Paula Valero: hoy no, mañana

Paula Valero. Elogio de la procrastinación
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Inauguración: viernes 2 de febrero de 2018

La procrastinación es un concepto utilizado actualmente que se resume en el modismo: “deja para mañana lo que puedas hacer hoy”, y que en nuestros días  corresponde a la imagen del agotamiento común frente a la aceleración y precarización de nuestras existencias, colapsadas por una cantidad de trabajo y obligaciones que no llegamos a desempeñar en su totalidad.

Elogio de la procrastinación, de Paula Valero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Elogio de la procrastinación, de Paula Valero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Elogiar la procrastinación tiene por objetivo valorarla como gesto de desobediencia a la colonización de la vida por la producción. Al no hacer todo lo que se supone que tenemos que hacer  se plantea una revuelta contra el tiempo del trabajo, una afirmación de libertad absoluta y una relación positiva y de confianza con la vida en un sentido de continuidad que contrasta con el actual sentido de un no-futuro que nos gobierna.

Este ‘Elogio de la procrastinación’, que el Centre del Carme acoge, funciona como dispositivo que se inscribe en la forma de hacer de Paula Valero, mediante un carácter procesual, performativo y una reflexión compartida. Se compone de una exposición con piezas realizadas ex profeso para el proyecto y con un programa de intervenciones artísticas junto con las proposiciones de otros invitados e invitadas.

Elogio de la procrastinación, de Paula Valero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Elogio de la procrastinación, de Paula Valero. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La cara oculta de la fuerza femenina

Y llegas a perforarme en el blanco de mi sed, de Paula Bonet
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 4 de junio de 2016

Paula Bonet (Villa-Real, 1980) ha alcanzado la meta con la que sueña todo joven artista. Un objetivo que va más allá del triunfo y la fama. Acuñar un estilo propio que la define y la  identifica en medio de la vorágine que es hoy el arte y que, además, conecta con la sensibilidad artística imperante. Afincada en Barcelona desde hace un par de años, la artista pasó por Valencia para presentar en la Galería Pepita Lumier una exposición muy especial. ‘Y llegas a perforarme en el blanco de mi sed’ es el título poético y excesivo de esta muestra que reúne 11 óleos, 24 grabados y 30 dibujos que se podrán ver hasta el 4 de junio. Se trata de un adelanto del próximo proyecto de Bonet, el libro ilustrado La Sed, que publicará Lunwerg en octubre 2016. El texto reúne un coro de  voces de varias poetas y escritoras presididas por la dramática figura de Anne Sexton que se suicidó en 1974.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

“Lo que más me fascinó de ella es el hecho de que tratara con tanta crudeza y sin ningún tipo de censura temas dolorosos de la experiencia de ser mujer que siempre habían sido considerados tabú”, dice Bonet. “También que utilizara la autobiografía para este fin, con total libertad, sin tapujos. Me fascinó el uso que hace de la literatura para entenderse a sí misma, cómo a través de ésta conseguía encontrar cierta serenidad y alivio en el drama en el que le tocó vivir”.

Poeta suicida

Junto a su amiga Sylvia Plath, Clarice Lispector o Virginia Woolf, Sexton pertenece a la estirpe de las autoras marcadas por un sino fatal y tendencias autodestructivas. Lo tenía aparentemente todo. Belleza, talento, éxito, dos hijas, pero algo  en su interior le impedía disfrutarlo felizmente. El 4 de octubre de 1974 se puso un abrigo de pieles que heredó de su madre y, después de beberse un par de vodkas, se encerró en su garaje y puso en marcha el motor de su Cougar rojo.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

“Sexton es una de las autoras que siento como refugio, que me ayudan a entenderme y a aceptarme”, añade Bonet. “Y es una de las voces que intenta contener el personaje principal del proyecto editorial en el que estoy trabajando, La Sed. Para reflejar su angustioso universo lo que he hecho es buscar los lugares comunes, aquellos en los que me siento retratada a través de su trabajo. Una vez localizados he intentado ser tan sincera en mis imágenes como lo fue ella en sus textos”.

