Fira Tàrrega. Ciudad y participación

36a edición de FiraTàrrega
Plaça de Sant Antoni, 1 Tàrrega. Lleida.
Del 8 al 11 de septiembre

La nueva edición de FiraTàrrega viene marcada por un eje conductor muy claro: la interculturalidad, la cualidad de las artes de calle que las hace capaces de dirigirse a personas y a contextos muy diferentes. Este año presenta los trabajos de 57 compañías, de 9 países, entre los que habrá 33 espectáculos de estreno.

El conjunto de la programación ofrece un cartel rico en formatos, géneros y estilos; una oferta para todo tipo de públicos y edades, donde participarán 30 compañías catalanas, 11 españolas y 16 internacionales. Un total de 60 propuestas, que tendrán lugar en diversos espacios públicos de la ciudad de Tàrrega (47 espectáculos) y en varias salas (13 montajes). Este año FiraTàrrega participa en la producción de 15 espectáculos, un 25% de la programación de esta edición.

El programa de la Fira se estructura en 5 secciones: Sección Oficial (selección de éxitos de la temporada y estrenos de ámbito internacional), Plataforma (espectáculos del Programa de Apoyo a la Creación y otros proyectos de coproducción), Ondara Park (proyectos centrados en la programación más festiva), Programa Abierto (espacio de colaboración entre el sector privado y FiraTàrrega) y Bonus tracks (con varias propuestas que complementan la programación de este año).

Para hacer más accesible toda la programación, la Fira vuelve a organizar los Itinerarios artísticos. Un total de 10 itinerarios con espectáculos para todos los gustos, que facilitarán la navegación del espectador por el programa de FiraTàrrega.

Sección Oficial. Ateneu Popular, Garbuix, 9 Barris, 20è Circ d'Hivern y V de Vavel. Imagen cortesía FiraTàrrega.

Sección Oficial. Ateneu Popular, Garbuix, 9 Barris, 20è Circ d’Hivern y V de Vavel. Imagen cortesía FiraTàrrega.

FiraTàrrega celebra su potencial intercultural

Este 2016 FiraTàrrega celebra uno de los valores más representativos de las artes de calle, su potencial intercultural. Es por ello que ofrecerá una selección de producciones que buscan superar contextos culturales concretos y dirigirse a públicos muy diversos. También contará con una selección de espectáculos centrados en la temática de la justicia social y en la construcción de ciudadanía en la Europa de hoy en día.

En esta línea, la compañía francesa Artonik, será la encargada de abrir esta edición con The Colour of Time, un ritual efímero que se origina con el fin de borrar las jerarquías y las diferencias entre las personas y de celebrar colectivamente la amistad, la interculturalidad y el mestizaje.

En la misma dirección, para celebrar el potencial intercultural de FiraTàrrega, esta edición contará con varias apuestas que giran en torno a esta cuestión. Coproducciones de gran formato como Manifesta, la última creación de los Obskené, un canto a la diferencia, festivo y lúdico; el estreno en España de Misa Fronteriza, de los mexicanos Universiteatro & Gorguz Teatro, una reflexión sobre la hibridación cultural; el estreno de Mulïer de Maduixa Teatre, un homenaje a todas las mujeres que, durante siglos de opresión, han luchado y siguen luchando por sus derechos; o el Cafe Europa de los italianos Ondadurto Teatro, una alegoría que retrata la hipocresía y los vicios de nuestra sociedad.

Novedades de FiraTàrrega 2016

Entre las novedades más importantes de este 2016, cabe destacar, dentro de la Sección Oficial, el nacimiento del #EspaiZebra, donde las compañías Baal y Les Impuxibles presentarán dos miradas sobre los lugares de paso entre sexualidades. También contaremos con la programación de #UrbanNation, un apartado dedicado a la cultura urbana que se expande para incluir los últimos trabajos de Montana Colors Cultura en colaboración con Tope, Iron Skulls Co., Get Bak, Arcopom, Ravid Goldschmidt & Quim Moya y los estadounidenses Ephrem Asherie Dance.

Este año FiraTàrrega presenta un foco artístico dedicado a Chile, una oportunidad para conocer la escena artística del país de la mano de propuestas como Fulgor, de Teatro Niño Proletario, que realizará una residencia creativa en la ciudad, dentro del Programa de Apoyo a la Creación. También se podrán ver los montajes Frames, de La Licuadora, Viaje no 9, de Teatro del Sonido y La cocina pública, de Teatro Container, esta última, ha implicado en su producción a varios vecinos de la ciudad de Tàrrega.

Sección Oficial. The Colour of Time. Compañía Artonik. Imagen Thierry Bonnet, cortesía FiraTàrrega.

Sección Oficial. The Colour of Time. Compañía Artonik. Imagen Thierry Bonnet, cortesía FiraTàrrega.

Mercado de artes escénicas y actividades profesionales

FiraTàrrega va mucho más allá de la exhibición teatral y año tras año trabaja para convertirse en un hub profesional de primer nivel, propiciando la relación entre compradores y vendedores, que contribuye a generar mercado y sinergias, posicionando el sector de las artes escénicas.

La Llotja, un pabellón ferial de 1.100 m2, es el espacio donde se producen las reuniones profesionales. Con stands, salas de actos, puntos de encuentro y los servicios necesarios, es el epicentro de las relaciones profesionales, ya que acoge presentaciones y conferencias. Los profesionales también cuentan con el Club Pro, el espacio de encuentro de tarde-noche más lúdico e informal, de conversación más distendida.

Este año FiraTàrrega ha renovado acuerdos profesionales nacionales e internacionales, que sirven como plataforma de promoción preferente, con la Associació d’Actors i Directors Professionals de Catalunya (AADPC), la Associació Professional d’Espectacles per a Tots els Públics (TTP), la Associació de Professionals de la Gestió Cultural de Catalunya (APGCC), la Xarxa Alcover de Teatres, la Asociación de Empresas de Distribución y Gestión de las Artes Escénicas (ADGAE), la Asociación de Circo de Andalucía (ACA), Xtrax (Reino Unido) y la Associazione Culturale C.L.A.P.S Spettacolo dal vivo (Italia).

Además, en la edición 2016 se incorporan dos asociaciones internacionales: Independent Street Arts Network, que aglutina a los profesionales de las artes de calle del Reino Unido, y ISACS Network, que agrupa a las entidades de la emergente escena de las artes de calle de Irlanda.

