Insondables raíces

‘Un inmeso baniano’, de Máximo González
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta 23 de septiembre de 2017

Máximo González se adentra en la Galería Aural dejando tras de si un rastro inconfundible de reflexión con el entorno, no en un sentido tan ecológico, como meditativo. El pretexto e hilo conductor de las dos instalaciones y el video presentados es, en este caso, casi un aplique literario, un símbolo: un inmenso baniano. El baniano, es un árbol ficus que llega a alcanzar grandes dimensiones y que en muchos lugares del mundo llega a tener un carácter sagrado. No es de extrañar, por tanto, que la hoja de sala de la exposición, empiece un fragmento de Salman Rushdie, sobre la vida de un pueblo, de las costumbres de sus gentes, entorno a un árbol como este. Todo un acierto que consigue predisponer al lector y observador ante la obra de Máximo González.

Tras este breve y necesaria lectura, nos hallamos ante la primera instalación que presenta el artista, participativa e ineludible. Se disponen tres grupos de mesas, con dos sillas cada una. Estas sillas y mesas están realizadas mediante patrones de una madera que suele usarse en la construcción sostenible. Estos moldes se pueden montar y desmontar, al igual que el puzzle sobre la mesa. Estas piezas no forman ninguna imagen, solo recuerdan acciones del ser humano, que construye nuevos entornos pero que, sobre todo, destruye y saquea a su paso.

González, en el coloquio previo a la inauguración comentaba que ‘El arte no tiene por qué cumplir una función (…) Es como el lenguaje, hacen falta dos y cabe tener en cuenta, que unos lo usan mejor que otros’. El instante comunicativo artístico deja paso al silencio, y a la concentración de construir una pieza de puzzle vacía de contenido, aunque no de significado.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

El Espacio 2 de la Galería Aural se ha transformado en un casual paisaje que, al igual que un árbol, enraiza con la tierra. Esta instalación fue concebida en 2015 durante la residencia del artista en el Centre de Cultures et de Ressources de Lizières (Francia), donde recopiló una serie de lienzos. Estas pinturas, no resultan aleatorias. Son paisajes elaborados por artistas decimonónicos poco conocidos, pero que representaron, como toda la corriente de la época, una serie de valores que oscilan entre representaciones pintorescas y otras, como las de Constable y Friedrich, sublimes. Ese interés por la naturaleza inundó el siglo XIX y Máximo González, casi en un viaje conceptual por el tiempo, pone en valor la naturaleza real con la pintada.

Un paisaje que se transforma bajo la acción humana continuamente y que no podemos ignorar, pues forma parte de nuestros orígenes y también de nuestro futuro. Puzzles, muebles, pinturas, objetos naturales encontrados y hasta una animación crean el discurso narrativo de Máximo González, su razón de crear, su baniano más personal.

María Ramis

“Necesitamos un mesías que salve el planeta”

La hija del lector de nubes, de Bel Carrasco
Amazon

Una de las colaboradoras más asiduas de Makma ha publicado su última novela ‘La hija del lector de nubes’. Bel Carrasco dice sobre su reciente trabajo que, aunque continúa con la línea que ya ha establecido en novelas anteriores (como en ‘Abrir en caso de muerte’,  ’El relojero de Real’ o su gran éxito ‘Las semillas del Madomus’), afronta en esta ocasión el riesgo de la publicación online. Mensaje ecológico, numerosas referencias literarias y, sobre todo, un gran deseo de llegar a todos los lectores.

Portada del libro "La hija del lector de nubes"

Portada del libro ‘La hija del lector de nubes’. Imagen cortesía de la autora.

En otras entrevistas ha afirmado que era cierta la frase de Rosa Montero “Las historias son las que te eligen”. ¿También ha ocurrido en este caso? ¿Cómo?

Sí, en cierta forma las historias te eligen. En la fase previa hay algo mágico e impredecible, una especie de chispa que enciende un fuego, pero hay que alimentar esa hoguera con mucho combustible para que no se extinga. Toda creación artística requiere un gran esfuerzo, pero creo que escribir una novela es la que más constancia exige. La chispa de La hija del lector de nubes se encendió hace dos años en Caudiel, un pueblo de Castellón, mientras paseaba por el campo. En medio de una ladera entre pinadas descubrí un grupo de cabañas de madera, un centro de meditación que se llama Syrio. Pensé que sería un buen lugar para refugiarse en caso de Apocalipsis o cuando el nivel del mar ascienda arrasando todo a su paso. A partir de ahí surgió Mireya y todo lo demás.

Como toda buena historia de aventuras, la protagonista, Mireya, se enfrentará a una serie de adversidades que le harán crecer como persona, ¿cree que el público se sentirá identificado con ella? ¿por qué?

María es la madre del Mesías que vino al mundo a salvar a los hombres del pecado original. Mi Mireya es a la vez madre y redentora, no de las almas sino de la contaminación y la podredumbre que infectan el planeta. Necesitamos un ser extraordinario que nos salve de nosotros mismos, de nuestra codicia insaciable. Mireya es bastante especial, a caballo entre dos castas y dos especies, aunque se conduce como cualquier chica adolescente, soñadora y enamoradiza. No es difícil identificarse con ella, porque en nuestro fuero interno todos nos consideramos especiales. Además, está rodeada de numerosos y variados personajes. Su padre Anton, el lector de nubes y encarnación de la bondad, Luke-Lele un negro superdotado que simboliza la lucha entre la carne y el espíritu, el malvado doctor Zaphyr, el capitán Arnadís, la bella Chao Ling…

¿Algún público en especial al que vaya dirigido el libro?

