A los pies del Penyagolosa

Enclave, de Miguel Mallol y Andrea Abbatangelo
Residencia artística de Land Art en Vistabella. Castellón
Del 6 al 20 de noviembre de 2016

La localidad castellonense de Vistabella del Maestrazgo acogerá un encuentro creativo pionero en España en el que durante dos semanas once artistas de ocho países diferentes trabajarán en proyectos Land Art por los que han sido seleccionados. Esta residencia artística terminará con un fin de semana en el que se podrá visitar la exposición que contará con fotografías de los proyectos, entrevistas a los artistas y a la población local con la intención de crear una sinergia entre los participantes y el entorno. La ‘volta al pinet’ será la zona en la que se situarán todas las obras y que transformarán el recorrido en un itinerario artístico permanente, ya que las obras serán donadas al Ayuntamiento de Vistabella.

La iniciativa ha sido organizada por el comisario Miguel Mallol y el artista Andrea Abbatangelo y ha contado con el soporte del Ayuntamiento de Vistabella, la UJI y la Conselleria de Cultura y Turismo, entre otras instituciones públicas y privadas que se han adherido a la primera edición de un evento que tendrá carácter bienal.

Intervención pasada de Rosie Leventon.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

El Land Art nació a finales de los años sesenta en los desiertos de Estados Unidos, como protesta a la mercantilización del arte y una extensión de las salas expositivas convencionales. A esta corriente se unieron otras ligadas al arte efímero como la performance, el happening o el arte povera que llegan hasta nuestros días como propuestas artísticas alternativas.

El título de la residencia ‘Enclave’ rememora el carácter transitorio del territorio durante la reconquista, que se utilizó sobre todo como paso común de trashumancia de ganado y personas, lo que ha permitido conservar sus vestigios arqueológicos en forma de senderos, caminos y veredas que se pueden encontrar en todo el territorio del Maestrazgo destacando los caminos de peregrinaje de San Juan, la vereda de la Estrella o el puente Romano. Este territorio, debido a la baja densidad de población que hay, se ha visto favorecido para la conservación de fauna y flora así como de sus restos arqueológicos en detrimento del desarrollo humano.

Este es un problema que se extiende a otras comunidades vecinas, pero que en el entorno de Vistabella ha sido una constante contra la que han luchado los habitantes de la zona desde mediados del siglo XX, como consecuencia de la industrialización de la Plana.

Intervención pasada de Emmanuele Panzarini. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Intervención pasada de Emmanuele Panzarini. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

Gracias a la actuación de varias instituciones y personas, la zona se mantiene viva y la residencia quiere contribuir artísticamente en una repoblación simbólica que traiga gente al territorio e incremente el valor del entorno natural y cultural existente. La residencia de artistas de Vistabella gira alrededor del concepto de convivencia entre personas de todo el mundo y los habitantes locales. El resultado será un legado que represente la materialización de este concepto de comunión entre individuos y el inicio de una relación artística con el territorio.

La “volta al pinet”, un sendero característico que rodea una de las colinas que componen el territorio municipal de Vistabella, será el itinerario en el que se emplazarán las obras creando una propuesta artística con aras de convertirse en un recorrido eco-cultural que establezca el inicio de la comunión local con el arte contemporáneo, uniéndose a iniciativas artísticas como la Senda de l’Art o MIAU, más consolidadas en otras localidades colindantes.

Elenco de artistas

Rosie Leventon es uno de los mayores exponentes británicos de Land Art. Ha trabajado a nivel internacional en países como Polonia, Rusia, República Checa, Suiza, USA, España, Alemania, Francia, Japón, Italia y Dinamarca y tiene obras en varios museos del Reino Unido.

