Julio Llamazares, la pasión de escribir

Charla de Julio Llamazares
Con motivo de la Festa del Llibre de Muro

Escribir es mi manera de estar solo, mi manera de estar en el mundo. Siempre me recuerdo escribiendo, es más, no sé cómo se vive sin escribir”. Son las palabras de Julio Llamazares en la conferencia que ofreció en Muro en la Festa del Llibre. Llamazares la tituló ‘El oficio de mentir’, una reflexión sobre el género narrativo. 

Llamazares transmite la pasión serena del escritor, el encanto y la magia que puede provocar la lectura de un libro. Infunde ganas de leer, de recuperar el tiempo perdido, añadir más historias a nuestra vida a través de la ficción.

“Una forma de recuperar el tiempo y no perderlo es escribiendo, leyendo, haciendo las cosas que nos hacen pensar más, sentir más, saber más y vivir más. Porque  al fin y al cabo, las novelas son vidas que pudimos vivir pero que no vivimos- explica Julio Llamazares. Cuando lees, estás viviendo la vida de Don Quijote, de Madame Bovary, de Ulises cruzando el Mediterráneo, o de cualquiera de los personajes. Leer te hace vivir mucho más. Para eso sirve la lectura, para ver el mundo con mayor profundidad porque incorporas a tu mirada la mirada de otros escritores o de otros artistas”.

El escritor y periodista leonés ejerce una literatura comprometida, alejada del entretenimiento. “Ahora abunda mucho lo del best-seller que son novelas para entretener. Yo no escribo para entretener a nadie, yo escribo para conmover, para hacer sentir, para hacer pensar. Yo escribo para remover la conciencia de la gente”.

Julio Llamazares en plena charla. Imagen de Fina Bernat.

Julio Llamazares en plena charla. Imagen de Fina Bernat.

La novela, el arte de mentir.

Cuando un escritor, según Llamazares, empieza una novela ejerce el oficio más viejo del mundo que  no es el de la prostitución, sino el de contar mentiras.

“Escribir puede que no  sea más que una manera de seguir mintiendo después de la infancia sin tener que avergonzarnos ante las demás personas. Qué es sino contar mentiras: narrar historias imaginarias y sucesos y anécdotas inventados por personajes que jamás han existido en la realidad”.

La mentira puede ser una herramienta que nos permite conocer algo más.

“Las mentiras sirven para soportar el miedo, para ahuyentar los fantasmas, para entretener las noches y, sobre todo, para tratar de entender la vida”.

Llamazares opina que una determinada novela, un cuadro, una película, una fotografía, un paisaje, influyen sobre nosotros y ya no somos exactamente los mismos.

“Una novela, como un cuadro o una película no es otra cosa al final que el poso, la sensación que nos queda de ella cuando hemos olvidado sus mentiras. Por ejemplo: ‘El Jarama’ o la película ‘Casablanca’. Lo que de verdad Rafael Sánchez Ferlosio, el autor de ‘El Jarama’, o Michel Curtiz, de ‘Casablanca’, querían contarnos con ellas es esa sensación lejana que nos queda cuando hemos olvidado su argumento. Una sensación lejana desolada en una, nostálgica en la otra, melancólica y épica en ambas que permanece en nuestro recuerdo y que ni siquiera el tiempo podrá borrar de nuestra memoria porque ya ha pasado a formar parte de nosotros”.

La fascinación por la mentira es tan hipnótica que con el paso del tiempo el autor ya no recuerda la parte verídica y la inventada de sus relatos.

“A estas alturas de mi vida y de mi obra literaria, yo no tengo ya duda alguna que ese placer de narrar, de contar, de mentir, el placer de ejercer el oficio más viejo del mundo es el único que me mueve cuando me pongo a escribir un cuento o una novela. En cualquier caso confieso que lo hago, lo mismo ahora que de niño, aunque entonces, claro está, no lo sabía,  para engañar al tiempo, mi único, invencible y verdadero enemigo”.

‘La lluvia amarilla’, su libro más vendido.

Su segundo libro ‘La lluvia amarilla’, es su novela más vendida y traducida en todo el mundo.

Julio Llamazares, tras la portada de Las Rosas de Piedra. Imagen de Fina Bernat.

