Sobre los muros fronterizos

En tierra de nadie
Centre Cultural La Beneficència
C / Corona, 36. Valencia
Hasta el 23 de diciembre de 2018

El Centre Cultural La Beneficència acoge la exposición ‘En tierra de nadie’ inaugurada el miércoles 5 de diciembre, que contó con la participación de representantes del área de Cultura de la Diputació de València, del Museu Valencià d’Etnologia y de CEAR-País Valencià.

No es la primera vez que el área de Cultura de la Diputació de València ha manifestado su especial sensibilidad a la hora de abordar los problemas sociales derivados de las migraciones, con diversas muestras y exposiciones sobre la temática en el Museu Valencià d’Etnologia o  el MuVIM. Ahora, el área encabezada por el diputado Xavier Rius, colabora con CEAR, organismo impulsor de la muestra, acogiendo en las dependencias de La Beneficència la exposición ‘En tierra de nadie’, que se podrá visitar hasta el 23 de diciembre de 2018.

Representantes institucionales en la inauguración de la exposición 'En tierra de nadie'. Imagen cortesía de la Beneficència

Representantes institucionales en la inauguración de la exposición ‘En tierra de nadie’. Imagen cortesía de la Beneficència

‘En tierra de nadie’ es una instalación que traslada a los visitantes a un lugar, el de las fronteras, donde la violencia y la impunidad quedan por encima de los derechos y las vidas de las personas. En un momento en el que cerca de 65 millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares, el alambre y el hormigón dominan un paisaje con más de 70 muros fronterizos, donde los derechos humanos son sistemáticamente vulnerados.

Esta exposición es el resultado de cuatro misiones de observación llevadas a cabo por CEAR en Grecia, Italia, la frontera sur de España con Marruecos y México, y forma parte del ‘Observatorio del derecho de asilo, las migraciones forzadas y las fronteras’, financiada por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional (AEXCID).

Vista de la exposición 'En tierra de nadie'. Imagen cortesía de La Beneficència.

Vista de la exposición ‘En tierra de nadie’. Imagen cortesía de La Beneficència.

Las otras reinas de África

‘Malkia Afrika’, de Miguel Márquez
Entrevista con el fotógrafo con motivo de su reciente publicación

Gambia y Namibia, dos países de África Occidental. Los mandingas y los himbas, un par de etnias africanas con distinta cultura y religión: el islam y el animismo. El fotógrafo valenciano Miguel Márquez reúne en su libro, ‘Malkia Afrika’ una galería de potentes imágenes de la vida cotidiana de estos pueblos. Su trabajo, sus rituales y celebraciones. Belleza, dolor, magia y bailes. Lo que hay más allá de la tragedia diaria de las pateras.

Consumado viajero por países del Tercer Mundo, Márquez, junto a Lorna Arroyo, publicó hace años ‘Missions and World Civilizations’, un libro de fotografías de algunas de las misiones cristianas que funcionan en la India, Tailandia, Haití y Malí. Fascinado por África, regresó allí en solitario para captar su faceta más insólita y desconocida, en concreto el Kankurang, un rito de iniciación de los niños bundigas, de tránsito de la niñez a la vida adulta que coincide con el fin del Ramadán, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, en 2008.

Convivió también con los wölof y fulas tras ser aceptado por el jefe de la etnia mandinga y fue acreditado para documentar una parte de la intimidad sagrada de su pueblo. En un segundo viaje se sumergió en la cultura himba de Namibia, un pueblo seminómada que vive del pastoreo en el que, a diferencia de la sociedad bundiga, la mujer recibe un trato más igualitario.

Una de las imágenes que forman parte de ‘Malkia Africa’, de Miguel Márquez. Fotografía cortesía del autor.

Una de las imágenes que forman parte de ‘Malkia Africa’, de Miguel Márquez. Fotografía cortesía del autor.

“’Malkia Afrika’, que significa en swahili Reina África, reivindica el status que merece este maravilloso continente”, dice Márquez. “La interpretación dual a nivel social estructural va proyectada al símbolo femenino en África. Desde la relevancia  de la mujer mandinga, hasta la jerarquía destacada en la estructura social matrilineal de la etnia himba”.

La ceremonia del Kankurang posee una inquietante belleza plástica centrada en la figura de los hechiceros o chamanes revestidos de ramas y cortezas de árboles, y armados de machetes que persiguen a los niños y entablan una simbólica lucha con ellos. Pero esta fiesta tiene también un lado oscuro, la ablación que sufren las niñas púberes al término de esta. Los niños son circuncidados, pero, a diferencia de la ablación genital, esta práctica no afecta a su salud ni a su vida sexual.

“Con todo el respeto, pongo en tela de juicio el propósito de este culto solemne, pues la transmisión de los valores, las reglas de conducta, la ley y la justicia o igualdad que en teoría representa, según me instruyó uno de los mandingas mas influyentes, pierde efecto con la bárbara mutilación que padecen esas criaturas”, comenta Márquez.

La segunda parte del libro se centra en los himba, que ocupan la región de Kunene, al norte de Namibia y sur de Angola, una escisión de los hereros. “La mujeres himba disfrutan de mayor relevancia social y autonomía que las mandingas sometidas a los reglas del islam”, señala Márquez. “Aunque a veces las casan de niñas, luego pueden elegir a su pareja por amor y las relaciones sexuales son abiertas. Cuando los hombres se marchan de pastoreo a otras zonas tienen allí otras mujeres, al igual que sus esposas pueden cohabitar con quienes visitan el poblado”.

Una de las imágenes que forman parte de ‘Malkia Africa’, de Miguel Márquez. Fotografía cortesía del autor.

Una de las imágenes que forman parte de ‘Malkia Africa’, de Miguel Márquez. Fotografía cortesía del autor.

Las himba solo se lavan con agua una vez en la vida, antes de casarse. Su escasez les ha hecho desarrollar un método de higiene  muy peculiar. Usan plantas aromáticas para sahumarse las partes íntimas y se cubren la piel con una untura hecha con manteca procedente de leche de vaca y tierra rojiza de arcilla. Así se protegen de los insectos y del sol. También la usan, a veces mezclada con ceniza, para elaborar sus sofisticados peinados.

“Después de haber recorrido Malí, Gambia, Tanzania y Namibia, es mi obligación captar con mi cámara los entresijos que alberga este continente, las curiosidades, las adversidades y la controversia sobre lo que es política, social y éticamente correcto, y también, por supuesto, documentar sus maravillas”, apunta Márquez. “Cuando se ha viajado mucho por África se entienden muchas cosas que los europeos ignoramos. El poder extraordinario de ese continente a nivel de pueblo y comunitario. Darse cuenta de lo sencillo que es vivir despojado de lujos y, al mismo tiempo, tenerlo todo. Reivindicar los derechos humanos en defensa de la integridad de la mujer africana, esta es la visión global y experiencia personal, traducida en el contenido de ‘Malkia Afrika’”, concluye Márquez.

La extraordinaria colección de fotografías incluye un prólogo de la antropóloga Mercedes Montero y una presentación de la profesora de Historia del Arte María Gómez, textos que acreditan el valor antropológico y artístico del libro. Se puede encontrar en las librerías Railowsky, Soriano y Patagonia.

Una de las imágenes que forman parte de ‘Malkia Afrika’, de Miguel Márquez. Fotografía cortesía del autor.

Una de las imágenes que forman parte de ‘Malkia Afrika’, de Miguel Márquez. Fotografía cortesía del autor.

Bel Carrasco

 

¿Por una Internet sin censura?

Internet Freedom Festival
Las Naves
C / Juan Verdeguer, 16. Valencia
Desde el martes 1 al domingo 6 de marzo de 2016

Más de 700 profesionales de 74 países diferentes que trabajan por una internet sin censura llenarán las salas de Las Naves desde mañana y hasta el próximo domingo. El Internet Freedom Festival abordará en 166 sesiones cuestiones como derechos humanos, la lucha contra la violencia de género o la vigilancia gubernamental.

