Más galerías, más rutas, más Abierto Valencia

Abierto Valencia
Associació Valenciana de Galeries d’Art Contemporani (LaVAC)
Viernes 30 de septiembre y sábado 1 de octubre de 2016

L’Associació Valenciana de Galeries d’Art Contemporani (LaVac) ultima ya los detalles de la cuarta edición de Abierto Valencia que tendrá lugar el día 30 de septiembre y 1 de octubre. El objetivo de LaVac es generar espacios de encuentro entre el público, el arte y las galerías y para ello organiza una de sus actividades más destacadas, los ARCO Gallery Walks. En la cuarta edición de Abierto Valencia, el evento crece con la llegada de jóvenes galerías a LaVac y el número de rutas se amplía a cuatro incluyendo estos espacios.

Abierto Valencia 2016 intensifica además su apoyo a las galerías y los artistas con la ampliación del número de premios que pasan de cuatro a cinco y refuerza su apuesta por el coleccionismo activo como responsabilidad social corporativa con la organización de una mesa redonda sobre Arte y Empresa.

Obra de Antonio Fernández Alvira. Espai Tactel. Imagen cortesía de La VAC.

Obra de Antonio Fernández Alvira. Espai Tactel. Imagen cortesía de La VAC.

El viernes 30 de septiembre y sábado 1 de octubre, las galerías abrirán sus puertas a cuatro diferentes ARCO Gallery Walk, un evento especial en el que los ciudadanos podrán recorrer las galerías de la ciudad de Valencia con visitas guiadas gratuitas para conocer el funcionamiento y la historia de estos espacios. El opening tendrá lugar el día 30 a las 17.00h cuando todas las galerías de Abierto Valencia abrirán al público de manera simultánea para mostrar sus nuevas exposiciones.

Tras el opening, el IVAM acogerá la fiesta de inauguración de Abierto Valencia, en la que se servirá un coctel que contará con la colaboración de Vilaplana, Cerveza Turia, Terres dels Alforins y Coca-Cola y será accesible únicamente bajo invitación.

Ermita de Polvoranca, de Óscar Carrasco. Galería Luis Adelantado. Imagen cortesía de LaVAC.

Ermita de Polvoranca, de Óscar Carrasco. Galería Luis Adelantado. Imagen cortesía de LaVAC.

Organizados por la Asociación Valenciana de Educadores de Museos (AVALEM), los ARCO Gallery Walks incluyen cuatro rutas distintas que cuentan de nuevo con el patrocinio de la Fundación ARCO, reiterando su apuesta por la educación y el arte como motores de cambio. Las 16 galerías participantes están organizadas en circuitos pensados para realizar a pie por el centro de Valencia en cuatro itinerarios diferentes con horario especial.

La Ruta 1 recorrerá las galerías Mr. Pink, Espai Visor, Rosa Santos y Punto/Área 72. La Ruta 2 comenzará en la galería Luis Adelantado y continuará con Paz y Comedias, Shiras, Set Espai d’Art y del Palau. La Ruta 3 visitará la Galería Thema, la Galería 9, Benlliure y Alba Cabrera y la 4, Espai Tactel, Plastic Murs y Pepita Lumier.

Crajes. Plastic Murs. Imagen cortesía de LaVAC.

Crajes. Plastic Murs. Imagen cortesía de LaVAC.

Desde las 17.00h, los educadores de AVALEM acompañarán a los asistentes por Ciutat Vella, Ruzafa o Pla del Remei y durante estos recorridos, los asistentes podrán conocer obras de autores con estilos tan diversos como José Saborit, Mariscal, Ximo Berenguer, Rafael Canogar o Juan Olivares, entre muchos otros.

Los ARCO Gallery Walks son gratuitos y están abiertos al público en general. Para participar es necesario inscribirse enviando un e-mail a la dirección asociacionavalem@gmail.com indicando los datos personales de los asistentes, la ruta y el día elegido.

Palafitos, de Calo Carratalà. Galería Alba Cabrera. Imagen cortesía de LaVAC.

Palafitos, de Calo Carratalà. Galería Alba Cabrera. Imagen cortesía de LaVAC.

En esta cuarta edición, Abierto Valencia refuerza su compromiso con los artistas y galeristas al aumentar  los premios otorgados a las mejores obras en su apuesta por la profesionalización del mundo del arte: el premio a la Mejor exposición de apertura, otorgado por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana y en esta edición, cuatro premios de adquisición de obra: tres patrocinados por entidades privadas (DKV, la Fundación Hortensia Herrero y Gandia Blasco) y un nuevo premio de adquisición por parte del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM).

Obra de José Saborit. Galería Shiras. Imagen cortesía de LaVAC.

Obra de José Saborit. Galería Shiras. Imagen cortesía de LaVAC.