Julio Llamazares, tras la portada de Las Rosas de Piedra. Imagen de Fina Bernat.

Llamazares explicó que pensaba no iba a tener tanta repercusión.

“En plena época de la Movida escribir una novela sobre la desaparición del mundo rural, sobre la historia del último habitante de un pueblo abandonado, era una provocación. Cuando mandé la novela a la editorial, le dije a Mario Lacruz, director de Seix Barral: ojo, que con esta novela no vamos a vender ni mil ejemplares. Era una novela sobre el mundo rural en extinción y un monólogo de 200 páginas. Y me dijo Mario Lacruz: bueno, ya veremos”.

Llamazares nació en Vegamián, un pueblo de León que fue inundado para el embalse del Porma. Su población es la base de su novela, ‘Distintas formas de mirar el agua’, la novena que escribe y la última hasta el momento.

“Yo nací allí por casualidad, mi padre era el maestro de la escuela. La primera vez que vi mi pueblo lo vi con 28 años, cuando vaciaron el embalse. Estuve en la casa donde nací, llena de algas y truchas muertas. Esto es como si tu ves a tus padres por primera vez cuando sacan los huesos de la tierra. Yo empecé a tomar conciencia a raíz de ver las ruinas de mi pueblo cuando vaciaron el pantano. Hablando con mucha gente noté lo que significa  ese desarraigo de no poder volver jamás”.

“Estaba condenado a contar esa novela y la publiqué el año pasado. Es la novela que más rápido he escrito y lo hice en un año. Y surgió sin pretenderlo. Empezó a brotar como la fuente de la memoria. Habla de la experiencia a través de la mirada de toda una familia de 17, 18 miembros que van a tirar las cenizas del abuelo. Cada capítulo es lo que piensan la viuda, los hijos, los yernos, la nuera, los nietos y cómo la memoria se va difuminando”.

Algunas de sus obras en una imagen de Fina Bernat.

Algunas de sus obras en una imagen de Fina Bernat.

Julio Llamazares habla de la España creciente y la menguante. La segunda es la escondida, de la que no se habla casi nunca, que coincidiría geográficamente con la zona interior del país. Recalca que ‘La lluvia amarilla’ sigue vigente porque en España hay en estos momentos más de 5 mil pueblos abandonados y se calcula que de aquí al 2020 quedarán vacíos otros dos mil o tres mil.

Considera que existe un menosprecio hacia los pueblos.

“Hay una cierta mirada despectiva en España sobre lo rural, sobre los pueblos. Vivimos en una sociedad que curiosamente desprecia todas sus raíces”.

Ahora prepara el segundo volumen de ‘Rosas de piedra’, la segunda entrega del libro de viajes por las catedrales de España. Recientemente ha visitado lo que denomina las catedrales de Levante que son las de Segorbe, Valencia, Orihuela y Murcia.

En un coloquio con los alumnos del Instituto de Muro explicó por qué no quiere recibir premios.

“El único premio para un escritor es que le lean, todo lo demás forma parte de la sociedad del espectáculo y de la corrupción literaria”.

Carles Figuerola

Lecturas con aire acondicionado

Lecturas estivales
María Dueñas, Isabel Allende y Paula Hawkins, líderes en ventas
Verano de 2015

Tres damas de distintas generaciones y latitudes, en lo más alto del podio, comparten la gloria de ser las autoras más vendidas a lo largo de este largo y tórrido verano. Si las chicas son las que más leen ficción es justo que sean ellas quienes arrasen. Dos muy nuestras y tan conocidas como María Dueñas e Isabel Allende, y una británica, Paula Hawkins que irrumpe con fuerza y viaja en el primer vagón con La chica del tren, best-seller indiscutible de la temporada. Sus derechos de publicación se han vendido a 30 países, estuvo 18 semanas en el número uno en la lista de The New York Times y Amazon, y ya se prepara una película.

