La destrucción de la memoria de Endika Basaguren

‘Borrar las huellas de la memoria’, de Endika Basaguren
Art Room (Espacio Experimental)
Sta María 15, Madrid
Del 5 al 26 de julio de 2018
Inauguración y performance: viernes 5 de julio de 2018 a las 20:00

La performance de Endika Basaguren “Borrar las huellas de la memoria” recala en Art Room (Espacio Experimental) como punto de destino de un largo viaje, después de haberse presentado en lugares como Bilbao, Galeria Arte Extremo (Lisboa), Culturgal (feria de las industrias culturales gallegas), Espazo de Arte Contemporánea (Pontevedra), el festival internacional de performance Latitudes (Sta cruz de la Sierra, Bolivia), y el festival internacional Itinerant (Nueva York). De este modo, Endika ofrece la oportunidad de disfrutar en directo su performance ‘Borrar las huellas de la memoria’, pieza indispensable para entender su último trabajo de nombre homónimo, que presenta en Madrid.

Becado para su realización por la Diputación Foral de Bizkaia, ‘Borrar las huellas de la memoria’ se trata del trabajo más íntimo y personal del artista bilbaíno. Si Henry Michaux solía definir al artista como aquel que se resiste de manera absoluta al impulso de no dejar huellas, nunca como hoy la fiebre por dibujar un rastro ha marcado tanto la cultura.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Allí están Facebook o Instagram y su respectiva obsesión por dejar una señal capaz de probar cualquier experiencia. Facebook resulta una mezcla del sueño de Beuys (todos somos artistas) con la actitud de Oscar Wilde (todo es susceptible de ser arte) . Tal vez ahora lo más inquietante se juegue en la negativa a dejar rastro, con el artista convertido en un borrador de pistas.

“Mi propuesta es precisamente la de actuar como borrador, como destructor de mi propia obra y pasado, para que esa acción genere una nueva obra que defina lo que soy. Lo cierto es que los artistas siempre han tenido una pulsión destructiva que complementa la creativa. Para crear algo nuevo hay que destruir lo que había previamente. El arte avanzado es la destrucción de lo anterior”.

Rauschenberg es el gran ejemplo de que se puede crear destruyendo. Con ‘Erased de Kooning’ realizó la primera obra que surgía de la destrucción de otra pieza consagrada en el mundo del arte. Una creación por eliminación y no por adición. Una serie de artistas trabajaron después de forma similar: El grupo Fluxus, Wolf Vostell y sus decollage o la artista contemporánea Valerie Hegarty.

“Todas las acciones destructivas de estos artistas se han realizado para romper con el arte del pasado, reflexionar sobre la historia del arte, pero en mi caso esa ruptura es con mi propia obra y con mi propia historia. En esta línea, he destruido buena parte de mi trabajo; obra realizada durante aproximadamente 6 años, que siempre he mantenido oculta, quizás como negación de lo que en ese momento fui. Se trata de una etapa/obra con la que no me identifico debido a la falta de consciencia y lucidez a la hora de ejecutarla”.

Imagen del políptico 'Per-ma-ne-cer', de Endika Basaguren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen del políptico ‘Per-ma-ne-cer’, de Endika Basaguren. Fotografía cortesía del artista.

Las últimas piezas que quedan de aquella etapa son las que se destruirán en la performance que se realizará en Art Room, siendo que algunas estuvieron aquí expuestas en el año 2006. De esta acción y de la destrucción de las últimas piezas se creará una serie de obras exclusivas y firmadas en directo para los asistentes.

La última exposición puramente pictórica que realizó Endika Basaguren fue precisamente la primera individual que hubo materializado en la entonces llamada galería Catarsis (Investigación y Arte). Es por ello que la destrucción en este espacio de esos últimos vestigios pictóricos que le atormentan cierra un ciclo artístico para el artista, invitando al visitante a participar de esa catarsis creativa tan íntima.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

 

Cartografías de Silvia Mercé en Xàbia

‘Profundidades accesibles’, de Silvia Mercé
Comisariada por Marisa Giménez Soler
La Casa del Cable Espai D’Art
Triana 24, Xàbia (Alicante)
Del 1 de junio al 1 de julio de 2018
Inauguración: viernes 1 de junio a las 20h

Buscar a través del arte su lugar en el mundo, descubrir y conquistar ese recodo íntimo en el que las ausencias se transforman en luz y ya no duelen tanto, cartografiar un mapa propio de emociones donde las coordenadas crucen en el mismo plano recuerdos y anhelos, espejismos y vivencias. Enloquecer la brújula, esquivar el Norte, distraer los rumbos y lanzarse al mar.

Y entonces cambiar de esencia, de piel, fundirse con las profundidades teñidas de leyendas e historias, plantar cara a las mareas, escuchar sin miedo el eco lejano de los cantos que en la antigüedad cautivaron a aquel héroe aqueo, superar límites y así… dejarse mecer, permanecer.

Solo desde ese lado, desde esas aguas, rocas, islas, orillas…, desde esa mirada, es posible imaginar visiones contemporáneas inyectadas de color, energía y talento como las que nos propone en esta exposición, ‘Profundidades accesibles’, la artista Silvia Mercé. Sirenas, “sirenos”, seres mitológicos revolcados de modernidad; hábitats, fondos y paisajes marinos imbuidos de fuerza y sugerente transgresión. Peces, cetáceos… que se escapan de su ámbito, sumergiéndose en un fascinante caos de trazos, líneas y esbozos.

Silvia Mercé. Makma

El agua que seduce y atrapa, el cielo que empuja a la elevación, a la trascendencia. Lo desconocido, lo misterioso, siempre ha despertado la curiosidad de la artista. Su primera exposición, allá por los años noventa, que tuvo lugar en La Esfera Azul, se llamó ‘Mirando las estrellas’. Desde entonces, su inspiración ha transitado varias veces en busca de respuesta por el octavo cielo, desde donde, según la teoría medieval geocéntrica, estos astros irradian su luz. También las plantas que imagina Silvia trepan y se elevan hacia lo infinito. De savia bruta y hoja perenne, se agarran a la vida negando su rareza y fragilidad.