Andrea Abbatangelo es un joven artista italiano que participa en la residencia y co-organiza el evento. Trabaja con instalaciones, escultura y fotografía. A lo largo de su carrera ha producido proyectos y exhibido trabajos para festivales como la Bienal de Venecia (2011), Documenta (2012) y Marsella Provence 2012/Capital Europea de la Cultura, y para diversos espacios públicos. Emmanuele Pazzarini es un artista italiano cuya investigación artística abraza la fotografía, la escultura, el arte digital y la instalación con especial atención a las intervenciones site-specific. Ha expuesto en diversas ciudades en Italia y el extranjero.

Seila Fernández es la única representante española a pesar de trabajar en y vivir en la localidad británica de Bristol. Ha dirigido diferentes proyectos internacionales ligados con al cambio climático además de realizar exposiciones a nivel internacional.

Leonardo Fuiro Cannistrà es un artista italiano que ha participado en numerosas exposiciones y premios internacionales, obteniendo prestigiosos resultados.

Instalación pasada de Hui-Ying Tsai. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Instalación pasada de Hui-Ying Tsai. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

Hui-Ying Tsai es una de las artistas de origen asiático que participan en la residencia. De origen taiwanés, vive y trabaja en Nueva York y ha realizado exposiciones en diversas ciudades de USA como San Francisco, Nueva York y Colorado, además de en otros países como Corea, Taiwan o Irlanda.

Carmela Cosco cierra el grupo de artistas italianos. Es una artista multifacética que usa gran diversidad de materiales. Ha realizado exposiciones en importantes ciudades italianas como Roma o Bari en incluso a nivel internacional en ciudades como Granada.

Yunrubin es un dúo formado por una artista de Singapur (Joanne Pang Rui Yun) y un artista danés (Jonas Rubin) afincados en Barcelona. Realizan una investigación que se dirige hacia la inmaterialidad y la poética de la cotidianidad, hacen preposiciones en forma de esculturas, instalaciones site-specific e impresiones.

A estos creativos se les unirán la fotógrafa israelita con sede en París Tamara Erde, que realizará un proyecto fotográfico inspirado en el entorno y las obras de Land Art expuestas. Tiene experiencia en varios países en los que ha participado en diversas residencias.

El director de cine colombiano Armando Bolaño, asistido por Raúl Julve en la edición y por Héctor Sierra en la cobertura con dron, realizarán entrevistas a los artistas y gente local. Se hará mediante monitores un seguimiento audiovisual diario de lo que acontece en la residencia que se transformará a la conclusión de la misma en un vídeo-documental que promocionará el territorio y la iniciativa.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

Viggo Mortensen: “No pienso como una estrella”

Viggo Mortensen
Presentación de la película ‘Jauja’, de Lisandro Alonso
Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia
Viernes 6 de febrero, 2015

Llegó a Valencia desde Madrid vía Nueva York para presentar en La Filmoteca su última película ‘Jauja’. Fue visto y no visto. Un viaje relámpago que se confirmó muy a última hora. Aún así, Viggo Mortensen tuvo tiempo de introducir brevemente el film de Lisandro Alonso y de advertir: “Luego responderé a sus preguntas o les consolaré si no tengo respuestas”. Y es que ‘Jauja’, premiada en el pasado Festival de Cannes, es una película que obliga a una mirada atenta e inquisitiva por parte del espectador. Un espectador que asiste perplejo al viaje del capitán Gunnar Dinesen en busca de su hija por los salvajes territorios de la Pampa argentina.

Viggo Mortensen, en la Sala Berlanga durante la presentación de su última película 'Jauja'. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

Viggo Mortensen, en la Sala Berlanga durante la presentación de su última película ‘Jauja’. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

Viggo Mortensen dijo no pensar “en términos de estrella”. De ahí que aceptara participar en un proyecto con bajo presupuesto y cuya contemplación requiere, precisamente, saltarse la visión complaciente que ofrece el cine más comercial. “El 99% de los guiones que me llegan son poco interesantes”, subrayó. Nada que ver con el de Lisandro Alonso, un director que “piensa y dirige como un genio”.

