Ibéricas, con un par

Festival Octubre Dones
SGAE
C / Blanquerías, 6. Valencia
Del 19 al 28 de octubre de 2015

La creatividad no distingue entre ambos sexos, pero a la hora de vivir de sus creaciones, las mujeres lo tienen mucho más difícil que los hombres. Recientemente, las actrices denunciaban que cobran un 40% menos que los actores y es notable la diferencia entre el número de directoras y directores, tanto de cine como de teatro. La literatura es posiblemente uno de los ámbitos artísticos en el que menos se nota esa discriminación generalizada en todos los sectores.

Cartel del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Cartel del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Visibilizar las obras de las mujeres creadoras es el objetivo del festival Octubre Dones, organizado por Dones en Art, que cumple este año su décima edición. Lo celebra abriendo las fronteras a la participación de colectivos de distintos puntos de la Península Ibérica Iberoamérica y Guinea. Bajo el lema Ibéricas, se celebra en la Sala SGAE, entre el 19 y el 28 de octubre.

“Hasta ahora, Octubre Dones se centraba en mostrar las creaciones de mujeres de la Comunidad Valenciana”, dice Antonia Bueno, presidenta de la asociación Dones en Art. “En esta edición especial queremos dar un paso más y organizar una muestra de mujeres de toda la Península Ibérica, también de Iberoamérica y de otras cultura hermanas, como la de Guinea”.

Labirinto de amor e morte. Imagen cortesía de Dones en Art.

Labirinto de amor e morte. Fafe Cidade das Artes de Portugal. Imagen cortesía de Dones en Art.

¿Por qué Ibéricas? “La arqueología revela la importancia en la antigua Iberia de la mujer en los ritos de paso, matrimonio, muerte, así como su papel de esposa, madre, sacerdotisa, oferente, agricultora, tejedora, alfarera, danzarina. ¿Por qué no, compositora, escultora, pintora, epigrafista?”

El programa del festival, de corte multidisciplinar incluye música, teatro, audiovisual, danzas populares, etcétera. Intervienen creadoras de Cuba, Guinea, Bolivia, Portugal y España, entre otras procedencias. La coordinación del evento ha corrido a cargo de Stella Manaut, Ana Millás y Antonia Bueno.

Octubre Dones surgió en 2006 con un doble objetivo: “Dar visibilidad a las creadoras contemporáneas y, por otro lado, recuperar la memoria histórica de aquellas mujeres que nos precedieron y cuyo trabajo no ha sido suficientemente reconocido”, señala Bueno. “Es decir, contemporaneidad y memoria. En esta edición queremos ofrecer una serie de manifestaciones culturales que nos acerquen al universo femenino, como protagonistas del arte en nuestra sociedad”.

Programa del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Programa del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Dones en Art

La asociación DonesenArt se plantea  la construcción de un espacio vivo de creación e investigación escénica y social dirigido por mujeres. Su objetivo es fomentar la difusión de sus iniciativas y producciones, promover la igualdad de oportunidades en las Artes Escénicas, luchar contra las prácticas discriminatorias respecto a las mujeres, en coherencia con la legislación europea y los derechos fundamentales recogidos en el tratado constitucional. La asociación trabaja para articular una red de comunicación e intercambio que facilite el conocimiento y comprensión de formas escénicas diversas generadas por mujeres creadoras de realidades ideológicas y sociales diferentes, fomentando así la interculturalidad y la interacción entre las creadoras y la sociedad.

La novia del viento. Dones en Art.

La novia del viento. Ábrego Teatro de Cantabria. Imagen cortesía de Dones en Art.

Bel Carrasco

Iguales pero menos

IX Edición de Cortos por la Igualdad
Sala Rialto
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 14 de octubre de 2015, a las 20.00h

En la lucha por la igualdad de géneros en Occidente se han obtenido bastantes victorias, pero quedan todavía muchos combates por librar. Erradicar por completo la violencia sexista, la discriminación salarial que padece la mujer y su dificultad para acceder a puestos de poder y responsabilidad. También liberarle del peso de las tareas domésticas y familiares que suele recaer sobre sus hombros.