Los títulos que aúnan sus series guían su recorrido artístico y también vital; ‘Algunas especies raras. Géneros, familias, tribus y subespacios’, representada con varias piezas en esta muestra, nos habla de la identidad inmutable, de la incapacidad manifiesta de la raza humana de mezclarse con los otros, de mimetizarse con la naturaleza, de empatizar.

Errante y viajera, Silvia Mercé necesita experimentar, lanzarse a nuevos retos, dar vueltas por el mundo, enriquecerse de sensaciones, alimentar su alma, para más tarde parar, tomar aliento y regresar a sus puntos de referencia a los que se aferra fuertemente.

De sus viajes, de cómo vive y cómo siente, nacen obras que encapsulan recuerdos. Fotografías, collages, dibujos, pinturas… que ella luego mezcla y manipula digitalmente, deteniendo en el tiempo imágenes que son ya reminiscencias, momentos que fueron mágicos; frases repetidas, marcadas a modo de tatuaje que reflejan un estado de ánimo, un grito en la noche, un estallido de felicidad, una ráfaga de placer. Esquinas de la memoria que el color tiñe, intensificando para siempre instantes que no volverán, pero que reivindican su presencia en estos micromundos que componen la existencia.

Imagen general de una parte de la exposición 'Profundidades accesibles', de Silvia Mercé, comisariada por Marisa Giménez, en La Casa del Cable Espai D'Art de Xàbia. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen general de una parte de la exposición ‘Profundidades accesibles’, de Silvia Mercé, comisariada por Marisa Giménez, en La Casa del Cable Espai D’Art de Xàbia. Fotografía cortesía de la artista.

Marisa Giménez Soler

 

Lo digital y el factor humano

La enseñanza de las artes en la era digital: el factor humano
Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Jueves 31 de mayo de 2018, a las 19.00h

La tecnología y las redes sociales han cambiado la forma de ver el arte. La tecnología, para inducir a un significativo cambio de apoyo, y las redes sociales, democratizándolo.

Haría falta un debate profundo que analizara las consecuencias que ha generado el digital en la enseñanza de la creación en general y la de las artes aplicadas en particular. De momento, en esta mesa redonda el debate se centrará en la importancia del factor humano en la enseñanza de las artes en la era digital. Sobre todo en un momento en el que la información se encuentra fácil a golpe de clic.

Posiblemente sea ahora, cuando en cualquier tutorial puede encontrarse la manera de hacer algo, cuando más necesario se haga el factor humano. No deja de ser una tesis que resulta verosímil si atendemos al auge y proliferación de cursos y carreras artísticas.

Se trata de indagar, a través de la exposición y la mesa de debate, sobre las relaciones, vínculos e influencias que todavía se generan entre profesorado / profesionales de la materia que imparten y su alumnado. Y es en el ‘todavía’ donde encontramos la necesidad de abordar un tema no suficientemente explorado ni analizado. Y es en el ‘todavía’ donde toman relevancia estos vínculos y estas influencias citadas debido, precisamente, a esta individualidad hacia la que nos conduce el mundo digital, con sus vídeo-conferencias, cursos online y tutoriales de todo tipo.

Cartel de la mesa redonda. Imagen cortesía de ESAT.

Cartel de la exposición ‘Revolutum’. Imagen cortesía de ESAT.

Participantes

Ricard Huerta: Profesor en la Universidad de Valencia. Educador en artes. Investigador del Institut Universitari de Creativitat e Innovacions Educatives. Director de ERARI y eMuseari. Presidente de Avalem.

Elías Pérez: Profesor titular en el Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos, Universidad Politécnica de Valencia. Decano de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de la Universidad Politécnica de Valencia de 2004 a 2009.

Victoria Contreras: Artista multimedia y profesional freelance especialista en herramientas electrónicas e integración de recursos digitales. Socia fundadora de DES.AR.ME. (Desarrollo artístico de los Medios).

Moderador: Alberto Adsuara. Director adjunto de Art & Design en ESAT. Profesor de Fotografía y Narración Visual. Ha publicado cinco ensayos, entre los que destacamos el último por su vinculación a la imagen sintética, tan presente en los creadores contemporáneos.

Rosa Torres y Ricardo Escavy en Shiras Galería

‘El Botánico’, de Rosa Torres
Sala Principal
‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy
Espacio Refugio
Shiras Galería
Desde el 10 de mayo de 2018

Shiras Galería ha inaugurado el pasado jueves 10 de mayo dos muestras simultáneas. En la Sala Principal se muestra el proyecto inédito ‘El Botánico’, de la artista Rosa Torres. En el Espacio Refugio se presenta el último proyecto de Ricardo Escavy, ‘The Noise Time’.

‘El Botánico’ trasmite el deleite y la pasión de Rosa Torres por el paisaje, postulado como una guía, un referente del que se nutre para resaltar ese lenguaje personal y reconocible. Sus obras, que habitualmente carecen de título, transportan al lugar del que captar la esencia de la luz, la forma y el color. Cada una de sus series se formula como una síntesis formal, a partir de una inexorable economía de medios que logra conducir a la máxima expresión. Para la muestra, Shiras Galería ha editado un catálogo que recoge la exposición ‘El Botánico’, con un texto de Vicent Mateo, quien sintetiza la obra de la artista con las siguientes palabras: “Rosa Torres crea su Jardín Botánico, somete las imágenes de esta naturaleza ordenada a una nueva ordenación”.

Imagen de la obra 'Composición con árboles VII'', de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Composición con árboles VII”, de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

A Rosa Torres no solo le avala su presente trabajo, sino también una impecable trayectoria que cuenta con nutridos reconocimientos. Su obra se encuentra en numerosos museos y espacios públicos nacionales e internacionales, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (Madrid); el Museo Albertina Gabinete Stampa (Viena); la Fundanción Antonio Pérez (Cuenca); el IVAM (Valencia); el Museo Cabo Mayor (Santander); el Museo del Dibujo de Llares (Huesca); el Chase Manhattan Bank (New York); el Banco de Valencia; la Fundació “la Caixa” (Barcelona), entre otros.

Por su parte, en Espacio Refugio se muestra ‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy. licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de València. El artista realizó una beca PROMOE en el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón de Venezuela, en 2001. Ha particiado en diversas exposiciones y ferias internacionales como Tiaf London-the Rag Factory 2014, art Santa Fe en Nuevo Mexico, Usa 2013 y Arco 08, en el Stand del Miniterio de Cultura.

Imagen de la obra 'Arpegio 003', de Ricardo Escavy. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Arpegio 003′, de Ricardo Escavy. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (Madrid); el Museo y el Rectorado de la Universidad de Murcia o la Universidad Simon Bolivar de Caracas (Venezuela), entre otros. Igualmente, cabe destacar su reciente y última exposición individual en Artifact Gallery de Nueva York, mostrando su obra pictórica con gran éxito.

Escavy define su proyecto ‘The Noise Time’ como “un momento creativo en el que gráfica y sonido buscan compartir un espacio común, un microcosmos donde la percepción auditiva y la visual caminan juntas en busca de un mismo destino. Esta relación sinestésica entre ambos sentidos se comporta de distinto modo según el medio o el soporte donde se muestre y puede, en ocasiones, llegar a confundirse”.

Sin duda, ambas muestras –’El Botánico’, de Rosa Torres, y ‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy– destacan por un expresivo y personal lenguaje en el uso del color y un inconfundible estilo compositivo.

Imagen de la obra 'Serie Botánico III', de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Serie Botánico III’, de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

 

Las decadencias visuales de Kolo en Hygiene

‘EXPO KOLO’, de Kolo
Hygiene Centro de Operaciones Artísticas
Pintor Domingo 18 bajo, Valencia
Del 12 al 31 de mayo de 2018
Inaguración: sábado 12 de mayo a las 19:00

Una vez más, Kolo nos sorprende con una colección de creaciones que aúnan su maestría en el trazo, sencillo y contundente, con esa vida interior propia, rica en vivencias, anécdotas y emociones.

Se trata de un conjunto de obras realizadas entre 2017 y 2018 con distintas técnicas, donde el juego del color adquiere protagonismo para reflejar ambientes urbanos en apariencia vistosos, pero que dejan en el observador un regusto amargo de decadencia. Aquí reside la maestría del autor, capaz de aunar ambas percepciones con abrumadora eficacia.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

Los personajes de esta colección muestran rostros heridos, de miradas perdidas hacia dentro, rostros que invitan a pensar, a ahondar en la causa del dolor, y uno podría permanecer horas frente a ellos, adentrándose en estos mundos recubiertos por una capa de superficialidad que dulcifica sus particulares tragedias.

Y lo que trasluce en todos ellos es su soledad en el gran collage de la sociedad. Amores artificiales, corazones rotos, tristes caperucitas que se preguntan por dónde andará su lobo, mujeres quedas, detenidas en la ausencia de esperanza, y el terrible miedo al folio en blanco, a la vida en blanco, a la inexistencia antes y después de la muerte.

Resulta difícil permanecer impasible ante el zarpazo de realidad al que nos somete Kolo, con aparente inocencia. El visitante no saldrá indemne; pero ahí reside el arte y este es el mérito del artista, su capacidad de agitar lo que estaba dormido o en coma.

Una deliciosa e inolvidable experiencia.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

La exposición se inaugura en Hygiene Centro de Operaciones Artísticas el sábado 12 de mayo, a las 19:00, y basta mirar el programa para adivinar que el acto será una fiesta:

Lectura poética a cargo de Alex Badal, con Monty a la guitarra.
Comedia teatral de Vicente Marco que actuará junto a Dolores García.
Y acompañando ambos microeventos, la ‘PINTURA EN VIVO’ de Kolo.

¿Se puede pedir más?

Sí. Se puede pedir un rosadito fresquito, que en este caso correrá a cargo del GRUPO COVIÑAS, completando un acto al que no puedes faltar.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

 

 

“10 Sentidos es un festival de participación”

Desayunos Makma en Cafetería La Nau (Centre Cultural La Nau)
‘Invisibles’. Festival 10 Sentidos
Diversas sedes de Valencia
Del 3 al 20 de mayo de 2018
Con Meritxell Barberá e Inma García, directoras del festival
Entrevista realizada por Merche Medina, Salva Torres y Jose Ramón Alarcón, del equipo de redacción de Makma

El Festival 10 Sentidos incoa, a partir del viernes 3 de mayo de 2018, el corpus de su séptima edición, cuya venidera agenda programática se formula bajo el lema ‘Invisibles’. Con tal motivo, desde Desayunos Makma conversamos con Mertixell Barberá e Inma García –responsables de su dirección artística y técnica, respectivamente– con el fin de reflexionar acerca del presente concepto vertebrador y, en consecuencia, desgranar los hitos más relevantes su contenido.

Festival 10 Sentidos. Makma

INVISIBLES

“Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada”
(‘Los Nadies’, Eduardo Galeano)

Tomando como referencia los versos del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, ‘Invisibles’ focaliza la atención sobre el velado y turbio horizonte de la exclusión social, cuyas razones deben encontrarse en inicuas y hostiles divergencias económicas y etnográficas, “por condición sexual o de raza”, por motivos físicos, psicológicos o etopéyicos.

Atendiendo a las premisas con las que se enarbolaron los encuentros anteriores, Mertixell Barberá considera que, en cierto modo, “invisibles es un concepto mucho más amplio. Cada año el lema ha ido hacia un colectivo concreto”; es por ello que “podría resumir los lemas de todas la ediciones hasta ahora e, incluso, los futuribles, porque, al fin y al cabo, siempre tratamos de visibilizar a través de propuestas artísticas una cuestión que afecta al avance de cualquier comunidad”. En ‘Invisibles’ se encuentra “toda esa parte teórica y social, los aspectos y nuestras caras invisibles, incluso en el sentido estético” del término, apunta Inma García.

Tal y como reza en su tríptico programático, “están ahí, pero no los vemos. Las prisas, los horarios rígidos y los convencionalismos nos impiden detenernos y valorar su presencia. No es cómodo verlos y por eso lo evitamos. Y si no se ven no existen. No forman parte de eso que llamamos sistema o no ocupan un lugar suficientemente reconocible en nuestra sociedad”.

ACTIVIDADES

Si las dos ediciones precedentes –’A lo caos’ y ‘PorMayores’–, amén de consumar su especificidad argumental, consolidaron una apuesta morfológica por la multiplicidad de sedes, en 2018 no solo se consuma, sino que se incorporan nuevos espacios –como la Biblioteca Valenciana, en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, verbigracia– y el festival retorna, a la par, al germen arquitectónico de sus cuatro primeras celebraciones, el Centre del Carme, sumándose a IVAM, MUVIM, Espai Rambleta, Espacio Inestable, Centre Cultural La Nau, Palau de les Arts, La Filmoteca Valenciana, la Galería Pepita Lumier o la Plaza del Ayuntamiento, entre otros.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

ROMEO CASTELUCCI

De este modo, serán más de medio centenar las actividades que nutrirán el cronograma del Festival 10 Sentidos, de entre las que destaca, como cabeza de cartel, el artista y dramaturgo italiano Romeo Castellucci, quien retoma y porta al festival uno de sus más ínclitos y convulsos espectáculos, ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’ –en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes (16/17 de mayo)–, inspirado en el texto trágico de William Shakespeare; una pieza de honda y heterodoxa “visibilización de la voz”, acerca de la que Inma García señala que “es tan radical en muchas cosas que es preferible no desvelar nada”.

CONSTANZA MACRAS

Uno de las representaciones más relevantes, ‘Hillbrowfication’ –en Espai Rambleta (19 de mayo)-, porta la rúbrica de la coreógrafa argentina Constanza Macras y su compañía interdisciplinar DorkyPark, quien trabaja y reside en Berlín desde hace varias décadas. Sin duda, un objetivo cumplido para 10 Sentidos, si bien “llevamos años intentando traerla”, señala Barberá.

Constanza, quien habitualmente “trabaja con un colectivo concreto de personas amateur para reflejar algún aspecto social”, procura reflexionar, con ‘Hillbrowfication’, en torno de la violencia y la xenofobia, a través de la puesta en escena de una veintena de niños y jóvenes –de entre los 5 y los 22 años– del Hillbrow Theatre Project de Johannesburgo, un centro cultural gestado “para intentar que los niños pasaran en él el mayor tiempo posible cuando no estuvieran en la escuela, e intentar estar el menor tiempo en la calle”, matiza Mertixell Barberá, quien sintetiza que “hablan de una ciudad invisible que no existe y les gustaría que fuera su ciudad; una ciudad del futuro donde no haya delincuencia, ni violencia, ni droga”; una singular distopía en la que una invasión alienígena procura una metamorfosis del orden social orientado por las habilidades de cada individuo para bailar.

LA SUBTERRÁNEA

A través de la propuesta escénica ‘Ser Visibles’ – en Espacio Inestable (8 de mayo), la formación La SubTerránea comanda un proyecto de trabajo con diversos colectivos invisibles de la ciudad. “Cada año pedimos a un director de escena que trabaje con colectivos que tengan que ver con el lema del festival y que cree una pieza ex profeso en work in progress, para presentearse en el contexto” de 10 Sentidos, indica Barberá.

‘Ser Visibles’ se encontrará vertebrada por ex prostitutas, mujeres que fueron víctimas de violencia de género, adolescentes transexuales e inmigrantas refugiados. “Ahora mismo son diecisiete personas (creo que llegaremos a las veinte), pero el proceso está siendo brutal, porque entre la compañía y nosotrs estamos generando entrevistas con colectivos, con personas de manera independiente”, señala Inma García.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

SONIA GÓMEZ

La coreógrafa catalana Sonia Gómez, mediante ‘Dancers. Proyecto de Transmisión’ y ‘Bailarina’ – en el Centre del Carme (6 de mayo)–, postula una muestra de su trabajo “en los límites de la performance, no tanto danza ni teatro, con conceptos muy autobiográficos’, recuerda Meritxell.

Si en ‘Bailarina’ se desarrolla “un solo con pautas de movimiento muy básicas, para generar el concepto espacial”, con ‘Dancers’ la performer “contacta con varias bailarinas locales para que se aprendan su solo dos días antes, a modo de transmisión de su trabajo”, recalca Inma. En 10 Sentidos  este proceso de transmisión se vincula con un grupo diletante formado por mujeres de la limpieza.

MARCO CANEVACCI

De entre las diversas proposiciones e intervenciones artísticas debe destacarse ‘Plastique Fantastique’ –en el claustro renacentista del Centre del Carme (a partir del 3 de mayo)–, del reconocido artista del arte efímero Marco Canevacci, quien “instalará una burbuja gigante transparente, jugando con los conceptos de visibilidad/invisibilidad”, perfila Inma García, con el fin de “generar un espacio de arquitectura efímera en el que ocurran cosas”, avanza Barberá, como el concierto inaugural ‘Spectre [LIVE]‘, del artista sonoro Edu Comelles, o el citado proyecto de Sonia Gómez.

