Enrique Amat: “el toreo es más arte que lidia”

Entrevista a Enrique Amat, escritor y crítico taurino del periódico ‘Levante’, con motivo de la presente edición de la Feria de Fallas 2016.

Durante el mediodía de San Taciano, a refugio, tras defensa y pared bermeja en callejón diurno, con el coso en paños menores y costuras del revés, Makma conversa tras los burladeros de la plaza de toros de Valencia con un referente de pluma estilística y domesticado acervo léxico taurino, horma de crónica y dechado de crítica por el Mediterráneo, Enrique Amat.

Amparándome en la técnica del círculo concéntrico -propedéutica filosófica de José Ortega y Gasset-, comienzo circunscribiéndonos cronológicamente. Tras la publicación de esta entrevista habrán transcurrido siete jornadas de Feria de Fallas, por tanto, ¿cuál sería tu diagnóstico de lo acontecido hasta el momento e, igualmente, qué esperas que suceda durante los días venideros, remate de la feria josefina?

La empresa califica la feria como “la feria del cambio”; efectivamente, José Garrido salió el otro día por la puerta grande -se presentaba en Valencia como matador de toros-. Ayer, Juan del Álamo -otro nuevo torero que igualmente se presentaba aquí como matador- también abrió la puerta grande. Por tanto, de momento la lectura es que los toreros jóvenes están apretando y pidiendo paso, siendo muy importante para el futuro de la fiesta. Ahora tenemos a otros dos toreros que están apretando mucho, como López Simón y Roca Rey, por lo que esta “feria del cambio” se va a consolidar, convirtiendo a Valencia en la plaza que marca el rumbo de lo que será la temporada en el resto de España. A partir de hoy comienza la gran feria, con toreros de champions, muy variada y con muchos matices.

En otros aspectos, la presente edición de la Feria de Fallas ha supuesto un punto de inflexión citadino, de refrendo popular. ¿Qué te ha parecido la manifestación acontecida en la jornada del domingo?

Eso fue muy importante, porque el año pasado se hizo algo parecido en Castellón, en el mes de febrero, y sólo fueron los aficionados y las peñas, echándose en falta a quienes viven del toro -el ganadero, el torero y el empresario- y no fue nadie. Este año sí que se han concienciado los profesionales, que en definitiva son los que se juegan el sustento. El domingo estuvieron aquí José Tomás, “El Juli”, Morante, Ponce, ganaderos como Victorino Martí, Álvaro Domecq, Nuñez del Cuvillo, empresarios como los Chopera, Matilla, Cutiño (todos los empresarios relevantes), todas las fuerzas vivas del toreo se dieron cita aquí, aparte de los aficionados.

Se trataba de dar una llamada de atención, porque desde las pasadas elecciones municipales el tema antitaurino se ha puesto de moda. Ellos tienen una especie de aprensión por todo lo que significa la fiesta de los toros. Los taurinos siempre hemos sido bastante dejados y ellos se movilizan muy bien.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat en un instante de la entrevista, con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista en la plaza de toros de Valencia, con Jose Ramón Alarcón. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Cabe hablar de estigmatización política?

La fiesta de los toros no está de moda por motivos políticos, se identifica con un mal entendido españolismo, con la derecha, cuando uno habla y se encuentra con toreros importantes como Pepe Dominguín o Domingo Dominguín, hermano de Luis Miguel, quienes eran del Partido Comunista; “Manolete” era íntimo amigo de Indalecio Prieto, con quien siempre se reunía en el exilio en México. No es correcto identificar las corridas de toros y los festejos populares con la España de la derecha, sí con el país, porque esto es una manifestación de la cultura española, pero aquí no nos pedimos el carné de ningún partido; a la plaza vienen gentes de todos los espectros.

En tu artículo/crónica del lunes en ‘Levante’, a propósito de la manifestación dominical, mencionabas reflexiones vertidas por Sáenz de Madariaga, Jean-Jacques Rousseau y el ínclito alcalde de Madrid, Tierno Galván, para tu discurso de abogacía ¿Debe uno recurrir a referentes demasiado distantes en el tiempo para encontrar argumentos de peso intelectual?

Almodóvar ha ganado un Oscar con una película de temática taurina; Andrés Calamaro es un defensor de la fiesta, como Joaquín Sabina (a quien podríamos calificarlo de progre); “Loquillo”. Como yo estudié Derecho, las citas de la doctrina siempre las utilizo en aquella línea. Tierno Galván menciona que la fiesta de los toros es lo que más ha educado al pueblo español. Tal y como está la política y la sociedad española, que alguien como él hablase acerca de que los toros educan social y políticamente al pueblo es importante. Rousseau intuyó en su momento que la fuerza que tenía el pueblo, la cultura y la mentalidad española, estaban muy mediatizados por la fiesta de los toros. Un elemento de cohesión social.

En su ensayo sobre la ‘Tauroética’, Fernado Savater menciona que “en el derecho tradicional se considera bárbaro el hecho de no distinguir entre lo humano y lo animal. Es bárbaro, tradicionalmente hablando, quien trata a otros de sus iguales como animales”. ¿Cuánto de filosófico habría en ese debate y cuánto de atávico o telúrico?

El animalismo y el humanismo mal entendido funcionan con tópicos y frases hechas. El otros día, el alcalde (Joan Ribó) dijo que aquí, en esta plaza, debían celebrarse las corridas a la portuguesa, es decir, que no se mate a los toros; pero él no sabe que si no se matan aquí, cuando entren en el corral les van a dar un puntillazo, no se los llevan al campo. Ver cómo se mata a un toro en el corral es un espectáculo muy triste. En la plaza muere defendiendo su vida, con dignidad, brillantemente. El toro es cuidado durante cuatro años al máximo para que luego pueda defenderse en el coso. A mí no me gusta entrar en el debate, porque esto es un sentimiento también. Sólo pedimos respeto. A quién no le guste no se le puede obligar, pero que entienda que para otros es un privilegio sentir la fiesta de los toros. En España hay seis mil festejos populares al año y ello está completamente integrado entre la gente y el pueblo y no lo puedes quitar porque sí.

Entrando en materia de periodismo taurino, si hay un referente popular, entre otros, éste sería Joaquín Vidal, periodista, escritor y crítico taurino seguido por infinitud de lectores ajenos a la fiesta.

Joaquín trascendía la fiesta de los toros; escribía muy bien (quizá no sabía tanto de toros), pero él lo volcaba más al estudio sociológico. Era un referente, un extraordinario escritor. Recuerdo una crónica del día de San José, en Valencia, que tituló ‘El coladero de la calle de Játiva’, en la que analizaba el comportamiento, la idiosincrasia y la mentalidad del valenciano. Ya no era hablar sólo de toros y qué juego ha dado cada uno, sino también hablar de la filosofía del valenciano, como también lo reflejaría de Bajadoz o de Madrid.