No está dirigido a un público o una edad concreta, aunque supongo que la disfrutarán más las personas con conciencia ecológica y animalista que tengan espíritu juvenil y de aventura. Las editoriales son muy estrictas a la hora de clasificar los relatos por edades. Yo no creo en esas divisiones, que me parecen arbitrarias. A los 15 años leí con gusto Madame Bovary y a los 40, Harry Potter. Mentalmente, la edad se lleva en el corazón. Físicamente, es otra historia.

¿Qué referentes específicos le han sido de más ayuda para ‘La hija del lector de nubes’?

La novela está plagada de referentes literarios y cinematográficos. He leído mucha literatura fantástica y de ciencia ficción, he visto muchas películas del género, y lógicamente se plasma en el argumento. No sólo como fuente de inspiración, sino también como un guiño a veces algo gamberro. Los miembros de una de las castas inferiores de la sociedad de Venturum, continente imaginario donde se desarrolla la acción, son los srecks. Dune, la brújula dorada, Las mil y una noches son algunos de los referentes entre otros muchos.

Bel Carrasco en la presentación del libro "Las semillas del Madomus". Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco en la presentación del libro ‘Las semillas del Madomus’. Imagen cortesía de la autora.

Se ha centrado a lo largo de su trayectoria como escritora en diversos géneros.  ¿Con cuál se siente más cómoda?

Fantástico, sin duda. La novela negra me encanta pero me cuesta urdir las sólidas estructuras que exige este tipo de relatos. Cuando empiezo una historia sé también cómo acabará pero no todo lo que ocurrirá entre el inicio y el desenlace. No lo sé ni quiero saberlo. Me gusta sorprenderme a mí misma, que lo personajes me sorprendan y me conduzcan por derroteros imprevistos. Si no funcionara así, creo que me aburriría. Mi forma de pensar, intuitiva y pirotécnica, se mueve con más soltura en el reino de la imaginación, cuando más libre mejor pero sin abandonar nunca la verosimilitud.

Sabemos que es una acérrima defensora del medio ambiente y también que su novela está ambientada en un planeta desolado, ¿puede tomarse como una llamada de atención a lo que inevitablemente parece que estamos destinados?

Efectivamente. Hay muchos problemas en el mundo pero el principal es el acelerado deterioro de la salud del planeta. Los mensajes ecologistas no llegan a calar en la gente. Se oye decir que viene el lobo pero nadie renuncia a su estilo de vida. Con esta novela he intentado recrear lo terrible que sería existir en un mundo sin pájaros ni animales, excepto algunos de granja para los privilegiados. Lo espantoso de estar constantemente atemorizados por la furia el mar, los tsunamis, y sometidos a fuertes diferencias sociales, las castas, y controles tiránicos como única forma de supervivencia.

Actualmente, el mundo editorial en papel se encuentra en un estado de crisis. Aceptando el riesgo, ha decidido publicar el libro a través del método online. ¿Cómo ha experimentado este nuevo modo de distribución y qué opina del mismo?

Mi experiencia con las editoriales salvo excepciones no ha sido muy positiva. No son mecenas ni oenegés sino empresas que deben cuadrar los balances y hoy día eso no es nada fácil. Es lógico que vayan a lo seguro, autores ya conocidos y novelas que conectan con el denominador común del gusto lector. Por suerte, las nuevas tecnologías abren un campo inmenso y lleno de posibilidades a quienes nos salimos de esos parámetros. Cuando inviertes un año, dos o más en una tarea que absorbe tu tiempo y energía, resulta muy frustrante que el producto final no encuentre salida. Estoy feliz de ser escritora indie.

¿Escribe libros por profesión o por vocación?

Es una vocación tardía. En este país sólo un puñado de escritores puede vivir exclusivamente de sus libros. Para llegar a fin de mes, la mayoría combina distintas ocupaciones con la literatura, en mi caso el periodismo. Los que escribimos por vocación lo hacemos impulsados por una necesidad de expresarnos, de volcarnos en una actividad creativa que es terapia y disfrute, aunque también tenga sus malos ratos. En todo caso, si uno no encuentra cierto placer con lo que escribe es imposible que los lectores lo hagan.

Bel Carrasco, autora de "La hija del lector de nubes"

Bel Carrasco, autora de ‘La hija del lector de nubes’. Imagen cortesía de la autora.

‘La hija del lector de nubes’ se puede encontrar en el siguiente enlace: https://www.amazon.es/La-hija-del-lector-nubes-ebook/dp/B01DAW6S50

María Ramis

Clay Kids, éxito mundial de la animación valenciana

Clay Kids, de Javier Tostado
Se emite en CLAN TV desde el 9 de julio
Todos los días a las 21.00h

Bob Esponja y Dora La Exploradora tienen compañía. Son los chicos de la pandilla de Clay Kids. Sus divertidas aventuras llegan a la televisión para alegrar el verano a toda la familia. Los protagonistas son siete adolescentes que viven en una gran ciudad y comparten aventuras cotidianas, nuevas tecnologías, exámenes, música, amistad y ecología.

