El último trabajo de Ricardo Cavada en Juan Silió

Ricardo Cavada.
Galería Juan Silió.
C/ Sol 45 bajo. Santander.
Hasta el 9 de abril de 2016.

Ricardo Cavada, regresa a la Galería Juan Silió con su último trabajo, una exposición en la que el pintor cántabro va depurando su estilo y su técnica en busca de la esencia pura de la pintura y del color. Su madurez artística se vuelca en la investigación pictórica, estableciendo un íntimo y personal diálogo con cada uno de sus trabajos. Su obra se encuentra presente en gran número de colecciones de ámbito nacional entre las que destacan la Fundación “La Caixa”, Fundación Coca Cola España, Colección CAC Málaga, Colección Unicaja de Málaga, Colección Norte de Arte Contemporáneo, Colección Testimoni de La Caixa, Ministerio de Asuntos Exteriores, Colección del Banco de España, Museo Municipal de Bellas Artes de Santander, Colección Bergé en Madrid o Colección Arthur Andersen.

La pintura de Ricardo Cavada ha sido definida en ocasiones como expresionista, gestual, sintetizadora, abstracta, silenciosa, geométrica, reflexiva, minimalista, entre otras acepciones, y lo cierto es que integra todas esas características que, de una u otra forma, han ido encontrando un lugar propio en su pintura, junto a un personal uso del color que, repetidamente, ha llevado a los especialistas a compararlo, de forma inevitable, con la pintura de Rothko, y una factura escondida por medio de transparencias, que dotan a su obra de una frescura inmediata y espontánea. Por medio del estudio reiterado del color y la luz a través de infinitas variaciones de un elemento organizador básico, Cavada ha dotado a su obra de un lenguaje propio y reconocible que la ordena y organiza de manera clara y sistemática, dejando espacio para el juego lumínico creado por medio de la superposición.

Ricardo Cavada Acrílico sobre tabla. 24x24 cm. 2013. Cortesía de la galería.

Ricardo Cavada Acrílico sobre tabla. 24×24 cm. 2013. Cortesía de la galería.

En sus últimos lienzos trabaja entorno a la problemática de la pintura en sí misma, ofreciendo un distanciamiento con sus series anteriores, en las que una rica paleta de colores vivos convivía dentro de un mismo cuadro. Tiende actualmente a la monocromía siendo cada una de las obras una exhaustiva investigación de transparencias y tonalidades que las convierten en verdaderos centros de reflexión que nos invitan a descubrir todos y cada uno de los pequeños y ricos matices que nos ofrece.

El estudio detenido de la trayectoria de Cavada nos lleva a pensar que se trata de una pintura absolutamente coherente, heredera de sí misma y con una evolución asentada y lógica; con un discurso narrativo que ha evolucionado en las formas, pero que se ha mantenido siempre en esa búsqueda de la esencia, alejado de las distracciones y las modas, y que ha llevado a Ricardo Cavada a convertirse en un artista de reconocido prestigio, con más de un centenar de exposiciones realizadas. 

Deriva de José Luis Vicario

Deriva, José Luis Vicario
Galería José de la Fuente
C / Daoiz y Velarde, Santander, Cantabria
Hasta el 8 de febrero de 2016

Working with Shadows, Working with Words

Eduardo García Nieto

“Passepartout me convient, répondit le gentleman. Vous m’êtes recommandé. J’ai de bons renseignements sur votre compte.”

Jules Verne, Le Tour du monde en quatre-vingts jours1872

En el número 12 de Art Monthly (Diciembre 1988- Enero 1989) se publicó una conversación entre Deke Dusinberre, Seth Siegelaub, Daniel Buren y Michel Claura. En ella se suceden las derivas y desplazamientos hasta que Daniel Buren señala un vinculo entre las prácticas conceptuales, la situación política y las economías de producción, construyendo un relato en el que había gente trabajando con sombras y palabras. Los editores decidieron que, frente a las menciones al sistema del arte, la situación del artista, el mercado, etc., ese debía ser el título para su publicación; de este modo, primando lo intangible, hacían referencia a una realidad mutable en conflicto con su registro. ¿Realmente se puede capturar una sombra o la palabra?

