Bienvenida sin palabras

Refugio ilustrado
Asociación Profesional de Ilustradores Valencianos (APIV)
Mercat de Tapineria
C / Tapinerai, 15. Valencia
Sábado 20 y domingo 21 de febrero de 2016

En una sociedad sometida a un constante aluvión de estímulos visuales, el viejo proverbio, ‘Una imagen vale más que mil palabras’  potencia al máximo su significado. Conscientes de este hecho, los ilustradores valencianos lanzan un grito silencioso y sin palabras a favor de los refugiados que intentan encontrar asilo en Europa. Se trata de una campaña promovida por la Asociación Profesional de Ilustradores Valencianos (APIV),  “en apoyo de las personas migrantes, víctimas de esta llamada crisis de los refugiados y de la inoperancia de los países europeos”.

Su objetivo es propiciar la reflexión y la solidaridad en la sociedad española y exigir su responsabilidad a los gobernantes. Las ilustraciones se plantean “como la comunicación gráfica de las ideas, con  la facultad de convertirse en un grito silencioso, en un arma de sensibilización masiva, en un potente esperanto visual”.

Ilustración de Yaser Safi. Imagen cortesía de APIV.

Ilustración de Yaser Safi. Imagen cortesía de APIV.

Bajo el título Refugio ilustrado, los ilustradores suscitan el debate acerca de diversas cuestiones. La vida diaria en los campos de refugiados, la solidaridad o insolidaridad por parte de la ciudadanía y los Estados, la manipulación informativa, o las condiciones en las que serán recibidas las personas refugiadas en nuestro país.

El pintor y grabador sirio Yaser Safi ha sido el primero en sumarse al proyecto. Residente en Damasco, Safi ha expuesto sus trabajos en Siria, Egipto, Dubai, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Bélgica y Estados Unidos. De una turbadora apariencia infantil, sus obras reflexionan sobre la condición humana, sus incongruencias y la crueldad de la guerra. Otros autores que  han dado su apoyo a la campaña son los españoles Juan Berrio, Cristina Peris, Inma Serrano, Tutticonfetti o Esther Pérez-Cuadrado.

Ilustración de Juan Berrio. Imagen cortesía de APIV.

Ilustración de Juan Berrio. Imagen cortesía de APIV.

En el marco de la campaña se ha organizado un evento de dibujo en directo que tendrá lugar los días 20 y 21 de febrero en el Mercat de Tapineria de Valencia: Refugio ilustrado: dibujantes por las personas refugiadas. Unos 60  profesionales de la ilustración y el cómic realizarán sencillos dibujos y dedicatorias que serán vendidos al precio simbólico de diez euros. El dinero recaudado será destinado íntegramente a la plataforma València Ciutat Refugi, dedicada a la sensibilización y a la acogida de las personas refugiadas y cuyo lema es “creando una nueva cultura de bienvenida”.

Respuesta ineficaz

Alrededor de 60 millones de personas en todo el mundo han sido obligadas a abandonar sus casas y buscar protección en otro lugar, según la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur). Han tenido que huir de sus países de origen a causa de  persecución por sus ideas políticas, raza, religión, género u orientación sexual y la guerra que azota Siria desde hace cinco años.

Ilustración de Tutticonfetti. Imagen cortesía de APIV.

Ilustración de Tutticonfetti. Imagen cortesía de APIV.

Esta triste realidad es un  fenómeno mediático manipulado en muchos casos con fines ideológicos que sirve de excusa para promulgar leyes reaccionarias, restrictivas y con tintes xenófobos. Los países europeos no están respondiendo con celeridad ni eficacia a esa llamada de auxilio. Hasta el momento, España ha acogido tan solo a 18 refugiados sirios de los más de 16.000 que tiene asignados y el conjunto de los países de la UE solamente a 160 de los 160.000 a los que se había comprometido.

Las ilustraciones recibidas serán publicadas en la página www.refugioilustrado.tumblr.com y difundidas a través de las redes sociales. Una selección del material recibido antes del día 1 de marzo será expuesta en la exposición anual que la APIV organiza en la Feria del Libro de Valencia en el mes de abril.

Ilustración de Cristina Peris. Imagen cortesía de APIV.

Ilustración de Cristina Peris. Imagen cortesía de APIV.

Bel Carrasco

Las catedrales de Manuel Jorge

Catedrales, de Manuel Jorge
Galería Isabel Bilbao
Avenida Ausiàs March, 9-11. Jávea (Alicante)
Hasta el 11 de septiembre de 2015

El Museo Soler Blasco, la Casa del Cable y Ca Lambert, son los tres espacios municipales de Xàbia/Jávea, en donde se darán cita alrededor de 200 obras de Manuel Jorge y que representan una parte de las más de 2000 obras que forman la colección de la Fundación Manuel Jorge.

Con motivo de la magna exposición y en colaboración con la Fundación Manuel Jorge, Isabel Bilbao Galería de Arte expone una serie expresamente pensada para serigrafía de temática y título Catedrales. Consta de una treintena de obras cuya tirada varía entre 10 a 25 ejemplares firmados y numerados. Esta serie se convierte en la única creación bidimensional de Manuel Jorge a la venta hasta el momento, dada su voluntad y la de la Fundación de que la colección permanezca unida.

Catedrales, de Manuel Jorge, en Isabel Bilbao, por cortesía de la galería.

Catedrales, de Manuel Jorge, en Isabel Bilbao, por cortesía de la galería.

La colección de la Fundación Manuel Jorge consta de más de 2000 obras entre las que se incluyen bocetos, dibujos, pinturas y varias series de obra gráfica. En sus archivos figuran esbozos, planos y fotografías de toda la obra arquitectónica realizada por Manuel Jorge desde 1959. La fundación, garante de la obra de Manuel Jorge, realiza diversas actividades, programa exposiciones y edita publicaciones sobre los trabajos del arquitecto pintor.

