Harterofilias domésticas | Estado de alarma (IV)

#MAKMAOpinión #MAKMACine #MAKMAPantallas #MAKMALibros | Harterofilias domésticas | Estado de alarma (IV)
23 de abril de 2020

Conducido hacia un irremediable proceso de iluminación intelectual que eclosiona entre el légamo de la sinrazón y el aislamiento existencial de su personaje, el mirífico filósofo existencialista parisino Jean-Paul Sartre (1905-1980) –de reciente actualidad por la efeméride, el pasado miércoles 15 de abril, del cuadragésimo aniversario de su fallecimiento– depositaba en Antoine Roquentin las primigenias inquietudes fenomenológicas que encintan el sustrato conceptual y narrativo de ‘La náusea’, título capital de la novela filosófica del siglo XX y obra primigenia del escritor francés, cuya versión definitiva se hubo publicado, bajo el sello Èditions Gallimard, en 1938.

De entre cuantos asuntos y materias pueblan el torso reflexivo de ‘La náusea’, deba ser el vacío del individuo –situado en el epicentro mismo del conocimiento frente a la moral esencialista y al razonamiento científico– el sustento argumental que configura la deriva del diario implementado por su protagonista, de entre cuyas páginas recupero el siguiente juicio:

“No es simpatía lo que hay entre nosotros; somos parecidos. Eso es todo. Está solo como yo… Ha de esperar su Náusea o algo por el estilo. (…) Debe de saber bien que nada podemos el uno por el otro. Las familias están en sus casas, en medio de sus recuerdos. Y aquí nosotros, dos ruinas sin memoria”.

Y en civilizada soledad compartida, desde el acomodado feudo de la memoria doméstica, uno cumple, contumaz y sin otro fin que el de la sorda predilección, con su dietario/memorando (tras cuarenta inopinadas jornadas de feraz reclusión) ‘Harterofilias domésticas | Estado de alarma’.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXI) | Lunes 13 de abril de 2020

“El individuo puede tener presentes toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales extrae la energía para los grandes esfuerzos y actividades; ahora bien, cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, en el fondo está falta de objetivos y de esperanzas, cuando ésta se le revela como una época sin esperanzas, sin perspectivas y sin rumbo, y cuando la pregunta sobre el sentido último, inmediato y más que personal de todos esos esfuerzos y actividades –pregunta planteada de manera consciente o inconsciente, pero planteada al fin y al cabo–, no encuentra otra respuesta que el silencio del vacío, resultará inevitable que, precisamente a los individuos más rectos, esta circunstancia conlleve cierto efecto paralizante que, por vía de lo espiritual y moral, se extienda sobre todo a la parte física y orgánica del individuo” (‘La montaña mágica’, de Thomas Mann).

Y, quizás, a un servidor no le reste otra porfiada voluntad que henchir la inmanejable concavidad del presente y desnortado trecho, para eludir la ataraxia, asiéndose al manubrio del hallazgo rutinario, morfología gimnástica de ‘Harterofilias domésticas | Estado de alarma’.

Tercera parte de mi memorando/dietario para MAKMA desde la primera jornada de confinamiento, fruto del decreto de estado de alarma por la pandemia de coronavirus.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXII) | Martes 14 de abril de 2020

“Little Joe never once gave it away
Everybody had to pay and pay
A hustle here and a hustle there
New York City is the place where they said:
Hey babe, take a walk on the wild side
I said hey Joe, take a walk on the wild side”.

Cuando otrora hubo urbes como flancos selváticos y voluptuosos, lares de lenocinio y crematística de urinarios y sótanos.

‘Walk on the Wilde Side’ (1972), de Lou Reed.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXIII) | Miércoles 15 de abril de 2020

🏋🏻‍♂️ Harterofilias domésticas | Estado de ⏰ 3️⃣3️⃣..🗣 (Anatoli Kárpov) –"Es posible que el campeonato sea muy largo, pero no creo que una persona sea capaz de aguantar esta tensión durante más de tres meses”.🗣 (Comentarista) –"Ahora Kárpov empieza a jaquear. La tensión se puede sentir. Él da jaque nuevamente y el rey regresa al rincón".🗣 (Periodista) –"Disculpe, ¿cúando preparó usted esto? 🗣 (Garri Kaspárov) "En España y lo analizamos aquí. De hecho, preparamos toda la estrategia aquí para aplicar esta sorpresa".🗣 (Periodista) –"Interesante". .👉 Dícese del escaque, sañuda contienda de razón, insania y antagonismos..♟ ‘Kaspárov vs Kárpov (Moscú, 1985)’ & ‘Kaspárov vs Kárpov (Lyon, 1990)’..#CulturaVsCoronavirus #ConfinadoParaVerAjedrez #ConfinadoParaJugarAlAjedrez #PartidasPandémicas #Kaspárov #Kárpov #KaspárovVsKárpov #Ajedrez #Chess

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Mercredi 15 avril 2020

(Anatoli Kárpov) –»Es posible que el campeonato sea muy largo, pero no creo que una persona sea capaz de aguantar esta tensión durante más de tres meses”.
(Comentarista) –»Ahora Kárpov empieza a jaquear. La tensión se puede sentir. Él da jaque nuevamente y el rey regresa al rincón».
(Periodista) –»Disculpe, ¿cúando preparó usted esto?
(Garri Kaspárov) «En España y lo analizamos aquí. De hecho, preparamos toda la estrategia aquí para aplicar esta sorpresa».
(Periodista) –»Interesante».

Dícese del escaque, sañuda contienda de razón, insania y antagonismos.

‘Kaspárov vs Kárpov (Moscú, 1985)’ & ‘Kaspárov vs Kárpov (Lyon, 1990)’.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXIV) | Jueves 16 de abril de 2020

“El síntoma más llamativo de la enfermedad es la tos, esa tos seca crónica que quiebra al doliente. Pero también la fiebre, la sudoración nocturna, la pérdida de peso, la languidez y el rostro demacrado. Y algo muy repulsivo para el afectado, la sangre en el esputo, esa sangre que impregna llamativamente el pañuelo después de expectorar.

André Gide y Roland Barthes engrosan la nómina de escritores afectados por la enfermedad. También ellos tuvieron su montaña mágica”.

Confluir, converger, desembocar –equidistantes– en parentescas aflicciones, zozobras e inquietudes; latifundio del que vaciar el compromiso hedonista, violeta y protestante con la literatura.

‘Gide/Barthes. Cuaderno de niebla’, de J. Benito Fernández (Montesinos – Ensayo, 2011).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXV) | Viernes 17 de abril de 2020

«Provoke-era photographs, as many have noted, resist our visual understanding, with their bafflingly oblique angles, blurs, and speed-lines, framing «empty» infrastructural landscapes of wires, darkness, and roadside barriers. ‘Beauty’ is no longer at issue. To grasp the conceptual impetus behind them, one can begin with the work of the several prior generations of photographers, against whom these next waves of photographers rebelled –or, in a more generous metaphor, whose work they extended in unexpected ways» (‘Conceptualizing Japanese Post-War Photography: Snap, Movement, Refusal’ | Miryam Sas).

Acrisolarse desde la vigilia sobre las consecuencias del retorno a Yokosuka; hallazgo de ruinas nocturnas, naturalezas extintas y cimbreantes burdeles.

Fotografías de la serie ‘Noche sin fin / Endless Night (1978–1980)’, de Ishiuchi Miyako.

‘La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke’ (Bombas Centre d’Art Gens / La Fábrica, 2019). Catálogo de la exposición homónima exhibida en Bombas Gens Centre d’Art, del 22 de febrero de 2019 al 2 de febrero de 2020.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXVI) | Sábado 18 de abril de 2020

🏋🏻‍♂️ Harterofilias domésticas | Estado de ⏰ 3️⃣6️⃣..🗣 (Volker Spengler) —“Yo hacía un papel y él el otro. Yo decía: 'Cuando nuestra mirada ilumina una acción monstruosa el alma queda en vilo'. Y Christoph decía: 'Al fin pues, afronto mi destierro desposeído, exiliado, apenas un mendigo aquí. Una corona de laurel me impusieron para llevarme a un altar, como una bestia al sacrificio. Y así me sedujeron para arrebatarme mi poema, que era mi única posesión'"..👉 Descarnar los postreros días de existencia de un ser excluido y desprovisto del cuero clarividente de lo inane. .🎥 ‘Un año con trece lunas’ (1978), de Rainer Werner Fassbinder..#CulturaVsCoronavirus #ConfinadoParaVerCine #yomequedoencasaviendocine #UnAñoConTreceLunas #RainerWernerFassbinder #Fassbinder Filmin

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Samedi 18 avril 2020

(Volker Spengler) –“Yo hacía un papel y él el otro. Yo decía: ‘Cuando nuestra mirada ilumina una acción monstruosa el alma queda en vilo’. Y Christoph decía: ‘Al fin pues, afronto mi destierro desposeído, exiliado, apenas un mendigo aquí. Una corona de laurel me impusieron para llevarme a un altar, como una bestia al sacrificio. Y así me sedujeron para arrebatarme mi poema, que era mi única posesión'».

Descarnar los postreros días de existencia de un ser excluido y desprovisto del cuero clarividente de lo inane.

Un año con trece lunas’ (1978), de Rainer Werner Fassbinder.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXVII) | Domingo 19 de abril de 2020

«Temporary first-aid post erected by the Red Cross inside Bastille Métro station during August 1944, as locals struggled to cope with the injuries caused by the street fighting, to finally oust the Nazi occupying forces».

Derivarse hacia las cruciales máculas de los rieles metropolitanos –planisferio subterráneo de bóvedas y acero– de la Île-de-France.

‘Paris Underground. The maps, stations, and design of the Métro’, de Mark Ovenden (Penguin Books, 2009).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XXXVIII) | Lunes 20 de abril de 2020

🏋🏻‍♂️ Harterofilias domésticas | Estado de ⏰ 3️⃣8️⃣..🗣 (Michel Foucault) —"Por lo tanto, la ciencia, el progreso de la ciencia y la adquisición de la ciencia, no es simplemente el olvido de los viejos prejuicios, o la caída de ciertos obstáculos. Se trata de una nueva red que enmascara ciertas cosas mientras que permiten la aparación de nuevos conocimientos. Por lo tanto, cuando critico la noción de creatividad, lo que quiero decir es que la verdad no se adquiere a través una especie de creación continua y acumulativa, sino más bien a través de un conjunto de rejillas apiladas una encima de la otra (…)". .🗣️(Noam Chomsky) —"(…) Esto no significa que en última instancia el ámbito de la ciencia lo incluya todo. En lo personal, creo que muchas de las cosas que quisiéramos entender, y tal vez las cosas que más quisiéramos entender -como la naturaleza del hombre, o la naturaleza de una sociedad decente- o muchas otras cosas, estarían, en realidad, fuera del alcance de la ciencia humana posible". .🗣️ (Televisiepresentator) –"¿Cómo se explica entonces la relación del hombre con respecto a su cultura en la política y tal vez, incluso, la pregunta acerca de cómo cambiar la cultura y la sociedad?"..👉 Enraizarse en la pulcritud kantiana y estructurar el devenir sistemático del pensamiento, combinar generativos códigos gramaticales y finitos términos de la calórica hacienda cultural.. 📺 'Noam Chomsky | Michel Foucault. La naturaleza humana: Justicia versus poder' (International Philosophers Project | Nederlandse Omroep Stichting – NOS, 1971)..#CulturaVsCoronavirus #ConfinadoParaVerFilosofía #ConfinadoParaEscucharFilosofía #ConfinadoParaLeerFilosofía #yomequedoencasaviendofilosofía #NoamChomsky #MichelFoucault #NaturalezaHumana #JusticiaVsPoder #InternationalPhilosophersProject #NederlandseOmroepStichting #NOS #Holanda #TvHolanda #Filosofía #Debate #DebateFilosófico

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Lundi 20 avril 2020

(Michel Foucault) –»Por lo tanto, la ciencia, el progreso de la ciencia y la adquisición de la ciencia, no es simplemente el olvido de los viejos prejuicios, o la caída de ciertos obstáculos. Se trata de una nueva red que enmascara ciertas cosas mientras que permiten la aparación de nuevos conocimientos. Por lo tanto, cuando critico la noción de creatividad, lo que quiero decir es que la verdad no se adquiere a través una especie de creación continua y acumulativa, sino más bien a través de un conjunto de rejillas apiladas una encima de la otra (…)».

(Noam Chomsky) –»(…) Esto no significa que en última instancia el ámbito de la ciencia lo incluya todo. En lo personal, creo que muchas de las cosas que quisiéramos entender, y tal vez las cosas que más quisiéramos entender –como la naturaleza del hombre, o la naturaleza de una sociedad decente– o muchas otras cosas, estarían, en realidad, fuera del alcance de la ciencia humana posible».

(Televisiepresentator) –»¿Cómo se explica entonces la relación del hombre con respecto a su cultura en la política y tal vez, incluso, la pregunta acerca de cómo cambiar la cultura y la sociedad?».

Enraizarse en la pulcritud kantiana y estructurar el devenir sistemático del pensamiento, combinar generativos códigos gramaticales y finitos términos de la calórica hacienda cultural.

‘Noam Chomsky | Michel Foucault. La naturaleza humana: Justicia versus poder’ (International Philosophers Project | Nederlandse Omroep Stichting – NOS, 1971).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma XXXIX) | Martes 21 de abril de 2020

🏋🏻‍♂️ Harterofilias domésticas | Estado de ⏰ 3️⃣9️⃣..🗣️ (Taisto Kasurinen) –"¿Qué era eso?".🗣 (Mikkonen) —"Tranquilizantes".🗣️ (Taisto Kasurinen) –"¿Y eso?". 🗣️ (Mikkonen) –"Pregúntamelo dentro de un año". 🗣️(Taisto Kasurinen) –"¿Qué haces normalmente?". 🗣️ (Mikkonen) –"¿Qué significa 'normalmente'? Estoy aquí desde siempre". 🗣️ (Taisto Kasurinen) –"¿Qué piensas hacer cuando salgas?"..👉 Fabular con la conmutación existencial y remidir la aflicción –desazón taciturna y mortificante– para incoar el ajonjolí de otros cautiverios ..🎥 ‘Ariel’ (1988), de Aki Kaurismäki..#CulturaVsCoronavirus #ConfinadoParaVerCine #CinePandémico #PelículasPandémicas #yomequedoencasaviendocine #Ariel #AkiKaurismäki

Publiée par Jose Ramón Alarcón San Martino sur Mardi 21 avril 2020

(Taisto Kasurinen) –»¿Qué era eso?».
(Mikkonen) —»Tranquilizantes».
(Taisto Kasurinen) –»¿Y eso?».
(Mikkonen) –»Pregúntamelo dentro de un año».
(Taisto Kasurinen) –»¿Qué haces normalmente?».
(Mikkonen) –»¿Qué significa ‘normalmente’? Estoy aquí desde siempre».
(Taisto Kasurinen) –»¿Qué piensas hacer cuando salgas?».

Fabular con la conmutación existencial y remidir la aflicción –desazón taciturna y mortificante– para incoar el ajonjolí de otros cautiverios .

