Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VIII)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VIII)
Miércoles 15 de abril de 2020

El pasado domingo 22 de marzo encabezaba la cuarta entrega de entrevistas ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’ reseñando las declaraciones del ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, en las que aseveraba que “la cultura es un bien de primera necesidad«, coincidiendo con sus homólogos de Francia y Alemania. Unas alentadoras afirmaciones que, sin duda, contrastan con su polémica comparecencia de hace una semana, en la que “se ceñía a las ayudas generales y transversales, para el sector de la cultura, hasta que se resuelva la crisis sanitaria”.

Tamaña falta de memoria y agravio comparativo con sus homólogos –ellos sí han destinado cuantiosas sumas a sus respectivas industrias culturales– provocaba, a nivel nacional, una convulsión desconcertante en todos los sectores de las artes de nuestro país, derivando en una efímera aunque popular huelga de contenidos culturales en redes sociales y plataformas de diversa índole –convocada por la Unión de Actores y Actrices–, que bajo los hashtag #ApagónCultural y#CulturaEnHuelga, han tenido respuesta, provisional, por parte del Gobierno.

Sin embargo, son muchas las dubitaciones sembradas y difíciles de sortear sin tomar medidas urgentes y específicas que permitan recuperar la confianza en la gestión del ministerio de Cultura, frente a una crisis que azota a la ya de por sí depauperada industria cultural –siempre la primera en resentirse y la última en recuperarse–.

Por ello, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, gastronómicas e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) ¿De qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ÁNGEL CAJAL (ARTISTA | MADRID)

1) Estoy en Madrid, que es en la ciudad en la que vivo, y agradecido por la situación en la que me encuentro, en familia, y en una casa en la que hay mucha luz y que me permite acceder al taller y así poder trabajar en los proyectos que tengo.

2) Creo que vivimos un momento incierto y es difícil aventurar las consecuencias que habrá en cada escenario. Por otra parte, todos ellos están unidos. Aunque sea manido, habrá que reinventarse, releer el guion, reflexionar cómo se tendrán que hacer las cosas. Espero que el futuro dístópico que se nos anuncia nunca se llegue a confirmar. Está claro que habrá un antes y un después, pero yo quiero pensar que primará la generosidad, el favor y la fraternidad del ser humano frente al egoísmo y la insolidaridad.

3) Supongo que lo vivo como la mayoría de las personas. En mi caso, intento trabajar en el taller, estudiar latín, cierta rutina de ejercicios, leer. Recomiendo un bellísimo libro titulado ‘El jardín del Prado’ (un paseo botánico por las obras de los grandes maestros); su autor es Eduardo Barba Gómez. Quien se acerque a este libro descubrirá la belleza de las plantas que florecen en las obras del Museo del Prado y la mirada atenta y poética de su autor. Es un buen momento para respirar el aire fresco y nuevo que nos traen sus páginas.

4) Yo quiero ser optimista y, como he dicho antes, pensar que vamos a salir fortalecidos de esta situación tan excepcional. No nos podemos dejar abatir por una atmósfera de desconsuelo. Tenemos que volver a conjugar los verbos de apoyo, de adhesión, de unión. Y alimentar la esperanza siempre.

GIOVANNA RIBES (CINEASTA | VALÈNCIA)

1) En estos momentos tengo varias situaciones: como codirectora y presidenta de la Asociación Dona i Cinema, miembro de la junta directiva de la Mostra Viva del Mediterrani, como productora y presidenta de una de las asociaciones de productoras PAV, como directora de cine y como docente.

Las tres son muy difíciles. Las actividades Dona i Cinema, como pueden ser el ‘Programa Atenea’ o el festival, las producciones audiovisuales no solo de PAV, sino del resto de asociaciones y compañer@s del audiovisual y las clases normales están paradas. Las cuatro, además, repercuten en un amplio sector de la población y en áreas muy frágiles ya de por sí, como son la cultura y la educación.

2) Hay varios escenarios y la mayoría no muy optimistas. Esta crisis vírica viene a casi rematar una crisis económica que ya se venía anunciando. Nos visita sin tener grandes aprovisionamientos/fondos para afrontar una situación de esta magnitud. Hablamos de millones de euros. Profesionales del sector cultural (en todas las condiciones laborales) que han visto como pasan a ser parte de un ERTE o autónom@s que dejan de ingresar o productoras que ya han gastado la mitad del presupuesto y que ahora las ven paralizadas, cines y teatros cerrados o el de la educación, con profesor@s que ocupan los espacios privados para mantener un aparente “orden normal”, sin saber qué puede pasar a continuación con sus ingresos (“cuando veas las barbas de tus vecinos quemar pon las tuyas a remojar”).

Puede que algun@s crean que hay cosas más importantes. Me gustaría hacer una aclaración: más inmediatas y urgentes, pero no menos importantes. Y me gustaría que pensaran en todas esas películas, documentales, series, libros, videos de obras de teatro, música, libros digitales de materias, juegos para niños, clases de gimnasia, sistemas online para dar clase todos los días…. En resumen, multitud de links online gratuitos que todo el sector cutural y educativo ha cedido, sin pensarlo ni un minuto, para que toda la ciudadanía pueda al menos disfrutar de las interminables horas en las casas. Esto es lo inmediato.

Y luego saldremos de nuestras casas y tendremos un paisaje económico y laboral desolador. Y tendremos que, entre todos y todas, reconstruir y ser conscientes y agradecid@s del esfuerzo de toda la población. Y recordar que la historia siempre se repite –con otra cara quizás, pero se repite–. Recordar lo frágil que es nuestro sistema de vida e intentar aprender de lo anterior pasado, de lo reciente pasado y del presente.

3) Me levanto a la misma hora de siempre. Hago unos ejercicios (gracias a tablas que han compartido los grupos) o camino por la casa unos 20 minutos, mando a mi hijo un mensaje a ver cómo está e intento hablar con él y luego desayuno.

Después comienza la vorágine: atiendo a mis email, grupos de WhatsApp, y ya comienza lo duro (reuniones online, WhatsApp, móvil): Asociación de Productoras PAV; otras asociaciones del sector; con diferentes personas de las distintas administraciones, junto con otras asociaciones o unitarias desde PAV; Dona i Cinema y Mostra Viva; Plataforma de Asociaciones de Mujeres del Audiovisual; Grupo Madres con Hijos Salud Mental; clases online con los grupos de estudiantes de la EASD València con el mismo horario; corrección de las tareas; pongo cosas en mi muro; me preocupo por las noticias de los menos afortunados e intento apoyar acciones (sin techo, emigrantes, etc.); grupo de vecinos para ver cómo están y de la familia que está en otros pueblos o países… Paro a las 20:00 para aplaudir a nuestr@s sanitari@s y grupos más expuestos (barrender@s, Policía, dependientes de farmacia, tiendas, etc.) y continuo con las clases.

No me da mucho tiempo para más… Aprovecho para ver alguna película y, sobre todo, leer libros de todo tipo. Recordemos que sin la lectura no hay cultura . Y, “por si las moscas” y para que no pase lo que Simone de Beauvoir decía (“No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”), continúo luchando, porque sin feminismo no hay igualdad de oportunidades y de maneras de ver el mundo…

4) No tengo muchas conclusiones…, creo que ya lo he dicho todo antes. Espero que aprendamos algo de todo esto y que ese aprendizaje lo apliquemos con sabiduría y bondad. Y eso no se lo pido a la ciudadanía, que ha demostrado con creces que puede hacerlo; se lo pido a todos los Gobiernos de este mundo conocido. ¡Por favor, aprended!

JOSÉ LUIS FERRIS (ESCRITOR | ALICANTE)

1) Me encuentro en casa, cumpliendo responsablemente con el confinamiento solidario. Mi situación es muy parecida a la que vivo habitualmente. Salvo el tiempo que paso en la universidad, impartiendo conferencias y haciendo vida social, como escritor paso muchas horas delante de un ordenador, en el despacho de casa. No me ha supuesto un esfuerzo especial permanecer aislado.

2) Sabemos que la vuelta será difícil, ardua, lenta y complicada, que va a exigir un esfuerzo ímprobo por parte de todo. Será un escenario muy duro. En la política, muchos líderes pagarán muy caro el desgaste sufrido estos meses, la mayoría por deslealtad y porque se ha retratado al aprovechar la situación para poner intereses partidistas por delante de la solidaridad y el bien común. Muchos representantes de la oposición han cavado su fosa política. En lo económico, será muy difícil remontar sin la ayuda de Europa, y ese es otro modo de solidaridad que debe demostrarse ahora, con contundencia y sin reservas. La estabilidad social irá al lado de la económica. La cultura, esa pariente pobre de todas la crisis, no quiero imaginarla en la última fila de la normalización de este país. Sería un gravísimo error. Sin ella, todo lo anterior serían un caos y un loco sinsentido. Espero y deseo que, en muy poco tiempo, los cines y los teatros se vuelvan a llenar, la música reúna a millones de melómanos, los libros salgan a las calles y, aunque con una mirada nueva (ya nunca seremos los mismos), recordemos que la cultura es la única garantía para seguir siendo libres.

3) Estoy aprovechando este tiempo para todo lo que tenía pendiente y aquello que me ocupa el presente, desde trabajos de alumnos que requieren lectura y correcciones, clases online durante la semana, reuniones y consejos de curso que seguimos celebrando, grabaciones diarias de un poema que se emite por las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter) a las 10 de la mañana (ya son 28 días sin interrupción), lecturas de libros y, a partir de hoy, el regreso a la escritura de un libro que tuve que interrumpir cuando comenzó esta crisis.

Fuera de estas tareas, dedico tiempo a la cocina (me encantan los fogones) y camino 8 kilómetros diarios en el circuito de casa (salón, pasillo y dormitorio): 12.000 pasos en 1 hora y 12 minutos. El resultado es que lo llevo mejor de lo que pensaba.

4) Inopinadamente, la vida nos otorga un tiempo de trincheras. Nos prohíbe pasear por las calles nuevamente, acudir a la cita con Pessoa o con Rilke en los cafés del mundo, a las plazas con lluvia y con estatua. Pero no olvidemos que, pese a todo, siempre estará Blas de Otero para recordarnos que, por encima del miedo, la sed, el tiempo y la hosca incertidumbre, nos queda la palabra.

Búscalas, júntalas, escríbelas, construye con ellas lo que quieras, lo que odies, lo que más te indigne o lo que más te acerque a la indulgencia. Son versátiles, punzantes, simples, sanadoras, altas como templos o minúsculas como el átomo de un animal inmóvil. Las palabras no nos dan la libertad: son la libertad, el oxígeno de todo lo que piensas, el arma que ahuyenta al enemigo, la boca con la que mordemos la boca del ser al que amamos cuando no es posible porque no hay labios con que hacerlo y un real decreto lo prohíbe también, hasta nueva orden, hasta que la primavera levante el estado de alarma, las flores se amotinen y los cuerpos, heridos como jamás lo estuvieron, regresen a un después que nunca será el mismo.

Confinados y muchas veces solos, nuestra razón, nuestro placer, nuestra carne, nuestro sueño, nuestro coraje, nuestro olvido, nuestra ventana, nuestro azul, son ellas, las palabras. Por ellas, con ellas, en ellas, desde ellas aprendí a amar la vida más que su sentido, a ser valiente, a mirar sin niebla. Oídlas. Están cerca. Van a decirse ya. Son como el aire de la voz. Jaime Gil de Biedma lo anunciaba a su modo: “Se escucha / rumor de pasos y batir de alas”.

Cuidaos mucho.

JOSÉ VICENTE GÓMEZ (EMPRESARIO Y PROPIETARIO DEL RESTAURANTE LOS MADRILES | VALÈNCIA)

1) Estoy pasando este confinamiento en casa con la familia, tengo dos niños pequeños de siete y cuatro años y gran parte del día gira en torno a ellos. Empezamos como algo novedoso y más ameno y, tras cuatro semanas, se está haciendo más duro.

2) El escenario a todos los niveles va a cambiar en el corto y medio plazo. La actividad económica en los sectores a los que me dedico, hostelería y turismo, se van a llevar un golpe durísimo. Atisbo el medio plazo profesionalmente sin una salida clara, solo parece que una solución a través de la ciencia podría hacer que se empezara a ver la luz. Socialmente, espero que nos unamos en estos tiempos ante los retos que nos aguardan, aunque parece que solo somos capaces de unirnos ante el miedo a la enfermedad.

La política tendría que marcar los pasos de una unidad que parece que ningún partido quiere de verdad, y nos queda en esta cuarentena disfrutar del tiempo que tenemos con la literatura, el cine o la cocina: la cultura sale a nuestro rescate.

Creo que esta pandemia, y el hecho de tener que parar completamente el ritmo de vida frenético del mundo actual, va a suponer que nos estemos replanteando nuestra escala de valores en lo personal y como sociedad. Si somos capaces entre todos de acabar con esta enfermedad, entre todos tendremos que asumir retos más importantes como el cambio climático o poner a la economía más al servicio de la sociedad.

3) En este tiempo he aprovechado para pasar más tiempo en familia, disfrutar de los peques y dedicarle más tiempo a la lectura. Ahora estoy con ‘Vida y Destino’, de Vasili Grossman, y he empezado también a releer ‘Moby Dick’, de Herman Melville. Me encanta cocinar cuando tengo tiempo y ahora lo hago también con los niños. Y me gusta ver cine español por la noche cuando están todos en la cama –la última de Paco Plaza me ha gustado: ‘Quien a hierro mata’–.

4) De esta saldremos mejor si nos unimos, no es momento ni va a ser momento de peleas entre nosotros. Poner la economía al servicio de la sociedad y no al contrario. Replantearse si la globalización esta acelerando la economía y el consumo de materias primas del planeta hasta un nivel insoportable. Intentar dejar a los que vienen detrás un mundo mas amable.

JUAN CARLOS GARÉS (ACTOR, PRODUCTOR TEATRAL, ADMINISTRADOR DE ARDEN PRODUCCIONES Y GERENTE DE LA SALA RUSSAFA | VALÈNCIA)

Llevamos unos días desde el confinamiento, desde que empezó, con una hiperactividad muy grande; no hemos bajado demasiado el ritmo porque estamos en constante comunicación, por poner al día la empresa de artes escénicas y, segundo, en comunicación con asociaciones, gente de las instituciones, representantes de la administración y, bueno, intentando poner un poquito de orden al caos mental al que nos ha llevado esta situación.

El confinamiento lo estamos pasando en casa, en la intimidad de la casa, con nuestro perro, con la pareja y tratando de poner orden mental a este desbaratamiento general. Creo que son muchas cosas las que hay intentar que poner en su sitio; hemos empezado por la empresa, algo que era realmente urgente, la actividad de 100 a 0 de un día para otro es complicado de gestionar, porque te enfrentas a muchos meses por delante; en nuestro caso, las artes escénicas, de ingresos cero y hemos tenido que intentar reducir al máximo todos los gastos fijos mensuales que tiene la empresa –que para bien o para mal son muchos (9 personas contratadas fijas y también muchos gastos corrientes, de suministros de alquileres, y financieros). Poner orden cuesta trabajo–; hablando con el asesor fiscal, laboral, entre los socios, siempre cada uno desde su casa, intentando ser lo más formales posible respecto de las medidas que nos dan desde el Gobierno que hay que acatar.

Respecto a esas medidas que las administraciones pueden poner en marcha, estamos intentando hacer un borrador de cuáles son. Es verdad que hay unas ayudas concedidas el año anterior, en 2019, y que aún no se han cobrado, que eso de alguna manera podría ayudarnos a mantener vivo el núcleo duro las empresas de teatro o danza, pero, prácticamente, 2020 no va a poder contar para muchas cosas.

En cuanto a balance artístico y en cuanto a balance económico, va a ser difícil hacer frente a unas justificaciones de ayudas, que son muy exhaustivas (por otro lado, así debe ser ), y cumplir un poco los parámetros que nos habíamos propuesto a primeros de año o a finales del pasado. En cualquier caso, hay que acabar de diseñar y, de alguna manera, proyectar esas medidas excepcionales para poder afrontar este año.

Ojalá podamos enfrentar la temporada de septiembre/octubre. No obstante, hay que contar con que nos puedan echar ese cable tanto del Ministerio de Cultura como de la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana, como del propio Ayuntamiento de València.

Yo voy a intentar (voy a ver si empiezo hoy mismo) relajar ese ritmo frenético que hemos mantenido en los primeros días de este confinamiento, preocupados por el futuro empresarial, por el futuro del sector, por qué pasará, si podremos abrir el teatro, si la compañía reanudará sus giras, etc.; y también dedicar un espacio de tiempo cada día para nosotros, para que la psique también se vaya relajando, leer más y evadirnos un poquito más de este monotema que nos ha mantenido en vilo todos estos días; podar esa plantita que teníamos olvidada, abonarla, mirar al cielo (por Dios bendito) y acabar esos libros e iniciar otros, que eso nos va a ayudar muchísimo a relajar la mente y a conseguir la lucidez que necesitaremos para afrontarlo todo.

JUAN MANUEL ARTIGOT (GESTOR CULTURAL, COORDINADOR DEL TEATRE EL MUSICAL – TEM) | VALÈNCIA)

1) En València, en casa, junto con mi pareja, cohabitando con otra pareja (de gatos). Desde que se decretó el estado de alarma, trabajo desde casa, algo a lo que ya estaba acostumbrado en cierto modo. Han sido días intensos y complejos, tratando de resolver cancelaciones y suspensiones de multitud de funciones, conciertos, eventos y proyectos que ya estaban en marcha y que se van a ir posponiendo en un escenario de mucha incertidumbre.

2) La situación actual, que como estamos observando, se prolongará unos meses, es de paralización y suspensión total en el sector cultural, que requiere, mayormente, de lo presencial y lo físico. El panorama a corto/medio plazo es desolador y va a requerir de mucho apoyo e intervención para poder revertir esta situación. Trato de imaginar el futuro de la manera más optimista posible, siendo consciente de que el cambio más importante será a nivel social y que este condicionará lo cultural. Nuestros hábitos, prácticas y relaciones sociales se verán alteradas, y tendremos que adaptarnos a las nuevas circunstancias. Estamos a tiempo de reflexionar colectivamente y trabajar desde el prisma comunitario para poder cambiar y corregir todo lo que hemos observado que no funciona, confiando en que la sociedad en su conjunto y, posteriormente, el estamento político quieran seguir ese camino.

3) Pues lo llevo mejor de lo que pensaba. Trato de mantener las rutinas, alternando el teletrabajo con la actividad física (confinada) y las labores domésticas, que se concentran por las mañanas. Las tardes son diferentes, y aprovecho para avanzar proyectos olvidados, propuestas y contenidos que no había podido leer con detenimiento, leer, escuchar música y visionar alguna película. Trato de mantener a diario el contacto con la familia, muy pendiente de mi madre y resto de familiares que lo están viviendo de una manera muy especial, tratando de ayudarnos entre todos. Hay tiempo para conversaciones con los amigos, excompañeros, colegas de profesión, etc. Creo que nunca he estado menos aislado, si se permite la ironía.

Tengo que reconocer que las primeras semanas me costaba concentrarme en la lectura, a diferencia de estos últimos días. He aprovechado para acabar de leer ‘El mundo de hoy’, de Kapuscinski, que lo tenía aparcado, al igual que ‘Te están robando el alma’, de Ian Svenonius. Ahora, el turno es del extravagante Limónov y ‘El libro de las aguas’.

Entre las películas que hemos visto en los últimos días puedo destacar ‘Doctor Sleep’, ‘The lighthouse’ y ‘El hoyo’, y recomendar enormemente ‘Bacurau’, una singular fábula distópica.

La música está presente a diario en mi vida, recuperando viejos vinilos, escuchando maquetas y proyectos que estaban a punto de ver la luz, programas de radio, creando listas de reproducción nuevas y tratando de aprender algún instrumento más doméstico y apropiado que la batería para estas ocasiones.

4) Aunque suene como algo ya muy manido, espero que de esta situación aprendamos todos y sirva para mejorar el futuro. Es momento de ser positivos, de cuidarse en todos los aspectos y cuidar a los demás, siendo responsables y solidarios, ahora más que nunca. Pensemos en todo momento en los más desprotegidos, ellos lo están sufriendo de una forma más directa.

Es el momento de unirse para luchar en esta encrucijada. Es el momento de reflexionar y tomar medidas a muchos niveles. Reforzar nuestra sanidad, invertir en investigación científica y trabajar en la prevención de nuevas situaciones pandémicas son las cuestiones más urgentes que marca la actualidad.

En cuanto al sector cultural, materializar todas las buenas intenciones que se están consensuando entre la administración y los distintos agentes culturales, para revertir esta situación lo antes posible. Y, así, las artes recuperarán sus principales virtudes, que son las de tratar de explicarnos el mundo, la realidad inmediata y el significado de vivir en comunidad.

LORENA PALAU (DIRECTORA DE ESPAI RAMBLETA | VALÈNCIA)

1) Estoy en casa desde el sábado 14 de marzo.

2) El escenario inmediato es devastador. Lo que estamos viviendo es terrible y lo único que podemos pensar es que ya queda menos para superarlo.

A medio y largo plazo las consecuencias en todos los contextos dependerán de la evolución de esta pandemia y de su alcance, y de las ayudas que se inyecten para mantenerse y salir a flote. No me atrevo a dimensionar las consecuencias, no estábamos preparados para esto y la incertidumbre, cada vez más, va ganando terreno.

3) Pues el estado de confinamiento lo estoy viviendo como todos, muy triste y preocupada por la situación que estamos viviendo. De momento, toda la situación que ha generado el cierre de Rambleta me ha absorbido la mayor parte del tiempo, atendiendo las cancelaciones de la programación e intentando posponer en la poca medida que podemos. Alguna serie he terminado, y alguna otra he empezado a verla por las noches. La semana que viene, si puedo, me tiro de cabeza a la lectura.

4) Confío en que pronto vuelva la normalidad, aunque sea de forma gradual, porque juntos saldremos adelante.

MARÍA JOSÉ SAN ROMÁN (CHEF Y PROPIETARIA DEL RESTAURANTE MONASTRELL | ALICANTE)

1) En mi casa, en la ciudad de Alicante, frente a uno de mis restaurantes.

2) Es difícil de imaginar, pero sí que me gustaría que hubiera un antes y un después y que fuera una oportunidad de mejora en todos esos ámbitos. La reflexión nos debería llevar a enmendar muchas cosas que debemos de cambiar, y conseguir que esto se convierta en una nueva visión del mundo

3) Tranquilamente en casa, dándome cuenta de todo lo que tenemos y lo poco que lo valoramos. ¡Me imagino que no tuviéramos nada que comer o no tuviéramos agua ni luz!; somos unos privilegiados, y es momento de concienciarnos de ello. Cocinando para mi familia y algo para algún medio de comunicación me tiene bastante entretenida. Sigo leyendo temas de gastronomía, en especial sobre fermentos y chocolate. Me interesa la permacultura y, en ese sentido, estoy pensando en mejorar nuestro huerto de verduras y hacerlo suficientemente grande para que nos podamos proveer de él en el futuro, en un entorno ecológico. Ese será el nuevo proyecto en cuanto volvamos a la normalidad.

4) Mucha reflexión y mucha ilusión para afrontar los nuevos retos, tal como vayan viniendo. Y dando gracias por tener salud y, de momento, no haber pasado la COVID-19, aunque tenemos varios familiares afectados.

MARÍA VICENTA PORCAR (PSICÓLOGA CLÍNICA Y DIRECTORA DEL PROGRAMA ‘PEGANDO LA HEBRA’ DE CVRADIO | VALÈNCIA)

Foto: Juan Carlos García Muga.

1) Estoy en casa con mi familia y nuestro perro Ipe, cumpliendo estrictamente el confinamiento y el ritual para salir y regresar a casa, de modo que se reduzca al máximo el riesgo de contagiar o ser contagiada de coronavirus.

Mi situación es de inusitada sensación de descanso. Dado que no puedo atender a los pacientes en la consulta, ni hacer mi programa de radio ‘Pegando la Hebra’ en el estudio de CVRadio al cancelarse todos los programas de la tarde, los primeros días me he tomado un tiempo de desconexión, algo que hago cada tanto, y he reducido mis contactos con el exterior, dedicado muchas horas a dormir y a la saludable y productiva actividad de no hacer apenas nada que no fuera charlar con mi familia, intercambiando con ellos mimos cuidados y, cómo no, algún rifirrafe de pronta disolución; contactar con mis amigas y amigos o hacer mis turnos de bajar a Ipe al jardín próximo a casa y, a la vez, dar de comer a los pájaros que están hambrientos desde que nadie come ahora en la calle.

En estas breves salidas me ha fascinado el verde brillante de las hojas de los árboles, de los setos y del césped que crece cubriendo los senderos creados como atajos por la gente; ver las calles desiertas, las calzadas sin coches circulando, notar el silencio de ruidos y de rumor de conversaciones. Se puede escuchar el canto y aleteo de los pájaros que se comunican entre sí y planean en un cielo limpio, de aire más puro. Calles y jardines distintos, extraños, como si fueran un gran plató en el que se fuera a rodar una película de ciencia ficción.

2) El escenario inmediato creo que será de confinamiento prolongado durante mucho más tiempo, en el que los nuevos hábitos que reducen riesgos de contagio se aceptarán mejor por la gran parte de la población, porque los miles de muertos y contagiados no pueden ya obviarse. El miedo, sin histerismos, puede ayudarnos a ser precavidos en cuanto a la salud propia y la del otro.

Estar en casa y disponer de televisión, radio o Internet, con toda la cascada de ofertas culturales, deportivo-domésticas y lúdicas, que han puesto en marcha los diferentes colectivos, estoy segura que aumentará el numero de lectores, de nuevos cocineros, de cinéfilos, melómanos, amantes de los museos, viajeros virtuales, etc. Nuevas formas de comunicarnos, de hacer radio, televisión, de difundir la cultura, se están abriendo de modo imparable. Paralelamente, la picaresca del fraude, de la estafa, del robo, despliegan su malévolo ingenio y están haciendo su agosto, así como la difusión de bulos con fines varios que está aumentando, para la complacencia de los buscadores de los tan cotizados datos.

Esta situación, absolutamente nueva –tantos y tantos prejuicios puestos en cuestión–, en la que todos somos viajeros en un territorio inexplorado hasta ahora por la humanidad, nos coloca, metafóricamente, en el lugar de los exploradores –por ejemplo del Ártico–, quienes afirman que lo que une al equipo para sobrevivir en situaciones de riesgo extremo es la solidaridad surgida del sentimiento de especie, de especie humana, más allá de la nacionalidad, el idioma, la raza o la ideología.

A medio y largo plazo, tengo el deseo y la esperanza de que ese sentimiento de especie nos haga poner la mirada en lo esencial: ser realmente solidarios, más proclives a pensar en el bien común, en cuidar la naturaleza, el medio ambiente, en inventar y reinventar nuevas formas de relaciones sociales y laborales, revalorizar trabajos prejuiciosamente considerados inferiores a otros y que, en esta situación de crisis, la realidad los ha revelado como esenciales para la supervivencia de todos, bueno, de la mayoría. Como dice el gran sabio Emilio Lledó: “Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras. (…) Que después de esta crisis del virus intentemos reflexionar con una nueva luz, como si estuviéramos saliendo de la caverna de la que hablaba el mito de Platón, en la que los hombres permanecen prisioneros de la oscuridad y las sombras. Quisiera que sea así, pero me preocupa que esto sirva, en cambio, para ocultar otras pandemias gravísimas, plagas como el deterioro de la educación, de la cultura y del conocimiento”. ¿Qué decidiremos…? Yo tengo esperanza en el ser humano, en la especie humana.

3) Pasados los momentos iniciales, he ido armonizando el descanso, los ratos de no hacer nada, con lecturas variadas de algunos de los muchos libros que tengo pendientes por leer de narrativa, poesía o ensayo, ver series de televisión, documentales y películas, escuchar la radio, disfrutar de conciertos de música de géneros distintos; andar en mi circuito casero, realizar tareas domésticas, escribir, borrar una cantidad ingente de emails, WhatsApps y fotos del móvil, ordenar, ordenar, ordenar y reiniciar mis actividades laborales: atiendo a los pacientes por teléfono y también a través de este medio hago mi espacio ‘La Invitación’ en el magacín radiofónico ‘La tarde con Marina’, que se emite en CVRadio al final de la mañana, durante una hora escasa. Escribo mis artículos en la revista Pasar Página y, con el equipo del programa, estamos decidiendo cómo seguir emitiendo ‘Pegando la Hebra’ telemáticamente, hasta que podamos hacerlo de nuevo en la emisora. La cultura no ha de parar y, quienes tenemos el privilegio de difundirla, hemos de seguir haciéndolo, adaptándonos creativamente a las circunstancias.

Teniendo en cuenta la dramática situación sanitaria, social y económica, de separaciones y duelos sin consuelo que están sufriendo tantos millones de españoles y de ciudadanos en todo el mundo (algo que me produce una gran congoja y tristeza), valoro y agradezco el privilegio de poder vivir un confinamiento que, a nivel personal y familiar, no solo no es traumático para mi familia y amigos, sino que lo experimento como una ocasión inédita para aprovecharla creativamente. En ello estoy, esto va a ser largo y lo inevitable me lo tomo con serenidad. Es lo más práctico y productivo. Hasta que volvamos a una nueva normalidad, la capacidad para adaptarnos a la realidad de cada cual y, desde ella, reinventarla y reinventarnos, es la tarea a llevar a cabo. En ello estoy.

4) Más allá de cuál sea el origen del virus (y de si hay o no una conspiración para obtener más poder o todo el poder), lo cierto es que estamos ante una situación que ha convulsionado, noqueado, nuestra forma de vida y de entender muchas cosas, que está ha dado lugar a actitudes solidarias heroicas y, también, aunque en mucha menor medida, otras deleznables; que ha golpeado la salud de príncipes y mendigos sin distinción de clases, que ha puesto en valor tanto a los científicos como a los camioneros, sanitarios, empleados de supermercado, fuerzas del orden público, limpiadores, farmacéuticos, empleados de lavanderías, mensajeros, trabajadores de fábricas de productos necesarios para la salud física y la vida. Tantos y tantos prejuicios puestos en cuestión.

También hay que poner en valor a los alimentadores y cuidadores indispensables de la vida no física de la especie humana: filósofos, artistas, generadores y divulgadores de toda la cultura.

En una crisis, o se empeora o se mejora, o se supera o se sucumbe a ella. Ante nosotros, la especie humana, está la posibilidad de sanar la naturaleza para sobrevivir en ella, también con salud; de cambiar la forma de las relaciones de poder económico, político y social. La solidaridad, el respeto al diferente, la amabilidad, el sentido del humor, la honestidad, el amor al ser humano y a su capacidad de crear constructivamente… Ojalá decidamos, individualmente y como sociedad, dirigirnos hacia todo esto cada vez más. Nuestra vida nunca será la misma después de esta crisis.

“Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras” (Emilio Lledó).

MARIANO MORET (COMISARIO Y COLECCIONISTA DE ARTE, DIRECTOR DE LA COLECCIÓN MARIANO MORET | VALÈNCIA)

1) En el momento de escribir estas palabras llevo 19 días confinado en casa junto a mi marido y nuestra perra.

2) Intento no pensar a largo plazo paro no preocuparme excesivamente, cosa que, a priori, pensé me costaría más esfuerzo, ya que soy una persona muy reflexiva. Suelo ser muy previsor, de los que lo analizan todo y le dan muchas vueltas a la cabeza. El virus ha afectado a varias personas de mi entorno, algunos amigos muy cercanos, tanto en Madrid como en València. Unos ya han abandonado el hospital después de días muy difíciles. Otros, tristemente, han fallecido. Esta situación me ha hecho relativizar la importancia de algunos aspectos de la vida, concretamente los materiales, a los que antes concedía mucha importancia. Ahora mi prioridad es sobrevivir a todo este horror, tanto yo como los míos. Procuro concentrarme solo en vivir el ahora y pensar el presente.

3) Los primeros días los dediqué a descansar mientras me adaptaba a esta nueva situación e intentaba asimilar todo lo que ocurría a mi alrededor, cosa que creo que todavía no he conseguido. A veces, he tenido la sensación de que todo era una pesadilla distópica de la que despertaría en cualquier momento. El descanso me ha venido bien. Lo necesitaba. Venía de empalmar dos exposiciones prácticamente seguidas de mi colección en el Museo de Bellas Artes de València, en las que he sido comisario. El último año ha sido agotador y el verano pasado no tuve vacaciones. Así que este paréntesis era necesario, aunque hubiera preferido que fuera en otras circunstancias.

Ahora estoy trabajando en algunos asuntos que tenía un poco abandonados por falta de tiempo. Estoy organizando las obras de mi colección, sobre todo las adquisiciones de los últimos dos años. También estoy desarrollando varios proyectos para futuras exposiciones. Además, publico todos los días en los distintos perfiles en redes sociales de la Colección Mariano Moret, en los que estoy más activo que nunca para satisfacer la demanda de mis seguidores, que en estos momentos de encierro necesitan más contenidos de lo habitual. Hay mucho por hacer. Podría estar un año de reclusión y no acabaría.

Respecto a trabajar desde casa, es algo que no supone para mí ningún esfuerzo, ya que suelo hacerlo habitualmente. Echo mucho de menos mis paseos matinales por el campo (son terapéuticos). También el contacto directo con los amigos. Procuro centrarme en disfrutar de los pequeños placeres diarios y domésticos, que siempre han sido los más importantes para mí: disfrutar de la compañía y de la conversación de un compañero excepcional, de la buena comida, de la música, de la lectura, del estudio, de la contemplación del arte. En conclusión, de las cosas que son realmente importantes.

4) No me gusta pontificar ni recibir consejos, así que procuro no darlos. Que cada uno extraiga de esta experiencia extraordinaria la mejor enseñanza que pueda. Tampoco tengo mucha fe en la especie humana. Estos días vemos comportamientos heroicos y otros enormemente mezquinos, pero son los de siempre, solo que magnificados por las circunstancias extremas y la lupa del confinamiento y de la verborrea informativa. Aquí viene al pelo una cita de ‘La peste’, de Albert Camus: «Lo peor de la peste no es que mata a los cuerpos, sino que desnuda las almas y ese espectáculo suele ser horroroso».

MIGUEL CARBONELL (DISEÑADOR DE VESTUARIO, FIGURINISTA DE TEATRO Y CINE Y TÉCNICO DE VESTUARIO DEL PALAU DE LES ARTS REINA SOFÍA | VALÈNCIA)

1) Vivo en València capital, en un barrio muy popular… Gracias a que tenemos una casa de planta muy alta y respiramos mucho a nivel espacial, con un gran parque delante y mucha luz, lo llevamos bien –estamos los dos, mi marido y yo–, no nos aburrimos…, somos muy creativos.

2) El mundo entero tenía que cambiar. Desgraciadamente, este tipo de acontecimientos, como las grandes guerras, hacen cambiar las cosas. Creo que por nuestro espacio de confort, del que tanto se habla hoy en día, no habrá tantos cambios a nivel personal, pero sí mundial. Económicamente, soy optimista y nuestros mandatarios resolverán lo mejor posible este descalabro. Deberíamos ser ejecutores de todos los pensamientos que hemos desarrollado en este tiempo de encierro. Siempre sacar lo positivo de la desgracia de esta magnitud. La cultura siempre está al lado de los cambios sociales y ella es la que mejor contará la historia.

3) Leo, veo pelis, series. Un ratito solo al día gimnasia y meditación, todas las mañanas. También lo hacía antes. Nos hemos hecho una rutina, más o menos, para no romper con el método de vida. Creamos. Sobre todo creamos vestuarios y peinados para nuestro show…; somos Drag Queen y en esta casa no hay espacio para el aburrimiento. Soy creativo y me gusta estar informado; mientras trabajo veo y oigo no solo información, sino espacios de cultura.

