¿Quién enciende la mecha del jazz en Valencia?

Congreso Internacional ‘El Jazz en España’
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Del 28 al 30 de noviembre

Hace dos años la UNESCO promovió el 30 de abril como Día Internacional del Jazz. La Academia de Jazz de Francia designó a principios de este año como Mejor músico europeo de 2012 al saxofonista Jorge Pardo. Con anterioridad, el batería alicantino Ramón López ya había sido condecorado Caballero de las Artes y las Ciencias por el gobierno francés. Otro síntoma, este mucho más cercano, vendría a cerrar el círculo de la efervescencia última del jazz: la celebración en Valencia del primer Congreso Internacional “El Jazz en España”. Que Valencia sea la sede de tamaño encuentro en La Nau, del próximo día 28 al 30, no deja de ser igualmente sintomático. Como lo fue el hecho de que la Berklee eligiera la capital del Turia como única sede fuera de Estados Unidos.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Hasta aquí las buenas noticias. Mejores incluso si tenemos en cuenta lo que nos dicen Francisco Blanco ‘Latino’, responsable de Sedajazz, Chevi Martínez, al frente de Jimmy Glass, y el “principalmente músico” pero igualmente responsable de Mercedes Jazz, Mario Rossy: que la afición al jazz en Valencia ha crecido “muchísimo” en los últimos años. Toda esa brillante eclosión, de la que darán cuenta los invitados al congreso sobre el jazz en España, arroja paralelamente una luz sombría: el enorme potencial de los músicos valencianos no se ve correspondido con el debido apoyo institucional. “El 95% de ese potencial se dilapida”, asegura el contrabajista Mario Rossy.

UN HERMOSO JARDÍN DESCUIDADO

Vayamos por partes. Primero están, o deberían de estar, los músicos por encima de todo. Y los músicos valencianos están a un nivel de primer orden internacional. ¿Entonces? “Hay más de 30 big bands en Valencia, pero no hay espacios para que toquen”, subraya Rossi, quien, apropiándose de una frase del pianista Albert Sanz, sostiene que la institución pública “no cuida nada su hermoso jardín”. Un jardín repleto de excelentes músicos que la Administración apenas riega con buenas palabras. “La ayuda institucional no tiene por qué ser económica, puede ser de tipo propagandístico o mediante protección cultural”, señala Chevi Martínez, que sin ir más lejos reunió la semana pasada a diez músicos valencianos, encabezados por Perico Sambeat, para rendir un sobresaliente homenaje al 50 aniversario de The Black Saint and The Sinner Lady de Charles Mingus.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Blanco ‘Latino’, que lleva 20 años al frente del colectivo de músicos Sedajazz, pide a las instituciones públicas “que se tomen esto más en serio”. Porque no es de recibo que “los de fuera toquen a caché, mientras los de aquí tengamos que cobrar a taquilla”. “Faltan hábitos culturales saludables”, apostilla Rossy. Hábitos como los de crear un circuito estable de jazz, que a los músicos se les pague como merecen o de que haya más espacios en condiciones donde tocar durante todo el año. “Lo importante es que, de una vez por todas, el jazz se convierta en algo cotidiano”, argumenta Chevi Martínez. “El jazz no es cuestión de dos veces al año, sino de que sea algo vivo todos los días”, añade.

FUGA DE TALENTOS

“¿Alguien conoce el Festival de Jazz de Nueva York? No tiene relevancia conocerlo porque allí prima el jazz que se hace en los clubs durante todo el año, y cuando no existe ese tejido cultural de base entonces se tienen festivales”, indica Rossy. De manera que menos festivales “dedicados a traer figuras que resultan rentables” (Chevi) y más “programación estable” que evite la “fuga de talentos” (Rossy) que se viene produciendo en la Comunidad Valenciana. “Antes, cuando estaba el SARC de la Diputación, te llamaban de Casas de Cultura, pero es que ahora ni eso”, precisa Latino.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Hay coincidencia en señalar la importancia de que se haga, por primera vez, un congreso para debatir acerca del jazz en España. Y, de nuevo, teniendo a Valencia como protagonista. Ahora bien, ¿el encuentro teórico dejará algún tipo de semilla práctica? “Yo tengo esperanzas”, dice Rossy, teniendo en cuenta que “el jazz cada vez va a mejor” y que “la demanda del público es innegable”. A su juicio, se necesita, sobre todo, poner en valor a los músicos y que estos, a su vez, “dejen de pasar la gorra, porque eso hace daño al sector”. Como hace daño que un festival como el de la Universidad Politécnica de Valencia, “que se hace con las mejores intenciones”, sea gratis.

