Los pensamientos a mano de Sorolla

Sorolla, apuntes en la arena
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 25 de mayo de 2016

“Es un género frágil”, apuntó Felipe Garín, director del Centro del Carmen, refiriéndose al dibujo. De ahí las dificultades para su exposición. Joaquín Sorolla, dibujante compulsivo, realizó miles. Y no ha sido hasta ahora, gracias a un arduo trabajo de conservación y catalogación por parte del propio Museo Sorolla, que ven la luz los 120 expuestos en el Centro del Carmen. Son una parte minúscula pero muy relevante de los más de 5000 catalogados.

¿Por qué relevante? Porque como explicó el propio Garín y la comisaria de la exposición Sorolla, apuntes en la arena, Consuelo Luca de Tena, directora a su vez del Museo Sorolla, muestran “los procedimientos de trabajo” del pintor valenciano. Algunos de esos dibujos aparecen ligados a otros cuadros del artista, pero en líneas generales permiten conocer la singularidad de lo que fueron simples esbozos u obras con carácter propio. “Es una exposición muy útil, muy amena para el público en general”, destacó Garín. Para Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, la muestra se centra en la elaboración de los dibujos que realiza Sorolla “a orillas de nuestras playas con elementos casi etnográficos”.

'Bajo el toldo, playa de Zarautz', de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

‘Bajo el toldo, playa de Zarautz’, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

La muestra se halla dividida en algunos de los aspectos que primaron en la obra de Joaquín Sorolla: la playa, el mar, las mujeres, las barcas, las velas, los bueyes o el trabajo en el mar. Famoso por atrapar como nadie la luz del mediterráneo en sus lienzos, la apuesta que llega al Centro del Carmen extiende esa percepción a sus frágiles dibujos. Dibujos en los que Felipe Garín confirmó la práctica ausencia del color. “Es poco frecuente. Todo lo más utiliza el clarión para reforzar algún aspecto del cuadro”.

El conjunto de dibujos, junto a algún cuadro grande y ciertas notas de color, no se había expuesto hasta la fecha, lo que supone un valor añadido a estos “apuntes en la arena” de Sorolla. De nuevo, la fragilidad atravesando la totalidad. Fragilidad del dibujo, cuyo papel corre el riesgo de la degradación temporal, y fragilidad de los apuntes tomados a pie de la inconstante arena. “Sorolla pensaba con las manos”, subrayó Garín. Y sus manos, como el pensamiento, no sabían de irregularidades o dificultades para expresar aquello que Sorolla miraba con gran pasión.

Madre con su hijo, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Madre con su hijo, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Además, esa impulsividad a la hora de dibujar, le venía condicionada por la propia naturaleza. En ella, ningún objeto, ninguna figura está quieta. Y aunque lo estuviera, como recordaba el pintor, cambiaba por la luz del sol que tampoco está nunca quieta. Así veía Sorolla el proceso creativo y así se recoge en sus dibujos, donde bastan unos trazos para iluminar la figura femenina, un ser casi mitológico para el artista valenciano, sus barcas o esas playas inmortales de su vasta producción.

“Sorolla dibujaba como el que respira y producía estos dibujos casi a diario”, puntualizó la comisaria de la exposición, en la que también estuvieron presentes Beatriz Alventosa, directora comercial de CaixaBank en la Comunitat Valenciana, e Isabel Salgado, directora de exposiciones de la Obra Social La Caixa, como entidad colaboradora junto al Consorcio de Museos de una muestra producida por la Fundación Museo Sorolla. Garín abundó en la presencia del dibujo, “un género que no ha gozado de la importancia que merece”. A ver si ahora, tratándose de un material inédito de Sorolla, la cosa cambia. “Detrás de esa aparente naturalidad que tenía [Sorolla] al pintar” hay “una amplia disciplina de estudio y de dibujo”, concluyó Luca de Tena. Sorolla, apuntes en la arena, viajará después del 29 de mayo a Girona y Tarragona, tras haber pasado ya por Madrid y Lleida.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Figura en la arena, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Figura en la arena, de Joaquín Sorolla. Centro del Carmen.

Salva Torres

Los refugios de David de las Heras

Refugio, de David de las Heras
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Inauguración: viernes 16 de octubre, a las 20.00h

Refugio es una exposición del artista e ilustrador vasco David de las Heras. La muestra recoge varias obras realizadas en los últimos años por el creador bilbaíno. El trabajo expuesto gira alrededor de la idea de refugio. El artista mediante el trabajo realizado para la exposición trata de encontrar un lugar donde cobijarse; el dibujo y el proceso creativo se convierten en ese lugar, el lugar donde poder dar perspectiva y otro punto de vista a la relación con el mundo que le rodea.

Ilustración de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Como si de un guardabosques se tratase, encuentra en sus obras ese refugio desde donde poder mirar con mayor amplitud. Su relación con el amor, con el odio, con el sentimiento de pertenencia se interpretan como caballos a galope, sexo entre las flores, y puertas y ventanas que se abren para ser mirones de la vida.

Para David de las Heras, la ilustración es la disciplina que vive como más personal y la que más intenta hacer para sí mismo. A pesar de su juventud, su obra ha sido expuesta en La Casa Encendida de Madrid, varias ciudades españolas y en países como Alemania y Portugal.

Recientemente se pudo ver su trabajo ilustrando unos relatos para El País así como el cartel del reestreno de la película Mala Sangre (el clásico de culto de Leos Carax, protagonizado por Juliette Binoche, Holy Motors). También ha realizado portadas como la de la revista Volata y numerosas ilustraciones de libros.

Ilustración de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

La sospechosa plaza 85 de la ex directora de Teatres

Informe de CCOO
Sobre la plaza 85 de Inmaculada Gil Lázaro, ex directora de Teatres de la Generalitat Valenciana

El sindicato CCOO ha elaborado un informe en el que sostiene que la exdirectora general de Teatres de la Generalitat Inmaculada Gil Lázaro “no acredita titulación” para ocupar la plaza número 85 de coordinadora del Centre Coreogràfic en CulturArts y, por lo tanto, “engañó durante 17 años” a la institución.

El documento, al que ha tenido acceso Europa Press, se acompaña de una carta dirigida al director general de CulturArts, José Luis Moreno, en la que se le solicita que requiera a Gil Lázaro que acredite la titulación de diplomatura, licenciatura o de grado equivalente, requisito para ocupar la plaza 85 del catálogo de Teatres, ahora en CulturArts.

Asimismo, le recuerda que “si el contrato estuviera en fraude de ley se debe proceder a la extinción inmediata del mismo”. El informe -que ha elaborado la Sección Sindical de CCOO en CulturArts y firma Roberto Lisart, ahora afiliado al sindicato pero que fue tres veces presidente del Comité de Empresa- explica que en junio de 1981, Gil Lázaro concluyó su formación de danza y que la certificación presentada posteriormente indicaba que se había realizado el depósito del Título Profesional de Danza, “lo que tiene una equivalencia que corresponde con los actuales estudios medios” de esa disciplina.

Centre Coreográfic. Teatres de la Generalitat Valenciana.

Centre Coreográfic. Teatres de la Generalitat Valenciana.

El 10 de marzo del año 2000, la dirección de Teatres de la Generalitat comunica la aprobación del catálogo de puestos incluyendo la plaza número 85 de nueva creación, catalogada como A/B 24-E038 y que constaba como vacante. “Esto significa que las indagaciones de la dirección sobre la certificación de estudios aportada por la trabajadora no debería haber tenido una valoración favorable para Inmaculada Gil Lázaro”, defiende el texto.

“No obstante -prosigue el documento-, el 1 de abril de 2000 un nuevo contrato de interinidad la adscribe a la plaza 85 pese a que sus estudios la acreditan para un título profesional de danza clásica, que no tiene equivalencia como título de licenciada o de grado equivalente. Por este motivo principal, Consuelo Císcar (entonces secretaria autonómica de Cultura), suscribe un contrato de naturaleza especial de alta dirección en 2001, el primero de una cadena para poder salvar el requisito de titulación de Gil Lázaro, que se convertía en personal directivo de la entidad sin todavía ostentar el rango de subdirectora”.