Rachel, una obsesiva y observadora treintañera en paro y crisis personal, se acaba de mudar a las afueras de Londres con una amiga y coge el tren de las 8.04 horas todas las mañanas para simular que todavía trabaja, una situación que recuerda la película española La vida de nadie inspirada en un hecho real. En una de las paradas, observa la casa de su ex, Tom, que acaba de tener un hijo y a una pareja que vive cerca de la estación, un toque a lo Hitchcock de la La ventana indiscreta. Comienza a fantasear con ellos y a indagar compulsivamente en su intimidad. Un día, la mujer desaparece y Rachel inicia por su cuenta y riesgo la investigación. Una lectura adictiva, ejemplo perfecto de lo que los anglosajones llaman un libro pageturner, es decir, pasapáginas.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

En El amante japonés Isabel Allende sitúa en la ciudad de San Francisco la historia de una dama adinerada que abandona su mansión y se refugia en una residencia de ancianos que alberga unos clientes bastante peculiares. Mantiene las distancias con los demás excepto con Irina Bazili, una joven moldava a la que convierte en su colaboradora, y que descubre unas cartas en sobres amarillos que contienen misteriosas historias.

Por su parte María Dueñas da de nuevo en la diana con La Templanza su tercer título ambientado en escenarios de la joven república mexicana, la Habana y Jerez durante la segunda mitad del XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad andaluza en un enclave cosmopolita. Historias bien contadas con un punto de intriga detectivesca, como el caso de La chica del tren, o con un despliegue de dramas humanos en lugares lejanos en el tiempo o en el espacio. Es lo que lectores más piden en todas las estaciones del año, especialmente en un tórrido verano como éste, en el que no conviene calentarse la cabeza, sino optar por lecturas que lleven incorporado un buen sistema de aire acondicionado.

A cierta distancia E.L. James exprime el jugo a un fulano llamado Christian en Grey, que en esta cuarta entrega cuenta en primera persona sus trucos de seductor. Aunque la crítica la ha puesto de vuelta y media, se vende bien en competencia con otros muchos títulos en esa línea, erotismo pseudo-duro para amas de casa.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro. Editorial Planeta.

En cuanto a los autores de la tierra, la castellonense Rosario Raro con Volver a Canfranc y el valenciano Joaquín Camps y su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, encabezan el ránking de los más vendidos.

También esto pasará, un relato íntimo en el que Milena Busquets evoca la relación con su madre, la famosa editora Esther Tusquets; La casa de las miniaturas, una intriga romántica  de Jessie Burton o el polémico libro de Michel Houellebecq, Sumisión son algunos otros títulos que se mantienen en posición destacada.

Historias de ayer

La Segunda Guerra Mundial sigue dando juego, como demuestra La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr, Premio Pulitzer de este año, una emotiva historia de amor entre una francesa invidente y un alemán obsesionado por los aparatos de radio. Con Volver a Canfranc, la castellonense Rosario Raro viaja también al pasado para relatar las vicisitudes de un grupo de héroes que ayudan a los judíos a huir del desastre a través de la estación pirenaica. Un aduanero bretón,  una camarera de Zaragoza, un músico o un contrabandista son algunos de los personajes imaginarios que conviven con otros históricos como Josephine Baker y su marido Jean Lion.  “Además de poner en escena la persecución de la libertad y cómo la esperanza puede conducir nuestras vidas, me interesaba subrayar el ensalzamiento de las buenas obras, eso tan poético llamado justicia divina”, señala Raro.

La mágica ciudad de Estambul a principios del siglo XVI es el telón de fondo del último libro de Elif Shafak, El arquitecto del universo. El protagonista es Jahan, un muchacho que llega desde la India acompañado de Xota, su elefante blanco que causa gran sensación en la corte y encandila a la hija del sultán.

Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte,  Flor de piel de Javier Moro o La ley de los justos de Chufo Llorens son otras novelas históricas que han gozado de la estima del público.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cosecha ‘negra’

La literatura de intriga policíaca o detectivesca y los thrillers son sin duda el género más en boga con ejemplos tan sonados como la trilogía de Batzán de Dolores Redondo o el brillante  debú del valenciano Joaquín Camps, una sólida apuesta de Planeta por su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza.

En este apartado se puede citar, entre otros muchos títulos y autores, a Pierre Lamaitre con Iréne, Alex y Vestido de novia, Mikel Santiago  (El mal camino) y una de espías, Soy Pilgrim, de Terry Halles.

