David Lynch en el Centre del Carme. Imagen cortesía de Cinema Jove.

CONCLUSIONES

-En las cifras de al menos las últimas ediciones del festival se contabilizan aforos y no espectadores en algunas secciones (Viveros) al no existir un método definido para controlar los asistentes.

-Se contabilizan como espectadores a posibles visitantes de exposiciones o asistentes a fiestas. Entendemos que dichos visitantes no son espectadores y no forman parte de un cómputo general de espectadores del festival.

-Resulta del todo imposible establecer el número total de espectadores de dichas ediciones por no contarse con los elementos suficientes y objetivos para el cómputo.

FUTURO

-La nueva dirección asume que las cifras de espectadores deben darse con toda normalidad, transparencia y, siempre que sea posible, con un agente externo al festival que certifique objetivamente la asistencia a cada sesión.

-Si el festival pretende tener más espectadores para conseguir todo aquello, debe ganárselos con su esfuerzo, buena programación y una óptima comunicación.

-Teniendo en cuenta que las cifras reales son bastante más bajas de lo que las memorias de actividades de ediciones anteriores reflejan, pero que ya no existe posibilidad de establecerlas con exactitud, consideramos que:

-La actual dirección tiene el objetivo de revivir este festival y llevará varias ediciones conseguir unas cifras razonables.

-En la 32 edición partimos de cero en la contabilidad (mejor dicho, de 7.093 espectadores en sala REALES). Evidentemente, habida cuenta de las cifras actuales y las circunstancias de las que se partía, el festival tiene la pretensión de recuperar espectadores, acercar a un mayor número de público joven a las salas y contar con el público universitario como espectadores y como futuros creadores cinematográficos.

Ciclo David Lynch en el Centre del Carme. Cinema Jove

Ciclo David Lynch en el Centre del Carme. Imagen cortesía de Cinema Jove.

 

El descenso a los infiernos de Kusum

Burning Birds, de Sanjeewa Pushpakumara
Sección Oficial de Largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 23 de junio al 1 de julio de 2017

A Sanjeewa Pushpakumara, más allá del conflicto político que da origen a su película Burning Birds, le interesa mostrar los efectos que el odio étnico puede producir en el seno de una humilde familia en Sri Lanka. De manera que una mujer, Kusum, se verá obligada a sacar adelante ella sola a sus ocho hijos y su suegra, tras el asesinato de su marido a manos de fuerzas paramilitares. La delación por parte del director de la escuela del pueblo será determinante. A partir de esa muerte, sin duda injusta, se irán desencadenando los hechos que provocan el descenso paulatino a los infiernos de esa mujer honrada, incapaz de hallar trabajo con el que poder alimentar a su prole.

Fotograma de Burning Birds. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Burning Birds. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La película, tan áspera y sin concesiones como extrañamente bella a la hora de mostrar la sucesión de tropelías que se ceban sobre Kusum, sigue los avatares de la protagonista (Anoma Janadari) en su caída hacia el abismo. Y aunque sin duda el sucio gesto político es tan sólo la chispa que desencadena el incendio, lo cierto es que su huella se mantiene imborrable a lo largo del trayecto fílmico, hasta el punto de asolar progresivamente a la mujer, que termina por asumir como propia esa huella deleznable sobre su marcado cuerpo.

En un contexto presidido por el comportamiento canalla de jefes y policías, la lucha por la supervivencia se convierte en un calvario. Porque es de supervivencia pura y dura de lo que habla la película. De ahí que Pushpakumara subraye con la cámara los instantes en que la familia come en el interior de la humilde casa. El alimento lo es todo, sobre todo cuando adquiere un valor doble por su escasez. La mirada de Kusum, advirtiendo la dificultad cada vez mayor de poder alimentar a sus hijos, es todo un poema del que el director saca chispas.

Fotograma de Burning Birds. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Burning Birds. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Su agónica situación laboral, tras perder el trabajo en una cantera y en un matadero del que huye no sin antes haber sido violada, le condenará al ejercicio de la prostitución. Pushpakumara dijo, tras el pase de la película en la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove, que le interesaba ahondar en el papel de la víctima. Y lo hace llevándolo hasta las profundidades de la desolación, lo que convierte a Burning Birds en un vía crucis descarnado del sufrimiento humano.