Genialidad manifiesta en ‘Jauja’, donde Viggo Mortensen encarna al capitán Dinesen comandando un grupo de soldados que se enfrenta a una tribu indígena, los Cabeza de Coco. Todo ello en el contexto de la Conquista del Desierto, periodo colonizador de la Pampa de finales del siglo XIX. De hecho, la naturaleza es protagonista de una historia contada en formato diapositiva de los antiguos westerns. “El formato fue fruto de la casualidad, pero Lisandro supo estar abierto a la suerte y utilizarlo de manera genial”.

Fotograma con el que se abre la película 'Jauja', de Lisandro Alonso. De espaldas, Viggo Mortensen, junto a Villbjork Malling Agger.

Fotograma con el que se abre la película ‘Jauja’, de Lisandro Alonso. De espaldas, Viggo Mortensen, junto a Villbjork Malling Agger.

‘Jauja’, que hace alusión a ese país mítico e imaginario de la abundancia y la felicidad, se abre con un plano fijo del inmenso paisaje habitado por ese padre y su hija Inge (Villbjork Malling Agger). Paisaje que terminará siendo una pesadilla para el personaje que encarna Mortensen, en oposición a su hija, la cual llega a decir: “Siento el desierto en mí, creciendo por dentro”. Por alusiones: “Cuando me caigo y digo ‘país de mierda’ fue real y Lisandro lo mantuvo porque le pareció que quedaba bien”.

Viggo Mortensen en un fotograma de 'Jauja', de Lisandro Alonso.

Viggo Mortensen en un fotograma de ‘Jauja’, de Lisandro Alonso.

Como quedaba bien el acento argentino con deje danés que utiliza en la película: “No exagero nada, porque mi padre habla así”. Sus orígenes daneses y su estancia en Argentina, donde aprendió el castellano, permiten a Mortensen identificarse plenamente con su personaje. Tanto, que llegó incluso a sugerir a Lisandro, para abaratar costes, utilizar algunos temas musicales compuestos por el polifacético actor. “Le dije que tenía algunas canciones, las escuchó e incorporó finalmente dos: la que suena cuando estoy bajo las estrellas y la del final”. Es la primera vez que Lisandro Alonso utiliza banda sonora en sus películas, al igual que la primera vez que trabaja con actores profesionales.

Viggo Mortensen reconoció haber tenido suerte a la hora de elegir las películas que, quiera o no, le han concedido el aura del estrellato. De hecho, hubo una larguísima cola en La Filmoteca para ver la película y al actor de cerca. La Sala Berlanga se abarrotó. “La trilogía de ‘El señor de los anillos’ me ayudó mucho, porque he podido elegir los guiones y directores que más me gustan”. Y citó a David Cronenberg, con quien ha trabajo en ‘Una historia de violencia’ o ‘Promesas del Este’, por la que fue candidato al Oscar, y al propio Lisandro Alonso.

Viggo Mortensen y Villbjork Malling Agger en un fotograma de la película 'Jauja', de Lisandro Alonso.

Viggo Mortensen y Villbjork Malling Agger en un fotograma de la película ‘Jauja’, de Lisandro Alonso.

Visiblemente cansado, tras el largo y precipitado viaje a Valencia, Viggo Mortensen se fue creciendo a medida que las preguntas se sucedían. Despojado de su cazadora marrón, luciendo una camiseta azul con lema de Perú, el actor se encontró con la sorpresa de un regalo inesperado: una mujer entre el público le entregó dos camisetas diseñadas por ella a modo de emotivo homenaje. También él dejó huella de su paso por Valencia firmando en valenciano el libro de honor de la Filmoteca. Eso sí, se fue insistiendo en su apuesta por una película de la que se mostró orgulloso: “Jauja la veré dentro de 10 ó 20 años y la seguiré viendo bien”. Palabra de Mortensen, una estrella de andar por casa.

Viggo Mortensen, en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia durante la presentación de su última película 'Jauja'. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

Viggo Mortensen, en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia durante la presentación de su última película ‘Jauja’. Imagen cortesía de CulturArts IVAC.

