La felicidad completa de Horacio Silva

Shangri-La, de Horacio Silva
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 20 de septiembre de 2015
Prorrogada hasta el 30 de octubre 2015

Shangri-La es el paraíso imaginado por James Hilton en su novela Horizontes perdidos, después trasladada al cine por Frank Capra. Paraíso, utopía, tanto da. Un mundo ajeno a la codicia humana, donde la felicidad es una mezcla de vivir el presente proyectando hacia el futuro la armonía conciliadora del hombre bondadoso que también imaginó Rousseau. Horacio Silva viajó hace unos años a ese Shangri-La y lo que encontró fue una felicidad contradictoria, que ahora muestra en la Sala Ferreres (“no hay sala más bonita en España”) con obras de gran formato que vienen a cerrar un ciclo existencial.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

“Shangri-La para mí es el Centro del Carmen, porque aquí pasé los mejores años de mi vida como estudiante, de manera que esta exposición es el colofón, el cierre a un ciclo de mi vida”. Por eso Horacio reconoció que se trataba de la exposición “más importante de mi vida”. Shangri-La, aunque cerca del lugar bautizado con ese nombre, se refiere al espacio donde el artista valenciano trabajó durante su estancia en Pekín hace siete años. Nada que ver con la utopía evocada por Hilton en su novela.

“China es un país de muchos contrastes”, destacó Felipe Garín, director del Centro del Carmen. Contrastes como los que señaló el propio Silva, recordando las fachadas cubiertas de pan de oro de algunos edificios, junto a otras plagadas de mugre en el perímetro del aeropuerto alejado del centro de Pekín. Contrastes que pueden verse en el video que acompaña la muestra titulada precisamente Shangri-La. “Al principio pensé en el título de Ciudad Prohibida, incluso pensé en dividir la exposición teniendo en cuenta los pabellones que uno encuentra en esa ciudad, pero finalmente lo deseché con buen criterio”.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

Más que trasladar ya sea la Ciudad Prohibida o el Shangri-La de Pekín a Valencia, lo que Horacio Silva hace es recrear sensaciones de ese viaje a Oriente. “No hace falta recurrir a Cavafis o a Ítaca para hacer un elogio del viaje”, estimó Garín, poniendo el acento en el trayecto más que en el propio destino, y subrayando cómo Horacio Silva “no se ha dejado llevar por el mimetismo de lo tópico”.

Sí es cierto que hay rostros de mujeres chinas, algunos mayúsculos y de un colorido desbordante, lo mismo que hay jinetes, relojes, piedras y joyas evocando aquellos pabellones por los que transitaba el emperador. Pero Silva, lejos de reproducir aquel ambiente vivido, esculpe sus sensaciones a base de colores bien distintos a los utilizados en su obra más reciente. “Hay verdes, rojos, rosáceos y violetas que no aparecen en mi pintura anterior”. Colores que vienen a reflejar igualmente el cambio social que se experimenta en el país asiático, donde el gris “debido al control ejercido por el régimen político”, va dejando paso a “colores fuertes y vibrantes en las fachadas”.

Obra de Horacio Silva. Shangri-La. Centro del Camen.

Obra de Horacio Silva. Shangri-La. Centro del Camen.

El Shangri-La de la Sala Ferreres destila esa felicidad contradictoria del viaje como depósito de intensas sensaciones que el tiempo almacena. “La sala no se come la exposición”, precisó Garín. Puntualización que sirve a su vez para explicar la tensión entre el grandilocuente escenario evocado, nada menos que el lejano Oriente, y el materialismo poético de la obra expuesta. Melancolía del viaje, que el avión representa, pero que en el caso de Silva se abre en dos: “Como las lágrimas que aparecen en algunos de los cuadros, pueden aludir a momentos de tristeza pero igualmente de alegría”. He ahí la completa felicidad del Shangri-La de Horacio Silva.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

Salva Torres

Ruzafa, a golpe de tiza

Graffitis en el barrio de Ruzafa

Son varios los grafiteros que plasman su obra artística y reivindicativa en el barrio de Ruzafa. En concreto, en el soporte urbano, sea privado o público, que se encuentra entre las calles que van del Mercado Municipal de Ruzafa y el subterráneo que atraviesa las vías del tren de la Estación del Norte en la Avenida Gran Vía Germanías. Las fachadas de ciertos edificios abandonados, las paredes, los maceteros y diverso mobiliario urbano de  calles como Sevilla, Cura Femenia, Sueca, Puerto Rico o Cuba… son los lienzos utilizados para dejar los trazos de esta creación transgresora, efímera y anónima.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Fotografía: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Fotografía: Begoña Siles.

