“No sólo hay que pedir o defender, sino aportar ideas”

Entrevistamos a Ángela Montesinos con la excusa de un paseo por El Carmen, para que nos hable de la situación del sector del arte en Valencia y su casi recién estrenada tarea como presidenta de AVCA.

Ángela Montesinos es, desde hace años, una firme defensora del combate vecinal en el Barrio del Carmen frente a los agravios urbanísticos. Confiesa sentir desazón ante el estado lamentable de algunas calles e inmuebles, muchos de ellos declarados BIC. Licenciada en Historia del Arte y sensible a las manifestaciones culturales de ayer y de hoy, Montesinos es además, desde el pasado otoño, la presidenta de AVCA, Associació Valenciana de Crítics d´Art, también con un firme interés por escuchar y apoyar a los artistas de la Comunitat Valenciana, defendiéndolos ante los percances más sangrantes en el ejercicio de su profesión. Se podría decir, por lo tanto, que a Ángela Montesinos le gustan los retos.

Aquí, asociaciones como AVVAC (Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón), AVCA (Associació Valenciana de Crítics d´Art) y laVac (galerías) aglutinan a nutridos grupos de profesionales en los terrenos de la producción, la crítica y el mercado del arte. Esto es positivo, y configura un sólido sustrato para comenzar a trabajar en todo lo demás. Acompaña, por supuesto, el interés de los Gobiernos local y autonómico por reunirse con estos agentes. Montesinos se muestra optimista ante el desaliñado panorama cultural valenciano, y cree que la crítica de arte puede jugar un valioso papel observando y examinando los fenómenos artísticos contemporáneos, los que están sucediendo hoy; o incluso la Historia del Arte, analizando y estudiando con perspectiva las manifestaciones de hace más o menos algún tiempo, para ponerlas en valor. AVCA es la asociación valenciana de profesionales en este ámbito, críticos y críticas representadas desde el mes de octubre por Ángela Montesinos (Valencia, 1979), doctora en Arte y Filosofía, animalista y, por supuesto, “carmenera”.

Ismael Teira: Ángela, ¿Cuál crees que sería la relación modelo entre AVVAC y AVCA, artistas y críticos?, ¿y entre AVCA y laVAC, críticos y galeristas?
Ángela Montesinos: Creo que la relación ideal sería, primero, dotarnos de una comunicación directa, la cual creo que a día de hoy existe y lo hemos podido comprobar estos últimos meses respecto a las convocatorias de reuniones que hemos tenido por parte tanto de Conselleria como del Ayuntamiento de Valencia. Antes de sentarnos nos hemos reunido primero entre nosotros para intercambiar opiniones y pareceres.
Esta comunicación es crucial respecto a las tres asociaciones ya que nos convierte en una gran fuerza en defensa de la cultura y nuestros derechos como profesionales. Es evidente que a posteriori cada asociación tiene sus intereses propios más acordes a sus necesidades profesionales, debemos establecer sinergias con el fin de hacernos respetar profesionalmente y apoyarnos mutuamente.
Por otra parte creo que no solo se trata de pedir o defender, sino de aportar ideas, quehaceres por separado pero también de manera conjunta. Nuestras asociaciones representan un importante valor en los campos del arte y la cultura. Podemos, y debemos, aportar conocimiento y al mismo tiempo con nuestra producción colaboramos en la riqueza económica de la sociedad.

IT: Más difícil aún, ¿entre AVCA y la ciudadanía?
ÁM: Pues sí, a priori parece más difícil. Soy consciente que en ocasiones hay una línea invisible entre el crítico y la ciudadanía, como si viviéramos en dos mundos diferentes. Deberíamos generar una reflexión de cómo, desde nuestra posición, podemos acercarnos a la sociedad, que no se nos vea como alguien tan inmerso en la teoría y en un círculo reducido. De hecho es uno de los objetivos de este nuevo equipo. Estamos intentando organizar seminarios, jornadas para acercar la tarea del crítico de arte a los estudiantes universitarios y al público en general.

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IT: La trayectoria de AVCA es larga, con más de treinta años de actividad; aunque los horizontes de hoy son distintos a los de tres décadas atrás. Recientemente han llegado caras nuevas a la Generalitat y al Ajuntament. Supongo que estarás expectante a ver qué pasa. ¿Qué medidas consideras prioritarias a corto plazo para regenerar la situación del «gremio»?
ÁM: Como bien apuntas tenemos treinta años de actividad y los contextos han ido cambiando tanto dentro de la asociación como en nuestro entorno, con todo ello las necesidades, objetivos y formas de trabajo han ido modificando adaptándose a lo que nos rodea.
Por supuesto estamos expectantes. Las medidas prioritarias, a mi parecer, deberían ser, en primer lugar, la puesta en valor de nuestra profesión a través de diferentes formas como son la necesaria remuneración de nuestro trabajo, el contar con nosotros a la hora de poder asesorar en la buena utilización y creación de un Código de Buenas Prácticas real y práctico de las instituciones. Si las instituciones reconocen la importancia de este sector y saben transmitirlo a la sociedad puede generarse una retroalimentación entre diferentes proyecciones económicas. Si se valora la crítica, la prensa daría más cabida a esta, aumentarían las publicaciones especializadas y medios como la radio y la televisión darían más espacio al arte. La riqueza no solo es economía, sino también conocimiento. No sé si estoy soñando en voz alta…

IT: En vista de los numerosos comunicados firmados por AVCA (muchos de ellos publicados en MAKMA) parece ser que la Asociación está cumpliendo satisfactoriamente con uno de sus fines fundacionales, el de la defensa de la libertad de expresión y de pensamiento, oposición a la censura y firme compromiso con hacer cumplir el tristemente famoso Decálogo o Código de Buenas Prácticas. ¿En qué medida puede o debe ayudar la crítica de arte en la mejora de la situación de los artistas jóvenes, protagonistas en este escenario pero, al mismo tiempo, la parte más damnificada?
ÁM: Es evidente que hemos vivido unos años de lucha y defensa del arte y la cultura y que la asociación ha estado presente en primera línea de batalla a la hora de reivindicar el lugar que merecen los profesionales en el mundo del arte. La crítica de arte puede ayudar a los artistas reivindicando la importancia de éstos, que es evidentemente la parte crucial de la creación artística, sin ellos no existiría. Como asociación siempre intentamos apoyar toda reivindicación que nazca de ellos y nos pidan. Debemos estar a su lado generando una teoría a su alrededor, apoyando mediante textos y estudios sobre la obra para así conseguir influenciar y apoyar la proyección del artista tanto en el mercado del arte como en el mundo cultural en general, generando interés. El crítico de arte debe saber diseccionar una obra de arte con conocimiento, reflexión y cautela, debe ver más allá del mundo dado.

