Inversión matricial, en la Casa Bardín

Inversión Matricial. Do it yourself
de Alberto Santonja
Comisariada por Gabriel Songel González
Hasta el 21 de septiembre en la Casa Bardín
c/ San Fernando 44, Alicante

Con INVERSIÓN MATRICIAL, Alberto Santonja (Ibi, 1969) nos invita a participar de su reciente obra centrada en este doble sentido y juego de palabras. La inversión supondría la predisposición e invitación a ver los objetos cotidianos desde otra perspectiva más crítica y reflexiva de nuestros hábitos de consumo y hábitos de visualización de los mismos. Lo matricial es la referencia a los objetos pensados, proyectados y ejecutados para ser reproducidos en series cortas o tiradas masivas.

La trayectoria de Santonja ha estado siempre a caballo entre el Arte y el Diseño, entre la artesanía y la producción industrial, entre lo visual y lo icónico, y le ha permitido desarrollar puntos de encuentro entre todos los campos mencionados y cada obra que nos propone, ha supuesto una concreción de las múltiples contradicciones, dobles sentidos, iconos descontextualizados y cualquier observación de la vida cotidiana que le ha llevado a pararse, reflexionar y recrear el contrasentido que le ha producido.

De esta forma, podemos encontrar a lo largo de la exposición desde esculturas modeladas, a esculturas configuradas con objetos reciclados o descontextualizados, ready mades, autorretratos, instalaciones, moldes para series, y todo tipo de medio expresivo de sus observaciones. El lenguja común de todos ellos podríamos decir que es el lenguaje industrial, el aspecto de lo matricial para ser repetido masivamente. Por esta razón el autor se ha centrado en símbolos e iconos fácilmente reconocibles para el espectador, y así hacerlo partícipe de la observación y reflexión crítica.

INVERSON MATRICIAL 08

Dentro d elos lenguajes industriales utilzados cabría destacar el lenguaje del serctor juguetero, muy vivido por el entorno familiar y local del autor de la población de Iibi, conocida como cuna del sector juguetero en España. Pero no por ello debemos pensar que es una obra local. Todo lo contrario. La obra que nos presenta Alberto Santonja es un recorrido personal en lo conceptual, entre el arte y el diseño, y en lo geográfico, entre Iib y Valencia; y en lo experiencial en sus viajes y observaciones por el mundo.

De hecho, es una obra difícil de encasillar en una corriente concreta, porque va desde lo dadaista de los ready mades, al pop art usando iconos gráficos publicitarios, a las instalaciones povera, o a conceptos indusriales del Do it yourself, háztelo tú mismo. Es, por tanto, un lenguaj ecléctico más preocupado por provocar la concexión con el espectador que por encasillarse en una tendencia concreta.

Tenemos la ocasión de conocer a este artista polifacético a través de sus obras sobre la vida cotidiana, que nos invita a adoptar un punto de vista diferente al convencional que provoque la autocrítica o simplemente que nos hace fijarnos en detalles que, habitualmente, nos pasan desapercibidos.

INVERSIÓN MATRICIAL es una invitación a la observación y a la reflexión pero también a la diversión que deseamos nos haga pasar un rato interesante.

Gabriel Songel González

INVERSON MATRICIAL 03

Valencia, ciudad chocante

Valencia insólita, de Roberto Tortosa
Editorial Sargantana

La fachada más estrecha de Europa, la estación de tren más antigua de España, el primer hospital psiquiátrico que funcionó en el mundo, la segunda cúpula más grande de España. Muy pocos saben que estos lugares se encuentran en Valencia, enclaves pintorescos y curiosos, eclipsados por la riqueza de nuestro patrimonio histórico artístico. Las primeras piscinas de agua dulce y salada construidas en Europa, la vivienda con el primer caso de fenómenos paranormales documentado en España o un cementerio de la Corona Británica son otros aspectos chocantes dignos de mención.

En el libro ilustrado Valencia insólita (Editorial Sargantana) Roberto Tortosa propone un paseo por esta otra cara de la ciudad que va más allá de lo meramente raro y pintoresco para dar una visión diferente de la urbe.

Cares d'aigua, del libro Valencia insólita, de Roberto Tortosa. Imagen cortesía del autor.

Cares d’aigua, del libro Valencia insólita, de Roberto Tortosa. Imagen cortesía del autor.

Diseñador industrial de profesión, aunque a causa de la crisis tiene otro trabajo alimenticio, Tortosa pertenece a esa estirpe de cronistas espontáneos apasionados por la historia y el pasado del espacio donde viven. Fotógrafo y escritor, preside una asociación sobre cine y bandas sonoras y creo hace años una web, La Valencia insólita que fue el germen de este libro. Él mismo realizó 3.700 fotografías de las que seleccionó las 400 que ilustran el texto.

“De niño ya me gustaba perderme por el casco antiguo y descubrir rincones singulares”, recuerda. “La curiosidad inicial se fue transformando en afán de conocimiento y me dediqué a estudiar  y a documentar todos esos lugares que  llamaron mi la atención”.

Partiendo de una serie de enclaves que quería reflejar en el libro, ha desarrollado una labor de consulta de diversas fuentes bibliográficas en su colección particular,  fondos de la Biblioteca Valenciana o hemerotecas. En algunos casos concretos recibió asesoramiento de especialistas y en otros he tenido como guías personas que conocen en profundidad los sitios a visitar.

Casa del verdugo, del libro Valencia insólita, de Roberto Tortosa. Imagen cortesía del autor.

Casa del verdugo, del libro Valencia insólita, de Roberto Tortosa. Imagen cortesía del autor.

Joyas ocultas

“Existe una Valencia típica y tópica que aparece en las guías turísticas y otra dentro de ella que esconde lugares interesantes pero poco conocidos”, escribe Tortosa en la introducción. “Joyas arquitectónicas como el convento de Santo Domingo o el monasterio de la Trinidad no gozan del reconocimiento que merecen, espacios culturales como La Gallera o la capilla neobizantina de la Beneficencia”

Además de la fachada de la Plaza Lope de Vega, considerada la más estrecha de Europa, su libro incluye imágenes realmente inéditas, “como  la marquesina de la antigua estación de Aragón o el interior del depósito de aguas de Quart, que posiblemente es la primera vez que se muestran al público. Otros como algunos refugios antiaéreos, cementerios o elementos de señalización también resultan prácticamente inéditos”, señala.

Arco de tendetes, del libro Valencia insólita, de Roberto Tortosa. Imagen cortesía del autor.

Arco de tendetes, del libro Valencia insólita, de Roberto Tortosa. Imagen cortesía del autor.

El paseo que propone Tortosa se inicia en clave religiosa por las cruces de término, la Valencia Vicentina y las ermitas. Tras un repaso de las necrópolis, entre las que destaca el Cementerio protestante perteneciente a la Corona Británica, el recorrido prosigue por la ciudad industrial, ferroviaria y marítima, con un colofón dedicado a la ciudad como plató cinematográfico.

“Creo que el libro puede interesar desde el  estudioso del tema hasta al simple curioso”, comenta Tortosa. “Al intentar abarcar en el libro buena parte de los barrios y pedanías de la ciudad, a cualquier lector le será fácil  identificarse con aquellos lugares en donde vive o transita habitualmente”, concluye.

Refugio del colegio Jesús María. Imagen de Rubén Tortosa.

Refugio del colegio Jesús María, del libro Valencia insólita, de Roberto Tortosa. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Las Naves reúne 30 años de diseño valenciano

Tres décadas de diseño
Organizada por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana
Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Hasta el 5 de septiembre

Acercar y dar a conocer una parte de los treinta años de diseño gráfico e industrial en la Comunidad Valenciana a todos los públicos y poner en valor el talento y gran trabajo de los profesionales que viven y trabajan en la Comunitat Valenciana. Y hacerlo de una manera accesible, cercana, donde el visitante pudiera tocar, disfrutar y manipular cada uno de los diseños. Estos son dos de los principales objetivos de la exposición Tres décadas de diseño, una muestra organizada por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV) y comisariada por Marisa Gallén y Carmina Ibáñez, del estudio Gallén+Ibáñez.

Esta actividad, enmarcada dentro del programa #30ADCV, pretende reunir y mostrar algunas de las piezas más icónicas y representativas que han desarrollado durante estos años los diseñadores valencianos. La exposición, que se encuentra en Las Naves, ha sido prorrogada en las últimas semanas y se podrá visitar hasta el próximo 5 de septiembre.

La muestra presenta tres escenografías para las tres décadas de vida de la ADCV (1985-1995/1995-2005/2005-2015) y pretende reflejar el espíritu que dio personalidad formal a cada una de estas décadas a partir de escenografías configuradas con obras de los socios profesionales y empresas asociadas. “Queríamos mostrar una exposición donde convivieran con naturalidad las piezas de diseño, tanto gráfico como de producto, de los socios de la asociación en estos 30 años”, explica Carmina Ibáñez.

Una de las instalaciones de la exposición 'Tres décadas de diseño'. Imagen cortesía de Las Naves.

Una de las instalaciones de la exposición ‘Tres décadas de diseño’. Imagen cortesía de Las Naves.

“Para ello intentamos dar cabida al mayor número posible de piezas de los socios. Al tratarse de escenografías, las piezas debían ser armónicas entre sí y configurar ambientes habitables. Este peculiar concepto expositivo permite al visitante el contacto directo con el diseño ya que hemos orientado la puesta en escena para ser paladeada sin las restricciones habituales que impiden el acceso a las piezas y al disfrute de aquellos aspectos que van más allá de lo visual. En esta exposición se puede hojear un libro, sentarse en un sillón o abrir los cajones. De este modo el visitante puede analizar cómo el diseñador plantea un proyecto atendiendo a diferentes aspectos como la ergonomía, el confort, los valores táctiles de los materiales, la secuencia de un libro, etc”, destaca Marisa Gallén.

Tres décadas de diseño reúne algunas de las piezas más icónicas del diseño valenciano, como la estantería Literatura de Punt Mobles, el sillón Gong de José Juan Belda, la etiqueta del Premio Nacional Daniel Nebot para Maduresa (Bodega Celler del Roure), el primer cartel de Nude o el botijo La Siesta de Hector Serrano.

Sin embargo, hay muchas otras que no han podido estar presentes. “Al comisariar esta exposición nos hemos dado cuenta de que la historia del diseño valenciano se está perdiendo. Hay muchísimas piezas que fueron grandes protagonistas del diseño nacional e internacional de las cuáles quedan escasos ejemplares. Bien porque las empresas no guardan los muebles descatalogados o porque no ha habido una iniciativa pública para preservar ejemplares de estos diseños y los pocos ejemplares que quedan en manos privadas no se prestan por miedo a perderlos o estropearlos”, comenta Ibáñez.

Pasar un rato en esta muestra, sentarse en sus muebles, consultar sus libros, admirar sus carteles… es una manera de entender la evolución del diseño en estos años. “Durante los años 80 se produjo el boom del diseño español. Sin embargo, no existía en el mundo empresarial una cultura del proyecto, fue la administración pública la abanderada del diseño. La recién estrenada España democrática pretendía integrarse en Europa y el diseño se contempló como una herramienta imprescindible para conferir un plus de eficiencia e imaginación que le permitiera competir en el libre mercado. En esta década, el diseñador era visto como alguien más ligado a la moda o al arte y que o bien podía lanzarte a la fama con un producto estrella o te hundía la empresa con sus locas ideas creativas. En los 90, sobre todo tras la crisis del 93, se produjo un cambio hacia formas más contenidas y muchas empresas empezaron a contemplarlo como un elemento fundamental para su estrategia empresarial. Además, fue en esta década cuando se reguló la enseñanza del diseño”, subraya Gallén, que del 85 al 91 vivió uno de los momentos más estimulantes de la explosión del diseño valenciano en el colectivo La Nave.

Una de las instalaciones de la exposición 'Tres décadas de diseño'. Imagen cortesía de Las Naves.

Una de las instalaciones de la exposición ‘Tres décadas de diseño’. Imagen cortesía de Las Naves.

Para Nacho Lavernia, socio fundador y presidente de la asociación durante los años 1992-1996: “Se vivía con la sensación de que todo estaba por hacer. De que estábamos construyendo algo, haciendo país. Era un momento estimulante, lleno de ilusión y muy propicio al esfuerzo colectivo. La administración pública tenía ideas y estrategias para modernizar el tejido productivo valenciano. Y en este contexto la Asociación era una herramienta importante de su política industrial. Lo sabíamos y queríamos aprovecharlo porque estar juntos nos parecía importante.” De esta década son piezas tan representativas como la Lámpara Tauré de Eduardo Albors, la Vajilla Aymara de Pepe Gimeno, el cartel Franchise to Spain de Paco Bascuñán o la ya mencionada estantería Literatura de Vicent Martínez.

A partir de la segunda década (1995-2005) el diseño ha entrado a formar parte de la cultura empresarial y será la demanda industrial la que absorba la mayor parte de los esfuerzos reemplazando a la administración pública en la promoción del diseño. Para Mac Diego, presidente de la asociación entre los años 2001-2005, “el ordenador es una herramienta de trabajo imprescindible y la llave de acceso, con un sólo clik, a toda la cultura visual mundial”. De estos años encontramos piezas firmadas por CuldeSac, Ximo Roca, Carlos Tíscar, Miguel Herránz, Sandra Figuerola + Marisa Gallén, Paco Bascuñán, Ramón Pérez, Mac Diego, Pepe Gimeno, Vicente Gallega, Juan Martínez Estudio, Juan Nava, Didac Ballester o Ibán Ramón.

Hasta llegar a su época más reciente, marcada según Kike Correcher (presidente de la asociación entre los años 2005-2006) por dos fenómenos: “El positivo empuje de una nueva generación de profesionales con una visión mucho más global, y el negativo advenimiento de una crisis económica que dura hasta nuestros días”. Para Marisa Gallén, “la generación fundacional ha demostrado en su madurez un gran nivel profesional, ha logrado situar el diseño valenciano en el panorama nacional e internacional y, en su labor docente, ha contribuido a formar a la segunda generación. Por primera vez tenemos dos generaciones de diseñadores trabajando simultáneamente y con un alto grado de compromiso con la profesión”, concluye.

De esta última etapa encontramos proyectos de estudios tan consolidados como Lavernia & Cienfuegos, Pepe Gimeno, Gallén+Ibáñez, Carlos Tíscar… y, además, nuevos proyectos de diseñadores más jóvenes que despuntan por su talento tanto a nivel nacional como internacional. Ejemplos como Yonoh, Odosdesign, Inma Bermúdez, Borja García, Nueve Estudio, Estudio Merienda, Pixelarte, Yinsen, Luis Eslava, Menta y muchos otros que han posicionado a Valencia como una de las capitales del diseño.

En definitiva, una muestra donde el visitante está invitado a pasar, ver y tocar, y sobretodo a disfrutar de la exposición desde el respeto a las obras expuestas. La exposición, realizada en colaboración con  Las Naves, se inauguró el 28 de mayo, y está producida por Ricardo Alcaide y patrocinada por la Fundación Banco Sabadell.  Además contó con las colaboraciones de Finsa, OTH y Turia como cerveza oficial. En ella, también se podrá visionar un video que complementará virtualmente esta retrospectiva del diseño valenciano.

 

Néstor Basterretxea fallece muy a su pesar

Fallece Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924 – Hondarribia, 2014)
Escultor, pintor y cineasta vasco

Néstor Basterretxea Arzadun, escultor, pintor y director de cine, falleció el pasado sábado 12 de julio en su casa de Hondarribia (Gipuzkoa), a los 90 años de edad. Basterretxea nació en Bermeo (Bizkaia) y en 1936 se exilió junto con su familia, primero a Casablanca y luego a Argentina, según recoge Europa Press tras la noticia de su fallecimiento. En 1952 regresó a España y ganó el concurso para la realización de las pinturas murales de la cripta de la basílica de Arantzazu, en Oñate. Allí entró en contacto con el escultor Jorge Oteiza.

A finales de la década de los cincuenta formó parte de los grupos de vanguardia más importantes del campo creativo español: el Equipo 57 y el grupo Gaur, con Oteiza, Chillida, Mendiburu, Ruiz Balerdi, Amable Arias o Sistiaga, entre otros. A partir de 1963, y durante diez años, desarrolló su trabajo en el campo del diseño industrial, sobre todo en la decoración de hoteles y diseño de muebles. También practicó la fotografía experimental e hizo una exposición en Bilbao en 1969.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

En 1982, una escultura suya, que representaba un árbol de siete ramas, resultó ganadora en el concurso de ideas, convocado por el Parlamento vasco, para presidir el hemiciclo. En septiembre de 1987 realizó su primera exposición individual en Madrid, en el Museo Español de Arte Contemporáneo. La antología, que constaba de 140 piezas, entre esculturas, pinturas, dibujos y collages, recogía distintas épocas de su actividad.

En 1988 se inauguró su obra Paloma por la Paz, de siete metros de alta por nueve de ancha, que se instaló en el paseo de Zurriola de San Sebastián, cerca del estadio de Anoeta. Otra obra suya, Monumento al pastor vasco, se encuentra instalada en la localidad de Reno, en el estado norteamericano de Atlanta. Además de la escultura y la pintura, también ha realizado cine, con cortometrajes como Operación H (1963), Pelotari (1964), y Alquézar, retablo de pasión (1965), y el largometraje Ama Lur – Tierra Madre (1966), además de varios documentales.

En Valencia, la galería Alba Cabrera fue quien se encargó de difundir su obra con dos singulares exposiciones. Su responsable, Graciela Devincenzi, lo recuerda como un artista «de una gran honestidad», al que la muerte le incomodaba «por absurda, debido a las muchas cosas que todavía le quedaban por hacer», según recuerda la galerista, que sentía un «profundo afecto» por el escultor vasco.

En MAKMA le dedicamos un artículo con motivo de su exposición antológica en el Museo de Bellas Artes de Bilbao el pasado año. Ésta es la reseña publicada acerca de su obra y su persona, que volvemos a editar a modo de homenaje.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924) tiene los pies en el suelo, pero la cabeza siempre en otros sitios. Siendo nacionalista vasco, proyecta sus casi 90 años tan lejos como le da su fértil imaginación cosmopolita. Como él mismo ha dicho en más de una ocasión, pertenecer a una tierra no es un obstáculo, sino el punto desde el que partir hacia otros lugares. De hecho, su serie sobre Cosmogonía Vasca bien pudiera ser el lugar común de los mitos que otros pueblos abrazan. Formas particulares para transmitir sentimientos universales.

De ahí lo apropiado del título de la exposición antológica que le dedica el Museo de Bellas Artes de Bilbao: Néstor Basterretxea. Forma y Universo. Se trata de la retrospectiva más completa celebrada hasta la fecha de la obra del pintor y escultor vasco. Bueno, pintor, escultor y muchas cosas más, como lo demuestra la propia antológica, que repasa 60 años de trayectoria dividida en apartados que vienen a dar testimonio de la inquietud del artista.

De su interés temprano por la arquitectura y el urbanismo, pasamos a la pintura, el diseño industrial, los fotomontajes, su Serie Cosmogónica vasca y sus correlativas esculturas policromadas sobre culturas precolombinas. Además de los carteles, obra gráfica, volumetrías e incluso el cine. No había disciplina artística en la que Basterretxea no picara, atraído por las posibilidades creativas que cada medio rendía a su fértil imaginación. Cada apartado por separado hunde sus raíces en la capacidad expresiva del artista para sembrar en terrenos dispares. Terrenos que, sin embargo, acaban unidos por la línea de puntos del mapa universal que Basterretxea crea a partir de esa línea quebrada que él descubrió investigando sobre el plano.

Más de 200 piezas dan fe de esa forma singular de tratar la línea, hasta convertirla en trasunto universal. El Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que Basterretxea ha donado ya un buen puñado de obras fruto de su vinculación emocional con el museo, despliega en una de sus salas ese universo del artista vasco, propiciando que se vea en un solo plano la multitud de formas que adopta su plástica imaginación.

Sorprendentes sus esculturas mitológicas, al igual que sus volumetrías, con esa Atlántida proyectada como museo de las ciencias para la central nuclear de Lemoiz. En esta línea, sorprenden igualmente sus fotomontajes: esculturas ubicadas en contextos imaginarios (ruinas románticas, jardines barrocos o selvas amazónicas). Y es que Basterretxea, con los pies siempre en tierra vasca, no ha parado de imaginarse otros mundos distantes que, siguiendo al poeta francés Paul Éluard, se hallaban en cualquier caso dentro del suyo. Un artista, pues, de las raíces al tallo.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

Salva Torres

Ikea alterado

Galería Valle Ortí. Valencia.

Inauguración: jueves 24 de enero,  a las 20.00 horas.

Hasta el 1 de marzo

Some Assembly Required es una nueva serie de cinco esculturas hechas a partir de alterar (o «hackear») productos de IKEA. Esta serie está inspirada en la exposición de la OBMOKHU (Sociedad de jóvenes artistas) de Moscú en mayo de 1921, particularmente, en las formas espaciales de los constructivistas rusos, los hermanos Georgii y Vladimir Stenberg. En esta exhibición se sentaron los principios del manifiesto constructivista.

Con este proyecto, Jeff Carter continúa y expande su investigación dentro de la compleja relación entre los primeros años de las vanguardias modernas del siglo XX y el contemporáneo «Consumidor del modernismo» de IKEA.

En proyectos anteriores, Jeff Carter exploró la relación entre los productos de IKEA y la Bauhaus (1919 – 1933). El marketing global de IKEA de nociones idealistas modernas de la democratización, vivir rodeado de diseño, y el uso de materiales baratos de duración limitada, son ideas que abrazan y rechazan los principios fundamentales de la ideología modernista, como lo imaginó el fundador de la Bauhaus Walter Gropius.

Jeff Carter está interesado en la tensión entre lo filosófico y lo práctico manifestada en la fabricación y el consumo de los diseños de IKEA. En sus trabajos transforma estos productos banales del día a día, en esculturas con trasfondo histórico, valor estético, e ironía.

El término «Constructivismo» fue originalmente utilizado para describir piezas de arte en tres dimensiones, y fue asociado a la productividad industrial y tecnológica. Tanto los constructivistas como los miembros de la Bauhaus vieron el arte y el diseño como catalizadores de la reforma social, y ambos abogaron por la integración del arte y la industria tecnológica.

Las «construcciones» en tres dimensiones de los hermanos Stenberg que fueron expuestas en Moscú en enero de 1922 se perdieron, y se presume que se destruyeron; sólo quedan documentadas en unas pocas fotografías tomadas en la exposición. Esas fotografías son las que Jeff Carter utilizó como referente para la construcción de las piezas que presenta en Some Assembly Required.