Así que pasen cinco años

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Juan Carlos Garés (gerente de Sala Russafa y confundador y administrador de Arden Producciones)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

Un lustro da mucho de sí, pero como todos sabemos, el tiempo es lo más relativo que podamos tener entre las manos; o mejor dicho, es tan relativo que se nos escurre entre los dedos, como si de agua se tratara.

Y el tiempo, cuando lo relacionamos con el ámbito cultural, puede ser más particular y relativo si cabe, pues lo que parece un gran avance en el logro de estructuras, de creación de nuevos estilos, de obtención de libertades… puede resultar en realidad un ínfimo paso adelante. O hacia atrás.

Cualquier sociedad puede medir su desarrollo en la medida en que sus habitantes consumen cultura; al menos es uno de los parámetros habituales y difundidos para calibrar si un país crece o no en desarrollo.

Y me pregunto, ¿es proporcional el consumo de cultura con el índice de desarrollo en nuestro país? ¿La evolución moral y el cuidado de los valores crece a medida que asciende el interés por el conocimiento? Seguramente me estoy poniendo muy profundo y el tema es más para un ensayo sobre sociología que para un escueto artículo de opinión que pretende poner en valor las iniciativas culturales, esas que reman contra corriente y que, a pesar de ello, consiguen llegar a mar abierto y navegar… Así que, mejor pensemos que efectivamente el consumo cultural nos hace mejores, que nuestro país crece cuanto más se cuida y fomenta la cultura y que la involución moral en las libertades es solo un fugaz y pasajero momento en nuestra evolución. Y dejemos los estudios socio-filosóficos para quien corresponda.

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

En nuestro último lustro hemos vivido (y vivimos) una inusual eclosión cultural. Aunque habría que analizar si ha sido (y es) consecuencia de nuevas infraestructuras, programas e intenciones políticas, o simplemente responde a una silenciosa revolución/revulsión ante la nulidad de incentivos y el desprecio sistemático por el fomento de lo intangible: el pensamiento.

En la cultura escénica –a la que yo pertenezco y en donde milito– asistimos a un impetuoso relevo generacional, ávido de cambios y hambriento de nuevos caminos para los agentes activos (los que crean, ellos y ellas) por los que transitar, pidiendo con vehemencia un hueco para sus creaciones. En realidad, en cualquier ámbito de la Cultura ocurre algo parecido; un momento de cambio nacido, seguramente, de la precariedad absoluta, que se define con la denuncia, la acusación y el hartazgo. Un cambio con un fuerte aroma contestatario que irrumpe con paso firme y que rechaza cualquier perfume a anterior. Y no es para menos, es comprensible. Durante más de tres décadas hemos ido cimentando las estructuras creativas en terrenos fangosos que han hecho que edificios aparentemente sólidos se tambaleen y muestren ahora sus muchas grietas.

Una sociedad repleta de iconos surreales seguramente propicia que el surrealismo se prodigue, a pesar de que sus metáforas cuesten mucho de entender. Como un drama lorquiano, en el que, a día de hoy, nos cueste comprender sus símbolos y sus claves. Es el momento del triunfo de lo básico, de lo evidente, lo explícito, frente a la sutilidad de la reflexión, frente a los mensajes subliminales que invitan al cambio íntimo. También la pugna entre lo artificioso y lo hiper-naturalista; entre lo disfrazado y lo desnudo.

Una amiga con la que disfruto mucho conversando opina que la realidad que se vive en nuestra céntrica capital es bien diferente a la de “las provincias”, su periferia. Posiblemente no le falte razón y la evolución de las artes en los micro-universos periféricos sean para analizar aparte, sin comparativas, sin competiciones.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

Hace diez años, después de veinticinco de profesión, empezamos a construir un teatro en un barrio de Valencia donde hacía décadas que ya no existían las artes escénicas; un barrio en cambio, en el que hubo una gran tradición teatral, donde llegaron a convivir una decena de teatros y ateneos en los que regularmente se consumía cultura. Y en medio de ese desierto, ya sin nostalgia por lo que hubo, creamos un lugar para intentar resucitar el gusto por la escena. Tras ocho temporadas hiperactivas, seguimos en el empeño… Pero lo nuestro, ya se sabe, es vocacional. Además, nosotros nacimos sin demasiados referentes directos, cogiendo el testigo de valientes teatros universitarios de los setenta, a los que conocimos solo de refilón. Y sin proponérnoslo, sin desearlo ni quererlo, mi generación se convirtió en referente para los que venían detrás. ¡Menos mal que no éramos conscientes de esa responsabilidad!

Ha pasado el tiempo y con la mirada que te otorga la distancia, intentas analizar el presente. Y el pasado reciente. Los últimos cinco años creo que han sido detonante de un paso de época y, por tenerlo tan cerca, tan próximo, aún nos cuesta ver que estamos inmersos en pleno proceso de cambio; pero el cambio es imparable, lento pero incansable, irreversible. Relevo de generación, de género y de generales. Los referentes se cuestionan. Nuevos patrones para nuevos horizontes.

Por eso los y las emprendedoras de nuestros ámbitos culturales deben tener ese valor añadido de combatientes en tierra hostil. Los que han demostrado su permanencia con resistencia zen y los que irrumpen queriendo demostrar que tienen mucho que contar. Porque el compromiso es la fórmula mágica, la que en verdad crea ese tejido mestizo tan necesario. Pero a unos y a otros solamente les es deseable la calma que equilibra al creador airado, esa que te abre el horizonte y te permite relativizar tu lugar en el mundo.

