El inconsciente carcelario de Louise Bourgeois

Estructuras de la existencia: Las celdas, de Louise Bourgeois
Museo Guggenheim
Avenida de Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 4 de septiembre de 2016

Hay en ‘Celdas’ de Louise Bourgeois una poesía visual y narrativa que sobrecoge al observador hasta el estremecimiento. ‘Celdas’ es una serie compuesta por 68 insólitas instalaciones realizadas a lo largo, prácticamente, de toda la vida creativa de la artista. La primera pieza, ‘Guarida articulada’, fue creada en 1986 y la última, titulada simbólicamente ‘La última subida’, en 2008, dos años antes de su muerte a los 98 años de edadEn esta exposición del  Museo Guggenheim Bilbao se pueden ver 28 de ellas, además de apreciar juntas las celdas numeradas del I al VI que no se habían expuesto agrupadas  desde 1991.

Estas misteriosas piezas son habitáculos construidos, a modo de espacios penitenciarios o psiquiátricos, con puertas y ventanas de madera, rejas o mallas metálicas, y están habitados por objetos variopintos y esculturas creadas por la propia artista.

Spider, de Louise Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

Spider, de Louise Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

Louise Bourgeois depositó, en estos oníricos habitáculos escultóricos, con una poética siniestra, los objetos que poblaban sus sueños más terribles: arañas, camas y sillas desvencijadas, guillotinas, la maqueta de la casa familiar, reclinatorios, prótesis, tapices rasgados, ropas y telas ajadas, espejos, frascos de perfumes, el cuerpo humano convulsionado histéricamente o fragmentado -manos, penes, cabezas, piernas, pies- agujas, escaleras de caracol… Objetos metafóricos o metonímicos que desplazan o condesan toda la galería de imágenes que forman el inconsciente del artista.

“Las conexiones que hago en mi obra son conexiones a las que no puedo enfrentarme. En realidad, son conexiones inconscientes. El artista tiene el privilegio de estar en contacto con su inconsciente, lo cual supone un verdadero don.”1

Las imágenes inconscientes de Louise Bourgeois proceden de una infancia que atormentaba a la artista hasta arrebatarla en el acto creativo. Una infancia convertida en su impronta de identidad artística.

“Mi nombre es Louise Josephine Bourgeois. Nací en París el 24 de diciembre de 1911. Mi infancia ha representado a lo largo de los últimos cincuenta años la fuente de inspiración de toda mi obra. (…) Algunos estamos tan obsesionados con el pasado que morimos sepultados en él. Cada día has de abandonar tu pasado o aceptarlo. Si no lo puedes aceptar, te conviertes en escultor.”

La destrucción del padre, de Louise Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

La destrucción del padre, de Louise Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

La infancia traicionada

La estructura arquitectónica de ‘Celdas’ está pensada para mirar y ser mirado, para penetrar en su interior y ser penetrado por ella, para ser atraído por el exhibicionismo íntimo de la artista y para ser repudiado por el voyeurismo del observador.

En la obra de Louise Bourgeois hay un desvanecimiento de los límites que imposibilita la inscripción de cierta diferencia. Una ausencia de límite llevada al paroxismo en la escultura titulada ‘Destrucción del padre’ (1974). La artista describe con estas palabras el contenido: “La mesa está puesta (…) Los niños lo agarran y lo colocan encima de la mesa. El padre se convierte en la comida; lo trocean, lo desmiembran y devoran. Y al final nada queda de él. Asunto terminado. Ésta es una fantasía, cierto, pero a veces vivimos nuestras propias fantasías.”

La imaginería de la artista está inscrita por la fusión de lo masculino y lo femenino, de lo activo y lo pasivo, de lo fálico y lo vaginal, de lo destructivo y lo seductor, de lo femenino-uterino y lo animal arácnido.