Por otra parte, cabe destacar el proyecto CASA – Circus and Street Arts Circuit, dentro del cual, del 5 al 11 de septiembre 10 profesionales de toda Europa visitarán Cataluña para explorar las artes de calle y circo, donde verán los principales espacios escénicos y de creación, además de participar activamente en la Fira, para conocer de primera mano nuestra realidad de las artes de calle y circo, con encuentros con las instituciones y entidades presentes en esta edición.

FiraTàrrega, ciudad y participación

FiraTàrrega entiende la participación de la ciudadanía como una parte clave en la gestación de las propuestas escénicas que se presentan. Y es que pretende acercar a la ciudadanía diversos proyectos de manera que no sólo se pueda ver su resultado, sino que se pueda participar activamente en el proceso. Implicar a las personas de forma activa, desde el minuto 0 del proceso de creación, proporciona una mirada diferente a los proyectos, democratizando la cultura. Por otra parte, las compañías tienen la oportunidad de interactuar con el público y de crear un diálogo con el paisaje humano y local de la localidad.

Muestra de ello, este año FiraTàrrega ha llevado a cabo una serie de talleres, castings, colaboraciones con asociaciones, escuelas y actores de la ciudad, con espectáculos que forman parte del Programa de Apoyo a la Creación. Destacan Algo de mí, algo de ti, de los mexicanos Carretera 45 Teatro; Massager, de la compañía coreana CCOT o El Diván de la peluquería de Sienta la Cabeza; y también con otros que forman parte de la programación general, como es el caso del espectáculo inaugural The Colour of Time, de la Cie. Artonik; la última creación de los valencianos El Pont Flotant; La cocina pública de los chilenos Teatro Container o #ciutatvisible los catalanes Colordellop.

Podéis consultar la programación de FiraTàrrega aquí

Cornelles y Uyá ganan el Latino Book Awards

Mariama, diferente pero igual, de Jerónimo Cornelles y Nívola Uyá
Editorial Cuento de Luz
Primer Premio en los International Latino Book Awards 2015

El álbum Mariama, diferente pero igual, escrito por Jerónimo Cornelles e ilustrado por Nívola Uyá, ha recibido el primer premio en los International Latino Book Awards 2015 (EEUU) en la categoría Mejor Libro Infantil ilustrado en español.

Un jurado formado por más de 192 personalidades de las letras, las artes visuales y la edición reconoció el trabajo de los mejores libros editados este año. Los ganadores fueron anunciados en una ceremonia celebrada en San Francisco la noche del pasado 27 de junio.

La obra, que fue creada de forma singular entre Valencia y Mallorca, ha sido editada por la editorial Cuento de Luz para aportar a la literatura infantil una mirada luminosa en los temas de interculturalidad en nuestras sociedades cambiantes.

Los International Latino Book Awards son uno de los certámenes más relevantes de Literatura Latina en EEUU y que cada año adquieren más prestigio internacional, reconociendo la calidad y la excelencia de forma independiente y objetiva. Entre las premiadas hay obras de ficción y no ficción, escritas para adultos, jóvenes o niños. El certamen cuenta con una andadura de 17 años, premiando a autores de la talla de Isabel Allende, Rudy Anaya, F. Isabel Campoy, Edna Iturralde.

Mariama, de Jerónimo Cornelles y Nivola Uyá.

Mariama, diferente pero igual, de Jerónimo Cornelles y Nivola Uyá en editorial Cuento de Luz. Imagen cortesía de los autores.

El álbum Mariama, diferente pero igual ha sido distinguido en una de las principales categorías de literatura infantil ‘Best Children’s Fiction Picture Book in Spanish’. Se trata de una historia sobre la identidad, el proceso de integración y la solidaridad. Para Mariama, la protagonista de esta historia, después de un largo viaje en automóvil, tren, barco y avión desde África, todo es nuevo. Va a descubrir un mundo donde las calles, la escuela y la comida son diferentes, pero ¿y las personas?

Compartía nominación con La Pequeña Amelia se Hace Mayor de Elisenda Roca e ilustrado por Paula Bonet de la editorial Combel, y con Cipariso de Marta Sanmamed, ilustrador por Sonja Wimmer.

Nívola Uyá y Jerónimo Cornelles durante la presentación del libro en la FNAC. Imagen cortesía de los autores.

Nívola Uyá y Jerónimo Cornelles durante la presentación del libro en la FNAC. Imagen cortesía de los autores.

El proceso de elaboración de este álbum es diferente a lo habitual. El proyecto se inicia a partir de cinco ilustraciones de Nívola Uyá sobre África que inspiran la historia, ilustraciones realizadas después de uno de sus viajes al continente. Con esas ilustraciones Jerónimo Cornelles se pone a escribir y partiendo de esa base, escritor e ilustradora van intercambiando textos e ilustraciones, en un proceso vivo, muy fresco y rico para dibujar una historia de identidad, de raíces culturales, trasladando al lector la reflexión sobre el equilibrio entre integración y la conservación de los lazos culturales.

Para Cornelles, el libro Mariama es un álbum muy significativo, puesto que es el primer cuento que escribe y lo hace por “la voluntad de realizar un proyecto con su amiga de la infancia”. Así pues, para Cornelles, “Mariama es un cuento que nace desde el amor” y que “sólo le ha dado alegrías. Primero con la decisión de realizar este trabajo sin ningún objetivo excepto el de trabajar junto a su amiga ilustradora, luego con publicación por parte de la editorial Cuento de luz en donde Uyá ya había ilustrado más cuentos, después con la nominación, y ahora con este primer premio”.

Ilustración de Nívola Uyá para el libro 'Mariama, diferente pero igual', de Jerónimo Cornelles y la propia Uyá. Imagen cortesía de los autores.

Ilustración de Nívola Uyá para el libro ‘Mariama, diferente pero igual’, de Jerónimo Cornelles y la propia Uyá. Imagen cortesía de los autores.

 

Intramurs: nuevas fechas, nueva imagen

Intramurs, Festival per l’Art a València
C / Caballeros, 38. Valencia
Presentación: jueves 4 de junio, a las 19.00h
Del 22 de octubre al 1 de noviembre, 2015

Intramurs, Festival per l’Art a València, un proyecto que nació el año pasado y que llenó de arte, cultura e ilusión las calles de Ciutat Vella, más concretamente toda la zona que abarcaban las antiguas murallas de la ciudad, presenta su nueva edición.