Como en anteriores ocasiones, un jurado especializado visitará las galerías para otorgar el premio a la mejor exposición de apertura. En esta edición, el jurado estará compuesto por: Antonio Molina-Vázquez, director y fundador de Spain NOW!, temporada anual de arte y cultura españolas en Londres, que ha trabajado para la Tate Modern, el Centre for Creative Communities (CCC), el Arts Council England, British Council y DCMS (Ministerio de Cultura británico), entre otros; Carlos Delgado Mayordomo, crítico de arte en medios de comunicación como ABC Cultural, comisario de exposiciones especializado en gestión cultural y profesor del Máster en Mercado del Arte y Gestión de Empresas Relacionadas de la Universidad Nebrija; José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, y Josep Salvador, Conservador del Institut Valencia d’Art Modern (IVAM), siendo en la actualidad responsable de la colección.

Obra de Chema López. Galería Rosa Santos. Imagen cortesía de LaVAC.

Obra de Chema López. Galería Rosa Santos. Imagen cortesía de LaVAC.

Abierto Valencia se ha convertido en una de las citas de referencia para coleccionistas y amantes del arte y en esta edición tiene como objetivo animar al coleccionismo local y nacional y transmitir el valor del arte para la empresa. Para ello, Colecciona, plataforma parael fomento del coleccionismo privado de nuestro país y Ética, empresa especializada en gestión patrimonial, finanzas corporativas y responsabilidad social; organizan una mesa redonda el sábado 1 de octubre a las 12.00h, en la Fundación Bancaja dentro de la programación oficial de Abierto Valencia.

Rebeca Plana. Galería Thema. Imagen cortesía de LaVAC.

Rebeca Plana. Galería Thema. Imagen cortesía de LaVAC.

La mesa redonda, que llevará por título ‘Arte y RSC: Visiones y experiencias desde la empresa’ contará con las ponencias de Chema de Francisco, Director de ESTAMPA Feria de Arte Contemporáneo; Fernando Ibáñez, Director de Ética y promotor de the_ HUB; y Lucía Roldán, Responsable de Desarrollo Corporativo en el Museo Lázaro Galdiano. La asistencia a la mesa redonda se realizará bajo invitación y tras la misma se servirá un coctel con el patrocinio patrocinado por Ética con la colaboración de Champagne Taittinger. En esta edición, Abierto Valencia refuerza la participación de destacados miembros del panorama artístico nacional y cuenta con la colaboración de One Shot Hoteles.

Jonay C. Van del Linden. Galería 9. Imagen cortesía de LaVAC.

Jonay C. Van del Linden. Galería 9. Imagen cortesía de LaVAC.

Abierto Valencia es un evento organizado por l’Associació de Galeries d’Art Contemporani de la Comunitat Valenciana y la Conselleria d’Educació, Investigació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana. Participa el IVAM, la Fundación Bancaja, ARCO, Colecciona, Ética., the_ HUB, DKV, la Fundación Hortensia Herrero y Gandia Blasco. Colaboran, One Shot Hoteles, Vilaplana, Cerveza Turia, Terres dels Alforins, Champagne Taittinger, La Imprenta GC, Coca-Cola, Ocimag, Valencia Plaza y MAKMA.

Blaue Rhytmen, de José Antonio Orts. Galería Punto. Imagen cortesía de LaVAC.

Blaue Rhytmen, de José Antonio Orts. Galería Punto. Imagen cortesía de LaVAC.

Una granja a la española

‘Spanish Farm’, de Miguel Ángel Escoín
Cafetería Facultad de Bellas Artes
Camí Vera, s/n Valencia
Inauguración: 19 de mayo a las 11:00h
Hasta el 30 de junio de 2016

‘Spanish Farm’ es un proyecto expositivo realizado con el programa de dibujo asistido por ordenador Illustrator, impreso en soporte de papel y con unas medidas totales de 1,00 m. x 14,00 m. Un tamaño descomunal para una tira de humor gráfico. Y es ahí donde radica la original aportación del autor, al trasladar de los cauces habituales, prensa, revistas, novela gráfica, etc. al espacio expositivo, creando así una nueva forma de ver y leer una obra de ilustración.

‘Spanish Farm’, la granja española, es una creación artística que, indiscutiblemente, se puede calificar como contemporánea, en el sentido de que toma una clara postura frente a la actualidad política que vivimos en el presente. Su mensaje, de contenido político, pretende hacernos reflexionar sobre las promesas incumplidas y la corrupción de la clase política. Pero, sobre todo, plantea un interrogante para que el espectador interactúe con la obra. ¿Por qué seguimos votando a partidos y políticos corruptos?

El autor nos da pistas para resolver este dilema, aportando imágenes explícitas con el lenguaje del cómic, que nos llevan a comprender que la respuesta está en el viento. Un viento que sopla cargado de casos de corrupción y comportamientos poco éticos de nuestra clase política, poblada de personajes que conocen el precio de todo pero que desconocen el valor de la decencia y la honradez.