Graffitis de estilos diferentes (escritos, dibujos, collages) impactan en la mirada del transeúnte. Estas obras callejeras, desde su expresión realista o fantástica, hacen que detengamos nuestro andar alienado. Una breve pausa para relajar nuestra mirada en el dibujo, en el cromatismo o una breve pausa para leer la idea escrita.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

La tiza irónica

Los últimos años los maceteros de las calles Cura Femenia, Puerto Rico, Sueca y las paredes del subterráneo de la Avenida Germanías se han convertido en  pizarras improvisadas donde escribir breves mensajes a tiza. Mensajes directos sin vuelo en el grafo, ni en el contenido.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Los trazos en mayúscula de las letras de cada palabra son transcritos por la tiza sin pretensiones, ni florituras. Unos rasgos claros y sencillos que no dispersan la atención del transeúnte del pensamiento de la frase. Porque es ahí, en el contenido, donde este grafo adquiere su interés. El mensaje de estas pintadas puntea con un tono irónico y crítico la realidad política, económica y social actual.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

La greguería

Pintadas protestas escritas, muchas de ellas, con un estilo que recuerda a las greguerías de Ramón Goméz de la Serna. La ironía, la crítica y la protesta de estas pintadas fluye del juego con las palabras a la hora de componer las frases. Y de esa composición aguda, ingeniosa, hasta ingenua, estos graffitis, escritos con la sencillez naif de una tiza, presentan una visión personal y humorística de una realidad política y económica tan corrupta como la que venimos padeciendo en los últimos años. De manera que, a golpe de tiza, cierta catarsis liberadora es posible. Al menos en Ruzafa.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada bajo el puente de Gran Vía Germanías. Fotografía: Begoña Siles.

Pintada bajo el puente de Gran Vía Germanías. Fotografía: Begoña Siles.

 

 

 

 

El silencio antisistema de Marcelo Fuentes

Notas urbanas. Marcelo Fuentes
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 19 de julio

Marcelo Fuentes dice que en su obra hay una “voluntad metafísica”. Preguntado acerca de si esa metafísica no es un modo de dejar de comprometerse con la realidad circundante, responde taxativo: “Mi arte es muy comprometido”. Y acto seguido se explica: “Ahora mismo, la dualidad es el sistema, y el arte [su arte] lo que debe hacer es abrir grietas en esa dualidad”. Por eso, frente a la ciudad monumental “que más o menos goza de la atención general”, Fuentes aboga por esa otra ciudad que pasa desapercibida de tanto transitarla deprisa. “Para verla, necesitamos la pausa, el sosiego, la tranquilidad, el silencio”.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

Las 78 piezas que el Centro del  Carmen acoge en su Sala Dormitorio (espacio que ni pintado) descansan sobre esa máxima: la exploración del vacío. “La nada asusta”, subraya el artista. Y cuando dice nada se refiere a los espacios despojados de seres humanos: “La urbe como un gran escenario cuando ha descendido el telón y los actores descansan”. Aunque su obra destile una luz semejante a la de algunos cuadros de Edward Hopper, Marcelo Fuentes establece las distancias: “En Hopper siempre hay algún personaje que transmite la sensación de soledad, mientras que en mi obra esa soledad la transmite el propio espacio vacío”.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas', en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’, en el Centro del Carmen.

A pesar de todo, Fuentes no piensa que su obra se halle atravesada por la angustia que pudiera derivarse de esa soledad. “El espectador participa en esa realidad; la hace suya”. Como hace suyas las emociones derivadas del infinito juego de luces y sombras. “Una fachada iluminada por el crepúsculo o la pared de un acantilado” son algunos de los desencadenantes de esa emoción. “Tal vez”, precisa Fuentes, “porque los ritmos de la naturaleza son inexorables y nuestros modos de ser mundo sólo resisten en el consenso”.

Su obra está plagada de volúmenes propiciados por esa luz que martillea edificios, muros, acantilados o bancos de arena. Volúmenes que terminan por diluirse en manchas abstractas, de manera que lo sólido (la dualidad fácilmente reconocible) se vuelve poroso hasta producir esa sensación vaporosa que envuelve gran parte de su trabajo. De ahí que las ciudades reflejadas se refieran sin duda a Valencia, pero también a Nueva York (“sobre todo”), Berlín, Roma o Estocolmo. Ciudades distantes y distintas que, sin embargo, terminan hermanadas por ese vacío que todo lo llena en la producción de Marcelo Fuentes.

Obras de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obras de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

“Mi visión no cambia ante un paisaje natural o urbano. En cierto modo, el paisaje urbano no deja de ser una forma sofisticada de oquedad en la montaña, de cueva o de nido”. La corrupción, ajena por completo a los vaivenes de la economía, se refiere en la obra de Fuentes a lo que el paso del tiempo impone con rotundidad. “Nuestro modo de ser naturaleza, sometidos al tiempo”. Por eso las ciudades de Marcelo Fuentes conmueven: porque registran esa fragilidad de lo sólido percutido por la débil luz.

Las ‘Notas Urbanas’, tal es el título de la exposición, que ha venido tomando el artista, concentradas en los dos últimos años, son como anotaciones musicales de la urbe en perpetuo cambio lumínico. Alrededor de 15 años después de que expusiera en el IVAM su visión más racionalista de Valencia, vuelve a la carga en el Centro del Carmen con otra percepción de la ciudad más líquida. Los mismos volúmenes sometidos a una voluntad metafísica de total entrega. Y muy comprometida.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

Salva Torres

Nueva instalación de JR en el Cabanyal

Inside Out Project, instalación urbana de JR
Stop, we are here, de Rosi Moreno
Barrrio del Cabanyal-Canyamelar. Valencia

Una nueva instalación urbana de JR preside las paredes de numerosas fachadas y medianeras del barrio del Cabanyal, la cual forma parte de su proyecto ‘Inside Out Project’. Su título: ‘Stop, we are here’. El proyecto ha sido realizado por Rosi Moreno, que ha fotografiado a vecinos y vecinas del barrio, de todas las edades.

Instalación urbana de JR en el Cabanyal, a partir de fotografías de Rosi Moreno. Plataforma Salvem el Cabanyal.

Instalación urbana de JR en el Cabanyal, a partir de fotografías de Rosi Moreno. Plataforma Salvem el Cabanyal.

La instalación urbana consta de 24 fotografías que han sido instaladas en un recorrido que se puede seguir desde una medianera de la calle San Pedro hasta el final de la Travesía de Pescadores, sobre los muros de la antigua Fábrica de Hielo. Las fotografías han sido instaladas con los permisos correspondientes firmados por los propietarios de los distintos edificios y viviendas del barrio.

Momento de la colocación del proyecto urbano de JR, a partir de fotografías de Rosi Moreno. Plataforma Salvem el Cabanyal.

Momento de la colocación del proyecto urbano de JR, a partir de fotografías de Rosi Moreno. Plataforma Salvem el Cabanyal.

La Plataforma Salvem el Cabanyal confía que este proyecto urbano permanezca en su lugar sin ser violentado. No puede dejar de mencionar cómo el anterior proyecto de JR, ‘Life in the hole’, realizado por el fotógrafo Jorge López, “fue brutalmente destruido con total impunidad por las brigadas de limpieza del Ayuntamiento, ante la atónita mirada del autor y bajo la supervisión de  la policía local, minutos antes de la anunciada visita al paseo marítimo de la alcaldesa Rita Barberá”.

Según esta misma Plataforma, se trata de “un daño irreparable que queda muy claro, según fuentes jurídicas consultadas, que se pudiera destruir de  esa forma brutal y ante su creador, atentando contra los derechos morales del artista sobre su obra”.

http://www.cabanyal.com/nou/2015/05/09/stop-we-are-here/?lang=es

Instalación urbana de JR en el Cabanyal.

Instalación urbana de JR en el Cabanyal, a partir de fotografías de Rosi Moreno. Plataforma Salvem el Cabanyal.

Fidel Sáez y sus ciudades ilustradas

Ciudades invisibles, de Fidel Sáez
Hat Gallery
C / Dénia, 37. Valencia
Hasta el 16 de mayo

Dibujar una ciudad invisible puede llegar a convertirse en una Odisea para cualquiera que se lo proponga, pero en este caso, y de la mano de Fidel Sáez (arquitecto en Sanahuja&Partners), nos encontramos con una exposición que nos invita a recorrer lugares a los que solamente podríamos llegar a través de la literatura.

Es un viaje por las ciudades que Italo Calvino describió en su obra ‘Las Ciudades Invisibles’, en las cuales las palabras crean edificios y los versos se materializan en calles, donde tras cada esquina esperan el deseo, la muerte, la memoria y los símbolos, acechándonos para convertirse en parte fundamental de los relatos.

Imagen cortesía de Hat Gallery.

Imagen cortesía de Hat Gallery.

En el libro ‘Las Ciudades Invisibles’, de Italo Calvino, no se encuentran ciudades reconocibles. Son todas inventadas y cada una de ellas lleva un nombre de mujer; el libro consta de capítulos breves, cada uno de los cuales da origen a una ilustración y a una reflexión sobre la ciudad.

Por ejemplo, en el capítulo ‘Las ciudades y los signos’ dice: “La ciudad es redundante: se repite para que algo llegue a fijarse en la mente”. O en ‘Las ciudades y la memoria’: “Al hombre que cabalga largamente por tierras selváticas le acomete el deseo de una ciudad”.

“Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos”.

De todo ello y más da cuenta la exposición que hasta el 16 de mayo acoge Hat Gallery en torno a la obra de Fidel Sáez ligada a esas ciudades invisibles de Calvino.

Obra de Fidel Sáez en la exposición 'Ciudades invisibles'. Imagen cortesía de Hat Gallery.

Obra de Fidel Sáez en la exposición ‘Ciudades invisibles’. Imagen cortesía de Hat Gallery.

 

IVAM: acogedor e inhóspito paisaje

El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM
Instituto Valenciano de Arte Moderno
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de febrero, 2015

“El paisaje es antropomórfico. Por eso la belleza –o su reverso, la fealdad- es uno de los parámetros primeros de todo paisaje. Y por eso, junto a esa belleza o fealdad del paisaje, postulamos enseguida su habitabilidad o inhabitabilidad, su carácter acogedor o inhóspito”.

El paisaje del que habla Jesús González Requena en ‘El paisaje: entre la figura y el fondo’ posee los emblemas del sujeto que lo habita. No hay paisaje sin mirada que se haga cargo del espacio abierto ante sus ojos, ya sea para sentirse acogido por lo que ve o sobrecogido por aquello que hiere su visión. Todo sujeto expuesto al paisaje siente en sus carnes alguna vez ese temblor propiciado por la visión acogedora o hiriente del espacio exterior.

Fotografía de Robert Doisneau en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Robert Doisneau en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’ ofrece un amplio muestrario de ese carácter acogedor o inhóspito de las ciudades, en tanto naturaleza domeñada por el hombre. Pero naturaleza al fin y al cabo. De ahí que sus edificios, calles, avenidas y parques, al tiempo que se doblegan al urbanismo, a su tejido arquitectónico, muestren igualmente su fuerza telúrica, aquella que sobreviene de la tensión entre sus luces y sombras.

Fotografía de Robert Frank en 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Robert Frank en ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Ana Lozano, comisaria de la exposición, ha seguido el trayecto propuesto por Italo Calvino en ‘Las ciudades invisibles’. Más o menos. De manera que las 75 imágenes de ese paisaje urbano se hallan divididas en apartados como ‘Las ciudades y los ojos’, ‘Las ciudades y la memoria’, ‘Las ciudades y el deseo’, ‘Las ciudades y los signos’ o ‘Las ciudades escondidas’, por citar algunos. Y siguiendo a Calvino, diríase que esas ciudades expuestas van desvelando sus misterios contenidos, como las líneas de una mano, “en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras [o] en las antenas de los pararrayos”.

Fotografía de Dis Berlin en 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Dis Berlin en ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Misterios que nos devuelven ese carácter antropomórfico del paisaje, en tanto conformado por líneas, rectas o curvas, transversales, objetos y figuras que dejaron huella indeleble en nuestro inconsciente. Serán por tanto bellos los paisajes que acolchen el fondo opaco del que procedemos y serán feos aquellos otros cuya visión desgarre ese tejido de signos y de imagos placenteras, para mostrar su fondo hiriente, angustioso.