Este año, y dado el éxito de Intramurs 2014 (participaron 400 artistas y alrededor de 20.000 personas se acercaron durante los diez días que duró el festival por alguna de las acciones e intervenciones que se podían ver en el Centro Histórico), se vuelve a poner en marcha este proyecto de arte urbano, contemporáneo y multidisciplinar. Y con algunas novedades.

Imágenes de la obra de Héctor Canonge. Cortesía de Intramurs.

Imágenes de una performance de Héctor Canonge. Cortesía de Intramurs.

Se adelantan las fechas de celebración de Intramurs: en esta ocasión el festival se celebrará del 22 de octubre al 1 de noviembre. A partir del viernes 5 de junio y hasta el 15 de julio se abre la convocatoria para la presentación de proyectos. Presentan nueva imagen, que se desvelará durante el evento de presentación del festival, y cuentan con nuevos patrocinadores, Alhambra Especial, Lladró e Iberia.

Además, fomentarán el asociacionismo en el barrio, ya que consideran fundamental la implicación y colaboración de todos los agentes sociales, económicos y culturales del Centro Histórico. Y está prevista la realización de una ruta gastronómica para disfrutar también del sabor de Ciutat Vella.

Las secciones que conformarán este año el festival son: Intervenciones urbanas, Arte de acción, Poesía, Moda, Música en directo, Dj ́s, Ruta de escaparates, Ciclos de vídeo, Talleres y Galerías, Conferencias y mesas redondas, Mini­Intramurs y Ruta gastronómica.

Durante la presentación del festival, contarán con la Dj valenciana, Miss Yuls, con la instalación ‘La Vida Ingrávida’ de Alfredo Llorens (http://www.alfredollorens.com/ingravida/), el proyecto ‘Vídeo Matón’ de Carlos Daniel Gomero, que montará un set de entrevistas para que los asistentes den su opinión sobre el festival, el proyecto ‘Qui és Qui’, de Eva Máñez y Vicent Molins (https://www.facebook.com/quiesquivalencia) y la performance de Héctor Canonge, artista argentino residente en Nueva York, que ha creado una acción exclusiva para la presentación del festival, ‘Quadòrokya, cuatro piezas, cuatro instancias, cuatro acciones. (http://www.hectorcanonge.net/)

La Parrilla de Pollos Planes es el encargado del catering del evento, Alhambra Especial pone las cervezas y la iluminación es a cargo de Luzifer Lamps. La presentación finalizará a partir de las 22:30h. en Radio City Valencia, con su sesión de micro abierto.

Héctor Canonge. Imagen cortesía de Intramurs

Héctor Canonge. Imagen cortesía de Intramurs.

El alienígena José Segrelles

José Segrelles. El laberinto de la fantasía
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 31 de mayo, 2015

H. G. Wells publicó ‘La guerra de los mundos’ en 1898. Por aquel entonces, José Segrelles tenía 13 años. Una edad tan tierna como propicia para ponerle imágenes al fantástico relato de la invasión marciana de la Tierra. Algo que sin duda fue madurando con el tiempo, en medio del aluvión de imágenes que hizo de Segrelles un pintor e ilustrador de fama mundial. Fama que consiguió primero en Nueva York, donde estuvo entre 1929 y 1935, y que luego fue ampliándose por Europa hasta alcanzar su Albaida natal, la Barcelona donde vivió y Valencia. Murió en 1969, año en que aquel cielo alienígena de su infancia era surcado por el Apolo IX.

Obra de José Segrelles en la exposición del MuVIM.

Detalle de una de las obras de José Segrelles en la exposición del MuVIM.

El MuVIM recorre todo ese espacio sideral del que se nutrió en vida José Segrelles, en la más amplia retrospectiva dedicada al artista valenciano que compitió en fama con Sorolla y Blasco Ibáñez. Recorrido que se inicia precisamente con pinturas e ilustraciones evocadoras de ‘La guerra de los mundos’. Una de ellas, prácticamente calcada por Steven Spielberg en una de las secuencias de su versión cinematográfica (2005) del clásico de Wells. Calco no reconocido, pero sin duda explícito en la comparativa de imágenes que sirve de arranque de la exposición ‘José Segrelles. El laberinto de la fantasía’.

Els gats (Cuentos de Grimm), de José Segrelles, en la exposición del MuVIM.

Els gats (Cuentos de Grimm), de José Segrelles, en la exposición del MuVIM.

Como sí reconoce Guillermo del Toro, “Segrelles es conocido y estudiado por creadores visuales de todos los países y todos los medios incluido, claro está, el del cine”. Creadores como Spielberg, John Howe, por ‘El señor de los anillos’, o William Stout y el propio Del Toro, por ‘El laberinto del fauno’. El director de ‘Mimic’ no escatima elogios hacia el artista de Albaida: “Segrelles pertenece a la más selecta lista de los grandes de la ilustración mundial: Doré, Rackham, Dulac”. Incluso va más lejos: “Es un creador total, un maestro de la narrativa y un tesoro mundial”.

Gran parte de ese tesoro, con 260 obras originales y más de 300 ejemplares entre libros y revistas que recogen sus innumerables ilustraciones, se muestra en el MuVIM, haciéndose eco de tan brillante legado. Un legado que abarca desde sus ilustraciones más fantásticas, a las realizadas para editoriales como Araluce, ilustrando novelas como La Eneida, Fausto, La Divina Comedia, Lazarillo de Tormes, Cuentos de Edgar Allan Poe, algunas de Blasco Ibáñez y, por encima de todas, las del Quijote o Las 1001 noches. Ilustraciones que lejos de acompañar tan sobresalientes narraciones, disputan en calidad con ellas.

Boceto de 'El laberinto de los faunos', inspirado en José Segrelles, mostrado en la exposición del MuVIM.

Boceto de ‘El laberinto de los faunos’, inspirado en José Segrelles, mostrado en la exposición del MuVIM.

