Fernando Sinaga se hace eco de la vida dañada

La vida dañada, de Fernando Sinaga
Aural Galería
C / Labradores, 17. Alicante
Inauguración: sábado 9 de julio, a las 20.00h
Hasta el 24 de septiembre de 2016

La vida dañada, La vida extraña y La vida ausente componen una trilogía expositiva de la obra producida por Fernando Sinaga en los últimos cinco años. El corazón de los muertos, 2012-2014, es una obra que se halla conectada directamente con la exposición que realizó Sinaga en Salamanca en el año 2012, La vida extraña. Esta obra fue realizada a lo largo de dos años y forma parte de la trilogía expositiva antes mencionada; un conjunto de exposiciones donde aparecen diferentes obras asociadas a la muerte (La muerte súbita, 2005; La vida extraña, 2012; Los consejos ciertos, 2012; Los últimos días, 2012; Todestrieb, 2012; Más allá del principio del placer, 2013; La muerte del cuerpo y la desaparición del alma (brandea), 2005-2015 y Algo se acaba, 2013).

El corazón de los muertos forma parte de la exposición La vida dañada y es una obra que se produce como una escritura irracional conectada con el más allá. Un cuerpo encriptado, automático e indicial donde la huella y la sombra caminan hacia un espacio funerario en el que emergen advertencias y premoniciones que viven en las formas arcaicas del ritual de un psicopompo.

Fernando Sinaga habla de su propia obra en los siguientes términos:

«Existen momentos súbitos que exudan conflictos. Son transferencias inscritas en ciclos donde lo subjetivo atado por lo político se desangra. Momentos, donde todo sucede como un vertedero de afecciones que anticipan y prefiguran las crisis internas de lo social.

En la situación actual, el arte como dispositivo emocional dibuja un mapa psíquico que trata de paliar el trastorno mental de nuestro tiempo. Una membrana fotosensible de procesos psicopolíticos instalados en una subjetividad precaria e indefensa.

Al capitalismo productivo ya solo le interesa la impotencia social y la crisis del sujeto. Un sujeto infartado, dañado y quebrado que sea incapaz de reaccionar frente a las condiciones y las exigencias actuales. Vivimos ya en un avance hacia una concepción de la vida que actúa desde una globalización de sesgo productivista y consumista que conviene al actual sistema opresivo. El arte entretanto subsiste abarrotado de conflictos inscritos en una subjetividad dañada.

La época presente actúa como la horma donde se configura segundo a segundo un adoctrinamiento social y educativo que intenta doblegar al sujeto a través de un estatuto laboral que incorpora recortes sociales cada vez más duros. Unas condiciones y exigencias que están desactivando cualquier posibilidad de protesta y emancipación».

Obra de Fernando Sinaga. Imagen cortesía de Aural Galería.

Obra de Fernando Sinaga. Imagen cortesía de Aural Galería.

 

Las fotografías necrófilas de Mario Pardo

Polvo serán, más polvo enamorado, de Mario Pardo
Palacio de los Condes de Gabia
Plaza de los Girones, 1. Granada
Hasta el 9 de noviembre

La exposición de Mario Pardo, que lleva por título ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’ reúne una selección de fotografías tomadas en algunos de los cementerios europeos monumentales más importantes. “Se concentra en el tema de la relación inextricable entre Eros y Tánatos, vínculo presente en toda la historia de la cultura occidental. Como ya demostró Freud, la vida humana es una lucha constante entre el principio del placer (Eros) y el de la muerte (Tánatos): estos impulsos están enlazados de una forma tan intricada que resultan imposibles de diferenciar”, según explica en el catálogo de la exposición Vita Fortunati, de la Universidad de Bolonia.

Fotografía de Mario Pardo en la exposición 'Polvo serán, mas polvo enamorado'. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

Fotografía de Mario Pardo en la exposición ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

El título de la exposición, continúa diciendo Fortunati,  está “tomado del verso final de un soneto de Francisco de Quevedo”, y “nos revela que el deseo hacia la persona amada, al tiempo que esconde un instinto de muerte, también supera y trasciende la misma muerte. El alma dejará el cuerpo en la tierra, pero su memoria permanecerá intacta; aunque se hará ceniza, esta quedará llena de sentimiento; se tornará en polvo, pero polvo todavía enamorado”.

Roberto Grandi se refiere en el mismo catálogo a que “en el fondo de cada buena fotografía se encuentra algo escatológico: algo alude a la visión y a la elección del tiempo, y al hecho de existir una relación sin salida con el fin del tiempo”. De ahí que tras observar las fotografías de Mario Pardo, Grandi afirme haberlas “des-imaginado, he intentado captar algunos conceptos esenciales de este encuentro que ha ocurrido entre los pasos de Mario, el instante fotográfico, la escultura, el espacio funerario y, con sordina, algo relacionado con el morir”.

Fotografía de Mario Pardo en la exposición 'Polvo serán, mas polvo enamorado'. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

Fotografía de Mario Pardo en la exposición ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

Fortunati señala que esa “tensión entre vida y muerte, luz y sombra, tan presente en el Seiscientos barroco, se encuentra asimismo en el siglo sucesivo donde parece perfilarse una doble actitud: por un lado está el intento, promovido por los philosophes y de las élites occidentales en general, de considerar por un lado la muerte como un hecho natural y quitarle el sentido de terror y miedo que le había atribuido la religión; por el otro la muerte seguía siendo percibida como el escándalo decisivo de cualquier aventura humana”.

“No es casualidad que Pardo haya elegido unas esculturas que ponen de relieve el eros, la sensualidad y la belleza del cuerpo porque ellas son una representación simbólica de su caducidad y de lo efímero. Sobre las tumbas se yerguen hermosísimas figuras femeninas de largas cabelleras, vestiduras y paños que perfilan sus formas sinuosas. Del mismo modo las elegantes figuras de los ángeles andróginos de anchas alas ponen de manifiesto una sensualidad erótica penetrante, que se halla también en las figuras que representan el sufrimiento y dolor de Cristo”, destaca Fortunati en el catálogo de la exposición.

Detalle de una de las fotografías de Mario Pardo en la exposición 'Polvo serán, mas polvo enamorado'. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia. Diputación de Granada.

Detalle de una de las fotografías de Mario Pardo en la exposición ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia. Diputación de Granada.

Y añade: “La misma bipolaridad entre una fascinación hacia la representación analítica de la muerte y el horror por la descomposición del cuerpo está presente asimismo en nuestra cultura contemporánea. La estética de la muerte, su expresión y puesta en escena han producido un imaginario macabro, necrófilo en sus formas extremas, que disimula la voluntad de remover el tabú y el horror de tener que morir. La muerte como espectáculo atractivo y cargado de erotismo es una clave de la posmodernidad, así lo ilustran películas tales como ‘Crash’ (1996) basada en la novela de James G. Ballard y novelas como ‘A Matter of Life and Sex’ (1991) de Oscar Moore”.

Fotografía de Mario Pardo para la exposición 'Polvo serán, mas polvo enamorado'. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.

Fotografía de Mario Pardo para la exposición ‘Polvo serán, mas polvo enamorado’. Imagen cortesía del Palacio de los Condes de Gabia de la Diputación de Granada.