Esta disipación del límite en la obra de Louise Bourgeois produce en el observador un sentimiento siniestro. Entendiendo lo siniestro como lo definió Freud con las palabras del poeta Schelling: “Todo aquello que debiendo permanecer secreto, oculto…no obstante se ha manifestado.” Y aquello que se ha manifestado afecta de manera angustiosa a los deseos más íntimos del sujeto. Unos deseos que  deberían haber permanecido ocultos, pero han sido reanimados por un suceso exterior.

Celda II, de Louise Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

Celda II, de Louise Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

‘Celdas’, al igual que el resto de la obra de Louise Bourgeois, exhibe de manera impúdica reminiscencias de una infancia vivida por una triple traición: la del padre, la de la amante de su padre y la de su madre.

Bourgeois relata de este modo esta traición: “Entró en mi familia como profesora, pero se acostaba con mi padre y estuvo viviendo con nosotros durante diez años. Su trabajo era enseñarme inglés. No sólo fue traicionada por mi padre, maldito sea, sino también por ella. (…) Madre, tú me utilizabas para saber los pasos de tu marido. A eso se le llama abuso infantil.”

Unas palabras que manifiestan un angustioso conflicto edípico relacionado con  el estrago materno, el amor incestuoso hacia el padre y los espeluznantes celos histéricos hacia su profesora por arrebatarle al padre.

Pero hay una pregunta que interroga a la artista: “¿Cómo puede ser que en una familia de clase media esta amante fuera considerada como una pieza más del mobiliario? Pues bien, la razón es que mi madre lo toleró, y este es el misterio”.

La última subida, de Louise Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

La última subida, de Louise Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

El misterio alrededor de esa relación entre el padre, la madre y la amante, donde ella estaba fuera de la escena, no sólo ha atravesado toda su obra, sino que ha sido el motivo de su arte.

“La inspiración de algunas de mis obras es una reacción negativa en contra de ella. Este hecho demuestra que es la ira lo que en realidad me motiva a trabajar. Si sientes la necesidad de no abandonar el pasado, entonces debes recrearlo.  Y eso es justo lo que yo he estado haciendo”.

La obra de Louise Bourgeois se adentra en lo incognoscible, insoportable, de lo reprimido para darle un sentido y no caer en la angustia del vacío.

1 Todas las declaraciones de la artista provienen del libro de Louise Bourgeois,  ‘Destrucción del padre/reconstrucción del padre’, Madrid, Sintesis, 2008.

Habitación roja, de Louis Bourgeois.

Habitación roja. Padres, de Louis Bourgeois. Museo Guggenheim Bilbao.

Begoña Siles

Lo que la igualdad (solo) no resuelve

IX edición 2015 del Certamen internacional de cortos por la igualdad
Presentación del DVD y proyección de los cortometrajes premiados
Mesa redonda con los directores
Sala Berlanga del IVAC-La Filmoteca
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 14 de octubre, a las 20.00h

La IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad ha premiado cinco piezas audiovisuales de ficción de las 164 que se han presentado. Silencios (dirección y guión de Jesús Méndez), Diana en la red (dirección de Manuel Serrano y guión de Cristina Linares) y La petite fille (dirección y guión de Guillermo Alcalá-Santaella Lloréns) han sido las tres ganadoras. Superhéroes (dirección y guión de Natxo Alapont y Abdelatif Hwidar) ha obtenido una mención especial del jurado y Maeve (dirección y guión de Iván Albacete) ha sido reconocida por CulturArts IVAC por su especial interés cinematográfico.

Fotograma de La petit fille. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de La petit fille, de Guillermo Alcalá-Santaella Lloréns. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Una edición cuya temática dominante ha girado en torno a “la violencia machista entre adolescentes y en el seno del hogar”, tal y como ha declarado Paqui Méndez, directora del certamen Cortos por la Igualdad.

Unas historias de violencia que reflejan la agresión sufrida por las mujeres reales en los países occidentales democráticos y modernos, en los cuales la paridad entre hombres y mujeres es una realidad en muchos ámbitos y la igualdad conseguida es bastante satisfactoria. Y en estas sociedades la violencia hacia las mujeres, y no cualquier violencia, sino la más brutal y dañina, aquella que conlleva el asesinato de la mujer en manos de su pareja sentimental, si no ha aumentado, no ha desaparecido; y ello a pesar de las medidas políticas, jurídicas y policiales adoptadas para erradicarla, para provocar la sensibilización social y para el apoyo a las víctimas.

