Contra el cierre del Teatro Escalante

Comunicado de AVETID y AAPV
Associació d’Empreses d’Arts Escèniques del País Valencià
Actors Actrius Professionals Valencians
Miércoles 20 de septiembre de 2017

Tras las últimas noticias aparecidas en los medios de comunicación sobre la decisión de la Diputación de Valencia de no renovar el contrato de alquiler del Teatro Escalante, AVETID  (Associació d’Empreses d’Arts Escèniques del País Valencià) i AAPV (Actors Actrius Professionals Valencians) queremos manifestar todo nuestro apoyo al proyecto  Escalante.

Asimismo queremos denunciar públicamente la parálisis y falta de sensibilidad cultural del diputado responsable de Patrimonio, José Ruiz, al prescindir del inmueble sin tener una alternativa de nueva sede cubierta. Es necesario y urgente disponer de un espacio estable en el que poder desarrollar este proyecto público, que no solamente juega un papel esencial para la escena como espacio de exhibición, sino que además amplía su oferta con festivales, ciclos, publicaciones, una escuela de formación, etc.

El valor social y cultural del Escalante es innegable. Un espacio que es referente histórico del teatro para niños y jóvenes, no solamente en Valencia y en nuestra comunidad, también en el resto del Estado. Un proyecto que cuenta con más de 30 años de existencia y que es una señal de identidad indiscutible para la dinamización de compañías de artes escénicas, así como para escuelas, familias y público. Un símbolo innegable de la memoria histórica escénica para la infancia y la juventud de nuestra ciudad.

Esperamos que los responsables de patrimonio de la Diputación de Valencia, reconsideren la delicada situación y busquen una solución lo antes posible por el bien del Teatro Escalante y por el bien del teatro para niños y jóvenes, del sector escénico valenciano y del público en general. Escalante es un centro teatral público con una clara vocación pedagógica, con más de dos millones de espectadores, 42 producciones propias y más de 5000 representaciones.

Teatro Escalante. Foto: Raquel Abulaila.

Teatro Escalante. Foto: Raquel Abulaila.

A Gervasio Sánchez le duele Afganistán

Dones. Afganistán
Fotografías de Gervasio Sánchez y textos de Mònica Bernabé
Sala Acadèmica de La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 14 de febrero de 2016

Es tal la concentración de dolor que destilan las imágenes de Gervasio Sánchez en La Nau, que para escribir sobre ellas se hace necesario tomar aire. Las 150 fotografías de la exposición, dividida en seis bloques, cortan la respiración. Pero después de escuchar al periodista narrar su experiencia en Afganistán, ese centenar largo de instantáneas aumenta de volumen para convertirse en un inmenso catálogo de la crueldad humana. Crueldad, en este caso, contra las mujeres afganas, objeto de una violencia desmedida por parte de una sociedad que la tolera escudada en una devastadora tradición.

Collage de fotografías de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Collage de fotografías de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

“El problema de Afganistán no son las leyes, que prohíben la violencia contra la mujer, al igual que el Corán impide el matrimonio forzoso, sino la tradición que está por encima de las leyes”, explicó Sánchez. Una tradición vejatoria que, como recordó el periodista, “ya existía antes de los talibanes”. Que haya organismos internacionales velando por la seguridad en tan inhóspito país de poco ha servido. “Desde 2001 a 2015 ha habido presencia extranjera que debía haber obligado a que se cumplieran las leyes, pero no se ha hecho nada aduciendo que se trata de un problema interno”.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Gervasio Sánchez, al contrario que la pasiva comunidad internacional, ha estado cinco años tomando esas fotografías para que el resto del mundo se entere de lo que allí está pasando. “Esto es puro periodismo”, subrayó con cierto orgullo. A su alrededor, ratificando esas palabras, se ofrecían los mudos testimonios de esas mujeres gritando desesperadas a causa de un dolor que parece no tener fin. “Yo lo que trato es de transmitir con decencia lo que allí pasa y, para eso, no entiendo otra forma que metiéndome hasta el fondo en las historias”.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Historias de violaciones realizadas con total impunidad, de matrimonios forzosos, de vidas truncadas porque la mujer, como recordó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, es tratada como un “animal propiedad del hombre”. En las imágenes, acompañadas de textos de Mònica Bernabé (“sin su ayuda esto hubiera sido imposible”, destacó Sánchez), hay mujeres doloridas, quemadas, mirando perplejas a cámara, algunas incluso muertas. “Hemos huido del burka, porque el problema no está en el burka”. Viene de mucho más lejos.

En este sentido, Gervasio Sánchez quiso recordar que no hace tanto tiempo aquí se vivía algo parecido. “En Afganistán viven en la Edad Media, pero en España se vivía así hasta hace muy poco, porque los matrimonios pactados eran también una costumbre”. Por eso Ariño habló de observar la exposición con cierta perspectiva, “para vernos a nosotros mismos en estas fotografías”. “Forma parte del pasado de determinada España de los años 40 y 50”, agregó.

Fotografía de Gervasio Sánchez en La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en La Nau de la Universitat de València.

Las “vidas en ruina” que Gervasio Sánchez muestra en La Nau, y que podrán verse hasta el 14 de febrero, no han sido tomadas en comarcas rurales, sino en las ciudades más importantes de Afganistán, con la capital Kabul a la cabeza. “Lo que les ocurre a todas estas mujeres sucede en cualquier sitio del país, no hace falta irse a lugares recónditos”. Para “equilibrar la balanza anímica”, Sánchez exhibe algunas otras imágenes menos duras relacionadas con historias de periodistas, cantantes, directoras de cine, boxeadoras o futbolistas.

Equilibrio del ánimo que, con todo, apenas puede contrarrestar el duro testimonio de tanta mujer ultrajada. “El día que deje de sentir el dolor de las víctimas dejaré de hacer periodismo”. Las visitas guiadas para escolares que, junto a Mònica Bernabé, realizará el martes y miércoles próximos, son una prolongación de esa pasión por el ejercicio periodístico. “A los jóvenes les puede permitir entender mejor por qué esas personas huyen de su país”. El fotoperiodismo como memoria viva de un dolor concentrado en La Nau.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de la València.

Fotografía de Gervasio Sánchez en la Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de la València.

Salva Torres

Algunas mujeres no quieren ser musas

La Academia de las Musas, de José Luis Guerín
Cines Babel
C / Vicente Sancho Tello, 10. Valencia

José Luis Guerín define su película La Academia de las Musas, presentada en los Babel, como “un soliloquio”. Soliloquio de un profesor de filología (Rafaelle Pinto) que busca, mediante cierto proyecto educativo, alcanzar la verdad contenida en la posición femenina de la musa. Sus alumnas lo cuestionan, al igual que su desengañada mujer, que ve en esas clases otras intenciones ocultas. Planteado como “un documental”, que va decantándose hacia la “ficción estilizada”, ese soliloquio inicial también deriva en una película “muy dialéctica”.

¿Soliloquio? ¿Dialéctica? Guerín lo explica: “”Cada vez entiendo más el deseo de hacer cine como una forma de descubrir la propia película”. De manera que lo que en un principio parece una cosa termina desembocando en otra, fruto del propio desarrollo de la trama. Es lo que el director de En la ciudad de Sylvia entiende como la conjunción de “motion y emotion (movimiento y emoción)”. “Revelación que no llegaría a conocer si no hago la película”, concluye.

Fotograma de 'La Academia de las Musas', de José Luis Guerín.

Fotograma de ‘La Academia de las Musas’, de José Luis Guerín.

Algo parecido le pasa al protagonista de La Academia de las Musas, que arranca dominador de sus clases para terminar revelándose frágil. “El profesor es el personaje más patético de la película”, dice. Aún así, Guerín asegura que trata de evitar “la posición de cineasta moralista que juzga a sus personajes”. Y añade: “Los cineastas suelen hacer películas para denunciar cosas o lanzar mensajes; yo lo hago para descubrir cosas”. Subraya igualmente que se acercó al documental “buscando otras formas de contar historias”.

Y la historia que cuenta, repleta de diálogos entre el profesor y sus alumnas, no deja de transmitir la extrañeza derivada del confuso límite entre documental y ficción. Diálogos muchos de ellos tomados en el interior de un coche o de una vivienda, pero con la cámara desde el exterior, de manera que se suceden los reflejos que provocan los múltiples cristales. “Trato de preservar el espacio privado quedándome yo en el exterior, de ahí la veladura de los reflejos sobre los rostros”. Rostros que Guerín no deja de confrontar, al igual que ocurre con los diálogos.

Fotograma de 'La Academia de las Musas', de José Luis Guerín.

Fotograma de ‘La Academia de las Musas’, de José Luis Guerín.

“No son actores profesionales, pero son grandes actores”, dice de las alumnas que participan en esa “academia de las musas” que da título a la película. Entre ellas, Emanuela Forgetta, Rosa Delor Muns, Mireia Iniesta o Patricia Gil. Todas ellas encarnando “situaciones de ficción, aunque los sentimientos son verdaderos”, agrega Guerín. Sentimientos que tienen que ver con esas discrepancias surgidas a raíz de las consideraciones del profesor en torno a su condición de musas. Algunas cuestionan la validez de ese papel inspirador de la mujer. Otras aceptando en principio su validez, encarnada en sus propias veleidades amorosas, para ir desencantándose a medida que avanza la película.

“Vemos juegos de poder, de manipulación, y juegos de seducción, de amor y de celos”, explica con parsimonia Guerín, como deleitándose con cada respuesta. “Quizás es mi película más popular con En construcción”, reconoce, tras advertir la ausencia de logos comerciales en La Academia de las Musas. “Fue una decisión personal, que me ha permitido construir la película con la misma libertad con la que un escritor hace su novela”.

A pesar de la falta de ayudas y de haberla hecho con una cámara doméstica y con las herramientas técnicas que tiene en casa, “se ha comprado en muchos países”, señala sorprendido. “En Barcelona está ahora en tres salas”. Los cines Babel la acaban de estrenar en Valencia. Una oportunidad para “redescubrir la cotidianeidad desde una forma completamente nueva”, y de ratificar una máxima del propio Guerín: “El cine de ordenador jamás podrá reemplazar la emoción que produce el rostro humano”.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Fotograma de 'La Academia de las musas', de José Luis Guerín.

Fotograma de ‘La Academia de las musas’, de José Luis Guerín.

Salva Torres

¿Una camisa de fuerza para Arístides Rosell?

Esquizografías, de Arístides Rosell
Sporting Club Russafa
C / Sevilla, 5-B. Valencia
Inauguración: viernes 19 de junio, a las 20.00h
Hasta el 10 de julio, 2015

Tras casi doce años de silencio y ostracismo voluntario, Arístides Rosell vuelve a la escena pictórica valenciana. Entre el 19 de junio (Inauguración) y el 10 de julio, el Sporting Club de Russafa acoge la muestra Esquizografías, una treintena de dibujos a plumilla, la mayoría en blanco y negro, más otros ocho con relieves escultóricos, que rinden tributo de fidelidad al término de la psiquiatría francesa elegido como título de la exposición.

Si la palabra describe “el lenguaje incoherente que sintomatiza trastornos del pensamiento en ciertos estados de psicosis”, la muestra gráfica es la versión plástica, anárquica y grotesca, de una subjetividad creativa entregada al delirio y a las sorprendentes patologías de un inconsciente abandonado a su propia suerte. El resultado de este envite está ahí, a la vista de todos. Y la pregunta que inevitablemente suscita es: ¿debemos ir preparando una camisa de fuerza para Arístides Rosell? ¿O haremos lo de siempre: mirar para otro lado y llegado el momento decir como unos bobos que “creíamos era una buena persona” el mismo día que la página de sucesos del Levante desvela la aparición de un nuevo Haníbal Lecter en Valencia?

Dibujo de Arístides Rosell en la exposición 'Esquizografías' en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Dibujo de Arístides Rosell en la exposición ‘Esquizografías’ en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Quizá lo mejor para prevenir y evitar ese espantoso ridículo sea sentar un rato a Arístides Rosell en el diván psicoanalítico (un diván extraño, eso sí, como una hamaca tendida entre dos palmeras) e intentar indagar en el origen de  los trastornos que lo han llevado a estas grafías delirantes, esquizoides. Lo hemos hecho. Y el resultado es este.

Arístides Rosell Cabrera vino al mundo el 7 de enero de 1965 en Ciudad de la Habana, Cuba. Olvidamos la infancia (freudianos heréticos) para llegar cuanto antes al decisivo momento en que ciertos impulsos estéticos le llevan a integrarse en la facultad de diseño. Es el buen momento del cartel cubano. Es el momento (mediados de los ochenta) en que jóvenes con inquietudes plásticas y un gen libertario todavía vivo aprovechan las aristas de la realidad para exponer leves disonancias.

Unos lo hacen cuestionando los símbolos patrios. Otros, como él, utilizando el sexo. Sexo explícito, penes y vaginas, de grandes dimensiones. Aunque es real que el sexo en Cuba está tan presente como el aire que se respira, su exhibición plástica era tabú. Estaba tan ausente de la plástica como la educación sexual de las escuelas. Exhibir la sexualidad era provocar: desafiar los clichés, importunar al machismo, recordar la falta de pedagogía social (y sus perversas consecuencias: enfermedades venéreas, embarazos prematuros, abortos traumáticos, luego el sida…).

Una exposición del 87 en la biblioteca del Instituto Superior de Diseño, titulada Sex-appeal, fue clausurada al día siguiente de su apertura. Otras, en cambio, pasaron el filtro de la censura, algunas de ellas junto a su profesora y amiga Eidania Pérez (arbitrariedad suprema del poder).

Dibujo de Arístides Rosell en la exposición 'Esquizografías' en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Dibujo de Arístides Rosell en la exposición ‘Esquizografías’ en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Pero esta veta creativa no era el único filón que explotaba ya entonces el joven Rosell. Según su propia confesión, siempre ha sido un artista “bipolar” (eufemismo de uso reciente para evitar la palabra “esquizofrenia”, mucho más incómoda). Mientras en el campo más específico del diseño gráfico (la cartelística, por ejemplo) era deudor de la estética del compromiso (y lo sigue siendo: cree en la función pedagógica, moral, política o social del cartel, en que debe ser un mensaje destinado a la denuncia y a provocar el debate), en cambio en el ámbito pictórico se borran esas prescripciones y se convoca a todos los demonios internos. Mientras en el diseño gráfico se muestra incondicional de la racionalidad y el utilitarismo, y cree en la función social del arte, cuando se desplaza a la creación íntima parece dispuesto a mudarse al país de la Irracionalidad.

Pero esa irracionalidad no debe confundirse con el caos absoluto, no es una “pintura automática” al modo de la “escritura automática” de los surrealistas (y que en su versión más radical nunca produjo nada mínimamente satisfactorio). Al permitir el ingreso de lo inconsciente, se abren cajones de la mente que la racionalidad (el orden) tenía cerrados. Ingredientes censurados y ocultos de nosotros mismos, vuelven a entrar en acción.

Los deseos reprimidos se expresan mediante símbolos más explícitos, pero que aún encubren su impronta desestabilizadora. Incluso en ese caos hay un cierto orden. O, si acaso, unas débiles reglas que canalizan el desbordamiento. Rosell mantiene (a veces a duras penas) la figura, aunque sometida a grotescas formas de distorsión o a estructuras morfológicas delirantes. Como en el mundo del sueño, hay objetos, hay cosas, hay cuerpos, hay interacciones entre objetos y sujetos, entre unos cuerpos y otros, entre órganos, a veces entre vísceras (y aquí se despierta el inicial temor de este artículo).

Dibujo de Arístides Rosell en 'Esquizografías'. Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Dibujo de Arístides Rosell en ‘Esquizografías’. Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

La naturaleza de todo está a veces alterada: hay manos de madera, o que se hunden en la tierra, o que se transforman en garras, o que han sido crucificadas… Todo está deformado, atravesado, hendido, desgarrado, metamorfoseado, devenido en otra cosa, sin utilidad. Todo está conectado, enganchado, colgado, sostenido (por esas horcas tan dalinianas). Hay enganches, remaches, clavos, ganchos… como si Rosell temiera que todo se desgajara, se dispersara, se desmigara y se perdiera en el espacio infinito. Esas “ataduras” de las cosas a veces son dolorosas, como esos ganchos que atraviesan las manos y que producen una aguda e inevitable sensación de dolor.

Y en medio de estos paisajes oníricos dibujados a plena luz del día (a lo largo de seis años, y mientras levantaba y mantenía viva la galería Imprevisual y se convertía en uno de los gestores culturales más valiosos de Valencia), un Rosell que ya ha cumplido los 50, vuelve una y otra vez a dibujar aquellos penes y vaginas de sus veinte años, en ávida remembranza de aquello gestos libertarios con los que se constituyó como artista.

Si en aquellos penes y vaginas había entonces un anhelo de escape y de fuga, también ahora los hay. Solo que ahora muchas cosas han perdido su vigor, aparecen fosilizadas, talladas en madera o mineral, resquebrajadas o rotas, necesitadas de sostén. El tiempo, tirano cruel, ha devorado la frescura y la firmeza de las cosas. La mano del pintor aparece ahora clavada a una cruz, desvitalizada, casi muerta, aunque aún busca prolongarse hasta el infinito para alcanzar el olvidado placer.

No, no creo que debamos preparar una camisa de fuerza para Arístides Rosell.  Al menos, no más que le necesitamos cada uno de nosotros. Lo que sí debemos es agudizar la mirada (hacia fuera: hacia sus dibujos) y hacia dentro (al bullente mundo escondido de cada uno) para sacar todo el partido posible de una exposición que no nos dejará indiferentes. Sí. Es así. Arístides Rosell ha vuelto.

Dibujo de Arístides Rosell en 'Esquizografías' en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Dibujo de Arístides Rosell en ‘Esquizografías’ en Sporting Club Russafa. Imagen cortesía del autor.

Manuel Turégano

Cazadoras Asociados: el arte se pone a tiro

Galería de tiro, por Cazadoras asociados
Sala de la Muralla
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 8 de mayo

El artista es un cazador. No persigue animales furtivos y salvajes, sino resignificar lo insignificante o lo que pasa desapercibido. El artista empuña sus armas –la línea, el color, el volumen, la electrónica- para alumbrar lo que no se suele, o no se quiere, ver y obligar a hacerle frente, mirarlo de otra manera, y pensarlo. Y, como el cazador, cultiva la paciencia, anda alerta, se arriesga y persevera.

Vista general de la exposición 'Galería de tiro', en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Vista general de la exposición ‘Galería de tiro’, en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Esta afinidad y, en especial el hecho de haber realizado las reuniones de constitución como colectivo en la antigua sede de una asociación de cazadores, impulsaría a un grupo de artistas de consolidada trayectoria individual a adoptar el nombre de Cazadoras asociados para las acciones, o exposiciones, que emprendieran juntos. No tardarían mucho en convocar una con el arte de la caza como leitmotiv. Su resultado se muestra en esta sala.

La exposición reúne 17 piezas, una por cada uno de los participantes. Todas ellas tienen como referencia la diana, dispositivo utilizado como blanco de tiro y figura polisémica donde las haya.

Vista de la exposición 'Galería de tiro', en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Vista de la exposición ‘Galería de tiro’, en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

De manera paradójica, el uso recurrente de los círculos concéntricos, motivo que habitualmente conforma la diana, resalta la singularidad de cada obra, su propio “relato”, un relato derivado del código expresivo, las inquietudes y la intención de cada autor.

Algunas de las obras están gobernadas por la crítica al abuso de poder o a la violencia, otras incluyen alusiones autobiográficas o remiten a la filosofía zen, la literatura o el arte; las hay que interaccionan con el espectador…; todas emocionan.

Obras de la exposición 'Galería de tiro', en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Obras de la exposición ‘Galería de tiro’, en el Colegio Mayor Rector Peset. Cazadoras asociados.

Puestas en común, configuran una sugestiva galería de tiro. A su vez, entablan diálogos cruzados entre ellas que propician nuevas interpretaciones, matices inesperados. Se trata de dejar que la mirada se cobre, complacida, la perturbadora verdad que contienen.

Buen tiro.

Adenda: los participantes en la exposición son Ximo Amigó, Julio Bosque, Calo Carratalá, Enrique Carrazoni, Toni Domènech, Antonio Girbés, Jarr, José Morea, Guillermo Peiró Roggen, Manolo Rey Fueyo, Pepe Romero, Manuel Sáez, Bia Santos, Sebastián Nicolau, Rubén Tortosa, Lukas Ulmi y Joan Verdú. Por su parte, el también miembro del colectivo y gerente del IVAM, Joan Llinares, se suma por primera vez a una de las acciones del grupo retomando así una actividad en la que dio sus primeros pasos profesionales.

Obras de la exposición 'Galería de tiro', en el Colegio Mayor Rector Peset. Gentileza de Cazadoras asociados.

Obras de la exposición ‘Galería de tiro’, en el Colegio Mayor Rector Peset. Gentileza de Cazadoras asociados.

Toni Picazo

Mostra Viva, ¡comienza la fiesta!

Mostra Viva – Cinema del Mediterrani
La Nau, Botànic, OCCC, SGAE, Teatro Flumen
Hasta el lunes 8 de diciembre

Llegó el día y se cumplieron las expectativas. Arrancó por todo lo alto la segunda edición de la Mostra Viva – Cinema del Mediterrani, proyecto desarrollado por una asociación ciudadana que reivindica valores culturales imprescindibles en nuestra sociedad.

El acto arrancó con una divertida animación protagonizada por el actor Vicente Cortés, en la que no faltó una crítica mordaz a la situación actual (crisis, recortes, desempleo…). “El futuro está delante”, anunciaba Vicente Cortés señalando la pantalla que se encontraba en el Aula Magna de la Nau, donde se desarrolló la apertura de la Mostra Viva.

De izquierda a derecha, Maribel Casany, Mario Patané, Antonio, Ariño, Begoña Pozo y Vicent Tamarit. Imagen cortesía de Mostra Viva.

De izquierda a derecha, Maribel Casany, Mario Patané, Antonio Ariño, Vicent Tamarit y Begoña Pozo. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Cogió el testigo la presentadora valenciana Maribel Casany, que condujo de manera amena la ceremonia y presentó a los integrantes de la mesa central compuesta por: Antonio Ariño (Vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universidad de Valencia), Vicent Tamarit (President de Mostra Viva), la poetisa Begoña Pozo y el cineasta italiano Mario Patané.

Maribel Casany dio la palabra en primer lugar a Antonio Ariño, quien se mostró “satisfecho y orgulloso de que entidades ciudadanas vayan a la Nau para organizar eventos culturales dirigidos al público”. De igual modo, afirmó estar “muy contento de encontrarse de nuevo con Mostra Viva”.

Seguidamente se proyectó el documental dirigido por Joan Dolç titulado ‘Retrat d´un home que pinta’, que se centra en el trabajo del tristemente desaparecido pintor Jordi Ballester. El cartel de este año es obra de la generosidad y gran trabajo de José Morea, si bien se había realizado el encargo al propio Jordi Ballester que no pudo finalizar el diseño pero cuya memoria permanece entre todos los integrantes que conforman Mostra Viva. Jordi Ballester, un pintor que afirmaba “estar fuera de la moda pero pintando lo que me apetece”.

Fotograma del video de Joan Dolç sobre Jordi Ballester. Mostra Viva.

Fotograma del video de Joan Dolç sobre Jordi Ballester. Mostra Viva.

Tras el documental habló Vicent Tamarit, quien agradeció la presencia del público y desglosó el programa de los próximos días. Remachó su intervención con un toque reivindicativo y es que Tamarit recordó a los activistas que se enfrentan a una pena de hasta dos años y ocho meses de cárcel, además de indemnizaciones y multas de 360.000 euros por pintar ‘Peligro nuclear’ en la central de Cofrentes. El presidente de la Mostra Viva afirmó estar en “solidaridad con todas las personas que conservan el medio ambiente. Nuestro apoyo a los activistas. No a las nucleares”.

Cartel de la película de Oussama Mohammad, Estrellas de día, proyectada en Mostra Viva.

Cartel de la película de Oussama Mohammad, Estrellas de día, proyectada en Mostra Viva.

Uno de los cineastas homenajeados es el realizador sirio Oussama Mohammad, que consiguió la Palmera de Oro en la Mostra del año 1988. Así, los asistentes pudieron ver un breve fragmento de su ópera prima: ‘Estrellas del día’.

Para seguir perfilando la amplitud y diversidad de contenidos, se presentó el cortometraje ‘Syber Café’, obra del realizador Sandro de Todaro. Pero no sólo el cine estará presente en esta Mostra Viva. Son muchos los ámbitos culturales que tienen cabida, como son por ejemplo las artes plásticas, la escena, el debate o la poesía. Por ello, la poetisa Begoña Pozo introdujo algunos otros temas que se van a desarrollar desde hasta el próximo lunes. “La poesía es esencial. Decir poesía es decir arte, literatura, cine…”, afirmó Pozo. Además, dio un toque mágico al acto de apertura tras leer un poema de una mujer afgana asesinada vilmente por escribir un libro. “La Mostra es algo que necesitamos. Que venga una tercera, una cuarta… Endavant!”, exclamó Begoña Pozo.

Libro de Mario Patané sobre Ángela Molina, presentado en Mostra Viva. Imagen cortesía de la organización.

Libro de Mario Patané sobre Ángela Molina, presentado en Mostra Viva. Imagen cortesía de la organización.

Se homenajeó también al gran actor italiano Claudio Bigagli y a continuación habló el cineasta Mario Patané. Toda una vida dedicada al cine la de Patané, que dejó anécdotas muy destacables como el paralelismo de su vida con la del niño protagonista del célebre film ‘Cinema Paradiso’. “Amo Valencia y amo la Mostra Viva”, decía Mario Patané, que además presentó el libro ‘Buone notizie: Ángela Molina’, centrado en la incombustible actriz española.

Una Mostra Viva que no sería posible sin el enorme esfuerzo de todos los miembros del equipo. Es por eso que se tuvo un más que merecido recuerdo a Paco Carrasco, Josep Lluís Forteza y Honorio Rancaño, directores y secretario técnico de la Mostra de Valencia en su primera fase y que, por desgracia, nos dejaron. Un bonito y sentido recuerdo.

El colofón a la gala fue la proyección del clip Mostra Viva 2014, con música de Pep Gimeno “’Botifarra’, y que nos dejaba unas pinceladas muy sugerentes de lo que se avecina. El Vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universidad de Valencia agradeció para finalizar el trabajo a todo el equipo afirmando: “Viva la Mostra Viva, que no estaría viva sin vuestra faena”.

Detalle del cartel de José Morea de Mostra Viva 2014. Cortesía de la organización.

Detalle del cartel de José Morea de Mostra Viva 2014. Cortesía de la organización.

Una interesante apertura que tuvo una gran respuesta por parte del público, que llenó los asientos del Aula Magna de la Nau. Entre los asistentes, miembros destacados del panorama cinematográfico como la gran actriz valenciana Rosana Pastor, quien afirmó que la gala fue “una manera muy acertada e interesante de abrir boca”. Además, manifestó que la Mostra Viva es “necesaria, estupenda e imprescindible apostar por ella”. También estuvo presente el crítico de cine Carlos Pumares, que fue tajante al apostillar que “ni con ésta ni con 200 Mostra Viva más se logrará conmover a la actual alcaldesa de Valencia, que debió tener un día tonto para decidir cargarse la Mostra”.

Serán cinco días, seis áreas temáticas, ocho secciones de cine, 11 espacios de proyección y actuación, 17 poetas, 15 artistas de la escena, 36 artistas plásticos, 60 películas de 13 países mediterráneos, 69 músicos y cantantes… Y de seguro, miles de amigos y amigas. Una cita ineludible con la cultura. Comienza la fiesta, comienza la segunda edición de Mostra Viva – Cinema del Mediterrani.

Fotograma del video de Joan Dolç dedicado a Jorge Ballester, que aparece en la imagen.

Fotograma del video de Joan Dolç dedicado a Jorge Ballester, que aparece en la imagen. Mostra Viva – Cinema del Mediterrani.

José Manuel Barragán Granado

Voces contra la violencia invisible

016. Relatos que se deben contar, por Generación Bibliocafé
Día Internacional contra la Violencia de Género

Unas 60 mujeres fallecen cada año en España, víctimas de la violencia de género. Desde 2003, un total de 757 víctimas, 44 en lo que va de año. Se estima que  alrededor del 80% de las mujeres que sufre maltrato no lo cuentan y, desde 2009, el número de denuncias ha ido en descenso.  Son algunos de los datos que se barajaron con motivo de la celebración, el pasado 25 de noviembre, del Día Internacional contra la Violencia de Género.

Coincidiendo con esta fecha, el grupo de escritores Generación Bibliocafé presentó un libro comprometido, que se atreve a denunciar esa vergüenza social en clave literaria: ’016 Relatos que se deben contar’. “Es un asunto difícil de tratar, doloroso y complejo”, dice Mauro Guillén, editor y coordinador del texto. “Conscientes de la seriedad del tema, contamos con la colaboración de Susana Gisbert, autora del grupo y fiscal especializada en la violencia de género, que ha supervisado todos y cada uno de los originales. El prólogo es de otro especialista en la materia, el abogado José Antonio Burriel, que se implicó al máximo en este nuevo proyecto”.

Portada del libro '016 Relatos que se deben contar', de Generación Bibliocafé. Fotografía: Jordi Pla.

Portada del libro ’016 Relatos que se deben contar’, de Generación Bibliocafé. Fotografía: Jordi Pla.

’016. Relatos que se deben contar’, reúne las historias de 19 autores, cuatro de ellos hombres, que plasman la violencia de género como denominador común.  Felicidad Batista, María Tordera, Antonio Briones, Isabel Barceló Chico, Alicia Muñoz Alabau, José Luis Rodríguez-Núñez Ramón, Susi Bonilla Hernández, María Isabel Peral del Valle, Luisa Berbel Torrente, Rosa Pastor Carballo, Ángel Marqués, Herminia Luque, Inmaculada Martínez, Susana Gisbert, Loreto Ochando, Inmaculada López Arce, Luz Gómez-Perreta, Pilar Descalza y Nacho Gisbert.

‘Porque me quería’ es el título del relato de Isabel Barceló. “La frase empezó a martillearme en la cabeza aún sin saber exactamente qué historia podría salir de ahí”, dice Barceló. “Esa expresión, tantas veces repetida por algunas mujeres en un tiempo pasado muy reciente, señalaba una especie de aceptación, una asunción del argumento de que era el amor el que llevaba a sus parejas a (mal) tratarlas. Ellos les pegaban por su bien, para que aprendieran de una vez, pues toda la culpa la tenían ellas mismas, por ser tan torpes, tan tontas y tan faltas de competencia para actuar y trabajar como era debido. En una palabra, la víctima asumía el discurso de su verdugo”.

En el perfil del personaje femenino maltratado se refleja esa aceptación del papel que le ha asignado su marido. “Sin embargo, cuando el maltratador excede los límites de lo que esta mujer puede soportar, ella reacciona, actúa por instinto y nos sorprende”, señala la autora. “El relato está teñido de género negro. Hay en él una bajada a los infiernos y también se adivina un resurgir, una salida”.

Integrantes de la compañía Crit en un momento de 'Pausses Luarges'. Imagen cortesía de Crit.

Integrantes de la compañía Crit en un momento de ‘Passos Lleugers’. Imagen cortesía de Crit.

Ocho testimonios

Con motivo del Día Internacional Contra la Violencia de Género, el 27 de noviembre se representó ‘Passos Lleugers’ en el Gran Teatro de Alzira ante alumnos del segundo ciclo de ESO y de Bachillerato. Amnistía Internacional, a través de su grupo local de La Ribera, Ediciones 96 y la compañía de teatro valenciana CRIT han colaborado en un proyecto teatral, construido a partir de casos reales, documentados por Amnistía Internacional y dramatizados por la escritora italiana Dacia Maraini, dentro de la campaña mundial, Nunca más violencia contra las mujeres.

‘Passos Lleugers’ (Pase affrettati) es un proyecto de sensibilización contra la violencia machista y una herramienta para la promoción de la igualdad. Consiste en una lectura dramatizada de repercusión internacional que se lleva a cabo desde hace años en Italia, Francia, Inglaterra, Alemania, Japón y otros países. El evento incluyó un coloquio posterior con participación del público adolescente, la compañía CRIT y activistas de Amnistía Internacional.

La pieza recoge los testimonios de ocho mujeres que simbolizan una tragedia cotidiana. Las crónicas reflejan el horror y el miedo de las que en su propia casa son víctimas de padres, esposos, hijos o compañeros. Integran el reparto: Rosana Pastor, Maribel Bravo, Pau Pons, Anna Marí, Pau Gregori, Josep Valero y Daniel Tormo, bajo la dirección de Dacia Maraini.

Detalle de la imagen de la portada del libro. Fotografía: Jordi Pla.

Detalle de la imagen de la portada del libro 016 Relatos que se deben contar. Fotografía: Jordi Pla.

Bel Carrasco

Filmolution, el cine de la disidencia

Filmolution
Libre te quiero, de Basilio Martín Patino
Radio City
C / Santa Teresa, 40. Valencia
Viernes 14 de noviembre, 19.30h

Radio City Valencia, El Séptimo Vicio (Radio 3-RNE), el magacín online El Hype y la plataforma digital 400 Films presentan Filmolution, un evento cultural que combina cine, radio y música, para mostrar propuestas innovadoras realizadas con valentía, al margen de lo establecido, por realizadores de gran talento fieles a sí mismos y a sus ideas.

La disidencia se ejerce en la profesión, en el arte, defendiendo en la práctica un nuevo cine que apuesta por abandonar el camino trillado, llegando a un público preparado para un nuevo modo de ver, con el que se identifica, y atrapando a todos los espectadores que empatizan con la absoluta libertad y honestidad de ese cine disidente.

Fotograma de la película 'Libre te quiero', de Basilio Martín Patino con la que arranca Filmolution en Radio City. Imagen cortesía de Radio City.

Fotograma de la película ‘Libre te quiero’, de Basilio Martín Patino con la que arranca Filmolution en Radio City. Imagen cortesía de Radio City.

El programa de Radio Nacional (Radio 3) El Séptimo Vicio, dirigido por el crítico de cine Javier Tolentino, acompañará las sesiones de Filmolution que tendrán lugar en Radio City, un viernes al mes desde noviembre a junio (a excepción del mes de diciembre). Durante el evento, se proyectará una película presentada por su director, quien conversará al término de esta con todo el público asistente. Tras una pausa en la que se podrá degustar una cena temática, de acuerdo con el argumento y tono del film, los asistentes disfrutarán de un concierto en directo, armonizado también con la película proyectada, para que vivir Filmolution sea vivir una experiencia artística completa.

Imagen del arranque de la película 'Libre te quiero', de Basilio Martín Patino, con la que Racio City inicia su propuesta Filmolution. Imagen cortesía de Radio City.

Imagen del arranque de la película ‘Libre te quiero’, de Basilio Martín Patino, con la que Racio City inicia su propuesta Filmolution. Imagen cortesía de Radio City.

En la primera sesión, el viernes 14 de noviembre, se proyectará la película documental  ‘Libre te quiero’ (2012), de Basilio Martín Patino, que narra la Acampada de Sol organizada por el Movimiento 15-M en la Puerta del Sol de Madrid, desde mayo a octubre de 2011. Será el propio director quien presente la película y la comente con el público a su término. Será una gran oportunidad de compartir la experiencia y de acercarnos al talento del director de ‘Nueve cartas a Berta’, ‘Canciones para después de una guerra’, ‘Queridísimos verdugos’ y ‘Caudillo’. Martín Patino es el testimonio vivo de que la disidencia no es un patrimonio generacional, sino una actitud vital y permanente del inconformismo con la injusticia y la capacidad de rebelarse a través de la expresión artística, más allá de las censuras.

El programa estará compuesto también por otras películas de referencia del cine español más reciente, como ‘La plaga’, de Neus Bellús, ‘Los chicos del puerto’, de Alberto Morais o ‘Costa da Morte’, de Lois Patiño.

La primera sesión de ‘Filmolution. El cine de la disidencia’ tendrá lugar en Radio City el viernes 14 de noviembre a las 19.30 horas, con la presencia de Basilio Martín Patino, a quien acompañarán los grupos Luna y Panorama de los Insectos, que intervendrán con unos temas en acústico durante el programa, y con el grupo Somrice, con el que se cerrará la primera sesión.

Fotograma de la película 'Libre te quiero', de Basilio Martín Patino, con la que arranca Filmolution. Imagen cortesía de Radio City.

Fotograma de la película ‘Libre te quiero’, de Basilio Martín Patino, con la que arranca Filmolution. Imagen cortesía de Radio City.

 

Mujeres resistentes, mujeres dolientes

Mujeres: territorios artísticos de resistencia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 7 de septiembre, 2014

Por un lado, la sociedad patriarcal, entendida según los usos y abusos del feminismo. Por el otro, su denuncia. Por un lado, la represión a la que han sido sometidas las mujeres por efecto de cierto machismo imperante. Por el otro, el destape de tamaño agravio y su correspondiente ajuste de cuentas. Entiéndase tal ajuste de cuentas en su versión más radical (“que les corten la cabeza”) o en su versión más economicista (las cuentas claras, con su debe y su haber). He ahí la declaración de intenciones de algunas de las manifestaciones artísticas protagonizadas por mujeres: sabedoras éstas del poder que confiere su lucha por la igualdad o la diferencia (según), en una sociedad que se siente en deuda con sus víctimas, no dejan de proponer actividades que vayan ganando terreno en esa dirección.

La liberté rassonnée, de Zaera, en la exposición 'Mujeres: territorios de resistencia', en La Nau de la Universitat de València. Imagen cortesía de La Nau.

La liberté raissonnée, de Cristina Lucas, en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’, en La Nau de la Universitat de València. Imagen cortesía de La Nau.

‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ es una muestra de ese talante crítico, al tiempo que revelador de cierto goce femenino. Comisariada por Irene Ballester, la exposición reúne en la Sala Estudi General de La Nau obra de 11 artistas: Carmen Calvo, Teresa Cebrián, Consuelo Chambó, Diana Coca, Maribel Domènech, Ana Gesto, Cristina Lucas, Myriam Negre, Marina Núñez, Inmaculada Salinas y Rossana Zaera. Obras de diferentes estilos, continentes y contenidos que, sin embargo, comparten esa mirada común por la denuncia y, una vez desencadenada, por el afloramiento de un placer siniestro.

Detalle de una de las fotografías de Consuelo Chambó en la exposición 'Mujeres: territorios artísticos de resistencia', en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las fotografías de Consuelo Chambó en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’, en La Nau de la Universitat de València.

Pongamos por caso, ‘La liberté raissonnée’ (La libertad razonada), obra de Cristina Lucas. En un video de 4’ 20”, la artista crea y se recrea en el cuadro de Eugène Delacroix, ‘La libertad guiando al pueblo’, para ofrecer su particular vuelta de tuerca. La revolución en pos de la libertad que en el primer tercio del siglo XIX se desencadenó en Francia, da pie en la obra de Cristina Lucas a cierto ensañamiento perpetrado sobre el cuerpo de la mujer, que Delacroix pinta con los pechos al aire empuñando la bandera tricolor francesa. La madre patria enfervorizada, cuna del intenso nacionalismo hoy de vuelta, se transforma en objeto ultrajado, ligando la pasión política con la pulsión humana.

Detalle de una de las obras de Carmen Calvo en la exposición 'Mujeres: territorios artísticos de resistencia', en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las obras de Carmen Calvo en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’, en La Nau de la Universitat de València.

‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ se mueve entre ambas franjas: la denuncia social, intensamente política, y su correlato visual en forma de un conjunto de obras que destaca por sus aspectos siniestros. Diana Coca, en ‘La ciudad de las muñecas rotas’, lo manifiesta abiertamente: “Me interesa el cuerpo profanado, con residuos de violencia”, provocado por una “situación de insatisfacción respecto al modelo establecido”. De manera que frente a la crítica de ese modelo, comparece en la obra artística el cuerpo femenino violentado. Lo mismo que ocurre en el video de Cristina Lucas.

Fotografía de Ana Gesto en la exposición 'Mujeres: territorios artísticos de resistencia', en La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Ana Gesto en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’, en La Nau de la Universitat de València.

Teresa Cebrián, sin mostrar la figura femenina tan descarnada, no deja igualmente de llamar la atención acerca de ciertos ‘Patrones del dolor’. Y Rossana Zaera se hace eco de las tareas domésticas realizadas con máquinas de coser, cambiando el hilo por los cabellos  en ‘La máquina del tiempo’, evocación sarcástica del laborioso y oscuro pasado femenino. Carmen Calvo utiliza la figuración femenina en negativo, para plasmar el silencio, humillación y cierto sadismo en sus imágenes elocuentemente tituladas ‘Has hecho de mí todo lo que querías’.

Mujeres “partidas” (Myriam Negre), carnales y de rostro oculto por una espesa melena (Consuelo Chambó), arrastrando penosas cazuelas (Ana Gesto), sirenas mitológicas (Marina Núñez), fragmentadas en múltiples recortes de prensa (Inmaculada Salinas) o portadoras de un enorme tejido con cables eléctricos (Maribel Doménech), así son esas mujeres resistentes comisariadas por Irene Ballester. Mujeres cuyos territorios oscilan entre la denuncia y el goce siniestro.

Fotografía de Diana Coca en la exposición de La Nau.

Fotografía de Diana Coca en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres