Travesías

Travesías
Reales Atarazanas de Valencia
Del 23 de octubre 2014 al 6 de enero 2015

En este año 2014 se cumplen dos décadas de la celebración de la exposición Muelle de Levante (Club Diario Levante, Valencia 1994), una referencia representativa de la nueva pintura figurativa española, cuyo núcleo levantino fue denominado “neometafísico” para distinguirlo de otras fenómenos artísticos como La Nueva Figuración Madrileña o la pintura sevillana de los ochenta.

Fue en la década de los años 90 cuando, desde posicionamientos individuales y unas claves comunes, un grupo de artistas manifestó un modo de entender la pintura basada en la tradición y las aportaciones de la vanguardia. En el eje mediterráneo, y especialmente en la Comunidad Valenciana, fue donde se localizó su epicentro más activo. Esta original propuesta se nutre de influencias tan variadas como el cómic, el cine, la literatura, la arquitectura o la propia pintura.

Dis Berlin. Cantos, Arquitectura moderna. 2012. Acrílico, vinílico y óleo/lino. 195 x 195 cm.

Dis Berlin. Cantos, Arquitectura moderna. 2012. Acrílico, vinílico y óleo/lino. 195 x 195 cm.

Gran parte de los artistas que hace veinte años formaron parte de Muelle de Levante, y algunos más que podrían haber participado, se reagrupan dos décadas después en la exposición Travesías. Una muestra que quiere ser, ante todo, una celebración de aquel acontecimiento analizando el estado actual de dicho fenómeno artístico y de la sólida trayectoria de los artistas que, de un modo u otro, han participado en su desarrollo.

Joël Mestre. Pecio nacionalista. 2012. Pigmento y látex sobre loneta. 195 x 150 cm.

Joël Mestre. Pecio nacionalista. 2012. Pigmento y látex sobre loneta. 195 x 150 cm.

Sus múltiples referentes culturales abarcan desde Tintín a Micky Mouse, de Moby Dick al western, del racionalismo o el cubismo arquitectónico al surrealismo, de Modiano a Góngora, pasando por un conocimiento exhaustivo de la historia del arte y el influjo de poéticas de pintores orillados por las vanguardias conceptuales como Hopper, Morandi, Deineka, De Chirico o Balthus.

Teresa Tomás. Terciopelo azul. 2014. Óleo/lienzo. 195 x 130 cm.

Teresa Tomás. Terciopelo azul. 2014. Óleo/lienzo. 195 x 130 cm.

Travesías muestra una representativa variedad de poéticas, donde se incluyen desde concepciones próximas al realismo como las de García-Alix, Flores y Carratalá, a las abstracciones de Dis Berlin, Cordón, Domènech y Mollá. Entre los dos extremos podemos encontrar las complicidades con la imagen fotográfica, el cine y los media, presente en la obra de Sicre, Charris, Villalba, Rubert, La Mutua Artística y Tena. La figuración esencial de Balanzà, Mendoza, Bloise, Esteban, Gálvez y Tarazona. Los espacios híbridos de Rojas y De la Torre. Para concluir con las imágenes sintéticas de Mestre, Cuéllar, Ribes y Teresa Tomás.

Ángel Mateo Charris. Euronómadas. 2011. Óleo/lienzo. 200 x 200 cm.

Ángel Mateo Charris. Euronómadas. 2011. Óleo/lienzo. 200 x 200 cm.

La exposición está patrocinada por Heineken y cuenta con la colaboración de Mapfre, ABBA Acteón, Arte10.com, OFP Observatorio de la Figuración Postconceptual, L3C Multimedia y el Departamento de Pintura de UPV. En ella, podrá verse obra de los ya citados Enric Balanzà, Andrea Bloise, Calo Carratalá, Fernando Cordón, Juan Cuéllar, Ángel Mateo Charris, Paco De la Torre, Dis Berlin, Antoni Domènech, Pedro Esteban, Damián Flores, Alberto Gálvez, Carlos García-Alix, La Mutua Artística (José V. Martín e Iván Albalate), Joël Mestre, Tomás Mendoza, Roberto Mollá, Jordi Ribes, Antonio Rojas, Gino Rubert, Gonzalo Sicre, Jorge Tarazona, Santi Tena, Teresa Tomás y Aurelia Villalba.

Más información en http://www.figuracionpostconceptual.com

El arte, a prueba de bombas

Museo Guggenheim

El arte en guerra: de Picasso a Dubuffet

Bilbao

C/ Abandoibarra, 2

Hasta el 8 de septiembre

 

En tiempos de paz, zarandeada no obstante por la violencia de la crisis económica, resulta fácil pensar en la guerra. La distancia que proporciona el tiempo nos hace inmunes a sus avatares. Y, sin embargo, conviene recordar algo que la exposición El arte en guerra desvela en uno de sus múltiples enunciados explicativos. Tras la liberación de la Francia ocupada, después de cuatro años de “servidumbre y sufrimiento”, se tomó conciencia de lo que allí pasó: “Compromisos, cobardías y, en escasas ocasiones, actos de resistencia”.

Algunos de esos actos de resistencia, protagonizados por artistas, son los que la exposición organizada por el Museo Guggenheim de Bilbao y el Museo de Arte Moderno de la Villa de París recuerda con El arte en guerra. Francia (1938-1947). De Picasso a Dubuffet. Lo recuerda para que no nos olvidemos de ello. ¿De qué? De que en momentos de “servidumbre y sufrimiento”, los actos de resistencia se producen “en escasas ocasiones”. Desde luego, no tantas como luego nos hacen creer los valientes que proliferan como champiñones en tiempos de paz.

Algunas de esas escasas ocasiones aparecen diseminadas por el Museo Guggenheim, en cuyas paredes cuelgan obras de artistas que decidieron entonces reaccionar de manera “espontánea” contra la “voluntad de dominación” imperante. El Régimen de Vichy, con el mariscal Petain al frente, propagó las excelencias del nazismo, mientras algunos artistas utilizaban la función catártica del arte para hacerle “la guerra a la guerra”. Y lo hicieron incluso en las situaciones más extremas de confinamiento. “Las personas detenidas desplegaron todos sus recursos para dar sentido a una vida que se había vuelto absurda”.

El arte, la cultura y, en suma, la creatividad tal y como la entendía el propio Picasso (“crear es resistir”), se erigió en una ocupación que otorgaba a la existencia, cuando ésta se hallaba sin duda amenazada, “una dimensión humana elemental”. De hecho, Picasso vivió el periodo de la ocupación nazi recluido en su taller de la calle Grands-Augustins, donde había pintado el Guernica en 1937, produciendo de manera febril; resistiéndose a la barbarie que muchos daban por buena.

La exposición del Guggenheim está repleta de objetos (pipa de loza con la efigie del mariscal Petain, sellos, bustos), carteles, esculturas y pinturas tan emblemáticas como El rapto de Europa (André Lhote), El regreso de la guerra (Edouard Goerg) o El desastre (Vieira de Silva), de entre una pléyade de artistas: Dufy, Braque,  Magritte, Delvaux, De Chirico, Bellmer, Masson, Miró, Fougeron, Steib o el propio Picasso. También hay obra de la galerista Jeanne Bucher, que protegió a artistas considerados como “degenerados” durante la ocupación. “Ni siquiera en los lugares de encarcelamiento más hostiles a toda forma de libertad se dejó de crear”. Las paredes del Museo Guggenheim de Bilbao son testigos de esa resistencia, en muchos casos heroica, pero siempre escasa. Porque escasas son siempre las ocasiones de demostrar el valor cuando pintan bastos. La Francia ocupada por los nazis así lo revela. El arte en guerra, también.

Salva Torres