‘Al final del túnel’ clausurará Cinema Jove

Al final del túnel, de Rodrigo Grande
Película de clausura de Cinema Jove
Festival Internacional de Cine de Valencia
Del 17 al 25 de junio de 2016

La 31 edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por el Institut Valencià de Cultura, pondrá el broche final el día 24 de junio, con la película Al Final del Túnel.

Rodrigo Grande (Cuestión de principios) escribe y dirige este thriller, que está protagonizado por Leonardo Sbaraglia (Relatos salvajes), Pablo Echarri (Papeles en el viento), Clara Lago (Ocho apellidos vascos), Federico Luppi (El gurí) y Javier Godino (Pasaje de vida).

La vida de Joaquín (Leonardo Sbaraglia), un hombre en silla de ruedas, parece estar mejorando desde el día que alquiló una de las habitaciones de su casa a Berta (Clara Lago) y a su hija Betty.

Leonardo Sbaraglia en un fotograma de 'Al final del túnel', de Rodrigo Grande. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Leonardo Sbaraglia en un fotograma de ‘Al final del túnel’, de Rodrigo Grande. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Hasta que una noche trabajando en su sótano, Joaquín se da cuenta que un grupo de ladrones liderado por Galereto (Pablo Echarri) está construyendo un túnel que pasa por debajo de su casa para robar un banco cercano. Joaquín comienza a ejecutar un plan contrarreloj con el fin de intentar frustrar los propósitos de Galereto y sus secuaces.

La película fue una de las más vistas de este primer semestre de 2016 en Argentina. Su acción transcurre en ambientes cerrados y combina diferentes géneros, con un desenlace lleno de sorpresas. La crítica ha subrayado el ambiente dentro de la casa donde se sucede la trama, como propio el clima literario de Edgar Allan Poe. Un buen thriller repleto de tensión y vueltas de tuerca, que algunos han llegado a señalar como inspirado en Hitchcock o De Palma.

Al final del túnel se proyectará en el Teatro Principal de Valencia el viernes 24 de junio a las 22.00h, después de la gala de clausura y entrega de premios, con la presencia de su protagonista, Leonardo Sbaraglia. La película será distribuida por Warner Bros. Pictures España con fecha de estreno en cines el 12 de agosto.

Fotograma de 'Al final del túnel', de Rodrigo Grande. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Al final del túnel’, de Rodrigo Grande. Imagen cortesía de Cinema Jove.

 

Con los pelos de punta

Ciclos de cine: ‘Venenos, víctimas y criminales’ y ‘Mudos de terror’
Aula de Cinema de la Universitat de València
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4
Palau de Cerveró
Plaza Cisneros, 4
Del 2 al 28 de junio de 2016

Escalofríos de miedo para combatir el calor.  El Aula de Cinema de la Universitat de València ofrece este mes un paseo por el pasaje del terror habitado de envenenadores y monstruos terroríficos en un par de ciclos.

El cine siempre ha sido un magnífico muestrario de las miserias y debilidades del ser humano, expresadas a través del crimen en todas sus manifestaciones. De todas ellas, el veneno está entre las más pertinaces, al ser muchas veces un método difícil de detectar y que no deja huellas. El jueves pasado arrancó el dedicado a los venenos con ‘Las dos señoras Carroll’, Peter Godfrey. Humphrey Bogart interpreta a  un pintor en plena crisis existencial, que acaba de enviudar y de casarse con Barbara Stanwyck. Pronto empieza a sospechar que su primera mujer pudo ser envenenada, y que la nueva puede seguir el mismo camino.

Fotograma de 'Madeleine', de David Lean.

Fotograma de ‘Madeleine’, de David Lean. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Uno de los grandes directores británicos de la historia, David Lean, dirige ‘Madeleine’ (1950), una historia con tintes de melodrama y de conflicto de clases entre una rica heredera y su lucha por el amor de un joven de clase humilde. El veneno está presente en la acción de la forma más inesperada. La película se proyecta el jueves 9 de junio.

Asesinato a la orden.

