Más de 500 mediometrajes para el XI La Cabina

XI edición de La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de València
Del 14 al 24 de noviembre de2018
Inauguración: miércoles 14 de noviembre a las 20h en el Palau de la Música

La XI edición de La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de València (que se celebrará del 14 al 24 de noviembre) se ha presentado en el Aula Magna del Centre Cultural La Nau con la presencia de Albert Girona, Secretario Autonómico de Cultura y Deporte, Antonio Ariño, Vicerrector de Cultura y Deporte de la Universitat de València; Sara Mansanet, directora del festival; y Ana Illueca, artista ceramista creadora del trofeo de esta edición.

Al acto también han asistido José Luis Moreno, Director Adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del IVC; Paco Alós, Director de Relaciones Institucionales y RS de Caixa Popular; Eduardo Almiñana, Departamento de Marketing & Comunicación Barreira A+D; y Manuel Martínez, Director de la Escuela Superior de Cine de Barreira A+D y el Centro Sperimentale di Cinematografia di Italia en València y miembro del jurado Barreira. En la presentación oficial ante los medios, La Cabina ha anunciado todas las novedades que tiene preparada para esta nueva edición, que se inaugurará el miércoles 14 de noviembre a las 20 h en el Palau de la Música.

Cartel de La Cabina 2018, obra de César Sebastián. Imagen cortesía del festival.

Cartel de La Cabina 2018, obra de César Sebastián. Imagen cortesía del festival.

Antonio Ariño ha querido remarcar la implicación de todas las instituciones, como la Generalitat Valenciana o el Ajuntament de València, y la empresa privada, como Caixa Popular o Cerveza Turia, que ayudan a que el festival “siga adelante”. Además, ha confesado estar “muy orgulloso de La Cabina” ya que está convencido de que el Centre Cultural La Nau tiene que cumplir la función de ser un “laboratorio de iniciativas culturales” y que, gracias al trabajo de estos once años, el festival se ha asentado en la ciudad.

Albert Girona, Secretario Autonómico de Cultura y Deporte, ha destacado que la Generalitat apoya al festival desde 2015 y agradece al Centre Cultural La Nau que siga siendo una fábrica de proyectos culturales, a los cuales las instituciones tienen que estar muy atentos “no sólo para apoyar sino también para trabajar conjuntamente”. El Secretario Autonómico también ha comentado de La Cabina: “es un festival atractivo por varias razones: tiene su propio formato, tiene una identidad propia, tiene un público muy definido y tiene unos valores muy claros que la Generalitat comparte”.

Sara Mansanet, directora del festival, ha declarado ante los medios asistentes que la filosofía del festival de “defender un formato audiovisual difícil de distribuir” continúa y se siguen dando pasos para ello. Entre esos pasos están la renovación del acuerdo con la plataforma Filmin, que creará un canal específico de La Cabina en el que se podrá ver una selección de mediometrajes durante los días que dura el festival. Sin olvidar una de las grandes apuestas de esta edición: “uno de los cambios más evidentes en la programación es el aumento del número de sesiones diarias y su conversión en sesiones individuales. Esto ha sido posible gracias también al apoyo y la confianza de los responsables de programación de La Filmoteca y de La Nau, apostando así por dedicar cada sesión íntegra a un solo mediometraje (independientemente de su duración), dándole la importancia de obra completa que debe tener”.

Fotograma de Chasse Royale, de Lise Akoka y Romane Gueret. Festival Internacional de Mediometrajes de València La Cabina.

Fotograma de Chasse Royale, de Lise Akoka y Romane Gueret. Festival Internacional de Mediometrajes de València La Cabina.

Mansanet también ha destacado el récord que se ha batido en 2018, llegando a los más de 500 mediometrajes recibidos para participar en sus secciones a competición: Sección Oficial, cuya sede es La Filmoteca, y Amalgama, con sede en el Centre Cultural La Nau.
La undécima edición se inaugurará el 14 de noviembre con una gala celebrada en el Palau de la Música y conducida, por segundo año consecutivo, por Viviendo del cuento. A partir de ese día, se vivirán 10 jornadas del mejor cine de entre 30 y 60 minutos que inundará València. Mansanet ha recalcado, además, que este año la sección Amalgama acoge cinco estrenos autonómicos, dos estrenos en España, un estreno europeo y el estreno absoluto de la producción valenciana ‘Motherhood’, dirigida por Laura García Andreu e Inés Peris.

Además, como novedad, Barreira A+D, unidos al Centro Sperimentale i Cinematografia di Italia, y en el marco de su recién inaugurada Escuela Superior de Cine en València, ofrecen el Premio Barreira a mejor guion en la sección Amalgama de La Cabina, dotado con una beca para el taller de guion que el cineasta Pablo Berger impartirá en València el próximo mes de diciembre.

De Amalgama también ha destacado que las diez películas que conforman esta sección plantean constantes debates como: “las mujeres ante la elección de no ser madres, la conversión religiosa tras un profundo ateísmo o el desmantelamiento de la industria minera en España, entre otros”.

Mientras que en la Sección Oficial, en la que compiten 16 mediometrajes de 14 países diferentes, “encontraremos temas de calado social, como la transexualidad, la pedofilia, o el tratamiento de enfermedades terminales”, comenta la directora del festival, Sara Mansanet, y añade: “recuperamos asimismo la animación y el género musical, después de varias ediciones sin contar con ellos en la selección”.

Fuerte apuesta por las secciones paralelas

En esta XI edición, La Cabina ha ampliado sus actividades paralelas con la jornada dedicada a los Fashion Films, en colaboración con Barreira A+D; Video Poesía o la proyección al mejor mediometraje documental premiado por el jurado DOCMA en el 50 festival de cine documental Alcances. Además, La Cabina acogerá el estreno nacional del mediometraje interactivo ‘Tantale’, en colaboración con el Institut Français de València, una proyección en la que el público toma las riendas de la historia a través de sus smartphones.

Kenzo the Everything. Imagen cortesía de La Cabina.

Kenzo the Everything. Imagen cortesía de La Cabina.

Además, la educación en el audiovisual sigue siendo de gran importancia para La Cabina, prueba de ello es que su sección AulaCabina añadiendo sesiones para que mayor cantidad de estudiantes de secundaria y bachillerato puedan asistir a La Filmoteca, en jornadas matinales, y disfruten de una selección de mediometrajes dentro de un contexto didáctico adaptado, además de ampliar sus conocimientos acerca de la industria y los oficios del cine.

El punto musical lo volverá a poner este año la Sección Visuals, que repite sede y se celebrará en el claustro del Centre del Carme Cultura Contemporània gracias a la colaboración del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana. En ella, tres grupos valencianos (Mueveloreina, Bearoid y Chico y Chico DJ) que incorporarán visuales en sus actuaciones y ofrecerán un concierto el día 22 de noviembre, sumando así la potencia de la imagen con la música en directo. La entrada será libre hasta completar aforo.

Siguiendo con esta importancia en la música, La Muñeca de Sal cerrará la XI edición en la ceremonia de clausura, que se celebrará en el claustro del Centre Cultural La Nau el 24 de noviembre. En ella, la banda valenciana presentará su último trabajo presentarán ‘El Gran Poder’, con los visuales del realizador Fermín Sarrión.

Continúa la sección Inèdits, en la que se proyectan mediometrajes de directores consagrados que son desconocidas para el gran público. Además, se mantiene la apuesta por las proyecciones en versión original con subtítulos en valenciano e inglés. El 16 y el 17 de noviembre, el Aula Magna de La Nau acogerá la selección de 6 mediometrajes de dirigidos por directores y directoras de la talla de Helena Lumbreras, Anna Biller, Emmanuelle Bercot o la mismísima Lois Weber, actriz, guionista, productora y la primera mujer en dirigir un largometraje. De ella presentamos su mediometraje de 54 minutos ‘Hypocrites’.

Inèdits también apuesta este año por la animación con ‘El hombre que plantaba árboles”'(Frédéric Back, 1987), galardonado con un Oscar, y recupera otra de las obras de Iván Zulueta: ‘Ida y Vuelta’.

La cerámica valenciana tradicional de Ana Illueca

También se ha presentado en rueda de prensa el trofeo que la ceramista valenciana, Ana Illueca, ha creado para los premios a Mejor Mediometraje de Sección Oficial y Amalgama. Colabora el Centre de Artesanía de la Comunitat Valenciana, entidad destinada a difundir y potenciar la artesanía de la Comunitat Valenciana, así como a promover la consolidación y la competitividad de las empresas de los distintos sectores artesanales que la integran.

La ceramista valenciana Ana Illueca posa con uno de los premios a Mejor Mediometraje de Sección Oficial y Amalgama. Fotografía cortesía del festival.

La ceramista valenciana Ana Illueca posa con uno de los premios a Mejor Mediometraje de Sección Oficial y Amalgama. Fotografía cortesía del festival.

La artista se ha mostrado muy ilusionada con el trabajo realizado y ha confesado que “ha sido un trabajo que he podido crear con total libertad, lo que hace que haya que trabajar mucho en el concepto”. Además, Illueca ha comparado su proceso de creación con el de un mediometraje: “para hacer un mediometraje hay que escribir muy bien el guion, hay que pensar mucho en lo que quieres decir, no puede sobrar nada”.

Ana Illueca ha creado a mano el trofeo utilizando un torno y reivindicando la cerámica valenciana tradicional renovada. El diseño, cargado de simbolismo, lo conforman dos platos unidos en el que “el plato de dentro representan los 37 que dura el mediometraje ‘La Cabina’, de Antonio Mercero, y el de fuera los 90 minutos que sería la media de un largometraje”, confiesa la ceramista.

La XI edición de La Cabina, que se celebrará del 14 al 24 de noviembre, está organizada por el Vicerectorat de Cultura i Esport de la Universitat de València, el Institut Valencià de Cultura, Conselleria de Cultura a través de la Direcció General de Cultura i Patrimoni, el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y Diputació de València. Cuenta asimismo con la colaboración del Ayuntamiento de València, Palau de la Música y el patrocinio oficial de Cerveza Turia y Caixa Popular.

Detalle del cartel de La Cabina 2018

Detalle del cartel de La Cabina 2018

La Cabina inaugura su X edición en el Palau de la Música

La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de València
Palau de la Música
Sala José Iturbi
Gala de inauguración: martes 14 de noviembre a las 20h.
Del 16 al 25 de noviembre de 2017

La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de València, organizada por el Vicerectorat de Cultura i Igualtat de la Universitat de València, el Institut Valencià de Cultura, Conselleria de Cultura a través de la Direcció general de Cultura i Patrimoni, el Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana y la Direcció General de Política Lingüística i Gestió del Multilingüisme, y que cuenta con la colaboración del Ajuntament de València, Palau de la Música y el patrocinio oficial de Cerveza Turia y Caixa Popular, celebra hoy, martes 14 de noviembre a las 20 h. en la Sala José Iturbi del Palau de la Música, la Gala de Inauguración de su décima edición.

Al acto asistirán personalidades del mundo de la cultura como el Secretario Autonómico de Cultura, Albert Girona; Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio de la Conselleria; Abel Guarinos, Director General de l’Insitut Valencià de Cultura; Ana Bonmatí, Directora de Gestión Cultural del Vicerectorat de Cultura i Igualtat de la Universitat de València; Glòria Tello, Regidora de Cultura de l’Ajuntament de València; José Luis Moreno, Director Adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del IVC; José Luis Pérez Pont, Director del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana; Sara Mansanet, Directora de La Cabina, y Ayoub Layoussifi, director del mediometraje inaugural.

La Cabina. Makma

La gala será conducida por la compañía Viviendo del cuento, formado por los actores José Luis Herranz y Víctor Aleixandre, que recogerá el espíritu joven que ha mantenido el festival a lo largo de sus diez años.

El mediometraje inaugural, y que dará el pistoletazo de salida a 10 días en los que València se inundará de los mejores mediometrajes internacionales, es ‘Tikitat-a-soulima’ (The Cinema Ticket, Ayoub Layoussifi, Marruecos/Francia, 2017). La película narra la historia de Hassan, un niño de 11 años que tiene que ingeniárselas para conseguir dinero e ir al cine a ver la última película que se está proyectando: ‘Spider-Man 3’. El director del film, Ayoub Layoussifi, asistirá al acto para presentar su film.

Hasta el día 25 de noviembre se podrán ver en la Sala Berlanga de la Filmoteca de València los 24 mediometrajes que componen la Sección Oficial, provenientes de 13 países diferentes (Cuba, Alemania, España, Francia, Brasil, Austria, Finlandia, Bélgica, Polonia, Holanda, Japón, Estados Unidos y Marruecos). El Centre Cultural La Nau albergará las secciones Amalgama e Inèdits y acogerá la ceremonia de clausura, mientras que el Centre del Carme será sede de la sección Visuals, que acogerá los conciertos en vivo de Salfvman y Navvier, Tardor y Tórtel los días 23 y 24 de noviembre, respectivamente.

Imagen de rodaje de 'Tikitat-a-soulima', de Ayoub Layoussifi, que se proyectará durante la inauguración de La Cabina. Fotografía cortesía del festival.

Imagen de rodaje de ‘Tikitat-a-soulima’, de Ayoub Layoussifi, que se proyectará durante la inauguración de La Cabina. Fotografía cortesía del festival.

Festival La Cabina, tras la digestión

Hace algunas semanas tuve la suerte de coincidir con Carlos Madrid, director de La Cabina. Fue un encuentro casual, ambos asistíamos a una fiesta organizada por el Festival Catacumba en Godella. Durante horas estuvimos hablando del festival, de su trabajo interno, de la perseverancia para que siguiera vivo y del amor que profesaba Carlos por él. Me encontré en la charla con alguien cercano, ducho en cine y en publicidad, alguien que sabe el terreno que pisa, porque lleva ocho años en él y su crecimiento escalonado le ha dado esa seguridad. Quedaban pocos días para el festival y sus ojos denotaban impaciencia por ver realizado lo que ya existía sobre el papel.

Unos días después comenzaba el único festival de mediometrajes del mundo. El día de la inauguración estaba llena la filmoteca, no sólo se presentaba el festival, sino que también se iba a proyectar una de las películas de la sección especial, “Superman no es judío (…y yo, un poco)” del director francés Jimmy Bemon. Para el inicio de tan importante evento el realizador acudió, después de sufrir un cólico (con lo doloroso que es), para compartir con nosotros algunos secretos del film. Y con ese mediometraje, medio sátira medio serio, sobre la situación de los judíos en Francia y su religión, daba comienzo un festival que le debe su nombre, La Cabina, al mediometraje de Antonio Mercero de 1973. Un nombre muy bien escogido, porque a media España le hizo temblar de miedo una película que se salía de los convencionalismos ya desde su propia duración. El festival bebe mayoritariamente del país vecino, debido al apoyo gubernamental y de público que tiene, y es que Francia aportaba hasta 7 mediometrajes. España tampoco se quedaba atrás, y aunque todos sabemos que las cosas por aquí no son fáciles para los cineastas, y en éste formato mucho menos (en un momento en el que el cortometraje está viviendo su segunda o tercera juventud), con dos producciones propias y una coproducción. Carlos Madrid y sus huestes no sólo programaron una semana de intenso cine, sino que quisieron dotar a la experiencia del festival de una programación paralela llena de recovecos imposibles, de guiños a la experimentación y de laboratorios de ideas geniales. La sección Amalgama, era eso, un nutrido conjunto de extrañeces, de raras avis audiovisuales estimulantes y difícilmente exhibibles en festivales menos aventureros, con formatos como video-arte, documental creativo o cine experimental. En ella vimos, entre otros, “Ivan Z”, “Dime quién era Sanchicorra” o el documental “El Gran Vuelo” de Carolina Astudillo. Un acierto fue el de la sección La Cabina Inèdits, donde se rescataban mediometrajes de directores bien consagrados, tales como Fellini con “Fellini: a director’s  note book” o “La Era de Nandú” de Carlos Sorín.

Pero lo que realmente me interesaba era comprobar el buen estado de salud del formato, porque el festival es el único evento así, de esas proporciones, en el mundo. Y he de reconocer que el diagnóstico es muy bueno visto lo visto. La Cabina quería éste año ser políticamente incorrecta, romper absurdos tabúes, y por qué no, llegar a otro tipo de público, y así, con valentía (a veces para proyectar películas que han despertado ciertas corrientes de opinión hay que ser valiente) exhibieron “Interior: Leather Bar” de James Franco y Travis Mathews. En éste incisivo y explícito mediometrajes los directores querían imaginar cómo eran los 40 minutos perdidos de la películas “A  la Caza”, (“Cruising”, 1980) y para ello desafían a los que estamos delante de la pantalla, ¿por qué le produce pudor al espectador ver el amor o el sexo entre personas del mismo sexo?, ¿por qué nos hace sentir incómodos? La obra es interesante como ejercicio de metacine y de reflexión sobre la moral, pero poco más. Otro de los aciertos de los programadores ha sido en esta edición, la de incluir el celebérrimo medio “Kung Fury” de David Sandberg. Un mediometraje divertido, lleno de reminiscencias al cine de serie b americano. Un éxito sin paragón en la red, y por descontado en el mundo del mediometraje, con lo cual debía estar en el festival, ¿cómo no va  estar el mediometaje más visto de Internet en el festival más importante de mediometrajes del mundo? Con estos trabajos el festival abre sus brazos a diferentes géneros, algo que se agradece, pues no acota el evento a unos pocos géneros, otra cosa es que la producción de éste tipo de trabajos sea alta o baja.

Durante unos días no podía quitarme de la cabeza la interpretación de Simon Schwartz y de la pequeña Julia Pointner, del fantástico mediometraje “Todo irá bien” de Patrick Vollrath. Sin duda de lo mejor que ha pasado por la filmoteca en esta edición. El drama de “Terremere”, con la presentación de su director Aliou Sow, nos dejó sorprendidos, yo lo vi el viernes, misma noche de los atentados en Francia.

A la sala no dejaba de entrar gente: jóvenes, mayores, novios, amigos… el festival era un hervidero todo el rato, incluso en la proyección de “Terremere” a las 10 pm de un viernes, donde el público aplaudió sin parar. “¿En tu casa?” del Sylvia Borges, me pareció una delicia, llena de momentos hilarantes, y de esos primeros cosquilleos en el estómago al despuntar los sentimientos de amor. Por último, aunque vi unas pocas más, “Nocebo”, que me recordó a cualquier película de acción, rápida, llena de matices, con una trama que por más que fuera poco original rezumaba dinamismo, con una música muy buena. ¿Quién dijo que en los mediometrajes solo cabe el drama? No podemos olvidar las cifras en las que se movía éste año el festival, y que parece que el Ayuntamiento se ha comprometido en mejorar, que transformaban al evento en una continua carrera de obstáculos. Con 15.500 euros, que fue el presupuesto que nos dijo Carlos Madrid en la presentación, ha conseguido llevar a cabo un festival a la altura de los más prestigiosos, esos que solo con el nombre ya consiguen patrocinadores, subvenciones y televisiones a su alrededor.

Pero todo lo bueno llega a su fin, y éste festival, quizás de los mejores de la Comunidad, tenían que cerrar la persiana para trabajar en el próximo. La NAU fue el lugar elegido para la clausura, en ella pudimos ver la película  ganadora de la sección Amalgama, la del premio del público y la de Mejor Mediometraje. Recordándonos que el mediometraje no es medio largo ni un poco más que un corto, es un formato con entidad, con personalidad, y tal vez festivales como éste demuestran que es necesario abrir más los ojos a otros formatos, porque, ¿para qué alargar una historia con paja o para qué meter subtramas sin sentido y carentes de coherencia, si se pueden hacer con su duración adecuada? Sin más. ¡Viva el mediometraje!

Palmarés

Dirección, Jean-Guilaume Sonnier por “Petit Homme”.

Guión, Lander Camarero, Nizar Rawi y Mohammed Rohaima por “A serious Comedy”

Actor, Simon Schwartz por “Todo irá bien”

Actriz: Malin Crèpin, “Lulu”

Fotografía, Jan-Marcello Kahl, por “Nocebo”

Música, Philippe Langlois, por “Lobos Solitarios en modo Pasivo” y G.J. Echternkamp, Morgan Kibby y Eben Smith, por “Para los que siempre es complicado”

Premio público: “Terremere” de Aliou Sow

Mejor Mediometraje: ‘Teenland’, de Maria Gratho Sorensen

Mención Especial: “Interior: Leather Bar” de James Franco y Travis Mathews

Premio Sección Amalgama: “El Gran Vuelo” de Carolina Astudillo

Mención especial: ‘Dime quién era Sanchicorrota’, de Jorge Tur Moltó

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Javier Caro

Sunny, la inversión de los roles

La cabina. VII Festival Internacional de Mediometrajes. Valencia

Definir Sunny como retrato de una paternidad temprana en un contexto cercano a la exclusión social resulta demasiado simple. Sin duda, Sunny podría formar parte de esa larga nómina de películas volcadas en el compromiso social donde los personajes resultan adolescentes marginales sin esperanzas; sin embargo, su planteamiento aún alcanza otras cotas. Únicamente treinta minutos le bastan a la alemana Barbara Ott para criticar un sistema de posos patriarcales ya caducos, unas condiciones laborales incompatibles con la vida familiar y una sociedad plagada de prejuicios en donde las segundas oportunidades parecen quimera.

Hajo aún no ha cumplido los veinte años. Se advierte en él una existencia azarosa con raíces de complicada poda. No sin desgana, dedica sus días al cuidado del pequeño Sunny mientras es su novia quien trabaja y mantiene a la familia. La reciente paternidad y la inversión de los roles tradicionales alimentan en él una frustración que se expresa de modo violento. Sin embargo, su agresividad −en absoluto indiscriminada y sí focalizada en la amenaza externa− es fruto de su instinto animal de supervivencia y defensa del clan familiar. El origen de su conflicto reside en la colisión entre la realidad y unas expectativas ya sin validez. Aquel hombre que le dijeron que debiera ser se ha esfumado y a Hajo no le queda sino redefinirse.

Ott revisa con solvencia los conceptos de maternidad y paternidad además de la tensa relación de éstos con el mundo laboral, ofreciendo un mediometraje que parte de mínimos para descubrir la gran verdad de sus protagonistas. Los pensamientos y sentimientos de Hajo –tan magistralmente interpretado por Vincent Krüger− afloran ante la cámara sin necesidad de extensos diálogos ni grandilocuencias. Alguien relacionó Sunny con la última de los Dardenne, bien pudiera estar en lo cierto.

Sunny MAKMA

Tere Cabello

El moderno Sherlock Holmes en La Cabina

El moderno Sherlock Holmes, en La Cabina Classics
Explanada de la Biblioteca Municipal
C / Hospital, 18. Valencia
Viernes 4 de abril, a las 20.30h

El Festival La Cabina, la Biblioteca Pública de Valencia y Rivendel Restobar organizan conjuntamente la sesión La Cabina Classics, consistente en la proyección de un mediometraje mudo acompañado de música en directo. El acto contará con la colaboración de CulturArts.

La sesión tendrá lugar el viernes 4 de abril en la explanada de la Biblioteca Municipal y, en esta ocasión, la cinta elegida es El moderno Sherlock Holmes (Sherlock Jr., Buster Keaton), ambiciosa producción de 1924 que mantiene frescos sus gags y cuyos trucajes visuales y sketches siguen sorprendiendo y haciendo reír a un amplio público.

En anteriores ocasiones, La Cabina Classics ha proyectado los mediometrajes El chico y El Peregrino (Ch. Chaplin), Las tres edades (B. Keaton) y Dr. Jack (H. Lloyd), siempre con música en directo.

Fotograma de 'El moderno Sherlock Holmes', de Buster Keaton. La Cabina Classics

Fotograma de ‘El moderno Sherlock Holmes’, de Buster Keaton. La Cabina Classics

En El moderno Sherlock Holmes, Keaton nos conduce a una doble historia: la del proyeccionista de un pequeño cine de pueblo que sueña con ser un gran detective, y la del detective de ficción Sherlock Jr., que aparece en una película que se proyecta en su cine. El mediometraje es una de las cintas más aclamadas del cine mudo, llena de gags visuales y con un extraordinario Buster Keaton.

Los músicos que acompañarán la proyección de Keaton serán la violoncellista Berta Benito, el trompetista Félix Martos y la pianista Mar Pleguezuelo. Berta Benito es titulada en violoncello por el Conservatorio Superior de Música de Valencia “Joaquín Rodrigo” y ha sido miembro de diferentes orquestas y grupos de cámara de la Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía. Participa desde 2009 con el Arsenio Martins Ensemble en el Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Mar Pleguezuelo es titulada superior de piano por el Conservatorio Superior de Música de Castellón bajo la tutela de Leonel Morales. Ha formado parte de diferentes agrupaciones de cámara y actualmente es profesora en diversos conservatorios de la Comunidad Valenciana. Por su parte, Félix Martos ha realizado sus estudios superiores de música en Castellón y Valencia, en la especialidad de trompeta con los maestros Vicente Campos y Alfonso Faus. Ha sido miembro de numerosas agrupaciones valencianas de Jazz como Bourbon Street o Re-Unión y también ha realizado conciertos con distintas orquestas de la Comunidad Valenciana, así como con agrupaciones camerísticas de diverso repertorio.

Fotograma de 'El moderno Sherlock Holmes', de Buster Keaton. Imagen cortesía del Festival La Cabina.

Fotograma de ‘El moderno Sherlock Holmes’, de Buster Keaton. Imagen cortesía del Festival La Cabina.

 

La Cabina 2013: La Comedia Humana (II)

Como si de una señal de buen augurio se tratase, siete fueron los mediometrajes premiados. Sin embargo, La Cabina ofreció quince películas más igualmente merecedoras de galardón. A continuación, las repasamos brevemente.

El discurso que Carlos Madrid, director del festival, leyó la noche de la inauguración expuso la situación de ostracismo a la que muchas producciones cinematográficas se ven abocadas por culpa de un metraje no ajustado a la norma. Tal circunstancia justifica la existencia de La Cabina, un festival nacido para dar cabida a películas con duración diferente a la estándar de un corto o un largometraje. Un ejemplo fue Los galgos (2011), trabajo final para la Escuela de Cinematografía y Audiovisual de Madrid (ECAM) del valenciano Gabriel Azorín, quien hubo de abreviar su cinta para el visionado en diferentes certámenes dedicados al corto. La película cuenta la historia de tres amigos que tras una noche de ebriedad, deciden cazar al amanecer con la ayuda de unos galgos. Cuando sucede un hecho crucial, dos de los personajes se verán obligados a tomar una serie de decisiones en absoluto fáciles. De lectura abierta, Azorín sostiene que su mediometraje se trata de un alegato político y una llamada a la revolución, si bien existen otros muchos significados que aguardan a ser descubiertos por el espectador.

Fotograma del mediometraje Los Galgos de Gabriel Azorín

Fotograma del mediometraje Los Galgos (2011) de Gabriel Azorín

La teoría de Korso (Korsoteoria, Antti Heikki Pesonen, 2012) fue la ácida comedia que inauguró el festival. En palabras de su director, quien vivió en el deprimido barrio de Korso de Helsinki, se trata de una historia pesimista en absoluto ajena a aquel vecindario, si bien mudada en clave cómica para aliviar la negatividad. Elli es una treinteañera de fuerte carácter que trabaja en una gran nave industrial. Fuma, bebe, escupe y en ocasiones roba para poder pagarse el viaje de sus sueños fuera de Korso. Sin embargo, el encuentro casual con el romántico y tierno hijo adolescente de su jefe cambia los planes de esta dura superviviente. La teoría de Korso resulta una película de repeticiones y casualidades, un mediometraje circular de humor cáustico y sabor agridulce, pero depositario de un buen recuerdo en el espectador.

Fotograma de La teoría de Korso (2012) de Antti Heikki Pesonen

Fotograma del mediometraje La teoría de Korso (2012) de Antti Heikki Pesonen

Por su parte, Paréntesis (Parenthèse, Bernard Tanguy, 2013) retrata la crisis de los cincuenta de tres amigos de clase media-alta francesa, que para escapar de su monotonía, deciden emplear parte de sus vacaciones navegando. Durante el viaje, conocerán a tres chicas mucho más jóvenes que les restituirán la alegría por la vida, elevándoles algo más que el ánimo. Paréntesis es una película algo anodina y tópica, aunque productora de bastantes sonrisas; una obra algo autobiográfica a tenor de los comentarios del director, y una excusa para mostrar atractivas chicas enseñando cueros según las palabras de la actriz Sophie Verbeeck.

Océano (Océan, Emmanuel Laborie, 2013) parece narrar la sencilla historia de unas vacaciones familiares en la costa francesa, sin embargo, en realidad versa sobre el descubrimiento de la muerte –prefigurada en diversas ocasiones− por parte del primogénito de la familia, un niño alrededor de los diez años de edad. Su madre parece el único punto de referencia, apoyo y estabilidad en un entorno extraño y mudable. Océano es la historia de un viaje, pero no sólo físico; un recuerdo nostálgico de Laborie y una oda a la infancia aderezada con interesantes versiones de las Gymnopédies de Satie.

Los especialistas e incondicionales de Bergman no dudarían en vociferar la palabra sacrilegio en mi oído si afirmase que la holandesa Solsticio (Midzomernacht, Hiba Vink, 2011) posee un cierto regusto bergmaniano. Efectivamente, afirmar algo así puede ser desmesurado, pero existe alguna migaja en Solsticio que recuerda a Sonrisas de una noche de verano (Sommarnattens leende, 1955). Esta filiación, que muchos considerarán marciana, pudiera deberse −entre otras cosas− a un personaje determinante de la acción, Lena, una sueca que organiza una fiesta para celebrar la llegada del verano acorde con las tradiciones de su país y para anunciar su embarazo junto a su novio y amigos holandeses. Sin embargo, un personaje inesperado y ajeno –con aires a la Taylor de Who’s afraid of Virginia Woolf? (M. Nichols, 1966)− pondrá en jaque el amor y la amistad de todo el grupo. En definitiva, una cinta sobre secretos, lealtad, infelicidad y amnistía, con algún detalle fantástico y poético.

Fotograma del mediometraje Solsticio de Hiba Vink

Fotograma del mediometraje Solsticio (2011) de Hiba Vink

De nuevo, las relaciones de amistad fueron debatidas en otra película holandesa, Bowy está dentro (Bowy is Binnen, Aniëlle Webster, 2012), un mediometraje que recuerda demasiado a lo acontecido en Madrid aquel 31 de octubre. La película de Webster no sólo basa su argumento en las relaciones de una pareja con sus respectivos amigos, sino en la inconsciencia de estancias superiores demasiado preocupadas por cumplir un protocolo más allá de toda lógica. Concebida a ratos como falso documental –con entrevistas a los protagonistas de la tragedia− no exento de algún video colgado en youtube –sorprende ver la rapidez con que el último cine absorbe todas las innovaciones de la última revolución informática−, Bowy está dentro concluye como fábula contemporánea en donde los personajes se convierten en pequeñas hormigas hacinadas y sin salida posible.

En las antípodas de la anterior se encuentra la película El hámster (Chomik, Bartek Ignaciuk, 2012), una comedia entrañable y extravagante cercana al primer cine de Javier Fesser. El protagonista es la mascota de un matrimonio de ancianos, un hámster que ha sufrido un accidente paracaidístico. El hijo de esta pareja, junto al veterinario del pueblo, intenta solucionar la terrible tragedia, produciéndose una ingente cantidad de situaciones cómicas de toque pintoresco acentuadas por el uso del angular. Este mediometraje polaco resultó un golpe de aire fresco entre las butacas del IVAM, por lo que generó casi tantas risas como Bienvenidos y nuestras condolencias (Leon Prudovsky, 2012) o La tropa de la selva.

Fotograma del mediometraje El hámster de Bartek Ignaciuk

Fotograma del mediometraje El hámster de Bartek Ignaciuk

La última película mencionada supuso la representación del cine animado en La Cabina. La tropa de la selva (Les as de la jungle, David Alaux, Éric Tosti, 2013) sorprendió por su homenaje a Los siete magníficos (The Magnificent Seven, John Sturges, 1960) más que a la película de Kurosawa. Asimismo, la obra de Alaux y Tosti atrapó al público por la sabia elección y definición de los personajes, una tropa que consiguió un nuevo canto a la amistad y ofreció un ejemplo de superación frente a los obstáculos, incluso ante los biológicos.

Una comedia distinta fue la sueca Mousse (John Hellberg, 2012), en donde el protagonista es un francés sin recursos que necesita conseguir dinero fácil. Puesto que una importantísima carrera de caballos está a punto de celebrarse, los estancos han hecho buena caja, así que Mousse decide asaltar uno en las afueras de la ciudad. Sin embargo, tanto los rehenes como la policía resultan un poco particulares y caricaturescos, radicando ahí la vis cómica que, aunque consta de vigor en su comienzo, acaba por diluirse.

Fotograma del mediometraje Mousse de John Hellberg

Fotograma del mediometraje Mousse (2012) de John Hellberg

En Annalyn (Maria Eriksson, 2012), una atractiva joven filipina acaba de casarse con el padre de Agnes. Una y otra poseen la misma edad, idéntica jovialidad y sentimientos afines que terminan por enredarlas en una apasionada relación. Una película más sobre tórridos y complicados romances en el gélido y nevado contexto sueco.

Curiosa cinta la de Stian Kristiansen, Videoboy (2011), en la que unos amigos adolescentes conocen al siniestro Hijo del diablo, quien les ofrece la posibilidad de ver todas las películas que ellos deseen, incluso las que no son capaces de imaginar. Para ello, han de visitar a Videoboy, un misterioso chico pelirrojo dueño de la mayor colección de cine soñada. Una opresiva atmósfera recorre este mediometraje noruego que, salvando las distancias, podría acercarse a la ambientación de Kubrick para El resplandor (The Shining, 1980) o Eyes Wide Shut (1999). No en vano Videoboy suele vestirse con camisetas que lucen el rostro de Nicholson a la par que Suspiria (1977) de Argento.

Entre nosotros (Paloma Aguilera, 2011) y Los vivos también lloran (Os vivos tambem choram, Basil da Cunha, 2012) fueron proyectadas juntas en los dos pases que de ellas se ofrecieron. Buena vista la de los programadores del festival, que supieron reconocer dos historias similares sobre la emigración y la marca que ésta deja sobre los personajes. Si bien son historias sencillas y exentas de florituras formales, resultan impagables los momentos musicales de ambas: la cita a Los abuelos de la nada −entre otras tantas− en la primera, y el fado Estranha forma de vida de la segunda en el onírico momento final.

Nader es el protagonista de Las zapatillas del Aïd (My Shoes, Annis Lassoued, 2012), un niño que siempre corre entre sus vecinos repartiendo y vendiendo la pasta que su madre cocina para, posteriormente, poder contemplar todo el tiempo posible el verde valle que rodea su pueblo. Se acerca el Aïd (Ramadán) y acorde con la tradición, Nader podrá disponer de nueva ropa y quizá de unas flamantes deportivas con las que seguir corriendo, mas la pobreza familiar impide que esas zapatillas aladas que tanto desea acaben en sus pies. De nuevo, se nos ofrece un mediometraje sobre la infancia, donde la animación y la fantasía se entremezclan para representar la imaginación desbordada de un niño.

Si existiera un premio al mediometraje más tierno, el ganador indiscutible sería Todo lo que no puedes dejar atrás (Nicolás Lasnibat, 2013). Roberto es un entrañable anciano que ha perdido el trabajo de toda una vida. Ante tal circunstancia, decide viajar a Taltal, un pueblo del desierto chileno en donde nacieron él y su esposa. Lasnibat ofrece una bella historia de amor verdadero y atemporal semejante, y a la vez diferente, al retratado por Haneke en 2012. Un drama imprescindible con momentos subrayables como la aparición repetida de una tortuga o las conversaciones de Roberto con su esposa, quien suele aparecer desenfocada o en segundo plano con bastante asiduidad. Una película no aconsejable para insensibles y descreídos.

Fotograma del mediometraje Todo lo que no puedes dejar atrás de

Fotograma del mediometraje Todo lo que no puedes dejar atrás de Nicolás Lasnibat

La Cabina ofreció una programación variada y excelsa colmada de historias que reflejan vivencias y sentimientos, anhelos y fantasías, imperfecciones y aciertos de un ser humano siempre en perpetua ansia de aceptación y reconocimiento, en constante búsqueda y aprendizaje. Que el éxito del cartel diseñado por Paula Bonet sea un reverbero de la celebridad que persiga al festival en los próximos años, pues de la misma manera que aquella Alicia sucumbía al País de las Maravillas, un nuevo espectador desea traspasar el espejo y contemplar ese otro mundo ficticio, pero a la vez demasiado próximo, que le ofrece la pantalla de La Cabina.

Teresa Cabello

Lee la primera parte de este artículo: La Cabina 2013: La comedia humana (I). 

La Cabina 2013: La Comedia Humana (I)

Suena el Always Like This de Bombay Bicycle Club. Líneas ensortijadas ascienden por la pantalla descubriendo el cabello de una Alicia contemporánea que, lejos de perder el tiempo con felinos de singular sonrisa y fiestas de no-cumpleaños, corona su cabeza con el sombrero de un conejo mientras sostiene un reloj de bolsillo. Los cuentos cambian. También el cine.

El pasado domingo 17 concluía la sexta edición del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina. Quién imaginaría que la pasión cinéfila de unos estudiantes de la Universitat de València acabaría materializada en un festival que medra año tras año, que avanza calzando las botas de Siete Leguas. Su originalidad radica en mostrar un tipo de películas tradicionalmente ubicadas en el limbo de la industria cinematográfica: los mediometrajes, cine entre treinta y sesenta minutos. De ahí que sea el tiempo −simbolizado en un reloj− uno de los iconos más representativos de un festival cuyo nombre rinde homenaje a la quizá más original cinta de Antonio Mercero.

Los mediometrajes presentados contaban con una factura impecable, una calidad narrativa excelsa para el relato de las siempre imprevisibles relaciones humanas. Si hoy alguien duda del poder educativo del cine, debiera visitar la próxima edición de La Cabina para exiliar semejante suspicacia. Los veintidós trabajos seleccionados este año entre más de doscientas producciones, ofrecían lecciones magistrales sobre la infancia y la madurez, la amistad y el amor, la mentira y la verdad, la inmigración y la crisis, la sumisión y la rebelión. Un auténtico crisol con aspiraciones de nueva Comedia humana.

La corona de Apolo 

Fuego (Feux, Thibault Piotrowski, 2012) consiguió el premio a la mejor película por parte del jurado. A priori, sus formas algo ingenuas parecían descuadrar al espectador. Su bicromatismo, la textura visual tan amateur, la combinación de abundantes planos estáticos con panorámicas y travellings sencillos, y un sonido antinatural, acabaron componiendo, sin duda, uno de los mediometrajes más originales del festival. En él se narra la relación de tres hermanos en un contexto que podría ser el de fines de los ochenta. El mayor, adolescente enamorado por igual de la ciencia y de una femme fatale en ciernes, ocupa sus horas de ocio construyendo ingenios espaciales. Mientras, el mediano vuelca sus esfuerzos en defender los animales del bosque susceptibles de ser cazados. El amor será el detonante y fin de la acción, pues los deseos de uno y otro iniciarán un conflicto que no podrá ser resuelto hasta la intervención de la hermana pequeña, capaz de remendar el daño causado creando un nuevo mediometraje sólo concebible bajo el punto de vista de la imaginación infantil. Fuego resultó una rara avis con aires del primer cine, escenas de animación y momentos televisivos nostálgicos. Un canto a la creatividad y la fantasía perdida en el paraíso de la niñez.

Fotograma de Fuego de Thiebault Piotrowski

Fotograma del mediometraje Fuego (2012) de Thiebault Piotrowski

El público, en cambio, premió Aya (Mihal Brezis, Oded Binnun, 2012) como mejor mediometraje. Conquistó al auditorio la narración de una historia mínima partiendo de la casualidad, el pequeño relato de dos personajes que se conocen en uno de esos no-lugares que definiera Augé. La distancia inicial existente entre los protagonistas acabará mermada gracias a la dulce espontaneidad y cercanía de la protagonista, Aya, israelí de carácter opuesto al del hermético musicólogo norteño al que acaba de conocer. Rodada con aires de road movie, la película ofrece tanto una dilatada variedad de agradecidos primeros planos como un pulso constante entre el cerebro y el corazón, una pugna entre la determinación y la duda, entre las teclas blancas y negras del piano, entre el freno y el acelerador, un cuento sobre diminutos secretos y pequeños vacios emocionales.

Fotograma de la película Aya de Mihal Brezis y Oded Binnun

Fotograma del mediometraje Aya (2012) de Mihal Brezis y Oded Binnun

El premio a la mejor dirección fue para Amanecer (Petit Matin, Christophe Loizillon, 2013), película coral en donde se muestra el día de una defunción y las diferentes reacciones de todos aquellos personajes cercanos a la difunta. Los diferentes puntos de vista –incluido el de un can− y los modos de enfrentarse a la muerte presentados sin aditamentos musicales ni otros aderezos formales, ganaron a un jurado quizá demasiado impresionado por los planos secuencia.

A punto estuvo Bienvenidos y… nuestras condolencias (Welcome and… our Condolences, Leon Prudovsky, 2012) y La tropa de la selva (Les as de la jungle, David Alaux y Éric Tosti, 2013), de arrebatar a Aya el premio del público al mejor mediometraje. La cinta de Prudovsky cuenta, en primera persona y jugando con la estética found footage, la emigración de una familia de judíos rusos a Israel en plena caída del bloque soviético, si bien, el argumento posee ciertas filiaciones con Este muerto está muy vivo (Weekend at Bernie´s, Ted Kotcheff, 1989), pues el fallecimiento súbito de la tía abuela del protagonista en el avión que les traslada a la tierra prometida será el comienzo de una divertida odisea por obtener la nacionalidad israelí. Bienvenidos… se muestra como una comedia solvente y bien hilvanada, en donde la hipérbole cumple la función de crítica, denuncia y documentación histórica.

Fotograma de la película Bienvenidos...y nuestras condolencias de Leon Prudovsky

Fotograma de Bienvenidos…y nuestras condolencias (2012) de Leon Prudovsky

La expresión férrea a la par que inquieta y asustada de Léa Drucker fue laureada con el premio a la mejor actriz por Antes que perderlo todo (Avant que de tout perdre, Xavier Legrand, 2012), una cinta sobre la violencia de género convertida en dinámico thriller. La película narra la huida de Miriam (Drucker) y sus hijos una mañana cualquiera, el periplo de los protagonistas hasta encontrarse a salvo de su maltratador. Antes que perderlo todo resulta un mediometraje especialmente tenso que demostró cuán angustioso puede ser el sonido de las cajas registradoras de un supermercado.

Swann Arlaud obtuvo el premio al mejor actor por Lazare (Raphaël Etienne, 2013), en donde interpreta al menor de dos hermanos que emprenden un viaje en coche hacia la casa de su padre, al cual van a conocer por primera vez. Un accidente en la carretera sesga la vida del mayor causando una reacción de fuga en el personaje de Arlaud, que hará todo lo posible por cumplir aquello que ambos hermanos se propusieron. Parafraseando a su director, Lazare se define como una miscelánea entre tragicomedia y road movie con coche fúnebre.

Fotograma de la película Lazare de Raphaël Etienne

Fotograma del mediometraje Lazare (2013) de Raphaël Etienne

No había lugar para la discusión con respecto al premio a la mejor música y fotografía. Samuel Laflamme ha compuesto una intrigante melodía en donde los instrumentos de cuerda sostienen el secreto escondido en Tras el castigo (Après la peine, Anh Mink Truong, 2012), mientras Vincent Biron y Luc St-Pierre inspiran la luz de sus interiores en los maestros holandeses del siglo XVII. El argumento relata la historia de un hombre que despierta en el hogar de una adusta anciana − interpretada excelentemente por Monique Miller− sin recordar absolutamente nada sobre su pasado. Sin embargo, en el pueblo todos le conocen demasiado bien y no cejarán en su empeño de vengar los daños pretéritos. Una interesante narración sobre la mortificación –no en vano aparece la cruz de San Andrés−, la pena de muerte y la legitimidad de la venganza; un cuento gótico en donde el protagonista pudiera pasar por un trasunto de Prometeo.

Fotograma de la película Tras el castigo de Anh Mink Truong

Fotograma del mediometraje Tras el castigo (2012) de Anh Mink Truong

Aquellos que aún no hayan descubierto Fuego y Aya, cuentan con una segunda oportunidad el próximo sábado 30 de noviembre en el Centro Obrapropia Cultural (calle Puerto Rico, 40). A partir de las ocho de la tarde tendrá lugar La Cabina FilmBest, una fiesta en la que, además de proyectarse los dos mediometrajes ganadores según el jurado y el público, se visionará un Mediometrash para concluir con una amplia sonrisa.

Teresa Cabello

Lee la segunda parte de este artículo: La Cabina: La comedia humana (II).

Cinema Jove, 28 años y creciendo

Balance de Cinema Jove

Festival Internacional de Cine de Valencia

Celebrado del 21 al 28 de junio de 2013

Si tuviéramos una idea de conjunto, en lugar del sálvese quien pueda habitual, podríamos hacer de Valencia un referente cultural de primer orden. Bastaría con hacer un calendario, mes a mes, y explotar las actividades que destacan mediante un plan organizado que se hiciera eco de todo ello en un gran mapa turístico internacional. Tenemos, así a bote pronto, el Festival de Jazz del Palau, según su responsable Julio Martí, “el mejor de España”; Sagunt a Escena, en agosto; Russafa Escènica en septiembre; el Festival de Mediometrajes La Cabina, en noviembre; Dansa València, entre abril y junio, y el Festival Cinema Jove, que es el que ahora nos ocupa, en junio. Faltan muchos otros, que completaran ese mapa, mes a mes, pero los nombrados ya dan muestra de su singularidad y enorme atractivo.

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki, Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

Fotograma de Loving, de Slawomir Fabicki, Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove

El Festival Internacional de Cine de Valencia ha hecho balance, tras la celebración de su 28ª edición entre el 21 y 28 de junio, y los resultados confirman su “crecimiento progresivo y continuado”. Las 24.000 personas que participaron en los diversos actos programados, a razón de más de 3.000 por día, así lo atestiguan. Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, valora esos datos como “un logro considerable en un panorama en el que el descenso de público que están experimentando las salas de cine está llevando al cierre de muchas de ellas”. Un logro considerable que agradecen las miles de personas que pueden ver películas de una altísima calidad internacional, gracias al único festival de cine existente en Valencia.

Encuentro con el público del director Rodrigo Cortés. Imagen cortesía de Cinema Jove

Encuentro con el público del director Rodrigo Cortés. Imagen cortesía de Cinema Jove

El cuidado y empuje tanto público como privado para que Cinema Jove siga creciendo hasta alcanzar la altura merecida se antoja básico. Islandia, con la tercera parte de población que Valencia capital, ha apostado por la industria cultural y está saliendo de la crisis gracias a su empuje. El público demanda espacios que iluminen tan oscuro panorama, y las salas de cine proyectan películas que van esa dirección. Sin ir mas lejos, la premiada en la Sección Oficial de Largometrajes, Loving (Milosc), del polaco Slawomir Fabicki, un drama de intenso calado emocional protagonizado por una pareja que, abocada al fracaso sentimental, sale finalmente adelante a base de un tenso pulso amoroso. A pesar de todo, fue la noruega Into the dark, de Thomas Wangsmo, la que contó con mayor afluencia del público que acudió a las 114 proyecciones de Cinema Jove, principalmente en las salas Berlanga y Rialto del IVAC-La Filmoteca.

La actriz Julia Kijowska en un momento de la película Loving, de Slawomir Fabicki. Premio Luna de Valencia. Cinema Jove

La actriz Julia Kijowska en un momento de la película Loving, de Slawomir Fabicki. Premio Luna de Valencia. Cinema Jove

Otra de las notas positivas del festival ha sido la “cada vez mayor presencia de contenidos vinculados a las nuevas tecnologías”, tal y como subraya la organización de Cinema Jove. También las nuevas tendencias como los fashion films, el crowdfunding o la animación, bien presente en la última edición, con el Premio Luna de Valencia otorgado a Jonathan Hodgson o el cortometraje ganador Oh Willy, de Enma De Swaef. Prime Animation se sumó igualmente a esa fiebre por el cine de animación, al reunir los mejores trabajos de las escuelas más relevantes a nivel internacional. Las visitas a la web del festival, con 36.539 nuevos usuarios, los 5.810 fans de Facebook o las 6.413 reproducciones de video en Youtube son datos igualmente concluyentes del paulatino crecimiento de Cinema Jove, un festival referente a nivel nacional e internacional. Una apuesta más decidida, tanto por el Festival Internacional de Cine de Valencia, como por aquellos otros que como él se convierten en reclamo cultural, mes a mes, darían protagonismo a un sector que puede ser, sin duda, el banderín de enganche para salir de la crisis.

Fotograma de Loving, del polaco Slawomir Fabicki, Premio Luna de Valencia. Cinema Jove

Fotograma de Loving, del polaco Slawomir Fabicki, Premio Luna de Valencia. Cinema Jove

 Salva Torres