Fotograma de Superhéroes. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de Superhéroes, de Natxo Alapont y Abdelatif Hwidar. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

“El número de chicas víctimas de violencia de género sigue creciendo. La edad de las víctimas sigue bajando”, con estas palabras impresas termina el corto Diana en la red.

Conmoción ante unos datos objetivos que traslucen trágicas historias de violencia sufridas por mujeres reales. Violencia hacia las mujeres que no cesa ante la perplejidad generalizada de la sociedad, la cual estaba convencida que una educación e instauración de la igualdad entre hombres y mujeres iba a erradicar la violencia sexual. Pero no ha sido así. Sólo hay que recordar los datos de asesinatos de mujeres en manos de sus parejas en los países nórdicos, en donde la igualdad entre los sexos ha llegado tan lejos y cuya gravedad es mayor que en España (8,55 mujeres asesinadas por cada millón, con respecto al 2,55 en España, según el I informe Internacional de violencia contra las mujeres, elaborado por el Centro Reina Sofía).

Estos datos comparativos no están citados a modo de consuelo, sería necio por nuestra parte, sino como referencia de la gravedad de esta violencia que está asentada como una lacra a nivel europeo y mundial.

Marisa Paredes en un fotograma de Silencios, de Jesús Méndez. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Marisa Paredes en un fotograma de Silencios, de Jesús Méndez. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

La verdad de la ficción

La IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad, a través de la ficción, nos permite reflexionar y tomar conciencia sobre estas historias de violencia.

Silencios y Diana en la red son dos de los tres cortometrajes ganadores en esta edición. El primero narra la agresión verbal de un marido hacia su mujer; el segundo, el dominio agresivo de un adolescente hacia su novia.

En Silencios la violencia es un acto de maltrato verbal escuchado con un silencio doloroso por la madre del maltratador (papel interpretado maravillosamente por Marisa Paredes). Un silencio doloroso, el de esta madre, por impotente al no poder pronunciar palabra alguna para acallar la agresión humillante e injusta de su hijo hacia su mujer.

La narración de Silencios deja en evidencia de una manera muy sutil el saber de esta madre: que la violencia de su hijo proviene de esa fuerte ligazón amorosa entre madre e hijo arraigado a la infancia. Una ligazón que no se rompió a través de una palabra que pusiese cierto límite a todas las demandas pulsionales del hijo. Y, ahora, ya es demasiado tarde para que sea pronunciada y acalle los gritos injuriosos de su hijo.

Fotograma de 'Diana en la red'. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de ‘Diana en la red’, de Manuel Serrano. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

En Diana en red la historia de amor adolescente fluye para los protagonistas y para el espectador a través de los mensajes escritos y las fotografías colgadas en facebook. Una historia donde el protagonista masculino va imponiendo una relación marcada por la posesión, los celos y el dominio, al no aceptar la diferencia del personaje femenino.

Unos cortos estos, como los otros que forman parte de esta novena edición,  que dejan en evidencia cierta paradoja de nuestro pensamiento cognitivo posmoderno: que la igualdad entre hombres y mujeres no ha tenido como consecuencia la supresión de la violencia entre los sexos. El discurso psicoanalítico lleva años proclamándolo: “Cuanto más intentamos obviar o suprimir la diferencia sexual, las relaciones humanas se vuelven menos carnales -encuentros a través de la red- y más descarnadas -aumento de la violencia”.

Si queremos establecer relaciones menos descarnadas y más humanas entre los sexos, igual debemos pensar en conciliar la igualdad a nivel político, social, laboral y cultural, con la diferencia en el plano más íntimo y personal. Igualdad, sin duda, de derecho, pero recuperando aquellos relatos míticos-simbólicos que, en tanto vías de la experiencia pulsional del ser humano, permitan articular la diferencia entre lo masculino y lo femenino.