José Luís Vicario articula Deriva en base a sombras, cuadernos sin escritura, poemas, fotografías, un libro… podemos afirmar que su formalización está lejos de la desmaterialización que se debatía en Art Monthly, pero no sus estrategias. Si el empleo de “materiales” como la sombra o la palabra obedecía, según Buren, a un sistema económico en el que subvertir el valor del objeto artístico motivado por una situación política concreta, Vicario plasma esa inmaterialidad,  atrapandola atendiendo a los márgenes o trasladando el punctum a aquello que “carece de valor” en el dispositivo exposición. Las palabras han entrado a formar parte del sistema del arte, las sombras han sido adquiridas por colecciones, lo intangible ha sido amarrado a contratos, el sistema del arte ha encontrado las herramientas para asir todo aquello que se encontraba en fuga… pero aún así podemos dejarnos guiar sin rumbo hacia los intersticios.

Deriva 124. 2015 Impresión fotográfica sobre tela. 24 x 24 cm.

Deriva 124. 2015
Impresión fotográfica sobre tela. 24 x 24 cm.

Si el problema es el valor, cómo gestionar la parte maldita, cuando además sólo dispongo de más palabras para intentar hacerlo. Podría empezar por el despertar de la imprenta, propiciando otros modos sociales de fijación y distribución del texto, papel ajeno a los ámbitos consagrados que debe evitar la pulsión de muerte de las polillas, los 451 Fahrenheit, pero también los excesos de verbalidad, la verborrea atada a los nuevos modos de comunicación “inmateriales”. Aún así seguiría atado a las palabras y no podría perder de vista el libro, su cubierta, el lomo, la solapa, las guardas… La fortaleza que protege y atrae, la forma que antecede a otras imágenes, a otras palabras.

Blanchot en La escritura del desastre (1983) cita a Mallarmé: “Sólo un libro es explosión” y aquí me encuentro frente a una encuadernación que anuncia una detonación, pero antes de cortar el cable equivocado observemos el objeto. Una forma escultórica, que evidencia su cobertura textil y un color neutro que permite destacar sus volúmenes y sus sombras. Un anuncio de lo que encontraremos en su interior, pero también una declaración de intenciones y es entonces cuando pienso en Phileas Fogg y en la conveniencia del apodo de su criado, Passepartout.

Frente a la ficción del cuadro ventana surge, ya en el siglo XVI, modos de generar una superficie “neutra” que focalice la visión en el espacio recuadrado al tiempo que lo protege. Este espacio marginal recibió el nombre de passepartout, pasa por todo pero también llave maestra. Las bases de las vitrinas, con sus mise-en-scène de alturas y volúmenes son el equivalente tridimensional a estospassepartouts, en ellas pervive la voluntad de generar un espacio “neutro” en el que exhibir el objeto.

Cuaverno 18, 2015 Cobre y cordón. Medidas variables

Cuaverno 18, 2015
Cobre y cordón. Medidas variables

José Luis Vicario decide acotar sus derivas y buscar un destino, las bases de las vitrinas del MET, subvirtiendo el funcionamiento de esta estrategia de extrañamiento urbano situacionista, pero generando un nuevo cuestionamiento. El valor ya no está en el objeto, ni tan siquiera en la estructura que lo sustenta, reside en las sombras de ese objeto en el supuesto vacío construido. Esas serán las imágenes que encontraremos tras esa portada / peana, pero no sólo, junto a estas escenografías involuntarias, el artista menciona a Adolphe Appia, sucesivas, constantes, como el paso de una escena a otra, se nos insertan palabras, poemas del propio artista construyendo con sombras y palabras.

Tenemos así cuadernos sin texto junto a un libro escultura, que a su vez contiene esculturas involuntarias,que a su vez atrapa sombras y palabras, fragmentos que lejos de componer un todo nos confrontan evidenciando que los márgenes siguen siendo un espacio de fricción en el que contemplar otras realidades.