4) Espero que pase pronto. Y que reflexionemos sobre muchas cosas, no solo nosotros, sino las manos del mundo que son las de los mandatarios; ellos tienen que cambiar. Está pandemia no discrimina como otras enfermedades o guerras –este virus lo puede coger todo el mundo, no hay distinciones de sexo, género, color o nacionalidad–, por eso todos se han puesto las pilas… No siempre es así.

MIQUEL SUAY (DISEÑADOR DE MODA Y PRESIDENTE DE DIMOVA | VALÈNCIA)

1) Como todo el mundo, en casa –en València, con mi mujer y mis 2 hijos: Allegra (15) y Biel (9)–. Estoy preocupado por la situación, cumpliendo escrupulosamente el confinamiento; bastante angustiado por los malos tiempos que corren. A su vez, asumiendo la situación, también, como una oportunidad. Con la actitud mas optimista posible. Intentando ayudar a mejorar la situación en la medida de mis posibilidades. Más cerca de mis hijos y mi pareja que nunca.

2) El escenario inmediato que veo es de confusión, miedos y, por desgracia, decisiones traumáticas hasta que volvamos a establecer un estándar de normalidad. Ojalá se llegue a un acuerdo europeo para que se produzca un nuevo Plan Marshall y se establezca una reactivación económica para un periodo de reconstrucción menos duro.

Socialmente, a corto y medio plazo, veo una situación de parálisis en la que los segmentos sociales más desfavorecidos van a tener dificultades para poder tener una vida digna. La situación que vivimos hará que los valores de solidaridad y sostenibilidad en las relaciones sociales sean los preponderantes. En definitiva, al final, aunque suene contradictorio, por puro egoísmo y amor propio, seremos mucho mas humanos.

En la parte cultural se producirá una dicotomía. Toda esta situación generadora de sufrimientos, desequilibrios, etc., plantearán nuevas situaciones e historias que en el plano creativo servirán de semillas para nuevos conceptos y elementos culturales. Cualquier crisis trae consigo nuevos lenguajes, nuevos instrumentos e iconos en los que inspirarse. Un torrente de nuevas emociones, que son la materia prima de la creatividad artística. A su vez, los recortes presupuestarios en materia cultural y una baja capacidad adquisitiva de los ciudadanos van a dejar las cuestiones culturales en stand by durante un tiempo. A no ser que en ese renacimiento haya una apuesta decidida y clara de apoyar las industrias creativas (economías naranja).

Económicamente, creo que viene una desaceleración importante, en absoluto una salida en forma de “V”, más bien de “U” si llega la inyección económica desde Europa. Las empresas tendremos que ser muy eficaces y competitivas y, como apuntaba anteriormente, habrá que tomar decisiones radicales. Conceptos como desglobalización, economía circular, made in local, sostenibilidad, innovación, creatividad, van a estar en el lenguaje y en las acciones de nuestro día a día.

En el ámbito político, nuestros lideres van a tener que ser mucho mas humanistas, transparentes, auténticos, si quieren contar con la confianza de los ciudadanos. Etapa del mucho más hacer que del decir o prometer. Implementar políticas que den más importancia a lo colectivo. En definitiva, un renacimiento que esté orientado a un crecimiento sostenible inclusivo. Porque, de lo contrario, habrá desequilibrios, bolsas de marginación que nos llevarán a poner en riesgo el modelo de democracia y de bienestar que tenemos y que hemos disfrutado durante los últimos 40 años.

3) Afronto el confinamiento como una oportunidad para descansar y cargar las pilas, para formarme, reflexionar y planificar como adaptaremos nuestro regreso a la nueva realidad.

Libros: ‘Brandoffon’, de Andy Stalman y ‘Del Paro al Ocio’ (Anagrama), de Luis Racionero.

Peliculas: ‘Magnolia’, de Peter Anderson; ‘La caída del imperio americano’, de Denys Arcand; ‘Los miserables’, deLadj Ly; ‘Parasitos’, deBong Joon-ho; ‘Farewell’, de Lulu Wang; y ‘Sorry We Missed You’, de Ken Loach.

Series: ‘Years, Years’ y ‘Merlí’ (a petición de mi hija).

Formación:

  • Seminario online de GeeksHubs ‘Mi primera app para Alexa’, con Andrés Jiménez.
  • Curso online de introducción a la ilustración, de Jorge Arévalo.
  • Curso online ‘Sketch up Modelado 3D’.
  • GeeksHubs Academy: ‘Magento a fondo’.

4) La conclusión es que la partida terminó; que van a repatir las cartas de nuevo; que un nuevo tiempo empieza. ¡¡¡Que Dios reparta suerte!!!

NOEMA ORTÍ (DISEÑADORA DE INTERIORES, DIRECTORA DE LABORATORI CARME Y GERENTE DE LA BODEGA CREATIVA CARMELETA | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en mi hogar/estudio con mi hijo Pau, sin estrés ni prisas (me está haciendo mucho bien a mi cabecita). Estoy cocinando muchísimo, y el mayor secreto de cocinar bien es no tener prisa, saber que no llego tarde y que no me pierdo nada.

2) Esta situación tan extraña y dura nos reforzará mucho más. Esto nos recoloca en el sitio, nos hace parar y empezar de nuevo a saborear las cosas. Las consecuencias en todos los ámbitos, a priori, van a ser nefastas, económicamente hablando; pero, siempre, de las situaciones negativas salen cosas positivas: ser más solidarios y menos individualistas, exigir más a quienes nos gobiernan, pero también a nosotros mismos, mirar más por lo local en un mundo tan globalizado. En definitiva, invertir más en los pilares de nuestra sociedad: sanidad, educación y cultura.

3) Estoy acostumbrada a trabajar en casa, pero a mi forma. Ningún día es igual al anterior debido a mi doble faceta profesional, pero ahora es diferente: reparto mis días en trabajar, cocinar, ordenar, limpiar, música, lectura, descansar…, y vuelta a empezar (mi hijo Pau me dice que le gusta su madre así, sin estrés). Estoy volviendo a leer libros de mi biblioteca: ‘La niña del abrigo rojo’, ‘Kafka en la orilla’ y mi libro de cabecera, mi biblia: ‘Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer’, una guía para la salud física y emocional muy recomendable.

4) Agradeceros, antes que nada, vuestra invitación, MAKMA, y que tengo muchísimas ganas de volver abrazar y a besar a la gente que quiero y me aporta felicidad y buen rollo. Todo esto pasará y espero nos haga crecer como sociedad a nivel individual y colectivo.

Nos veremos en breve por los bares. ¡Salud!

RAÚL COLOMER “KOLO” (ILUSTRADOR Y PINTOR | ALBORAYA, VALÈNCIA)

1) Estoy en mi casa de Alboraya, confinado con mi perrico Lolo. Por suerte, tengo unas excelentes vistas a la huerta y al mar, pero se me están consumiendo los lápices de colores.

2) Quisiera pensar que sí, y puede que tengamos un principio de paz y amor, pero creo que pasará pronto. Los ricos serán más ricos, los pobres más pobres y los políticos a malmeter. En cuanto a cultura, sí que, quizás, exista un cambio, sobre todo en el formato, y me refiero al asentamiento de las redes sociales como modo de exposición (y esperemos que también se empiece a valorar como forma eficaz el teletrabajo). Aunque todo esto son conjeturas.

3) Pues, la verdad que, después de 21 días, tuve un principio complicado porque todo esto me cogió con una bronquitis que, junto a la sobreinformación, derivó en un ataque de ansiedad bastante fuerte, pero que, gracias a la atención medica –¡viva la sanidad pública!– y al diazepam (bajo receta), todo esta controlado (y si no que se lo pregunten al unicornio de mi armario).

En cuanto a lectura estoy releyendo bastante poesía, ‘La mujer geométrica‘, de Vicente Marco, y varios textos que estoy ilustrando y que, si no pasa nada, saldrán a la luz este próximo año.

También estoy trabajando en los bocetos para una futura exposición y, por supuesto, en las viñetas de Lolo y Kolo, que voy subiendo a las redes diariamente para hacer un poco más amena la cuarentena.

4) Espero que cuando acabe todo esto empecemos a valorar los pequeños detalles que nos da la vida, el contacto entre la gente, los besos, los abrazos, nuestros pequeños, nuestros mayores, la naturaleza, el aire fresco. La vida, al fin y al cabo.

SILVIA RICO (ACTRIZ Y CANTANTE DE CINE, TEATRO Y MUSICAL | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi casa con mi marido, mis dos hijos y mi madre, que es grupo de riesgo por edad y por enfermedad grave (todos estamos bien). Aunque un familiar muy cercano tuvo un micro infarto la semana pasada y tuvieron que hacerle un cateterismo. Fui yo la que estuvo en el hospital con él, pero ya está en casa desde ese mismo día por la tarde. Todo bien, por suerte, pero ha sido muy mal momento para visitar un hospital. Rezo por que mi madre se mantenga estable y no tener que volver.

2) Inmediatamente, creo que se deberían tomar más medidas y más rígidas en España, pero también todos juntos a nivel mundial, la humanidad. Ya no basta con consejos. Hacen falta prohibiciones claras, porque sino estoy durará muchísimo.

Creo que esto nos va a cambiar a muchos niveles. Este virus nos está demostrando lo frágiles que somos. Invertiremos más en sanidad e investigación. Creo que también nos comprometeremos más con el medio ambiente. Al menos los que no lo estaban. Y espero que se dicten normas al respecto. No creo que con consejos se pueda conseguir. No todo el mundo está concienciado o tiene la sensibilidad necesaria para ser consciente de las consecuencias. No todo el mundo ve las noticias de la misma manera (si las ve). Y no tienen porqué. Pero nuestro cielo y nuestra agua están más limpios. Y creo que la tierra nos está hablando. Ya no valen consejos. Cambiamos o morimos.

Económicamente, de un modo evidente, va a ser terrible para todos. Creo que en este país no se ha cuidado a los autónomos y a la pequeña y mediana empresa, y ahora, cuando cierren, cuando cesen su actividad para siempre, se valorará el empleo que creaban, pero por desgracia ya será tarde. Por suerte, esas personas con inquietudes, con vocación y dispuestas a arriesgarlo todo por un sueño siempre existirán. Solo espero que ellos mismos dejen de permitir que les machaquen sin derechos, creando desigualdad entre las personas. Espero que nos demos cuenta de que las empresas no son Mercadona y Zara –que menos mal que existen, porque tienen ciudadanos ejemplares dirigiéndolas–. La mayoría de las empresas son los microempresarios que tienen un puesto en el mercado, no solo el dueño, su mujer, que trabaja con él, también es autónoma porque el Estado no permite que su marido le dé de alta en la seguridad social. Son los peluqueros, los kiosqueros, los que ofrecen servicios…

Los autónomos trabajan muchísimas horas, dando un servicio impecable porque si no no volverán a trabajar. No tienen derecho a nada y cotizan más que nadie. Hay algo positivo y es que si no aprendimos suficiente con la anterior crisis, ahora, más que nunca, nos daremos cuenta de que no necesitamos tanto para vivir. Aunque espero que pronto podamos recuperarnos y podamos empezar a salir, comprar, vender, para recuperarnos a nivel macroeconómico. Pero aprenderemos a no tirar, a guardar, a no desperdiciar y malgastar.

A nivel de redes creo que también podemos aprender que hemos desperdiciado mucho tiempo en ellas mostrándonos superficiales. Hemos abusado de una herramienta tan maravillosa y le hemos quitado el valor y también nos hemos olvidado de nosotros, de las personas, de la familia, de los abrazos, de las pequeñas cosas, invirtiendo nuestro tiempo en fotos mentirosas de pose. Espero que no se nos olvide esto en mucho tiempo y empecemos a utilizarlas a nivel productivo y no para creernos mejores. Espero que recordemos que debemos valorarnos nosotros mismos.

Y a nivel político, creo que no tenemos una clase política preparada. Precisamente ahora que sanitarios, médicos, fuerzas armadas y voluntarios, gente muy preparada que sacrifica incluso su vida y su familia por dar una servicio a la ciudadanía, es cuando nos damos más cuenta de que la clase política no está a la altura. Deberíamos tener políticos especializados, exigirles no solo la carrera de Ciencias Políticas y otras complementarias para su especialidad, como Económicas; también práctica en empresas, gestión de equipos…, y, lo más importante, llevar la exigencia de la honestidad política al máximo nivel. Algo tan sencillo como elevar a delito el fraude electoral. Aquello que se promete en campaña debe ser un compromiso legal. Nuestro mundo depende de ellos.

A nivel cultural, yo creo que los “titiriteros”, como se nos ha dicho en alguna publicación, somos importantes en la sociedad. Estos días la gente se entretiene en casa viendo teatro y películas que hacemos los titiriteros, escuchando y leyendo libros que escriben los escritores y dramaturgos y que grabamos los titiriteros (voy a dejar de utilizar esta palabra).

Estamos entreteniendo a la sociedad, les hacemos sonreír con nuestros poemas, nuestras canciones, hacemos reflexionar sobre lo bueno, lo malo, somos críticos, pero también hablamos del amor y de las emociones en general. Nos emocionamos y emocionamos. Y todo esto en este momento de no trabajo en el que las personas nos encontramos con nosotros mismos y con los demás, nos ayuda a llevar la vida mejor, sonreír y generar endorfinas (por eso las llaman las hormonas de la felicidad).

3) Estoy disfrutando de mi familia y creando. Tengo un horario: por la mañana todos trabajamos, deberes, limpieza, cocina. Por la tarde me dedico a escuchar audiolibros, componer música, escribir teatro. Luego jugamos a juegos de mesa y hacemos un poco de deporte y vemos películas.

4) Creo que deberíamos aprovechar estos días para tener la imagen de la tierra desde fuera como la ven los astronautas. La humanidad. Nos están atacando y nos están diciendo que cuidemos nuestro planeta, que nos cuidemos como personas, que olvidemos la luchas y las guerras por el territorio. Eso es algo antiguo, del pasado. Que cuidemos a los que queremos y nos preocupemos por lo importante: nosotros mismos, las personas.

“Si no te paras, la vida te para”.

SONIA BARBA (ESCRITORA, ACTRIZ, PERFORMER Y DRAMATURGA, DIRECTORA DE PROSTÍBULO POÉTICO | BARCELONA)

1) Estoy en Barcelona con mi pareja, mi hijo de diez años y Gina, una teckel de siete meses que nos está haciendo, sin saberlo, mucho más fácil este momento de vida.

2) Como artista y creadora, la realidad, en toda su crudeza, siempre ha supuesto un elemento contra el que rebelarme o al que moldear hasta convertirlo en un mundo cercano, afín a mi imaginario, a mis deseos. Estoy tratando de seguir sujeta a eso. Estamos atravesando un momento histórico que marcará el curso de la historia de aquí en adelante. Quiero creer que ganará la bondad, la cordura y el empeño de construir en positivo pensando en los más vulnerables; pero hay momentos en los que pienso que, simplemente, es el inicio del fin del mundo (ja, ja, ja). Habrá que practicar el estoicismo, esa corriente filosófica fundada por Zenón de Citio trescientos años antes de Cristo.

3) Afronto el estado de alarma con aceptación. Pensé que podría leer más y ponerme al día con proyectos que tenía aparcados por falta de tiempo, pero no está siendo así. Las mañanas se las dedico a mi hijo y por las tardes atiendo todo lo relacionado con la línea de poesía que hemos puesto en marcha desde el Próstibulo Poético y que nos está dando muchas alegrías. Las noches es mi turno para sacar a pasear a Gina y, de manera natural, el paseo se ha transformado en un tiempo para meditar, para unirme al silencio. Es bonito.

Estoy leyendo una antología poética que editó Seix Barral con la obra de Jose Ángel Valente, y las memorias de Warhol. Intento tener una rutina de ejercicio, pero no lo consigo (nada nuevo en mí), y comparto mucho más tiempo con mi hijo y pareja.

4) Está claro que estamos todos en la misma nave, que es la única que tenemos y que lo que alguien haga en cualquier parte del mundo acaba afectando al conjunto de los navegantes; deberíamos tenerlo en cuenta a la hora de cambiar hábitos y, sobre todo, a la hora de depositar nuestro voto en las urnas. Tanto de manera global como de manera individual toca ser muy conscientes de que tenemos una responsabilidad con la salud del planeta y de cada entidad que lo habita. Por otro parte, si el barco definitivamente se estuviera hundiendo, me gusta pensar que sería parte de los que siguen tocando hasta el final, como la orquesta del Titanic.

XAVIER MONSALVATJE (DIBUJANTE, PINTOR Y CERAMISTA | VALÈNCIA)

1) De momento en mi casa, pero nunca se sabe… ¿La ley Corcuera sigue vigente? Creo que se cambió por la llamada ley mordaza, que suena más a la mafia de Chicago o a una novela de Chester Himes; en fin, que cambio de tema con prontitud y te prometo que no son secuelas del confinamiento. Me encuentro como muchos de mis amigos, hipocondríaco: como asmático, soy
del llamado grupo de riesgo y para colmo me resfrié (tos, congestión…, o igual estoy con el virus…). De eso hace dos semanas, entonces tomé la decisión de no escuchar a mi cuerpo como si fuera un vidente y mejor oír a los Alabama Shakes centrando mi atención en otras cosas… (hoy me encuentro bien).

Tengo que reconocer que mi situación es privilegiada; vivo en un barrio donde en mi calle solo somos seis vecinos, prácticamente en pleno campo (aún así me mantengo bunkerizado).

2) Me resulta difícil desligar mi imaginación de imágenes que mi mente ha creado leyendo a autores como Orwell, Camus, Cormac McCarthy o Moebius, entre otros muchos. Es como tener la sensación de que la evolución desde el Medioevo hasta ahora, en muchos sentidos, ha sido mínima; se repiten muchos parámetros y conductas como durante lo ocurrido durante la peste negra del siglo XIV. En lo social, tener una visión clara sería ser muy atrevido; es imprevisible, la sociedad es gregaria –lo estamos viendo ahora–, pero tiene una memoria frágil. Mejor es no esperar nada o mantener un cierto optimismo en que la ciudadanía se dé cuenta del valor de tener una red pública de salud, educación, etc., potente.

Lo más dramático son todas las personas desplazadas por motivos climáticos y bélicos que viven una situación precaria, si no dramática, apátridas que ya eran vistos como apestados (imagina ahora). Ojalá esta pandemia cambie la mirada de la sociedad hacia la emigración.

En lo político y económico, evidentemente, la idea de “crecimiento o desarrollo sostenible” suena a ciencia ficción, y esta involución ya es visible en el campo de la política, tanto a nivel nacional como internacional, con la aparición de partidos políticos con perfiles que podríamos denominar autoritarios o dudosamente democráticos y con actitudes cada vez más parcelarias dentro de una globalización del miedo.

En la economía de mercado, que es en la que vivimos –definición con vaselina de la palabra capitalismo o neoliberalismo, o, mejor, anarconeoliberalismo–, sus responsables no van a descansar desde sus torres de Babel, no se por qué me viene a la memoria la frase del ilustre
preso de la cárcel de Soto del Real, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional: ”…es el mercado amigo”. Hay que pensar que hay un sector que está ganado mucho dinero con la COVID-19 (y no solo el de las mascarillas).

Con respecto a la cultura, si ya era muy complicado, después de esta cuarentena mundial no hay que ser matemático de la Universidad de Harvard para tener una visión de la regresión económica que, como siempre, recaerá en los mismos sectores y capas sociales; va a ser
complicado. Pienso en muchos colegas que como yo no tienen un sueldo fijo y ni siquiera pueden pagarse una cuota de autónomo en meses. En fin, vivimos siempre en peligro permanente.

3) Como te decía, me siento un privilegiado, ya que tengo el taller cruzando la calle, así que continúo con mis proyectos. En cuanto a lecturas, ahora estoy con Umberto Eco (‘Historia de la Tierra y lugares legendarios’) y con Richard Sennett (‘Construir y habitar, ética para la ciudad’), entreotras lecturas y mucha música. Quisiera recomendar ‘El banquero anarquista’, de Pessoa, y otro libro que viene bien en este tiempo de permanencia en el blocao: ‘Los ojos del bosque’, de Julien Gracq.

4) Esta noche, al mirar al cielo, comprobé que las estrellas brillaban con más intensidad y que las lentas y múltiples estrellas artificiales habían desaparecido. Muy interesantes las lecturas que habéis publicado con respecto a este toque de queda sanitario. Y como decía W. Whitman: “El futuro no es más incierto que el presente”.

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VII)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VII)
Domingo 5 de abril de 2020

Desde el pasado 24 de marzo permanezco atenta, diariamente, a la selección de sentencias y fragmentos que el periodista, escritor (y amigo) Javier Valenzuela viene publicando, en sus cuentas de Twitter (@cibermonfi) y Facebook, de la que debe ser considerada la más relevante novela para radiografiar el presente: ‘La peste’, de Albert Camus.

De entre todas ellas –tan lúcidas, predictivas y vigentes más de setenta años después–, recupero la siguiente: «La enfermedad, que aparentemente había forzado a los habitantes a una solidaridad de sitiados, rompía al mismo tiempo las asociaciones tradicionales, devolviendo a los individuos a su soledad. Esto era desconcertante».

Sin embargo, aquel desconcierto, consecuencia lógica del aislamiento de los ciudadanos frente a la pandemia, puede aliviarse ahora, por fortuna, con el oxígeno compartido de la tecnología, que nos permite permanecer conectados y nos proporciona una necesaria y templada cercanía, de la que servirnos para mantener los vínculos con nuestros allegados e, igual de importante, mantener intacta nuestra capacidad de reflexionar en comunidad.

Por ello, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) ¿De qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ALICIA MARTÍNEZ (ARTISTA, FOTÓGRAFA Y BIBLIOTECARIA DEL INSTITUTO CERVANTES DE TEL AVIV | TEL AVIV, ISRAEL)

1) Estoy en Tel Aviv, trabajo en el Instituto Cervantes. Hace diez días cerramos el centro y estamos trabajando desde casa. Me encuentro con mi pareja en un apartamento pequeño de un barrio al este de Tel Aviv, y con mi familia residiendo en España, Marruecos y Argentina.

2) Es difícil imaginar un escenario inmediato. La sensación es de irrealidad, de no saber qué va a suceder. Quiero pensar que volveremos a nuestras vidas cotidianas con lecciones aprendidas de esta situación. Creo que las consecuencias de la pandemia a medio y largo plazo serán, en lo social, un vacío generacional, un cambio de valores y mayor individualidad, a pesar de estar conectados. La cultura se va a ver afectada, pero también se va a reinventar en línea. Las consecuencias económicas y políticas van a ser graves, con una crisis como la que comenzó en 2008 y de la que tardaremos en recuperarnos, y no creo que los políticos vayan a hacerse responsables del desempleo y las dificultades económicas.

3) Llevo bien el confinamiento. Trabajo hasta la tarde, hablo con mi familia, leo cómics –recomiendo ‘On a sun beam’, de Tillie Walden-, novelas, veo películas y alguna serie (‘Glow’). Estoy retomando proyectos de foto que tenía abandonados. Y estoy haciendo un curso de ‘Puño’ en Doméstika, un curso de hebreo y yoga.

4) Admiro profundamente a los médicos y personal sanitario que están luchando contra la pandemia. Espero que esta situación termine pronto, que nos tomemos en serio las medidas para detener el contagio. Desde casa, tendremos que ocuparnos, pero también aprender a parar y estar en calma.

ANTONIO ORTUÑO (ARTISTA, COMISARIO DE ARTE, GESTOR CULTURAL Y DIRECTOR DE ‘UNDER THE SUBWAY VIDEO ART NIGHT’ | NUEVA YORK, EE.UU.)

1) Yo estoy solo en mi apartamento en Harlem, NYC, ¡¡¡sin salir de casa ya muchos días!!!

2) A nivel político es una ruina y lo que veremos después va a ser vergonzoso; a nivel social va ser todo más humano, y cultural y económicamente, que van de la mano, pues dependerá de los cuatro de siempre.

3) Mi confinamiento lo paso haciendo deporte, viendo ópera, cocinando y leyendo los Artforum que tenía pendientes. También viendo y seleccionando los vídeos que recibo de la convocatoria internacional de videoarte para el 10º aniversario de ‘Under the Subway Video Art Night’, una noche de videoarte internacional que organizo cada año.

4) Saldremos de esto much@s más fuertes, con puntos de vista politicamente más definidos, más fuertes a la hora de la crítica y, sobre todo, ¡¡¡con ganas de que se tiene que caminar en muchas cosas a nivel social!!

BERNABÉ LÓPEZ GARCÍA (PROFESOR JUBILADO DE HISTORIA DEL MUNDO ÁRABE CONTEMPORÁNEO EN LA UAM | TÚNEZ)

1) Me encuentro en Túnez, donde vivo, jubilado, por el trabajo de mi mujer en esta capital. Aquí se decretó el “toque de queda” el miércoles 18 de marzo y desde entonces, prácticamente, vivimos encerrados en casa con solo un par de salidas para renovar la nevera.

2) En este momento mi escenario inmediato es seguir con atención y preocupación, pero sin obsesión, la evolución de la enfermedad en España, en este país en el que vivo y en el mundo. Esperando atentamente que un día remita la enfermedad. Aunque mi principal preocupación es imaginar qué mundo nos va a quedar después, en la esperanza de que seamos capaces de cambiar nuestra mirada localista por una visión más internacionalista, más solidaria, se sepan reorientar las prioridades en lo económico y en lo político, pensando en la humanidad como un conjunto interrelacionado, se consigan reajustar las desigualdades sociales en todos los países que un capitalismo desenfrenado había agigantado, y aprendamos que solo la cultura, la ciencia y la educación serán los instrumentos para lograr una convivencia a medida humana.

3) Por suerte, el confinamiento me pilló con mi estantería llena de libros que espero me duren hasta que el temporal amaine. Desde mi llegada a Túnez he ido comprando libros de memorias de personajes clave de la historia de este país, como Hédi Baccouche (‘En toute franchise’), burguibista crítico e independiente cuya visión de los acontecimientos de los últimos tres cuartos de siglo me ha ayudado mucho a corregir clichés y simplificaciones que tenía sobre la historia contemporánea tunecina. Estoy leyendo del presidente fallecido en julio, Béji Caid Essebsi, su libro ‘Bourguiba, le bon grain et l’ivraie’, una autobiografía en paralelo a la del fundador del Túnez moderno, un libro escrito antes de la revolución de 2011 en la que le tocaría desempeñar un papel importante. Y tengo en cartera otras memorias que espero leer con avidez, la de Ahmed Mestiri (‘Témoignage pour l’Histoire’), un disidente liberal del burguibismo, o la de Mohamed Mzali (‘Un Premier ministre de Bourguiba témoigne’), quien no fue capaz de lograr liberalizar el burguibismo. Prefiero que mi cartera de lecturas sea amplia para que dé oportunidad a que termine antes la pandemia, y que deba dejar para después la biografía de ‘Ali Jrad, communiste tunisien… entre mémoire et histoire’, escrito por su hija Neila Jrad.

Lo que sí me ha dado ya tiempo es a leer, casi de corrido, los dos volúmenes del libro ‘Les califes maudits’ (que pronto saldrá en español), de Heda Ouardi, que la propia autora nos regaló a Cecilia y a mí en esta casa del confinamiento el 20 de febrero, cuando no imaginábamos ni de lejos que un mes después habríamos de encontrarnos en una situación semejante. El primer volumen, titulado ‘La déchirure’, está escrito como un verdadero drama shakespeariano, dividido en actos y escenas, con descripción de los personajes al comienzo de la obra, con dramatismo e intriga, pero extrayendo de las fuentes originales toda la información sobre las luchas de camarillas por el poder a la muerte de Mahoma, sin que el rigor haga perder fuerza alguna a la tensión dramática y a las descripciones brillantes de las diferentes situaciones. El segundo volumen, ‘À l’ombre des sabres’, es más narrativo, y cubre los dos años del primer califa, Abu Bakr, en el que la autora desvela cómo el yihad emprendido encubría una verdadera “caza del botín” y las luchas por los odios tribales se recubrían de religión. El libro, continuación de otro anterior de la autora sobre los últimos días de Mahoma, confronta la fuentes sunníes y chiíes para trazar un relato unificado que no ha resultado del gusto de quienes son incapaces de reconocer que el islam, como las demás religiones, pertenece a la historia y fue construido y reinventado por seres de carne y hueso. En Marruecos estos libros están prohibidos.

4) No hay conclusión. Por ahora. Las conclusiones deberemos extraerlas entre todos al final del túnel, hasta donde nos llegue la lectura.

CARLOS GARCÍA-ALIX (ESCRITOR, EDITOR, PINTOR Y CINEASTA | MADRID)

1) Me encuentro en Madrid, en mi casa-taller del barrio de Tetuán. Un amplio y cómodo espacio que me hace soportar mejor este aislamiento obligado. Y me encuentro solo.

2) El escenario inmediato se presenta sombrío en todos los campos. De alguna manera nos vemos obligados a vivir una cierta posguerra, pues esto que padecemos ahora es en definitiva una “guerra biológica” que castiga a todos sin distinguir clases sociales. Aunque, y esto es importante, los más débiles económicamente, los más apartados de los privilegios sociales, la padecen con mayor crueldad y sufren más gravemente las consecuencias.

En lo cultural, no tengo una idea clara de cómo va a afectar esta situación. Diría que tampoco se muy bien qué es “lo cultural”, pero seguro que habrá menos recursos públicos y privados, más dificultades para vivir y trabajar en todos los campos de la cultura. Esta, lógicamente pasará a ser más secundaria frente a necesidades más perentorias y más decisivas: sanidad, subsidios de desempleo, educación…

Creo que mucha de la cultura de las sociedades opulentas, lo que llamamos primer mundo, ha sido en exceso pedante y banal. Ojalá que esta crisis se lleve por delante tanta tontería como hemos padecido sin inmutarnos.

En lo político, solo puedo esperar que los españoles aprendan de una vez el valor de lo público, lo que es de todos y para todos y todas las políticas neoliberales, los recortes y privatizaciones encuentren la respuesta que merecen, pues además de injustas ahora comprobamos que son también criminales. Espero, por tanto, que el Gobierno PSOE-Unidas Podemos se afiance y acometa desde una perspectiva de defensa de la mayoría social la reconstrucción de una España que va a quedar muy desarbolada.

3) Lo afronto con serenidad y paciencia, qué remedio. Sigo las instrucciones que nos dan nuestros expertosen sanidad y procuro establecer a través del WhatsApp y el mail túneles de amor con la gente que quiero, mi familia, y mis amigos. Mi actividad principal es pintar, pintar sin remedio y sin tregua. Esto me permite habitar durante muchas horas un espacio mental libre de angustia y ansiedad. Un territorio y una actividad que ahora, más que nunca, me revela el sentido que tiene mi paso por este atribulado mundo.

Hago ejercicio diariamente. Antes corría casi todos los días, y esto es algo que echo mucho de menos, Así que troto durante muchos minutos alrededor de caballetes y lienzos, y hago una tabla de ejercicios básicos. Mis lecturas en estos días son muy diversas: Baroja casi siempre –ahora estoy con sus ‘Siluetas románticas’–, releo a Dickens y sus papeles de Pikwick, Simone Weill y su ensayo sobre la Ilíada, y ‘Escuela de Mandarines’, de Miguel Espinosa. Leo sin mucho orden ni concierto, pero leo todos los días en la cama antes de dormir.

4) Espero que de una vez escarmentemos y comprendamos que somos muy frágiles y vulnerables; que nos necesitamos, que juntos somos más fuertes y sabemos más, que no podemos escatimar recursos en el conocimiento científico que nos garantiza una sanidad eficiente para todos. Y espero, también, que valores como la fraternidad, el respeto al semejante y la solidaridad con los más desdichados no sean ninguneados y olvidados.

Pero, la verdad, soy poco optimista. Olvidamos tan deprisa.

CATHERINE LIEMAN (GALERISTA, PROPIETARIA DE GAZZAMBO GALLERY | MADRID)

1) Estoy en Madrid en mi casa, confinada como todo el mundo, pero con la gran suerte de vivir enfrente del Retiro. Desde mi terraza tengo una vista privilegiada, reconozco que mi “jardín adoptivo” me da mucho ánimo.

2) Sinceramente, no sé si ahora mismo me apetece pensar en un escenario inmediato. Cada cosa a su tiempo. Estoy pendiente de la evolución del coronavirus y, seguramente, más adelante estaré lista para contestar a esa pregunta. Lo único que puedo aportar en este momento como galerista es que nuestro sector es muy vulnerable y que vamos a resultar perjudicados. Espero que en un momento de tal necesidad nos ayuden las Administraciones públicas.

3) Llevo el confinamiento con mucho ánimo porque he decidido que era lo único que puedo hacer para sobrevivir a este episodio tan dramático y tan repentino. Lo más importante para mí es estar en contacto permanente con mi familia y mis amigos dispersos por el mundo. Siendo bastante disciplinada, me he hecho un plan de rutina, por cierto, nada original y seguramente tampoco tan diferente de los demás: gimnasia, control de limpieza de mi casa, series, películas de todo tipo, y leo muchísimo, mi afición favorita. Mi reencuentro con autores como Proust, Victor Hugo, Flaubert, o Sartre, han provocado en mí un sentimiento de nostalgia, un recuerdo de mis años de estudiante en Toulouse. Sin embargo, lo combino con la última novela de Liane Moriarty, ‘Neuf Parfaits Etrangers’. Y, por supuesto, no me olvido de mi galería ni de mi pasión por el arte contemporáneo africano. Dedico un par de horas al día investigando e intercambiando ideas con Andrea, mi assistant. Tenemos nuevos proyectos y nos estimula compartir nuestro entusiasmo para retomar las actividades en Gazzambo apenas sea posible.

4) Pienso que cuando salgamos de este momento inaudito tendremos que reflexionar y reflexionar… sobre el modelo de vida que hemos llevado hasta ahora. Somos testigos del castigo que esto supone para la humanidad, pero también somos testigos de una gran lección de vida. Ahora todos juntos nos tenemos que dejar llevar por una ola transformadora que afectará de una forma definitiva a la economía, la sociedad, la política y a las estrategias sanitarias para enfrentar en el futuro a otras posibles pandemias.

¡Tenemos que ser positivos! Os mando un beso a todos.

CECILIA FERNÁNDEZ SUZOR (DIRECTORA DEL INSTITUTO CERVANTES DE TÚNEZ | TÚNEZ)

1) En Túnez, donde resido desde septiembre pasado. Pero sin moverme de casa.

2) Cuando menos, confuso: el bombardeo de noticias, comentarios, información de todo pelaje, no ayuda mucho a poder tener una idea más o menos clara o serena. Creo que no hay que irse al medio o largo plazo, lo vemos ya en el corto: ERTEs, cierres, parón en todas las actividades…

Lo que sí espero es que no ocurra lo mismo que cuando la crisis de 2008, porque el origen de esta en la que entramos es de un orden muy distinto y –con un poco de suerte– nuestros políticos se pondrán unas pilas distintas a las de la austeridad, contención y demás patrañas que llevaron a la miseria negra a tantos. Espero que haya una movilización suficiente de los ciudadanos para que se dé marcha atrás a tantas políticas neoliberales y que se reinstauren unos servicios públicos dignos, en salud, educación, bienestar social.