Cinco años no es nada. Y es mucho. Felicidades.

‘Shakespeare en Berlín’, de Arden Producciones.

Juan Carlos Garés

Conexiones escénicas en Tercera Setmana

IV Festival Tercera Setmana
Diversas sedes
Castelló, Alicante y València
Del 6 al 15 de junio de 2019

El festival internacional Tercera Setmana se celebrará en Castelló, Alicante y València del 6 al 15 de junio y volverá con el compromiso de cumplir con uno de los principios que lo vio nacer: convertir a la Comunidad Valenciana en el centro de las artes escénicas durante la primera quincena del citado mes.

Una treintena de espectáculos, que se podrán ver tanto en calle como en salas y teatros, forman el grueso de la programación de esta nueva edición del certamen. Además, el festival no sólo se ciñe a la exhibición, sino que apuesta también por la coproducción y por la relación con otros programas de fomento de la creación como Graners de Creació, con un total de dos coproducciones y dos apoyos a la creación.

Un instante de la escenificación de ‘Fémina. Las mujeres mueven el mundo’, de Maracaibo Teatro, durante Tercera Setmana 2018. Fotografía cortesía del festival.

En esta edición, los talleres son una pieza clave. En los barrios valencianos de El Grao y Nazaret se realizarán dos talleres de escena social. En el barrio de El Grao tendrá lugar el taller impartido por la compañía Animasur que arrancará el día 5 de junio y culminará con el espectáculo de calle ‘Buenas noches Europa’ el día 8. Con el rigor del teatro físico y la frescura de la danza, pretende sumar a actrices y actores del barrio para provocar cercanía al espectador. La pieza pretende abrir una oportunidad al razonamiento, a enfrentarnos a lo desconocido y a los desconocidos.

Por su parte, la coreógrafa y bailarina Mey-Ling Bisogno preparará ‘Peepbox 350º. Soldados de franela’ con voluntarios del barrio de Nazaret que quieran formar parte del coro de una pieza de danza como acto de resistencia. La obra se estrenará el 15 de junio, día que clausurará la cuarta edición de Tercera Setmana.

Imagen de una de las obras que formarán parte de la programación de Tercera Setmana. Fotografía cortesía del festival.

Otro de los puntos fuertes del festival es CONEXIONES, apartado dedicado a los profesionales. Dramaturgos, directores, actores, actrices y distintos estudiosos del acontecer teatral podrán asistir al seminario impartido por Sergio Blanco, dramaturgo y director teatral franco-uruguayo que ha pasado por los principales festivales de todo el mundo. ‘La autoficción: decirse en escena’ es un taller coordinado y articulado por este gurú de la autoficción en torno a los múltiples desafíos, riesgos y problemáticas que dicho tema de decirse en escena supone y propone en las artes escénicas. Se desarrollará en tres jornadas de 5 horas en la sede de la SGAE (Blanquerías 6, València).


Diferentes localizaciones urbanas para el desarrollo de las piezas de Artes de Calle serán grandes protagonistas de la programación del festival, pero también salas y teatros de Alicante, Castelló y València serán sedes de la semana grande de las artes escénicas en nuestra Comunidad: Teatre Arniches de Alicante; el Refugi Antiaeri, Teatre del Raval y Teatre Principal en Castelló; y SGAE, Teatre Principal, Centre del Carme de Cultura Contemporània, Sala OFF, La Mutant y el Palau de la Música en València.

Tercera Setmana es una iniciativa de AVETID, con la colaboración de la Generalitat Valenciana, Institut Valencià de Cultura (IVC), Turisme Comunitat Valencina, Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), IVACE, IVAJ, Ajuntament de València, La Mutant, Palau de la Música, Diputació de València, Ajuntament de Castelló, Ayuntamiento de Alicante, Fundación SGAE, RENFE, ADIF, EMT y Metrovalencia.

Imagen de una de las obras que formarán parte de la programación de Tercera Setmana. Fotografía cortesía del festival.

MAKMA

Artes Vivas y heterodoxas en Dansa València

XXXII Dansa València
IVC Teatro Principal, Teatro Rialto, Sala Matilde Salvador, Carme Teatre, Espacio Inestable, TEM, Espai Rambleta, La Mutant, CCCC y Plaza del Patriarca
Hasta el 14 de abril de 2019

Una de las novedades de esta edición del festival Dansa València es su apertura a las Artes Vivas, un territorio transversal que huye de las etiquetas y que quiere generar preguntas alrededor de la creación contemporánea más heterodoxa.

Dansa València. MAKMA

La cuarta jornada del festival, la del viernes 12 de abril, la protagonizan tres propuestas que huyen de las etiquetas convencionales: ‘Fucking Stage’, de Santiago Ribelles Zorita; ‘Likes’, de Nùria Guiu; y ‘Crisálida (o la venganza de Leteo)’, de Antes Collado.

‘Fucking Stage’, a las 18:00 en la Sala Matilde Salvador de La Nau, es una propuesta del coreógrafo y director escénico Santiago Ribelles que indaga en los convencionalismos del teatro y la danza, y en la relación entre la pieza artística que se representa y el espectador que la contempla.

La manera de interpretar (o de leer) lo que hay sobre el escenario es la idea general que preside ‘Fucking Stage’, que interactúa con los espectadores a través de diferentes mensajes escritos en una pantalla, recurriendo a lugares comunes en los discursos sobre danza, teatro, arte o política.