Otro gran referente para mí ha sido Javier Villán, de ‘El Mundo’, quien ha sido poeta y crítico teatral. Escribía muy bien de toros y acerca de lo que era el entorno del toreo, el análisis de la personalidad de los toreros, de los aficionados, de la fiesta en sí.

Estampa de los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Fotografía: Fernando Ruiz.

Estampa de los tendidos de la plaza de toros de Valencia. Fotografía: Fernando Ruiz.

En base a tu experiencia, tras varios lustros como crítico taurino, ¿qué condiciones debe atesorar una crónica para que ésta sea plausible?

A mí me han gustado siempre los toros. Quise hacer periodismo, pero por circunstancias estudié Derecho. Tuve el privilegio de llegar a ser crítico taurino, llevando veintisiete años en el tema. A mí me gusta, primero, situar la corrida en un ambiente, o que la crónica tenga un pretexto. Como punto de partida, me gusta analizar el juego de los toros, uno por uno, porque, en definitiva, el toro es el rey de la fiesta. Lo primero que hay que hacer es valorar el toro que tienen delante los toreros. Muchos compañeros igual hablan en general, pero yo prefiero analizar toro por toro y eso es lo más importante. Luego analizar el comportamiento de los tres toreros y si a estos los puedo enmarcar en algún tipo de pretexto argumental y metataurino, mejor. Me gusta explicar e interesar a la gente, tampoco pretendo crear doctrina y que la gente vea los toros como los veo yo. El crítico tiene que informar y tratar de educar, aunque decía Guerra (Alfonso) que “de toros sólo saben las vacas… y algo”.

Yo llevo veintisiete años en esto y tengo mis dudas; me preocupa equivocarme al analizar un toro, si la crónica o la valoración la he hecho bien, aunque aquí no se equivoca nadie, ya que este es un espectáculo abierto, en el que valen todos los matices y opiniones, cuyos trofeos son por aclamación popular (si al presidente le aprietan se ve obligado a dar la oreja). Hay que respetar los gustos. A mí me gusta explicar lo que ha pasado en la plaza, que el lector se entretenga con la crónica y que ésta sea lo más didáctica posible (aunque yo no soy nadie para enseñar a otros); crear la crítica que me gustaría leer.

La crítica taurina es un género del periodismo y de la comunicación en el que predominan los aditamentos y los calificativos sobre los hilos narrativos. Se debe atesorar, por tanto, un excelso dominio del lenguaje. ¿Cómo diferenciar la propia pluma del influjo de otras?

Hay mucha gente que está pendiente de lo que escriben los demás o salen de la plaza, llaman y conversan para ver cómo lo han visto otros. A mí me gusta ver los toros, entre comillas, solo, no contaminarme con opiniones de nadie y escribir lo que yo pienso. Al día siguiente, a lo mejor echas un vistazo a lo que han hecho los demás. Como bien dices, el lenguaje es muy importante y la jerga taurina es riquísima; las expresiones son muy ricas, muy sugerentes. Tampoco hay que caer en la pedantería semántica. Hay que hacer la crónica para que la gente la entienda, pero sí me gusta introducir ciertas palabras.

¿Se escribe para un lector más avezado?

Sí, porque la crónica, en definitiva, te la lee un aficionado. En el caso de Vidal (Joaquín), no. Siendo incluso ‘El País’ un periódico antitaurino (Manolo Vicent, por ejemplo, ha combatido mucho los toros), a Vidal le leía mucho la gente, con independencia de los toros, porque era un buen escritor. El lector taurino busca para ver lo que ha pasado en la plaza, está más puesto, acostumbrado a la jerga. A mí me gusta utilizar múltiples términos, más que nada porque no te tienes que repetir. Si hablas de seis toros no puedes estar empleando la palabra “toro” continuamente; tienes que hablar de “astado”, de “bureo”, de “oponente”, de “antagonista”, porque luego, por la mañana, te levantas, coges el periódico y adviertes que en la crónica se repiten las palabras ochos veces.

No hay nada como desayunar con la palabra “genuflexo”.

Puedes hablar de “genuflexos”, de “hinojos”, o un “toro claudicante”. Hay que buscar la riqueza en el lenguaje.

A propósito de ello, atesoras en marcha la culminación de un ensayo sobre, entre otras cuestiones, el lenguaje taurino.

Sí, será mi decimoquinto libro. Fundamentalmente, es un libro sobre los toros y la cultura, con algún pequeño ensayo sobre la Fiesta, como una creación de arte efímero de juego con la muerte, un arte que es volátil, puesto que una media verónica desaparece al realizarse. Habrá fotos, habrá cuadros, pero la obra del torero permanece en la retina de los aficionados, en la memoria. Una foto no es lo mismo. A partir de ahí, hablar de lo que representa el toro para la cultura, de qué gente se ha hecho eco o se ha inspirado en la fiesta de los toros -poetas, escultores, novelistas, dramaturgos, cineastas, músicos, etc.-; reflejar en todas las partes de la cultura la presencia de obras. Quiero recoger una treintena de cada disciplina y referirme, también, a la presencia del lenguaje taurino en la vida cotidiana española, en la jerga.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Es notable su presencia en el acervo popular?

Numerosas expresiones taurinas se utilizan, no sólo en la Fiesta, sino que se han extrapolado al devenir de la vida diaria: “te van a dar un bajonazo”, “te van a dar el tercer aviso”. Cuando alguien está muy enfermo puede decirse “lleva media en las agujas” (un toro que está “media en las agujas” significa que está a punto de doblar), o expresiones como “has estado peor que Cagancho en Almagro” -que era un torero muy importante que tuvo una muy mala tarde-, “hacer novillos” -que proviene de cuando los toreros antiguos se escapaban y se iban de capeas-. Hay mil modismos y palabras. Para referirse al miedo puedes recurrir a “canguelo”, “canguis”, “jindama”, “neurastenia”, etc. Son riquísimas y variadas las expresiones que decimos todos los días y están sacadas de la fiesta de los toros.

En algunos casos, expresiones en ineludible riesgo de extinción. ¿Consideras que existen rescoldos y augurios respecto de las generaciones venideras, especialmente atendiendo a la falta de formación en múltiples ambitos?

Eso difícilmente morirá, porque son expresiones enraizadas. Lo que pasa es que hoy se escribe mal y se lee peor, sobre todo a causa de los aparatos tecnológicos. Para la gente joven su vida es el smartphone y ello genera un empobrecimiento del lenguaje, que tendrá consecuencias, lógicamente, en todos los ámbitos. Pero creo que persistirá. Esto ha estado en crisis toda la vida y llevamos seis siglos con la fiesta de los toros. Imagino que se perpetuará.

A propósito de etapas críticas, recientemente se ha publicado un estudio de la tauromaquia en clave económica con resultados halagüeños.