3) ¡Hasta ahora con buen humor! Trabajo a distancia, empleo lejía por primera vez en mi vida cuando se trata de la limpieza de casa, cocino, procuro echarle imaginación al reciclaje de restos (me doy cuenta de lo despilfarradores que hemos sido), tele, pelis, lecturas, mucha charla /video con mis hijos, ¡y hasta con mi nieta de 6 meses que le sonríe a la cámara! E ir haciendo sitio en la memoria del móvil, que está abarrotada de tanto intercambio de memes, videos, enlaces, fotos, etc. Aunque hay algunos tan geniales que merecen conservarse para la posteridad.

4) Tenemos la obligación de obligar a los que mandan a cambiar de políticas.

DANAE NAVARRO (BLOGUERA Y REDACTORA DE CONTENIDOS | SANTANDER)

1) Estoy en Santander, trabajando desde casa, como el resto de mis compañeros de trabajo, e intentando mantenerme positiva porque, ya que estamos jodidos, mejor no caer en el pesimismo.

2) Sinceramente, intento no pensar mucho en ello. Aún no sabemos cuánto va a durar esto realmente y se avecinan meses muy duros. Sin embargo, no puedo evitar preguntarme si cuando todo esto acabe nos seguiremos preocupando por los más vulnerables, como estamos haciendo ahora, si todos aquellos que consideraban trabajadores de segunda clase  al personal de los supermercados o a los barrenderos/as se darán cuenta de lo equivocados que estaban; o si los políticos habrán aprendido algo y actuarán como adultos, en vez de enfrascarse en discusiones de patio de colegio y en el «y tú más».

Espero y deseo que aprendamos algo de todo esto, tanto como individuos como sociedad. Cuando el aislamiento finalice, vamos a comprobar si realmente ese cambio de mentalidad que decimos haber experimentado, si todos esos deseos e intenciones que tanto prodigamos en nuestras redes sociales, no se quedan en palabras vacías provocadas por el confinamiento forzado. No me gustaría ver cómo el destino de todas ellas es el mismo que el de los propósitos de Año Nuevo. 

3) Intento no ver/leer noticias relacionadas con la crisis sanitaria, solo lo justo para mantenerme informada. Mantengo mi rutina habitual de trabajo y el tiempo restante lo dedico a hacer ejercicio, escribir textos para mi blog (Sintintaenelboli) y para mí misma, hacer collages, ver películas y leer. Ahora mismo tengo la nariz metida en ‘El espejo en el espejo’, de Michael Ende (no hay que escatimar en imaginación). 

4) Esta crisis sanitaria nos ha obligado a frenar en seco y nos ha ofrecido la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos, con todo lo que ello conlleva. Ahora tenemos todo ese tiempo de cuya ausencia siempre nos hemos quejado y no tengo ninguna intención de desaprovecharlo.

EMILIE LAPEYRE (ILUSTRADORA | PIRINEOS FRANCESES)

1) Estoy en los Pirineos franceses, con mi familia y mi madre. Nos fuimos de València pocos días antes del confinamiento, diciéndonos que estaríamos mejor en el campo que en un pequeño apartamento en la ciudad, con nuestros dos hijos pequeños. Sigo trabajando como antes, ¡en frente de mi ordenador! El teletrabajo siempre ha sido mi forma de trabajar.

2) Me parece cada vez mas opaco e incierto. Nadie sabe cuándo terminara el confinamiento. Me temo que el virus no habrá desaparecido por completo después del aislamiento, y que nos veremos obligados durante muchos meses a seguir siendo muy cuidadosos, sobre todo con todos los ancianos y vulnerables. Encontrar una nueva manera de vivir, con el virus. Cuando tengamos derecho a salir de nuevo querremos socializar, redescubrir nuestra humanidad no virtual, pero no sé si realmente podremos.

Económicamente, va a ser muy difícil, pero quizás reconsideremos nuestra economía globalizada por una economía mas local, a menor escala, más humana. Creo que esta puede ser la última oportunidad para cambiar las cosas y, tal vez, salvar a la especie humana (pero pienso eso hoy porque hace buen tiempo y entra luz por la ventana).

3) Al principio era bastante optimista y positiva, pero, a medida que pasan los días, el confinamiento comienza a ser pesado. Tengo menos ganas de trabajar, como si poco a poco las cosas se van anestesiando. Sé que es una suerte poder seguir trabajando en estas circunstancias tan especiales, en las cuales mucha gente tiene miedo de perder su trabajo; pero el mundo va bajando su ritmo frenético, y me gustaría alinearme con él. Seguir trabajando con niños pequeños en casa, también es complicado. 

No obstante, tengo un confinamiento muy privilegiado. Estar en el campo, en la casa de mi infancia, con los Pirineos en frente de mi ventana cada día, es un lugar de aislamiento excepcional. Poder conectarse con la naturaleza es un inmenso privilegio en estas circunstancias. Nos da energía para seguir. Pienso mucho en las familias con niños que están en la ciudad, en un apartamento pequeño, sin la posibilidad de salir.

Cuando no estoy trabajando, voy caminando cerca de la casa con mi familia o hacemos juegos de mesa. Hicimos jabones con los niños y traje algo para hacer serigrafía textil con ellos. Espero, también, tener un poco de tiempo para pintar con gouache, no por trabajo, sino para mi propio placer. Por la noche trato de leer. Estoy leyendo ‘La tâche’, de Philip Roth, estos días.

4) Una vez que se elimine el riesgo en los paises ricos, tendremos que ayudar a los paises más pobres a superar el virus. Esto será una obligación porque, de lo contrario, el virus se propagará de nuevo. A menudo olvidamos que toda la humanidad esta en el mismo bote. Tendremos que estar unidos si queremos seguir adelante.

¡Ánimo a tod@s !

FEDE POUSO (ARTISTA, DISEÑADOR DE ARTE Y ESTILISTA DE MODA | MADRID) Y SANTI SENSO (ACTOR, DIRECTOR Y DRAMATURGO | MADRID)

1) Nos encontramos viviendo en nuestro piso en una corrala de Lavapiés, en Madrid. Nuestra situación en estos momentos es de una cuarentena de creación de obras de teatro y de obras plásticas. Esto es lo que hacemos a diario en nuestra casa, ya que la utilizamos normalmente como taller y espacio de creación.

2) Es imposible saber nuestro futuro, ya que es incierto. Nuestro futuro político, social y económico dependen exclusivamente de lo que estemos dispuestos a cambiar y evolucionar como sociedad en conjunto.

El futuro cultural por supuesto que está en riesgo (como siempre lo estuvo), ya que esta en manos del comportamiento del público. Los artistas, junto a los espectadores, necesitamos mantener vivo el ejercicio de la cultura en todas sus disciplinas –esa es nuestra misión–. Los políticos son los que deben dejar de tomar el arte como un pasatiempo y ser conscientes de la importancia que tiene para el desarrollo de una sociedad.

3) El confinamiento pensamos que es de toma de conciencia y no de elección voluntaria ni forzosa. No es de aislamiento, sino de “alimentarNOS”.

Solo hay una única lectura y es la de “Esta es nuestra realidad y está superando a nuestra propia realidad”, y como es nuestra y nos pertenece debemos hacernos responsables de ella.

4) Para sobrellevar la situación consideramos que la palabra “agradecimiento” tiene que estar presente en nuestros pensamientos. Es un tiempo perfecto para agradecer por nuestra vida, la vida que creamos, es importante tomarnos este momento para cambiar todo lo que no nos servía, lo que nos hacia daño.

El pasado ya no existe, el futuro menos, todo lo que nos queda es mirar por el “hoy”, preguntarnos todos los días si somos seres plenos, si estamos en el camino que nos acerca a la felicidad, para comenzar a crear ese futuro que tanto añoramos.

IGNACIO EVANGELISTA (FOTÓGRAFO | MADRID)

1) Estamos en casa, en Madrid. Todos bien. Lo que es el confinamiento en sí, sin problemas; yo soy muy casero y mientras haya comida, bebida, Internet y libros, no me parece un gran castigo. Mi casa es mi castillo. Aunque lo de salir de vez en cuando al supermercado…, ¡es todo un planazo!

2) Lo peor, por supuesto, la gente a la que le ha tocado la enfermedad y sus seres queridos. Luego está la gente de la sanidad: médicos, enefermeras/os, etc. También los que trabajan en supermercados, agencias de transporte, camioneros, fuerzas públicas, y todos los que siguen trabajando para que los demás estemos lo mejor posible.

Creo que las consecuencias dependerán mucho de la duración del confinamiento. Los más perjudicados, aparte de los que ya he mencionado, supongo que serán los autónomos y, en general, toda la gente que no tiene derecho a ningún tipo de paro, subsidios, etc. En este sentido, parece que se está pensando seriamente en algún tipo de renta básica para los más perjudicados. Esto creo que sería una solución; para estas cosas pagamos impuestos y ahora el Estado tiene que responsabilizarse.

En cuanto a la cultura, voy a ser políticamente muy incorrecto: la realidad es que frente a comer, tener salud y tener un techo en condiciones, pues pasa a un segundo lugar. Esto es así por mucho que nos empeñemos en decir que la cultura y el arte son un bien de primera necesidad. Dicho lo cual, una vez cubiertas esas primerísimas necesidades, que habría que dar por supuestas en un país europeo, la cultura es fundamental para crecer en lo personal y como sociedad. No sé qué va a pasar aquí, porque España no tiene ni un Estado tan potente y tan involucrado con la cultura como, por ejemplo, Alemania, ni una cultura de la filantropía y las donaciones como pasa en Estados Unidos. Así que me temo que vengan tiempos muy muy difíciles para el sector, especialmente para los artistas: los más vulnerables. De nuevo, creo que todo depende de la duración, por eso tenemos que hacer un esfuerzo y salir lo menos posible para detener el contagio.

Quiero pensar que todo esto va a ser un punto de inflexión que nos va a hacer recapacitar a todos, incluyendo a los políticos, sobre nuestra escala de valores y que no todo puede estar únicamente supeditado a los beneficios económicos. Aunque en el fondo de mi escéptico corazón, me temo que en cuanto pase todo esto se olvidarán rápidamente las buenas intenciones. Ojalá me equivoque.

Este confinamiento obligatorio debería, también, servir para, como dicen los anglosajones, “pararse y oler las rosas”. Internet está ahora mismo lleno de consejos para “mantenerse ocupado mientras dure el confinamiento”. Pues yo abogo por bajar un poco el ritmo y aprovechar el confinamiento obligatorio para, sin sentirse culpable, disfrutar de las pequeñas cosas para las que nunca tenemos tiempo, por ejemplo: pensar, o mirar el techo desde el sofá, o el cielo si tienes ventana. Aunque sea solo un rato.

3) Excepto por la incertidumbre económica, creo que en general estamos muy mal acostumbrados. Salvo el grupo de gente al que hacía mención (los directamente afectados), creo que este confinamiento es algo totalmente llevadero. Pensemos que en otras partes hay guerras, terremotos, refugiados que malviven en campamentos, etc. ¿Qué es estar en tu casa, calentito y tomándote una cerveza, viendo una película o leyendo un libro, comparado con sufrir un bombardeo o no tener dónde pasar la noche? Afortunadamente no lo sé, porque soy un privilegiado como la mayoría de los que estáis leyendo esto. No lo digo a modo de tirón de orejas, sino para relativizar y que nos ayude a aguantar esta situación, que claro que es un poco incómoda, faltaría más… El otro día en el supermercado, uno de los primeros días de mascarillas y confinamiento, una señora iba diciendo: “¡Esto es peor que la Guerra Civil!”. Me quedé sin palabras ante tamaña obscenidad.

En cuanto a lecturas, suelo combinar ficción y algo relacionado con arte, fotografía o los temas en los que esté trabajando. Ahora mismo estoy terminando ‘Luz de vísperas’, de Mauricio Wiesenthal, un escritor de Barcelona que no conocía y que ha sido todo un hallazgo. Un descubrimiento más de los que suelo encontrar en las gangas de la librería París-Valencia, una de mis visitas obligadas cuando voy a València. Lo estoy alternando con una biografía de Richard Avedon, ‘Something personal’, que es interesante porque la autora (Norma Stevens) fue la directora de su estudio y su agente durante 30 años, así que tiene información sabrosa de primera mano.

4) Todos esperamos que dure poco el confinamiento: la gente no sabe qué hacer con tanto tiempo en sus manos (como dice la canción). Los proyectos están parados: en mi caso, tenía un viaje cerrado para el primero de mayo, continuando un proyecto fotográfico en el que estoy metido, pero me temo que vayan a cancelar el vuelo. También un proyecto de libro con Chris Burkham, un escritor inglés, con relatos suyos y fotos mías que, tras un largo camino, finalmente le interesó a una editorial británica (Beam Editions), y que se iba a editar en septiembre, y, aunque nos acaban de confirmar que siguen trabajando en el diseño para tenerlo a punto cuando todo pase, no me atrevo a aventurar una fecha.

En fin, que mucha paciencia, que saldremos de esta seguro –ojalá que de la mejor manera posible el mayor número de personas–. Y, por favor…, ¡quedaos en casa!

NESRIN KARAVAR (PROFESORA DE LITERATURA TURCA EN EL DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA CLÁSICA, ROMÁNICA Y SEMÍTICA DE LA UNIVERSITAT DE BARCELONA | BARCELONA)

1) En mi casa en Barcelona, en compañía de mi compañera de piso María Ángeles, colaborando en preparar una exposición virtual literaria –’De Estambul a Barcelona: Estambul en Miguel de Cervantes. La ciudad como espacio literario’– desde casa, sin problema.

Aunque echo de menos dar vueltas en los pasillos o en un patio debajo de los naranjos y, como una parte de mi trabajo, “el poder de lo no-verbal”: mirar/observar caras y gestos de la gente en la facultad. Ahora estoy observando las plantas de mi terraza desde la ventana y recordando mi niñez, cuando mi padre nos enseñaba con paciencia a acariciar y hablar con las plantas, y cómo nos aseguraba que cuando les dabamos cariño, como a las seres humanos, nos mostraban su afecto.

El aislamiento me esta impidiendo observar las caras, el lenguaje corporal de las personas y preguntarme si realmente, como nos enseñaba mi padre en una finca a una hora de Estambul, las plantas hacen gestos. Al final, quizás la delicadeza, la sensibilidad de las plantas, me hacen recordar la vejez y las residencias de ancianos. En seguida veo en la cara de una flor del limonero la cara de una anciana, y sus hojas blancas me recuerdan la caricia del pelo de una abuela temblando por la soledad, ahora mismo, en muchas residencias.

2) El escenario inmediato es el que llevamos. No me parece ni teológico, ni psicológico, sino pura ficción, como dice del filósofo Rumi, del siglo XIII –quien murió, en 1273, en la ciudad turca de Konya–: “La tierra tiene hambre y por eso tiembla. Dentro de poco comerá un buen pedazo de carne y el terremoto habrá acabado”. No solo los cuerpos, sino el cuerpo entero está en su interior. Este “dentro” es a la vez digestivo y erótico, pero es sagrado. Una anatomía que regula el placer y lo divino. Aunque parezca extraño, hay un relato culinario de Rumi, en el que, según él mismo, no es fruto del pensamiento, sino que es producto del ser, como veremos en la conversación entre un garbanzo y un cocinero, de forma que el garbanzo aceptará y pedirá ser hervido.:

“¡Mira! ¡Y observa cómo suben a la superficie los garbanzos que hierven en la olla cuando son vencidos! Se les ve agitarse sin cesar en la olla y se dicen: ¿Por qué nos han comprado? ¿Para torturarnos haciéndonos hervir así? Y el cocinero, removiendo la olla con su cucharón, les responde: ¡Mi objetivo es coceros! Estáis crudos y tenéis que estar cocidos por el fuego de la separación para que toméis sabor. Solo así podréis mezclaros con el alma. Esta cocción no tiene la finalidad de torturaros. Mientras estabais en el huerto, absorbisteis agua y os volvisteis verdes. ¡Esta bebida que habéis recibido y vuestra floración, todo eso estaba destinado al fuego! Los garbanzos replican: Si es así, ¡oh, maestro!, ¡ayúdanos para que estemos bien hervidos! En este hervor en el que estamos, tú eres nuestro arquitecto”.

¿Las consecuencias a medio y largo plazo? Espero que no sea “todo lo que tengo es mi taza vacía/cocíname, cocíname; todavía no estoy maduro, estoy crudo”, sino que sea “estaba crudo, fui cocinado y me quemé”. Si salimos con tazas llenas y quemados el resultado sera una cultura más madura y más profunda.

3) Mi confinamiento es trabajar sobre una exposición literaria virtual sobre Estambul, corregir mi última traducción que hice para un proyecto literario académico de un libro de la poesía mística otomana de una princesa del siglo XIX. Respecto a mis lecturas, estoy con unos libros a la vez: de Juan Marsé, ‘Últimas tardes con Teresa’, ‘Orientalismo e ideología colonial en el arabismo español’, del profesor Bernabé López García, y ‘A Turkish Woman’s European Impressions’, escrito en 1913 por la primera viajera turco-otomana. Y unos poetas místicos comparados entre dos culturas diferentes, en mi caso turco-otomana y española para ver las distintas etapas del viaje espiritual de ascenso interior.

4) Espero que podemos hacer un viaje interior y descubrir el mundo invisible no solo con un virus invisible, sino también a través de las letras, el cálamo y a través de la pintura de algunos pintores para escuchar con los oídos interiores sus voces interiores que no les dejaban estar en paz. Y espero que los que pertenecemos al mundo de la cultura, después de todo, queramos compartir los goces de esos descubrimientos como dicen los sufis otomanos: “Otra vez mi corazón ha caído de belleza en belleza”.

NÉSTOR NAVARRO (GUIONISTA Y REALIZADOR DE CORTOMETRAJES | SANTANDER)

1) En casa, claro está. Aunque el frenazo en mi vida ha sido importante, creo que he sabido hacerme a este nuevo estilo de vida más hogareño para mí. Saliendo lo imprescindible y tachando con un lápiz rojo los días que han pasado, y los días que aún quedan por delante.

2) Lo que está pasando en estos momentos en todo el planeta está siendo nuevo para cada uno de nosotros. El escenario que nos espera una vez podamos salir de nuestras casas será complicado. El volver a coger nuestro ritmo de vida anterior nos costará más o menos, pero lo acabaremos recuperando. Es como el motor de un coche que se detiene en medio de la carretera y tienes que volver a arrancarlo, pero no sales “quemando rueda” inmediatamente, esperas a que el motor llegue a esas revoluciones óptimas que te indica el fabricante, para salir poco a poco a la carretera y continuar con tu camino. Adquiriendo de nuevo confianza en el vehículo.

Todos los aspectos de la sociedad se verán afectados. De eso no creo que exista duda alguna. Pero antes o después las aguas vuelven a su cauce, y estos días en casa serán una experiencia que contar a la generación venidera. Serán nuevas “batallitas” que sustituirán a las de nuestros abuelos en otros tiempos.

No me gusta aventurar qué cosas van a pasar y qué cosas no. Las consecuencias las veremos poco a poco, y tendremos tiempo de estar a favor o en contra de las decisiones que se tomen. Pero las consecuencias que me preocupan –las de verdad– son a nivel humano: ¿cómo nos empezaremos a tratar cuando nos veamos por la calle? ¿Seguiremos siendo tan efusivos a la hora de darnos la mano o un simple abrazo con un amigo? ¿Seguiremos cruzando la acera cuando veamos a alguien que viene de frente nuestro?

3) Con la mayor paciencia posible. Groucho Marx dijo en ‘Una Noche En Casablanca’: “Solo los tontos se aburren”, y es una frase que tengo apuntada a fuego en mi agenda. Así que, cuando empiezo a notar el gusanillo del aburrimiento entrando en mi habitación, me levantó rápidamente y empiezo a leer, a escribir o incluso a hacer un poco de ejercicio, o a asomar la cabeza por la ventana y mirar como la cola del supermercado avanza lentamente.

He terminado el cortometraje que tenía entre manos (terminándolo dos meses antes de lo planeado), he empezado un proyecto que había dejado aparcado y, ahora que tengo tiempo, trabajo en él. Y leo, y veo películas, y leo, y hago fotos y leo, leo, leo…

4) El respeto y el sentido común es ahora cuando deben hacer acto de presencia.

PATRICIA ALLENDE (ARTISTA VISUAL | MADRID)

1) En mi casa, en mi refugio, en mi mundo, rodeada de mis libros, fotos y recuerdos. Todos los días me despierto con el sonido de los pájaros, con la naturaleza tan necesaria ahora y que echo tanto de menos… la falta de libertad.

Físicamente me encuentro muy bien, pero mentalmente muy tocada; me cuesta mucho asimilar esta película de terror que nunca imagine que podríamos vivir.

2) Va a ser un escenario muy diferente al que estábamos acostumbrados: habrá grandes cambios a los que tendremos que adaptarnos y que nos llevarán a nuevos modos de vivir. Las consecuencias creo que van a ser duras y costará tiempo, para poder recuperarnos. Solo nosotros lo tendremos que conseguir y hacer lo posible para que todo cambie –en lo social, cultural, económico y político–, no volviendo a cometer los mismos errores.

3) Poniéndome unas metas diarias y, sobre todo, tener un pensamiento positivo. La primera semana era incapaz de poder pasar la página de un libro, me dispersaba enseguida…, no paraba de preguntarme el porqué de todo lo que estaba pasando; poco a poco lo voy asimilando y he podido retomar mis lecturas.

Todos los días me marco una rutina, hago ejercicio, bailo (que te deja nueva) y practico idiomas (para la mente viene muy bien). También he vuelto a trabajar, poco a poco, en mis proyectos que dejé aparcados.

4) Creo que ninguno de nosotros esperaba esto, nos ha cogido a todos por sorpresa… De repente cambió el mundo. Ojalá todo esto que estamos viviendo nos haga ver lo equivocados que estábamos, que no somos ni únicos ni inmortales, ¡y que consigamos entre todos un mundo mejor!

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VI)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (VI)
Sábado 28 de marzo de 2020

«People say we got it made/ don’t they know we’re so afraid/ Isolation
We’re afraid to be alone/ everybody got to have a home/ Isolation
We’re afraid of everyone/ afraid of the sun/ Isolation»
(‘Isolation’, de John Lennon)

A finales de 1970, John Lennon irrumpía en solitario en la escena musical de la mano del álbum ‘John Lennon/Plasctic Ono Band’, cuya pista de cierre de las primeras cinco canciones lleva por título ‘Isolation’ (‘Aislamiento’), una sencilla y lírica composición en la que el ex-Beatle nos habla del miedo a la soledad, al mundo que nos espera ahí fuera.

Y, aquí y ahora, nos invade una cierta nostalgia cuando revisitamos películas, nos aventuramos por viejas lecturas, recuperamos un vinilo rayado o nos dejamos seducir por otras manifestaciones artísticas que nos hablan de un mundo lejano y exterior, como si hiciera lustros que no hubiéramos salido. Acaso como una realidad distópica de cuando fuimos humanos.

Por ello, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera, cuarta y quinta entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, musicales, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ANA ELENA PENA (ARTISTA Y ESCRITORA | VALÈNCIA)

1) En mi casa, con mi pareja y mi hija de 22 meses. Intentando trabajar en unas piezas nuevas de joyería en resina y en las correcciones de un libro que iba a salir en mayo, pero que hemos tenido que postergar.

2) Intento ser positiva, pero las consecuencias del confinamiento nos van a pasar factura emocional a todos (a unos más que a otros). Ya sabes que hay casas que no son hogares, sino ollas a presión. Yo estoy acostumbrada a la soledad, a trabajar en casa, pero ahora es imposible concentrarse al cien por cien. Nos salva un poco a todos el sentido del humor, pero acecha el miedo. Y luego está la incertidumbre…

Las consecuencias económicas y laborales creo que son lo más grave, aunque pienso que nos recuperaremos rápidamente en este aspecto y que valoraremos de una forma más positiva el contacto social real. Por soñar que no quede. A mí, de momento, me espera un mes o dos, o los que sean, horribles, de 0 ingresos y todo gastos. ¿Qué va a pasar con la cuota de autónomos? La tienda donde vendo mis cosas ha cerrado y tengo que seguir pagando el alquiler. Se han detenido las ventas de la tienda online, amén de que las librerías han cerrado. Mucha gente está en situaciones similares e incluso peores, así que prefiero quejarme lo justo. Lo importante ahora es que pongamos todos de nuestra parte para que se frene cuanto antes la epidemia, y que no haya más contagiados ni muertos o que al menos sea controlable. Por encima del dinero está la salud.

3) Con una niña pequeña en casa es casi imposible hacer nada más que estar pendiente de ella. Carlos y yo hacemos turnos de una hora para que uno esté con ella y el otro pueda trabajar, limpiar la casa, comprar comida o lo que sea. Ahora mismo estoy leyendo a ratos ‘Peyton Place’ y viendo ‘Fleabag’ y ‘Tiger King’. También estoy montando piezas para la tienda online, con resina, lentejuelas, piedras, tirando del material que tengo de momento a mano. Tengo un pequeño calendario en la cocina en el que tacho los días con sensación de victoria, como si fuera una presidiaria. Los noticieros son deprimentes, intento ver la tele lo justo para informarme. Hago algún vídeo casero, llamo a amigos y familiares y cosas así.

4) Que cada uno extraiga su propia lección de esto, como persona individual y como terrícola de a pie, como ser social. Es fundamental tener una actitud positiva. Ahora te digo esto porque estoy arriba de la montaña rusa, pero a lo mejor mañana estoy llorando desesperada. Lloro con cualquier cosa que me produzca la más mínima nostalgia o me remita a cuando todo era normal. Por ejemplo, escuchando ‘True Blue’, de Madonna, o viendo fotos del año pasado. Alterno la alegría y la esperanza con la tristeza y la duda. La falta de luz y el mal tiempo no ayudan en absoluto a mantener una actitud positiva, al menos a mí. Me deprime, pero, sobre todo, me apena tener a la niña encerrada, sin parques ni tobogán. Con frecuencia señala la puerta y dice: «Calle, calle», pero no se da cuenta de lo que está pasando. Es feliz, y eso me da fuerzas y alegría cuando empiezo a flaquear. La verdad es que empiezo a estar hasta el coño.

CHARO FIERRO (EDITORA EN HUERGA & FIERRO EDITORES | MADRID)

1) Estoy en Madrid, que es donde está Huerga & Fierro; en casa. Nos pasamos de vez en cuando por la oficina que está en la misma calle, a un minuto.

2) El escenario es de incredulidad, expectación y miedo. Ahora, y es lo más importante, toca cuidarnos; por nosotros y por los demás. Las consecuencias a medio y largo plazo pintan desoladoras en lo económico. En lo social habrá un antes y un después en nuestra forma de priorizar nuestras conductas. Políticamente, habrá otra forma de mirar a esa casta para que, de una vez por todas, se conciencien de que no (enfático) es su escaño el que tienen que defender, sino dejarse la piel por la gente que hizo que lo consiguieran.

3) Tras la confusión y la novedad, nos hemos puesto las pilas; hemos organizado las tareas de casa y la ocupación de los espacios comunes (vivimos en casa 6 personas, más un gran perro: Poison).
Las lecturas pendientes de manuscritos, informes sobre estos, revisión de los stocks de libros en almacén, etc., forman parte de mis tareas mañaneras. Por la tarde me permito terminar las lecturas que se estaban amontonando en mi estantería y ver películas y series, películas y series…, con los chicos.

4) Que no nos venza el desaliento. Toca ponernos el traje de faena; l@s editor@s independientes sabemos mucho de este traje: vivimos en la resistencia más absoluta.

CHELE ESTEVE SENDRA (PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE DIBUJO DE BB.AA. DE LA UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALÈNCIA, CRÍTICA DE ARTE Y DISEÑADORA | VALÈNCIA)

1) En mi casa sola, encontrándome conmigo misma y descubriendo tanto los límites como la empatía entre las personas.

Mi pareja está al cuidado de su padre, de 92 años, y mi cuñado Pepe, con síndrome de Down –una persona con grandes capacidades y que ha entendido perfectamente que estamos en casa por un virus, que las Fallas las celebraremos en julio y que, de momento, no irá al centro ocupacional. Todo un ejemplo–.

2) Espero que esta situación nos sitúe en un plano de madurez personal, tanto económica como políticamente. Si así fuera todo fluiría, de lo contrario nos espera una difícil reconstrucción de lo que estamos perdiendo. Mucha incertidumbre.

Imagino, aunque no quisiera, a la mayoría de los partidos políticos sacando provecho para criticar lo que se hizo, lo que no, y cómo se debiera haber gestionado la crisis sanitaria. Este sería un momento perfecto para hacer tabula rasa y comenzar a dialogar y consensuar por el bien de los ciudadanos y no por el de los políticos o los bancos, por ejemplo.

3) Por suerte he establecido zonas donde realizar actividades: desayuno en la cocina, siempre escuchando la radio, trabajo en el estudio de mi casa, hago ejercicio en el salón, donde también como y ceno. Los días de (no)Fallas los he dedicado a trabajar a un ritmo relajado, a realizar mil tareas domésticas pendientes, a hablar con familia y amigos para que recordemos que estamos juntos en esto y demostrarles lo importantes que son para mí. Procuro que la semana sea ordenada, de trabajo, y que el fin de semana se note una diferencia. Por ejemplo, me preparo el aperitivo y escucho mis vinilos, que estaban olvidados en una caja. Hoy sonaba música de The Smiths.

Salgo de casa lo mínimo; eso sí, cada día me uno a las actividades de los balcones que creo hace que vivamos juntos una realidad terrible, pero compartida y comprendida por la vecindad. Ahora sí que estamos haciendo barrio. Triste que de una tragedia surjan estos sentimientos, pero bienvenidos sean si sirven para remover al ser humano y sacar lo mejor de todos.

Mi relación con la lectura es curiosa, leo artículos o temas por trabajo, por practicar idiomas o por placer. Por trabajo estoy con unos artículos para un congreso que debería tener lugar en la Sapienza Università di Roma, en junio. Con lo idiomas leo o veo series: ahora me tiene fascinada la serie ‘Bauhaus: a new era’, un gran homenaje a los 100 años del movimiento precursor de una pedagogía renovada y abierta que sentó precedentes en las enseñanzas artísticas y continúa vigente hasta nuestros días. Por placer estoy leyendo un libro titulado ‘Locos, ricos y asiáticos’, de Kevin Kwan, una historia divertida y fresca. Yo misma me defino como una mediterránea que le gusta bucear en el mar de la China, por mi estrecha relación con aquel país desde hace más de diez años. Voy variando y así se me hace más llevadero, aunque esto no es una novedad, lo hago siempre, soy infiel y ecléctica con las actividades y lecturas.

4) Me vienen a la cabeza muchas reflexiones: si vamos o no a vivir un cambio y se va a reescribir el significado de la globalización, de lo global y lo local, hacia un modelo más colaborativo en nuestro beneficio. Serían deseables unas fronteras que traspasen la solidaridad, no solo en una emergencia como el coronavirus, sino en las que teníamos olvidadas que no son pocas a nivel mundial. Recordemos que estamos solos cuando necesitamos cada vez mas a las otras personas.

Salta otra alarma hacia el modelo de vida que hemos llevado hasta ahora, donde consumo e individualismo son definitorios. No creo que seamos capaces de mirarnos al espejo como antes, y más después de esta situación. Tras esto deberíamos verificar nuestra fragilidad y vulnerabilidad, el absurdo del consumos masivo, pero, sobre todo, debiéramos poder oír la voz que callamos de una madre naturaleza finita y reconocer que con esta tregua la tierra a comenzado a sanar.

Me preocupa la alabanza al sistema sanitario español, no a los equipos de sanitarios que gozan de mi respeto y agradecimiento. Recordemos que los recortes han mermado este sector y la investigación, elementos prioritarios para alcanzar una plena sociedad de bienestar.

Y aquí mi llamada a todos los políticos liberales o nacionalistas, de izquierdas, centro o derecha, blancos, negro o amarillos: basta ya de trabajar para solucionar vuestras vidas y descended al mundo terrenal de los ciudadanos de a pie. Rebajad vuestros sueldos por decencia. Ahora vienen unos años de arrimar el hombro y vosotros sois los que deberías dar un paso adelante con este gesto. Fuera sueldos vitalicios de ministros, también las puertas giratorias y las jubilaciones no merecidas. En el plano económico nos enfrentamos a una recesión global que va a requerir de esfuerzos de todos, no lo olvidemos.

Estos meses se ha hablado de profecías: el físico y científico británico Stephen Hawking profetizó que el fin de la humanidad no comenzaría por una explosión nuclear, sino que apuntó a un virus como causante. En 2015, Bill Gates, magnate empresarial, informático y filántropo estadounidense, recordó en un discurso que el peligro mayor para la humanidad ya no es una guerra, sino una gran pandemia vírica, similar a la que estamos luchando hoy día.

Por favor, señores políticos, revisen los presupuestos en materias sanitaria y que se contemple un presupuesto mayor para la investigación científica.

Concluyo con una estrofa de la canción ‘Ma Solitude’, del cantautor Georges Moustaki, para recordad que nos podemos hacer los mejores amigos de la soledad que muchas veces puede llegar a deseada y necesaria:Non, je ne suis jamais seul / Avec ma solitude”.

CHEVI MARTÍNEZ (PROPIETARIO Y PROGRAMADOR DE JIMMY GLASS JAZZ | VALÈNCIA)

1) En casa, por supuesto, antes incluso del 14 de marzo. Intento no salir a la calle si no es imprescindible. No es un gran esfuerzo para mí; en casa estoy muy bien, no me aburro.

2) Esta situación afecta a todo el orden social, cultural, económico y político, entre otros. Es difícil predecir qué puede pasar. La sociedad, sobre todo la occidental, lleva muchos años sin grandes alteraciones de este tipo. Ha habido crisis económicas, terrorismo, etc., pero esta situación es diferente.

Actualmente, la mayoría de la gente no está acostumbrada a que le digan lo que tiene que hacer, a obligarse a ser responsable por el bien común, a pensar en lo prioritario.

La globalización es imparable. Está claro que los gobiernos tendrán que tomar decisiones para prevenir futuras situaciones de riesgo. Y no solo respecto a las enfermedades, sino a la degradación del planeta por parte del ser humano, un gravísimo problema que tiene la humanidad.

Creo que sufriremos con paciencia este momento, que cuando pueda ser volveremos a cierta normalidad y que tendremos que hacer un esfuerzo por recuperar nuestra actividad y nuestras circunstancias. Va a costar recuperarlo todo. Espero que la gente vuelva con ganas.

3) El confinamiento no altera gravemente mi régimen diurno porque estoy acostumbrado a trabajar durante todo el día en casa, programando conciertos, subiendo contenidos en la web, manteniendo contacto con músicos y agentes, diseñando carteles y todo lo relacionado con la visualización de la actividad del Jimmy Glass en los medios de comunicación. Mucho trabajo.

De hecho, ahora estoy más libre, ya que no hay actividad hasta no se sabe cuándo. Así que, como es fuerza mayor, tengo más momentos de relax para dedicarme a leer (estoy releyendo ‘Lincoln’, Gore Vidal), ver películas o series, cocinar tranquilamente y arreglar algunas cosas en casa. Comparto el espacio con Elena, mi mujer, por lo que no estoy solo, y todo entra dentro de la normalidad cotidiana.

Otra cosa es la noche. Acostumbrado a la intensa y emocionante actividad de los conciertos en Jimmy Glass, a la relación con amigos y músicos de todas las nacionalidades, me lo estoy tomando como unas vacaciones en lo social, que no está mal, aunque mantengo el contacto por otras vías. Supongo que según pase el tiempo empezaré a echarlo de menos en serio.

4) Confío en que esto no dure mucho, en que podamos recuperar la confianza en todo y no caigamos en el pesimismo. Hay que luchar, es ley de vida.