Salva Torres

Resistencias invisibles en Fundación La Posta

La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación
Be Andr y Regina de Miguel
Fundación La Posta
C / Pintor Fillol, 2. Valencia
Hasta el 14 de febrero, 2015

Uno de los aspectos claves para entender el mapa de conocimiento proyectual trazado en la Fundación La Posta es el diálogo entre arte, tecnología, ciencias sociales y arquitectura. Este marco de actuación multidimensional genera sinergias capaces de plantear las cuestiones más importantes en la actualidad y en ese contexto nos sentimos capaces de aportar algo al discurso cultural actual como una organización constituida sin ánimo de lucro. Esta nueva forma de multi-dimensionalidad es, en palabras de Mosquera “una prisión sin muros”, y nos recuerda que el mejor laberinto en el mundo es el desierto y que en la mayor parte del siglo XXI los artistas han encontrado refugio entre sus espacios olvidados.

Con la atención puesta en ese diálogo entre disciplinas que tiende a generar la tensión necesaria para la creación y que de alguna forma define y tamiza las identidades de los actores culturales del siglo XXI, he esbozado ‘La Resistencia Invisible de lo Cotidiano’, una iniciativa que se completa con dos exposiciones (La Resistencia Invisible de lo Cotidiano I: Reificación / La Resistencia Invisible de lo Cotidiano II: Equívoco) y que persigue habilitar esos espacios generados entre diferentes territorios del conocimiento para hacerlos visibles y respirables.

Imagen del video de Regina de Miguel en la exposición 'Las resistencias invisibles de lo cotidiano I: Reificación'. Fundación La Posta.

Imagen del video de Regina de Miguel en la exposición ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación’. Fundación La Posta.

Creo firmemente en la capacidad del arte como elemento transformador en cualquiera de los ámbitos de la vida, pero esencialmente del tejido social. Admiro la capacidad que posee para vehicular pensamientos y sensaciones que de otra forma no serían incorporados ni estructurados como componente estética y experiencial particular. Esta relación entre arte, la cotidianeidad y la resistencia entre equivalentes y no entre opuestos, me ha llevado a plantear una serie de diálogos entre artistas que trabajan aspectos relacionados con esos procesos.

En un momento social muy comprometido, donde la estructura se desmorona y el sistema muestra demasiadas heridas abiertas, la idea de una resistencia invisible que fluye desde los trabajos seleccionados sirve como reactivo de la función transformadora del arte. He buscado establecer un diálogo entre agentes que se mueven en un entorno global pero que alcanzan a resolver a través de sus trabajos problemas específicos. Esas “diferencias similares” permiten que los trabajos aborden perspectivas diferentes sobre temas comunes generando voces individuales totalmente integradas en un proyecto conjunto.

Obra de Be Andr en la muestra 'La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación'. Fundación La Posta.

Obra de Be Andr en la muestra ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación’. Fundación La Posta.

Los artistas invitados a formar parte de la primera parte del proyecto son Be Andr y Regina de Miguel, ambos afincados en Europa -Andr en Londres y de Miguel en Berlín- y con lugares de procedencia distintos a los lugares en los que viven y trabajan. El hecho de ser artistas habituados a desenvolverse en un entorno ajeno al de sus lugares de procedencia -Andr es noruego y de Miguel es española- les ha permitido trabajar desde esa mirada global condicionada por factores locales ajenos.

Sin duda el poder de la migración ejerce una influencia excepcional a la hora de establecer nuevos códigos con los que evaluar y situarse en el mundo. Regina de Miguel y Be Andr son capaces de restaurar mediante su obras cuestiones necesarias relativas a los códigos culturales, científicos o textuales hegemónicos y pretendidamente consolidados. Ambos artistas, desde lugares estéticos y conceptuales diferentes, se acercan a esa resistencia invisible que genera la duda de lo establecido y no elegido, planteándose cómo sacrificar parte de lo aprendido para evocar nuevas situaciones que transforman la realidad, ya sea la suya, la nuestra o la que compartimos.

