Amarillo Negro

AmarilloNegro, de Laureano Núñez
Hygiene Centro de Operaciones Artísticas
C/ Pintor Domingo, 18 bajo. Velluters, Valencia
Hasta el 5 de mayo de 2018

En el momento en que pusimos un pie en la exposición comprobamos lo esclarecedor que resulta el titulo de ésta con las obras que se encontraban colgadas. Y es que todas ellas estaban compuestas por amarillo y por negro, ya fuera de manera conjunta o aislada. En este segundo caso monocromático se adoptan algunos métodos de creación distintos. Debemos destacar también que se alterna el tipo de soporte, algunas veces se usa el lienzo, otras la tabla. Pero es que aparte, las obras tienen una amplia gama de texturas realizadas ya sea con telas o con la propia pintura.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Llegados a este punto nos hicimos varias preguntas. La primera y posiblemente la que más fuerza tomó en nuestras mentes fue por qué solo amarillo y negro como pigmentos. En un inicio pensamos que posiblemente debido a que, para el autor, estos colores tienen cierto simbolismo. Llegamos a pensar antes de llegar a la inauguración que tal vez el autor jugaría con la composición y los colores, en un estado puro, de una manera similar a la que haría Mondrian, donde la estética radicaba en la armonía compositiva y la pureza cromática.

La verdad es que esto no ocurrió. Sí que que hay composición, pero no es como lo hace Mondrian. Pocas veces es perfecta la delimitación entre los colores, si con perfecta nos referimos a una línea completamente recta que delimite a ambos, más bien, en la mayoría de los casos, se trata de un cambio transitorio. Los colores tampoco se encuentran en su forma más pura, sino que más bien se encuentran en una especie de “cromatismo contaminado”. Con esto nos referimos a que ni el negro ni el amarillo se encuentran aislados totalmente. Los amarillos se encuentran ennegrecidos, como cubiertos por hollín. Por el contrario, en algunas obras se puede ver como la parte negra se encuentra por encima del amarillo, lo contamina, puesto que ésta deja ver lo que hay debajo. Además, formalmente se contrapone la densidad líquida del negro con la levedad vaporosa del amarillo.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Estos juegos de tonalidades dan a entender que lo que se está mostrando es una especie de lucha cromática en la que los pigmentos tienen una especie de relación de simbiosis, pero, a su vez, de rechazo. Es como el Yin y el Yang. Uno no puede existir sin el otro. Se necesitan y rehúyen al mismo tiempo. Se trata de un diálogo  entre luz y oscuridad. Del silencio del corruptor, el negro, a la agonía de aquel que ha perdido su luminosidad y júbilo, el amarillo.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Cuando ya pudimos hablar con Laureano Núñez le hicimos la pregunta que tanta respuesta necesitaba para nosotros, ¿por qué amarillo y negro? Él nos respondió que no tenía un por qué en sí. Siempre había trabajado con el negro, pero añade algunos colores para acompañarlo. Normalmente, estos colores son cálidos y el rojo sería un ejemplo de ellos. De hecho, en la galería había otras obras de ese tipo, pero que no se expusieron porque no se adecuaban a la exposición en sí.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

También quisimos saber cómo realizaba lo que antes llamamos “cromatismo contaminado”, a lo que nos dijo que ambos colores comienzan siendo trabajados en su forma más pura y a raíz de ese punto, se modifican. De hecho, muchas de las obras comienzan siendo totalmente amarillas, lo que demuestra que, efectivamente, el negro es quien se abalanza sobre el amarillo. No son colores independientes.