«Cinema Jove es del todo independiente»

Desayunos Makma en Lotelito
Con Rafael Maluenda, director del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove

“Me acuesto y me levanto con Cinema Jove”. Y así ha sido durante los últimos 16 años; todo el siglo XXI. Incluso más, si tenemos en cuenta que Rafael Maluenda ya formó parte del equipo de José Luis Rado, de 1997 a 1999. “He vivido con el festival a lo largo de todos estos años”. Y lo ha hecho, remarca, desde “la más absoluta independencia, donde todo el mundo ha tenido cabida”. Al margen de los anunciados vientos de cambio político, Maluenda subraya: “Eso es lo que yo ofrezco”. Eso y su carácter “vocacional” hacia un certamen que ama: “Yo quiero mucho a este festival”.

Rafael Maluenda, durante un momento de la entrevista en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda, durante un momento de la entrevista en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«La película de clausura es ahora mi quebradero de cabeza»

De hecho, si hay algo que en estos momentos le puede quitar el sueño es no saber todavía con qué película clausurará el festival: “Te juro que no lo sé”. Es más: “Uno de mis quebraderos de cabeza es la película de clausura, que no la tenemos ni siquiera a la vista”. He ahí su única preocupación. “¡Eso es un vértigo!” Lo demás son elucubraciones en torno a un festival en el que ya piensa a futuro. “Tengo en mente una 31ª edición distinta en algunos aspectos estructurales, que tendré que analizar cuando pase la presente edición”.

Rafael Maluenda y Eva Montesinos, responsable de Comunicación de Cinema Jove, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda y Eva Montesinos, responsable de Comunicación de Cinema Jove, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

“¿Qué aspectos?”

“Las dos secciones oficiales son innegociables, pero sí me gustaría que el resto de secciones respondieran a otros planteamientos que tengan en cuenta dinámicas relacionadas con la cultura actual”.

«La apuesta cultural de Cinema Jove no es habitual en Valencia»

En cualquier caso, Maluenda no tiene arrobo en manifestar que Cinema Jove viene haciendo una “apuesta cultural que no es habitual en esta ciudad”. ¿A qué se refiere? A la manera en que el festival ha acercado el cine y sus directores al público de forma “relajada, cálida, en una atmósfera de total complicidad”. Y hace un ejercicio de memoria: “Recuerdo aquellos encuentros nocturnos en El Negrito [del barrio del Carmen], con Stephen Frears cuando vino a presentar Las amistades peligrosas y se tomaba una cerveza tranquilamente en medio de la gente”.

Rafael Maluenda, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda lleva, por todo ello, el festival en las venas, pese al carácter eventual con el que dice haber entrado. “Yo siempre he pensado, de hecho, que era una opción provisional”. E ironiza (“espero que se entienda así”) sobre la provisionalidad en la Administración que suele convertirse en “algo crónico”. Y como en los rótulos de algunas películas, 16 años después ahí lo tienen, lamentando, pese a todo, algunas cosas.

«Me gustaría contar con un Premio del Público»

“Me habría encantado contar con un Premio del Público dotado económicamente, porque revitaliza mucho el festival”. Algo que ha resultado imposible por culpa de los malditos recortes presupuestarios. “Es un presupuesto muy escaso para un festival de estas dimensiones”. Cinema Jove, he ahí otro de sus lamentos, llegó a ser “el segundo festival en importancia, tras el de Clermont Ferrand, en el mercado de cortometrajes”. Recuerda que hasta 2007, año en que se tuvo que cancelar, había un catálogo especial a disposición de compradores de todo el mundo que venían a Valencia en busca de cortos españoles e iberoamericanos principalmente”.

Rafael Maluenda, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda, en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Insiste en el “privilegio” que tiene Valencia de contar con un festival que “acerca el mundo de la cultura y del cine de forma tan fresca y relajada”. De igual forma que asimila como puede la escasa difusión mediática de películas y directores poco conocidos, pero que “pasado mañana son los mismos que luego ganan todos los premios, y el valor de Cinema Jove es que los presenta en primicia”. En este sentido, habla de “pedagogía de cara a los medios” y de la necesidad de un mayor presupuesto “con el fin de impulsar la difusión”. Hasta entonces, confía “en los muchos amigos que tenemos en el sector” para conseguir esa película de clausura que tanto se le resiste.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Sergi Pitarch, camino de los Goya

El último abrazo, de Sergi Pitarch Garrido
Nominación a los Goya
Mejor Cortometraje Documental

Está nominado a los Goya como Mejor Cortometraje Documental. Pero ‘El último abrazo’, presentado en el IVAC-La Filmoteca, se sigue como si fuera una película de ficción plena de suspense. Sergi Pitarch ejerce de improvisado detective, tras hallar en el interior de un bolso adjudicado por 1€ en una subasta, dos cartas de un hombre que anunciaba su suicidio. El 2 de junio de 1946 dejaría de existir, incapaz de superar los siete años que se pasó en la cárcel de San Miguel de los Reyes y la pérdida de sus seres más queridos.

Fotograma de 'El último abrazo', de Sergi Pitarch, película nominada a los Goya como Mejor Cortometraje Documental.

Fotograma de ‘El último abrazo’, de Sergi Pitarch, película nominada a los Goya como Mejor Cortometraje Documental.