Recientemente, el 1 de julio de 2015 Gil Lázaro ha sido de nuevo adscrita a la plaza 85 de Teatres, subrogada en CulturArts. Para el sindicato, “toda la legislación competente en materia de Ordenación Académica estudiada por esta sección sindical es completamente desfavorable a la posibilidad de una convalidación del expediente de Gil Lázaro que la faculte para ocupar un grupo B (A2).

Su certificación de sexto curso de Danza Clásica equivale al bachillerato artístico al que faculta el actual Grado Medio de Danza y siempre que el solicitante de equivalencia tengan aprobadas las materias comunes de otra modalidad de bachillerato”.

En el citado documento se añade que “en el supuesto de que Gil Lázaro hubiera solicitado una convalidación en el Conservatorio (que no consta en su expediente) y si acaso hubiera sido resuelta favorablemente, estamos ante un supuesto insalvable. La equivalencia buscada y la norma son claramente restrictivas y queda acotada la convalidación para el ejercicio de la docencia, ya que, ni en el caso de CulturArts ni tampoco anteriormente Teatres, son instituciones docentes con una matriz reconocida. El puesto de trabajo que Inmaculada diseñó y mantuvo valiéndose de su privilegiada posición política no tiene un perfil docente”.

En la misma línea, la sección sindical añade: “Si en anteriores informes hemos hecho constar que la plaza debería estar amortizada desde el 1 de enero de 2013 -por la ley de la Generalitat de reestructuración de sus empresas públicas- y se cometió un fraude y una presunta actuación de prevaricación administrativa, en este informe cuestionamos el requisito de titulación para el acceso a la plaza”. “Este callejón sin salida agota la vía argumental (…). La leyenda urbana que circuló por Teatres/CulturArts durante 17 años se hace realidad: Inmaculada no tiene carrera”, concluye Lisart.

Inmaculada Gil Lázaro. Teatres de la Generalitat Valenciana.

Inmaculada Gil Lázaro. Teatres de la Generalitat Valenciana.

 

Trazo Urbano de México a Valencia

Trazo Urbano VLC
Sala de Exposiciones Josep Renau
Universitat Politècnica de València
Camí de Vera, s/n. Valencia
Hasta el 12 de julio, 2015

La ciudad conjuga lo antagónico humano. En tanto que producto de la necesidad, adquiere el carácter de objeto de la naturaleza. En tanto que sujeto de la cultura, condensa las aspiraciones y contradicciones de sus habitantes y de su historia.

El proyecto Trazo Urbano se presentó por primera vez en el Museo de la Ciudad (México DF) en noviembre de 2013 con una clara vocación de conjugar la dimensión gráfica de la ciudad y la potencia transformadora de lo urbano. Diversas ciudades y artistas de Colombia, EEUU y España han ido acogiendo sucesivas concreciones de nuevas propuestas gráficas que tienen como eje rector nuestra irrenunciable naturaleza urbana.

Imagen del cartel de la exposición Trazo Urbano VLC. Cortesía de la UPV.

Imagen del cartel de la exposición Trazo Urbano VLC. Cortesía de la UPV.

Trazo Urbano VLC mantiene un doble común denominador: por una parte, dos carpetas compuestas por 21 estampas de 40x40cm de artistas de México y de Valencia, por otra, una selección de artistas cuyo trabajo supone una aproximación personal (individual o colectiva), una visión comprometida con el espacio urbano desde sus respectivas posiciones que terminan por plasmarse en sendas propuestas que podemos circunscribir en un amplio territorio visual de innegable cualidad gráfica.

Vista general de la exposición Trazo Urbano VLC. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Vista general de la exposición Trazo Urbano VLC. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Desde México

No hay proyecto sin que esté atado a un objeto y no hay atadura sin responsabilidad. Trazo urbano, gráfica contemporánea desde México, responde a los problemas y posibilidades que presenta hoy en día la disciplina desde un estado de emergencia, de autoorganización, de un pluralismo lógico, de una no-linealidad, de turbulencias, pero principalmente a la incertidumbre y al aprendizaje.