CRISTINA CHUMILLAS (GESTORA CULTURAL Y RESPONSABLE DEL DEPARTAMENTO ARTÍSTICO EN MY ARTIST LAB | VALÈNCIA)

1) Cuando llegó el aviso del Gobierno me encontraba en casa de mi pareja, aquí me quedé y aquí estoy. No imagino mejor compañero para vivir, lo que, a veces, parece una película.

2) Más que imaginar un futuro marcado por las consecuencias, deseo. Deseo que tengamos un futuro más solidario y que hayamos aprendido a que no somos intocables ni el centro del universo. Deseo que le devolvamos a la cultura aquello que nos ha cedido gratis durante este encierro en forma de consumo y así contribuyamos a la economía, cada cual dentro de sus posibilidades. Deseo que esto no se olvide y dentro de cuatro años lo tengamos presente en las urnas.

A nivel particular deseo seguir contribuyendo a que los proyectos de My Artist Lab sigan saliendo adelante y a que su departamento de arte crezca. También que aquellos planes de comisariado, gestión y expositivos en los que me encontraba participando, se desarrollen de una manera u otra, a su debido tiempo.

3) Tengo la suerte de tener buenas amigas libreras y visitarlas hace que siempre tenga libros y cómics pendientes de leer. Desde aquí, gracias, queridas, por tanto. Por otro lado, estar recluida en casa de mi pareja es como haberme encerrado en FNAC, así que no dejo de leer y ver películas.

4) ¡Quedaos en casa, por favor!

ENRIQUE BELENGUER (PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN PARA LA ÉTICA EN LA EMPRESA ÉTNOR Y SOCIO FUNDADOR DE INMERCO MARKETING | VALÈNCIA)

1) En mi domicilio de València. Formo parte de ÉTNOR, una fundación para la promoción y divulgación de la ética en la empresa, en la que nos encontramos, periódicamente, académicos y empresarios interesados en este apasionante tema. Hemos suspendido todos los actos presenciales, mantenemos el contacto con nuestros miembros de forma virtual, a través de la web.

2) Podemos apreciar cómo la incertidumbre se ha apoderado de la realidad, ya de por si compleja y ambigua, y como la volatilidad viene a incrementar la confusión, evidenciando la insolvencia o la ausencia de valores, no solo bursátiles, claro.

La epidemia en la que nos sentimos inmersos se ha presentado de repente, como un temporal que pone a prueba la solidez de los principios, de los cimientos de esta sociedad que, en mayor o menor medida, entre todos hemos venido construyendo, en lo social, en lo económico, en lo sostenible. Pero también vemos, escuchamos, sentimos, desde este involuntario confinamiento, cómo emerge la parte más noble del hombre: surge la solidaridad con fuerza, el reconocimiento del verdadero valor de las cosas, de lo esencial, vaya.

Y esto, si queremos, no permite esa perspectiva de posibilidad, de esperanza, en ese nuevo escenario en donde las cosas no volverán a ser igual. La denominada cuarta revolución industrial nos brinda la tecnología para que, si queremos, dar un salto hacia ese mundo de respeto a la naturaleza, de disminución de la pobreza, de mayor conciencia de comunidad y justicia social.

3) Estoy releyendo ‘Memorias de Adriano’, de Margueritte Yourcenar, y a continuación me esperan ‘La melancolía en tiempos de incertidumbre’, de Joke J. Hermsen, ‘Cuando la sociedad es el tirano’, de Javier Marías, ‘Historia de la Imaginación’, de Juan Arnau, ‘Historia oculta de la Música’, de Luis Antonio Muñoz…

En cuanto a las actividades que me propongo llevar a cabo: ejercicio físico, leer y escribir, charlar con amigos, meditación, radio, música, series de TV y pelis. Y, de vez en cuando, algo más.

EVA MONZÓN (PSICÓLOGA Y ESCRITORA | VALÈNCIA)

1) Estoy en València, en casa, algo soso, lo confieso. Sé de casos donde les pilló el estado de alarma en situaciones difíciles: en medio del mar, de viaje, lejos para regresar; con lo que, en todo caso, la incertidumbre se suma a un exilio forzoso. Pero a mí, no; yo en casa, imaginado cómo sería este confinamiento si no estuviera en ella. Un modo como otro cualquiera de pasar el tiempo.

2) El escenario inmediato es fácil de imaginar: es tal cual está siendo ahora, la gente, el mundo, se ha unido para actuar juntos –cosa sorprendente y única–, respondiendo de un modo coherente, solidario y responsable en la mayoría de los casos. El mundo entero. Eso es algo grande. No sé hasta cuándo nos portaremos así de bien, supongo que hasta que pase el peligro y un poco más, como cuando un corredor llega a la meta pero no puede parar hasta que sobrepasa unos metros más.

Las consecuencias a medio y largo plazo serán duras, de ajustes, de pagar las facturas de la falta de facturas ahora. Dependerá de cómo lo gestionen los que están al mando, de cómo lo aceptemos los que los pusimos al mando. Se puede imaginar todo: desde el caos, hasta su contrario. Lo que creo que sucederá es que las aguas, tras varias turbulencias, volverán a su cauce, lo que no sé es el tiempo que necesitarán para aclararse del barro. La gente olvidamos pronto. Pero lo que sí tenemos es lo que se está haciendo. Lo que estamos haciendo.

3) La efectividad de acatar el estado de alarma se debe, creo, en gran parte a las redes sociales, a esa globalización y cercanía que nos ofrecen. Desde ellas se convocan muchos eventos, se manipula incluso –hay ejemplos recientes claros–, pero, en este caso, ha ayudado a entender el panorama de una manera rápida y eficaz. Internet ayuda, no solo a eso, sino a no encontrarnos solos, ni perdidos, a poder hablarnos, vernos, trabajar, mover el mundo aunque sea a distancia. Eso es grande. Sin Internet y lo que supone el confinamiento sería atroz, la soledad terrible y el caos económico mucho mayor de lo que es.

El confinamiento puede ser estupendo, pero puede ser un infierno, depende de con quién te haya tocado quedarte atrapado. Eso puede desesperar a cualquiera, no solo es no ver a quien quieras, sino ver a quien no quieres todas las horas del día, todos los días. Ahí hay un problema, una crisis grave, no solo global, sino particular. 

Yo, por mi parte, no lo llevo mal porque es como suelo vivir. En casa, con libros, creando palabras, dando clases online, contestando mails, viendo cine, codeándome con el arte, que no me suele fallar.

4) Creo que ya he comentado más de lo que se me preguntaba en las demás preguntas, tampoco es cuestión de que, como hay tiempo, o eso se supone, lo tengáis que usar leyéndome. Pero creo que estamos viviendo tiempos extraordinarios, ese proverbio chino entre aviso y maldición: “Que no vivas tiempos extraordinarios”. Y creo que, por ahora, lo estamos  haciendo bien, casi todos. Y espero que lo que vayamos haciendo nos permita, al tiempo, mirar atrás, cuando se haya terminado lo que ahora ignoramos cómo acabará, y digamos y digan: “Lo hicimos bien, lo hicieron bien”. 

Esta es la última entrada de mi blog Tiempos extraornidarios:

“Que no vivas tiempos extraordinarios”, es un proverbio chino, muy adecuado siempre, entre la maldición y el aviso. Y es justo lo que estamos haciendo: vivir una época extraña de la que no sabemos cómo terminará. Eso es lo que tiene vivirla, que no se sabe qué va a suceder, cómo acabará, qué decisiones han de ser las correctas. Es esa duda, esa incertidumbre, la que agrava la situación, esta y cualquiera, las que cuando luego se estudian, a toro pasado, son tan fáciles de ver.

Por eso es extraordinario, porque no se puede ver más allá de lo que se va viviendo desde ese nuevo ángulo, ese nuevo modo de vivir dado por unas circunstancias atípicas. Que pronto sea una historia para contar, ya vivida».

FRANCISCO BLANCO LATINO (MÚSICO Y DIRECTOR DEL COLECTIVO SEDAJAZZ, BIG BAND, LATIN ENSEMBLE, ORCHESTRA| VALÈNCIA)

1) Como la gran mayoría de mis compañeros, me he tenido que montar en casa el estudio para poder seguir ofreciendo clases online y realizar grabaciones para diferentes estrategias relacionadas con la promoción nuestro colectivo, para que los alumnos sigan involucrados en el estudio del jazz y, de paso, aprovechar nuevas fórmulas para tocar juntos online, luego lo publicamos y repartimos un poco de alegría en las redes; falta hace.

Preocupado por el futuro de Sedajazz, ya que es un colectivo que se mantiene del taller permanente e itinerante y de los bolos –de momento nos han caído 23 conciertos–. No recibimos subvención de instituciones a pesar de ser una plataforma con 29 años de historia, formando músicos y creando aficionados al jazz con miles de conciertos en su andadura –actualmente, hay mas de 100 músicos en cartera y en la escuela contamos con 25 profesores–. Únicamente nos llegan pequeñas ayudas para la producción discográfica por parte del IVC. Aunque sacar discos no es rentable es uno de los recursos para promocionar nuestros proyectos; ya hemos editado 92 discos.

2) El escenario ya estaba complicado para los músicos y, sobre todo, los que nos dedicamos al jazz, nuestro carácter creativo nos salva en el aspecto musical; creo que esta situación va a causar una gran evolución de muchos artistas por contar con más tiempo para desarrollar sus proyectos. El problema de nuestro gremio es que, sobre todo, dependemos de los conciertos y estos se han anulado o pospuesto supuestamente. En estos momentos queda todavía más patente la precariedad de nuestro estatus laboral. ¿De qué manera se va a proteger nuestro gremio? En anteriores crisis pudimos comprobar que la industria cultural es una de las primeras en sufrir las consecuencias. Ojalá que con la que se nos avecina no sea así, aunque mucho me temo que nos va a tocar salvar la situación entre todos. Los políticos van a tener que aprender de esta situación y proteger mas la sanidad publica y la cultura, aunque para mi parecer van unidas: cultura = salud.

3) Yo vivía entre mi casa y las alquerías de Sedajazz. Ahora me he traído instrumentos y medios para poder seguir toda la actividad desde casita. Entre las cosas que llevo a cabo, aparte de preparar clases y las tareas de dirección de Sedajazz, podría comentar que he puesto en orden mis libros, apuntes, discos, cedés… Estoy descubriendo joyas, escucho mas música, toco con mis hijas, grabo en audio y video para después unir los componentes de toda una big band u otros formatos orquestales, cocino, veo cine con la familia, redes sociales e intento no informarme demasiado de las noticias.

4) Es momento de pensar en positivo y espero que la solidaridad entre todos aflore en esta primavera que acaba de comenzar; creo que será una de las salidas de esta situación. Pensemos en los oficios mas vulnerables y desprotegidos, no es momento de egocentrismo.

ISABELA ALFARO (BAILARINA, DIRECTORA DE FRÁGILES DANZA, CIRCUITO BUCLES DANZA, DANSANT A LA MARINA Y DANSA TORRENT | VALÈNCIA)

1) El equipo que conformamos Frágiles Danza nos encontramos trabajando, como no podía ser de otra manera, desde nuestros respectivos hogares. Lamentablemente, las programaciones culturales de danza que teníamos previstas desarrollar para los meses de mayo y junio, con la colaboración de distintas entidades privadas y públicas, han quedado paralizadas por el estado de alarma en que nos encontramos. Actividades en las que teníamos previsto contratar catorce espectáculos de distintas compañías valencianas y nacionales, dando apoyo y visibilidad además a ocho colectivos y a diez escuelas de danza.

Como el resto de las actividades culturales y no culturales, las distintas programaciones se encuentran paralizadas a la espera del fin del confinamiento, pero también a la espera de la incertidumbre generada por la actual situación, así como de ver el futuro a corto plazo que le deparará a la industria cultural, en general, y a la actividad de danza, en particular.

En el sector de la danza, todo ello implica cancelaciones de giras, nuevas producciones y coproducciones, ensayos, clases y todo tipo de actividades que supongan contacto entre las personas hasta que se restablezca la seguridad sanitaria, lo que hará que se sature la programación una vez restablecida la situación y que empresas que hayan tenido que cesar su actividad tengan que empezar de cero, nuevamente. Las instituciones públicas ya han tomado nota de este hecho y están trabajando para que se restablezca la normalidad lo antes posible.

Por otro lado, desde Frágiles Danza continuamos trabajando en la programación de la octava edición del festival Circuito Bucles Danza que, de momento, sí mantiene su celebración, posiblemente, en el mes de noviembre. En este sentido, seguimos trabajando a diario para conformar una programación amplia y exigente. En definitiva, seguimos trabajando para dar apoyo, ahora más que nunca, a la danza como vehículo de avance de la sociedad actual. En esta situación, posiblemente, este arte servirá como plataforma de reflexión de lo que está sucediendo, así como a compañías, escuelas y artistas que conforman esta forma de arte.

2) Sin duda, creo que esta crisis va a ser un punto de inflexión en lo social, cultural, económico y político, de consecuencias inciertas, pero lo cierto es que dejará una profunda huella. Aún en este marco, las posibles consecuencias a medio y largo plazo esperemos no sean tan duras como nos imaginamos, todo dependerá del tiempo que dure esta crisis.

En lo social, quizá nos enseñe a valorar más lo que tenemos, tras este confinamiento, las relaciones sociales creo que se verán reforzadas, al menos en lo humano. Dentro de lo positivo, creo que este parón mundial nos está haciendo reflexionar como sociedad y, a la vez, como humanos. Antes vivíamos en una burbuja no reflexiva. La cultura además nos puede ayudar en esta reflexión conjunta.

En lo cultural, por desgracia, creo que va a afectar bastante a todos los agentes culturales. El encierro y el cierre de espacios, salas, así como las posibles medidas futuras de prohibir espectáculos en estos espacios o la limitación de aforo, si se mantienen a largo plazo, afectará profundamente a la ya maltrecha industria cultural; muy especialmente a la danza en directo…. Necesitará verdadero apoyo de los gobiernos, pero también de la sociedad. Estados como Alemania han incluido a la cultura entre los bienes de primera necesidad; de este modo, esta industria podrá acceder a la línea de liquidez ilimitada prevista por el Gobierno alemán. Deberíamos aprender de esto.

En lo económico, por lo que vamos conociendo, se avecina una posible e importante crisis económica que afectará, de nuevo, a una sociedad que aún no se había recuperado del todo de la de 2008. Aunque se esperan medidas más ágiles y fuertes que las tomadas en 2008, me temo que se va a tardar en recuperar la actividad actual, aunque esperemos que la recuperación sea más corta que la anterior. Esperemos que sea temporal. Sin duda, esto va a afectar a la industria cultural no online.

En lo político, la sociedad valorará las actuaciones de las distintas formaciones políticas, así como de los gobiernos. Creo que, pasado el tiempo, la sociedad deberá reflexionar de su actuación y, por consiguiente, tomará de forma democrática sus decisiones al respecto. En todo caso, creo que esta crisis debe hacer reflexionar también a los políticos en sus decisiones, en sus actuaciones, en su apoyo a las necesidades de primera magnitud y, sobre todo, en su cooperación entre distintas fuerzas y agentes sociales, culturales y económicos para salir adelante. Sin duda, el comportamiento político debe cambiar para ello.

3) Vivo en familia con mi pareja e hija; nuestro objetivo es estar alegres y tener energía positiva, compaginando principalmente los cuidados de nuestra hija con el trabajo desde casa, además de no olvidar las tareas domésticas diarias. En el tiempo libre cocino, que me encanta, hago yoga cuando Carla duerme y leo antes de dormir. Recomiendo ‘Sapiens. De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad’, de Yuval Noah Harari.

4) En la Comunidad Valenciana el sector de las artes escénicas ya vivió un panorama desolador y se reinventó con éxito para paliar los efectos de la crisis de 2008. Una de las consecuencias fue el nacimiento de festivales privados, entre los que se encuentra el Festival Circuito Bucles, para dar un espacio y visibilidad a artistas y compañías del sector de las artes escénicas. Hoy en día estos festivales son referentes a nivel nacional.

En esta ocasión, ningún profesional de nuestro sector, como el resto de la ciudadanía, estaba preparado para este suceso, pero he decir que yo, como parte de la Asociación Valenciana de Empresas Productoras de Dansa (AVED), me siento respaldada sabiendo que trabajan por nuestros derechos y están en comunicación directa con todas las asociaciones del sector a nivel autonómico y nacional. Junto con otras asociaciones de las artes escénicas, están trabajando para combatir una posible y futura crisis económica dentro del sector de la cultura, presentando a la Generalitat Valenciana y al Ayuntamiento de València un documento con propuestas de medidas de urgencia que han recogido con respuesta inmediata y con un tono de colaboración real por parte de las instituciones.

JERÓNIMO CORNELLES (ACTOR, DRAMATURGO, DIRECTOR DE BRAMANT TEATRE Y DIRECTOR ARTÍSTICO DE RUSSAFA ESCÉNICA | VALÈNCIA)

1) En casa. Afortunadamente con mi pareja, ya que la soledad no elegida es algo que no llevo demasiado bien. Así que si de esta no nos separamos, igual hasta hay boda.

2) Sinceramente, me imagino un escenario terrorífico. No lo digo desde la desesperanza, lo digo desde la crudeza de las ya lastimadas artes escénicas de por si, que, tras esto, dudo mucho que el teatro, la danza, o el arte y cultura en general, pasen a ser la prioridad de ningún Gobierno. Evidentemente, y por sacar algo positivo, pienso que somos afortunados con el Gobierno actual, ya que con un Gobierno de derechas en el poder no imaginaría un escenario terrorífico, sino más bien apocalíptico.

3) Lo llevo bastante bien, suelo trabajar desde casa y es algo que me gusta; también tengo la suerte de vivir en una casa relativamente grande, con lo que puedo aislarme cuando me aburro de mí mismo, o incluso hacer algo de ejercicio, algo completamente nuevo para mí…

Lo que también siento es una gran pereza hacia actividades como leer, escribir, estudiar…, y a parte de las cosas básicas y necesarias, mucho del tiempo muerto lo paso cara a la televisión y viendo programas de entretenimiento que me dejen el cerebro frito.

4) Por favor, que los gestores y políticos trabajen desde ya en medidas eficaces para cuando salgamos de aquí. Que no se relajen y, en cuanto se levante esta cuarentena, saquen una batería eficiente y sencilla de propuestas para ayudar a las artes escénicas y todas las artes en general, centrada, además de en las empresas grandes y pequeñas, en los artistas y creadores.

Las buenas intenciones y pedir consenso al sector sobre cómo actuar siempre es bienvenido, pero necesitamos hechos concretos y acciones reales para el primer día que salgamos a la calle e intentemos volver a una normalidad que creo que ya no será como antes.

JOSÉ ANTONIO SOBRINO (PREMIO REY JAUME I PROTECCIÓN AL MEDIOAMBIENTE 2019, CATEDRÁTICO DE FÍSICA DE LA TIERRA EN LA UV | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en casa desde hace unos días, cumpliendo con mi obligación de estar confinado. Soy afortunado porque puedo continuar con mi trabajo: teleconferencias, convertidas hoy en la habitual forma de contacto con los miembros de los proyectos de investigación que tenemos en marcha, escribiendo artículos, revisando cálculos y en plena organización de un congreso internacional que esperamos celebrar el próximo mes de septiembre. Todo sin dejar de pensar en el momento en el que nos encontramos, que, probablemente, supondrá un punto de inflexión en nuestras vidas.

2) No considero suficientes los datos publicados hasta el momento como para dar una respuesta mínimamente fiable y no sé si algún día lograremos disponer de una información veraz que nos muestre lo que ha pasado a nivel planetario. Habrá, sin duda, consecuencias incluso a corto plazo y en todos los órdenes; solo espero que vayan en la línea de proteger a los ciudadanos y poder alcanzar los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 de la ONU. Nos queda mucho todavía.

3) Mi vida profesional consiste en una sucesión voluntaria de estados de confinamiento y viajes (experimentos en el campo, conferencias en congresos, participación en cursos, reuniones de proyectos, etc.). Seguiré con mi actividad habitual y estaré al servicio de mi universidad para cualquier tarea que me soliciten. Echo de menos correr por el campo y lo estoy sustituyendo con ejercicios en casa.

4) Estamos en medio de una tragedia. Mi mayor deseo es que podamos vencerla lo antes posible con el menor número de víctimas.

Lamento profundamente haber asistido con impotencia a un relato insolidario que minusvaloraba el impacto del virus porque únicamente afectaba a ancianos y enfermos, lo que además se está demostrando que tampoco es cierto. Espero que saquemos lecciones de esta situación que ha costado vidas, y, aunque ahora es el momento de estar unidos para vencer a este virus, no debemos dejar caer en el olvido la necesaria inversión en investigación, en personal, en equipamiento, en tener empresas estratégicas que nos proporcionen la autonomía necesaria en un caso de pandemia y que, además, nos permitan ayudar a continentes como África, las equivocaciones de percepción de la situación, la histeria colectiva en los supermercados, etc.

JOSÉ LUIS PÉREZ PONT (CRÍTICO Y COMISARIO DE ARTE Y DIRECTOR DEL CONSORCI DE MUSEUS DE LA COMUNITAT VALENCIANA Y DEL CENTRE DEL CARME CULTURA CONTEMPORÀNIA)

1) Tras los primeros días en el Centre del Carme organizando el nuevo sistema de trabajo, estoy en casa teletrabajando. Con más intensidad de la previsible, pero ilusionado por la cantidad de contenidos culturales y educativos online que estamos siendo capaces de generar desde el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana. Prefiero siempre ver el vaso medio lleno, por lo que, a pesar de lo terrible de la situación que estamos viviendo, creo que también es una oportunidad para repensar cosas.

2) Se trata de un momento complicado en todos los órdenes, que afecta individualmente a las personas, limitando libertades públicas y derechos básicos, además del riesgo para la salud, pero a la vez golpea de forma conjunta a todo un sistema de mundo que debe ser analizado críticamente.
El alcance de las consecuencias de todo esto es imprevisible, pero, sin duda, se van a requerir numerosas medidas de apoyo para reequilibrar está situación, algunas de las cuales ya han comenzado a adoptarse a nivel estatal y autonómico.

En el ámbito cultural, a la debilidad estructural habitual se suma este parón que nos preocupa a todos. Por nuestra parte, desde el Consorci de Museus y el Centre del Carme estamos trabajando a toda velocidad, en el marco del programa ‘reaCtivem’, de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana, para lanzar convocatorias públicas que contribuyan a reactivar el sector, haciendo valer la igualdad de oportunidades.

3) De momento, trabajando sin descanso para seguir gestionando la programación que ha de llegar cuando pase todo esto, posponiendo nuestra programación sin cancelar nada e ideando estrategias online para que el Consorci de Museus #CMCVaCasa siga prestando un servicio público de calidad, atendiendo las necesidades de la ciudadanía también en estas circunstancias (a pesar de lo reducido de nuestro equipo, de solo 12 personas).

Tengo varios libros en marcha, porque suelo leer varios a la vez, pero estos últimos días no he podido hacer más que trabajar. La prioridad en este momento es la que es.

4) Mi respeto y apoyo a todas las personas que están trabajando en la gestión y atención sanitaria de esta crisis, también a quienes se están viendo afectados en primera persona y a sus familias y seres queridos. Mi deseo es que podamos salir con éxito de esta encrucijada y que seamos capaces de saber qué hay exactamente detrás de todo esto. No me quiero poner conspiranoico, pero…

Ante todo, no perdamos el ánimo, la solidaridad y el optimismo. #AçòTambéPassarà

LUCÍA PEIRÓ (ARTISTA INTERDISCIPLINAR | VALÈNCIA)

1) En València, en casa, sola. Descubriendo el silencio de la ciudad y echando de menos a Nicolau, mi hijo.

2) Este es, ya de por sí, un escenario de ciencia ficción, ¿no? En este presente que vivimos nos encontramos en ciudades que no pueden ser paseadas, paisajes que no pueden ser disfrutados. Impera la recomendación de anular el contacto físico, se recuentan a diario los infectados y los fallecidos. Y todo esto acatando la obediencia. Quizás explotemos cuando la pandemia esté controlada, o antes, claro.

Seguro que todas pensamos en una nueva recesión económica, esta vez global, y que afectará principalmente a los más desfavorecidos, que siempre somos los mismos. Incluyo aquí a mi colectivo, el de los artistas, los poetas, los escritores, los diseñadores, los músicos. Parálisis cultural. Arranque de nuevo. Bucle. Nosotros seguiremos adelante, que, como siempre, podemos.

En este momento en el que cuenta más que nunca el tiempo, me recreo pensando que iniciaremos una nueva revuelta social, para replantear un nuevo modo de vida en el que no impere el capitalismo desaforado. Pensar en cómo queremos vivir en este planeta, a qué darle prioridad, cómo considerar a los demás y ponerlo en marcha es la clave. Participación política colectiva, es lo que espero.

3) Al principio con resignación por la situación, ahora conteniéndome, quizás por mi carácter. Lo estoy afrontando con trabajo, lo que llevo entre manos, lo que queda pendiente, los que voy a iniciar. Al anularse todas actividades culturales, mi participación en el Cicle Art d’ al CCCC queda pospuesta para noviembre, y tal vez cambie mi propuesta de acción. También deseando poder ir al MACBA, a la expo ‘Acció. Una història provisional dels 90’, que se inauguraba el 2 abril y en la que participo con la pieza ‘Observe atentamente mi envejecimiento’. Estoy finalizando un libro de artista sobre una de mis performances, ‘La habitación cerrada de mi memoria’. Releyendo bastante. ‘La utilidad de lo inútil’, de Nuccio Ordine, ‘El contrato social’, de Rousseau, y he comenzado ‘Zaj. Historia y valoración crítica’, un interesante libro de Llorenç Barber que recientemente publicó CENDEAC. Y poesía, siempre poesía: Marc Granell, Emily Dickinson, Wislawa Szymborska…

Y, lo más importante: conversaciones telefónicas diarias con la familia y cita virtual con los amigos, copa en mano (risas aseguradas).

4) ¡Uff!! Al anunciarse públicamente el estado de alarma me vino a la cabeza el pasaje mitológico de ‘La peste de Egina’. Miraba por mi balcón y las luces de las fallas, sin acompañamiento musical, me hipnotizaban. Después, pensé en todas las niñas y niños recorriendo espacios cerrados, trazando líneas. Ahora solo pienso en acciones mínimas, en observar lentamente el vapor de la olla, en tomar lentamente un café, desplazarme lentamente por mi casa sin calcular el tiempo. En dar importancia a las cosas que verdaderamente lo tienen. Creo que el tiempo es la clave. El tiempo y la política social.

MARTA PÉREZ IBÁÑEZ (INVESTIGADORA, DOCENTE Y PRESIDENTA DEL IAC | MADRID)

1) En casa, en Madrid, recluida como casi todo el mundo. Teletrabajando y sacando adelante proyectos que están en marcha, pero que en muchos casos están mutando debido a este extraño confinamiento que estamos viviendo. Y permanentemente en contacto con profesionales del sector, escuchando su situación, sus demandas y necesidades, ofreciendo datos, evaluando el impacto, y esperando que se tomen medidas eficaces.

2) El impacto que de momento se está apreciando en el sector es brutal, y nos estamos enfrentando a una situación sumamente anómala y sin precedentes, no sólo dentro del ecosistema del arte, sino a nivel global. El cierre de galerías, museos y centros de arte, el recorte de los presupuestos ya asignados y esperados, la cancelación de ayudas y subvenciones que eran imprescindibles para sacar proyectos adelante, la cancelación de ventas y encargos de obra de arte y un etcétera larguísimo, está provocando que desde todos los ámbitos de un sector, ya de por sí débil y precario, todo tipo de profesionales, instituciones, empresas, se estén planteando si serán capaces de continuar en su actividad si no se toman medidas urgentes y eficaces. De hecho, la repercusión que esta crisis tenga a medio y largo plazo dependerá de dichas medidas, y no solo desde las administraciones, sino desde toda la sociedad. Tenemos que replantearnos muchas cosas, todo nuestro sistema de valores, nuestro modo de vida, nuestra forma de relación entre nosotros y con la naturaleza, nuestro modelo productivo y de consumo. Habrá un antes y un después de esta crisis, y todos saldremos tocados.

3) Sigo investigando, escribiendo, leyendo, evaluando, retomando proyectos abandonados que ahora se ven desde otra perspectiva y replanteando otros que hablaban sobre una realidad que ya nunca será igual. Pero la mayor parte de mi tiempo lo estoy dedicando al IAC, a la asociación que presido, porque considero que es ahora cuando el compromiso tiene que hacerse evidente. Escuchar a los casi 500 socios, profesionales del sector del arte contemporáneo, entender cómo se está sintiendo esta crisis en sus actividades y ayudar a proponer medidas que mitiguen el impacto está siendo prioritario para mí en estos días. Estoy en diálogo permanente con los presidentes de las juntas territoriales para conocer la situación en cada comunidad, muchas de las cuales ya cuentan con planes de choque, que tienen que servir de ejemplo y análisis. El IAC tiene un compromiso de colaboración muy fuerte, y sé, sabemos, que colaborando entre todos se puede ser mucho más efectivo.

4) La cultura, el arte, son lo que permite cambiar procesos de comportamiento social e individual, algo imprescindible en estos momentos. La cultural nos hace más fuertes, solidarios, sostenibles, tanto individual como socialmente, y ahora más que nunca requiere que se tenga en cuenta como material sensible y como nuestro patrimonio fundamental. El futuro pasa por un replanteamiento general de nuestro modelo de vida, y esa regeneración vendrá de la mano de la educación y la cultura. Esta crisis está siendo tan drástica y repentina que no sé si estamos preparados, si somos conscientes. Ojalá el #quedateencasa nos sirva para reflexionar.

PAQUI MÉNDEZ (CINEASTA, PERIODISTA Y FEMINISTA | VALÈNCIA)

1) En mi casa, trabajando como siempre desde mi despacho. El único cambio es un silencio especial que me ayuda a concentrarme más fácilmente. Mi situación es algo peculiar, como la de otras tantas personas que se han visto sorprendidas por esta pandemia. Lo primero ha sido una cascada de cancelaciones desde la declaración del estado de alerta, de actos que estaban previstos realizarse durante el fin del mes de marzo y principios de abril; la actividad prevista se ha frenado en seco. Ahora bien, todo tiene una parte buena: me está sirviendo para deshacerme de cantidades ingentes de documentación acumulada durante años, fruto de multitud de trabajos varios, eso sí, relacionados en su mayoría con la cultura y el feminismo, mis dos actividades principales.

2) Yo me imagino un escenario muy repleto de actos, llegando a la saturación, actos que hoy están en stand-by y que están intentando encajarse en los futuros meses en un calendario imposible, en lo que a la vida social y cultural se refiere.

Con respecto a lo económico, estos días he pensado mucho en las personas que tienen trabajos precarios o ingresos inestables y me preocupa mucho cómo podrán capear el temporal. A mí, personalmente, no me afecta demasiado, puesto que tengo una nómina garantizada y fija que no se verá afectada, pero no por ello dejo de empatizar con todas las personas que no están ni estarán en esta situación.

Políticamente, a mí me gustaría pensar que va a servir para sacar algunas lecciones y cambiar las cosas. Creo que podemos sacar como lección que la política debería servir para poner en el centro los cuidados a las personas, ya hemos visto lo frágil que es nuestra salud y las infraestructuras que la sostienen. El acceso y la calidad de la educación y la sanidad a toda la población de un país son el mejor reflejo del funcionamiento democrático de ese territorio, pero también del bienestar de las personas que lo habitan. Ojalá esta pandemia sirva para no tener que plantearse disyuntivas tan crueles como “la economía o la salud”, como lo están haciendo algunas personas. Tendremos que seguir luchando por una sociedad más igualitaria, solidaria y empática, esto nos beneficiaría a toda población. Unir esfuerzos y caminar en un solo sentido para cubrir lo esencial para todo el mundo debería ser una enseñanza de este tiempo. Individuos con sus necesidades cubiertas, libres y con una vida plena, debería ser el norte.

3) Tengo que reconocer que lo llevo estupendamente bien, me ha servido para hacer cosas que tenía abandonadas: cuidado de plantas, muebles, arreglo de terraza, limpiezas extraordinarias de objetos acumulados, ordenar mis estanterías, copias de seguridad e, incluso, me ha servido para ordenar mis ideas y preparar proyectos. He podido disfrutar de un sinfín de actividades a las que nunca llegaba por el exceso de trabajo: lecturas de todo tipo, visionado de series (he descubierto algunas verdaderamente apasionantes), películas atrasadas y, algo muy placentero, contacto con amigas y amigos con los que hacía tiempo no podía tener una conversación tranquila y sosegada, aunque haya sido virtualmente. Me siento una privilegiada, tengo la suerte de contar con la ayuda de las redes sociales y la tecnología para poder realizar todas estas tareas y poder preparar nuevos proyectos.

4) Me gustaría mucho que esta situación nos hiciera reflexionar sobre ese ritmo trepidante que llevábamos como si no hubiera un mañana, que nos sirva para tomarnos la vida con más sosiego. También me gustaría que le sirviera, en este caso a la clase política, para ver las ventajas de unirnos ante las adversidades y no aprovechar las malas situaciones para sacar rédito político sin importarles el daño que causan a las personas a las que representan.

Cuando pasen estas circunstancias, deberíamos reorientar mejor nuestras prioridades, poniendo en el centro los cuidados y la vida de las personas, porque todas las personas vamos a necesitar ser cuidados y deberíamos tener derecho a una vida que valga la pena ser vivida de forma placentera.

PAULA SANZ CABALLERO (ARTISTA E ILUSTRADORA | VALÈNCIA)

1) Estoy en la Patacona, València, y me encuentro bien, por lo conforme, supongo.

2) Mi escenario inmediato es el de dar salida al cargamento de botes de garbanzos que hay en casa. Las consecuencias a largo plazo las veré… Las veré sin necesitad de augurios, vendrán solitas y de forma natural. Me encantaría, eso sí, que la gente dejara la costumbre tan española de tocar el brazo del otro al hablar. Igual en esto los astros se alinean a mi favor.

3) El confinamiento no lo afronto, porque no veo esto como una guerra, sino como algo que ya ha ocurrido en el pasado y que volverá a ocurrir. Acepto las cosas como vienen y les digo adiós si deciden irse.

Estoy leyendo ‘Decline and Fall’, de Evelyn Waugh; me esperan, si la cosa se alarga, ‘The Marriage Plot’, de Jeffrey Eugenides, y ’22/11/63′, de Stephen King. Además, zafarrancho de culebrones brasileños.

4) ¿Cuando todo esto mejore, seguiremos compartiendo la ensaladilla rusa en el mismo plato? ¿Cambiará el arte del tapeo?

RAFAEL MALUENDA (CINEASTA Y GESTOR CULTURAL | VALÈNCIA)

1) Me pilló –no diré que me sorprendió, como a nadie– el estado de alarma fuera de València, así que estoy en casa de mi novia –mejor que en la propia–, en el campo de Monóvar. Rodeado de naturaleza, libros, películas y música. En contacto con mis padres y hermanos, que viven todos entre Monóvar, Elda y Elche, si bien nos vemos sólo por videollamada, como es natural.

2) A día de hoy, ya resulta evidente el triste efecto directo del virus en nuestra sociedad, en familias próximas, con el golpe trágico de la separación y la muerte. A la vez, el impacto en el terreno laboral está afectando ya a infinidad de familias, que ven cómo deben hacer frente al aislamiento sin la posibilidad de ingresos –o padeciendo una reducción drástica–, luchando cada día con la amenaza de la incertidumbre y el acoso de las certidumbres. Los sectores culturales no son una excepción, con la suspensión de rodajes y espectáculos, con teatros, salas de cine, auditorios y museos cerrados, y editores en situación dramática. En lo político, en general y salvo excepciones (que no van por partidos, sino por personas), se echa en falta capacidad de liderazgo, no solo en España, sino también en Europa y en el resto del mundo. La perplejidad puede resultar paralizante, y la temeridad, dramática. Con todo, en la medida en que los seres humanos se retratan en las circunstancias más arriesgadas, mantengo la esperanza por la entrega de los profesionales que operan en primera línea, y por las iniciativas que van aflorando entre los ciudadanos. Una esperanza no basada en pensar que no nos llegarán ni el dolor ni las duras consecuencias de una nueva crisis económica, sino en que tendremos como sociedad la dignidad y la actitud para plantarles cara.

3) Procuro, desde el primer día, mantener una rutina diaria, dedicando la mañana y parte de la tarde a la escritura. A partir de las 19:00 es tiempo para la lectura, cena y –no siempre– película. Como de costumbre, llevo varios libros en danza, releyendo ensayos de Gaston Bachelard y de Junichiro Tanizaki (‘El agua y los sueños’ y ‘El elogio de la sombra’, respectivamente), y la poesía de José Iniesta. En ficción, vuelvo sobre el Jardiel de ‘Amor se escribe sin hache’ y el Azcona de ‘Pobre, paralítico y muerto’. Me espera, también, por primera vez, ‘La isla del padre’, de Fernando Marías. Y, desde luego, los Evangelios, de vigencia especialmente reveladora en estos momentos. En cuanto a cine, reviso a De Toth, Boetticher y siempre Berlanga, Ford y Lang; también la serie ‘Gigantes’, de Urbizu, y ansío empezar con ‘Chernobyl’ –no, ningún problema en verla en estas circunstancias; es más, creo que es un buen momento–. En cuanto a la música, de Beethoven a Saint Saens, Mahler, claro, y Rachmaninoff; mucho jazz, mucho Ellington, Ella Fitzgerald y Sammy Davis, Jr. Y siempre Elvis, claro.

No obstante, en los últimos cuatro días hemos hecho un paréntesis en esta rutina, dedicándonos a confeccionar mascarillas para hospitales, centros de salud y residencias, ante la alarma lanzada por los profesionales sanitarios por el desabastecimiento más elemental, organizándonos junto a una red de voluntarios que incluye, sobre todo, aparadoras y modistas, que entregan generosamente su tiempo desde el confinamiento en sus domicilios. Este pobre aprendiz aporta más voluntad que eficacia, pero ahí seguimos.

4) Pienso en el papel de la Catedral de Chartres en ‘F for Fake’, de Orson Welles: en medio de todo el divertido juego de plagios e imitaciones, de falsedades presentadas por el cineasta, parece que el relato se detiene para que emerja “Chartres: una celebración a la gloria de Dios y a la dignidad del hombre”. “Quizá –piensa Welles– este rico bosque de piedra, este canto épico, este magnífico grito coral de afirmación” permanecerá intacto cuando lo demás se haya desvanecido, para testificar los logros humanos.

Como Chartres, los clásicos. Los mitos. Todo aquello que, a través de los siglos, permanece vivo en el interior del ser humano, que es vigente. El arte –ya se sabe–, los relatos, en cualquiera de sus formas, nos revelan quiénes somos. El arte seguirá siendo capital para enfrentarnos a la verdad. Y también el humor. Mucho dependerá de nuestra actitud ante la vida, como siempre ha sido. O, al menos, eso creo yo…

VICENTE MARCO (ESCRITOR | VALÈNCIA)

1) En casa. No salgo nada y aprovecho para trabajar y descansar.

2) Creo que, en este momento, lo mejor es no imaginar nada ni pensar en el futuro. Hay que pensar en el presente inmediato, disfrutar minuto a minuto de lo que podíamos hacer y no hacíamos por culpa del deber hacer.

3) Sigo escribiendo, corrigiendo obras de otros escritores e impartiendo talleres de escritura (ahora online). Soy un poco más virtual. Todos somos más virtuales. Ahora estoy leyendo una magnífica novela inédita de Javier Sarti. Me encanta (Javier Sarti y esta novela), y he terminado ‘Insurrección’, de José Ovejero. También me ha gustado un montón.

4) Aprovechemos el tiempo para disfrutar.

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (V)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (V)
Miércoles 25 de marzo de 2020

Durante estas jornadas de destierro compartido, deportados del trato físico de la socialización, parece volverse natural recuperar y redescubrir aquello que en otro tiempo formó parte de nuestras predilecciones. De entre ellas, he vuelto a encontrarme con la majestuosa voz de Mercedes “La Negra” Sosa, cuyas desgarradas canciones tanto nos hubieron acompañdo durante interminables tertulias universitarias (otros ritmos, distinta década).

Fue Sosa quien nos legó una clarividente sentencia que ahora se revela en presente radiografía: “La cultura es lo único que puede salvar un pueblo, lo único, porque la cultura permite ver la miseria y combatirla. La cultura permite distinguir lo que hay que cambiar y lo que se debe dejar, como la bondad de la gente, el compartir una empanada, un vino…”.

Y para permitirnos ver, combatir y compartir, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio –tras la primera, segunda, tercera y cuarta entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, musicales, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ALBERTO HALLER (EDITOR DE BARLIN LIBROS | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en mi casa de Ruzafa, en compañía de mi compañero de piso. Ambos tenemos la suerte de tener trabajos que nos permiten teletrabajar sin problema, por lo que tenemos instaurada una rutina muy marcada que cumplimos a diario sin mayores contratiempos.

2) El escenario inmediato es el que llevamos experimentado ya hace varios días: la incertidumbre general. Nos enfrentamos a un problema sin precedentes, por lo que toda respuesta que podamos dar no dejará de ser del tipo ensayo-error, hasta dar con la fórmula. Eso, refiriéndome a la reorganización de todo el tejido sociocultural, claro. Las consecuencias son imprevisibles. Por lo pronto, ya estamos enfrentando una contracción brutal en cuanto a la capacidad de generar movimiento.

¿Qué derivará de todo esto? Pues depende. En primer lugar, de la duración de la situación de confinamiento. Sigue en el aire. Puede que no teóricamente, pero por desgracia sí de facto. Por otro lado, la acción de los poderes públicos va a ser decisiva. ¿Se tendrán en cuenta las especificidades propias del sector cultural como un todo, y luego de cada parcela específica dentro del mismo? Es difícil aventurarse a dar una respuesta demasiado concreta. Al menos de momento.

3) Mi confinamiento consiste, de momento, en trabajar, trabajar y trabajar. Adelantar trabajo, con un rutina bastante rígida en cuanto a horarios y tareas. En ese sentido, puede convertirse incluso en una oportunidad de tener un tiempo de pausa que el ajetreo propio del día a día impide. Para pensar y recalibrar ciertos aspectos de la editorial. En cuanto a mis lecturas, estoy con dos libros a la vez. Por un lado, la novela ‘El corazón de Inglaterra’, de Jpnathan Coe.; por otro, el maravilloso ensayo de Juan Arnau ‘Historia de la imaginación’.

4) El sector cutural en España es –está forzado a ser– bastante resiliente. La capacidad de adaptación a situaciones adversas es algo a lo que, por desgracia, estamos acostumbrados. No obstante, el alcance de la situación actual es completamente imposible de determinar. Las posibilidades van desde que nos hayemos frente a una crisis puntual que en unas pocas semanas podamos comenzar a dejar atrás, hasta la de que esta pandemia se agrave, se alargue y derive en una crisis sistémica que socave los cimientos de las cosas tal cual las hemos conocido hasta ahora. Y entre ese blanco y ese negro, miles de tonos de gris. Es por ello que, en mi opinión, la respuesta inmediata, ante la falta de respuestas concretas, debe ser seguir trabajando para poder remontar este mazazo en las mejores condiciones posibles una vez haya amainado la marea. En resumen, ponerse en lo mejor. Si finalmente el temporal alarga, deberemos comenzar a plantear respuestas de mayor contundencia y envergadura. Pero de momento, optimismo y trabajo. La incertidumbre no nos deja otra.

ANA BONMATÍ (DIRECTORA DE GESTIÓN CULTURAL DEL VICERRECTORADO DE CULTURA Y DEPORTE DE LA UNIVERSITAT DE VALÈNCIA | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en mi piso de València, con mi marido. De momento, los dos nos encontramos bien, asintomáticos. La semana pasada se había declarado no lectiva; desde el lunes 23 de marzo estoy trabajando telemáticamente.

2) Sí, me puedo imaginar el escenario inmediato, pero de ahí no soy capaz de extraer consecuencias a medio y largo plazo. Kahneman hablaba de la normalidad cognitiva: en ciertas condiciones, las expectativas pasivas se convierten en activas. El primer brote en China nos parecía imposible, después Italia, llega a España y parece que sea normal.

El escenario inmediato lo veo con incertidumbre, estamos entrando en la semana decisiva en que se declaren los casos de contagio y en ese momento veremos si los recursos de los que dispone Sanidad son suficientes. Las consecuencias nunca van a ser favorables, los ERES y ERTES son palabras que me provocan escalofríos y no dejo de escucharlas. Las familias más desfavorecidas, los contratados precarios, las pequeñas empresas serán las más necesitadas de ayuda y no les debería faltar.

Veo a los sindicatos y patronal con dificultad de entendimiento y el colapso de la economía. Veo que la sociedad ante la catástrofe se crece y establece lazos de solidaridad que en otras circunstancias parecen inconcebibles; también veo casos de absoluta irresponsabilidad, pero son los menos.

Lo cultural, si te refieres al modo de vida, puede cambiar, ya ha cambiado, la globalización ha mostrado su peor cara. Lo cultural, como programa de actividades que se administra y diseña desde distintas áreas de competencia, está a la espera. Los políticos deben entenderse y respetarse; ante esta situación no les queda otra. Las personas son lo importante.

3) El confinamiento me ha pillado demasiado lejos de mi madre, está sola, y esta circunstancia es terrible para mí. Pero estar en casa siempre me ha parecido un privilegio. Me levanto en el horario habitual de trabajo y lleno las horas con todas las actividades que nunca tengo tiempo de hacer: tocar el piano, escalas y escalas, una opera de Donizetti que me regaló un amigo en el año 98, el libro de Toni Morrison, ‘Beloved’, y, como siempre, tener cerca a Josep Pla para no dejar de sonreír. Por las tardes, mi marido y yo hacemos yoga y una tabla de ejercicio. Y cocinar, por supuesto, cortar con atención finísimas láminas de calabacín.

4) Creo firmemente que la sensibilización del sistema de refuerzo a través del arte es una herramienta que nos ayuda a vivir más felices a lo largo de la vida. La educación debería proporcionar esta sensibilización. Disfrutar de la música, la lectura, la pintura…, son actividades que podemos hacer en soledad y sentirnos estupendamente.

BEGOÑA MARTÍNEZ (SOPRANO DEL CORO DE LA GENERALITAT VALENCIANA | VALÈNCIA)

1) Esto me ha pillado en casa, con mi familia. Lo habitual, vamos. No me suelo mover mucho. En Fallas nos íbamos, pero, lógicamente, renunciamos al viaje que íbamos a hacer a Estambul.

2) No me alcanza la imaginación para tanto. Además, con el bombardero de información desinformadora e intoxicante a que estamos sometidos, no sé a qué atenerme. Hoy he ido a comprar y me parecía todo una broma de mal gusto. Intento llevarlo lo mejor posible día a día. Las consecuencias económicas y, por lo tanto, sociales, me parece que serán de nuevo terribles para los mismos que llevan tiempo sufriendo. Mucho me temo que, después de todos los despidos, las contrataciones no serán las mismas ni en las mismas condiciones. Y la bajada del poder adquisitivo hará que se resienta el consumo de cultura. Vamos, lo de siempre.

3) Este confinamiento forzoso está, en mi caso, totalmente condicionado por mis hijos de 7 y 10 años. Intentamos hacer un poco de todo: ejercicio, leer, deberes, cocinar, bailar, tareas de la casa, jugar…, limitando lo más posible la tele y la tablet. En los ratos que puedo, leo y canto. Las redes y el montón de chistes y vídeos que recibo me están ocupando demasiado. Hoy ya he empezado a borrar sin mirar.

4) Terribles las escenas de egoísmo y falta de civismo de parte de los ciudadanos. Y respecto a las medidas tomadas por el Gobierno, espero que este brutal recorte de libertad sirva para algo.

CARLOS DOMINGO (ARTISTA Y DOCENTE EN EL DEPARTAMENTO DE PINTURA DE LA FBBAA DE LA UPV | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en València; de momento todo bien por casa. Por suerte, nadie a mi alrededor con síntomas ni enfermedad.

2) Creo que las consecuencias de esta situación serán duras, espero que pasen lo antes posible, aunque no confío demasiado. El escenario es preocupante, la parte emocional la salvaremos, sin duda, los amigos, la familia, el arte…, estarán ahí para reconfortarnos. La cuestión económica será mucho más peliaguda. Es difícil valorar el impacto de un frenazo tan brusco en la actividad laboral y productiva. Espero que aquellos que tienen en su mano tomar decisiones a este respecto ejerzan su liderazgo con la firmeza y sensibilidad suficientes.

3) Por suerte, la tecnología está aquí para salvarnos del confinamiento. Ordenador, trabajar, pensar con calma, películas, series (recomiendo ‘Babylon Berlín’ y su hipnótica banda sonora de la primera temporada, ‘Zu Asche, Zu Staub’) y muchas risas televisivas con algunos cómicos muy divertidos que todos conocemos.

4) Tan solo dar las gracias a toda la gente que trabaja para que podamos sobrellevar esta situación con una rara normalidad.

CRISTINA DURÁN (AUTORA DE CÓMIC E ILUSTRADORA | BENETÚSSER, VALÈNCIA)

1) Estoy en casa con mi familia. Todo esto me ha pillado en una situación bastante especial. Desde noviembre pasado estoy de baja, en tratamiento por un cáncer de mama, así que en estos momentos soy población de alto riesgo respecto al COVID-19. Solo puedo salir para ir al hospital para seguir con la quimioterapia. A ello tenemos que sumar que nuestra hija mayor tiene paráisis cerebral y es dependiente, lo que supone que ella también es paciente de riesgo. En el piso de arriba viven mis suegros (ambos están cerca de los 80 años), así que, en la casa, fácil no lo tenemos: de 6 personas, 4 estamos en riesgo. Nos hemos tomado el confinamiento y las medidas muy en serio.

2) Creo que este escenario va para largo, varios meses, no va a ser nada fácil. Creo que todo esto supondrá un punto de inflexión para el mundo entero, para lo bueno y para lo malo. A nivel cultural y económico va a ser complicadísimo recuperarse, sobre todo para los que nos dedicamos a la cultura y además somos autónomos. Espero que las medidas que está tomando el gobierno surtan efecto y que se incrementen lo máximo posible.

A nivel político, espero que sirva para que se den cuenta de qué es lo realmente importante: reforzar los servicios públicos y dotarlos de más recursos, acabando con las privatizaciones. También sirve para reflexionar sobre el cambio climático. No hay más que ver las consecuencias positivas que ha tenido la reducción de emisiones de estos días, demostrando que está en nuestras manos buscar alternativas que protejan el planeta. A nivel social, ojalá sirva para que seamos conscientes del verdadero valor de lo que tenemos, de la importancia de tener cerca a tus seres queridos, de poder abrazarlos, de compartir, de celebrar, de ser solidarios, de frenar un poco y pararnos a mirar y a escuchar. Disminuir la velocidad, disfrutar de la vida sabiendo apreciar lo que tenemos.

3) Como comentaba, el estado de alarma ha llegado cuando yo ya estaba en casa, de reposo y sin poder trabajar, así que me ha llegado justo cuando ya había echado el freno. Estos últimos meses había empezado ya a leer libros que tenía pendientes (cómics, sobre todo) y a ver algunas series. Ahora, con el confinamiento, al estar nuestras dos hijas en casa, mis lecturas y actividades se han reducido bastante. Como comentaba, nuestra hija mayor es dependiente, así que el hecho de que no tenga colegio supone una complicación importante para nosotros. Es por ello que hemos tenido que reorganizarnos el día a día para que esté atendida y para que podamos dedicar tiempo también a su hermana. En general, necesito mucho descanso, así que mi pareja (ademas de teletrabajar) está encargándose de casi todo con ayuda de nuestra hija pequeña y de nuestros suegros. Por eso, los ratos que me encuentro mejor ya casi no me da tiempo a leer o hacer otras cosas, sino que se los dedico principalmente a mis hijas y a echar una mano en lo posible. Mi energía es muy limitada en estos momentos y tengo que distribuirla bien. Lo que sí hago es mantener el contacto constante (vía teléfono y WhatsApp) con la familia y amigos. También me gusta escuchar mucho la radio y seguir la actualidad por las redes (Twitter,sobre todo). Me gusta estar informada y buscar también programas que traten los temas con humor, para aliviar un poco.

4) Me llama la atención seguir escuchando frases como “solo afecta a los mayores” porque “esos mayores” son nuestros padres y nuestras madres y porque, además, somos muchos más los que por diferentes razones estamos en serio riesgo. No puedo entender a esas personas que no hacen caso y salen a la calle sin parar, buscando cualquier excusa y aprovechando para ir a segundas residencias o de vacaciones, sin darse cuenta de que pueden estar contagiando sin saberlo. Me parece de un egosimo mayúsculo y creo que no son conscientes de la gravedad de la situación y del peligro que sus actos entrañan. Tampoco entiendo (y me enfada bastante) la actitud de muchos de restar en lugar de sumar. Ya habrá tiempo más adelante para hacer críticas y valoraciones y aprender de ellas, pero, ahora mismo, la urgencia es la que es, no es el momento de ir sembrando odio y haciendo aún más grandes los conflictos y las diferencias.

Creo que este es un momento histórico y sí tengo la esperanza de que realmente servirá para algo. Por un lado, espero que sirva para demostrar el valor de la cultura (que tantas veces ha sido denostada y que ahora está siendo esencial para salvarnos del tedio) y de la importancia de la sanidad pública. Que sirva para revertir los recortes que se hicieron, para invertir en investigación, en educación, etc… En definitiva, dar prioridad al bienestar social, a las personas, por delante de los intereses económicos o políticos. Espero, además, que mucha gente entienda ahora por qué hay gente que arriesga su vida para salir de su país. Si aquí, teniendo todas las comodidades, casa, luz, agua, comida, Internet, etc…, ya están agobiados, quejándose y vaciando los supermercados, quizás ahora puedan imaginarse (aunque sea remotamente) lo que debe de ser no tener nada de todo eso y que, además, te estén matando o persiguiendo. Toda esta crisis debería servir para replanteranos todo y ver que, al fin y al cabo, todos somos personas, tenemos las mismas necesidades y deberíamos tener los mismos derechos.

EDUARDO GOLDMAN (ESCRITOR, PSICÓLOGO Y HUMORISTA | BUENOS AIRES, ARGENTINA)

1) Vivo en Buenos Aires y aquí estamos en condiciones de zafarrancho de combate. Fronteras cerradas, alcohol en gel y jabón como los bienes más preciados, gente en los supermercados vaciando las góndolas, colas en los bancos para evitar que se aglomeren dentro; en fin, todo patas para arriba y con la televisión a tono con el odioso coronavirus. Se acabaron los besos y los abrazos. El prójimo es un ser adorable, pero lo eludimos como si tuviera la peste. La paranoia dejó de ser un desorden de la personalidad para regir nuestras vidas.

2) En lo económico no quiero ni pensar. En lo político, quizás a los adversarios de siempre les prenda la costumbre de ponerse de acuerdo en algo y, Dios lo quiera, sigan así. En lo cultural, creo difícil que, instalada la desconfianza por el “semejante portador”, se diluya rápidamente luego de que Israel, Rusia o Estados Unidos inventen la bendita vacuna. En realidad, la aprensión hacia el prójimo en esta sociedad moderna, previa al virus, se verá justificada por este, y se acrecentará aún más. Será el paraíso de los egoístas, que incrementarán su individualismo con la excusa de proteger al otro.

3) ¿Qué cómo la paso yo con esta versión del arresto domiciliario? Evito los noticieros, miro películas y estoy por finalizar la corrección de mi quinta novela.

4) ¿Otros comentarios? Desconfío de mi vecino. Ayer estornudó.

ENDIKA BASAGUREN (ARTISTA | BILBAO)

1) Estoy en Bilbao, en casa estamos bien de salud, pero preocupados. Yo continúo con mi actividad laboral en la tienda y corremos riesgo de contagio, obviamente. Al tratarse de una papelería, entra dentro de los comercios que está permitido que abran. Estamos solamente cinco, ya que al resto han hecho un ERTE. Atendemos la web, pedidos de empresa y bellas artes. Pero al estar abierto también entra gente a comprar. Estoy con mascarilla, guantes, pelo recogido… Me ducho y lavo el pelo según llegó a casa y tiro todo a lavar por si el virus está pegado en cualquier parte. La verdad es que es una situación muy estresante. No abrazo o beso a mi mujer e hija por miedo a estar yo contagiado y contagiarles.

2) El escenario inmediato creo que no va a variar en cuanto al distanciamiento social y confinamiento. Aún va a se duro en ese sentido. Culturalmente, en lo que me toca más de cerca, a nivel expositivo está todo parado. Se retrasan fechas de exposiciones sin saber muy bien cuándo podrán realizarse… En cuanto a las exposiciones más institucionales, será un simple cambio de fecha, espero. Pero yo estoy acostumbrado a trabajar también con galerías emergentes y/o, alternativas y esto va a ser algo más complicado. Antes de esta crisis ya era complicado que una galería que no se encuentra en el top del circuito artístico se mantuviese. Las galerías potentes podrán seguir a flote, pero las pequeñas, seguramente, caerán debido a la crisis económica que esto va a suponer. En consecuencia también me va a afectar a mi como creador.

Espero que el Gobierno y la sociedad también sean conscientes de la importancia de la cultura (arte, cine, literatura, música…), que ayuda a que estos días estén siendo más llevaderos para los confinados. Espero que tenga una importancia tanto a nivel económico en ayuda al sector como en el plano educativo, ya que las humanidades son también las que están ayudando a nuestros hijos a soportar este encierro.

3) Cómo te comentaba, mi confinamiento es parcial. El tiempo que estoy en casa estoy con mi familia. Aprovecho a hacer actividades con mi hija… También estoy pintando muchísimo. Estoy aprovechando para realizar piezas para una expo que tenía en principio en noviembre, en Vigo, en la galería Apo’strophe.arte, y que está comisariada por Iñigo Rodríguez Román–. Esta obra hablaba precisamente sobre la máscara, sobre el miedo y cómo nos enfrentamos a él. En cierta medida, pintar me está resultando terapéutico, me ayuda a olvidar lo que ocurre mientras pinto. Y me ayuda a enfrentarme al miedo actual, que lo tengo.

4) Como leíste en mi post de Facebook…, deseando que llegue pronto el día en que podamos volver a tocarnos y sentirnos…. Sin miedo.

GABRIELA HILARIO (DISEÑADORA DE VESTUARIO, ESCENÓGRAFA Y ARTISTA TEXTIL | MADRID)

1) Me encuentro en Madrid. Soy diseñadora de vestuario y vine de Buenos Aires por trabajo. Consideró a España mi hogar; viví muchos años aquí. Actualmente, estoy en cuarentena como todos y trabajando desde casa.

2) El escenario inmediato lo imagino muy complejo hasta primeros de mayo. Espero que de ahí en adelante todo mejore; es mi deseo al menos. Pienso que las consecuencias a medio y largo plazo en lo cultural serán difíciles para varios ,aunque creo que no será igual para todos. Tengo la intuición de que, al mismo tiempo, habrá varias oportunidades en determinados sectores como en la industria cinematográfica y en los grandes espectáculos. La crisis económica será visible y tomara algún tiempo repuntar. Habrá muchos cambios en el modelo de trabajo actual, lo cual será beneficioso para la sociedad.

En lo político y lo social las consecuencias se verán en los cambios del modelo existente. De algún modo, lo que estamos viviendo funciona como un filtro, quedarán solo los que estén preparados para este cambio de conciencia. Los seres humanos tenemos que abrir los ojos y ser solidarios, respetar a los demás, generar la conciencia de unión para avanzar. En fin, son muchas las cosas que el mundo está pidiendo cambiar.

3) Mi confinamiento lo aprovecho al máximo. Sigo adelante con mis planes, trabajo por Internet, leo, estudio y me perfecciono en lo que necesito a través de la formación online, cultivo mi mente y mi cuerpo a través de la meditación, el ejercicio diario y la buena alimentación. Hago encuentro de amigas a través de Internet y compartimos nuestras ideas.

Y lo más importante es que todos los días me conecto conmigo, trato de encontrar “la paz” para no dejarme avasallar por las noticias y todos los mensajes del virus.

4) Sinceramente, siento que es una época difícil en la humanidad, pero pasará y nos dejará un gran aprendizaje necesario para que todos podamos ser felices de verdad. Solo hay que preparar nuestras mentes para lo nuevo, reinventarse y disfrutar de todo, sin perjudicar a nadie.

HORACIO SILVA (ARTISTA Y PROFESOR CATEDRÁTICO EN LA FBBAA DE LA UPV | VALÈNCIA)

1) Pues me encuentro, como casi todo el mundo –en mi caso, solo–, confinado en mi estudio-domicilio. Pendiente de los medios de comunicación y viendo con impotencia que diariamente aumentan casi exponencialmente los contagiados, los enfermos y los fallecidos, todo ello sumado a la angustia que supone no saber cuándo acabará este encierro que nos impide abrazar de nuevo a nuestros familiares y amigos.

2) Evidentemente, tarde o temprano, vamos a superar este amargo momento que nos está tocando vivir. Tenemos que darnos cuenta de que la fuerza está en la unidad de todos y la responsabilidad en cada uno de nosotros, y que solo así despertaremos pronto de esta pesadilla que estamos viviendo colectivamente. Es, creo yo, una de las lecciones más importantes que debemos aprender de este duro capitulo histórico que nos está dejando esta terrible enfermedad. Por todo ello, estoy seguro que, aunque en un principio vamos a sufrir las duras consecuencias de esta crisis, en nuestra sociedad habrán cambios y espero que para bien, sobre todo en lo político. Nuestra clase política tiene que ponerse las pilas. No puede caer tanta desgracia en saco roto.

3) En ese sentido, me siento un hombre bastante afortunado. Debido a mi profesión estoy muy acostumbrado a trabajar en la más absoluta soledad. Como sabrás, mis herramientas principales son los lápices, pinceles, los pigmentos, etc., pero mis motivaciones creativas van más allá del soporte bidimensional, se extiende a la fotografía y el video experimental. Por otra parte, hace algo más de dos meses finalizó mi última exposición y ahora es el momento de nuevos planteamientos pictóricos. También estoy inmerso en nuevos proyectos que, aunque no directamente como pintor, sí tienen que ver con el mundo artístico. Por lo tanto, este obligado encierro va a ser de todo menos aburrido.

4) Mi agradecimiento a toda la gente, especialmente al personal sanitario, que está trabajando intensamente, en muchos casos arriesgando su salud, para que todos podamos volver a respirar tranquilos.

JAVIER TOLENTINO (PERIODISTA, CRÍTICO DE CINE Y DIRECTOR DE ‘EL SÉPTIMO VICIO’ EN RADIO 3 DE RNE | MADRID)

1) Como todos mis compañeros de Radio 3, en nuestras respectivas casas. Se suspendió la programación de Radio 3 para sustituirla por playlists, con el fin de unirnos a todos los ciudadanos en este confinamiento. Estoy en mi domicilio de Madrid, intentando llevarlo como mejor puedo: leyendo, escuchando música, cocinando y dialogando con mi familia, algo que casi se nos había olvidado.

2) La verdad es que nadie sabemos nada de lo que pasará después de este tsunami. No sabemos ni siquiera si estaremos vivos. No sabemos cuándo acabará el confinamiento y cómo será la vida el día o los días después de todo esto. Puedo intuir o imaginar que los primeros días, cuando todo pase, será muy alegre y muy festivo, pero, como en una guerra, veremos cómo está la realidad, los daños colaterales y la capacidad que tengamos para reconstruir todo lo destruido. A todos nos ha pillado por sorpresa, por la espalda y era imposible prever este escenario. Me gustaría que después de todos estos meses o semanas, cuando regresemos a una vida normal, haya una reflexión de toda la sociedad y podamos construir una mejor sociedad, un mejor país reforzado por las instituciones públicas que se han ido desmantelando, y no solo el sistema sanitario, también el cultural y el educativo. Habrá que revisar, como sociedad, muchos temas que, hasta que no ha llegado lo que nos ha llegado, nunca habíamos reflexionado o pensado.

3) Bueno, esta respuesta ya la he dado. No soy nada sin cuarenta y cinco minutos diarios de correr y esto es lo que más me está costando… Por lo demás, recuperar la conversación con mi gente de casa, pequeñas tareas domésticas, lecturas, música, películas y también nada; no hacer nada es también maravilloso. Que no solemos cultivar eso, la nada.

4) Agradeceros que os hayáis acordado de mí, enviar un abrazo grande, infinito a todos los ciudadanos y, nada, que esperemos que esto pase pronto y podamos volver a pasear por la ciudad, por la playa, por el bosque y poder recuperar nuestros hábitos, como el placer de una cervecita fría, en una terracita del barrio de las Letras de Madrid….

JOAN FELIU FRANCH (PROFESOR EN EL DEPARTAMENTO DE HISTORIA, GEOGRAFÍA Y ARTE – HISTORIA DEL ARTE DE LA UJI, GESTOR DEL MACVAC Y DIRECTOR DE MARTE – FERIA DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE CASTELLÓN)

Foto: Llúcia Fornals.

1) Estoy en casa, con buena salud, aunque arrastro un resfriado prepandémico. Mi trabajo en la universidad se puede realizar online y como gestor del MACVAC he organizado las tareas de los trabajadores del museo para que también las puedan hacer desde casa en la medida de lo posible. Soy consciente de que se nos va a acumular trabajo presencial para cuando esto termine, pero seguro que lo haremos con ganas renovadas.

2) Me resulta más difícil imaginar el corto plazo que el medio o largo. Supongo que seguiremos aguantando (mientras no pasemos de aplaudir en los balcones a cantar, que en mi caso puede provocar tentativas de homicidio), y seguiremos haciendo un máster intensivo en comunicación en redes de algo que pensábamos solo se podía hacer presencialmente. A medio y largo plazo, la cosa está en saber si seremos mejores personas habiendo pasado por esto, si los valores serán otros, si tras el miedo, la incertidumbre, lo desconocido, la soledad y otros muchos sentimientos que se van a ir acumulando intensamente (como les pasaba a los de ‘Gran Hermano’), la cultura será esa poderosa y necesaria herramienta para vivenciar emociones que muchos creemos que es. Ojalá el escenario futuro sea el de una nueva cultura del encuentro, mucho más democrática y accesible. En lo económico va a pasarlo mal muchísima gente, pero espero que sea puntual, y que la recuperación, que será rápida, no se deje a nadie detrás. Y en lo político, supongo que los valores de lo público serán comprendidos en mayor medida, pero igual que creo en la solidaridad de la gente, también creo en la mala memoria. Pero, en fin, soy muy malo profetizando, no me hagáis mucho caso.

3) Tengo previsto salir a trabajar un par de mañanas, más para revisar el MACVAC que otra cosa. El resto en casa, atendiendo mis clases online. Intentaré llevar un horario, volver a hacer taichí, terminar de leer ‘Filosofía para bufones’, de González Calero, intercalándolo con ‘Contra la postmodernidad’, de Ernesto Castro, y luego intentaré seguir algún consejo de visita virtual, noticias, etc., hasta que acabe agobiado y al final lo único que saque en claro serán unos cuantos kilos de más. El día de la liberación igual me encontráis en chándal a las seis de la mañana, sentado en el suelo ante la nevera abierta y riendo como el Joker.

4) Hacerse el interesante porque sí es uno de los mayores indicadores de la estupidez humana, así que prefiero no dar consejos ni concluir nada. Confio en la gente, espero que sepamos comportarnos como lo que somos, personas.

NILO CASARES (COMISARIO Y CRÍTICO DE ARTE | OLEIROS, A CORUÑA)

Foto: Amparo Blázquez.

1) Estoy en mi casa en Oleiros, A Coruña, recluido con mi mujer y su mascota, respetando la orden gubernamental.

2) Tengo poca imaginación para el futuro. Desde muy temprana edad abracé a Nietzsche, de quien adquirí la higiene del olvido; casi al instante desarrollé la capacidad de no imaginarme el futuro, algo que me ha librado de muchas crisis de ansiedad anticipatoria; si bien otro tipo de ansiedades y neurosis hacen que la vida nunca me aburra.

Sí temo que en el ámbito artístico tengamos más dificultades de las habituales; el cierre, por ejemplo, de las salas de exposiciones dificulta el sano recreo en el arte para disipar los encierros, y las tan cacareadas aperturas digitales de los museos y centros de arte, como las emisiones de ópera en abierto, por ejemplo, no sirven, porque tanto de las artes plásticas, cuanto de las escénicas, solo se puede tener experiencia directa y en vivo, de tú a tú. Otra cosa es la lectura, la actividad del recluso por excelencia, la escritura, o la escucha de música grabada, que podemos realizar en nuestros respectivos refugios.

3) Mi confinamiento lo llevo con comodidad desde donde me encuentro ahora. Si pienso en la que fue mi última casa en València, entre el Ayuntamiento y el Instituto Luis Vives, me da un pasmo. Estar en el centro de una ciudad bulliciosa sin poder salir, o solo para ir al Mercado Central a hacer los recados, sin pararme en ningún bar a tomarme un vino, me parece de pesadilla. Sin embargo, donde vivo ahora, recogido por la naturaleza, con todo lejos y nadie por la calle, se lleva mucho mejor, no tengo la impresión, que seguro tendría en València, de sobrevivir en una ciudad fantasma.

El confinamiento me pilló escribiendo y, me temo, tendré que dejar de hacerlo. Mi proceso de escritura es el de pensar, documentarme, leer, releer, dar más vueltas por mi biblioteca y pegarme con las estanterías porque no encuentro un libro que seguro tengo y no doy con él, volver a buscarlo, encontrar otro que también me sirve, rastrear por la Inet, pedirle al librero el libro que tengo y no encuentro u otro del que me he enterado, y muchas otras cosas que la situación actual me impiden realizar, porque me tiene sumido en un nerviosismo ajeno a mis rutinas diarias; así que me entretendré leyendo. Libros me sobran en casa y tengo empezados muchos. ¡Fíjate la coincidencia!, que siempre me ha parecido indicativa de algo: esta orden de confinamiento me pilló leyendo, entre otros libros, porque siempre leo varios a la vez o me aburro; me pilló, decía, revisando ‘La nueva Edad Media’ (de Eco, Colombo, Alberoni y Sacco, escrito en 1973 y publicado aquí en 1974), para el libro al que le llevo un tiempo dándole vueltas, y hete aquí que se nos viene encima otra peste llegada de Oriente.

Volverá a pasar lo mismo y reaccionaremos de la misma manera, sobre eso no me cabe duda, porque nihil sub sole novum.

4) Si antes de este encierro obligado por la situación sanitaria creía que vivimos tiempos neomedievales, hoy me siento en medio de un neofeudalismo de difícil digestión.

PILAR GIRÓ (COMISARIA Y DIRECTORA ARTÍSTICA DEL ESPAI CARMEN THYSSEN | SANT FELIU DE GUÍXOLS, GIRONA)

1) Me encuentro en mi domicilio habitual, estos días con mi hijo. Los dos, de momento, en buen estado de salud.

2) Es difícil imaginar cuáles serán las consecuencias de todo esto a largo plazo, pero parece evidente que necesitaremos un cambio de modelo en todos los ámbitos que propone la pregunta. Son muchos los frentes de reflexión que se abren ante esta crisis sanitaria. A medio plazo, dependerá de nuestra capacidad de respuesta individual y como sociedad. Esta pandemia pondrá a prueba la madurez democrática, tanto desde el punto de vista social como político, dejando de manifiesto cuál es nuestro verdadero compromiso con nosotros mismos y para con los demás: responsabilidad y sentido común. Las consecuencias económicas seguramente serán graves para todos los sectores. Ciertamente, esta crisis sanitaria ha puesto en primer plano las grandes debilidades de nuestra sociedad. El COVID-19 ha mostrado nuestro talón de Aquiles. Sí, somos vulnerables, somos humanos, no dioses o héroes. Espero que estos días nos sirvan para reflexionar sobre la medida de las cosas.

3) Escribo estas palabras tras nueve días de confinamiento y con el horizonte difuso. Por suerte, puedo trabajar desde casa, o sea que una parte importante del día está dedicado a ello: leer, pensar, escribir… En mi faceta de docente el reto será poder seguir el curso con el alumnado de secundaria.

Otra parte importante del confinamiento es la convivencia, con uno mismo y con los demás. Espero que lo más positivo de todo ello sea que cada una consiga despertar su vertiente más creativa y para ello el tedio es un buen aliado. Esa necesidad constante de llenar el tiempo y de proyectar el deseo a veces nos distancia de vivir y sentir el presente o, sencillamente, de algo tan simple e imprescindible como el hecho de ser conscientes de que respiramos.

Me preguntas también por las lecturas. Se me hace difícil una recomendación, pero por si os sirve, estos días aprovecho para releer la poesía de Joan Margarit.

4) Mis deseos: que todo esto acabe pronto y con el menor número de víctimas posible. Un enorme reconocimiento a todo el personal sanitario y a quienes hacen posible que no falte el abastecimiento básico. Son muchas las voces que afirman que es necesario un cambio de modelo; empecemos por aplicarlo en nosotros mismos y en nuestros hábitos cotidianos.

ROMÁN DE LA CALLE (PROFESOR HONORARIO DE LA UVEG, CRÍTICO DE ARTE Y ESCRITOR)

Foto: Salva Nebot.

1) Hemos dejado el campo (La Cañada), donde habitualmente solemos acudir, al aproximarse la bisagra primaveral, para regresar de inmediato, dado el caso, a la ciudad de València, pensando sobre todo en los servicios propios del contexto urbano, en un escenario que se nos presenta problemático y quizás dilatado en sus exigencias e imposiciones, teniendo siempre en cuenta la difícil coyuntura actual, que la pandemia del COVID-19 socialmente ha forzado.

El aislamiento doméstico, implantado cautelarmente, como recurso general, se convierte asimismo en una inusitada prueba personal/familiar. En nuestro caso, con un escenario de estricta pareja: una psicopedagoga y un filósofo, que acaban de celebrar (julio, 2019) sus cincuenta años de unión y convivencia. Afortunadamente, a pesar de la edad –lo que nos inscribe, en esta dramática coyuntura, en un contexto de riesgo–, nos encontramos bien y somos precavidos, en lo posible, con las normas decretadas y/o aconsejadas al respecto.

2) Todos estamos viviendo, de entrada, una especie de pesadilla colectiva, de ficción sobrevenida, pero efectivamente real, en su riesgo, intensidad y consecuencias. La escenografía internacional de la pandemia ha sido, en su inmediatez creciente e imparable, tan sorprendente, por su rapidez, como efectiva, por sus consecuencias encadenadas.

Sin embargo, todo lo sucedido no se me presenta, en mis reflexiones, como ajeno a las coordenadas de la extrema globalidad, implantada en nuestro modo de existencia presente, como también lo asumo en calidad de consecuencia, mediada, sin duda, del insostenible sistema capitalista, con sus prioridades y restricciones; así como de la reforzada acción neoliberal, claramente ciega para todo lo que no apunte hacia la acumulación especulativa, en favor del dominio y control de la producción, unilateralmente dirigida y usufructuada. Todo ello pasa, sin excesivos miramientos, por encima de la naturaleza y del minusvalorado medio ambiente, así como de los restringidos parámetros éticos, capaces de estructurar, en principio, la conducta humana. Son ellos los llamados a respetar los principios de equidad, de igualdad de género o de la diversidad identitaria, más allá de la aporofobia y de los drásticos y contagiosos cierres de fronteras, frente a las emigraciones, a los que quizás nos hemos acostumbrado, en buena medida, insensibilizados, por el silencio/soto voce de los medios y las argumentaciones sociológicas interesadas, quizás como un oportuno ensayo, previo, de cara a las posibles pandemias futuras.

¿De qué consecuencias, a medio y largo plazo, podemos hablar, tras las huellas y rastros políticos, económicos, sociales y culturales que hemos ido remedando, absorbiendo, dejando y reduplicando, en torno al sistema? Si la pandemia alcanza, en nuestras extensiones geográficas, los picos temidos y se desborda la situación hospitalaria, con la posible limitación de medios disponibles, ¿de qué trágicos efectos cabrá hablar? Es ahora cuando, quizás, las carencias investigadoras, los recortes históricos y las prioridades trasladadas a sospechosos dominios se hagan directa e insultantemente patentes.

3) Al anunciarse el confinamiento, estaba –y estoy– finalizando la edición de un libro colectivo, en el que han colaborado veinte personas del mundo universitario y cultural valenciano. Su título: ‘Entre la crisis, la resistencia y la creatividad. Los diez últimos años del arte valenciano contemporáneo (2008-2018)’. Mi idea, como editor, era presentarlo en la Fira del Llibre de València, que ha sido, de momento, también paralizada. Un volumen de casi 500 páginas donde se analiza, a fondo y por parcelas, la dura situación vivida por nuestra cultura, en ese demoledor periodo/década de hierro. Había, pues, que estudiarlo y no se había realizado ese esfuerzo colectivo hasta el momento. Más de dos años de trabajo compartido y muchas dificultades encadenadas, de las que ya se hablará. La paradoja es que, justamente antes de publicarse, ya entramos –con temor y temblor– en otra fase, incluso más dramáticamente paralizante y omnipresente. Estamos, respecto al libro, eligiendo la portada y, de verdad, ya estoy pensando en la aguda y tentadora necesidad de preparar un nuevo título, también colectivo (‘Reflexiones sobre la pandemia, desde la cultura rasgada’), esta vez con carácter de apuesta bifronte, entre el dietario vivaz y la opción prospectiva.

De hecho, en este retiro forzado y responsable en el que nos encontramos, apuesto a favor de que mis proyectos se ceñirán, básicamente, en avanzar/finalizar tareas pendientes, como artículos comprometidos para determinadas revistas especializadas, en revisar/complementar algún otro libro en colaboración, ya avanzado (‘Correspondencia Eusebio Sempere y Alfons Roig’), para la IAM; en pergeñar las claves de un comisariado comprometido para el IVAM (2021), en leer aquellos libros de los que me he propuesto hacer reseñas o que debo presentar públicamente (ya no sé cuándo…) y en plantear las claves de un par de conferencias apalabradas, pero ahora ya sometidas a una total indeterminación cronológica.

Esta es una situación global, tan novedosa, abrumadora y radicalizada –personal y socialmente– que cada día, al despertar, debo cerciorarme de su apabullante realidad, tras el sueño y sus imprescindibles evasiones.

También la música y la vertiente audiovisual (informativos, películas y redes sociales) ocupa, por necesidad, nuestro tiempo, pero en este caso siempre suele ser en duplicidad personalizada, con mi pareja, entre diálogos y abierta contrastación de pareceres.

4) En las situaciones límite –y esta lo es– suele aflorar siempre lo mejor y peor de nuestra especie. Por eso, tales contextos suelen ser elegidos, por su riqueza de matices y cuestiones contrastadas, para escenificaciones narrativas, teatrales o cinematográficas. Justo en tales marcos extremosos, las ejemplificaciones de las categorías estéticas hallan, incluso, sus más concretas especificaciones: lo bello/lo horrible, lo dramático/lo sublime, la sátira/el humor o la heroicidad/lo mezquino.

Todo un estudio tipológico podría gestionarse, sin duda, en este campo ilimitado de tensas posibilidades existenciales, que nos aguardan indefectiblemente.

Pero, a su vez, en medio de tanta enfermedad y dolor, como ya nos circunda, qué emocionante es ver la respuesta de gran parte de la ciudadanía: humor, imaginación, disciplina, respeto y generosidad. Y, sobre todo, el testimonio directo –lecciones inolvidables– de ejemplar solidaridad de tantos profesionales (e incluso voluntarios), en sus respectivos ámbitos de actuación, arriesgándose al contagio, asumiendo además (com-pasión) la desgracia, el sufrimiento (pasión) de los demás y la enfermedad de los otros…

¿Cuántos interrogantes existenciales nos quedan, de hecho, todavía entre las manos?

SARA MANSANET (GESTORA CULTURAL RESPONSABLE DEL AULA DE CINEMA DE LA UNIVERSITAT DE VALÈNCIA Y DIRECTORA DEL FESTIVAL LA CABINA)

1) Estoy en casa con mi familia e intentando entre todos hacer de este espacio un lugar lo más cómodo posible para todos los que lo habitamos: 2 adultos, 4 adolescentes y 3 gatos. ¡Casi nada!

2) Pienso que, probablemente, estamos viviendo como sociedad global uno de los momentos más complejos y decisivos de nuestra historia reciente. No soy capaz de prever las consecuencias a largo plazo, pero en lo más inmediato creo que nos enfrentamos a una prueba de autocontrol y fuerza de ánimo importantísima. Solo se me ocurre sobrellevarlo trabajando la mente de manera individual para estar lo más activa y lúcida posible de cara a lo que nos venga cuando retomemos nuestro ritmo habitual. Nada será igual cuando todo pase y tengo la esperanza de que seamos mejores con nosotros mismos y con nuestro entorno.

3) La verdad es que, cuando tienes por delante tantos días en los que estás obligada a estar en casa, de repente te das cuenta de todas las cosas que tienes pendientes: desde leer ese libro que acumula polvo en la mesilla de noche hasta acabar de coser los botones caídos y que siempre dejas para después.

Un libro que me dispongo a terminar ya es mi último regalo de Reyes: ‘Quiero escribirte esta noche una carta de amor’, de Ángeles Caso. Vendrán después muchos más; los más inmediatos son ‘Irlanda’, de Espido Freire, y ‘Poética de la ausencia’, de Isabel Cadenas Cañón (préstamo este último de mi querida Begoña Donat).

Quiero y debo tener la mente ocupada y fresca y, por mi propia logística familiar, tengo que organizar más que nunca cada día: horarios, ritmos y momentos para hacer algo de ejercicio, además de planificar el trabajo desde casa con el visionado de los mediometrajes que ya se están inscribiendo para La Cabina 2020 y la programación que me corresponde desarrollar en el Aula de Cinema. Creo que no me aburriré…

4) Es el momento de mirar nuestra casa con otros ojos: este espacio propio se ha convertido en el espacio único; quererlo es el reto. Y, como dice mi abuela, no estamos para dejar nada para después. En cuanto pueda salir lo voy a llevar a rajatabla.

¡Ánimo, cuidaos y cuidar a los vuestros!

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (IV)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (IV)
Domingo 22 de marzo de 2020

Un considerable (y, a buen seguro, mayoritario) número de artistas, gestores y empresas culturales, medios de comunicación y otros agentes activos del entorno cultural sustentan un relevante porcentaje de su economía a través de convocatorias públicas, subvenciones y apoyo institucional.

Durante la pasada semana, los ministros de Cultura de España (José Manuel Rodríguez Uribes), Francia (Franck Riester) y Alemania (Monika Grütters) coincidían en considerar la cultura como un bien de primera necesidad y no un lujo del que prescindir en la presente crisis sanitaria (y económica), si bien Riester aseveraba que “el propio futuro de nuestro modelo cultural está en juego”.

Y si, efectivamente, se encuentran en juego aquellos paradigmas que han conducido la metodología de nuestro comportamiento, creación y consumo cultural, nada mejor que materializar una radiografía, inmediata y crucial, de nuestras insuficiencias.

En consecuencia –tras la primera, segunda y tercera entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, musicales, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

AIDA CHAVES (PRODUCTORA CULTURAL Y CODIRECTORA DE HYBRID ART FAIR | MADRID)

1) En casa, con mi marido, desde que le enviaron a teletrabajar el pasado miércoles. Así que yo también cogí los bártulos del estudio. Uno está en un despachito que tenemos y para el otro hemos montado un despacho improvisado en el salón. La verdad es que tenemos suerte de contar con algo de espacio para cada uno. Estamos un poco que no sabemos muy bien aún qué pensar sobre los tiznes que ha tomado la situación en tan poco tiempo. Ambos tenemos familiares que son personas de riesgo y solo esperamos que todo vaya bien en ese sentido.

2) El coronavirus va a marcar un antes y un después en la historia, creo que eso está clarísimo ya. Como es normal, ahora mismo se está priorizando la vida humana antes que la economía y espero que eso también pueda suponer un replanteamiento acerca de cómo hemos acelerado y enfocado nuestros comportamientos como sociedad, globalmente, en los últimos años, donde todo ha girado en torno al consumo. Esto, evidentemente, no quita que seamos muy conscientes de que nos vamos a enfrentar a una muy dura primavera; ya está afectando económicamente a muchas personas y a much@s compañer@s del sector. Esto nos va a golpear fuerte en muchos sentidos.

3) De momento, lo estoy llevando bastante bien. Estuve trabajando en casa muchos años, así que desde hace tiempo tengo rutinas: horarios marcados para trabajar, descansar, hacer deporte… Estos días he retomado la lectura de ‘Los jugadores de whist’, de Vicenç Pagès Jordà, he vuelto a oír música que hacía un montón que no escuchaba, como Jeff Buckley, MS MR, Alt-J… También he empezado y acabado series como ‘Years and Years’ y ‘Castlevania’. Además, en mi caso, me ayudan mucho las videollamadas o birraskype que también llevo haciendo años con mis amigos repartidos por el mundo.

4) Vamos a salir adelante. Desde luego, vamos a tener que agudizar nuestro ingenio para no caer en la desesperación, por más que nos guste el cine, leer, jugar videojuegos, dibujar… Está claro que vamos a querer salir del espacio y la situación que se nos ha impuesto. Pero lo importante tiene que ser pensar en el bien común, que esta medida no es un capricho.

ÁLVARO PONS (DIRECTOR DE LA CÁTEDRA DE ESTUDIOS DEL CÓMIC FUNDACIÓN SM-UV Y DEL AULA DE CÓMIC DE LA UNIVERSITAT DE VALÈNCIA | VALÈNCIA)

1) En casa y confinado… ¡Supongo que en la misma situación que casi todo el planeta!

2) Es muy difícil prever nada en esta situación. Es completamente inédita, cambiante a cada minuto, lo que hace complicadísimo hacer predicciones. En ese sentido, soy muy comprensivo con la clase política que está afrontando este reto. Es algo nuevo para lo que nadie estaba preparado y, peor, cómo se puede resolver. Las soluciones son resultados de prueba y error continuo, por lo que el escenario inmediato es complejo de imaginar. A modo general, es evidente que esta crisis no es comparable a la de 2008: no estamos hablando de una crisis sistémica como aquella, sino de un paro del sistema, un cierre inédito. Evidentemente, el golpe para la economía será brutal, desconocido, pero creo que a parada de burro le seguirá arrancada de caballo, con fuerza. El problema es que cambiará todo: esa arrancada solo podrá ser impulsada por el sector público y el privado más potente, las multinacionales, que pueden aprovechar para fagocitar todo resquicio de competencia, lo que genera no pocas incógnitas.

En lo social, espero que aprendamos todos y descubramos la necesidad de soluciones que favorezcan el mantenimiento de la salud pública, el sentido que tienen conceptos como la renta básica…

En lo cultural es donde veo más problemas: hoy por hoy, el sector cultural español depende profundamente del impulso público –por lo menos en actividades– y es más que probable que, durante un tiempo, todo el esfuerzo inversor público vaya al sector social, desplazando las partidas culturales a ayudas sociales y económicas. Eso implica un auténtico páramo para lo público: estamos viendo cómo casi todas las iniciativas culturales, jornadas, festivales, ferias, etc…, se están retrasando al último trimestre, creando una posible sobresaturación de oferta que no creo que ni llegue a darse ante la pérdida de ayudas públicas, como he comentado antes. Evidentemente, el consumo cultural caerá y para la delicada situación del sector puede ser una puñalada certera. En el caso de actividades culturales, creo que lo más sensato será hacer borrón y cuenta nueva, asumir que el 2020 no ha existido, y empezar a pensar en el 2021. Para la industria cultural, será necesaria una profunda actuación, que tiene que ir de ayudas públicas a campañas para estimular el consumo cultural.

3) Con paciencia y resignación. ¡Intentando que mi hijo no se vuelva ni un loco enjaulado ni un hikikomori pegado a la consola! Afortunadamente, tengo lecturas para diez cuarentenas, pero quiero compaginarlo con aprovechar para terminar de escribir un libro y preparar los materiales online de los cursos que doy en la universidad.

4) Solo animar a la gente a quedarse en casa, ser sensata con las indicaciones y paciente y tolerante: nadie sabe cómo afrontar esta situación y hay que asumir que solo con buena voluntad entre todos y todas podremos pasarla. Y que, cuando acabe todo esto, recuerden que la cultura en todas sus formas (lectura, cómics, películas, música, series…) habrá hecho mucho más leve el confinamiento. Entonces será cuando devolverle a la cultura su generosidad con la misma generosidad.

AMALIO VANACLOCHA (DIRECTOR DE LA GALERÍA VANGAR | VALÈNCIA)

1) Afortunadamente, me encuentro bien. El viernes 13 de marzo fue el último día que estuve en la galería. Desde entonces, en mi casa, en València, cumpliendo con el confinamiento, al tanto de todos los acontecimientos que se van sucediendo y procurando salir lo menos posible.

2) No me gustaría aventurarme, creo que todavía es pronto para sacar conclusiones, pero ya está siendo un duro golpe a todos los niveles. Pienso que, como sociedad, saldremos reforzados de esta crisis. Espero que la situación se alargue lo menos posible y la recuperación sea rápida.

3) Ante todo, de una manera positiva. Alternando trabajo pendiente de la galería y actividades que, desde que inauguré Vangar, el día a día no me permitía. Lecturas como ‘Historias de Nueva York’, del periodista Enric González, o series como ‘Stranger Things’, serán algunas de ellas. Me gustaría, también, visitar algunas de las exposiciones virtuales que están ofreciendo varios museos. Continuaré, en la medida de lo posible, haciendo algo de ejercicio.

4) Mucho ánimo a todas aquellas personas que lo estén pasando mal. Esto también pasará.

ANA RAMÓN RUBIO (CINEASTA | VALÈNCIA)

1) Estoy bien. En nuestra casa, en València, con mi marido y mi perro. De momento, todo en orden.

2) El escenario inmediato, duro, bastante duro. Colas en los supermercados, cierto grado de racionamiento, figuras de autoridad por las calles… Es un escenario irreconocible y, probablemente, toda esta situación se alargue más de lo previsto, pero creo que todos tenemos que ser conscientes de la importancia que tienen nuestras acciones individuales en toda esta crisis y contribuir a que se estabilice lo antes posible.

A medio y largo plazo, creo que el mayor cambio va a ser social. La mayoría de los españoles nos hemos sentido privilegiados e intocables y ahora llega una pandemia que ha cambiado un poco la perspectiva. En parte servirá para que más personas entiendan mejor a quienes vienen a España huyendo de lo que nosotros ahora no tenemos, que es algo tan básico como libertad y seguridad, y también para volver a poner en el punto de mira algo que hay que cuidar ante todo, que es la sanidad pública.

Económicamente, es el sector servicios es el que verdaderamente va a pagar toda esta crisis y el que creo que tardará más en reponerse de ella. La parte buena, tanto para hostelería y turismo como para el ámbito cultural, es que creo que la gente va a salir a la calle con unas ganas increíbles de libertad, de volver a ir a conciertos, al cine, al teatro, a los bares, a viajar… Espero que haya sido un parón temporal, pero que volvamos a nuestras vidas con más ganas que nunca. Creo que, a largo plazo, las cosas volverán a su punto de partida.

3) Yo trabajo mucho en casa, especialmente cuando estoy escribiendo, con lo cual ya estoy acostumbrada a la rutina de lo que ahora estamos llamando “teletrabajo”, pero que para nosotros siempre ha sido “ser guionista”. Lo que me cuesta es el aspecto social: ver a mis amigos, a mi familia, o a cosas tan sencillas como salir a pasear. Normalmente, salgo a andar todos los días mínimo una hora para despejar la mente y ahora me cuesta más concentrarme y trabajar si no lo hago. Además, hay un olor a tristeza en las calles que no ayuda, pero me he propuesto aprovechar esta cuarentena para aprender a tocar la guitarra. Al fin y al cabo, estoy confinada con un músico y cinco guitarras.

4) He de decir que, aunque para mucha gente este es su día 8 de confinamiento, para mí es ya el día 12. Yo tomé la decisión voluntaria de aislarme definitivamente el 11 de marzo, y de semiaislarme otra semana antes. No fui ni a la manifestación del 8M, ni a ninguna mascletá, ni a ningún evento con más de 10 personas desde que todo esto empezó. Mis amigos me decían: “si no te apetece venir, dilo”. No se creían que no iba a los sitios por el COVID-19, pero en casa solemos ver ‘Cuarto Milenio’, que en febrero y principios de marzo era el único espacio en el que se miraba a China, y en el que se avisaba de la situación a la que íbamos a llegar en Europa.

ARÍSTIDES ROSELL (DISEÑADOR, DOCENTE, GALERISTA Y COORDINADOR DE RUSSAFART | VALÈNCIA)

1) Estoy en Russafa, en casa, hace días que no salgo… Aclaro, he salido a Imprevisual Galería para buscar el material de trabajo que necesito para recluirme voluntariamente forzado y trabajar telemáticamente desde el hogar (“Hogar, que no A-Hogar”). Al igual que la mayoría, nunca había vivido una situación similar, algo atípico en todos los sentidos. Muy difícil de digerir. Pero la salud es lo primero.

2) El escenario inmediato es imprevisible, no lo saben ni los que saben. La fuerza de la pandemia hace prever el peor de los escenarios. Las informaciones que llegan (el constante bombardeo informativo) crean un estado general que desconcierta al contexto social; a la vez, crea mucha alarma. A medio plazo, nuestros negocios están cerrados, sin fecha de vuelta a la normalidad. Las galerías, salas de exposiciones, museos, librerías y teatros, todos cerrados. Conciertos cancelados, ferias anuladas (ej.: Feria del Libro), festivales o eventos culturales de relevancia aplazados sin fecha, otros anulados, a lo que se suman las cuantiosas pérdidas económicas y, en consecuencia, la cultura a la cola de la recuperación. Es cierto que muchas iniciativas están en curso y se agradece; la creatividad florece en tiempos difíciles. Conciertos online, bibliotecas virtuales gratis, museos virtuales a nuestra disposición que generan nuevos puentes con la cultura. Ojalá permanezcan en el tiempo, pero, por favor, que no generen nuevas formas de precarización. A largo plazo, creo que saldremos reforzados de esta situación, pero antes habrá que valorar el coste social y económico que va a suponer este tiempo de confinamiento, crisis y salud.

3) En el confinamiento voluntariamente forzoso que estamos obligados a cumplir por orden y fuerza mayor, en pos de la salud individual y colectiva, intento conciliar la calma en todo momento. Disfrutando de la familia, realizando actividades conjuntas, juegos y adelantando trabajo. Las nuevas condiciones laborales han activado el teletrabajo colectivo al que muchos nos hemos sumado, en la docencia sobre todo. En el tiempo que me queda, intento actualizarme con lecturas pendientes, fundamentalmente poesía. Del mismo modo, seguimos trabajando para la próxima edición de Russafart 2020, prevista para el 5, 6 y 7 de junio. Somos optimistas y espero que para esas fechas todo habrá pasado y que los artistas del barrio de Russafa volvamos a abrir los talleres y espacios expositivos para su cita bienal con el público valenciano. Estaremos ansiosos de abrazarles sin temor, eso sí, para contagiarles de cultura.

4) Comentarios o preguntas sin respuestas, etc.: ¿Qué se oculta detrás de esta situación límite? Nueva crisis económica mundial, liderazgo económico, supremacía, no lo sabremos nunca. Con lo cual me quedo con lo más cercano. ¿Qué pasará con la cultura?, ¿qué medidas se tomarán desde la administración local, autonómica o estatal para paliar la crisis que se avecina? Gestionar una crisis sanitaria de tal magnitud y sin precedentes no es fácil, pero de ahí las fortalezas y debilidades de un sistema de gobierno democrático. Deben dar respuesta a todos los sectores que se han visto afectados con medidas que apoyen la reactivación económica y que permitan el reflote sin grandes consecuencias. Y, por desgracia, la cultura está al final de la cola. Espero que esta vez me equivoque o que todo haya sido un sueño.

CARLOS MADRID (DIRECTOR DE CINEMA JOVE – FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE VALÈNCIA | VALÈNCIA)

1) En casa, y teletrabajando en la medida de lo posible.

2) La pregunta es muy general…, pero supongo que una reordenación de prioridades, un aprendizaje, crecimiento en lo personal, otra gestión del tiempo, del aguante, de la paciencia…

Espero que mucha gente aproveche para ejercer un mayor consumo de cultura. Las nuevas tecnologías nos lo ponen muy fácil, así que no hay excusa para leer libros pendientes de nuestra estantería (o versiones que podemos encontrar en PDF o ePub), ver películas, escuchar discos, ver conciertos… Y tampoco debería ser un drama no ver a nuestros amigos presencialmente. El Skype o cualquier modo de videollamada nos viene de perlas. Lo fundamental es adaptarse, hacer una vida lo más normal posible y tener en mente que esto no será para siempre.

En lo político, por lo que observamos, es el momento de ver cómo actúan ciertas personas en momentos de crisis en los que conviene estar unidos. Simplemente, vamos a ver quiénes hacen un ejercicio de responsabilidad y quiénes no.

3) En mi caso, y de momento, puedo hacer la mayoría de gestiones laborales desde casa (en un par de meses, ya veremos…). Aprovechamos, además, para hacer arreglos domésticos pendientes, algo de ejercicio para que los músculos no se atrofien y ver mucho cine (en esto último tampoco cambia mucho la cosa…). Con respecto a lecturas, aprovechando el tiempo libre, estoy acabando el clásico ‘Mientras agonizo’, de Faulkner, y a punto de empezar ‘La vida instrucciones de uso, de Perec. En cuanto a cine, estamos viendo alguna película que se nos escapó el año pasado y que ya se encuentra en alguna plataforma (‘The Souvenir’, de Johanna Hogg, o ‘Martin Eden’, de Pietro Marcello, además de revisitar el clásico ‘La ventana indiscreta’, de Hitchcock, en solidaridad con el pobre James Stewart, confinado seis semanas en su casa y aburriéndose como una ostra…), y, recientemente, hemos visto la serie ‘Heridas abiertas’, protagonizada por la gran Amy Adams, y que recomiendo a todo el mundo.

4) En mi caso, el teletrabajo es una opción, pero para mucha gente no, y esta situación va a implicar un drama económico en poco tiempo. Solo espero que las prometidas ayudas a quien lo necesite se agilicen y podamos estar orgullosos (y tranquilos) de que nuestros impuestos sirvan para lo fundamental y ayuden a quien más sufre.

Por otro lado, lo de quedarse en casa no es opcional. Quien sale a pasear por desafío, chulería o por pensar que la cosa no va con él debería pensar en dar ejemplo a los demás; en que mucha gente lo ve desde sus casas y puede optar por despreocuparse y seguir su ejemplo. Es un ejercicio de responsabilidad que deberíamos seguir todos. No vale con pensar en que las medidas son exageradas o dejan de serlo; hay que pensar en el ejemplo que se da a los demás con nuestras acciones, en tener sentido común y quedarnos en casa.

CARLOS SALAZAR (ARQUITECTO | VALÈNCIA)

1) En casa, con teletrabajo.

2) Una crisis general en todos eso ámbitos de la cual costará salir.

3) Sobre todo, trabajo, y lecturas, música, películas, televisión, redes sociales y teléfono.

4) Cuando pase todo podremos sacar conclusiones y discutir. Ahora solo toca actuar.

CHEMA LÓPEZ (ARTISTA Y PROFESOR DEL DEPARTAMENTO DE PINTURA DE LA FBBAA DE LA UPV | VALÈNCIA)

1) Tras superar el pasado viernes (13 de marzo) la desagradable sensación de estar protagonizando ‘Years and years’, en estos momentos me encuentro muy tranquilo, en modo zen, consciente de que esto va para largo. Estoy en casa, con Marta y nuestro hijo Dani, por tanto, no puedo sentirme mejor acompañado. Lo que peor llevo es estar lejos de mis padres, que, como todos los mayores, son los que se encuentran en peor situación (no voy a entrar en detalles).

2) Las consecuencias son impredecibles; además, no sirve de nada plantear futuribles, las cosas nunca acontecen como imaginamos. Sin embargo, lo que más me preocupa, incluso más que la pandemia, es la inevitable crisis económica y que todo esto se convierta en excusa para un definitivo giro autoritario a nivel global, cosa que, por otra parte, ya se estaba produciendo.

3) Para pasar estos días estoy aprovechando para leer todos esos libros que vas acumulando y que nunca encuentras tiempo para leer. Además del surtido material para las clases (me ha gustado especialmente ‘El ojo y la navaja, el mundo como interfaz’, de Ingrid Guardiola), tengo pendiente una biografía de Otis Redding y acabar el magnífico número de la revista Concreta que Pedro G. Romero ha dirigido sobre gitanos y flamencos. Por otra parte, llevo entre manos tres novelas, ‘Enciclopedia B-S’, de Burucúa, ‘La batalla de Occidente’, de Vuillard, y lo último que han publicado de Lucia Berlin, con un título muy apropiado para estos días: ‘Bienvenida a casa’.

A nivel familiar hemos creado un pequeño cronograma de actividades, no muy rígido, una guía que sirva para crear rutinas a un niño de 11 años encerrado todo el día en casa. Además de las tareas del cole, lecturas varias, sesiones de clásicos del cine (‘Con faldas y a lo loco’, ‘Dos hombres y un destino’, ‘La lengua de las mariposas’, etc.), incluso unas tablas de gimnasia a las que desgraciadamente aún no he tenido tiempo de incorporarme.

4) Para terminar, sigo esperando ansioso y muy atento la anunciada donación de 65 millones a la sanidad pública por parte del rey emérito.

CONCHA ROS (ARTISTA Y PRESIDENTA DE LA DELEGACIÓN TERRITORIAL DE LA COMUNIDAD VALENCIANA Y MURCIA DEL IAC | VALÈNCIA)

1) Estoy en València, en mi casa, con mi hija Julia, mi perro Teo y mi canaria Roxy, que nos alegra las mañanas. Me encuentro en una situación envidiable, la verdad, si pienso en todas las personas que están teniendo que dar la cara para hacer frente al maldito virus…

2) No quiero ser ceniza, pero me temo que el escenario inmediato va a seguir siendo el que ahora mismo es, es decir, el de confinamiento, al menos durante un mes. Ya que estamos haciendo este esfuerzo, este parón tan brusco en nuestras enloquecidas rutinas diarias, deberíamos arremangarnos, mentalizarnos y “hacerlo bien”, eliminando, al menos en un gran porcentaje, la posibilidad de contagio.

Las consecuencias desde el punto de vista social las veremos a medio plazo, pero necesito ser optimista y pensar que esta barbaridad va a servir para espolear conciencias y parar la locura neoliberal en la que estamos (¿estábamos?) inmersas. En el plano cultural…, vislumbro, de nuevo, el desierto… Pero, como comentaba hoy con una amiga, la gente del arte y de la cultura en general tenemos un máster en resiliencia, así que aquí seguiremos cuando todo esto acabe. ¿Lo económico? Sin comentarios. Y respecto a lo político, en estos momentos tan críticos solo le pido a la clase política que trabaje codo con codo, como dice Drexler, para salir de esta distopía en la que nos hemos visto envueltos sin comerlo ni beberlo. ¡O, mejor dicho, sin besarlo ni abrazarlo!

3) Afronto el confinamiento con mucha serenidad, la verdad. En el fondo soy un poco rata de biblioteca y, además, esto me permite charlar más con mi hija, leer, ver cine, ordenar papeles de esos que se amontonan junto al ordenador y, sobre todo, dibujar. ¡Bisogna fare di necessità virtù!

4) Quiero hacer un alegato a favor de la cultura y la educación, dos cosas que para mí son la misma. Está resultando evidente, tras solo unos pocos días de confinamiento, lo importante que es para las personas tener “la cabeza bien amueblada” para poder sobrellevar esta situación, y lo mucho que en ello tiene que ver la presencia de la cultura en el currículo educativo. Saquemos conclusiones y, por encima de todo, pongamos el foco en la empatía y los cuidados.

Aprovechemos la ocasión y humanicémonos de nuevo, por favor.

EDUARDO GUILLOT (DIRECTOR ARTÍSTICO DE MOSTRA DE VALÈNCIA-CINEMA DEL MEDITERRANI | VALÈNCIA)

1) En casa con mi pareja, la mejor compañía posible, encerrados desde que se impuso el confinamiento. Y en permanente comunicación con mis padres, porque ambos viven solos y están en edad de riesgo.

2)
Es una pregunta amplísima, pero diría que las cosas van a cambiar bastante si la situación actual se prolonga. En ámbitos relacionados con la cultura, se están cancelando rodajes y todo tipo de actividades que no siempre se van a poder reubicar en el calendario, lo que afectará a un elevado número de trabajadores, especialmente a los freelance. De hecho, creo que el impacto va a ser más económico que sanitario. A largo plazo, y por cuestiones de agenda, me parece casi imposible que todo lo que se está suspendiendo pueda recuperarse. Y si se hace, la oferta cultural de otoño e invierno será de tal calibre que el consumidor no podrá abarcarla, con las consecuencias que eso puede acarrear. En muchos casos, sería más sensato dar 2020 por perdido (como se rumorea que va a hacer Cannes) y seguir trabajando de cara a 2021, recuperando lo que se pueda y haciendo borrón y cuenta nueva con lo que no. A otros niveles, me encantaría que esta crisis supusiera el colapso definitivo del podrido sistema capitalista, pero me temo que no tendremos esa suerte.

3) Hace poco que se abrió la convocatoria de recepción de películas para la Mostra 2020, que se celebrará en octubre, si todo va bien y la situación se ha normalizado para entonces, por lo que mi teletrabajo está consistiendo, básicamente, en ver cine sin parar. Tenemos ya más de 150 títulos inscritos, así que no tengo tiempo de aburrirme. Además, cuando quito la vista de la pantalla, estoy poniéndome al día con lecturas pendientes, como “Vivir abajo”, de Gustavo Faverón Patriau, o “GB84”, de David Peace.

IÑAKI TORRES (ESCRITOR | ALGORTA, GETXO)

1) En Algorta, de la playa al monte, por calles desiertas como en una novela de Ballard.

2) Cada vez más aislados, en medio de tanta comunicación. Nos gusta pensar que somos independientes, individualistas, cuando la realidad grita lo contrario, que todo está interrelacionado: cualquier interrupción crítica como esta hace que las piezas caigan en un efecto dominó. Estaría bien no perder de vista que todos somos necesarios y estamos mejor juntos, colaborando.