Ariel’ (1988), de Aki Kaurismäki.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma XL) | Miércoles 22 de abril de 2020

«He llegado al negro. El negro devuelve al fundamento, al origen. (…) Obscuridad, antro de donde todo puede surgir, en donde todo ha de buscarse. Bajo las pieles, las cutículas, bajo una faja, bajo chapas, capós, tablazones, muros, bajo fachadas, bajo el casco de un buque, debajo de un blindaje, todo lo que importa, lo que es órgano, función o máquina, y lo que es ‘secreto’, está resguardado de la luz. En lo negro está lo que importa conocer, y en la noche es donde la humanidad se ha formado en su primera edad y en donde ha vivido su Edad Media. Más tarde vino la época del día a discreción, del día sin fin… se acabó la sumisión, libre pensamiento, libre de aprensión, libre de respeto» (Henri Michaux).

Florilegio incólume de cavilación, lirismo e ideogramas. Acudir tras la introspección enteógena, mezcalina lúbrica para registrar el éxtasis de todos las vesanias.

‘Escritos sobre pintura’, de Henri Michaux | Edición y traducción de Chantal Maillard (Vaso Roto, 2018).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XLI). Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

¿Una camisa de fuerza para Arístides Rosell?

Esquizografías, de Arístides Rosell
Sporting Club Russafa
C / Sevilla, 5-B. Valencia
Inauguración: viernes 19 de junio, a las 20.00h
Hasta el 10 de julio, 2015

Tras casi doce años de silencio y ostracismo voluntario, Arístides Rosell vuelve a la escena pictórica valenciana. Entre el 19 de junio (Inauguración) y el 10 de julio, el Sporting Club de Russafa acoge la muestra Esquizografías, una treintena de dibujos a plumilla, la mayoría en blanco y negro, más otros ocho con relieves escultóricos, que rinden tributo de fidelidad al término de la psiquiatría francesa elegido como título de la exposición.

Si la palabra describe «el lenguaje incoherente que sintomatiza trastornos del pensamiento en ciertos estados de psicosis», la muestra gráfica es la versión plástica, anárquica y grotesca, de una subjetividad creativa entregada al delirio y a las sorprendentes patologías de un inconsciente abandonado a su propia suerte. El resultado de este envite está ahí, a la vista de todos. Y la pregunta que inevitablemente suscita es: ¿debemos ir preparando una camisa de fuerza para Arístides Rosell? ¿O haremos lo de siempre: mirar para otro lado y llegado el momento decir como unos bobos que «creíamos era una buena persona» el mismo día que la página de sucesos del Levante desvela la aparición de un nuevo Haníbal Lecter en Valencia?

Dibujo de Arístides Rosell en la exposición 'Esquizografías' en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Dibujo de Arístides Rosell en la exposición ‘Esquizografías’ en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Quizá lo mejor para prevenir y evitar ese espantoso ridículo sea sentar un rato a Arístides Rosell en el diván psicoanalítico (un diván extraño, eso sí, como una hamaca tendida entre dos palmeras) e intentar indagar en el origen de  los trastornos que lo han llevado a estas grafías delirantes, esquizoides. Lo hemos hecho. Y el resultado es este.

Arístides Rosell Cabrera vino al mundo el 7 de enero de 1965 en Ciudad de la Habana, Cuba. Olvidamos la infancia (freudianos heréticos) para llegar cuanto antes al decisivo momento en que ciertos impulsos estéticos le llevan a integrarse en la facultad de diseño. Es el buen momento del cartel cubano. Es el momento (mediados de los ochenta) en que jóvenes con inquietudes plásticas y un gen libertario todavía vivo aprovechan las aristas de la realidad para exponer leves disonancias.

Unos lo hacen cuestionando los símbolos patrios. Otros, como él, utilizando el sexo. Sexo explícito, penes y vaginas, de grandes dimensiones. Aunque es real que el sexo en Cuba está tan presente como el aire que se respira, su exhibición plástica era tabú. Estaba tan ausente de la plástica como la educación sexual de las escuelas. Exhibir la sexualidad era provocar: desafiar los clichés, importunar al machismo, recordar la falta de pedagogía social (y sus perversas consecuencias: enfermedades venéreas, embarazos prematuros, abortos traumáticos, luego el sida…).

