Cuzco, viaje interior al desamor

Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 11 al 29 de octubre de 2017

‘Cuzco’, la primera de las cuatro producciones de Teatre del Poble Valencià previstas para esta temporada, abrirá la programación en el Teatro Rialto. Un texto escrito y dirigido por Víctor Sánchez Rodríguez, que fue Premio Max 2016 al mejor autor revelación por su texto ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’ y nominado en esta misma categoría en la edición de los Max 2017 por su obra ‘A España no la va a conocer ni la madre que la parió’.

Abel Guarinos, director del Institut Valencià de Cultura, destacó la importancia de las dramaturgias valencianas para las producciones del Teatre del Poble Valencià así como el apoyo en esta producción del Ayuntamiento de Sagunto: “Este apoyo entre instituciones favorece el desarrollo de la cultura y en concreto de las artes escénicas”.

Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

La obra, que estará en cartel del 11 al 29 de octubre, es una apuesta, según Roberto García, director adjunto de Arts Escèniques, “por la dramaturgia viva valenciana” en este caso del autor y director Víctor Sánchez de quien destacó que es una de las voces más potentes y singulares del teatro valenciano.

‘Cuzco’ narra la historia del viaje que hace una pareja en crisis a Perú. Un viaje también interior que abrirá viejas heridas y cambiará la vida de sus protagonistas para siempre. Su autor comenzó a escribir el texto tras un viaje personal junto a su padre a Cuzco. “Cuando salí del hotel, de camino a la Plaza de Armas, sufrí una revelación, vi las similitudes de ese lugar con otros lugares de nuestro país y comencé a sentir cómo habría sido en el pasado. En la obra una pareja que va a salvar su relación a Cuzco es la que vertebra la trama y relaciona la historia de desamor con la situación del mundo actual”.

Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Un texto esencial cargado de fuerza y protagonizado por Silvia Valero y Bruno Tamarit quienes coincidieron durante su intervención en lo afortunados que se han sentido trabajando con Víctor Sánchez en una producción del Teatre del Poble Valencià y que a su vez ha sido un reto. Bruno Tamarit ha hablado de “responsabilidad a la hora de interpretar a unos personajes que tienen mucha carga detrás de cada palabra”; Silvia Valero se ha definido como “valiente por esta vez, por interpretar a una mujer que es capaz de enfrentarse al miedo y viajar por terrenos oscuros”.

La escenografía de Mireia Vila, la iluminación de Mingo Albir y la música de Luis Miguel Cobo crean un espacio desnudo y sugeridor que se llenará de fantasmas, pasiones y deseos. Todo ello unido al trabajo corporal de Cristina Fernández completan el trabajo actoral y componen el conjunto de la obra.

‘Cuzco’ es la primera de las cuatro producciones del Teatre del Poble Valencià de esta temporada que apuestan claramente por la dramaturgia viva valenciana. Una producción que estará tres semanas en cartel en el Rialto, y que posteriormente se representará en el Teatre Principal de Castellón y el Teatre Arniches de Alicante, y también en Sagunto.

Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

Cuzco, de Víctor Sánchez Rodríguez. Imagen cortesía de Teatre Rialto.

 

“Mi novela habla de las relaciones tóxicas”

La rebelión de Penélope, de Dolores García
Editorial Versátil

Penélope trabaja en una notaría de Castellón, ha pasado la barrera de los cuarenta, tiene una hija veinteañera que la ignora y atraviesa una profunda crisis personal. Descubre que ya no ama a un marido que la ha mantenido anulada durante más de veinte años. Una mañana despierta junto al cadáver de su mejor amiga y, a través la investigación criminal dirigida por el inspector Santiago Ramírez, reconstruye su vida y los motivos que la han conducido hasta una encrucijada vital.

Es el argumento de La rebelión de Penélope (Editorial Versátil), tercera novela de Dolores García ganadora del Premio Letras del Mediterráneo 2016 concedido por la Diputación de Castellón, con una dotación de 10.000 euros. ¿Se trata de una novela negra, rosa, o tal vez psicológica?  “Es una novela con todos los ingredientes que ha requerido la historia que cuenta”, responde García. “No se la puede clasificar en un género concreto. Es la vida tal y como se nos presenta y nos desborda cuando nos abrimos a ella tras un periodo de represión y desamor. Es una historia de búsqueda de la propia identidad, de dignidad, de miedo a la soledad, de nuevas oportunidades, de hundimiento y resurgimiento. Los protagonistas, Penélope y el inspector Santiago Ramírez, están inmersos, de diferente manera, en relaciones tóxicas y adictivas que les anulan y les impiden ser felices. Penélope dará un paso crucial en su vida rompiendo con un matrimonio de veinte años que la anula. Esta decisión pondrá en marcha un efecto dominó en todos los que la rodean y sacará lo mejor y lo peor de cada uno de ellos”.

Portada de 'La rebelión de Penélope', de Dolores García.

Portada de ‘La rebelión de Penélope’, de Dolores García.

García eligió Castellón de la Plana y localidades próximas como Peñíscola, Benicàssim y Oropesa para ambientar su historia, “porque necesitaba ubicar a la protagonista en una ciudad española de tamaño medio”, comenta. “La historia de Penélope no es la de una heroína, sino la de una mujer normal y corriente de hoy en día. Una situación que atraviesan muchas mujeres  en localidades donde el anonimato de las grandes urbes no es posible y tiene un gran peso la crítica social. Además, en la provincia de Castellón hay lugares fácilmente evocados por el lector, como la inconfundible silueta del castillo de Peñíscola y sus callejuelas, el Desierto de Las Palmas, en Benicàssim, con un viejo convento dominico derruido, ideales para las escenas de acción y suspense de la novela”.

La elección del nombre, Penélope, tampoco es casual. “La Penélope de la Odisea que esperó durante 30 años que regresara su marido, Ulises, representa a la mujer pasiva que espera a que le hagan feliz, que no busca su propia identidad, sino que existe en la medida que sirve a los demás como esposa, madre o hija”, explica García. “Mi  Penélope rompe con esta anulación y toma las riendas de su vida. Pero esto tiene riesgos y los va a sufrir hasta descubrir por qué cae en relaciones adictivas y consigue liberarse definitivamente de ellas”.

Portada de 'El secreto de Monna Lisa', de Dolores García.

Portada de ‘El secreto de Monna Lisa’, de Dolores García.

Éste es su tercer título tras El secreto de Monna Lisa y La reina del azúcar, que se desarrolla en Melilla a principios del siglo XX. “Creo que mi estilo narrativo ha ido depurándose y volviéndose más ágil y ligero. Aunque conserve un ritmo y estilo propios que hace que me reconozcan mis lectores”.

Según García, que la mujer sea la principal consumidora de ficción no es una cuestión de género sino de educación.  “A la mujer se le ha reprimido en todos los campos de la realidad y la imaginación ha sido su refugio. La literatura está íntimamente ligada a la imaginación. Se convierte en una realidad en la mente del lector gracias a ella y en una vía de escape de la realidad y una catarsis de emociones. Por otro lado, a los varones se les ha reprimido la manifestación, incluso el sentimiento, de las emociones y los han dirigido hacia ‘cosas importantes’. Se les ha educado para identificar emoción con debilidad. Quizás por ello han estado más orientados a géneros no emotivos, en principio, como la ciencia-ficción, la novela negra y, en cierta medida, la histórica”.

Sobre el panorama literario opina que “está transformándose a demasiada velocidad y no da tiempo a que se asienten obras de calidad y se den a conocer entre los lectores. El mercado literario está dominado por la oferta abrumadora de nuevos títulos y de modas de género literario, que no por la demanda, que es mucho más lenta. Creo que debería corregirse ese desajuste y dejar de ser un monstruo que devora a sus propios hijos”, concluye Dolores García.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

La juventud lúbrica de Sandra Ferrer

Escaleras húmedas, de Sandra Ferrer
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 12 de junio, 2015

Un recurso dramático muy presente en el séptimo arte es el humedecimiento, sea a través del vaho de una ducha, de la niebla o la lluvia, la humedad sobre el cuerpo de los actores genera una atmósfera íntima y tensa a la vez, cargada de sensualidad. Somos, en un elevado porcentaje, agua y por eso eliminamos líquidos con nuestra saliva, nuestros flujos, sudores o incluso el vapor de aliento que sale de nuestras bocas cuando hablamos.

La adolescencia es la etapa en que queda más acentuada nuestra condición líquida pues experimentamos constantemente intercambio de fluidos, con los besos, con el roce de los sexos, con el llanto… Nos derramamos en el primer amor, ese que sucede entre adolescentes sin espacio propio donde desatar los impulsos básicos de experimentación, sometidos al azar de los rincones oscuros, intransitados, los portales de vuelta a casa, los escalones de patios conocidos o desconocidos terminan por recoger la humedad del deseo idealizado, torpe y pegajoso pero inolvidable.

Obra de Sandra Ferrer en la exposición 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Sandra Ferrer en la exposición ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

‘Escaleras húmedas’ es la primera exposición individual de la artista multidisciplinar Sandra Ferrer (Gandía, 1989) que reúne obra fotográfica, escultura, vídeo e instalación en torno a un tema tan sugerente como cercano, a saber, el amor adolescente, utilizando de hilo conductor la humedad divididad en tres estadios; el llanto, la transpiración y el flujo sexual, siempre evocando un mismo escenario que es el del portal.

Para trasladarnos a tal localización genérica se sirve del mármol blanco típico presente en muchas de las escaleras que recorren los edificios de nuestra ciudad, de estanterías en forma de escalera y de un podium de madera con escalones reales. Tres historias de amor juvenil inundan la sala de la galería Mr. Pink divididas en tres zonas y protagonizadas cada una por una modelo adolescente.

Obra de Sandra Ferrer en 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Sandra Ferrer en ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Maquillaje fucsia, labios carnosos, mechones de pelo sobre la cara, faldas ajustadas, prendas deportivas combinadas con tejidos plateados que remiten a la noche. Tras una noche de fiesta, roces y flirteos no es difícil volver acompañada a casa pero en casa no hay intimidad, hay padres, hermanos, familia, así que la intimidad se queda a las puertas del hogar, entre las escaleras del patio donde todos hemos vivido algún retazo de historia de amor en nuestra juventud. Amores y desamores, encuentros y desencuentros, malentendidos que acaban en llanto o florecen en la primera masturbación.

La obra de Sandra Ferrer está repleta de esas primeras veces, primeros besos, tocamientos, desengaños, como una oda a aquello que amamos en los otros cuando todavía no los conocemos. No es baladí la mezcla de timidez y sensualidad que encontramos en los tres vídeos mostrados en un loop monocanal, donde cada modelo lee a tientas lo que alcanza a ver en una hoja en la que la tinta solapa tres historias de amor acaecidas en un portal, impresas unas tapando parte de las palabras de las otras, escritas casi como un poemario por la propia artista.

En ellas está la esencia, desafiante, perdurable en nuestra memoria cual punzada de dolor: todas terminan pronunciando «aunque sigo enamorada de aquellas cosas que inventé sobre él». Porque todos reescribimos encima de las historias de amor pasadas, Escaleras húmedas nos convierte en voyeurs melancólicos a los que hace mucho que solo somos el pálido reflejo de una nínfula.

Detalle de una de las obra de Sandra Ferrer en la exposición 'Escaleras húmedas'. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Detalle de una de las obras de Sandra Ferrer en la exposición ‘Escaleras húmedas’. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Marisol Salanova

Mecano o ‘La fuerza del destino’

La fuerza del destino. Espectáculo homenaje a Mecano
Con artistas de los musicales de Nacho Cano
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 28 de enero al 1 de febrero

Mecano  ofreció su último concierto en septiembre del año 92. Desde entonces son muchos los nostálgicos que añoran poder volver a escuchar algunos de los temas que marcaron una época. ‘La Fuerza del Destino’ realiza un recorrido por más de 30 canciones que trasladarán al público a unos años donde los cambios sociales, culturales y políticos colocaron a la sociedad española en el camino a la modernidad. Sobre el escenario, más de 20 artistas interpretarán los temas de Mecano.

Escena del espectáculo homenaje a Mecano 'La fuerza del destino'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena del espectáculo homenaje a Mecano ‘La fuerza del destino’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

El célebre grupo ha vendido más de 25 millones de discos en todo el mundo y a pesar de llevar 20 años sin hacer música sobre un escenario, sus conciertos en vivo siguen siendo uno de los acontecimientos más recordados en la memoria musical española e hispanoamericana. La música del grupo permanece viva, Mecano todavía no se ha ido, se oye todos los días en la radio. Sus canciones abordan cuestiones todavía vigentes como el amor, el desamor, el sexo, las drogas o las diferentes opciones sexuales.

Escena del espectáculo homenaje a Mecano 'La fuerza del destino'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena del espectáculo homenaje a Mecano ‘La fuerza del destino’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

En ‘La Fuerza del Destino’ conviven las composiciones musicales magistrales de los hermanos Cano con una puesta en escena espectacular. Todos los temas del espectáculo forman parte del ADN musical de miles de españoles y para ello toda la música es en directo, consiguiendo que el  público lo viva mas íntimamente; los músicos están en el escenario a la vista de todos.

Escena de 'La fuerza del destino', espectáculo homenaje a Mecano. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena de ‘La fuerza del destino’, espectáculo homenaje a Mecano. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Un espectáculo que nos transporta en un viaje simbólico en metro, donde las paradas se convierten en canciones de Mecano, y cada estación es un universo propio. Todo aderezado por las creaciones del director escénico Hansel Cereza (La Fura dels Baus, Cirque du Soleil, Ballet Nacional).

Escena de 'La fuerza del destino', espectáculo homenaje a Mecano. Cortesía de Teatro Olympia.

Escena de ‘La fuerza del destino’, espectáculo homenaje a Mecano. Cortesía de Teatro Olympia.

El formato combina la música en directo, la danza y la interpretación. Los cantantes que dan vida a estas canciones conducen al espectador a través al universo Mecano, durante dos horas y media de función. Si ha habido un grupo en España que sabía tocar todos los palos con éxito eran ellos. Por eso este show hace un recorrido por estilos como el pop, rock, rumba, salsa, flamenco, soul o jazz, que son el gran atractivo de este espectáculo para todos los públicos.

Escena de 'La fuerza del destino. Espectáculo homenaje a Mecano'. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena de ‘La fuerza del destino. Espectáculo homenaje a Mecano’. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

La inocencia

Ana Elena Pena / Sandra Paula Fernández / Rocío Verdejo
La inocencia
Galería Punto, Valencia

“De niño no podía soportar la degradación natural de los objetos, la fractura, la usura. Conservó durante años, reparándolos una y otra vez, uniéndolos con celofán, los dos pedazos de una regla de plástico blanco rota. Con el vendaje de celofán la regla ya no era recta, ni siquiera podía cumplir su función de regla y servir para trazar líneas; sin embargo, no la tiró. Volvía a romperse y la arreglaba, añadía otra venda de celofán, la guardaba de nuevo en la cartera (…)”. Michel Houellebecq. Las partículas elementales.

El fin de la inocencia llega con la aceptación del carácter limitado de cuanto nos rodea, también de nuestros propios límites. Simone de Beauvoir señaló que el cuerpo de las mujeres debía ser la situación y el instrumento de la libertad de las mujeres, no una esencia definidora y limitante, si bien el cuerpo de las mujeres está marcado dentro del discurso masculinista, en éste el cuerpo masculino representa la fusión con lo universal y permanece sin marca mientras que lo femenino queda diferenciado, fuera de las normas universalizadoras de la calidad de persona, en una encarnación negada y menospreciada. Tampoco es posible restar valor a los significados del lenguaje, a la representación de poder que denota y las estrategias de desplazamiento que oculta, pues detrás de toda acción hay un hacedor o actuante consciente, en este caso, del poder que el lenguaje tiene para subordinar y excluir a las mujeres.

Bajo el título “La inocencia” la Galería Punto presenta el trabajo de tres artistas que mediante diferentes disciplinas y lenguajes abordan aspectos de la representación de la mujer a través del arte. Rocío Verdejo (Granada, 1982), Sandra Paula Fernández (Oviedo, 1972) y Ana Elena Pena (Murcia) muestran trabajos muy distintos entre sí pero que desarrollan una química especial, pues al entrar en contacto potencian el alcance de sus intenciones discursivas.

Ana Elena Pena encuentra en el desamor, el erotismo, el desencanto, la nostalgia y las caídas las fuentes de sus pinturas, vídeos y escritos. La suma de estímulos infantiles y ligeros con otros signos de provocación y violencia da como resultado escenas de “surrealismo pop” donde los opuestos cumplen su función al activar los contrastes. La artista disfruta llevando al espectador por los senderos que domina, marcando el ritmo de cada estímulo visual para desarrollar una escena global que teatraliza lo femenino mediante la representación de niñas-mujer.

Ana Elena Pena. Serie Lolitas. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Serie Lolitas. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Playroom. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Playroom. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández desarrolla una nueva comunicación mediante paneles iluminados por leds, que reproducen secuencias animadas con mensajes directos, cargados de ironía, con personajes y elementos que forman parte de esa cultura de masas infantilizada que tan fácilmente recala en lo primario. Son conocidas sus obras a partir de la imagen recurrente de Blancanieves, convertida en una sensual Afrodita que participa implacable en su propio “Space invaders”. Como diría Judith Butler, el sexo, la sexualidad y el género no son algo natural sino fruto de una determinada construcción social afianzada en la costumbre imperativa.

Sandra Paula Fernández. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. La guerra. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. La guerra. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo muestra en sus imágenes instantes congelados, escenas con las que nos niega tanto el inicio como el desenlace de la historia relatada. La artista nos ofrece realidades atroces mediante el empleo de referencias idílicas que transitan por el barroco italiano y los primitivos flamencos, en las que el enigma y la muerte dominan la narración. Revisa la tradición de fotografiar difuntos, mediante una serie de imágenes en las que recrea de un modo minucioso y rico en detalles algunos momentos que podrían formar parte de una producción cinematográfica. En ellas el elemento femenino se convierte en el vértice que nos trae a la memoria imágenes icónicas de la moda y la publicidad, empleadas aquí con otro propósito.

Rocío Verdejo. Merienda postmortem. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Merienda postmortem. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Piedad invertida. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Piedad invertida. Imagen cortesía Galería Punto

Dicen que la relación más íntima que podemos tener con los objetos es poseerlos, del mismo modo que las palabras son la forma que adoptan nuestras ideas antes de convertirse en hechos. A veces esos códigos del mundo material, tan filtrados en la comprensión de la realidad, se extienden a territorios más allá de lo inanimado. La lucha por la igualdad es un camino que no ha acabado de recorrerse.

José Luis Pérez Pont