3) Como el aislamiento, sobre todo el forzado, nos habla de lo que estamos hechos, es una buena oportunidad para ver qué es eso: la hoja en blanco.

JOSÉ LUIS MORENO (DIRECTOR ADJUNTO DE AUDIOVISUALES Y CINEMATOGRAFÍA DEL IVC | VALÈNCIA)

1) Seguimos trabajando para que la maquinaria cultural administrativa no pare. En cuanto a salud bien, sin problemas.

2) Va a ser un escenario “apocalíptico”, que se suele decir. Vamos a tener que construir casi desde cero porque las consecuencias económicas para el sector cultural van a ser muy duras. A largo plazo nos recuperaremos, pero tendremos que hacer un sobreesfuerzo cuando pase esta cuarentena. Si todos aportamos, lo lograremos.

3) Será un confinamiento laboral, ya que seguimos trabajando en normativa y convocatorias que afectan al sector audiovisual y que deben publicarse en abril o mayo para no causar más perjuicio al sector.

Dedicaremos tiempo para hacer ejercicios dentro de casa para mantenernos en forma. Y aprovecharé para recuperar películas que nunca tengo tiempo de ver.

4) Mucho ánimo a todo el mundo. De esta saldremos. Ahora mismo hace falta apoyo y solidaridad, y luchar todos juntos contra esta epidemia que no esperábamos.

Mª ÁNGELES FAYOS (GESTORA DEL TEATRO OLYMPIA Y TEATRE TALIA Y PRESIDENTA DE AVETID | VALÈNCIA)

1) Actualmente en casa y conectada por WhatsApp, FaceTime e e-mail.

2) Se ha paralizado todo y es un mazazo económico sin precedentes, porque no solo se han cerrado los teatros, sino que todos los agentes culturales están parados. Va a costar mucho a nivel económico recuperarse. Pero a nivel social estoy gratamente sorprendida, no solo por cómo ha respondido el equipo humano que trabaja en Olympia Metropolitana, arrimando el hombro, sino por las espectadoras y espectadores que están pendientes de aplazamientos de las obras y con una paciencia infinita en las devoluciones. Va a haber un antes y un después del coronavirus.

3) Al principio es difícil parar, pero luego es muy bueno poder estar más tiempo con la familia y, como no estoy mucho en casa, aprovecharé para organizar y leer libros de un tirón, aparte de ver películas y series, sin ir directa al último episodio.

4) Aunque ahora todos estamos muy preocupados, es curioso que muchas propuestas de amigos son siempre culturales y eso indica la importancia que tiene para el ser humano respirar arte, música, teatro, danza… La cultura nos enseña a pensar y a mirar y ver, y la pandemia nos ha llevado a pensar sobre nosotros mismos y a mirarnos a los ojos, los unos a los otros. Debería hacernos más fuertes como sociedad y, si somos capaces de aprender, algo bueno podría quedar de este difícil período.

SILVIA MERCÉ CERVELLÓ (ARTISTA, DOCENTE Y SUBDIRECTORA DEL DEPARTAMENTO DE DIBUJO DE LA FBBA DE LA UMH DE ALTEA, ALICANTE | VALÈNCIA)

1) Vivo en València con mis dos adolescentes, Alejandro y Nacho, en un 2º piso con balcón a la calle, en el Ensanche, y nos quedamos los tres en casa hasta nueva orden.

La única privilegiada que baja por el barrio, dentro de los parámetros permitidos, soy yo. Surrealista, caótico, solidario, contundente y desconcertante es el poso que te deja acercarte a la farmacia o a por productos de necesidad. De puertas adentro, sin horario y a la espera de calendario, o como bien dice una famosa publicidad: “Bienvenidos a la República Bananera de mi Casa”.

2) Desde una mirada expectante, el escenario más inmediato que se nos plantea nos sumerge en una sensación de fragilidad y fuerza, a la vez que no sigue ningún hilo conductor establecido, más allá de una dinámica cambiante por su falta de precedentes, pero con una desbordante capacidad de unión, por aquello de que «la unión hace la fuerza»… Nos encontramos desnudos ante una marea de situaciones nuevas que nos viene grande.

A pesar de la crisis socioeconómica que apunta con fuerza, no dejan de venirme a la cabeza canciones como las que tanto hemos escuchado estos días: ‘Resistiré’, del Dúo Dinámico, o ‘Brindemos por la vida’, de Macaco…; o ‘Gracias a la vida’, que tan bien han interpretado Joan Báez y tantas otras voces.

Gracias al personal sanitario, a todas los que trabajan y reponen en establecimientos alimentarios, a los cuidadores, a quienes están detrás de todas las necesidades para que este planeta siga girando. GRACIAS.

3) Aprovecho para darle cuerpo a mi próxima propuesta artística: ‘Travesía/tránsito’, libros de viajes, como el muy recomendable ‘Viaje al Mekong’, de Javier y Gorka Nart (que terminé ayer), ‘Viajeros por el Conocimiento’, de Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, o lecturas de pensamiento artístico y novelas de escritoras favoritas, como la última de Amy Tan, ‘Recuerdos de un sueño’…

Lo compagino produciendo obra, viendo películas y alguna serie, y, por supuesto, conectándome al mundo del ocio, la cultura y las redes sociales por Internet y móvil. Pero de lo que más disfruto en este confinamiento es de compartir con Alejandro y Nacho opiniones que cruzamos entre comidas y ratitos de los que ellos escapan al mundo del wifi.

4) Amigos, familia y querido mundo: besos voladores y no dejéis de cumplir para hacernos fuertes y de tomar vitaminas para reforzar defensas…

Y… “Quédate en casa”. Nos conectamos esta tarde en los balcones para aplaudir a todos los que batallan en primera línea.

SUSO GIMÉNEZ (NEUMÓLOGO Y COMPOSITOR, GUITARRA ACÚSTICA Y VOCALISTA DE PETIT MAL | VALÈNCIA)

1) Con mi familia en nuestra casa de Burriana. Estamos bien, pero son días de desasosiego. Aunque las cosas por aquí aún no están muy mal, todo puede cambiar rápidamente y alterar nuestras vidas: mi mujer y yo somos médicos.

2) Viendo cómo evolucionan las cosas en Italia, en Madrid…, es difícil ser optimista a corto plazo. Se aproximan meses muy duros en lo profesional. Como neumólogo, tendré que atender en los próximos días a mucha gente que lo estará pasando muy mal y espero estar a la altura.

Las consecuencias de esto son imprevisibles.

En cuanto al futuro, sí que quiero tener cierto optimismo: echando la vista atrás, no hay que olvidar que tras la terrible pandemia de gripe de 1918 y de la Primera Guerra Mundial, con un sufrimiento inimaginable para la población, lograron sobreponerse, y lo que vino después fueron “Los felices años veinte”. Ojalá todo pase y logremos superarlo pronto.

3) El tiempo que no estamos trabajando lo pasamos, efectivamente, confinados en casa, con nuestros hijos, que aún son pequeños. De momento lo llevamos bien, pero me temo que aún quedan muchos días de estar en casa por delante.

Los pocos ratos que no estoy estudiando y formándome para lo que vendrá lo empleo en estar con mis hijos y, si me queda algo de tiempo, en tocar la guitarra intentando relajarme y hacer canciones nuevas. Ahora mismo, mientras escribo esto, estoy escuchando un maravilloso vinilo que adquirí en Discos Amsterdam hace unas semanas: ‘Cry’, de Cigarettes After Sex.

Mi libro de cabecera estos días está siendo ‘Fractura de tibia y peroné’, de Dani Cardona, que está consiguiendo abstraerme algunos ratos de la dura realidad, porque es realmente ameno y divertido.

4) Cada día que pasa queda menos para que esto acabe. Estoy deseoso de volver a la normalidad y de poder abrazar a mis padres, al resto de mi familia, a mis amigos…

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (III)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (III)
Jueves 19 de marzo de 2020

Avanzan las jornadas de confinamiento y la paciencia se torna quebradiza. Nuestro preceptivo exilio interior parece habernos convertido en objeto de un confuso ensayo de laboratorio. El entorno doméstico, que habitualmente nos cobija, se torna ahora con un cariz inusual de arresto, exhortándonos a fabular con aquella remota vida del mundo exterior.

La paradoja nos acecha; algunos hemos creado siempre como individuos atomizados y la fisicidad de nuestro aislamiento nos hace desear desenvolvernos en comunidad. Tal vez no seamos más que un cadáver exquisito y este la fórmula extraordinaria para sobrevivir.

En consecuencia –tras la primera y segunda entrega de ‘Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus’–, desde MAKMA proseguimos invitando a difundir su testimonio a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, literarias, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos desde el hogar la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo afrontas tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevas a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ALEJANDRO MACHAROWSKI (PROFESOR Y RESPONSABLE DE RR.II. DE ESAT | VALÈNCIA)

1) Me encuentro en casa, València ciudad, aislado, según lo indicado por el Gobierno el pasado sábado. Aunque, observando lo que estaba sucediendo, me autoaislé el miércoles 11 por la tarde. Desde entonces, estoy trabajando desde casa. Estoy bien, adaptándome a la nueva situación.

2) Es una pregunta muy compleja para algo que recién empieza. Nunca hemos vivido algo así, podemos imaginar muchas cosas; sin embargo, la realidad siempre va más allá. No sabemos cómo acabará esto, ni lo que sucederá en este proceso de prevención del contagio del COVID-19. Entiendo que las personas estamos actuando como si estuviéramos ante una guerra bacteriológica (lo vemos en el supermercado), pero no estamos viviendo una guerra, sino la llegada de un nuevo virus que no tiene vacuna. De ahí que las autoridades sanitarias y los Gobiernos aíslen a su población para que el problema no se extienda de manera vertiginosa.

Evidentemente, habrá consecuencias en nuestro día a día, no somos conscientes de todo lo que conlleva la vida de una sociedad como la actual: sociedades complejas e hiperconectadas. Y no me refiero solamente a Internet, sino también, entre otras muchas cosas, al tráfico marítimo de contendedores que traen mercancía de todas partes del mundo. Podemos comprar espárragos cultivados en Indochina o propóleo de Afganistán, lugares muy alejados de nuestro territorio y, sin embargo, esos enormes barcos llegan al puerto de nuestras ciudades todas las semanas, la conexión es inevitable. Creo que después de esta crisis la globalización se revisará.

Por momentos, creo que estas medidas deberían tomarse ante el cambio climático; el aumento de la temperatura no es un virus, pero en algún momento habrá que regular la actividad humana para frenarlo, y de forma similar a las medidas que se han tomado contra el COVID-19. Detener o ralentizar la vida de una sociedad tiene consecuencias económicas y sociales negativas, es lógico, en un sistema económico como el nuestro en el que el dinero manda. Atacar su movimiento perjudica económicamente, lo material es el valor en el que se basa el sistema actual en el que vivimos; lo retroalimenta, lo sostiene. Las leyes del mercado, dicen. Esto conllevará cierre de locales, quiebre de pymes, agotamiento de los autónomos… Será muy duro.

En cuanto al escenario cultural, si bien está sufriendo una crisis acentuada en los últimos años con las políticas restrictivas a nivel nacional de los Gobiernos conservadores (2011-2015), después del virus seguirán existiendo, lógicamente, pero se verán afectadas. Tras la crisis por el virus, el Estado deberá velar por la cultura, como lo viene haciendo, garantizar este acceso. El sector cultural privado –sin la ley de mecenazgo, anunciada y prometida por el PP– lo tendrá más difícil, se tendrá que innovar para obtener nuevos recursos.

En lo político, es posible que la coalición del actual Gobierno a nivel nacional haga un buen trabajo y que no solo acabe sus cuatro años de mandato, sino que podría repetir. Si bien es cierto que esto último dependerá principalmente de la manera en que gestione esta crisis, así como sus consecuencias económicas y sociales. Pareciera que cuando gobierna la izquierda en España cayera una catástrofe que nace en alguna parte del mundo echando por tierra lo positivo. Si en 2008 fue Lehman Brothers, en 2020 se llama COVID-19. Es fundamental que el país avance y consolide los cambios que la sociedad demanda. En la Comunidad Valenciana espero que se continúe con el actual modelo de gestión, sensatez, sentido común y diálogo.

3) A nivel personal, estaré en contacto con mi familia, amigos y compañeros. Es importante conocer cómo estarán nuestros seres queridos en días que serán difíciles. En lo profesional, trabajaré desde casa en modo online, a través de videollamadas, chats, teléfono y redes sociales.

Mi ocio consistirá en escuchar música, ver películas o series de televisión. Las plataformas virtuales son variadas y completas, podríamos estar meses aislados con ellas. También tendré tiempo para informarme, leer y escribir. La investigación nunca termina.

4) Espero que la sociedad se recupere pronto de este enorme problema. La paralización de un país (o de un continente) no es algo de lo que podamos recobrarnos prontamente, nos llevará todo el año y marcará nuestras vidas. Pero soy positivo.

ANDRÉS HERRAIZ (INVESTIGADOR DEL DEPARTAMENTO DE HISTORIA DEL ARTE DE LA UNIVERSITAT DE VALÈNCIA | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi casa, en València, circunscrito a mi mesa de trabajo y a los libros que desde hace meses aguardan ser leídos.

2) Considero que las consecuencias a corto plazo del estado de alarma sobre el que se ha puesto a la población española ya son visibles en supermercados y grandes superficies comerciales. El COVID-19 ha conseguido que los ciudadanos de a pie saquen sus peores galas, se vistan de histeria colectiva y releguen a un segundo plano los valores solidarios que frente a una situación de emergencia deberían surgir de manera espontánea.

Es muy bello ver cómo, imitando a los italianos, en algunos patios valencianos se escuchan dolçainas y se entona el cancionero fallero. No obstante, otra cara ha de ser expuesta a la luz, aquella que deja a ancianos y ancianas llorando frente a los estantes vacíos de los supermercados sin saber qué llevarse a la boca porque familias enteras han arrasado con las bandejas de carne y alimentos básicos. Considero que las consecuencias a medio y largo plazo han de partir de una toma de conciencia y una actitud empática, no solo con la médico o el enfermero, sino con nuestros vecinos y conocidos, aquellos con los que compartimos escalera, con los que nos cruzamos en la cotidianidad; para ellos hemos de tender nuestra mano solidaria en estos momentos donde parece que prima la máxima del “sálvese quien pueda”.

3) Estos días de aislamiento, con una tesis doctoral en curso, las lecturas que acompañarán mi confinamiento serán todas aquellas que a lo largo de este último año he ido relegando a un segundo plano. De este modo, autoras como Alison Moore o Isabel Speyart van Woerden acompañarán a los ya ajados libros de Warburg, Panofsky o Walter Mitchell.

4) Apaga la tele y enciende un libro.

BEGOÑA SILES (PROFESORA Y DIRECTORA DE LA CÁTEDRA LUIS GARCÍA BERLANGA DE LA UNIVERSIDAD CEU-CARDENAL HERRERA. CRÍTICA DE CINE Y ARTE | VALÈNCIA)

Fotografía: Pedro Hernández.

Viernes 13 de marzo de 2020. 15:45 horas. Declaración del estado de alarma por el Gobierno español. Confinamiento en casa. Las calles se han quedado vacías, el ruido de los viandantes, de los coches, se ha evaporado. Las palomas toman la aceras. Otros sonidos, antes imperceptibles, resuenan en este silencio de la ciudad. Un tono de poético patetismo cubre las calles, en el sentido de que conmueve profundamente hasta producir dolor y tristeza. La sombra del coronavirus pulula por ellas, dejando en evidencia no solo lo impredecible de las consecuencias –aunque para los expertos, catastróficas a nivel económico–, sino también la vulnerabilidad e incertidumbre del ser humano ante la existencia.

La sombra del coronavirus refracta la imagen de la muerte, a la vez que refleja el miedo a esa “dama negra” a la que todos estamos destinados a saludar –con la mano o sin ella–.

Si la certidumbre de la muerte ofrece el sentido de la vida, el arte –esa capacidad inútil para satisfacer las necesidades biológicas, pero imprescindible para sobrevivir a los infortunios de la vida– nos puede ayudar a hacer más llevaderos estos días de confinamiento. En la película ‘La lista de Schindler’, de Steven Spielberg, se habla de trabajadores “esenciales”, como aquellos que tienen un oficio que resulta “útil para la guerra”. Un judío que es músico pregunta: “¿Desde cuándo no es la música esencial?” La ministra de Cultura alemana, Monika Grütters, responde a esa cuenstión, en estos momentos de pandemia, anunciando un programa de ayudas específicas para el sector cultural, por entender que produce bienes de esencial necesidad. Apostemos, pues, por la literatura, la música y el cine. Un aplauso desde los balcones para los creadores.

BOKE BAZÁN (DISEÑADOR | VALÈNCIA)

1) En casa, con mi chica y bien de salud.

2) El Papa morirá por el coronavirus, así como el colegio cardenalicio al completo; esto permitirá que Christine Lagarde se haga con el poder en el Vaticano tras asesinar a más de un competidor. La perplejidad y descontrol de los católicos conllevará una revuelta sangrienta y posterior guerra contra los extraterrestres, veganos y el colectivo LGTBI. Iniciada en Roma y de alcance global, implicará tal hambruna que solo sobrevivirán los caníbales. Judíos y musulmanes se fusionarán en una sola iglesia para controlar el petróleo y las finanzas del mundo. Los no convertidos serán ejecutados, y la invasión de Europa se completará en 66 años. No habrá crisis económica; Rodrigo Rato dirigirá el FMI.

El Real Madrid, Mercadona y Felipe VI serán comprados por grupos inversores de China. Rosa Díez será presidenta del Gobierno de una España que, tras las sucesivas independencias, se reducirá a un territorio tan extenso como Andorra, donde no se pagarán impuestos por ser paraíso fiscal, con la peseta por divisa con la cara de Franco por un lado y la reina de Inglaterra por el otro.

Sánchez Dragó y Pérez Reverte, tras liderar el exterminio de los influencers, instagramers y youtubers, serán beatificados y enterrados junto a Dalí en el Valle de los Caídos. El coronavirus será vencido.

3) A base de heroína, ya que el hachís y la cocaína son drogas más sociales.

Aprovecharé para leer ‘Sabor a hiel’, de Ana Rosa Quintana, ver mucha TV y, entre una cosa y otra, haré el cambio de armarios.

4) Siempre se van los mejores.

CARMINA BURGUERA (DISEÑADORA Y FUNDADORA DE PILLOWS4LIFE | VALÈNCIA)

1) En València. Llevo una semana ya por casa. Pasé unos días acatarrada y eso me hizo reaccionar rápido, cerrando el estudio el lunes pasado (9 de marzo) a visitas y a colaboradores, por riesgo al contagio. ¡Afortunadamente, estoy bien!

2) Ante este fundido a negro, intento afrontarlo desde la serenidad, con preocupación y atención a partes iguales. Opto por instalarme en el optimismo, deseando que la realidad no sea tan lineal como nuestros razonamientos. Nos enfrentamos a contextos de incertidumbre, vamos a necesitar valor y aceptación para seguir adelante ante los incalculables costes, pues dependerá de cada uno de nosotros bastante más de lo que tendemos a creer. Ojalá el dolor dé paso a la reflexión de lo verdaderamente valioso.

3) Estoy entrenada en la flexibilidad y no me está costando demasiado adaptarme mentalmente al nuevo escenario. He trasladado trabajo a casa, el trabajo artesanal lo recomiendo especialmente en estas circunstancias, pues aísla la actividad mental, como la lectura o la música. No soy de rutinas, no me he planteado nada concreto: ¡sigo con todo junto y mezclado adelante! Lo que seguro voy a hacer es darme un baño de ensimismamiento. No me he aburrido nunca.

4) He de confesar, también, que me viene el recuerdo de lecturas lejanas como ‘El ensayo sobre la ceguera’, de Saramago, en forma de zarpazo. Y, por último, reconocer que sería extremo no poder comunicarme con mi hijo, familia y amigos, que es como un suelo de paz para el día a día.

JOSÉ LUIS GARCÍA-BERLANGA (CINEASTA | MADRID)

1) Entre el encierro familiar/casero y mi lugar de trabajo.

2) El escenario actual todavía lo veo oscuro para largo, las consecuencias van a ser terribles en lo social y para la economía. Será la última oleada tecnológica para expulsar a los mayores de la sociedad activa.

3) El encierro forzoso lo veo como el voluntario, leyendo mucho, sobre todo libros de historia que tengo acumulados, y buscando series y películas por las plataformas.

4) Estamos jodidos.

JUAN PEDRO FONT DE MORA (DIRECTOR DE LA LIBRERÍA RAILOWSKY | VALÈNCIA)

1) Estoy bien, en casa, con mi familia y teletrabajando.

2) Las consecuencias en mi sector, el cultural, son desastrosas. La mayoría somos microempresas con una economía muy justa. El cierre de uno o dos meses va a suponer un problema, en algunos casos, insalvable. Hemos tenido que aplazar la Fira del Llibre de València, que en muchos casos supone un 15-20 % de facturación anual. Railowsky realiza mucha promoción externa. Voy a dejar de ir a tres eventos en el próximo mes…

3) Objetivos: pues eso que nunca puedes hacer, como realizar un inventario exhaustivo de libros y fotografías. Ordenar y tirar trastos, avanzar con los trámites de la Fundación Railowsky. En definitiva, preparar el futuro, que seguro será mejor que el presente.

Lecturas: seguiré como siempre. Ahora estoy con un libro de relatos delicioso, duro, pero delicioso: ‘Estrómboli’, de Jon Bilbao, publicado por Impedimenta. Luego seguiré con otro. Es con lo único que no tengo problema, tengo libros para dar y vender (ja, ja, ja).

Cine: veré ‘El irlandés’, de Scorsese, en casa, en el sofá, con unas cervecitas y una papas. ¡¡¡Son tres horas!!!

MANEL COSTA ( POETA | VALÈNCIA)

1) En principio, la buena noticia es que todavía estoy y soy. En mi casa, con la salud en perfecto estado y jugando al dominó con ella.

2) La situación que ya estamos viviendo es muy seria en todos los aspectos, pero, desgraciadamente, presumo que las circunstancias van a agravarse, llegando a cotas desconocidas; sin embargo, sorprendentemente, con recuperación rápida. Aunque esta experiencia, a mi juicio, cambiará diversos ítems de cómo entender esta sociedad. Menos mal que los artistas, los poetas, los músicos, los creadores, en definitiva, estaremos ahí para hacer más soportable esta mierda de sociedad.

En lo social y cultural, me temo que no solo no va a mejorar, sino que es casi seguro que va a empeorar (si cabe), en beneficio de los dos siguientes asuntos.

El tema político y económico, al menos para mí, son dos cosas indescifrables e incognoscibles. Ahora bien, tengo claro una cosa, o el capitalismo desaforado que padecemos desaparece o la solución no la veo por ningún sitio. Y en lo político, tan solo recordar un adagio que escuché en mis años mozos y que me marcó políticamente para toda la vida: “Si un rico y un trabajador votan al mismo partido, uno de los dos se equivoca…, y ese no es el rico”.

3) Para mí ha sido una circunstancia favorable, pues tenía trabajo atrasado y me ha venido de puta madre. Escribir, leer, escribir, leer, escribir, leer…

4) Francamente, no sé cómo va a acabar esto, pero no creo que muy bien. Para mí, en cuanto a mi producción poética, artística, etc., no va a cambiar demasiado con referencia al pasado. Desde hace más de cuarenta años que he transitado por las periferias del arte y las letras, de modo que continuaré con mi devenir diario, sin demasiada preocupación y sin demasiado éxito, como debe ser.

MARTÍN FORÉS (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) Estoy actualmente en València y superactivo, como siempre (¡¡la actividad va por dentro!!).

2) Esta pregunta supone un mogollón de preguntas (no es justo, cabroncetes). A ver, el escenario inmediato es de stand-by, pero confío plenamente en la capacidad creativa y fuerza regenadora mediterránea. Estamos en un mundo globalizado, pero no olvidemos nunca que somos puros mediterráneos en todos los aspectos. ¡¡Siempre optimista!! Lo económico es aparte, la moral prevalecerá.

3) Sé la putada que supone para mucha gente, pero en mi caso ha sido una bendición. ¡¡¡Por fin voy a aprender a dibujar!!! Jamás pude disponer de tanto tiempo libre para el aprendizaje, ¡¡y sin remordimientos!!

Algunos tenemos la suerte de poder trabajar aislados y solos. Estoy hasta nervioso por la cantidad de cosas que puedo hacer: leer, vinito, dibujar, vinito, cine, vinito, amor, vinito, familia, vinito, historia, vinito, amigos, vinito, ¡¡¡bocetando proyectos cómo loco!!!

4) A pesar de todo, no sabemos lo que tenemos. ¡¡¡Somos unos putos afortunados, coronavirus incluido!! He tabajado mucho en África.

NURIA ENGUITA (COMISARIA DE ARTE, EDITORA DE LA REVISTA CONCRETA Y DIRECTORA DE BOMBAS GENS CENTRE D’ART | VALÈNCIA)

1) Estoy en casa, en València.

2) El escenario inmediato me parece que va a durar bastante más de 15 días, por lo que necesitamos mucha paciencia y, como me mandaba el otro día un amigo (escritor) en un mensaje, lo recomendable es «leer y quererse bien». Las consecuencias ahora y más tarde me parece que van a ser muy duras, sobre todo para un gran número de personas con vidas y trabajos precarios. Dependerá de cuánto dure, de cuales sean las prioridades en la recuperación y de cómo se gestione la crisis a la que nos llevará esta parada en seco de la vida social, económica y cultural, este aislamiento, este cierre de fronteras, este estado de alarma que es también de excepción. Mientras tanto, intentamos sobrellevar la situación, cada una como mejor puede.

3) Estoy trabajando en casa, vía Skype, con el equipo de Bombas Gens. Cuando acabo mi jornada, preferentemente leo, hago una sesión de pilates y veo alguna película en Filmin o Netflix. Estoy leyendo el libro de Giuliana Bruno ‘Surfaces: Matters of Aesthetics, Materiality, and Media’, sobre la cuestión de las pantallas y las superficies y las relaciones entre el lienzo, la pantalla, la arquitectura y el cine, muy interesante en relación a nuestra exposición ‘Hiperespacios’ y el trabajo de Inma Femenía. Ese libro me ha llevado a repasar la filmografía de Wong Kar-Wai.

He acabado ya el libro de relatos recién editado de Paco Inclán, ‘Dadas las circunstancias’, otra joyita de este originalísimo escritor de relatos, donde un humor sutil y una ironía certera no esconden una inteligente melancolía. Tengo a medias el libro de Aixa de la Cruz, ‘Cambiar de idea’, una joven escritora que ya entiende la vida como conflicto y transformación. Y tengo reservado otros, entre ellos, uno cuyo título resuena demasiado, ‘El silencio de la cultura’, de Carmen Pardo, cultura silenciada durante el siglo pasado, en este caso por el consumismo y los mass media.

Y entre lecturas y trabajo, conversaciones con mi marido y con mi hijo, por teléfono o Skype con amigos y familiares, y buenas comidas.

4) Al igual que muchas otras instituciones culturales, el centro de arte que dirijo, Bombas Gens, continuará activo en el plano virtual durante el tiempo que tenga que estar con sus puertas físicas cerradas. Para ello, se adaptarán las publicaciones a esta nueva dinámica, apostando así por la tendencia #CulturaEnCasa, y ofreciendo a los usuarios una manera de seguir en contacto con el centro de arte mientras duren las medidas de confinamiento domiciliario.

OUKA LEELE (FOTÓGRAFA, PINTORA Y POETA | MADRID)

1) En mi casa. Disfrutando de la quietud y el silencio.

2) En Francia dejan salir para hacer deporte. Las medidas siempre han de contemplar no dañar. Yo espero que haya una transformación social. Confío en los humanos, que ante la adversidad sacan de su corazón todos sus tesoros, amor, solidaridad, creatividad, como ya se está viendo. Conmueve lo buenas que son las personas. Y creo que vamos a sacar diamantes de este pozo.

Estamos, por primera vez en muchísimo tiempo, viviendo algo excepcional que es tener tiempo de manera colectiva para parar y para mirarnos. Interiorizar y darnos cuenta de cuantísimas cosas son prescindibles.

3) Dibujar, tocar el piano, hacer ejercicio a diario, meditar varias veces al día. Leer muchos libros interesantes que llevo aparcando mucho tiempo.

Por mi parte, me ha sorprendido que mi propia necesidad de parar, de introspección, silencio, soledad…, haya coincidido con el momento social que vivimos. Creo que tenemos que ser muy fuertes y tener y mantener un estado de consciencia muy elevado, porque parece que se nos está exigiendo a toda la humanidad un cambio.

4) Creo que muchos nos estamos planteando un cambio en nuestras vidas, que hay un antes y un después, y que ya no vamos a ser los mismos. Nos estamos entrenando estoicamente para ser mejores, más humanos.

PACO ROCA (DIBUJANTE | VALÈNCIA)

1) Pues en pijama y trabajando. La verdad es que en eso no ha cambiado mucho mi rutina. Si hay que verle la parte positiva a esto es que hacía muchos años que no tenía la agenda tan despejada, y puedo centrarme en el trabajo.

2) Sin duda, tendrá unas graves repercusiones económicas. Y, como ocurre en todas las crisis, los que tienen mucho ganarán más y los demás pagaremos los costes de esto. Pero saldremos adelante una vez más.

3) Más de una vez había pensado en que me gustaría tener un botón para poner en pausa el mundo e intentar ponerme al día. Bueno, en cierta forma eso se ha cumplido para mí y para todos. Es un momento de buscarle la parte positiva y hacer esas cosas que tenías pendientes. Yo he puesto al día el correo, ordenado mi estudio, estoy trabajando sin interrupciones y pasando más tiempo con la familia. Esto lo digo los primeros días de la cuarentena, no sé si seguiré siendo tan optimista dentro de quince días.

PAPU SEBASTIÁN (CANTANTE, GUITARRISTA Y COMPOSITOR DE POLOCK | VALÈNCIA)

1) Me encuentro, por el momento, perfectamente. Eso sí, tras informarme más acerca de la situación y por su calado tan grave, novedoso y desconocido, decidí quedarme en casa desde el jueves (12 de marzo), junto con mi pareja, para estar lo mínimo posible expuesto y para tratar de que la situación se controle cuanto antes.

2) Las consecuencias, además de las económicas –que, entiendo, a día de hoy son incalculables e imposibles de recuperar–, las tendremos que ver con el tiempo. A mi juicio, creo que nos ha puesto en alerta a todos de lo frágiles que somos. Eso sí, el escenario más inmediato es seguir quedándonos en casa (#quedateencasa).

3) El confinamiento es una medida necesaria e imprescindible. Voy a tratar de llevarlo de la manera más amena posible. Estoy en casa junto a mi pareja, tratando de no alarmarnos demasiado, de ocupar nuestro tiempo con trabajo, libros, cocinando y haciendo bricolaje.

4) Se trata de una situación nueva y en la que, por momentos, pareces envuelto en una película de ciencia ficción, pero todo esto está sucediendo a nivel internacional. Tenemos que aportar todos nuestro granito de arena para no generar caos ni más alarma. También ser responsables, si no por uno mismo, por los demás.

SANTIAGO DE LUCA (ESCRITOR Y DIRECTOR DE LA REVISTA SURES | BUENOS AIRES, ARGENTINA)

1) Me encuentro en la ciudad de Santa Fe, en Argentina. Sigo, como siempre, dedicando las horas a las letras. Y, desde el vínculo que existe entre la literatura y la realidad, observo el escenario nuevo que genera la pandemia.

2) Entramos en un territorio desconocido, pero, como siempre, siento que la literatura ya nos permite imaginar diferentes escenarios. Es imposible no pensar en el libro ‘La peste’, de Albert Camus, donde se muestra cómo la peste hace aflorar lo peor y lo mejor de la naturaleza humana. En este sentido, la pandemia puede, también, ser una posibilidad para redefinir vínculos y prioridades, reconectar con cuestiones esenciales y desacelerarnos. Esto, claro, implicaría un cambio en la economía y en la cultura. Tal vez descubramos que podemos vivir de otra manera.

3) El confinamiento me encuentra intentado hacer –como lo hace durante la peste el personaje del doctor Rieux–, de la mejor manera, lo que sé hacer. Sigo leyendo, escribiendo, diseñando el próximo número de SureS, escribiendo cartas (género que tenía un poco olvidado). Tengo una pequeña biblioteca en Tánger y una grande aquí, que rediseño físicamente estos días. También, más que ver series nuevas, uso algo del tiempo para rever películas. Tengo el hábito de la relectura más que de la lectura. Pero no tenia este hábito tan arraigado en el cine; estos días lo estoy haciendo. Tal vez sea una de las consecuencias de la pausa a la que estamos todos obligados.

4) Rimbaud hablaba de una ardiente paciencia. No hay que estar fuera de la tempestad. El desafío es atravesarla con una ardiente serenidad y coraje. Lo demás no depende de nosotros.

VOLKAN DIYAROGLU (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi estudio, trabajando… Tengo mucho miedo. Mucho miedo de la reacción colectiva humana a los últimos acontecimientos. No entiendo de qué tiene la gente pánico. Si tenemos una única cosa cierta en este mundo es que vamos a morir todos. No entiendo, si vamos a morir todos, por qué seguimos comprando papel higiénico.

En el tema profesional me siento un poco perdido y jodido porque, hasta finales de junio, tengo dos exposiciones y la publicación de una monografía de varios volúmenes sobre mi trayectoria y, ahora mismo, todo esta en el aire….

Normalmente, el hecho de vivir era una cosa complicada ya, y ahora ni te cuento…

2) En lo inmediato veo mucho egoísmo humano. Veo muchos zombis paseando en los supermercados pegando virus entre ellos. Si no conociese bien al ser humano diría que, a largo plazo, lo que está pasando nos haría aprender a cooperar entre nosotros por el bien de todos, con o sin el virus. Eso no sucederá.

El poder económico y politico se aprovechará de la situación para controlarnos más y hacerse más imprescindible, casi seguro. Y nosotros seremos tontos, estaremos dormidos y nos dejaremos manipular.

En lo cultural, este país jugaba en tercera division y caerá a la liga amateur. En el mundo cultural veo mucho apocalipsis a corto plazo. A la larga, los artistas crearán mejores obras porque no tendrán tanto tiempo de hacer networking por ahí. Quizás se centren en lo que producen de una puñetera vez.

En lo económico, pocos ganarán mucho en la bolsa. Con lo que esta ocurriendo podríamos entender que, quizás, tantos viajes, tantos apartamentos y turismo barato, no eran tan necesarios. Podríamos entender que no somos tan grandes personas como pensamos. Somos frágiles. Todo no es dinero, dinero y dinero. Pero tampoco aprenderemos de eso.

3) Yo ya me aislaba en condiciones normales. A veces paso meses sin ver a un amigo. O sea, para mí, en este aspecto, no habrá mucho cambio. Y no sufriré por ello. En todos los casos no pienso hacer caso a la autoridad. No conozco fuerza que me pare a ir a trabajar a mi estudio. Voy solo, ando solo, vuelvo solo. Rutina habitual.

Y, si tengo el virus, quizás lea otra vez ‘Ser y tiempo’, de Heidegger –quería hacerlo desde hace meses y no dispongo del momento para repetir libros–. Pero solo si tengo el virus…

Lo que sé es que no veré ni Netflix ni HBO.

4) Menos networking y más trabajo, chicos…

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (II)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (II)
Lunes 16 de marzo de 2020

Habituados a cuestionarnos y a convivir con nuestras incertidumbres –no solamente cotidianas–, nuestros respectivos proyectos se materializan, en numerosas ocasiones, a través del gélido teclado y la baja temperatura tras la lente, reconvirtiendo la escarcha instrumental en vibrante, cálido y háptico territorio de la imaginación. Son días convulsos e inusuales y el mundo de la cultura sigue más activo que nunca.

A pesar de vernos confinados y, oficialmente, alarmados, y contemplar cómo las dubitaciones se instalan con notable intensidad en nuestro fuero sacramental, el pensamiento y la creatividad –y por qué no, la bienvenida ironía– nos atemperan frente a la perturbación y a ellos nos asimos.

En consecuencia, desde MAKMA, tras una primera y fecunda toma de contacto, proseguimos invitando a difundir su testimonio a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos –ya desde el hogar– la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo prevés afrontar tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevarás a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ANA R. LEIVA (ARTISTA Y COEDITORA DE TAPAS DURAS | VALÈNCIA)

Fotografía: Kora Leiva.

1) En casa, con mi hija, que desde hacía meses vivía fuera. Aprovechando el reencuentro para una convivencia más madura. Del taller me he traído el ordenador, un cuaderno y una caja de lápices; con esto pienso sobrevivir.

2) Pues como inmediato veo la oportunidad que se nos brinda para desacelerarnos, para replantearnos nuestros modos, nuestras relaciones, nuestro consumo, nuestra relación con nosotros mismos… A medio y largo plazo se me oscurece un poco más el panorama; solo espero que como sociedad aprendamos algo, y que desde los gobiernos se prioricen las necesidades y el bienestar de los ciudadanos cuando toque salir de la crisis económica que va a venir.

3) De momento estoy encantada. La verdad es que hasta me da un poco de vergüenza decirlo, pero afronto la reclusión con mucha calma y optimismo, muy ajena a la histeria de algunas personas. Tengo muchos libros por leer: ‘Vértigo’, de Eugenia Ginzburg, con el que no avanzaba por falta de tiempo, ahora lo estoy devorando. También he empezado un ‘Diario de los confines’, a modo de cuaderno de artista: imagen+texto. Quiero enfocarme también en los proyectos fotográficos que tengo empezados, sola y con Tapas Duras. Retomar la meditación. Cocinar y ver pelis con Kora… ¡Hay tanto para hacer!

4) Ante la psicosis y el consumo descontrolado, reivindico el uso del bidé y la vuelta al pequeño comercio de alimentación, conversaciones pausadas y empezar a gestar ideas para reinventarse.

ANA SERRATOSA (DIRECTORA DE LA GALERÍA ANA SERRATOSA | VALÈNCIA)

1) Estamos en València, en casa, sin salir y sin dejar de ver las noticias, conmocionados por la situación en que se encuentra el país, nada más cercano a esas películas de ciencia ficción que tantas veces hemos visto. La realidad supera la ficción.

2) Creo que esta situación nos ha sacado de nuestra zona de confort y nos plantea otra forma de vivir, de relacionarnos, de trabajar y de sacrificarnos para un bien de orden superior. En definitiva, nos va a ayudar a estar más pendientes de los otros que de nosotros mismos. Esto va a ser aplicable a todos los niveles, no solo el familiar, sino también en lo cultural y económico.

El aspecto político es algo que está quedando en evidencia cuando estos anteponen sus intereses a los de la comunidad.

3) Nosotros estamos en casa y, gracias a Dios, estamos siempre ocupados: con cosas domésticas, avanzando en temas de la galería o dedicando más tiempo a los hijos que aún tenemos en casa.
Ese libro que siempre empezaba a leer, pero te vencía el sueño, ahora tienes el tiempo para hacerlo. Esas películas pendientes, esas fotos que llevan años pidiendo ser ordenadas y clasificadas dadas por artistas y museos…

4) Se me ocurre decir la famosa frase de “no hay mal que por bien no venga”. Tenemos un reto personal: saber aprovechar este tiempo que antes lo dedicábamos a hacer vida social y a viajar por temas de trabajo o de ocio.

ANTONIO ARIÑO (VICERRECTOR DE CULTURA E IGUALDAD DE LA UV | VALÈNCIA)

1) Me encuentro hoy (sábado 14 de marzo) en casa, practicando el refugio solidario: reducir contactos para evitar contagiarme y contagiar.

2) El escenario inmediato será aprovechar para leer, escribir, compartir las tareas de casa. Al mismo tiempo, pensar cómo podemos producir cultura desde la Universitat online y en red. Esta situación nos debe hacer redefinir nuestras maneras de crear y difundir cultura.

Sin pretender magnificar la experiencia actual, tiene un carácter histórico de acontecimiento inédito y, por tanto, intuyo que vamos a cambiar bastantes cosas. La primera es nuestra experiencia común de humanidad.

Va a poner a prueba nuestras capacidades de organización, nuestras instituciones y, sobre todo, entiendo que debería producir un salto cualitativo hacia las potencialidades de la sociedad digital en todos los terrenos.

Pero también está revelando la cara oscura de cada ser humano: irresponsabilidad, acaparamiento primario, etc.

3) Lecturas tengo tantas pendientes que no las agotaré. Me interesa acabar ‘The Reinvention of Humanity’ (Charles King). Pero, sobre todo, he de aprovechar para sacar adelante un compromiso editorial que tengo, una nueva Sociología de la cultura. Ahora tengo claro cómo comenzará: tratará de los comportamientos ante esta pandemia.

Lo que me resultará más difícil es tener voluntad para hacer ejercicio.

4) Estamos ante una oportunidad para redefinir prácticas de convivencia a distancia y de organización social para seguir defendiendo y ampliando derechos.

ELIA BARCELÓ (ESCRITORA | INNSBRUCK, AUSTRIA)

1) Estoy en Innsbruck (Austria), donde vivo la mitad del año o algo más. Tenía billete para irme a España –a empezar la otra mitad del año– la semana que viene, pero por obvias razones, nos quedaremos aquí. Esta mañana las fronteras de Austria han quedado definitivamente cerradas y se nos ha pedido que no salgamos de casa más que para compras imprescindibles de supermercado o farmacia o para ayudar a alguien que no puede solo.

Estamos bien y, como tenemos mucho trabajo y estamos acostumbradísimos a trabajar en casa, la verdad es que no notamos demasiado el cambio, salvo que nos gusta salir a dar largos paseos, y eso, de momento, no puede ser. Resulta curioso cómo el silencio lo ha invadido todo, ahora que casi no circulan coches y no hay movimiento de personas.

2) Como soy terriblemente optimista, creo que vamos a sacar unas cuantas cosas buenas de esto. Lo peor, lógicamente, va a ser la terrible crisis económica que nos va a afectar a todos, y con todos me refiero a una escala global, planetaria; pero eso quizá sirva, también, para que nos demos cuenta de que ese camino en el que nos habíamos metido –la locura capitalista, neoliberal, de privatización de todo y de amasar dinero– no es el más adecuado. Yo creo que todos vamos a volver a apreciar la solidaridad, la ayuda mutua, el valor de la compañía, de lo bonito que es poder charlar con otras personas cara a cara, caminar juntos, cocinar juntos… Creo, también, que muchas personas van a notar que estar en casa también tiene sus cosas buenas, que estar solo con uno mismo sirve de mucho, que leer es una excelente opción (porque no se puede estar días y días viendo series y jugando a videojuegos).

Pienso que otra consecuencia será que muchos empresarios verán que el teletrabajo funciona, que no es necesario tener a los empleados físicamente presentes. Eso ahorrará mucho tiempo a muchas personas que pasan un tercio de su vida en transportes públicos y ahorra muchas emisiones nocivas que aumentan la polución. De ese modo, nuestra vida se hace más vivible. También nos hemos dado cuenta, como sociedad, de que si bajamos el ritmo de producción fabril, mejoramos el equilibrio ecológico de nuestro planeta. Y hemos visto algo muy importante: que hay que invertir en educación e investigación si queremos tener profesionales preparados que puedan sacarnos de situaciones como la de esta pandemia. No podemos ahorrar en nuestro futuro, como han hecho muchos gobiernos, reduciendo las subvenciones y todo lo que es público. Otra cosa fundamental que estamos viendo es la resiliencia del Estado, que es el único garante de que las cosas funcionen para todos, porque un Estado no está orientado a ganar dinero y repartir beneficios con sus accionistas, olvidando a todos los demás. El Estado es robusto y trabaja para el bienestar social, repartiendo el dinero que recoge de nuestros impuestos y asegurándose de que nadie se quede tirado.

3) Ya digo que a mí el aislamiento no me viene de nuevas. Yo soy muy sociable cuando tengo actos públicos, pero soy muy feliz en mi casa escribiendo, leyendo, haciendo cosas varias. En mi vida normal puedo pasar tres o cuatro días sin salir para nada. En Innsbruk tengo una terracita con plantas, en España tengo jardín. El trabajo con las plantas me permite tomar el aire y el sol y me hace feliz. Yo recomiendo ponerse al día de lecturas que una siempre tuvo apartadas esperando el momento adecuado, releer novelas que nos hicieron felices hace tiempo, ver películas, dibujar, retomar un instrumento o empezar ahora (hay montones de tutoriales en Internet), visitar museos virtuales, oír conferencias de alto nivel como si volviera una a la universidad, hacer yoga aunque sea en el descansillo de la escalera si tienes muy poco espacio en casa, transplantar macetas, arreglar armarios, reparar esas cosas que llevas meses posponiendo, hacer una limpieza a fondo, cocinar recetas nuevas de esas que guardaste hace siglos y nunca has hecho… Se me ocurren mil cosas, en serio. No me cabe en la cabeza que alguien pueda aburrirse en su propia casa.

4) Una sugerencia: podríamos intentar tomarnos esto como una cura, como un periodo de reflexión para que, cuando todo pase, hayamos aprendido que juntos se está mejor que luchando cada uno por su lado para sí mismo. Nos han metido en la cabeza que tenemos que ser competitivos, luchar para ganar. Y cuando alguien gana, alguien pierde, o muchos pierden. Ahora tenemos una oportunidad para darnos cuenta de que podemos hacer una sociedad basada en la solidaridad, la ayuda, la amabilidad, no el odio y el enfrentamiento. Ya he dicho antes que soy muy optimista.

EVA VIZCARRA (CINEASTA | MADRID)

1) Me encuentro en Madrid, en casa… Vine para varias reuniones de trabajo a Madrid y aquí me he tenido que quedar . Estoy bien, con mi familia y mi perra.

2) El escenario inmediato me lo imagino desalentador y triste, la verdad. Pienso en la gente que está sola, que es mayor y que no tiene medios para estar en una situación cómoda; esto me preocupa. No sé, me imagino que, como todo el mundo, ¡no acabo de entender esta locura!

A mi juicio, a medio plazo espero que el medio ambiente se arregle algo y el ser humano reflexione sobre su tiempo y empiece a valorar los pequeños gestos diarios. En el plano social, ¡aprendamos a querernos y cuidarnos más! En el plano económico y político nos daremos cuenta, de una vez, que el excesivo consumo no es necesario. Me reservo mi opinión política: yo ya tiré la toalla hace tiempo. Creo en las personas y en el ser humano y, a veces, no mucho (sorry).

3) Estoy en casa disfrutando de mis lecturas, música, pelis, series, etc. Me encanta cocinar y jugar con mi perra, cuidar la terraza y leer los guiones y proyectos que llegan a Endora. Puedo trabajar desde casa.

Estoy preparando dos pelis, una como productora ejecutiva y otra como directora, y escribiendo un guion con Tolentino (Javier) –hablamos mucho por teléfono–. Tengo que rodar pronto (bueno, cuando nos deje este puto virus ) un corto documental sobre Martin I Soler… Como veréis, no me aburro y son trabajos que puedo hacer desde casa.

Leyendo los diarios de Anne Lister ‘Caballero Jack’, ‘Mira‘m als ulls’ ( quiero preparar una peli basada en los dos libros de Carme Morera y Tona Català ) y escuchando música de mi gran amigo Javier Vercher, una maravilla…

Viendo pelis. ¿Qué tal ‘El ángel exterminador’? Bueno, estoy repasando a Buñuel y ¡deseando daros un abrazo! Eso será buena señal…

Y, queridos, hay algo que no voy ha hacer, y son: ¡planes de futuro!

Besos virtuales para todos.

FARID BENTRIA (ESCRITOR, ARTISTA Y GESTOR CULTURAL | TÁNGER, MARRUECOS)

1) Estoy en Tánger (Marruecos), mi base, sin poder ir a España ni a Bélgica, donde tenía varios actos que se han anulado, al igual que aquí.

2) Dicen que esto va a ocasionar una recesión económica y me lo creo, es lógico; en cierta manera se ha puesto en suspenso el capitalismo. Lo que venga va a afectar a sectores que ya son débiles y en los que se trabaja en precario, como es la cultura, y eso puede ser devastador para muchos profesionales. Sin embargo, como elemento positivo, parece que todo apunta a un refuerzo del Estado del bienestar, de apoyarse más en lo público, empezando por la sanidad, y esto es alentador.

3) En casa, con tranquilidad, Es un buen momento para dedicarme un tiempo que me debo, sin prisas, en el que pienso leer obras pendientes, escribir, pintar al óleo y preparar un par de proyectos que tenía en espera.

4) No hay que entrar en pánico. Es un tiempo para reflexionar sobre los derechos y deberes, ahora que tocan los segundos –no estamos acostumbrados a autolimitarnos, somos una sociedad de consentidos–, y a ser empáticos. Quizá esta crisis nos esté poniendo en bandeja una puesta en valor y un retorno al humanismo.

FELICIA PUERTA (ARTISTA Y PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE DIBUJO DE LA FBBAA DE LA UPV | ALBORAYA, VALÈNCIA)

1) Estoy con mi familia en una antigua alquería en medio de la huerta de Alboraya; de no ser por lo lamentable de la situación, es un buen lugar para aislarse. Aún aquí, sorprende “el silencio del paisaje” y la falta de actividad en el campo.

Después de una semana muy activa de emprender proyectos –un viaje a Cádiz al que nos habían invitado para un seminario, una jornada de ApS que habíamos coordinado, el viaje a Londres de Feli–, todo aplazado, o cancelado. Lo peor, no poder estar con mis padres – de 93 y 87 años– en Murcia; tienen reservas para una semana, dicen.

2) Nadie debería hablar categóricamente sobre lo impredecible (recuerdo los primeros mensajes de los sabios expertos); imposible imaginar escenarios, solo deseos de contención para evitar alargar en el tiempo esta situación. Me gustaría pensar que, enseguida, todos vamos a colaborar para que no sea tan catastrófico a todos los niveles. Todo pasará y se nos llevará a unos cuantos seres queridos, que para algunos siguen siendo solo unos pocos estadísticamente hablando; relativizar, comparando esta con otras crisis humanitarias, no debería haberle restado importancia.

En el plano económico es más fácil acertar. Las consecuencias se evidencian desde el minuto uno: quienes soportarán con mayor dificultad la crisis afrontarán los despidos, cierres, como siempre, las clases más desfavorecidas, pymes, autónomos, los puestos más precarios, evidenciando las desigualdades del sistema.

Sí me gustaría imaginar la mejor consecuencia, y es que después de esta dura experiencia hubiera un aprendizaje, se pusieran en valor las aportaciones de cada individuo, de cada perfil profesional para el bien común. Que hubiera una reflexión más profunda sobre los valores excesivamente individualistas de nuestra sociedad por una concepción más universal sobre el significado de nuestras vidas, ante el cambio climático, conservación de la naturaleza, desigualdades, etc. Afortunadamente, se está viendo un cambio de conciencia, cómo cada uno de nosotros puede y debe actuar. La campaña ‘Quédate en casa’ está funcionando y es el ejemplo de lo que se puede conseguir con civismo y conciencia social. Pero pensemos que mientras algunos podemos desplazarnos a una segunda vivienda, otros siguen sin hogar.

3) Después de unos días de preacondicionamiento, bricolajes y limpieza necesaria, si la enfermedad no nos lo impide, deseando terminar el último libro intervenido para la próxima edición de SINDOKMA: ‘Compra-Venta’, de Christian Boltanski, con texto de José Miguel G. Cortés. Se ha dado la coincidencia, reflexionando mucho estos días sobre la “presencia y la ausencia”, la “memoria del olvido”, recordando a seres queridos a través de los objetos que nos quedan después de su muerte. Ideas que, sin lugar a duda, repensaremos todos en un futuro inmediato: “la pérdida”, “la transformación”; habrá un cambio en la percepción de lo cotidiano.

También me propongo revisar algunos de los libros y publicaciones de arte maravillosos que tengo en casa, para compartir con mis estudiantes de dibujo.

Habitualmente, trabajamos la clase inversa, así que ahora, más que nunca, voy a esforzarme en elaborar nuevos materiales para completar contenidos. La suspensión de las clases es indefinida y la universidad nos ha preparado plataformas para continuar con nuestras clases online.

4) Sin querer, mientras pongo orden en casa, pienso en las rutinas familiares con las niñas, para que puedan aprovechar y hacer algo útil estos días. Me van viniendo a mi cabeza todas y cada una de las actividades sociales que he realizado esta última semana, sin duda he estado expuesta: he ido al hospital a recoger mi tratamiento antimigraña, he acompañado a grupos de estudiantes, hemos visitado tres colegios de València para iniciar proyectos de ‘Aprendizaje Servicio’, visitado una residencia de enfermedades mentales, realizado reuniones docentes, tutorías, he asistido a un curso de formación, impartido docencia a más de cien estudiantes, reuniones de la asociación de vecinos, y qué se yo… Qué duda cabe que somos seres sociales y que cada uno de nosotros afectamos a nuestro grupo. Seguramente nos hemos contaminado, pero no solo del COVID-19, sino del trabajo en equipo.

JOSÉ LUIS CUETO (VICERRECTOR DE ALUMNADO, CULTURA Y DEPORTES DE LA UPV | VALÈNCIA)

1) Hoy (domingo 15 de marzo) en casa y sin moverme; es lo que toca hacer ahora para minimizar el contagio y evitar el colapso de los servicios sanitarios.

2) Es difícil aventurar algo en estos momentos. Estábamos acostumbrados a un mundo complejo y cambiante, pero previsible, al menos en Occidente, y veíamos los conflictos en los informativos o en la ficción, pero, de repente, estamos dentro de las noticias como protagonistas y en una situación excepcional y de escala global. Todo es nuevo y no hay manual de instrucciones, así que se impone sentirnos parte del colectivo y actuar en sintonía, siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias de manera responsable y con disciplina. Nuestros padres y nuestros abuelos quizá estaban más preparados en esa disciplina porque les tocó lidiar con situaciones terribles de precariedad y violencia y hoy somos nosotros quienes debemos dar la talla en este escenario.

En cuanto a la afectación, es también impredecible, pero es seguro que cambiarán cosas. Para empezar, y dependiendo de su duración, la económica se va a resentir y los efectos de la parálisis de estos meses no serán menores. A poco que pensemos la cantidad de trabajos que han desaparecido de manera inmediata es tremendo, en todos los ámbitos.

No sé si es exagerado pensar que será una inflexión en la historia, “un antes y un después”, pero si se alarga en el tiempo es bastante seguro que así sea. Hasta ahora vivíamos las ventajas de la globalización, el acceso a la información, la compra a distancia de casi cualquier cosa o la reserva de viajes o alquileres en cualquier parte del mundo, pero ahora toca ver los inconvenientes y eso incluye también una más que posible recesión global y la necesidad de evaluar los costes de todo este sistema y las prioridades sociales. Más que nunca habrá que proponer la exigencia de igualdad que hasta ahora se aplicaba solo al pequeño entorno conocido, pero sin evaluar que nuestro modo de vida exigía desigualdad y precariedad a miles de kilómetros y, también, fuera de nuestra burbuja y a pocos metros de nosotros. Venga lo que venga, esta exigencia que concilie lo global con la igualdad y el acceso a los recursos deberá ser una prioridad compartida.

3) Bueno, en mi caso no sé todavía cómo serán estos días porque tengo responsabilidades en la universidad y, al menos, esta semana estaré en Rectorado organizando cómo haremos las cosas, ya que debemos poner en marcha procedimientos online en la docencia y también en la gestión, pero en cuanto sea posible me quedaré en casa y, dado el “fondo de armario” que vamos acumulando y la columna de libros pendientes y trabajo atrasado, no tendré tiempo de aburrirme.

Además, practicar el arte de no hacer nada siempre es nutritivo y propicio; de la ociosidad pueden surgir grandes ideas y también nos vendrá bien vernos desde fuera, con un tiempo distinto al habitual, que es una mezcla de velocidad que no conduce a ningún sitio y una dispersión que impide acompasar la vida con la consciencia y con el asombro de lo cotidiano y de la rutina, cosa que en estos momentos tanto añoramos…

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) Poco más que decir, solo que todo esto pasará y, si realmente somos una especie inteligente, habrá que tomar nota y aprender para mejorar lo construido hasta ahora, se lo debemos a los que nos han precedido. La situación tiene mucho de distopía en toda regla. Nos costaría creer en la ficción una historia en la que una enfermedad se llevara del planeta a los más veteranos, los que más han vivido, perdiéndonos su experiencia; ellos nos lo contaron todo y nos dejaron un mundo mejor del que ellos tuvieron. Es una pesadilla horrible este contra-Hamelin que hace desaparecer la memoria del mundo y nos enfrenta a reinventarlo a ciegas. Ojalá no tengamos que hacer ese “ensayo de ceguera” y podamos superar este trance y aprender sin olvidar.

JOSÉ MIGUEL G. CORTÉS (DIRECTOR DEL IVAM | VALÈNCIA)

1) Durante la cuarentena declarada por el estado de alarma decretado por el Gobierno tendré que estar confinado en casa. Como cualquier ciudadano. Voy al museo solo para cuestiones puntuales y para gestiones que necesitan actuación presencial. Por lo demás, gestiono las cuestiones más urgentes desde casa. El museo ha cerrado las puertas al público pero su actividad online y administrativa continúa.

Hemos aumentado nuestra presencia en las redes sociales, ya que el IVAM desea estar abierto el máximo tiempo posible. Asimismo, estamos alentado el teletrabajo en todos los departamentos del museo y las reuniones virtuales.

2) Creo que en estos momento no es tiempo de elucubrar con escenarios futuros. Las consecuencias de esta pandemia en todos los sectores serán duras, pero la prioridad, ahora mismo, son las personas. Los y las trabajadoras del museo son mi primera preocupación.

Tenemos que salir de esta crisis más fuertes, más solidarios y más unidxs. El arte no resuelve los problemas urgentes, pero nos ayuda a entender el mundo y las relaciones entre las personas y nuestro entorno.

3) Como todo ciudadano, mi obligación es quedarme en casa y únicamente salir por motivos absolutamente justificados. La mejor manera de afrontar este aislamiento es mantener la calma y verlo como una oportunidad para hacer cosas para las que habitualmente no tengo tiempo.

Escuchar música, leer, ver cine en casa… Ahora mismo es momento de ver las exposiciones que tenemos en el IVAM, o de casi cualquier museo del mundo, de manera virtual.

A mí, particularmente, me gusta escuchar Radio 3 y Radio Clásica. Escuchar música en Spotify y las noticias en la Cadena Ser.

Un libro que recomendaría para estos días es ‘Frankestein en Bagdad’, de Ahmed Saadawi, o ‘Le lambeau’ (‘El colgajo’, en castellano), de Philippe Lançon. Me parece que son dos libros que, por su temática, nos ayudan mucho a situarnos en el contexto social y político en el que vivimos nosotros y otros muchos pueblos y personas bastante más olvidados.

‘Chernobyl’ o ‘Years and Years’ son dos series que me han gustado mucho últimamente. Me parecen unas grandes series.

Este fin de semana he visto la miniserie ‘Angels in America’, que habla de otra pandemia (la del SIDA) y que nos recuerda nuestra enorme fragilidad y la tremenda importancia de la amistad, la comprensión y el amor.

También es momento de ver arte a través de las distintas webs de los mejores museos del mundo. A parte de los grandes museos de España, yo recomendaría el Stedelijk Musuem de Ámsterdam o el Whitney Museum of American Art.

JOSÉ PEDRO MARTÍNEZ GARCÍA (DIRECTOR DE ACTIVIDADES Y CONSERVACIÓN DE LA COLECCIÓN MARTÍNEZ GUERRICABEITIA DE LA FGUV | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi domicilio en València, con mi esposa. Ambos nos encontramos físicamente bien, aunque es imposible aislarse psicológicamente de la presión mediática, lo que hace que estemos demasiado pendientes de síntomas físicos que, en otras circunstancias, no serían dignos de ser considerados. En nuestro caso, la presión se refuerza, positiva o negativamente, por el hecho de que soy catedrático de Microbiología de la Universitat de València. Supongo que se entiende lo que quiero decir.

2) El escenario inmediato es difícil de prever. Las infecciones por virus como el COVID-19 son difíciles de controlar por la forma en que el virus se transmite y disemina. Es un patógeno nuevo y la población humana aún no ha desarrollado una respuesta inmune y no hay vacuna. Yo creo que, a pesar de las medidas de contención (cuya validez es, en algunas casos, discutible, cuando menos), vamos a seguir asistiendo a un incremento notable del número de personas infectadas y, por ende, de fallecidos, en las próximas semanas. Es díficil establecer, con los datos disponibles, cuándo podra tener lugar la inversión de la tendencia.

Afortunadamente, la letalidad del COVID-19 es, de momento, baja. El problema de los virus es su elevada tasa de mutación, que puede dar lugar a la aparición de cepas con mayor virulencia y, en esto, los coronavirus no son una excepción.

Las consecuencias económicas pueden ser catastróficas. No olvidemos que las medidas de contención han afectado a sectores clave en el PIB español, los servicios y los autónomos. Si la crisis se prolonga, los daños pueden tardar muchos años en poder ser reparados. El paro puede crecer de forma incontrolada y desmedida. Y, obviamente, si la economía se resiente, los efectos dañinos a nivel social y cultural seran inevitables y, en principio, de gran calado. A nivel político, en mi opinión, la crisis del COVID-19 pasará factura a todos aquellos que hayan gestionado dicha crisis de forma incompetente e ilógica.

3) No me preocupa el hecho de que tenga que confinarme voluntaria o forzosamente (espero que no sea esta última opción porque ello significará que mi mujer, yo, o los dos, estamos infectados y/o enfermos), porque hay muchos libros que leer, música que escuchar, películas y series que ver. Por otro lado, solo para ojear, seleccionar y descartar toda la información que llega a través de las redes sobre la actual crisis del COVID-19 hay que emplear mucho tiempo. De momento, es imposible aburrirse. Además, por mi profesión tengo que leer mucha información sobre microbiología. Como soy un gran admirador de los romanos, del Imperio Romano, he empezado a leer ‘SPQR’, de Mary Beard, una magnífica historia de la antigua Roma, cuya lectura tenía pendiente.

MAC DIEGO (DISEÑADOR Y EDITOR DE CÓMIC –“CAZARRECOMPENSAS GRÁFICO”– | VALÈNCIA)

1) La misma de los últimos años, y en mi hogar. Perfecto equilibrio entre el mejor lugar donde estar y la economía que dispongo. Tengo mucha suerte.

2) Llevamos tres días confinados y, de momento, es lo mejor que le puede pasar a esta sociedad. Tiempo de reflexión individual por el bien general. Hechos ya constatables: la cultura como vacuna para salir de prejuicios y rutinas; evacuación de lo que cuesta tiempo y dinero por abundancia de lo que nos es gratuito, y una mayor responsabilidad en el escenario político. A saber por dónde salimos, que confío sea para mejor…, y no olvidemos que el Mediterráneo sigue con sus mareas…

3) Llevo años acumulando subcultura. No me queda vida suficiente para devorar lo que ya tengo que aún no he leído. Y no te cuento si encima me da por escribirlo. Por supuesto, poco de pantallas…

4) Lástima que algunos se queden en el camino.

SOLEDAD VILLALBA Y PABLO MACÍAS [CINEASTAS, DIRECTORES DEL DOCUMENTAL ‘LA VIDA PERRA’ (2019) | MÁLAGA]

1) Nos encontramos en casa, en un municipio de la costa malagueña, con pocos vecinos, ya que la mayoría son extranjeros y en las últimas veinticuatro horas están volviendo aceleradamente a sus países. Pero estamos tranquilos y con mucho trabajo por delante, aunque con la mente puesta en la familia y amigos que están en Málaga capital.

2) Tras el debacle todo volverá a la normalidad, aunque con cambios en lo económico y social, como cuando el 11S, cambios sutiles pero profundos. En lo inmediato, viviremos un espejismo de solidaridad, unión y compromiso, pero por desgracia volveremos al mundo que ya conocemos. La rueda que mueve al mundo no va a dejar de girar, con dinero, sangre y humo…

3) Lo nuestro va por temporadas, somos muy caseros, pero no antisociales, nos gusta mezclarnos con la gente. Hay días que los pasamos en casa aislados, casi siempre preparando algún proyecto, porque sabemos que luego vendrán otros días más movidos. Estas últimas tres semanas no hemos parado por casa ni un solo día, ya que hemos estado trabajando en innumerables eventos del MaF (Málaga de Festival). Ahora tenemos mucho trabajo de montaje audiovisual por delante, así que vamos a estar entretenidos en la cueva.

Avanti con la guaracha. Mucho ánimo para todos.

RAFAEL COMPANY (DIRECTOR DEL MuVIM | VALÈNCIA)

1) Ahora mismo, en casa con mi pareja (siempre paciente, siempre al lado), pendiente de lo que dura el cierre del MuVIM y pendiente, igualmente, de las instrucciones que nos puedan dar desde Diputación.

2) No puedo imaginar una resolución rápida. En lo social asistimos estos días al compromiso e, incluso, al heroísmo de muchos profesionales (sanitarios y de otros ramos), y también vemos ejemplos de egoísmo temerario y de «ausencia de cerebro». En el futuro inmediato creo que mucha gente va a padecer estrecheces económicas, y me temo que podemos volver al desánimo y a la ausencia de perspectivas que, entre los años 2008 y 2012, se generaron por la gestión de la crisis –o estafa, si se prefiere– de las hipotecas basura, la deuda soberana y el euro: lejos de haberse «reinventado el capitalismo» (como prometieron), el paradigma neoliberal campa a sus anchas, y me horroriza ver a las personas que llevan las riendas políticas y económicas en el mundo y en Europa.

En el caso de España, de la Comunitat Valenciana y de la ciudad de València, y dado el sesgo actual de sus gobiernos, confío en que se aplicarán medidas paliativas contra el desastre que se augura. No puedo saber hasta qué punto los lobbies mediáticos y políticos de derecha extrema y de extrema derecha serán capaces de imponer su relato de lo que está pasando, pero supongo que no repararán en medios para minar las salidas de tinte social y proceder, nuevamente, a hacer «recortes» y a instaurar restricciones estructurales de libertades. Las inversiones en políticas de difusión cultural pueden quedar gravemente afectadas: como tantas veces a lo largo de las décadas recientes, la cultura puede volver a ser una víctima propiciatoria.

3) En caso de confinamiento futuro, y ahora mismito ya (que a los efectos estoy «confinado»), entra en mis cálculos acabar la crónica de Martin Amis ‘Koba el Temible’, así como leer la biografía escrita sobre Lenin por Stéphane Courtois, ‘Lénine, l’inventeur du totalitarisme’. Además, estoy hipercomunicado –Whatsapp, fundamentalmente, y algo de teléfono– con mis familiares, mis amigos y amigas, mis compañeros y compañeras del museo, etc.

Siempre son buenos tiempos para recibir y dar cariño o, cuando menos, apoyo. Buscaré, igualmente, alguna serie que me enganche: he acabado recientemente las tres temporadas –con algún que otro altibajo de interés– de la muy recomendable ‘Babylon Berlin’, y ante este vacío, tendré que rastrear por las plataformas. También utilizaré Youtube a saco: lo hago regularmente, y más ahora. Y, como tengo el canal Viajar’, me evadiré hacia lugares que, supongo, estarán vedados en bastante tiempo. Roma, por ejemplo, a la que tanto quiero. ¡Ah!, también tendré que hacer pasos por los pasillos de casa para no engordar.

4) Es inevitable, ante un suceso como este, no recordar las películas y telefilmes «de catástrofes» apocalípticas donde, para que la ficción quede supuestamente redonda, siempre hay un señor de Los Ángeles o de Nueva York que, en su afán de rescatar a sus hijos de la amenaza (porque han quedado aislados en el Medio Oeste o similar), acaba salvando a los Estados Unidos y, de paso, al planeta. Es inevitable recordar estas películas, digo, para comparar con lo que sucede en la realidad.

Tengo angustia, claro, por mí, por las personas que quiero y conozco, y por tantas vidas anónimas que pueden ser afectadas e, incluso, perderse. Tengo una sensación de desamparo: a pesar de la pretendida sofisticación humana, de todos es sabido que somos una especie muy expuesta a las contingencias naturales, y todo esto que estamos viviendo –toda esta guerra– lo pone de relieve de una manera palmaria. Los griegos tenían la palabra hybris para designar a la soberbia; creo recordar que, particularmente, se referían a la soberbia que desafiaba a los dioses: esto es una caída del pedestal en toda regla, una especie de nuevo terremoto de Lisboa de 1755, un drama planetario que quienes sobrevivan nunca podrán olvidar. Un aldabonazo.

¡Ah!, por cierto: me importan un pimiento ahora mismo los orígenes concretos de la transmisión a gran escala del virus; si alguna de las teorías conspiratorias fuera cierta ya tomaríamos nota, pero las energías deben concentrarse ahora en seguir las instrucciones del personal médico, que está desgañitándose para que muchas personas dejen de ser cerriles. Como dice una mujer de la localidad valenciana de Titaguas: «No es tan difícil».

RICARDO MARTÍN (PERIODISTA, FOTÓGRAFO Y EDITOR GRÁFICO | MADRID)

1) Estoy con mi mujer en mi domicilio de Madrid, sin salir a la calle desde hace casi una semana. En medio de esta rara experiencia, me encuentro sereno y procuro llenar el día de rutina laboriosa y de cierta actividad física: dibujo, mucha lectura, música, gimnasia… Ordeno mi despacho y mis archivos. También me encanta cocinar.

2) Creo que esta situación de incertidumbre durará más de lo previsto, condicionará nuestras costumbres futuras y sufriremos otra nueva crisis económica devastadora; habrá tiempo de comprobar las consecuencias con más precisión.

3) Mi libro de cabecera es desde hace mucho tiempo, y ahora más que nunca, ‘Los Ensayos’, de Montaigne. Su cordialidad tiene un efecto tónico y sedante en medio de estos tiempos oscuros, parecidos pero menos peligrosos a los que él vivió. Recomiendo vivamente su lectura porque también es un antídoto contra fanatismos y supersticiones. Es como el consuelo de un bien amigo.

TETÉ AMAT (ARQUITECTA, DECORADORA Y CODIRECTORA DE DOCE ISLAS | VALÈNCIA)

1) Estoy en casa, con mi madre y mi sobrino. Estamos bien, la verdad.

2) El escenario inmediato algo incierto, cambia día a día. Respecto de las consecuencias a medio plazo, será interesante hacer un estudio de los comportamientos individuales y colectivos en esta circunstancia. Socialmente, seremos más solidarios (creo yo); económicamente, recesión; culturalmente, todo será más individualizado; y políticamente, sin cambios.

3) Voy a releer a mi querida Jean Austen (la antología completa, je, je) y buscaré y reordenaré la biblioteca. También pienso hacerme algún vestido veraniego, ver pelis, dejar la cocina como los chorros del oro, jugar a las cartas y bailar por la mañana, restaurar mobiliario… y cocinar tranquilamente. Planazos casi todos.

4) Como dijo Machado: “Todo pasa y todo queda…, pero lo nuestro es pasar”. Y ya vendrán tiempos mejores.

Merche Medina