La muerte del marido, cuya fotografía cuelga en todo momento de una de las paredes de la casa, provoca el vacío que irá llenando de pesadumbre la vida de esa mujer. En su afán por dar de comer a sus hijos, los irá perdiendo al verse arrastrada hacia una prostitución que lejos de ser salida desesperada, se convierte en la prisión de todos sus males. Pushpakumara muestra ese descenso a los infiernos sin cebarse en el calor de las llamas, aunque sean éstas las que desde un principio se erijan en protagonistas de la trama. De ahí, Burning Birds, unos pájaros incapaces de volar de tanto arder.

Fotograma de Burning birds.

Fotograma de Burning birds. Imagen cortesía de Cinema Jove. 

Salva Torres

Pablo Trapero, Premio Luna de Valencia

Pablo Trapero
Premio Luna de Valencia 2017
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 23 de junio al 1 de julio de 2017

El Festival Internacional de Cine de Valencia, que se celebra entre el 23 de junio y el 1 de julio y tiene como objetivo principal la promoción de la obra de jóvenes cineastas de todo el mundo, contará con la presencia del cineasta argentino Pablo Trapero, a quien se le otorgará la Luna de Valencia y se le dedicará una retrospectiva de toda su filmografía (incluida ‘Nacido y criado’, de 2006, inédita en nuestro país).

Pablo Trapero. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Pablo Trapero. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El cineasta, nacido en San Justo (Argentina) en 1971, ya obtuvo eco en el certamen cuando sus dos primeras películas, ‘Mundo grúa’ y ‘El bonaerense’, fueron proyectadas en la edición de Cinema Jove de 2003 (dentro de un ciclo dedicado al entonces pujante cine del país austral, cuya nueva hornada gozaba de una importante proyección exterior). El 23 de junio recibirá la Luna de Valencia, y el 24 charlará con el público que asista a la proyección de ‘El clan’ (2015), su más reciente película y la de mayor proyección internacional, en la sala Berlanga de la Filmoteca.

Coetáneo de Lucrecia Martel, Martín Rejtman, Adrián Caetano y otros jóvenes directores que comenzaron a despuntar desde Argentina a finales de los 90 y principios de los 2000 (en medio de una situación económica más que complicada), Trapero ha trazado desde entonces una trayectoria en curva ascendente, con títulos como ‘El bonaerense’ (2002), ‘Nacido y criado’ (2006), ‘Leonera’ (2008), ‘Carancho’ (2010), ‘Elefante blanco’ (2012) o ‘El clan’ (2015). Esta última, León de Plata al mejor director de la Mostra de Venecia y premio Goya a mejor película iberoamericana, supuso la consagración a nivel internacional para una filmografía que se mueve con pulso firme entre la crónica social sin concesiones y un costumbrismo de género, que pone de relieve la problemática de las clases más desfavorecidas en la historia reciente de su país.

Pablo Trapero. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Pablo Trapero. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El cine huella de Rithy Panh

La imagen perdida, de Rithy Panh
Encuentro con el público en la Sala Berlanga
Domingo 19 de junio, con Rithy Panh, Luis Martínez (El Mundo), José Antonio Hurtado (Filmoteca de Valencia), Rafael Maluenda (Cinema Jove) y Carlos García (traducción)
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

“Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”, dijo el filósofo Theodor Adorno, derivando tamaña expresión en esta otra interrogativa: “¿Se puede escribir poesía después de Auschwitz?” El director camboyano Rithy Panh responde afirmativamente, acogiendo en su cine la barbarie que supuso la pérdida de toda su familia durante el genocidio de los Jemeres Rojos.

Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Panh, que mantuvo un encuentro con el público tras el pase en la Filmoteca de Valencia de su singular película La imagen perdida (2013), se planteó, a preguntas de Luis Martínez, crítico de cine de El Mundo, si era posible representar lo irrepresentable. O mejor aún: si se puede mostrar aquello que excede con mucho los límites de la percepción y el sufrimiento humano. Y el director camboyano, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove, argumentó que hacer documental ya implicaba “cierto grado de ficcionalización”.