Desde Valencia

La ciudad de Valencia ha servido como base de operaciones recurrente y constante en todos los participantes. Desde registros fotográficos elaborados durante décadas, hasta procesos definidos espacial y temporalmente, pasando por acciones colectivas, participativas y reivindicativas, o por propuestas introspectivas en las que la memoria, la historia e incluso las emociones terminan por encontrar el modo de hacerse visibles y presentes.

Exposición 'Trazos Urbanos'. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Exposición ‘Trazos Urbanos’. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

El ‘siete’ de Aranda en Imprevisual

Septies Septem, de Miguel Ángel Aranda
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 8 de mayo, a las 20.30h
Hasta el 22 de junio, 2015

“No me intereso solamente sobre el arte, sino que me intereso sobre la sociedad en la cual el arte no es más que un aspecto” (Robert Filliou)

Con la colección ‘Septies Septem’ Miguel Ángel Aranda (Córdoba, 1975) nos presenta siete series con un nexo, podríamos decir, mágico: siete pecados capitales, siete demonios, siete virtudes, siete notas musicales, siete mares, siete artes y siete colores.

'Gramática', de Miguel Ángel Aranda en 'Septies Septem'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

‘Gramática’, de Miguel Ángel Aranda en ‘Septies Septem’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Toda la colección gira en torno a ese número sagrado que ya definió Pitágoras como el número perfecto. No es al azar la mágica presencia del siete en aquellos hechos que han explicado la historia de la humanidad. Este número tiene una apariencia más que curiosa en la vida de Aranda. Desde el número del autobús que nos deja en la puerta de su estudio, hasta los 77 peldaños que conducen hasta la entrada de éste que también muestra un pequeño número siete que nos recuerda que en ‘Septies Septem’ nada es al azar; tampoco el formato de las series es casualidad, 30X40 cm nos induce rápidamente a que tres más cuatro también suman siete.

En ‘Septies Septem’ Aranda nos muestra su visión estética e ideológica. Al igual que Robert Filliou no se interesa sólo por el arte, sino que lo hace también por la sociedad en la cual el arte no es más que un aspecto. Nos podríamos plantear, de la misma forma que Filliou, la posibilidad de cualquier hombre de ser artista poniendo en cuestión el narcisismo de éste y su pretensión de que se le distinga y se le reconozca como tal –algo que se puede observar en el cuento de Kafka ‘Un artista del hambre’. Estas siete series nos plasman la necesidad de Aranda de dejar clara esa intención. La concepción, en principio, caótica de las obras nos llevaría a reflexionar acerca del posicionamiento del artista en el entorno social en el que se encuentra inmerso. No es un simple “hacedor” y cada obra se convierte en un acto.

Obra de Miguel Ángel Aranda en 'Septies Septem'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Miguel Ángel Aranda en ‘Septies Septem’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

En todas ellas observamos un predominio del color sobre la forma, el artista se maneja con la desenvoltura de alguien que es consciente de cuál es su papel. Encontramos evocaciones a Malévich y el arte geométrico como en la serie siete colores, o al funk-art como en siete demonios, a Pollock y el expresionismo abstracto o incluso al pop-art como en siete notas; la presencia de collages y la inclusión de objetos que forman parte de algunas piezas nos recuerda las esculturas de Bruce Conner. Se produce en estas series una hibridación estilística, una fusión de diferentes estilos que inevitablemente hace que nos cuestionemos si se trata de un trasiego inconexo entre diferentes corrientes artísticas, que históricamente se mostraron como antagónicas, o si por el contrario es una búsqueda constante de la contradicción, de la amalgama entre la low culture y la high culture.

'Música' de Miguel Ángel Aranda en 'Septies Septem'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

‘Música’ de Miguel Ángel Aranda en ‘Septies Septem’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Llama la atención en Aranda esa aparente falta de disciplina que está presente en toda su obra. Lo indisciplinar, la indisciplina es consubstancial a la práctica artística, en la medida que ésta no está asociada a lo normativo. De alguna forma es una rebelión contra la academia. El arte, en todas sus expresiones ha dado muestras de ello; desde el poeta visual y artista Joan Brossa –autor indisciplinar por excelencia–, el artista Tadeusz Kantor, el director de cine Jean Luc Godard, el escritor Julio Cortazar o el músico Carles Santos. En todos ellos la indisciplina está sometida, de una forma muy marcada, a la disciplina.

Nos podríamos plantear qué es arbitrario y qué está justificado en la obra de Aranda; la inclusión de objetos encontrados, desde partituras de música, pasando por piezas de un violín hasta collages que permiten al artista mostrar la inmediatez de lo real. En la mayoría de las piezas podemos encontrar referencias que muestran la tensión del artista con la disciplina propia. Al adentrarnos en cada una de ellas nos enfrentaremos con un universo personal muy particular con el que conectaremos como si estuviésemos sometidos al embrujo de ese número siete.

Obra de Miguel Ángel Aranda. Imprevisual Galería.

Obra de Miguel Ángel Aranda en ‘Septies Septem’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Ximo Rochera

Nauman, un caso digno de estudio en el IVAM

Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 28 de junio, 2015

Ludwig Wittgenstein, una de las influencias de Bruce Nauman, afirmó que “de lo que no se puede hablar mejor es callarse”. Se refería a todo aquello que escapa a los límites del lenguaje. Que es, precisamente, de lo que se hace cargo el artista norteamericano, al que el IVAM le dedica su Caso de Estudio. Un caso sin duda digno estudio, por cuanto recoge en su trabajo las huellas de lo que Luis Racionero llamó filosofías del underground. Filosofías que exploraron a principios de la segunda mitad del siglo XX alternativas a la mente racional, para que aflorara libre de ataduras la parte más inconsciente del sujeto.

Obras de Bruce Nauman. Imagen cortesía del IVAM.

Obras de Bruce Nauman. Imagen cortesía del IVAM.

‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’ reúne 14 obras del artista de Indiana, diez de la Colección del IVAM y cuatro de Electronic Arts Intermix, junto a otras de Man Ray, Marcel Duchamp, Merce Cunningham, Georges Hugnet, Richard Serra, Steve Reich, John Cage y Samuel Beckett, la de este último abriendo la exposición con sus películas ‘Film’ y ‘Quadratt’. Y ya sean las propias de Nauman o las de quienes “ayudan a contextualizar su obra”, según explicó la comisaria María Jesús Folch, lo cierto es que toda ella diríase atravesada por el afloramiento de ese inconsciente rayano a la locura.

Obra de Nauman en 'Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman'. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Nauman en ‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’. Imagen cortesía del IVAM.

A Nauman le interesa tanto explorar los límites del lenguaje, del cuerpo, de la identidad, que en la mayoría de casos termina emergiendo una conciencia tan lúcida como alucinógena. Ya sea ‘Deformando la boca’, mediante un insistente ‘Pellizco en el cuello’ o simplemente ‘Rebotando en la esquina’,  sus videos parecen ilustrar cierto brote psicótico. Brote manifiesto en la película de Beckett, ‘Film’, a modo de prólogo del resto de la exposición.

En todo caso, Nauman pretende confrontarnos al hecho del cuerpo, el espacio y el tiempo en los cuales se inscribe ese cuerpo que da título al ‘caso de estudio’, en tanto manifestación de algo singular. Frente al cuerpo disciplinado, ya sea para el trabajo o el consumismo alienantes, el artista procede a mostrarnos un cuerpo liberado de ciertas convenciones sociales, de manera que sea él mismo. Y lo consigue a base de forzarlo a repetir sin descanso una serie de gestos o movimientos que terminan confluyendo en su polo opuesto: del orden al desquiciamiento.

Obra de Bruce Nauman en el IVAM.

Obra de Bruce Nauman en el IVAM.

Lo mismo sucede cuando explora los límites de la percepción, manipulando ciertas acciones o sonidos de forma que la mirada y la escucha se vean forzadas a ver y oír de otras maneras. De nuevo Wittgenstein cuando dice: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. Nauman pretende que el sujeto amplíe esos límites, para que así aflore ese otro mundo diferente al que no tiene acceso por hallarse encerrado entre las cuatro paredes de su propio y estrecho lenguaje.

En ‘Good boy, bad boy’ y en ‘Flesh to White to black to flesh’ fuerza la confrontación de sonidos y la idea de máscara, haciendo que converjan a un tiempo la crítica social, desvelando ciertos engaños y ocultamientos, con la emergencia de una identidad confusa e igualmente alienada. El cuerpo, inscrito en un espacio y un tiempo al servicio de ese desvelamiento manipulador, comparece en la obra de Bruce Nauman como un cuerpo extrañado. Un cuerpo forzado a la repetición de ciertos gestos y acciones. Un cuerpo amenazado por aquello que vendría a liberarlo. Nauman es, sin duda, un caso digno de estudio.

Una de las imágenes de Nauman en la exposición 'Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman'. Cortesía del IVAM.

Una de las imágenes de Nauman en la exposición ‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’. Cortesía del IVAM.

Salva Torres

¿Somos todos hombres grises?

El hombre gris, de Cayetano Ferrández
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

“Todos somos hombres grises. Yo, el primero”. Cayetano Ferrández trabaja en la banca (“ahora tan mal vista”), donde asume una labor “monótona, aburrida”. He ahí el hombre gris al que alude de múltiples formas y maneras en su exposición en el Centro del Carmen, titulada, cómo no, ‘El hombre gris’. Pero resulta que ese hombre gris sale de su trabajo, se quita el anodino traje que le angustia por dentro, y se lanza a reproducir como un poseso la serie de figuras, convertidas en personajes de desgarradas historias, que al modo de “madelmans tuneados” le ayudan a quitarse tanto pesar de encima.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Todo ese existencialismo gris, comisariado por José Luis Pérez Pont, se muestra entre penumbras, para que la escasa luz revele aspectos esenciales de esa angustia que palpita en cada una de las obras de Ferrández. “Reflejo mi forma de entender la vida”. Y la entiende gris, porque ya sea el poder (y señala su figura ecuestre) o el dinero (en forma de dólar que estrangula a uno de sus personajes) así nos lo hacen saber. “Pongo el acento en las personas que nos manejan y nos utilizan”. También lo pone en el “engranaje social al que nos vemos abocados”.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

Y de esos hombres grises está repleta una de las salas del Centro del Carmen, ya sea arrastrando pesadas carretillas, caminando sobre cabezas, congelados, como marionetas o presos de la propia mente. Figuras convertidas en personajes que le sirven a Ferrández “para contar historias”. Historias que Pérez Pont relacionó con la sociedad de consumo, la crisis y el poder, y que el artista extendió “a la totalidad de la civilización y la gente”.

El existencialismo de Cayetano Ferrández se nutre de ese “sistema social que nos oprime unos a otros”. Pero también del Freud que señala al propio sujeto como enemigo de la civilización, en tanto habitado por una pulsión de muerte autodestructiva. Energía que prolifera en la sociedad de Internet. “Hay tantas voces y tanto murmullo que ya no sabes lo que está bien y lo que está mal”, reduciéndolo todo “a una especie de sordera”.

El hombre gris, de Cayetano  Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

‘El hombre gris’ aparece replicado en el Centro del Carmen metamorfoseado en las múltiples caras kafkianas del tedio y la violencia, haz y envés de esa triste grisura. Fotografías, esculturas y videos que sirven al artista para enjugar su angustia y, de paso, conectar con la del espectador. “Si la exposición conmueve, entonces la comunicación es perfecta”. Y conmueve. Conmueven esas figuras que juegan a las sillas, a competir, a martirizarse unos a otros, a doblegarse por el peso de un poder inmisericorde.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