Como se pudo comprobar en el Festival Valencia Negra, numerosos autores valencianos se adentran por los vericuetos de la criminalidad en todas sus variadas formas. Santiago Álvarez con La ciudad de la memoria, Jordi Llobregat con El secreto de Vesalio, Carlos Aimeur con Destroy. El corazón del hombre es un abismo, Bel Carrasco con Abrir en caso de muerte, y un largo etcétera. ¿Se trata de una moda pasajera más o menos efímera o de un edificio de sólidos cimientos? El tiempo y los lectores tienen la última palabra.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Inmortales

Don Quijote en la versión actualizada de Andrés Trapiello ha mantenido el pulso contra las típicas lecturas banales del verano, así como autores consagrados por premios importantes o por su fallecimiento. Es el caso del valenciano Rafael Chirbes, cuyas magníficas obras sobre la crisis, Crepúsculo y En la orilla,  no son precisamente la típica lectura playera.

Leonardo Padura, el cubano ganador del Premio Princesa de Asturias y Eduardo Galeano, también fallecido este año, destacan en la sección de los grandes maestros llamados a ser inmortales.

Ensayo

La actualidad inmediata interesa. Así lo demuestra el éxito indiscutible de dos obras de tipo periodístico: Final de la Partida, de Ana Romero sobre el declive de Don Juan Carlos, y Mañana será tarde, un análisis profundo de la realidad política y social española de José Antonio Zarzalejos. También un clásico de autoayuda, Las gafas de la felicidad, de Rafael Santandreú y Templarios, nazis y objetos sagrados, de Fernández Bueno. Una nota humorística la pone Laura Norton con el elocuente título, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.

Librerías consultadas: El Corte Inglés, París-Valencia y Soriano.

Bel Carrasco

La infancia recuperada en ‘Aventura de paper’

Aventura de Paper. Associació Profesional d’Il.lustradors de Valéncia
Facultat de Magisteri de la Universitat de València
Avinguda Tarongers, 4. Valencia
Hasta el 18 de noviembre

“Cuando Bataille habló de la literatura como la infancia al fin recuperada…no se refería ciertamente a historias suavemente pueriles, sino a la obra de ficción como experimento en el que corremos de nuevo un riesgo fundacional”. De ello da cuenta Fernando Savater en un libro que lleva precisamente por título La infancia recuperada. Siguiendo la estela de Bataille y la del propio Savater, la Associación Profesional d’Il.lustradors de València (APIV) ha decidido rendir tributo a esa literatura en la que uno se aventura en los múltiples interrogantes de la existencia, para dar muestra de una sobresaliente creatividad en la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

Viaje alrededor de la luna, de Julio Verne, por Javier Gay, en la exposición 'Aventura de Paper' de la Facultat de Magisteri.

Viaje alrededor de la luna, de Julio Verne, por Javier Gay, en la exposición ‘Aventura de Paper’ de la Facultat de Magisteri.

A través de 100 de las mejores novelas de aventuras, de autores como Julio Verne, Emilio Salgari, Lewis Carrol, Joseph Conrad, Rudyard Kipiling, Jack London, Mark Twain, Herman Melville, Robert Louis Stevenson, Homero, Cervantes o Joanot Martorell, otros tantos ilustradores valencianos dan vida gráfica a esas narraciones inmortales que evocan la “rebelión ante la necesidad ciega, ante el peso abrumador de circunstancias inhumanas que no parecen dejar lugar para lo humano, el libre coraje que se enfrenta con rutinas y mecanismos en los que no se reconoce y consigue afirmar el predominio de lo maravilloso, de lo inmortal”, a las que se refiere Savater en su libro.

Miguel Strogoff, de Julio Verne, por Carlos Ortín, en la exposición 'Aventura de paper' de la Facultat de Magisteri.

Miguel Strogoff, de Julio Verne, por Carlos Ortín, en la exposición ‘Aventura de paper’ de la Facultat de Magisteri.

Las 100 ilustraciones que, bajo el título de Aventura de Paper, se pueden ver en el hall de la Facultat de Magisteri hasta el 18 de noviembre, con el patrocinio de Centro Comercial Gran Turia, son obra de Carlos Ortín, cuyo Miguel Strogoff sirve de cartel anunciador de la exposición, Javier Gay, coordinador de la muestra, Sento Llobell, Illot, Cristina Durán, Verónica Leonetti, Alberto Alguero, Beatriz Martín, Ada García o Javier Lacasta, por citar algunos. Ilustraciones de un alto nivel gráfico y potencia visual que reflejan perfectamente el estado de ánimo al que alude esa infancia recuperada gracias a la novela de aventuras.

Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand, por Mar Ballesteros en la exposición 'Aventura de paper' de la Facultat de Magisteri.

Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand, por Mar Ballesteros en la exposición ‘Aventura de paper’ de la Facultat de Magisteri.

“Por ser esperanzada y esperanzadora, la narración es incurablemente ingenua. Pero su ingenuidad es fundamentalmente etimológica: viene de aquel ingenuus latino que, según Corominas, significa ‘noble, generoso’ y, propiamente, ‘nacido libre’”. Y con esa libertad a la que alude Savater, si duda propiciada por la ingenuidad del creador que se enfrenta a su obra con la misma determinación heroica que sus referentes literarios, los 100 ilustradores de Aventura de Paper se zambullen y sumergen al espectador en un carrusel  de imágenes de hondo calado gráfico y narrativo. “Narrar es la posibilidad de reinventar la realidad, de recuperar las posibilidades frente a lo difícil o lo adverso” (Savater).

1984, de George Orwell, por Illot, en la exposición 'Aventura de paper' de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

1984, de George Orwell, por Illot, en la exposición ‘Aventura de paper’ de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

Y como lo difícil y adverso es lograr, no sólo poner en pie la propia obra, sino conseguir el beneplácito de entidades dispuestas a financiar y ofrecer un espacio donde exhibirla, la APIV ha consumado su aventura con notable éxito. Además, como figura en su declaración de intenciones, se trata de “acercar el trabajo de los ilustradores al colectivo docente, encargado de proporcionar educación adecuada en materia de comunicación gráfica a las futuras generaciones”, que es para lo que está igualmente pensado el montaje de la exposición en la Facultad de Magisterio.

La guerra de los mundos, de H.G.Wells, por Miguel Ángel Giner en la exposición 'Aventura de paper' de la Facultat de Magisteri.

La guerra de los mundos, de H.G.Wells, por Miguel Ángel Giner en la exposición ‘Aventura de paper’ de la Facultat de Magisteri.

Con Aventura de Paper se matan, pues, dos pájaros de un tiro: dar a conocer y fomentar la vertiente gráfica del trabajo expositivo y, a rebufo de la sobresaliente obra mostrada, evocar el amplio catálogo de experiencias que la narración transmite. Porque, volviendo a La infancia recuperada, “lo que vuelve en la narración son los pilares de  nuestra condición humana: el encuentro con el mar y el bosque, nuestra definición frente al animal, la iniciación del adolescente en el amor y la guerra, la reinvención de la solidaridad, los merecimientos del arrojo y la de la piedad”. Por todo ello, Aventura de Paper, cuya exposición concluye el día 18, bien merecería un largo y fructífero viaje itinerante por otras facultades y escuelas. Que corra la voz, como corre el Miguel Strogoff de Carlos Ortín haciéndose eco de la noble aventura de APIV.

Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll, por Verónica Leonetti en la exposición 'Aventura de Paper' de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll, por Verónica Leonetti en la exposición ‘Aventura de Paper’ de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València.

Salva Torres

Arte y literatura en el cine al aire libre

Cine d’Estiu: 14 películas sobre arte y literatura

Claustro Gótico del Centro del Carmen

C / Museo, 2. Valencia

Viernes y sábados de julio y agosto: 22.00 horas

Empezó el IVAC de la Generalitat Valenciana con su Filmoteca d’Estiu. Luego fue la Universitat de València quien siguió el veraniego rastro cinematográfico con su ciclo de películas en el Claustro de La Nau. Y, desde hace dos años, el Centro del Carmen del Consorcio de Museos hace lo propio en su Claustro Gótico. El cine a la luz de la luna, ahora que aquel primer Viaje a la luna de Georges Méliès revive en las pantallas con La invención de Hugo, brilla con fuerza en Valencia durante los meses de verano. Una muestra del tirón que tiene el cine y, por ende, la cultura entre un público ávido de buenos relatos y cansado de malas historias protagonizadas por mediocres personajes de la política y la banca.  Mediocres, pero, eso sí, altamente peligrosos por los efectos letales de sus torpes propuestas.