Clay Kids es una comedia infantil y juvenil de 52 capítulos, con una duración de 11 minutos cada uno. Es la primera serie de animación protagonizada por un niño discapacitado y ha sido calificada por la prestigiosa Ranker.com como la mejor serie mundial de stop-motion. Su emisión en países como México, Brasil o Reino Unido ha generado un éxito de seguimiento y merchandising sin precedentes en la historia de una serie creada y producida en España. Y más concretamente en Valencia.

Imagen de la serie Clay Kids. Cortesía de sus autores.

Imagen de la serie Clay Kids. Cortesía de sus autores.

La serie está rodada con la técnica tradicional de la animación stop-motion, que consiste en animar muñecos y simular el movimiento foto a foto. Rodada en los estudios valencianos de Clay Animation, donde se han construído 22 sets con los principales decorados, han trabajado más de un centenar de profesionales a lo largo de tres años.

Un proyecto colosal, nacido en Valencia, pero con una ambición internacional. Refrendada por premios como el Silver Telly Award, “el Óscar televisivo” que se entrega en Estados Unidos y que distingue los mejores trabajos mundiales realizados para la pequeña pantalla, un equipo de profesionales donde destacan guionistas como el estadounidense Mark Zaslove (ganador de dos premios Emmy) o Diego San José (“Ocho Apellidos Vascos”) y un doblaje realizado en Los Ángeles.

“El secreto de la serie es que, desde un principio, apostó por crear personajes, historias y situaciones universales, que funcionen en cualquier país del mundo”, afirma su creador Javier Tostado. “Es una serie para todos los públicos, pero tiene toques de humor irreverente, infinidad de chistes visuales y música muy actual que engancha a todo el mundo”.

Imagen de la serie valenciana Clay Kids. Cortesía de sus autores.

Imagen de la serie valenciana Clay Kids. Cortesía de sus autores.

Despertando a Walden

Exposición del Proyecto Walden
Galería Walden Contemporary, Valencia
Desde el 16 de enero 2015

 

 

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme solo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido.”

Con estas palabras Henry David Thoreau explica por qué abandonó a sus vecinos de Concord (Massachusetts) y se refugió en una cabaña junto al lago Walden, nombre que recibe este ensayo publicado en 1854 por uno de los pensadores o “filósofos de la naturaleza” que más influencia ha ejercido en el pensamiento ecológico o en movimientos de resistencia no violenta del siglo XX, así como en Gandhi y otros grandes pensadores de nuestro tiempo.

El día 4 de julio de 1845 Thoreau se recluye en una cabaña, construida por él mismo desde la primavera anterior, junto al lago Walden. Alejado de la ciudad, inicia un período relativamente solitario que durará dos años, dos meses y dos días. De esta experiencia surge Walden, un ensayo sobre cómo hay que vivir y qué podemos extraer de la vida.

Felipe-thoreau

H.D. Thoreau por Felipe Ortega-Regalado

“Vivir deliberadamente”, y para ello, despertar. Aquellos que nos sentimos en un “profundo sueño” vemos en Walden un ápice de luz ante una nueva forma de vida, aislada e introspectiva, de trabajo y dedicación. En “Educar la mirada”, Javier Alcoriza, encargado de la traducción de Walden por la editorial Cátedra junto a Antonio Lastra, nos habla de cómo “un buen libro nos hace despertar, como si hubiéramos estado dormidos antes de leerlo. Para leer, en el sentido noble de la palabra, hace falta abrir los ojos, fijar la mirada”.

Thoreau nos propone que desviemos la atención a lo esencial, pues la ornamentación engañosa que rodea al individuo crea una apariencia de quienes podríamos ser y a dónde podríamos pertenecer, cuando en realidad ni nosotros mismos nos conocemos.

“No sabemos dónde estamos. Además, casi la mitad del tiempo estamos profundamente dormidos. Sin embargo, juzgamos que somos sabios y tenemos un orden establecido en la superficie”

 

Obra de Victoria Iranzo

Obra de Victoria Iranzo

En Walden, Thoreau reflexiona sobre la necesidad de leer los grandes libros para construir “nobles ciudades de hombres” en las que la cultura sea el pilar que las sostenga. “La educación real se produce solo cuando avanzamos en la comprensión de los grandes libros.”

Y sin duda, Walden es uno de esos libros que, con el tiempo, se ha hecho grande. Una auténtica Biblia para muchos, que refleja la apasionante aventura de un hombre que pretende construirse a sí mismo. A pesar de este tiempo de “exilio” que vivió, Thoreau llevaría a cabo excursiones durante toda su vida, en la que tomaría notas, de las que hoy en día han salido ensayos tan ricos como Musketaquid de la editorial Errata Naturae, en la que también encontramos las Cartas a un buscador de sí mismo, una serie de conversaciones pausadas con Harrison G. O. Blake, uno de sus buenos amigos junto al filósofo Ralph Waldo Emerson.

Walden por Joël Mestre

Walden por Joël Mestre

Una vez escrito Walden, Thoreau “tenía más vidas que vivir” y para él, el arte de escribir era, en efecto, el arte más cercano a la Vida. Falleció un 6 de mayo de 1862 y el propio Emerson leería como elogio en el funeral:

“Agotó en su corta vida con intensidad las capacidades de este mundo; donde exista conocimiento, donde haya virtud, en donde exista la belleza, allí tiene Thoreau su propia casa.”

Su obra no tiene precedentes. Walden sería un modo de escribir, una auténtica Escritura que da lugar a la narración de su propia experiencia. Esta experiencia es un toque de atención al lector ante el hecho mismo de la vida que se escapa sin darnos cuenta, una idea muy presente en nuestros días, pues vivimos “aislados” a causa de los aparatos electrónicos y las preocupaciones fruto del propio sistema impuesto y el mecanicismo de la ciudad, y sin embargo, estamos alineados con la sociedad, una sociedad que se retroalimenta en su propio tedio, ese “ennui” del que hablaba Baudelaire en Las Flores del Mal.

Neo Walden por  Juan Cuéllar

Neo Walden por Juan Cuéllar

Walden no es solo un libro, es una forma de vida, de pensamiento, de mentalidad, que renace cada vez que alguien lee sus páginas, pero sobre todo, cada vez que alguien, invadido por el deseo de homenajearla, ilustra esta cabaña y las ideas que le evocan sobre el papel.

Y con este homenaje, invito a intentar “despertar” a todo aquel que quiera, y digo “intentar”, pues el mismo Thoreau “nunca había conocido a un hombre completamente despierto”.

Y fruto de este intento, y rememorando una vez más la obra de Thoreau, se presentó el pasado viernes 16 de enero la exposición del “Proyecto Walden” en la galería de arte que precisamente lleva el nombre “Walden Contemporary”.  La exposición que presenta treinta dibujos de las tres carpetas realizadas, se complementa con la presentación de un poemario realizado por Ferrer Lerín  e ilustrado por los dibujos de los artistas Juan Cuéllar, Paco de la Torre, Victoria Iranzo, Gloria Martín, Pepe Medina, Joël Mestre, Roberto Mollá, Felipe Ortega-Regalado, Jorge Tarazona y Teresa Tomás.

En palabras de Joël Mestre: “Les aseguro que todos los autores reunidos en este proyecto son gente muy ocupada, no importa su edad ni su sexo, en sus agendas apenas quedan claros ni fines de semana, hay muy pocos huecos para concesiones. Aunque les sorprendieran vagando por alguna colina o tumbados en el sofá con una brizna de hierba en la boca y en una aparente inactividad, su ocupación no cesa.”

Cada autor presenta cinco obras afines a su lenguaje, realizados en diferentes técnicas sobre papel formato A4 (297 x 210 mm). Los diez dibujos firmados se distribuyen en una carpeta entelada y editada por  la Editorial Fire Drill en colaboración con Encapsulados.

Walden por Roberto Mollá

Walden por Roberto Mollá

El propio Joël Mestre señala: “La alternancia entre la vida sofisticada de la urbe, con sus derivas tecnológicas, y periodos de retiro en plena naturaleza, siguen siendo una buena fórmula de inspiración y de equilibrio. La ausencia de ciertas comodidades y la presencia de rudezas, nos revelan como un animal desnudo y desentrenado en situaciones adversas. En la medida que uno conoce los mecanismos de cada entorno aprende a respetar, disfrutar y orientar mejor sus pasos. Pero la dificultad, como ya sabemos, no está únicamente en cómo posicionarnos en el entorno, sino en cómo encontrar el tiempo de disponibilidad y disfrute, un tiempo de ocio y deseo del que han sido robados estos dibujos.”

Muchos sentimos la inestabilidad propia de un tiempo en el que todo tiembla y en el que necesitamos cuestionarnos cada aspecto de nuestra vida, desde convicciones políticas a metas existenciales que se transforman dado el contexto que vivimos, y buscamos nuevas vías, nuevas formas de entender, un consejo u orientación hacia una vida más “verdadera”. Buscamos despertar.

Walden por Teresa Tomás

Walden por Teresa Tomás

Patricia García Carbonell

Coal Prize Art and Environment

Convocante: Coalition for art and sustainable development (COAL)
Dotación: un premio de 5.000 euros y residencia artística
Modo de presentación: a través de la web
Plazo de admisión: hasta el 30 de enero de 2015

COAL Prize Art and Environment 2015 premia cada año el proyecto de un artista implicado en cuestiones medioambientales. El objetivo fundamental es el de promover y apoyar el papel del arte para sensibilizar acerca de la cultura ecológica. En cada edición el proyecto ganador es seleccionado de entre diez propuestas finalistas, en base al criterio de un jurado de reconocido prestigio en el ámbito del arte, la investigación, la ecología y el desarrollo sostenible.

SCHEDULE/ CALENDARIO

Application deadline : January 30th, 2015 at midnight.
The COAL Prize will be awarded in Autumn 2015.

SELECTION OF ENTRIES/ INSCRIPCIONES

Applicants will be judged on the following criteria : artistic value, relevance (understanding of the issues), originality ability to introduce new approaches, themes, and points of view, pedagogy (ability to get a message across, to raise awareness), social and participative approaches (engagement, testimony, efficiency, societal dynamics), eco-design, feasibility.

The COAL Prize supports art projects in progress. Its endowment is not intended to cover all production costs of the project and should be considered as an aid to development. The call for entries of the COAL Prize 2015 aims to promote the artists involved and demonstrate the creative potential of the visual arts on environmental issues. The call for projects 2015 also aims to identify the initiatives being developed for COP21 and promote them.

APPLICATION PACKAGE/ PAQUETE DE SOLICITUDES

The application should include the following documents, assembled in a single PDF file. The application must not exceed 20 pages:

A summary and illustrated description of the entry, detailing its artistic aspects and its relevance to the environmental issues ;
2 HQ pictures illustrating your project ;
A note on the technical aspects of the entry, notably in terms of construction and means of production ;
An estimated budget ;
A Curriculum Vitae and a portfolio ;

SUBMISSION/ PRESENTACIÓN

All proposals should be submitted to Coal server before January 30th, 2015 at midnight.

Upload your application

PARTICULAR CONDITIONS/ CONDICIONES ESPECÍFICAS

By entering this competition, applicants expressly authorize the Coal organization to publish, reproduce and display in public all or part of the elements of their entry, for any purpose linked with the promotion and communication of the Coal project, on all platforms, media, in all countries and for the legal duration of the copyright. Entries submitted but not selected will be held in the archives of the Coal organization. They will, however, remain the property of their authors. Participation in this call entails the full acceptance of the conditions laid out above.

CONTACT/ CONTACTO

For any further requests please write to : contact(at)projetcoal.fr

- See more at: http://interartive.org/2014/10/coal-prize-2015/#sthash.byrhtidH.dpuf

Imagen: Thierry Boutonnier, Angelus After, 2011
Más información y bases completas

Emilio Roselló. Desretratos postfotográficos

Atribuir a las imágenes fotográficas el estatus incondicional de “verdad” conduce al fracaso de cualquier expectativa. En general el público cree entender aquello que reconoce formalmente, seguramente por eso existe una resistencia considerable hacia expresiones artísticas abstractas o conceptuales, pues la ausencia de figuración dificulta al observador obtener mediante la mirada una información que requiere siempre de un mayor análisis.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

La superabundancia de imágenes, con su creación constante por parte de los usuarios de cualquier dispositivo  de comunicación personal conectado a la red, hace que debamos reflexionar acerca del crecimiento exponencial de las mismas. La tendencia de autorepresentación da signos acerca de la construcción de un “yo” social paupérrimo, que reclama de forma constante la aprobación y el feedback de terceros para sustentarse. Habrá que comenzar a interesarse por una “ecología visual” que administre este creciente exceso.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Por otra parte se encuentran las imágenes captadas indiscriminadamente y almacenadas por sistemas de prospección en las que no interviene la voluntad de los individuos, convertidos en sujetos pasivos. Emilio Roselló (Valencia, 1960) aborda con su proyecto “Formar de un error” esa categoría de imágenes que se engrosa con capturas en las que los individuos son literalmente cazados, como meros elementos del decorado urbano. Roselló centra su atención en Street View de Google, “donde una cámara con nueve ojos registra mecánicamente desde 2007 porciones esferizadas de las calles” de casi cincuenta países. De entre ese volumen ingente de imágenes el artista se apropia de aquellas en las que el error de un algoritmo ha desposeído al individuo de su identidad, al engullir parte de su imagen. El resultado son “desretratos” de personas cuya imagen ha sido decapitada, propiciando la representación certera de un mundo veloz que tritura sin cesar, inserto en una dinámica que perpetua su movimiento.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

El sistema global escupe simbólicamente en estas imágenes los despojos del individuo, que sirven de base para esta colección en la que Emilio Roselló desarrolla una mirada postfotográfica que no solo se apropia de ellas, sino que las interviene de un modo analógico superponiendo sencillos elementos sobre la pantalla que las retroproyecta, para inmediatamente fotografiarlas digitalmente. En este gesto se contiene la distancia de espacio y tiempo que nos separa de la metarealidad virtual con la que convivimos, una distancia que no siempre sabemos medir y que con frecuencia genera la ilusión de acercarnos a lo remoto mientras nos aleja de lo tangible, desvalorizando lo real, lo próximo.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

Emilio Roselló. Formar de un error. Imagen cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

La esencia de lo femenino a través de la naturaleza

Huellas In-ciertas. La esencia de lo femenino a través de la naturaleza. Exposición de arte colectivo entre cuyos artistas encontramos a Evarist Navarro, María Cukier, Dilena Díaz, Antonio Samo, Chiara Sgaramella, Pilar García-Huidobro, Nuria Ferriol, Julia Casesnoves, Josep Aparici y Estela de Frutos.
Comisaria: Sara Abad Catalán
Gestión cultural: Vanesa Abad Catalán
En la Sala de exposiciones de la Facultad de Sociales
C/ De Albalat dels Tarongers, 0. Valencia
Hasta el 10 de Enero de 2014.

Esta exposición colectiva de arte propone una reflexión y una mirada dialogada en torno al vínculo entre Naturaleza y lo Femenino, entendiendo este último a través de conceptos clave como proceso, presencia, instante, cuerpo, receptividad, ecología, imaginación e instinto. A su vez las conexiones con elementos del entorno natural como paisaje, atmósfera, materiales o biología del medio establecerán claves de interpretación y apropiación de significados ocultos más allá de los valores culturales o sociales asociados. Se busca en este recorrido disociar lo femenino del género, en una sociedad que en muchos aspectos, todavía lo vincula a cuestiones de determinismo biológico.

Obra de Maria Cukier. Fotografía de Carlos Settier. Imagen por cortesía de la sala.

Obra de Maria Cukier. Fotografía de Carlos Settier. 

HUELLAS IN-CIERTAS recoge múltiples significados en sí, que viene a mostrar lo esquivo de esta esencia. Ese mostrar es abriendo, dejando a la vista lo que normalmente se queda oculto en lo visible e interpretando indicios a modo de huellas. (Huellas) refleja la memoria de lo que no está, la presencia de una ausencia, algo que hay que desvelar pararse a mirar, buscar e investigar porque no es evidente a primera vista. (In-Ciertas) apunta a la confrontación que se establecerá entre lo que se destila más allá de lo cultural, político o social, a través de esta mirada de lo biológico enraizado en el medio natural y lo que de hecho la conciencia colectiva construida respecto a lo femenino muestra en sí, despertando así valores que quedan ocultos en las sociedades contemporáneas (In), que a la vez han sido o son negados (In), (Ciertas) por entenderlas como esenciales y formando parte de un todo, e (Inciertas) por la ambigüedad también del concepto en sí, en su afirmación-negación presente en los valores sociales y culturales así como por su presencia en la conciencia subjetiva y psicológica individual en constante cambio y mutación.

Obra de Evarist Navarro. Fotografía de Carlos Settier. Imagen por cortesía de la sala.

Obra de Evarist Navarro. Fotografía de Carlos Settier.

De esta manera, se pretende mostrar en estas relaciones con la naturaleza y sus elementos señales que nos aproximen a una de-construcción y posterior re-construcción del concepto de lo femenino para revisar, ampliar o cuestionar los significados atribuidos e independizarlos del concepto de género. Con medios de expresión artística como la escultura, la instalación, la fotografía, el dibujo, el audiovisual y la performance haremos un recorrido por el diálogo propuesto. A este itinerario a través de la obra artística se le añade la voz del pensamiento, la de los mismos artistas, que acompañan su obra con una breve cita propia, que aumentará la conciencia reflexiva en torno al enfoque propuesto.

Obra de Estela de Frutos. Fotografía de Carlos Settier. Imagen por cortesía de la sala.

Obra de Estela de Frutos. Fotografía de Carlos Settier. 

Ana Donat “Savage-Sauvage”

La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4,  Valencia
Lu-ju. 10 a 14  y 16,30 a 19,30 h
Vie. 10 a 14 h.
Inauguración: 12 de septiembre, 20 h.
Hasta el 30 de octubre de 2013

Quienes no pudieron visitar Bosques Encapsulados, la anterior individual de Ana Donat (Valencia, 1966) en éste mismo espacio, tienen ahora la oportunidad de reflexionar sobre una de las propuestas contemporáneas más claras de arte implicado con la defensa de la naturaleza.

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“Yo soy yo y mi circunstancia” iniciaba Martí Domínguez (Madrid, 1966) haciendo referencia a Ortega y Gasset en el catálogo que acompañaba aquella exposición. Referencia siempre adecuada,  puesto que la artista vive su tiempo entre especies naturales, unas veces investigando, otras inspirándose en ellas, y otras cuidando su buen desarrollo. En sus producciones denuncia el deterioro progresivo del medio ambiente y lo hace con base científica y conocimiento acumulado por sus vivencias. Es portadora de un mensaje de alerta ante la usurpación y el despilfarro de los recursos naturales por parte de la apisonadora de la sociedad de consumo, y denuncia el estrangulamiento a que sometemos a las diferentes especies y criaturas de la madre tierra. Le gustaría que hubiera más actos de rebeldía para manifestar estos abusos, aunque cada vez son más abundantes y en ocasiones son silenciados violentamente. Son un estorbo para la maquinaria del progreso. El biólogo español Gonzalo Alonso Hernández, asesinado en el Parque Natural de Rio Claro (Brasil, agosto de 2013) es un ejemplo de activismo valiente. Ojalá su sacrificio no haya sido en vano. Pero últimamente lo ecológico y la optimización del consumo energético está de moda y presente en la industria que sigue impulsando el consumo, una contrariedad por cuanto se controla la vida útil de los productos de consumo para mantener dicho bucle insostenible. En este caso, las artes plásticas no son ajenas, hacen causa común con quienes sabemos que es necesario el cambio como propone el economista  Christian Felber (Salzburgo, 1972) con la teoría de la sostenibilidad, y como lo hizo antes que él Kenneth E. Boulding (Liverpool, 1910-Boulder, Colorado 1993) dejando una sentencia de peso: “Quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, es un loco o es un economista”. Otra posibilidad la propone Serge Latouche (Vannes, 1940), o Ivan Illich (Viena, 1926-Bremen, 2002) quien defiende la lógica del caracol, especie que construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias, después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión dieciséis veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde ese momento, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética.

©Savage-sauvage-Ana Donat work in progress (2)

Ana Donat decidió tomar parte activa -hace ya mucho- y no permanecer cruzada de brazos, su carrera como artista es una proclama para evangelizar, en su lucha quiere sumar y hacer reflexionar pacíficamente. Con su trabajo conceptual, -en este caso concreto- profundiza especialmente en la relación artificial que establecemos los humanos con el medio natural más próximo. Reflexiona sobre los múltiples actos inconscientes que ejercemos sobre el entorno -de forma mecánica, sin pensar- forzando estrategias de supervivencia a las especies que nos rodean y creando escenarios que obligan a dichas especies a desarrollar defensas especiales contra nuestras agresiones. Han de generar recursos, transformaciones, mutaciones, o desaparecer por las condiciones que les imponemos.

El sentido estético del trabajo pictórico de Ana Donat puede tener paralelismo en la pintura de Taniguchi Buson (¿Osaka? Japón, 1716-1784) quien buscó la naturaleza más salvaje para plasmarla en sus pinturas, dando inspiración al diario El estrecho camino hacia el interior que tradujo Octavio Paz con el título Sendas de Ocu.

©Savage-sauvage-Ana Donat work in progress

Savage-Sauvage es otra forma de hacer arte e invitar a la reflexión, en ella, Donat emplea técnicas como el grabado, la estampación al agua, collage, el bordado o el dibujo, las piezas están construidas con elementos que hacen referencia a la arquitectura, cartografía, el lenguaje propio del patronaje textil y por supuesto la estética en relación con la botánica. La esencia de sus trabajos de investigación anteriores, coherentes, -como los que también vimos en Galería Cuatro, en Russafart o en Galería Mr. Pink, (Valencia)- dan muestra de su talento y tenacidad. Sus exploraciones tienen salida por infinidad de canales de lenguajes artísticos, pero todas van en consonancia con sus circunstancias, sea en exposiciones individuales o colectivas.

Este proyecto, es resultado de un largo proceso de documentación e investigación previa realizada sobre el terreno, en ambientes donde se desarrolla un tipo de vegetación acorazada, adaptada y preparada para las agresiones, concretamente en la costa de Marruecos, donde Ana Donat ha permanecido becada por la Fundación Inspirarte en la Résidence d´Artistes Ifitry, Centre d´Art Contemporain d´Essaouira.

Los proyectos de Ana Donat, son ofrendas generosas de lo científico y de lo estético, hay que ver, pasear e indagar sobre su obra para impregnarse del mensaje. Si no le concedemos la razón y hacemos algo al respecto la posterioridad no nos lo perdonará.

Vicente Chambó

SAVAGE-SAUVAGE_La Llotgeta

Paisaje, naturaleza y ecologismo

El árbol de la vida. Naturaleza y espacios rituales
Jardín Botánico de Valencia
Inauguración: 12 de junio, 20 h
Hasta el 8 de septiembre de 2013

La exposición El árbol de la vida. Naturaleza y espacios rituales tiene como motivo establecer un diálogo entre el ente arbóreo y la práctica artística e incluye a un nutrido y significativo grupo de autores que trabajan desde la conciencia ecologista. Consta de una muestra en la sala expositiva interior centrada en obra fotográfica, pintura, dibujo, instalación y escultura. Y de una exhibición en los exteriores del Jardín Botánico que implica a una serie de artistas que trabajan el tema de arte y naturaleza, desde obra escultórica en madera y otros materiales vegetales, reciclaje, intervenciones de land art, Yarn Bombing, hasta actividades performativas. De esta manera se abordará la entidad arbórea desde diferentes técnicas plásticas y temáticas, donde tendrá lugar una visión del árbol como elemento referencial, icono simbólico y poético, la mirada crítica hacia la extinción de los bosques, los incendios forestales y la pérdida de determinadas especies, así como la imbricación entre ciencia y arte a través de la dendrocronología, los mandalas y los diseños morfológicos naturales. La propuesta se completará con actividades artísticas participativas el sábado día 22 de junio a las 11:00 horas. Con la exposición, con el árbol como eje central, se pretende destacar la belleza natural de la diversidad vegetal y establecer la relación originaria del arte como ritualización de la Naturaleza.

Artistas: Ignacio Abella, Carmen García Gordillo, Mery Sales, Myriam Negre, Kaiko, Cristina Gil, Ana Donat, Josep Albert, Karina Vagradova, Victoria Cano, Josep Pedrós i Ginestar, Lucia Peiró, Ximo Ortega Garrido, Susana Sánchez Marfil, Daniel Orea, Jose Plumed.

Montserrat Hormigos, comisaria

Más madera!

Álvaro Tamarit. La vida de un árbol
SET Espai d’Art
Pl. Miracle del Mocadoret (junto Pl. de la Reina)
Valencia
Inauguración: 30 de mayo, 20h.
Hasta el 29 de junio de 2013

Álvaro Tamarit. Banco con sillas. Imagen cortesía SET Espai d'Art

Álvaro Tamarit. Banco con sillas. Imagen cortesía SET Espai d’Art

Carl Honoré[i] es tajante cuando expresa que ha llegado el momento de poner en tela de juicio nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido. Ciertamente correr no es siempre la mejor manera de actuar. La evolución opera sobre el principio de la supervivencia de los más aptos, no de los más rápidos. No olvidemos quién ganó la carrera entre la tortuga y la liebre. A medida que nos apresuramos por la vida, cargando con más cosas hora tras hora, nos estiramos como una goma elástica hacia el punto de ruptura. Es evidente que la velocidad ha ayudado a rehacer el mundo de manera extraordinaria y en algunos casos liberadora, pero el problema es que nuestro amor por la velocidad, el deseo de hacer más y más cada vez en menos tiempo, ha llegado demasiado lejos. Se ha convertido en una adicción, en una idolatría. La argumentación de Honoré contra la velocidad empieza por la economía. El capitalismo moderno genera una riqueza extraordinaria, pero al coste de devorar recursos naturales con más rapidez que aquella con la que la madre naturaleza es capaz de reemplazarlos. El coste humano del “turbocapitalismo” hace que nuestra existencia se ponga al servicio de la economía, cuando debería ser a la inversa. Centenares de miles de kilómetros de selva tropical húmeda amazónica desaparecen todos los años. Joaquín Araujo[ii], desde una perspectiva ecológica, adelantó en España todo un exhaustivo estudio del estado de la cuestión, poniendo de manifiesto datos incómodos para los gobernantes de cualquier signo. Porque si algo acompaña de un modo indisoluble a la vida veloz es la generación de ficción, y nada gusta más en la política que la reelaboración de la realidad, su adaptación narrativa para construir el discurso más conveniente. También el arte es una herramienta de interpretación, un motor de producción de imágenes a través del cual trasladar a la sociedad interrogantes.

Tengamos en cuenta que en una sociedad de compradores y una vida de compras, somos felices mientras no perdamos la esperanza de llegar a ser felices[iii]; estamos asegurados contra la infelicidad siempre que podamos mantener esta esperanza. En una sociedad de consumidores, todos los lazos y ataduras deben ajustarse al patrón de la relación existente entre los compradores y los artículos adquiridos: los artículos no están pensados para durar más de lo previsto y deben abandonar el escenario de la vida tan pronto como empiezan a ser un obstáculo más que un adorno, mientras no se espera que los compradores deseen jurar fidelidad eterna a las compras que se llevan a casa ni les garanticen un derecho permanente de residencia. Una reflexión que podríamos extrapolar con semejanza a las fluctuantes relaciones personales.

En este contexto de pensamiento se desarrolla el trabajo de Álvaro Tamarit (Xàbia, 1976), con La vida de un árbol pone en escena todo un desarrollo de piezas que manifiestan la idoneidad de reutilizar, las posibilidades estéticas del ejercicio de recuperación de materiales –especialmente maderas de múltiples procedencias- , convertidos en restos de la civilización que son elevados a la categoría de arte. La idea del consumo incesante extendida mundialmente en las últimas décadas, legitimando el exceso como modo de vida, ha dado lugar a una directriz fundacional de corrientes de actuación pública que han sabido fomentar el dispendio y trasladar al futuro la deuda, pero que deben ahora inevitablemente afrontar una nueva realidad.

Tamarit practica un modo de beneficioso “egoísmo” al entender que puede suministrarse de materia prima, para producir su obra, mediante la recuperación que antes mencionábamos, sin coste económico y concediéndole a los materiales una segunda vida que los aparta del fulminante concepto de desecho. El artista aborda la misión ingente de reciclar su mundo, de contribuir a transformar en útil lo que el sistema ya había dado por perdido o había convertido en un stock sin salida comercial, apostando por la sostenibilidad como un equilibrio entre la ecología y la economía.

La semilla de todos los cambios que el mundo necesita está ya depositada en el interior de cada uno de nosotros, se inicia ahora un pulso individual en el que debiéramos ser capaces de apostar por el sentido común, capaces de hacer prevalecer los valores frente a los espejismos. Álvaro Tamarit, a su manera, ha encontrado a través de su trabajo la vía para descorrer la cortina de humo con la que lo cotidiano nubla nuestra mirada, y desde ahí nos invita –también a usted- a mirar primero hacia dentro para ver con claridad lo que nos rodea.

José Luis Pérez Pont


[i] Honoré, Carl. Elogio de la lentitud. Un movimiento de alcance mundial cuestiona el culto a la velocidad. RBA, Barcelona, 2008.

[ii] Araujo, Joaquín. La muerte silenciosa. España hacia el desastre ecológico. Temas de hoy, Madrid, 1990.

[iii] Bauman, Zigmunt. El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Paidós, Barcelona, 2009.

Álvaro Tamarit. Alfombra arbórea. Imagen cortesía de SET Espai d'Art

Álvaro Tamarit. Alfombra arbórea. Imagen cortesía de SET Espai d’Art