De nuevo, Del Toro: “Segrelles transforma el texto y crea imágenes que se vuelven definitivas; reclama para sí gran parte de la gloria de contar esas historias entrañables”. Todo lo que tocó Segrelles se elevó por encima del género que trabajaba, como se puede igualmente comprobar en los carteles publicitarios que realizó para numerosas revistas entre 1920 y 1939 e incluso para las Fallas. Hasta se le recuerda como cartelista oficial del Fútbol Club Barcelona.

Tras el desastre de la Guerra Civil española, Segrelles se dedicó a realizar encargos de pintura religiosa. Pintura, una vez más, que transforma el motivo en objeto de una singular percepción estética, de nuevo próxima a la ensoñación fantástica. Ensoñación que no abandonó hasta el final de su vida, atareada en reflejar la carrera espacial de la década de los 50. Fue la manera que tuvo José Segrelles de cerrar el círculo que le llevó de ‘La guerra de los mundos’ a la conquista del espacio. Espacio que sin duda conquistó con sus sobresalientes creaciones. El MuVIM, cual isla del tesoro, las acoge hasta finales de mayo.

Obra de José Segrelles.

Obra de José Segrelles, de ‘La guerra de los mundos’, en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

«La vejez es un retorno de la adolescencia»

Un árbol caído, de Rafael Reig
Tusquets Editores

Año 1979. Tres parejas de amigos que comparten una “vida ajardinada” en una urbanización cercana a Madrid comentan el regreso de un amigo común que lleva un tiempo en Estados Unidos. Todos formaron parte de la lucha antifranquista, aunque llevan una vida anodina de burgueses acomodados. Así arranca ‘Un árbol caído’ (Tusquets), la última novela de Rafael Reig, un escritor comprometido con la realidad que afronta con lucidez y valentía en una decena de novelas.

Johnny, hijo bastardo de uno de los protagonistas, es el narrador que les sigue la pista hasta 2003. A través de este muestrario social, Reig pone en la picota a una generación que renunció a sus ideales para disfrutar el éxito y el bienestar económico, acomodados  en el  conformismo. Un arquitecto, un economista, un escritor de éxito y sus respectivas esposas son los personajes de un guiñol de carne y hueso del que sólo se salva Lou, una entrañable ama de casa con síndrome de Down.

A lo largo de la novela se desarrolla una partida de ajedrez, el único juego en el que la suerte no cuenta. El tema de la droga planea en el trasfondo de la historia. “No puedo decir que el Estado indujera el tráfico y consumo porque le convenía: no tengo datos”, dice Reig. “Pero está claro que la aparición de la droga fue muy oportuna, que durmió un descontento social”.

Detalle de la portada de la novela 'Un árbol caído', de Rafael Reig. Tusquets Editores.

Detalle de la portada de la novela ‘Un árbol caído’, de Rafael Reig. Tusquets Editores.

‘Todo está perdonado’, ‘Lo que no está escrito’ y ahora ‘Un árbol caído’. Los títulos de sus últimas novelas comparten un tono sentencioso de refranero español. ¿Es pura casualidad o intencionado?

Es por hacerme el contemporáneo. Decía Borges que el único género literario inventado por el siglo XX fue el título. Así es, antes o lo ponía el editor o se ponía cualquier cosa, el nombre del protagonista, el del sitio en que pasaba, Pepita Jiménez o La mina, daba lo mismo; si salía un clavo, se titulaba El clavo y en paz. Hubiera preferido eso, pero me dejé seducir por los títulos rimbombantes, retumbantes y recordables. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el título dirige la forma de leer la novela, enfoca la atención hacia ciertos aspectos.

En la época que describe usted era un niño, ¿cómo ha construido los personajes adultos de la novela?

Bueno, como la mayoría de los niños, y más en aquella época de familias numerosas, tenía a mano padres y amigos de mis padres, tíos y primos mayores, un suministro constante de adultos jóvenes que para mí eran todo un espectáculo y a los que miraba, igual que el narrador de la novela, como si fueran héroes homéricos. Con la edad uno se da cuenta de que eran tan cantamañanas y tan para poco como nosotros mismos, y a la vez igual de conmovedores; de esa evocación melancólica me vino el impulso de escribir esto.

¿Hay algo suyo en el joven narrador? ¿Piensa como él que la vejez es una segunda adolescencia desfigurada?

Hay mucho de mí mismo y, según creo, de mucha gente de mi edad: la misma sensación de ser siempre tan solo personajes secundarios en nuestras propias vidas, para decirlo a la manera de Dickens. Y sí, creo que la vejez, para decirlo ahora a la manera de Marx, es un retorno de la adolescencia, ya no como tragedia, sino como farsa, aunque la verdadera tragedia es, por supuesto, envejecer y morir.

Portada de la novela 'Un árbol caído', de Rafael Reig. Tusquets Editores.

Portada de la novela ‘Un árbol caído’, de Rafael Reig. Tusquets Editores.

¿Por qué las ilusiones y expectativas de cambio de aquellos años se desvanecieron tan pronto en el llamado desencanto?

A mí que me registren. Habría que preguntarlo a Felipe González, o a Javier Solana, a quien vi dando gritos de “¡OTAN no, bases fuera!”. Hubo una sensación de malversación de fondos: todo ese capital de entusiasmo invertido en la izquierda se desvió para pagar cosas como el GAL y otra parte se les pegó a las uñas. Así no es extraño el desencanto.

¿Por qué trata cruelmente a sus personajes, especialmente a las mujeres? 

Las novelas hablan de generalidades, aunque haya casos individuales que las contradigan. No todos los burgueses del XIX eran como Juanito Santa Cruz, pero Juanito está en la novela de Galdós en representación de la estéril burguesía decimonónica. No creo que haya crueldad, sino más bien un esfuerzo por comprenderlos, y sobre todo a las mujeres.

El ajedrez como metáfora de que no podemos engañarnos con excusas que justifiquen nuestros fracasos. Pero en el Madrid de los setenta, ¿no hubiera sido más apropiado el parchís, la oca o las damas? 

En esos juegos interviene más el azar, hay quien tira el dado y sale el número que más le conviene. Lo que me interesaba del ajedrez es que impide echarle la culpa al azar o al empedrado. Las damas me aburren, el ajedrez tiene mucho más espesor y más semejanza con la vida, porque cada pieza tiene distinto valor (que además cambia en cada posición; hay momentos en que lo más valioso es un peón) y cada pieza se mueve de distinta forma. La vida, como el ajedrez, es en teoría calculable, pero en la práctica inasequible a nuestra capacidad de cálculo. Me pareció el ajedrez un vehículo perfecto para expresar cómo vivimos.

¿Qué opina de las jóvenes generaciones y de sus relación con sus ‘viejos’?

Sé muy poco de la gente joven y lo que sé se limita a una parte bastante pequeña, a cierta clase social y a ciertos medios. En general desconfío mucho del concepto “generación”, que a menudo me parece un invento para no tener que hablar de clases sociales. A mí, que soy profesor y además doy con frecuencia charlas en Institutos, me parece que los jóvenes sorprenden a cualquiera que, en lugar de darles consejos o contarles batallitas, sea capaz de callarse y escucharles. Escuchar y poner atención es una experiencia enriquecedora, no sólo con los jóvenes.

Hace un par de años se convirtió en librero. ¿Cuesta más vender los libros propios que los ajenos?

Por ahí se andará el esfuerzo. Los libros se imprimen de mil en mil, pero se venden de uno en uno, cada vez con más dificultad. La librería me gusta, es un empleo agradable, siempre que uno tenga paciencia y facilidad de trato. Digan lo que digan, el libro sigue teniendo un atractivo invencible.

Rafael Reig. Imagen cortesía del autor.

Rafael Reig. Imagen cortesía de Tusquets Editores.

Bel Carrasco

ARCO y zombies

ARCO Madrid 2015
Del 25 de febrero al 1 de marzo de 2015

Hay quien cree que no ha pasado nada y por eso actúa como si nada hubiera pasado. Visitar ARCO hoy es una experiencia muy parecida a la que podía tenerse cuando se visitaba ARCO hace pongamos 25 años. Demasiado parecida. Es cierto que en su andadura la Feria ha pasado por momentos variopintos en cuanto a su oferta se refiere, pero en cualquier caso, y salvo alguna rara excepción, siempre ha predominado el aspecto comercial, que es por otra parte el que confiere sentido al evento.

Vista general de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Vista general de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Así pues, el ARCO de este año podría ser calificado de sobrio; sí, sobrio; hay quien diría elegante pero yo no llegaría a tanto. Y por sobrio entiendo una disposición de stands muy ordenada y racionalista y una selección de galerías cuya oferta podría calificarse de clásica; entendiendo por clásica esa producción que fundamentalmente se encuentra destinada a cubrir paredes y algún que otro hall exquisito.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la realidad? Y es aquí donde no queda otro remedio que ponerse antipático.

ARCO siempre es el producto de su director y de su equipo. Y cada edición es el resultado de una decisión. Yo lo he visitado y conocido el mismo día de la inauguración, que como es sabido sólo se encuentra abierto a profesionales. Precisamente es en este punto donde se encuentra la clave de la tesis que quiero plantear, en eso que pueda colegirse del concepto «profesionales».

Para empezar yo diría que hay un sector muy amplio y con muchos intereses dentro del mundo del comercio del arte que sigue creyendo que el arte es lo mismo de hace 30 años. O dicho de otra manera, que sigue sin percatarse de los radicales cambios que se han producido en la sociedad civilizada desde que apareció la primera verdadera promoción de nativos digitales; que además coincide en fecha con la determinante caída de Lehman Brothers.

Imagen de ambiente de la feria de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Imagen de ambiente de la feria de Madrid. Cortesía de ARCO 2015.

Para que la feria obtenga un aspecto u otro, lo primero que hace cualquier comité es determinar la interpretación que del concepto Arte hace dicho comité (de hecho las variables que durante su existencia nos ha proporcionado la Feria de Arte se han debido a la diferente forma de interpretar ese concepto; y para eso está el director y el comité de selección, siempre tan controvertido). Pero para que la feria obtenga su sentido la organización debe asumir, en primera instancia, que lo expuesto debe ser vendible. Y entender el arte como un producto elitista (en sus diversos grados, pero elitista), o sea, debe seguir creyendo en el carácter sagrado del producto expuesto que resulta desproporcionadamente caro en comparación a otros productos cuya función se encuentra más clarificada.

Y es aquí donde ARCO me parece una feria absolutamente desfasada. Pero no desfasada por su contenido sino desfasada por su propia existencia en la medida en que nada tiene ya que ver lo allí expuesto y ofrecido con lo que vive toda esa avalancha de nativos digitales que desde 2007 se nos ha venido encima.

Y es que ese carácter lineal que nos inculcó un entendimiento hegeliano de la Historia hacia el despliegue del Espíritu Absoluto ha tocado a su fin. Y muerto el perro se acabó la rabia. Sin Historia no hay posibilidad de Arte. Y por eso la inauguración de ARCO parecía un congreso de gerontología. ARCO ha decidido (o por mera supervivencia, o por puro convencimiento, lo cual sería mucho peor) que el público al que se dirige no puede ser otro que aquel al que su edad no le permite cambiar de hábitos. Es decir, la organización de ARCO ha decidido dirigirse a los que no les queda otro remedio en la vida que creer que no han hecho el primo durante toda su vida. Comprando a precios muy altos lo que muy poca gente estaría dispuesta a comprarle a ellos a precios muy bajos.

Ésta y no otra ha sido la elección de los organizadores: la de atraer a gente que está más cerca de la muerte que de su nacimiento. Así, una feria que exhibe un producto obsoleto (aunque más o menos interesante o decorativo) para gente que está medio muerta.

O por decirlo de otra manera: ARCO se dirige a quien no sólo tiene una casa… sino varias. Sin embargo los jóvenes de hoy ni la tienen ni la quieren, y en sus prioridades no se encuentra la de hipotecar su vida por una casa, sobre todo cuando no saben dónde les va a tocar vivir ni por cuánto tiempo. Su casa es inestable, por lo que sus paredes sólo pueden ser virtuales.

Obra de Edgar Jimenez. Doble Cero Cero. Cortesía de ARCO 2015.

Obra de Edgar Jimenez. Doble Cero Cero. Cortesía de ARCO 2015.

Alberto Adsuara

Adiós a Emilio Sdun

Makma quiere rendir homenaje a Emilio Sdun. El artista alemán, afincado desde hace 20 años en España (pedanía cuevana de Los Guiraos) donde instaló su editorial “Prensa Cicuta” y desde donde ha ilustrado numerosos libros y se ha mantenido fiel a su gran pasión por la tipografía falleció victima de una enfermedad detectada hace unos meses.