‘El problema está/ en que dejé helarse a mis gestos./ El problema no estaba/ en la cocina o en los tulipanes/ sino sólo en mi cabeza/ mi cabeza.’ Es uno de los poemas de Sexton que aparecen en la exposición orlado de dibujos de pájaros muertos o agonizantes, almejas fuera de temporada, lenguas humanas. “Las que presento son imágenes dibujadas con puntas de acero”, escribe la artista. “Grabadas a golpe de baño de ácido. Estampadas sobre el papel a fuerza de ser reventadas contra el tórculo”.

Domina lo sombrío, tétrico y oscuro, apenas unas cuantas pinceladas de color, ella que era tan amante del rojo. Pero asegura que no refleja un estado de ánimo depresivo, ni se trata de un punto de inflexión en su obra. “Siento una armonía y una plenitud que nunca había experimentado hasta ahora”, afirma rotunda.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

Tiene motivos sobrados para sentirse satisfecha. Y uno de ellos es su estancia en Barcelona. “Allí  he encontrado una serenidad y calma que no había disfrutado antes. Es un lugar perfecto para la creación. Desde que llegué me vi participando de un clima sano en el que el respeto por el trabajo ajeno, la suma de fuerzas entre creativos de distintos ámbitos y las ganas por seguir y por construir me hicieron sentir muy cómoda. Es un lugar perfecto desde el que continuar cuestionándose y continuar trabajando”.

Licenciada en Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia, Bonet amplió su formación en Santiago de Chile, Nueva York y  Urbino. Comenzó su carrera centrándose en el óleo y el grabado y, a partir de 2009, decidió dedicarse a la ilustración. Sus retratos de mujeres, de los que ella misma ha sido modelo algunas veces, expresan una atinada combinación de fragilidad y fortaleza femenina que conecta con el sentir de las jóvenes de hoy. Practica un tipo de ilustración aparentemente sencilla de líneas limpias y tintas de color sólo en algunos puntos de la imagen en blanco y negro. Como ella mismo ha dicho en varias entrevistas, es un concepto de dibujo “muy íntimo”.

Su primer trabajo como autora, ‘Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End’ es un libro muy personal acerca de las cosas o situaciones que se acaban en el momento que menos se espera  destrozando los planes presentes y futuros. El duelo y el dolor por esa situación ilustrado con delicadeza y realismo en la misma proporción. También ilustró ‘La petita Amèlia es fa gran’ (La pequeña Amelia se hace mayor), un relato infantil de Elisenda Roca.

Paula Bonet. Fotografía de Noemí Elías.

Paula Bonet. Fotografía de Noemí Elías.

Bel Carrasco

¡¡¡Que vienen los marcianos!!!

La guerra dels mons 2.0, de L’Horta Teatre
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Hasta el 7 de febrero

El 30 de octubre de 1938, todavía bajo los efectos de la crisis económica, muchos habitantes de Nueva York y Nueva Jersey  creyeron por un rato que los marcianos invadían la tierra. Se trataba de una lectura dramatizada de La guerra de los mundos de H.G. Wells realizada con tal realismo por Orson Wells que desató el pánico traspasando la barrera que separa lo imaginario de lo real.

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0′, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Han pasado 70 años desde aquel suceso que anunciaba el tremendo poder de los medios de comunicación hoy multiplicado por mil a través de internet y las redes sociales. La mítica emisión radiofónica de Wells puede considerarse como el primer fenómeno viral de la historia. Sobre ello reflexiona La Guerra dels mons 2.0 (La Guerra de los mundos 2.0) de la compañía L’Horta Teatre, que se representa en valenciano en el Teatro Principal hasta el 7 de febrero.

El espectáculo supone la culminación de las celebraciones de los 40 años de la compañía que nació en los setenta en la Huerta Sur como grupo amateur y luego se profesionalizó bajo la dirección conjunta de Alfred Picó y Carles Alberola.  “Un proyecto importante para celebrar nuestras cuatro décadas estaba por encima de nuestras posibilidades”, dice Picó. “Dentro del Plan de coproducciones de CulturArts hemos podido crear un gran espectáculo. Incluye tres músicos en directo, con una composición original de Andrés Valero, audiovisuales, y la posibilidad de estar por primera vez y durante nueve días en el Teatro Principal».

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0′, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Arropados por la música de Valero sólo tres actores; Verónica Andrés, Álvaro Báguena y Jordi Ballester, crean una atmósfera de intriga que envuelve al público. “Existe un inquietante paralelismo entre los Estados Unidos de aquella época y la Europa de hoy”, dice el autor y director de la pieza Roberto García. “Dos sociedades que salen de una depresión económica,  sensibles al miedo. Antes de una gran guerra y ahora a amenazas terroristas, la crisis del ébola, convulsiones financieras, etcétera. Todo esto está presente en nuestro espectáculo, al igual que la figura de Orson Welles, que podría ser un cuatro personaje”.

El trabajo de los actores “añaden un plus emocional a un espectáculo ya de por sí sugerente y estimulante”, añade García. El equipo artístico, íntegramente valenciano, lo completa: Luis Crespo, responsable de la escenografía, Ximo Rojo, de la iluminación, Pascual Peris, el vestuario y Assad Kassab de la imagen gráfica.

L’Horta Teatre traslada ese primer ‘fenómeno viral’ que fue la emisión radiofónica de Wells a la época actual. Con una trama adictiva y una intriga creciente sumerge al espectador en un juego de espejos, como los que le gustaban a Orson Welles. Un espectáculo hipnótico de plena actualidad que habla de la confusión que genera no saber qué es verdad y qué es mentira, y del  miedo como la más efectiva arma de manipulación masiva.

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0′, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Bel Carrasco

Nocebo y Teenland: ¿Esto es de locos?

Nocebo, de Lennart Ruff, y Teenland, de Maria Gratho Sorensen
Sección oficial de La Cabina
Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

Jamás sabremos de dónde les procede la enfermedad mental por la cual sufren sus protagonistas en las películas Nocebo (Lennart Ruff) y Teenland (Maria Gratho Sorensen). A sus directores les interesa más rastrear las dificultades derivadas de una esquizofrenia paranoide, en el primer caso, y de ciertos poderes sobrenaturales, en el segundo, para montar un thriller y un drama con tintes fantásticos, respectivamente.

Sí sabremos, en todo caso, que la madre de Christian, el protagonista aquejado de dicha enfermedad en Nocebo, quiere sanar a su hijo por la vía rápida de cierto fármaco a prueba. Fármaco que provocará una muerte desencadenante del thriller que Ruff dirige con brillante pulso narrativo.Como sabremos que Sally, recluida en una institución para jóvenes con ciertos poderes mentales, deseó con tal fuerza la muerte de su familia que el “boom” de la misma le llevó a esa situación angustiosa (“teenangst”) que describe Teenland.

Fotograma de Nocebo, de Lennart Ruff. La Cabina.

Fotograma de Nocebo, de Lennart Ruff. La Cabina.

Nocebo mezcla enfermedad mental con manipulación de esa enfermedad por parte de ciertas instituciones médicas, en alianza con empresas farmacéuticas sin escrúpulos. Las farmacéuticas, por cierto, como filón para el thriller del cine posmoderno. Lennart Ruff, lejos de construir una película tipo Memento (Christopher Nolan) sobre la confusión entre realidad y ficción que desconcierte al espectador, va introduciendo poco a poco oxígeno en tan desasosegante historia para que Nocebo adquiera vuelo como película de acción con suspense incluido.

Fotograma de Teenland, de Maria Gratho Sorensen. La Cabina.

Fotograma de Teenland, de Maria Gratho Sorensen. La Cabina.

Teenland ya es otra cosa. Al igual que en Nocebo, la narración de Gratho Sorensen también arranca con la pobre Sally sometida a la invasión de fármacos que aplaquen tanta desazón acumulada. Sólo que en este caso no habrá huida que valga. Como tampoco existirá alguien que, desde la cordura, crea en la visión supuestamente desquiciada del protagonista. Christian, en el fondo, tiene razón, a pesar de su evidente enfermedad. Sally, por el contrario, no hallará más que el delirante apoyo de otra adolescente recluida, formando un tándem cuya unión apenas servirá para mitigar la angustia, profundizando aún más en el delirio que la directora de Teenland recrea con gran pericia visual.

La Cabina ofrece, con gran acierto de programación, ambas películas seguidas en el pase de La Nau. Como ya hiciera con Lobos solitarios en modo pasivo y Cocoons, filmes que abordan la problemática de los adolescentes con familias desestructuradas. Acierto porque permite radiografiar el problema de la enfermedad mental desde la óptica de un universo que, aunque a duras penas, resulta permeable a la ilógica del sujeto protagonista, frente a ese otro todo él volcado a la exaltación del poder mental como fuente de ilusorios universos paralelos.

Fotograma de Nocebo, de Lennart Ruff. La Cabina.

Fotograma de Nocebo, de Lennart Ruff. La Cabina.

Salva Torres

Melancolía, de Valladolid a Valencia y Palma

Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro
Museo Nacional de Escultura
Palacio de Villena
C / Escaleras de San Gregorio, 1. Valladolid
Hasta el 12 de octubre de 2015

La melancolía puede ser devastadora o germen creativo. Es más, si no fuera por la creatividad a que da pie, en el mejor de los casos, la constatación de sentirnos mortales o cuando menos imperfectos, esa melancolía avanzaría letal en busca del abismo al que nos convoca. El director danés Lars von Trier se ha hecho cargo de ella en la película precisamente titulada Melancolía (2011). Y el Museo Nacional de Escultura de Valladolid hace lo propio mediante una espléndida exposición: Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro.

Vista de la entrada a la exposición 'Tiempos de melancolía'. Cortesía del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Vista de la entrada a la exposición ‘Tiempos de melancolía’. Cortesía del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Y es que la melancolía, que la muestra focaliza entre el tardío Renacimiento y el Barroco, se extiende a nuestros días y se retrotrae a tiempos lejanos. “Su nombre se remonta al siglo V a.c. –tratados hipocráticos- y dura hasta hoy”, se explica en el catálogo de la exposición. Un verso de Quevedo, intercalado entre las más de 60 piezas que integran el recorrido, ofrece plausible explicación de su alargada influencia: “No hay día que pase por ti que no vaya sacando tierra de tu sepultura”.

Fernando Colina, en su texto ‘Melancolía universal, melancolía particular’, apunta cómo unos la despreciaron –Cicerón y Séneca-, otros se refugiaron en ella, mientras otros la temían. Desprecio que en la propia exposición manifiesta Santa Teresa cuando dice: “No hay otro remedio para él [el aquejado de melancolía] si no es sujetarlo por todas las vías y maneras que pudieren; si no bastaren palabras, sean castigos (…) si no bastara un mes de tenerlos encarcelados, sean cuatro, que  no pueden hacer mayor bien a su alma”.

Dos de las piezas expuestas en 'Tiempos de melancolía'. Cortesía del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Dos de las piezas expuestas en ‘Tiempos de melancolía’. Cortesía del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Quienes se refugiaron en ella fueron los monjes en la Edad Media, cuya acedía o tristeza los tentaba al recogimiento, sufriendo los embates de la melancolía particular que Hipócrates define como “el miedo o la tristeza que duran mucho tiempo”. Y quienes la temían, quién sabe si al descubrir lo que Diderot proclamara de ella (“la melancolía es el sentimiento habitual de nuestra imperfección”), tomaron dos direcciones subrayadas por Colina: “Tan melancólicos son los signos explícitos de tristeza como las reacciones de defensa contra ella, que la cubren de una máscara de actividad, contento y ligereza”.

Lo que el Museo Nacional de Escultura de Valladolid muestra, antes de que lo hagan Valencia y después Palma de Mallorca, es una serie de obras de maestros como José de Ribera, Durero, Berrugete, Velázquez, Rubens, Antonio de Pereda o Diego Bejarano, en las que se reflejan la tensión de tan penetrante bilis negra en conflicto con la pujante razón. Rostros a punto de desfallecer o buscando con la mirada esa luz exterior que les sustraiga del abatimiento; luz procedente del conocimiento, ya sea éste ilustrado o sacralizado. Naturalezas muertas, objetos quebrados, calaveras que simbolizan el fatal destino que nos aguarda.

Vista de una de las salas de la exposición 'Tiempos de melancolía'. Cortesía del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Vista de una de las salas de la exposición ‘Tiempos de melancolía’. Cortesía del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Tiempos de melancolía, comisariada por María Bolaños y producida por Obra Social La Caixa, recoge lo que Colina llama el “escalón en el desarrollo del sujeto” o “nacimiento de la identidad personal”. Identidad dividida entre la totalidad de la que procedemos (cuerpo materno y su proyección como naturaleza entera) y la difícil asunción de su pérdida. Miradas, pues, extasiadas por alcanzar esa totalidad fascinante, al tiempo que deprimidas fruto del desconcierto que provoca su halo fantasmal. Hay cristos desolados como hay pensadores hurgando en las entrañas de esa melancolía, ya sea para hundirse en ella o para emerger de sus tinieblas con el rostro iluminado tras experimentar y asumir el dolor de tanta pérdida.

