«La clase política española rebosa incultura»

El vuelo del águila, de José Luis Corral
Editorial Planeta

Noviembre de 1504 en Medina del Campo. Fernando el Católico vela a los pies del lecho mortuorio de su esposa Isabel. Enero de 1519. Carlos I de España se proclama Carlos V de Alemania mientras sueña con la bella Isabel de Portugal. Estos dos acontecimientos enmarcan El vuelo del águila, la vigésima y última novela de José Luis Corral. Un majestuoso relato que enlaza realidad y ficción para describir una de las etapas más intensas de nuestra historia. Los miembros de la familia de conversos Losantos juegan un papel esencial en la historia, paradigma de muchos otros que se quedaron en los reinos de la monarquía hispana renunciando a su religión, creencias y cultura.

“Pedro Losantos es un exiliado en su propio país que tiene que adecuar su vida a su tiempo para sobrevivir”, dice Corral. “Los conversos tuvieron que hacerlo si querían permanecer en la que era su tierra desde hacía al menos doce siglos. Elegir a un médico converso me ha permitido adentrarme, desde la imaginación, en los recovecos íntimos de la época y resconstruirla”. Corral ha invertido en esta minuciosa crónica dos años de trabajo, además de todo su bagaje como profesor e investigador. Son 800 páginas que incluyen bibliografía, árboles genealógicos, relación de personajes, etcétera.

José Luis Corral con su libro. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral con su libro. Fotografía de Carlos Ruiz.

¿A la hora de recrear la vida cotidiana de aquel tiempo, qué aspectos le supusieron mayor dificultad?

Todo lo que está relacionado con las relaciones íntimas y la vida cotidiana de los grandes personajes, pues los cronistas de la época escribían al dictado del poder y presentaron a unos personajes enormemente edulcorados, teatrales y, por tanto, falsos. Para ello he tenido que utilizar documentos secundarios y hacerles que hablaran, como por ejemplo un simple recibo por la compra de un trineo para el joven Carlos de Austria y sus hermanas o la nota marginal en unas actas de las Cortes de Castilla y León para precisar el perfil psicológico de Juana la Loca. Por fin, he recurrido a la arqueología para recrear aspectos de la vida cotidiana como vestidos, joyas, utensilios de todo tipo, viviendas,.. Y también a la iconografía y al espíritu de la época representados en cuadros y narrados en textos literarios de ese tiempo.

¿En los males que aquejaban a la España de entonces están ya latentes los males que hoy sufrimos?

En cierto modo, y salvando las distancias del tiempo y de la historia, son los mismos. La lucha por el poder a toda costa, la justificación del fin sin tener en cuenta los medios, las intrigas y conjuras para desacreditar al adversario, el egoísmo de los poderosos, su falta de escrúpulos… Aquel mundo no era tan distinto al nuestro.

Germana de Foix está muy vinculada a Valencia. ¿Su belleza y encanto fueron reales o forman parte de la leyenda?

Germana de Foix se hizo cargo del gobierno del reino de Valencia, integrado en la Corona de Aragón, por deseo de su esposo Fernando el Católico. Cuentan las crónicas que más que una mujer bella, según el sentido estético de comienzos del siglo XVI, era una joven voluptuosa y de cuerpo muy rotundo. Esas características la hacían enormemente atractiva para la época, y fueron la causa de que se prendara de ella Fernando de Aragón. A su nieto Carlos de Austria le ocurrió algo similar, pues fueron amantes durante los años 1517 y 1518, e incluso Carlos, de 18 años, la dejó embarazada y Germana parió una hija del nieto de su esposo; una verdadera historia de amor y sexo llena de turbulencias. Carlos se alejó de ella en 1519, pero la casó bien y siempre la tuvo en alta consideración, pero perdió la pasión tras el parto de la hija de ambos, tal vez porque Germana ya tenía treinta años y había comenzado a engordar de manera exagerada.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

¿Qué métodos utilizó Fernando para dejarla embarazada en su obsesión por tener un hijo?

Al principio, entre 1506 y 1512, consumía grandes cantidades de alimentos considerados afrodisíacos, como testículos de toro, almejas y otro tipo de moluscos. Pero conforme se iba haciendo mayor, ya cumplidos los 60 años, recurrió a la cantaridina, una sustancia vasodilatadora que se extrae de la llamada “mosca verde”, en realidad un escarabajo que  vive en los bosques de robles en el interior de la Península. Con el caparazón de este insecto se fabrica ese polvo, que era muy caro y que Fernando el Católico consumió en cantidades muy perjudiciales para su salud. Probablemente, la ingesta de tanta cantaridina y otras drogas acabaron con su salud.

¿Cuál ha sido el mejor ‘gobernador’ que ha tenido este país ingobernable? 

