Adiós a Emilio Sdun

Makma quiere rendir homenaje a Emilio Sdun. El artista alemán, afincado desde hace 20 años en España (pedanía cuevana de Los Guiraos) donde instaló su editorial “Prensa Cicuta” y desde donde ha ilustrado numerosos libros y se ha mantenido fiel a su gran pasión por la tipografía falleció victima de una enfermedad detectada hace unos meses.

Una manera de rendir tributo a la persona, al artista y al tipógrafo, la encontramos rescatando la entrevista en exclusiva realizada por makma (12 de diciembre de 2013), en el marco de la primera edición de la Feria del libro de artista de Alicante, FALA, que en la primera edición de la feria le concedió el premio a su trayectoria como editor.

Emilio Sdun (Leubnitz, Sajonia­-1944) empezó su futuro como impresor en la escuela de Artes y Oficios de Berlín en 1963. Pasaron algo más de dos décadas desde el inicio de su formación hasta que fundó su propia editorial. En el año 1984 creó Prensa Cicuta en un taller en Dreieichenhain, cerca de Frankfurt al Main,  en cuyo lugar desarrolló sus trabajos. El nombre de la editorial lo toma de una planta tóxica que crecía en la parte exterior del edificio donde se ubicaba la imprenta (Cicuta), lugar en el que se mantuvo hasta 1996, año en el que Sdun se trasladó a Almería (España) lugar en que reside y trabaja actualmente manteniendo el citado nombre. En la primera etapa de su carrera los libros que salían de su taller estaban impresos en Alemán, pero cuando se traslada a España,  pasa a imprimirlos en castellano. Recientemente (algo más de un año) ha creado la revista Sísifo, en la que como en la mayor parte de su obra predomina el texto en armonía con el espacio. El concepto Sdun pasa por el conocimiento del proceso de trabajo desde el inicio. Muchas de las letras para imprimir las elabora él mismo. Las talla si es necesario antes de montarlas en un molde para componer el texto y estampar, al igual que las ilustraciones que acompañan el texto que también realiza con diversas técnicas, litografía, serigrafia o grabado, por ejemplo. Hablamos siempre de pequeñas tiradas que por sus características se resuelven en libros con textos no muy extensos y con tiradas que van desde ejemplares únicos hasta cien. Su vida gira alrededor de los libros y de los instrumentos para hacerlos, para construirlos letra a letra.

 

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-¿Por qué se decidió a vivir de los libros?

Soy un amante de la poesía y de los libros en general. Tenía una biblioteca en Alemania procedente de la familia con la que conviví desde temprana edad, la recuerdo desde que tengo uso de razón, o antes, tal vez desde los dos o tres años. En ella había títulos de Goethe, Schiler, Eichendorff… parte de ésta biblioteca me la traje de Alemania progresivamente. Conforme iba reformando la casa en España y ganando espacio me iba trayendo la biblioteca y el propio material de imprenta.

 

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-¿Por qué España?

Mi sueño era Inglaterra, Irlanda, sur de Francia y España. En mis últimos años de residencia en Alemania trabajé con Fernando Arrabal en un libro de poemas, y después con la obra de Lorca. Finalmente me cautivó España y concretamente Andalucía. Aunque para ello siempre influyen las vivencias y la casualidad. Concretamente un viaje a Granada, el color de los montes, la Alhambra, la luz y la temperatura. En 1990 encontré en una aldea de Cuevas de Almanzora una pequeña finca con una casa abandonada en la Aldea los Guiraos donde me quedé hasta ahora.

-¿Cómo fue el proceso?

Adquirimos la casa y la fuimos reformando poco a poco hasta trasladarnos definitivamente. Era el año 1996. Desde entonces tengo la residencia y mi taller de trabajo allí.

-¿Cómo da a conocer su trabajo tan aislado de grandes ciudades?