Una manera de rendir tributo a la persona, al artista y al tipógrafo, la encontramos rescatando la entrevista en exclusiva realizada por makma (12 de diciembre de 2013), en el marco de la primera edición de la Feria del libro de artista de Alicante, FALA, que en la primera edición de la feria le concedió el premio a su trayectoria como editor.

Emilio Sdun (Leubnitz, Sajonia­-1944) empezó su futuro como impresor en la escuela de Artes y Oficios de Berlín en 1963. Pasaron algo más de dos décadas desde el inicio de su formación hasta que fundó su propia editorial. En el año 1984 creó Prensa Cicuta en un taller en Dreieichenhain, cerca de Frankfurt al Main,  en cuyo lugar desarrolló sus trabajos. El nombre de la editorial lo toma de una planta tóxica que crecía en la parte exterior del edificio donde se ubicaba la imprenta (Cicuta), lugar en el que se mantuvo hasta 1996, año en el que Sdun se trasladó a Almería (España) lugar en que reside y trabaja actualmente manteniendo el citado nombre. En la primera etapa de su carrera los libros que salían de su taller estaban impresos en Alemán, pero cuando se traslada a España,  pasa a imprimirlos en castellano. Recientemente (algo más de un año) ha creado la revista Sísifo, en la que como en la mayor parte de su obra predomina el texto en armonía con el espacio. El concepto Sdun pasa por el conocimiento del proceso de trabajo desde el inicio. Muchas de las letras para imprimir las elabora él mismo. Las talla si es necesario antes de montarlas en un molde para componer el texto y estampar, al igual que las ilustraciones que acompañan el texto que también realiza con diversas técnicas, litografía, serigrafia o grabado, por ejemplo. Hablamos siempre de pequeñas tiradas que por sus características se resuelven en libros con textos no muy extensos y con tiradas que van desde ejemplares únicos hasta cien. Su vida gira alrededor de los libros y de los instrumentos para hacerlos, para construirlos letra a letra.

 

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-¿Por qué se decidió a vivir de los libros?

Soy un amante de la poesía y de los libros en general. Tenía una biblioteca en Alemania procedente de la familia con la que conviví desde temprana edad, la recuerdo desde que tengo uso de razón, o antes, tal vez desde los dos o tres años. En ella había títulos de Goethe, Schiler, Eichendorff… parte de ésta biblioteca me la traje de Alemania progresivamente. Conforme iba reformando la casa en España y ganando espacio me iba trayendo la biblioteca y el propio material de imprenta.

 

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-¿Por qué España?

Mi sueño era Inglaterra, Irlanda, sur de Francia y España. En mis últimos años de residencia en Alemania trabajé con Fernando Arrabal en un libro de poemas, y después con la obra de Lorca. Finalmente me cautivó España y concretamente Andalucía. Aunque para ello siempre influyen las vivencias y la casualidad. Concretamente un viaje a Granada, el color de los montes, la Alhambra, la luz y la temperatura. En 1990 encontré en una aldea de Cuevas de Almanzora una pequeña finca con una casa abandonada en la Aldea los Guiraos donde me quedé hasta ahora.

-¿Cómo fue el proceso?

Adquirimos la casa y la fuimos reformando poco a poco hasta trasladarnos definitivamente. Era el año 1996. Desde entonces tengo la residencia y mi taller de trabajo allí.

-¿Cómo da a conocer su trabajo tan aislado de grandes ciudades?

Hubo un momento que considero es importante, en 1999 era el 250 aniversario del nacimiento de Goethe y fuimos invitados a participar en la feria Estampa de Madrid, donde acudimos con una obra realizada para tal fin, titulada “El libro de Zuleika-El diván de Oriente y Occidente”. Era un ejemplar único. Finalmente la obra no fue adquirida en aquel certamen y la conservo en mi casa. En ese mismo año los profesores de la Escuela de Arte de Oviedo me invitaron a realizar unas conferencias y cursos de tipografía y caligrafía con motivo de sus jornadas.  Desde entonces empezaron los contactos con otros institutos y especialmente con la Facultad de Bellas Artes San Carlos de Valencia con Antonio Alcaraz.

 

Mostrando su caja de música

Emilio Sdun mostrando su caja de música en Fala. Imagen Vicente Chambó

 

-¿Cómo ve el futuro del libro?

El taller de Prensa Cicuta es, –creo- uno de los últimos talleres de tipografía. Los jóvenes hoy en día trabajan con ordenadores, impresión digital y nuevas tecnologías. Con la irrupción de lo digital, creo que el libro de calidad y de creación manual tiene un valor añadido, por el hecho de ser realizado manualmente. Esto ayudará para que no se pierda. Lo más complicado lo veo en la creación de los propios tipos para imprimir, puesto que son de plomo, o de madera y se van erosionando o desgastando. La última fundición de tipos que conozco la realizó la fundición Bauer en Barcelona y cerró hace unos años.  Tras una conversación con el director de la compañía el Sr. Hartmann me dijo: sigue con tu trabajo que eres el único.

-Sr. Sdun, sin duda su trabajo ha contribuido a un pequeño renacimiento, a evitar la extinción de la impresión con tipos móviles, ¿Dónde más podemos encontrar continuidad?

Que yo conozca hay gente en Madrid, en Valencia, en Jaén, en Córdoba, en Málaga, en Santander, o en Granada, de los que yo tenga constancia, pero tengo entendido que hay más que continúan con la labor. Es una satisfacción para mí ser una pequeña onda expansiva.

-¿Qué le parecen las ferias de libro de artista que han surgido en los últimos años en España, Arts Libris, Masquelibros, y ahora Fala en Alicante?

Para mí ha sido una sorpresa porque existe una diferencia entre las ferias de Alemania y de España. En este tipo de ferias de Alemania se ven habitualmente ediciones de tiradas pequeñas y en España lo que se ve son muchos libros originales, libros de creación única en los que no se utiliza prácticamente nada la tipografía, con las excepciones de algunos editores como la Seiscuatro y otro que tengo frente a mí y usted conoce mejor que nadie en Valencia (Rie).

Emilio Sdun. Imagen Vicente Chambó

Emilio Sdun. Imagen Vicente Chambó

-¿Entre los alumnos y asistentes a clases y conferencias que usted ha impartido cree que hay la continuidad suficiente como para dedicar una vida profesional a ello?