Pinturas, esculturas, dibujos y grabados procedentes de diferentes museos e instituciones, a través de los cuales percibimos esa melancolía centrada en el Siglo de Oro pero que sin duda llega hasta nuestros días. Porque la melancolía, he ahí su pertinaz razón de ser, nos convoca a la experiencia de la mortalidad. Experiencia que atraviesa el tiempo y nos atraviesa como sujetos habitados por esa conciencia de muerte.

'Tiempos de melancolía. Desencanto en la España del Siglo de Oro'. Cortesía del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Detalle de la Sibila, de José de Ribera, en ‘Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro’. Cortesía del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Salva Torres

The Hole 2. Un agujero rosa picante

‘The Hole 2′, producido por Let’s Go Company
Textos de Alex O’Dogherty y dirección de Víctor Conde
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 2. Valencia
Hasta el 29 de marzo

‘The Hole 2′ llega al Teatro Olympia de Valencia, donde estará hasta el 29 de marzo, con el mismo espíritu que su antecesor y para volver a hacer reír al público con esa mezcla de circo, humor y burlesque. Como apuntó Alex O’Dogherty cuando presentó el espectáculo en el Olympia, “la gente tiene necesidad de divertirse” y puede hacerlo disfrutando de un montaje “fresco y provocador”.

Detalle del cartel de The Hole 2. Teatro Olympia.

Detalle del cartel de The Hole 2. Teatro Olympia.

El género burlesque con el que regresa a Valencia aúna cabaret, teatro y circo, aunque en esta ocasión se fusiona con la Revista de los años 70-80 para plantear una reflexión sobre el amor con música en directo, crítica social de noticias de la actualidad diaria y nuevas acrobacias.

‘The Hole 2′ empieza dos años después de donde nos dejó el primero. La vida ha cambiado para la antigua Maestra de Ceremonias, ahora inmersa en una época donde la cultura, la música y la diversión están en crisis. Tras una horrorosa depresión post-party, la anfitriona decidió salir del Agujero, sentar la cabeza y casarse con un abogado de bien, dejando de lado el desenfreno y la diversión para llevar una vida ‘normal’. Lo que no contaba es que en su despedida de soltera la fueran a llevar de vuelta al Agujero donde se reencuentra con su pasado.

El actor Álex O’Dogherty, que ya en la gala de los Goya dejó muestras de su versatilidad como músico, es el maestro de ceremonias -en alternancia con Edu Soto y Víctor Massán- y autor del texto, junto al productor, Iñaki Fernández. De hecho, O’Dogherty tocará con su banda ‘La Bizarrería’ en Valencia, alternando su actuación en ‘The Hole 2′.

Imagen extraída del video promocional de The Hole 2. Cortesía de Teatro Olympia.

Imagen extraída del video promocional de The Hole 2. Cortesía de Teatro Olympia.

O’Dogherty confesó en su momento que se emocionó cuando le plantearon la posibilidad de hacer ‘The Hole 2′, después de varios años conduciendo su primera parte, un show que ha funcionado tan bien que ha creado ‘marca’. Como autor de los textos de este segundo ‘show’ le preocupaba “estar a la altura del primero sin copiar” y para ello ha abandonado la época de los años 20 para adentrarse en el ambiente de la Revista de los 70.

En esta ocasión, se añade además música en directo y la historia que se relata es “más coherente” de principio a fin. Se puede entender sin necesidad de haber visto ‘The Hole’, aunque aquellos que vieran el origen de la peculiar historia de amor con una rata observarán ahora que “el tiempo ha pasado” y que se cuestiona ahora “si el amor es para siempre”.

Álex O'Dogherty en una imagen promocional de The Hole 2. Teatro Olympia de Valencia.

Álex O’Dogherty en una imagen promocional de The Hole 2. Teatro Olympia de Valencia.