 

“Lo fragmentario, más que la inestabilidad (la no fijación), promete el desconcierto, el desacomodo.”

Maurice BLANCHOT, La escritura del desastre, 1983

 

Gorka Mohamed. Las ruinas de la modernidad

Gorka Mohamed, ‘Termite Painting & The Sick Feet
Galería Juan Silió
C/ Sol 45, bajo. Santander
Hasta el 5 de octubre 2015

Gorka Mohamed (Santander, 1978) presenta con ‘Termite Painting & The Sick Feet una exposición que recoge una selección de sus trabajos más recientes. Se trata de la primera exposición individual del artista en la Galería Juan Silió, con quien ya participó en la última edición de ARCOmadrid.

Gorka Mohamed. Peralta, 2015. Acrílico sobre lino. 240x175 cm. Cortesía del artista.

Gorka Mohamed. Peralta, 2015. Acrílico sobre lino. 240×175 cm. Cortesía del artista.

La pintura de Gorka Mohamed expresa una tensión entre lo irracional y las estructuras más fijas y organizadas, una tensión del individuo contemporáneo que se ve invadido por un entorno cada vez más apático y anulador y que lo hace cada vez más minúsculo e inválido en un contexto sociopolítico en el que no hay posibilidad real de elección. Parece un mundo que está grotescamente saturado de imágenes e información que anulan la aptitud crítica frente a lo que ocurre y nos invita a la pasividad. Ante esto, Gorka entiende el modo de pensar asociado a la pintura como proceso de inversión de valores, de ausencias de límites y como proyecto vital.

Gorka Mohamed. Secondary Actor, 2015. Acrílico sobre lino. 140x125 cm. Cortesía del artista.

Gorka Mohamed. Secondary Actor, 2015. Acrílico sobre lino. 140×125 cm. Cortesía del artista.

En su trabajo existe una ansia por desentramar visualmente los diferentes tejidos y capas de la realidad de nuestro entorno cultural. Una insistencia en adherir elementos ya contaminados y desmenuzados por la semántica, erigiendo con sencillez nuevas miradas a partir de las ruinas de la modernidad y de nuestra realidad cultural.

Ese acumular de formas ha dado como resultado en sus últimos trabajos un tipo de pintura que se asemeja en su proceso a la construcción escultóricas o el ensamblaje, a través del lenguaje pictórico; con la intención de reflejar aquello que nos afecta psicológicamente de nuestro entorno sociocultural. Como si presentar lo tóxico de la humanidad fuera el catalizador de su propio remedio.

Gorka Mohamed. Sick Feet Taburete , 2015. Pastel y Carboncillo. 59,5x84 cm. Cortesía del artista.

Gorka Mohamed. Sick Feet Taburete, 2015. Pastel y Carboncillo. 59,5×84 cm. Cortesía del artista.

El artista Gorka Mohamed vive y trabaja en Londres. Se gradua en arte en el año 2003 en la Escuela Massana de Barcelona y finaliza en el año 2008 el Master in Fine Arts en Goldsmiths, University of London. Entre sus últimas exposiciones destacan entre otros: “100 Painters of Tomorrow”, One Art Space Gallery (Nueva York, 2014), “Exeter Contemporary Open”.(Exeter, Reino Unido, 2014), Enlaces + Seis Contextos, Museo Patio Herreriano (Valladolid, 2012) “Riendo hacia Atrás”, Galería Distrito4 ( Madrid, 2011) y recientemente Gorka Mohamed ha sido incluido en varias publicaciones de prestigio internacional. Su obra se encuentra en diversas colecciones como Fundación Coca – Cola, Patio Herreriano, Olor Visual, Banco Caja Madrid, Fundación Centenera o Goldsmiths College, University of London.