Internet ya no es sólo una herramienta más de comunicación, sino que ha pasado a usarse como arma de control y abuso de poder. Según sus organizadores, las restricciones a las que somos sometidos “afectan de la misma manera a un periodista que tiene que mantener seguras sus fuentes contra el cartel en México o a un ciudadano chino que no puede acceder a contenidos censurados por su gobierno”.

Ante el creciente interés político y corporativo en controlar internet, el objetivo del Internet Freedom Festival es reunir a todos los individuos y organizaciones que trabajan para mantener libre la red con el fin de establecer objetivos comunes, aprovechar oportunidades, analizar las debilidades existentes y evitar amenazas potenciales. Además, pretende compartir recursos y conocimientos con el fin de mejorar las estrategias a la hora de enfrentarse a los obstáculos para un libre acceso a Internet.

Internet Freedom Festival. Imagen cortesía de Las Naves.

Internet Freedom Festival. Imagen cortesía de Las Naves.

Disidencia en Latinoamérica

Entre las sesiones que se realizarán esta semana se encuentra ‘El malware contra la disidencia política en Latinoamérica’, en la que participa una de las investigadoras más importantes del mundo en materia legal de privacidad y libertad de expresión, Joana Varon. Será el martes 1 de marzo a las 15.00 horas.

El jueves, a las 11.00 horas, tendrá lugar la sesión ‘Smart cities: ¿Redes de personas, redes de vigilancia?’ En ella se debatirá acerca de qué tipo de datos se han recabado en torno a las ciudades y la población, cómo debe ser procesada y presentada esta información y en qué medida debe ser pública o privada.

También este jueves, a las 18.30 horas, tendrá lugar la mesa redonda ‘Privacidad, gobierno transparente y libertad de información’. En ella participarán el conseller de Transparencia, Manuel Alcaraz; Renata Ávila, de la World Wide Web Foundation (creada por el “padre” de internet, Tim Berners-Lee); Malén Aznárez, presidenta de Reporteros sin Fronteras España; e Ignacio Escolar, director de eldiario.es.

Por otro lado, el sábado a las 10.00 horas habrá un ‘Taller de seguridad digital para periodistas de habla hispana’. Será impartido por Javier Garza, periodista mexicano experto en herramientas digitales para la protección de periodistas. Garza es autor de numerosos artículos sobre la violencia y el narcotráfico en su país, entre los que se encuentra “El peligro de entrevistar a El Chapo”, donde critica el encuentro entre el actor Sean Penn y el narcotraficante mexicano.

Uno de los acontecimientos más importantes del festival será la instalación del segundo nodo Tor del mundo (el único fuera de Estados Unidos) en la biblioteca de Las Naves. Tor es una red cuyo objetivo es cambiar el modo de enrutado tradicional, el que todos solemos utilizar, con el fin de mantener el anonimato y la privacidad de los datos. Con este navegador, cualquier persona que sea susceptible de persecución en su país de origen podrá utilizar la red sin miedo a ser detenido.

EL Internet Freedom Festival nació por la necesidad de “tender puentes entre organizaciones y profesionales muy diferentes pero que comparten un mismo objetivo: luchar contra la vigilancia indiscriminada y la censura en Internet”, según los organizadores del evento. Es el segundo año consecutivo que se celebra en Las Naves de Valencia (el año pasado bajo el nombre de Circumvention Tech Festival).

Internet Freedom Festival. Imagen cortesía de Las Naves.

Internet Freedom Festival. Imagen cortesía de Las Naves.

 

Gervasio Sánchez preside el Helie Memorial

Conferencia de Gervasio Sánchez
V Concurso Internacional de Fotografía Helie Memorial
Casa de Cultura de Villena
Plaza Santiago, 7. Villena (Alicante)
Viernes 12 de febrero de 2016, a las 20.00h

El prestigioso fotorreportero Gervasio Sánchez, presidente del jurado de la V edición del Concurso Internacional de Fotografía Helie Memorial, impartirá el 12 de febrero (20.00h) una conferencia abierta al público en la Casa de la Cultura de Villena. La conferencia, que precederá a la deliberación y fallo del jurado al día siguiente, ofrecerá a los asistentes una oportunidad única para conocer de primera mano la opinión de Sánchez sobre asuntos de actualidad como la crisis migratoria desde Siria e Irak.

Fotografía de Duna Canyet Gifreu. I Premio de la primera edición del Helie Memorial.

Fotografía de Duna Canyet Gifreu. I Premio de la primera edición del Helie Memorial.

El fotógrafo cordobés, especializado en captar el drama humano que generan los conflictos armados, ha sido galardonado con premios como el Ortega y Gasset de Periodismo en la categoría gráfica (2008), el Premio Nacional de Fotografía (2009) y el Premio Internacional Jaime Brunet a la promoción de los Derechos Humanos 2014, por citar solo algunos.

Tras la publicación de su libro ’Vidas minadas’ en 1997 fue nombrado Enviado Especial de la UNESCO por la Paz por el “extraordinario testimonio que ofrece del calvario que padecen las víctimas de las minas antipersonas y por su infatigable promoción de una cultura de paz al sensibilizar a la opinión pública mundial sobre la necesidad de proscribir estas armas y de ayudar a los mutilados a reinsertarse en su vida cotidiana”. Gervasio Sánchez es conocido además por su defensa del periodismo honesto y su crítica a los gobiernos que se lucran con la venta de armamento a los países en guerra.

Fotografía de Manuel Jesús Pineda. I Premio de la segunda edición del Helie Memorial.

Fotografía de Manuel Jesús Pineda. I Premio de la segunda edición del Helie Memorial.

El jurado del V Concurso Internacional de Fotografía ‘Helie Memorial’ se completa con otros dos reconocidos profesionales. Camilla de Maffei (Cles, Italia, 1981), finalista de Photo Press en 2013 que ha explorado en profundidad la temática de la mujer y las definiciones de fronteras y periferias en el contexto político y geográfico europeo.

El último miembro del comité de selección es el profesor y artista contemporáneo Carlos Balsalobre (Alicante, 1970), cuya obra se caracteriza por el empleo de la fotografía con criterios plásticos. En anteriores ediciones, el jurado del concurso ha estado presidido por fotógrafos como Chema Madoz, Ouka Leele, Isabel Muñoz y Cristina de Middel. La deliberación y fallo del jurado podrá seguirse en streaming el 13 de febrero a través de la página www.heliememorial.com.

Obra de Helena Ferrando. I Premio de la tercera edición del Helie Memorial.

Obra de Helena Ferrando. I Premio de la tercera edición del Helie Memorial.

Bases de la convocatoria

Podrán participar en el concurso personas de cualquier nacionalidad o residencia.

Cada participante podrá enviar hasta 4 fotografías inéditas que versen sobre el tema de ‘La mujer viajera’. La técnica de las fotografías es totalmente libre.

El plazo límite para la entrega de trabajos será el 8 de febrero de 2016.

La participación en el concurso no ha dejado de crecer con cada edición. En 2015 se presentaron más de 1000 obras de 470 autores procedentes de 22 países de todo el mundo.

Las bases de la convocatoria, que pueden consultarse en la página web de Helie Memorial, establecen tres premios de 2.000, 1.000 y 500 euros respectivamente, así como un reconocimiento específico para el Mejor Participante Extranjero y otro al Mejor Participante Local (ambos dotados con 500 euros).

La entrega de premios se llevará a cabo el 5 de marzo en la sala de exposiciones de la Casa de la Cultura de Villena. Las obras premiadas y seleccionadas formarán parte de una exposición que acogerá este mismo centro hasta el 3 de abril.

La organización Helie Memorial, constituida por la familia de Helie Salas y la sociedad fotográfica de Villena, fundó este certamen en el año 2011 con la finalidad de promover el arte de la fotografía y, en última instancia, ceder todas las obras ganadoras (y una de cada presidente del jurado) para su venta benéfica a favor de la Asociación Nacional de lucha contra el Cáncer.

Fotografía de Roberto Milán.  I Premio de la cuarta edición de los Helie Memorial.

Fotografía de Roberto Milán. I Premio de la cuarta edición de los Helie Memorial.

A Gervasio Sánchez le duele Afganistán

Dones. Afganistán
Fotografías de Gervasio Sánchez y textos de Mònica Bernabé
Sala Acadèmica de La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 14 de febrero de 2016

Es tal la concentración de dolor que destilan las imágenes de Gervasio Sánchez en La Nau, que para escribir sobre ellas se hace necesario tomar aire. Las 150 fotografías de la exposición, dividida en seis bloques, cortan la respiración. Pero después de escuchar al periodista narrar su experiencia en Afganistán, ese centenar largo de instantáneas aumenta de volumen para convertirse en un inmenso catálogo de la crueldad humana. Crueldad, en este caso, contra las mujeres afganas, objeto de una violencia desmedida por parte de una sociedad que la tolera escudada en una devastadora tradición.

Collage de fotografías de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Collage de fotografías de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

“El problema de Afganistán no son las leyes, que prohíben la violencia contra la mujer, al igual que el Corán impide el matrimonio forzoso, sino la tradición que está por encima de las leyes”, explicó Sánchez. Una tradición vejatoria que, como recordó el periodista, “ya existía antes de los talibanes”. Que haya organismos internacionales velando por la seguridad en tan inhóspito país de poco ha servido. “Desde 2001 a 2015 ha habido presencia extranjera que debía haber obligado a que se cumplieran las leyes, pero no se ha hecho nada aduciendo que se trata de un problema interno”.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Gervasio Sánchez, al contrario que la pasiva comunidad internacional, ha estado cinco años tomando esas fotografías para que el resto del mundo se entere de lo que allí está pasando. “Esto es puro periodismo”, subrayó con cierto orgullo. A su alrededor, ratificando esas palabras, se ofrecían los mudos testimonios de esas mujeres gritando desesperadas a causa de un dolor que parece no tener fin. “Yo lo que trato es de transmitir con decencia lo que allí pasa y, para eso, no entiendo otra forma que metiéndome hasta el fondo en las historias”.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Historias de violaciones realizadas con total impunidad, de matrimonios forzosos, de vidas truncadas porque la mujer, como recordó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, es tratada como un “animal propiedad del hombre”. En las imágenes, acompañadas de textos de Mònica Bernabé (“sin su ayuda esto hubiera sido imposible”, destacó Sánchez), hay mujeres doloridas, quemadas, mirando perplejas a cámara, algunas incluso muertas. “Hemos huido del burka, porque el problema no está en el burka”. Viene de mucho más lejos.

En este sentido, Gervasio Sánchez quiso recordar que no hace tanto tiempo aquí se vivía algo parecido. “En Afganistán viven en la Edad Media, pero en España se vivía así hasta hace muy poco, porque los matrimonios pactados eran también una costumbre”. Por eso Ariño habló de observar la exposición con cierta perspectiva, “para vernos a nosotros mismos en estas fotografías”. “Forma parte del pasado de determinada España de los años 40 y 50”, agregó.

Fotografía de Gervasio Sánchez en La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en La Nau de la Universitat de València.

Las “vidas en ruina” que Gervasio Sánchez muestra en La Nau, y que podrán verse hasta el 14 de febrero, no han sido tomadas en comarcas rurales, sino en las ciudades más importantes de Afganistán, con la capital Kabul a la cabeza. “Lo que les ocurre a todas estas mujeres sucede en cualquier sitio del país, no hace falta irse a lugares recónditos”. Para “equilibrar la balanza anímica”, Sánchez exhibe algunas otras imágenes menos duras relacionadas con historias de periodistas, cantantes, directoras de cine, boxeadoras o futbolistas.

Equilibrio del ánimo que, con todo, apenas puede contrarrestar el duro testimonio de tanta mujer ultrajada. “El día que deje de sentir el dolor de las víctimas dejaré de hacer periodismo”. Las visitas guiadas para escolares que, junto a Mònica Bernabé, realizará el martes y miércoles próximos, son una prolongación de esa pasión por el ejercicio periodístico. “A los jóvenes les puede permitir entender mejor por qué esas personas huyen de su país”. El fotoperiodismo como memoria viva de un dolor concentrado en La Nau.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de la València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de la València.

Salva Torres

Pablo Llopis y su Artículo 25 en Edimburgo

Time to Change Art Project
Iniciativa de Elisa Guietti, Nadiaki Der y Ana G. Chouciño
Tent Gallery de Edinburgh
Evolution House, 78. West Port (Edinburgh)

‘Time To Change Art Project’, que se inauguró el 13 de junio en la Tent Gallery de Edimburgo, es la primera exposición de un proyecto que también cuenta con talleres y ciclos de cine. Su principal objetivo es apoyar un cambio positivo en un contexto inmerso en crisis, enfrentarse al entumecimiento y la apatía generada por la falta de esperanza. El arte se involucra una vez más en los problemas actuales de nuestra sociedad. ‘Time to Change Art Project’ parte de la iniciativa de Elisa Guietti, Nadiaki Der y Ana G. Chouciño.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project' en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’ en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Este proyecto quiere mostrar diferentes percepciones de la crisis europea; la manera en que ha cambiado nuestras vidas y nuestro modo de observar el mundo.

La exposición cuenta con artistas italianos, griegos, españoles y escoceses. Entre ellos, destacan las fotografías de Pablo Llopis, fotógrafo de Castellón afincado en Glasgow que estudia fotografía en la Escuela de Arte de Glasgow.

Pablo Llopis (http://llopisivanez.blogspot.com.es/) participa en esta exposición con dos fotografías de Artículo 25 (2009). En esta serie muestra una galería de retratos de gente que vive en situación de indigencia. El trabajo alrededor del artículo 25 de la Declaración de Derechos Humanos incluye a esos colectivos que sobreviven día tras día en las calles y no tienen acceso a servicios básicos como agua, un techo bajo el que dormir, o educación. Este proyecto ya había sido expuesto, como en la exposición anual de 2009 en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Valencia.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project', en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’, en Tent Gallery de Edimburgo. Cortesía de los organizadores.

Sus fotos de gente sin hogar en los barrios de Valencia, además de destacar por su incuestionable calidad técnica, están cargadas de humanidad. Hay fotógrafos que convierten simples retratos en descripciones psicológicas, que reflejan una vida detrás de una mirada.

Llopis está interesado en el modo en el que ciertas narrativas visuales pueden producir nuevas perspectivas en nuestra realidad. Usa la fotografía como herramienta con la que transmitir historias relacionadas con el respeto y la igualdad.

Esta exposición ha sido la primera de muchas, porque ‘Time To Change Art Project’ ya está preparada para viajar por toda Europa, haciendo paradas en Galicia y Cataluña. Se trata de un proyecto que irá creciendo a medida que recorre ciudades, que seguirá reclamando un futuro del que nosotros seamos partícipes.

Fotografía de Pablo Llopis en 'Time to Change Art Project', en Tent Gallery. Cortesía de los organizadores.

Fotografía de Pablo Llopis en ‘Time to Change Art Project’, en Tent Gallery. Cortesía de los organizadores.

 

“El arte no es sólo evasión, sino reflexión”

Carlos Martínez. Libros sin palabras
Centro Cultural Carolina
C / Rugat, 10. Valencia
Del 26 al 28 de abril de 2013

El mimo Carlos Martínez (Pravia, Asturias, 1955) es un actor que prefiere llegar al corazón del público sin utilizar palabra alguna. Al menos, durante el tiempo que duran sus actuaciones. Una vez concluidas, se quita el maquillaje y se explaya. Y es que, como buen artista, se nutre de la paradoja que supone querer expresar lo inexpresable. Por eso vive en permanente combate con el lenguaje. El mismo que le lleva a decir: “La gente está cansada de palabras vacías, palabras que no se cumplen”. Para seguidamente proclamar: “Yo soy un mimo enamorado de la palabra; creo en la palabra”.

Para entender ésta y otras paradojas, conviene seguir el rastro que van dejando sus palabras y sus elocuentes gestos. “El arte no es sólo evasión, sino reflejo de ti mismo “. Y se explica: “Todo lo hacemos por imitación; está en la naturaleza. Y nuestra misión es ser el espejo donde nos reflejamos, en el sentido de verte y de reflexionar sobre lo que ves”. De ahí que sus espectáculos sean algo más que un divertimento, para ocupar de verdad el espacio asignado al auténtico teatro. “El mimo está muy relegado a la calle; casi suena a pordiosero, al que va pidiendo. Yo lo que he hecho ha sido llevarlo al teatro, con su dramaturgia, su dirección escénica y con un equipo de gente detrás”.

Carlos Martínez, en una palabra, dignifica la categoría de mimo, convirtiendo la acumulación de gestos en historias largamente trabajadas. He ahí su enamoramiento de la palabra. “Todo lo que hago de mimo, antes ha pasado por el ordenador, cuya escritura entrego luego al director escénico”. Así es como han ido saliendo los espectáculos Mi Biblia, Derechos humanos, Y algunos son más iguales que otros, Hecho a mano, Tiempo de celebrar, Desde el camerino, el propio Libros sin palabras, que presenta entre el 26 y el 28 de abril en el Centro Cultural Carolina de Valencia, o el más reciente Espejismos.

Todo ello a lo largo de 30 años de profesión y por más de 30 países, siendo España de los menos frecuentados. También los galardones provienen del extranjero. “Soy un actor trabajador; no voy a festivales buscando premios, sino que me los encuentro”. Como se va encontrando con la dificultad de llegar a la gente con un arte tan silencioso. “Hay que ir demostrando al público que el silencio sabe hablar, que se pueden decir muchas cosas sin la palabra”. Para ello es necesario vencer cierto temor. “Un tío con la cara pintada, tocando paredes invisibles durante una hora, se hace difícil, pero está comprobado que quien viene luego repite”. Sólo hay que perder “el miedo al silencio”.

¿Necesitan los gestos traducción en otros países? “Los gestos más cotidianos son diferentes en cada grupo, en cada familia, pero los que se hacen sobre un escenario están muy pulidos y pasan la prueba de las culturas”. También ayudan las temáticas. “El mimo es internacional, al igual que los temas que yo escojo: derechos humanos, la problemática del agua, la literatura”. Incluso la Biblia. “Es uno de los libros más conocidos. Yo huyo de la cuestión religiosa, para enfocar el lado humano. Por eso lo disfrutan por igual católicos, protestantes o ateos”.

En Libros sin palabras, cuyo espectáculo es presentado en el Centro Cultural Carolina como si fuera realmente un libro (coincidiendo con su Día Internacional: martes 26 de abril), Carlos Martínez se mete imaginariamente en una biblioteca atestada de ejemplares que el mimo irá revelando. “Simulo coger un libro, abrirlo y meterme dentro para representar lo que leo”. De nuevo, incurriendo en otra paradoja: libros sin palabras. “Es que libros con palabras es lo normal, pero al decir ‘sin’ lo que haces es llamar la atención”. Y eso Carlos Martínez lo hace a las mil maravillas. Porque será un hombre sin palabra una vez subido al escenario, pero fuera de él la tiene y en muy alta estima. ¡Palabra!

Salva Torres