Quienes han gobernado España, y los reinos medievales antes de que existiera como tal, han sido en general malos gobernantes. Los Austrias estaban obsesionados con el poder, y pusieron todos los medios para conseguirlo primero y mantenerlo después, y los Borbones fueron un desastre monumental, sobre todo Fernando VII, el peor rey y el más funesto gobernante de la historia de España, por delante incluso del dictador Francisco Franco. Destacar a alguien se me hace difícil. Tal vez Manuel Azaña, por su sentido político, pero el golpe de Estado perpetrado en 1936 la y la Guerra Civil que se desencadenó inmediatamente después lo desvirtuaron todo. Bueno, pese tanta corrupción, tanta desigualdad y tanto desafecto de la gente hacia la política, los últimos cuarenta años son sin duda los mejores de nuestra historia.

¿Cuál es su valoración de la situación política?

Vivimos tiempos complejos en un país en el que la cultura no se valora casi nada. En esta campaña electoral, y en la anterior de diciembre de 2015, ninguno de los cuatro candidatos principales habla de literatura, de historia, de cine, de teatro, de filosofía, de ciencia, de conocimiento, de patrimonio, de arte… España es un país bastante inculto y la clase política rebosa incultura por todas partes. Y cuando se es inculto el acuerdo, el pacto, la comprensión hacia el otro, la tolerancia y el respeto se debilitan. Y eso está pasando. Los políticos españoles son egoístas, pacatos y pagados de sí mismos, como la clase dirigente del siglo XVI. Y así, no vamos a ninguna parte. Pero, no lo olvidemos, esos políticos no son otra cosa que el reflejo del pueblo español. Mientras no se imponga la educación y la cultura, no habrá verdadera y plena democracia, y los pactos que se establezcan dependerán más de los intereses personales de los líderes afectados y de la caterva de conmilitones que les deben el puesto.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

Bel Carrasco

After Schengen, las fronteras de los europeos

Ignacio Evangelista, After Schengen
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia

«En Europa han muerto 40 millones de personas. Pero la comodidad de atravesar las fronteras sin papeles ha hecho olvidar todo eso» (Umberto Eco, 2013)

La inmigración, ha sido la raíz de las revueltas en Siria, un tema candente. Los refugiados, han sido protagonistas en las políticas europeas, desde el éxodo masivo a los que se han visto abocados. La serie After Schengen muestra antiguos pasos fronterizos entre varios estados de la Unión Europea. Así pues, miramos al pasado que parece tan lejano a raíz del tratado Schengen, que hizo que la mayoría de los pasos quedaran abandonados y en desuso.

Mörbisch am See - Fertörákos A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Mörbisch am See – Fertörákos A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

La serie nos invita de forma directa a reflexionar, coincidiendo con el momento álgido en el que la acción de la Unión Europea frente a este éxodo está siendo cuestionada. Estos espacios, anteriormente, han delimitado los territorios y han supuesto para los europeos un lugar de control en el que habían de detenerse y mostrar la documentación.

Hoy en día se pueden ver como espacios abandonados. Fuera del uso y del tiempo en que fueran concebidos, ahora tan solo son una niebla que reprimía la libre circulación de las personas. Hemos de remarcar que los pasos fronterizos, no solo son una delimitación geográfica, sino que también desarrollan la función coercitiva.

Estamos delante de una dimensión cartográfica, de espacios con memoria y con reminiscencias históricas, económicas y políticas. Sin embargo, la delimitación en sí no desaparece. En definitiva, estos viejos pasos fronterizos han podido ser renovados, cambiado el uso, o incluso destruidos. Pero a pesar de todo, de aquí a pocos años, no habrá posibilidad de presenciar estos fuertes símbolos de la reciente historia europea.

Rattersdorf - Köszegcs A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Rattersdorf – Köszegcs A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Ignacio Evangelista es un artista nacido en Valencia afincado a Madrid. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia. En las series fotográficas que realiza, se muestra la relación, a veces contradictoria, entre lo natural y lo artificial, entre lo animado y lo inanimado. A pesar de que las series entre sí puedan ser bastante diferentes formalmente, siempre subyace la huella de lo humano.

Sus exposiciones individuales se encuentran a lo largo de diferentes países, como Estados Unidos, Alemania, Francia o España, y ha participado en exposiciones colectivas en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Reino Unido y España. Sus trabajos se han visto publicados también en diversos medios de comunicación, de los diferentes países mencionados.

«Tenía solo cinco años cuando atravesó la primera frontera, la de Francia y Suiza, y le va a impresionar no ver la línea roja y lila que en los mapas, tan atentamente escrutados y que fueran su primer juego, marcaba el límite entre ambos países» (Enrique Vila-Matas. Historia abreviada de la literatura portátil)

Estètiques Transversals en el Museu de Manresa

Estètiques Transversals-Manresa. Unitat Móbil del Paisatge
Museu Comarcal de Manresa
Via St. Ignasi, 40. Manresa (Barcelona)
Hasta el 13 de septiembre de 2015

Estètiques Transversals. Art, acció educativa i ciutats mitjanes es un programa cultural desarrollado desde Idensitat en el ámbito de la cultura contemporánea y con la interdisciplinariedad como eje principal, especialmente en lo referente al análisis, comprensión y construcción de contextos urbanos.

Cartel inaugural de ET'S-Estètiques Transversals. 2015. Cortesía de Idensitat

Cartel inaugural de ET’S-Estètiques Transversals. 2015. Cortesía de Idensitat

En activo desde el 2013 hasta la actualidad, destaca Unitat Mòbil del Paisatge (Unidad Móvil del Paisaje) de Mixité (Sergi Selvas y Marta Carrasco). Un proyecto de actuación en el marco de Estètiques Transversals de un dispositivo móvil que se convierte a su vez en un mecanismo catalizador de procesos de reflexión crítica sobre el territorio (Manresa), elemento generador de actividades para la colectividad y archivo de documentación y materiales producidos durante dicha investigación colectiva en cada uno de los talleres de los colectivos participantes.

Propuestas expositivas desarrolladas en el marco de Unitat Mòbil del Paisatge. 2014-2015. Cortesía de Idensitat.

Propuestas expositivas desarrolladas en el marco de Unitat Mòbil del Paisatge. 2014-2015. Cortesía de Idensitat.

La exposición, es el resultado de los procesos llevados a cabo durante este período en colaboración con un conjunto de colectivos profesionales, centros educativos y organizaciones de Manresa, sobre temas como el paisaje y el territorio, patrimonio y cultura y la interrelación entre contexto urbano y entorno natural. Al mismo tiempo, como espacio o laboratorio abierto, invita al espectador a continuar con las reflexiones sobre el territorio propuestas desde una serie de actividades paralelas que complementarán el proyecto expositivo y fomentarán la acción colectiva en la construcción del espacio público y la producción cultural.

Propuestas de talleres didácticos en el marco de Unitat Mòbil del Paisatge. 2014-2015. Cortesía de Idensitat.

Propuestas de talleres didácticos en el marco de Unitat Mòbil del Paisatge. 2014-2015. Cortesía de Idensitat.

El programa completo de actividades puede consultarse en el siguiente enlace.

Kir Royal se llena de Ausencias

Ausencia. Gil Gijón, Carlos Sagrera y Josep Tornero
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Inauguración: viernes 29 de mayo de 2015, a las 20.00h
Hasta el 10 de julio, 2015

La galería Kir Royal presenta la exposición colectiva  ‘Ausencia’ con las obras de los artistas españoles Gil Gijón Bastante, Carlos Sagrera y Josep Tornero. A través de técnicas y metodologías diferentes, los tres artistas abordan el tema de la ausencia concebida como pérdida, falta, o simplemente como recuerdo y memoria.

La exposición abre con los lienzos de Carlos Sagrera (Madrid, 1987), que proyectan al visitante en las estancias de la casa de sus abuelos, vacía tras su desaparición. A partir de unas fotografías de los años setenta, el artista empieza a realizar una reconstrucción pictórica de los espacios en los que ha crecido. Utiliza el material fotográfico como documentación y como catalizador de su memoria, recuperando un pasado individual que de alguna forma puede llegar a conectarse de manera colectiva dentro de un marco geográfico temporal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

¿Qué es lo que queda del pasado en estos espacios ahora vacíos? Mediante el material fotográfico que ha ido encontrando y realizando posteriormente sobre la casa, Sagrera trata de recomponer desde un punto de vista personal la idea de la pérdida, el duelo, el refugio… Le interesa entrar en la vida privada para llegar a lo que se oculta a conciencia, lo que permanece dentro, detrás de lo que vemos a primera vista y no se deja ver, lo siniestro, los espacios que comienzan en los límites de la imagen.

La memoria y el paso del tiempo son dos factores que producen inquietud al artista, es por ello que comienza a trabajar con esta reconstrucción como con un sentido de “frenar” ese desarrollo natural y la pérdida del espacio haciéndolo imagen. Para ello ha ido buscando diferentes formas de representar el olvido, las alteraciones y alucinaciones de la memoria, las huellas del paso del tiempo, las marcas de los objetos que ya no están… La negación a representar figuras humanas dentro de los espacios viene dada por el hecho de que generalmente el espacio permanece tras la desaparición de éstos.

Obra de Josep Tornero en 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Josep Tornero en ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Seguidamente se encuentran los cuadros en blanco y negro de Josep Tornero (Valencia, 1973). Se trata de fragmentos, pinturas que representan manos como en la serie Fighters (Luchadores) o sábanas abandonadas como en la serie Phantoms (Fantasmas). A través de las imágenes que de alguna manera quedan en nuestra memoria, a través de la lectura de algún poema o algún escrito que haya podido hacer surgir una imagen interna… a través de todos estos filtros, se van materializando las imágenes que después el artista desarrolla.

Es la imagen la que motiva a Tornero a pintar. La obra de este artista combina con maestría la belleza, el rigor intelectual y, sobre todo, el medio para dotar de simbolismo a la imagen creada. Una atmósfera personal invade cada cuadro, consiguiendo que el espectador se exija una segunda mirada que descubre una belleza ideal que se manifiesta en composiciones que conjugan lo contemporáneo con lo clásico.

Josep Tornero aborda su obra de manera lenta, meditada y laboriosa, captando con el modelo un diálogo que es reflejo de la fuerte tensión psicológica del momento. Las composiciones vienen cargadas de un dramatismo tan inquietante como bello. En su obra es central el tema del cuerpo humano, aunque se trate simplemente de fragmentos o huellas que, como tales, evocan el tema de la memoria. Recuerdos que remiten a un pasado en el que estas manos lucharon y estas sábanas acogieron cuerpos, historias y relatos apenas citados como dejando un halo de misterio. El cuerpo humano contiene una potencia visual que acaba por atrapar y es potencialmente un elemento de comunicación. No hacen falta excesivos discursos cuando una obra se centra en el cuerpo, rápidamente empatiza con el espectador, dice seguramente mucho más de lo que el artista pretende representar.

Obra de Gil Gijón en 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Gil Gijón en ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

Finalmente, las obras en polvo de Gil Gijón Bastante (Puertollano, Ciudad Real, 1989) tratan también el tema de la identidad, la memoria y el paso del tiempo. El polvo y la pelusa de una casa está formado por infinidad de partículas que provienen de la suciedad que arrastramos bajo nuestros zapatos, la polución del ambiente, el desgaste de los objetos que tenemos en casa, fibras de la ropa que usamos y un tanto por ciento de la piel muerta y desechos de las personas que viven allí.

Nada, según el artista, puede representar mejor que eso la degradación continua que produce el tiempo. A raíz de ahí Gil centra su atención en la memoria, en reconstruir el recuerdo a partir de ese excedente que la acción del tiempo va dejando como rastro. Él comienza su trabajo rescatando fotografías antiguas de álbumes familiares, instantes cargados de huellas, reproduciéndolas empleando simplemente un adhesivo y el polvo recogido de los hogares de las personas allí representadas.

Se trata de retratos minuciosos en los que poco a poco el autor va dándole forma al polvo hasta configurar el claroscuro de la fotografía lo más fielmente posible al original para no alterar el recuerdo que encierra. Somos polvo, o solamente sombra como la que proyectan las ultimas obras «invisibles» de Gil.

El artista se acerca así a las practicas anti-visuales del arte, en una obra tan frágil que roza lo efímero, pero de una forma que incluso minado por su propia fragilidad o desaparición, no parece escapar de la paradoja inicial de lo efímero en el arte. Una paradoja que apunta explícitamente a como lo efímero desea aun así durar para siempre. Pretende provocar una reflexión acerca de la caducidad de la materia y del ser, apelando para ello a la memoria y a la identidad.

Obra de Carlos Sagrera en 'Ausencias'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

De Canfranc a Melilla

Volver a Canfranc, de Rosario Raro
Editorial Planeta
La reina del azúcar, de Dolores García
Editorial Versátil

Del norte de la Península al norte de África, de la Segunda Guerra Mundial a la Guerra de Marruecos. Las escritoras valencianas Rosario Raro y Dolores García viajan al pasado de estos lugares limítrofes y exóticos para relatar sendas historias de largo aliento sobre la capacidad de superación del ser humano. ‘Volver a Canfranc’, de Rosario Raro (Planeta) y ‘La reina del azúcar’ (Versátil), de Dolores García, relatos equidistantes entre la historia y la ficción. A  partir de un riguroso trabajo de documentación, su propia memoria y creatividad, las autoras construyen un universo propio plagado de personajes, emociones y conflictos.

Portada del libro 'Volver a Canfranc', de Dolores Raro. Cortesía de Planeta.

Portada del libro ‘Volver a Canfranc’, de Dolores Raro. Cortesía de Planeta.

Consagrada ya con varios títulos, Raro recuperar la gesta de un grupo de héroes que durante la Segunda Guerra Mundial arriesgaron sus vidas para ayudar a ciudadanos judíos a escapar de los nazis a través de la estación Internacional de Cafranc.

“La primera vez que vi una imagen de la estación de Canfranc fue en un libro publicado en Versalles que se titula Lugares abandonados”, dice Raro. “El paso por ferrocarril a Francia a través del centro de los Pirineos está cerrado, a pesar de que es el trazado más corto entre Madrid y París. Después vi muchas más fotografías, centenares de ellas, y comencé a leer sobre su historia hasta el punto de que se convirtió en una obsesión nada patológica sino muy útil para escribir esta novela”.

Rosario Raro, autora de 'Volver a Canfranc'. Cortesía de Planeta.

Rosario Raro, autora de ‘Volver a Canfranc’. Cortesía de Planeta.

Un aduanero bretón,  una camarera de Zaragoza, un músico o un contrabandista son algunos de los personajes imaginarios que conviven con otros históricos como Josephine Baker y su marido Jean Lion.  “Además de poner en escena la persecución de la libertad y cómo la esperanza puede conducir nuestras vidas, me interesaba subrayar el ensalzamiento de las buenas obras, eso tan poético llamado justicia divina”, señala Raro. “Al menos en literatura es posible que así suceda, que todo cuadre. Los protagonistas cambian mucho a lo largo de estas páginas pero no tanto como para desconocerse. Mi intención es que cobraran vida  y para eso necesitaba que no fueran perfectos. Tienen bastante que esconder, al menos a los lectores, para que sus claves, que están en su pasado, no se desvelen hasta bien avanzada la historia”.

Volver a Canfranc ha sido un éxito de la temporada, en apenas dos semanas se agotó la primera edición de 15.000.  “Se debe en parte a que la editorial le ha dado mucha visibilidad pero también al relato en sí”, indica Raro. “No es sólo una novela histórica y bélica sino también de espionaje y policiaca. También tiene mucho de misterio, de viajes, de aventura y claro,  de amor”.

Dolores García, autora de 'La reina del azúcar'. Cortesía de Versátil.

Dolores García, autora de ‘La reina del azúcar’. Cortesía de Versátil.

Melilla Modernista

Dolores García nació en Melilla, aunque vive desde los nueve años en Valencia. Con ‘La reina del azúcar’  centrada en la vida de Inés Belmonte, una mujer fuera de serie adelantada a su tiempo,   rinde homenaje a su ciudad natal.  “He querido dar a conocer su  belleza como segunda ciudad con mayor patrimonio de edificios modernistas del mundo tras Barcelona, y la trascendencia histórica que tuvo en nuestra historia reciente”, dice García. “También relatar acontecimientos muy poco conocidos de principios de siglo XX  de los que aún estamos pagando las consecuencias”.

Eligió el principio del siglo XX, “una época fascinante, pues al tiempo que se construye una ciudad de bellos edificios modernistas, también se crearon a velocidad de vértigo barrios populares para alojar a las gentes llegadas desde la Península huyendo de los conflictos sociales y de la miseria”.

Portada del libro 'La reina del azúcar', de Dolores García. Cortesía de Versátil.

Portada del libro ‘La reina del azúcar’, de Dolores García. Cortesía de Versátil.

La novela describe el mundo de la burguesía,  en su mayoría de origen sefardí, en busca nuevas diversiones y entretenimientos y  la lucha sorda que se libraba entre las potencias mundiales por sus intereses en aquella zona. “Una tensión que terminó empujando al Ejército español a participar en acciones que tendrán más que ver con oscuros intereses mineros que con los de la nación, siendo ellos las primeras víctimas de la política gubernamental e internacional”.

Dolores García recreó los personajes que pueblan su libro  a partir de la infinidad de historias que ha escuchado a lo largo de su vida. “Historias de mi propia familia y parientes cercanos. Con esa base real creé a una corte de personajes en torno a Inés Belmonte, una mujer de carácter que se convierte  en la industrial más poderosa de la ciudad”, concluye García.

Bel Carrasco

El Museo de Cerámica se viste de México

Manuela Ballester en el exilio. El traje popular mexicano
Museo Nacional de Cerámica González Martí
C / Marqués de Dos Aguas, 5. Valencia
Hasta el 28 de junio, 2015

El Museo Nacional de Cerámica presenta la exposición ‘Manuela Ballester en el exilio. El traje popular mexicano’, con la colaboración de la Asociación de Amigos del Museo. La muestra presenta un conjunto de 47 pinturas y dibujos de Manuela Ballester pertenecientes a la serie del traje popular mexicano que la artista desarrolló en México entre 1945 y 1953, durante su exilio (1939-1959). Junto a las obras de Ballester, se exhiben 48 piezas de indumentaria popular mexicana que la pintora adquirió en mercados del país. Todas las piezas expuestas pertenecen a los fondos del Museo y fueron donadas por Manuela Ballester en 1982. La exposición estará abierta al público hasta el 28 de junio.

Imagen de la exposición sobre Manuela Ballester en el Museo Nacional de Cerámica. Cortesía del museo.

Imagen de la exposición sobre Manuela Ballester en el Museo Nacional de Cerámica. Cortesía del museo.

La muestra, comisariada por Liliane Cuesta, quiere así rendir homenaje a Manuela Ballester dando a conocer esta parte de su obra, a la vez que permite exponer fondos que normalmente se encuentran en los almacenes del Museo. Plasma el interés de la artista por la moda y la indumentaria en general, y por el traje popular en particular, incidiendo en el carácter etnográfico del trabajo de Ballester a la hora de documentarse y recopilar datos sobre el tema.

La exposición quiere cumplir con varios objetivos. Por una parte, se pretende resaltar la figura de la artista Manuela Ballester (Valencia, 1908-Berlín, 1994). Todavía en vida, la obra de Ballester fue objeto de una retrospectiva en la galería Estil de Valencia en 1980. Tras su fallecimiento, se organizó en 1995 una exposición homenaje celebrada a iniciativa del Institut Valencià de la Dona y comisariada por Manuel García, con el objetivo de recuperar y visibilizar el papel desempeñado por mujeres en la historia.

En 2008, se le dedicó el documental ‘Manuela Ballester, el llanto airado’, con guión y dirección de Giovanna Ribes, a iniciativa de la asociación valenciana Dones en Art y con motivo del III Festival Octubre Dones, dedicado a Ballester en el centenario de su nacimiento.

Imagen de la exposición sobre Manuela Ballester en el Museo Nacional de Cerámica González Martí. Cortesía del museo.

Imagen de la exposición sobre Manuela Ballester en el Museo Nacional de Cerámica González Martí. Cortesía del museo.

Tanto la figura de Manuela Ballester como su obra es poco conocida del gran público y ha sido muy poco difundida. El Museo quiere contribuir así a difundir la obra de la pintora, centrándose en el periodo del exilio mexicano y la personal mirada a la población mexicana. De la misma manera, rinde homenaje a esta artista dando a conocer parte de la donación que generosamente efectuó al museo en 1982.

En segundo lugar, las piezas seleccionadas para la exposición permiten dar a conocer la indumentaria y artesanía tradicionales mexicanas, patrimonio de los pueblos indígenas de ese país. Muchos de los trajes tradicionales mexicanos, de raíz prehispánica, se han conservado prácticamente iguales a pesar de la presencia colonial española y la introducción de nuevas vestimentas, técnicas y materiales.

En tercer lugar, el Museo quiere potenciar, poner en valor y difundir sus colecciones en general y, en particular, aquellos fondos que por motivos de espacio no se encuentran expuestos de forma permanente, como es el caso de la totalidad de las 95 piezas (pinturas e indumentaria), así como de los documentos de archivo que componen la muestra.

Imagen de la exposición sobre Manuela Ballester en el Museo Nacional de Cerámica González Martí. Cortesía del museo.

Imagen de la exposición sobre Manuela Ballester en el Museo Nacional de Cerámica González Martí. Cortesía del museo.

Se trata además de piezas práctica o totalmente desconocidas del gran público y de los investigadores ya que han sido prestadas en contadas ocasiones. Antes de formar parte de las colecciones del museo, las pinturas de Ballester sobre el traje mexicano se expusieron en dos ocasiones en los años sesenta: en 1963 en el Club de Creadores de Cultura de Berlín, y en 1965 en la exposición México y su mundo celebrada en Berlín y Dresde.

La realización de una exposición temporal con piezas procedentes exclusivamente de los fondos del museo conlleva una labor de investigación, documentación, catalogación y difusión de estas piezas que amplían considerablemente la información disponible sobre las mismas y ayudan a ponerlas en valor.

Por último, y en estrecha relación con los otros tres aspectos, el Museo quiere con esta exposición cumplir el deseo de Manuela Ballester, expresado en sus cartas a los directores del museo, de exponer sus obras sobre el traje mexicano, como forma de difundir y valorizar su obra y de dar a conocer al público visitante este particular aspecto, el traje tradicional mexicano.

Imagen de la exposición sobre Manuela Ballester en el Museo Nacional de Cerámica González Martí. Cortesía del museo.

Cartel de la exposición sobre Manuela Ballester en el Museo Nacional de Cerámica González Martí. Cortesía del museo.

Juan Eslava: “Hitler era un holgazán”

La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos
Juan Eslava Galán
Editorial Planeta

Una inmensa biografía, cientos de películas y novelas, estremecedores documentales. ¿Queda todavía algo por descubrir de la Segunda Guerra Mundial? El último libro de Juan Eslava Galán responde afirmativamente a esta pregunta. Con su inconfundible estilo desenfadado y desmitificador ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’ reúne 158 episodios increíbles, inéditos, insólitos, rocambolescos y surrealistas. La letra pequeña de la historia que abarca lo mejor y peor del ser humano desde el heroísmo y la ternura a la más vil abyección.

Juan Eslava Galán. Imagen cortesía de Planeta.

Juan Eslava Galán. Imagen cortesía de Planeta.

“No, no me preocupa que me acusen de frivolizar un tema trágico”, asegura. “Se puede usar el humor y la ironía para contarlo todo. Es la marca de la casa ya que he escrito otras tres historias para escépticos: la del mundo, la de la guerra civil española y la Primera Mundial. Todas ellas están dirigidas a personas que no acaban de creerse la historia tal cómo se cuenta en las versiones oficiales”.

A la vista del volumen de 750 páginas ilustradas con imágenes de las que no se encuentran en Internet es lógico pensar que el autor ha necesitado años de trabajo. No es así. Eslava Galán lo escribió en el tiempo récord de seis meses. “No necesité documentarme, sólo confirmar algunos datos”, afirma. “Desde que tengo uso de razón me ha interesado mucho la historia, especialmente las dos guerras mundiales y la civil española. He visitado muchos campos de batalla y museos militares, mientras acopiaba información e imágenes de estas contiendas”.

El gato y la bailarina

Los alemanes lo llamaban Klaus, los ingleses Oscar y los americanos Sam. El gato de los tres ejércitos y los tres nombres y de las 7.000 vidas. Sobrevivió al hundimiento del Bismarck donde ejercía de mascota. De los 2.200 tripulantes sólo se salvaron 114, 115 si se incluye al gato rescatado por un barco de guerra que cinco meses después fue hundido por un torpedo. El gato se salvó de nuevo y pasó a formar parte del equipo de un portaaviones, uno de los que acabó con el Bismarck, que a los 20 días acabó en el fondo del océano. Un equipo de socorro rescató a Sam flotando en una canasta y fue recibido como héroe por el mismo Churchill, que le concedió, no una medalla pero sí un tranquilo retiro en una residencia de marinos de Belfast donde vivió por fin en paz once largos años.

En contraste con la increíble y tierna historia del gato, la tremebunda de una bailarina judía polaca que improvisó un strip tease cuando la obligaron a desnudarse antes de pasar a la cámara de gas. Aprovechando el desconcierto de los soldados, arrebató la pistola a uno de ellos y mató a un par de sus verdugos.

Imagen del Submarino U-1206 referido en el libro de Juan Eslava 'La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos'.

Imagen del Submarino U-1206 referido en el libro de Juan Eslava ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’.

Como ejemplo de la obsesión tecnológica y a veces algo excesiva de los alemanes, Eslava Galán relata la peripecia del U-1.206, un submarino ultramoderno que debido precisamente a su sofisticación técnica se hundió al final de la guerra cuando su capitán tiró de la cadena del retrete. Una auténtica cagada germánica.

Eslava Galán dedica varios capítulos a la figura siniestra de Hitler y sus infames secuaces, desde su ascenso al poder a su anómala vida amorosa.

“Hitler era un tipo bastante vago”, comenta. “Hasta los 30 años no tuvo oficio ni beneficio estable, y se sabe que acudió a comedores sociales y albergues para pobres. Cuando empezó la  guerra se vio obligado a trabajar, se empeñó en dirigirla sin tener estudios militares y cometió bastantes fallos que fueron providenciales. Pensar en la posibilidad de que hubiera ganado es espeluznante”.

Los ingleses aportaron la determinación, los americanos los dólares y los materiales y los rusos la sangre. Con esta frase resume Eslava Galán la aportación de los respectivos aliados. “Sin los rusos la victoria hubiera sido imposible”, señala.

Portada de un libro anterior de Juan Eslava, 'El catolicismo explicado a las ovejas'. Editorial Planeta.

Portada de un libro anterior de Juan Eslava, ‘El catolicismo explicado a las ovejas’. Editorial Planeta.

España y Franco

¿Y España? Nuestro país estuvo presente a través de la División Azul, el comercio del wolframio o personajes novelescos como el espía Juan Pujol, alias Garbo, que fue condecorado por la Reina Isabel II en 1984.

“Al principio de la guerra Franco quiso apuntarse pero Hitler lo despreció”, explica Eslava Galán. “Tras la Batalla de Inglaterra, Hitler pasó al plan B, intentar tomar Gibraltar para ahogar el comercio británico, pero por entonces Franco recurrió a sus argucias de gallego y se escaqueó”.

¿Todavía queda algo por descubrir de la Segunda Guerra Mundial? “Tenemos un conocimiento bastante exacto de los hechos, pero se puede mejorar. Ahora están saliendo a la luz los archivos rusos y quedan por estudiar gran parte de los alemanes que los americanos trasladaron a su país”, concluye el veterano autor de ensayos transgresores, como ‘Una historia civil que no va a gustar a nadie’ o ‘El catolicismo explicado a las ovejas’, además de media docena de magníficas novelas históricas.

Portada del libro de Juan Eslava 'La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos'. Editorial Planeta.

Portada del libro de Juan Eslava ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’. Editorial Planeta.

Bel Carrasco

La UPV recupera revistas históricas de cine

Colección de revistas históricas de cine
Proyecto de digitalización
Equipo de investigadores, documentalistas e informáticos
Universitat Politècnica de València

Un proyecto desarrollado por investigadores, documentalistas e informáticos de la Universitat Politècnica de València ha permitido recuperar y poner a disposición de todo el público una valiosa colección de revistas históricas de cine, como Nosferatu, Vértigo, La Madriguera o Banda Aparte, entre otras.

Estas revistas, ya extintas, fueron editadas en papel a lo largo del siglo pasado. El equipo del proyecto -participan la Facultad de Bellas Artes, la Biblioteca y el Área de Sistemas de la Información y las Comunicaciones (ASIC) de la UPV- ha estado trabajando desde 2013 en su digitalización y posterior indexación para ponerlas a disposición pública desde RiuNet, el repositorio institucional de la UPV, donde ya se pueden consultar (riunet.upv.es).

Portada de Nuestro Cinema,  una de las revistas históricas de cine recuperada por la UPV. Imagen cortesía de la Universitat Politècnica de València.

Portada de Nuestro Cinema, una de las revistas históricas de cine recuperada por la UPV. Imagen cortesía de la Universitat Politècnica de València.

En total, se han recuperado más de 2.400 artículos, en un proyecto de gran valor en el ámbito de la preservación y divulgación del patrimonio cultural, en este caso, cinematográfico.

“Nuestro objetivo era recuperar un material de gran valor histórico, cuyo acceso se había convertido en una tarea casi imposible. Ahora, después de más de un año de trabajo, todos los artículos publicados en estas revistas que datan desde los años treinta pueden encontrarse en RiuNet, quedando al alcance, de forma abierta, de investigadores y demás personas interesadas en estos documentos que forman parte del patrimonio cultural español y que pueden servir de motor para abrir nuevas vías de trabajo en el campo de los estudios fílmicos”, destaca Fernando Canet, investigador principal del proyecto.

Portadas de algunas de las revistas históricas de cine recuperadas por la UPV. Imagen cortesía de la Universitat Politècnica de València.

Portadas de algunas de las revistas históricas de cine recuperadas por la UPV. Imagen cortesía de la Universitat Politècnica de València.

El trabajo se ha enmarcado en el proyecto ‘Estudio y análisis para el desarrollo de una red de conocimiento sobre estudios fílmicos a través de plataformas web 2.0’, dentro del Plan Nacional de I+D+i, financiado por  el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España.

En él han colaborado otras entidades como la Filmoteca de Culturarts IVAC (Instituto Valenciano del Audiovisual y la Cinematografía), la Filmoteca de Cataluña y Donostia Kultura, así como las editoriales Shangrila, Textos Aparte y El viejo topo.

 

Portadas de la revista 'Nosferatu', una de las publicaciones digitalizadas por el equipo de la UPV.

Portadas de la revista ‘Nosferatu’, una de las publicaciones digitalizadas por el equipo de la UPV. Imagen extraída de la red. 

Lo inédito de Benjamin sobre la fotografía

Sobre la fotografía. Walter Benjamin
Editorial Pre-Textos de Valencia
De venta en librerías

Eran reflexiones esparcidas por diferentes libros, revistas y periódicos. José Muñoz Millanes las ha traducido y reunido todas en un solo volumen que la editorial Pre-Textos acaba de publicar. Son las páginas que Walter Benjamin (1892-1940) dedicó al estudio de la fotografía que, por aquellos años, se abría paso en agrio combate con la pintura. “Los pintores han visto un rival en el aparato fotográfico. Han tratado de funcionar de distinta manera. El no hacer justicia a un logro importante de la humanidad tenía que terminar dando lugar a un comportamiento reaccionario de la una con la otra. Con el tiempo los pintores se han vuelto unos verdaderos ignorantes”, a juicio de Aragon y del que Benjamin se hace eco en el capítulo Carta de París. Pintura y fotografía.

Fotografía de Eugène Atjet. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Fotografía de Eugène Atjet. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Sobre la fotografía reúne algunas páginas inéditas, junto a otras más conocidas del filósofo alemán, como un extracto de su famoso librito La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Páginas en las que rastrea las huellas que va dejando la fotografía en tiempos de alzamientos vanguardistas y proclamas bélicas.

Siguiendo a Moholy-Nagy, apunta: “Los límites de la fotografía no se pueden predecir. En este campo todo es tan nuevo que hasta la búsqueda ya conduce a resultados creativos. La técnica es, obviamente, la que va abriendo el camino para ello. El analfabeto del futuro no será el inexperto en la escritura sino el desconocedor de la fotografía”.

Conmueve comprobar, en la era de Internet, lo que el propio Benjamin anticipaba como uno de los grandes descubrimientos técnicos. Descubrimiento que provocaba incluso ciertos rechazos. “Con todo el peso de su tosquedad se expresa aquí ese concepto filisteo del ‘arte’ al que toda consideración técnica es ajena y que se siente amenazado de muerte por la aparición provocadora de la nueva técnica”. Y una aparición que, como tal, igualmente prendaba. “La técnica más exacta puede conferir a sus productos un valor mágico que una imagen pintada ya nunca tendrá para nosotros”.

Candidato demócrata, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Candidato demócrata, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

De ahí que Walter Benjamin, además de seguirle el rastro al reguero que iba dejando tal maravilla técnica, se fijara en ese encantamiento de la imagen que mucho más tarde Roland Barthes recogiera en su “cámara lúcida”. Y es que algo del inconsciente se ponía en juego en la captación mecánica de aquellas imágenes. “Sólo gracias a ella [la cámara lenta, las ampliaciones] tenemos noticia de ese inconsciente óptico, igual que del inconsciente pulsional sólo sabemos gracias al psicoanálisis”. Y abunda poco después en ello: “Mundos de imágenes que habitan en lo minúsculo, lo suficientemente ocultos e interpretables como para haber hallado refugio en los sueños de la vigilia”.

Walter Benjamin va dejando testimonio en sus páginas del impacto provocado por la fotografía. “En el preciso instante en que Daguerre consiguió fijar las imágenes de la camera obscura, el técnico despidió a los pintores”. Y en ese repaso, el filósofo que terminó suicidándose en Port Bou, fija su atención en fotógrafos como Eugène Atget o August Sander por su detallista observación de la realidad. “No en vano se han comparado las fotografías de Atget con las del lugar del crimen”. A caballo entre la ciencia y el arte, Benjamin no deja de ocuparse en las páginas de Sobre la fotografía, de ese carácter ambivalente de la imagen, quizás reflejo de toda una época: “Nos ha nacido una máquina que a diario asombra nuestro pensamiento y llena de horror nuestros ojos”.

Pastelero, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Pastelero, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Salva Torres