Visibilizar ese tipo de situaciones  es el objetivo de Cortos por la Igualdad, un certamen de cortometrajes organizado por la Asociación por la Coeducación con apoyo de CulturArts y la Universitat de València.  Un DVD colectivo que reúne los cinco títulos ganadores se presenta el 14 de octubre, a las 20 horas, en el Rialto. La falta de apoyo a los directores noveles se pone de manifiesto en la gran cantidad de obras presentadas, casi 300 entre las que se seleccionaron 164 títulos.

Fotograma de Superhéroes. Imagen cortesía de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de Superhéroes, de Natxo Alapont y Abdelatif Hwidar. Imagen cortesía de Cortos por la Igualdad.

Los tres cortometrajes ganadores de esta  IX edición de Cortos por la Igualdad son: Silencios, de Jesús Méndez; Diana en la red de Fundación Tus Ojos, con guión de  Cristina Linares; y La Petite fille, de Guillermo Alcalá-Santaella Lloréns. El jurado concedió una mención especial a Superhéroes, de Natxo Alapont y Abdelatif Hwidar y a Maeve, de Iván Albacete, un corto de animación premiado también por CulturArts por su interés cinematográfico.

La veterana actriz Marisa Paredes es la protagonista de Silencios que aborda el espinoso tema del maltrato y el silencio cómplice en torno a la víctima. “No puedo concebir el arte como algo neutro”, dice su director Jesús Méndez. “Mi manera de entender el cine es el compromiso social. Escribo sobre aquello que me incomoda o me molesta y había llegado el momento de indagar sobre la violencia de género, y el mundo que rodea a la víctima y al verdugo. Sobre el silencio que cohabita con el miedo y con el dolor. Había visto varios proyectos relacionado con la violencia de género, pero ninguno abordaba el entorno más próximo. Me interesaba mostrar las razones que llevan a un testigo a mirar hacia otro lado cuando presencia un acto violento. Para ello, dimos el punto de vista de la madre del agresor, puesto que entendíamos que el conflicto sería mucho más rico. Ya que los medios técnicos y económicos eran muy limitados, hicimos un ejercicio de estilo. Todo sucede en una única estancia, con tan solo una actriz».

Implicar a Paredes fue sencillo. “Nos pusimos en contacto con su representante y le gustó el proyecto”, cuenta Méndez. “Ha sido un lujo trabajar con ella, tanto a nivel artístico como humano. Marisa ha sido todo generosidad y profesionalidad, hemos aprendido muchísimo de ella e hizo que todo el rodaje fluyera de una manera mágica”.

Fotograma de Maeve. Imagen cortesía de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de Maeve, de Iván Albacete. Imagen cortesía de Cortos por la Igualdad.

Diana en la red plantea el tema de la violencia machista que sufren las adolescentes a través de las nuevas tecnologías y La Petite fille muestra la relación entre una abuela y su nieta que sueña con ser aviadora. Superhéroes es una original reflexión sobre la conciliación familiar y el valor que merece el trabajo femenino, y Maeve, con imágenes muy sugestivas, ahonda en cómo el machismo se transmite e implanta también en la mente de algunas mujeres.

Mujer y audiovisual

La selección de 2015  evidencia varias paradojas muy significativas, señalan los organizadores. «Por ejemplo, que el título de uno de los cortos, Superhéroes, cuando habla de una mujer use el masculino plural nos recuerda lo lejos que estamos de un lenguaje no sexista”, dice Paqui Méndez, directora del certamen.

“También es muy revelador que la mayoría de cortos están dirigidos por hombres, reflejo  de la falta de medidas de acción positivas que ayuden a paliar la enorme discriminación que padecen las mujeres del sector audiovisual. Los directores están mejor situados en la industria y por tanto más capacitados para ofrecer más productos y de mejor factura”.

Aunque cada vez son más las mujeres que se ponen detrás de la cámara, siguen siendo mayoritarios los hombres en las producciones audiovisuales, situación repetidamente denunciada por Cima (Asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales). Cima lucha por la igualdad de oportunidades en acceso a puestos de dirección y decisión, por una imagen no sesgada y más real de la mujer en los medios y por promover la presencia paritaria en las áreas públicas del sector.

Marisa Paredes en un fotograma de Silencios. Cortesía de Cortos por la Igualdad.

Marisa Paredes en un fotograma de Silencios, de Jesús Méndez. Cortesía de Cortos por la Igualdad.

Bel Carrasco

Raíces rebeldes del rock

Young Americans. La cultura del rock 1951-1965, de Alejandro Lillo y Justo Serna
Punto de Vista Editores

Justo Serna y Alejandro Lillo pertenecen a distintas generaciones. Uno nació en 1959, el otro en 1977, ambos son licenciados en Historia Contemporánea de la Universitat de València, doctor y doctorando, respectivamente. Juntos han creado la plataforma Serna&Lillo Asociados y puesto en marcha el proyecto  CoolTure, cuyo objetivo es producir análisis culturales que permitan a la gente entender mejor el mundo en el que vivimos en un estilo ágil y ameno. Uno de los frutos de esta asociación es ‘Young Americans. La cultura del rock, 1951-1965’ (Punto de Vista Editores), un viaje a las raíces rebeldes de esta música,  nacida en la próspera América de Kennedy, la guerra fría y la carrera espacial.

“En este libro contamos una historia sobre los reclamos de una sociedad de consumo y la publicidad de un capitalismo doméstico”, dice Lillo. “Pero también de una rebeldía, la oposición de los jóvenes, el malestar de unos muchachos que hicieron del rock su afirmación. Analizamos una sociedad que hizo del derroche y de la juventud su gloria”.

Serna y Lillo se aproximan a ese mundo sin pretender exhumarlo. “No obramos como eruditos y dejamos, deliberadamente, cosas sin tratar. Mostramos y sugerimos, exponemos y revelamos. Lo que fue portada tapó a la vez la discriminación, la pobreza, lo feo, lo viejo. La televisión recreaba y multiplicaba las posibilidades de aquella sociedad. La música retenía y difundía.  El rock no sólo era sexo. Era deseo, expectativa, mezcla y porvenir. Los jóvenes lo querían todo y lo esperaban todo. Únicamente faltaba su cumplimiento”.

Portada del libro de Alejandro Lillo y Justo Serna, durante un acto de presentación. Fotografía: Gonzalo Moreno.

Portada del libro de Alejandro Lillo y Justo Serna, durante un acto de presentación. Fotografía: Gonzalo Moreno.

Conciencia generacional

El surgimiento de los jóvenes como grupo diferenciado de los adultos fue un proceso lento que tuvo su punto de inflexión en los Estados Unidos de los cincuenta a causa de distintos factores. “Por esa época los jóvenes se saben diferentes”, señala Lillo. “Comparten tiempo en el colegio y en la universidad, tienen dinero para gastar debido a la buena situación económica de sus padres, y lo demuestran. Principalmente, uniformándose, vistiéndose de manera similar -cazadoras de cuero, gorras, pantalones vaqueros, tupés-, diferenciándose del estilo de los adultos. Critican el mundo de sus mayores con descaro y rompen las reglas establecidas. La sociedad norteamericana de la época era muy conservadora, muy mojigata, muy reprimida. Los jóvenes no quieren formar parte de un mundo que perciben como hipócrita y falso. Necesitan liberarse, expresar lo que sienten, decidir sobre sus propias vidas”.

El rock´n´roll es la música que aglutina las aspiraciones y canaliza  el malestar y la insatisfacción de los jóvenes. Elvis Presley, Eddie Cochran, Chuck Berry, Little Richard y tantos otros ídolos expresan a través de sus canciones los anhelos de su generación. “Los chicos y chicas se identifican con su música”, apunta Lillo. “Por fin alguien les entiende, por fin alguien expresa lo que ellos sienten pero no son capaces de verbalizar. Pero ese es un éxito que sólo puede llegar con la sociedad del bienestar. Elvis vuelve locos a más de 70 millones de adolescentes sólo cuando en todos los hogares de Estados Unidos hay una televisión y todos pueden verlo cantando y moviendo las caderas. Para los adultos era una obscenidad; para los jóvenes, una liberación”.

Música comprometida

¿El rock de hoy día mantiene todavía su fibra rebelde? “Es una pregunta difícil de contestar”, responde Lillo. “Creo que la música siempre tendrá algo de revolucionaria, de rebelde e inconformista, con independencia de su estilo. Hay una cierta domesticación del rock, sí, pero también hay espacios de fricción, de conflicto. El sistema capitalista asimila con relativa facilidad los movimientos contestatarios. Sin embargo, en la música sigue existiendo, en algunos ámbitos, una fuerte resistencia a determinadas prácticas, a determinados comportamientos del mundo adulto que resultan criticables o inadmisibles. Lo que está pasando en España durante estos años de crisis es significativo. Los músicos se posicionan. Muchos de ellos también dan la cara. Como hicieron otros durante la transición. Eso es algo que necesitamos y que es muy de agradecer”.

Justo Serna y Alejandro Lillo se conocieron fuera del ámbito académico y poco a poco descubrieron que tenían muchos intereses comunes. “Compartíamos la pasión por el cine, por la literatura, por la música y por la historia, claro”, dice Lillo. “Descubrimos también que nuestros diagnósticos, que nuestras opiniones y pareceres también eran similares, que nuestra forma de entender el oficio de historiador y de abordar el estudio de la cultura eran coincidentes y enriquecedoras. Se nos hizo difícil desaprovechar la oportunidad de trabajar juntos”, concluye este joven historiador valenciano.

Justo Serna y Alejandro Lillo firmando ejemplares de su libro. Fotografía: Gonzalo Moreno.

Justo Serna y Alejandro Lillo firmando ejemplares de su libro. Fotografía: Gonzalo Moreno.

Bel Carrasco

La ciencia también es cosa de mujeres

Rompiendo barreras. Mujeres y ciencias
Comisariado: María Carmen San Julián y Natalia Torres
Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero
Palau de Cerveró de la Universitat de Valéncia
Plaça de Cisneros, 4. Valencia
Hasta el 9 de enero de 2015

Para que la corrección política no convierta este tipo de exposiciones en un afirmativo cabeceo de incredulidad (¿cómo es posible que tal cosa suceda?), habría que seguirle el rastro a Zygmunt Bauman cuando se puso a analizar el fenómeno del Holocausto. De manera que, como expresó el sociólogo, “el examen de las culpas” no disfrace la “investigación sobre las causas”. Que la sociedad patriarcal sea culpable de buena parte de la discriminación de la mujer resulta, a estas alturas, insuficiente a la hora de abordar tal fenómeno. Salvo que lo que pretendamos sea levantar una venda para poner otra.

Una de las citas recogidas en el 'túnel de tópicos sexistas' de la exposición 'Trencant barrees. Dones i ciències' que acoge el Palau de Cerveró.

Una de las citas recogidas en el ‘túnel de tópicos sexistas’ de la exposición ‘Trencant barreres. Dones i ciències’ que acoge el Palau de Cerveró.

Valga la exposición ‘Trencant barreres. Dones i ciències’ como recordatorio de un hecho palmario: el silencio en torno a la gran contribución de las mujeres al progreso de las ciencias y la tecnología. Pero se hace ya necesario, cuando proliferan las muestras de desagravio, transformar el victimismo en análisis más profundos acerca de las múltiples causas que lo fundamentan. De no hacerlo así, caeremos en la complaciente empatía. Algo que mujeres como Marie Curie, Hannah Arendt, María Zambrano, Grace Murray Hopper, Barbara McClintock o Mary Wollstonecraft no perdonarían.

Y no digamos nada si hablamos de James Miranda Stuart Barry, cirujano del ejército británico, cuya autopsia reveló que en realidad era Margaret Ann Bulkley (1795-1865), que se hizo pasar por hombre para poder ingresar en la universidad, su gran sueño. Su lucha, como la de otras muchas mujeres que aparecen en la exposición del Palau de Cerveró, perdería fuerza si la rebajamos al complaciente recordatorio en lugar de, como hicieron ellas mismas, reivindicar la pasión por el conocimiento.

Fotografía de Rita Levi-Montalcini, sonriente, en la exposición 'Trencant barrees. Dones i ciències' que acoge el Palau de Cerveró.

Fotografía de Rita Levi-Montalcini, sonriente, en la exposición ‘Trencant barrees. Dones i ciències’ que acoge el Palau de Cerveró.

La exposición ‘Rompiendo barreras. Mujeres y ciencias’, comisariada por Carmen San Julián y Natalia Torres, se hace eco de las numerosas mujeres que dejaron su huella en la ciencia. Y lo hace al modo de un paseo repleto de dificultades, las mismas que las propias mujeres debieron en su día sortear. Así, el espectador avanzará por entre una serie de barreras o instalaciones, para ir abriéndose camino de las oscuras frases pronunciadas contra las mujeres a la rotunda claridad de sus trayectorias profesionales. Fotografías y paneles que revelan el sobresaliente papel de esas mujeres en el terreno de la ciencia.

En el “túnel de tópicos sexistas”, según expresión de las comisarias, se pueden leer frases como ésta: “La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido, aunque agradable y gracioso” (Erasmo de Rotterdam), o el más coloquial “Eso es cosa de mujeres”. Brigitte Bardot, quien sabe si espoleada por esos tópicos, contraatacó en su día de esta manera: “Cuanto más conozco a los hombres, más me gusta mi perro”.

Instalación con prendas y objetos patentados por mujeres, con video al fondo, en la exposición 'Trencant barrees. Dones i ciències', que acoge el Palau de Cerveró.

Instalación con prendas y objetos patentados por mujeres, con video al fondo, en la exposición ‘Trencant barreres. Dones i ciències’, que acoge el Palau de Cerveró.

Tras el túnel oscuro de los comentarios despreciables, la exposición se abre a un bosque de imágenes que cuelgan como frutos de esa ciencia desarrollada por mujeres. Entre las fotografías, destacan las de Rita Levi-Montalcini, Nobel de Medicina, Hedy Lamarr, reconocida como actriz pero menos conocida por su faceta como ingeniera, Hipathia de Alejandría, una de las primera matemáticas, o las citadas Barbara McClintock, que descubrió el primer mapa genético del maíz, Marie Curie, dos veces Premio Nobel por sus contribuciones en física y matemáticas, Hannah Arendt y Simone Weil, como destacadas filósofas.

En la instalación de objetos colgantes, el espectador descubrirá las sorprendentes patentes del sujetador moderno obra de Mary Phelps, del limpiaparabrisas, inventado por Mary Anderson, del pañal desechable de Marion Donovan o del corrector líquido Liquid Paper que patentó Bette Nesmith, por citar algunos de los hallazgos. ‘Rompiendo barreras’ se completa con un audiovisual y un taller didáctico que sirven para hacer memoria del largo y tortuoso camino recorrido. Una muestra impulsada por la Universitat de Valéncia y el CSIC, en la que supone la última colaboración entre ambas entidades en el Palau de Cerveró.

Hedy Lamarr, que además de actriz fue ingeniera, en la exposición 'Trencant barreres. Dones i ciències' que acoge el Palau de Cerveró de la Universitat de València.

Fotografía de Hedy Lamarr, que además de actriz fue ingeniera, en la exposición ‘Trencant barreres. Dones i ciències’ que acoge el Palau de Cerveró de la Universitat de València.

Salva Torres

Los artistas valencianos van al Defensor del Pueblo

El 19 de abril de 2013 la asociación Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC) remitió una carta al Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo de la Comunitat Valenciana), que fue admitida a trámite el pasado 5 de mayo.
La carta denuncia el trato discriminatorio y de desigualdad a los artistas que trabajan para aportar contenidos a los diversos centros y salas de exposiciones dependientes de las instituciones públicas valencianas.

Mientras todos y cada uno de los agentes implicados en cualquier proyecto expositivo reciben una remuneración por su trabajo, desde la plantilla del museo, los vigilantes, transportistas, electricistas, montadores, diseñadores gráficos, etc., resulta inconcebible que no se contemple la remuneración a los artistas por ninguno de los conceptos posibles, como podrían ser los derechos de comunicación pública derivados de la cesión de obra para su exposición. Sin los artistas y el resultado de sus procesos de investigación y creación están de más el resto de agentes, trabajadores e infraestructuras.

La carta dirigida al Síndic de Greuges está apoyada con diversos documentos que demuestran que no es una práctica legal ni habitual el modo de proceder de estas instituciones, pues tienen la responsabilidad de velar y hacer sostenible el tejido cultural valenciano, así como mantener unos niveles de profesionalidad y rigor en el trato laboral con los mismos.

AVVAC denuncia una situación que considera de absoluta desigualdad y discriminación, que se da en la Comunitat Valenciana con particular gravedad y prolongación en el tiempo.

Carta al Defensor del Pueblo

Mujeres a la vista

Marina Anaya y Natividad Navalón. Festival Miradas de Mujeres

Alba Cabrera y Punto

C/ Félix Pizcueta, 20 y Avda. Barón de Cárcer, 37. Valencia

Hasta principios de mayo

Es, sobre todo, “una llamada de atención”. Más que una queja. Y, desde luego, “ningún llanto” de por medio. En todo caso, el “trabajo ímprobo” por “dar visibilidad al trabajo de las profesionales de las artes visuales”. Así se presenta el Festival Miradas de Mujeres. Y así lo hace su directora Mareta Espinosa, en la segunda edición del certamen. Nació en Madrid, pero este año se ha extendido al resto de España. Un total de 13 comunidades autónomas participan en el evento. Las galerías Alba Cabrera y Punto son las únicas valencianas. Marina Anaya y Natividad Navalón, sus artistas visibles.

“Casi el 90% de las matriculadas en Humanidades son mujeres. ¿Por qué luego sólo hay un 17% de exposiciones realizadas por mujeres?”, se pregunta Mareta. Y halla dos respuestas posibles: “Porque, aunque parezca increíble, en 2013 todavía hay discriminación”, y porque hablamos de “una cosa casi cultural”. Es decir, que más allá de la discriminación, hay también un caldo de cultivo que favorece la presencia masculina en los espacios públicos y privados. Lo primero se combate con festivales como el que dirige Mareta Espinosa. Para lo segundo se requiere del concurso de antropólogos, sociólogos y psicoanalistas.

El Festival Miradas de Mujeres nace con la vocación de poner en su justo lugar a las artistas visuales. “El día que no haga falta un festival como éste, es que habremos logrado la normalidad”, subraya Mareta. Más de 800 profesionales participarán en las exposiciones, conferencias y talleres previstos en 195 centros de arte de toda España. De manera que, hasta que esa normalidad se alcance, hay festival para rato. Y marzo y abril serán sus meses de referencia. En Valencia, esas miradas femeninas se concentran en dos únicos espacios privados (Alba Cabrera y Punto). También participan dos espacios públicos: el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y Las Cigarreras.

ALBA CABRERA: MARINA ANAYA

Graciela Devincenzi, responsable de Alba Cabrera, tiene claro que “hay que hacer espacio a las mujeres para que se expresen, porque no tienen la misma visibilidad”. En su caso apuesta por Marina Anaya. Y lo hace con un conjunto de dibujos y esculturas que vienen a expresar el carácter íntimo de la artista, al tiempo que engarza con el espíritu mismo del Festival Miradas de Mujeres. Hay espíritu viajero en la obra de Marina, bandadas de pájaros y libertad, mucha libertad Por donde pasa el viento, título harto elocuente de la exposición.

En los dibujos manda el color naranja, efervescente, primaveral, repleto de alusiones a esa libertad o desenfado que domina el conjunto. En las esculturas, a base de latón y roble, predominan los pájaros que, aunque enredados muchas veces en varillas de hierro, sacuden el aire. Bandadas de pájaros o de simples parejas disfrutando de ese viento pasajero que les anima a vivir. Un horizonte de buenos deseos que Marina Anaya despliega en 53 obras y pequeñas joyas, declaración de sus mejores intenciones.

PUNTO: NATIVIDAD NAVALÓN

Natividad Navalón. Galería Punto

Natividad Navalón. Galería Punto

Amparo Agrait, de la galería Punto, se ha sumado al Festival Miradas de Mujer porque considera vital “reivindicar el papel de la mujer en el mundo del arte”. Y lo hace con una espectacular muestra de Natividad Navalón. Espectacular porque, en medio de la sala, se zambulle en un pesado estanque de agua una figura femenina en bronce y acero inoxidable. Una pared estampada con flores y un gran espejo al lado contrario sirven para componer El paso del testigo, conjunto de tres piezas introductorio al Cuéntame un cuento más general.

Navalón remata el título así: …Qué cuento me contaste!? De manera que las esculturas en bronce de la superficie dejan paso a una serie de fotografías, en el piso inferior, directamente relacionadas con esos cuentos que la artista somete a cruda revisión: Alicia ya no está, Blancanieves busca en el espejo o La Bella Durmiente no quiere despertar. Imágenes inquietantes, fruto de la propia inquietud de la artista por indagar en la trama de esos cuentos infantiles. La relación materno filial como trasfondo de una exposición entre lúdico-festiva y crítica. Como el propio Festival Miradas de Mujeres: luminoso y reivindicativo.

Salva Torres