Asesinato a la orden, de Andrew L. Stone. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Finalmente, el ciclo se cierra el jueves 16 de junio con otro clásico,  ‘Asesinato a la orden’ (A Blueprint for Murder) de Andrew L. Stone. El personaje protagonista, interpretado por Joseph Cotten, sospecha que su cuñada es una asesina en serie que envenena hasta la muerte a su propia familia.

Miedo ‘mudo’

De todos los géneros, el cine de terror es quizá el que menos necesita de la palabra para expresarse. El miedo puede generarse, incluso sugerirse, a través de una imagen, de un determinado tiro de cámara, de una música que suena en el momento preciso.

El ciclo comienza el  7 de junio con la proyección de ‘La brujería a través de los tiempos’ (Häxan, 1922), una película imprescindible que sentó las bases del cine de terror nórdico y europeo. El danés Benjamin Christensen dirige este título pionero que recorre, desde los lejanos tiempos paganos hasta los albores del siglo XX, la historia de la brujería. Un repertorio dantesco de demonios, fantasmas y monstruos que todavía hoy nos sigue estremeciendo.

El fantasma de la ópera.

El fantasma de la ópera, de Rupert Julian. Aula de Cinema de la Universitat de València.

De todas las adaptaciones de la obra de Gaston Leroux, quizá la más conocida e interesante sea ‘El fantasma de la ópera’, de Rupert Julian, 1925 que  se proyectará el martes 14 de junio.

El martes 21, el protagonismo será para Mandrágora (Alraune, 1928), un filme casi desconocido del director austríaco Henrik Galeen, que retrata la figura de un ‘mad doctor’ obsesionado con la experimentación genética y su desquiciado intento de crear vida a partir del crimen y la infamia.

Clausura del ciclo, el martes 28, la película ‘El Hundimiento de la casa Usher’, en la que se unen el genio literario de Edgar Allan Poe con la revolucionaria imaginería visual de Jean Epstein,  al servicio de una película inquietante capaz aún de poner los pelos de punta pese al tiempo transcurrido desde su realización.

Haxan.

Häxan, La brujería a través de los tiempos, de Benjamin Christensen. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Bel Carrasco

El traje de madera y el caracol

La idea fija, de Quique Marzal
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 17 de junio de 2016

Quique Marzal presenta en Mr. Pink su último proyecto ‘La idea fija’, con el caracol como representación de la ruptura con la realidad y como hilo conductor de la exposición. Vicent Van Gogh, Edgar Allan Poe, Robert Louis Stevenson y Franz Kafka son los personajes elegidos por Quique Marzal para hablarnos de esa ruptura. Un sofá en frente de ellos nos invita a sentarnos, contemplarlos y si queremos meditar más a cerca de esa “realidad”.

Edgar Allan Poe, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Edgar Allan Poe, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

El traje de madera y el caracol

Una vez tuve vida y la savia corría por todo mi ser, desde las raíces hasta la última rama de mi inmensa copa. De mí brotaban hojas y frutos que alimentaban y daban cobijo a multitud de pequeños seres que acogía generosamente, y ellos a su vez me hacían una enorme y grata compañía. Cada año, una nueva capa, y en cada capa los recuerdos de todas las estaciones vividas.

Crecía feliz, soberbio y desafiante, ajeno a que mi sola presencia pudiera molestar o interesar a nadie, y ese fue mi error. Los humanos sólo vieron en mí una enorme cantidad de madera. Materia prima, sólo eso era yo. Sin importarles cuánta vida había en mí, segaron en pocas horas lo que tardé años en construir. Abandoné la vida con un estruendo que hizo temblar el suelo y desparramar en todas direcciones a mis pequeños inquilinos, desahuciados ya de lo que había sido su hogar.

Franz Kafka, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Franz Kafka, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

De todos ellos, al que más añoro es a ese pequeño ser que me acariciaba con su deslizar húmedo y lento, dejando sobre mi ruda piel un delicado rastro brillante para que la luna lo encontrara y que, escondido en su espiral, pasaba los largos inviernos pegado a mi cuerpo en un fundido abrazo.

Ahora ya no soy nada de lo que fui. Mi propia memoria de árbol se ha olvidado para convertirse en la de otros. Sólo soy madera o pulpa de papel, y en el peor de los casos sólo alimentaré algún fuego donde se cueza lentamente esa pobre y oscura sopa que únicamente consuela a los soñadores.

Los humanos acabaron con mi vida, pero me dieron -sin saberlo- la inmortalidad mediante miles de vidas plasmadas en hojas de papel, en libros. Ellos, que ambicionan la eternidad y no aceptan ni la muerte ni el olvido (y que en su delirio incluso el suicidio lo convierten en un acto romántico y heroico), no se dan cuenta de que no deja de ser el fin, y que es en ese justo momento donde yo, con mi cuerpo ya inerte e incorrupto, les arroparé con su último traje de madera a medida, como en un interminable juego de Matrioskas, eso seré yo, árbol caído que acogerá a otros árboles caídos soñadores de fantasías utópicas.

Vincent Van Gogh, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Vincent Van Gogh, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Me pudriré con ellos y seré el único testigo de todas sus íntimas metamorfosis, del resurgir de la vida al fundirse con la muerte.

Ya sólo soy madera que a veces con forma de silla me veo obligada a soportar a la humanidad resumida en nalgas que a fuerza de utilizarme acabarán por destrozarme. Madera con la que algún pintor loco y suicida hizo de mí una obra maestra al formar parte de ese bastidor que se oculta tras la tela que cuelga en algún importante templo del arte. Otras veces soy un manuscrito, único, incunable, privilegiado en mis páginas y atesorado por lo que de fantasía dejaron garabateado en mí sus atormentados narradores.

Añoro a mi querido caracol, aquel que sin saber cómo ni por qué inevitablemente siempre vuelve, ése con el que ahora los seres humanos se afanan en borrarle arrugas al paso del tiempo con sus babas, las mismas que humedecían generosamente mi corteza con su vida y que los laboratorios no podrán nunca ni imaginar que solo era amor lo que su piel desprendía, no la eterna juventud.

Vista de la exposición de Quique Marzal. Imagen cortesía de Mr. Pink

Vista de la exposición de Quique Marzal. Imagen cortesía de Mr. Pink

Javier Velasco

Allan Poe se hizo verbo en Jack Mircala

Jack Mircala and The Art of Extraordinary Tales
Librería Estudio 64
C / Benicolet, 2. Valencia

El mundo es injusto. Eso es algo que todos conocemos, una frase manida sin demasiado sentido, pero que cuando la aplicas a tu día a día cobra un especial significado. El arte es injusto también. Triunfan, en el sentido más crematístico, los que mejor saben adaptarse a las demandas del mercado o los que generan ese mercado, tal vez inexistente antes. Crear algo de la nada es prácticamente imposible en nuestros días, donde parece que tras Warhol o Pixar poco se ha creado; pero no, a veces, aunque muy pocas, la campana de la creatividad aparece, y suena en algún lugar, en alguna cabecita.

El nicho creativo se descubre a sí mismo, y es uno quien lo explora, a veces con miedo, otras con pasión. ¿Dioramas realizados con cartulinas de colores, representando imágenes bucólicas de Poe?¿Quién habría pensando eso? Primero, ¿existía la técnica? Si no existía, había que crearla y rodearla de unos códigos estéticos, trazar una imaginería, en cierta parte adoptada de Tim Burton y en otra de cosecha propia. Inventar el lenguaje con el que transmitir, algo difícil cuando la obra es estática, pero a la vez se mueve entre las neuronas de forma abstracta e inquietante. Explicar la técnica, algo que parece caminar por el desierto en un país aborregado. ¿Es sólo cartulina y mis ojos hacen el resto?

Jack Mircala edifica un estilo, una técnica, la moldea a su gusto, creando un universo de lenguaje poético, con aire dramático y que supura la esencia de su creador hasta límites insospechados. Inventa un mundo vaporoso, iriscente, regado de iconografía funesta, pero mágica. La primera vez que mis pupilas enfocaban hacia su obra, algo palpitaba en mi interior, ¿estaría sintiendo lo mismo que aquel que vio por primera vez ‘El Grito’ de Edvard Munch, sin saber de qué iba eso del expresionismo?