No sé, (responde con aspecto serio) creo que mucha gente empieza con ilusión, hacen uno, dos libros, puede que alguno más, pero acaban dejándolo para trabajar de camarero por citar una forma de vida entre muchas. Cuando la edad me impida seguir con mi taller no sé qué ocurrirá con todo. En Uelzen (ciudad próxima a Hamburgo) desde hace ya 28 años, si no me equivoco, y con carácter anual, nos reunimos entre 12 y 15 artistas para  realizar una carpeta bajo un tema común en el que cada artista realiza una obra. Desde su origen es un trabajo colectivo relacionado con temas como el agua y los derechos humanos, principales asuntos que nos preocupaban. El espacio es una especie  de torre de agua de 40 metros de altura y cuatro pisos llenos de máquinas para imprimir y fundir letras en linotipia y monotipia. Esta torre: Hans–Hergot-Thurm Uelzen, se puede ver en www.menro.de. Los participantes somos impresores, encuadernadores, maquinistas, fundidores o creativos de mi generación. Pero como he dicho, ahora, las nuevas generaciones con las que he estado en contacto, suelen acabar en su mayoría renunciando al sueño de tener continuidad en una imprenta tipográfica.

Última obra de Emilio Sdun en torre Hans–Hergot-Thurm Uelzen, www.menro.de

Última obra de Emilio Sdun en torre Hans–Hergot-Thurm Uelzen, www.menro.de

-¿Es por lo tanto, el impresor-editor profesional con tipografía móvil una especie a extinguir?

Creo que sí.

 

Vicente Chambó

Por si se va la luz

 

«Si me asomo a la delicadeza destructiva del arte, apenas puedo respirar»

 

Lara Moreno (Sevilla, 1978) creció en Huelva y actualmente vive en Madrid. Recientemente ha estado en Lotelito, (Valencia) para presentar su primera novela Por si se va la luz (editorial Lumen). En la obra, cuenta la historia de una pareja de treintañeros, Nadia y Martín, artista y científico, que deciden dar una vuelta radical a su vida y trasladarse a vivir al campo. El pueblo que eligen cuenta con tan solo tres habitantes.

 

¿La lectura es para ti un imprescindible como para Nadia? ¿Te llevarías varios libros en tu equipaje?

Sí, para mí es imprescindible, y siempre me llevaría libros. Para Nadia en realidad no era imprescindible en su vida, pero toma la decisión de llevarse libros porque entiende que allí, sin otros medios, podrá encontrar en la lectura algo más que un simple placer.

¿Serias capaz tu también de ir a una zona perdida con un amor desgastado?

Pues depende de las circunstancias. En realidad, no construí a mis personajes basándome en lo que yo sería o no capaz de hacer: sería muy aburrido limitarse a la valentía o cobardía de uno mismo.

¿Ir a un lugar así une a las personas?

Si te refieres a la pareja, es una gran incógnita. Es imposible saber, creo, qué circunstancia unirá o separará a una pareja. Fugarse del hogar, juntos, ir a un lugar desértico puede ser peligroso para ellos. Pero ¿es que quedarse en el hogar, continuar con lo cotidiano, es una solución mejor? Nunca se sabe… Aparte de la pareja, si pensamos en el resto de los personajes: creo que la convivencia estrecha, directa y basada en la necesidad, a pesar de la tensión que puede generar y la incomodidad, sí une a la gente.

¿A qué lugar te refieres? ¿O nos quedaremos sin saberlo?

No existe el lugar en el mapa. Me lo imagino en España, quizá por el ambiente y algo del paisaje en la meseta, pero en realidad tiene relativamente cerca la costa, y lo cercan unas montañas altas.

¿Ese lenguaje tan cuidado se nace o se estudia? ¿Ha sido muy difícil de escribir?

No sé qué decirte, supongo que un poco de ambas cosas. Hay algo que sale de forma natural, que no se puede forzar ni tampoco dominar, pero luego todo hay que trabajarlo con un poco de frialdad, para limar las aristas. Por supuesto, no trabajarlo hasta el delirio, porque si no puedes volverlo impersonal. Ha sido más difícil calibrar cuánto había que corregir y cuánto no, encontrar ese equilibrio entre ambas cosas dándole prioridad al texto.

Lara Moreno en Lotelito (Valencia)

Lara Moreno en Lotelito (Valencia)

Nadia afirma en la obra «si me asomo a la delicadeza destructiva del arte, apenas puedo respirar». ¿Qué significa para ti el arte?

Una forma de expresión, de comunicación, a veces una forma de vida, una forma de sentir y de percibir.

¿Cómo ha sido el cambio de la poesía  a la novela?

He escrito poquísima poesía en mi vida, y ya bastante tarde. Lo que ha sido más complicado ha sido el cambio del relato a la novela. Creo que algo hay de la estructura del relato en la novela. Pero no fue fácil al principio. Me parecía estar en la cuerda floja todo el tiempo. Hasta que la cuerda se fue haciendo más ancha.

¿Porqué esa línea narrativa? ¿El libro de pedía dividir a los personajes?

Creo que fue primero la idea de una novela coral y luego llegaron los personajes, o si no fue antes fue casi a la vez. Elegí hacer una novela coral y además utilizar la tercera persona porque me apetecía enfrentarme a todo eso, me apetecía tener la libertad de la primera persona y el sosiego de la tercera.

¿Tenías la historia clara desde el principio?

Tenía claros el arranque, el planteamiento, un breve esbozo de los personajes y el contexto, al marco que rodea a la historia. Pero poco más, todo iba llegando poco a poco, conforme avanzaba en la escritura.

¿En qué medida la literatura es arte para ti?

En toda medida.

¿Caerás en los libros electrónicos online?

No lo creo.

¿Si pudieras relacionar tu novela con un olor con cuál sería, y con un color? 

Olor a tierra, color el del cielo en un año de sequía.

Serigrafía. Todo lo que necesitas saber

LA SERIGRAFÍA: OFICIO O ARTE

OBRA GRÁFICA ORIGINAL

Como obra gráfica original podemos entender toda obra de arte estampada sobre papel con la intervención directa del artista. Este concepto es importante tenerlo claro para dar el valor artístico que merece cualquier obra realizada mediante el método de la litografía, grabado, serigrafía  u otros.