Ángela Cuadra: Outdoor Living

Ángela Cuadra: Outdoor Living
Galería Nuble
Daoiz y Velarde, 26. Santander
Hasta el 21 de junio de 2014

Outdoor living es la segunda exposición individual de Ángela Cuadra (Madrid, 1978) en la galería Nuble, en la que a través de alusiones al imaginario de la época de la Segunda Guerra Mundial, como los mensajes mediáticos o los papeles de pared, la artista construye una suerte de aproximación metafórica a un mundo que deviene crítico desde el momento de su gestación y cuya inestabilidad intrínseca aún resuena en nuestros días.

Ángela Cuadra, "Outdoor Living" (fotografías del montaje de la sala). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra, “Outdoor Living”. Imagen cortesía de la Galería Nuble.

La muestra expositiva hace referencia a una de las facetas del American way of life; la que como eslogan de un modo de vida alentaba al ciudadano americano en tiempos de posguerra a recrearse en su tiempo de ocio en la vida al aire libre. Ejercicio y distracción, cuidado del cuerpo, reuniones de estructura familiar, juegos que ayudan a la relación y refuerzan los lazos del grupo, etc. Por otro lado, este concepto resulta irónico si se coteja con una realidad en la que el espacio interior, dominado por la intrusión tout court de los medios de comunicación, parece ser el terreno de juego decisivo para el modelado de un tipo de sociedad profundamente atomizada y encerrada en sí misma. Y es así como, mostrando la ambigüedad de este límite permeable, las piezas de esta exposición se ubican entre el interior y el exterior, entre la función civil y la militar, entre lo que pertenece a la actividad diaria del ciudadano americano y lo que representa el ejercicio de la guerra.

Ángela Cuadra, "Outdoor Living" (fotografías del montaje de la sala). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra, “Outdoor Living”. Imagen cortesía de la Galería Nuble.

La exposición se organiza en torno a dos grandes grupos de trabajos, por un lado la serie “ORDERS”, que se desarrolla sobre diferentes soportes como el papel o las cajas de luz, y que contienen textos extraídos de los carteles originales de propaganda de la Segunda Guerra Mundial y posguerra norteamericanos, y por otro lado, el conformado por piezas de la serie “Home front” que utilizan otro referente claro, esta vez gráfico, del mismo periodo y de los años posteriores de la Guerra Fría, y que son los manuales de instrucciones publicados en la revista también norteamericana Popular Mechanics y los publicados por el Departamento de Defensa Civil del Gobierno y que se repartían en colegios e instituciones.

Ángela Cuadra, "Outdoor Living" (fotografías del montaje de la sala). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra, “Outdoor Living”. Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, donde vive y trabaja. Vinculada a una nueva generación de artistas madrileños, su trabajo comenzó a difundirse a principios de esta década en el circuito independiente, en muestras como Casas y Calles, Mirador 05, Feedback y Off Limits. Seleccionada en la muestra del INJUVE en 2006, ha formado parte de numerosas exposiciones colectivas, como las reciente In situ (OTR Espacio de arte, Madrid 2013), Password (itinerante, 2013) o NEWS, EVENT & FRIENDS – NOTICIAS, EVENTOS Y AMIGOS…homenaje a Walter Hopps. Comisariado por Tania Pardo y Guillermo Espinosa (La New Gallery. Madrid 2013). Entre sus exposiciones individuales recientes destacan Trotzdem (la Eriza, Madrid) y Las Afinidades Electivas (Programa Interferencias, Galería Nuble), ambas en 2013.

Ángela Cuadra, "Outdoor Living" (fotografías del montaje de la sala). Imagen cortesía de la Galería Nuble.

Ángela Cuadra, “Outdoor Living”. Imagen cortesía de la Galería Nuble.

José Cobo: El Espectador

José Cobo: El Espectador
Galería Juan Silió
C/ Sol, 45. Santander
Hasta el 21 de junio de 2014.

José Cobo (Santander, 1958) regresa a la Galería Juan Silió con “El espectador”, un conjunto de esculturas donde la figura infantil asume el protagonismo junto con obras recientes que consisten en monos de apariencia real. La exposición se completa con la obra que da título a la muestra, que se compone de una escultura de un niño a tamaño natural que observa su sombra sobre una proyección de video.

Durante los últimos años José Cobo ha trabajado con conceptos relacionados con niños, el aprendizaje y la conceptualización del espacio y la realidad física en su periodo de crecimiento más temprano.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

El material empleado para la realización de estas esculturas es resina de epoxi, esta tratado de manera que la ropa con sus pliegues adquiere una apariencia orgánica, de vida propia.

Estas esculturas casi siempre se presentan en el suelo. Debido a su pequeño tamaño, cada una se puede abarcar de un solo golpe de vista desde la altura de los ojos de un adulto. Cuando se trata de una composición de varias figuras, se instalan en una pared de manera que se puedan seguir viendo como desde arriba, ya que la distancia entre nuestra mirada y las esculturas se puede extender tanto como amplio sea el espacio expositivo. El punto de vista en relación a las figuras sigue siendo desde arriba. Estas esculturas instaladas en la pared también se podrían interpretar como desafiantes de la gravedad en un entorno distorsionado.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

Estos niños, se desenvuelven en un espacio propio, ajenos a nuestra mirada. Inspeccionan su entorno que comienzan a percibir palpando y midiendo con su cuerpo para dotarlo de sentido. Nosotros, nos convertimos temporalmente en antropólogos que observan desde afuera las evoluciones e interacciones entre ellos. Por esta razón permanecemos alejados, asumiendo un punto de vista objetivo. Un salto hacia nuestro pasado orgánico, individual y colectivo en un intento de interpretar el presente y el pasado y de esta manera proyectar en el devenir de la especie.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

Los monos de apariencia real miran a un espejo que cubre parte de la pared. Su mirada rebota en el espejo en un ángulo que intenta captar nuestra mirada. Los ojos de estos monos son muy realistas por lo que se perciben como ojos vivos, como parte de un cuerpo que siente y percibe como el nuestro. El espacio de exposición, por medio del espejo se integra en la obra, así como nuestro propio reflejo. El tamaño de los monos es parecido al de los niños. En ambos casos los espectadores podemos dominar la imagen o la acción desde arriba.

En la proyección de video de la obra “El espectador”, cada cierto número de pixeles corresponde con un número de 2 cifras. El color de los fragmentos de la imagen es la resultante de la suma del color de cada 2 números más el fondo que abarcan. A medida que el video evoluciona los números van rotando y variando el color de la imagen. La sombra del niño se proyecta en la pared muy ampliada, más grande que el espectador y los números en continuo movimiento. Esta obra hace referencia a la cosmología pitagórica en la cual la realidad del universo estaba basada en un orden matemático. Ciertamente la información, al menos en el mundo virtual y las imágenes digitales están codificadas en números. Esta instalación prolonga la obra anterior del artista titulada “Alegoría de la caverna” sobre el mundo ideal propuesto por Platón.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo Calderón nació en Santander el 29 de julio de 1958. Se graduó en The School of the Art Institute of Chicago en 1985, con el título de Master de Escultura. Posteriormente, en 1995, obtuvo el Certificado en Historia del Arte y Crítica. Cursó estudios de pintura al fresco y talla de piedra en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Desde 1994 y hasta 1997 impartió clases en el Chicago Art Institute.
En su andadura profesional, de más de 25 años, José Cobo ha participado en numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas. Ha expuesto en ciudades como Colonia o Berlín (Alemania) y destacada su presencia en Estados Unidos en ciudades como Miami, Nueva York y Chicago, donde expone regularmente. Ha participado en ferias internacionales como ARCOmadrid, MACO, PULSE Nueva York, Art Chicago o Art Miami y su obra se encuentra presente en importantes colecciones públicas y privadas.
Además, ha realizado intervenciones en espacios públicos, como el “Monumento al incendio y Reconstrucción de 1941”, los “Dos Toros” de la puerta de la Plaza de Vista Alegre en Madrid y “Los raqueros” del paseo marítimo de Santander.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

Rosell Meseguer, sobre la ficción de la ciudad

Rosell Meseguer. Mc City . Notas sobre la ficción de la ciudad
Galería Juan Silió
C/ Sol, 45 bajo. Santander
Inauguración: 8 de marzo, 20 h.
Hasta el 26 de abril de 2014

Rosell Meseguer (Orihuela, 1976) expone por primera vez en la Galería Juan Silió presentando “Mc City. Notas sobre la ficción de la ciudad”, series fotográficas, collages y una instalación procesual donde la artista desarrolla la inesperada y especulativa construcción de la ciudad: el mundo que nos rodea, como un panorama de materiales, colores y formas que determinarán cómo será el mismo, un relato de posibles —ficciones en potencia o realidades en acto, donde todo es realidad, pero parece una ficción.

El proyecto parte de la creación de un archivo de prensa iniciado a partir del periódico miamense The Miami Herald, en diálogo con periódicos españoles. Son las noticias –los titulares- que se publican en la prensa, las que nos sitúan en los diversos barrios que construyen la ciudad, marcando a la sociedad que la habita, y dotándola de capas de información visual, numérica y conceptual. Se genera así un gran listado de ideas desconcertantes que parecen no tener relación, más bien una contraposición entre las expectativas y las frustraciones.

Rosell Meseguer. Mc City. Notas sobre la ficción de la ciudad. Imagen cortesía de Galería Juan Silió.

Rosell Meseguer. Mc City. Notas sobre la ficción de la ciudad. Imagen cortesía de Galería Juan Silió.

El archivo construye diálogos donde se evidencian las contradicciones entre las culturas históricas –Europa- y las nuevas sociedades vinculadas a un fuerte capitalismo -EEUU-. Miami en contraposición pero también en asociación a la construcción de la ciudad europea. Un coche europeo transita entre la urbe miamense y la exuberante botánica de Florida, entre el lujo y la marginalidad, entre el centro y la periferia, cómo metáfora de dos mundos, dando visibilidad al exceso frente a lo invisible, y a los modos de especulación, deseo y oferta del mercado capitalista.

Rosell Meseguer vive actualmente entre Madrid y Santiago de Chile, es artista visual y Doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid donde es docente. Ha desarrollado diversas estancias artísticas y de investigación en el MOMA y la Columbia University, Nueva York; la Tate Britain y el Victoria & Albert Museum, Londres; el Centre Georges Pompidou y la Societé Française de Photographie, París así como en Cannonball, Miami.

Rosell Meseguer. Instalación procesual. Imagen cortesía de Galería Juan Silió.

Rosell Meseguer. Instalación procesual. Imagen cortesía de Galería Juan Silió.

 

Últimos días de ITINERARIOS en la Fundación Botín

Exposición ITINERARIOS
XIX BECAS ARTES PLASTICAS FUNDACION BOTIN

Hasta el 1 de abril de 2013
Sala exposiciones Fundación Botín
C/ Marcelino Sanz de Sautuola, 3. Santander

La exposición Itinerarios 2011/2012 muestra el trabajo reciente de Antoni Abad (Lérida, 1956), Karmelo Bermejo (Málaga 1979), André Guedes (Lisboa, Portugal, 1976), Julia Montilla (Barcelona, 1970), Javier Nuñez Gasco (Salamanca, 1971), Joâo Onofre (Lisboa, Portugal, 1976), Jorge Satorre (México DF, México, 1979) y David Zink Yi (Lima, Perú, 1973).

Todos los artistas disfrutaron de la Beca de la Fundación Botín en su XIX convocatoria y fueron seleccionados entre 908 solicitudes recibidas desde 70 países por Iria Candela, Juan de Nieves, Fernando Sánchez Castillo, Juliâo Sarmento y un representante de la Fundación Botín.

Esta exposición colectiva constituye todos los años el inicio del calendario expositivo de la Fundación en su sede de Santander. En ella se evalúa el aprovechamiento de los artistas durante nueve meses de trabajo y se ofrece un panorama muy fidedigno de las propuestas artísticas más actuales. Diversidad de procedencias, de lugares de trabajo, de técnicas, de inquietudes se dan cita en la sala de exposiciones de la Fundación Botín en su propuesta más joven.