Hubo un momento que considero es importante, en 1999 era el 250 aniversario del nacimiento de Goethe y fuimos invitados a participar en la feria Estampa de Madrid, donde acudimos con una obra realizada para tal fin, titulada “El libro de Zuleika-El diván de Oriente y Occidente”. Era un ejemplar único. Finalmente la obra no fue adquirida en aquel certamen y la conservo en mi casa. En ese mismo año los profesores de la Escuela de Arte de Oviedo me invitaron a realizar unas conferencias y cursos de tipografía y caligrafía con motivo de sus jornadas.  Desde entonces empezaron los contactos con otros institutos y especialmente con la Facultad de Bellas Artes San Carlos de Valencia con Antonio Alcaraz.

 

Mostrando su caja de música

Emilio Sdun mostrando su caja de música en Fala. Imagen Vicente Chambó

 

-¿Cómo ve el futuro del libro?

El taller de Prensa Cicuta es, –creo- uno de los últimos talleres de tipografía. Los jóvenes hoy en día trabajan con ordenadores, impresión digital y nuevas tecnologías. Con la irrupción de lo digital, creo que el libro de calidad y de creación manual tiene un valor añadido, por el hecho de ser realizado manualmente. Esto ayudará para que no se pierda. Lo más complicado lo veo en la creación de los propios tipos para imprimir, puesto que son de plomo, o de madera y se van erosionando o desgastando. La última fundición de tipos que conozco la realizó la fundición Bauer en Barcelona y cerró hace unos años.  Tras una conversación con el director de la compañía el Sr. Hartmann me dijo: sigue con tu trabajo que eres el único.

-Sr. Sdun, sin duda su trabajo ha contribuido a un pequeño renacimiento, a evitar la extinción de la impresión con tipos móviles, ¿Dónde más podemos encontrar continuidad?

Que yo conozca hay gente en Madrid, en Valencia, en Jaén, en Córdoba, en Málaga, en Santander, o en Granada, de los que yo tenga constancia, pero tengo entendido que hay más que continúan con la labor. Es una satisfacción para mí ser una pequeña onda expansiva.

-¿Qué le parecen las ferias de libro de artista que han surgido en los últimos años en España, Arts Libris, Masquelibros, y ahora Fala en Alicante?

Para mí ha sido una sorpresa porque existe una diferencia entre las ferias de Alemania y de España. En este tipo de ferias de Alemania se ven habitualmente ediciones de tiradas pequeñas y en España lo que se ve son muchos libros originales, libros de creación única en los que no se utiliza prácticamente nada la tipografía, con las excepciones de algunos editores como la Seiscuatro y otro que tengo frente a mí y usted conoce mejor que nadie en Valencia (Rie).

Emilio Sdun. Imagen Vicente Chambó

Emilio Sdun. Imagen Vicente Chambó

-¿Entre los alumnos y asistentes a clases y conferencias que usted ha impartido cree que hay la continuidad suficiente como para dedicar una vida profesional a ello?

No sé, (responde con aspecto serio) creo que mucha gente empieza con ilusión, hacen uno, dos libros, puede que alguno más, pero acaban dejándolo para trabajar de camarero por citar una forma de vida entre muchas. Cuando la edad me impida seguir con mi taller no sé qué ocurrirá con todo. En Uelzen (ciudad próxima a Hamburgo) desde hace ya 28 años, si no me equivoco, y con carácter anual, nos reunimos entre 12 y 15 artistas para  realizar una carpeta bajo un tema común en el que cada artista realiza una obra. Desde su origen es un trabajo colectivo relacionado con temas como el agua y los derechos humanos, principales asuntos que nos preocupaban. El espacio es una especie  de torre de agua de 40 metros de altura y cuatro pisos llenos de máquinas para imprimir y fundir letras en linotipia y monotipia. Esta torre: Hans–Hergot-Thurm Uelzen, se puede ver en www.menro.de. Los participantes somos impresores, encuadernadores, maquinistas, fundidores o creativos de mi generación. Pero como he dicho, ahora, las nuevas generaciones con las que he estado en contacto, suelen acabar en su mayoría renunciando al sueño de tener continuidad en una imprenta tipográfica.