Sergi Pitarch le sigue la pista a esas dos cartas, que tenían como destinatarios el impresor Luis Faure y el pintor Enrique García Carrilero. Del remitente apenas conoce su nombre de pila: Mariano. Lo demás es una incógnita que se remonta a los duros, crueles años de la guerra, primero civil española y después mundial. Pitarch bien pudo tirar esas cartas y ese bolso, tras salir del bar del barrio del Carmen donde se lo adjudicó. Pero no, lo que hizo fue deletrear con pasión ese mensaje suicida y construir una historia que competirá por los Goya en febrero.

‘El último abrazo’ es la forma en que Mariano concluía sus cartas, de ahí el emotivo título de la película. Cartas en las que comunicaba a esos dos amigos, Faure y García Carrilero, su trágica decisión: “Cuando recibas la presente, yo habré dejado de existir (…) Las cosas que me ocurrieron, la muerte de mi mujer, los siete años de prisión, la terrible suerte de mi familia, han roto mi voluntad, mi apego a la vida, mis energías. No tengo ningunos deseos, menos el de morir, es decir, de dejar de sufrir (…) No te impresiones mucho por mi muerte. En Belsen, en otros campos y en la guerra han muerto millones de hombres que valían muchísimo. No se pierde nada cuando se muere un hombre tan insignificante como yo. Recibe el último abrazo”.

Una de las cartas que da pie a 'El último abrazo', de Sergi Pitarch, película nominada a los Goya como Mejor Cortometraje Documental.

Una de las cartas que da pie a ‘El último abrazo’, de Sergi Pitarch, película nominada a los Goya como Mejor Cortometraje Documental.

El trayecto que realiza Sergi Pitarch pone los pelos de punta. Primero se dirige a Madrid en busca de alguna pista de Artes Gráficas Faure. Se las da un viejo librero, enseñándole algunas revistas impresas por Faure y donde aparece por primera vez el nombre de Mariano seguido del apellido Rawicz, que se convertirá en el gran tipógrafo de la España de preguerra objeto de la búsqueda. Tipógrafo de origen polaco que vía Leipzig recaló en Valencia, donde diseñó carteles republicanos.

El famoso carte cerámico Abonad con Nitrato de Chile, cuyo diseño se atribuye a Mariano Rawicz, protagonista de 'El último abrazo', de Sergi Pitarch.

El famoso carte cerámico Abonad con Nitrato de Chile, cuyo diseño se atribuye a Mariano Rawicz, protagonista de ‘El último abrazo’, de Sergi Pitarch.

A partir de ahí, todo va encajando gracias a la pericia detectivesca de Pitarch, que convierte su documental en un trepidante viaje de aventuras y al director en improvisado héroe. Santiago de Chile será la culminación de un trayecto con emotivo final. Allí cundirá la sospecha de que Mariano Rawicz fue quien diseñó el famoso cartel cerámico de Nitratos de Chile, que todavía cuelga en no pocas fachadas y edificios de la Comunidad Valenciana.

‘El último abrazo’ no será, después de todo, un abrazo postrero tan letal. Aún así, la mezcla de intriga policial e insistencia heroica por reconstruir una vida conminada al suicidio no deja de supurar dramatismo y aliento poético. El propio Sergi Pitarch reconoció, al presentar su documental en La Filmoteca, que “era impensable hace un año”. Y que esa insistencia, como la de muchos otros, demostraba que el audiovisual valenciano “está tocado, pero no muerto del todo”.

Fotograma de 'Musarañas', películas producida por Álex  de la Iglesia y Nadie es Perfecto, dirigida por Juanfer Andrés.

Fotograma de ‘Musarañas’, película producida por Álex de la Iglesia y Nadie es Perfecto, dirigida por Juanfer Andrés y Esteban Roel, nominada a los Goya.

De hecho, al tiempo que se presentaba ‘El último abrazo’, lo hacían igualmente ‘La máquina de los rusos’, de Octavio Guerra, con la que competirá en los Goya a Mejor cortometraje documental, ‘Musarañas’, de Juanfer Andrés y Esteban Roel, producida por Álex de la Iglesia y Nadie es perfecto, nominada en cuatro apartados distintos, y ‘La distancia más larga’, de Claudia Pinto, nominada a Mejor película iberoamericana. Todas ellas películas con participación valenciana.

Fotograma de 'El último abrazo', de Sergi Pitarch Garrido.

Fotograma de ‘El último abrazo’, de Sergi Pitarch Garrido.

Salva Torres

Líneas Inesperadas: Luz instantánea

Entrevista a Eva Máñez

 

Eva Máñez ha recorrido esta ciudad en diferentes momentos y espacios sociales. Desde la calle, o en cualquier evento público nos llegaba a nuestras redes sociales las imágenes de mundos cada vez más concretos. La emergencia de sus imágenes y narraciones han ido pulsando esta ciudad en los últimos años. Instantáneas y fogonazos compartidos gracias a la Red.

La verdad, me he puesto en contacto contigo por conocer tu trabajo a través de las redes sociales. Tienes tu objetivo mirando a esta ciudad a muchos niveles. Llevas mucho tiempo trabajado en fotografía. ¿no?

Sí, llevo bastante tiempo, unos diez o quince años.

¿Trabajas de modo independiente?

Sí, trabajo como freelance para diferentes medios. Ahora soy la fotógrafa de Valencia Plaza. También estoy en 20minutos. Colaboro también con otros medios de comunicación. Además, tengo una agencia llamada FAV ( Fotoagencia valencia) con otro socio, Biel Aliño. Desde ella trabajamos con empresas.

Tienes una página Web o un Blog donde poder mostrar tu trabajo ¿no?

Sí, una Web. ¡Hoy todo el mundo tiene una!

Tenemos una de la agencia. La mía personal también aunque llevo mil años sin actualizarla.

¿Tú, en los últimos años como ves la ciudad?