En cuanto a las texturas, sobre todo fue importante el hecho de que incorporase telas como la tarlatana. Esta tela, como nos dijo, es muy buena para trabajar, puesto que no caerá ni estropeará el cuadro, como ha pasado algunas veces con otras obras del siglo XX.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

En cuanto a qué es lo que lo que observamos, Laureano nos habló de que se trata de un paisaje. Un paisaje que dependiendo de la persona será de un tipo u otro debido a la gran capacidad evocadora que presenta la obra. Él trabaja mucho con la línea del horizonte, algo que se puede ver en muchas de las obras expuestas. Este recurso formal tan sencillo – una línea horizontal en medio del cuadro – da lugar a que pueda aparecer en nuestra cabeza la imagen de una playa, por ejemplo. Y es que este tipo de ideas probablemente se encuentren dentro de nosotros porque tenemos tradición estética. Ésta nos permite percibir, a veces de manera inconsciente, cierto tipo de imágenes y las ideas que revelan a través de pequeños detalles, como en este caso, la línea del horizonte. Este concepto de memoria visual en que las imágenes trascienden incluso entre civilizaciones fue una de las grandes propuestas de Aby Warburg, y es una idea que bien podemos incluir en estas obras debido a su alto potencial sugerente .

Así pues, la exposición de las obras estuvo muy cuidada y la obra de Laureano es sin duda para nosotros algo muy original y digno de observar con detenimiento para realizar un diálogo interior con ella, puesto que, como ya sabemos, en cuanto a este tipo de arte no figurativo, toda opinión y consideración acerca de una obra puede ser aceptada por la persona que la observa.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Ruzafa, a golpe de tiza

Graffitis en el barrio de Ruzafa

Son varios los grafiteros que plasman su obra artística y reivindicativa en el barrio de Ruzafa. En concreto, en el soporte urbano, sea privado o público, que se encuentra entre las calles que van del Mercado Municipal de Ruzafa y el subterráneo que atraviesa las vías del tren de la Estación del Norte en la Avenida Gran Vía Germanías. Las fachadas de ciertos edificios abandonados, las paredes, los maceteros y diverso mobiliario urbano de  calles como Sevilla, Cura Femenia, Sueca, Puerto Rico o Cuba… son los lienzos utilizados para dejar los trazos de esta creación transgresora, efímera y anónima.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Fotografía: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Fotografía: Begoña Siles.

Graffitis de estilos diferentes (escritos, dibujos, collages) impactan en la mirada del transeúnte. Estas obras callejeras, desde su expresión realista o fantástica, hacen que detengamos nuestro andar alienado. Una breve pausa para relajar nuestra mirada en el dibujo, en el cromatismo o una breve pausa para leer la idea escrita.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

La tiza irónica

Los últimos años los maceteros de las calles Cura Femenia, Puerto Rico, Sueca y las paredes del subterráneo de la Avenida Germanías se han convertido en  pizarras improvisadas donde escribir breves mensajes a tiza. Mensajes directos sin vuelo en el grafo, ni en el contenido.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Los trazos en mayúscula de las letras de cada palabra son transcritos por la tiza sin pretensiones, ni florituras. Unos rasgos claros y sencillos que no dispersan la atención del transeúnte del pensamiento de la frase. Porque es ahí, en el contenido, donde este grafo adquiere su interés. El mensaje de estas pintadas puntea con un tono irónico y crítico la realidad política, económica y social actual.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el subterráneo de Gran Vía Germanías. Foto: Begoña Siles.

La greguería

Pintadas protestas escritas, muchas de ellas, con un estilo que recuerda a las greguerías de Ramón Goméz de la Serna. La ironía, la crítica y la protesta de estas pintadas fluye del juego con las palabras a la hora de componer las frases. Y de esa composición aguda, ingeniosa, hasta ingenua, estos graffitis, escritos con la sencillez naif de una tiza, presentan una visión personal y humorística de una realidad política y económica tan corrupta como la que venimos padeciendo en los últimos años. De manera que, a golpe de tiza, cierta catarsis liberadora es posible. Al menos en Ruzafa.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en el barrio de Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada en Ruzafa. Foto: Begoña Siles.

Pintada bajo el puente de Gran Vía Germanías. Fotografía: Begoña Siles.