Un instante de la propuesta coreográfica ‘Fucking Stage’. Fotografía cortesía de Dansa València.

Un instante de la propuesta coreográfica ‘Fucking Stage’. Fotografía cortesía de Dansa València.

La bailarina barcelonesa Nùria Guiu presenta su nueva performance ‘Likes’ en la Sala Carme Teatre mañana a las 20:00. Una reivindicación del cuerpo a cuerpo frente a la intoxicación de Internet. Una performance con base antropológica y movimientos extraídos de vídeos populares de YouTube, donde, eso sí, el espectador tendrá que sacar sus propias conclusiones.

El último proyecto de la compañía Antes Collado gira en torno a la noción de cuerpo marginal y a la creación de mundos escénicos metafóricos. ‘Crisálida (o la venganza de Leteo)’ busca recuperar la potencia de la naturaleza más perversa y propone la restitución de viejas formas olvidadas que, paradójicamente, son capaces de generar nuevas maneras de vivir.

Nùria Guiu durante un instante de su performance ‘Likes’. Fotografía cortesía de Dansa València.

Nùria Guiu durante un instante de su performance ‘Likes’. Fotografía cortesía de Dansa València.

El cómico y oscuro muro de La Teta Calva

‘El muro’, de La Teta Calva
Teatro Principal
Barcas 15, València
Del 29 de marzo al 7 de abril de 2019

El Teatro Principal de València presenta, del 29 de marzo al 7 de abril, el estreno absoluto de ‘El muro’, la nueva producción de la compañía La Teta Calva.

La pieza es un texto original de María Cárdenas (premio MAX autora revelación 2017, ‘Síndrhomo’) y Xavo Giménez, quien además firma la dirección y forma parte del reparto que completan Merce Tienda, Leo de Bari y Carles Chiner. El equipo artístico lo conforman Joan Miquel Reig (vestuario), Marc Gonzalo (iluminación), Pasqual Rodrigo (Sonido) y Antoni Sendra (PODENCO audiovisual).

El muro. MAKMACon ‘El muro’ continúa el trabajo de la compañía en su línea de mezclar la comedia con la oscuridad de la vida, con personajes que están en su límite vital, y utiliza el lenguaje musical con una intención irónica. Nos habla del aislamiento de las personas de ese dolor, mezclado con un humor punzante, que provoca cierta incomodidad ante la risa.

La obra, basada en ‘The Wall’, del grupo británico Pink Floyd, se deja llevar por el oscuro mundo de Pink, el protagonista del disco de 1979. En este caso no es Pink, sino Rosi, una artista en horas bajas que ha firmado su redención. Una víctima más de bombardeo diario.

“Rosi se esconde entre las cortinas mugrientas de un destartalado y bizarro motel de carretera entre Cuenca y Madrid. Las paredes de su habitación son el muro que la separan del mundo. Son su paredón. Apenas hay un ventanuco por donde respirar.

Rosi está de camino para su final y ha parado un rato para descansar. Nos daremos un viaje por su pasado en el que ha ido amontonando ladrillos. Desde la escuela violenta, pasando por la madre protectora hasta el padre ausente e idolatrado. Un tabique indestructible que frena cualquier sueño”.

Un instante de la representación de 'El muro', de La Teta Calva. Fotografía cortesía del IVC.

Un instante de la representación de ‘El muro’, de La Teta Calva. Fotografía cortesía del IVC.

La compañía La Teta Calva la forman el tándem María Cárdenas y Xavo Giménez y “nace de la necesidad de lanzarse al vacío, de buscar y encontrar nuestro propio espacio aunque tengamos que morir en el intento. Nuestro teatro parte de lo íntimo para llegar y salpicar lo mejor posible al espectador”.

Con esta declaración de intenciones vienen ofreciendo sus propias producciones desde 2014, en las que han abordado tanto proyectos escénicos para público intantil/familiar (‘El Oro de Geremías’, ‘Las Aventuras de T. Sawyer’, ‘El tambor de Cora’), como para público adulto (‘Llopis’, ‘Pénev’, ‘Síndrhomo’, ‘¿Qué pasó con Michael Jackson?’). Durante este tiempo han conseguido un significativo reconocimiento en las artes escénicas, como demuestra el amplio palmarés que les avala.

Un instante de la representación de 'El muro', de La Teta Calva. Fotografía cortesía del IVC.

Un instante de la representación de ‘El muro’, de La Teta Calva. Fotografía cortesía del IVC.

Renovación y actualidad en Dansa València

XXXII Dansa València
IVC Teatro Principal, Teatro Rialto, Sala Matilde Salvador, Carme Teatre, Espacio Inestable, TEM, Espai Rambleta, La Mutant, CCCC y Plaza del Patriarca
Del 9 al 14 de abril de 2019

El renovado festival del Instituto Valenciano de Cultura, Dansa València, que se celebrará del 9 al 14 de abril en diversos espacios de la ciudad, ha presentado en rueda de prensa la programación de su XXXII edición. La presentación ha contado con la participación de Mar Jiménez, directora del festival; Roberto García, director de IVC Escéniques; Josep Policarpo, director Teatre Escalante-Diputació de València; y Bernard Gaspar, de Acción Cultural del Ayuntamiento de València.

“Presentamos una nueva y pujante edición de Dansa València, después de haber recuperado su formato original hace dos años y que emerge impulsando la actualidad de la danza tanto nacional como valenciana”, apunta Jiménez, directora del festival. Una edición que acogerá el trabajo de 26 compañías (12 valencianas y 14 del Estado español), 29 representaciones, siete espectáculos de calle y ocho estrenos absolutos.

Imagen del espectáculo 'Keep Going', de la compañía de danza La Macana. Fotografía de Gorka Bravo, cortesía de Dansa València.

Imagen del espectáculo ‘Keep Going’, de la compañía de danza La Macana. Fotografía de Gorka Bravo, cortesía de Dansa València.

Desde su inauguración en 1988, el festival se convirtió en un referente de la danza contemporánea del Estado español, donde numerosas compañías y artistas muestran sus proyectos más recientes y visibilizan la actualidad de la danza, tanto española como valenciana.

Durante seis días, del 9 al 14 de abril, Dansa València contará con una programación innovadora abierta a todos los públicos y con el objetivo de convertir València en “punto de encuentro del sector escénico, con el objetivo de compartir nuevas propuestas e imaginar nuevos territorios para la danza”, señala la directora del festival.

Mar Jiménez ha destacado los tres elementos clave que suponen una novedad en el desarrollo del festival. En primer lugar, el protagonismo de la música y el sonido en directo de los montajes, convirtiéndolos en el eje temático que conducirá la gran diversidad de formas de expresión que se podrá encontrar en todas las creaciones de esta edición.

Una segunda novedad es la gran apuesta por los proyectos pedagógicos. Dansa València inicia una colaboración con diferentes Conservatorios Superiores de Danza de todo el país para intercambiar experiencias educativas. Asimismo, Roberto García, director de IVC Escéniques, ha comentado el proyecto didáctico ‘Dansem’, una iniciativa del Institut Valencià de Cultura vinculada a la reactivación del Espai La Granja de Burjassot y dirigida a estudiantes de Educación Secundaria.

Imagen de la obra 'Canvas of bodies', de Taiat Dansa. Fotografía cortesía de Dansa València.

Imagen de la obra ‘Canvas of bodies’, de Taiat Dansa. Fotografía cortesía de Dansa València.

Un centenar de alumnos de los IES Vicent Andrés Estellés y Comarcal de Burjassot, guiados por los coreógrafos Idoya Rossi y Ramón Baeza, mostrarán en la Rambleta una creación coreográfica a partir de los movimientos generados por ellos. La Banda Juvenil de la Unió Musical l’Horta de Sant Marcel·lí se une al proyecto, interpretando la música en directo.

El tercer proyecto pedagógico es el de ‘Coreografías de la miradas tránsitos’, un proyecto de investigación artística que trata de indagar las relaciones entre el cine y la danza, que se podrá ver en el CCCC.

Como tercera novedad, el festival se abre a las artes vivas, un territorio transversal que huye de las etiquetas y que quiere generar preguntas alrededor de la creación contemporánea más heterodoxa.

Con la firme voluntad de crear una red de diálogo para construir, cada vez más en relación, el festival de danza y artes vivas de la ciudad, Dansa València se expande por diferentes espacios de la ciudad, favoreciendo de este modo la ampliación de nuevos públicos en distintos distritos de València. Así pues, el festival contará con los espacios del IVC Teatro Principal y Rialto; la Sala Matilde Salvador, el Carme Teatre, Espacio Inestable y el TEM. Y se incorporan Espai Rambleta, La Mutant y el CCCC. Las actuaciones de calle se realizarán en la Plaza del Patriarca

Al igual que en ediciones anteriores, Dansa València facilitará el encuentro entre profesionales de procedencia local, nacional e internacional.

Animal de sequia, de Sol Picó. Imagen cortesía de Dansa Valencia.

Animal de sequia, de Sol Picó. Imagen cortesía de Dansa Valencia.

Las confesas desdichas de ‘Cinco horas con Mario’

‘Cinco horas con Mario’, de Miguel Delibes, dirigida por Josefina Molina
Sabre Producciones y Pentación Espectáculos
Con Lola Herrera
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 3 de febrero de 2019

El Teatro Olympia de València acoge, hasta el próximo domingo 3 de febrero de 2019, ‘Cinco horas con Mario’, ínclita adaptación de una de las obras de referencia del escritor vallisoletano –y otrora académico– Miguel Delibes, bajo la sempiterna dirección de Josefina Molina y el conspicuo protagonismo de Lola Herrera.

Erigida en un ineludible clásico de la escena contemporánea española, la presenta gira –que circula, de nuevo, tras la congratulaciones por el quincuagésimo aniversario de la publicación de la novela en 1966– cursa una tercera versión que atisba 2020 como horizonte definitivo, aupada por el natural, inmaculado y octogenario atletismo de la actriz castellana, cuya etapa de madurez curricular parece haberse forjado en asociación con la deriva de esta perenne función, desde que las céntricas y montepías tablas madrileñas del Marquina alumbraran su controvertido estreno en pleno y transicional otoño de 1979.

Lola Herrera, como Carmen Sotillo, durante un instante de la representación de 'Cinco horas con Mario'. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Lola Herrera, como Carmen Sotillo, durante un instante de la representación de ‘Cinco horas con Mario’. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Carmen Sotillo (Lola Herrera) prosigue paseando, cuatro décadas después, ese soliloquio de velatorio doméstico y crepuscular, propicio para el monólogo confeso frente al difunto, cuya relación marital ejemplifica un lúgubre acervo de inquinas y desdichas, soledades vívidas y recriminaciones póstumas, náuseas, contrición, adulterios inconsumados y soterradas lujurias.

“Aparte de desempeñar un papel determinante en la trama, son seres presionados por el entorno social, víctimas de la ignorancia, la política, la organización, la violencia o el dinero”, aseveraba Delibes acerca de buena parte de la nómina de personajes que puebla el cosmos de su narrativa. De este modo, Menchu y Mario ilustran, huérfanos de excesos escenográficos, el testimonio arquetípico de los antagonismos de la burguesía media de provincias en la adusta, lóbrega, católica y opresiva España de los años sesenta.

En reprobatorias palabras de Carmen a las citas bíblicas que parecen orientar las inquietudes del difunto, Mario encarna la figura de un introspectivo catedrático de instituto, zaherido por frustraciones literarias y una sospechosa y social religiosidad posconciliar, cuyo vituperado sentido de la dignididad y de la justicia social lo hubieron transformado en un marido taciturno, estéril frente las necesidades y aspiraciones tradicionales, económicas, religiosas y románticas de su esposa, paradigma y dechado esta de heredadas y tópicas virtudes inmovilistas y anhelos de la clase media del momento.

Las ineludibles transformaciones etopéyicas y culturales, acaecidas desde su publicación y ulterior adapatación teatral, han posibilitado superar el incipiente maniqueismo que exudaba el troquel de sus personajes, tal y como el propio Delibes indicaba en la nota del autor para la edición de 2008 de su novela: “Mas fueron suficentes unos años para que las cosas empezaran a cambiar. Los lectores ya no se mostraban unánimes en sus juicios: Mario no era el bueno ni Menchu la mala. ¿Por qué iba a ser bueno Mario? ¿Por qué mala Menchu? ¿Por haber recibido una educación trasnochada? Pero Mario, tan entregado a su causa, no entendió a su esposa, que, con muy poco esfuerzo, se hubiera puesto de su lado (…) De todo esto me doy cuenta ahora. En su momento estaban muy próximos y pesaban mucho los papados de Juan XXIII y Pablo VI. Ante la torpeza ajena, los partidarios de aquéllos se irritaban antes que disculparla, aunque la ingenuidad no merecía este castigo”.

Sin embargo, esa misma metamorfosis y evolución del mapa de inquietudes y costumbres ha convertido, por momentos, su primogénita causticidad y humor críticos en liviana hilaridad e hiperbólica mojiganga. No obstante, a pesar de estos signos reumatoides de su osamenta, ‘Cinco horas con Mario’ pervive, por pluma y devenir, en el imaginario presente de consecutivas generaciones de espectadores que han tenido (y aún atesoran) la fruición de aclamar la sobrecogedora prosodia de Lola Herrera.

La actriz Lola Herrera durante un instante de la representación de 'Cinco horas con Mario'. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

La actriz Lola Herrera durante un instante de la representación de ‘Cinco horas con Mario’. Fotografía cortesía del Teatro Olympia de València.

Jose Ramón Alarcón

Sala Russafa inicia su octava temporada

VIII temporada de Sala Russafa
Avance de programación
Sala Russafa
Denia 55, València
Octubre de 2018

Sala Russafa abre temporada bajando el telón. El Teatro de Ruzafa acoge la despedida de los escenarios de ‘Matar al Rey’, uno de los últimos espectáculos de la formación valenciana Arden Producciones, que ha vivido una larga gira de cuatro años que recientemente la ha llevado a Oporto y Braga.

Tras cerca de 80 funciones en las que ha visitado gran parte de la Comunidad Valenciana (Alicante, Alzira, Sagunto, Santa Pola, Mostra de Teatre d’Alcoi, Vila Real…) y España, con temporadas en Barcelona, Sevilla y Vitoria, además de participar en programaciones de destacadas citas como el Festival Internacional de Teatro de Málaga, la Muestra de Teatro Clásico de Lugo o el Festival de Teatro Clásico de Cáceres.

Una larga vida para la historia de un rey que aparece muerto sin motivos aparentes de salud ni nuestras de violencia. Basada en la biografía de Enrique IV, tachado de impotente y al que acechaban su hermana Isabel (futura Isabel I de Castilla, La Católica); su mujer, la portuguesa Juana de Avis y Aragón; junto al amante de ésta y valido de rey, Beltrán de la Cueva. Una cohorte que conspira alrededor de su muerte y un médico judío que trata de impedirla.

Un instante de la representación de 'Matar al Rey', de de la formación valenciana Arden Producciones. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

Un instante de la representación de ‘Matar al Rey’, de de la formación valenciana Arden Producciones. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

Personajes reales, referencias históricas y ficción componen un potente texto de aire negro, escrito y dirigido por Chema Cardeña, quien también forma parte del reparto con Juan Carlos Garés, Iria Márquez, Rosa López y Jaime Vicedo.

La pieza tendrá sus últimas cuatro funciones del 11 al 14 de octubre. Y el día 13 también podrá verse la versión cinematográfica de ‘Matar al Rey’, dirigida por Vicente Monsonís. El realizador valenciano llevó al cine la obra de teatro con algunas adaptaciones, rodándola en el Castillo de Benissanó, que aportó localizaciones interiores y exteriores reales. Una nueva dimensión para esta apasionante trama, que recrea una de las caras más ocultas del pasado, origen de la creación del hoy tan discutido estado español.

Igualmente, el teatro de Ruzafa ha programado en el mes de octubre una serie de funciones que permitirán el encuentro de propuestas dramáticas venidas de España y Portugal.

El 19 de octubre arranca el VIII Ciclo de Compañías Nacionales de Sala Russafa que este año reúne hasta principios del mes de diciembre a siete compañías de cinco comunidades autónomas: Madrid, Castilla La Mancha, Extremadura, Andalucía y Aragón.

‘Moscú (3.442 km)’, de la formación madrileña La Trapecista Autónoma, será el punto de partida de VIII Ciclo de Compañías Nacionales de Sala Russafa. Fotografía cortesía del teatro.

‘Moscú (3.442 km)’, de la formación madrileña La Trapecista Autónoma, será el punto de partida de VIII Ciclo de Compañías Nacionales de Sala Russafa. Fotografía cortesía del teatro.

Del 19 al 21 de octubre, el teatro valenciano estrena en la Comunitat, ‘Moscú (3.442 km)’, de la formación madrileña La Trapecista Autónoma (anteriormente, Ambigú). La pieza toma su título de la cantidad de kilómetros que separan Madrid de la capital rusa, tal vez la misma que nos distancia de la felicidad. Inspirado por ‘Las Tres Hermanas’, de Chéjov, nace este paisaje escénico que habla de la inmovilidad y que reafirma la vida como un acto de rebeldía, frente a las oportunidades que se dejan marchitar. Patricia Benedicto dirige esta sensible y hermosa pieza, interpretada por Irina Corral, Antonio Lafuente y Laura Lorenzo, que incita al público a dejar de ser un espectador de los días para ponerse en marcha y actuar.

Del 26 al 28 de octubre será el turno de ‘Fresa y chocolate’, firmada por la compañía albaceteña Lulo Producciones. Sala Russafa acoge el estreno absoluto de la versión teatral de la popular película, nominada al Óscar al Mejor Filme Extranjero y ganadora del Premio Goya en esta misma categoría en 1995. El encuentro entre un estudiante comunista de sociología y un artista homosexual centra esta deliciosa historia sobre la libertad, los prejuicios y la capacidad de abrir la mente, permitiendo el acercamiento entre polos opuestos. Alberto Alfaro adapta y dirige la pieza, con ligeros cambios respecto al filme para su paso a las tablas, que interpretan Manuel Menárguez, José Francisco Ramos y Alejandro Valenciano.

Junto a este ciclo dedicado al teatro nacional, durante el mes de septiembre, Sala Russafa pone en marcha la segunda edición de su Ciclo de Teatro Portugués. Una iniciativa enmarcada en el Circuito Ibérico de las Artes que conforman quince centros de creación españoles y portugueses, cuyo objetivo intercambiar de piezas teatrales entre los dos países para enriquecer y acercar ambas escenas. En versión original con sobretítulos proyectados en el escenario llega la primera propuesta lusa de una programación que irá salpicando la temporada. Desde Oporto llega Teatro Art’Imagem, que la temporada pasada ya visitó el teatro de Ruzafa con el montaje ‘Um punhado de terra’, y ahora estrena en la Comunitat ‘A maior flor do mundo’ (25 sept), una pieza para todos los públicos que toma como base la obra infantil de José Saramago con título homónimo. Sin embargo, se van añadiendo otros personajes y pasajes creados por el Premio Nobel en libros como ‘El Ensayo sobre la Ceguera’, ‘Cuaderno de Lanzarote’ o ‘De este mundo y del otro’. Un homenaje a una de las figuras intelectuales más destacadas del país vecino, dando un nuevo aire a su legado mediante el encuentro entre la literatura y el teatro.

Un instante de la escenificación de la obra ‘La caverna del fuego’, de Dinamo Producció Teatral. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

Un instante de la escenificación de la obra ‘La caverna del fuego’, de Dinamo Producció Teatral. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

Octubre también marca el arranque de la oferta teatral para los más pequeños en Sala Russafa. El centro cultural cuenta con una programación familiar los fines de semana, que esta temporada  inaugura el estreno absoluto de ‘La caverna del fuego’, la nueva propuesta de la formación valenciana Dinamo Producció Teatral.

El 20 y 21 de octubre puede verse esta propuesta, escrita y dirigida por Ernest Sendín, que retrocede en la línea del tiempo hasta los primeros pobladores de la Tierra, contando la historia de una joven Homo Sapiens que tendrá que enfrentarse a una terrible maldición y, sorpresivamente, encontrará un aliado en el último neandertal. Una aventura llena de acción, misterio y amor, que apuesta por la integración y el trabajo en común como elemento clave para construir el futuro.

Además, Sala Russafa dispone de funciones concertadas para centros educativos. Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre esta programación contará con la última propuesta de Arden Producciones para los más pequeños. Chema Cardeña escribe y dirige ‘El viatge d’Alicia’, divertida propuesta cuya protagonista es niña que encuentra un ejemplar quemado de su libro favorito, ‘Alicia en el País de las Maravillas’, al que le faltan páginas. De repente, se le aparecen personajes del cuento pidiéndole ayuda para regresar a su historia en una aventura acompañada por versiones en directo de The Beatles. Una oportunidad para integrar en la formación de los pequeños la experiencia teatral como generadora de vivencias y una manera distendida de acercarse a nuevos conocimientos.

Sala Russafa arranca su octava temporada con las últimas funciones de 'Matar al Rey', que se despide de los escenarios tras cuatro años de gira. Fotografía cortesía del teatro.

Sala Russafa arranca su octava temporada con las últimas funciones de ‘Matar al Rey’, que se despide de los escenarios tras cuatro años de gira. Fotografía cortesía del teatro.

 

La retórica carniforme de Julio César en 10 Sentidos

‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci
Festival 10 Sentidos
Monasterio de San Miguel de los Reyes
Avenida de la Constitución 284, Valencia
Miércoles 16 y jueves 17 de mayo de 2018

“Amigos, romanos, compatriotas, escuchadme: vengo a sepultar a César, no a loarlo”

Aproximarse a la figura del conspicuo dictador de la Antigua Roma, Gaius Iulius Caesar, requiere transitar, de un modo inexcusable, por los vestigios preludiares del drama shakesperiano ‘La tragedia de Julio César’, rescoldo literario de ineludibles vigencias a partir de las que procurar un ejercicio de revisitación como el que rubrica el multidisciplinar dramaturgo cesenati Romeo Castellucci.

Dos décadas después de su estreno, este heterodoxo Giulio Cesare prosigue su internacional singladura escénica y recala su magistratura enl monasterio jerónimo y renacentista de San Miguel de los Reyes –actual sede la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu–, erigido en justificado adalid programático de la presente edición del Festival 10 Sentidos, mediante una adaptación de pezzi staccati (fragmentos de repuesto) que sintetiza la configuración original ideada por Castellucci.

Imagen del elenco actoral de  'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Imagen del elenco actoral de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

“No tengo ni el ingenio, ni las palabras, ni la capacidad, ni los gestos, ni la elocuencia, ni el poder de revolucionar la sangre de los hombres”

Y, sin embargo, henchida de visajes y prédicas, de potestad y vigor, de virtuosas y epatantes facultades cobra forma trágica esta lacerante oda escénica que clama insurrecta y literalmente por la palabra hecha músculo y herida, el verbo convertido en carne.

De este modo, ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’ se sirve de cámaras endoscópicas, movimientos sonoros, hiperbolizados ademanes, litúrgicos sacrificios y alocuciones laringectomizadas para exhumar los orígenes de la prosodia, vislumbrar la morfología laringítica del lenguaje y desentrañar la retórica carniforme que habita en lo corruptible.

Frente al retablo de José Cavaller y bajo el cimborrio cupular se concitan los conspiradores Flavio y Marulo, vertebrados por el aparato fonador de ‘…vskji’ (¿Jerzy Grotowski? ¿Konstantín Stanislavski?) –encarnado por Sergio Giuseppe Scarlatella–, el inapelable destino de un decadente Julio César –eminente y sobrecogedor Gianni Plazzi– y el discurso fúnebre de Marco Antonio el Triunviro –traqueostómicamente oralizado por Maurizio Cerasoli–, amén de un ingenio lumínico cuyo quebrantador funcionamiento, a modo de garrote, reporta obscuridad y epílogo a la representación.

Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, y el director escénico Silvano Voltolina, en compañía de Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de 'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, y el director escénico Silvano Voltolina, en compañía de Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Durante la presentación a los medios, Silvano Voltolina, ayudante de dirección y responsable escénico de la presente adaptación para el Festival 10 Sentidos, hubo manifestado que ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’ “funciona como una cirugía, con el fin de contemplar qué es lo que sigue vivo” del cuerpo de la pieza original y aquello que atesorase “una mayor carga de significado para el público y para los propios actores”, atendiendo a su línea artística de trabajo; “en este caso, nosotros recuperamos cuatro fragmentos esenciales de la representación completa”, como son “el comienzo y el más poderoso monólogo (quizás de la historia del teatro), como es el monólogo de Antonio (Marco) frente al cuerpo de César (Julio), unido al sacrifico de Julio César e, igualmente, el final de la representación original, con el funcionamiento de este garrote”.

Por su parte, el corpus arquitéctonico y acústico del interior de la iglesia del Monasterio de San Miguel de los Reyes se incorpora a la presente compostura como un elemento decisivo para la acción; por ello, para Voltolina “la idea es intervenir lo menos posible en el espacio en el que se va a representar la obra. La pieza no va con escenografía, sino que su función es hacer uso del lugar”.

Un lugar visibilizado, en tanto que “este tipo de propuestas ponen este espacio a disposición de la ciudadanía y les da la oportunidad de disfrutar de algo que les pertenece”, apuntó Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, en explícita sintonía con el horizonte conceptual de ‘Invisibles’, lema de la séptima edición del Festival 10 Sentidos.

Un instante de la escenificación de 'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Un instante de la escenificación de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

 

El realismo mágico de ‘La balada del hombre pájaro’

‘La balada del hombre pájaro’, Francisco J. de los Ríos (Teatro del Sótano)
Con Manuel Aguilar, Jennifer Baldoria y Jorge Bódalo
Sala La Ulsina
Palos de la Frontera 4, Madrid
Estreno: viernes 6 de abril de 2018 a las 20:00

El crítico y literato José Antonio Pertuondo definía el realismo mágico como «una actitud frente a la realidad»; una actitud para mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común.

Y eso es ‘La balada del hombre pájaro’, un alegato por la vida y por la paz, que desborda lirismo mientras se «disfraza» de irreal para ocultarse del horror de lo cotidiano.

Es, también, un ejercicio para la reflexión, un mea culpa recitado en susurros, una oportunidad para emprender, de nuevo, el vuelo.

Manuel Aguilar. Makma

Manuel Aguilar interpreta al Hombre Pájaro, con una sensibilidad y una fuerza que convierten su trabajo en una creación digna de estudio. Sinceramente, verle interpretar esta obra es algo que se queda en la memoria. Es evidente que este personaje le estaba esperando, agazapado en un rincón durante años, escondido entre montones de notas, para saltar sobre él y fusionarse. Dudo mucho que pueda librarse de él. Manuel Aguilar será ya un Tangata Manu para siempre.