Última obra de Emilio Sdun en torre Hans–Hergot-Thurm Uelzen, www.menro.de

Última obra de Emilio Sdun en torre Hans–Hergot-Thurm Uelzen, www.menro.de

-¿Es por lo tanto, el impresor-editor profesional con tipografía móvil una especie a extinguir?

Creo que sí.

 

Vicente Chambó

MASQUELIBROS, el balance de una feria

 

El balance de la III edición de la feria MASQUELIBROS, feria de libros de artista de Madrid que reúne a editores, ilustradores, artesanos del papel,  tipógrafos y todo tipo de profesionales y enamorados del libro como contenedor y soporte de creación contemporánea ha sido positivo, incluso se podría afirmar que la feria se ha consolidado definitivamente en ésta tercera edición, y una muestra de ello es que la organización ha tenido que hacer una selección exhaustiva de propuestas debido al exceso de demanda por parte de expositores, según María Crespo del comité organizador. Por un lado, la previa selección es obligada para preservar un criterio, y por otro, para mantener un número de stands que al parecer es el idóneo para el espacio que alberga el evento, el edificio del Colegio de Arquitectos de Madrid, COAM. Los datos conducen a cierto optimismo, algo se mueve y da muestra de un claro cambio de tendencia. El libro de artista cada vez capta más el interés de coleccionistas y lectores, aunque en España todavía estamos hablando de cifras muy inferiores a las destinadas en países como Alemania, Estados Unidos, Francia, México o Canadá.

Emilo Sdun en Lamp

Emilo Sdun en Lamp

A diferencia de otras ferias del libro de artista celebradas en países europeos, (London Art book, Salon du Livre d’Artiste de Bruxelles, L’Association Page(s) París, Thessaloniki Book Fair), en MASQUELIBROS se contabiliza una cantidad mayor de ejemplares únicos realizados por el propio artista, frente a ediciones numeradas  y de tiradas cortas que predominan en los otros eventos conocidos. Según explicaba Emilio Sdun, esto ocurre también en FALA, feria de libro de artista de Alicante celebrada el pasado diciembre de 2013, a diferencia de otra feria celebrada en España, como lo es  ARTS LIBRIS (Barcelona)  en cuyo caso, la entidad organizadora, Raiña Lupa, parece tener como objetivo encontrar el equilibrio entre número de expositores que se dedican a la autoedición, número de  artistas y número de editoriales especializadas que exponen en dicha feria. Todo indica que cuando una feria se consolida, progresivamente inicia un proceso de selección entre las solicitudes de expositores: la demanda es mayor pero el espacio es limitado, de ésta manera va aumentando la calidad.

Caridad Fernández y Olga Antón, de Tres en Suma Espacio de Arte

Caridad Fernández y Olga Antón, de Tres en Suma Espacio de Arte

La realización de Masquelibros, y también de cada una de las otras ferias citadas, se podría afirmar que depende en gran parte de patrocinadores privados y entidades públicas. Los números lo dicen todo, cada expositor paga entre poco más de 180 euros hasta algo más de 500 euros, dependiendo del  espacio que desee contratar. Si se contabilizan alrededor de 100 expositores, los números no engañan,  no se recauda lo suficiente para sufragar los gastos de la organización del evento.  Es de cajón.