Pintada bajo el puente de Gran Vía Germanías. Fotografía: Begoña Siles.

 

 

 

 

CARLOS DOMINGO, JUAN OLIVARES Y NELO VINUESA

Carlos Domingo, Juan Olivares y Nelo Vinuesa
Galería Rafael Ortiz
Mármoles 12 (Tel. 954214874). Sevilla
Hasta el 30 de abril de 2015
L: 18,00–21,00 h.
M-V: 11,00–13,30/18,00–21,00 h.
S: 11,00 – 13,30 h

La diadema, imagen evocadora encontrada en la relectura de una traducción del poema “Lamia”, nos reconduce al arco iris por su estructura formal pero también a la bóveda celestial-celeste que nos contiene, al universo, al viaje, al descubrimiento. Como imagen simbólica conecta con la idea de corona, que en un sentido amplio y profundo simboliza la propia idea de superación. A su vez, el arco iris, es a menudo el símbolo del puente entre el cielo y la tierra, expresa siempre y en todo lugar unión, relación e intercambio entre ambos. Nos gusta pensar que la diadema parece querer sujetar la razón, pero también nos conecta con el universo mágico y misterioso de la naturaleza.

“Trenzar Diademas”,  hace entonces referencia al modo en que cada uno construye su universo creativo, a la creación de mundos. La poesía, el misterio o la magia, son el punto de partida y la materia de nuestros trabajos, que no se desvinculan del razonamiento y la investigación. Es más, pensamos que hay una razón poética en cada acontecimiento, recordando a María Zambrano.

Si Newton desteje el arco iris en un intento por revelar el misterio de lo oculto, nosotros volvemos a trenzar con la emoción y la razón nuevas diademas. El acto de trenzar representa  un conjunto de tres o más ramales que se entretejen, cruzándolos alternativamente. Esta acción nos sirve conceptualmente como punto de partida para establecer el diálogo y la comunicación entre las tres propuestas.

Carlos Domingo. Paso. 2015. Pasta de papel y madera.

Carlos Domingo. Paso. 2015.
Pasta de papel y madera.

Por un lado, el trabajo de Carlos Domingo se centra en el interés por las cuestiones que sitúan al individuo frente a la metáfora de la representación animal, vegetal o mineral como estrategia plástica y conceptual para reflexionar sobre su naturaleza “humana”. Es un tipo de trabajo que pretende ser un resumen de los procesos de lo natural-orgánico frente a lo humano. La ciencia y el arte han elevado el nivel de humanidad del hombre y al mismo tiempo lo han alejado de su origen natural y primitivo (animal). El conjunto de lo natural, entendido como referente amplio y abierto, se mezcla con los artificios y las convenciones de la cultura.

Nelo Vinuesa. Penyagolosa. 2013. Grafito s/papel. 30,5 x 23,5 cm

Nelo Vinuesa. Penyagolosa. 2013.
Grafito s/papel. 30,5 x 23,5 cm

De un modo similar, Nelo Vinuesa sugiere y evoca narraciones que se construyen mediante la utilización de imágenes simbólicas, estableciendo conexiones entre lo fantástico, lo espiritual y lo mágico. Por otro lado, hay cierto romanticismo en las composiciones que plantea, un anhelo por lo lejano, por lo infinito. En su trabajo, el tratamiento del paisaje se relaciona con la idea de espejismo, fenómeno que hace referencia a la distorsión de la percepción sensorial, a la apariencia engañosa de algo que nos lleva a apreciar la realidad erróneamente.

Juan Olivares se identifica emocionalmente con todo lo que le rodea, sea una taza de café, una canción, las sombras proyectadas sobre un asfalto gris cromático, unos luminosos zapatos verdes con matices azules que cruzan las franjas blancas de un paso de cebra, un vestido precioso y su danza, el ruido amarillo del tráfico…

She´s like a rainbow VIII. De Juan Olivares. (110 x 100 cm.)

Juan Olivares. She’s like a rainbow V. 2014.
Pintura vinílica y óleo s/tela. 200 x 180 cm.

En este sentido su pintura está muy cerca de lo que acontece, del fluir permanente de las cosas y su misterio. Sus trabajos se alimentan de destellos cotidianos e instantes huidizos, momentos fugazmente perfectos en los que de alguna manera sales colmado.

(Imagen portada, Carlos Domingo. Tronco, Cactus, Abrazo. 2015. Carboncillo, pasta de papel y madera. Diversas medidas)

 

 

Simbología y poética de Sebastià Miralles

De bon paper / Punt i apart, de Sebastià Miralles
Walden Contemporary
C / Denia, 74. Valencia
Hasta finales de octubre

Walden Contemporary presenta la  serie ‘De bon paper/ Punt i apart’ del escultor castellonense Sebastià Miralles (Vinaròs, 1948). Tras su última muestra realizada en la Fundació Caixa Vinaròs, y su actual exposición en el Centre del Carme bajo el título ‘En certa forma’, Miralles nos propone una selección de sus dibujos realizados mayoritariamente durante el periodo 2008-2010. Se trata de trabajos de transición, con mayores referencias personales, y cargados de lecturas informalistas que dan paso a otros dibujos y collages más depurados, en los que encontramos una manipulación más industrial y aligerada de significado.

Obra de Sebastiá Miralles en la invitación a la exposición 'De bon paper / punt i apart'. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Obra de Sebastiá Miralles en la invitación a la exposición ‘De bon paper / Punt i apart’. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Una serie cuya vertiente más espiritual, ascética y cartesiana investiga las relaciones simbólicas y poéticas de la forma y sus implicaciones en el espacio. A través de una atenta mirada a las raíces de la escultura histórica y a la modernidad, Sebastià Miralles desarrolla un singular y heterogéneo planteamiento conceptual donde tiempo, materia y forma descubren una obra de gran riqueza expresiva, caracterizada por una contundente depuración formal.

Materiales como el hierro y la madera constituyen principalmente las estructuras de sus esculturas, que sirven como elementos conductores hacia esta personal búsqueda de la simplificación en sus piezas. La muestra compuesta por  una treintena de dibujos de diferentes dimensiones, materiales y cromatismos, plantea una lectura entre la escultura y el dibujo. Este último como elemento vinculador con sus correspondientes esculturas.

Obras de Sebastiá Miralles en la exposición 'De bon paper / Punt i apart'. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Obras de Sebastiá Miralles en la exposición ‘De bon paper / Punt i apart’. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Formas geométricas bidimensionales, envueltas en un laborioso código sígnico, formal y estructural perfilan los ocultos recovecos, espacios, fórmulas  compositivas y posibilidades que finalizan con el desarrollo de las estructuras tridimensionales, mostrando al espectador a través del dibujo un inusitado despliegue de potencialidades entre poética plástica y obra artística.

Sin embargo, para Miralles, como muy bien señala, trabajar la materia sin dejar marca, disolviéndose por la “razón poética” quizá consista en la sutileza del oficio, como en la magia, “en actuar sin ser visto; la técnica se nos ofrece como una actitud cuya lógica se sitúa lejos del exhibicionismo virtuosista. El énfasis en lo tecnológico coarta el impulso que emerge del centro de los sueños y, sin embargo, sólo una técnica adecuada al propósito inicial garantiza el resultado deseado”.

Obra de Sebastià Miralles en la exposición 'De bon paper / Punt i apart'. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

Obra de Sebastià Miralles en la exposición ‘De bon paper / Punt i apart’. Imagen cortesía de Walden Contemporary.