Jack Mircala junto a dos jóvenes fans. Fotografía: Lorena Riestra.

Jack Mircala junto a dos jóvenes fans. Fotografía: Lorena Riestra.

Jack ha venido a Valencia, un acontecimiento para la ciudad, no viene un creador, viene el padre de la técnica. Su fundador y ejecutor. Su presencia se la debemos a dos fans, de esas que rebuscan en insólitas aventuras de recortables y pegamento, y descubren el tesoro de Mircala. Unas chicas que siguen a un autor casi de culto, no por su obra, que lo debería ser, sino por ser minoritario, una injusticia en toda regla. ¿Cómo puede ser minoritario un genio?

Jack Mircala es un genio. Un artista sin parangón, porque su obra es única y en cierta medida transgresora. Nos muestra su mundo interior sin miedo a escenificar sus referentes, como bien hacía Dalí con su admirado Velázquez. Un universo extraño para el común de los mortales, que no aprecian detalles que denotan su amor por el clasicismo en obras como ‘El nacimiento de Venus’ de Botticelli o  Peter Pan y sus humeantes tejados londinenses.

Necesitamos que llegue lejos, no por él, que sin duda, ya os lo digo yo, se lo merece, sino por la humanidad. Por esa humanidad que dejó de soñar con mundos fantasiosos y que se creyó aquello de que todo estaba inventado ya. Tiene que convertirse en un autor de referencia para que la gente aprecie y disfrute de su obra, para que el público conozca un artista diferente, arriesgado e inusitado. Ha de llegar más lejos, no por él, repito, sino por mucha gente que precisa en conocerlo, en disfrutarlo, en saber de su obra para admirarla.

Dejarse llevar por los sentimientos que evocan sus imágenes detenidas en el tiempo, de colores pastel y brillos subacuáticos. Los genios no deben estar ocultos, solo un esnob diría tamaña imbecilidad, no deben ser minoritarios, deben abarcar cuanta más gente mejor. Necesitamos arte, cultura y creatividad.

Jack Mircala junto a Javier Caro y Lorena Riestra.

Jack Mircala junto a Javier Caro y Lorena Riestra.

Jack presentaba su última obra ‘Jack Mircala and The Art of Extraordinary Tales’, un libro que resumía su trabajo para la película ‘Extraordinary Tales’ (2015) de Raúl García. El lugar elegido para dar a conocer los entresijos de tan admirable trabajo de animación fue la librería Estudio 64. La película está dividida en cinco segmentos o historias, cada una con una animación diferente (un trabajo muy arriesgado), a Jack le tocó vertebrar esas historias (‘La caída de la casa Usher’, ‘El corazón delator’, ‘La verdad sobre el caso del señor Valdemar’, ‘El pozo y el péndulo’ y ‘La máscara de la muerte roja’), que son de Allan Poe, a través de sus dioramas. Una película donde participó Christopher Lee, en el que fue su último trabajo, poniéndole la voz a la narración.

La casualidad hizo que Raúl conociera a Jack y que ambos pudieran llevar adelante este film, que todavía no ha encontrado distribución en España, aunque en otros países con un público más maduro en la animación sí. La librería estaba llena, algo que preocupaba mucho a Vanessa Vaquer y a Isabel Hernández (así, con apellidos, porque son gente importante); comprensible, siempre produce un poco de vértigo la insuficiencia de público a un evento donde has puesto todo tu cariño.

La presentación fue amena, Jack parecía el cuervo de Poe mientras hablaba, tranquilo, impávido, viendo el gentío, viendo las miradas curiosas por esas inquietantes figuras de cartulina y pegamento que parecen mirarte de forma inmutable. Fue un placer cómo Jack, con su habitual amabilidad y cercanía, departía con los asistentes, cómo las botellas de vino eran ingeridas entre risas y charlas, y cómo The Cure sonaba aderezando la tarde de un modo cuasi hipnótico. Tras la presentación, muy bien acompañada por Javier, uno de los dueños de la librería, la firma, y tras asegurarnos que en esa fabrica de ideas que tiene por cabeza, todavía hay sitio para más proyectos, nos marchamos a cenar con el autor y su grupo, muy agradable, de fans/amigas a un bar cercano.

La charla versó sobre su viaje a EEUU para presentar la película de la mano de Raúl, y sobre la exposición de los materiales artísticos desarrollados para el metraje en el Center Stage Gallery de Los Angeles. Descubrimos su pasión por la horchata, ¿qué tendrá ese brebaje que atrae tanto a los forasteros?, por Sisters of Mercy y por un buen chivito. Entre tanta conversación a uno le invade la rabia, una rabia porque es conocedor de lo que se está perdiendo el público, ese público al que a veces hay que darle las cosas a cucharadas y por televisión, pero que suele admirar la belleza cuando la tiene a pocos palmos de la cara.

Duele comprobar que no sabemos reconocer el arte y la creatividad cuando sale de nuestra cantera, cuando es parte del ADN de tu pueblo, lo buscamos fuera, apelamos a la grandiosidad de otras culturas, de otros artistas, de otros conceptos y nos olvidamos de lo que se cuece aquí. Viendo una obra tan interesante como la de Mircala uno se pregunta, ¿cómo es posible que alguien no entienda la fuga de cerebros y creatividad de España? Estamos matando al padre.

Jack Mircala junto a Vanessa Vaquer e Isabel Hernández.

Jack Mircala junto a Vanessa Vaquer e Isabel Hernández. Fotografía: Lorena Riestra.

Javier Caro

Robles, un asesinato al ‘rojo’ vivo

Robles, duelo al sol, de Sonia Tercero
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

José Robles Pazos estaba leyendo a Edgar Allan Poe cuando alguien llamó a su puerta y se lo llevó para que respondiera a ciertas preguntas. Pura rutina. Había llegado a Valencia desde Madrid en noviembre del 36 y aquella fue la última noche que se le vio con vida. A partir de ahí, son múltiples las elucubraciones en torno a su desaparición y asesinato. Sonia Tercero recrea el misterio del “Robles que sabía demasiado”, según el novelista Ignacio Martínez de Pisón, en el documental Robles, duelo al sol, presentado en Cinema Jove.

Fotograma del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

No se sabe a ciencia cierta quién lo mató, pero de lo que no cabe duda es que la orden partió de los servicios secretos soviéticos, con el silencio cómplice del gobierno de la República que nada hizo por esclarecer los hechos. “Se le pudo hacer un juicio, porque el Gobierno de la República los contemplaba por ley”, subraya Martínez de Pisón, presente en el documental y que recreó el misterio en su libro Enterrar a los muertos’. Se pudo, pero no se hizo. ¿Por qué?

Casi todos coinciden en señalar que Robles sabía demasiado; conocía buena parte de los secretos entre el Ministerio de la Guerra español y el Kremlin soviético. Fue asignado como traductor, dados sus conocimientos de inglés, francés y ruso, a Vladimir Gorev, embajador soviético en Madrid, lo que le permitió establecer contactos de alto nivel en aquel momento convulso que desencadenó la Guerra Civil. Una guerra que atrajo a corresponsales, intelectuales y novelistas de la talla de John Dos Passos y Ernest Hemingway, instalados en el Hotel Florida de la capital de España.

Imagen de José Robles en el documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Imagen de José Robles en el documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

José Robles fue el traductor al español de Manhattan Transfer, novela fundamental de Dos Passos. La amistad entre ambos se fue estrechando con el tiempo, después de que el escritor le animara a dar clases en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. Amistad parecida a la que tenían Dos Passos y Hemingway, hasta que la desaparición y asesinato de Robles provocó la ruptura entre ambos. Ruptura que venía a simbolizar las dos formas de entender el comunismo por quienes entonces lo profesaban: la defensa a machamartillo de una ideas por turbias que en ciertos momentos fueran, o el pensamiento social por encima de la terquedad ideológica.

Dos Passos, empeñado en esclarecer la muerte de su amigo, se encontró con la negativa de Hemingway a la hora de seguir ese rastro, al igual que sucedió con otros muchos republicanos. El duelo al sol al que se refiere el título del documental se extiende más allá del que se establece entre ambos novelistas y toma otros derroteros. “En realidad hay tres duelos, en el sentido de sucesivas tristezas: el que se refiere a la pérdida del amigo Robles; el que alude a Hemingway, y el que se deriva del desencanto por el comunismo”, explica Sonia Tercero, que tuvo siempre claro el formato de película de ficción del documental, “porque el personaje lo tenía todo en contra”.

Fotograma de 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma de ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Otra de las especulaciones gira en torno a Ramón, hermano de José Robles, militar y en el bando contrario, que pudo tramar cierta venganza. El documental, narrado de forma clásica, cuenta con los testimonios de Carmen Robles, hija de Ramón, Lucy Dos Passos y John Dos Passos Coggin, hija y nieto del novelista, así como de los historiadores Paul Preston y Ricardo Miralles o el propio Martínez de Pisón. Testimonios y declaraciones que ofrecen abundantes pistas acerca del misterioso asesinato de José Robles, al tiempo que abren la puerta a posteriores pesquisas. El fantasma que Marx anunciara en su Manifiesto comunista recorriendo Europa sigue, tras la presentación de Robles, duelo al sol, dando miedo.

Fotograma del trailer del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero.

Fotograma del trailer del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero.

Salva Torres

La alfombra roja, corto ganador de Radio City

La alfombra roja, de Manuel Fernández y Iosu López
Ganador del Festival Internacional de Cortometrajes Radio City

El jurado de la XIV edición del Festival Internacional de Cortometrajes de Radio City premió con el máximo galardón, primer premio dotado con 1.500€, al cortometraje La Alfombra Roja, un relato documental de fama y miseria ambientada en la india, y donde Rubina Ali, la actriz de la oscarizada película Slumdog Millionaire cuenta su verdadera historia en primera persona.

Este cortometraje, dirigido por Manuel Fernández (realizador de Cuarto Milenio) y Iosu López, se ha hecho también con el galardón a la Mejor Banda Sonora. Además, fue uno de los cortometrajes finalista en los Goya, aunque no se hizo con el premio. En su relato, recoge la experiencia en un Slum de Bombay siguiendo los pasos de Rubina Ali, un distrito inmerso en la pobreza más absoluta que los directores del filme nombraron como “un infierno en la tierra”.

'La alfombra roja', de Manuel Fernández y Iosu López. Imagen cortesía de Radio City

‘La alfombra roja’, de Manuel Fernández y Iosu López. Imagen cortesía de Radio City

El Premio del Público, votado por todos los espectadores que han pasado por las distintas sesiones del festival, recayó en el cortometraje valenciano Miniaturas. Este filme, realizado y protagonizado por reconocidos rostros de la extinguida Radio Televisión Valenciana como Carmen Juan o Sergio Caballero, cuenta la historia de Doña Asunción y sus dos hijos, y cómo estos dos últimos descubren el día del entierro de su madre que tenía un amante secreto a sus 67 años.  El corto está dirigido por Vicente Bonet, castellonense con amplio recorrido en este festival por la dirección de muchos otros cortometrajes, y producido por Héctor Alabadí.

La mención especial del jurado ha sido para el cortometraje francés Petit Coeur, un romance ambientado en París entre dos chicas en el metro. En Animación, el mejor corto ha sido Sangre de Unicornio, del vasco Alberto Vázquez, un ilustrador, autor de cómics y realizador de animación. La historia, con una estética muy cuidada que nos remite al cómic, cuenta la historia de dos osos que salen a cazar unicornios.

En la sección oficial, el último galardón, el Premio Entropía a la Creatividad e Innovación, ha sido para Inertial Love, un corto de ficción sobre la relación de Ana y Javier, una pareja que llega a sus últimas horas juntos y que abordan una ruptura, dirigido por los hermanos César y José Esteban Alenda. Estos dos realizadores han escrito, producido y dirigido 7 cortometrajes, con los cuales han llegado a ser nominados en varias ocasiones a los Goya. Incluso, en 2009, se hicieron con el Goya al Mejor Corto de Animación por el cortometraje La increíble historia del hombre sin sombra.

Fuera de la sección oficial y en la programación especial destinada a la producción valenciana, el Premio del Público al Mejor Corto Valenciano ha sido para El Asesinato de Sonny Machino, un historia de la mafia dirigido por Sergio González-Román.

El Premi Tirant Avant al millor curt valencià recayó en Nevermore, basado en el poema “El Cuervo” de Edgar Allan Poe y protagonizado por Josep Manel Casany (“Unió musical Da Capo”, “Socarrats”, “L’Alquería Blanca”) y Elena Casado. Finalmente, el Premi Tirant Avant al millor curt en valencià fue para el corto La Quarantamaula.

El jurado que ha premiado estos trabajos ha estado compuesto por Panxo Barrera, compositor y profesor de creatividad; Xavier Crespo, director de Dacsa Produccions; y Luis Padilla, director del festival y gerente de Radio City.

Con la entrega de premios, se puso punto final a una cita que, durante el mes de abril, ha proyectado más de 70 cortometrajes en sesiones gratuitas. Una selección de entre los 425 cortometrajes recibidos esta edición. La gala contó con un vídeo resumen de todos los cortos seleccionados y con la proyección de los distintos ganadores en cada categoría.

Fotograma de la película 'La alfombra roja', de Manuel Sánchez y Iosu. Imagen cortesía de Radio City.

Fotograma de la película ‘La alfombra roja’, de Manuel Fernández y Iosu López. Imagen cortesía de Radio City.

 

Jornadas de Cine y Psicoanálisis

La Fantasía: I Jornadas de Cine y Psicoanálisis
Salón de Actos. Escuela de Magisterio
Plaza Colmenares, 1. Campus de Segovia
28 y 29 de abril

El cine y el psicoanálisis nacieron en las mismas fechas y, a lo largo del tiempo, siempre han mantenido una estrecha relación, un mutuo interés. Psicoanalistas como Otto Rank o Lou Andreas-Salomé llamaron la atención sobre la relación entre el cine, los sueños y la imaginación, y directores como G. W. Pabst, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock, Roman Polanski o David Cronenberg se valen de los descubrimientos freudianos en sus creaciones cinematográficas.

Fotograma del comienzo de la película 'Metzengerstein', de Roger Vadim.

Fotograma del comienzo de la película ‘Metzengerstein’, de Roger Vadim.

En estas primeras Jornadas se propone una aproximación al cine como un espacio particular de representación de “la fantasía” y, por lo tanto, como un espacio del deseo. De la mano de especialistas en el análisis cinematográfico, historiadores del cine y psicoanalistas se tratarán diferentes cuestiones interconectadas, tales como las relaciones entre el arte cinematográfico, la fantasía y la realidad, el concepto de fantasma, la representación cinematográfica del goce sexual o el vínculo entre la fantasía y el síntoma.

Fotograma de 'Pa Negre', de Agustí Villaronga.

Fotograma de ‘Pa Negre’, de Agustí Villaronga.

Para el anclaje del planteamiento teórico se proyectarán las películas Pa Negre (2010) de Agustí Villaronga y Metzengerstein (1968) de Roger Vadim, basada en el relato de Edgar Allan Poe. Para hablar de la primera intervendrán la historiadora del cine Eva Parrondo, el profesor de la Universidad Europea de Valencia Aarón Rodríguez, el coordinador de exposiciones del Centro José Guerrero Francisco Baena, los psicoanalistas Guillermo Kozameh y Amaya Ortiz de Zárate y Tecla González, coordinadora de las jornadas.

Del análisis de Metzengerstein se encargarán los profesores de la Universidad de Valladolid Manuel Canga, Luis Martín Arias y Luisa Moreno, el catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid Jesús González Requena, y el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Luis Alonso. Al final de cada una de las sesiones se celebrará una mesa redonda con la participación de los ponentes que hayan intervenido a lo largo del día.

Fotograma de Metzengerstein, de Roger Vadim.