DIMITRI DE PERROT

El artista suizo Dimitri de Perrot postulará la instalación sonora con fotografías ‘Dreams & Nightmares’ – en el MuVIM ( a partir del 4 de mayo)–, con la que reflexionar acerca de “lo que queda a nivel sonoro y visual cuando los refugiados pasan por determinados lugares y, posteriormente, abandona”, indica Meritxell Barberá; un oscuro espacio de tránsito por el que conducirse mediante “sonidos, imágenes y sensaciones”.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

Como ya se ha erigido en habitual, la explanada de la plaza del consistorio acogerá, el sábado 12 de mayo, una dilatada jornada de actividades, a modo de popular y citadina muestra de acción de los principales preceptos del presente año, contando con la participación de Danza Mobile, la compañía de teatro catalana Kamchàtka, el site-specific de Eduardo Guerrero y la “invisibilidad de los artistas callejeros”, o las instalaciones artísticas de Edu Comelles –y su recreación visual y sonora del antiguo diseño de la Plaza del Ayuntamiento proyectada por el arquitecto Javier Goerlich– y Juan Gonzáles, quien en ‘Offine’ visibiliza mediante la fotografía a grupo de personas sin techo y sus respectivas fórmulas de interacción y comunicación, invisibilizadas económica y tecnológicamente.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

CERTAMEN COREOGRÁFICO

Uno de los estribos ineludibles que conforman el cronograma del festival se polariza en torno de su Certamen Coreográfico –en Espai Rambleta (9/10 de mayo)–, para cuya presente edición han recibido casi 300 propuestas nacionales e internacionales. Sin duda, “cada vez nos cuesta más hacer esa selección (de finalistas). Son 10 píldoras de lo que es el mapa internacional de la coreografía más emergente”, si bien “cada vez son más los profesionales que se están llevando y programando piezas que ven aquí”, destaca Barberá.

El Festival 10 Sentidos se completa, además, con la rúbrica de autores y compañías de inquietantes propuestas y discursos contraventores, como Kor’sia, Platform-K & les Ballets C de la B o Stopgap Dance Company, entre otros; la incursión en ‘#Territorio Chirbes. Este hombre tiene en su cabeza un mundo’, espectáculo e instalación escénica a cargo del dramaturgo valenciano Toni Tordera en el Centre del Carme, al igual que la ‘València Invisible’ de Laura Clos y Núria Vila; la cáustica discursiva de Telmo Irureta en el MuVIM; el Ciclo de Cine Invisibles en la Filmoteca Valenciana; la ruta ‘Libros Visibles en las librerías valencianas’; conferencias como ‘La ilustración y la novela gráfica como herramientas de visibilización’, a cargo de Cristina Durán y M. Ángel Giner Bou en Galería Pepita Lumier o las confluencias de ‘Arte y Acció Social’ en el Centre Cultural La Nau, con las que “generar un encuentro con expertos que trabajan en la materia ‘Arte y Solidaridad’ y la conversación expositiva con cinco colectivos, vía convocatoria, que cuentan sus respectivos proyectos artísticos”, manifiestan ambas.

Un vasta y fértil nómina de creadores y materias que auxilian a solidificar su norte reflexivo, en tanto que “el Festival 10 Sentidos siempre va a buscar esa idea de visibilizar la denuncia social, asociado a cómo a través del arte posiblemente no se cambiará el mundo, pero sí propone los debates y la reflexión necesaria para que al final se planteen y se debatan los problemas que sí afectan al avance de una comunidad y a nuestra sociedad”, delibera Meritxell Barberá.

“No sólo es un festival de exhibición, es un festival de participación. Desde lo inicios dijimos que esto tiene que servir para algo, no solo para mostrar cosas, sino para que la gente sea un espectador activo, participativo y se integre en los proyectos”, asevera Inma García.

Sin duda, legítimas ratificaciones para un 10 Sentidos que cuenta, así mismo, con un compromiso renovado por parte de Caixa Popular que asegura su pervivencia durante los próximos tres años. “Estamos convencidas de que el festival tiene mucha vida, porque es diferente, tiene su propia identidad y, además, con el que cada vez nos sentimos más comprometidas”, concluyen.

Más información en Festival10Sentidos.com

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

Galería 9 inicia una nueva etapa

‘MIXED’, de VV.AA.
Galería 9
Císcar 7, Valencia
Del 26 de abril al 25 de mayo de 2018
Inauguración: jueves 26 de abril de 2018 a las 20:00

Con motivo de la reapertura de Galería 9 en un renovado espacio de la calle Císcar 7, en Valencia –abriendo, de este modo, una innovada etapa de continuidad y novedades dentro del mundo del arte contemporáneo–, se inaugura la exposición ‘MIXED’, una colectiva donde participan artistas que han acompañado a la galería durante todos estos años y dos nuevas incorporaciones: David Pellicer y Leonardo Ginoracci.

Galería 9. Makma

Con la exposición ‘MIXED’ se ha querido reunir diferentes lenguajes plásticos, haciéndolos convivir en un mismo espacio mostrando así la pluralidad que abarca el arte contemporáneo, juntando, por ejemplo, abstracciones geométricas como las arquitecturas efímeras en movimiento de Carolina Valls y las escenografías arquitectónicas de David Pellicer, rodeadas de las esculturas conceptuales de Beatriz Díaz y Leonardo Ginoracci, ella mediante un lenguaje literario que a través de las letras nos lleva a una poesía visual, él revisando las tradiciones, incorporando códigos y un lenguaje actual como el que nos muestra Jonay, que con su trabajo de Lettering explora el universo de las letras y sus diferentes representaciones plásticas.

La figuración contemporánea la encontramos de la mano de Luís Lonjedo, con su dominio de la línea y el color refleja escenas cotidianas sin más pretensiones, enfrentándose a la crítica a la novela rosa que hace Lola Calzada en su serie de collages ‘Always happy end’. Diferentes abstracciones son las que podemos ver en las piezas de Pablo Lambertos, siempre colorista y vitalista, al contario que Amparo Puig, mucho más sobria cromáticamente.

Galería 9 lleva desde hace casi trece años realizando exposiciones y asesorando sobre las posibles opciones que mejor se adaptan a las necesidades o intereses de los amantes del arte. Capitaneada por Amparo Puig y Paula Pastor, desde sus inicios apostaron por artistas emergentes complementando su apuesta expositiva con artistas ya consolidados tanto nacionales como internacionales.

Imagen de la obra de Luis Lonjedo, presente en la exposición 'MIXED'. Fotografía cortesía de Galería 9.

Imagen de la obra de Luis Lonjedo, presente en la exposición ‘MIXED’. Fotografía cortesía de Galería 9.

 

Amarillo Negro

AmarilloNegro, de Laureano Núñez
Hygiene Centro de Operaciones Artísticas
C/ Pintor Domingo, 18 bajo. Velluters, Valencia
Hasta el 5 de mayo de 2018

En el momento en que pusimos un pie en la exposición comprobamos lo esclarecedor que resulta el titulo de ésta con las obras que se encontraban colgadas. Y es que todas ellas estaban compuestas por amarillo y por negro, ya fuera de manera conjunta o aislada. En este segundo caso monocromático se adoptan algunos métodos de creación distintos. Debemos destacar también que se alterna el tipo de soporte, algunas veces se usa el lienzo, otras la tabla. Pero es que aparte, las obras tienen una amplia gama de texturas realizadas ya sea con telas o con la propia pintura.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Llegados a este punto nos hicimos varias preguntas. La primera y posiblemente la que más fuerza tomó en nuestras mentes fue por qué solo amarillo y negro como pigmentos. En un inicio pensamos que posiblemente debido a que, para el autor, estos colores tienen cierto simbolismo. Llegamos a pensar antes de llegar a la inauguración que tal vez el autor jugaría con la composición y los colores, en un estado puro, de una manera similar a la que haría Mondrian, donde la estética radicaba en la armonía compositiva y la pureza cromática.

La verdad es que esto no ocurrió. Sí que que hay composición, pero no es como lo hace Mondrian. Pocas veces es perfecta la delimitación entre los colores, si con perfecta nos referimos a una línea completamente recta que delimite a ambos, más bien, en la mayoría de los casos, se trata de un cambio transitorio. Los colores tampoco se encuentran en su forma más pura, sino que más bien se encuentran en una especie de “cromatismo contaminado”. Con esto nos referimos a que ni el negro ni el amarillo se encuentran aislados totalmente. Los amarillos se encuentran ennegrecidos, como cubiertos por hollín. Por el contrario, en algunas obras se puede ver como la parte negra se encuentra por encima del amarillo, lo contamina, puesto que ésta deja ver lo que hay debajo. Además, formalmente se contrapone la densidad líquida del negro con la levedad vaporosa del amarillo.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Estos juegos de tonalidades dan a entender que lo que se está mostrando es una especie de lucha cromática en la que los pigmentos tienen una especie de relación de simbiosis, pero, a su vez, de rechazo. Es como el Yin y el Yang. Uno no puede existir sin el otro. Se necesitan y rehúyen al mismo tiempo. Se trata de un diálogo  entre luz y oscuridad. Del silencio del corruptor, el negro, a la agonía de aquel que ha perdido su luminosidad y júbilo, el amarillo.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Cuando ya pudimos hablar con Laureano Núñez le hicimos la pregunta que tanta respuesta necesitaba para nosotros, ¿por qué amarillo y negro? Él nos respondió que no tenía un por qué en sí. Siempre había trabajado con el negro, pero añade algunos colores para acompañarlo. Normalmente, estos colores son cálidos y el rojo sería un ejemplo de ellos. De hecho, en la galería había otras obras de ese tipo, pero que no se expusieron porque no se adecuaban a la exposición en sí.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

También quisimos saber cómo realizaba lo que antes llamamos “cromatismo contaminado”, a lo que nos dijo que ambos colores comienzan siendo trabajados en su forma más pura y a raíz de ese punto, se modifican. De hecho, muchas de las obras comienzan siendo totalmente amarillas, lo que demuestra que, efectivamente, el negro es quien se abalanza sobre el amarillo. No son colores independientes.

En cuanto a las texturas, sobre todo fue importante el hecho de que incorporase telas como la tarlatana. Esta tela, como nos dijo, es muy buena para trabajar, puesto que no caerá ni estropeará el cuadro, como ha pasado algunas veces con otras obras del siglo XX.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

En cuanto a qué es lo que lo que observamos, Laureano nos habló de que se trata de un paisaje. Un paisaje que dependiendo de la persona será de un tipo u otro debido a la gran capacidad evocadora que presenta la obra. Él trabaja mucho con la línea del horizonte, algo que se puede ver en muchas de las obras expuestas. Este recurso formal tan sencillo – una línea horizontal en medio del cuadro – da lugar a que pueda aparecer en nuestra cabeza la imagen de una playa, por ejemplo. Y es que este tipo de ideas probablemente se encuentren dentro de nosotros porque tenemos tradición estética. Ésta nos permite percibir, a veces de manera inconsciente, cierto tipo de imágenes y las ideas que revelan a través de pequeños detalles, como en este caso, la línea del horizonte. Este concepto de memoria visual en que las imágenes trascienden incluso entre civilizaciones fue una de las grandes propuestas de Aby Warburg, y es una idea que bien podemos incluir en estas obras debido a su alto potencial sugerente .

Así pues, la exposición de las obras estuvo muy cuidada y la obra de Laureano es sin duda para nosotros algo muy original y digno de observar con detenimiento para realizar un diálogo interior con ella, puesto que, como ya sabemos, en cuanto a este tipo de arte no figurativo, toda opinión y consideración acerca de una obra puede ser aceptada por la persona que la observa.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Las indagaciones plásticas de Ernesto Valcárcel

‘Ab initio’, de Ernesto Valcárcel
Galería de Arte Artizar
San Agustín 63, La Laguna (Tenerife)
Hasta el 12 de mayo de 2018

A finales de 1973 se inauguró en la Sala Conca de La Laguna una exposición memorable. Su creador, Ernesto Valcárcel Manescau –nacido en Tenerife en 1951 y estudiante de arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Canarias– ya había dado a conocer sus primeros trabajos en varias colectivas y en una exposición individual, realizada el año anterior en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria, bajo el título ‘STUVW’.

Sin embargo, entre esta y aquella un profundo y ambicioso cambio había tenido lugar en la obra de Valcárcel, que en unos pocos meses se había reconstruido sobre sus primeros balbuceos con un lenguaje de una plasticidad potente y turbadora. STUVW’ había sido, en criterio de su autor, un ejercicio de “síntesis y conclusiones del periodo abstracto comenzado en 1967”, una función recapituladora de sus prolegómenos autodidactas que parecía animada por la imperativa búsqueda de un principio, de una actitud propia y, en definitiva, de una identidad artística. Con ‘Materia, rito y alquimia’, la exposición de Conca, los primeros y contundentes pasos de un creador singular resonaron en el panorama plástico archipelágico de los 70.

Imagen de una de las obras perteneciente a la serie 'Materia, ritmo y alquimia', de Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Imagen de una de las obras perteneciente a la serie ‘Materia, ritmo y alquimia’, de Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

‘Materia, rito y alquimia’ contenía los resultados de la transformación operada en la obra de Valcárcel en un año escaso de radical experimentación con volúmenes y relieves en los lienzos, y con los materiales que incorpora a su trabajo: telas cosidas, colas, asfalto…, y la animaban las consecuencias de sus reflexiones sobre la obra de arte y el acto expositivo como parte indisoluble de ella. Esta simbiosis de obra y actitud convirtía ‘Materia, rito y alquimia’ en una suerte de manifiesto estético, un posicionamiento no pasivo, sino beligerante ante el hecho artístico al postular la “exposición-acontecimiento”, que en palabras de su autor atraería a “un público desconcertado, a veces escandalizado, pero que inevitablemente participa ya con su desconcierto, con su indignación o con su burla”.

‘Materia, rito y alquimia’ estaba integrada por obras de tela encolada y alquitranada con las que el artista se proponía “crear un espectáculo definido por la presencia fuerte de objetos que, amontonados sin orden, llenen y ocupen totalmente un espacio transitable.” La voluntad instalativa que desde sus inicios ha animado el trabajo de Valcárcel se iba a materializar en una obra excesiva y provocadora: lienzos embarnecidos hasta requintar, con tensas adiposidades, vísceras o texturas, que colgará de las paredes; y, rodeándolos, numerosos “objetos” que parecían desgajados de los cuadros, vertidos en la exterioridad a la que estos aspiraban (secreciones escultóricas que figuran entre las más enigmáticas de la escultura contemporánea en las Islas), objetos con los que invade el “espacio transitable”, creando un ámbito de resonancias orgánicas, un envolvente seno que acogía y hasta cierto punto “digería” al espectador.

Imagen de una de las obras perteneciente a la serie 'Los espacios inaccesibles', de Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Imagen de una de las obras perteneciente a la serie ‘Los espacios inaccesibles’, de Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Con ‘Materia, rito y alquimia’ se abre el ciclo fundacional de la obra de Ernesto Valcárcel. Dicho ciclo, al que ahora se homenajea y revisita en la exposición ‘Ab initio’, que en colaboración con el artista ha organizado y presenta Galería Artizar, tendrá su desarrollo y evolución durante la década de los 70 del pasado siglo y estará jalonado por otras dos muestras igualmente relevantes: ‘Los espacios inaccesibles’ (1974, Sala Conca II, Las Palmas de Gran Canaria) y ‘Secuencias de un ámbito onírico’ (1978, Galería Balos, Las Palmas de Gran Canaria y Sala Conca, La Laguna).

A través de ellas, Valcárcel irá desplegando la mayor parte de los rasgos que harán cautivadoras sus indagaciones plásticas durante las décadas siguientes hasta hoy mismo, cuando su fascinante experiencia alcanza el medio siglo y acumula una obra imprescindible y única que enriquece, como en verdad muy pocas lo hacen, la historia del arte contemporáneo en Canarias.

Imagen de una parte de las obras que conforman la exposición 'Ab initio', del artista tinerfeño Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Imagen de una parte de las obras que conforman la exposición ‘Ab initio’, del artista tinerfeño Ernesto Valcárcel. Fotografía cortesía de Galería de Arte Artizar.

Carlos E. Pinto

 

 

Louisa Holecz o la inevitabilidad de la muerte

‘Out of Body’, de Louisa Holecz
Galería Librería La Casa Amarilla
Paseo de Sagasta 72, local 3, Zaragoza
Del 17 de abril al 2 de junio de 2018
Inauguración: martes 17 de abril a las 20:00

La secuencia de pinturas y esculturas que Louisa Holecz (Londres, 1971. Reside en Zaragoza desde el año 2000) expone en La Casa Amarilla, con el título de ‘Out of Body’, evidencia, en su fidelidad a determinados temas, la que considera es una de las funciones del arte, sino la principal: hacernos conscientes de la inevitabilidad de la muerte.

Louisa Holecz pinta cuerpos que escapan, escenarios de tránsito e intermedios, intentando hacer visible lo que excede  toda visibilidad. Por eso sus imágenes son turbadoras e inquietantes. El arte es presagio y su enigma no ha de ser descifrado.

Imagen de la obra 'Interval –for Jacqueline du Pré–', de Louisa Holecz, presente en la exposición 'Out of body'. Fotografía cortesía de La Casa Amarilla.

Imagen de la obra ‘Interval –for Jacqueline du Pré–’, de Louisa Holecz, presente en la exposición ‘Out of body’. Fotografía cortesía de La Casa Amarilla.

“Una venda sobre los ojos, una venda muy ceñida, cosida sobre el ojo, cayendo inexorable como postigo de hierro desplomándose sobre ventana.
Pero es con su venda con lo que ve.
Es con todo su cosido con lo que descose, con lo que vuelve a coser, con su carencia con lo que posee, con lo que toma”.
(Henry Michaux, ‘La vida en pliegues’)

Cuando el compositor Edward Elgar salió de la anestesia tras ser operado en 1918, pidió lápiz y papel. Lo que escribió fue el primer tema del ‘Concierto para violonchelo en mi menor Op. 85′, que terminó durante el periodo de recuperación en Brinkwells, una casa apartada cerca de Fittleworth, en Sussex. El concierto inauguró la temporada 1919-1920 de la Orquesta Sinfónica de Londres, el 27 de octubre de 1919, sin éxito. Nadie comprendió el tono contemplativo y elegiaco de su nueva música. Hasta que la violonchelista Jacqueline du Pré la interpretó con la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la dirección de John Barbirolli, en 1965.

Ahora, Louisa Holecz pinta el escenario vacío de la orquesta para Du Pré, arrancada de la música por la enfermedad que le fue diagnosticada en 1973, cuando tenía 28 años. ‘Interval’ titula Holecz su cuadro, en alusión al intermedio durante el que Du Pré hubo de reconstruirse. Una tarea complicada de explicar, según confesó al realizador Christopher Nupen, “porque después de haber estado tanto tiempo haciendo algo que me gustaba, es difícil reconstruir algo que me parezca que valga la pena. Así que ese ha sido mi trabajo; la reconstrucción”. Solo quedaba esperar la muerte, que llegó en 1987.

Lo que nos crea problemas no es la muerte, sino el saber de la muerte, afirmó Norbert Elias. Louisa Holecz la pinta. Pero, cómo pintar un cuerpo que escapa y que lo hace de tantas maneras, se preguntó Gilles Deleuze: mientras dormimos, durante el vómito y el grito; o tras una operación, de la que una persona sale como si hubiera tocado el límite de la vida. Un límite al que, quizás, Elgar quiso poner música; el mismo que Louisa Holecz aspira a pintar. Pero insistimos con Deleuze, cómo hacerlo, cómo hacer visible lo que excede toda visibilidad, que eso es el impulso, el esfuerzo a través del cual el cuerpo tiende a escaparse. Según la definición de Julia Kristeva, lo abyecto es expulsar, es aquello de lo que debo deshacerme a fin de ser un yo, y lo que ese yo primordial expulsa, considera Hal Foster, es una sustancia fantasmal tan extraordinariamente próxima al sujeto que motiva su pánico; no en vano el sujeto de abyección es el cadáver.

Imagen de la obra 'Torre clandestina', de Louisa Holecz, presente en la exposición 'Out of body'. Fotografía cortesía de La Casa Amarilla.

Imagen de la obra ‘Torre clandestina’, de Louisa Holecz, presente en la exposición ‘Out of body’. Fotografía cortesía de La Casa Amarilla.

Entre las direcciones que ha tomado el arte de lo abyecto, Foster señala dos: la primera consiste en identificarse con lo abyecto, sondar la herida del trauma, tocar la obscena mirada-objeto de lo real; y la segunda, representar la condición de la abyección para aprehenderla en el acto. Louisa Holecz elige ambas direcciones. Con la pintura decide sondar la herida, mostrándola a la mirada de quienes se sitúan ante ella, y no duda en representar la acción misma de la abyección.

Louisa Holecz pinta imágenes que desfiguran la figuración, turbadoras e inquietantes; imágenes reales que lanza a la invención; imágenes que dialogan con la muerte; imágenes de pesadilla que ponen rostro al miedo, experimentándolo; imágenes, en definitiva, que siguen el consejo de Sacher- Masoch: “Hay que pasar de la figura viva al problema”. Sobra la narración, no hay narración en las imágenes pintadas de Louisa Holecz. El arte es presagio y su enigma no ha de ser descifrado, porque si algo hemos aprendido es que la función del arte no es la de distraernos del sufrimiento, aliviarnos y ofrecernos consuelo. Lo anunció Apollinaire en 1917, un año antes de que Elgar compusiera su nueva música elegiaca que Du Pré entendió como nadie podía hacerlo. Solo ella sería capaz.

‘Out of Body’ titula Louisa Holecz su exposición en La Casa Amarilla. La imagen pintada de su rostro con los ojos cubiertos como por un manto de nieve, que diría Kracauer, persevera en el aura de las primeras fotografías que desafían el tiempo en su propósito de perdurar, ajenas a la sentencia futura de Roland Barthes, para quien la fotografía es siempre una catástrofe. Salir de lo oscuro fue el deseo de los primeros fotógrafos y del eremita Filoteo el Sinaíta o Filoteo de Batos, que inventó, según cuenta Georges Didi-Huberman, el verbo “fotografiar” un mediodía, entre los siglos IX y XII, tras mirar el sol durante demasiado tiempo. Su obsesión era transformarse en una imagen. La experiencia así concebida, analiza Didi-Huberman, solo pretendía expulsar las imágenes, es decir, acceder por renunciación a la luz, sin forma ni figura, a la luz que nos ciega y ante la cual solemos velarnos la cara, una luz con la que ver equivaldría a no ver ya nada.

En el ensayo ‘La chambre claire’, escrito durante el duelo por la muerte de su madre, Barthes anota que la luz es una especie de cordón umbilical que une el cuerpo de la persona fotografiada con la mirada de quien la contempla. “Lanza tu cordón umbilical, para que pueda escalar de regreso”, escribió Kurt Cobain. Algo así pinta Louisa Holecz en ‘Still’, el cuadro que cierra la exposición. El del doble, principio biogenético que se corresponde con la reproducción, es uno de los mitos universales que nos invita a pensar con Edgar Morin que “el momento de la muerte es el de la duplicación imaginaria”. Al hombre que inventó el verbo “fotografiar”, dice Didi-Huberman, le hubiera gustado no cerrar nunca los ojos. Los cerró un instante, al nacer, y los mantendría bien abiertos ante el sol en su muerte. En el fondo, esperaba abandonar su cuerpo.

Imagen de la obra 'Máscara', de Louisa Holecz, presente en la exposición 'Out of Body'. Fotografía cortesía de La Casa Amarilla.

Imagen de la obra ‘Máscara’, de Louisa Holecz, presente en la exposición ‘Out of Body’. Fotografía cortesía de La Casa Amarilla.

Chus Tudelilla