Fotografía de Franco Fontana en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Franco Fontana en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Hay signos, y muchos, en las imágenes de Carlos Cánovas, Gabrielle Basilico, Horacio Coppola, Franco Fontana o Robert Frank. Signos industriales (puentes, trenes, grandes edificios) y signos urbanísticos del trazado de sus calles, ya sea a pie de asfalto o a vista de pájaro. Los hay igualmente en Walker Evans, Kineo Kuwabara o Lee Friedlander. Pero todos esos signos, que Italo Calvino atribuye al carácter redundante de la ciudad, repitiéndose “para que algo llegue a fijarse en la mente”, no dejan de lindar con ese otro carácter de los signos conformadores de una lengua, “pero no la que crees conocer”.

Fotografía de Carlos Cánovas en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Carlos Cánovas en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

De manera que, si bien en apartados diferentes, esas otras imágenes que apuntan hacia lo ininteligible de ese lenguaje de signos terminan confundiéndose con aquellas otras. Gilbert Fastenaekens, Francisco Gómez, Ian Wallace, Grete Stern o Manuel Esclusa movilizan esos signos urbanísticos en la dirección del misterio que la ciudad redundante en apariencia escondía. Si exceptuamos los casos de Eduardo Arroyo, Dis Berlin y George S. Zimbel (Billy Wilder y Marilyn Monroe), en los que la ciudad es sobradamente pictórica o nostálgicamente cinematográfica, ‘El paisaje urbano de la Colección de Fotografía del IVAM’ diríase toda ella penetrada por la melancolía.

Fotografía de Lee Friedlander en la exposición Colección Fotográfica del IVAM.

Fotografía de Lee Friedlander en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Salva Torres

Pilar Pequeño deja sus Huellas en Railowsky

Huellas, de Pilar Pequeño
Fotolibrería Railowsky
C / Grabador Esteve, 34. Valencia
Inauguración: jueves 5 de febrero, a las 20.00h
Hasta el 5 de abril, 2015

‘Huellas’, a juicio de su autora, Pilar Pequeño, “es un trabajo sobre la acción del hombre en la naturaleza, el paso del tiempo, el abandono, la memoria y la recuperación por la propia naturaleza de los lugares que el hombre ha abandonado”.

Y agrega: “A esta serie, que comienzo con fotografías en blanco y negro, incorporo en el año 2003 imágenes de un edificio construido en el siglo XIX a orillas del río Miño, muy cerca de su desembocadura, donde un jardín enmarañado en su abandono lo invade entrando por  los huecos de sus puertas y ventanas. Un lugar que para mí tiene el valor añadido de ser el colegio donde estudió mi padre en sus primeros años”.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie 'Huellas'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie ‘Huellas’. Imagen cortesía de Railowsky.

Después de casi diez años, Pilar Pequeño ha querido volver para fotografiarlo otra vez, “ahora en color”, subraya la artista, cuya obra presenta Railowsky hasta el 5 de abril.

Pilar Pequeño (Madrid, 1944) empezó a interesarse por la fotografía en 1980, tras algunos años en los que se dedicó al dibujo. Toda su obra está relacionada con la naturaleza, con series muy ligadas entre sí.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie 'Huellas'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie ‘Huellas’. Imagen cortesía de Railowsky.

Siempre utilizó imágenes en blanco y negro hasta que en 2009 ha dado cabida al color en su obra, yendo más allá del cromatismo tradicional. Invernaderos, paisajes y plantas, son objeto ineludible de su objetivo, y con ellas, el agua, la luz, la vida, la muerte.

Su obra se expone en numerosas galerías y se encuentra en diversas colecciones públicas y privadas. Museo Reina Sofía, IVAM, Tenerife Espacio de las Artes, Comunidad de Madrid, Colección Cualladó o Colección EXIT. En abril de 2011 le fue otorgada la Medalla de Oro Al Mérito en las Bellas Artes.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie 'Huellas'. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Pilar Pequeño de su serie ‘Huellas’. Imagen cortesía de Railowsky.

Call: llamada de atención de Luis Adelantado

XVI Call 2014
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia
Hasta el 12 de septiembre

Ya son 16 los años que la galería Luis Adelantado viene lanzando su convocatoria de arte contemporáneo para jóvenes artistas de entre 24 y 36 años. Una convocatoria a la que se han presentado en esta última edición alrededor de 500 artistas internacionales. “Menos que otros años, pero con obras de mayor calidad”, subraya Olga Adelantado, encargada de la selección y responsable de la sala valenciana. Dada esa calidad, la elección de los 24 artistas que finalmente integran la exposición Call 2014 ha resultado difícil.