Bueno, a parte de trabajo estoy en algún proyecto más. Por ejemplo, el proyecto Qui és qui. Este es un proyecto que surge junto con el periodista Vicent Molins. Justamente desde la intención de revitalizar la ciudad del modo contrario a como se ha estado haciendo desde las instituciones. O sea, queremos revitalizar la ciudad desde la gente. Nosotros estamos haciendo una taxonomía. Recogiendo testimonios y fotografías de gente que nos gusta. No hay otro criterio para seleccionar a la gente más que gente que pensamos que “es la ciudad”. Puede estar desde la señora de la verdulería, un estudiante, el señor del estanco, el director de un museo, un diseñador, un pintor, un cartero, un ama de casa. Queremos mostrar la ciudad a través de la gente que la vive y la hace posible.

 Esperanza en el Mercado Mossen Sorell. Qui és qui. Foto: Eva Máñez

Esperanza en el Mercado Mossen Sorell. Qui és qui. Foto: Eva Máñez

El proyecto se llama Qui és qui. Llevamos poquito tiempo. Vamos subiendo una foto cada día a las redes sociales y esperamos que sea un proyecto muy a largo plazo. También queremos que sea un proyecto en la Red y un proyecto expositivo para los barrios. Ahora en Intramurs hicimos una proyección con ochenta y pico fotos de gente del Barrio del Carmen. Pensamos que se pueden hacer cosas parecidas en los barrios para que la gente se vea representada. Ellos mismos y sus vecinos en el barrio.

¿A lo mejor el Barrio del Carmen os puede resultar más fácil? ¿Cómo pensáis ir a barrios? ¿Os paseáis?

Sí, a veces te paseas o a veces quedas con gente que quieres que aparezca. No es al azar como escogemos a la gente. Es gente que quieres que aparezca porque la conoces o alguien te ha hablado de esa persona. No es como hacer de coolhunter e ir andando por la calle a ver a quien te encuentras.

Hay una intencionalidad sobre lo que queremos mostrar. Es nuestra visión de la ciudad. Hay quien cuando va de turismo a una ciudad hace fotos, hace postales, va a visitar la Ciudad de las Artes y las Ciencias, va a visitar museos o mira las páginas de economía para conocer empresarios,… Para nosotros mostrar una ciudad es hablar de Qui és qui en esa ciudad. Y la ciudad son las personas ¿no?

En la misma línea, estoy en otro proyecto en el que nos hemos juntado todas las chicas, mujeres fotoperiodistas que trabajamos en prensa en Valencia. Somos once. Hemos montado una asociación y un grupo que se llama Objectives. Llevamos poco menos de un año trabajando cada una de nosotras con una mujer. Hacemos un reportaje de como es su vida y su cotidianidad. Son mujeres como modelos de superación. Será una exposición que se llama Diversas y que se podrá ver el 8 de marzo en La Nau. Es una exposición que estamos haciendo para La Nau. Bueno, ahí hay desde una joven gitana que va a la universidad, una violonchelista de la Orquesta de Valencia, una mujer con discapacidad, una camionera, una migrante, una doctora que trabaja en temas de cooperación, una ama de casa y así hasta once. Seguro que me estoy olvidando un montón.

Imagen de 'Cápsula de personajes en una ciudad fascinante', proyecto de Eva Máñez y Vicent Molins. / EVA MÁÑEZ

Imagen de ‘Cápsula de personajes en una ciudad fascinante’, proyecto de Eva Máñez y Vicent Molins. EVA MÁÑEZ

Puede ser muy evidente mi pregunta pero aún así, ¿Por qué unirse las mujeres fotógrafas?

El fotoperiodismo es un trabajo copado por los hombres de siempre. Es un trabajo donde es imposible conciliar porque hay unos horarios horrorosos. Un trabajo en el que la precariedad y la inestabilidad laboral también es muy alta. A ese trabajo es bastante complicado ir a trabajar embarazada. No es como en otros curros en los que puedes estar hasta la semana de antes del parto ¿no?

Además tenemos unos horarios absolutamente imposibles. Eso unido a que, en general, si miras como está el tema de la prensa comprobarás que hay muy pocas mujeres que sean directoras de periódicos. Creo que hay cuatro en todo el mundo. Hay un techo de cristal en la prensa con eso. Luego, en el tema de fotoperiodismo, el hecho que haya menos mujeres trabajando pensamos que influye en la manera de trabajar.

¿En qué sentido?

Pues, son dinámicas. Por ejemplo, el hecho que para hacer una foto tengas que dar codazos ¿no? Todo para ponerte delante.

Claro, no eres ni la más fuerte ni la más alta.

Exactamente. Luego, también la mirada y la manera de ver los temas.

Si pensamos que no pasa nada y que todas las imágenes que vemos en los periódicos han sido tomadas por hombres. Si pensamos que no diferiría nada si la tomaran mujeres; es una opinión. Yo creo que si viéramos más a menudo con los ojos de las mujeres no sé si sería mejor o peor o diferente. Igual sí cambiaría todo. Habría que comprobarlo. Ahí hay un debate.

Nosotras nos juntamos casi por casualidad, desde el 8 de marzo del año pasado, nos hizo un encargo el Mercado Central. El Mercado Central quería que las mujeres fotoperiodistas retratáramos a las mujeres que trabajan en el mercado como un homenaje en el 8 de marzo. Ese trabajo colectivo hizo que nos reuniéramos. Hizo que nos pusiéramos a pensar y a valorar nuestro trabajo como mujeres. Abrimos una página en Facebook. Eso también nos hizo pensar, reflexionar y mirar el trabajo de otras mujeres fotógrafas y de otros colectivos de mujeres fotógrafas.

Luego, al llevar ya más de un año en este “estar juntas y reunirnos y vernos” pues también nos ha hecho crecer profesionalmente. Hay compañeras que se han apuntado juntas a cursos de formación, comparamos fotos, nos enseñamos cosas, comentamos como es nuestro día a día en el periódico, en nuestros trabajos. Eso nos está empoderando. Nos está haciendo, creo, mejores profesionales en un mundo en el que sobre todo los fotógrafos van cada uno a su aire. Es un mundo muy competitivo. Buscar sinergias, apoyos y cariños entre mujeres es superchulo.

Eva Máñez

Mira, ahora estaba pensando en un trabajo muy interesante de una investigadora del Museu de Prehistòria de València que reivindica el papel femenino en la prehistoria. Ella hablaba de la importancia, no tanto del macho-alfa cazador, como de esas funciones de recolección y de sostenimiento diario de la comunidad. Ahora mismo pensaba que vuestro proyecto Qui és qui es esa recolección de la cotidianidad, de la convivencia, de una mirada femenina que ya no es cazadora o extractora…

Bueno, pero es un trabajo realizado con Vicent Molins. Aunque si yo tuviera que opinar lo veo con una mirada muy femenina de la vida, de la existencia y de todo. Quiero decir, no lo veo un macho-alfa en absoluto pero es algo que estamos haciendo entre los dos. No hay un planteamiento feminista en el Qui és qui.

En cambio Objectives sí que tiene un planteamiento de género. Y este planteamiento de género nos ha llevado incluso a enfrentarnos a compañeros de la profesión que no entienden, no aceptan y no paran de “criticar” el que nos juntemos solo mujeres.

Y ¿no serán celos?

Pues no sé lo que será pero hemos tenido que dar muchas explicaciones y seguimos teniendo que dar muchas explicaciones.

Estamos buscando para el catálogo mujeres de la universidad que nos escriban unos textos para que estén esas explicaciones en el catálogo con un lenguaje mucho más firme y mejor explicado de lo que podríamos hacerlo nosotras. Pero, bueno, ¡esas son cosas que pasan!

Si tu estás en un colectivo mixto y no te lo planteas…A mí, sin embargo, me resulta sorprendente que cualquier periodista del mundo no se cuestione que algo pasa cuando solo cuatro mujeres en el mundo son directoras de periódicos. Partiendo de esa base ya  todo lo demás…Ahí realmente hay unas carencias.

Eva Máñez y Vicent Molins. Foto: Biel Aliño

Eva Máñez y Vicent Molins. Foto: Biel Aliño

Sobre el tema de los medios de comunicación y sus brutales transformaciones, ¿cómo los has vivido?

Todos los fotoperiodistas lo estamos viviendo con mucho dolor y con mucha precarización. Hay una crisis muy grande en el periodismo en general por diferentes razones como la llegada del digital y los cierres de medios. Por ejemplo El País ha despedido a todos los fotógrafos y ahora son todos freelance .

Yo soy freelance que “suena” muy bien pero en verdad quiere decir que soy autónoma. En verdad quiere decir que cobras cuando cobras,  lo que cobras y te pagan lo que quieren. Y sé que es muy, muy, muy improbable que yo tenga un contrato en mi puñetera vida de mi oficio. Lo del fotógrafo con contrato ya no existe. Quedan unos pocos, residuales, en periódicos grandes con contratos de hace muchos años pero si entra gente nueva es de manera precaria.

Esa precarización y el formato digital lleva a que haya periodistas que van a cubrir sus noticias con una cámara de “chichinado” o directamente con el móvil porque no les importa la calidad. No piensan que hay un valor informativo en las imágenes. Y luego está el mundo de los becarios.

Y desde luego lo que cobramos por foto, por tema y por reportaje es muchísimo menos de lo que se cobraba hace unos años. Eso hace que muchas veces se cogen más temas y más trabajos de los que puedes abarcar. Con ello esos trabajos no les dedicas el tiempo que les tienes que dedicar, sobre todo, cuando van en prensa. La gente de prensa diaria va de cabeza.

Por otro lado, hay mucha competitividad y mucho miedo porque piensas que en cualquier momento te pueden despedir, porque como tú hay veintisiete mil en la calle. Eso hace que tragues con ruedas de molino muchas veces en las redacciones.

Yo conozco tu trabajo en medios digitales sobre todo debido a eventos. A pesar de la precarización de la que hablabas, tú aportas una mirada e independientemente de donde estés tienes imágenes muy potentes. Por ejemplo, la Fotogalería del 25 aniversario del IVAM fue una gozada de dossier y estar viéndolo más. Hay muchas imágenes buscadas que tienen una calidad y un punto de vista claro y elegante.

La cuestión es que a la vez que decimos que se está precarizando todo, sin embargo, la red funciona cada vez más por la imagen. No tenemos tiempo de leer muchos textos y sin embargo no estamos cuidando como debiéramos las imágenes.

La imagen es la que más construye información ahora ¿no?

Vamos a ver, que la cosa sea precaria laboralmente y económicamente para las fotoperiodistas y los fotoperiodistas, no significa que nosotros no estemos haciendo un buen trabajo.

Justamente en estos momentos cuando más jodidas están las cosas a nivel económico en el Estado español están los mejores fotógrafos que ha habido en la historia del periodismo y eso se ve en los premios que se están recibiendo a nivel internacional ¿no? Y en los trabajos que se están realizando.

Muchos fotógrafos de aquí están publicando en el New York Times y en otros medios muy importantes o están cubriendo conflictos internacionales. Creo que también en Valencia se puede ver que hay fotógrafos muy buenos. Yo veo lo que está haciendo Biel Aliño en El Mundo, lo que está haciendo Mónica Torres, o lo que se está haciendo en El País, German Caballero en El Levante. Veo festivales como Photón. Veo muestras como Fragments d’un Any que monta la Unió de Periodistas. Veo WorldPress Photo que se trae aquí todos los años. Veo, en general, una calidad muy grande.

Sí es cierto que los fotoperiodistas, -lo que voy a decir es un poco peligroso- al no tener las cosas seguras hace que intenten lucirse todos los días un poco más. Esa competitividad igual a veces también es buena. Creo que también la calidad hace que cada vez busquemos más calidad porque ves lo que está haciendo otra gente y tú quieres hacer cosas chulas. No te puedes contentar con cosas mediocres ¿no?

 Concentración exterior durante el desalojo de Canal Nou en 2013. Foto: Eva Máñez

Concentración exterior durante el desalojo de Canal Nou en 2013. Foto: Eva Máñez

Y, luego, lo que decías antes de la mirada de mujer. Por ejemplo, las Fotogalerías de Valencia Plaza. Yo no sé si eso lo hago porque soy mujer o porque he hecho mucha fotografía de moda. Sé que me fijo mucho en los vestidos que llevan las señoras. Me fijo en los zapatos. Recuerdo una foto que dio mucho que hablar sobre los zapatos del Conseller de Sanidad cuando entró. Aquellos zapatos valían una barbaridad y una compañera de profesión me dijo : “Pero, ¿quién se fija en los zapatos?” Y yo le contesté: “Pues, ¡Yo siempre!

Yo voy a un acto y lo primero que hago es fijarme en los zapatos que lleva todo el mundo. Siempre hago una foto de zapatos. Igual luego no la paso. Me fijo mucho en esos detalles, en los zapatos, en los bolsos,… Y esto por dos razones, la primera, porque vengo del mundo de la moda y la segunda, porque trabajo en un periódico económico. Sé que la gente mira las fotos. Sé que hoy en día un bolso Louis Vuitton marca seña de identidad, de un estatus. Como es identidad y estatus llevar el pelo de una manera o vestir de una manera u otra. Intento enseñar esas cosas en las fotografías. Me fijo en esos detalles. No sé si un tío lo haría. Creo que es interesante. Sé que igual es una “tronada” mía pero luego cuando ves las respuestas a las fotogalerías y ves los comentarios de la gente en el Twitter y en el Facebook dices: “¡Ves!¡La gente también se fija y le molan estos detalles!” La Fotogalería de la boda de Ricardo Costa creo que tiene medio millón de visitas ya en el periódico. La gente se ha vuelto loca mirando los sombreros, los vestidos y todas esas cosas…(Risas)

Como si fueran las carreras de Ascot ¿no?

Sí, pero eso está inventado ya. Yo me he hartado de ver eso en fotógrafos de Magnum, en Elliott Erwitt. Incluso Robert Capa tiene reportajes de Ascot y todas esas cosas ¿no?

Quizás para ti no sea tanto pero la incidencia de cómo se construye con imágenes discurso. En muchas ocasiones se le da muchísima importancia a la información a nivel de texto y sin embargo las imágenes están construyendo discurso mucho más allá. Por ejemplo, el caso de la Fotogalería está rompiendo con la fotografía frontal, oficial, preparada ¿sabes? Tú estás mirando los tránsitos, los procesos, las entradas y salidas de la gente en las puertas. Miras ese punto muerto en el que no están posando, cuando están fuera de campo o fuera de lugar ¿no?

Las Fotogalerías de Valencia Plaza creo que son un éxito sobretodo porque al haber tal cantidad de fotos te puedes recrear en otros detalles. Son potentes porque no llevan textos. Son solo imágenes.

Tengo que construir lo que quiero decir. Intento hacer siempre las mejores fotos posibles, de luz, de composición. Eso está claro. Técnicamente debo buscar que sean impecables pero yo también tengo un punto de vista y tengo una opinión sobre las personas a las que estoy fotografiando. Es mío y no lo voy a contar. Quien vea las fotos se lo podrá imaginar ¿no? Pero lo que me gusta también es que las personas retratadas en esas fotos que tú puedes pensar. “¡Que bolso, que pelo y que zapatos se ha puesto!” “¿Será posible? Pero, si lo que vale ese bolso ¡es lo que cobro en medio año!”

Pero es que además, esa señora que ve esa foto, ¡se ve estupenda! Porque a mí también me llegan los mensajes de esas personas retratadas diciéndome: “¡Qué divina me has sacado!” Y eso es lo que me parece más interesante. Esas fotografías no son ofensivas son lo suficientemente abiertas para que cada uno pueda sacar su propia conclusión al ver las imágenes.

También lo que dices tú de recrearme en los detalles, eludir la foto posada en la medida de lo posible. A veces, pongo a la gente a posar pero les hago la foto mientras se están poniendo o cosas de esas. Lo importante es que tengan un dinamismo y que cuenten una historia. Eso es interesante y un acierto de Valencia Plaza.

¿Esa fue una decisión del periódico o fue una propuesta tuya?

Eso es una propuesta del director, Cruz Sierra. Todos los periódicos tienen Fotogalerías pero no son tan extensas. Suelen ser más cortitas.

Pero, la puesta en funcionamiento quizás en otros medios como por ejemplo manifestaciones, 15M, y demás tienen, en general, un formato de presentación muy cerrado. Los accesos a la galería son de fondo negro y parece que estás mirando por un túnel en tu pantalla. No tienes una presentación generosa, blanca, limpia y que se desarrolle en toda la pantalla. Esos modos de enseñar y de poner en valor las fotografías más allá del documento los lllevan al discurso y la narratividad.

No tienen ni pies de fotos las imágenes

Igual no los necesitan ¿no?

Bueno, a veces estaría bien saber quien es, por ejemplo, la del sombrero o quien es el del tal,…

Bueno, pero así se parecen más a las fotonovelas de los años 60 o 70 ¿no?

A mí me parece que hay a veces demasiadas fotos pero también es lo que el periódico quiere y pide. Yo también me he acostumbrado a contar historias así. Incluir muchas fotos te da la posibilidad de que haya una narrativa.

¿Cuántas ciudades te salen en esta ciudad? Tú que la miras todos los días desde hace tiempo.

En esta ciudad hay ciudades muy diferentes. Yo que trabajo en un periódico de economía ¿no? Como podrás ver en esas Fotogalerías hago mucho evento de señor con traje de chaqueta y corbata. Comparo eso, por ejemplo, la boda de Ricardo Costa en Capitanía y al mismo tiempo enfrente estaba sucediendo Intramurs ¿no? Son diferentes galaxias en una misma ciudad.

En esta ciudad hay gente con mucho poder económico, hay gente muy cafre políticamente, hay toda una cultura también del quiero y no puedo, hay un montón de empresarios más pequeños que luchan por sobrevivir y tirar pa’ lante pero también hay un montón de gente sin hogar, gente sin recursos,…

Yo vivo en Benicalap, un barrio bastante humilde en donde hay gente que le cuesta mucho, muchísimo poder sobrevivir y poder llegar a fin de mes.