Tristán Barbarà

Tristán Barbarà

Sea como fuere, detrás de MASQUELIBROS hay mucha dedicación por parte de los organizadores, Raquel de Prada, Jesús Herrero, Sandra F. Sarasola, Claudia Ospina, Gloria Donato, María Crespo y una larga lista de nombres. Incluso han realizado una recolecta de micro mecenas, (crowfunding) a través de Verkami para poder financiar la edición que ha finalizado recientemente. De entre las instituciones presentes en  la Feria cabe destacar el apoyo y participación de la Biblioteca Nacional de España, la Casa Velázquez, Academie de France à Madrid y la Fundación Exlibris, o la presencia de otras ferias en campaña de promoción como Arteliburu21,  Asociación Cultural Ilde o Festival Arte Libro Santillana. En cuanto a editores, un total de 24 con nombre propio, como Alchemy  Prints, Chucherías de arte,  Tristàn Barbarà Editions, Tres en Raya, Fotolito books, El Torpe al timón, Hilatina, La Seiscuatro,  Perro vagabundo o El Caballero de la Blanca Luna entre otros. En lo que se refiere a Galerías un total de 8, entre las que destacan Espacio Valverde, Galería Estampa, Galería Rina Bouwen o Artágora galería virtual. La relación de artistas, un total de 33, superior en número a las editoriales o galerías, pone de manifiesto la apuesta por la autoedición o la producción de obra singular conforme a lo citado con anterioridad, como ejemplos, Emilio Sdun, Almudena Mora, Bosch Books, Clara Bosch, Diario Zeruto,  Liya Huang, Pintocanales, Társila  Jiménez, o José Emilio Antón. En cuanto a colectivos, -10 en total- como lo son, Estilo Compadre, Estudio Crudo, Libroz, Tres En Suma Espacio de Arte y LAMP (libro de artista como materialización del pensamiento, grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid). Entre las Escuelas con stand,   Escuela de Arte de Cádiz (ciclo superior de grabado) Escuela de Arte Oviedo, Escuela de Arte Diez, Escuela Superior de Diseño de Madrid, La Lavandería, y el máster de Diseño Editorial. Entre revistas objetuales, Branques, Lalata e Imput. Entre fabricantes y artesanos de papel, Libracos, Eskulan, La Dominoterapia y Adela Yustas.

Vista parcial, galerías y exposición de Mateo Maté

Vista parcial, galerías y exposición de Mateo Maté

Así, alrededor del libro, agoniza el recinto ferial,  ¿es el principio del fin del “azafatismo” como concepto de ferias y negocios?. Sea como sea, Masquelibros se consolida como una iniciativa artístico-comercial más coherente con la ciudad, ubicada en un espacio arquitectónico rodeado de vida cotidiana en la que todos los expositores ganan, -si no en ventas- al menos en experiencias, conocimiento y calidad en las formas.

José Emilio Antón en su conferencia: "¿Qué es el libro de artista?, diferencias con otras propuestas y sus clasificaciones"

José Emilio Antón en su conferencia: “¿Qué es el libro de artista?, diferencias con otras propuestas y sus clasificaciones”

La recién clausurada edición de Masquelibros también ha ganado en actividades complementarias,  conferencias, talleres e intervenciones de artistas, como ejemplo, por citar algunos, la propuesta de libros-escultura de Mateo Maté, o la conferencia de Silvia Ramírez, “Arte Correo y libro de artista: puntos de intersección”.  En los próximos días les ofreceremos el texto de otra conferencia  de mención obligada, la presentada por  José Emilio Antón titulada: “¿Qué es un libro de artista?, diferencias con otras propuestas y sus clasificaciones”. Les anticipo que con algunas afirmaciones de Antón estarán de acuerdo, y con otras muchas no,  la  definición de libro de artista, libro objeto, libro intervenido, o libro de bibliófilo se entremezclan en busca de un razonamiento muy poco acotado, lo cierto es que todo es importante en un libro, maquetación, tipografía, uso de imágenes, calidad de la impresión, tipo de papel y acabado, sin olvidarse de las cubiertas, como afirma el escritor Alan Powers en su libro Front Cover: Great Book Jacket and Cover Design, que dice literalmente “las cubiertas mejor resueltas poseen una forma de erotismo oculto, ya que conectan con una parte indefensa de nuestra personalidad para decirnos tómame, soy tuyo”.

Algo parece claro, el libro como soporte de creación o como pieza de arte será el que sobreviva a la imposición de lo digital.

 

Vicente Chambó