Un estudio de Juan José Medina (profesor de Teoría Económica de la Universidad de Extremadura)  muy revelador, silenciado por la prensa oficialista, según el cual se crean 200.000 puestos de trabajo directos e indirectos, apuntando la cifra que representa en el PIB nacional y la repercusión económica de la fiesta de los toros. Un estudio en profundidad de cuanto genera. La gente dice y habla sobre lo que cuesta el toro, pero la Diputación gana dinero porque el empresario paga; la escuela taurina o el museo no cuestan dinero, eso se saca de lo que el empresario da por el alquiler de la plaza a la Diputación; si es que, encima, no es deficitario. La empresa paga un canon muy alto por tener la plaza. A la Diputación nadie le dice lo que hace con ese dinero. Igual reinvierte en los toros un 20 o un 25% de los 300.000 € que obtiene de la plaza, el resto ahí queda. La fiesta no sólo no es deficitaria, sino que genera ingresos a nivel institucional, aparte de restaurantes, hoteles, furgonetas y todos los profesionales que se mueven alrededor del toreo, como banderilleros, apoderados, picadores, mozos de espadas, etc.

Además de la industria textil.

Fíjate que todos los días salen al ruedo quince o dieciocho profesionales vestidos de luces. Tres toreros, nueve banderilleros y seis picadores; multiplícalo por corridas. Un matador bueno igual se hace siete u ocho vestidos al año; los capotes, las muletas, los estoques, todo eso hay que hacerlo y es una industria que mueve a muchísima gente y genera numerosos puestos de trabajo.

¿Qué panorama de futuro vislumbras a medio y largo plazo?

Estamos en un momento complicado. El otro día estaba leyendo un libro sobre las vísperas de la Guerra Civil, en el año 34, momento en el que se decía que esto de los toros se acababa, que era una época muy convulsa. Pero bueno, pasó, y ahora estamos viviendo algo parecido a eso. Los toros no están de moda y las instituciones están con un afán de quitar la fiesta de los toros. Yo confío en que pasará. El otro día, el domingo, fue muy importante que la gente saliese a dar la cara. Espero que dentro de quince o veinte años, con muchas más canas, estemos aquí y sigamos hablando de la Feria de Fallas y que torea el hijo de “El Soro” o el nieto de “Paquirri”, y que esto subsistirá. En ‘El caballero de Olmedo’ ya se hablaba del lance al toro y fíjate si han pasado siglos. Que cambiará esto, posiblemente sí. Sin los encierros de San Fermín o de Cuéllar esto no sería lo mismo, por ejemplo.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat y Jose Ramón Alarcón, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

El escritor y crítico taurino Enrique Amat y Jose Ramón Alarcón, durante un instante de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

¿Estimas, por tanto, que la tauromaquia sigue siendo parte inherente y consustancial del arte y la cultura española contemporánea?

Estamos hablando de autores. En el ‘Gargoris y Habidis’ de Sánchez Dragó, que es una historia de España, él defiende muchísimo el tema atávico de los toros. Él es muy aficionado, va a Soria a presenciar el toro de Medinaceli. Ortega y Gasset decía que para entender la historia y la idiosincrasia de España había que asomarse a una plaza de toros. Mencionaba Valle Inclán que si el teatro tuviese la emoción que tienen las corridas de toros sería un espectáculo fantástico. De hecho, Rafael “El Gallo”, que ha sido para mí el torero más importante, le brindó un toro a la célebre actriz María Guerrero y le dijo algo así como: “tengo el honor de brindarle este toro y la admiro mucho por su arte, me gusta mucho el teatro, pero tenga en cuenta una cosa, que en el toro se muere de verdad y no de mentirijillas, como ustedes”. Aquí se es capaz de crear arte y encima jugándose la vida. Alguno no lo entendrá, pero creo que es lo más grandioso que hay.

¿Consideras compartir algún consejo para iniciarse en estas apreciaciones?

Que uno se ponga en el toro. Siempre recomiendo a los aficionados que de los seis toros, en uno sigan al toro desde que sale al ruedo hasta que lo arrastran, porque entenderán mucho mejor este espectáculo. Numerosas veces perdemos de vista al toro, que es lo más importante. Es verdad que lo pican, que lo banderillean, pero no se le pica por crueldad, todo tiene una justificación; y hay que matarlo, porque un toro placeado no se puede volver a torear, ya que aprende y es inteligente. En definitiva, son corridas de toros, no de toreros.

Aunque hay quienes acuden únicamente a ver a los toreros.

El domingo, por ejemplo, vendrán a ver a Cayetano y a “El Fandi”, pero si quitamos al toro nos vamos al ‘Principal’. Como decía la frase de Madariaga, participa el toreo del ballet, de la música, como un arte multidisciplinar. El que se juega la vida es lógico que busque un animal lo más pastoño posible para generar su arte, pero si quitamos al toro…, es algo en lo que algunos taurinos también se equivocan a veces.

Nada como culminar con alguna anécdota emparentada con esta plaza.

Juan Belmonte, en 1912, toreó aquí una novillada sin picadores. Él no era físicamente fuerte, tenía unas piernas de trapo; él cambió, entonces, la forma de torear. Antes se toreaba sobre las piernas, con poder. Él, como no se podía mover, acortó las distancias. Hizo un toreo más de quedarse quieto, de valor. Antes decían que todos los terrenos eran del toro y él dijo “no, todos los terrenos son del torero”. Ahí tuvo que ver la intuición valenciana, puesto que a él se lo trajeron desahuciado de Sevilla. Vivió varios meses en una pensión, le dieron una oportunidad, llevando un vestido horrible, medio cojeando (era patizambo y feo). La gente se reía de él en el paseíllo. Al cabo de dos horas, algo habían intuido los valencianos, que aquello era algo nuevo. Convirtió la lidia en arte; fue la revolución belmontina de la ‘edad de oro’ de la tauromaquia. Ahora el toreo es más arte que lidia.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Balance anual en el Trastévere

Balance Anual en el Restaurante Trastévere
Calle Menorca, 19
(Centro Comercial Aqua)
Valencia

Dejar que las ideas fluyan alrededor de buenos alimentos, es una costumbre cuyo origen se pierde en el tiempo, tanto, que la realización de algunas de las pinturas rupestres se asocian a días de celebraciones en los que el placer de comer está presente. En esos días, el alimento no es una necesidad, es un divertimento y obedece a actos en los que abundan las ingestas de condumio y materia líquida.

Ya en tiempos más próximos, Catalina de Médici pone algo de estilo en el asunto del comer y propone el tenedor en la celebración de su boda con Enrique II de Francia, momento que podríamos considerar como el inicio de la era del tenedor. En aquellos tiempos, la elegancia puede medirse con la soltura que uno tenía para pelar las gambas o separar la chicha del pelaje, y dicen las crónicas que el deficiente manejo de tan fino utensilio puede llegar a ser elemento de prejuicio hacia aristócratas bajo sospecha y comerciantes venidos a más.

Nada que ver con lo que MAKMA propone en formatos de comunicación tan innovadores como los Desayunos-Makma, en los que nuestros invitados han departido, opinado o denunciado públicamente alrededor de la mesa; la nueva serie de Entrevistas-paseo estrenada recientemente; o el actual Balance cultural alrededor de una mesa, como es el caso que nos ocupa. ¿Puede un menú influir en el estado de ánimo?