Fotograma de Maeve. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Fotograma de Maeve, de Iván Albacete. IX edición del Certamen Internacional de Cortos por la Igualdad.

Begoña Siles

Un centenar de artistas arropa a d’Edeta

Al voltant de Silvestre d’Edeta. La Dona
Las Atarazanas
Plaza Juan Antonio Benlliure. Valencia
Hasta el 15 de septiembre

Ya habrá quien lo estudie, pero lo cierto es que el desnudo femenino es figura recurrente en la historia del arte. El feminismo más ortodoxo lo atribuye al dominio patriarcal. Vamos, que al ser hombres los que mayoritariamente han ocupado el centro de la mirada artística, es lógico que tomen por objeto el cuerpo de la mujer deseada. ¿Y cuando es la mujer quien mira? Pues resulta que, a falta de la oportuna investigación por hacer, vuelve el cuerpo femenino a ser objeto de la representación. El sexo, de hecho, era por extensión, hace hasta bien poco, exclusivamente el cuerpo femenino.

Obra de Francisco Ivars. Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de Francisco Ivars. Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas

Manuel Silvestre Montesinos, más conocido por Silvestre d’Edeta, ya se tuvo que encoger de hombros cuando su escultura de la Plaza de la Virgen, dedicada al Río Túria, fue tachada de machista. Tuvo que explicar que el río, en la mitología, es figura masculina, mientras que la acequia, por donde discurren sus aguas, es femenina. Es lo que tiene confundir la igualdad jurídica con la manifiesta diferencia sexual. Diferencia que, en el caso de Silvestre d’Edeta, recorre de parte a parte su extensa obra. Tan extensa como los 104 años que el artista de Llíria está a punto de cumplir.

Para celebrar tamaña longevidad y virtudes artísticas, el colectivo Arteenred, junto a ex alumnos y compañeros de profesión, le rinde homenaje con una exposición en Las Atarazanas. Y puesto que el cuerpo femenino es figura recurrente en la obra de Silvestre d’Edeta, los 98 artistas que participan en el homenaje han creado piezas en torno a esa mujer repetida, que no repetitiva, en los trabajos del escultor valenciano. Y, así, Al voltant de Silvestre d’Edeta: La Dona es finalmente el título de la exposición que el martes se inaugura en Las Atarazanas.

Obra de José Manuel Ramos. Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de José Manuel Ramos. Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas

Más de 120 obras llenarán el amplio recinto municipal. En el centro, unas 25 piezas del propio Silvestre, y alrededor de ellas, los 98 trabajos de los artistas que rinden homenaje al maestro. “Es como si arropáramos al artista”, explica José Manuel Ramos, organizador de la muestra y presidente del colectivo Arteenred. Tan arropado estará Silvestre d’Edeta que “casi nos falta espacio”, señala Ramos, sorprendido por tan efusiva respuesta en un lugar como Las Atarazanas, ya de por sí enormemente amplio.

Pinturas, algunas de 2,70 x 2, esculturas que alcanzan en ocasiones los seis metros de largo, grabados, cerámicas, videoarte y hasta una performance, llenarán el espacio del Grao. Entre los artistas que estarán Al voltant de Silvestre, cabe destacar a Aurora Valero, Enric Mestre, Silvia Llop, Francisco Ivars, Sofía Porcar, Nassio Bayarri, Amparo Santamarina, Rafael Raga, Stella Manaut, el propio José Manuel Ramos, Amparo Carbonell, Vicente Ortí, Josep Lluís Galiana y Miguel Molina. Artistas que, cada uno en su estilo y disciplina artística, han transformado La Dona de Silvestre, más académica, en una mujer adaptada a los tiempos actuales.