De ahí que tanto en el dibujo como en la obra escultórica queda implícita una dualidad que, posiblemente, defina este diálogo de asociación entre lo abierto y lo cerrado; entre el interior y el exterior; entre intimidad y  alarde; el azar y el cálculo; lo ficticio y lo real trasmutando al fin de lo bidimensional a lo tridimensional.

Miralles, que ha compaginado su tarea como docente en la Universidad de Bellas Artes de San Carlos con su faceta artística y poética, ofrece en esta exposición una mirada íntima al mundo del dibujo, ese lugar donde mediante lo preparatorio desarrolla un idéntico juego de desvelación y ocultamiento. La muestra se complementa con la edición de dos serigrafías de la serie ‘En certa forma’, compuesta por estructuras geométricas cuyo sentido narrativo, sintetizan las diferentes metáforas visuales, sinécdoques y solapadas analogías que ofrece la muestra.

Obra de Sebastià Miralles para la exposición 'Bon paper / Punt i apart'. Imagen cortesía de Walden Contemporary'.

Obra de Sebastià Miralles para la exposición ‘De bon paper / Punt i apart’. Imagen cortesía de Walden Contemporary’.

 

Ver visiones: el pensamiento inerte

Ver visiones. Reinterpretando el presente
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Comisariado por Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont
Hasta el 13 de julio de 2014

Pilar Beltrán (Galería Cànem) / Javier Palacios (Galería Espai Tactel)
CIS: Las infraestructuras / Los problemas de índole económica

Vista de sala con obra de Pilar Beltrán en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

Vista de sala con obra de Pilar Beltrán en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

Infraestructura y economía devienen entes incapaces de transformar una sociedad cuando sus fallos impiden a ésta expresarse culturalmente como una totalidad. De hecho, cuando interrogamos a po­líticos, cómo les gustaría que fuera la cultura recibimos unas respuestas totalmente contrarias a las expresiones artísticas y culturales de hoy día. En este sentido, basta con observar la vacuidad del arte oficial. Con lo cual encontramos un fenómeno general muy importante en los movimientos artísticos que se contraponen a cualquier poder en nuestra contemporaneidad: Una constante oposición al lige­ro pensamiento oficial que resulta invariablemente vacío y hueco. Por tanto, encontramos una significativa preocupación de la sociedad por las infraestructuras y los problemas de índole económica, hecho que lleva a reflexionar y cuestionar a través de diferentes expresiones artísticas temas tales como: la emigración, el capitalismo, el desempleo, el debilitamiento de las infraestructuras que imposibilita la mejora en educación, cultura o sanidad. De modo que hallamos con frecuencia una reveladora reflexión crítica a través de la cultura que se contrapone a los planteamientos políticos u oficiales.

Pilar Beltrán. Cercanías, 2011-2012. Imagen electrónica sobre lienzo (3,50 x 14.000 cm), bobinas niqueladas (60 cm diametro), unidades de frenado, soportes de madera. Instalación de dimensiones variables. Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

Pilar Beltrán. Cercanías, 2011-2012. Imagen electrónica sobre lienzo (3,50 x 14.000 cm), bobinas niqueladas (60 cm diametro), unidades de frenado, soportes de madera. Instalación de dimensiones variables. Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

Pilar Beltrán. Cercanías, 2011-2012. Imagen electrónica sobre lienzo (3,50 x 14.000 cm), bobinas niqueladas (60 cm diametro), unidades de frenado, soportes de madera. Instalación de dimensiones variables. (detalle). Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

Pilar Beltrán. Cercanías, 2011-2012. Imagen electrónica sobre lienzo (3,50 x 14.000 cm), bobinas niqueladas (60 cm diametro), unidades de frenado, soportes de madera. Instalación de dimensiones variables. (detalle). Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

En la obra de Pilar Beltrán, surge implícita esta preocupación que se hace patente principalmente en su serie “Other Journeys”. A través del estudio de los fenómenos migratorios, analiza como los medios de comunicación producen un gran impacto social con noticias que van cayendo en el olvido, diluyéndose con la aparición de nuevas tragedias. Descubrimos por tanto, una manipulación mediática tras la que se esconden los poderes políticos y económicos preocupados porque nuevos “ruidos” terminen con cualquier responsabilidad inherente a ellos. ‘Tampa/Dover’, ‘El Rincón del Rumor del Recuerdo’, ‘La noche’ (2006), o ‘Un segundo de luz. Señales e interferencias’ (I) y (II) son trabajos que reaccionan contra los inadecuados modos de expresión de estos poderes. Mediante fragmentos periodísticos, fotografías o videoproyecciones la artista cuestiona las pérdidas humanas o naufragios de la inmigración. El eterno dilema de las dos orillas que encontramos de rabiosa actualidad, y que nos podría remitir a la actual tragedia de Ceuta, donde una decena de inmigrantes fallecieron al recibir disparos de la guardia Civil cuando trataban de cruzar a nado la frontera. Apenas unos meses sin que el Ministerio del Interior haya asumido responsabilidades, parece un hecho ya olvidado.

Pilar Beltrán. Cercanías, 2011-2012. Imagen electrónica sobre lienzo (3,50 x 14.000 cm), bobinas niqueladas (60 cm diametro), unidades de frenado, soportes de madera. Instalación de dimensiones variables. Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

Pilar Beltrán. Cercanías, 2011-2012. Imagen electrónica sobre lienzo (3,50 x 14.000 cm), bobinas niqueladas (60 cm diametro), unidades de frenado, soportes de madera. Instalación de dimensiones variables. Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

Pilar Beltrán. Cercanías, 2011-2012. Imagen electrónica sobre lienzo (3,50 x 14.000 cm), bobinas niqueladas (60 cm diametro), unidades de frenado, soportes de madera. Instalación de dimensiones variables. (detalle). Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

Pilar Beltrán. Cercanías, 2011-2012. Imagen electrónica sobre lienzo (3,50 x 14.000 cm), bobinas niqueladas (60 cm diametro), unidades de frenado, soportes de madera. Instalación de dimensiones variables. (detalle). Imagen cortesía de la artista y Galería Cànem.

En este sentido, la artista, ya se había planteado con la serie fotográfica ‘Madres e hijos, Tiempo de espera, tiempo de partida’ (1998-2006), y con el presente work in progress ‘La Remor del Record’ (2005) una suerte de reflexión sobre los ciclos migratorios actuales y sus repercusiones sociopolíticas. La instalación nos habla del tiempo del viaje a través de un recorrido de cercanías (Castellón-Valencia) interrogán­donos sobre: El paso del tiempo, el paisaje, el regreso al hogar, el sentimiento de pertenencia a una comunidad, el camino recorrido como proceso de pensamiento. Cuestiones idénticas tanto en nuestra sociedad, como en las consideradas del tercer mundo, pero desvirtuadas por los medios políticos, eco­nómicos y de comunicación a través de léxicos que favorecen cada vez más al capitalismo.

Vista de sala con obra de Javier Palacios. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Vista de sala con obra de Javier Palacios en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Javier Palacios desde una depurada y sintética técnica pictórica desvirtúa y despoja a través de una serie de bolsas de basura, el valor de la obra de arte como objeto mercantil, devolviéndole su inmediatez poé­tica. “Entes” que se transforman en la otredad, en la problemática del sujeto como alternativa. El pro­blema generado por los medios de producción de consumo masivo han situado a los objetos, y en este caso un elemento como sería una bolsa, donde desechamos lo que ya no nos sirve, en un primer plano.

Vista de sala con obra de Javier Palacios. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Vista de sala con obra de Javier Palacios en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

En cualquier caso, no trataría tanto del objeto en sí mismo sino como la sintaxis y elaboración que a tra­vés del cromatismo y el proceso pictórico nos remite a un mundo menos real de lo que nos hace creer la omnipotente realidad del consumo y el beneficio económico. Y, por encima de todo, el hecho de que la economía ha desarrollado nuevas infraestructuras que favorecen y enaltecen objetos tan contaminantes y absurdos como una bolsa, como símbolo de los poderes económicos capitalistas que han sumido en una profunda crisis la sociedad. Palacios, la enaltece y transforma irónicamente mediante una abstrac­ción objetual que escapa a su valor inicial.

Vista de sala con obra de Javier Palacios. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Vista de sala con obra de Javier Palacios en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Espai Tactel.

Las bolsas adquieren vida propia a través de una luz incandescente que surge de su interior. Parecerían dotadas de pasión o al menos vida propia, dejando a un lado el mundo inerte para el que fueron con­cebidas, y vengarse quizás de un sujeto que se sentía convencido de dominarla. Así pues, la bolsa de basura designa el mundo real, el mundo del consumo y sus desechos, pero también su propia ausencia, volatilidad y en especial, la del sujeto.

Bolsas, desechos, sufrimiento humano, o inmigración. Planteamientos que nos remiten a una verdad alarmante: una crisis económica, pero sobre todo a una crisis que no permite pensar con libertad, una dictadura económica y política escondida tras el consumo capitalista y la manipulación de los medios. La cultura se ocupa de descubrírnoslo, de ahí, casi nada.

Rosa Ulpiano

Carlos Andújar, la vida a escena

Carlos Andújar Domingo
Galería Muro
C / Correjería, 5. Valencia
Hasta finales de marzo

El arte o puede corresponder a la necesidad de registrar los hechos del entorno como necesaria afirmación del ser, o puede ser fruto del encuentro con una automirada cuya razón radica en su expresividad. Puede ser una de ambas cosas o las dos a la vez; caso, éste último, nítido en el quehacer de Carlos Andújar Domingo merced a un repertorio temático y estilístico que ni se priva de ser propio ni se exime de la representación de lo que es colectivo: la vida en su multiplicidad, evidente y oculta.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro.

Autor de amplio registro, Andújar explora en la idea de la puesta en escena ya sea en la práctica del retrato y en su figuración antro y zoomorfa con sus trasfondos simbológicos, como en la más expansiva escenografía del mundo onírico según un planteamiento cosmológico. Cruce constante de fronteras estéticas entre la abstracción magmática cual entorno de elementos en movimiento y un realismo de raíz expresionista, mediante las cuales se manifiesta una visión del mundo, el suyo es un trabajo enraizado en la pasión por comunicar, cuestión que se verifica en su interés por la tridimensionalidad que en su faceta pictórica se traduce matéricamente como directa apelación a los sentidos.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro

De centrado cromatismo siempre alusivo a la diversidad de la naturaleza, es decir, ora vibrante ora sosegado –con una paleta restringida a la unión narrativa y la organización de múltiples elementos dramáticos que buscan su identificación en la ambigüedad de la memoria colectiva-, el artista pinta historias que si refieren a un patrimonio existencial común lo hacen remitiéndose a la propia historia del arte en sus vanguardistas incursiones en los sustratos de la mirada. Obra de honestidad contrastada por un acento humanista atento a la condición social del ser en su identidad con un entorno, el imaginario iconográfico de Carlos Andújar Domingo aúna el ejercicio lúdico propio de un espíritu optimista con la voluntad de registro metafórico de un aplicado cronista de su tiempo, un tiempo, en su obra, vertebrador y omnipotente. Su oficio –vehemente tanto como aplicado-es fiel expresión ética y estética de las leyes primigenias del arte así como de una fe poética que trasciende límites. Geografías de emociones, lírica que se extiende sin complejos modales, su pintura hace de la autenticidad un credo posible y verídico. Y del delirio expresivo, un umbral a la reflexión sobre la representación de la realidad y los múltiples niveles de su comprensión.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro.

Christian Parra-Duhalde