Para clarificar mejor el concepto de obra gráfica original, voy a citar a modo de referencia algunos de los principios establecidos en el III Congreso Internacional de Artistas, que se celebró en Viena en 1960.

– Son obras gráficas originales aquellas en las que el propio artista ha realizado la plancha original.
– Para ser reconocido como original, cada ejemplar  debe llevar la firma del artista, una indicación del total de la edición y el número de serie de la misma.
– Es el artista el que establece la técnica a utilizar y el número de la tirada, numeración que vendrá indicada en cada una de las obras.
– La estampación de cada prueba puede realizarse por el artista o persona distinta.
– Una vez realizada la edición, las planchas o pantallas utilizadas deberán ser destruidas o anuladas.
– Las pruebas de estado y de artista deben limitarse a un diez por ciento de la edición y llevar la indicación correspondiente.

MÉTODOS DE LA OBRA GRÁFICA ORIGINAL

Los procedimientos más frecuentes, podemos dividirlos en cuatro grandes grupos:
– Técnicas de grabado en relieve: Xilografía, Grabado al boj, Linografía, Aguafuerte en relieve, etc.
– Técnicas de grabado en hueco: Buril, Punta seca, Aguafuerte, Aguatinta, Grabado en seco, etc.
– Técnicas  planográficas: Litografía.
– Técnicas plantigráficas: Serigrafía.

Abel Martín. Imagen cortesía de Javier Martín

Abel Martín. Imagen cortesía de Javier Martín

LA SERIGRAFÍA

Para encontrar su origen podríamos remontarnos a las pinturas rupestres, por su similitud con el procedimiento del “estarcido” con que los hombres prehistóricos dejaban grabada la huella de su mano en las paredes. Más tarde los antiguos egipcios lo utilizarían en los murales, y los chinos en la estampación de tejidos. El procedimiento inició su revitalización en la Inglaterra del siglo XIX, al igual que en Francia, donde se utilizó como método en la estampación textil industrial.

A principios del siglo XX Samuel Simón, de Manchester, patentó la serigrafía tal como la podemos entender en nuestros días, consistente en el montaje de plantillas sobre una pantalla de seda. Pero no fue hasta la mitad del XX cuando los artistas más partidarios de la socialización del arte se volcaron en él, dándole el rango artístico y  la difusión que ahora tiene.

En España la serigrafía fue introducida de manos de Eusebio Sempere y Abel Martín. Estos dos pioneros aprendieron dicha  técnica en los talleres del artista cubano Wifredo Arcay, en el  París de finales de los cincuenta. En dicho taller ya estamparían obras para artistas de la talla de Block,  Mortensen o Vasarely. A su llegada a Madrid Sempere y Martín realizarían uno de los primeros trabajos serigráficos para Lucio Muñoz.  A partir de ese momento y en los años siguientes comenzarían ha realizar estampaciones serigráficas para la mayoría de los artistas, muchos de ellos relacionados con nuestra querida Cuenca, como fue el caso de Guerrero, Lorenzo, Millares, Mompó, Moya, Rueda, Saura, Torner o  Zóbel.

Abel Martín llegó a realizar varias serigrafías para Antonio Saura,  con una  estrecha amistad y colaboración. A modo de anécdota, Abel decía entre bromas que a Saura le gustaban más los colores resultantes de las serigrafías que los del original. En propias palabras de Abel: “Yo recojo la obra y la serigrafío. No depende de mi interpretación. Depende de la obra. Sólo cabe buscar una pureza en el trabajo, una limpieza, una perfección”. En su modestia precisaba: “Lo mío es oficio y no arte”.

El método serigráfico consiste en el preparado de un simple bastidor de madera o metálico y de dimensiones algo superiores a las que tendrá la serigrafía, se tensa sobre él una malla de seda o de cualquier otro material de estructura reticular. Esta malla o retícula será más o menos tupida según las características de la serigrafía a realizar y de la naturaleza del material que se emplee. Bajo el bastidor se coloca el boceto, dibujo o imagen a serigrafiar, que se transparentará a través de la malla y sobre la que se calcará esa imagen, Se realizarán tantas pantallas como colores vaya a tener la obra, y éstas se irán transportando al papel. Este transporte o calcado constituye el quid de los distintos procedimientos serigráficos y lo que dará la talla del autor de la serigrafía.

Una vez conseguidas las pantallas y seleccionado el papel sobre el que se va a realizar el estampado, se procederá a colocarlo bajo la pantalla, cuidando, si se van a emplear distintas tintas, o sea distintas pantallas, la exacta coincidencia o registro de cada estampación sobre la anterior. A continuación se extiende con una racleta o rasqueta la tinta sobre la pantalla, que pasará al papel a través de la malla. Efectuada la operación con el número de pruebas que componen la edición de la serigrafía, se repite la operación con las restantes pantallas de los distintos colores hasta conseguir la obra terminada.

Vamos a concluir este breve resumen sobre la serigrafía, hablando de ciertos términos que creo pueden ser esclarecedores para todos aquellos que quieran acercarse a esta técnica. Son términos que son necesarios comprender, para apreciar y distinguir mejor la obra grafica:

– Bon a Tirer: tras realizar las pruebas necesarias, es el ejemplar que el autor escoge como modelo definitivo  para estampar.

– Tirada: es el número de estampas que constituyen una edición; estas van numeradas con una primera cifra que  corresponde al número del ejemplar y una segunda que nos indica la totalidad de la edición.

– Prueba de Artista (P. /.A): son estampaciones de una tirada que el artista guarda para su uso personal. En ocasiones van numeradas con cifras romanas.

– Hors Comerse (H.C.): son estampaciones que el artista suele destinar como regalo a sus amigos o a personas que han colaborado en el proceso serigráfico.

– Prueba de Estado: son las estampaciones anteriores, o en algunos casos posteriores, a la estampación definitiva debidas a cambios realizados por su autor en la plancha. No suele darse en el método serigráfico, sí en la litografía.

En la serigrafía los artistas creadores trabajan en íntima colaboración con el serígrafo,  el cual, con su experiencia y buen oficio asesora al artista. Es en este caso en el que los resultados son más excelentes.

Javier Martín

Abel Martín serigrafiando. Imagen cortesía de Javier Martín

Abel Martín serigrafiando. Imagen cortesía de Javier Martín