Pero luego también hay un montón de gente creativa. Veo cosas como Intramurs u otros festivales. Gente que se está dejando los cuernos por hacer cosas chulísimas como Valencia Vibrant. Todo este tiempo de iniciativas que luchan por poner en marcha una ciudad donde hay un montón de gente inquieta, creativa y con capacidad de hacer cosas alucinantes.

Todo eso convive en el mismo sitio.

Conviven pero no se tocan ¿no?

No, no se tocan.

Eva Máñez

Eva Máñez

Líneas Inesperadas por Eva Caro

Ciutat Vella, escenario artístico

Festival València Intramurs
Del 7 al 16 de Noviembre
Entrevista a Salvia Ferrer, directora del festival.

 

El Festival València INTRAMURS está dirigido por Salvia Ferrer y apoyado por diversos profesionales del mundo del arte y el diseño, la gestión cultural y la comunicación. Es un proyecto artístico multidisciplinar para la promoción del arte contemporáneo y la cultura urbana en Ciutat Vella, concretamente en la zona enclavada en el interior de las antiguas murallas de Valencia.

Salvia Ferrer estudió Comunicación Audiovisual. Es una artista interdisciplinar que ha expuesto en diversas muestras colectivas, tanto en museos valencianos como nacionales. Su formación en audiovisuales, su experiencia en este campo y en la organización de eventos de todo tipo, le ha permitido tener el bagaje necesario para poder orquestar grandes equipos de trabajo.

En la siguiente entrevista, Salvia Ferrer responde sobre los orígenes y objetivos del festival, sus preocupaciones, las actividades y los artistas. Participan también Óscar Mora, encargado de la producción y montaje del festival, y Gloria Gallo, del gabinete de comunicación y prensa.

 

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

¿Cómo nace el Festival Intramurs?

El festival nace por la necesidad de recuperar espacio urbano, de utilizarlo y reaprovecharlo a través del arte. Tiene sus orígenes a partir de festivales de este tipo, por ejemplo el año pasado Ciutat Vella Oberta tuvo una parte de intervenciones urbanas muy importante, y precisamente por eso hemos desarrollado este festival, focalizándolo exclusivamente en intervenciones urbanas y recuperación de patrimonio.

¿Cuáles son vuestros objetivos o qué caracteriza al festival?

Pretendemos plantear el enfoque del arte urbano, una disciplina que no tiene cabida en museos. Desde Intramurs queremos devolver el espacio público y urbano a este barrio que está de baja, ya que cada día cierra un negocio nuevo, y en definitiva buscamos invitar a la gente a que venga.

¿Qué papel juega Ciutat Vella en la dinámica del festival?

Pues es el espacio expositivo. Nuestro espacio no es ni un museo ni una galería, sino el centro histórico de Valencia.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

Respecto a las actividades: durante los días del festival habéis facilitado que los artistas abran las puertas de sus talleres y estudios al público, ¿Cómo se gestiona esta actividad y cómo pensáis que puede responder el público y los artistas?

El tema de puertas abiertas es primordial, supone abrir las puertas de tu casa al público. Desde el punto de vista de los alumnos o estudiantes, yo creo que es muy importante, porque cuanto antes entres en contacto con los talleres, antes vas a encontrar una solución para poder proyectarte en el futuro como artista.

Por otro lado es importantísimo porque así conocemos el trabajo del otro, porque hoy en día no tenemos ninguna oportunidad de conectarnos. Supone tener acceso a la intimidad de esa persona que se brinda a mostrarse, y yo creo que es un acto muy positivo y señal de que las cosas parece que vayan mejorando.

En el plano y en la programación, aparecerá el horario y los días de apertura de los estudios y talleres del barrio. Allí estará el artista y lo bueno es que una vez finalice Intramurs ese taller va a seguir ahí y tú ya lo vas a conocer, ya vas a saber que existe y que puedes encontrarlo.

¿A quién iría dirigido?

A todo el mundo, pero de cara a un estudiante es muy importante. Yo recuerdo que el primer año de carrera ya quería ver cómo era el mundo profesional y en Valencia los estudios y talleres de artistas están muy difusos, nadie sabe donde trabaja. De hecho, hay gente que desconocía que compartía espacio con un artista puerta con puerta, y si no recuperamos esa información entre nosotros, estamos en peligro, es muy importante saber lo que hace el otro y de alguna manera poder conectarnos y hacer cosas conjuntamente.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

¿Qué condiciones ofrecéis a los artistas que participan en el festival?

Pues estamos gestionando todo para ofrecer a los artistas los permisos que necesiten para llevar a cabo su trabajo. Les damos toda la cobertura que tiene el festival dentro de este marco, y por supuesto, se garantiza la difusión, formar parte de la página web del festival, que es importantísimo para el futuro.

Al final, la web será una galería donde estarán todos los proyectos de los artistas y los podrás consultar. Incluso cambiarán y se actualizarán, porque hay proyectos que están en constante crecimiento y de alguna manera la web pretende unirlo todo, también de manera posfestival.

¿Cómo lo gestionáis?

Intentamos resolverlo todo con un poco de ayuda que nos ha venido muy bien y sin ella no podríamos haber hecho nada, con esa financiación intentamos gestionar lo que necesitan los artistas. Hay algunas personas que necesitan mucha pintura, también andamiajes, grúas, etc.

Así que podemos decir que no tenemos un gran patrocinador pero sí tenemos patrocinio. Este festival está hecho por la voluntad y el esfuerzo de todo el pequeño comercio y los bares y restaurantes del barrio que han aportado lo que pueden.  A nivel institucional tenemos colaboración en la medida de lo que ha sido posible, desde universidades también nos han gestionado billetes porque tenemos artistas invitados, nos ha parecido muy importante que viniera gente de fuera y generar vínculos, ver trabajos de otros.

La ciudad genera unas actividades artísticas y siempre es un circuito cerrado conocido por nosotros, y el hecho de que venga gente de fuera a verlos renueva mucho el panorama actual.

En relación a las condiciones de los artistas, ¿Existe algún tipo de remuneración para ellos? ¿Qué beneficios obtienen?

Pues cada artista puede usar esta plataforma para auto-venderse. Por ejemplo, en las exposiciones en los locales, tú tienes un contacto directo con tu comprador, eso tienes que aprovecharlo, partimos de que cada uno tiene que resolver su venta. A mí me parece que es una apuesta, si tú crees en ti eres capaz de hacerlo.

De cara al tema artístico, queremos generar la confrontación de pensar sobre la precariedad del artista y la problemática que supone. Nosotros no estamos fomentando esa precariedad, sino al contrario, damos oportunidad y estamos intentando que haya un feedback a lo largo de todo el 2015 que continúe con el tiempo.

Intentamos encontrar soluciones para los artistas, moverlos y visibilizarlos para el resto del año. Generar un grupo organizado y responsabilizarse, o por lo menos tener la voluntad de moverse, para mí no es precariedad, es intentar buscar una solución que ahora mismo no hay.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

¿Qué disciplinas artísticas acoge el festival?

Ofrecemos de todo un poco. Hay intervención urbana, y dentro de ésta hay happenings, performances, graffiti, pintura mural. También espacios expositivos donde hay exposiciones colectivas, ya sea de pintura, escultura, fotografía… Hay actuaciones musicales, arte sonoro, actividades infantiles enfocadas a generar sensibilidades artísticas.

También un ciclo de poesía fundamental, es impresionante por lo completo que es, a la gente que le guste la poesía lo va a disfrutar, ha supuesto un trabajo muy intenso y cerrado, es la programación más completa.

Hay danza, teatro, DJs, rutas para descubrir la ciudad, el que acuda va a pasear para descubrir cómo era el barrio de los gremios, Velluters.

Por ejemplo, entre semana hay ciclos de vídeo y también conferencias, queremos generar confrontación, a nivel de rehabilitación de patrimonio histórico, a nivel de derechos de imagen, de comercios, de cómo resolver iniciativas comerciales, toda la problemática que hay al crear una empresa. Queremos que la gente del barrio tenga un punto de encuentro y que cada uno encuentre una solución.

¿Qué supone para los negocios del barrio este festival?

Desde el festival se pretende regenerar este barrio, a todos los niveles, aunque sea de ilusión y optimismo. Los actores principales son los pequeños comercios y el Ayuntamiento de Valencia. El reporte que supone al pequeño comercio es que con su colaboración muestran su preocupación y su voluntad de que esto mejore, y parten por ellos mismos, porque son los que directamente van a tener beneficios, son servicios, bares, restaurantes… Son ellos los que van a asistir al festival.

Es su voluntad de que aquí suceda algo, porque al ser el centro histórico, el turismo viene por castigo, porque es la ciudad histórica. Esto ha hecho que el pequeño comercio se acomodara, también en ocasiones desatendiendo al propio habitante, y ahora están en proceso de intentar recuperarlo. Es cierto que hay turismo pero está también  la población que habita el barrio. Es un barrio bohemio por excelencia, históricamente, y la gente se ha tenido que ir de aquí. La idea es recuperar la esencia que se ha perdido.

Imagen cortesía del Festival València Intramurs.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

¿Cuáles fueron las bases principales?

Las bases son que sepan nuestras condiciones. Poder posibilitar la pintura de un mural es muy complicado a nivel logístico, y nosotros resolvemos esas cosas. Otra de las bases es que cumplan el respeto a la gente, que su trabajo no ofenda a nadie y que tenga relación con el contexto en el que estamos aquí.

Óscar Mora: Que haya una relación con la sociedad y la arquitectura del barrio. Que la gente sea autónoma a la hora de montar y desmontar las cosas.

Gloria Gallo: Y que sean actividades autogestionadas. Nosotros facilitamos espacios que de otra manera sería imposible, cualquier plaza, un solar, etc.

Óscar Mora: Cuando hicimos la lista de programación las actividades se solapaban, porque son muchos espacios, pero intentamos que no se solape poesía con poesía, o performance con performance, que al final sea la elección del público.

Salvia Ferrer: Este es el resultado de la ilusión que hay, por más que yo te diga, yo creo que la única prueba es esta, la necesidad, la voluntad y las ganas que tiene la gente. Somos un grupo de doce personas que estamos trabajando intensamente solo porque nos apetece y por hacerlo mejor el año que viene.

Al final, no creo que sea un problema no cobrar, es importante que haya iniciativas. Y no existe solo este festival, está Incubarte, la Cabina de Mediometraje, Ciutat Vella Oberta, Russafart, Cabanyal Portes Obertes, hay una gran variedad de propuestas culturales en Valencia, y ojalá acabemos juntándonos todos como una propuesta interesante, como en Venecia, y sumemos los micro-esfuerzos para que coja toda la fuerza que hay, porque hay mucho talento y mucha vitalidad, pero dispersa.

¿Qué herramientas de promoción utilizaréis?

Tenemos la web y las redes sociales que están jugando un papel fundamental. Nuestro facebook está que arde y habrá cientos de millones de cambios que actualizar e intentaremos poder hacerlo. Luego, intentaremos que no se quede ahí el festival, sino generar dinámicas y relaciones con otros centros u otros países, convertirse en un motor para que sucedan cosas y para movernos.

No podemos pagar, pero estamos intentando que con la convocatoria que hemos tenido posibilitemos intercambios culturales y exposiciones. Es una búsqueda que estamos haciendo de todos por todos y estamos preocupados porque eso pase.

Yo me siento muy contenta con el equipo, que está esforzándose muchísimo. La gente no es consciente del esfuerzo que lleva esto detrás, aquí estamos atendiendo a cada uno de manera individual, un grupo reducido que se deja de lado otras prioridades y la verdad es que es algo emocionante.

Y por parte de todas las ayudas que estamos recibiendo, la que sea, desde el pequeño comercio hasta los voluntarios que hemos tenido, son todos imprescindibles.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

Imagen cortesía Festival València Intramurs.

Patricia García Carbonell

 

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