Saura: «siempre estoy pensando en el futuro»

Entrevista al director de cine, fotógrafo y escritor Carlos Saura, con motivo de la presentación su última novela, ‘Ausencias’, editada por el sello Laborinto
Librería Railowsky
53 Fira del Llibre de València

El eximio director de cine Carlos Saura ha recalado en la ciudad, en compañía del editor Emilio Pascual y del catedrático de la Univesidad de Alcalá de Henares Antonio Fernández Ferrer, para presentar ‘Ausencias’ –cuarta novela del autor, publicada por el sello madrileño Laborinto–, invitado por la Librería Railowsky y en pleno cronograma de la 53 Fira del Llibre de València.

Con tal motivo y tras los encuentros con el público celebrados en La Llotgeta y en la sede de la Librería Railowsky, Makma entrevista en los Jardines de Viveros (entre rúbicras y dedicatorias) al provecto y prolífico autor aragonés con el fin de aventurar una mirada reflexiva sobre algunos aspectos de su cosmogonía metodológica.

Se presenta en Valencia con su cuarta novela, ‘Ausencias’, polarizada en torno de la ausencia fotográfica, de la cámara como germen y elemento vertebrador y, a la par, como enigma.

Sí. Aunque no me gusta desvelar demasiadas cosas de la novela, la asuencia proviene de un libro de Diane Arbus, la fotógrafa americana (por cierto, maravillosa). Me compré un libro sobre su obra en Madrid y tenía una página rasgada, rota, y me pareció como una especie de violación de un libro tan precioso. Lo iba a devolver y entonces pensé: “en vez de devolverlo, voy a pensar qué es lo que había en esta página”. Entonces comencé a escribir la novela.

¿Se advierte usted en la narrativa transitando por un territorio libérrimo, en comparación con otros oficios artísticos?

No. Lo que pasa es que escribir es un proceso solitario, es una maravilla. En el cine escribir un guión es igual, estás solo, pero luego tienes que hacer una película y estás con cuatrocientas personas; es un lío trabajar con un grupo tan grande de gente. En cambio, dibujar, pintar, escribir música (no interpretarla, claro) o escribir una novela son procesos solitarios y todo lo que ocurrre te sucede a ti, no hay nadie que te pueda ayudar; eso me parece muy interesante.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela 'Ausencias', en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela ‘Ausencias’, en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Sin duda, un concepto que puede ajustarse a su perfil creador es el dilentantismo, en tanto que usted ejerce y se nutre de múltiples campos, influjos e inquietudes.

Es verdad. Yo digo siempre que soy un aficionado de todo. De la fotografía menos, porque he sido profesional y puedo ser un buen fotógrafo si quiero, aunque no me interesa serlo tampoco. Pero en cuanto a todo lo demás, excepto el cine, son cosas periféricas que me sirven, en el fondo, para cultivarme y estar con la cabeza despierta y para hacer alguna película, aunque no siempre. Creo que escribo ahora mucho mejor que antes, porque, como todo en la vida, si escribes todos los días un poco terminas escribiendo bien, como sucede con la fotografía, la pintura, todo; si practicas terminas haciéndolo mejor. Pero bueno, nunca presumo de ser un gran pintor ni escritor, ni me interesa.

¿Encontrarse en permanente ebullición creativa también es un motivo para no volcar la mirada o no revisitarse?

Sí, a mí no me interesa revisitar mi obra, nada. A veces, no tengo más remedio, porque he hecho más de cuarenta películas y, en ocasiones, me reclaman de un festival o me realizan un homenaje y me da vergüenza levantarme y marcharme; no tengo más remedio que verlo. No me gusta nada ver mis películas, siempre estoy pensando en el presente y en el futuro, en lo que vas a hacer, y no en lo que has hecho ya, porque eso es muy aburrido. Es más, a veces las veo y no me parece que sean mías.

¿Qué le ha parecido el trabajo documental sobre su trayectoria implementado por Félix Viscarret en ‘Saura(s)’?

Me pareció bien. Un trabajo muy agradable. Me convenció, vino a mi casa, me habló del proyecto, fue muy simpático y amistoso y dije: “Venga, vamos a lanzarnos a esta aventura”. Lo malo es que ahora hay varias personas que quieren hacer lo mismo y ya me niego. Ese documental está hecho y ya está.

Sobre usted puede componerse un retrato de infatigable y diversificado autor que se adentra en ciertos territorios recurrentes. ¿Qué papel de relevancia concede a la obsesión como elemento de creación?

Creo que eso es muy importante, siempre que eso no te lleve a ausencias. Debe tenerse mucho cuidado con esos límites. Pero las obsesiones son fundamentales en la vida; y no solo eso, sino la pasión por las cosas. Buñuel decía una cosa que a mí me interesaba mucho: “la pasión lo justifica todo”. Si embargo, yo creo que no, que no justifica un crimen, por ejemplo. Para él hasta un crimen, si es pasional, estaba justificado. Yo creo que eso es una barbaridad, sobre todo ahora.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Una de sus pasiones artísticas de fuste profesional, como mencionaba, se encuentra en la fotografía. Sin embargo, no solo le concede relevancia a la composición de la imagen sino a los entresijos de su mecánica, a las entrañas de la cámara fotográfica. 

Sí, siempre he sido muy manitas, muy habilidoso. Durante una temporada construía muebles para mi casa, por ejemplo. Y, sobre todo, llevo muchos años trabajando con los objetivos y las cámaras, desmontándolas, tratando de arreglarlas, aunque a veces no las arreglo, sino que las destruyo (risas). Encuentro fundamental trabajar con las manos, con los dedos. Es una cosa esencial, no solo escribir y pensar, sino que hay que hacer cosas manuales. Esa es una gran ventaja de los pintores, por ejemplo; por eso ellos suelen vivir muchos años en general, porque trabajan de pie, permanecen activos, etc.

¿Qué les aconsejaría al respecto a los nativos digitales?

A los nativos digitales hay que decirles que trabajen con las dos manos. No solamente con la derecha, sino también con la izquierda. Me parece que es muy importante tener ocupadas siempre las dos manos; no perder la manualidad. Es algo que veo en mis propios hijos, especialmente a través de los teléfonos móviles. Aunque he visto a mi hija escribir con las dos manos y no parece una cosa tan fácil.

Esta transformación técnológica aplicada al cine puede convertir a la figura del director en un potencial y verdadero demiurgo, que no solo es capaz de controlar aquellas cuestiones que afectan a la semántica y al contenido de sus creaciones, sino que también se encuentra facultado para dominar todos los elementos técnicos. Sin embargo, usted siempre se ha caracterizado por procurar una férrea autoridad sobre todas las facetas metodológicas que entran en juego durante el rodaje. 

Yo he intentado siempre controlarlo todo. Sobre todo a partir de ‘La caza’, porque yo hice una película anterior, que se llamaba ‘Llanto por un bandido’, que la montaron en Italia y no llevaron a cabo nada de aquello que quería montar. A partir de ahí decidí controlar absolutamente todo, haciendo películas pequeñas que pudiera controlar (aunque he hecho alguna grande); que no se escape nada, ni la música, ni la fotografía. He trabajado con fotógrafos estupendos, pero si hay algo que no me gusta lo digo directamente. No hay nada que no me guste que esté presente en mis películas.