Una exposición del 87 en la biblioteca del Instituto Superior de Diseño, titulada Sex-appeal, fue clausurada al día siguiente de su apertura. Otras, en cambio, pasaron el filtro de la censura, algunas de ellas junto a su profesora y amiga Eidania Pérez (arbitrariedad suprema del poder).

Dibujo de Arístides Rosell en la exposición 'Esquizografías' en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Dibujo de Arístides Rosell en la exposición ‘Esquizografías’ en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Pero esta veta creativa no era el único filón que explotaba ya entonces el joven Rosell. Según su propia confesión, siempre ha sido un artista «bipolar» (eufemismo de uso reciente para evitar la palabra «esquizofrenia», mucho más incómoda). Mientras en el campo más específico del diseño gráfico (la cartelística, por ejemplo) era deudor de la estética del compromiso (y lo sigue siendo: cree en la función pedagógica, moral, política o social del cartel, en que debe ser un mensaje destinado a la denuncia y a provocar el debate), en cambio en el ámbito pictórico se borran esas prescripciones y se convoca a todos los demonios internos. Mientras en el diseño gráfico se muestra incondicional de la racionalidad y el utilitarismo, y cree en la función social del arte, cuando se desplaza a la creación íntima parece dispuesto a mudarse al país de la Irracionalidad.

Pero esa irracionalidad no debe confundirse con el caos absoluto, no es una «pintura automática» al modo de la «escritura automática» de los surrealistas (y que en su versión más radical nunca produjo nada mínimamente satisfactorio). Al permitir el ingreso de lo inconsciente, se abren cajones de la mente que la racionalidad (el orden) tenía cerrados. Ingredientes censurados y ocultos de nosotros mismos, vuelven a entrar en acción.

Los deseos reprimidos se expresan mediante símbolos más explícitos, pero que aún encubren su impronta desestabilizadora. Incluso en ese caos hay un cierto orden. O, si acaso, unas débiles reglas que canalizan el desbordamiento. Rosell mantiene (a veces a duras penas) la figura, aunque sometida a grotescas formas de distorsión o a estructuras morfológicas delirantes. Como en el mundo del sueño, hay objetos, hay cosas, hay cuerpos, hay interacciones entre objetos y sujetos, entre unos cuerpos y otros, entre órganos, a veces entre vísceras (y aquí se despierta el inicial temor de este artículo).

Dibujo de Arístides Rosell en 'Esquizografías'. Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Dibujo de Arístides Rosell en ‘Esquizografías’. Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

La naturaleza de todo está a veces alterada: hay manos de madera, o que se hunden en la tierra, o que se transforman en garras, o que han sido crucificadas… Todo está deformado, atravesado, hendido, desgarrado, metamorfoseado, devenido en otra cosa, sin utilidad. Todo está conectado, enganchado, colgado, sostenido (por esas horcas tan dalinianas). Hay enganches, remaches, clavos, ganchos… como si Rosell temiera que todo se desgajara, se dispersara, se desmigara y se perdiera en el espacio infinito. Esas «ataduras» de las cosas a veces son dolorosas, como esos ganchos que atraviesan las manos y que producen una aguda e inevitable sensación de dolor.

Y en medio de estos paisajes oníricos dibujados a plena luz del día (a lo largo de seis años, y mientras levantaba y mantenía viva la galería Imprevisual y se convertía en uno de los gestores culturales más valiosos de Valencia), un Rosell que ya ha cumplido los 50, vuelve una y otra vez a dibujar aquellos penes y vaginas de sus veinte años, en ávida remembranza de aquello gestos libertarios con los que se constituyó como artista.

Si en aquellos penes y vaginas había entonces un anhelo de escape y de fuga, también ahora los hay. Solo que ahora muchas cosas han perdido su vigor, aparecen fosilizadas, talladas en madera o mineral, resquebrajadas o rotas, necesitadas de sostén. El tiempo, tirano cruel, ha devorado la frescura y la firmeza de las cosas. La mano del pintor aparece ahora clavada a una cruz, desvitalizada, casi muerta, aunque aún busca prolongarse hasta el infinito para alcanzar el olvidado placer.

No, no creo que debamos preparar una camisa de fuerza para Arístides Rosell.  Al menos, no más que le necesitamos cada uno de nosotros. Lo que sí debemos es agudizar la mirada (hacia fuera: hacia sus dibujos) y hacia dentro (al bullente mundo escondido de cada uno) para sacar todo el partido posible de una exposición que no nos dejará indiferentes. Sí. Es así. Arístides Rosell ha vuelto.

Dibujo de Arístides Rosell en 'Esquizografías' en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Dibujo de Arístides Rosell en ‘Esquizografías’ en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Manuel Turégano

¿Somos todos hombres grises?

El hombre gris, de Cayetano Ferrández
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

“Todos somos hombres grises. Yo, el primero”. Cayetano Ferrández trabaja en la banca (“ahora tan mal vista”), donde asume una labor “monótona, aburrida”. He ahí el hombre gris al que alude de múltiples formas y maneras en su exposición en el Centro del Carmen, titulada, cómo no, ‘El hombre gris’. Pero resulta que ese hombre gris sale de su trabajo, se quita el anodino traje que le angustia por dentro, y se lanza a reproducir como un poseso la serie de figuras, convertidas en personajes de desgarradas historias, que al modo de “madelmans tuneados” le ayudan a quitarse tanto pesar de encima.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Todo ese existencialismo gris, comisariado por José Luis Pérez Pont, se muestra entre penumbras, para que la escasa luz revele aspectos esenciales de esa angustia que palpita en cada una de las obras de Ferrández. “Reflejo mi forma de entender la vida”. Y la entiende gris, porque ya sea el poder (y señala su figura ecuestre) o el dinero (en forma de dólar que estrangula a uno de sus personajes) así nos lo hacen saber. “Pongo el acento en las personas que nos manejan y nos utilizan”. También lo pone en el “engranaje social al que nos vemos abocados”.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

Y de esos hombres grises está repleta una de las salas del Centro del Carmen, ya sea arrastrando pesadas carretillas, caminando sobre cabezas, congelados, como marionetas o presos de la propia mente. Figuras convertidas en personajes que le sirven a Ferrández “para contar historias”. Historias que Pérez Pont relacionó con la sociedad de consumo, la crisis y el poder, y que el artista extendió “a la totalidad de la civilización y la gente”.

El existencialismo de Cayetano Ferrández se nutre de ese “sistema social que nos oprime unos a otros”. Pero también del Freud que señala al propio sujeto como enemigo de la civilización, en tanto habitado por una pulsión de muerte autodestructiva. Energía que prolifera en la sociedad de Internet. “Hay tantas voces y tanto murmullo que ya no sabes lo que está bien y lo que está mal”, reduciéndolo todo “a una especie de sordera”.

El hombre gris, de Cayetano  Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

‘El hombre gris’ aparece replicado en el Centro del Carmen metamorfoseado en las múltiples caras kafkianas del tedio y la violencia, haz y envés de esa triste grisura. Fotografías, esculturas y videos que sirven al artista para enjugar su angustia y, de paso, conectar con la del espectador. “Si la exposición conmueve, entonces la comunicación es perfecta”. Y conmueve. Conmueven esas figuras que juegan a las sillas, a competir, a martirizarse unos a otros, a doblegarse por el peso de un poder inmisericorde.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

¿Le queda alguna salida al hombre gris? ¿Alguna salida que no sea asistir impávido a su propia esclavitud, antaño forzada y hoy enteramente asumida por el narcótico del consumismo? “Ser consciente de ello ya es suficiente”, subraya el autor de tanta figura gris. Y añade: “Lo que es un impedimento puede ser también lo que te impulsa”. La figura del ‘cucurucho volador’, hombre que parece precipitarse al vacío con un gran helado a su espalda, sería ese signo esperanzador, “de lucha por salir de la situación”. Frente al horror, la ilusión por toda mochila.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Rebeca Plana, en un lugar de la mancha

Top control, de Rebeca Plana
La Gallera
C / Aluders, 7. Valencia
Hasta finales de junio

Singular y plena de sentido la frase de Markus Lüpertz destacada en una de las paredes de La Gallera: “Tengo el deseo de la luz, pero estoy en la sombra”. La frase viene a expresar bien a las claras, que en su caso es bien a la sombra, lo que la propia Rebeca Plana muestra en su exposición ‘Top control’, serie de pinturas, algunas sobre colchones, dominadas por el intenso color, el trazo rotundo y las manchas. Singular y plena de sentido porque, al igual que Lüpertz, Rebeca Plana se deja llevar por cierta luminosidad interior, producto de su visceral forma de pintar, para reflejar las sombras de tan febril experiencia plástica.

Rebeca Plana, entre dos de sus obras, en La Gallera. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Rebeca Plana, entre dos de sus obras, en La Gallera. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Notorio, en este sentido, la utilización del colchón como soporte para algunas de las obras expuestas en La Gallera. La propia Rebeca Plana lo explica sin ambages: “El colchón porque ahí nacemos, dormimos, follamos y morimos”. Y por si hubiera alguna duda acerca de su directa forma de expresarse, verbal y plásticamente, agrega: “Me considero visceral. No me gusta la ambigüedad”. La visceralidad de su trabajo procede literalmente del lugar del cuerpo que la artista considera primordial a la hora de crear: “Pinto desde el estómago, más que desde el corazón”. Y a las pruebas hay que remitirse.

Detalle de una de las obras de Rebeca Plana en la exposición 'Top Control' de La Gallera.

Detalle de una de las obras de Rebeca Plana en la exposición ‘Top Control’ de La Gallera.

‘Top control’ es una sucesión de obras, pensadas para ocupar el lugar que en su día fue recinto de peleas de gallos, en la que Rebeca Plana expresa su particular lucha con la materia. Una lucha, en cualquier caso, exenta de abismos interiores: “No creo en el pintor atormentado”. De manera que Rebeca Plana, dejándose llevar por las contracciones de su estómago, va soltando gruesas y rotundas pinceladas como expresión de esa visceralidad. Son obras, por tanto, producto más del cuerpo que de la mente; más fruto de los ácidos estomacales que del torrente sanguíneo impulsado por los latidos del corazón.

Detalle de una de las obras de Rebeca Plana en la exposición 'Top Control' de La Gallera.

Detalle de una de las obras de Rebeca Plana en la exposición ‘Top Control’ de La Gallera.

Al no ser “pintora de caballete” (Rebeca, dixit), sus obras escapan al control del marco establecido, para expandirse por telas y colchones al modo en que lo hacen los sueños y, puestos a desear la luz encontrando la sombra, las pesadillas. De ahí ‘Top control’: “Yo no lo tengo, pero hay que pararse aquí en La Gallera”. De manera que Rebeca Plana, siempre atenta a esa “primera pincelada”, porque en su opinión “nunca hay una última”, pierde el control dentro de la seguridad de su taller, para terminar volcando tamaña visceralidad en el espacio expositivo que en cada caso ejerce de fin (provisional) de trayecto.

Diríase que a Rebeca Plana le duele el mundo y lo aplaca en sus trabajos mediante “saturación de color” y “manchas fuertes”. Los colchones en posición vertical, explicitando su imposible acomodo tradicional, son objeto de esa visceralidad plástica que deseando la luz se topa con el reino de las sombras. El gesto enérgico, abriéndose paso en la vida, es derroche de caudal en la obra de Rebeca Plana. Fiel a los dictados de su estómago, La Gallera arde en deseos motivados por tan efusivas manchas. ‘Top control’, a la espera de las próximas y siempre primeras pinceladas. La luz no encuentra forma de dar sentido a las sombras.

Dos de las obras de Rebeca Plana, en la exposición 'Top control' de La Gallera.

Dos de las obras de Rebeca Plana, en la exposición ‘Top control’ de La Gallera.

Salva Torres