O lo que viene a ser lo mismo: que frente a las teorías contemporáneas que entienden el lenguaje como representación incapaz de ofrecernos lo real, por cuanto es una mediación y, por tanto, una mentira (de ahí el pensamiento relativista), Panh viene a decir que únicamente a través del lenguaje, en su dimensión poética, es posible conocer aquello que nos perturba. Para ello se hace necesario reconocer en ese lenguaje, además de su registro estrictamente comunicativo, una vía de acceso hacia lo incomunicable gracias a su poder evocador.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Rithy Panh puso los ejemplos de La lista de Schindler, de Steven Spielberg, y El pianista, de Roman Polanski. De la primera película dijo que le perturbaba, mientras de la segunda manifestó que le gustaba: “Polanski sí logra revelar esa destrucción del Holocausto sin mostrarla, sin caer en el voyeurismo para contar lo inenarrable”. Es lo mismo que hace Panh en La imagen perdida y, por extensión, en el resto de su filmografía. El director recrea los traumáticos recuerdos del genocidio de Pol Pot utilizando figuras de barro a modo de personajes. “Son de arcilla y están hechos con los elementos fundamentales, el agua, la tierra y el calor, para después volver a la tierra, se desintegran como nosotros, dejando un testimonio”.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

De manera que en La imagen perdida se van mezclando imágenes documentales, que Panh rescató de un rollo de película estropeada (“los Jemeres Rojos lo grababan todo, incluidas las ejecuciones”), con recreaciones de su propia vida mediante escenas compuestas por esas figuras de arcilla. Así es como el director de S-21, La máquina roja de matar (2003) va haciendo que emerjan los recuerdos sepultados bajo sucesivas capas de sucesos traumáticos. No es casual la presencia de una fotografía de Freud en medio de las escenas recreadas con personajes de arcilla.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

“Los traumas suelen permanecer ocultos hasta que surgen de nuevo cuando la vida empieza a recobrar la normalidad. El genocidio destruye la identidad y hay que reconstruirla, porque de lo contrario el trauma se transmite de generación en generación”, subraya Panh. Él lo hace evocando recuerdos amargos mediante la narración, que ejerce de diván sobre el cual van desplegándose los hechos traumáticos. De esta forma, la herida cauteriza por efecto del relato.

Los Jemeres Rojos y su líder Pol Pot aparecen en La imagen perdida como embajadores siniestros de cierta ideología comunista. La exaltación del pueblo y de la tierra que daría alimento a todos, siempre y cuando asumieran el totalitarismo del partido, sigue provocando escalofríos. “Hay algo del Gran Hermano de Orwell, en tanto que en Camboya no había vida privada, todo estaba bajo vigilancia, incluida la propia lengua: no se podía decir ‘mi mujer’ sino el más genérico ‘mi familia’ que implicaba un control colectivo”, recuerda Panh. Todavía hoy sorprende que esa izquierda maoísta ejerciera tamaño atractivo entre una buena parte de la intelectualidad europea. Pero esa es otra historia.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia del Festival Internacional de Cine  Cinema Jove.

Salva Torres

«Cuando acabo una película me quedo vacía»

Irene Escolar, Premio Un Futuro de Cine
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

Irene Escolar (premio Un Futuro de Cine en la presente edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CulturArts) asegura que 2015 ha sido el año clave de su vida a nivel profesional. El reconocimiento del festival valenciano y las cuatro últimas películas rodadas (La Corona Partida, de Jordi Frades; Guernica, de Koldo Serra; Un otoño sin Berlín, de Lara Izaguirre, y Altamira, de Hugh Hudson) suponen para la actriz el clímax de su carrera cinematográfica.

“Este premio me llegó en un momento de vacío, siempre que acabo una película me siento igual. Cuando me dieron la noticia del galardón fue como un regalo para mí. Pensé: ¡qué bien!, ¡un reconocimiento! Alguien que ha sabido verme” recuerda Escolar. Por su parte, el director del festival, Rafael Maluenda explica que “este premio no pretende ser un impulso a su carrera, sino un estímulo para que siga por la dirección en la que la está llevando”.

Irene Escolar, Premio Un Futuro de Cine. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Irene Escolar, Premio Un Futuro de Cine. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El talento de la joven intérprete lo avalan cineastas como Vicente Aranda y José Luis Cuerda, que contaron con Escolar para sus filmes Canciones de amor en Lolita’s Club (2007) y Los girasoles ciegos (2008), respectivamente.

El idioma imposible (2010), de Rodrigo Rodero; Gente en sitios (2013), de Juan Cavestany; y Las ovejas no pierden el tren (2014), de Álvaro Fernández Armero, son algunas de las películas que han enriquecido su currículum y le han permitido conseguir sus primeros papeles protagonistas en Un otoño sin Berlín (2015), de Lara Izaguirre, y en Altamira (2015), de Hugh Hudson, ambas pendientes de estreno.