Obra de Enric Mestre. Homenaje a d'Edeta. Las Atarazanas

Obra de Enric Mestre. Homenaje a d’Edeta. Las Atarazanas

“Sus figuras femeninas están hechas en la época en que primaba el realismo”. José Manuel Ramos explica de la siguiente forma esa repetición casi obsesiva de la mujer en la obra de Silvestre: “Hablamos de un trabajador incansable y de alguien que no es un innovador, sino que ha ido remodelando sus planteamientos artísticos”. En Las Atarazanas se producirá tal “mezcla de culturas, de espacio y de tiempo”, subraya Ramos, que permitirá aunar “planteamientos realistas con otros más vanguardistas, conjugando pasado y presente”. La misma mujer, entendida de formas diferentes.

De hecho, hay esculturas que remiten al cuerpo femenino ondulado, más geométrico, desdibujado bajo capas de pintura, como pura ovulación, alzando su perfil al cielo o hundiéndose en la tierra. Decenas de figuras femeninas entroncando con la mujer en todas sus facetas, que Silvestre ha ido esculpiendo a lo largo del tiempo: “Luchadora, trabajadora, reivindicativa, madre”. Todas ellas Al voltant de Silvestre d’Edeta, que enfila su 104 cumpleaños magníficamente arropado.

Obra de Aurora Valero, para el Homenaje a Silvestre d'Edeta. Las Atarazanas. Imagen cortesía de Arteenred

Obra de Aurora Valero, para el Homenaje a Silvestre d’Edeta. Las Atarazanas. Imagen cortesía de Arteenred

Salva Torres

Cuidado, resbala: tareas invisibles

‘Cuidado, resbala’, documental de María Camacho, Montserrat Clos, Mercedes Cordero, Vanessa Gómez, Leonor Jiménez, Nadia Ruiz y Carolina Suárez
Mesa redonda con las autoras Montserrat Clos y Vanessa Gómez
Aula de Cultura La Llotgeta
C / Plaza del Mercado, 4. Valencia
Viernes 17 de mayo, a las 19.00h

Dentro del ciclo Mujer e Igualdad, coordinado por Paqui Méndez, el Aula de Cultura La Llotgeta acoge la proyección y debate posterior del documental ‘Cuidado, resbala’, realizado por María Camacho, Montserrat Clos, Mercedes Cordero, Vanessa Gómez, Leonor Jiménez, Nadia Ruiz y Carolina Suárez. El pasado mes de abril, la socióloga Pilar Aguilar Carrasco ya dio cuenta en su conferencia, dentro del propio ciclo, del papel educador del cine, analizando las maneras que tiene la ficción audiovisual de difundir las emociones según el género, mostrando una actitud crítica sobre los diversos «adiestramientos» sentimentales.

Cartel anunciador del documental 'Cuidado, resbala'. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Cartel anunciador del documental ‘Cuidado, resbala’. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Ahora le tuco el turno al documental ‘Cuidado, resbala’, mediante el cual sus autoras se adentran en el «invisible» mundo del trabajo de los cuidados. Como se apunta en la sinopsis, el documental trata de responder a las preguntas sobre quién realiza esos trabajos, cómo se valoran, cuán necesarios son y qué nos aportan, empezando por un acercamiento a las condiciones de las empleadas del hogar, para extender luego el análisis a la organización social del sistema de cuidados.

«Los cuidados son una necesidad de todas las personas, en todos los momentos de la vida, aunque se piensa que solamente necesitan cuidados las personas dependientes. Sin cuidados no hay vida, y sin vida no hay política, ni mercados, ni deuda externa, ni crisis…absolutamente nada», señalan las autoras del documental. Montserrat Clos y Vanessa Gómez, dos de las autoras, estarán el viernes en La Llotgeta para participar en la mesa redonda posterior a la proyección del documental. Un documental sobre las «tareas invisibles» tan necesarias para sostener la vida, desde su origen hasta la más avanzada edad.

Cartel del documental 'Cuidado, resbala'. Aula de Cultura La Llotgeta

Cartel del documental ‘Cuidado, resbala’. Aula de Cultura La Llotgeta