Fotograma de Blade Runner, de Ridley Scott. Cine d'Estiu del Centro del Carmen.

Fotograma de Blade Runner, de Ridley Scott. Cine d’Estiu del Centro del Carmen.

El Claustro Gótico del Centro del Carmen acoge hasta 14 películas relacionadas con el arte y la literatura, que se proyectarán los viernes y sábados de julio (desde el pasado día 19) y agosto. Películas dedicadas a Klimt, Rembrandt, Dalí, Gauguin o Antonio López, mediante las cuales se pueden rastrear los diversos caminos que adopta el talento, así como las dificultades que encuentran los dispuestos a encender con su arte la vida cotidiana. Y, en el terreno de la literatura, películas basadas en novelas de autores tan insignes como Cervantes, Shakespeare, Bram Stoker, Philip K. Dick o Blasco Ibáñez. A Rafael Gil y Vicente Escrivá se les rinde tributo en el centenario de su nacimiento. Y el director finlandés Aki Kaurismäki remata el cartel con dos películas: Juha (mal encuadrada en el bloque de arte) y Hamlet vuelve a los negocios.

Fotograma de El artista y la modelo, de Fernando Trueba. Cine d'Estiu del Centre del Carme

Fotograma de El artista y la modelo, de Fernando Trueba. Cine d’Estiu del Centre del Carme

Con Klimt, de Raoul Ruiz, y Blade Runner, de Ridley Scott, basada en la excelente novela de Philip K. Dick Sueñan los androides con ovejas eléctricas, arrancó el Cine d’Estiu la pasada semana. Le seguirán las películas: El artista y la modelo, de Fernando Trueba; Drácula, de Francis Ford Coppola, según la novela de Bram Stoker; Rembrandt, de Alexander Korda; Don Quijote, de Rafael Gil; Dalí, de Antoni Ribas; Mare Nostrum, de Rafael Gil, basada en la novela de Blasco Ibáñez; Soberbia, de Albert Lewin, sobre la vida de Gauguin; La Guerra de Dios, Rafael Gil; El sol del membrillo, de Víctor Erice, siguiendo el lento trabajo creativo de Antonio López; La lozana andaluza, de Vicente Escrivá, y referencia escrita de Francisco Delicado, autor inmediatamente posterior al Fernando Rojas de La Celestina. Y, por último, las mencionadas películas de Kaurismäki, en colaboración con el Consulado de Finlandia en Valencia y el Instituto Iberoamericano de Finlandia.

Imagen de Juha, de Aki Kaurismäki. Cine d'Estiu del Centre del Carme

Imagen de Juha, de Aki Kaurismäki. Cine d’Estiu del Centre del Carme

El arte que las películas programadas reflejan nos devuelven la visión del ser humano entregado a la pasión creativa. Pasión en ocasiones autodestructiva, pero siempre conmovedora en tanto amplía los límites de la existencia, ahora un tanto degradada de tanto poner el acento en la corrupción y la vileza humana. No es que los grandes artistas retratados en las películas fueran o sean unos santos, pero sin duda nos permitían acercarnos a lo mejor y a lo peor del hombre desde la cumbre de su creatividad y no desde la llana superficie de la mediocridad reinante.

Imagen de Drácula, de Francis Ford Coppola. Cine d'Estiu del Centre del Carme

Imagen de Drácula, de Francis Ford Coppola. Cine d’Estiu del Centre del Carme

El proceso creativo comparece en las películas dedicadas al arte, mientras que las relacionadas con la literatura lo hacen desde perspectivas diferentes: ciencia-ficción, drama histórico, comedia picaresca, novela de aventuras, terror psicológico, humor negro. Un total de 14 películas para reflexionar a la luz de la luna de Valencia, en noches veraniegas que incitan a pensar en la salida de la crisis a golpe de talento. Bien está el cine, a falta del acomodador político capaz de arrojar una luz distinta en los asuntos públicos. 

