Despertando a Walden

Exposición del Proyecto Walden
Galería Walden Contemporary, Valencia
Desde el 16 de enero 2015

 

 

«Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme solo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido.»

Con estas palabras Henry David Thoreau explica por qué abandonó a sus vecinos de Concord (Massachusetts) y se refugió en una cabaña junto al lago Walden, nombre que recibe este ensayo publicado en 1854 por uno de los pensadores o «filósofos de la naturaleza» que más influencia ha ejercido en el pensamiento ecológico o en movimientos de resistencia no violenta del siglo XX, así como en Gandhi y otros grandes pensadores de nuestro tiempo.

El día 4 de julio de 1845 Thoreau se recluye en una cabaña, construida por él mismo desde la primavera anterior, junto al lago Walden. Alejado de la ciudad, inicia un período relativamente solitario que durará dos años, dos meses y dos días. De esta experiencia surge Walden, un ensayo sobre cómo hay que vivir y qué podemos extraer de la vida.

Felipe-thoreau

H.D. Thoreau por Felipe Ortega-Regalado

«Vivir deliberadamente», y para ello, despertar. Aquellos que nos sentimos en un «profundo sueño» vemos en Walden un ápice de luz ante una nueva forma de vida, aislada e introspectiva, de trabajo y dedicación. En «Educar la mirada», Javier Alcoriza, encargado de la traducción de Walden por la editorial Cátedra junto a Antonio Lastra, nos habla de cómo «un buen libro nos hace despertar, como si hubiéramos estado dormidos antes de leerlo. Para leer, en el sentido noble de la palabra, hace falta abrir los ojos, fijar la mirada».

Thoreau nos propone que desviemos la atención a lo esencial, pues la ornamentación engañosa que rodea al individuo crea una apariencia de quienes podríamos ser y a dónde podríamos pertenecer, cuando en realidad ni nosotros mismos nos conocemos.

“No sabemos dónde estamos. Además, casi la mitad del tiempo estamos profundamente dormidos. Sin embargo, juzgamos que somos sabios y tenemos un orden establecido en la superficie”

 

Obra de Victoria Iranzo

Obra de Victoria Iranzo

En Walden, Thoreau reflexiona sobre la necesidad de leer los grandes libros para construir «nobles ciudades de hombres» en las que la cultura sea el pilar que las sostenga. «La educación real se produce solo cuando avanzamos en la comprensión de los grandes libros.»

Y sin duda, Walden es uno de esos libros que, con el tiempo, se ha hecho grande. Una auténtica Biblia para muchos, que refleja la apasionante aventura de un hombre que pretende construirse a sí mismo. A pesar de este tiempo de «exilio» que vivió, Thoreau llevaría a cabo excursiones durante toda su vida, en la que tomaría notas, de las que hoy en día han salido ensayos tan ricos como Musketaquid de la editorial Errata Naturae, en la que también encontramos las Cartas a un buscador de sí mismo, una serie de conversaciones pausadas con Harrison G. O. Blake, uno de sus buenos amigos junto al filósofo Ralph Waldo Emerson.

Walden por Joël Mestre

Walden por Joël Mestre

Una vez escrito Walden, Thoreau «tenía más vidas que vivir» y para él, el arte de escribir era, en efecto, el arte más cercano a la Vida. Falleció un 6 de mayo de 1862 y el propio Emerson leería como elogio en el funeral:

«Agotó en su corta vida con intensidad las capacidades de este mundo; donde exista conocimiento, donde haya virtud, en donde exista la belleza, allí tiene Thoreau su propia casa.»

Su obra no tiene precedentes. Walden sería un modo de escribir, una auténtica Escritura que da lugar a la narración de su propia experiencia. Esta experiencia es un toque de atención al lector ante el hecho mismo de la vida que se escapa sin darnos cuenta, una idea muy presente en nuestros días, pues vivimos «aislados» a causa de los aparatos electrónicos y las preocupaciones fruto del propio sistema impuesto y el mecanicismo de la ciudad, y sin embargo, estamos alineados con la sociedad, una sociedad que se retroalimenta en su propio tedio, ese «ennui» del que hablaba Baudelaire en Las Flores del Mal.

Neo Walden por  Juan Cuéllar

Neo Walden por Juan Cuéllar

Walden no es solo un libro, es una forma de vida, de pensamiento, de mentalidad, que renace cada vez que alguien lee sus páginas, pero sobre todo, cada vez que alguien, invadido por el deseo de homenajearla, ilustra esta cabaña y las ideas que le evocan sobre el papel.

Y con este homenaje, invito a intentar «despertar» a todo aquel que quiera, y digo «intentar», pues el mismo Thoreau “nunca había conocido a un hombre completamente despierto”.

Y fruto de este intento, y rememorando una vez más la obra de Thoreau, se presentó el pasado viernes 16 de enero la exposición del “Proyecto Walden” en la galería de arte que precisamente lleva el nombre “Walden Contemporary”.  La exposición que presenta treinta dibujos de las tres carpetas realizadas, se complementa con la presentación de un poemario realizado por Ferrer Lerín  e ilustrado por los dibujos de los artistas Juan Cuéllar, Paco de la Torre, Victoria Iranzo, Gloria Martín, Pepe Medina, Joël Mestre, Roberto Mollá, Felipe Ortega-Regalado, Jorge Tarazona y Teresa Tomás.

En palabras de Joël Mestre: «Les aseguro que todos los autores reunidos en este proyecto son gente muy ocupada, no importa su edad ni su sexo, en sus agendas apenas quedan claros ni fines de semana, hay muy pocos huecos para concesiones. Aunque les sorprendieran vagando por alguna colina o tumbados en el sofá con una brizna de hierba en la boca y en una aparente inactividad, su ocupación no cesa.”

Cada autor presenta cinco obras afines a su lenguaje, realizados en diferentes técnicas sobre papel formato A4 (297 x 210 mm). Los diez dibujos firmados se distribuyen en una carpeta entelada y editada por  la Editorial Fire Drill en colaboración con Encapsulados.

Walden por Roberto Mollá

Walden por Roberto Mollá

El propio Joël Mestre señala: «La alternancia entre la vida sofisticada de la urbe, con sus derivas tecnológicas, y periodos de retiro en plena naturaleza, siguen siendo una buena fórmula de inspiración y de equilibrio. La ausencia de ciertas comodidades y la presencia de rudezas, nos revelan como un animal desnudo y desentrenado en situaciones adversas. En la medida que uno conoce los mecanismos de cada entorno aprende a respetar, disfrutar y orientar mejor sus pasos. Pero la dificultad, como ya sabemos, no está únicamente en cómo posicionarnos en el entorno, sino en cómo encontrar el tiempo de disponibilidad y disfrute, un tiempo de ocio y deseo del que han sido robados estos dibujos.»

Muchos sentimos la inestabilidad propia de un tiempo en el que todo tiembla y en el que necesitamos cuestionarnos cada aspecto de nuestra vida, desde convicciones políticas a metas existenciales que se transforman dado el contexto que vivimos, y buscamos nuevas vías, nuevas formas de entender, un consejo u orientación hacia una vida más «verdadera». Buscamos despertar.

Walden por Teresa Tomás

Walden por Teresa Tomás

Patricia García Carbonell

Buñuel, el Guernica y Gaza

Luis Buñuel
Fallecido hace 31 años
Centro Buñuel de Calanda

Aunque Buñuel falleció hace 31 años, el 29 de julio en un hospital de la ciudad de México, su obra y su pensamiento siguen estando vivos, tanto como para hacerle reflexionar al espectador que ve por primera vez sus películas. Pero Buñuel también fue un intelectual comprometido con sus ideas y con su tiempo.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel. Centro Buñuel de Calanda.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel. Centro Buñuel de Calanda.

Defensor de la legalidad que representaba la República Española colaboró en el pabellón español de la Exposición Internacional de París del año 1937, para la que Picasso pintó una de las obras más emblemáticas del siglo XX, su famoso Guernica, una obra que reflejaba la tragedia de este pueblo bombardeado brutalmente por la Legión Cóndor alemana con el beneplácito franquista, y que Picasso pintó para que nunca más se repitiera esta tragedia. Buñuel ayudó a colgarlo en París y luego, exiliado tras la guerra civil española, convivió con este cuadro durante su estancia en el MOMA de Nueva York.

En su libro de memorias, Buñuel reflexiona sobre la guerra civil, y afirma: “Lo que me digo ahora, mecido por los sueños de mi inofensivo nihilismo, es que el mayor desahogo económico y la cultura más desarrollada que se encontraban al otro lado, en el lado franquista, hubieran debido limitar el horror. Pero no fue así. Por esta razón, a solas con mi dry-martini, dudo de las ventajas del dinero y de las ventajas de la cultura”. ¿Qué diría ahora al ver cómo la población indefensa de Gaza es bombardeada durante días por el ejército del Estado de Israel con total impunidad? ¿Qué diría de los cultos europeos que ignoran esta masacre? ¿Qué pensaría de los que la justifican?

Tras 31 años de su fallecimiento, es duro constatar el retroceso moral de nuestra sociedad, la escasa talla de los líderes políticos, incapaces de defender los derechos humanos, de imponer la paz a Israel y llevar ante la justicia a los responsables de crímenes contra la humanidad.

Detalle de la obra 'Guernica', de Pablo Picasso.

Detalle de la obra ‘Guernica’, de Pablo Picasso.

Javier Espada

Monjalés, ¡qué bueno que viniste!

Monjalés, una trayectoria artística: 1953-2014
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 29 de junio y 7 de septiembre, respectivamente

Tiene 82 años muy bien llevados. Quién sabe si fruto de una vida dedicada con pasión al arte. Cuando habla de su obra, que arranca a principios de los años 50, la mirada parece regresar al instante de cada creación, emanando un brillo que diluye las tinieblas del pasado proyectando un gran chorro de luz hacia el futuro. La represión franquista, que le obligó a un exilio prolongado durante 46 años, apenas ha dejado huella en su figura, que se mueve impulsada por esa energía interior depositada en su dilatada producción. De hecho, diríase que ha salido indemne de tan tristes avatares, gracias al vital combate sostenido en cada una de sus obras. Ahora, de vuelta en Valencia, Monjalés (Albaida, 1932) puede disfrutar de la amplia retrospectiva que le dedican al alimón el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Monjalés en el Centro del Carmen de Valencia.

‘Casi que por ensalmo’, obra de Monjalés.

Josep Soler Vidal, Monjalés, comenta sus obras una por una, deteniéndose en aquellas que mejor explican cada etapa pictórica o marcan el salto hacia una nueva. Y la palabra salto es fundamental. “Cuando un pintor está sujeto a perpetuar la inutilidad de un momento en su día vivo, está condenado a morir”. Por eso Monjalés ha ido saltando de serie en serie, renovándose a cada instante, para no caer en esa trampa de la repetición a la que suele abocar cierta docilidad comercial. ¡Y eso que pudo hacerlo! Tras la Bienal de Venecia de 1960, en la que participó, la prestigiosa galería Marlborough quiso montarle una exposición que él rechazó. “Querían que hiciera el tipo de obra que había presentado en la Bienal, cierta abstracción revolucionaria, pero yo estaba en otra cosa y les dije que no volvía a la abstracción”.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Los seres aterrados que aparecen en su serie sobre la lucha, los vencidos y los torturados destilan idéntico terror al que manifiesta Monjalés por la repetición y el acomodado encasillamiento. Por eso en la retrospectiva de más de un centenar de obras, repartidas entre el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano, se recogen las diversas etapas por las que ha ido saltando Monjalés: desde sus primeros paisajes de Albaida (“fuera de lo manido”), a sus últimas producciones en homenaje a la expedición botánica del Nuevo Reino Granada dirigida por Mutis, pasando por su serie El pacto de las premoniciones, en torno al jardín de las delicias de El Bosco, sus Itinerarios, su serie negra más constructivista, los mapas ibéricos, los derrotados o vencidos, ya más figurativos, o sus Hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

El Centro del Carmen acoge las 54 obras que van desde sus inicios paisajísticos al cuadro La paloma de la paz (1960), que Monjalés señala como el último de su serie plenamente abstracta. Cuando en 1954 viaja a Madrid, se queda impresionado con El jardín de las delicias de El Bosco, del que se sorprende que no fuera a la hoguera por esa obra repleta de provocativas escenas sexuales. Monjalés agrega elementos de ese cuadro a sus figuras en la serie sobre las premoniciones, dando como resultado un conjunto de piezas igualmente sorprendente. Otro viaje posterior a Bélgica le introducirá de lleno en el informalismo. “Entonces no había nadie informalista y hoy, en cambio, se hace mucho, lo cual me parece ridículo porque significa estar muerto”. Alain Robbe-Grillet, escritor y teórico del nouveau roman, o el poeta Paco Brines, figuran entre los compradores de sus obras informalistas.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Siempre en la búsqueda de nuevos caminos, ideas o formas de expresar lo que muerde por dentro, Monjalés empieza a enseñar la patita figurativa por debajo de la puerta de la abstracción, que es donde arranca la muestra de Chirivella Soriano. Allí, las figuras aparecen dolidas, derrotadas, vencidas o en abigarrada lucha contra la falta de libertad que por aquellos años 60 representaba el franquismo. “Son figuras suspendidas en el aire, que representan lo más denigrante, el sometimiento del ser humano a lo peor”. Obras que, como subraya Monjalés, están impregnadas de cierta lucha (pictórica y representacional) por “hacer y deshacer”. Pintura que, más que social, el artista entiende de “lucha y protesta contra el franquismo”.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Su serie Los hijos de España tiene el complemento idóneo del poema de Antonio Machado escrito sobre la pared, elegido por el propio Monjalés: “Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

Las cerámicas de la última planta, con fragmentos de Gaudí y referencias picassianas, su serie de sellos, nuevas sombras (con los pífanos de Manet), las oraciones comparativas y las “Adveraciones taléticas” completan el recorrido. “Siempre he pensado que la función del ser humano es hacer algo significativo o denunciar algo”. Ahora está enfrascado en su serie botánica, como “apología de la conservación de la naturaleza”. De manera que Monjalés, lejos de regresar a Valencia a lomos de cierta nostalgia, sigue mirando el futuro con insistencia creativa. Su inquietud no encuentra límite alguno en retrospectivas por amplias que éstas sean.

Detalle de una de las obras de Monjalés.

Detalle de la obra de Monjalés ‘Los derechos humanos’, de su serie Los sellos.

Salva Torres

Anna Bella Geiger. Ni más ni menos

Anna Bella Geiger. Circa MMXIV: ni más ni menos
Galería Aural
Labradores, 14. Alicante.
Inauguración: 26 de abril a las 20:00 h.
Hasta el 30 de junio de 2014

Circa MMXIV: ni más ni menos, es la primera exposición individual de la artista en España, una muestra expositiva que se entiende como un viaje por los pasajes de su producción artística desde los años 70 hasta algunas de sus piezas más actuales.

Circa es un término que la Anna Bella Geiger viene empleando desde el 2005 en las exposiciones que formulan un recorrido de una trayectoria que abarca toda la segunda mitad del s. XX hasta principios del s. XXI, que permite otros modos de relativizar obras elaboradas a través de diversas décadas, sin que ello perjudique a sus significados concretos y esenciales.

Anna Bella Geiger, "Local com ondas e meridianos". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Local com ondas e meridianos». Imagen cortesía de la galería.

Geiger opta por la organización de su poética en series temáticas mediante la representación de los mapas, cuyo carácter icónico se tensa para crear una verdadera “topografía del arte” (el lugar del arte como geografía y la geografía como lugar de arte) en su abstracción planimétrica, en el trazado imaginario de meridianos, paralelos, planisferios, etc. y, simultáneamente, problematizar las delimitaciones culturales, históricas, políticas y sociales), para articular un discurso territorial en el cual confrontar los conceptos de identidad y alteridad, cultura nacional, el lugar del artista en la sociedad, la constitución del circuito del arte en Brasil y su posición en el mundo.

La artista revela las contradicciones del sistema representacional de la cultura y desconfía de la misión pedagógica de la imagen del nativo de Brasil.

Anna Bella Geiger, "Historia do Brazil. Little boys and girls". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Historia do Brazil. Little boys and girls». Imagen cortesía de la galería.

Los años 70 son una etapa de debate profundo en la relación entre la cultura brasileña (periférica) y las culturas europeas y norteamericanas (centralizada). Con sus mapas híbridos, visionarios y críticos, repletos de un clamor anticolonialista, Anna Bella refrenda la ya conocida máxima del uruguayo Torres García, que, al proponer un mapa de América latina cabeza abajo, proclamó que el Sur es el Norte, y viceversa. Toda su obra refleja la idea de la descolonización. Esta preocupación de la artista relaciona la identidad cultural con el espacio vivido, tan evidente y coherente con nuestro mapa político actual.

Estimulada por las cuestiones suscitadas por el arte conceptual y el momento político vivido, su producción de la década de 1970 está marcada por un carácter eminentemente experimental: fotograbado, fotografía fotomontaje, serigrafía, fotocopia, tarjetas postales, vídeo, Súper 8, lo que la lleva posteriormente a trabajar toda una serie de formas híbridas (objeto-esculturas, grabado-objeto, fotografía-objeto, foto-collage, foto-instalación, vídeo-instalación), en el sentido de desdibujar fronteras entre ellos y con la idea de pasaje, del retorno a lo nómada, el exilio y de movimiento continuo. Tal vez por ser hija de inmigrantes y vivir en Río de Janeiro, se ocupa de la problemática de la adaptación, la mimesis, el intercambio y la ubicuidad, la búsqueda de lo global en lo local y viceversa. En los trabajos que dialogan con las vertientes conceptuales al indagar sobre el carácter ontológico del arte, Anna Bella Geiger interroga también los sistemas culturales y políticos que crean y perpetúan el arte.

Anna Bella Geiger, "Historia do Brazil. Little boys and girls". Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Historia do Brazil. Little boys and girls». Imagen cortesía de la galería.

Geiger desarrolla una poética contemporánea del espacio, pero la condición doblemente contemporánea de la artista se evidencia en el planteamiento de la liberación de la autonomía del arte y de la especificidad de los medios como géneros cerrados manteniendo el pulso con cada uno de ellos en la tentativa de establecer interdependencias. Anna Bella atraída por el carácter intimista y subjetivo del vídeo, y el juego metalingüístico, polemiza acerca de las narrativas de las producciones televisivas de entonces donde el consumismo y la pasividad propagada por la cultura de masas reproducía una visión contraria a la realidad cotidiana.

Anna Bella Geiger, "Local Da açao nº 1" (1979). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Local Da açao nº 1» (1979). Imagen cortesía de la galería.

El vídeo es una herramienta de experimentación. Ello se evidencia en la “suciedad” de la calidad de la imagen y el sonido ambiente. Utiliza el dispositivo tecnológico para registrar una acción-operación donde hace frente a la presencia de otra frontera, la del tiempo. Aquí la artista es la protagonista de tres acciones que no son concebidas como performances, pues el uso del cuerpo no está concebido ni como un medio de expresión personal ni como soporte-, sino como simulacro. Los vídeos siguen el camino de la ironía, se tornan símbolos de resistencia y protesta hacia el régimen militar. Todo ello nos indica que Anna Bella Geiger adopta una postura crítica elaborada mediante la serie, la variación, mutación y repetición, cuestiones que le permite desarrollar a través del vídeo o del grabado como medios propicios a la seriación y multiplicidad, constituyendo la configuración formal de su trabajo.

Anna Bella Geiger, "Passagens" (frame del primer vídeo que realizó en 1974). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Passagens» (frame del primer vídeo que realizó en 1974). Imagen cortesía de la galería.

Esta exposición propone una aproximación hacia la comprensión de la historia entre América del Sur y Occidente, puesto que la herida colonial señala las ausencias con las que se ha narrado la historia.

Anna Bella Geiger, "Sobre nácar com onda". (2014. Concha marina y mapamundi en plomo. Fotógrafo: Ruber Seabra). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «Sobre nácar com onda». (2014. Concha marina y mapamundi en plomo. Fotógrafo: Ruber Seabra). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger (Río de Janeiro, 1933), considerada una de las más importantes artista contemporáneas brasileñas, ha dedicado toda su carrera a la investigación y experimentación artística entorno al debate arte y sociedad, y como docente a la formación de nuevas generaciones. Fue una de las primeras artistas conceptuales y pionera en la utilización del vídeo en Brasil.

Anna Bella Geiger, "O Pao Nosso de Cada Dia" (1978). Imagen cortesía de la galería.

Anna Bella Geiger, «O Pao Nosso de Cada Dia» (1978). Imagen cortesía de la galería.