Fotograma de Metzengerstein, de Roger Vadim.

 

El cuerpo a cuerpo de Carlos Michel Fuentes

El ring de los canallas, de Carlos Michel Fuentes
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Hasta el 10 de diciembre

El Fuentes cubano contra el Fuentes valenciano. Ése es el combate que Carlos Michel Fuentes libra consigo mismo en la galería Imprevisual. Lo hace mediante una veintena larga de ácidas ilustraciones que ha titulado muy precisamente El ring de los canallas. Entre las cuatro cuerdas de ese ring imaginario, que el artista enmarca entre las cuatro esquinas de su carnavalesca obra, Fuentes va ajustando cuentas al fantasma que lo divide, no ya en dos Fuentes, sino en los múltiples Fuentes que le van saliendo de dentro a medida que el combate avanza a golpes de ingenio, unas veces macabro, otras tierno y siempre demoledor.

Obra de Carlos Michel Fuentes en la exposiciñon 'El ring de los canallas'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Carlos Michel Fuentes en la exposición ‘El ring de los canallas’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Decíamos carnavalesca obra. También fantasmal. Ambas cosas forman parte de El ring de los canallas que Carlos Michel Fuentes nos propone en Imprevisual. Hay carnaval, porque cierto “mundo al revés” comparece en esas ilustraciones donde tan pronto la cabeza está debajo del brazo, como separada del tronco por obra y gracia, por maldita que ésta sea, del mago en que se convierte el artista una vez desdoblado en quien reparte mandobles y quien igualmente los encaja con malsana deportividad. Y hay visión fantasmal, al estilo Lovecraft o Poe, porque en el fondo de lo que se trata es de que aflore ese otro que nos habita tras el velo de la cultura.

Obra de Carlos Michel Fuentes en la exposición 'El ring de los canallas'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Carlos Michel Fuentes en la exposición ‘El ring de los canallas’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Como en las películas de Méliès, Fuentes hace también en su obra de mago manipulador de cuerpos, a los que practica la autopsia del humor para dibujar con sus fragmentos el mapa de un mundo que le duele y nos duele. Porque si Fuentes combate consigo mismo, también el espectador de su obra se ve envuelto en ese intercambio de golpes como efecto reflejo de su propio desconcierto. He ahí de nuevo el fantasma, fruto de su imposible articulación unitaria, imaginaria, por culpa de una cultura que, ya lo anticipó Freud, genera malestar en tanto divide al sujeto que pugna entre la civilización y su desbordante energía primaria.

Ilustración de Carlos Michel Fuentes en la exposición 'El ring de los canallas'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Ilustración de Carlos Michel Fuentes en la exposición ‘El ring de los canallas’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Carlos Michel Fuentes se devana los sesos por hallar una salida al laberinto en que se ve metido en una de sus obras. Y lo encuentra a veces acurrucándose en el interior de unos zapatos fetiche. A veces. En la mayoría de las ocasiones, el cuerpo irrumpe sin veladuras imaginarias para mostrarse descarnadamente real, despiezado, descoyuntado, manifestándose herido por la falta de sentido que provoca una vida repleta de “hueleculos” que, en espiral, vuelven grotesca la existencia. Ese humor surrealista, ácido, mordaz, le mantiene finalmente a resguardo de tanta inclemencia, permitiendo a su vez que el espectador halle en ese lenguaje cáustico la cuerda a la que agarrarse después de tanto golpe visual.

El ring de los canallas es, sin duda, canalla porque las reglas de la deportividad hace tiempo que saltaron por los aires. Ya no hay combate entre caballeros, sino el más despiadado cuerpo a cuerpo del sálvese quien pueda. A Carlos Michel Fuentes, como al espectador que se adentra en el duro cuadrilátero de su obra, le salva el humor provocador, la crítica y el carnavalesco festín de unas imágenes que terminan invirtiendo la ley del más fuerte por la del más ingenioso.

Ilustración de Carlos Michel Fuentes en la exposición 'El ring de los canallas'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Ilustración de Carlos Michel Fuentes en la exposición ‘El ring de los canallas’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Salva Torres