Imagen del video de Regina de Miguel que forma parte de la exposición de Fundación La Posta.

Imagen del video de Regina de Miguel que forma parte de la exposición ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I. Reificación’. Fundación La Posta.

Juan Fabuel

Árbol ‘in’ urbe

Árbol objeto, de Álvaro Tamarit
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 10 de enero

Los árboles en las ciudades es el último vínculo que nos conecta con la naturaleza de la que hemos sido voluntariamente desterrados. Una naturaleza pródiga y benéfica, pero también hostil y destructora, que de amante madre puede mudar en un instante en cruel madrastra. El árbol en la urbe nos recuerda de dónde venimos, cuando una ardilla podía atravesar la península desde Gibraltar a los Pirineos yéndose por las ramas. También dónde podemos acabar, en un árido desierto, donde la felicidad y la belleza serían espejismos imposibles.

Obra de Álvaro Tamarit, en 'Árbol objeto'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Álvaro Tamarit, en ‘Árbol objeto’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Implantados entre el asfalto y el cemento, cada uno en su respectivo alcorque, los árboles prestan su sombra en los sofocantes meses estivales, consumen los detritos de los coches y ponen una nota de gracia y color en un ambiente gris. ¿Quién no ha soñado alguna vez en vivir en la copa de un árbol gigantesco como Tarzán, o en el interior de un tronco hueco, como la pandilla de Peter Pan?

Algunas personas tienen una conexión especial con estos vegetales que pueden vivir cientos de años y  saben morir dignamente de pie.

Ciudad con cubierta vegetal, de Álvaro Tamarit. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Ciudad con cubierta vegetal, de Álvaro Tamarit. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Algunas incluso los convierten en materia artística, como Álvaro Tamarit (Xàbia, 1976) cuya última exposición,  Árbol objeto, en la sala Alba Cabrera, es una reflexión sobre su importancia en el complejo y delicado tapiz de la vida.

“Llevo años trabajando sobre este tema, el uso que damos a los árboles y a la madera, una materia viva que derrochamos demasiado”, dice Tamarit. “En esta muestra presento una mezcla de piezas antiguas y otras más recientes”.

Los trabajos de Tamarit combinan el procesamiento de la madera con el soporte collage analógico y los relieves en tres dimensiones. Esculturas singulares que ensalzan  la belleza de la madera, bajorrelieves de ciudades invadidas de vegetación, grandes árboles que acogen ciudades. También objetos juguetes a la manera de Joaquín Torres García, como su barco biblioteca, inspirado en la noticia de que un cargamento de libros iba a ser enviado a África por mar.

Obra de Álvaro Tamarit, en 'Árbol objeto'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Álvaro Tamarit, en ‘Árbol objeto’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

A diferencia de otros artistas que buscan durante años su propio camino y lenguaje, Tamarit confiesa que desde que estudiaba en Bellas Artes “tenía mi propia forma de pensar y sabía cuál iba a ser mi camino siempre en libertad”.

En su taller de Xàbia la madera es la gran protagonista y utiliza fotografías de sus viajes, imágenes de periódicos y revistas para componer sus collages, “siempre analógicos”, reivindica.

“Utilizo algunas máquinas sencillas como lijadoras o taladros, pero las manos son las que más trabajan”, apunta.

Vive entre Xàbia y Cambridge, un eje privilegiado que le permite contrastar las grandes diferencias en la apreciación del arte entre España e Inglaterra. “Allí dan ayudas desde 100 a 2.000 euros a devolver sin interés para que la gente adquiera piezas artísticas”, comenta.

Sus últimas exposiciones se presentaron en Alemania, Holanda y en Valencia, en la galería Set.

Bel Carrasco

Obra de Álvaro Tamarit, en 'Árbol objeto'. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Ciudad en la sierra, de Álvaro Tamarit, en ‘Árbol objeto’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.