726×400PX TRASTEVERE-01 Con esta idea de búsqueda permanente, pretendemos ofrecer respuestas a nuestros lectores, y para comunicar más y mejor -hablando sobre la mesa- siempre habrá alguna aceituna que salga rodando para acabar en plato ajeno, sí, pero pinchar hueso tiene esas cosas, y si el formato innovador de Makma sirve para avanzar en una sociedad en la que la oferta cultural gana terreno, sabremos que un granito de arena es nuestro.

Hay que mojarse, y vamos a dejar que el inconsciente deje aflorar en lo más destacado del año en materia Makma. Con este propósito -el de hacer un balance anual-, Makma reúne en el Restaurante Trastévere de Valencia (tercera planta del centro comercial AQUA), y ante buena gastronomía, a una buena parte de su existir: Salva Torres, Ismael Teira, Jose Ramón Alarcón, Merche Medina, JJ Mestre, Carles Figuerola, Fernando Ruiz, Eva Montesinos, Miguel Gregori, y quien suscribe, Vicente Chambó. La dificultad radica en cómo transmitirles de forma breve y concreta lo mucho e intenso que se abordó ante una buena mesa.

Balance anual en el Trastévere de Valencia

Balance anual en el Trastévere de Valencia. Fotografía de Ana Prisacaru.

Para JJ Mestre, sincero y apasionado como pocos a la hora de defender y captar la calidad y el talento musical, “es difícil, bastante difícil, resumir en unas pocas palabras lo más destacado de un año. Por encima de todo destacaría la obra maestra que ha publicado el donostiarra Rafael Berrio, que lleva por título “Paradoja”. Está basada en el existencialismo, pero tiene mucho más. Otros trabajos nacionales que destacaría son el de Germán Salto desde Madrid, el de La Gran Esperanza Blanca desde Valencia, el de Guadalupe Plata desde Jaén o el de Chencho Fernández desde Sevilla”.
“A nivel internacional me ha llamado poderosamente la atención que hayan coincidido durante esta añada estupendísimos trabajos con origen en el continente australiano (Courtney Barnett, The Orange Humble Band, Datura 4, Robert Forster o Dick Diver). En cuanto a conciertos que haya tenido el privilegio de asistir, destacaría muchos pero especialmente el excelente estado de forma en que se hallan clásicos como Cracker, The Waterboys o The Godfathers, el resurgir “powerpopero” de nuevas bandas como The Connection o The New Trocaderos y la magnífica experiencia de estar presente junto a medio centenar escaso de asistentes en los conciertos de The Parson Red Heads y de Doug Paisley”.
Por su parte, Carles Figuerola afina en su búsqueda centrada en el Jazz. Antes, indaga en otros aspectos para hacer un balance anual muy espontáneo. Para él, 2015 ha sido un año complicado en muchos ámbitos culturales, repleto de pequeños proyectos y en el que ha habido que recurrir al ingenio para enfrentarse a las dificultades. Un ejemplo de un proyecto modesto, destacado, digno y de calidad es el cd publicado por el contrabajista norteamericano Matt Baker, titular en la Orquesta del Palau de les Arts, junto con el guitarrista italiano Fabio Zambelli. ‘Train to Laveno’ es el título del álbum. “Está producido por el sello valenciano Sedajazz” –afirma Carles Figuerola-. “Se trata de composiciones propias, jazz de cámara, lirismo. El ejemplo de un viaje musical que es un verdadero deleite”.
Matt Baker y Fabio Zambelli.Imagen cortesía de Pau Sanchis Tarrazó

Matt Baker y Fabio Zambelli. Imagen cortesía de Pau Sanchis Tarrazó.

Pasando de la música a las artes plásticas, para Merche Medina -recién llegada del sur de Florida, desde donde ha regresado tras tomar el pulso a una veintena de ferias crecidas al calor de Art Basel y Art Miami: “Concluye el curso artístico de 2015 con la constatación de que la principal palpitación de su mercado merodea por lares internacionales al otro lado del Atlántico; más allá de las propuestas que, por cierto, son semejantes en nómina y concepto a cualquier otra iniciativa venal”, sentencia.
Para Merche Medina, “Miami Beach y el otrora depauperado distrito de Wynwood (Midtwon de Miami) ebullen de tacón alto y divisas con el aceite del coleccionismo”.
Siguiendo con la valoración de las ferias de Miami, Medina hace referencia a la presencia destacada de galerías europeas con stand en aquellos mercados.
“Como despunte mediterráneo, cabe destacar la presencia de las galerías valencianas Espai Visor, Set Espai d’Art y Rosa Santos, imprimiendo acentos que nos son próximos a aquel gran poliglotismo ferial”, concluye.
Para Ismael Teira, a la hora de valorar, pesan las expectativas propias de un artista visual frente a la situación de cambios. “Sinceramente, en el caso valenciano, resulta bastante precoz andar haciendo valoraciones ahora. Han pasado algunos meses –en realidad, pocas semanas hábiles– desde el inicio del cambio en el Ajuntament y la Generalitat. En materia cultural no es que hayamos asistido precisamente a radicales y asombrosos cambios; más bien está siendo todo bastante, digamos, medido, o comedido, tal vez debido a la sensación de pre-campaña permanente. Sigue presente el temor de muchos -en Valencia- a que las políticas culturales sigan favoreciendo a unos, en lugar de a otros, pero nunca a los demás o a todos. En resumen, visto lo visto y tal como está el panorama en Madrid, cualquier balance debe esperar”
Para Jose Ramón Alarcón, el reto consiste también en sintetizar en unas líneas la visión de todo un año. “Formalizar una selección de entre cuantas exposiciones han guarnecido los centenares de tabiques y paredes móviles de galerías, instituciones y espacios plurimórficos por estos lares implica tamizar, cerner y cribar con oscilaciones de muñeca en búsqueda de pepitas de oro, como símbolo de razón incuestionable. Ineludible, entonces, apuntar un acento foráneo -anglosajón y germánico- para ceñirse a las figuras de Gillian Wearing -otoño/invierno en el IVAM- y Jürgen Schadeberg -principios del estío en Librería Railowsky-, cuyo empleo antagónico del registro fotográfico permitieron trazar una reflexión sobre el horizonte humano, en base a conceptos de máscara e identidad (Wearing), amén de la radiografía social y el poso diacrónico tras la mirada de un hombre convertido en Leica (Schadeberg). Sombrearon la ciudad con su rúbrica referencia y así lo registró Makma”.
Eva Montesinos recurre al análisis del librero y bloguero Bruno Montano (Trabalibros.com). Para Montano, el sector editorial tocó fondo en el año 2008, acumulando una caída en ventas cercana al 40%. Pero se observa que la tendencia en España se ha invertido, experimentando un crecimiento esperanzador durante los dos últimos años. Se estima que diariamente en España se venden más de 421.000 libros. Crece también la edición, alcanzando los 90.000 nuevos títulos anuales. Esta mejora se apoyaría sobre todo en las ventas de libros de texto, los de temática infantil y juvenil, los universitarios y los científico-técnicos.
Se incrementan a su vez los índices de lectura, y aunque la facturación del libro digital en España ha crecido de forma lenta pero continuada, por primera vez en los últimos años la tendencia nos lleva hacia un aumento de la edición en papel con respecto a la edición digital, decreciendo esta última un 1,9%. En este momento en nuestro país, de cada 100 libros publicados 75 se editan en papel. Las librerías y las cadenas de librerías siguen siendo los principales canales de distribución de libros. El librero observa un incremento significativo en las ventas de la literatura juvenil y romántica, así como también aumenta el interés por el cómic y la novela gráfica.
Como curiosidad, en los últimos meses se ha disparado la venta de libros de poesía, espoleada por la irrupción en el mercado de poemarios escritos por cantautores y poetas jóvenes que pasan de las redes sociales y los blogs al papel. El libro más vendido de 2015 ha sido La chica del tren de Paula Hawkins, que junto con La templanza de María Dueñas y Hombres buenos de Pérez-Reverte copan las tres primeras posiciones del Top Ventas. Importante señalar que dos comics, Mortadelo y Filemón. El tesorero de Francisco Ibáñez y Astérix. El papiro del César han estado entre los 10 libros más vendidos del año. Dos recientes novedades, El regreso del Catón, de Matilde Asensi y El secreto de la modelo extraviada de Eduardo Mendoza, pese a llevar poco más de un mes en las librerías, se han posicionado entre los primeros 15.
Según las conclusiones de la pasada Feria de Fráncfort, termómetro del panorama editorial europeo, se observan una serie de tendencias muy marcadas para 2016: Por un lado, repuntará la publicación de las llamadas “domestic noir”, novelas de intriga psicológica que transcurren en entornos familiares, siguiendo la estela de La chica del tren de Paula Hawkins y de Perdida de Gillian Flynn. Por otra parte, destacará también la edición de novelas románticas combinadas con ciencia ficción, y por otro, seguirán apareciendo gran cantidad de ensayos que pretenden explicar nuestro actual presente económico, social e histórico.
Para Salva Torres, el balance empieza entre interrogantes: 2015, ¿un año de cine?
Y se atiene a lo dicho por Javier Angulo, director del Festival Internacional de Cine de Valladolid (Seminci): “No entiendo cómo el Ayuntamiento de Valencia no apoya a saco Cinema Jove”. Lo dijo durante el encuentro mantenido con periodistas de diferentes medios valencianos en el que también participó José Luis Cienfuegos, director del Festival de Cine Europeo de Sevilla, y el propio director de Cinema Jove, Rafael Maluenda, que ejerció de moderador.
“En Valladolid hay paladar de cine”, subrayó Angulo. Paladar que, en el caso de Valencia, está por hacer, subraya Torres. El encuentro audiovisual ‘El Festival y la ciudad’, que acogió La Nau de la Universitat de València organizado por CulturArts IVAC, sirvió para radiografiar el estado de los festivales de cine en España, añade Salva Torres.
También, por contraste, para generar sana envidia con relación a los de Valladolid y Sevilla, cuyas ciudades se vuelcan en dichos certámenes. Falta por ver, ahora que hay cambio de gobierno en la Comunidad Valenciana, si esa apuesta de la ciudad por sus festivales, incluido el Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina, se hace ahora patente o vuelve a ser pasto de las buenas intenciones, concluye Torres, quien visto lo visto termina con una nueva interrogación: “2016, ¿un año de cine? Veremos”.
Y para quien suscribe, Vicente Chambó, son muchos los asuntos que se arremolinan en mente respecto al año que finaliza. Como lo es la inmediata clausura de Parking Gallery, que tras cinco años de programación ininterrumpida cierra sus puertas. Afortunadamente, el trabajo realizado por la galería alicantina tendrá continuidad en su fundador Jaime Pérez, que responde a la figura del marchante de los que ya no existen.
Responde a una figura que sería muy interesante recuperar en el sector de las artes plásticas, pues representa a aquella persona que conoce como nadie a un artista y que por lo tanto es capaz de transmitir como nadie su obra. Para Jaime Pérez, en estos cinco años desde que abrió la galería (coincidiendo con el epicentro de la crisis), ha habido muchas iniciativas de las que se siente satisfecho. No se queja en absoluto de no haber recibido apoyos institucionales, pero sí puede presumir de haber luchado hasta el final, Su compromiso con artístas y colaboradores de la Galería le ha llevado a ofertarla a otras personas de diferentes maneras y en condiciones muy especiales, y se puede decir que lo ha intentado todo entre gente que pudieran darle continuidad, pero no ha podido ser. El cierre obedece a una situación personal que le ha cambiado el presente, algo que le impide prestar la atención que merece el trabajo y el trato con los artistas.
Jaime Pérez y Chini Manero en una imagen de Archivo.

Jaime Pérez y Chini Manero en una imagen de Archivo de Parking Gallery.

En una charla mantenida con él, Jaime Pérez confesaba: “En Alicante no he encontrado interés público en generar proyectos de cultura, tampoco ha habido dinero en esta época, es cierto, pero el interés o la sensibilidad no se demuestran sólo con el dinero”. “He escrito textos para artistas amigos y he hecho función de marchante antes de tener la galería, y lo seguiré haciendo en el futuro una vez superada la etapa personal que me lo impide; además, estoy en contacto con galerías en Valencia que puedan llevar la obra de los artistas a los que he llevado en la programación de Parking Gallery”, -concluyó Jaime Pérez-.
Y, respecto a otros temas, recuerdo los excelentes trabajos sobre papel de Ernesto Casero en la Galería pazYcomedias, la apertura de un nuevo espacio para la ilustración como lo es Pepita Lumier, la satisfacción de ver la exposición de la ganadora del primer Premio de Dibujo DKV-MAKMA y la referencia y cita por parte de Arturo Pérez Reverte a Nicolás Bas Martín en su libro Hombres buenos. Bas ganó el premio Blibliografía de la Biblioteca Nacional en 2011 por El Correo de la Ilustración, basado en la correspondencia entre Cabanilles y el librero Parisino Fournier, trabajo por el que es citado por Reverte.
Better humans tomorrow, de Ernesto Casero. Imagen de archivo. Cortesía Galereria PazYComedias

“Better humans tomorrow” de Ernesto Casero. Imagen de archivo. Cortesía Galería pazYcomedias.

Lamentable la ausencia -un año más- de una ley de mecenazgo inteligente y atrevida que sea capaz de fomentar el talento creativo para transformarlo en industrias culturales como fuente de riqueza y empleo, y patético que no haya ningún responsable político capaz de abanderar la causa de un pacto de estado para la educación.
Imagen de portada, detalle de "Comí Jabalí", de Carlos Domingo. Acrílico sobre lienzo, 120 x 200 cm. Imagen archivo Galería Valle Ortí.

Imagen de portada, detalle de “Comí Jabalí”, de Carlos Domingo. Acrílico sobre lienzo, 120 x 200 cm. Imagen archivo de la clausurada galería Valle Ortí.

Vicente Chambó

“El artista debería estar protegido”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Mariángeles y Enrique Fayos, responsables del Teatro Olympia que celebra sus 100 años
Entrevistados por Jose Ramón Alarcón, Merche Medina y Salva Torres, del equipo de redacción de MAKMA

Mariángeles y Enrique Fayos dicen llevar el teatro en la sangre: “Forma parte de nuestro ADN”. Son, más que obligados deudores del legado paterno, fieles y apasionados continuadores del Teatro Olympia que ahora cumple 100 años. “El peaje que pagas por lo que tanto te gusta es alto porque desatiendes a la familia”. Pero la familia lo entiende, porque una pasión como esa no es cualquier pasión. Y se nota. Ambos defienden el teatro y el cine (porque el Olympia fue durante muchos años cine) como si estuviera en juego su propia vida. Al igual que defienden la cultura, recogida como un derecho en el artículo 44.1 de la Constitución.

Mariángeles Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Mariángeles Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Las inversiones en cultura se multiplican luego por siete”

“Todas las inversiones en cultura se multiplican por siete, algo que no ocurre por ejemplo en el sector del automóvil”, dice Mariángeles Fayos, presidenta a su vez de AVETID, la Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo que el pasado lunes entregó sus premios, entre los cuales, por sorpresa, se coló uno de reconocimiento a su propia labor en el Olympia. Por eso no entienden que sea el sector de la cultura “el que menos ayudas públicas reciba”, contrariando “la fama que tiene de vivir de las subvenciones”. Lo cual, zanjan, “es falso”. Además, el tan criticado IVA cultural del 21%, “gestado con improvisación por un ministro [José Ignacio Wert] que era un mediano”, está “destrozando las salas pequeñas y medianas”. De ahí su proclama: “La cultura debería tener un IVA super reducido”.

Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“La cultura es el oxígeno de la sociedad”

Tienen la certeza de que el teatro es o debería ser “catalizador de la sociedad”. Y ponen como ejemplo el Sócrates de José María Pou que recientemente ha visitado el Olympia, para reflexionar en torno a la democracia en tiempos en que esa democracia se ve actualmente amenazada por diversos flancos. También comparten la necesidad de preservar el talento: “El artista debería estar protegido”. Al igual que los teatros y la cultura: “Somos el oxígeno y el motor de la sociedad”.

Mariángeles Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Mariángeles Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Recientemente han recibido también la Medalla del Consell Valenciá de Cultura por esos 100 años del Teatro Olympia, “bien cultural vivo de la ciudad”, destacó en la entrega del galardón su presidente Santiago Grisolía. “No hay tradición en el Consell de darle ese premio al teatro”, lo cual añade brillo a la distinción, subraya Enrique Fayos. Recuerda, al hilo de esa medalla, que Valencia fue en los años 50 una “potencia teatral”, con salas “como el Alcázar, Novedades, Eslava y otras muchas”. Y que el Olympia llegó a tener seis meses en cartel la película El expreso de medianoche, cuando era cine donde se proyectaban películas de Tarzán o de los hermanos Marx, o vendidas con meses de antelación las entradas para ver a Moncho Borrajo.

La recuperación de Valencia como potencia teatral pasa, dicen, por una “política cultural a largo plazo”, por una “transparencia y equidad en las ayudas”, por una “colaboración y no competencia entre lo público y lo privado” y por una “orden de ayuda a las salas que impulse la industria cultural”. Ven signos “esperanzadores” en el nuevo gobierno de la Comunidad Valenciana, aunque reconocen ciertas prisas porque “el sector teatral está en urgencia”. Y eso que, como precisan, “con poco dinero se arreglaría el problema del teatro en Valencia”.

Enrique Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Entiendo que se paralizara el concurso del Teatro Musical”

Aunque no todo depende del dinero. “Entiendo que el Ayuntamiento de Valencia paralizara el concurso público para la gestión del Teatro Musical”. Lo entiende porque, según Enrique Fayos, “no puede ser que lo más importante fuera lo económico en lugar de primar la calidad de la oferta presentada”. Y destaca, como ejemplo de buena gestión privada, que “se puede hacer más con menos”.

Ahora ven nuevas amenazadas a la siempre frágil existencia del teatro, donde “el margen de rentabilidad es muy ajustado”. “Hoy la competencia no proviene del fútbol, sino de Internet y del móvil”, dicen, por aquello de la ingente oferta cultural a través de otros medios. Y no sólo para ellos como responsables de un teatro, sino para el propio actor desde otro punto de vista: “Que durante un espectáculo se enciendan 50 luces de móvil, genera un problema emocional al actor que piensa que no está atrapando la atención del espectador”.

De izquierda a derecha, Jose Ramón Alarcón, Merche Medina, Salva Torres, Mariángeles Fayos y Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Jose Ramón Alarcón, Merche Medina, Salva Torres, Mariángeles Fayos y Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Para celebrar los 100 años del Olympia tienen pensado, entre otras cosas, realizar tertulias del público con los actores, actuaciones en la entrada del teatro y una exposición con fotografías que reflejen ese siglo de la escena en Valencia. Un siglo que empezó el 10 de noviembre de 1915 con la ópera El Barbero de Sevilla y ha tenido su prolongación exitosa con la reciente Escenas de la vida conyugal de Ricardo Darín. “Es un actor con un enorme tirón; un mito”. Como lo es ya el Teatro Olympia.

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Enrique y Mariangeles Fayos. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique y Mariangeles Fayos, tras los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

La Cátedra Berlanga analiza la burocracia en el cine

Burocracia y cine: la impotencia del sujeto atrapado en la red social
Cátedra Berlanga
Palacio de Colomina
Jueves 10  y viernes 11 de diciembre de 2015

De sobra es conocida la fascinación de Orson Welles por España. El año en que se conmemora el centenario de su nacimiento, la Cátedra Berlanga de la Universidad CEU Cardenal Herrera y el IVAC-La Filmoteca de CulturArts recogen el guante de su efemérides confrontando una de sus obras, El proceso (1962), con otra de Luis García Berlanga, Plácido (1961).

De esta manera, las XV Jornadas de Historia y Análisis Cinematográfico  de la Asociación Cultural Trama y Fondo abordarán una temática que está presente en ambas películas, con honduras y abordajes distintos: la del sujeto atrapado en la tela de araña de una burocracia más o menos asfixiante. Será en el Palacio de Colomina durante los próximos días 10 y 11 de diciembre.

Fotograma de Plácido, de Luis García Berlanga. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

Fotograma de Plácido, de Luis García Berlanga. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

El Plácido de Berlanga tendrá verdaderas dificultades para pagar la primera letra de su motocarro antes de que se ponga el sol, al verse  envuelto en una subasta caritativa que le impide cumplir su propósito. Y el Josef K. de Welles, al igual que el oficinista bancario de Kafka en quien se inspira, se verá igualmente envuelto en el proceso judicial que da título a la película y la novela, por un delito del que nada sabe ni nadie le acierta a explicar.

Fotograma de El Proceso de Orson Welles. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

Fotograma de El Proceso de Orson Welles. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

Mediante el análisis en profundidad de Plácido y El proceso, se tratará de desentrañar los universos que parecen determinar la angustiosa experiencia de esos sujetos. ¿La lógica burocrática, teñida de absurdo, explica por sí sola la desazón o pesadilla de Plácido y Josef K.? ¿O su impotencia obedece a cuestiones que, teniendo que ver con esa sociedad burocrática, escapan en parte a sus dictados? ¿Se ha desembarazado el sujeto de esa sensación de opresión en la sociedad del bienestar o, por seguir a Freud, persiste el malestar en la cultura?

Fotograma de Plácido, de Luis García Berlanga. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

Fotograma de Plácido, de Luis García Berlanga. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

De todo ello intentarán dar buena cuenta los ponentes que participarán en las jornadas. Jesús González Requena, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y autor del imprescindible ‘Clásico, manierista, postclásico. Los modos del relato en el cine de Hollywood’; Basilio Casanova, igualmente profesor de la Complutense, Luis Martín Arias, de la Universidad de Valladolid, analizarán El proceso de Orson Welles. Begoña Siles, profesora de la Universidad CEU-Cardenal Herrera, Julio Pérez Perucha, presidente de la Asociación Española de Historiadores del Cine, y Antonio Gómez Rufo, escritor y guionista, se encargarán de desentrañar Plácido, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El proceso, de Orson Welles. Cátedra Berlanga.

Fotograma de El proceso, de Orson Welles. Cátedra Berlanga.

En el marco de las jornadas que llevan por título Burocracia y cine: La impotencia del sujeto atrapado en la red social, se inaugurará el jueves 10, a las 19.30h, la exposición Un dólar para Berlanga, con fotografías de Fernando Ruiz relacionadas con los actores que han trabajado con el director valenciano. También habrá una actividad paralela al término de las jornadas: la presentación del libro Star Wars. Memorias de una galaxia lejana, coordinado por Pau Gómez, a la que acudirán los directores de cine Juanma Bajo Ulloa y Pablo Llorens.

Se adjunta el tríptico de las jornadas con toda la información, direcciones de correo y teléfonos de contacto para la inscripción en las mismas.

Tríptico Berlanga Digital

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Enrique Rubio: “La nostalgia está de moda”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Enrique Rubio, propietario de Cuadernos Rubio y autor de ‘Mi mamá me mima’ (Espasa)
Entrevistado por Vicente Chambó y Salva Torres, del equipo de dirección de MAKMA

Enrique Rubio lo reconoce, primero por lo bajini y luego abiertamente: “Nos la han atribuido, pero la verdad es que no se encuentra en los Cuadernos Rubio”. Se refiere a la famosa frase Mi mamá me mima, ahora convertida en título del libro que viene a rendir homenaje a su padre Ramón Rubio, fundador de la empresa en 1959, y que supone “un viaje a la nostalgia”. Viaje a través de imágenes y frases recordatorias de aquellos primeros cuadernos de caligrafía y matemáticas aparecidos en el franquismo. Eso sí, la frase ya es propiedad de la empresa valenciana: “La hemos registrado”.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos al fondo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos al fondo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio recogió el testigo de su padre ya avanzada la década de los 90, tras escuchar a alguien decir: “¿Pero aún existen los Cuadernos Rubio?” Y lo primero que hizo, en un momento de pérdida de identidad de la empresa, fue recuperar la imagen tradicional de los colores verde y amarillo de los cuadernos, y cambiar las frases con el fin de adaptarlas a los nuevos tiempos. De aquellas ‘África está habitada por negros’, ‘Los indios viven en chozas’ o ‘¿Cumples los diez mandamientos?’, se ha pasado a frases comprometidas con la igualdad, el medio ambiente, las energías renovables o la salud.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“En los periodos de bonanza es cuando hay que prepararse para la crisis”

“De la marca no se vive y había que modernizarse”, explica Enrique Rubio. Modernización en los contenidos y en la forma de trabajar en plena era de Internet. De hecho, el 29 de octubre inauguran imprenta en su nueva nave de Quart de Poblet, donde además presentarán ese mismo día su Aula Museo en la que se recrea un aula de los años 60 con productos de la época.

Todo ello después de crecer en facturación y de vender “más que hace siete u ocho años”. ¿La clave? “En los periodos de bonanza económica hay que prepararse para la crisis, porque sabemos que éstas son cíclicas”. Lo que ha permitido a Cuadernos Rubio ser en todo momento una empresa saneada con facilidad a la hora de obtener financiación bancaria en tiempos de vacas flacas. Su salto al mercado alemán hace un par de años así lo demuestra. “Se vende en Alemania, pero cuesta”, reconoce Rubio, aunque subraya que se trata del mismo problema con el que se encontró su padre cuando empezó en España. También está previsto impulsar la publicación en Latinoamérica: “Está previsto que lo hagamos en 2016”.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Ahora los niños escriben mucho menos; su infancia es la del ordenador”

Mi mamá me mima, cuya redacción de textos para la editorial Espasa ha sido obra de Mariola Cubells, va en esa línea de recuperar el pasado con vistas a impulsarse hacia el futuro. “Se está poniendo de moda lo retro; su poder nostálgico”. Enrique Rubio no sabe exactamente por qué, pero lo cierto es que la nostalgia vende. “A la gente le emociona recordar las tardes en que coloreaban alguno de aquellos cuadernos”.

Ejemplar del libro 'Mi mamá me mima', de Enrique Rubio, en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Ejemplar del libro ‘Mi mamá me mima’, de Enrique Rubio, en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

O los ejercicios de caligrafía. “Ahora los niños escriben mucho menos, porque su infancia es la de los ordenadores, los videojuegos, las multipantallas o los iPads”. Y, sin embargo, “se ha demostrado que la caligrafía tiene un valor pedagógico muy grande, porque estimula partes del cerebro que en la infancia se halla en plena transformación”. De ahí quizás el éxito hoy en día de Cuadernos Rubio. Como se recoge en el libro, “si alguien en aquel momento le hubiera dicho [a su padre] que en 2014, por ejemplo, se iban a vender más de cuatro millones de ejemplares de aquellos cuadernillos artesanales, probablemente se hubiera partido de la risa”.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos a su lado, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, con Salva Torres (de blanco) y Vicente Chambó. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos a su lado, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, con Salva Torres (de blanco) y Vicente Chambó. Foto: Fernando Ruiz.