De todos modos, en el cine tienes que delegar. Si tienes un fotógrafo como Vittorio Storaro, que es una maravilla, ya sabes que llegas a un acuerdo con él. Puede haber alguna cosa que no te guste, pero, vamos, pocas cosas, porque ya estamos muy de acuerdo. Es una tranquilidad tener a una persona que es una maravilla iluminando y que sabe iluminar mucho mejor que tú. Yo puedo hacer técnicamente una película en blanco y negro, pero nunca la podría hacer en color; el color es muy complicado.

¿Cómo ha recibido y aplicado esta metamorfosis digital en el universo cinematográfico?

El cine ha cambiado radicalmente, como la fotografía. Las cámaras digitales son cada vez más perfectas. Rodar con cámaras digitales es una comodidad enorme, porque antes se paraba cada diez minutos, había que cambiar el rollo, nunca veías el material hasta que no se positivaba en el laboratorio y, de repente, te llevabas sorpresas, como un micrófono que se veía por ahí y había que cambiar la toma. Ahora con un par de monitores y demás estás viendo y dominando todo ese campo. En ese sentido, como en la fotografía, se ha dado un salto vertiginoso; estoy completamente a favor de estos cambios. No soy como algunos que piensan que todo era mejor antes (eso es una tontería).

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

«El apoyo a los músicos es lo que hace falta»

Entrevista a Daniel Negro, director del Harlem Jazz Club y de Zingaria Producciones, con motivo del trigésimo aniversario del club de jazz
Harlem Jazz Club
Comtessa de Sobradiel 8, Barcelona

El Harlem Jazz Club, uno de los locales más emblemáticos de la Ciudad Condal, acaba de cumplir 30 años de historia y de saber hacer. Este aniversario viene cargado de reconocimientos y su trayectoria ha sido alabada por Down Beat, la Biblia del jazz, que les considera entre los mejores clubes de jazz del mundo. Otras distinciones recibidas recientemente son el certificado de excelencia de TripAdvisor y el Recommended Award 2017, de la revista Time Out.

En Makma hemos tenido la feliz ocasión de entrevistar a Daniel Negro, director del Harlem Jazz Club y de Zingaria Producciones, quien programa cada año algunos de los conciertos más aclamados de Barcelona.

¿Cual es el origen del Harlem Jazz Club, es un negocio familiar?

Llevamos 30 años haciendo jazz, somos la sala más antigua de Barcelona. Lo empezamos Sonja y yo. Cuando vivíamos en Estocolmo veníamos a Barcelona de vacaciones, y no entendíamos muy bien, porque la parte más antigua, céntrica y más emblemática de la ciudad era también la más abandonada. Así que nos salía barato, y abrimos el local los dos. Le llamamos club por el aforo reducido y para programar estilos de música compatibles con el jazz. Así empezó, con la ilusión de dos personas que se enamoraron de Barcelona (y sin subvenciones).

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

¿Programáis otros estilos de música?

Gracias al Taller de Músics del Raval, empezaron a salir una generación de músicos catalanes y valencianos, hoy ya consagrados, como Perico Sambeat, Jordi Rossi, Eduard Tharrats, Ignasi Terraza, etc., que tocaban en la Cova del Drac con artistas internacionales, y les trajimos aquí para que mostraran su talento europeo a un estilo musical nacido en América.

También empezamos a programar música brasileña a partir de los Juegos Olímpicos, cuando aquí aún nadie la programaba. Había gente que no la conocía. Por ejemplo, la bossa nova se susurra, y Euclides Matos tocaba bonito. Era muy lindo y la gente pedía que cantara más fuerte, cuando en realidad es un estilo basado en el susurro.

Lo mismo con la música africana, los músicos que tocaban la Kora, una especie de arpa, con un sonido muy acuático, era precioso y la gente se asombraba porque era algo que no había escuchado nunca.

También programábamos tango. Tenía bastante aceptación.

¿Cuál es vuestro target de lientes?

Solo estamos en zona considerada turística desde el año 2000, y nuestro público es local y fiel, pero con el boom turístico la gente internacional que nos llega viene con el mismo espíritu de escucha y de respeto que un cliente barcelonés. Tienen una actitud correcta. Lo bonito es que todo el mundo se siente cómodo aquí. No hay uniformidad de criterio, ni edad concreta, para venir a escuchar buena música. Solo se necesita sensibilidad.

Las salas de música en vivo no son una moda pasajera. El público se renueva, porque los músicos están mejor preparados y el público lo aprecia.

¿En estos 30 años, cual es el concierto que recuerdas mejor y por qué?

Sean Lewitt vivía en Valencia y vino instalarse en Barcelona. Era el mejor guitarrista de be-bop pero era yonqui, y siempre venía a tocar por aquí para sobrevivir. Además, Josep Cucurela era un habitual, así como Quico Pi de la Serra y Pep Pla. Les propusimos que actuasen juntos.

La sala estaba a reventar y el pacto era intercalar canciones de cada uno. Pero al final, Sean Lewitt y Cucurela terminaban los temas como les parecía. Fue tan brutal ese concierto en el 96, que ellos mismos se asombraron de que la gente ni aplaudía. ¡Fue una catarsis brutal! Un momento inesperado que me sorprendió, que nos sorprendió a todos. Fue la cúspide. El amor, la complicidad musical absoluta. No se puede ni recrear, ni preparar, ni explicar. Fue lo más.

¿Tenéis previstos algunos festivales para el verano?

Nosotros somos sede de casi todos los festivales. Ahora es el festival BarnaSants, de canción de autor; el Festival Internacional de Jazz; el Festival Inauditus, el Simfónic para escuelas, el GREC, etc.

¿Crees que la ciudad ha reconocido el valor de la sala suficientemente, o se reconoce más la cultura en el extranjero?

Barcelona tiene un presupuesto para cultura. El 70% se lo llevan los grandes equipamientos: Liceo, TNC, Palau de la Música, Auditori, MNAC, etc., es decir, que con el 25% restante hay que hacer todo lo demás. Hasta el año 2006, las salas de conciertos no tenían la posibilidad de pedir ayudas y ahí nos plantamos. Hicimos una rueda de prensa para reclamar la música en vivo con el regidor de cultura de la época, Ferran Mascarell, del PSC, y por esas empezaron a darnos una pequeña partida. Pero la normativa municipal nos dice que una sala de conciertos es una industria molesta. La ciudad hace un agravio comparativo entre equipamientos culturales.

Con eso lo que quiero decir es que, si la inversión en cultura es tan vergonzosa, es curioso que la gente aún tenga criterio y capacidad para apreciar los conciertos en directo. Los músicos saben de esta situación y cobran muy poco. Sin la complicidad de los músicos, las salas de concierto en directo no existirían. Pero si Harlem tuviese el equivalente proporcional de lo que le correspondería, por ejemplo al Liceo, entonces los músicos podrían cobrar bien.

Al final yo creo que en el extranjero hay más inversión en cultura y, por lo tanto, se reconoce más.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

¿Cómo habéis sobrevivido a la crisis iniciada en 2008 y que aún sigue coleando?

No redujimos personal, ni conciertos, ni horarios, ni salarios, lo único que hicimos fue aumentar el precio de las entradas un 5%. En realidad, siempre quienes pagan las crisis son los ciudadanos.

Los grandes equipamientos hicieron justo lo contrario, recortaron por todas partes y despidieron a mucha gente, porque solo saben gastar. No tienen ni pizca de imaginación para adaptarse a nuevas realidades. No saben gestionar.

¿Que debe hacer un artista para poder tocar en vuestro club?

Que me envíen un email con música, y su propuesta. Me siento un privilegiado porque en lugar de tener que salir a buscar o a inventar grupos o artistas, ya me vienen y tengo que escoger. Eso es un privilegio. Bueno, una suerte. Y debo decir que contesto a todo el mundo. Incluso a los que no me interesan, como un grupo de trash-metal de Nueva Zelanda que me contactó recientemente. Forma parte de la realidad.

¿Y a alguien que quiera emprender un negocio como el tuyo, que recomendación le darías?

Que la oferta de las grandes ciudades está bastante saturada. Es más fácil empezar un proyecto de este tipo en provincias, donde no hay tanto riesgo ni tanta competencia. Existe la posibilidad de ser el único.

Y que no se preocupe, porque músicos no le van a faltar. Hay que tener criterio para seleccionar con olfato y sensibilidad, para marcar una línea de estilo, pero ofertas y propuestas de grupos no les van a faltar nunca. La cultura nunca muere.

¿Cuales son los proyectos de futuro más inmediatos que tenéis?

Venderlo (risas). ¡Noooooo, ya no sabría que hacer sin el Harlem!

Mientras me siga emocionando, seguiré programando –sin que se vayan clonando las programaciones–. Siempre intento que la programación sea mejor. Primero, por la continuidad del negocio y, después, porque si hay un grupo que es bueno, pues que actúe con frecuencia, pero que no sea el único que actúe.

El apoyo a los músicos es lo que hace falta y así todo irá bien.

Muchas gracias por tu tiempo, Daniel, y ¡hasta el próximo concierto!

Daniel Negro, director de Harlem Jazz Club. Fotografía de Manuel Pérez.

Daniel Negro, director de Harlem Jazz Club. Fotografía de Manuel Pérez.

Neus Flores

 

«Delante del público es como flotar en una nube»

Acuarela. Bruno Sotos
Café Elvolander
C / Poeta Navarro Cabanes, 25. Valencia
Viernes 2 de febrero de 2018, a las 21.30h

‘Acuarela’ es el nombre del nuevo EP de Bruno Sotos, que incluye una versión más instrumentada y emocional de ‘Hoy duele’ y tres nuevas canciones: ‘Ámame’, ‘Al volver’ y ‘Acuarela’. De la producción artística se ha encargado Antoni Noguera y las mezclas han corrido a cargo de Mateu Picornell. Un paso firme en la carrera de Bruno Sotos, ya de la mano de Sony Music en coproducción con Blau/Discmedi, que le va a abrir las puertas de todos los corazones a ambos lados del Atlántico. El cantautor mallorquín y nuevo fichaje de Sony Music sigue con su gira presentando su último trabajo. Podremos disfrutar de él en el Volander (Valencia), donde estará el viernes 2 de febrero.

Bruno Sotos. Imagen cortesía de su representante.

Bruno Sotos. Imagen cortesía de su representante.

¿Cuándo aparece la música en tu vida? 

Desde niño en casa se escuchaba especialmente la música de autor. Y ya me ilusionaba ser uno de ellos. Algo que con el paso del tiempo se está cumpliendo como un gran sueño.

¿Qué canción marco tu infancia? ¿y tu adolescencia? ¿y en esta etapa de madurez?

Con diez años puedo decir que la canción ‘1,2,3,4’ de Javier Álvarez ya me marco muchísimo. Más tarde fue Pedro Guerra con ‘Golosina’ quien entró en mi vida, ampliándose mis gustos a grupos como Extremoduro, SFDK, etc. En la actualidad escucho mucha música desde Ed Seeran, Sam Smith a Andrés Suarez o Pablo López.

Si tuvieras que escoger entre tres grupos ¿cuáles serían y por qué?

Tres son pocos, pero… por ejemplo me encanta Coldplay por puesta en escena, Queen… sobran argumentos y Extremoduro por su fuerza.

Ahora toca mojarse y nos gustaría conocer ¿con quién te gustaría trabajar o colaborar en un futuro? ¿Y en un pasado? 

En un futuro me gustaría mucho, pero mucho, con Bebe y en el pasado tuve la suerte de hacerlo con Javier Álvarez, mi gran referente y Andrés Suarez.

¿Cómo definirías el panorama musical actual?

Creo que, entre todos, tendríamos que cambiar la situación no sólo en la cuestión de creatividad sino en cómo consume la gente la música para que genere y los que nos dedicamos a hacer y cantar canciones podamos vivir de ello.

¿Con qué te quedarías de todo tu recorrido musical? ¿y qué cosas quisieras que desaparecieran? 

Es que yo no quiero que desaparezca nada… todo lo que me he encontrado en el camino de la música es porque lo he buscado y me ha traído el bien, cuando estoy delante de mi público es como flotar en una nube… o a la sombra de tu luz.

¿Cómo definirías tu último disco? 

Bueno, mi último disco todavía está en fase de los últimos retoques ya que el EP que apareció hace unos meses con cuatro canciones era sólo un adelanto del que saldrá en breve. Me gusta destacar que está muy elaborado y he intentado que sea muy variado para dar un salto hacia adelante como cantautor pop, tengo la suerte de contar con un gran equipo de producción.

¿Qué destacarías sobre este último disco que lo diferencia del resto?

Pues, que está muy currado y pensado, que sea diferente al anterior ‘Para respirar’ y que se pueda apreciar todo lo que he aprendido y estoy aprendiendo desde que me metí en este mundo de la música.

¿Quieres aportar algo más a esta humilde entrevista?

Expresar mi agradecimiento a todos los que están escuchando mis canciones. Hay que recordar que son muchos que han compartido por ejemplo ‘Hoy Duele’, no sólo en España sino también en Latinoamérica.

Bruno Sotos

Bruno Sotos. Portada del disco Acuarela.

Lorena Riestra

Accionar la maquinaria: juntos, aquí, ahora

‘Here, Together, Now’ Convocatoria Tangent
Entrevista a Diana Guijarro
Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Plaza Sta. María, 3. Alicante
Hasta mayo de 2018

En abril de 2017 se publicaban las primeras convocatorias públicas que el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana ponía en marcha en relación con materias clave museísticas que, en numerosas ocasiones, se dejan fuera del programa por falta de tiempo o recursos. Proyectos sociales, de mediación o de educación son quizá algunas de las asignaturas pendientes de muchas instituciones.

El MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) es una de las instituciones afortunadas de contar con uno de estos programas. ‘Tangent’, la convocatoria relativa a mediación cultural tiene lugar desde el pasado mes de octubre hasta el próximo mes de mayo. Diana Guijarro, comisaria alicantina, es ideadora y guía en todo este complicado proceso que es mediar con la sociedad en un museo. Además, recientemente se anunció que su proyecto ‘Totalidad e infinito. Economías de la transferencia en otro (s) tiempo (s) para el arte.’ ha sido seleccionado en la convocatoria 365 VLC, donde podremos ver tres exposiciones a lo largo de un año en la sala Carlos Pérez del Centro del Carmen. De momento, nos desvela algunas clave de ‘Here, Together, Now’.

¿Por qué el título ‘Here Together Now’?

