Christian Boltanski en La Lonja de Palma

“Sombras” de Christian Boltanski
La Lonja, Palma de Mallorca
Desde el 17 de enero de 2015

Christian Boltanski es uno de los artistas franceses vivos más reconocidos internacionalmente, fotógrafo, escultor y cineasta, conocido principalmente por sus instalaciones. Utiliza el sonido y lenguajes efímeros para abordar temáticas de gran relevancia actual, como la memoria colectiva, la identidad cultural y la manipulación social. Su obra ha sido incorporada en algunas de las colecciones más importantes del mundo

“Sombras” de Christian Boltanski (1944, París) es el primer proyecto expositivo de la serie de instalaciones basadas en sonido en el edificio de La Lonja en pleno corazón de Palma.

 Christian Boltanski, “Lichtmesz“, Kunst-Station Sankt Peter, Cologne, 2001 Imagen cortesía de la organización


Christian Boltanski, “Lichtmesz“, Kunst-Station Sankt Peter, Cologne, 2001
Imagen cortesía de la organización

Un mercado siempre ha sido un teatro. Comprar y vender cualquier cosa por un determinado valor requiere una convincente representación de los papeles de todas las partes que intervienen, así como un lugar adecuado para tal fin. El valor de cambio también es un valor de representación acordado en un juego social determinado. El teatro y el comercio siempre han sido actividades concomitantes en una sociedad, desde la Antigüedad clásica hasta las ciudades italianas del Renacimiento, los cuentacuentos de Yamaa el Fna o los brókeres de la City o de Wall Street. Por ello no es de extrañar que la Lonja de Mallorca, al ser un mercado, constituya también un espacio de representación. En cierto modo se trata de uno de los primeros lugares que ensalzan el mercado a través de una arquitectura evocadora de la catedral y el palacio. Es un espacio laico que, en su arquitectura gótica, representa la ambición de un nuevo poder económico emergente, el deseo de una nueva Historia, que se narrará en nuevos espacios cerrados cuyas proporciones amplían la casa burguesa y reducen las incertidumbres climáticas y sociales del espacio público abierto, en correspondencia con el progreso de una nueva economía, ya alejada de los espacios al aire libre de los puertos y las medinas del Mediterráneo. Esos serán los nuevos espacios de una nueva burguesía que en esta Lonja empieza a proyectar su propia expansión: fábricas, bolsas de valores, cámaras de comercio… En el interior de la Lonja de Mallorca se encuentra un ángel, identificado como «el ángel de la mercancía», un nuevo ángel sin correspondencia bíblica, pero con dotes de guardián del nuevo comercio, algunas de cuyas posibilidades luciferinas, cada vez más notorias y modernizadas en nuestros mercados contemporáneos, se desconocían por aquel entonces…

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Ese es el contexto donde Christian Boltanski presenta ahora una nueva obra, hecha de sombras y susurros, en la línea de sus teatros de sombras, una serie que ha desarrollado en diversos momentos a partir de 1984. Cada teatro de sombras de Boltanski es una fantasmagoría. Pequeñas figuras metálicas recortadas se amplían en las paredes del lugar donde se proyectan. Su dimensión espectral se materializa en el engrandecimiento de las figuras, en su movimiento coreografiado mediante diversos efectos de enfoque, como si el espacio de la exposición se transfigurase en un inesperado ritual onírico y expresionista. Se advierte una dimensión carnavalesca en el mundo de sombras que nos representa Boltanski, un mundo que recuerda las alegorías de la danza macabra medieval, esa celebración libre e igualitaria de la vida a partir de la ostensible omnipresencia de la muerte, con sus máscaras, esqueletos y aderezos.