‘Spanish Farm’ es una obra realizada por Miguel Ángel Escoín, quien como artista visual siente la necesidad imperiosa de expresar su desconcierto y hastío ante la situación socio-económica que vivimos día a día. Y lo hace en clave de fábula, con humor y unas grandes dosis de ironía.

Miguel Ángel Escoín junto a la obra ya montada. Imagen cortesía del artista.

Miguel Ángel Escoín junto a la obra ya montada. Imagen cortesía del artista.

El laberinto de Manuel Martínez Ojea

Fabulaciones de un imaginario, de Manuel Martínez Ojea
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 1 de abril, a las 20.30h
Hasta el 13 de mayo de 2016

La actual muestra del pintor Manuel Martínez Ojea puede considerarse como la consolidación de una obra pictórica madura e inagotable. Atrás queda esa etapa inicial donde se podían distinguir con claridad las dos direcciones en que se vertebraba su creación: su trabajo dentro del Grupo La Campana, en Las Tunas, Cuba, del cual es fundador (junto a los artistas Carlos Pérez Vidal y Óscar Aguirre Comendador, quien esto escribe); y sus exposiciones personales como artista independiente. La primera se inclinaba hacia un perfil de tipo interdisciplinario y social participando en los diferentes proyectos que llevó a cabo el grupo en esta ciudad intentando dinamizar el contexto cultural haciendo partícipe al espectador de estas experiencias. La segunda señalaba ya los matices personales en el campo de la investigación, reflexión y búsqueda en la propia historia del arte, principalmente en la pintura.

Obra de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

No es bueno, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Manuel, poco a poco, fue abandonando el aspecto político que tanto caracterizó a su producción en Cuba (como la de muchos artistas de esa época inconformes con su propio “status” y con la realidad política y social del país, artistas  que conforman hoy la diáspora artística en el exilio) para concentrarse en una obra de carácter  más  personal y universal. Comenzó a explorar las posibilidades que le brindaba el estudio del arte y sus variadas disciplinas para sumergirse en su análisis y su conocimiento y así poder dotar a su obra del asombroso y variado contenido que hoy disfrutamos.

En 1996, para el proyecto ‘Navegantes’, comenté algunas ideas teóricas sobre su obra, su preocupación genuinamente ontológica…”Su prisma abarca desde las más sofisticadas reflexiones filosóficas, teológicas o éticas, hasta las más sencillas historias de amor, romántico nacionalismo o los variados recuerdos de aquella isla (Cuba) que no deja de atraparnos con su hechizo”. Ahora, observo cuánto se ha desarrollado y madurado su obra, cuánto ha acentuado su personalidad en algo más de una década, cuánto tesón pone en su trabajo porque es un artista distante de todos los circuitos comerciales del arte, despreocupado por si es conocida o no su obra, si es adquirida o no en las exposiciones en que participa, sólo trabaja y ama el arte.

Muralla, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Muralla, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Pintor perfeccionista por naturaleza,  se preocupa porque sus piezas  tengan una terminación exquisita. Conviven en ellas el óleo, el acrílico, cristales, elementos de metal y madera confeccionados a mano por él, pero sin llegar a ser completamente “objetuales”. Prefiero hablar de pequeños “iconos modernos”, pequeños libros ilustradores que utilizan la técnica mixta para intentar provocar al espectador, obras de pequeño formato (del que se ha adueñado para sus creaciones) dotadas de un carácter  monumental y de muchos contenidos que logran que el público termine sucumbiendo ante su hechizo, sumergiéndose en ese mar de sensaciones e historia que emana de sus pequeñas creaciones: obras-libros, intimistas y esencialistas.

Paradójicamente, si queremos salir o llegar al final de ese “laberinto” que conforman sus creaciones no siempre la salida está hacia delante, debemos mirar hacia atrás, a veces me parece que es un artista perdido en el tiempo, lo imagino caminando por alguna calle de Florencia, esa ciudad que tanto mencionamos en nuestras conversaciones, camino de su estudio o hacia alguna iglesia de visita u oración. Deberíamos pensar  en los artistas italianos que él tanto admira (Cimabue, Giotto, Masaccio, Fra Angélico, Miguel Ángel, Leonardo, Rafael, Vasari y tantos otros) y en toda la filosofía y la estética de la Italia de esa época: el bajo Medioevo y el Renacimiento.

Malformación, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Malformación, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Quizás sea Giotto (pintor, arquitecto, decorador y escultor italiano) quien más influya en su pintura, no sólo por representar la estética medieval en su trascendente paso al Renacimiento sino también por su estilo, su maestría, la frescura y vida que hay en sus creaciones, la emoción que emana de sus personajes, sus composiciones bellísimas, la espiritualidad de sus temas, su apasionante aproximación al espíritu humano.