¿Le queda alguna salida al hombre gris? ¿Alguna salida que no sea asistir impávido a su propia esclavitud, antaño forzada y hoy enteramente asumida por el narcótico del consumismo? “Ser consciente de ello ya es suficiente”, subraya el autor de tanta figura gris. Y añade: “Lo que es un impedimento puede ser también lo que te impulsa”. La figura del ‘cucurucho volador’, hombre que parece precipitarse al vacío con un gran helado a su espalda, sería ese signo esperanzador, “de lucha por salir de la situación”. Frente al horror, la ilusión por toda mochila.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

El hombre gris, de Cayetano Ferrández, en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

El cuerpo punto a punto de Pilar Redón

Cuerpo y Línea sobre plano, de Pilar Redón
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 26 de marzo

“La línea (geométrica) es un ente invisible. Es la traza que deja el punto al moverse y es por lo tanto su producto. Surge del movimiento al destruirse el re-poso (total del punto)” Vasily Kandinsky

Haciendo desde el título un guiño agradecido al maestro Kandinsky, se presenta la obra de Pilar Redón. Nos vamos a encontrar con más de un centenar de imágenes evocadoras, realizadas punto por punto, con lápiz, sobre papel. Los cuerpos que han construido esos puntos, que Pilar ha ido ordenando en la superficie material llamada a re-cibir el contenido de la obra, el plano básico del que nos habla Kandinsky, son dibujos, sí, pero no son solo dibujos.

Obra de Pilar Redón en el Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en el Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Son espacios de evocación que contienen historias maravillosas, de búsquedas y recorridos, de encuentros y descubrimientos, de inquietudes, de asombro y miedo a lo desconocido. Contienen la historia de un viaje, del viaje que esos puntos han hecho acompañando la mirada analítica y el pensamiento de Pilar, guiados por sus manos educadas en la proporción y el equilibrio, en la armonía y la composición.

Un viaje que ha ido fraguandose en distintos territorios, en espacios públicos y privados, en su estudio, en el Círculo de Bellas Artes, tras sesiones y sesiones de observación y reflexión, de práctica artística, desde la disciplina y la exigencia personal. Como si nos acercáramos a un libro de viajes, ilustrado por un explorador del S. XIX, descubriremos al entrar en el espacio de la exposición, cómo se han ido registrando minuciosamente los datos de ese viaje.

Obra de Pilar Redón en 'Cuerpo y Línea sobre plano'. Aula de Cultura La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en ‘Cuerpo y Línea sobre plano’. Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Un observador atento será capaz de reconstruir, casi paso a paso, cada etapa del recorrido, cada luz y cada sombra. Las formas, las proporciones, los cuerpos imperfectos, tranquilos y orgullosos, que se saben el centro y quieren compartirlo. Y de esos cuerpos, sus rostros, sus miradas cómplices, su invitación a contemplarlos y la promesa de algo que trasciende la superficie de la forma.

Da la sensación que, al dejar de mirarlos, cambiarán la pose o desaparecerán difuminados. Una advertencia: no saldremos ilesos, nos van a afectar las sensaciones y el despliegue de la experiencia estética y, a partir de ahora, nuestra mirada sera más experta. Disfrutemos.

Obra de Pilar Redón. La Llotgeta.

Obra de Pilar Redón en la exposición ‘Cuerpo y Línea sobre plano’. Aula de Cultura La Llotgeta, (Valencia).

Amparo Carbonell Tatay

La triple tragedia de Medusa

Medusa, de Sara Baras
Festival d’Estiu Sagunt a Escena
Martes 12 de agosto, 2014

Fundir la estética griega clásica y la pasión dinámica del baile flamenco es uno de los retos que vence Sara Baras  en su montaje ‘Medusa’, que se podrá disfrutar el 12 de agosto en el Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Estrenada con gran éxito en el Teatro de Mérida la pieza proseguirá su gira por otras localidades y festivales. Cuenta la triple tragedia de la bella sacerdotisa de Atenas, violada y luego condenada por la diosa, que la convierte en un monstruo capaz de petrificar a los hombres con una mirada, decapitada por el héroe Perseo.

Otro de los retos asumidos por Baras, Premio Nacional de Danza 2003, responsable también de la dirección, la iluminación y el diseño de vestuario,  consiste en mantener una narración lineal más allá de una sucesión de números de baile. Para ello combina la danza con la palabra declamada por el actor Juan Carlos Vellido, que interpreta a la conciencia de la protagonista con textos rimados del cantautor Javier Ruibal.

Escena de la obra 'Medusa', de Sara Baras. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de la obra ‘Medusa’, de Sara Baras. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

“Ha sido la obra más fiel a lo que quería contar”,  afirma la bailarina gaditana. “No ha sido un pretexto para bailar, sino hacer un guión para una historia y no salirme de ahí en ningún momento”.

Fundir dos códigos estéticos aparentemente opuestos como el universo griego, estático y contenido, y el mundo flamenco, potencia y movimiento se ha resuelto con brillantez. Convertir los tacones en sandalias y las túnicas en batas. O viceversa. Y, sobre todo, los elementos de baile: el tritón de Poseidón que agita David Martín, las armas exhibidas por el cuerpo de baile, el escudo de Perseo. Elementos que limitan el juego de brazos. “En estos tres meses hemos pasado hasta cuatro horas bailando con las armas”, cuenta Baras y potenciando el zapateado, la gran baza de la bailaora.

¿Qué representa este montaje en el conjunto de su trayectoria? 

Medusa significa un paso adelante y no sólo para mí sino también para la compañía. La identidad como dramaturgia flamenca de esta pieza es muy diferente y hemos crecido sobre todo a nivel interpretativo.

¿Qué es lo que le fascinó de este  personaje mitológico?

Me enamoró descubrir que detrás del monstruo con cabellos de serpiente había una mujer violada y castigada injustamente por un juego de dioses. Necesitábamos defenderla  y eso hacemos en cada función.

¿A quién le gustaría dejar petrificado con una mirada? 

Me gustaría dejar petrificado al Síndrome Rett y a todas las enfermedades crueles como ésta, una enfermedad que se da solo en las niñas y es un sufrimiento horroroso de ellas y de sus familias. Colaboro con una fundación que llevan los papás de Martina que se llama Miprincesarett  y su labor es admirable. Pienso en ellas y sus familias y sueño que alguien tuviera el poder de dejar petrificada ésta y otras enfermedades tan crueles.

Escena de la obra 'Medusa', de Sara Baras. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de la obra ‘Medusa’, de Sara Baras. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

La tragedia de Medusa es similar a la que padecen muchas mujeres en algunos países que tras ser violadas sufren el rechazo de la gente. ¿Qué opina al respecto?

Soy partidaria de defender a todas las personas que sufren injusticias. Es increíble que dentro de la mitología haya historias que miles de años después se sigan repitiendo. Es doblemente doloroso pensar en el sufrimiento de esas mujeres.

Hace poco se cumplió el décimo aniversario de la muerte de Antonio Gades. ¿Qué recuerda del gran maestro? 

Antonio Gades marcó un antes y un después en la danza de nuestro país. Su disciplina, su seriedad, su orden y su puesta en escena eran impecables. Nos trasmitió el amor y el respeto por nuestro arte y por nuestros maestros. Yo tuve la suerte de verlo bailar muchas veces y de conocerlo personalmente. Era una pasada, uno de esos genios de los que nunca dejas de aprender.

¿Por qué el ballet es un arte minoritario en España? 

Sinceramente yo no considero que el ballet sea un arte minoritario en España, aunque en estos momentos debido a las circunstancias tan complicadas que vivimos hay muchas compañías de danza que no han conseguido mantenerse y muchas personas que no pueden permitírselo.

¿Qué recuerdos guarda de Valencia? 

Todos muy buenos. No sé cuántas veces he bailado allí pero tengo clavado la entrega del público valenciano que es maravilloso. Tenemos muchas ganas de volver con nuestra ‘Medusa’ y espero que sea una noche tan mágica como su público.

Una escena de la obra 'Medusa', de Sara Baras. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Una escena de la obra ‘Medusa’, de Sara Baras. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco