Tras la verdad de ‘RIDE’, de Neus Flores

‘RIDE’, de Neus Flores
Cortometraje de docu-ficción
Faktoria d´Arts y La Bonne (Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison), 2018

Con el apoyo de Faktoria d´Arts y La Bonne (Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison), la periodista y agente cultural Neus Flores ha emprendido el rodaje de su ópera prima, ‘RIDE’, cortometraje de docu-ficción -o cinema veritée– basado en hechos reales y que pretende acercarse a la verdad cotidiana desde un punto de vista universal –territorio en el que las emociones se entienden en cualquier cultura– y con el uso de varios idiomas, mediante un guión de proyección internacional.

En tanto que proyecto en curso, ‘RIDE’ cuenta con un dietario de filmación en Facebook –en cuyo perfil se pueden encontrar contenidos, vídeos y enlaces del making of, además de una cuenta de crowdfunding en Kickstarter, en la que colaborar mediante donaciones, a cambio de merchandising, follow ups y experiencias con el equipo de rodaje, estando prevista su culminación durante la primavera del 2018, con el fin de ser proyectado a partir del verano en diversas salas y festivales.

‘RIDE’ se postula como un viaje por las emociones, un trayecto por la vida de dos mujeres (madre e hija, interpretadas por Mari Arveheim y Alba Manobens Flores, respectivamente) que pasan por una etapa de crecimiento propio y de enfrentamiento a nivel familiar, para terminar uniéndose a nivel personal a través de las vicisitudes de su recorrido por la Costa Brava.

El desencuentro entre ellas se inicia en el ámbito del hogar durante un desayuno cotidiano y desemboca en un club nocturno, donde Emma (la madre) encuentra a Alex (su hija, aún menor de edad) bailando a cambio de dinero.

Alex decide irse de casa tras la virulenta reacción de su madre y Emma es consciente de que si deja marcharse a su hija la perderá para siempre; por este motivo decide irse con ella a lo largo de un viaje por la costa catalana -durante el que se encontrarán con diversos personajes que les harán crecer a nivel personal y emocional, hasta llegar a mejorar su relación y entenderse de nuevo.

‘RIDE’ es un viaje desde la oscuridad emocional y física, hasta encontrar la luz y el optimismo que mejorará la relación de estas dos mujeres para siempre, al final de su viaje y dentro del marco incomparable de la casa museo Dalí, en Port-Lligat (Cadaqués, Costa Brava).

“Una road-movie inspirada en ‘Thelma &Louise’ y ‘Little Miss Sunshine’, que no dejará indiferente a nadie”, en palabras de su directora, Neus Flores.

Neus Flores. Makma

El negro de la Lincoln

La Brigada Lincoln
Pablo Durá

El cómic crea sus propios héroes de ficción casi siempre dotados de poderes extraordinarios. Pero a veces se inspira en los de carne y hueso para plasmar sus aventuras y peripecias mediante palabras e imágenes en el sintético marco de las viñetas. Lo hizo Paco Roca con ‘Los surcos del azar’, evocación de las hazañas de La Nueve, la división del Ejército de la Francia Libre formada por españoles, la primera que entró en París tras la liberación de la capital francesa en la Segunda Guerra Mundial.

Siguiendo esa estela histórica y bélica, el alicantino Pablo Durá y un equipo de dibujantes valencianos y andaluces viajan un poco más atrás en el tiempo, a la guerra civil española para relatar la odisea del Batallón Abraham Lincoln, también conocido como la Brigada Lincoln, cuyos integrantes llegaron a España desde el otro lado del Atlántico para luchar contra el fascismo franquista. Impulsados unos por su ideología política, otros por idealismo u afán de aventuras, formaban parte de las famosas Brigadas Internacionales que combatieron codo con codo con las tropas de la República en las batallas del Jarama, Brunete, Teruel, en el Ebro y otros frentes.

Ilustraciones de La Brigada Lincoln, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Ilustraciones de La Brigada Lincoln, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Entre ese ejército extranjero destacaba un numeroso grupo de norteamericanos liderados por un afroamericano, Oliver Law, sindicalista y activista de los derechos de los trabajadores, el primer afroamericano que capitaneó una unidad integrada por estadounidenses de distintas razas.

Más de ochenta años después la epopeya de esos brigadistas es recreada en clave de cómic por Pablo Durá en equipo con los dibujantes: David Antón, también alicantino, el gaditano Antonio Rojo y la sevillana Ester Salguero. Sobre un guión de Durá trabajan en una novela gráfica de 120 páginas que verá la luz el próximo mes de mayo: ‘La brigada Lincoln’.

“El tema salió por casualidad en la conversación con un amigo, quedé fascinado y empecé a investigar”, cuenta Durá. “He querido contar una historia que transcurre en un tiempo y espacio muy concreto, con la que expreso mi particular agradecimiento a esos combatientes voluntarios. He procurado indagar en los motivos más profundos que los impulsaron a arriesgar su vida en un conflicto en un país extranjero”.

¿Soldados, héroes, aventureros? La Brigada Lincoln estaba formada por cerca de 3.000 hombres, la mayoría veinteañeros y con ideas políticas de izquierda, miembros del Partido Comunista de Estados Unidos y de organizaciones sindicalistas y socialistas. Un grupo heterogéneo integrado también por americanos de origen latino, indios nativos y algún canadiense. La Internacional Comunista organizó y sufragó el traslado de estos voluntarios. Viajaban a Francia y cruzaban la frontera clandestinamente. Después recibían instrucción básica en Albacete, pues la mayoría carecía de experiencia militar. Sólo en la batalla del Jarama la Brigada Lincoln sufrió entre 150 y 500 bajas.

Ilustraciones de 'La Brigada Lincoln', de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Ilustraciones de ‘La Brigada Lincoln’, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

El cómic de Durá se centra en la figura de Oliver Law, un caso muy peculiar, pues los hombres de color en el ejército de Estados Unidos sólo podían alcanzar como máximo el rango de cabo y no ejercía autoridad sobre los blancos. “Oliver es el protagonista de la historia”, dice Durá. “Nació en Texas y luego vivió en Chicago donde, después de servir dos años en el ejército, ejerció oficios diversos desde taxista a camarero”.

Una vez los supervivientes regresaron a su país no recibieron gloria ni honores, al contrario. “Fueron tildados de antifascistas prematuros y condenados al ostracismo. Se les prohibió alistarse en la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos había algún escritor y guionista de Hollywood que sufrieron la represión del macarthismo”.

En principio fueron considerados como un símbolo romántico e idealista en lucha contra la desigualdad y la opresión fascista y su epopeya ayudó a movilizar el país en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, finalizada la contienda, al estallar la guerra fría se les acusó de simpatizantes de la Unión Soviética y perseguidos durante la Caza de Brujas como agentes del marxismo y un peligro para la seguridad nacional.

Ilustraciones de 'La Brigada Lincoln', de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Ilustraciones de ‘La Brigada Lincoln’, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Mecenazgo colectivo

Pablo Durá es un apasionado del cómic desde la tierna infancia. Leyó todos los que caían en sus manos y soñaba con escribir uno. En la madurez hizo su sueño realidad. Primero con un guión inspirado en un personaje de Marvel realizado con otros colegas y colgado en internet.

‘La Brigada Lincoln’ es su primer gran proyecto y para sacarlo adelante ha recurrido a la fórmula del crowfunding que  prefiere llamar  “mecenazgo colectivo o comunitario”. “El presupuesto es de 13.500 euros y tenemos ya hecho el 25% del trabajo, pero no podía financiarlo exclusivamente de mi bolsillo, así que recurrí a la plataforma Kickstarter”.

La iniciativa ha funcionado, a 13 días de que acabara el plazo ya estaba cubierto el 72%. Mucha gente ha apostado por esta historia de combatientes de la libertad que libraron su batalla en un mundo cercano y real. La sangre y los huesos de muchos de ellos permanecerán para siempre entre nosotros. Ahora también se recordarán sus nombres.

Ilustraciones de 'La Brigada Lincoln', de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Ilustraciones de ‘La Brigada Lincoln’, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

La ciudad a ojo de aguja

Valencia al detalle, de Tono Giménez y Tomás Gorria
Guía inusual de Valencia, que se presentará en octubre de 2016

Tono Giménez, que durante años ha ido fundamentando su colección fotográfica con múltiples detalles de la ciudad de Valencia, y Tomás Gorria, diseñador editorial y articulista, parecen haber seguido los pasos de Italo Calvino en Las ciudades invisibles. Como él, estos dos inquietos valencianos han trazado un mapa de su ciudad dibujado con aspectos minimalistas, sumamente delicados y que exige una percepción distinta a la habitual.

Tono Giménez (izda) y Tomás Gorria, autores de Valencia al detalle. Imagen cortesía de los autores.

Tono Giménez (izda) y Tomás Gorria, autores de ‘Valencia al detalle’. Imagen cortesía de los autores.

La Valencia al detalle que ambos viajeros interiores nos proponen está escrita “en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos”. Son palabras de Calvino, pero a buen seguro que las suscriben quienes a su vez ponen el acento en aldabas, bocallaves, canalones, escudos, puertas, rótulos, rejas, gárgolas, campanas y marquesinas.

“¿Podemos hablar de una Valencia inédita?”, se pregunta Gorria. Y su respuesta va en la dirección de esos detalles que, efectivamente, configuran una ciudad distinta, en la que “lo verdaderamente importante es casi invisible a los ojos, y en momentos como este, donde la vida transcurre tan deprisa”, explica el diseñador. La ciudad de Giménez y Gorria tiene mucho que ver con la sensación extraída de esas otras ciudades invisibles a las que alude Calvino: “Comprendí que debía liberarme de las imágenes que hasta entonces me habían anunciado las cosas que buscaba”.

Gárgola Catedral de Valencia.

Gárgola Catedral de Valencia.

Valencia al detalle pretende ser un libro para descubrir esas cosas que a simple vista pasan desapercibidas. Para ello se hace necesario rozar los cuellos de las camisas por delante o por detrás, de tanto alzar la mirada del suelo o penetrar en él en busca de altas gárgolas y canalones, y superficiales alcantarillas. Una mirada huidiza, ajena a la espectacularidad de Les Arts y al bullicio de Internet, y más próxima a la contemplación minuciosa.

Por ejemplo, de aldabas que invitan a golpear la puerta con la perplejidad de quien de pronto se da cuenta de su forma de anillo, de sus distintas cabezas (de perro, de diablo, del políticamente incorrecto moro). Aldabas, que no timbres, abriéndose paso entre una multitud de singulares puertas y casonas. Edificios majestuosos, como La Lonja, de cuyas paredes sobresalen figuras con gestos desvergonzados, y gárgolas que a veces sobrecogen. Detalles y más detalles que Gorria y Giménez, tanto monta, descubren en aras de quebrar esa imagen rutinaria de la Valencia turística.

Bocallave de las Torres de Serranos. Imagen cortesía de los autores.

Bocallave de las Torres de Serranos. Imagen cortesía de los autores.

La ciudad invisible que muestran ha necesitado el apoyo de 144 mecenas para que el proyecto vea definitivamente la luz en octubre, cuando será presentado el libro. La Administración bastante tiene con festivales de marca para fijarse en ciudad tan minúscula por fuera como grande por dentro. El crowdfunding o financiación colectiva vuelve a tener la “culpa” de que un proyecto modesto alcance la categoría de imperiosa necesidad. Porque Valencia, como dicen sus promotores, se merecía otra mirada.

Canalón de la Calle Pelayo. Imagen cortesía de los autores.

Canalón de la Calle Pelayo. Imagen cortesía de los autores.

Más allá del horroroso cableado que afea la ciudad y de la desidia que atesoran muchas calles, Valencia guarda pequeños tesoros que Tono Giménez y Tomás Gorria descubren. “Los rótulos que dan nombre a sus calles, las pequeñas esculturas de sus edificios góticos, las veletas que coronan sus cúpulas, pero también elementos menos conocidos como las tapas de las alcantarillas que han soportado millones de pisadas o los curiosos rostros de los canalones”. Todo eso y más conforma Valencia al detalle, que contará con una serie de rutas en las que diversos especialistas mostrarán a pie de calle algunas de esas joyas. “Es el posible despertar de un latente amor por lo justo, no sometido todavía a reglas, capaz de recomponer una ciudad más justa aún de lo que había sido antes de convertirse en recipiente de la injusticia”, por concluir de nuevo con Calvino.

Valencia al detalle.

Rótulo antiguo Café El Siglo, en la calle Paz, 1 de Valencia. Imagen cortesía de los autores.

Salva Torres

Rodando en skate

Cruzando el sentido
Iván Fernández de Córdoba

No hay muchas formas de viajar sin pagar un billete o gastar gasolina. Una de las más originales es moverse en monopatín. Es lo que hace Alonso, un joven en busca de un sueño y de sí mismo, que emprende en solitario una larga travesía desde Valencia a Galicia, del Mediterráneo al Atlántico. A lo largo del periplo tropieza con personajes que influyen en su evolución personal y que le ayudan a descubrir quién es realmente.

Es el argumento de Cruzando el sentido, primer largometraje del joven director de 25 años, Iván Fernández de Córdoba formado en Ciudad de la luz y gran aficionado al skate. La película se presentó en el Festival Cinema Jove, en el Festival de Sax (Alicante), donde obtuvo el Premio al Mejor Proyecto, y se proyectó el 10 de septiembre en la sala de la SGAE de Valencia. Dentro de la fórmula de road movie, la historia mezcla de forma original la ficción con tintes de falso documental.

Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Dos años de tiempo, 8.000 euros reunidos a base de crowfunding  y toneladas de trabajo e ilusión se plasman en este filme.  “La película se rodó a lo largo del 2014, pero el montaje no se finalizó hasta abril de este año”, cuenta Fernández de Córdoba. “Como tiene una financiación low cost, pasamos malos ratos, condiciones duras sin ninguna comodidad, pero no todo fue sufrir. En las entrevistas a modo falso documental disfrutamos y nos reímos mucho”.

En Galicia tuvieron un encuentro con la guardia civil. “Estábamos rodando una escena con el actor protagonista, Román Méndez de Hevia, que estaba desnudo y ensangrentado”, cuenta el joven director. “Los aldeanos nos vieron de lejos y, asustados, llamaron a las fuerzas del orden. Un coche de la guardia civil se acercó y tras una breve conversación, se fueron entre risas deseándonos suerte”.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Los realizadores contaron con el apoyo de tiendas y marcas relacionadas con el mundo del skate, así como de varios  bares que utilizaron como escenario para grabar algunas secuencias. Fernández de Córdoba escribió el guión junto a Natxo Fuentes y en la fase de rodaje, el equipo principal lo formaban: Víctor Montoya, Noelia Martínez, Ana Martínez y Román Méndez de Hevia, el actor protagonista que debuta con esta película.

“Fue un rodaje muy duro, de guerrilla”, confiesa Fernández de Córdoba. “Nos metíamos cinco personas y un montón de material en el coche y allá que nos íbamos. La fuimos rodando en sentido inverso, de Galicia hacia Valencia aprovechando las mejores condiciones de luz. En los exteriores intentábamos rodar siempre a la mejor hora y que la localización jugara a nuestro favor. Era muy importante colocar bien la cámara, no queríamos perdernos nada imprescindible de la historia”.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Cortesía del autor.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Cortesía del autor.

La historia está llena de referencias a road movies como Easy Rider, París Texas o Una historia verdadera, que marcaron al joven director. También refleja su visión del mundo, un alegato contra las prisas de nuestra sociedad y la obsesión por alcanzar enseguida los objetivos y las metas marcadas.

Rodada con un reducido equipo técnico, entre tres y seis personas, la película tiene una factura digna de una producción convencional. Se utilizó una Canon 5D Mark II para la ficción y una Sony FDR-Ax 100 para el documental.

Otros profesionales de la Comunidad Valenciana que intervinieron en el proyecto son: Albert Forner, Emilio Mencheta, Olga Alamán, Paco Sarro, Álex Viciano, Lola Moltó y Mariam Torres o Juli Mira, entre otros.

Cruzando el sentido se dividirá en una decena de capítulos una vez finalizado su recorrido por festivales y cines. Los primeros serán publicados de forma online y gratuita. Para ver el total del metraje, el espectador tendrá que comprar el dvd/bluray o acudir a una plataforma de pago.

Secuencia de la película Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Secuencia de la película Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Benimaclet ConFusión, en busca de financiación

Benimaclet conFusión Festival
Festival gratuito de expresión libre
Barrio de Benimaclet. Valencia
Sábado 17 y domingo 18 de octubre de 2015

Benimaclet conFusión Festival es un evento de expresión artística sin ánimo de lucro que se celebrará por segundo año en el barrio de Benimaclet los días 17 y 18 de octubre. Es un evento de carácter público, gratuito y festivo y tiene como objetivo el compartir y estimular la libre expresión.

En la edición del año pasado convocó a más de 5000 asistentes, ofreciendo más de 130 actividades durante los dos días en 40 espacios distintos entre casas, asociaciones culturales y puntos en la calle.

El festival nace como una plataforma de expresión para todo aquel que tenga una propuesta artística, ofreciendo al mismo tiempo la posibilidad de hospedar los eventos en espacios privados en el barrio valenciano de Benimaclet.

Imagen de la pasada edición de Benimaclet ConFusión Festival.

Imagen de la pasada edición de Benimaclet ConFusión Festival.

Para esta segunda edición el festival cuenta más de 200 propuestas artísticas y 50 espacios. Debido a que es un evento gratuito para el público, el Benimaclet conFusión Festival se financia a través de la plataforma de crowdfunding Verkami con el objetivo de alcanzar 2100 euros en 40 días para hacerlo posible.

Todo lo recaudado se destinará íntegramente a cubrir gastos organizativos como la aseguranza civil o la impresión de flyers, carteles y programas. Entre las donaciones, que van desde los 5 euros hasta los 150, encontramos recompensas como camisetas o bolsas de tela diseñadas por el Estudio Menta y imprimidas por Goatxa, unos shakers hechos con impresión 3d por el Laboratorio de Fabricación, o el alojamiento para 2 personas en el corazón del festival durante las dos noches del evento.

El Benimaclet conFusión festival existe y emociona gracias a la colaboración de mucha gente. El resultado final es la suma de cada pequeña gota que cada persona puede aportar y el crowdfunding es el recipiente necesario para contenerla.

Imagen de una actuación pasada del Festival Benimaclet ConFusión.

Imagen de una actuación pasada  en el Festival Benimaclet ConFusión.

 

Los millennials en Sala Ultramar

Nosotros no nos mataremos con pistolas, de Víctor Sánchez Rodríguez
Sala Ultramar
C / Alzira, 9. Valencia
Del 17 al 26 de febrero, 2015

Tras el éxito cosechado en su presentación oficial en noviembre de 2014, la sala Ultramar acoge de nuevo ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, una obra original del dramaturgo Víctor Sánchez Rodríguez (Port de Sagunt, 1985). Los pases arrancarán el martes 17 de febrero y habrá uno cada día a las 20h hasta el 26, con excepción del viernes 20, en que no habrá función.

Vuelve esta producción, fruto de la colaboración de las compañías valencianas Wichita CO y Tabula Rasa. Un proyecto que se hizo realidad gracias a métodos de financiación alternativa como el crowdfunding o la organización de acontecimientos festivos que, a falta de subvenciones y de medios propios, fueron los que permitieron recaudar los fondos necesarios.

Escena de 'Nosotros no nos mataremos con pistolas', de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de Wichita CO.

Escena de ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de la compañía.

El esfuerzo mereció la pena. La obra recibió una magnífica acogida por parte del público. Entradas agotadas en todos los pases y comentarios satisfechos entre los espectadores. Impresiones positivas respaldadas, además, por las excelentes críticas publicadas en diferentes medios de comunicación valencianos.

El texto, que reflexiona sobre la generación de los que nacieron en los 80, los millennials, habla, sobre todo, de la necesidad de volver atrás, a los orígenes, de ordenar los desperfectos pasados antes de dirigir la mirada hacia el futuro. Y lo hace a través de las voces de actores jóvenes, que han sabido entender a la perfección el mensaje, el ambiente opresivo y los problemas que acosan a los personajes retratados por el también joven autor.

Escena de 'Nosotros no nos mataremos con pistolas', de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de la compañía.

‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’ es un texto que aborda con lucidez y una sorprendente, al tiempo que grata, madurez temas que van desde el momento de crisis actual a los escollos que a menudo ha de afrontar la amistad, pasando por los deseos frustrados.

Pero todo con una luminosa esperanza en el porvenir. No sólo hay líneas sencillamente geniales; la recreación de una atmósfera envolvente y el gran trabajo actoral, con interpretaciones llenas de intensidad y altamente emotivas, a buen seguro no dejarán al público indiferente.

La sala Ultramar brinda ahora a todos aquellos que no pudieron asistir a los pases de noviembre una segunda oportunidad. Y, por supuesto, las puertas están abiertas una vez más a los que quieran repetir la experiencia.

Escena de 'Nosotros no nos matamos con pistolas', de Víctor Sánchez. Sala Ultramar

Escena de ‘Nosotros no nos matamos con pistolas’, de Víctor Sánchez. Sala Ultramar. Imagen cortesía de la compañía.

Cinco días bailando y aprendiendo

Five days to dance, de Rafa Molés y Pepe Andreu
Cines Lys
Paseo de Ruzafa, 3. Valencia
Hasta el 31 de diciembre
Cineteca de Madrid, hasta el 4 de enero de 2015

Una pareja de bailarines aparece una mañana en el aula de un instituto. Es lunes y anuncian al grupo de adolescentes que tienen cinco días para subirse a un escenario y bailar. Una semana para cambiar las cosas. Un pequeño plazo pero una gran reto: mover a las personas cuando el mundo nos paraliza.

Una escena de 'Five days to dance', de Rafa Molés y Pepe Andreu. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

Una escena de ‘Five days to dance’, de Rafa Molés y Pepe Andreu. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

La danza obliga a estos jóvenes a romper sus roles sociales justo en el momento de sus vidas en el que éstos se están afianzando. El chico guapo deja de ser el más admirado, el tímido da un paso adelante… Bailar les obliga a tocarse. Se comunican, se igualan. Alguno no se liberará hasta el último instante.

Wilfried Van Poppel y Amaya Lubeigt son los coreógrafos. Él holandés, ella española. Llegan de Bremen. Dos bailarines que han trabajado con Pina Bausch, Susanne Linke o Urs Dietrich y que ahora han decidido trabajar con gente que jamás ha bailado. Lo hacen cada semana en Alemania pero también en muchas ciudades de toda Europa, entre ellas San Sebastián y Valencia.

Imagen de 'Five days to dance', de Rafa Molés y Pepe Andreu. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

Imagen de ‘Five days to dance’, de Rafa Molés y Pepe Andreu. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

La danza es el leguaje común. No importa el lugar. Éste es su reto: cinco días, una clase de adolescentes, un microcosmos en el que sucede un pequeño big-bang.

‘Five days to dance’ es un largometraje documental de la productora valenciana SUICAfilms en coproducción con la productora donostiarra REC. SUICAfilms vive del hambre de ir más allá en el lenguaje narrativo. Sin límites en las formas y sin miedos en los argumentos. El proyecto nace de la asociación entre Pepe Andreu y Rafael Molés. Apasionados por el formato documental y por sus posibilidades expresivas y de alcance social. A la pasión añaden su larga experiencia, de más de 15 años, en el mundo audiovisual y en la producción y la realización de documentales. Desde el sector público han contribuido al desarrollo de formatos poco explotados por la televisión comercial como la investigación y la Historia.

Detalle del cartel diseñado por Paula Bonet del documental 'Five days to dance', de Rafa Molés y Pepe Andreu.

Detalle del cartel diseñado por Paula Bonet del documental ‘Five days to dance’, de Rafa Molés y Pepe Andreu.

REC Grabaketa Estudioa lleva 20 años ofreciendo servicios globales de producción audiovisual. En 2004 inicia su producción documental con ‘The Pamps’ para ETB. También ha producido ‘Prohibido recordar’ (2010) o ‘To say goodbye’ (2010), que se estrenó en el Festival de San Sebastián.

Además, ha coproducido películas como ‘Kutxidazu bidea, Ixabel’ (2005), ‘Las Olas’ (2011) y el largometraje de animación ‘Gartxot, el bardo de Itzaltzu’ (2011). El último proyecto de REC, ‘Encierro’, es un relato sobre los corredores que participan en los encierros de San Fermín y se ha grabado en 3D.

Parte la financiación de ‘Five days to dance’ se consiguió mediante una campaña de crowdfunding que logró el apoyo de 119 personas.

Escena de 'Five days to dance'. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

Escena de ‘Five days to dance’. Imagen extraída de la web de la productora SUICAfilms.

 

Escif, cinco años de trabajo

A estas alturas todos nos hemos encontrado con la obra de Escif. Conociéndole o no, es inevitable fijarnos en sus críticas político-económicas, presentes por las calles valencianas de Ciutat Vella.

Sin embargo, no sabemos quién se esconde tras este artista -o artistas- que con sus pinturas genera un diálogo entre la pared y el paseante. Muchos se han referido a él como «El Banksy Valenciano», pero su trabajo debe valorarse no como un símil al artista británico sino por quién es, el mismo Escif, quien a día de hoy ha conseguido tener repercusión internacional.

¿Cómo referirnos a la obra de Escif? ¿Es graffiti o Street Art? Para el artista «Street Art» es un término al que se refiere el mercado del arte para la comercialización. En su manifiesto, La calle otra vez, contesta:  «no creo demasiado en las definiciones, es una forma de encerrarse y de limitar el campo de acción. Estamos hablando de pintura, de jugar, de experimentar, de investigar y a lo mejor también de graffiti.» El artista, por lo tanto, juega con lo que le ofrece el espacio público, la calle, a su vez un espacio con normas, en el que existen unas limitaciones. De esta forma, «una pared pintada deja de ser un límite para convertirse en un canal de comunicación abierto, con ella se puede llegar a muchísima gente.»

"The Reader", por Escif.

«The Reader», por Escif.

Sus intervenciones son trabajos o reflexiones que desarrolla él mismo, mostrándose ante nosotros como mensajes sutiles, en ocasiones «camuflados» en la ciudad grisácea, dada la gama cromática que utiliza en su pintura mural. Son protestas contra la crisis económica en España, el consumismo y capitalismo del mundo, o contra temas de actualidad más concretos como el caso Gürtel y la trama de corrupción, además de temas relacionados con la Primavera Valenciana, junto a característicos juegos de palabras.

Escif comenzó haciendo graffitis en la segunda mitad de los 90′, tal y como explica en una de las pocas entrevistas que concedió en Velvet Liga. Después empezó a plantearse «la calle como espacio de investigación». De manera que, como él mismo señalaba en la entrevista:

«Antes luchaba contra el sistema y ahora el sistema soy yo. Soy mi enemigo número uno y mi mejor aliado. Ya no creo en la revolución, pero sí en las pequeñas revueltas que empiezan por uno mismo.»

Con esta frase de lucha personal, y con una gran cantidad de intervenciones a su espalda, os proponemos participar en «Elsewhere», una recopilación del trabajo llevado a cabo por Escif durante los últimos 5 años. No solo de murales, sino también bocetos, dibujos, ideas, sentimientos… así como pequeñas anécdotas. «No es un libro sobre el trabajo de Escif. Es un trabajo sobre el libro de Escif.»

"Elsewhere", por Escif.

«Elsewhere», por Escif.

En la página de recaudación se presenta el libro como «un cruce de pensamientos, pinturas, referencias y fragmentos. No desde un punto de vista espectacular, pero como si fuese tu madre quien lo hubiese cocinado».

El objetivo que se han propuesto es imprimir el libro en febrero para comenzar la distribución en marzo . «Elsewhere» tendrá una primera edición de 1000 copias, un total de 300 páginas a todo color, en diferentes papeles y diferentes texturas. Enrique Casp se ha hecho cargo del diseño y Santiago Alba Rico del texto. A nosotros nos ha tocado la parte de producción. Sí, nosotros, «tú, tus amigos, los amigos de tus amigos y la abuela de Escif».

A cambio de participar, y según la cuantía que quieras aportar al proyecto, podrías hacerte con una copia del fanzine ANTI-MATERIA, o la edición de Coreographies/Blue realizadas en POW, impresiones de alguno de sus trabajos (The Writer o The Reader) o hacerte con el libro «Elsewhere» firmado y terminado a mano por el autor.

Incluso puedes participar a cambio de recibir a Escif en tu casa para cocinarte una paella vegetariana o tener la posibilidad de aparecer en la portada del libro una foto tuya o de tu familia.

Para colaborar o adquirir más información: «LA CALLE ES GRATIS, IMPRIMIR UN LIBRO NO»

"Elsewhere", por Escif.

«Elsewhere», por Escif.

‘Versión original’ o cómo rodar sin un euro

Versión original, de Tato Escriche
Producción: Solo Ficcions

Lo que ocurre con el cine en este país parece el argumento de una película de terror. Las faraónicas instalaciones de la Ciudad de la Luz, 270 millones enterrados en platós y otras instalaciones infrautilizadas, deberán ser vendidas al mejor postor y, mientras tanto, no hay ni un euro para acometer proyectos de envergadura. La situación ha llegado a tal límite que hasta actores de primera fila como Tristán Ulloa, Leonor Watling, Álex Angulo o Carlos Bardem, entre otros, se han lanzado a rodar gratis una serie de televisión, ‘Nómadas’, sin presupuesto asignado ni destino previsto. Así, por la cara y por las buenas.

Hacer cine o televisión en este país es cada vez más una aventura a todo riesgo, un desafío de supervivencia y, sobre todo, un acto de voluntarismo. Por amor al arte es el lema. El arte y el deseo de comunicar y contar historias.

Versión original, de Tato Escriche. Imagen promocional cortesía de Solo Ficcions.

Versión original, de Tato Escriche. Imagen promocional cortesía de Solo Ficcions.

También en Valencia y en plena sequía presupuestaria se cuece un proyecto de la mano de Tato Escriche y la productora SoloFiccions, creada por él en 2007, que recurrirá al crowdfunding para financiarse. Se trata de ‘Versión original’, una serie de cinco capítulos de suspense y acción, de unos 20 minutos de duración cada uno, en la línea de los grandes clásicos de terror psicológico, como ‘Historias para no dormir’, ‘The Twilight Zone’ o ‘Pesadillas de Stephen King’.

Escriche es el autor del guión, “un thriller paranormal protagonizado por un tipo que ve la realidad distorsionada”, dice el director. “Se trata de una inquietante serie de historias auto-conclusivas con un hilo conductor. Fuerzas extrañas cambian la forma en la que los protagonistas ven su realidad, convirtiendo a personas aparentemente normales en objetos de estudio psiquiátrico”.

Una treintena de profesionales entre actores y técnicos está implicada en el proyecto protagonizado por Sergio Caballero y Empar Ferrer. A finales de agosto se rodará en localizaciones de Valencia el capítulo piloto cuyo  protagonista es Manu Badenes, famoso por sus apariciones en Paramount Comedy y Comedy Central.

Tato Escriche. Fotografía de Tania Martí por cortesía de Solo Ficcions.

Tato Escriche. Fotografía de Tania Martí por cortesía de Solo Ficcions.

Cada capítulo requiere una inversión de 6.000 euros y unos tres días de rodaje.  La productora empleará las plataformas de micromecenazgo para la financiación parcial del proyecto y una vez realizado el capítulo piloto lo moverá por las distintas televisiones.

Vicente Escriche, Tato, es uno de esos artistas polifacéticos y autodidactas  propios del litoral mediterráneo. Músico, director de cine y guionista, en 2007 fundó la compañía de producciones audiovisuales SoloFiccions y pese a la crisis ha llevado adelante varios proyectos.

Instante del rodaje de 'Mi sangre', de Tato Escriche. Imagen cortesía de Solo Ficcions.

Instante del rodaje de ‘Mi sangre’, de Tato Escriche. Imagen cortesía de Solo Ficcions.

En 2012, estrena un video promocional para Kinepolis Valencia y dirige el cortometraje ‘Nuevos Caminos’ basado en el relato del escritor granadino Antonio Martín Morales. En verano de ese mismo año se embarca en una mini súper producción de época romana llamada ‘Mi Sangre’ protagonizada por el actor valenciano Jason Matilla, con la colaboración especial de Pepe Mediavilla. Especialistas en artes marciales y un buen número de figurantes participaron en un film que tuvo una gran repercusión mediática debido a su complicada ambientación y sus escenas de luchas.

En 2013, SoloFiccions se implica en la pre-producción de una saga de películas de terror, ‘El Vinculo’, una historia de fantasía y terror. Debido a la demanda de material visual de varias productoras interesadas en el proyecto, en agosto de este mismo año Escriche co-dirige el teaser de este título, protagonizado por Sergio Caballero y Pepe Mediavilla, estrenado  en Kinepolis  ante numeroso público.

Tato Escriche. Fotografía de Tania Martí por cortesía de Solo Ficcions.

Tato Escriche. Fotografía de Tania Martí por cortesía de Solo Ficcions.

Bel Carrasco

Cinema Jove, un amor en conserva

Premio Luna de Valencia Especial: Joachim Lafosse y Ferenc Cakó
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Chico Marx dice en Amor en conserva, última película de los Hermanos Marx: “Tengo algo que vale más de un millón de dólares”. “¿Y qué es?”, le preguntan. Su respuesta: “Amor”. El Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove vale ese millón de euros, pero se gestiona con poco más de la mitad: 540.000. El resto corre a cuenta de ese amor. Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, lo destacó utilizando la anécdota del inspector de la FIAPF que, tras visitar por sorpresa el festival, exclamó: “Con ese presupuesto hacéis uno de millón de euros”. Manuel Tomás, director gerente de CulturArts, salió al quite: “También se puede interpretar a la inversa: que se puede hacer con 500.000 euros” y, agregó después, “a base cariño”.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, Manuel Tomás y Ana Álvarez, en la presentación de Cinema Jove en la Sala Berlanga. Imagen cortesía de Cinema Jove.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, Manuel Tomás y Ana Álvarez, en la presentación de Cinema Jove en la Sala Berlanga. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Todo ello vino precedido del entusiasmo declarado por la actriz Ana Álvarez hacia Cinema Jove, un festival que considera “un tesoro que tiene la ciudad de Valencia”. Manuel Tomás lo corroboró: “Para nosotros es un tesoro, cuidado, mimado e impulsado”. Un tesoro valorado en 540.000€, porque los tiempos son duros y hay que acatarlo. La propia Ana Álvarez asumió la fórmula del crowdfunding o micromecenazgo vía redes sociales para poner en marcha proyectos cinematográficos, pero con matices: “Las instituciones públicas deberían fomentar las ayudas al sector”. “La sostenibilidad de la cultura es un tema que nos preocupa”, y Manuel Tomás dijo estar en ello. Entretanto…

Entretanto se siguió avanzando en la programación de la 29ª edición de Cinema Jove. Rafael Maluenda dio a conocer en la Sala Berlanga los nombres del Premio Luna de Valencia Especial otorgado al director belga Joachim Lafosse, de quien se proyectarán sus cinco largometrajes, y al director húngaro de cine de animación Ferenc Cakó. Del primero, Maluenda dijo que se trataba de un autor cuyas historias se apoyaban en “paradojas”. Por ejemplo, ésta: “Cómo las buenas intenciones pueden generar grandes desastres”. Hablaba, claro está, del cine de Lafosse, caracterizado en su mayoría por las “relaciones de autoridad y poder”.

El director húngaro, Ferenc Cakó. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El director húngaro, Ferenc Cakó. Imagen cortesía de Cinema Jove.

De Ferenc Cakó apuntó Maluenda que se trataba de “uno de los grandes cineastas de animación en activo”. Su técnica de animación con arena protagonizará la gala de apertura del festival en el Teatro Principal el 20 de junio. ”Será un gran descubrimiento para el público no especializado”. De la presentación de esa gala se encargará precisamente Ana Álvarez, sorprendida, tras conocer otros festivales de la talla de los de San Sebastián, Málaga, Berlín o Moscú, de la enorme acogida de Cinema Jove por parte del público. “¡Es que llenan las salas, algo que no he visto en otros festivales grandes y pequeños”, recalcó.

La actriz de Don Juan de los infiernos, de Gonzalo Suárez, se refirió precisamente a la presencia de este director en la sección Cuadernos de rodaje del festival. “He hecho lo posible para que viniera, porque es muy amigo mío”. He ahí el espíritu, una vez más, de Cinema Jove: un festival que acerca grandes directores al público y comparte con él la pasión por el cine. Una pasión recompensada por los vínculos afectivos y profesionales que se generan entre los participantes y que Álvarez representa en una sección querida del festival: el Encuentro Audiovisual de los Jóvenes. Un tesoro más del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Fotograma de 'Lecciones privadas' de Joachim Lafosse. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Lecciones privadas’ de Joachim Lafosse. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Salva Torres