La obra de este maestro italiano es tan  intemporal que podríamos encontrar sus influencias no sólo en los grandes artistas posteriores en los que tanto influyó, sino en muchos creadores contemporáneos ya que su legado es inmenso y su obra grandiosa. Reconozco mi atrevimiento al proponer este “paralelismo”, pero sin duda las obras de Manuel sobrepasan ese límite que las convierte en trascendentes, por sus mensajes, sus metáforas, la agudeza de sus ideas y la complejidad de sus personajes.

Baluarte devaluado, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Baluarte devaluado, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Pintor atormentado, admirador también del arte y la música clásica, de la iconografía, la arquitectura y el arte contemporáneo que denote  siempre un trasfondo consistente, Manuel nos invita a realizar un pequeño viaje y detenernos en esas “pequeñas paradas” (que son las obras seleccionadas para esta muestra) para intentar comprender algunas claves de su pensamiento y de su compleja propuesta artística. Nos sacude en cada parada como obligándonos a reconocer nuestra mediocridad y pensar más en esas esencias que intenta mostrarnos, en esas reflexiones y disertaciones sobre tan diversos temas  o problemáticas que pudieran ser (incluso) autobiográficas para cualquiera de nosotros.

Estudioso de los materiales pero también de las ideas, de los soportes y técnicas para conseguirlos, apasionado de los libros y las herramientas, amante de la belleza que nos regala el arte, cronista y polémico (también por naturaleza), nos presenta desde su inconformidad una poética narrativa muy personal, una obra íntima, vulnerable y verdadera, mística por su propia naturaleza.

Constantemente repasa y bebe de la propia historia del arte que tanto le apasiona pero también nos habla de la vida, de la familia, sus afectos, sus sentimientos y sensaciones, acerca de este mundo en el cual nos ha tocado vivir,  mostrándonos un ejemplo de coherencia consigo mismo y con su trabajo, caminando hacia nosotros como si fuese “El Caballero de la armadura oxidada”.

Obra de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Cielo, mar, tierra, de Manuel Martínez Ojea. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Óscar Aguirre

 

Error fatal en el Octubre

Error fatal, de Alberto Adsuara
Octubre Centre de Cultura Contemporània
C / San Fernando, 12. Valencia
Viernes 26 de febrero, 2016, a las 19.30h

Error fatal, de Alberto Adsuara, se presenta en el OCCC, como una mezcla de audiovisual, musical y texto dramático, interpretado por Candela Vera, Andrea Jara e Iván Cervera, con los guitarristas Jordi Císcar y Juan Fernández. El video es obra del propio Adsuara, en el que interviene la actriz Elena Climent, con música de Victoria Contreras y montaje de Manuel Ibáñez y Samuel Navarro.

Error fatal, de Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

Error fatal, de Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

Error fatal narra cómo a partir de la letra de una canción dos hermanas siamesas entablan una conversación inesperada. A una de ellas le sobrevienen ciertas dudas que comienzan a atormentar a las dos. Los principios éticos que dieron lugar a la clandestina organización que ellas dirigen empiezan a tambalearse cuando descubren la posible traición de una de sus empleadas.

Error fatal, de Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

Error fatal, de Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

Con un solo error puede desmoronarse todo el Sistema. Mientras, un pobre hombre nos cuenta perplejo la desgracia que le acaba de suceder. Alguien se ha cebado con él como si de una venganza se tratara, pero todos sabemos que en realidad él no ha hecho nada… malo.

Error fatal, de Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

Error fatal, de Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

 

Aida o la belleza trágica

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo dirección musical de Ramón Tebar
Palau de les Arts Reina Sofía
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 25 y 28 de febrero, y 2, 5 y 9 de marzo de 2016

El amor romántico sigue teniendo enorme tirón. Aida, de Giuseppe Verdi, es un claro ejemplo. Desde hace más de dos semanas ya no quedan entradas para ver en Les Arts la pasión desatada entre Aida y Amneris por el capitán Radamès. “Es una ópera maravillosa de Verdi, padre moral y ético de toda la humanidad”, explicó Davide Livermore, intendente del coliseo valenciano. La “lucha por la libertad” de los amantes verdianos, en un contexto de “brutalidad del imperio para destruir al individuo”, es a juicio de Livermore lo que convierte a la ópera en “universidad de los sentimientos”. Universidad que el intendente defendió como propia de un teatro público que contempla la representación operística “patrimonio de la gente”.

Ramón Tebar, que dirige Aida por primera vez como director principal invitado en Les Arts, incidió en el “conflicto de las pasiones humanas” y en el “imperio faraónico contra el pueblo oprimido” como principales características de una ópera que traslada a la actualidad lo que acontece en el Antiguo Egipto. Un Egipto de “pirámides, elefantes y camellos” que Verdi, no obstante, utiliza para “sintetizar sus más grandes preocupaciones”, entre ellas, recordó Livermore, la de “la nación grande que oprime a la pequeña” y el “abrumador poder de la iglesia sobre todos los estamentos”.