“En Cataluña existe un nacionalismo muy potente”

En el mercado nacional, Cuadernos Rubio se vende casi por igual en casi todas las comunidades autónomas. “Quizás algo más en Andalucía, por tener más población”, y algo menos en Cataluña, “porque si estás solo en castellano te penaliza, cosa que no ocurre en Valencia, ni tampoco en Galicia o el País Vasco”. Con todo, hace tres años que se ha traducido al catalán y, como destaca Rubio, “se nota en las ventas”. Como se nota, a tenor de su experiencia, que en Cataluña “existe un nacionalismo muy potente”.

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Salva Torres

“Los artistas en ARCO pintamos poco”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Inma Femenía y Chema López, artistas valencianos presentes en la 34ª edición de ARCO, entre el 25 de febrero y el 1 de marzo de 2015
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres

Cada año, el mes de febrero tiene fecha reservada para el arte contemporáneo en Madrid. Hablamos de ferias nacidas para satisfacer la necesidad comercial de las industrias culturales y, especialmente, de las galerías. La cita es del 25 de febrero al 1 de marzo, días en los que se reúnen en torno a ARCO, Just Madrid y Art Madrid  las galerías más destacadas a nivel nacional y algunas de las más representativas del panorama internacional. Pero, sobre todo, y sin duda lo principal, cientos de artistas que deberían ser el centro de tamaña concentración de arte. Como por ejemplo, los cuatro artistas valencianos reunidos por MAKMA en torno a un café en Lotelito.

De izquierda a derecha, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Salvo Inma Femenía, la más joven, al igual que la galería con la que va a JustMad, Área 72, el resto lleva años acudiendo a ARCO. “Yo he llegado a ir hasta con diez galerías”, dice Carmen Calvo, que el pasado lunes recibió de manos de los Reyes el Premio Nacional de Artes Plásticas correspondiente a 2013. Chema López, que acudirá con Rosa Santos, y Antonio Alcaraz, que lo hará con Múltiplos tras quedarse fuera la veterana Cànem de Castellón, son igualmente asiduos a la feria madrileña, que en esta edición únicamente contará con tres salas valencianas: Luis Adelantado, Espai Visor y la citada Rosa Santos, de un total de 212. “Es totalmente insuficiente”, señala Alcaraz.

Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“ARCO es un producto más, como la moda”

Insuficiente para una feria que, a juicio de Chema López, está pensada para ellas: “Los artistas en ARCO pintamos poco”. Y añade: “Los artistas estamos si las galerías quieren, por eso digo que es una feria para las galerías”. Aún así, ellos están ahí, en representación de otros muchos, camino de la 34ª edición de la feria de arte contemporáneo más importante de España. Y nos hablan de las virtudes y vicios de tamaña concentración de galerías, artistas y coleccionistas en el recinto de IFEMA en Madrid. “ARCO es un producto más, como la moda”, apunta Carmen Calvo, que asume su papel crítico: “Yo, Pepito Grillo”.

Inma Femenía y Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Inma Femenía y Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Las ferias de arte sirven para hacer caja, no nos engañemos”

“El nombre lo dice todo: feria”, indica Inma Femenía, presente en JustMad, feria satélite junto a Art Madrid del astro solar que supone ARCO. “A mí me parece una gran feria”, apunta Antonio Alcaraz, que después de muchos años acudirá sin pinturas, ni dibujos, sino con Libro de Artista. En todo caso, como pasa con la publicidad, “parece que el que no está en ARCO no existe”, reconoce Chema López. Lo mismo les pasa a las galerías, que últimamente se quejan de que a veces no cubren ni los gastos, pero ahí están. De hecho, los cuatro coinciden a la hora de apuntar que, en la mayoría de los casos, “las galerías se mantienen porque van a ferias”, puesto que en la ciudad de origen “no se vende nada, salvo Madrid o Barcelona”. Carmen Calvo tiene muy claro que las ferias de arte “sirven para hacer caja, no nos engañemos”.

Antonio Alcaraz en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Antonio Alcaraz en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Las galerías deberían intercambiar cromos, darnos a conocer fuera”

No entienden el criterio de selección de galerías. “Han penalizado a aquellas galerías que no tuvieran en su nómina artistas extranjeros, lo cual me parece injusto porque no se valora el esfuerzo de muchas de ellas por poner en valor a gente del propio territorio”, critica Alcaraz. “No sé qué pasa, pero lo extranjero parece siempre más atractivo”, apostilla Femenía. Y, de ser así, ¿por qué no se apuesta por artistas españoles en galerías extranjeras? Quid pro quo. “Las galerías de aquí deberían hacer esa labor de establecer contactos, intercambiar cromos y darnos a conocer fuera”, sostiene Calvo. “Antes era muy habitual que las galerías intercambiaran artistas, pero ahora por lo que yo sé no se hace”, esgrime López. “Seguimos con el complejo de Bienvenido Mr. Marshall”, resalta con ironía Carmen Calvo, que acude a ARCO con la galería Fernández-Braso.

Carmen Calvo en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carmen Calvo en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“El 21% de IVA es la muerte de la cultura”

Y cuando nos quitamos los complejos de encima, va el Gobierno español y sube el  IVA hasta el 21%. “Eso es la muerte de la cultura”, subraya Carmen Calvo después de arremeter contra el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, al que tuvo bien cerca durante la entrega de los Premios Nacionales. “No es cuestión de personalizar, sino de criticar una decisión que ha sido un palo y una ruina para el país a nivel de literatura, de arte…”. Y agrega: “Si acercar a la gente a la cultura cuesta, acercarla al arte contemporáneo todavía más, y con el IVA que tenemos ya ni te cuento. Porque detrás del artista, hay un transportista, un carpintero, el de las telas… hay un tejido social que depende de esto”.

Inma Femenía en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Inma Femenía en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Chema López dice sin acritud (“tampoco pasa nada”) que a él en las 15 ediciones en las que ha participado en ARCO “nunca me ha comprado nada ninguna institución”. “Nosotros los artistas de las ayudas no nos enteramos, pero a las galerías con alguna ayuda les es más fácil ir a ferias”, destaca Alcaraz, quien delega precisamente su trabajo de promoción a esas galerías: “Prefiero que ellas se encarguen de mover y vender mi obra”.

Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

También señalan que ARCO “se sobrevalora como acto cultural”, al ser la “única feria de relieve a nivel nacional” (López). Así como se alegran que haya “bajado el sensacionalismo” de antaño, con aquellos “artefactos espectaculares”, a favor de propuestas más sensatas. “Creo que ha bajado para que la venta sea más fácil; las galerías llevan piezas más seguras de vender”, remacha Femenía. De la relación entre galerías y artistas, Calvo asegura que se trata de “un matrimonio bien avenido”, aunque “a veces no”, y entonces “cambias, te vuelves promiscuo”. Asimismo, diferencia entre galeristas y galeros, “que son los que han robado”. Eso sí, a pesar de los pesares, a los cuatro artistas les une lo que la propia Carmen Calvo llamó “estar envenenado”: esa pasión por el arte que todos ellos comparten camino de ARCO.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema Lopez, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema Lopez, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Chema López e Inma Femenía. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Chema López e Inma Femenía. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó y Salva Torres