Para Juan de Nieves, “Los ocho artistas ensayan y trascienden los límites de la escultura, la instalación, el diseño expositivo, el video o la fotografía. Se aventuran en una variedad de disciplinas que abarcan la historia del arte y las manifestaciones  culturales, la psicología, la política, la economía o el ámbito de lo social, para converger en una obra multifacética que no puede ser reducida o encasillada como exclusivamente política ni tampoco formalista. Sin embargo sus trabajos se presentan rigurosos en sus dispositivos formales a la vez que ciertamente anárquicos en sus contenidos”.

Agrega que “En la mayoría, sus prácticas están marcadas por un interés en colaborar con otros agentes y productores culturales. Con frecuencia utilizan materiales ya existentes sobre los que se vuelcan con afán investigador, tales como documentos relativos a personalidades históricas o referencias de la identidad cultural de contextos precisos, o ejerciendo una capacidad revisionista sobre algunas patologías del presente y del pasado”.

En las propuestas: Una pequeña isla a la deriva por el río Tajo y perdiéndose en el océano; la creación de una plataforma de visibilidad para una comunidad étnica diversa; la introducción de un sub-relato dentro de una representación teatral; una operación especulativa en la bolsa de valores; una investigación sobre las relaciones entre artes visuales, diseño industrial y socialismo en el siglo XIX; el estudio de la historia de las instituciones psiquiátricas en el ámbito del estado español; una experiencia de convivencia en el seno de una comunidad andina; el dibujo como herramienta para narrar otras historias posibles en una pequeña localidad del centro de Italia.

Para De Nieves, “el arte es una herramienta de primera magnitud para entender el tiempo en el que vivimos, y a la vez una alternativa útil para el cambio social”. Como apunta en su texto, los escenarios discursivos de los artistas de Itinerarios 2011-2012 “implican una deconstrucción de las bases culturales de nuestra sociedad y desafían las actitudes dominantes de la práctica artística como una actividad impulsada por el mercado, ajena a una dimensión política y social más amplia. El trabajo de estos artistas aborda el fenómeno “real” de hacer arte, es decir, la compenetración entre la labor intelectual y la dimensión de la producción material. Sus resultados, a menudo incrustados en las tradiciones y códigos que van más allá de particularidades generacionales o de tono nacionalista, pueden constituir de hecho un campo de pruebas para nuevas formulaciones y también el punto de partida para un discurso subversivo, bien sea a través de un acto directo de resistencia o a través de mecanismos basados en la parodia o el comentario crítico”.

De los artistas, De Nieves considera que “André Guedes, Julia Montilla y Jorge Satorre abordan diferentes aspectos de la historia como medio para tomar una mirada crítica sobre la actualidad. Sus investigaciones son de largo recorrido y los dispositivos que utilizan se manifiestan en el aquí y ahora de cada evento expositivo, sometiéndolos a transformaciones y reutilizaciones posteriores, invalidando de algún modo la idea del artefacto único y descontextualizado. La discontinuidad caracteriza buena parte de sus piezas, favoreciendo líneas discursivas abiertas como también lo son las formas de visibilización producto de sus investigaciones”.

Sobre las prácticas de Karmelo Bermejo y Javier Núñez Gascó, indica que “están asociadas a las paradojas del sistema del arte y sus mecanismos de validación, poniendo en entredicho el propio estatus del objeto artístico y las políticas de acomodo y recepción tanto por parte de la institución como de las audiencias. En este sentido, sus producciones desvían la atención desde el artefacto o el evento hacia procesos de visibilidad retórica y transparencia sobre aquello que supuestamente constituye la esencia de lo “artístico”.

Respecto al resto de artistas, Antoni Abad trabaja con diferentes grupos y comunidades en riesgo de exclusión social, utilizando las tecnologías de la comunicación como herramienta fundamental para la visibilización y normalización de dichas comunidades en el ámbito del mundo globalizado. João Onofre ha creado una imagen simple y universal: una isla diminuta que avanza lentamente y se pierde en el horizonte; un refugio a la deriva para aquel que no está conforme con el tono que está tomando el mundo, las cosas. Por último, David Zink Yi explora con su trabajo las tradiciones culturales desde una perspectiva horizontal e íntima tanto con grupos y comunidades como con situaciones sociales e históricas precisas.