Escena de Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Escena de Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

La venezolana Lucrecia García encarna a la princesa etíope Aida, capturada como esclava al servicio de Amneris (Marina Prudenskaya), hija del faraón. Rafael Dávila es Radamès, el capitán de la guardia egipcia objeto del amor de ambas. “Esta sala va a explotar con tantísimo talento”, subrayó Tebar del amplio elenco interpretativo. Elenco al servicio de una historia de amor trágico que David McVicar pone magistralmente en escena. Lo hace huyendo de lo exótico, porque como señaló Livermore, “con el cine y los parques temáticos” ya no tiene sentido en la actualidad. “Es un melting pot, una mezcla extraordinaria de culturas”, cuya mezcolanza sirve para “poner en alto nivel el poder amoroso, político y religioso de Aida”, afirmó el intendente.

Tebar puso el énfasis en el término con el que concluye la ópera en palabras de Amneris: “La última palabra de Aida es pace (paz)”, refiriéndose con ello a la presión ejercida sobre ciertos pueblos y sus concomitancias con el “problema de los refugiados”. Livermore, deletreando la fotografía de Herbert List que sirve de cartel de la ópera, se refirió a la chica vestida de blanco con un espejo que oculta su rostro como metáfora de Aida. “Es una mujer que no tiene cara, en medio de un desierto, y que viene a representar al esclavo sin rostro como imagen poética de la ópera”. Livermore abundó en esta idea poética afirmando que un teatro público comunica “para el arte, no para vender, para hacer marketing”.

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Imagen cortesía de Les Arts.

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Imagen cortesía de Les Arts.

La ópera en cuatro actos de Verdi se representará en Les Arts el 25 y 28 de febrero y los días 2, 5 y 9 de marzo, recuperando el montaje de McVicar realizado en coproducción con el Covent Garden de Londres y la Ópera de Oslo, que en 2010 estrenaron en Valencia Lorin Maazel y Omer Meir Wellber. “La Marcha del Triunfo no fue representada completa la primera vez”, por razones en las que el intendente no quiso entrar. El nuevo elenco y la versión íntegra de esa escena son las novedades de esta nueva Aida, ópera que, según Livermore, “es siempre un reto para cualquier teatro”.

La “belleza” de la partitura musical y la “brutalidad” de la historia, repleta de violencia (David Greeves figura como maestro de artes marciales) y muerte trágica, hace de Aida un espectáculo de gran potencia y “uno de los super hits de la ópera”, remarcó Livermore, siempre atento a subrayar el carácter público de Les Arts, ahora universidad de los sentimientos que alcanza con Verdi el cum laude.

Escena de Aida, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Escena de Aida, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Salva Torres

El elefante como verdad subjetiva

El elefante en la oscuridad, de Javier Velasco
Galería MisterPink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Inauguración: viernes 12 de febrero, 2016, a las 20.00h
Hasta el 18 de marzo de 2016

Durante mucho tiempo, y más aún cuando la cultura no era accesible a todos, las religiones más primitivas hicieron uso de las parábolas para, de manera oral y sencilla, comunicar o aleccionar acerca de todo tipo de cuestiones que atañían a los hombres. Especialmente aquellas que encerraban un matiz moral o ético.

La muestra del artista Javier Velasco que se presenta el viernes 12 de febrero en la galería Mr Pink, remite en su título a una de las más antiguas y ancestrales de ellas, la parábola del Elefante en la Oscuridad (originaria de la India, y que forma parte del acervo budista, sufí e hindú). En las distintas versiones de la historia, un grupo de hombres, a oscuras, tocan el cuerpo de un elefante para comprender cómo es. Cada uno de ellos toca una parte distinta, pero sólo una parte (el lateral, la trompa, la cabeza, etc.) Luego, cuando comparan sus conclusiones, se dan cuenta, sorprendidos, de que no coinciden en nada.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de galería Mr. Pink.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de galería Mr. Pink.

En su exposición, Javier Velasco se aferra a la esencia de la enseñanza de esta parábola en la que la verdad como absoluto queda desvirtuada sin llegar a convertirse en mentira. Ante la propuesta, las diferentes y diversas percepciones pueden dislocarse (o bilocarse, e incluso, trilocarse) creando así una red de informaciones que curiosamente el espectador deberá encontrar y descifrar.

De este modo, la visión subjetiva frente a la obra artística se convierte en uno de los pilares sobre los que se asienta la muestra. La ficción y la realidad son percibidas de manera diferente por cada uno de los asistentes y tan solo con suma agudeza se podrá desvelar el misterio que encierra una obra en permanente construcción, y donde las redes tienen un importante peso especifico al aunar mundo real y virtual.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Como si de un espejismo se tratara, en la muestra nada es lo que aparenta ser, nada puede ser observado desde un único ángulo, y nadie tiene una percepción global hasta que puedan sumarse todos los datos presentados. La ironía se añade al conjunto como un nuevo sustrato conceptual más de un proyecto que, desde el humor y la crítica (y sin pudores ni temores), pretende hacernos recapacitar sobre un mundo hipervalorado y a la vez denostado por igual: el mundo del arte contemporáneo, en perpetua innovación y evolución las más de las veces, pero incomprendido, o falso retablo de maravillas (por razones extemporáneas), en muchas ocasiones.

El carácter conceptual de esta exposición hace de ella una obra compleja en cuanto a su formulación teórica y plástica , ya que a lo expuesto en la galería hay que sumar un work in progress 2.0 imprescindible y altamente elocuente. Como ocurría en la parábola, el espectador tendrá la suerte de construir su propia narración a partir de sus conocimientos y percepciones, pero esto no tiene por qué garantizarle llegar a percibir al elefante en su totalidad.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Tomorrowland: El lobo de la esperanza

Tomorrowland, de Brad Bird
Con George Clooney, Britt Robertson, Hugh Laurie, Raffey Cassidy
Estados Unidos, 2015

Si hay un rasgo excepcional y admirable de la especie humana es su capacidad de crear relatos. Relatos míticos, filosóficos, científicos, artísticos con los cuales configurar y legitimar las instituciones, los pensamientos y la ética. Relatos que narran nuestro modo de moldear, pensar y crear el presente y el futuro de la humanidad.

Y sobre esta idea se asienta la película de ciencia-ficción Tomorrowland: en la fuerza del relato como espacio para orientar el futuro de la humanidad. Si esa es la premisa, hay una cuestión sobre la que pivota la historia del film de Brad Bird: ¿qué palabras compondrán el contenido del relato que dé sentido a nuestro futuro?

Britt Robertson, George Clooney y Raffey Cassidy en un fotograma de 'Tomorrowland', con la Ciudad de las Artes de Valencia al fondo.

Britt Robertson, George Clooney y Raffey Cassidy en un fotograma de ‘Tomorrowland’, con la Ciudad de las Artes de Valencia al fondo.

Para contestar esta pregunta la película narra la fábula indígena de los dos lobos: “En el mundo hay dos lobos: uno oscuro que habla de desastres y desesperación y otro luminoso que inspira optimismo y esperanza. ¿Cuál vivirá? El que tú alimentes.”

El lobo de la esperanza

Tomorrowland es una anomalía dentro de las películas de ciencia-ficción actuales. En las últimas décadas los filmes de este género se han caracterizado por contar historias apocalípticas. Películas catastrofistas, entrópicas, desesperanzadoras, donde la humanidad se extingue o el planeta tierra desaparece, sin ninguna posibilidad de resurgimiento. Una ciencia-ficción fruto del relato posmoderno que ha configurado el sentido del presente y el futuro de finales del siglo XX y principios del XXI. Sí, un relato posmoderno que ha alimentado durante muchos años al lobo “oscuro” con palabras como descreimiento, relativismo, sospecha, corrupción, avaricia, hasta moldear unos  individuos apáticos y dirigir a la sociedad a la anomia.

Britt Robertson en un fotograma de 'Tomorrowland', de Brad Bird.

Britt Robertson en un fotograma de ‘Tomorrowland’, de Brad Bird.

Tomorrowland critica el pensamiento de este relato posmoderno o, si seguimos con la fabula indígena, lucha contra el lobo “oscuro”. Tomorrowland alimenta al lobo “luminoso” con palabras como ilusión, optimismo, creación, invención, educación, orientadas a la emancipación de la humanidad. Una luminosidad que se refleja no sólo en el obvio mensaje,  sino también en la puesta en escena -iluminación, vestuario…-  que construye.

Tomorrowland no es una buena película, a nivel estético-narrativo. Ahora bien,  es interesante  por ese énfasis que pone en marcar la importancia  de las palabras, de los relatos para insuflar “valor e ilusión” o “cobardía y desesperanza” para  ver la realidad presente y crear nuestro futuro.

George Clooney en un fotograma de 'Tomorrowland', de Bard Bird.

George Clooney en un fotograma de ‘Tomorrowland’, de Brad Bird.

Begoña Siles

Morán: “Hoy la censura es económica no política”

El cura y los mandarines, de Gregorio Morán
Editorial Akal

El término intelectual es relativamente moderno. Fue acuñado en Francia a finales del siglo XIX, durante el llamado affaire Dreyfus, e inicialmente se usó despectivamente para designar a quienes apoyaban al capitán judío, representantes del mundo de la cultura y del arte como Émile Zola, Octave Mirbeau o Anatole France. Más tarde adquirió un significado positivo. La figura del intelectual se entiende como la de un hombre sabio, testigo crítico del poder, una mezcla de Pepito Grillo y mosca cojonera que vigila excesos y abusos, y vela por la ética y el bien común. ¿Qué pasa cuando los intelectuales relajan su función crítica y se dedican a jalear y enaltecer a los poderosos?