Manuel Jorge nace en Chantada (Lugo) en 1929. En 1959 obtiene el título de Arquitecto Superior y en 1965 el de Doctor Arquitecto. En 1960, vive y pinta en Menorca y en 1961 expone en la Galería Biosca de Madrid, dirigida en aquel entonces por Juana Mordó.

Durante el año 1961 se traslada a Cadaqués (Girona) donde conoce a la pintora finlandesa, Christina Snellman, quien pronto se convertiría en su esposa. A partir de 1963, Manuel Jorge y Christina Snellman se instalan en Jávea (Alicante) donde erige sus primeros proyectos arquitectónicos.

En 1975 se trasladan -Manuel y Christina- a París (Francia). Viven y pintan en la Cite Internacionale des Arts, fundada en los años cincuenta según una idea de Eero Snellman, el padre de Christina. Viajan por España, Escandinavia, Inglaterra, Italia, Rusia, Grecia, Centro Europa, los Estados Unidos de América, Egipto, Arabia Saudí, Australia…

A partir de mediados de los setenta el matrimonio alterna su vida en Jávea con viajes a Finlandia y otros países y ciudades del mundo. Manuel ha combinado desde entonces sus dos pasiones: la arquitectura y la pintura; siempre al lado de su mejor amiga y compañera, Christina.

Tarjeta de presentación de la exposición Catedrales, de Manuel Jorge, en Isabel Bilbao. Cortesía de la galería.

Tarjeta de presentación de la exposición Catedrales, de Manuel Jorge, en Isabel Bilbao. Cortesía de la galería.

 

El-Sherbini: ¿Deberíamos reírnos de esto?

No sé si debería reírme de esto…
Yara El-Sherbini
Galería pazYcomedias
Plaza Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 18 de abril, 2015

Es de padre egipcio y de madre caribeña. Y se nota. Se nota esa mezcla de tensión vivida en el país de Tutankamón y de alegría antillana. De manera que Yara El-Sherbini (Inglaterra, 1978) se toma las cosas en serio para reírse de ellas. Que es lo que hace en la galería pazYcomedias, donde muestra una selección de su obra comisariada por José Luis Pérez Pont, estrenando en Valencia una pieza jamás vista: ‘End of Conflict in the Middle East’.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Está considerada como una de las principales exponentes de la nueva generación de artistas británicos y una de las más destacadas protagonistas del movimiento Live Art. Arte vivo por oposición a ese otro que los artistas de esta (in)disciplina artística consideran, si no muerto, obsoleto. ‘No sé si debería reírme de esto…’, tal es el título de la exposición en pazYcomedias, va en esa dirección: la del “tono desafiante e inconformista” de una obra repleta de “humor ácido y rebelde”, según palabras de su comisario.

Y lo cierto es que Yara El-Sherbini se ríe de unas cuantas cosas, todas ellas relacionados con algunos de los clichés de la sociedad contemporánea. Por ejemplo, las relaciones entre Oriente y Occidente. La mayoría de trabajos que muestra en Valencia tiene que ver con ello. ¿Debería reírse del velo que portan las mujeres árabes? ¿O de las bombas caídas en Oriente Próximo? Deba o no, El-Sherbini no se muerde la lengua y lo hace: se ríe con sus propuestas críticas y obliga al espectador a cuestionarse los límites de esa sonrisa.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

La pieza ‘A Carpet Bomb (Persian)’ es eso: una alfombra bomba creada como si fuera una lámpara granada, con su mecha y todo. La instalación ‘Tipping Point’ está hecha con bolos cubiertos de velos, quién sabe si esperando que alguna mano los derribe lanzando contra ellos su agresiva bola. También hay un alfabeto magnético que actúa a modo de chiste, en el que se lee: “Una mujer con velo fue arrestada sospechosa de atentar contra la seguridad nacional. Ella señaló que estaba trabajando bajo cubierto”. El título de la pieza lo aclara todo: ‘Jokes from the dark side’ (bromas desde el lado oscuro).

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Yara El-Sherbini utiliza ese lado oscuro de la práctica artística para revelar cierto inconsciente, al que apela como motor de una creatividad entre siniestra y juguetona. El estreno absoluto en Valencia de ‘End of Conflict in the Middle East’ se nutre de esa mezcla de oscuridad y chispeante ingenio. Pérez Pont lo explica así: “Es el resultado de una performance en una biblioteca, donde hace desaparecer todo el interior del libro ‘Conflict in the Middle East’ a base de perforar todas sus páginas con una taladradora de papel, acabando simbólicamente con el ‘conflicto’”.

Es la manera que tiene El-Sherbini de enfrentarse a la conflictiva realidad, haciendo uso de los clichés para zarandearlos mediante sus acciones terapéuticas. De hecho, como bien explicaba Freud en ‘El chiste y su relación con el inconsciente’, el desconcierto figura entre las premisas de lo cómico. Desconcierto al que sigue cierto esclarecimiento posterior fruto de la descarga emotiva. ¿Deberíamos reírnos entonces de la propuesta que acoge pazYcomedias? Hay tiempo hasta el 18 de abril de responder a una pregunta que requiere, eso sí, ponerse a prueba.

Conflict in the Middle East, de Yara El-Sherbini. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Conflict in the Middle East, de Yara El-Sherbini. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Salva Torres

La provocación de Yara El-Sherbini en pazYcomedias

Yara El-Sherbini. No sé si debería reírme de esto…
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 18 de abril de 2015
Inauguración: 6 de marzo, 20 h.

De padre egipcio y madre caribeña, Yara El-Sherbini nació en el Reino Unido en 1978. Vive y trabaja en Londres, donde completó sus estudios en artes visuales y su máster en Bellas Artes en la Slade School of Art.

Actualmente está considerada una de los principales exponentes de la nueva generación de artistas británicos y una de las principales protagonistas del movimiento Live Art. Con su característico humor ácido y rebelde, la joven artista desafía las plataformas de expresión tradicionales del sector, inventando nuevos lenguajes y formatos que le permiten un diálogo más directo, fluido y provocador con el público.

Justo antes de su participación este año en la Bienal en Venecia, Yara El-Sherbini presenta en la Galería pazYcomedias, en colaboración con La Caja Blanca, un proyecto comisariado por José Luis Pérez Pont con una selección de obras entre las que se encuentra un trabajo inédito, End of Conflict in the Middle East, que tiene con esta exposición en Valencia su estreno absoluto.

Yara El-Sherbini. Conflict in the middel east. Cortesía Galería pazYcomedias.

No sé si debería reírme de esto… es la frase que más se escucha cuando el público se encuentra con una obra de Yara El-Sherbini.

A la generación PC (políticamente correcta), le preocupa mucho decir, mostrar y pensar según qué cosas. La obsesión por no adentrarnos en un terreno “delicado”, por no ofender al “otro”, llega a bloquear nuestra curiosidad natural, paralizar nuestra capacidad de reflexión y anular cualquier proceso de pensamiento crítico.

En sus obras, con el tono desafiante e inconformista que caracteriza a la juventud más comprometida, Yara El-Sherbini nos incita a aparcar nuestro instinto de autocensura para “mojarnos”; involucrarnos intelectualmente con los temas “complicados” de nuestra realidad social, con las relaciones oriente-occidente como telón de fondo.

Sus herramientas de trabajo son la provocación, la ironía, y sobre todo el sentido del humor –a ratos negro, a ratos infantil. El-Sherbini utiliza “el chiste”, no como herramienta para criticar o ridiculizar, sino como recurso para enganchar con su público y entablar un proceso de diálogo-reflexión al margen de las limitaciones de lo políticamente correcto.

El trabajo de El-Sherbini ya se ha mostrado en prestigiosos espacios como la Delfina Foundation, el CCCB de Barcelona, el INIVA, la Arnolfini (Bristol), la Tate Modern (Londres), Tate Britain (Londres) y la Nacional Portrait Gallery (Londres). La BBC le ha dedicado un documental completo reflejando la capacidad de esta joven artista para alternar exposiciones en los más importantes museos internacionales con la realización en persona de performances provocativas en entornos sociales.

En 2008 fue seleccionada para participar en Art Futures, una exposición anual que presenta las jóvenes promesas que cada año irrumpen en el circuito artístico anglosajón; y en el 2014 llevó a cabo una The Current Situation, una exposición con obras creadas específicamente para el espacio de The New Art Exchange (Nottingham). Algunos de sus próximos proyectos incluyen la exposición colectiva Transmission Interrupted, en la Modern Art Oxford.

Yara El-Sherbini. Jokes from the dark side. Cortesía Galería pazYcomedias

Yara El-Sherbini. Jokes from the dark side. Cortesía Galería pazYcomedias.

Mujeres y cambio social en el mundo árabe

Mesa redonda con motivo del Día Internacional de la Mujer:
«Culturas y modelos de género: Una mirada a través de la danza del vientre».
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5, bajo. Valencia
Viernes 6 de marzo, 18 h.

Con la proyección del documental ‘Balady’ (Doha Mayer. Hassala-El Cairo / Emilie Vidal, Interarts-Barcelona), 2013.

Composición de la mesa:
Emilie Vidal (codirectora de ‘Balady’)
Lubna Abu Omar (doctora)
Soukaina Sghiuouri (Filóloga y especialista en estudios de género)
Diana Zarzo (directora de GNRD – Spain)
Modera: Maite Ibáñez (historiadora del Arte y miembro de ACM)

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El documental »Balady» observa cómo los roles y modelos de género afectan a nuestro cuerpo a través de la danza del vientre y los intercambios culturales. Rodado en Egipto, España, Túnez y Francia, el proyecto ofrece una reflexión sobre los estereotipos culturales, la libertad de expresión y el protagonismo de las mujeres dentro de los cambios sociales del mundo árabe. El cortometraje se ha presentado en diversos festivales logrando abrir debates sobre nuestra representación social, a partir de la organización de talleres de danza oriental y entrevistas a ciudadanos y artistas.

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Pincha aquí para ver el trailer de Balady.

Balady es el resultado de un proyecto conjunto desarrollado por Global Network For Rights And Development (GNRD), Hassala Films, Tandem e Interarts. Con la colaboración de la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo (ACM).

Carlos Mondriá, la realidad de la fábula

Carlos Mondriá. “Aesopi phrygis fabulae
El Caballero de la Blanca Luna, Hotel del Carmen
Blanquerías, 10. Valencia
Hasta el 28 de febrero

Los dibujos sobre las fábulas de Esopo, recreadas por Carlos Mondriá (Alzira-Valencia, 1984), son más reales que la existencia del propio Esopo: es el veredicto de las miradas críticas.

Vista parcial de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía Hotel del Carmen

Vista parcial de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía Hotel del Carmen

En ocasiones, el veredicto se pronuncia sin juicio previo si el pecado está probado. Es el caso de un desatino de la exposición comisariada por Javier Portús y presentada en El Museo del Prado bajo el título Fábulas de Velázquez, (24 de noviembre de 2007 a 24 de febrero de 2008, sala 62B, La filosofía y la historia) en la que algo ajeno a la obra pictórica pasaba inadvertido. En la ficha técnica correspondiente al retrato de Esopo figuraba el dato: Esopo, escritor.

No hay constancia de que alguien considerase el error, que por otro lado, no pasaba de un detalle que podría considerarse anecdótico en aquella exposición del Museo del Prado, y máxime al pie de una pieza tan fascinante como el retrato de Esopo de Velázquez, pero lo cierto es que Esopo nunca dejó testimonio escrito de sus fábulas (así lo describe Bergua, Juan B. en Fábulas Completas -Madrid, Ediciones Ibéricas). De hecho, ni siquiera hay referencias biográficas concluyentes sobre su verdadera existencia.

Los indicios nos señalan que, de existir, es muy probable que naciera en Frigia (Esopo es un río frigio) entre los años 612-527 a.C. Fedro así lo considera en sus Fábulas esópicas, pero no tenemos pruebas palpables. Hay más contradicciones sobre su existencia que de su aspecto físico, pues, de existir -era espantosamente feo y deforme-, el citado retrato también da muestra de ello. Del personaje real o del mito, todo indica que fue esclavo y supo hacerse liberar por el último de sus dueños, el filósofo Xanthos, quien quedó prendado de los infinitos recursos de su oratoria.

Siempre hablando según la leyenda, Esopo recorrió casi todo Egipto, Babilonia y una gran parte de Oriente con Xanthos, y como hombre libre fue admirado por su talento para componer fábulas y apólogos hasta el punto que su capacidad llegó a oídos de Creso, rey de Lidia, quien le dio la oportunidad de trabajar para él en algunas misiones diplomáticas. Uno de estos compromisos, consistía en ir a Delfos a consultar el oráculo haciendo unas ofrendas al dios Apolo en su nombre, para después repartir oro entre los sacerdotes locales. Esopo hizo las ofrendas al dios Apolo como le había encomendado Creso, pero no hizo el reparto de oro a los sacerdotes al comprobar la hipocresía, falsedad y codicia de éstos, de manera que el oro que debía repartir entre ellos lo devolvió a Creso intacto.

Detalle de "El caballo y el soldado",  de Carlos Mondriá. 30x40 cm. grafíto sobre papel. Imágen cortesía del autor.

Detalle de «El caballo y el soldado», de Carlos Mondriá. Grafito sobre papel. 30 x 40 cm. Imagen cortesía del autor.

Los sacerdotes, en venganza, le tendieron una trampa ocultando una copa de oro consagrada y destinada a Apolo entre su equipaje, y seguidamente, le acusaron de sacrilegio para que los jueces de Delfos le condenaran.

Considerada por los griegos como el punto central de la tierra, la ciudad de Delfos acumulaba demasiado poder en sus jueces y sacerdotes, y Esopo fue condenado a ser arrojado desde lo más alto del Hyampeo.

Esopo -antes de morir-  les anunció que su muerte tendría la respuesta en Cronos, el verdadero juez de los tiempos, quien haría desaparecer Delfos debido al acto de crueldad e injusticia que cometían con él. Y así sucedió, un tiempo más tarde, la ciudad consagrada a Apolo fue destruida y saqueada. Lo cual hizo crecer con fuerza el mito de Esopo.

Detalle de "El caballo y el soldado",  de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafíto sobre papel. Imágen cortesía del autor.

Detalle de «El caballo y el soldado», de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

En cualquier caso, está considerado como el primer fabulista de la tradición  literaria europea, y su propia existencia es como el apólogo que precede a la moraleja de su fábula “La mula”.

“Enseña esta fábula que incluso cuando las circunstancias destacan a un hombre, no debe olvidar su origen, pues nuestra existencia es sólo incertidumbre.”

Las fábulas a él atribuidas fueron reunidas por Demetrio de Falero muchos años después, (h. el año 300 d. C.)  y el gran Fedro le da vida en dos de sus fábulas: “Esopo jugando a las nueces con los niños en Atenas” y “Esopo aconsejando paciencia a los atenienses cansados del tirano Pisístrato”. Pero también, Herodoto, Heraclio de Ponto, Aristófanes, Plutarco y una larga lista de nombres se refieren a Esopo reforzando el mito.

Parece que el escultor Lisippo (Sición, Peloponeso h. 370 a.C. – h. 318  a.C.)  realizó una estatua elevada en su honor que se ubicó en Atenas, pero tampoco ha llegado hasta nuestros días para poder verificar su existencia.

Detalle de "El caballo y el soldado" de Carlos Mondriá.

Detalle de «El caballo y el soldado» de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Ya entrado el s. XIV, en la “Vida de Esopo” atribuida al monje benedictino Planudes Maximuses se describe lo poco agraciado que fue, citando textualmente:”Era el más disforme de sus contemporáneos…”, y precisamente sobre éstas referencias se centra el mencionado retrato realizado por Velázquez (y también el de Goya).

Detalle de "El gallo, el perro y el zorro". de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafíto sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Detalle de «El gallo, el perro y el zorro», de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Si el mito de Esopo ha inspirado a los citados Goya y Velázquez, las fábulas a él atribuidas con sus animales y personajes astutos, pacientes, generosos o inteligentes renacen una vez más para recuperar protagonismo. La mano virtuosa de Mondriá hace que recobren la vida a través del preciosismo de sus grafitos.

“En 2012 me quedé sin trabajo, y por supuesto, no había coleccionistas que compraran mis cuadros”  –confiesa Mondriá- que pudo mantenerse unos meses con los ahorros. “Hasta que los fundí”. –añade-.

Al no poder hacerse cargo de los respectivos alquileres de estudio y vivienda, no le quedó otra alternativa que vaciar y marcharse, -es de los decentes que no dejan colgados a los acreedores-.

Detalle de "El gallo, el perro y el zorro", de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

Detalle de «El gallo, el perro y el zorro», de Carlos Mondriá. 30 x 40 cm. grafito sobre papel. Imagen cortesía del autor.

“Abandoné la mayoría de mis cuadros por no tener donde guardarlos ni recursos para transportarlos” –confiesa-. “Volví a la casa de mis padres después de más de 10 años de vida independiente”.

La limitación del espacio familiar le permitía pocas alegrías, y tuvo que mantener los enseres personales apilados en cajas, y esta misma limitación de espacio hizo que centrara su trabajo en pequeños formatos y principalmente en dibujos sobre papel. Tiempo después, por azar, parte de aquella obra pictórica un día abandonada, fue descubierta en un rastrillo por unos coleccionistas, que ante la calidad de lo que veían, investigaron la procedencia de su firma, lo buscaron en la red y le localizaron para hacerle encargos.