Actividades complementarias: El artista y su obra, a cargo de Javier Núñez Gasco el 20 de febrero, y de André Guedes el 21 de marzo, a las 20 horas en la sala, con entrada libre. Visitas en grupo previa cita.

Raúl Hevia en Galería Nuble

Raúl Hevia. “Instrucciones para ser mi propio padre”
Galería Nuble
C/ Daoíz y Velarde, 26. Santander
Hasta el 16 de marzo de 2013

Raúl Hevia. S/T. Imagen por cortesía de Galería Nuble

Instrucciones para ser mi propio padre es un proyecto de destrucción (matar al padre) y de construcción/reconstrucción (convertirse en padre). El trabajo puede verse como una reflexión en torno a las tensiones de la relación padre-hijo y también sobre la de autor-lector, siendo ambas una relación de mutua dependencia en la que coexisten a la vez aspectos constructivos y destructivos. Instrucciones para ser mi propio padre es también un trabajo sobre la originalidad, el origen, entendida aquí en su aspecto de autoridad.

Las obras que componen esta exposición se presentan ante el espectador como fragmentos enigmáticos de un relato que habremos de reconstruir a golpe de interrogantes y asociaciones: por ejemplo, fotografías que recogen objetos encontrados que son fragmentos en si mismos – un niño Jesús roto, reconstruido y dispuesto como por la mano de un arqueólogo, una cabeza anónima de otra escultura o una página de un diario -; fotografías que son “instrucciones” y entre las cuales podemos contemplar la figura del padre transmutada en una biblioteca particular y privada reducida a cenizas por la acción del fuego; un libro nuevo que es el manual para convertirse en su propio padre, creado a través de los fragmentos –dedicatorias, capítulos, secciones, etc. – de muchos otros libros procedentes de bibliotecas públicas; un vídeo, o “instrucción natural” en la que presenciamos una violenta copulación de varios patos macho sobre una hembra.

Como dice Victor del Río en la introducción del catálogo de esta exposición: “La obra de Raúl Hevia se asienta en un sutil trabajo sobre los mecanismos alegóricos con los que la realidad nos habla, o la hacemos hablar. Así sostiene sus relatos como el despliegue de un tarot de figuras cuyo sentido se lee a través del montaje, la sucesión de casos o la inserción espacial. Raúl Hevia lleva a cabo esta tarea de un modo especialmente sofisticado. Desde sus inscripciones sobre lugares propiciatorios del paisaje, pintadas con mensajes desvinculados de su contexto originario, citas extraídas de las páginas de los libros o fragmentos textuales, hasta sus fotografías que son los contenedores de esa materia etérea, toda su obra parece encarnar alguna de las declinaciones de nuestra “ilusión de sentido”. En el núcleo de sus imágenes convive el rastro o la huella de lo acontecido, junto a la poética derivada de palabras que forman una libre asociación enraizada en la abducción ante las cosas encontradas.”

Raúl Hevia (Oviedo, 1965) es artista, crítico y comisario independiente. Desarrolla su labor creativa en torno a los procesos visuales del lenguaje escrito, las formas seriadas, el arte público y el vídeo. La investigación sobre la intimidad del yo y el espacio público, la indagación en la forma de la palabra y la naturaleza visual del texto son unas de las constantes de su obra.
Ha realizado numerosas exposiciones individuales entre las cuales destacan Después del salto de página (Galería Paz y Comedias, 2011), Solo Projects, SWAB (2011) y Treinta y seis años sin tristeza (Galería Nuble, 2009), así como numerosas exposiciones colectivas, como por ejemplo: ARCO (2012), Estampa (2012), Colección DKV (2012), JustMad2 y Madrid Foto (ambas 2011), El Puente de la Visión, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria (2010), entre otras.