Para Chevi Martínez, cuyo Jimmy Glass es la puerta de entrada en Valencia del mejor jazz neoyorkino, dado que la Administración “no está en situación de apoyar a la cultura, que al menos no ponga trabas a su desarrollo”. Latino, en este sentido, apunta el daño que ha hecho el 21% de IVA. “De una taquilla de 16.000 euros en el Festival de Jazz del Palau, para una gran orquesta, al final te quedas con 8.000”. Mario Rossy sólo pide un cambio en la política cultural, de manera que todo ese potencial de músicos que atesora Valencia sea debidamente explotado. ¿Quién se atreve, de verdad, a encender la mecha?

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Salva Torres

Perico Sambeat se atreve con Mingus

The Black Saint and The Sinner Lady, homenaje a Charles Mingus
Perico Sambeat al frente de una formación de diez músicos valencianos
Jimmy Glass Club
C / Baja, 28. Valencia
Martes 19 de noviembre, a las 20.45

Lo dijo el pianista Joe Zawinul, pero puede hacerse extensivo al sentimiento que por los años 50 y 60 del pasado siglo dominaba entre las rompedoras formaciones de jazz: “En este grupo, o nadie toca solo, o todos tocamos solos al mismo tiempo”. El colectivo frente a la estrella solista. De manera que la fuerza de su música estaba en el estado de trance que alcanzaba cada músico por separado ligado, como por arte de magia, al conjunto. Algo que Charles Mingus explotó como ninguno y cuyo máximo reflejo, coincide la mayoría, quedó grabado en The Black Saint and The Sinner Lady (1963). Para celebrar tamaño acontecimiento 50 años después, Perico Sambeat, al frente de una formación de diez músicos valencianos, emula aquel espíritu de soledad compartida para cerrar el III Festival Internacional de Jazz Contemporáneo de Jimmy Glass.

Portada del disco The Black Saint and The Sinner Lady, de Charles Mingus.

Portada del disco The Black Saint and The Sinner Lady, de Charles Mingus.

Lo hará el 19 de noviembre, a una semana escasa de que se celebre en Valencia el primer congreso internacional en torno al Jazz en España. Hasta entonces, se habrán consumado en Jimmy Glass las actuaciones de Bryn Roberts, Vein Trío, Jeremy Pelt, Pat Martino, Bill McHenry, JD Allen y Miguel Zenón, todos ellos antes de que Perico Sambeat ponga el broche de oro al III Festival Internacional de Jazz que Chevi Martínez impulsa contra viento y marea para acercar lo mejor del jazz al público valenciano. Todos ellos al frente, o al costado, de tríos, cuartetos, quintetos y, en definitiva, de bandas que vienen a contagiar Valencia del espíritu que el jazz rezuma y que la UNESCO ha reconocido, al proclamar el 30 de abril como Día Internacional del Jazz por “sensibilizar al público sobre las virtudes del jazz como herramienta educativa y motor para el diálogo”.

El contrabajista Charles Mingus. III Festival Internacional de Jazz Contemporáneo Jimmy Glass.

El contrabajista Charles Mingus. III Festival Internacional de Jazz Contemporáneo Jimmy Glass.

El diálogo que Perico Sambeat propone en su homenaje a Charles Mingus es múltiple. “La música te puede volver feliz, hacerte llorar, amar y hasta matar”. Así era Mingus, un carácter excesivo al que la música le permitía ajustar cuentas con la incruenta vida. Sambeat se atreve con Mingus y con el complejo The Black Saint and The Sinner Lady, acompañado de una pléyade de sobresalientes músicos valencianos: Albert Sanz (piano), Blanco Latino (saxo barítono), Borja Baixauli (saxo tenor), Voro García (trompeta), Sergio García Aleix (trompeta), Toni Belenguer (trombón), Jordi Moragues (tuba), Maxwell Salinger Ridley (contrabajo) y Marc Miralta (batería). Una oportunidad única de revivir aquel disco inolvidable y de comprobar el magnífico estado de salud del jazz valenciano.

El contrabajista Charles Mingus. III Festival Internacional de Jazz Contemporáneo Jimmy Glass.

El contrabajista Charles Mingus. III Festival Internacional de Jazz Contemporáneo Jimmy Glass.

Salva Torres