En el mundo de sombras creado en las paredes de la Lonja habitan ángeles que blanden guadañas junto a esqueletos y otras formas fantásticas, mientras se oyen los susurros que interpelan a la «vanidad», a propósito de la vida y la muerte. Como suele suceder en la obra de Boltanski, el espectador se encuentra en un teatro, pero un teatro en el que protagoniza el papel de invitado sorpresa durante una inesperada Noche de Walpurgis que lo enfrenta con la fugacidad de la vida, enalteciendo el momento festivo que surge de la conciencia de esa misma fugacidad. Las imágenes y el sonido le invitan a absorber un lugar transfigurado, desde su pasado conocido hasta su oscuro devenir. La sinestesia se manifiesta como una guía del viaje a través del tiempo que se propone al visitante para impulsar una conciencia más aguda del presente, del aquí y el ahora en el que se redefine el yo, desde los ecos de todas las conversaciones mantenidas en un lugar cuya arquitectura gótica entrecruza lo mundano con lo celestial, lo material con el deseo de espiritualidad, lo conocido con lo misterioso, hasta los reflejos de la luz y las sombras que en estas figuras condensan una alegoría de la vida y la muerte más allá de la tristeza o la alegría, del castigo o la recompensa prometidos por los infiernos y paraísos de una religión.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Si bien en la tradición occidental heredamos el concepto del arte como representación de la vida, Boltanski siempre ha trasladado este tema al ámbito de la invocación de la vida a partir del arte, más allá de su mera representación. ¿Podrá el arte representar una vida? ¿Cómo representar la singularidad de cada uno y la esencia común a todos en una traducción diferente de la condición humana? Tal como ha señalado el artista en otros momentos, «el arte sólo es arte» y «es necesario que la gente reconozca en el arte algún elemento de la vida, porque la vida es más conmovedora que el arte».[1] La vida que vivimos es lo que nos hace humanos o nos muestra que somos humanos dentro y fuera de la vida que compartimos con los demás, en un viaje permanente de ida y vuelta entre el individuo y el grupo, entre lo singular y lo universal.

Estos son algunos dilemas habitualmente reconocibles en la obra de Boltanski. Lo que nos hace humanos en la disparidad de nuestros recuerdos y en la parte de la memoria que dedicamos a los demás pueden ser nuestros nombres, los objetos que utilizamos, la ropa que vestimos, las conversaciones que mantenemos, la percepción del latido de nuestros corazones, los momentos que recordamos y los que no recordamos. La memoria recorre siempre la experiencia de la singularidad con los arquetipos que categorizan la expresión de la individualidad. Entre el recuerdo y la memoria, la obra de arte en Boltanski siempre trata sobre el factor humano de la humanidad, al tiempo que alerta a la conciencia sobre una historia que también pone de manifiesto los elementos deshumanos que han existido y persisten en la misma humanidad.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

En la Lonja de Mallorca podrán evocarse (como ya se ha hecho anteriormente…) varios arquetipos culturales concebidos como referencias asociadas a los teatros de sombras: la caverna de Platón, los misterios medievales, las danzas de la muerte, el golem de la tradición judaica, los monstruos de los relatos chinos o de los teatros del sudeste asiático, las fiestas de los muertos en México, el Halloween, las catacumbas de Palermo… No obstante, la percepción del espectador se libera de tales intertextos cuando se somete al prodigio de la percepción lúdica, casi infantil, de estas sombras que Boltanski coreografía danzando por las paredes como imágenes de una linterna mágica, acompañadas por el susurro misterioso de las voces que oye el espectador. En el intersticio del encantamiento es donde la «pequeña memoria» de cada cual, por utilizar otra expresión del artista, se asocia a las impresiones del lugar y de su historia, así como a las impresiones de la propia teatralidad evocada. Un gran teatro se diluye en una constelación de pequeños teatros íntimos, del mismo modo que el espacio monumental de la Lonja, con todos sus antecedentes de actividad comercial, poder económico y político, se diluye en la atenuación del lugar a través de su reinvención mágica en un caleidoscopio de luz, sombras y sonidos. La inmaterialidad de sonidos e imágenes acompaña la desmaterialización del lugar que lleva a cabo el artista, oscureciéndolo en la coreografía de sus proyecciones.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

La figura del esqueleto o la calavera siempre ha simbolizado la vanitas, a través de la cual los artistas representaban el carácter efímero y fugaz de los bienes materiales. En el tránsito entre la vida y la muerte, la figura humana se reconfigura y la conciencia de tal metamorfosis constituye un símbolo moral de la sabiduría. Ejemplo de ello era la calavera representada junto a San Jerónimo. La calavera y el esqueleto intimidan y asustan, aunque también divierten y fascinan. La moralidad de la reconfiguración de la figura humana en su esqueleto animado se pierde en el mundo de las transacciones que, por lo menos desde el Romanticismo y la Revolución Industrial, venden tanto almas como cuerpos y bienes… La primitiva historia de la fotografía aspira a fotografiar espectros fantasmagóricos y no esqueletos en movimiento… Así lo entendía Adelbert von Chamisso cuando describió, en su Historia de Peter Schlemihl (1814), un nuevo contrato fáustico en el que el protagonista vende su alma, pero no a cambio de conocimiento sino de una bolsa de oro inagotable…