Aunque no desdeña trabajar en ningún medio, reconoce que su gran pasión es el teatro. De hecho, en su página web este epígrafe antecede al de cine o al de televisión y ella afirma que “mi sueño es dirigir un teatro”. Sin embargo, la televisión es el ámbito que más popularidad le ha dado gracias al papel de la princesa Juana en la serie Isabel, dirigida por Jordi Frades en TVE. Aunque Irene Escolar no se había decantado por este medio, ya que no le “atraía ningún proyecto que le presentaban”.

Irene Escolar (Madrid, 19 de octubre de 1988) pertenece a una familia con gran tradición en la escena que se remonta al siglo XIX. Es hija del productor José Luis Escolar, su madre es script y es nieta de la célebre actriz Irene Gutiérrez Caba. Estudió interpretación en la escuela de Cristina Rota y se forma continuamente, habiendo realizado cursos con Declan Donnellan, Thomas Ostermeier, Claudio Tolcachir, Roberto Cerdá y Kevin Spacey entre otros, además de estudiar Filología inglesa en la UNED y practicar Danza clásica y contemporánea.

Irene Escolar, Premio Un Futuro de Cine. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Irene Escolar, Premio Un Futuro de Cine. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El hombre que quiso ser Segundo…y lo logró

El hombre que quiso ser Segundo, de Ramón Alòs
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

El juego de espejos presente en El hombre que quiso ser Segundo se extendió a la rueda de prensa en la que su director Ramón Alòs y el actor Enrico Vecchi jugaron un papel intercambiable. Ambos, junto al protagonista de la cinta, Ramón Langa, presentaron la película en el marco del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CulturArts, en la que se destacó la importancia de la figura del pionero del cine español Segundo de Chomón, un “genio” que “fue más allá de Méliès”, según apuntó el profesor de la Universitat de València Juan Miguel Company, también presente en el acto.

“Si no hubiera sido por personas como Chomón, la historia del cine habría sido diferente”, señaló Langa, quien da vida al cineasta que, en los primeros 30 años del siglo XX, inventó el travelling y trabajó en el coloreado y trucaje de películas mudas. Precisamente, el filme de ‘ficción documental’ aborda algunas de las técnicas empleadas por el cineasta durante la época, en la que predominaba la escasez de medios técnicos.

Ramón Alòs, director de 'El hombre que quiso ser Segundo', durante la presentación de la película en el marco de Cinema Jove. Cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Ramón Alòs, director de ‘El hombre que quiso ser Segundo’, durante la presentación de la película en el marco de Cinema Jove. Cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Su director, el valenciano Ramón Alòs, hizo hincapié en el “espíritu lúdico, como el de Chomón” con el que cuenta la película, a la que definió como “un juego de espejos que confunde la realidad con la ficción”.

Por su parte, Enrico Vecchi aseguró que lo que le interesó del filme “fue dar a conocer a este personaje, ya que pocos conocen su rol importante en la historia del cine”. Una opinión que también comparte Alòs, quien afirmó que “en España, Chomón no está considerado porque no tuvo el afán de triunfar”.

Juan Miguel Company incidió en que “hay películas de Chomón que van más allá de Méliès”, con el que el español tuvo la oportunidad de trabajar. “Chomón dio un paso más hacia la narrativa del cine”, agregó Company. En este sentido, Jacques Arlandis, uno de los productores de la cinta junto a Tommaso Arrighi y Gaizka Urresti, explicó que el cineasta francés era “un genio que se quedó encerrado en su sistema de producción hasta que Pathè lo mató”; sin embargo, “Chomón fue más allá”, precisó.

Fotograma del video promocional de 'El hombre que quiso ser Segundo', de Ramón Alòs.

Fotograma del video promocional de ‘El hombre que quiso ser Segundo’, de Ramón Alòs.

Asimismo, el director del Festival, Rafael Maluenda, también resaltó “el juego endemoniado y divertido” que presenta la cinta, que se distribuirá próximamente en diversas salas de la Comunidad Valenciana y Aragón y que ha contado con la colaboración documental de la Filmoteca de Catalunya, el Museo Nacional de Cine de Turín y la Filmoteca valenciana.

El hombre que quiso ser Segundo tuvo su estreno en España en el marco de Cinema Jove, que proyectó la cinta el miércoles 24 en el Salón de Actos del IVAM. El Festival contextualizó la presentación de este filme con el ciclo de cortometrajes ‘Chomón y Méliès: juego de espejos’.

Fotograma del teaser de la película 'El hombre que quiso ser Segundo', de Ramón Alòs.

Fotograma del teaser de la película ‘El hombre que quiso ser Segundo’, de Ramón Alòs.