Es lo que ha ocurrido estas últimas décadas en España denuncia Gregorio Morán en su último trabajo, un ensayo de 800 páginas, ‘El cura y los mandarines. Historia no oficial del Bosque de los Letrados’ (Akal), que se presentó recientemente en la UNED de Valencia. Un lúcido y exhaustivo repaso a nuestra reciente historia cultural y política, entre 1962 y 1996, concebido desde “la ironía y el sarcasmo más que desde la ira”, dice Morán.

Este trabajo de Morán fue en principio un proyecto para la editorial Crítica, del grupo Planeta, pero un capítulo sobre la Real Academia Española (RAE) en el que se juzga con dureza al anterior director Víctor García de la Concha, algunos de sus integrantes y las normas de la casa, provocó un desencuentro y, finalmente, lo editó Akal.

Portada de 'El cura y los mandarines', de Gregorio Morán. Editorial Akal.

Portada de ‘El cura y los mandarines’, de Gregorio Morán. Editorial Akal.

¿Qué pasó con todos aquellos intelectuales que en los sesenta fueron progres, en los setenta moderados, en los ochenta conservadores y en los noventa carcas? 

Esa evolución se debe en parte a la edad, pero también a que en los sesenta tenían escasos intereses personales que defender y ahora sí los tienen. Los intelectuales de mi generación son ya mayores, piensan en el retiro y se han hecho institucionales. Quieren ser académicos, ganar premios y se preocupan más de medrar que de su propia obra. Entre los últimos intelectuales beligerantes e independientes sólo se me ocurre mencionar a Sánchez Ferlosio, Juan Goytisolo y, por supuesto a Rafael Chirbes.

¿Le guarda rencor a Planeta?

Ningún rencor. Como dice uno de los personajes de El Padrino, no se trata de nada personal, sólo una cuestión de negocios. También un indicio de que hoy día el problema de la censura es económico no político o ideológico.

¿Por qué eligió a Jesús Aguirre , el cura como hilo conductor?

Aguirre fue quizá el más exitoso de los intelectuales de su generación, aunque no el más el brillante. Un personaje fascinante que superó grandes dificultades como hijo que fue de madre soltera, que llegó a ser duque de Alba consorte y estuvo en todas las salsas políticas y culturales de su época. Todo el mundo hablaba mal de él, pero su trayectoria es alucinante. Estuvo en las huelgas mineras del 62, en el contubernio de Munich, y hasta ofició la única misa por Grimau tras ser ejecutado. Dio un giro radical desde la defensa de la lucha armada a ser duque de Alba. Me fascinaba la animosidad que existía hacia Jesús Aguirre, el desdén que sufría por su propio grupo. No le consideraban un igual y, sin embargo, yo le considero el más representativo.

Cultura y poder. ¿Un amor imposible en este país?

El Franquismo despreció la cultura y la Transición tampoco le dedicó mucho interés. Los socialistas  trataron mejor que la derecha a los intelectuales y artistas, pero se cobraron los favores con el tema de la OTAN, que nadie regala nada y menos el poder. También el PP de Aznar tuvo su mandarinato cultural pero esa época no está incluida en mi libro.

Alguna predicción para las próximas elecciones.

Me he equivocado en muchas ocasiones en este aspecto, pero veo con buenos ojos la irrupción de Podemos. No sé si ganarán o no, pero creo que su existencia es positiva porque traen aires y savias nuevos contra una casta imperfecta, corrupta y agotada, incapaz de regenerarse desde dentro.

Gregorio Morán (Oviedo, 1947) es autor de un puñado de libros fundamentales para interpretar la historia cultural y política de la España contemporánea. Entre ellos: ‘Adolfo Suárez: historia de una ambición’,  ‘Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985’, ‘El precio de la transición’, ‘El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo’, ‘Los españoles que dejaron de serlo’, ‘Adolfo Suárez: Ambición y destino’.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

Ética y estética de Roberto Rossellini

Ciclo Roberto Rossellini
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 5 de febrero al 10 de abril de 2015

La Filmoteca de CulturArts IVAC acoge un ciclo de Roberto Rossellini con algunas de sus más sobresalientes películas ahora restauradas. Películas que permiten adentrarse en una filmografía que su propio autor entendía como «vía privilegiada de conocimiento», dada la concepción que Rosselini tenía del cine como arte, el cual permitía «aproximarse con exactitud a la verdadera naturaleza humana». Aproximación que requería, según sus palabras, renunciar «a cualquier forma de búsqueda estética y a una toma de posición personal que reconstruyera otra realidad diferente a la observada».

Ana Magnani en un fotograma de L'amore, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Ana Magnani en un fotograma de L’amore, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Rossellini pensaba que el cine había de ser sobre todo «un vehículo para comunicar ideas» y que las imágenes «deberían ponerse enteramente al servicio de éstas, nunca de una estética». El profesor de la Cátedra de Cine de la Universidad de Valladolid Luis Martín Arias, en uno de sus Escritos, dedicado al cineasta italiano, considera una contradicción entre la teoría y la práctica de Rossellini, puesto que «efectivamente el cine (la imagen audiovisual en general) es ante todo ‘apariencia’ y ‘ficción’, pero no experiencia directa de las cosas». De tal manera que el cine «sólo puede salvar esa instrumentalización, que ejerce sobre la imagen la sociedad de consumo, precisamente cuando alcanza valor estético, algo que paradójicamente rechazaba, al menos teóricamente, Rosselini, al final de su filmografía».

Fotograma de 'Roma, ciudad abierta', de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Roma, ciudad abierta’, de Roberto Rossellini. Filmoteca de CulturArts IVAC.

Martín Arias, citando a Miguel Ángel Laviña, apunta que, no obstante, algunas secuencias del cine de Rossellini quedarán en la retina del espectador «como parte de la memoria del siglo XX». Como por ejemplo: «Pina-Ana Magnani corriendo por las calles de Roma, el niño Edmund escuchando en un gramófono a Hitler entre las ruinas de Berlín o la refugiada Karine-Ingrid Bergman perdida por las laderas del volcán Stromboli». Y agrega: «Es una buena forma de entender la obra de un autor que por vez primera logró conjugar realidad y ficción, Historia y Cine».

Fotograma de 'Alemania, año cero', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Fotograma de ‘Alemania, año cero’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

El Progetto Rossellini, fruto de la colaboración entre Cinecittà Luce, la Cineteca Nazionale, la Cineteca di Bologna y Coproduction Office, ha permitido la restauración de una serie de películas del cineasta italiano, uno de los más influyentes de la historia del cine, al que La Filmoteca dedicó una retrospectiva completa en 2005. Diez años después, los espectadores tienen la oportunidad de disfrutar de la restauración en DCP de algunos de los títulos más emblemáticos de Rossellini. Esta es la lista del ciclo de películas que durante dos meses se proyectarán en la Sala Berlanga.

‘Roma, ciudad abierta’ (Roma, città apera, 1945). Durante la ocupación nazi de Roma, la Gestapo persigue al ingeniero Manfredi, jefe de la Resistencia, que contará con la ayuda de un camarada tipógrafo a punto de casarse y del cura Don Pietro.

‘Stromboli, tierra de Dios’ (Stromboli, terra di Dio, 1949). Para escapar de un campo de concentración, una mujer lituana acepta casarse con un pescador de la pequeña isla de Stromboli, que se convertirá en otra prisión para ella.

‘Paisà’ (1946). Película de seis episodios, ambientada durante la Segunda Guerra Mundial en Sicilia, Nápoles, Roma, Florencia, Romaña y los Estuarios del Po, y cuyo objetivo es ofrecer el retrato de un pueblo en lucha por su libertad.

Fotograma de 'El general de la Rovere', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Fotograma de ‘El general de la Rovere’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

‘El general de La Rovere’ (Il genérale della Rovere, 1959). En 1943, en Génova, un estafador aprovecha la ocupación para sacar dinero a las familias de algunos prisioneros. Cuando los alemanes le arrestan, le ofrecen asumir el papel de un general de la Resistencia para obtener información de los prisioneros políticos.

‘Alemania, año cero’ (Germania, anno cero, 1947). En el Berlín de posguerra, un ex nazi inculca a un niño, que vive con su padre enfermo, la idea de que sólo los fuertes tienen derecho a sobrevivir.

‘La máquina matamalvados’ (La macchina ammazzacattivi, 1952). De camino a una localidad costera, un grupo de americanos atropella a un vagabundo que desaparece por arte de magia. El misterioso personaje reaparece en el pueblo, donde es confundido con San Andrés.

Fotograma de 'Te querré siempre', de Roberto Rossellini. La Filmoteca de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Te querré siempre’, de Roberto Rossellini. La Filmoteca de CulturArts IVAC.

‘Te querré siempre’ (Viaggio in Italia, 1953). Un matrimonio inglés viaja a Nápoles para gestionar la venta de una villa que un pariente les ha dejado como herencia. En ese entorno ocioso, lejos de las preocupaciones de la vida cotidiana, pronto se produce una crisis en la pareja.

‘Ya no creo en el amor’ (La paura. Non credo più a l’amore, 1954). Una mujer casada que tiene un amante comienza a recibir amenazas de una joven que le pide que confiese su infidelidad a su marido.

India, matri bhumi (1958). Un documental que introduce elementos de ficción para representar aspectos de la vida en la India a finales de los años 50.

‘El amor’ (L’amore, 1948). Film compuesto por dos episodios protagonizados por Anna Magnani: «El milagro», en el que ella se imagina que conoce a San José y se enamora de él, y «La voz humana», en la que una mujer mantiene una conversación telefónica con su ex amante.

Ingrid Bergman en un fotograma de 'Stromboli', de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.

Ingrid Bergman en un fotograma de ‘Stromboli’, de Roberto Rossellini. IVAC La Filmoteca.