Si en el ‘agujero’ anterior se basaba en “pasarlo bien y divertirse”, éste reflexiona sobre el amor y se “plantea la viabilidad de una pareja hoy en día”, tal y como señaló el autor del texto. El espectáculo tiene dosis de erotismo, es “provocativo, provocador y algo faltón, pero para nada ofensivo”. “Siempre ha insinuado más que enseñado, a veces me parece de Walt Disney”, bromeó el actor.

Entre las novedades, habrá también “crítica social” y se comentarán noticias de la actualidad diaria. En este sentido, el espectáculo se mantiene “vivo” y podrá incluir comentarios sobre informaciones del mismo día de la función. Además, el público participará activamente, destacando momentos como el sorteo de un jamón, algo que ha ido adquiriendo entidad propia según ha ido avanzando la gira de ‘The Hole 2′.

Álex O’Dogherty recordó que lo que le llevó a escribir ‘The Hole 2′ fue la decisión del Gobierno de implantar el IVA cultural de 21% y que se calificara la cultura como entretenimiento. Entonces él escribió en un tweet ‘¿Quién necesita divertirse?’ y recibió una respuesta tan abrumadora que le motivó para escribir esta historia.

Imagen extraída del video promocional de The Hole 2. Cortesía de Teatro Olympia.

Imagen extraída del video promocional de The Hole 2. Cortesía de Teatro Olympia.

Azucena González y su frágil equilibrio

You and me and the cat, de Azucena González
Galería Mr. Pink
Avenida Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 7 de marzo

La vida es puro desorden, inestabilidad, caos. Si la percibimos ordenada, estable y segura es porque, después de todo, nos esforzamos para que así sea. Las herramientas que hemos ido fabricando desde la noche de los tiempos han servido para eso: para dominar segmentos de lo real de forma que la indomable naturaleza se vuelva dócil. He ahí la parte amable de la existencia, el hogar dulce hogar que nos mantiene a resguardo de la intempestiva vida. La neurosis, de la que dio buena cuenta Freud, no es más que la obsesión por el orden amenazado a diario. Azucena González (Valencia, 1980) se hace cargo en su obra de la fragilidad que nos constituye, por mucho que lo olvidemos parapetados tras los múltiples caparazones ideológicos.

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Y lo hace, como quien sintiendo fríos los dedos junta sus manos, a base de la temperatura que ofrece el color. You and me and the cat, tal es el título de su exposición en Mr. Pink, está compuesta por una serie de obras en la que prima el intenso color como antídoto a la fragilidad que domina el conjunto. Es como si Azucena González, sobrecogida por el temor que provocan esos objetos a punto de caer, esas figuras encerradas en dudosas habitaciones, sintiera la necesidad de abrigarse de color. Como siente la necesidad de aprovechar diversas jaulas y vestirlas, con el fin de transformar su esqueleto vacío en algo parecido a humildes moradas.

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Mr. Pink

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Mr. Pink

Sus series, casualidad o no, de seis piezas, entre bodegones, objetos colocados al borde mismo de tarimas, peanas y mesas, figuras solitarias o en difícil comunicación, además de las diversas jaulas, parecen habitadas por un temblor lejano a punto de echarlo todo a perder. Como si cierta falla telúrica estuviera aguardando el momento propicio para desencadenar la catástrofe. Los flanes de gelatina son metáfora apropiada de ese temblor próximo a desfallecer. Un mal día, producto de un sueño mal conciliado, un encuentro desafortunado, una frase pronunciada de forma inoportuna o el simple desliz de un secreto que nunca debió aflorar, pueden ser razones suficientes para que todo se vaya al traste.

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Mr. Pink

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Mr. Pink

You and me and the cat, así de sencillo. Tú, yo y el gato: los tres, haciendo diarios ejercicios y cabriolas para que todo encaje y, de repente, tan frágil universo se descompone. Si tal cosa no sucede en la obra que Azucena González muestra en la galería Mr. Pink, es porque después de todo prima la alegría del color. No hay rostro oculto, ni gesto cariacontecido, ni jaula vacía, que no pueda revestirse de tonos amables que contengan el inminente desastre. Está, sin duda, anunciado, próximo a desencadenarse (la planta, la gelatina, incluso alguna que otra figura, se hallan al borde del precipicio), pero finalmente la luz prevalece por encima de las sombras, de la fragilidad que atraviesa el conjunto expositivo de Azucena González.

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Mr. Pink

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Mr. Pink

Salva Torres