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Hoy distamos mucho de los tiempos en que la relación entre la vida y la muerte se concebía como una reconfiguración de una materia en otra, o incluso de una materia en sí misma (polvo eres y en polvo te convertirás…). Uno de los primeros que detectaron la sustitución de la reconfiguración por una desmaterialización que se produce en los objetos, en las mercancías, y se hace extensible a los cuerpos y las almas fue Marx, cuando afirmó que, en la economía de su tiempo, «todo lo que es sólido se disuelve en el aire»… Por ello resulta especialmente simbólica la coreografía de ángeles, calaveras y esqueletos que animan las paredes de la antigua Lonja de Mallorca. Boltanski forma parte de la antigua tradición que encarga al artista la ornamentación de las paredes palaciegas o sacras con una danza macabra que recuerda en la vacuidad de la vanitas la fugacidad de la vida, con la diferencia de que quien escoge el tema es, en este caso, el artista y no los poderes fácticos de su tiempo. Para ello se vale también de la imagen proyectada que posibilitan el cine y el vídeo de la época en la que vive, integrando sensorialmente al espectador en la situación teatral presentada. La propia exposición tiene carácter temporal: el encargo aceptado por Boltanski forma parte de una economía de lo efímero, en la que la obra de arte se integra, se asimila y se desmaterializa como proyección y sonido, lejos de los tiempos en que las danzas macabras eran fruto del encargo de un fresco, una tabla o un lienzo. En cuanto finalice la exposición, todo se desmontará y de los espectros de Boltanski solo quedará nuestra memoria. Que todo ello suceda en uno de los primeros mercados de la Europa mediterránea no deja de resultar interesante en un momento en el que estas sombras, estos espectros, esta danza macabra también se enfrentan a los nuevos mercados del arte de una economía globalizada, donde el arte actual se cuestiona y redefine ante el consumo de su propia fugacidad.

Siempre que veo los teatros de sombras de Christian Boltanski los asocio con la fuerte impresión que me causó la visita a una pequeña iglesia de Évora, una ciudad del sur de Portugal. Las paredes del interior de la iglesia están absolutamente cubiertas de calaveras, fémures, tibias y peronés, en conjuntos ordenados de categorías. A la entrada se puede leer una inscripción de marcada sonoridad en portugués, por la rima que contiene:

Nós, ossos que aqui estamos, esperamos pelos vossos…*

Vanitas.
A cada uno la suya…

João Fernandes


[1] Christian Boltanski en conversación con João Fernandes, «Dança Macabra», Guimarães, Portugal, 2012, folleto de la exposición.

* Los huesos que aquí yacemos aguardamos los vuestros… [N. de la t.]

Javier Izquierdo: #passionformagaluf

Javier Izquierdo, #passionformagaluf
Galería La Real
Camí de La Real, 5. Palma de Mallorca

 

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

“Sancionada con entusiasmo como la nueva Bohemia artística, comparada efusivamente con la Rive Gauche de París o con el Soho de Londres, Lower East Side se convirtió en el paradigma de la moda más extremada de Nueva York. Las galerías de arte, los elegantes clubs, las escuelas de danza y los intrépidos bares-caverna fueron la avanzadilla de la reinversión económica. Y también los restaurantes. Un periodista del Wall Street Journal describe así las posibilidades culinarias de este territorio comanche: ‘Para cenar, un restaurante nuevo de la Avenida C, Bernard, ofrece cocina francesa orgánica. Unas ventanas de vidrio traslúcido protegen a los comensales de la vista de los bloque de viviendas quemados del otro lado de la calle, mientras mordisquean sus filetes de ternera a 18 dólares’. Por supuesto, los pobres, los abandonados y los sin techo del barrio resultan casi invisibles, incluso aunque los vidrios no fuesen traslúcidos. El esqueleto del edificio del cual han sido desalojados es lo único que amenaza con entrometerse”.[1]

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Algunas imágenes preferiríamos no verlas, pero eso no evitará que los hechos se sucedan. Nuestros resortes de autodefensa se conectan para evitarnos el mal trago de ver aquello que nos desagrada, las escenas que nos incomodan, las situaciones que se escapan al canon publicitario de una existencia perfecta y ortodoxamente feliz. Pero la realidad es persistente y se sobrepone, una y otra vez, hasta dejar patente su huella en nuestras retinas, queriendo tintar de normalidad su reflejo.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

La creación de la imagen ambiental es un proceso bilateral entre observador y observado. Lo que él ve se basa en la forma exterior, pero la manera como interpreta y organiza esto, y cómo orienta su atención, influye a su vez en lo que ve. “El organismo humano es sumamente adaptable y flexible, y diferentes grupos pueden tener imágenes sumamente diferentes de la misma realidad exterior”.[2]  En ocasiones una campaña publicitaria puede mostrarnos un entorno convertido en paraíso terrenal para legitimarse como destino vacacional, pero quizás lo que el turista encuentre sea el  abismo por el que se precipitan las más básicas normas de convivencia y civismo. Así funciona la doble moral cuando el negocio entra en juego y así lo pone de manifiesto las imágenes de Javier Izquierdo. Nuestra cultura, a diferencia de otras, prefiere esconder el fracaso y disimular el error, por lo que nuestra evolución se convierte en una tarea complicada, pues es por medio de esos reconocimientos que lograríamos subsanar déficits que hace ya mucho que nos acompañan.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Mientras que el fotoperiodismo se mantiene ligado a la inmediatez y la caducidad de la noticia, el reportaje se introduce en un territorio atemporal para narrar y documentar un acontecimiento. La llegada del archivo y el documento gráfico al territorio del arte no es nueva, en este caso se produce en Palma con el trabajo #passionformagaluf de Javier Izquierdo, de la mano de la Galería La Real. Sin embargo, es poco habitual que una galería de arte apueste por mostrar un conflicto que sucede en su propio territorio. Siempre es más cómodo comprometerse con causas lejanas que tomar posición en asuntos que nos quedan cerca, pues el riesgo asumido es mayor. Tanto el autor como la galería ratifican con este proyecto una actitud firme, que dista del buenismo caritativo con el que miramos los males ajenos. El lugar es “aquí” y el tiempo es “ahora”, pues para evitar la impostura que continuamente reverbera deberemos empezar por ponernos delante de un espejo. La incomodidad está servida.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

El trabajo de Javier Izquierdo se enmarca en el documentalismo clásico, captando instantes sobre los que se posa su cámara, pues no sólo en los conflictos armados se libran batallas. Magaluf, una zona de explotación turística intensiva en la isla de Mallorca, ha sido el entorno elegido por el fotógrafo. Desarrolla un trabajo documental que persigue plasmar la cotidianidad de un lugar que se transforma con la llegada masiva de jóvenes británicos en su mayoría, en una inacabable búsqueda de alcohol y sexo. Las imágenes recopiladas no son un signo de lo excepcional, sino que reflejan el paisaje habitual durante ciertos meses del año. El lugar se ha convertido en un parque temático del desfase, en el que los excesos se suceden como parte de una misma representación que cambia de actores cada día sin que varíe el hilo argumental. Ese bucle sin fin, esa masa embrutecida, representa el fracaso de cualquier constructo educativo en una sociedad desarrollada.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Cuando la prioridad es la rentabilidad económica a corto plazo, se aplican políticas que obvian la sostenibilidad ambiental y las consecuencias sociales de promocionar esos modelos de relación. Seguramente los propietarios de las corporaciones hosteleras no quisieran para sus hijos el tipo de holidays en el que han basado su explotación de negocio. Esta es la “cara B” del modelo turístico y económico de la isla, la que no aparece en los folletos, aunque progresivamente ha ido acaparando espacio en la crónica de sucesos de los informativos.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Con este trabajo fotográfico Javier Izquierdo evita los juicios morales, pues lo que persigue es hacer consciente al espectador de su responsabilidad. El ciudadano debe recuperar su autoridad sobre las decisiones administradas desde los órganos del poder político y económico, esa es la gran transformación social que debiera desarrollarse. Lograr el reempoderamiento implica deshacerse de la actitud de indiferencia propiciada por la democracia representativa, carente de fórmulas para la participación, que solo designa a los ciudadanos la función de acudir a las urnas, deseando de inmediato que vuelvan al estado de sopor.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Las bases de esas transformaciones se deben planear en el terreno del sistema educativo, marcando objetivos claros que impulsen resultados lentos pero exponenciales. Es tiempo de desplazar el modelo educativo enraizado en los saberes memorísticos para extender otras formas de aprendizaje y formación integral de las personas, que contemple al individuo en su conjunto y contribuya al estímulo de sus potencialidades. Las tendencias de homologación personal, así como el desprecio de las singularidades humanas, se convierten en obstáculos que empobrece el principal yacimiento de riqueza que posee la sociedad: las capacidades de cada individuo.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

No puede pasarse por alto el nivel de frustración de la juventud. La exacerbación lúdica recogida en las imágenes de Javier Izquierdo da signos de una huída a ninguna parte; seguramente porque no hay un lugar posible. Aplacar el dolor con alcohol y participar en un ritual colectivo de iniciación, puede que sea ese el modo antropológico de dar salida a un estado irretornable que conduce a la edad madura. Entre tanto algunos se quedarán por el camino, literalmente, otros puede que acarreen en sus vidas consecuencias de diferente índole y unos pocos, desde la barrera, comerciarán con esta explosión de júbilo conducida bajo patrones de consumo.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

No anda escaso de razón Neil Postman cuando postula que, si bien hemos logrado obviar un mundo dominado por el fascismo temido por Orwell, estamos sin embargo inmersos en el peligro real de deslizarnos hacia un mundo, entrevisto por Aldous Huxley, en el que predomina el olvido y la irrelevancia. Orwell temía a quienes podían prohibir los libros, privarnos de información y alejarnos de la verdad, secuestrando nuestra cultura[3]. Huxley, sin embargo, temía que no hubiera razón para prohibir  los libros, porque nadie quisiera ya leerlos, temía que tuviéramos tanta aparente libertad, que nos convirtiéramos en seres pasivos y egoístas; temía que la verdad se ahogara en un mar de asuntos irrelevantes; temía que nos convirtiéramos en una cultura trivial.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

José Luis Pérez Pont


[1] SORKIN, Michael. Variaciones sobre un parque temático. La nueva ciudad americana y el fin del espacio público. Gustavo Gili, Barcelona, 2004.
[2] LYNCH, Kevin. La imagen de la ciudad. Gustavo Gili, Barcelona, 1984.
[3] GARCÍA NOBLEJAS, Juan José. Medios de conspiración social. EUNSA, Pamplona, 1997.

Intervenciones artísticas en espacios urbanos

Varios artistas. Sua Rua Off
CAC Ses Voltes
Passeig Dalt Murada s/n (Palma de Mallorca)
Inauguración: 14 de diciembre a las 19h
Hasta el 31 de diciembre 2013

El Centro de Arte y Creación Ses Voltes presenta Sua Rua Off, un conjunto de intervenciones artísticas en espacios urbanos de Palma de la mano de: Grip Face, Alona Vinç, Carles Gispert, Javier Siquier, Llorenç Balaguer, y Jordi Pallarès, el nuevo proyecto de los Talleres de Obra Gráfica de Joan Miró de la mano del Premio Nacional de Calcografía, Joan Cruspinera, y el último proyecto de los artistas en residencia Xim Izquierdo y Miguel Adrover que mostrarán una selección de piezas en curso, fruto de la colaboración realizada durante su estancia en los estudios del CAC Ses Voltes. Además, por primera vez, los invitados podrán ver una selección de trabajos en proceso creados por los alumnos de los talleres y cursos del CAC Ses Voltes dirigidos por Julio León, Marcos Vidal y Ricard Chiang.

El poyecto colaborativo se estructurará en torno a tres intervenciones:

Presentación: Sua Rua OFF

Laboratorio (tipo)gráfico coordinado por Grip Face en el que Llorenç Balaguer, Carles Gispert, Jordi Pallarès, Alona Vinç, Javier Siquier y el propio Grip han ido elaborando proyectos de intervención en el espacio público, retroalimentándose en los espacios del CAC de Ses Voltes y en los talleres gráficos de la Fundació Pilar i Joan Miró de Mallorca.

Somos amarillos. Nuestro propio metabolismo ha aprendido cómo actuar en cada momento. Nuestros mensajes los podéis leer por las calles y en nuestro propio cuerpo.
We are The Yellow Kids
Jordi Pallarès

We Are The Yellow Kids

Grip Face. We Are The Yellow Kids. 2013. Imagen por cortesía del CAC Ses Voltes

Zona Miró 

Joan Cruspinera. Matrius In / Materials

Tres obras realizadas en los talleres de la Fundació Pilar i Joan Miró en Mallorca, con un especial enfoque sobre los procesos de experimentación. Las tres obras pdoducidas por Joan Cruspinera son una selección de nueve obras realizadas desde el año 1998 hasta sus últimos trabajos llevados a cabo mediante técnicas digitales. El proyecto se completó con la edición, en los Talleres de Obra Gráfica de Joan Miró, de once obras inéditas en las que se utilizaron procedimientos técnicos como la litografía, la xilografía y el grabado calcográfico.

«La poesía gráfica de Cruspinera tiene su fundamento en la ensimismada obsesión por la identidad. Él es, como sus imágenes, producto de un inmanente anhelo de esencialidad, en el que la tendencia a la simplificación máxima de la imagen resulta vertiginosa, incluyendo en ello la elección de no color: el blanco, síntesis de todos los colores, la ausencia de color, su elección. El de Crusponera es un arte analítico. Procede de una necesidad intelectual, paradójicamente explicitada a través de la extrema materialidad de sus estampas. Mediante un prodigioso diálogo, contrarresta la renuncia a la materia de la matriz con la suprema presencia física de la estampa»  – Javier Blas

Joan Cruspinera

Joan Cruspinera realizando una de sus obras. Imagen cortesía del CAC Ses Voltes

Artistas en residencia : Open Studio 

Miguel Adrover
Artista y diseñador, Adrover y su equipo están trabajando estrechamente con otros creadores incluyendo escritores, fotógrafos y músicos. Entre sus proyectos destacan la producción de una serie de Masterclass para diseñadores internacionales, mediante el que el artista convierte su taller de creación y su casa de Calonge en una escuela de verano.

Xim Izquierdo 
Artista que trabaja fundamentalmente con medios audiovisuales y fotográficos. Está produciendo un proyecto centrado en la exploración de rituales chamánicos y los paralelismos estéticos entre religiones paganas y las principales tradiciones monoteístas. La obra resultante titulada «Ánima» que se estrenó durante la Nit de l’Art 2013 durante el Open Studio del artista, acaba de ser seleccionada por Knowledge Capital como finalista en el certamen «International Students Creative Award» en Osaka, Japón. En diciembre 2013, Izquierdo abrirá las puertas de su taller para presentar los resultados de un proyecto en curso realizado en colaboración con Miguel Adrover.

Miguel Adrover

Miguel Adrover. Fotografía de Xim Izquierdo. Cortesía del CAC Ses Voltes

Robert Ferrer i Martorell. Ritmos de expansión

Robert Ferrer i Martorell. Ritmos de expansión
Galeria Joan Oliver «Maneu»
C/ Montcades, 2, Palma de Mallorca
Hasta el 31 de octubre de 2013

Ritmos de expansión se gesta a partir del movimiento, eje central al que acompaña la luz. En esta exposición se reflexiona sobre la descomposición de las formas y los pasos graduales que se producen al expandirse la materia con toda la complejidad que acompaña al proceso.
En sí es un ejercicio de contemplación del espacio. No hay  un elemento geométrico conductor como en otros proyectos, el ciclo se representa nuevamente pero en forma de expansión, de rotura.
Inconcientemente tendemos a querer recomponer la figura, volver a ordenarla. Quizás aquí es donde resida el nuevo trabajo, no solo en pensar hacia donde se expande sino, lo mas complejo, de donde y como venía.
Las piezas se van «ensuciando», contaminándose, pero siempre queda una parte intacta, un recuerdo para saber de donde proceden, cual es su origen.

Robert Ferrer i Martorell. Imagen cortesía del artista

Robert Ferrer i Martorell. Imagen cortesía del artista

Robert Ferrer i Martorell. Imagen cortesía del artista

Robert Ferrer i Martorell. Imagen cortesía del artista

Robert Ferrer i Martorell. Imagen cortesía del artista

Robert Ferrer i Martorell. Imagen cortesía del artista

Robert Ferrer i Martorell. Imagen cortesía del artista

Robert Ferrer i Martorell. Imagen cortesía del artista