Cartel de la exposición de Carlos Mondriá.

Cartel de la exposición de Carlos Mondriá.

Ahora, el hotel del Carmen muestra el preciosismo salido de su templado pulso, y sugiere visitar la muestra durante el día con luz natural, puesto que la iluminación de sus paredes no responde a la de una sala de exposiciones institucional. El espacio, en cambio, es muy respetuoso con el Centro Histórico y concede un valor añadido a visitantes y huéspedes. Entre las piezas expuestas, dos obras de pintura de medio formato (óleo sobre lienzo y tabla), trece excelentes dibujos de pequeño formato (grafito sobre papel), interpretan varias de las citadas fábulas, como lo son: El caballo y el soldado; El cuervo y Hermes; El cabrero y las cabras montesas; El perro, el zorro y el gallo; El cuervo enfermo; o El León y el Toro. En ocasiones, los dibujos se centran en pequeños detalles, partes del cuerpo u objetos que protagonizan cada historia, como el casco del soldado, la punta de su lanza, la mirada del caballo, el olfato del zorro, o el gesto del perro. En resumen, y casi a modo de moraleja, Mondriá rescata la leyenda de Esopo exhibiendo virtud y meticulosidad.

Detalle de la exposición de Carlos Mondriá.

Detalle de la exposición de Carlos Mondriá. Imagen cortesía del Hotel del Carmen.

La muestra, concluye con una instalación inspirada en el espíritu crítico y de autoexigencia del artista, en ella, una papelera suspendida en el aire contiene restos de varios de los bocetos descartados por el autor, y forma parte del proyecto Fabularte, primer acto conmemorativo del X aniversario de El Caballero de la Blanca Luna en el centro histórico de Valencia.

Vicente Chambó

«Sólo la tecnología nos diferencia de los romanos»

Princeps. Primer ciudadano de Roma, de Gabriel Castelló
Editorial Good Books

Desde la fundación de la ciudad de Valencia (Valentia) a la muerte de Julio César y la lucha de tres grandes personajes históricos por el poder de Roma. El escritor valenciano Gabriel Castelló ha novelado este amplio periodo de la historia a través de las peripecias de la familia Antonio, asentada en nuestra tierra y dedicada al comercio del vino y del aceite. Durante años Castelló ha vivido con una parte del cerebro en el presente, trabaja en una empresa de telecomunicaciones, y con la otra en el pasado. Incluso logró adelgazar más de diez kilos siguiendo una dieta propiamente romana con la que no pasó hambre. Con Princeps. Primer ciudadano de Roma acaba de culminar una trilogía, integrada por Valentia y Devotio, lectura obligada para los que desean  profundizar en las raíces de nuestra historia. “Sólo la tecnología nos diferencia de los hombres y mujeres de la época romana”, afirma.

Portada de 'Princeps. Primer  ciudadano de Roma', de Gabriel Castelló. Editorial Good Books

Portada de ‘Princeps. Primer ciudadano de Roma’, de Gabriel Castelló. Editorial Good Books

¿Cómo se siente después de haber corrido este maratón histórico?

Me siento muy bien, realizado y satisfecho por haber escrito una saga en la que mis personajes ficticios, los Antonios, han ido cediendo el protagonismo a los grandes nombres de la época. En Valentia Cayo Antonio Naso compartió protagonismo con Quinto Sertorio y su hijo Lucio lo hizo con los Pompeyos, padre e hijos, en Devotio. En Princeps concluye la saga con un Lucio Antonio Naso implicado con Sexto Pompeyo y después con Marco Antonio en su lucha fratricida contra el nuevo favorito de fortuna: Cayo Octavio Turino, quien pasaría a la historia como Augusto. Desde la fundación a la refundación de nuestra querida Valencia, en ese medio siglo del I a.C. cambió el mundo antiguo, desapareció la república y nació el imperio.

¿Cuánto tiempo ha dedicado a su obra?

Imposible saber la ingente cantidad de horas, viajes, estudios, trabajo en definitiva, que me han llevado pensar, crear, escribir y revisar esta saga ambientada en la Hispania romana. Pero no me duele ni un segundo de los empleados en haber hecho este homenaje a la antigua Roma en general, y a nuestra Valentia en particular.

¿Qué cuenta exactamente en Princeps?

La trama de la novela es la carrera hacia el poder absoluto de tres hombres, Sexto Pompeyo, el joven e impetuoso hijo de Pompeyo el Grande, Marco Antonio, mano derecha del asesinado César, y el heredero de éste, un joven muchacho enfermizo, Cayo Octavio, que pronto mostró que la fuerza no reside en los músculos y la salud, sino en la astucia. Esta carrera jalonada de intrigas, guerras y pasiones concluyó con el principado. Roma quedó bajo el mando incontestable del primus inter pares, o también llamado princeps, el primer ciudadano de Roma. Contra todo pronóstico en aquellos tiempos, el corredor en apariencia más débil al inicio de la carrera fue quien la ganó. Estamos en el 2000 aniversario de la muerte de Augusto y Princeps es mi tributo a su triunfo.

¿Cuál fue el auténtico perfil de Cleopatra con nariz o sin ella?

De la Cleopatra mitificada por Shakespeare y Hollywood a la verdadera reina de Egipto dista un océano. Tan intrigante como todos sus antecesores Ptolomeos, no le tembló el pulso para deshacerse de dos hermanos y una hermana en su consolidación del trono, ni de retenerlo seduciendo a los dos hombres más poderosos de su época, e intentarlo sin éxito con el tercero. A tenor de los bustos y monedas que se conocen no era especialmente hermosa según nuestros cánones de belleza. Tenía la nariz prominente y aguileña, el mentón saliente, el pelo claro, los ojos verdes, y un encanto femenino que Plutarco ya ensalzó en su Vida de Antonio. Hablaba siete lenguas y fue instruida por los mejores preceptores de Alejandría. Probablemente, fue el gobernante más preparado de todo el Mediterráneo Antiguo de su época, aunque sus excentricidades y ambición desmedida la llevaron al abismo.

¿Qué paralelismos advierte entre el nacimiento del Imperio y nuestros días?

Luchas intestinas por el poder, senadores demagogos, puntos de tensión política en Oriente, pasión ciudadana por el vino y los espectáculos. Me cuesta encontrar cosas diferentes a nuestra actualidad en el mundo antiguo. Solo la tecnología nos diferencia de aquellos hombres y mujeres que lucharon con tanto ahínco por sus intereses.

¿Algún proyecto entre manos?

Para las próximas Saturnales (las Navidades) tendré un nuevo trabajo publicado, esta vez no de ficción, sino de divulgación histórica, sobre los Archienemigos de Roma. En este ensayo, con ilustraciones del gran dibujante Xurxo Vázquez, revisaré a los hombres y mujeres más relevantes que se enfrentaron a Roma desde comienzos de la república hasta la agonía del Imperio. No solo aparecerán los famosos Aníbal, Atila, Espartaco o Cleopatra, sino otros bárbaros casi anodinos que harán las delicias de los curiosos.

Gabriel Castelló. Imagen cortesía del autor.

Gabriel Castelló. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

«La ciencia ficción es más difícil que la fantasía»

Sindbad en el País del Sueño
Juan Miguel Aguilera
Editorial Fantascy
De venta en liberías

Juan Miguel Aguilera (Valencia, 1960) estudió diseño industrial, pero su vocación es la de diseñar historias en mundos paralelos, tanto en el ámbito de la ciencia ficción hard como de la fantasía oriental. A esta modalidad del género fantástico pertenece su última novela, Sindbad en el País del Sueño, un magnífico relato de aventuras de corte clásico, inspirado en las leyendas de Las Mil y Una Noches. Su trayectoria lo sitúa en uno de los peldaños más altos del podio de los escritores de literatura fantástica que en Valencia cuenta con dos primeras figuras: Laura Gallego, en versión juvenil, y Pilar Pedraza, en la línea gótica.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Aguilera escribió sus primeras obras en colaboración con Javier Redal, historias enmarcadas en la ciencia ficción dura, y ambientadas en La Saga de Akasa-Puspa, una recreación de mundos y ambientes consistente y detallista. Mundos en el abismo y sus continuaciones, Hijos de la eternidad y Mundos y demonios, combinan una trama típica de Opera Space con elementos de ciencia ficción hard. El refugio muestra una gran influencia científica en biotecnología, bioquímica, comunicación entre especies o en evolución. También ha colaborado con el conocido autor Rafael Marín Trechera y participado como guionista en la película Náufragos y en el cómic Avatar. Como ilustrador ha elaborado numerosas portadas para libros de ciencia ficción.

¿Su Sindbad tiene algo que ver con el de Las Mil y Una Noches?

He jugado con la idea de que se trata del personaje real cuya leyenda dio origen a los relatos de Las Mil y Una Noches. Para ello lo he situado en esta época, en el Bagdad del califa Harún al-Rashid, en el año 800 de nuestra era. Nunca me planteé adaptar los cuentos originales, sino crear una historia nueva con este personaje legendario. El que esté interesado en las historias de Sindbad que aparecen en Las Mil y Una Noches, podrá acceder a ellas en la traducción de Vicente Blasco Ibáñez gracias a unos códigos QR contenidos en mi libro. También he usado estos códigos, que se pueden entender como notas a pie de página, para ampliar la información histórica relacionada con la época y la ambientación de la novela.

¿El País de los Sueños y los seres que lo pueblan como djinn en sus diversas variantes están inspirados en algún relato o leyenda oriental, o son fruto de su imaginación?

Los djinn son citados muchas veces en el Corán. Es más, una de las suras está dedicada íntegramente a ellos. Por lo tanto, para un musulmán devoto los djinn existen sin ninguna duda, creen en ellos como yo creo en los maoríes aunque nunca haya visto a ninguno. Según el Corán, Alá creó a los ángeles en primer lugar, pero los hizo perfectos y sin voluntad propia. Luego se le ocurrió la idea de crear a los djinn, unas criaturas menos poderosas que los ángeles pero con libre albedrío, que decidirían por sí mismos si le eran fieles o no, y les dio la Tierra para habitarla. Por fin, Alá creo al ser humano, le dio la capacidad de decidir y también le dio la Tierra, lo que hizo inevitable el enfrentamiento entre hombres y djinn. Me parece una mitología fascinante, y aún más cuando es algo real para una parte importante de la humanidad. Organizando y dándole un poco más de coherencia a estas leyendas creé la trama fantástica de mi novela, imagino que de una forma semejante a como Tolkien utilizó las antiguas leyendas centroeuropeas como base para su Tierra Media.

Portada del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Portada del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo combina la fantasía y la realidad en cuanto a la descripción de lugares reales como Bagdag o las costas de África?

He intentado ser lo más riguroso posible con el entorno histórico, no olvidando nunca que se trata de una novela de aventuras. Es divertido pensar que algún detalle histórico le parecerá increíble a más de uno. Por ejemplo, el personaje de Yahiz es real; escribió el Libro de los Animales del que se habla en la novela, un claro precedente a la teoría de la evolución de Darwin. La embajada de Carlomagno es real y sucedió en esa época. Carlomagno, al hostigar a los rebeldes de al-Ándalus desde el norte, se convirtió en un inesperado aliado del califa Harún al-Rashid. Mi objetivo de mezclar datos reales con fantasía es suspender la incredulidad del lector, facilitarle que se sumerja en la historia, que crea que está leyendo algo real y que así disfrute más con la novela. Es como hacer un truco de magia: es una ilusión pero parece verdad.

¿Cómo se inserta este libro en el conjunto de tu obra?

Suelo decir que soy aficionado a la ciencia ficción pero no tanto a la fantasía. Sin embargo hay un tipo de fantasía que siempre me ha fascinado y es la que leía de niño, la que está relacionada con el universo de Las Mil y Una Noches y con películas como El viaje fantástico de Simbad, con los maravillosos efectos de Ray Harryhausen, o El ladrón de Bagdad, la versión protagonizada por Sabú. Es decir: Bagdad, las aventuras de navegantes en océano Índico, los comerciantes que regatean en un mercado por el valor de unas perlas, los genios (o djinn) saliendo de una lámpara, los animales gigantescos y fabulosos como el ave Roc, los desiertos misteriosos, las noches árabes, las junglas impenetrables… Ese era el mundo de fantasía de las novelas con las que crecí y todo eso está en Sindbad en el País del Sueño. Descubrí a Tolkien mucho más tarde y aunque también me gusta no puede emocionarme igual.

Varias veces ha escrito a cuatro manos con otro autor. ¿Qué sistema utilizasen estos casos?

Es difícil. Para empezar necesitas trabajar con alguien con quien ya exista un respeto mutuo, una admiración por la obra del otro, sólo así es posible confiarse tanto como para ceder parte de tu autonomía como autor. Después de eso, lo mejor es seguir un esquema muy detallado, no puedes empezar sin tenerlo todo claro de antemano. Aun así he tenido varios fracasos, novelas que he empezado con algún compañero y que no he llegado a terminar. Pero cuando sale bien, te sientes arrastrado por una especie de sinergia que hace que todo el esfuerzo valga la pena.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

¿La ciencia ficción es en su opinión un apartado dentro del género fantástico o algo autónomo? Lo fantástico arrasa, sin embargo la ciencia ficción parece en punto muerto.  ¿Qué opina al respecto?

Creo que son géneros diferentes y tienen historias diferentes. La fantasía existe desde hace mucho, las novelas de caballería que leía don Quijote eran novelas de fantasía no muy diferentes a las actuales. La ciencia ficción es hija de la revolución industrial y la primera novela que podemos considerar como tal es el Frankenstein de Mary Shelley. Creo que la ciencia ficción es un género más difícil, mucha gente piensa en la saga de Star Wars cuando se habla de ciencia ficción, pero estas películas están más cerca de la fantasía que de la ciencia ficción. Blade Runner es un buen ejemplo de película de ciencia ficción, es más difícil, responde a los miedos de una época, muchas veces trata temas profundos y no suele ser tan divertida y escapista como la fantasía. Quizá por eso tiene menos éxito.

Es evidente que siente una fascinación por lo oriental y su rica y milenaria civilización. ¿Qué piensa cuando lee las noticias sobre los conflictos que asolan esa parte del mundo? ¿Por qué esos países se han quedado tan atrasados?

Tras publicar mi novela Rihla, palabra que significa viaje iniciático en árabe, me invitaron a un festival en Egipto, unos meses antes de la caída de Mubarak. Pasé el mes de junio de 2010 en el Cairo e hice buenos amigos allí. Gran parte de la documentación sobre los djinn, y la forma en la que los musulmanes los ven, la obtuve en ese viaje. Cuando volví a España seguí en comunicación con mis amigos y amigas egipcios, que a través de chats me informaban de todo lo que estaba pasando y cómo lo estaban viviendo. Muchos de ellos fueron muy activos durante la revolución y recuerdo que me emocioné a altas horas de la madrugada, cuando me contaron desde la plaza de Tahrir la dimisión de Mubarak. Me recordaron los sentimientos de alegría durante la Transición española, ese deseo legítimo de vivir en un país libre. Pero claro, entonces aparecieron los religiosos que habían permanecido agazapados durante toda esa lucha. ¿Por qué están atrasados? Porque el gran avance de occidente es la separación entre la religión y el Estado, y ese es un paso que ellos aún no han dado.

Las ilustraciones del libro son también suyas. ¿Aparte de escribir se dedica también a la pintura?

Soy diseñador. Tenía un estudio de diseño e ilustración con Paco Roca, el autor de Arrugas. La portada y las ilustraciones interiores de Sindbad en el País del Sueño las tuve claras desde el principio, formaban parte de mi imaginación mientras estaba escribiendo la novela. Hice muchos bocetos para decidir el aspecto de los djinn, quería diferenciar las distintas razas que los componen y a la vez ser fiel a las descripciones de los textos antiguos. Hice un modelo en 3d del dhow de Sindbad para orientarme en las descripciones, imaginaba la luz del puerto de Basora y también la de la jungla, y el aspecto físico de los personajes con mucho detalle. Tengo una imaginación visual y a veces intento plasmar estar imágenes con palabras y otras con ilustraciones.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El cielo y el infierno del estallido árabe

Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe

Sala Lametro. Estación de metro Colón

Plaza Pinazo. Valencia

Hasta el 13 de julio

Hay imágenes que recuerdan la desgarrada frase de Shakespeare en Macbeth: “La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no tiene ningún sentido”. Se nos olvida, en el confortable universo de la sociedad del bienestar, pese al azote de la crisis, que hay lugares repletos de agujeros negros por donde se esfuma la vida como si fuera una corta mecha encendida. La ciencia, la de verdad, afirma que todo es probable y que ninguna certeza existe en el mundo real, allí donde la corrupción se impone como una variable asociada al paso del tiempo. De manera que el sentido, de existir, es cosa de los hombres empeñados en construir relatos que transformen la muerte inevitable en horizonte de vida.

Fotografía de Manu Brabo. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Manu Brabo. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Los países árabes están ahora mismo atravesados por ese ruido y esa furia que, en el punto de ardor máximo, termina confundiendo las proclamas de los iluminados que miran al cielo, con las oscuras pasiones de quienes acostumbran a vivir en las llamas del infierno. Y en medio del estallido, hombres y mujeres intentando hallar un sentido a la espiral de violencia que todo lo confunde. Que es lo que vienen a contarnos en imágenes los fotoperiodistas Manu Brabo, reciente Premio Pulitzer, Guillem Valle, Maysun, Ricardo García Vilanova y Diego Ibarra en la exposición Españoles en primera línea de fuego: estallido árabe, que hasta el 13 de julio muestra la Sala Lametro de la estación de Colón.

Esqueletos carbonizados, cuerpos ensangrentados, hombres armados y, en ocasiones, desalmados, mujeres clamando al cielo por algún hijo abatido a tiros, escombros, brazos en alto con sus fusiles, ojos en blanco, encendidos, crispados, vueltos hacia dentro en busca de un hilo de luz y de esperanza, en medio de paisajes desolados. Eso es lo que reflejan las 32 imágenes que integran la exposición, con Manu Brabo ocupando el espacio central de la sala, con sus fotografías duras, ásperas, conmovedoras. El civil sirio atendido de sus heridas durante un bombardeo, con la mirada perdida en sangre y ese cuerpo ladeado, es uno de los tantos ejemplos desgarradores que muestra Brabo, en el marco de PhotOn, III Festival Internacional de Fotoperiodismo.

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Maysun, una de las pocas fotoperiodistas involucrada en conflictos armados, explora la ambigüedad de los rostros extasiados por el dictador de turno o por quien supuestamente vendría a liberar al pueblo árabe de sus excesos. De manera que se confunden las partidarias del derrocado dictador egipcio Hosni Mubarak, con las Mujeres de Hermandad Musulmana que celebran la victoria del Dr. Mohammad Morsi, allí donde los rostros emanan un mismo goce abrasador. El cielo y el infierno del estallido árabe ligados por ese delirio que supura la guerra cuando se abre en canal para dividir inmisericorde a la sociedad.

Fotografía de Guillem Valle. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Guillem Valle. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Guillem Valle apunta su cámara a las sombras que dejan explícitamente los cadáveres. También a la basura acumulada, con la foto de Gadafi, en el centro de Trípoli en Libia. La misma oscuridad, del mismo país, salpicada de intensos fogonazos rojos es la que recoge Ricardo García Vilanova, mientras  que Diego Ibarra amortigua tanto desgarro bélico con sus imágenes de corte más reivindicativo y social de Bahrein, que él asocia con ciertos sueños y esperanzas. Un ligero respiro en medio de las atronadoras imágenes de ese estallido árabe contado en primera línea de fuego por cinco arriesgados fotoperiodistas. Ellos sí, abriendo un hueco de luz con sus terribles imágenes. 

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Salva Torres

Los tacones carnosos de Nando Esteva

250 gr. de tacón. Nando Esteva
Galería My Name’s Lolita
C / Almadén, 12. Madrid
Inauguración: 6 de junio
Hasta el 28 de julio

Nando Esteva (1979) es un joven fotógrafo mallorquín de reconocido prestigio a nivel nacional e internacional. Comenzó su andadura  profesional como ayudante de fotografía recorriendo países como Cuba, México, Estados Unidos, Venezuela, Egipto y Tanzania. Posteriormente inició su trayectoria en solitario como fotógrafo publicitario colaborando con empresas tanto nacionales -Grupo Tristán, Grupo Teka, Camper, Farrutx- como internacionales –Bacardi, Braun, Fly Victor, Marc Fosh, Cap Vermell, entre otras. A su vez, ha realizado diversos trabajos artísticos como la serie titulada Carpintería de marisco o  la exposición que nos concierne 250 gr. de tacón.

250 gr. de tacón, de Nando Esteva. My Name's Lolita

250 gr. de tacón, de Nando Esteva. My Name’s Lolita

En esta muestra, compuesta por catorce fotografías de gran fuerza expresiva, Nando Esteva combina dos elementos que no tienen, aparentemente, ninguna relación entre sí: una carnicería y unos zapatos. Nos encontramos ante una descontextualización del objeto, el zapato se convierte en un producto de carnicería, transformándose en una pieza con un nuevo valor estético y un significado diferente. Sin embargo, esta nueva función no afecta únicamente a los tacones sino también al lugar al que llegan. El fotógrafo nos está obligando a detener nuestra mirada en esta reubicación y a reflexionar sobre ello.

Este original proyecto creativo posee una voluntad transgresora e innovadora con un efecto decadente y natural. En él podemos atisbar sus orígenes dentro del mundo de la publicidad a través de los zapatos, creados por el diseñador José Miró. La puesta en escena es abiertamente expresionista y de clara influencia cinematográfica. En una transformación asombrosa, el propio Miró muta en un carnicero amenazante, un personaje a medio camino entre “Delicatessen” y “La Noche del Cazador”.

250 gr. de tacón, de Nando Esteva. My Name's Lolita

250 gr. de tacón, de Nando Esteva. My Name’s Lolita

La belleza que desprenden las imágenes resulta un tanto paradójica en algo tan visceral como es la sangre y la carne; elementos en los que se transforman los mencionados zapatos. Estamos ante una fotografía directa, que produce un gran impacto en el espectador. La gama cromática empleada ayuda a transmitir ese carácter inquietante y desconcertante. Nando, en esta ocasión, no emplea colores vivos y nítidos, sino que deriva a otras tonalidades que poseen un aspecto más vintage, las cuales podría relacionarse con el efecto que produce una película kodak, en cinemascope, de los años setenta.Gracias a este excepcional trabajo obtuvo el XIX Premio Nacional de Fotografía Profesional, LUX ORO 2011, en la categoría Proyecto Personal, y una mención de honor en el prestigioso premio IPA 2012, otorgado en Los Ángeles, USA.

 

250 gr. de tacón, de Nando Esteva. Imagen cortesía de la galería My Name's Lolita

250 gr. de tacón, de Nando Esteva. Imagen cortesía de la galería My Name’s Lolita