El título del proyecto fue algo que surgió cuando ya tenía avanzada la idea sobre la que quería investigar. Ante todo me interesaba plantear una programación que permitiese reflexionar sobre el dilema de la incomunicación dentro de la creación contemporánea y para ello consideré que era necesario apoyarse en 3 pilares: los diferentes tipos de públicos, el museo entendido como una institución dispuesta a ser renovada y las prácticas artísticas contemporáneas.

Quería proponer dinámicas colaborativas que explorasen las posibilidades que implica un aprendizaje experimental y donde a través de una experiencia compartida y comprometida, se llegase a una reflexión crítica sobre nuestra presencia y participación en los espacios culturales.

De modo que desarrollé la idea de accionar el museo apoyándome en diversos planos, un concepto que se extendería en una especie de presente continuo y que se activaría durante cada sesión por sus participantes (Aquí Juntos Ahora). Ellos serían los responsables de poner en marcha la maquinaria reflexiva empleando otras esferas comunicativas.

¿Cómo reacciona el público ante la permisividad de realizar acciones no convencionales en el museo?

Llevamos dos meses aproximadamente desarrollando las actividades y la actitud del público es muy abierta respecto a todo aquello que se le propone. Me refiero a las diversas formas de desenvolverse,  experimentar y  ocupar el espacio expositivo, siempre bajo unas pautas claras de trabajo y fomentando el respeto hacia el espacio, las obras y hacia los otros.

Creo que si lo analizamos con cierta perspectiva es un factor sobre el que habría que reflexionar, apostar por actividades que exploren otro tipo de capacidades y que se apoyen en el sentido crítico de sus participantes supone asumir un mayor grado de riesgo al programar lo que implica ser flexible y readaptar la investigación. Es un cambio necesario si queremos invitarles a pensar desde otros ángulos.

La mediación es una herramienta que sirve como puente, en este caso entre la institución cultural y el público, pero no hay que olvidar que es el espectador quien tiene ahora una responsabilidad nueva y debe ser capaz de activar su mirada y su presencia de forma más activa, porque con su experiencia completa unas obras o exposiciones que no tienen una lectura única.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

¿Se amplía así también no solo la forma de entender y ver arte, sino también una nueva manera de «sentir» el museo?

Sí, la estructura de la programación busca amplificar miradas y acercar el museo de otros modos pero esto tan sólo puede lograrse si tenemos la posibilidad de utilizar el espacio expositivo y cultural como espacio compartido. Cuando permitimos que el territorio cultural se active de forma diferente y hacemos que los participantes se sientan parte integrante de él hacemos de la institución algo no ajeno a nosotros.

Tras el desarrollo de las sesiones intercambiamos impresiones con los asistentes y es gratificante escuchar que sienten el espacio diferente, con sus ritmos y sus tiempos, que se han sentido más libres y que al apoyarse en la emoción, se han encaminado hacia otro tipo de comprensión del arte.

Dentro de las actividades se emplea la metáfora de que el museo es una maquinaria que nosotros accionamos, actuamos como una especie de interruptor diferencial y nuestra presencia y participación activa es la que provoca otras historias paralelas igualmente válidas.

¿Es necesaria una actitud predispuesta en el participante o es algo que puede trabajarse?

Hasta ahora todos los participantes han tenido una actitud muy predispuesta con el desarrollo de las actividades. No obstante, ante actividades experimentales es necesario un trabajo de acercamiento más continuado en el tiempo, no es fácil ni sencillo llegar a todo tipo de público y la comunicación es muy importante.

A esto habría que añadir que son prácticas con las que se busca generar comunidad y donde el participante debe concienciarse de manera progresiva, formando parte de esa construcción simbólica.

Si bien en la difusión de todas ellas aportamos información sobre las líneas que se trabajarán durante cada sesión, las claves de la actividad y sus dinámicas propias sólo se conocen en el momento de su desarrollo. Es una forma de compartir la experiencia, de vivir el presente y de sacar a los participantes de su «zona de confort».

Algunos talleres planteados son para diferentes segmentos de edad, ¿cómo trabajas ese tema y por qué decidiste plantearlos así?

Cuando comencé a preparar el proyecto decidí programar las actividades con la mayor amplitud posible respecto a los parámetros a trabajar y jugar así con las posibilidades de conjugar diferentes segmentos de edad.

Atendiendo a los conceptos y dinámicas que se iban a tratar, consideré que una gran mayoría de estas actividades podrían ser intergeneracionales. Mi propósito era interconectar la experiencia de niños y mayores re-mezclando al público familiar con el juvenil y adulto, posibilitando otras lecturas del espacio expositivo.

Algunas actividades se orientan únicamente a público adulto simplemente por los conceptos, que se encuentran algo más ligados a la re-interpretación de los mensajes y de la colección, y por tanto contienen una carga conceptual más profunda. Pero en su gran mayoría las actividades conjugan a todo tipo de público, su respuesta ante las dinámicas propuestas supone para mí una valiosa herramienta de observación a la hora de conducir esta investigación progresiva.

Las acciones performativas o la comunicación con el cuerpo es una constante en ‘Here Together Now’, ¿por qué esa técnica?

Una de las premisas de esta programación era la de conseguir desmontar etiquetas en torno al conocimiento del arte contemporáneo y por esta razón las actividades trabajan diversos planos adscritos a las prácticas artísticas, relacionando las disciplinas desde otros puntos de vista.

Me interesaba ante todo profundizar en prácticas no objetuales o al menos en aquellas donde el objeto no fuese la parte esencial de la actividad. El cuerpo ocupa en exclusiva uno de los bloques de trabajo pero es cierto que es una constante que atraviesa todo el proyecto a modo de espina dorsal. Es algo que está unido de forma intrínseca a la filosofía experimental, del aquí y del  ahora, un medio con el que poder entender el cuerpo como presencia activa pero también como herramienta colaborativa a la hora de participar en el museo y de construir comunidad.

Atender a esa unión entre cuerpo y museo nos hace ser más conscientes de la acción y del tiempo, como si la exposición se convirtiese en una cápsula del presente donde reflexionar sobre nuestros modos de estar y hacer junto a los otros.

Puede parecer que la mediación es el conjunto de diferentes apuestas pensadas para un momento preciso asociado a una exposición concreta, ¿cómo tratas de que tus talleres no sean efímeros?

Bueno, inevitablemente en lo que a su desarrollo práctico se refiere tienen un principio y un final, pero la esencia de estos talleres busca configurar todo un planteamiento que se dirige hacia la creación de un circuito paralelo de información, capaz de retroalimentar los contenidos que emanan desde la institución.

La idea de trabajar a partir de cuatro planos interconectados (huella, cuerpo, palabra y elementos) se fundamenta en la posibilidad de extender las actividades más allá de un momento concreto o exposición determinada, permitiendo a los participantes enlazar con cierto sentido crítico los conceptos que se van trabajando.

Por esta razón la mayoría de las actividades se ramifican a lo largo de las diferentes exposiciones, obras y del propio edificio museístico.

Sería fantástico dejar una impronta en todos los participantes sobre la experimentación compartida, una línea elástica de conocimientos que quede en nosotros como experiencia adherida y que nos sirva para reflexionar en un futuro sobre nuestro acercamiento al arte contemporáneo, independientemente del espacio cultural en el que nos situemos.

Taller 'Espejismos'. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller ‘Espejismos’. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Y es que dejar huella es la utópica función del arte y de cualquier espacio cultural. Una importante labor que siempre está presente en la mente de todos los profesionales del mundo de la cultura ya que, y recordando a Selma Lagerlof, Premio Nobel en 1909, “la cultura es lo que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió”.