Jennifer Baldoria nos regala una nueva lección de interpretación orgánica, en su línea, reafirmando el estilo característico de Teatro del Sótano. Trágica y vulnerable, interpreta a la MUJER, abriéndose paso entre los restos de un mundo caótico, luchando por volver «a ser», porque esta obra habla también de la necesidad de ser para alguien y así poder existir.

Jorge Bódalo nos demuestra que no existen los «papeles pequeños», rematando la obra con unos minutos finales gloriosos, en los que su voz, grave y magnífica, resuena en la soledad de un vertedero-cementerio.

En cuanto a mí, solo puedo añadir que han merecido la espera estas casi dos décadas de reescribir una y otra vez este texto que, irremediablemente, se instalará en la memoria de aquellos que «buscan desentrañar el misterio que se esconde y palpita en el mundo” (Franz Roh).

Jennifer Baldoria y Manuel Aguilar durante un instante de 'La balada del hombre pájaro'. Fotografía cortesía de la compañía.

Jennifer Baldoria y Manuel Aguilar durante un instante de ‘La balada del hombre pájaro’. Fotografía cortesía de la compañía.

Francisco J. de los Ríos
Director de Teatro del Sótano

El trabajo del actor, a escena

¡Mucha mierda!
Sporting Club Russafa
C / Sevilla, 5. Valencia
Sábado 10 viernes 11 de febrero de 2018

Las actrices valencianas Maria Caballero y Carmen Comes regresan con ‘¡Mucha Mierda!’ Esta vez en el teatro. Una obra que les ha dado muchas alegrías. La primera, ser seleccionada para la última edición de Russafa Escènica, “la plataforma perfecta para dar a conocer obras de nuevos creadores emergentes valencianos”, confiesan las actrices. La segunda, poder desarrollar la historia en el particular marco de una floristería con varios pases al día, madurando así en la profesión, sintiendo de cerca al público. La última, la oportunidad que les brindó el festival valenciano de acercar su interpretación a otros gestores culturales. De ahí salió la posibilidad de desarrollar la pieza y exprimir su contenido para adaptarlo al teatro donde 30′ no eran suficientes. Los próximos días 10 y 11 de febrero estrenan su guión adaptado en la sala Sporting Club Russafa.

Escena de '¡Mucha mierda!'. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Escena de ‘¡Mucha mierda!’. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

“Pensamos en muchas y muy diferentes posibilidades de alargar la obra pero haciendo esto nos dimos cuenta de que no nos hacía falta inventar nada nuevo, sino profundizar en lo que ya estábamos contando”, confirman las actrices para quienes este proceso ha supuesto volver a sentarse en una mesa como dramaturgas. Por eso recomiendan ir a verla incluso a quienes ya disfrutaron de su puesta en escena en Russafa Escènica porque “en estos meses, los personajes y la obra han sufrido un proceso necesario de maduración que hace que la pieza sea ahora más sólida, más profunda y más contundente”.

La obra aborda una visión cómica y crítica sobre el oficio del actor en una propuesta fresca y dinámica en la que las dos actrices se mueven libremente en un espacio vacío. Así, el público se ve envuelto en un universo en el que todo cabe, que incluye diferentes textos dramáticos y códigos de interpretación, llegando a mezclar a dramaturgos como Rodrigo García y William Shakespeare. El espectador consigue empatizar e identificarse desde el primer momento con Martina y Lola y verse inmerso en un viaje en el que la realidad y la ficción bailan juntas.

Maria Caballero y Carmen Comes complementan su tarea como actrices con la de guionistas y directoras. Un trabajo que ya habían realizado anteriormente en la ESAD. No obstante, defienden un método propio que invierte los procesos de creación, comenzando por el trabajo actoral donde más cómodas se sienten. “La obra está escrita a partir del material que recogíamos en improvisaciones actorales y no de una manera más independiente o intelectualizada. Sabíamos qué queríamos contar y, trabajando mucho, llegó el cómo contarlo o dirigirlo”, comentan las actrices. Lo más difícil ha sido la dirección de la obra. Para ello contaron con el apoyo de Miguel Ángel Romo. Su visión externa les ha permitido estar más seguras y trabajar con firmeza.

Escena de 'Mucha mierda'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Mucha mierda’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Qué sucede cuando termina la función? ¿Dónde acaba la realidad y dónde empieza la ficción? Dos actrices. Dos sillas. Dos rosas rojas. Cae el telón. Aplausos. Empieza la función. A partir del procedimiento meta teatral que constituye la naturaleza de la obra, se instauran diferentes planos de realidad-ficción en los cuales las dos actrices, Martina y Lola, navegan.

‘¡Mucha Mierda!’ es entonces una obra que contiene diferentes obras en sí misma y que reflexiona sobre el trabajo del actor, la figura del público y la propia naturaleza del arte teatral. Todo esto es reflejado en la historia de las dos protagonistas, a partir de su compleja relación personal y profesional. Es por esto, que la obra habla mucho del amor, la homosexualidad entre dos mujeres, el tiempo y sobre cómo éste influye en las relaciones personales. La obra incluye textos de Rodrigo García (dramaturgo contemporáneo) y de William Shakespeare (en su versión original), así como dos códigos de interpretación prácticamente opuestos: el naturalismo-realismo y el teatro físico/danza como abstracción del cuerpo y del texto.

Escena de '¡Mucha mierda!'. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Escena de ‘¡Mucha mierda!’. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.