Fotograma de Blade Runner, de Ridley Scott. Cine d'Estiu del Centro del Carmen

Fotograma de Blade Runner, de Ridley Scott. Cine d’Estiu del Centro del Carmen

 Salva Torres

El ingenioso hidalgo Joan Verdú

Mini, midi, maxi. Joan Verdú

Galería Mr. Pink

Avda. Guillem de Castro, 110. Valencia

Hasta finales de mayo

Antes de nada conviene aclarar lo de hidalgo. Joan Verdú (Alzira, 1959), aunque pueda llegar a confundir en su obra gigantes con molinos de viento, lo cual no andaría descaminado con su modo de proceder, no tiene nada de Quijote, ni por aspecto, ni por deshacedor de entuertos. Pero sí tiene, sin duda, mucho del ingenio que se le atribuye al ilustre caballero manchego. Pero está esa otra acepción de hidalgo, que a Joan Verdú, ahora sí, le viene que ni pintado: aquella que habla del color entre castaño y caoba. Esa indefinición, que ni es una cosa ni la otra, o ambas a la vez, permite dibujar un perfil más exacto de este ingenioso hidalgo de la Ribera.

Playbeuys, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Playbeuys, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Su ingenio, repleto de ironía, y esa manera que tiene de transitar entre dos mundos, para reunirlos en su trabajo mediante sucesivas transformaciones, es la marca estilística de Joan Verdú. No es de extrañar que entre sus proyectos de futuro se encuentre su particular visión de Las metamorfosis de Ovidio. Y es que la mitología, junto al arte y el erotismo, es una de sus constantes referencias. Como puede verse en la exposición Mini, midi, maxi que acoge estos días la galería Mr. Pink: un conjunto de 12 trípticos en los que Verdú establece una cadencia formal para sus juegos reunidos…

Joan Verdú toma una misma imagen para, descomponiéndola en tres tamaños distintos, trazar cierto recorrido narrativo. De hecho, en su origen la exposición iba a llevar por título Relatos cortos. Título que el propio Verdú explica: “Un amigo me dijo que muchas exposiciones son un conjunto de imágenes desplegadas como si fueran una novela, pero que en mi obra él veía una serie de relatos cortos”. Como la serie que desarrolla en la galería Mr. Pink, donde esos relatos giran en torno a la mitología (Leda y el cisne), el arte (Candy Warhol o Playbeuys) o de su carpeta de imágenes (Mano-cerebro).

Brain. Joan Verdú. Galeria Mr. Pink

Brain. Joan Verdú. Galeria Mr. Pink

Los juegos de palabras y esa transformación de la imagen tomando ciertos referentes conocidos son la base de su creación. Por ejemplo, la palabra cisne. “En valenciano, cigne y signe se pronuncian igual, de manera que el cisne se convertía en un interrogante”. Cuestión que abarca el conjunto expositivo, donde los juegos de palabras son constantes, al igual que constantes son las alusiones irónicas. Esa manipulación de imágenes para lograr las metamorfosis que incitan a la interpretación de sueños freudiana, también está explícitamente enunciada en su obra. Hay piezas que aluden a la manipulación de cerebros, cuyo repertorio Mini, midi, maxi parece ciertamente orquestada.

Relatos, entonces, cortos. Relatos que transmiten una sensación nada kafkiana, por cuanto Verdú alude a Las metamorfosis de Ovidio en lugar de a La metamorfosis del escritor checo. Ningún trasunto metafísico atraviesa el conjunto expositivo y sí, en cambio, una alusión directa al juego, la ironía, la fiesta de imágenes y palabras que pueden remitir al sueño, pero nunca a la pesadilla. Ni siquiera cuando alude a esa manipulación cerebral, aparentemente dolorosa por la sensación de vacío y alienación a la que apunta, ni siquiera entonces la obra de Verdú adquiere tintes dramáticos, sino jocosos, surrealistas, festivos. Diríase que Joan Verdú, una vez lanzados sus tentáculos sobre el mundo exterior, haya preferido recogerlos en su trabajo amortiguando lo real de ese mundo mediante la ironía. Más que molinos de viento, lo que este ingenioso hidalgo de La Ribera busca son motivos para seguir riéndose de su propia sombra, ya sea ésta Mini, midi, maxi.

Cerebro-mano, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

Cerebro-mano, de Joan Verdú. Galería Mr. Pink

 Salva Torres