Para consultar la programación de ‘Here, Together, Now’ pincha aquí.

María Ramis

Entrevista-paseo por Display-me

Entrevista-paseo con Diana Guijarro y Ángel Masip
Proyecto Display-me. Ma Reme Silvestre, Cynthia Nudel, Ángel Masip y Alberto Feijóo
Caja Blanca, Centro Cultural Las Cigarreras
C/ San Carlos, 78. Alicante.
Hasta el 22 de enero de 2017

Display-me es un proyecto expositivo que va más allá, cuyo objetivo es replantear no solo el modelo expositivo sino la comunicación y difusión con el público. Para ello, la ideadora y comisaria Diana Guijarro, sustrajo a los artistas Ma Reme Silvestre, Cynthia Nudel, Alberto Feijóo y Ángel Masip de su producción cotidiana, y les ofreció un espacio en el que trabajar juntos. El resultado, siempre en constante cambio, no deja indiferente al público.

“Buscamos como afrontar los diferentes retos”

“Todo comenzó con la I primera convocatoria pública de proyectos expositivos para salas municipales que propuso el Ayuntamiento de Alicante desde la Concejalía de Cultura. Aunque el proyecto ya nos había rondado anteriormente la cabeza, esta fue una ocasión para plantearlo de manera profesional.” comienza Diana Guijarro. Todavía no hemos avanzado mucho dentro de ese gran espacio que es la Caja Blanca de las Cigarreras pero estamos situadas, junto con el artista participante Ángel Masip, enfrente de las primeras piezas. “ el proyecto que presentó Diana fue el mejor puntuado entre todos. Pero, a la hora de la verdad, nos encontramos con un grave problema y es que nos dijeron que no había presupuesto.” apunta Ángel. Ante mi cara estupefacta, Diana sonríe y me cuenta como tuvo que reunirse con diversos responsables tanto del centro como de la Concejalía de Cultura de Alicante para finalmente llegar a un acuerdo para poder realizar su proyecto.

Ángel apunta que recibieron un recorte más o menos del 50%. “Buscamos como afrontar los diferentes retos, como tener que pactar y que lidiar con todos estos inconvenientes. Aunque pensábamos que nos los íbamos a encontrar, te encuentras con que la situación es más complicada de lo que creías”, confiesa.

Vista del montaje de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Vista del montaje de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

“Creo que por ser los primeros, sufrimos la novatada”

La conversación se dirige hacia todas las trabas que han tenido que salvar: ajustes de presupuesto, de tiempo, de recursos… “Creo que por ser los primeros, sufrimos la novatada esta primera edición de las convocatorias públicas y tuvimos que re-adaptar todo. Se habló con los artistas y decidimos seguir adelante pero esto conllevó un mayor esfuerzo presupuestario. También un esfuerzo para con los artistas, ya que mi propuesta no era una colectiva sino un laboratorio sobre la invasión de un espacio. Cuando se tuvo que cambiar a que los cuatro a la vez llevarán a cabo este trabajo a la vez, fue todo un reto. El montaje ha sido quizá más divertido, pero todo un reto profesional ”, confiesa Diana.

“Se pretende hacer pensar sobre la exposición como un medio de comunicación”

Display-me busca mostrar los nuevos modos de transmisión que posee el desarrollo expositivo y para ello, se hace necesario romper con los modelos con los que normalmente nos encontramos cuando vamos a un museo o galería. La concepción del rol del público como agente activo es clave en esta ocasión. A raíz de esto Diana explica que Display-me “no se entiende como una exposición al uso, ni con un final cerrado. Se pretende hacer pensar sobre la exposición como un medio de comunicación. El título refiere a ello, va lo básico, a lo que es un display, y tiende la mano a la gente a que participe o al menos, a hacerles pensar.”

Como artista Ángel cree que las trabas para poder llevar a cabo todo este cambio de roles en el que el público pasa a ser casi creador son complicadas, pero “o generas algo diferente a lo preestablecido y te acomodas a la estructura; o no vas a poder hacer tu proyecto. ‘Display-me’ está pensado más bien como un laboratorio de experiencias y de investigación.” Añade que “normalmente existe  la barrera establecida de la comunicación unidireccional, en la que el espectador no tiene opciones salvo las que le da el artista. Era interesante el abrir ese terreno que permitía generar una comunicación a través de otras vías. Creo que esto es lo más interesante del laboratorio. Si en algún aspecto podemos cambiar la estructura del modelo expositivo clásico es en la comunicación, entre el visitante y el que exhibe.”

Por supuesto, esto implicaba una tarea de coordinación importante entre artistas y comisaria. Display-me parece trastocar, no solo el rol del público, sino también el de las propias relaciones entre agentes del arte. Diana explica que “la exposición no se puede explicar entorno a un recorrido claro, puesto que no hay una estructura clara. Esto también fue asunto interesante a la hora de del montaje. Nos plantamos en este gran espacio blanco y fuimos viendo como empezar a trabajar. Los días de montaje han sido intensos porque muchas ideas se han tenido que readaptar. A pesar de que yo he planteado unas líneas, mi idea de como me imaginaba las piezas cada uno de los ellos ha ido mutando”.

Ángel aporta su visión de artista y añade la importancia de generar un contexto donde las obras de los cuatro artistas tuviesen cabida, donde se interrelacionaran y al menos generasen una vía de interacción con el receptor. Cuenta que “por eso queríamos abrir esta muestra con una obra interactiva, que estableciera barreras, con una visualidad parcial y que produjera confusión. Al mismo tiempo crea cuestiones. Pensamos que aunque no hay ponérselo difícil al visitante sí que hay que se deben generar preguntas que nos puedan a ofrecer otras vías de investigación. Si por el contrario, acabamos haciendo una exposición al uso, ya sabemos cual va a ser el resultado”.

Huellas, desapariciones. Nada y todo es aleatorio en Display-me. Ángel explica que “la intención es que al final, si quitas todas estas cosas que hay por en medio, quede un espacio lleno de indicaciones, donde te diga que ha sucedido algo en sala, que ha tenido a cabo una actividad, la que sea.” Se trata invadir un espacio en el que normalmente al artista no le es posible andar con libertad.

Una de las obras de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Una de las obras de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

 “El público creó el contenido sin saberlo”

“Las actividades paralelas tienen mucho que ver con esto de los cambios de roles. Aunque la exposición está a medias, el motor ya está en marcha, creo que hacia todo lo que resta es cuando realmente va a ponerse en funcionamiento toda la máquina”, apunta Ángel. Diana continúa hablando de “poner en marcha la maquinaria” y añade que “ las actividades son la espina dorsal del proyecto. Si quitas una, ya no tiene sentido”.

Es curioso que el programa de actividades comenzara antes que la exposición. “Se hizo una actividad en la que la gente no sabía muy bien a que venía y con un material didáctico que hemos añadido a la exposición, la gente deambulaba por un espacio donde se encontraba con cosas que no sabes que son, y queríamos que nos contaran lo que percibían. Ese material fue el que utilizamos para elaborar los mensajes. El público creó el contenido sin saberlo. Además, cada semana, cada artista enfoca la actividad hacia el ámbito que quiere y eso también dota de contenido o modifica la exposición,” comenta Diana.

“Alicante es una ciudad complicada”

El objetivo de la reunión de estos artistas vinculados a un determinado ámbito geográfico, con parámetros generacionales comunes, no es aleatoria. “La paridad entre artistas ha sido importante a la hora de elegirlos. Cada uno de ellos tiene trayectorias diferentes y trabajan mensajes diferentes. Me interesaba esa confrontación”, afirma Diana. Además, nos cuenta que “ninguno de los cuatro, nacidos o residentes en la provincia, había expuesto en un centro institucional. Sí habían hecho exposiciones pero era curioso que ninguno tuviera una gran presencia en el ámbito público”. “Seguimos sin tenerla”, incide Ángel entre risas.

“Alicante es una ciudad complicada. Creo que estas convocatorias son importantes para poder desarrollarnos de una manera profesional y digna”, apunta Diana. Ángel cree que “desde hace mucho tiempo se han reconducido las políticas culturales hacia un foco determinado y que en lugar de abrir el abanico y permitir que artistas emergentes encuentren un espacio en la ciudad, no se ha ejecutado una buena política cultural. Esto deriva en que todos acabemos por irnos. No hay arte vanguardia ni posibilidades de generarlo. Con estos nuevos órganos de gobierno que están abriendo canales de comunicación con la ciudadanía y probablemente ahí es donde tienen cabida nuevas vías de actuación. Aunque no es del todo ideal, sí es más fructífero que antes”.

“Es como una metáfora”

Se configura así un ambiente de presentación de obras donde existe un proceso configurado a través de una investigación artística continua y adherida. Todo un laboratorio dinámico en el que, según palabras de Diana “la gente no se quedara vacía. Nos ha servido para testar al público de la ciudad y el feedback ha sido muy bueno”. Pero en ocasiones, casi sin quererlo, vamos más allá y, como explica Ángel, “se trata de generar estructuras para cuestionar nuestros propios procesos. Es como una metáfora, una especie de juego para proyectarlo en otras cuestiones de la realidad ”.

María Ramis

Resaca negra: Vicente Marco

Entrevista con el escritor valenciano Vicente Marco, a propósito de la presentación de su novela ‘Ópera Magna’ (Editorial Almuzara), XXIX Premio Novela de Jaén, en la XXIX Semana Negra de Gijón

El escritor valenciano Vicente Marco, refrendado autor de novela, relato corto y teatro -atesora más de cuarenta premios literarios, entre ellos el galardón Valencia 2015, que concede la Institución Alfonso el Magnánimo, por su última novela ‘Mi otra madre’ (Editorial Lengua de Trapo)- ha paseado sobre la gravilla de los antiguos astilleros de la ciudad asturiana con ejemplares de una de sus últimas obras, ‘Ópera Magna’ (Editorial Almuzara), aupado por un oxigenado estilo y una convulsa acción merecedores del XXIX Premio Novela de Jaén, para completar su ciclo en el cronograma de actividades de la XXIX Semana Negra de Gijón.

Te encuentras por primera vez a orillas del Cantábrico, en pleno estío, participando en la Semana Negra de Gijón. ¿Qué te parece haber recibido la invitación del festival para una novela que, en principio, tú mismo no asociabas al género, pero que tus lectores sí han vinculado explícitamente con el noir?

Creo que mis novelas no son de ningún género en concreto, pero sí engloban a muchos de ellos. ‘Ópera Magna’ podría ser un thriller psicológico, una novela de género negro, de intriga. Sin duda, me encanta estar en Gijón hablando de ella.

Según describes cuando conversas acerca de esta novela, su argumento parte de una historia peculiarísima, de un apunte autobiográfico.

Efectivamente. Todo nace cuando voy a Segovia a recoger un premio literario. Resulta que el que ha obtenido el accésit no recibe ninguna atención, la prensa no le hace mucho caso y yo me acerco, descubriendo a una persona muy particular, tan singular que da origen a ‘Ópera Magna’. Ahí lo dejo.

El germen que da pie a la trama evoluciona en tu mente durante el camino de regreso a Valencia, tras la recogida del premio. ¿Advertías que esa historia atesoraba ya los mimbres suficientes para desarrollarla?

Sí, prácticamente ya se encontraba pergeñada durante mi regreso a Valencia desde Segovia. Ya la tenía toda en mi mente y lo que hice fue transcribirla.

El escritor Vicente Marco y el periodista José Antequera, de la revista GURB, en un instante de la presentación de 'Ópera Magna' en la carpa 'A quemarropa', durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Vicente Marco y el periodista José Antequera, de la revista GURB, en un instante de la presentación de ‘Ópera Magna’ en la carpa ‘A quemarropa’, durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En Semana Negra has comentado que Diego Leonarte -uno de los tres personajes protagonistas y trasunto primigenio de ese inquietante individuo- viene a ser, a la postre, un híbrido de múltiples perfiles que te has ido encontrando a lo largo de tu existencia y, probablemente, de la muchos de los lectores que se aproximen a la novela.

Sí, en efecto, como muchos personajes, para caracterizarlo me basé en las experiencias que he tenido con perfiles similares, de manera que construí a Leonarte como un Frankenstein.

Otro aspecto reseñado por estos lares se emparenta con la fluidez del estilo, que suele particularizar muchas de tus publicaciones, aunque, en este caso, de una modo más afianzado.

Aquí era más importante aún realzar esa manera mía de escribir, para dejar la trama sólo en lo fundamental, que era lo que a mí me interesaba que el lector captara, evitando todos los añadidos que podría haber alrededor, con lo cual las descripciones son muy escasas, tanto de personajes, que se caracterizan por las acciones que van realizando y por los diálogos, como en lo que respecta a las descripciones paisajísticas, por ejemplo. De este modo, la ceñí estrictamente a la trama.

¿Crees que tu estilo es reconocible desde un primer momento o, finalmente, advertido por el contenido de tus publicaciones?

Los lectores sí pueden reconocerme por la manera en que escribo, eso es evidente. Después los temas de parte de mi obra quizás sean más universales, como la preocupación acerca de qué narices hacemos aquí. No es un tema mío, sino de muchísimos escritores. No sólo el qué hacemos aquí, que es un poco más manido, sino el motivo por el que no lo sabemos. Una inquietud acerca de qué hay ahí que nos impide conocer la verdad de nuestra existencia, si es algo premeditado o una cuestión realmente fortuita, el motivo por el que nuestra mente es limitada a la hora de conocer y responder a las grandes preguntas del universo.

Sin duda, una cuestión que intensificas generosamente en publicaciones como ‘Los que llegan por la noche’ (Versos y Trazos Editorial), en la que se compendian diversos historias encapsuladas en esa línea.

Los cuentos de ‘Los que llegan por la noche’ los escribí hace tiempo. Después, Versos y Trazos los recopiló en un único volumen, muy bien editado. Son historias concretas, diferentes, donde lo fundamental es hablar de la importancia del azar en nuestras vidas, de la escasa importancia de nuestra decisiones. Nos creemos que somos importantes, que somos capaces de manejar nuestro destino, pero después los sucesos están ahí y la mayoría de veces es como si alguien nos estuviera guiando y nos pusiera en la mano varias alternativas para elegir. Se puede pensar que uno toma las decisiones, pero la gran pregunta no deja de ser quién o qué te ofrece estas alternativas.

¿Pueden considerarse como un florilegio de relatos emparentados con ciertos conceptos o territorios alumbrados por la Filosofía?