Obra de Pablo Bellot en la XVI edición Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Pablo Bellot en la XVI edición Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Pero ahí están las 57 obras que conforman la muestra, abriéndola el artista suizo Niklaus Manuel Güdel con una gran rosa desprovista de color y de fragancia. “Es la idea de una rosa”, explica Olga Adelantado. E ideas hay muchas, materializadas en diversos soportes, en la exposición que se extiende por los cuatro pisos de la galería. Hay fotografías, esculturas, pinturas, dibujos, collages, instalaciones y videos, dando forma a esas ideas. Tres de esas obras, las de Inma Femenía y Andrés Wittke, Ismael Teira y Álex Marco, han sido Premio Adquisición Franc Vila, con lo que el empresario valenciano afincado en Ginebra amplía su colección privada.

Obra de Alberto Salván en la XVI Call 2014. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Obra de Alberto Salván en la XVI Call 2014. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

La convocatoria elocuentemente denominada Call es precisamente eso: una llamada de atención que la galería Luis Adelantado lanza, para la captación de esos jóvenes artistas en formación que apuntan buenas maneras. La experimentación diríase que atraviesa el conjunto expositivo. Experimentación con materiales como alfombras usadas (Clarence Guéna), placas de aluminio (Femenía y Wittke), vinilos (Simon Ripoll-Hurier), pastillas de caramelo (Gema Rupérez) y objetos cotidianos de diversa índole (Diego Delas).

Obra de Diego Delas en la XVI Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Diego Delas en la XVI Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Ismael Teira incluso se atreve con el toro de Osborne, apropiándose de las formas que dejan los huecos negros de la famosa silueta para capturar el azul del ‘Cielo español’. Con los sonidos juegan el brasileño Pedro Torres, que zancadillea breves frases de amor en su video, y Ripoll-Hurier, en cuyo tocadiscos se escuchan comentarios acerca de carteles urbanos. La extrañeza también se apodera del trabajo de Ben Gavin, cáustico en relación con la obra de arte, y Pablo Bellot, más siniestro en su serie de automóviles de ardiente claroscuro.

Obra de Álex Marco en la XVI Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Álex Marco en la XVI Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Alberto Salván explora las posibilidades expresivas de las medianeras de ciertos edificios, mostrando el silencio descarnado de tan enigmáticas fachadas solitarias. Del arte, por la vía de la ironía, se ocupa Arturo Comas en sus fotografías, mientras que Gema Rupérez monta una pared de singulares ladrillos a base de pastillas de caramelo que, durante la visita guiada con Olga Adelantado, ya se inclinaban por efecto del calor. “Forma parte del montaje la posibilidad de que termine cayéndose”, explica la responsable de la XVI Call 2014.

La gran rosa de Niklaus Manuel Gúdel que abre la XVI Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

La gran rosa de Niklaus Manuel Gúdel que abre la XVI Call 2014 y, al fondo arriba, la pieza azul de la obra ‘Cielo español’ de Ismael Teira. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Además de los citados, van desplegando su obra Ana Barriga, Leonora Bisagno, Antonio De la Rosa, Tamara Feijoo, Muriel Gallardo, Ferrán Gisbert, Ana H Del Amo, Miguel Marina, Filipa Roque, Milena Rossignoli y Ernesto Walker. Artistas españoles, portugueses, franceses, suizos, mejicanos, chilenos, brasileños, ecuatorianos y australianos. “Siempre ha habido más artistas seleccionados de fuera de España, pero este año, más de aquí”, destaca Olga Adelantado, satisfecha de sembrar un año más en su galería el germen de futuros artistas. La gran rosa de Niklaus Manuel Güdel que recibe al visitante de la exposición no olerá ni tendrá color, pero anticipa el vigor de las 24 propuestas de Call 2014.

Obra de Gema Rupérez, en primer término, y de Álex Marco en la XVI edición Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Obra de Gema Rupérez, en primer término, y de Álex Marco, al fondo, en la XVI edición Call 2014. Imagen cortesía de la galería Luis Adelantado.

Salva Torres