La Pinada Fun, cultura sostenible contra el Covid

La Pinada Fun
Barrio La Pinada. Paterna (Valencia)
Agosto 2020
Martes 25 de agosto de 2020

La Pinada Fun es una iniciativa creada por Barrio La Pinada para dar vida al espacio, y proporcionar una alternativa de ocio, cultura y gastronomía que ayude a las personas a vivir de una forma más sostenible. Un lugar ideal para el ocio familiar al aire libre a tan sólo 10 minutos de València. Sostenibilidad, integración en la naturaleza, conciencia social, comunidad, cocina saludable de proximidad y actividades culturales, como la música en vivo, son los pilares que sostienen este nuevo espacio ubicado en el término municipal de Paterna.

Uno de los mayores atractivos que presenta La Pinada Fun es programación cultural que brinda la posibilidad de disfrutar de la música en directo entre pinos. La Pinada Fun abre al público de lunes a viernes a partir de las 18 h. y sábados y domingos a partir de las 12 h. hasta la 1 h. 

Una de las actuaciones en La Pinada Fun. Imagen cortesía de la organización.

Cada día a las 19 h., los amantes de la música tienen una cita para disfrutar de la cultura en estos momentos complicados: los miércoles están destinados al Reggae, los jueves son el turno de las Jam Sessions, en la que cualquier persona puede traer su instrumento y participar. Los sábados están reservados para el flamenco y los domingos de tardeo los vinilos toman el protagonismo de la mano de DJs. A través de conciertos íntimos, artistas y bandas como Rober Molina o VI Blau y la promotora Bam Bam se han encargado de crear la banda sonora del verano en El Barrio La Pinada.

“Es impresionante ver cada día como familias y personas de todas las edades comparten, disfrutan y participan de nuestra sesiones, en un ambiente inclusivo y diverso”, comenta Belén Balada, Directora de la Pinada Fun, que destaca también el carácter eco y sostenible del espacio: “Nuestro objetivo es ser referentes en ocio sostenible, trabajando en todas sus dimensiones sociales y ambientales. Por ejemplo, acabamos de instalar un parking y estación de reparación básica de bicicletas, aprovechando que estamos en un entorno único para poder realizar rutas tanto en bici como a pie. Queremos potenciar que sea un medio de transporte ideal para llegar a nosotros”Añade:“También estamos apostando por zonas de juegos naturales para los niños que incluyen, por ejemplo, areneros o circuitos de troncos”.

Ambiente en La Pinada Fun. Imagen cortesía de la organización.

La Food Area de La Pinada Fun se caracteriza por una cocina con producto local y de proximidad, saludable y artesanal tanto en su Gastro Bar, donde tomar o picar algo con amigos en un entorno natural, como en su restaurante, en el que se puede degustar todo tipo de arroces, previo encargo. 

La oferta de la Pinada Fun sigue creciendo para todo tipo de usuarios. Por ejemplo, niños y adultos celebran sus cumpleaños, empresas realizan encuentros de sus equipos que están teletrabajando o actividades de teambuilding. En definitiva, un espacio para vivir, aprender y disfrutar.

Al ser un amplio espacio abierto al aire libre, La Pinada Fun se convierte en un lugar ideal para el ocio y encuentro en esta nueva normalidad post-COVID-19. Se cumplen con todas las normas y mejores prácticas de seguridad e higiene: distancia (con espacios acotados y exclusivos para grupos), higienización (disponen de gel hidroalcohólico para todos los clientes y desinfección del mobiliario después de cada uso) y seguridad (uso obligatorio de mascarillas, los empleados pasan por controles de temperatura y obligación de llevar mascarilla y guantes). La Pinada Fun ofrece una alternativa nueva y distinta en la agenda valenciana para familias, amigos o empresas para disfrutar de la naturaleza y el ocio responsable.

Imagen de La Pinada Fun, por cortesía de la organización.

Editorial | MAKMA ISSUE #02

#MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Editorial
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Sábado 1 de agosto de 2020

¿Por qué la cultura es una convidada de piedra en los debates electorales? ¿Por qué apenas se la nombra? ¿Será que cultura y política casan mal? La respuesta podría ser afirmativa, si no fuera por que, en muchas ocasiones, se producen matrimonios de conveniencia. Matrimonios, ahora sí, bien avenidos, en tanto en cuanto la cultura se avenga a los planteamientos políticos que anuncian un mundo mejor bajo su férula.

Es en este sentido que, como decía Marx (no Karl, sino Groucho), el matrimonio “es una gran institución, siempre y cuando te guste vivir en una institución”. Por eso el artista comprometido, a rebufo de lo dicho, ha de tener cuidado con las añagazas de tan seductora institución, entendida aquí como cárcel del alma sometida al cuerpo de una ideología. 

Editorial
Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Ese matrimonio de conveniencia entre cultura y política ha solido tener un color eminentemente rojo. Como apunta el filósofo José Luis Pardo en ‘Estudios del malestar’, es tradición pensar en ese artista comprometido generalmente asociado con el comunismo, “pues cualquier compromiso con otra cosa se consideraba intelectualmente vergonzante”.

Quiere decir que mientras estuvo vigente ese paradigma (“que aún hoy no está del todo desautorizado”), ser reconocido como tal intelectual comprometido, ya sea artista, escritor o literato, “era prácticamente imposible… si no se exhibía en algún grado este compromiso con el comunismo”. 

Una vez constatada la existencia de matrimonios de conveniencia entre cultura y política, bueno será volver a la pregunta inicial, tras comprobar las escasas alusiones a la cultura en los debates electorales: ¿será que cultura y política casan mal? Pensamos que sí. Al menos, en los términos en que la política, no toda, pero sí en una gran mayoría, se formula en la era de Internet. 

Si la cultura es un espacio de interrogación inmune a las respuestas lapidarias y más próxima a las tentativas por aclararnos en medio de la oscuridad que nos habita, la política del conmigo o contra mí, de la vida concentrada en píldoras que lo resuelven todo de un plumazo, no puede estar más alejada de la cultura. “Hice un curso de lectura rápida y leí ‘Guerra y Paz’ en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia”. Lo que dice Woody Allen encaja con esas prisas por rehacer el mundo que tienen, no todos, muchos políticos en la rabiosa actualidad. 

Extracto inicial del editorial de MAKMA ISSUE #02.

La cultura, he ahí su compromiso de verdad, casa mal con la política, porque su fundamento es otro bien distinto. Su objetivo no es cambiar el mundo, sino hacer que las personas que lo habitan encuentren su lugar. Un lugar donde los relatos, ya sean artísticos, literarios, teatrales o cinematográficos, ofrecen la posibilidad de compartir experiencias ajenas, muchas veces contradictorias, que nos permiten elaborar las nuestras. No hay cultura que se precie sin política que propicie su modus vivendi. Ya saben: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. 

El divorcio entre cultura y política es necesario, porque la cultura viene a decir las cosas que la política, sometida a las prisas y al cálculo feroz, por definición excluye. La cultura exige paciencia, cabalgar de un personaje a otro, dar forma a lo que se presenta en ocasiones como algo ininteligible, y no caer en la tentación de querer comprenderlo todo al instante. Ni siquiera este editorial, con el que MAKMA apuesta un año más por esa cultura interrogativa en torno a las pasiones que nos habitan. 

MAKMA

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

Radiografiar la cultura en español tras la COVID-19

‘El valor de la cultura’ | Jornadas sobre los efectos de la COVID-19 en la cultura
Fundación Ortega-Marañón (Revista de Occidente), en colaboración con Planner Media y el apoyo de Acción Cultural Española (AC/E)
Martes 7 y miércoles 8 de julio
Lunes 6 de julio de 2020

La Fundación Ortega-Marañón, a través de su Revista de Occidente, en colaboración con la consultora de comunicación Planner Media y el apoyo de Acción Cultural Española (AC/E), organiza las jornadas ‘El valor de la cultura’, que contará con la participación de 50 destacados expertos para analizar sector cultural en español tras la COVID-19.

Dirigidas por Joan Álvarez, Fernando R. Lafuente y Federico Buyolo, estas jornadas abordarán los efectos que ha tenido la COVID-19 en la cultura y la metamorfosis que se está produciendo en creadores y consumidores. Como destaca Joan Álvarez, «hemos organizado estas jornadas con la certeza de que la cultura es fruto de un proceso creativo conjunto como sociedad, de modo que, si su valor se incrementa, todos salimos beneficiados: las grandes empresas, el turismo, el propio producto de España; pero también cada ciudadano como persona y como español. La cultura en español tiene una gran marca, pero hay que ponerla al día. El objetivo es que la sociedad aproveche la energía de cambio que se está liberando durante la crisis de la covid-19 para dar un paso en esa dirección”.

Sobre los objetivos de este encuentro, Fernando R. Lafuente remarca, a su vez, que “es importante dejar muy claro ante la sociedad que para que nuestra cultura tenga un gran prestigio en el exterior nosotros tenemos que apreciarla sin reparos, como se merece”.

Las jornadas ‘El valor de la cultura’, que se celebran de forma presencial y virtual los días 7 y 8 de julio, pretenden generar un necesario punto de encuentro plural, reflexivo y, a su vez, propositivo. Está previsto que participen más de 50 protagonistas de la cultura, entre creadores, artistas, gestores culturales y profesionales estrechamente ligados al ámbito cultural en un momento donde este sector está sufriendo de forma muy directa los efectos de la COVID-19, pero donde es necesario más que nunca, como incide Federico Buyolo, detectar oportunidades y mirar hacia el futuro a través de las nuevas generaciones: “existe un compromiso con una nueva generación de líderes de la creación y de la gestión cultural para la que deberíamos tener los medios de formación adecuados y un reconocimiento sincero y sólido».

Las sesiones virtuales ya cuentan con más de 600 inscritos de países muy distintos, unidos por los valores que genera la cultura en español, y con interés por escuchar a especialistas tan destacados como Antonio Najarro, bailarín y coreógrafo; Ángeles González-Sinde, guionista, directora de cine, novelista, presidenta del Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, presidente del Teatro Real y la Fundación Ortega-Marañón; Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, poeta, catedrático de Literatura española de la Universidad de Granada; Jesús Cimarro, director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida; Alicia Gómez Navarro, directora de la Residencia de Estudiantes o Peter Andermatt, director de la Oficina Media de la Unión Europea en España.

El programa se divide en paneles con diálogos y testimonios que girarán en torno a las siguientes temáticas: el valor de la cultura en su proyección exterior; los creadores y el aprecio de la cultura; lo que la pandemia está cambiando; nuevas estéticas y nuevos valores para la creación y la gestión; cómo cultivar la autoestima; para reforzar la proyección exterior. Una de las sesiones también ahondará sobre los valores que aporta la cultura, como se ha comprobado de forma visible durante el periodo de confinamiento, a los modos de vida de los españoles como muestra el diálogo que se producirá, con el título ‘La cultura como una clave del buen convivir’, entre José Andrés Torres Mora, presidente de AC/E y Manuel Cruz, filósofo y senador.

Ponentes y testimonios (por orden del programa): José Manuel Rodríguez Uribes, José Andrés Torres Mora, Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, Luis García Montero, Ángeles González-Sinde, Joan Álvarez, José Luis Gómez, Fernando Bayón, Luis Alfonso Albornoz, Salomón Castiel, Nadia Arroyo, María Acaso, José María Lassalle, Victor Gulías, Marta García Haro, Santiago Herrero, Verónica García, Lucía Sala, Javier Limón, Jesús Cimarro, Silvia Marsó, Nuria Enguita, Azucena Rodríguez, Antonio Najarro, Suso 33, Eva Manjón, Nico Casal, Curro Royo, Isabel Fuentes, Juan Cruz, Joan Carles Martí, Juana Escudero, Sara Rubayo, Federico Buyolo, Alicia Gómez Navarro, Inmaculada Ballesteros, Julián Zabala, Ángel López García, Peter Andermatt, Manuel Ortuño, Jorge Martínez, Conchi Cascajosa, Elisa Grafulla, Gustavo Salmerón, Charo Otegui, Ángel Badillo, Manuel Lucena, Rafael Soriano, Alfonso Lucini, Fernando R. Lafuente y Manuel Cruz. Se sumarán más testimonios.

Programa completo: El valor de la cultura

Fotografía de Carles Santos y Xavier Marmanya en la exposición ‘Univers Santos’ del Centre Cultural La Nau.

MAKMA

La educación cultural como primera necesidad

#MAKMAOpinión | Comunicado de TAULA (Associació d’Educadores Culturals de Mallorca), AVALEM (Asociación Valenciana de Educadores de Museos) y AMECUM (Asociación de Mediadoras Culturales de Madrid)
Jueves 2 de julio de 2020

En momentos de supervivencia sobrevenida, parece haber cosas que nadie se atreve a replantear. Respecto a la educación, pocos y pocas reflexionan sobre su importancia y su valor de primera necesidad para construir, conjuntamente, una sociedad igualitaria, solidaria y comprometida. Ahora hay que incidir en aquello que entre muchos hemos conseguido y por el que tenemos que seguir luchando: el procomún. Por eso es tan importante visibilizar y poner en valor la educación cultural.

En los centros de arte y museos los procesos educativos tienen un largo recorrido. Si recurrimos a la historia, en 1961 aparece la educación por primera vez a la definición de la ICOM (Consejo Internacional de Museos) y ya no deja de formar parte hasta el día de hoy. Este año, para celebrar el Día Internacional de los Museos, el ICOM ha propuesto el lema «Museos por la igualdad: diversidad e inclusión», con el objetivo de potenciar procesos de mediación con el fin de empoderar la diversidad y la inclusión en nuestras instituciones culturales.

Ahora ya nadie duda de la importancia de estos procesos, de la educación desde el arte y el patrimonio, y en muchos museos y centros de arte los departamentos educativos se han consolidado como una pieza clave a la hora de comunicar y hacer presente el patrimonio cultural a todo tipo de colectivos. La educación se ha convertido en mediación cultural, la cual posibilita que se genere –desde el patrimonio, el arte contemporáneo o la cultura visual– pensamiento crítico y aprendizaje significativo, y, a partir de estos procesos artísticos, dar herramientas a todo tipos de visitantes para posicionarse como agentes activos, generadores de contenidos simbólicos diversos.

Todo ello coincide con el objetivo del ICOM para el pasado 18 de mayo del 2020: «Propiciar un punto de encuentro para celebrar la diversidad de perspectivas que conforman las comunidades y el personal de los museos, así como promover herramientas para identificar y superar los prejuicios en aquello que los museos muestran y en las historias que explican. Concienciar sobre la importancia de los museos como medio para el intercambio cultural, el enriquecimiento de las culturas, así como para el desarrollo de la comprensión mutua, de la colaboración y de la paz entre los pueblos».

Cartel promocional del Consejo Internacional de Museos (ICOM) con motivo del Día Internacional de los Museos 2020.

En el Estado español conviven diversidad de experiencias al respeto. Gran parte de las instituciones tienen una programación de mediación más o menos consolidada, a pesar de hacer falta todavía mucha más estabilidad laboral. Aun así, muchos de ellos han podido trabajar de lo lindo durante este confinamiento y sus propuestas han facilitado nuestro anormal día a día. Todo ello fruto de la función pedagógica que los museos, desde los setenta hasta ahora, han ido desarrollando con los años. Todo un largo e inestable recorrido con tiras y aflojas que hizo posible el surgimiento de los primeros DEAC (Departamento de Educación y Acción Cultural). Probablemente, los departamentos históricamente más mal dotados, lcuyos miembros se han considerado no profesionales con, a menudo, contratos precarios, o simples becarios o, directamente, como personal perteneciente a empresas externas.

No es de extrañar, pues, que en estos años hayan surgido asociaciones y colectivos para velar por todo ello. TAULA, por ejemplo, nació desde Mallorca con la voluntad de ser un espacio de encuentro para profesionales que, desde realidades pedagógicas diferentes, puedan reflexionar sobre las posibilidades y la importancia de la educación artística hoy.

Del mismo modo y en otro ámbito territorial, existen AMECUM, desde Madrid, y AVALEM, desde València. Las tres asociaciones estamos en contacto y sinergia, y las tres firmamos este manifiesto. Un texto que se quiere sumar al de tantos otros ámbitos y profesionales de la cultura de este país, como, por ejemplo, el que se está haciendo desde las mesas sectoriales sobre artes visuales en las respectivas comunidades autónomas.

Llegados aquí, queremos reflexionar sobre el momento actual de la educación y sobre la necesidad de su profesionalización en el campo del pensamiento y de la acción. La mediación cultural no es una mera traducción y transmisión de contenidos dados por el comisario, el artista o el especialista en patrimonio, ni tiene como único objetivo la captación de públicos. La mediación cultural es generadora de procesos reflexivos, que en una gran diversidad de formatos –talleres, prácticas colaborativas, visitas comentadas, seminarios, acciones, comisariados…– tiene como objetivo articular relaciones que construyen pensamiento crítico. La mediación cultural es una práctica crítica y transformadora, y necesita profesionales especializados que la lleven a cabo. A raíz del estado de alarma provocado por la pandemia de la COVID-19, queremos poner en valor los departamentos educativos de los museos y centros de arte y a todo el mundo que trabaja en este ámbito como profesionales autónomos.

En un momento en que incluso el ICOM reclama un interés en la diversificación del modelo cultural, la visibilización y consolidación de la tarea de las educadoras es más esencial que nunca. Como dice Carmen Mörsch, “son las que tienen las herramientas para conseguir que nuestras instituciones no sean excluyentes, sino mucho más progresistas… Intensificamos la dimensión educativa en estos momentos de miedo, pérdida y reorganización comunitaria, priorizando las relaciones con los colectivos más marginales”.

Ahora nuestros políticos tienen la oportunidad de reimaginar cuál tiene que ser el papel de la cultura en estos momentos de crisis. La supervivencia económica no tiene que competir con alimentar el espíritu. No podemos transformar la sociedad sin poner un acento importante en el pensamiento. Porque la cultura y, especialmente, la educación son también una primera necesidad. Sin ignorar las dificultades del momento actual, tenemos claro que para conseguir verdaderos cambios estructurales al respeto es necesario ser valientes. Esto es el que esperamos de aquellas y aquellos que nos representan.

‘Educación pública + arte público’, de Luis Miguel Jaramillo. Imagen cortesía de SeDI (UV).

TAULA (Associació d’Educadores Culturals de Mallorca),
AVALEM (Asociación Valenciana de Educadores de Museos) y
AMECUM (Asociación de Mediadoras Culturales de Madrid)

Reconstruyendo el futuro tras la pandemia

Reconstruir el futuro. Fragmentos del antes para construir un después
Exposición colectiva
Galería Alba Cabrera
C / Joaquín Costa, 4. Valencia
Desde el 4 de junio de 2020

«Este confinamiento ha sido una dura prueba para nuestro equilibrio emocional y físico, a la vez que nos ha hecho reflexionar sobre muchas cuestiones que quizás pasábamos por alto antes de esta dramática experiencia», apunta Graciela Devincenzi, responsable de la galería Alba Cabrera.

«Creo que todos somos conscientes de la importancia que han tenido nuestros profesionales sanitarios en esta crisis. Hacia ellos todo nuestro agradecimiento y admiración. En otra medida, agradecidos por todo lo que nos han aportado nuestros artistas, ya sean plásticos, músicos, cineastas, literatos, etc. Sin la cultura, este aislamiento hubiera sido insoportable», añade.

Una de las obras de ‘Reconstruir el futuro’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

«Pero también agradecidos», continúa diciendo Devincenzi, «por la oportunidad de redescubrir a nuestros vecinos, la solidaridad ciudadana, nuestra escala de valores, los momentos de introspección, el silencio… A todos y cada uno, esta situación nos ha aportado algo distinto, y nuestros artistas no son una excepción. Ahora necesitamos mostrar lo que estos solitarios días han provocado en nosotros. Qué hemos sentido y cómo lo queremos contar».

La galería Alba Cabrera ha preparado, en este sentido, una gran exposición, en la que cada artista ofrece algo especial. Piezas de mediano formato, creadas desde el confinamiento, y con ese espíritu de intimidad, que sin duda conectará con cada uno de nosotros. «Es el momento de acercarse de nuevo al Arte, y agradecer a los artistas que la vida sea mejor con sus creaciones. Es el momento de colaborar con nuestro apoyo, para que el Arte siga en nuestras vidas», resalta Devincenzi.

«Es el momento, después de la reflexión, de ser conscientes de los objetos que realmente nos van a hacer felices el resto de nuestras vidas, en el interior de nuestras casas, en el interior de nosotros mismos y que serán legado para nuestros sucesores. Es la esencia del Arte», agrega la responsable de Alba Cabrera.

Vista de la exposición ‘Reconstruir el futuro’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Editoras en tiempos convulsos (II)

#MAKMAEntrevistas | Editoras en tiempos convulsos (II)
Con las editoras Diana Acero (Carmot Press), Donatella Iannuzzi (Gallo Nero), Lidia López (Lastura Ediciones), Mayda Bustamante (Huso) y Ruth Llopis (Anantes)
Viernes 29 de mayo de 2020

Las redes sociales y el vasto y diverso ámbito de la comunicación digital han sido herramientas de reorientación empresarial –tan necesarias como contingentes debido a la incertidumbre– durante los dos meses y medio que han transcurrido desde el decreto de estado de alarma. En buena medida, ensayos y mecanismos complejos para un sector editorial independiente que precisa de la fisicidad y que cuida sobremanera todos los pasos del proceso, entre los que se cuenta el más importante de todos: el acceso a los lectores.

La superación de las primeras fases de desescalada trae consigo la tímida apertura de las librerías, bibliotecas y comedidos encuentros. Sin embargo ¿será posible concebir la opción de reactivar la economía editorial si únicamente se permitirán eventos culturales con un aforo reducido?

Sobre estas cuestiones iniciábamos, el pasado miércoles 20 de mayo, la primera entrega de ‘Editoras en tiempos convulsos‘, una serie de entrevistas con las que proseguimos recabando el testimonio de editoras que abanderan el actual e incierto horizonte de diversos sellos independientes.

Mujeres combatientes y carentes de corsés que han convertido las virtudes literarias en senda profesional, cuyo cauce y dinámica presentes se han visto gravemente afectados por las consecuencias sanitarias y económicas de la COVID-19, dibujando un impredecible escenario sobre el que reflexionar a partir de las siguientes cuestiones que les planteamos desde MAKMA.

1) ¿Qué ha supuesto para ti esta inesperada situación de alarma sanitaria y confinamiento?
2) ¿Cómo has afrontado a nivel profesional la presente situación?
3) ¿De qué modo vislumbras con inmediatez y a medio plazo el devenir editorial? ¿Qué cambios, a tu juicio, deberían implementarse?
4) ¿Qué títulos y/o novedades han visto afectadas sus presentaciones durante estos meses?
5) ¿Consideras que serán rentables las normas sanitarias que habrán de implementar ferias y festivales del libro durante el último tercio del año?

DIANA ACERO (CARMOT PRESS | MADRID)

1) Esta situación ha supuesto un retraso en el plan editorial mucho más allá de lo previsible. La editorial acababa de cambiar de distribuidora y tenía claro que llevaría tiempo, meses, volver a la normalidad. Ahora soy un poco pesimista y no creo que Carmot pueda alcanzar un ritmo editorial óptimo hasta el año que viene, pero este hecho, a la vez, tampoco me genera mucha inquietud. En el año 2018, a los pocos meses de arrancar con la editorial, ya sufrimos un revés de cambio (involuntario) de distribuidora y, al menos, sé lo que nos espera.

2) De la única manera que, creo, es posible salir de esta situación de la mejor manera posible: creando alianzas con otros editores. Me he volcado en que nos hagamos más fuertes juntos. Pienso que establecer estrategias conjuntas será la mejor manera de afrontar los retos que tenemos frente a nosotros.

3) El futuro inmediato lo veo muy oscuro. Las editoriales van a sufrir grandes devoluciones y se van a pedir pocas novedades. Además, creo que los lectores apostarán por editoriales reconocidas para sus compras, como una garantía de que la calidad de su adquisición es acorde a la inversión realizada. Pienso, aunque espero equivocarme, que muchas pequeñas editoriales o microeditoriales van a morir, sobre todo aquellas que viven de la novedad y tienen una inversión grande ya comprometida.

En cuanto a los cambios que deberían implementarse, en mi opinión, serían varios y en varias líneas. En lo que respecta a los editores, creo que deberíamos tomarnos esta situación con calma y no plantear novedades hasta después del verano. Dar espacio a los libreros, oxígeno a las distribuidoras y dedicar tiempo a los libros que salieron justo cuando se decretó el estado de alarma y al resto del catálogo.

4) En mi caso, dos títulos: ‘Payasa’, de Monica Drake, que justo salió la semana anterior al confinamiento y que no pudo llegar a todas las librerías –y cuya promoción en prensa se truncó–; y la segunda edición de ‘La cronología del agua’, de Lidia Yuknavitch, que tenía que haber llegado reimpreso en abril y del que ya había varios clubes de lectura montados y pedidos de librerías en marcha.

5) Creo que sí si la feria y el festival son pequeños en cuanto a asistencia de público; no lo tengo tan claro en citas como Sant Jordi o las diferentes ferias del libro. Me parece muy complicado que el público quiera asistir a eventos donde haya aglomeración de personas y donde el riesgo sanitario sea elevado. Se habrá de plantear muy bien para que las personas se sientan seguras y quieran ir a comprar libros a esas citas.

DONATELLA IANUZZI (GALLO NERO | MADRID)

1) He de decir que a nivel personal ha sido una experiencia reveladora. Llevo diez años dedicada en cuerpo y alma a la editorial y, aunque durante esos años he viajado mucho y he tenido vacaciones, la crisis sanitaria para mí ha supuesto un retorno a mi esencia, es decir, que por primera vez he logrado separarme en cuerpo y alma de la editorial. He podido reflexionar sobre la vida que he llevado y sobre cómo esta ha ido cambiado. Y me alegro de haber logrado esa separación. Ha sido la pausa profesional más feliz de mi vida.

2) El cierre de las librerías ha sido un golpe duro, pero al mismo tiempo ha dado pie, en mi caso, a una lúcida reflexión sobre el modelo de negocio al que estamos sometidos. Esa reflexión no se habría dado en medio del ritmo frenético que solíamos llevar. Respecto al caso de mi editorial en particular, tuve suerte porque no tuve libros atrapados en plena distribución, sí tenía dos libros impresos que no llegaron a distribuirse y eso ha sido una suerte, ya que voy a poder lanzarlos en junio como novedades.

3) El libro siempre está en crisis; es cierto que esta vez se trata de una crisis inédita, pero lo que seguirá no dejará de ser otra crisis económica parecida a otras que ya nos han castigado en el pasado. Mi mayor preocupación ahora reside en el hecho de que, a pesar de las crisis, nadie pone sobre la mesa unas medidas que permitan a la industria editorial navegar con el mar revuelto. Nos limitamos a esperar que pasen para volver a empezar con el mismo modelo y el mismo ritmo. El sector necesita una gran revolución si quiere sobrevivir en esos tiempos inciertos (llegarán otras crisis) y me refiero a la hiperproducción y al modelo colocación/devolución. Por otro lado, hasta que la cultura no llegue a ser una cuestión de Estado, como lo es en otros países, su autorregulación respecto al modelo nos llevará a un inmovilismo en el que los grupos de poder siempre impondrán sus reglas. El sector necesita una regulación institucional, y que su intervención no se limite a subvencionarnos.

4) Dos títulos no pudieron salir, pero saldrán en junio y, claro, si los libros previstos para marzo/abril salen en junio nos tocará mover todo el plan editorial. No tenemos claro todavía si lograremos publicar todos los títulos que teníamos contratados para 2020. Estamos a la espera de ver cómo reacciona el mercado y tomaremos decisiones en cuanto veamos las colocaciones de esos dos libros de junio. Lo último que queremos es publicar por publicar, así que si la crisis resta visibilidad a nuestros títulos, tenemos muy claro que las grandes apuestas las pasaremos a 2021. ‘Tokio. Pinceladas del alba’, de Michaël Ferrier (3 de junio); ‘Alois Nebel’ (novela gráfica), de Jaroslav Rudiš & Jaromír 99 (24 de junio).

5) Es complicado hacer un pronóstico, entiendo que hay que intentarlo y solo entonces sabremos… Hay muchos profesionales implicados en la organización de los eventos editoriales y hay mucho trabajo detrás como para que se tire por la borda. Hay que ser optimista y, aunque bajen las ventas, todo es mejor que nada y todo suma.

LIDIA LÓPEZ MIGUEL (LASTURA EDICIONES Y KAÓTICA LIBROS | MADRID)

1) Ha significado un cambio total en mi rutina y en mi vida. En el plano personal este confinamiento me ha pillado con una mudanza a casa de mi pareja recién hecha. Ha sido la primera mudanza de mi vida tras haber estado viviendo en otra provincia los últimos 13 años. Volver a Madrid y encerrarme ha sido prácticamente un todo en uno; así que lo he afrontado y lo afronto con cierta normalidad, porque tenía claro que con la mudanza habría un cambio en mis rutinas normales, fundamentalmente, porque he pasado de vivir sola mucho tiempo a vivir en pareja, pero que los cambios llegasen a este punto…, tampoco me lo imaginaba (ja, ja). Lo cierto es que me siento muy afortunada por haber podido vivir el confinamiento en mi actual situación personal, vivirlo enamorada y con la persona con la que quieres estar es tener muchísima suerte. Todo lo horrible e inenarrable se ha quedado de puertas para afuera; dentro, en la protección del hogar, hemos sacado tiempo para disfrutar de los juegos, la música, el cine, la comida, las risas y todo eso para lo que, a veces, el día a día de la normalidad no te dejaba hueco.

2) Soy de las que piensan que en toda crisis surgen oportunidades y, en este sentido, yo las he aprovechado de muy diferentes maneras. En primer lugar, hemos incorporado al equipo de Lastura Ediciones a Ana Orantes, una estupenda profesional que viene del mundo de las librerías y que ha realizado durante los últimos años una magnífica labor de distribución y marketing en una de las editoriales de poesía más conocidas en nuestro país. Que ahora vaya aplicar todos sus conocimientos en Lastura creo que va a suponer un gran salto en nuestra proyección. En segundo lugar, debo decir que este parón relativo (seguimos manteniendo el mismo ritmo de publicación) me ha permitido ponerme al día con esos asuntos pendientes que siempre se quedan colgando porque no son una urgencia del día a día. Son asuntos administrativos para los que nunca se saca tiempo y, bueno…, en este sentido he quitado algo de acumulación (¡no toda!). Y en tercer y último lugar, me ha servido, también, para conocer nuevas plataformas y medios de difusión que serán muy buenos para darles uso cuando todo esto pase. Sí, creo que me está sirviendo para superarme, y me quedo con eso.

3) Creo que estos meses van a suponer una reestructuración del mercado de la pequeña y mediana editorial. Muchas, lamentablemente, ya han cerrado y otras se están planteando hacerlo, especialmente aquellas cuyos dueños no se dedican de forma exclusiva al mundo editorial. Esto, que podría parecer algo bueno para las editoriales que tenemos intención de resistir el vendaval, no lo es en absoluto. Me duele ver la situación en la que se encuentran algunos compañeros de este cardumen. Por otra parte, el sector de las librerías se ha quedado muy tocado y hundido en algunos casos. Esto tampoco es bueno para los editores. En primer lugar, porque ya está empezando a haber muchos problemas para el cobro de facturas de las distribuidoras y eso nos ahoga la producción. Está habiendo, en este sentido, verdaderos problemas y, como ya se ha visto, las ayudas para el sector editorial son ínfimas y, desde luego, los pequeños estamos a kilómetros de olerlas.

Para sobrevivir tendremos que hacer muchos cambios tanto en la producción como en la distribución de las obras. Por el momento, tendremos que centrarnos en la venta de libros de manera exclusiva en las librerías y a través de nuestras plataformas propias, pero eso, bien sabemos, es un goteo que no renta, ni mucho menos, como lo hacen las ventas en las presentaciones de libros. Por eso estamos implementando muchas campañas online, como ‘Al habla con la editora’, que son directos en Instagram todos los jueves desde nuestra cuenta, y presentaciones de libros a través de distintas plataformas. También creemos que es importante apoyar a las librerías y, en este sentido, cuando alguna librería presenta online alguno de nuestros títulos, le hacemos llegar el 30% de la recaudación de esa obra obtenida a través de la venta en nuestra página web durante toda esa semana. Algo es algo. Todo con tal de que salgamos a flote todos juntos.

4) Muchos, muchísimos. Cuando se decretó el estado de alarma tuvimos que cancelar más de tres presentaciones semanales; esto sin incluir todas las presentaciones que se iban a llevar a cabo en las diferentes ferias del libro que teníamos comprometidas (Fira del Llibre de València, Feria del Libro de Sevilla, Feria del Libro de Bajadoz, Feria del Libro de Fuenlabrada, Feria del Libro de Rivas, Feria del Libro de Trujillo, Feria del Libro de Madrid…). Esto nos ha caído a los editores en el peor momento. Abril y mayo son nuestros mejores meses del año. Sin embargo, he de decir que en Lastura, aunque llevamos algo de retraso, estamos manteniendo el mismo calendario de publicaciones pactado con los autores –que en esta época del año, debido a las ferias, es algo superior con respecto al resto del año–. Cada mes ven la luz entre cinco y siete títulos nuevos editados de una manera tradicional (quiero recalcar esto, porque el esfuerzo económico que estamos realizando es titánico y, con total sinceridad, espero que se vea recompensado).

5) No quiero ser pesimista, pero lo veo bastante complicado. Si ya es complicado que alguien se acerque a tu caseta y abra un libro del que previamente no tiene referencias, pues con estas medidas lo será aún más. Habrá que ser muy imaginativos y, por nuestra parte, ya estamos buscando métodos para hacer llegar a los posibles lectores toda la información de las obras sin necesidad de abrirlas. También habrá que ser muy selectivos con lo que se pone encima del mostrador. Habitualmente, intentamos colocar el máximo número de títulos y ahora creo que habrá que cambiar radicalmente la estrategia. En cuanto a lo que se refiere a las organizaciones de las diferentes ferias y encuentros, espero que nos faciliten tanto las medidas de higiene necesarias como la venta de los libros. En este sentido, sería interesante que las organizaciones de las grandes ferias se comprometieran a comprar un determinado número de ejemplares a cada editorial para ayudarnos a superar esta caída. Hay que tener en cuenta que nosotras ya pagamos en su momento el precio de las casetas como si fuéramos a acudir a una feria con total normalidad. En consecuencia, espero compromiso y solidaridad real con quienes estamos haciendo el esfuerzo de resistir y seguimos con la intención de acudir a estas convocatorias ya de por sí siempre excesivamente caras para los editores.

MAYDA BUSTAMANTE (HUSO Y EDICIONES CUMBRES | MADRID)

1) Desolación y, al mismo tiempo, me ha sorprendido la capacidad de adaptación que al final me habita.

2) Con incertidumbre, pero no he dejado de trabajar (en algunos aspectos, incluso más).

3) La situación es muy compleja, sobre todo para las editoriales independientes y las librerías literarias. Son necesarios apoyos muy concretos al sector, si no muchos quedaremos en el camino.

4) Nosotros tenemos seis novedades que duermen en el almacén de nuestra distribuidora, en espera de que que la situación se normalice.’La voz de lo que fuimos’, de Juan Laborda; ‘Atrapadores de polvo’, de Lucie Faulerová; ‘Guernica’, de Liliana Díaz Mindurry; y ‘Que nadie muera sin amar el mar’, de María Luisa Balaguer –estos de Huso–. Y ‘Augusto Bournonville. Historia de una tradición’, de Ioshinobu Navarro Sanler; y ‘Diálogos con la danza’, de Alicia Alonso –de Ediciones cumbres–. Tuvimos que cancelar dos presentaciones para las cuales ya habíamos cursado invitaciones. Esta situación debe de ser la de muchos. ¿Y cómo soportarán las librerías la avalancha de novedades cuando sea posible la distribución? Habrá víctimas. Será inevitable.

5) Necesarias serán. Rentables, me temo que no.

RUTH LLOPIS (ANANTES | SEVILLA)

1) Un nuevo palo al sector. Por la fecha, ya teníamos inversiones de cara a la primavera que han supuesto más gastos extras e ingresos escasos.

2) Echando imaginación. Nos tenemos que volver a inventar para que todo siga igual.

3) Con esperanza, si no ya hubiese cerrado (je, je). Esta situación nos ha dado tiempo, y espero que la gente tome conciencia crítica de la situación y la aproveche en el futuro. Creo que se debería fomentar, desde las istancias educativas, el fomento de la lectura contemporánea y de autores próximos. Eso hará que el hecho de escribir/leer sea algo real al alcance de todos.

4) Teníamos muchas expectativas en ‘Diario de cabotaje’, de Rafael García Maldonado, que ha tenido una gran acogida de crítica, y ‘Casi todas mis letras del cante’, que se había planificado presentar con cantaores que interpretarían esas letras. Esos eventos no van a poder hacerse, de momento.

Además, siendo sevillanos, teníamos ‘Rimas’, una reedición prologada por una de las mayores expertas en Bécquer, Pilar Alcalá, que era nuestro pequeño homenaje en el año del 150 aniversario de la muerte del poeta.

5) Por definición, esas normas nunca pueden ser rentables. Nos ayudarán a paliar un poco la situación, porque sin ellas no habrá ventas. Todo dependerá de la comunidad científica y del tiempo en encontrar vacunas o tratamiento. Si la gente pierde las buenas costumbres sanitarias, habrá recaídas, y, si tiene miedo, no irá a los eventos. Es un equilibrio difícil, pero en este sector estamos acostumbrados a adaptarnos a lo que venga.

Lectora anónima durante la gripe española de 1918.

Merche Medina

«La incomprensión acabaría con las iniciativas privadas»

Remando en el mismo barco (IV) | Testimonios de parejas dedicadas a la cultura
Con Juan Carlos Garés y Chema Cardeña (Arden Teatro y Sala Russafa)
Martes 26 de mayo de 2020

El Estado de alarma cerró los teatros hace ya más de dos meses y las salas privadas que sobreviven haciendo malabarismos en la cuerda floja se encuentran en un situación límite. Se han celebrado varias reuniones con la Administración autonómica para intentar paliar los destrozos de la crisis, pero en el momento en el que se escriben estas líneas las perspectivas son bastante sombrías.

«En medio de esta situación excepcional, muy dramática y desconocida, profesionalmente hablando una de nuestras mayores inquietudes es la incomprensión: tanto por parte de nuestra Administración, como la que pueda tener parte del resto del sector de las AAEE valencianas». Son palabras de Juan Carlos Garés y Chema Cardeña, pareja referente imprescindible de la escena valenciana. Tanto de forma individual como en equipo han contribuido notablemente al desarrollo de las artes escénicas en una doble faceta, como compañía Arden, fundada por ellos hace 25 años, y como creadores de la Sala Russafa, que lleva una década siendo epicentro de intensa actividad, no solo teatral, sino también cultural en la ciudad de València.

Juan Carlos Garés y Chema Cardeña. Fotografía de Juan Terol.

«Llevar adelante un proyecto de cultura escénica en nuestro país y, concretamente, en nuestra tierra, es una tarea ardua», dicen Garés y Cardeña. «Y que se cuestione constantemente la importancia de mantener estructuras estables que contribuyan a consolidar el tejido profesional es, para nosotros, inconcebible. Cada sector industrial en todos los países obtiene ayudas de sus Gobiernos, pero se suelen cuestionar solamente las de cultura. Las que se destinan a compañías escénicas de teatro, danza o circo se asumen a duras penas, pero las de los teatros siguen poniéndose en tela de juicio, cuando es en ellos donde se genera el 80% del trabajo de nuestros intérpretes. Las únicas ayudas vigentes son para programar a las compañías. Sin embargo, el mantenimiento de infraestructuras, inversiones y mejoras en seguridad, innovación técnica o comunicación, recursos humanos, etcétera, que aportan condiciones básicas a las compañías programadas, a día de hoy no existen. Que se apoye solo a la actividad es un sinsentido que a medio plazo consigue una sobreoferta imposible de gestionar y unas condiciones de exhibición nada competitivas. El desconocimiento de esta realidad conduce a esta incomprensión que nos puede abocar al fin de las iniciativas privadas».

En estos momentos, ellos y su equipo viven inmersos en una total incertidumbre, provisionalidad e indefensión. No saben si podrán continuar su proyecto en la Sala Russafa ni si podrán volver a programar las giras de Arden. «No sabemos si podremos volver a hacer teatro, al menos como siempre lo hemos conocido. Lo nuestro es un arte vivo que necesita la cercanía tanto de los intérpretes como del público. En ese aspecto estamos viviendo un antes y un después».

Juan Carlos Garés (de pie) y Chema Cardeña en ‘La estancia’. Fotografía de Maque Falgás.

Sin embargo, como ellos mismos dicen, el talante de los profesionales de las artes escénicas suele ser optimista. «Lo nuestro es una carrera vocacional, así que tirar la toalla casi nunca está en la mesa, aunque llevamos algún tiempo barajando esa opción. Lo que sí sabemos con certeza es que solos estamos abocados al fracaso. Sin nuestros Gobiernos y sin el público no habrá nada que hacer. Con la boca pequeña y tras muchas presiones, el Gobierno ha considerado a la cultura como un bien esencial en nuestro país, pero hasta hoy no había sido así. A pesar de ser un motor económico (un 3,2 % del PIB nacional), al contrario que en la mayoría de países europeos, no se nos considera como tal. Debemos ser capaces de hacer rentable el esfuerzo para mantener la cultura escénica, que no sólo sea un valor intangible y que, además del beneficio invisible a la sociedad, siga ofreciendo resultados industriales. Solo así caminaremos hacia la autosuficiencia».

Garés y Cardeña estudiaron Arte Dramático en la ESAD de València en cursos diferentes y, después, cada uno inició su carrera profesional en diferentes proyectos. Pero el destino estaba decidido a reunirlos de nuevo. Y eso ocurrió en 1995, hace ya 25 años, en torno a ‘La estancia’, una obra de Cardeña que plantea una hipotética relación entre Shakespeare y Marlowe. Crearon Arden Producciones para montar ese texto y, poco después, comenzó su relación personal. Resistiendo y superando los embates de la vida, ambas han continuado hasta la fecha.

Chema Cardeña y Juan Carlos Garés en ‘Matar al rey’. Fotografía de Juan Terol.

Una de las claves del éxito de la pareja es su perfecta simbiosis. Cada uno tiene un conjunto de funciones delimitadas que se engranan con precisión de reloj suizo. La responsabilidad de Cardeña es escribir y dirigir las obras de Arden, además de actuar en la mayoría de ellas. En Sala Russafa asume la dirección artística y la línea docente del Centre Cultural, donde imparte el Taller profesional de posgrado desde hace nueve años, que se suele centrar en textos de William Shakespeare.

Por su parte, Garés comparte la dualidad de actor y productor desde que inició su  carrera, en 1982, «dos facetas que a mi entender son apasionantes y compatibles». En Arden lleva a cabo los diseños de producción de los montajes (producción ejecutiva) y en Sala Russafa hace funciones de gerente, coordinando la actividad empresarial de ambos proyectos.

Chema Cardeña y Juan Carlos Garés en ‘Sueña Casanova’. Fotografía de Juan Terol.

«Formamos un equipo que materializa las propuestas escénicas, junto a un tercer socio, David Campillos, y el resto de personal que se ha ido incorporando a Arden y a Sala Russafa. Nuestra dinámica es que Chema, como autor, propone un proyecto que continúe o no la línea de producción de la compañía. Conjuntamente, sopesamos su viabilidad, su oportunidad y sus posibilidades de proyección. Y, curiosamente, en estos 25 años jamás hemos discrepado en qué paso iba a ser el siguiente. Con el tiempo hemos logrado una compenetración total que facilita la puesta en marcha y el día a día de los proyectos, que ambos complementamos y enriquecemos, durante su proceso de creación hasta el estreno».

¿Qué es lo que estos curtidos y veteranos artistas de la escena solicitan a los poderes públicos?: «La Administración debería escuchar mejor al sector, sus necesidades, sus carencias, sus posibilidades. Y, juntos, encontrar la forma de coordinar los esfuerzos públicos y privados. Crear una política cultural a largo plazo, que consolide estructuras y no sólo actividades, que favorezca la creación para asentar un tejido sectorial fuerte. Va en ello la supervivencia de más de 700.000 familias en España. En nuestra tierra llevamos tres décadas intentándolo y aún estamos en ello», concluyen Juan Carlos Garés y Chema Cardeña.

Esperemos, por el bien de todos, que puedan seguir en su tarea por muchos años.

Chema Cardeña y Juan Carlos Garés. Fotografía de Juan Terol.

Bel Carrasco

«La Cultura no pertenece ni tiene que obedecer a nadie»

Cuarentena por el coronavirus
Martes 5 de mayo de 2020

Estos últimos días de encierro, parece que los balcones, las pantallas micro-fragmentadas, las danzas callejeras, las procesiones espaciales, las mil y una series, los conciertos comunales y, cómo no, las ayudas desinteresadas y los paseos al perro, se han convertido en expresión popular y reflejo de la incomprensión que nos provoca poder mirar el abismo que se abre ante nosotros.

No es completamente cierto (eso pienso), que esta excepcionalidad haya sacado lo mejor de nosotros mismos. Creo que, aparte de excepciones, esta pandemia nos está pidiendo una acción que parece que no sabemos interpretar. Y quedamos paralizados por el miedo que nos da acercarnos a ese abismo. Este fugazmente nos ha devuelto nuestros propios miedos como sociedad. Una sociedad narcisista, absorta en quehaceres solipsistas, demostrando que va perdiendo su capacidad para jugar perdiéndose en la vida. Constatando así, que ese miedo a saltar solo pone en duda lo que sentimos frente a lo que somos.

Hace décadas que venimos viendo que esta sociedad va perdiendo capacidad expresiva: solo acepta o es sometida. Ya lo vimos en la crisis del 2008 con el rescate bancario (nunca devuelto, por cierto) y la aceptada resignación actual plagada de esperanza. Aunque todo apunta a que todo vuelva a su sitio, y que seguiremos pagando los mismos. Por ello, el pensar que como sociedad podemos aprender a reconocernos en aquellos que nos diluyen, o parecer que sabemos buscar en nuestro ser más profundo, solo nos encierra en un callejón sin salida, en el que su expresión sigue en suspense, crisis tras crisis.

Normalmente la mayoría de expresiones sociales solo ven en el abandono de valores y costumbres la autenticidad del yo. Un yo que se crece lanzándose a mantener unas relaciones fratricidas y asociales: competitividad, solidaridad consentida, exposición extrema a los medios y sumisión a los likes. ¿Qué pasará cuando terminemos de aplaudir a las 20h? ¿Nos pondremos al lado de la revisión salarial del 5% de los sanitarios, que llevan más de seis años con los sueldos congelados? ¿Sabremos valorar lo público más allá de intereses propios, comerciales o industriales? ¿No es cierto que a la Cultura le pasa un poco lo mismo?

¿Quién piensa que de todo lo sucedido vamos a sacar algo positivo? ¿Todavía alguien duda que el capital y el yo expansivo no van a ser los ganadores? ¿Quién puede aún dudar de que competiremos por menos y contra más? Estoy convencido que los primeros ensayos ya se han hecho y en algunos casos ya sirven de protocolo. Llámenme catastrofista; sí, lo soy.

Algunas prácticas artísticas, desde hace tiempo, ya han ido señalando horizontes donde la auto-explotación sostenida y el sometimiento a la precariedad, han sido puestos en entredicho como modelo. Estas nuevas prácticas, sus nuevos procesos, han ido señalando nuevos espacios sociales como primeras piedras para la construcción de una nueva subjetividad. Y eso, que debería de ser algo primordial para la reconstrucción de aquello que está por venir, parece que algunos siguen solo viéndolo como algo inoperativo, sospechoso o una amenaza.

Hay que empezar a salir de los territorios en los que todavía se considera a la Cultura como un recurso o bien privado; seguramente con otro plan estratégico de la Cultura no estaríamos hablando de esto, si las premisas fueran diversas. Debemos de acelerar los procesos que rompan con el miedo. Incentivar la ruptura con aquellos que patrimonializan las instituciones, procesos o iniciativas. Es urgente abrir conversaciones, más allá de los gestos, para dar visibilidad a aquellas propuestas y procesos que permitan mantener la Cultura fuera del alcance de ser reducida a un recurso o valor extractivo. Hay y ha habido proyectos que se exponían a procesos que venían a expandir, investigar, experimentar y poner en duda aquello que nos es dado: esa debería de ser la Cultura que debiéramos anunciar.

¿Cuándo podrán aceptar los políticos, los gestores culturales, que éstas deben ser construidas desde la diversidad? ¿Cuándo aceptarán los que diseñan las políticas, que las redes (no los Festivales -no tengo nada en contra de ellos-) no les pertenecen, y éstas son en gran parte las que legitimizan los proyectos, más allá de la convocatoria permanente? Sólo diferenciando estos, se podría dar respuesta rápida y diversa a un nuevo diseño de las Políticas Culturales, más allá de la escenificación de dialogo al que estamos asistiendo.  

¿Está claro no? La Cultura no pertenece a nadie, ni debiera obedecer a nadie; se da y punto. La administración debería poner a los especialistas, que saben al mismo nivel de aquellos que activan escenarios, en los que los procesos se expanden y se transforman para abrir, hablar, escuchar y ayudar a poner en marcha cualquier práctica. No solo es cuestión de un plan de emergencia para que no se caiga lo que tenemos (¡que sí, que hay que ayudar!), sino que necesitamos sacudirnos para poder abrir los ojos frente a esta nueva ocasión y así poder saltar ese abismo. Solo hay que hacerlo.

Imagen cortesía del autor.

Rafael Tormo Cuenca
Artista multidisciplinar, editor i coordinador d’AVVAC

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VIII)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VIII)
Miércoles 15 de abril de 2020

El pasado domingo 22 de marzo encabezaba la cuarta entrega de entrevistas ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’ reseñando las declaraciones del ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, en las que aseveraba que “la cultura es un bien de primera necesidad«, coincidiendo con sus homólogos de Francia y Alemania. Unas alentadoras afirmaciones que, sin duda, contrastan con su polémica comparecencia de hace una semana, en la que “se ceñía a las ayudas generales y transversales, para el sector de la cultura, hasta que se resuelva la crisis sanitaria”.

Tamaña falta de memoria y agravio comparativo con sus homólogos –ellos sí han destinado cuantiosas sumas a sus respectivas industrias culturales– provocaba, a nivel nacional, una convulsión desconcertante en todos los sectores de las artes de nuestro país, derivando en una efímera aunque popular huelga de contenidos culturales en redes sociales y plataformas de diversa índole –convocada por la Unión de Actores y Actrices–, que bajo los hashtag #ApagónCultural y#CulturaEnHuelga, han tenido respuesta, provisional, por parte del Gobierno.

Sin embargo, son muchas las dubitaciones sembradas y difíciles de sortear sin tomar medidas urgentes y específicas que permitan recuperar la confianza en la gestión del ministerio de Cultura, frente a una crisis que azota a la ya de por sí depauperada industria cultural –siempre la primera en resentirse y la última en recuperarse–.

Por ello, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, gastronómicas e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) ¿De qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ÁNGEL CAJAL (ARTISTA | MADRID)

1) Estoy en Madrid, que es en la ciudad en la que vivo, y agradecido por la situación en la que me encuentro, en familia, y en una casa en la que hay mucha luz y que me permite acceder al taller y así poder trabajar en los proyectos que tengo.

2) Creo que vivimos un momento incierto y es difícil aventurar las consecuencias que habrá en cada escenario. Por otra parte, todos ellos están unidos. Aunque sea manido, habrá que reinventarse, releer el guion, reflexionar cómo se tendrán que hacer las cosas. Espero que el futuro dístópico que se nos anuncia nunca se llegue a confirmar. Está claro que habrá un antes y un después, pero yo quiero pensar que primará la generosidad, el favor y la fraternidad del ser humano frente al egoísmo y la insolidaridad.

3) Supongo que lo vivo como la mayoría de las personas. En mi caso, intento trabajar en el taller, estudiar latín, cierta rutina de ejercicios, leer. Recomiendo un bellísimo libro titulado ‘El jardín del Prado’ (un paseo botánico por las obras de los grandes maestros); su autor es Eduardo Barba Gómez. Quien se acerque a este libro descubrirá la belleza de las plantas que florecen en las obras del Museo del Prado y la mirada atenta y poética de su autor. Es un buen momento para respirar el aire fresco y nuevo que nos traen sus páginas.

4) Yo quiero ser optimista y, como he dicho antes, pensar que vamos a salir fortalecidos de esta situación tan excepcional. No nos podemos dejar abatir por una atmósfera de desconsuelo. Tenemos que volver a conjugar los verbos de apoyo, de adhesión, de unión. Y alimentar la esperanza siempre.

GIOVANNA RIBES (CINEASTA | VALÈNCIA)

1) En estos momentos tengo varias situaciones: como codirectora y presidenta de la Asociación Dona i Cinema, miembro de la junta directiva de la Mostra Viva del Mediterrani, como productora y presidenta de una de las asociaciones de productoras PAV, como directora de cine y como docente.

Las tres son muy difíciles. Las actividades Dona i Cinema, como pueden ser el ‘Programa Atenea’ o el festival, las producciones audiovisuales no solo de PAV, sino del resto de asociaciones y compañer@s del audiovisual y las clases normales están paradas. Las cuatro, además, repercuten en un amplio sector de la población y en áreas muy frágiles ya de por sí, como son la cultura y la educación.

2) Hay varios escenarios y la mayoría no muy optimistas. Esta crisis vírica viene a casi rematar una crisis económica que ya se venía anunciando. Nos visita sin tener grandes aprovisionamientos/fondos para afrontar una situación de esta magnitud. Hablamos de millones de euros. Profesionales del sector cultural (en todas las condiciones laborales) que han visto como pasan a ser parte de un ERTE o autónom@s que dejan de ingresar o productoras que ya han gastado la mitad del presupuesto y que ahora las ven paralizadas, cines y teatros cerrados o el de la educación, con profesor@s que ocupan los espacios privados para mantener un aparente “orden normal”, sin saber qué puede pasar a continuación con sus ingresos (“cuando veas las barbas de tus vecinos quemar pon las tuyas a remojar”).

Puede que algun@s crean que hay cosas más importantes. Me gustaría hacer una aclaración: más inmediatas y urgentes, pero no menos importantes. Y me gustaría que pensaran en todas esas películas, documentales, series, libros, videos de obras de teatro, música, libros digitales de materias, juegos para niños, clases de gimnasia, sistemas online para dar clase todos los días…. En resumen, multitud de links online gratuitos que todo el sector cutural y educativo ha cedido, sin pensarlo ni un minuto, para que toda la ciudadanía pueda al menos disfrutar de las interminables horas en las casas. Esto es lo inmediato.

Y luego saldremos de nuestras casas y tendremos un paisaje económico y laboral desolador. Y tendremos que, entre todos y todas, reconstruir y ser conscientes y agradecid@s del esfuerzo de toda la población. Y recordar que la historia siempre se repite –con otra cara quizás, pero se repite–. Recordar lo frágil que es nuestro sistema de vida e intentar aprender de lo anterior pasado, de lo reciente pasado y del presente.

3) Me levanto a la misma hora de siempre. Hago unos ejercicios (gracias a tablas que han compartido los grupos) o camino por la casa unos 20 minutos, mando a mi hijo un mensaje a ver cómo está e intento hablar con él y luego desayuno.

Después comienza la vorágine: atiendo a mis email, grupos de WhatsApp, y ya comienza lo duro (reuniones online, WhatsApp, móvil): Asociación de Productoras PAV; otras asociaciones del sector; con diferentes personas de las distintas administraciones, junto con otras asociaciones o unitarias desde PAV; Dona i Cinema y Mostra Viva; Plataforma de Asociaciones de Mujeres del Audiovisual; Grupo Madres con Hijos Salud Mental; clases online con los grupos de estudiantes de la EASD València con el mismo horario; corrección de las tareas; pongo cosas en mi muro; me preocupo por las noticias de los menos afortunados e intento apoyar acciones (sin techo, emigrantes, etc.); grupo de vecinos para ver cómo están y de la familia que está en otros pueblos o países… Paro a las 20:00 para aplaudir a nuestr@s sanitari@s y grupos más expuestos (barrender@s, Policía, dependientes de farmacia, tiendas, etc.) y continuo con las clases.

No me da mucho tiempo para más… Aprovecho para ver alguna película y, sobre todo, leer libros de todo tipo. Recordemos que sin la lectura no hay cultura . Y, “por si las moscas” y para que no pase lo que Simone de Beauvoir decía (“No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”), continúo luchando, porque sin feminismo no hay igualdad de oportunidades y de maneras de ver el mundo…

4) No tengo muchas conclusiones…, creo que ya lo he dicho todo antes. Espero que aprendamos algo de todo esto y que ese aprendizaje lo apliquemos con sabiduría y bondad. Y eso no se lo pido a la ciudadanía, que ha demostrado con creces que puede hacerlo; se lo pido a todos los Gobiernos de este mundo conocido. ¡Por favor, aprended!

JOSÉ LUIS FERRIS (ESCRITOR | ALICANTE)

1) Me encuentro en casa, cumpliendo responsablemente con el confinamiento solidario. Mi situación es muy parecida a la que vivo habitualmente. Salvo el tiempo que paso en la universidad, impartiendo conferencias y haciendo vida social, como escritor paso muchas horas delante de un ordenador, en el despacho de casa. No me ha supuesto un esfuerzo especial permanecer aislado.

2) Sabemos que la vuelta será difícil, ardua, lenta y complicada, que va a exigir un esfuerzo ímprobo por parte de todo. Será un escenario muy duro. En la política, muchos líderes pagarán muy caro el desgaste sufrido estos meses, la mayoría por deslealtad y porque se ha retratado al aprovechar la situación para poner intereses partidistas por delante de la solidaridad y el bien común. Muchos representantes de la oposición han cavado su fosa política. En lo económico, será muy difícil remontar sin la ayuda de Europa, y ese es otro modo de solidaridad que debe demostrarse ahora, con contundencia y sin reservas. La estabilidad social irá al lado de la económica. La cultura, esa pariente pobre de todas la crisis, no quiero imaginarla en la última fila de la normalización de este país. Sería un gravísimo error. Sin ella, todo lo anterior serían un caos y un loco sinsentido. Espero y deseo que, en muy poco tiempo, los cines y los teatros se vuelvan a llenar, la música reúna a millones de melómanos, los libros salgan a las calles y, aunque con una mirada nueva (ya nunca seremos los mismos), recordemos que la cultura es la única garantía para seguir siendo libres.

3) Estoy aprovechando este tiempo para todo lo que tenía pendiente y aquello que me ocupa el presente, desde trabajos de alumnos que requieren lectura y correcciones, clases online durante la semana, reuniones y consejos de curso que seguimos celebrando, grabaciones diarias de un poema que se emite por las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter) a las 10 de la mañana (ya son 28 días sin interrupción), lecturas de libros y, a partir de hoy, el regreso a la escritura de un libro que tuve que interrumpir cuando comenzó esta crisis.

Fuera de estas tareas, dedico tiempo a la cocina (me encantan los fogones) y camino 8 kilómetros diarios en el circuito de casa (salón, pasillo y dormitorio): 12.000 pasos en 1 hora y 12 minutos. El resultado es que lo llevo mejor de lo que pensaba.

4) Inopinadamente, la vida nos otorga un tiempo de trincheras. Nos prohíbe pasear por las calles nuevamente, acudir a la cita con Pessoa o con Rilke en los cafés del mundo, a las plazas con lluvia y con estatua. Pero no olvidemos que, pese a todo, siempre estará Blas de Otero para recordarnos que, por encima del miedo, la sed, el tiempo y la hosca incertidumbre, nos queda la palabra.

Búscalas, júntalas, escríbelas, construye con ellas lo que quieras, lo que odies, lo que más te indigne o lo que más te acerque a la indulgencia. Son versátiles, punzantes, simples, sanadoras, altas como templos o minúsculas como el átomo de un animal inmóvil. Las palabras no nos dan la libertad: son la libertad, el oxígeno de todo lo que piensas, el arma que ahuyenta al enemigo, la boca con la que mordemos la boca del ser al que amamos cuando no es posible porque no hay labios con que hacerlo y un real decreto lo prohíbe también, hasta nueva orden, hasta que la primavera levante el estado de alarma, las flores se amotinen y los cuerpos, heridos como jamás lo estuvieron, regresen a un después que nunca será el mismo.

Confinados y muchas veces solos, nuestra razón, nuestro placer, nuestra carne, nuestro sueño, nuestro coraje, nuestro olvido, nuestra ventana, nuestro azul, son ellas, las palabras. Por ellas, con ellas, en ellas, desde ellas aprendí a amar la vida más que su sentido, a ser valiente, a mirar sin niebla. Oídlas. Están cerca. Van a decirse ya. Son como el aire de la voz. Jaime Gil de Biedma lo anunciaba a su modo: “Se escucha / rumor de pasos y batir de alas”.

Cuidaos mucho.

JOSÉ VICENTE GÓMEZ (EMPRESARIO Y PROPIETARIO DEL RESTAURANTE LOS MADRILES | VALÈNCIA)

1) Estoy pasando este confinamiento en casa con la familia, tengo dos niños pequeños de siete y cuatro años y gran parte del día gira en torno a ellos. Empezamos como algo novedoso y más ameno y, tras cuatro semanas, se está haciendo más duro.

2) El escenario a todos los niveles va a cambiar en el corto y medio plazo. La actividad económica en los sectores a los que me dedico, hostelería y turismo, se van a llevar un golpe durísimo. Atisbo el medio plazo profesionalmente sin una salida clara, solo parece que una solución a través de la ciencia podría hacer que se empezara a ver la luz. Socialmente, espero que nos unamos en estos tiempos ante los retos que nos aguardan, aunque parece que solo somos capaces de unirnos ante el miedo a la enfermedad.

La política tendría que marcar los pasos de una unidad que parece que ningún partido quiere de verdad, y nos queda en esta cuarentena disfrutar del tiempo que tenemos con la literatura, el cine o la cocina: la cultura sale a nuestro rescate.

Creo que esta pandemia, y el hecho de tener que parar completamente el ritmo de vida frenético del mundo actual, va a suponer que nos estemos replanteando nuestra escala de valores en lo personal y como sociedad. Si somos capaces entre todos de acabar con esta enfermedad, entre todos tendremos que asumir retos más importantes como el cambio climático o poner a la economía más al servicio de la sociedad.

3) En este tiempo he aprovechado para pasar más tiempo en familia, disfrutar de los peques y dedicarle más tiempo a la lectura. Ahora estoy con ‘Vida y Destino’, de Vasili Grossman, y he empezado también a releer ‘Moby Dick’, de Herman Melville. Me encanta cocinar cuando tengo tiempo y ahora lo hago también con los niños. Y me gusta ver cine español por la noche cuando están todos en la cama –la última de Paco Plaza me ha gustado: ‘Quien a hierro mata’–.

4) De esta saldremos mejor si nos unimos, no es momento ni va a ser momento de peleas entre nosotros. Poner la economía al servicio de la sociedad y no al contrario. Replantearse si la globalización esta acelerando la economía y el consumo de materias primas del planeta hasta un nivel insoportable. Intentar dejar a los que vienen detrás un mundo mas amable.

JUAN CARLOS GARÉS (ACTOR, PRODUCTOR TEATRAL, ADMINISTRADOR DE ARDEN PRODUCCIONES Y GERENTE DE LA SALA RUSSAFA | VALÈNCIA)

Llevamos unos días desde el confinamiento, desde que empezó, con una hiperactividad muy grande; no hemos bajado demasiado el ritmo porque estamos en constante comunicación, por poner al día la empresa de artes escénicas y, segundo, en comunicación con asociaciones, gente de las instituciones, representantes de la administración y, bueno, intentando poner un poquito de orden al caos mental al que nos ha llevado esta situación.

El confinamiento lo estamos pasando en casa, en la intimidad de la casa, con nuestro perro, con la pareja y tratando de poner orden mental a este desbaratamiento general. Creo que son muchas cosas las que hay intentar que poner en su sitio; hemos empezado por la empresa, algo que era realmente urgente, la actividad de 100 a 0 de un día para otro es complicado de gestionar, porque te enfrentas a muchos meses por delante; en nuestro caso, las artes escénicas, de ingresos cero y hemos tenido que intentar reducir al máximo todos los gastos fijos mensuales que tiene la empresa –que para bien o para mal son muchos (9 personas contratadas fijas y también muchos gastos corrientes, de suministros de alquileres, y financieros). Poner orden cuesta trabajo–; hablando con el asesor fiscal, laboral, entre los socios, siempre cada uno desde su casa, intentando ser lo más formales posible respecto de las medidas que nos dan desde el Gobierno que hay que acatar.

Respecto a esas medidas que las administraciones pueden poner en marcha, estamos intentando hacer un borrador de cuáles son. Es verdad que hay unas ayudas concedidas el año anterior, en 2019, y que aún no se han cobrado, que eso de alguna manera podría ayudarnos a mantener vivo el núcleo duro las empresas de teatro o danza, pero, prácticamente, 2020 no va a poder contar para muchas cosas.

En cuanto a balance artístico y en cuanto a balance económico, va a ser difícil hacer frente a unas justificaciones de ayudas, que son muy exhaustivas (por otro lado, así debe ser ), y cumplir un poco los parámetros que nos habíamos propuesto a primeros de año o a finales del pasado. En cualquier caso, hay que acabar de diseñar y, de alguna manera, proyectar esas medidas excepcionales para poder afrontar este año.

Ojalá podamos enfrentar la temporada de septiembre/octubre. No obstante, hay que contar con que nos puedan echar ese cable tanto del Ministerio de Cultura como de la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana, como del propio Ayuntamiento de València.

Yo voy a intentar (voy a ver si empiezo hoy mismo) relajar ese ritmo frenético que hemos mantenido en los primeros días de este confinamiento, preocupados por el futuro empresarial, por el futuro del sector, por qué pasará, si podremos abrir el teatro, si la compañía reanudará sus giras, etc.; y también dedicar un espacio de tiempo cada día para nosotros, para que la psique también se vaya relajando, leer más y evadirnos un poquito más de este monotema que nos ha mantenido en vilo todos estos días; podar esa plantita que teníamos olvidada, abonarla, mirar al cielo (por Dios bendito) y acabar esos libros e iniciar otros, que eso nos va a ayudar muchísimo a relajar la mente y a conseguir la lucidez que necesitaremos para afrontarlo todo.

JUAN MANUEL ARTIGOT (GESTOR CULTURAL, COORDINADOR DEL TEATRE EL MUSICAL – TEM) | VALÈNCIA)

1) En València, en casa, junto con mi pareja, cohabitando con otra pareja (de gatos). Desde que se decretó el estado de alarma, trabajo desde casa, algo a lo que ya estaba acostumbrado en cierto modo. Han sido días intensos y complejos, tratando de resolver cancelaciones y suspensiones de multitud de funciones, conciertos, eventos y proyectos que ya estaban en marcha y que se van a ir posponiendo en un escenario de mucha incertidumbre.

2) La situación actual, que como estamos observando, se prolongará unos meses, es de paralización y suspensión total en el sector cultural, que requiere, mayormente, de lo presencial y lo físico. El panorama a corto/medio plazo es desolador y va a requerir de mucho apoyo e intervención para poder revertir esta situación. Trato de imaginar el futuro de la manera más optimista posible, siendo consciente de que el cambio más importante será a nivel social y que este condicionará lo cultural. Nuestros hábitos, prácticas y relaciones sociales se verán alteradas, y tendremos que adaptarnos a las nuevas circunstancias. Estamos a tiempo de reflexionar colectivamente y trabajar desde el prisma comunitario para poder cambiar y corregir todo lo que hemos observado que no funciona, confiando en que la sociedad en su conjunto y, posteriormente, el estamento político quieran seguir ese camino.

3) Pues lo llevo mejor de lo que pensaba. Trato de mantener las rutinas, alternando el teletrabajo con la actividad física (confinada) y las labores domésticas, que se concentran por las mañanas. Las tardes son diferentes, y aprovecho para avanzar proyectos olvidados, propuestas y contenidos que no había podido leer con detenimiento, leer, escuchar música y visionar alguna película. Trato de mantener a diario el contacto con la familia, muy pendiente de mi madre y resto de familiares que lo están viviendo de una manera muy especial, tratando de ayudarnos entre todos. Hay tiempo para conversaciones con los amigos, excompañeros, colegas de profesión, etc. Creo que nunca he estado menos aislado, si se permite la ironía.

Tengo que reconocer que las primeras semanas me costaba concentrarme en la lectura, a diferencia de estos últimos días. He aprovechado para acabar de leer ‘El mundo de hoy’, de Kapuscinski, que lo tenía aparcado, al igual que ‘Te están robando el alma’, de Ian Svenonius. Ahora, el turno es del extravagante Limónov y ‘El libro de las aguas’.

Entre las películas que hemos visto en los últimos días puedo destacar ‘Doctor Sleep’, ‘The lighthouse’ y ‘El hoyo’, y recomendar enormemente ‘Bacurau’, una singular fábula distópica.

La música está presente a diario en mi vida, recuperando viejos vinilos, escuchando maquetas y proyectos que estaban a punto de ver la luz, programas de radio, creando listas de reproducción nuevas y tratando de aprender algún instrumento más doméstico y apropiado que la batería para estas ocasiones.

4) Aunque suene como algo ya muy manido, espero que de esta situación aprendamos todos y sirva para mejorar el futuro. Es momento de ser positivos, de cuidarse en todos los aspectos y cuidar a los demás, siendo responsables y solidarios, ahora más que nunca. Pensemos en todo momento en los más desprotegidos, ellos lo están sufriendo de una forma más directa.

Es el momento de unirse para luchar en esta encrucijada. Es el momento de reflexionar y tomar medidas a muchos niveles. Reforzar nuestra sanidad, invertir en investigación científica y trabajar en la prevención de nuevas situaciones pandémicas son las cuestiones más urgentes que marca la actualidad.

En cuanto al sector cultural, materializar todas las buenas intenciones que se están consensuando entre la administración y los distintos agentes culturales, para revertir esta situación lo antes posible. Y, así, las artes recuperarán sus principales virtudes, que son las de tratar de explicarnos el mundo, la realidad inmediata y el significado de vivir en comunidad.

LORENA PALAU (DIRECTORA DE ESPAI RAMBLETA | VALÈNCIA)

1) Estoy en casa desde el sábado 14 de marzo.

2) El escenario inmediato es devastador. Lo que estamos viviendo es terrible y lo único que podemos pensar es que ya queda menos para superarlo.

A medio y largo plazo las consecuencias en todos los contextos dependerán de la evolución de esta pandemia y de su alcance, y de las ayudas que se inyecten para mantenerse y salir a flote. No me atrevo a dimensionar las consecuencias, no estábamos preparados para esto y la incertidumbre, cada vez más, va ganando terreno.

3) Pues el estado de confinamiento lo estoy viviendo como todos, muy triste y preocupada por la situación que estamos viviendo. De momento, toda la situación que ha generado el cierre de Rambleta me ha absorbido la mayor parte del tiempo, atendiendo las cancelaciones de la programación e intentando posponer en la poca medida que podemos. Alguna serie he terminado, y alguna otra he empezado a verla por las noches. La semana que viene, si puedo, me tiro de cabeza a la lectura.

4) Confío en que pronto vuelva la normalidad, aunque sea de forma gradual, porque juntos saldremos adelante.

MARÍA JOSÉ SAN ROMÁN (CHEF Y PROPIETARIA DEL RESTAURANTE MONASTRELL | ALICANTE)

1) En mi casa, en la ciudad de Alicante, frente a uno de mis restaurantes.

2) Es difícil de imaginar, pero sí que me gustaría que hubiera un antes y un después y que fuera una oportunidad de mejora en todos esos ámbitos. La reflexión nos debería llevar a enmendar muchas cosas que debemos de cambiar, y conseguir que esto se convierta en una nueva visión del mundo

3) Tranquilamente en casa, dándome cuenta de todo lo que tenemos y lo poco que lo valoramos. ¡Me imagino que no tuviéramos nada que comer o no tuviéramos agua ni luz!; somos unos privilegiados, y es momento de concienciarnos de ello. Cocinando para mi familia y algo para algún medio de comunicación me tiene bastante entretenida. Sigo leyendo temas de gastronomía, en especial sobre fermentos y chocolate. Me interesa la permacultura y, en ese sentido, estoy pensando en mejorar nuestro huerto de verduras y hacerlo suficientemente grande para que nos podamos proveer de él en el futuro, en un entorno ecológico. Ese será el nuevo proyecto en cuanto volvamos a la normalidad.

4) Mucha reflexión y mucha ilusión para afrontar los nuevos retos, tal como vayan viniendo. Y dando gracias por tener salud y, de momento, no haber pasado la COVID-19, aunque tenemos varios familiares afectados.

MARÍA VICENTA PORCAR (PSICÓLOGA CLÍNICA Y DIRECTORA DEL PROGRAMA ‘PEGANDO LA HEBRA’ DE CVRADIO | VALÈNCIA)

Foto: Juan Carlos García Muga.

1) Estoy en casa con mi familia y nuestro perro Ipe, cumpliendo estrictamente el confinamiento y el ritual para salir y regresar a casa, de modo que se reduzca al máximo el riesgo de contagiar o ser contagiada de coronavirus.

Mi situación es de inusitada sensación de descanso. Dado que no puedo atender a los pacientes en la consulta, ni hacer mi programa de radio ‘Pegando la Hebra’ en el estudio de CVRadio al cancelarse todos los programas de la tarde, los primeros días me he tomado un tiempo de desconexión, algo que hago cada tanto, y he reducido mis contactos con el exterior, dedicado muchas horas a dormir y a la saludable y productiva actividad de no hacer apenas nada que no fuera charlar con mi familia, intercambiando con ellos mimos cuidados y, cómo no, algún rifirrafe de pronta disolución; contactar con mis amigas y amigos o hacer mis turnos de bajar a Ipe al jardín próximo a casa y, a la vez, dar de comer a los pájaros que están hambrientos desde que nadie come ahora en la calle.

En estas breves salidas me ha fascinado el verde brillante de las hojas de los árboles, de los setos y del césped que crece cubriendo los senderos creados como atajos por la gente; ver las calles desiertas, las calzadas sin coches circulando, notar el silencio de ruidos y de rumor de conversaciones. Se puede escuchar el canto y aleteo de los pájaros que se comunican entre sí y planean en un cielo limpio, de aire más puro. Calles y jardines distintos, extraños, como si fueran un gran plató en el que se fuera a rodar una película de ciencia ficción.

2) El escenario inmediato creo que será de confinamiento prolongado durante mucho más tiempo, en el que los nuevos hábitos que reducen riesgos de contagio se aceptarán mejor por la gran parte de la población, porque los miles de muertos y contagiados no pueden ya obviarse. El miedo, sin histerismos, puede ayudarnos a ser precavidos en cuanto a la salud propia y la del otro.

Estar en casa y disponer de televisión, radio o Internet, con toda la cascada de ofertas culturales, deportivo-domésticas y lúdicas, que han puesto en marcha los diferentes colectivos, estoy segura que aumentará el numero de lectores, de nuevos cocineros, de cinéfilos, melómanos, amantes de los museos, viajeros virtuales, etc. Nuevas formas de comunicarnos, de hacer radio, televisión, de difundir la cultura, se están abriendo de modo imparable. Paralelamente, la picaresca del fraude, de la estafa, del robo, despliegan su malévolo ingenio y están haciendo su agosto, así como la difusión de bulos con fines varios que está aumentando, para la complacencia de los buscadores de los tan cotizados datos.

Esta situación, absolutamente nueva –tantos y tantos prejuicios puestos en cuestión–, en la que todos somos viajeros en un territorio inexplorado hasta ahora por la humanidad, nos coloca, metafóricamente, en el lugar de los exploradores –por ejemplo del Ártico–, quienes afirman que lo que une al equipo para sobrevivir en situaciones de riesgo extremo es la solidaridad surgida del sentimiento de especie, de especie humana, más allá de la nacionalidad, el idioma, la raza o la ideología.

A medio y largo plazo, tengo el deseo y la esperanza de que ese sentimiento de especie nos haga poner la mirada en lo esencial: ser realmente solidarios, más proclives a pensar en el bien común, en cuidar la naturaleza, el medio ambiente, en inventar y reinventar nuevas formas de relaciones sociales y laborales, revalorizar trabajos prejuiciosamente considerados inferiores a otros y que, en esta situación de crisis, la realidad los ha revelado como esenciales para la supervivencia de todos, bueno, de la mayoría. Como dice el gran sabio Emilio Lledó: “Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras. (…) Que después de esta crisis del virus intentemos reflexionar con una nueva luz, como si estuviéramos saliendo de la caverna de la que hablaba el mito de Platón, en la que los hombres permanecen prisioneros de la oscuridad y las sombras. Quisiera que sea así, pero me preocupa que esto sirva, en cambio, para ocultar otras pandemias gravísimas, plagas como el deterioro de la educación, de la cultura y del conocimiento”. ¿Qué decidiremos…? Yo tengo esperanza en el ser humano, en la especie humana.

3) Pasados los momentos iniciales, he ido armonizando el descanso, los ratos de no hacer nada, con lecturas variadas de algunos de los muchos libros que tengo pendientes por leer de narrativa, poesía o ensayo, ver series de televisión, documentales y películas, escuchar la radio, disfrutar de conciertos de música de géneros distintos; andar en mi circuito casero, realizar tareas domésticas, escribir, borrar una cantidad ingente de emails, WhatsApps y fotos del móvil, ordenar, ordenar, ordenar y reiniciar mis actividades laborales: atiendo a los pacientes por teléfono y también a través de este medio hago mi espacio ‘La Invitación’ en el magacín radiofónico ‘La tarde con Marina’, que se emite en CVRadio al final de la mañana, durante una hora escasa. Escribo mis artículos en la revista Pasar Página y, con el equipo del programa, estamos decidiendo cómo seguir emitiendo ‘Pegando la Hebra’ telemáticamente, hasta que podamos hacerlo de nuevo en la emisora. La cultura no ha de parar y, quienes tenemos el privilegio de difundirla, hemos de seguir haciéndolo, adaptándonos creativamente a las circunstancias.

Teniendo en cuenta la dramática situación sanitaria, social y económica, de separaciones y duelos sin consuelo que están sufriendo tantos millones de españoles y de ciudadanos en todo el mundo (algo que me produce una gran congoja y tristeza), valoro y agradezco el privilegio de poder vivir un confinamiento que, a nivel personal y familiar, no solo no es traumático para mi familia y amigos, sino que lo experimento como una ocasión inédita para aprovecharla creativamente. En ello estoy, esto va a ser largo y lo inevitable me lo tomo con serenidad. Es lo más práctico y productivo. Hasta que volvamos a una nueva normalidad, la capacidad para adaptarnos a la realidad de cada cual y, desde ella, reinventarla y reinventarnos, es la tarea a llevar a cabo. En ello estoy.

4) Más allá de cuál sea el origen del virus (y de si hay o no una conspiración para obtener más poder o todo el poder), lo cierto es que estamos ante una situación que ha convulsionado, noqueado, nuestra forma de vida y de entender muchas cosas, que está ha dado lugar a actitudes solidarias heroicas y, también, aunque en mucha menor medida, otras deleznables; que ha golpeado la salud de príncipes y mendigos sin distinción de clases, que ha puesto en valor tanto a los científicos como a los camioneros, sanitarios, empleados de supermercado, fuerzas del orden público, limpiadores, farmacéuticos, empleados de lavanderías, mensajeros, trabajadores de fábricas de productos necesarios para la salud física y la vida. Tantos y tantos prejuicios puestos en cuestión.

También hay que poner en valor a los alimentadores y cuidadores indispensables de la vida no física de la especie humana: filósofos, artistas, generadores y divulgadores de toda la cultura.

En una crisis, o se empeora o se mejora, o se supera o se sucumbe a ella. Ante nosotros, la especie humana, está la posibilidad de sanar la naturaleza para sobrevivir en ella, también con salud; de cambiar la forma de las relaciones de poder económico, político y social. La solidaridad, el respeto al diferente, la amabilidad, el sentido del humor, la honestidad, el amor al ser humano y a su capacidad de crear constructivamente… Ojalá decidamos, individualmente y como sociedad, dirigirnos hacia todo esto cada vez más. Nuestra vida nunca será la misma después de esta crisis.

“Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras” (Emilio Lledó).

MARIANO MORET (COMISARIO Y COLECCIONISTA DE ARTE, DIRECTOR DE LA COLECCIÓN MARIANO MORET | VALÈNCIA)

1) En el momento de escribir estas palabras llevo 19 días confinado en casa junto a mi marido y nuestra perra.

2) Intento no pensar a largo plazo paro no preocuparme excesivamente, cosa que, a priori, pensé me costaría más esfuerzo, ya que soy una persona muy reflexiva. Suelo ser muy previsor, de los que lo analizan todo y le dan muchas vueltas a la cabeza. El virus ha afectado a varias personas de mi entorno, algunos amigos muy cercanos, tanto en Madrid como en València. Unos ya han abandonado el hospital después de días muy difíciles. Otros, tristemente, han fallecido. Esta situación me ha hecho relativizar la importancia de algunos aspectos de la vida, concretamente los materiales, a los que antes concedía mucha importancia. Ahora mi prioridad es sobrevivir a todo este horror, tanto yo como los míos. Procuro concentrarme solo en vivir el ahora y pensar el presente.

3) Los primeros días los dediqué a descansar mientras me adaptaba a esta nueva situación e intentaba asimilar todo lo que ocurría a mi alrededor, cosa que creo que todavía no he conseguido. A veces, he tenido la sensación de que todo era una pesadilla distópica de la que despertaría en cualquier momento. El descanso me ha venido bien. Lo necesitaba. Venía de empalmar dos exposiciones prácticamente seguidas de mi colección en el Museo de Bellas Artes de València, en las que he sido comisario. El último año ha sido agotador y el verano pasado no tuve vacaciones. Así que este paréntesis era necesario, aunque hubiera preferido que fuera en otras circunstancias.

Ahora estoy trabajando en algunos asuntos que tenía un poco abandonados por falta de tiempo. Estoy organizando las obras de mi colección, sobre todo las adquisiciones de los últimos dos años. También estoy desarrollando varios proyectos para futuras exposiciones. Además, publico todos los días en los distintos perfiles en redes sociales de la Colección Mariano Moret, en los que estoy más activo que nunca para satisfacer la demanda de mis seguidores, que en estos momentos de encierro necesitan más contenidos de lo habitual. Hay mucho por hacer. Podría estar un año de reclusión y no acabaría.

Respecto a trabajar desde casa, es algo que no supone para mí ningún esfuerzo, ya que suelo hacerlo habitualmente. Echo mucho de menos mis paseos matinales por el campo (son terapéuticos). También el contacto directo con los amigos. Procuro centrarme en disfrutar de los pequeños placeres diarios y domésticos, que siempre han sido los más importantes para mí: disfrutar de la compañía y de la conversación de un compañero excepcional, de la buena comida, de la música, de la lectura, del estudio, de la contemplación del arte. En conclusión, de las cosas que son realmente importantes.

4) No me gusta pontificar ni recibir consejos, así que procuro no darlos. Que cada uno extraiga de esta experiencia extraordinaria la mejor enseñanza que pueda. Tampoco tengo mucha fe en la especie humana. Estos días vemos comportamientos heroicos y otros enormemente mezquinos, pero son los de siempre, solo que magnificados por las circunstancias extremas y la lupa del confinamiento y de la verborrea informativa. Aquí viene al pelo una cita de ‘La peste’, de Albert Camus: «Lo peor de la peste no es que mata a los cuerpos, sino que desnuda las almas y ese espectáculo suele ser horroroso».

MIGUEL CARBONELL (DISEÑADOR DE VESTUARIO, FIGURINISTA DE TEATRO Y CINE Y TÉCNICO DE VESTUARIO DEL PALAU DE LES ARTS REINA SOFÍA | VALÈNCIA)

1) Vivo en València capital, en un barrio muy popular… Gracias a que tenemos una casa de planta muy alta y respiramos mucho a nivel espacial, con un gran parque delante y mucha luz, lo llevamos bien –estamos los dos, mi marido y yo–, no nos aburrimos…, somos muy creativos.

2) El mundo entero tenía que cambiar. Desgraciadamente, este tipo de acontecimientos, como las grandes guerras, hacen cambiar las cosas. Creo que por nuestro espacio de confort, del que tanto se habla hoy en día, no habrá tantos cambios a nivel personal, pero sí mundial. Económicamente, soy optimista y nuestros mandatarios resolverán lo mejor posible este descalabro. Deberíamos ser ejecutores de todos los pensamientos que hemos desarrollado en este tiempo de encierro. Siempre sacar lo positivo de la desgracia de esta magnitud. La cultura siempre está al lado de los cambios sociales y ella es la que mejor contará la historia.

3) Leo, veo pelis, series. Un ratito solo al día gimnasia y meditación, todas las mañanas. También lo hacía antes. Nos hemos hecho una rutina, más o menos, para no romper con el método de vida. Creamos. Sobre todo creamos vestuarios y peinados para nuestro show…; somos Drag Queen y en esta casa no hay espacio para el aburrimiento. Soy creativo y me gusta estar informado; mientras trabajo veo y oigo no solo información, sino espacios de cultura.

4) Espero que pase pronto. Y que reflexionemos sobre muchas cosas, no solo nosotros, sino las manos del mundo que son las de los mandatarios; ellos tienen que cambiar. Está pandemia no discrimina como otras enfermedades o guerras –este virus lo puede coger todo el mundo, no hay distinciones de sexo, género, color o nacionalidad–, por eso todos se han puesto las pilas… No siempre es así.

MIQUEL SUAY (DISEÑADOR DE MODA Y PRESIDENTE DE DIMOVA | VALÈNCIA)

1) Como todo el mundo, en casa –en València, con mi mujer y mis 2 hijos: Allegra (15) y Biel (9)–. Estoy preocupado por la situación, cumpliendo escrupulosamente el confinamiento; bastante angustiado por los malos tiempos que corren. A su vez, asumiendo la situación, también, como una oportunidad. Con la actitud mas optimista posible. Intentando ayudar a mejorar la situación en la medida de mis posibilidades. Más cerca de mis hijos y mi pareja que nunca.

2) El escenario inmediato que veo es de confusión, miedos y, por desgracia, decisiones traumáticas hasta que volvamos a establecer un estándar de normalidad. Ojalá se llegue a un acuerdo europeo para que se produzca un nuevo Plan Marshall y se establezca una reactivación económica para un periodo de reconstrucción menos duro.

Socialmente, a corto y medio plazo, veo una situación de parálisis en la que los segmentos sociales más desfavorecidos van a tener dificultades para poder tener una vida digna. La situación que vivimos hará que los valores de solidaridad y sostenibilidad en las relaciones sociales sean los preponderantes. En definitiva, al final, aunque suene contradictorio, por puro egoísmo y amor propio, seremos mucho mas humanos.

En la parte cultural se producirá una dicotomía. Toda esta situación generadora de sufrimientos, desequilibrios, etc., plantearán nuevas situaciones e historias que en el plano creativo servirán de semillas para nuevos conceptos y elementos culturales. Cualquier crisis trae consigo nuevos lenguajes, nuevos instrumentos e iconos en los que inspirarse. Un torrente de nuevas emociones, que son la materia prima de la creatividad artística. A su vez, los recortes presupuestarios en materia cultural y una baja capacidad adquisitiva de los ciudadanos van a dejar las cuestiones culturales en stand by durante un tiempo. A no ser que en ese renacimiento haya una apuesta decidida y clara de apoyar las industrias creativas (economías naranja).

Económicamente, creo que viene una desaceleración importante, en absoluto una salida en forma de “V”, más bien de “U” si llega la inyección económica desde Europa. Las empresas tendremos que ser muy eficaces y competitivas y, como apuntaba anteriormente, habrá que tomar decisiones radicales. Conceptos como desglobalización, economía circular, made in local, sostenibilidad, innovación, creatividad, van a estar en el lenguaje y en las acciones de nuestro día a día.

En el ámbito político, nuestros lideres van a tener que ser mucho mas humanistas, transparentes, auténticos, si quieren contar con la confianza de los ciudadanos. Etapa del mucho más hacer que del decir o prometer. Implementar políticas que den más importancia a lo colectivo. En definitiva, un renacimiento que esté orientado a un crecimiento sostenible inclusivo. Porque, de lo contrario, habrá desequilibrios, bolsas de marginación que nos llevarán a poner en riesgo el modelo de democracia y de bienestar que tenemos y que hemos disfrutado durante los últimos 40 años.

3) Afronto el confinamiento como una oportunidad para descansar y cargar las pilas, para formarme, reflexionar y planificar como adaptaremos nuestro regreso a la nueva realidad.

Libros: ‘Brandoffon’, de Andy Stalman y ‘Del Paro al Ocio’ (Anagrama), de Luis Racionero.

Peliculas: ‘Magnolia’, de Peter Anderson; ‘La caída del imperio americano’, de Denys Arcand; ‘Los miserables’, deLadj Ly; ‘Parasitos’, deBong Joon-ho; ‘Farewell’, de Lulu Wang; y ‘Sorry We Missed You’, de Ken Loach.

Series: ‘Years, Years’ y ‘Merlí’ (a petición de mi hija).

Formación:

  • Seminario online de GeeksHubs ‘Mi primera app para Alexa’, con Andrés Jiménez.
  • Curso online de introducción a la ilustración, de Jorge Arévalo.
  • Curso online ‘Sketch up Modelado 3D’.
  • GeeksHubs Academy: ‘Magento a fondo’.

4) La conclusión es que la partida terminó; que van a repatir las cartas de nuevo; que un nuevo tiempo empieza. ¡¡¡Que Dios reparta suerte!!!

NOEMA ORTÍ (DISEÑADORA DE INTERIORES, DIRECTORA DE LABORATORI CARME Y GERENTE DE LA BODEGA CREATIVA CARMELETA | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en mi hogar/estudio con mi hijo Pau, sin estrés ni prisas (me está haciendo mucho bien a mi cabecita). Estoy cocinando muchísimo, y el mayor secreto de cocinar bien es no tener prisa, saber que no llego tarde y que no me pierdo nada.

2) Esta situación tan extraña y dura nos reforzará mucho más. Esto nos recoloca en el sitio, nos hace parar y empezar de nuevo a saborear las cosas. Las consecuencias en todos los ámbitos, a priori, van a ser nefastas, económicamente hablando; pero, siempre, de las situaciones negativas salen cosas positivas: ser más solidarios y menos individualistas, exigir más a quienes nos gobiernan, pero también a nosotros mismos, mirar más por lo local en un mundo tan globalizado. En definitiva, invertir más en los pilares de nuestra sociedad: sanidad, educación y cultura.

3) Estoy acostumbrada a trabajar en casa, pero a mi forma. Ningún día es igual al anterior debido a mi doble faceta profesional, pero ahora es diferente: reparto mis días en trabajar, cocinar, ordenar, limpiar, música, lectura, descansar…, y vuelta a empezar (mi hijo Pau me dice que le gusta su madre así, sin estrés). Estoy volviendo a leer libros de mi biblioteca: ‘La niña del abrigo rojo’, ‘Kafka en la orilla’ y mi libro de cabecera, mi biblia: ‘Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer’, una guía para la salud física y emocional muy recomendable.

4) Agradeceros, antes que nada, vuestra invitación, MAKMA, y que tengo muchísimas ganas de volver abrazar y a besar a la gente que quiero y me aporta felicidad y buen rollo. Todo esto pasará y espero nos haga crecer como sociedad a nivel individual y colectivo.

Nos veremos en breve por los bares. ¡Salud!

RAÚL COLOMER “KOLO” (ILUSTRADOR Y PINTOR | ALBORAYA, VALÈNCIA)

1) Estoy en mi casa de Alboraya, confinado con mi perrico Lolo. Por suerte, tengo unas excelentes vistas a la huerta y al mar, pero se me están consumiendo los lápices de colores.

2) Quisiera pensar que sí, y puede que tengamos un principio de paz y amor, pero creo que pasará pronto. Los ricos serán más ricos, los pobres más pobres y los políticos a malmeter. En cuanto a cultura, sí que, quizás, exista un cambio, sobre todo en el formato, y me refiero al asentamiento de las redes sociales como modo de exposición (y esperemos que también se empiece a valorar como forma eficaz el teletrabajo). Aunque todo esto son conjeturas.

3) Pues, la verdad que, después de 21 días, tuve un principio complicado porque todo esto me cogió con una bronquitis que, junto a la sobreinformación, derivó en un ataque de ansiedad bastante fuerte, pero que, gracias a la atención medica –¡viva la sanidad pública!– y al diazepam (bajo receta), todo esta controlado (y si no que se lo pregunten al unicornio de mi armario).

En cuanto a lectura estoy releyendo bastante poesía, ‘La mujer geométrica‘, de Vicente Marco, y varios textos que estoy ilustrando y que, si no pasa nada, saldrán a la luz este próximo año.

También estoy trabajando en los bocetos para una futura exposición y, por supuesto, en las viñetas de Lolo y Kolo, que voy subiendo a las redes diariamente para hacer un poco más amena la cuarentena.

4) Espero que cuando acabe todo esto empecemos a valorar los pequeños detalles que nos da la vida, el contacto entre la gente, los besos, los abrazos, nuestros pequeños, nuestros mayores, la naturaleza, el aire fresco. La vida, al fin y al cabo.

SILVIA RICO (ACTRIZ Y CANTANTE DE CINE, TEATRO Y MUSICAL | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi casa con mi marido, mis dos hijos y mi madre, que es grupo de riesgo por edad y por enfermedad grave (todos estamos bien). Aunque un familiar muy cercano tuvo un micro infarto la semana pasada y tuvieron que hacerle un cateterismo. Fui yo la que estuvo en el hospital con él, pero ya está en casa desde ese mismo día por la tarde. Todo bien, por suerte, pero ha sido muy mal momento para visitar un hospital. Rezo por que mi madre se mantenga estable y no tener que volver.

2) Inmediatamente, creo que se deberían tomar más medidas y más rígidas en España, pero también todos juntos a nivel mundial, la humanidad. Ya no basta con consejos. Hacen falta prohibiciones claras, porque sino estoy durará muchísimo.

Creo que esto nos va a cambiar a muchos niveles. Este virus nos está demostrando lo frágiles que somos. Invertiremos más en sanidad e investigación. Creo que también nos comprometeremos más con el medio ambiente. Al menos los que no lo estaban. Y espero que se dicten normas al respecto. No creo que con consejos se pueda conseguir. No todo el mundo está concienciado o tiene la sensibilidad necesaria para ser consciente de las consecuencias. No todo el mundo ve las noticias de la misma manera (si las ve). Y no tienen porqué. Pero nuestro cielo y nuestra agua están más limpios. Y creo que la tierra nos está hablando. Ya no valen consejos. Cambiamos o morimos.

Económicamente, de un modo evidente, va a ser terrible para todos. Creo que en este país no se ha cuidado a los autónomos y a la pequeña y mediana empresa, y ahora, cuando cierren, cuando cesen su actividad para siempre, se valorará el empleo que creaban, pero por desgracia ya será tarde. Por suerte, esas personas con inquietudes, con vocación y dispuestas a arriesgarlo todo por un sueño siempre existirán. Solo espero que ellos mismos dejen de permitir que les machaquen sin derechos, creando desigualdad entre las personas. Espero que nos demos cuenta de que las empresas no son Mercadona y Zara –que menos mal que existen, porque tienen ciudadanos ejemplares dirigiéndolas–. La mayoría de las empresas son los microempresarios que tienen un puesto en el mercado, no solo el dueño, su mujer, que trabaja con él, también es autónoma porque el Estado no permite que su marido le dé de alta en la seguridad social. Son los peluqueros, los kiosqueros, los que ofrecen servicios…

Los autónomos trabajan muchísimas horas, dando un servicio impecable porque si no no volverán a trabajar. No tienen derecho a nada y cotizan más que nadie. Hay algo positivo y es que si no aprendimos suficiente con la anterior crisis, ahora, más que nunca, nos daremos cuenta de que no necesitamos tanto para vivir. Aunque espero que pronto podamos recuperarnos y podamos empezar a salir, comprar, vender, para recuperarnos a nivel macroeconómico. Pero aprenderemos a no tirar, a guardar, a no desperdiciar y malgastar.

A nivel de redes creo que también podemos aprender que hemos desperdiciado mucho tiempo en ellas mostrándonos superficiales. Hemos abusado de una herramienta tan maravillosa y le hemos quitado el valor y también nos hemos olvidado de nosotros, de las personas, de la familia, de los abrazos, de las pequeñas cosas, invirtiendo nuestro tiempo en fotos mentirosas de pose. Espero que no se nos olvide esto en mucho tiempo y empecemos a utilizarlas a nivel productivo y no para creernos mejores. Espero que recordemos que debemos valorarnos nosotros mismos.

Y a nivel político, creo que no tenemos una clase política preparada. Precisamente ahora que sanitarios, médicos, fuerzas armadas y voluntarios, gente muy preparada que sacrifica incluso su vida y su familia por dar una servicio a la ciudadanía, es cuando nos damos más cuenta de que la clase política no está a la altura. Deberíamos tener políticos especializados, exigirles no solo la carrera de Ciencias Políticas y otras complementarias para su especialidad, como Económicas; también práctica en empresas, gestión de equipos…, y, lo más importante, llevar la exigencia de la honestidad política al máximo nivel. Algo tan sencillo como elevar a delito el fraude electoral. Aquello que se promete en campaña debe ser un compromiso legal. Nuestro mundo depende de ellos.

A nivel cultural, yo creo que los “titiriteros”, como se nos ha dicho en alguna publicación, somos importantes en la sociedad. Estos días la gente se entretiene en casa viendo teatro y películas que hacemos los titiriteros, escuchando y leyendo libros que escriben los escritores y dramaturgos y que grabamos los titiriteros (voy a dejar de utilizar esta palabra).

Estamos entreteniendo a la sociedad, les hacemos sonreír con nuestros poemas, nuestras canciones, hacemos reflexionar sobre lo bueno, lo malo, somos críticos, pero también hablamos del amor y de las emociones en general. Nos emocionamos y emocionamos. Y todo esto en este momento de no trabajo en el que las personas nos encontramos con nosotros mismos y con los demás, nos ayuda a llevar la vida mejor, sonreír y generar endorfinas (por eso las llaman las hormonas de la felicidad).

3) Estoy disfrutando de mi familia y creando. Tengo un horario: por la mañana todos trabajamos, deberes, limpieza, cocina. Por la tarde me dedico a escuchar audiolibros, componer música, escribir teatro. Luego jugamos a juegos de mesa y hacemos un poco de deporte y vemos películas.

4) Creo que deberíamos aprovechar estos días para tener la imagen de la tierra desde fuera como la ven los astronautas. La humanidad. Nos están atacando y nos están diciendo que cuidemos nuestro planeta, que nos cuidemos como personas, que olvidemos la luchas y las guerras por el territorio. Eso es algo antiguo, del pasado. Que cuidemos a los que queremos y nos preocupemos por lo importante: nosotros mismos, las personas.

“Si no te paras, la vida te para”.

SONIA BARBA (ESCRITORA, ACTRIZ, PERFORMER Y DRAMATURGA, DIRECTORA DE PROSTÍBULO POÉTICO | BARCELONA)

1) Estoy en Barcelona con mi pareja, mi hijo de diez años y Gina, una teckel de siete meses que nos está haciendo, sin saberlo, mucho más fácil este momento de vida.

2) Como artista y creadora, la realidad, en toda su crudeza, siempre ha supuesto un elemento contra el que rebelarme o al que moldear hasta convertirlo en un mundo cercano, afín a mi imaginario, a mis deseos. Estoy tratando de seguir sujeta a eso. Estamos atravesando un momento histórico que marcará el curso de la historia de aquí en adelante. Quiero creer que ganará la bondad, la cordura y el empeño de construir en positivo pensando en los más vulnerables; pero hay momentos en los que pienso que, simplemente, es el inicio del fin del mundo (ja, ja, ja). Habrá que practicar el estoicismo, esa corriente filosófica fundada por Zenón de Citio trescientos años antes de Cristo.

3) Afronto el estado de alarma con aceptación. Pensé que podría leer más y ponerme al día con proyectos que tenía aparcados por falta de tiempo, pero no está siendo así. Las mañanas se las dedico a mi hijo y por las tardes atiendo todo lo relacionado con la línea de poesía que hemos puesto en marcha desde el Próstibulo Poético y que nos está dando muchas alegrías. Las noches es mi turno para sacar a pasear a Gina y, de manera natural, el paseo se ha transformado en un tiempo para meditar, para unirme al silencio. Es bonito.

Estoy leyendo una antología poética que editó Seix Barral con la obra de Jose Ángel Valente, y las memorias de Warhol. Intento tener una rutina de ejercicio, pero no lo consigo (nada nuevo en mí), y comparto mucho más tiempo con mi hijo y pareja.

4) Está claro que estamos todos en la misma nave, que es la única que tenemos y que lo que alguien haga en cualquier parte del mundo acaba afectando al conjunto de los navegantes; deberíamos tenerlo en cuenta a la hora de cambiar hábitos y, sobre todo, a la hora de depositar nuestro voto en las urnas. Tanto de manera global como de manera individual toca ser muy conscientes de que tenemos una responsabilidad con la salud del planeta y de cada entidad que lo habita. Por otro parte, si el barco definitivamente se estuviera hundiendo, me gusta pensar que sería parte de los que siguen tocando hasta el final, como la orquesta del Titanic.

XAVIER MONSALVATJE (DIBUJANTE, PINTOR Y CERAMISTA | VALÈNCIA)

1) De momento en mi casa, pero nunca se sabe… ¿La ley Corcuera sigue vigente? Creo que se cambió por la llamada ley mordaza, que suena más a la mafia de Chicago o a una novela de Chester Himes; en fin, que cambio de tema con prontitud y te prometo que no son secuelas del confinamiento. Me encuentro como muchos de mis amigos, hipocondríaco: como asmático, soy
del llamado grupo de riesgo y para colmo me resfrié (tos, congestión…, o igual estoy con el virus…). De eso hace dos semanas, entonces tomé la decisión de no escuchar a mi cuerpo como si fuera un vidente y mejor oír a los Alabama Shakes centrando mi atención en otras cosas… (hoy me encuentro bien).

Tengo que reconocer que mi situación es privilegiada; vivo en un barrio donde en mi calle solo somos seis vecinos, prácticamente en pleno campo (aún así me mantengo bunkerizado).

2) Me resulta difícil desligar mi imaginación de imágenes que mi mente ha creado leyendo a autores como Orwell, Camus, Cormac McCarthy o Moebius, entre otros muchos. Es como tener la sensación de que la evolución desde el Medioevo hasta ahora, en muchos sentidos, ha sido mínima; se repiten muchos parámetros y conductas como durante lo ocurrido durante la peste negra del siglo XIV. En lo social, tener una visión clara sería ser muy atrevido; es imprevisible, la sociedad es gregaria –lo estamos viendo ahora–, pero tiene una memoria frágil. Mejor es no esperar nada o mantener un cierto optimismo en que la ciudadanía se dé cuenta del valor de tener una red pública de salud, educación, etc., potente.

Lo más dramático son todas las personas desplazadas por motivos climáticos y bélicos que viven una situación precaria, si no dramática, apátridas que ya eran vistos como apestados (imagina ahora). Ojalá esta pandemia cambie la mirada de la sociedad hacia la emigración.

En lo político y económico, evidentemente, la idea de “crecimiento o desarrollo sostenible” suena a ciencia ficción, y esta involución ya es visible en el campo de la política, tanto a nivel nacional como internacional, con la aparición de partidos políticos con perfiles que podríamos denominar autoritarios o dudosamente democráticos y con actitudes cada vez más parcelarias dentro de una globalización del miedo.

En la economía de mercado, que es en la que vivimos –definición con vaselina de la palabra capitalismo o neoliberalismo, o, mejor, anarconeoliberalismo–, sus responsables no van a descansar desde sus torres de Babel, no se por qué me viene a la memoria la frase del ilustre
preso de la cárcel de Soto del Real, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional: ”…es el mercado amigo”. Hay que pensar que hay un sector que está ganado mucho dinero con la COVID-19 (y no solo el de las mascarillas).

Con respecto a la cultura, si ya era muy complicado, después de esta cuarentena mundial no hay que ser matemático de la Universidad de Harvard para tener una visión de la regresión económica que, como siempre, recaerá en los mismos sectores y capas sociales; va a ser
complicado. Pienso en muchos colegas que como yo no tienen un sueldo fijo y ni siquiera pueden pagarse una cuota de autónomo en meses. En fin, vivimos siempre en peligro permanente.

3) Como te decía, me siento un privilegiado, ya que tengo el taller cruzando la calle, así que continúo con mis proyectos. En cuanto a lecturas, ahora estoy con Umberto Eco (‘Historia de la Tierra y lugares legendarios’) y con Richard Sennett (‘Construir y habitar, ética para la ciudad’), entreotras lecturas y mucha música. Quisiera recomendar ‘El banquero anarquista’, de Pessoa, y otro libro que viene bien en este tiempo de permanencia en el blocao: ‘Los ojos del bosque’, de Julien Gracq.

4) Esta noche, al mirar al cielo, comprobé que las estrellas brillaban con más intensidad y que las lentas y múltiples estrellas artificiales habían desaparecido. Muy interesantes las lecturas que habéis publicado con respecto a este toque de queda sanitario. Y como decía W. Whitman: “El futuro no es más incierto que el presente”.

Merche Medina

“Ya que no podemos salir a las calles, salimos a las redes”

#MAKMAOpinión | #ApagónCultural
12 de abril de 2020

Mañana, tarde, noche
Mañana, tarde …
Mañana …

Mañana, tarde, noche. Mañana, tarde, noche. Mañana, tarde, noche… Así pasan las horas en nuestro confinamiento. Nos hemos acostumbrado, ahora más que nunca, a que nuestro móvil sea la ramificación de nuestro brazo, y gran parte de nuestro entretenimiento lo visualizamos en esa pantalla. Bibliotecas, museos, galerías y cientos de artistas desde el primer momento han abierto sus puertas virtuales e ideado iniciativas culturales para aligerar el peso de la cuarentena, pero no todos nos hemos parado a pensar de qué podrían vivir estos durante y después de ella.

Las redes sociales explotaron el 9 de abril en un mar de protestas con el hashtag #ApagonCultural, creado por la Unión de Actores y Actrices, desembocando en una huelga de 48 horas en la que se pretendía que la cultura no estuviera disponible en plataformas streaming, ni en ninguna red social. ¿La razón? Como dice Trimagasi en la película ‘El Hoyo’, obvia: el ministro de Cultura no ofreció medidas para mitigar la crisis que va a tener que superar el sector artístico. En otros países, como en Alemania, Francia o Italia, la cultura se ha declarado un bien de primera necesidad con medidas especiales para protegerla. Por el contrario, José Manuel Rodriguez Uribes aludió a Orson Welles, el pasado martes, para poder recalcar que “primero va la vida y luego el cine”. Así, algunos artistas se han visto con la cuenta a cero y con un futuro desalentador, viendo cómo se hunden, mientras al resto nos intentan rescatar de las peores situaciones.

Ilustración de yyyyoa (Yolanda Tortosa Sanz).

Seguramente, lo que más ha molestado a este sector es que se les ha vendido como un grupo insolidario que desea medidas especiales para no caer en el círculo de la crisis que nos afectará a la mayoría de nosotros. Pero esa afirmación no es justa ni cierta. Como se ha podido comprobar en este tiempo de cuarentena, empresas de artes escénicas y musicales, artistas plásticos, músicos, y de todos los sectores culturales en general, han subido vía online sus obras de forma gratuita con el fin de aportar luz, risas, conciencia social y compañerismo. Como siempre se ha demostrado en cada situación difícil. Además, se sienten confusos al ver como Deportes sí que ha obtenido una ayuda de 50 millones de euros para las federaciones deportivas.

Ilustración de de.be.pe (Diego Blanco Prieto).

Debido al descontento generalizado y la rápida respuesta por parte de la cultura, que abarca a más de 700.000 trabajadores, el gobierno actual ha optado por escuchar las demandas del sector. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha anunciado que se reunirá con representantes del sector junto al ministro de Cultura para escuchar sus reivindicaciones. Por ello, los convocantes de la huelga han decidido suspenderla para dar un voto de confianza al Ejecutivo.

Sin embargo, aunque los ánimos se hayan calmado, los artistas siguen airados; significativa es la declaración de Juan Echanove mostrando su descontecto: “Nosotros llevamos soportando esto desde el comienzo de la democracia. Se lo voy a explicar: cada cosa que ocurre cae sobre la cultura como una losa de granito. (…) En lo que a mí respecta, ya no eres mi ministro de Cultura, porque si no tengo cultura para qué coño quiero un ministro”.

Tamara Pérez