Sobre todo con la filosofía de la causalidad. Los hechos están concatenados, se van moviendo y desconoces a dónde vas a parar. Es la transcripción de un posicionamiento vital. Cuando escribo intento transmitir todo lo que me nace acerca de cuanto he pensado. Eso es lo importante.

En tanto que dramaturgo, amén de novelista, ¿has encontrado en la morfología del teatro un vehículo oportuno para proponer determinadas situaciones que a través de la narrativa más convencional no es posible?

El teatro me permite escribir un tipo de obra y contenidos que en novela son más difíciles de comercializar, especialmente el humor; el género teatral me ha servido para encauzarlo. Me gusta mucho reírme de todo y el humor es el arma más potente del ser humano, aunque ello no quiere decir que todas mis obras teatrales sean humorísticas. Las editoriales y concursos literarios apuestan muy poco por ello.

El escritor valenciano Vicente Marco, en un instante de la presentación de 'Ópera Magna' en la carpa 'A quemarropa', durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor valenciano Vicente Marco, en un instante de la presentación de ‘Ópera Magna’ en la carpa ‘A quemarropa’, durante la XXIX Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

«Soy un narrador de imágenes»

Entrevista a Javier Saez Castán
Premio Nacional de Ilustración 2016

Hace solo una semana nos enterábamos de que el Ministerio de Cultura había otorgado el Premio Nacional de Ilustración 2016 a Javier Sáez Castán. Un merecido galardón a uno de los grandes profesionales del libro ilustrado en nuestro país al que avalan numerosas publicaciones. Javier Saez Castán le ha prestado un valioso tiempo a Makma para que podamos conocer su trabajo un poco mejor, ese que forma parte de su día a día.

¿Cómo te sientes al haber recibido el Premio Nacional de Ilustración?

Esta pregunta tiene una respuesta fácil: muy contento.

Según tu experiencia y sin tener en cuenta la compensación económica, ¿suelen estas menciones ayudar a los galardonados?

Eso espero. Los premios tienen varias caras, todas ellas buenas. Aparte de la ayuda material considero que es clave la difusión de tu trabajo. ¿En qué se traducirá todo esto? Todavía no lo sé. El tiempo lo dirá. Aunque creo que no es tanto el acceso a más trabajo, pues yo soy muy lento y si me dicen que voy a tener más  trabajo, me preguntaré quién lo va a hacer, sino que confío más bien en otro tipo de oportunidades como exposiciones o una mayor difusión de mi obra.

El jurado del Premio ha destacado tu capacidad de «construir mundos». ¿A qué crees que se han referido?

No sé si esa observación está justificada, pero la verdad es que a mí me halaga mucho porque que realmente coincide con aquello a lo que yo aspiro. ¿Qué  quiere decir? Pues creo que habría que preguntarse a qué se refieren con la palabra “mundos” al hablar de libro ilustrado. Es una acepción adecuada ya que el referente que la gente suele tener desde fuera es el de un cuento con dibujos y, en este sentido, la ilustración actúa simplemente de acompañamiento, como una especie de ayuda para que la lectura sea más fácil. Esto no define lo que es un libro ilustrado y, precisamente, a raíz de esta alusión a los “mundos” se demuestra que un libro ilustrado es un trabajo de creación de un espacio imaginario, no una historia con dibujos. La lectura del libro ilustrado no es una lectura al uso donde tú abres el libro y lo lees. Es un espacio que el lector se encuentra cada vez que abre el libro, que luego puede visitar, abrir, encontrarse con él… Y así, la memoria va creando ese mundo, un mundo completamente visual.

¿Un ejemplo propio? 

Se puede entender muy bien abriendo el ‘Animalario Universal del Profesor Revillod’ que realicé en colaboración con Miguel Murugarren. Lo que se encuentra aquí, más que una historia, es precisamente un mundo. Un conjunto de imágenes de animales que aluden a una institución ficticia que los ha ido descubriendo. El lector va leyendo todo esto, lo va viendo, y va contruyendo ese mundo del que hablaba el jurado.

Una de las imágenes del Animalario del Universal del Profesor Revillod.

Una de las imágenes del Animalario del Universal del Profesor Revillod. Imagen cortesía de Javier Sáez Castán.

Queda patente en todas tus obras la creación de un imaginario propio, en este sentido, ¿cuáles son tus referentes conceptuales? 

Esta pregunta es la que a uno le gusta ya que te da la oportunidad de hacer un recorrido por tus preferencias, pero por otra parte es muy difícil. Mis preferencias son muchas en el terreno de la imagen y constantemente estoy consultando libros o películas, ya que considero que el hecho de sacar cosas de la nada es una idea un poco pretenciosa o romántica. Creo que realmente uno extrae ideas de su memoria, lo que no quiere decir que no sean tuyas porque de hecho es aquello que tienes en tu cabeza, lo que llámanos referentes. Uno de mis referentes básicos es, por supuesto, el propio libro ilustrado, en toda su amplitud. Si bien es cierto que en algún momento puntual han tenido importancia los cuentos infantiles, apenas suelo utilizarlos como referente. Por ejemplo, ya que hablábamos del ‘Animalario’, he referenciado ahí los libros de grabados del siglo XIX. También me interesa mucho la publicidad anterior a la Segunda Guerra Mundial como revistas de cualquier tipo con anuncios de cualquier cosa. Esto lo estoy consultando constantemente. Por supuesto, la propia Historia del Arte donde hay muchos pintores que me interesan, sobre todo dentro de la pintura realista pero cercana, como podría ser la pintura realista del siglo XX centrándonos en autores como Hammershoi, Hopper o Wyeth dentro de la pintura americana.

Siempre pienso que elegir unos referentes es olvidar el resto, y quisiera recalcar que no es así. Tampoco  quiere decir que sea lo que más me gusta sino lo que más utilizo. Me gustaría destacar además la historia del cómic, como ‘Little Nemo’, la primera etapa de Flash Gordon de Alex Raymond o Fletcher Hanks, un autor de cómic bastante extraño que he descubierto hace poco. Es imprescindible para mi muchos cómics antiguos y mucho cine. El cine me ha ayudado mucho a entender que es un libro ilustrado, a entenderlo como una producción donde hay imagen pero también hay narrativa, por ello quizá consulto a menudo libros de cine de años 20 y 30.

Trabajas y has trabajado como ilustrador de textos de diferentes autores, así como ilustrando los tuyos propios, ¿te enfrentas a cada trabajo con una actitud diferente?

La mayoría de veces mi trabajo es una co-creación, donde el libro se va realizando a la par, como si fuera una película o una construcción teatral. Pero sí que es cierto que cuando te dan el texto ya terminado trabajas de una forma diferente. En mi manera de trabajar la ilustración es el punto de partida. Soy un narrador de imágenes.

¿Consideras qué se puede hacer de los libros auténticos objetos artísticos?

El libro es un medio de expresión artística, pero no porque uno aspire al arte como una especie de categoría especial sino simplemente entendiendo el arte como una forma de comunicación, de creación. Y entiendo que si has hecho un libro donde has conseguido plasmar un mundo o proponerlo al lector, eso ya es una obra de arte, ese momento que tiene esa capacidad de representación y de comunicación.

Imagen extraída de 'Extraños' (2014). Imagen cortesía Javier Saez.

Imagen extraída de ‘Extraños’ (2014). Imagen cortesía Javier Saez.

Te han definido en otras ocasiones como especialista en libros e ilustraciones infantiles ¿cómo definirías ese particular público?

Es verdad que a veces, se van escribiendo cosas y tú no estás ahí para desmentirlas, por lo que si me preguntas si trabajo para público infantil, yo te diría que no. Otra cosa es que me consideren un autor de libros infantiles, que me parece muy bien, pero no tengo una intención de dirigirme especialmente a los niños. Sí creo que los niños suele ser muy buenos lectores ya que se toman muy en serio las imágenes. Por experiencia sé que a los años les suele gustar mucho los libros ilustrados pero no pienso ellos a la hora de trabajar, aunque sé que es un público exigente, y me gusta.

Y por último, ¿te va a permitir este Premio tomarme algún descanso, o ya estás inmerso en nuevos proyectos? 

El descanso tendrá que esperar. Tenía un trabajo previo en el que hace unos meses que estoy trabajando, precisamente otro animalario realizado junto con Miguel Murugarren que es urgente de terminar. El descanso vendrá más adelante, probablemente al año que viene. No quiero ni pensarlo.

María Ramis

«El teatro necesita del cine»

Entrevista a Sergio Villanueva
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

Desde la primera hora que me enteré que venía Sergio Pérez Mencheta a presentar Los Comensales, quise hacerle una entrevista, pero ¡ay de mí!, Sergio no estaba por la labor. Mis preguntas sobre la adaptación de Capitán Trueno en la que él encarnó al personaje, se habían volatilizado. Quizás en otra ocasión pueda cuestionarle sobre aquella oportunidad fallida.

El caso es que aunque Mencheta tenía cosas más importantes que hacer que aguantar a pesados como yo, Sergio Villanueva, director del film, sí accedió a entrevistas. Llegué media hora antes al encuentro en el Hotel Astoria de Valencia, y me lo encontré trasteando su móvil en el recibidor. Como conocía su cara le saludé. Una de las chicas de prensa, todas muy profesionales y amables, me dijo que los otros medios se habían caído y que era el único, así que tenía todo el tiempo del mundo.

Nos desplazamos hasta el bar del Hotel y nos acomodamos en unas sillas, antes de la entrevista le pregunté por Tranvía a la Malvarrosa, donde Sergio tenía un papel. Nos contó que aquello fue una gran producción y que a día de hoy se la siguen recordando en Valencia. Le dije que la película reflejaba una Valencia que ya no existe, que es historia, y entonces sonreímos al hablar del Balneario de las Arenas.

Sacudimos los recuerdos y nos centramos en su ópera prima mientras me dice que pregunte cualquier cosa, lo que quiera, y así lo hago. Por la noche recordó en la presentación del film, junto a Mencheta, una de las preguntas que le formulé y que me agradeció bastante.

Sergio Villanueva. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Sergio Villanueva. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Javier Caro

«El argentino es de mis acentos favoritos»

Entrevista a Clara Lago
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

En medio de un encuentro en el Hotel Astoria recibo una llamada, es Marta, la encargada de prensa, me llama para saber si me interesan las entrevistas con Clara Lago y con Leonardo Sbaraglia. ¿Cómo no va a apetecerle a uno entrevistar a dos grandes actores como ellos? Me decido por Clara Lago, todo esto sin haber visionado la película que venían a estrenar a Valencia, Al Final del Túnel, de Rodrigo Grande. Un film argentino de suspense que pasaría el festival para prensa la mañana siguiente.

A las diez de la mañana se comenzaba a proyectar en la Sala Berlanga (qué pena que no le den a Piquer Simón el nombre de una sala…) la película, y la verdad es que no desagradó demasiado. Es cierto que sufre de ciertas incoherencias de guión, tiene personajes poco creíbles, casi esbozados, y un final demasiado simple para la trama que se va gestando. Eso sí, Clara Lago consigue que nos creamos que es de la misma Buenos Aires cuando aparece su personaje en el quicio de la puerta.

Esta vez estamos en el piso ocho del Hotel, en una mesita del pasillo hay una caja de una pizza, después de un largo viaje estarían más que muertos los pobres. Debido a que tenían que realizar las fotos del festival con ellos, nos preguntan si podemos hacer la entrevista desde la terraza.

Subimos hasta una sala acristalada llena de luz desde donde se podía ver la ciudad. Leonardo y Clara se hacen las fotos y en cuanto Sbaraglia puede asomarse a la terraza busca la forma de abrir la mampara, al final entre todos encontramos un balcón por donde podemos admirar la ciudad sin barreras. Leonardo es curioso y nos pregunta sobre las murallas, nosotros le contamos algo de la historia de la ciudad, todo lo que se puede contar en cinco minutos. Por fin, Clara Lago acaba con la sesión de fotos y podemos hacer la entrevista. Como verás, Clara es la que nos da la claqueta en la entrevista.

Clara lago. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Clara lago. Imagen cortesía de Cinema Jove.


Javier Caro

Hitchcock y Truffaut mano a mano

A propósito de Hitchcock
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 10 de julio de 2016

La Filmoteca inauguró el 10 de junio el ciclo ‘A propósito de Hitchcock’ con un programa doble que se inició en la sala Berlanga con la proyección del clásico Psicosis (1960) y prosiguió con el biopic Hitchcock (2012) del británico Sacha Gervasi. El ciclo con el que concluye la temporada de proyecciones en la sala Berlanga está conformado por cuatro películas que podrán verse del 10 de junio al 10 de julio.

Alfred Hitchcock y François Truffatu. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Alfred Hitchcock y François Truffatu. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Este  programa de la Filmoteca complementa el ciclo ‘Hitchcock / Truffaut: 50 años’ organizado por Cinema Jove para sus tradicionales proyecciones al aire libre en Viveros. Ambos ciclos destacan la celebración del 50 aniversario de la publicación del libro ‘El cine según Hitchcock’, en el que un joven François Truffaut entrevista al veterano cineasta británico para que que recuerde sus películas y reflexione sobre el cine.

En su ciclo, la Filmoteca ofrece la oportunidad de volver a ver en pantalla grande el documental Hitchcock/Truffaut (2015), en el que el prestigioso crítico Kent Jones se aproxima a la entrevista que François Truffaut realizó al cineasta británico y que dio origen a un libro que sigue siendo toda una lección de cine y una lectura obligada para todas aquellas personas interesadas en el arte de hacer películas.

Anthony Hopkins en el papel de Alfred Hitchcock. Imagen cortesia de la Filmoteca de Valencia.

Anthony Hopkins en el papel de Alfred Hitchcock. Imagen cortesia de la Filmoteca de Valencia.

También están programados dos de los grandes clásicos de Hitchcock: Vértigo (1958), que arrebató en 2012 el título de mejor película de la historia a Ciudadano Kane (1941) en una encuesta de la revista Sight & Sound; y Psicosis, película de culto cuya accidentada preparación y el rodaje narra el biopic Hitchcock, una aproximación a la compleja personalidad del director inglés protagonizada por Anthony Hopkins y Helen Mirren.

Por su parte, el ciclo que ofrece la 31 edición de Cinema Jove entre el 17 y el 24 de junio está conformado por cuatro películas de Alfred Hitchcock y por cuatro de François Truffaut.

Alfred Hitchcock y François Truffaut. Foto de Philippe Halsman cortesía de Cohen Media Group por la Filmoteca de Valencia.

Alfred Hitchcock y François Truffaut. Foto de Philippe Halsman cortesía de Cohen Media Group por la Filmoteca de Valencia.