El IVAM, por fin, con las Buenas Prácticas

En las primeras semanas de José Miguel G. Cortés al frente de la dirección del IVAM, las asociaciones de artistas visuales (AVVAC) y críticos de arte (AVCA) de la Comunitat Valenciana mantuvieron una primera reunión, que acabó en desencuentro ante la negativa del nuevo director de hacer público su proyecto de gestión y asumir el Código de Buenas Prácticas para el funcionamiento integral de la institución. Tras un primer comunicado al respecto, en el que artistas y críticos de arte defendían la independencia en la gestión del centro, Cortés hizo público su proyecto para el IVAM a través de la página web del Institut.
Una semana después, el sector del arte contemporáneo del Estado español en pleno, representado por dieciocho asociaciones profesionales, realizaba un pronunciamiento inequívoco solicitando al IVAM que transite en este nueva etapa a través del cauce marcado por las buenas prácticas, a la vez que se reclamaba la despolitización del Consejo Rector y la divulgación del resultado de una auditoría externa de las cuentas de la institución.
Ante una escena profesional que lo demandaba sin fisuras, el director del IVAM ha lanzado una comunicación en la que manifiesta su compromiso con la aplicación de los procedimientos de transparencia que caracterizan el Código de Buenas Prácticas. Las asociaciones profesionales prosiguen ahora sus gestiones a través de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana, persiguiendo la despolitización del Consejo Rector del IVAM.
Este es el escrito divulgado desde el gabinete de prensa del IVAM:
El director del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), José Miguel G. Cortés, ha suscrito el Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneos. Este Documento fue acordado el 31 de enero de 2007 por el Ministerio de Cultura y todos los sectores de profesionales del arte contemporáneo, entre los que se encuentran la Asociación de Directores de Museos y Centros de Arte Contemporáneo, el Consorcio y la Unión de Asociaciones de Galerías, el Consejo de Críticos de Artes Visuales, la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales y el Instituto de Arte Contemporáneo. El Documento traza un marco de referencia para el sector, aboga por una gestión cultural transparente, democrática y participativa, al tiempo que pretende ser una herramienta para mejorar las relaciones profesionales entre todos los agentes que intervienen en el mundo del arte contemporáneo.  El texto abarca importantes aspectos que van desde el papel social de los museos y centros de arte, las estructuras de gestión de los mismos y el mantenimiento de una relación con los artistas y comisarios colaboradores basada en las buenas prácticas profesionales, esto es, honorarios por el trabajo o los servicios prestados, respeto a los derechos de autor y formalización de los acuerdos mediante los contratos por escrito. Otro punto destacado del Código de Buenas Prácticas es el método de elección de los directores de museos mediante un concurso público y de carácter internacional con el fin de garantizar el desarrollo de su programa expositivo, tal y como ya se viene realizando en importantes instituciones museísticas, entre ellas, el IVAM. 

España reclama buenas prácticas al IVAM

El sector del arte español ha realizado un movimiento conjunto de posicionamiento acerca del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), lanzando un comunicado en el que se reivindica la necesidad de que el nuevo director aplique el Manual de Buenas Prácticas al funcionamiento integral de la institución, a la vez que se defiende su independencia, se reclama la despolitización del Consejo Rector y la auditoría externa de las cuentas de la etapa de Consuelo Ciscar.

Este es el contenido íntegro del comunicado, suscrito por diecisiete de las principales asociaciones estatales y autonómicas de las artes visuales en España, que representa a la práctica totalidad del sector:

“Ya son muchos los años que los profesionales de las artes visuales en la Comunidad Valenciana y del Estado español, tanto desde las asociaciones como fuera de ellas, vienen advirtiendo sobre la deriva del IVAM, que pese a haber comenzado su andadura como un  centro museístico de referencia a nivel nacional e internacional, con una cuidada atención a sus políticas expositivas y líneas de investigación, pasó a ser el ejemplo que todos conocemos de incoherencia museológica, nepotismo administrativo y opacidad contable.

La situación en la que nos encontramos en este momento merece una especial atención, puesto que se percibe una cierta voluntad de regeneración institucional que parece estar introduciendo aires de cambio en el IVAM. Sin embargo, para que toda esta serie de movimientos no quede únicamente en una puesta en escena sin trascendencia efectiva, las asociaciones representativas del sector que suscriben este comunicado entendemos que hay tres puntos básicos que en este momento deben ser atendidos, para que podamos hablar de una verdadera voluntad de cambio.

En primer lugar, como ya se ha hecho mención en anteriores ocasiones, la composición del Consejo Rector está lejos de ser la deseable en una Institución museística que pretenda actuar con rigor teórico-práctico, articulando un proyecto de una cierta continuidad temporal, ya que la gran mayoría de sus integrantes son políticos profesionales, miembros del actual partido en el poder. Esto supone una clara merma no sólo de las potencialidades museológicas y museográficas del IVAM (al no tratarse de expertos en la materia), sino también del carácter democrático de un museo que es público (al no existir representantes de la sociedad civil), sufragado con el dinero de todos, y que debe permanecer ajeno a los intereses de cualquier partido. El documento 0 del sector de las artes sobre Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte estipula que la composición del patronato de un museo debe ser de entre un 20% y un 33% de representantes de la administración titular, entre un 20% y un 33% de representantes de la sociedad civil (asociaciones, colectivos, etc.) y entre un 33% y un 50% de científicos y expertos en arte. A día de hoy este balance de porcentajes se incumple de manera desproporcionada.

Este proceso de despolitización tiene que ser inminente, y puede realizarse sin otro mecanismo que la pura voluntad política, puesto que el año pasado vimos cómo el Consejo Rector era transformado de plano para asumir la forma actual, sin que ello haya generado ningún impedimento administrativo. Entendemos, por tanto, que con la misma celeridad que se llevó a cabo ese proceso, puede ser revertido, por lo que los representantes del sector exigimos una inmediata reformulación del Consejo Rector, para que los miembros no pertenezcan en su mayoría a la Administración titular, sino que esta mayoría la constituyan los expertos en Arte o en gestión de museos de reconocida trayectoria, y haya una igual proporción de los representantes de la Administración titular y de los de la sociedad civil.

En segundo lugar, la independencia del director del IVAM es una cuestión que se ha puesto de relieve en los últimos días, con las polémicas levantadas a tenor de las injerencias del Consejo Rector en las decisiones del nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés. La independencia del director, “que se plasma en la programación de exposiciones y actividades culturales, atendiendo a criterios estrictos de profesionalidad” según una carta que el pasado día 27 de noviembre enviaron los propios trabajadores del IVAM a la Consejera de Cultura, es una demanda conjunta del sector de las artes visuales, que debe ser respetada para garantizar la coherencia en la propuesta museística de la dirección del IVAM. El Consejo Rector debe ser un órgano con el cual la dirección del IVAM trabaje conjuntamente, en un proceso de mutuo entendimiento, en base a ofertar una programación que cumpla no sólo con unos elevados estándares de calidad sino también con la función pública de incidir en la calidad de vida de los ciudadanos, a través de las capacidades expresivas de la práctica o consumo cultural y de la vertebración simbólica del territorio en el que se inserta el museo.

Recordamos aquí que es finalidad primera del IVAM “desarrollar la política cultural de la Generalitat en cuanto concierne al conocimiento, tutela, fomento y difusión del arte moderno”. Ello implica la generación de instrumentos y el desarrollo de programas que incentiven estos fines en todos los niveles de la estructura social. El IVAM es un Instituto, no un museo, y la dirección del mismo debe de ser permeable a la participación, diálogo y comunicación con la ciudadanía y los profesionales. Es necesario que la dirección del IVAM asuma los postulados de las buenas prácticas profesionales que en su día acordó el sector junto al Ministerio de Cultura como garantía de buen funcionamiento del mismo.

En tercer lugar, debido a los antecedentes de la anterior directora del IVAM, que salió de la dirección de Consorcio de Museos dejando un déficit de aproximadamente 14 millones de euros, y debido a que los informes aportados por el IVAM son insuficientes, se impone con urgencia una auditoría externa de las cuentas del IVAM cuyo resultado se haga público sin maquillajes, para saber en qué estado se encuentran actualmente y, si procede, que la justicia actúe como corresponda. Es de crucial importancia someter las cuentas del IVAM a una auditoría externa para que la actual dirección no se vea entorpecida por las consecuencias de una mala gestión anterior. La opacidad del IVAM en estas cuestiones llama la atención cuando se compara con regiones como el País Vasco, donde ya en 2003 se aprobó una Ley de Museos en la que se obliga a informar anualmente del precio de las obras adquiridas con dinero público.

Debido a lo anteriormente expuesto, entendemos que estas tres demandas deben ser atendidas, no sólo por constituir una reclamación conjunta del grueso de la sociedad civil, representada por diversas asociaciones y colectivos profesionales, sino por la necesidad de entender lo público únicamente desde la perspectiva de transparencia, participación y responsabilidad política que caracteriza a la auténtica democracia. La sociedad reclama un IVAM en el que el cambio no se limite a una serie de declaraciones bienintencionadas, sino que cumpla con rigor las funciones públicas para las que fue creado.”

SUSCRIBEN:

Arte Madrid. Asociación de Galerías de Arte Madrileñas

Art Barcelona. Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Barcelona

Associació d’Artistes Visuals de Catalunya (AAVC)

Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB)

Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA)

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE)

Asociación Nacional de Investigadores en Artes Visuales (ANIAV)

Artistas Visuales Asociados de Madrid (AVAM)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales (CCCAV)

Consorcio de Galerías Españolas de Arte Contemporáneo (CGEAC)

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)

Mujeres en las Artes Visuales (MAV)

Sociedad Española de Estética y Teoría de las Artes (SEyTA)

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)

Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA)

 

Independencia y buenas prácticas para el IVAM

LA INDEPENDENCIA DE UN DIRECTOR DE MUSEO Y LAS BUENAS PRÁCTICAS

Las recientes polémicas desencadenadas por las decisiones de José Miguel García Cortés, tanto al respecto de la sala permanente para Miquel Navarro como por su decisión de anular las exposiciones programadas por Consuelo Císcar (al menos las que no hubieran sido aprobadas por el Consejo Rector), nos mueve a expresar nuestra perplejidad por las dimensiones que está alcanzando dicha polémica, que a nuestro modo de ver, está siendo orientada de una forma fuera de lugar.

Lo que salta a la vista en todo este proceso es la intromisión por parte de un Consejo Rector que fue reformulado el año pasado para que fuera únicamente integrado por políticos profesionales, como actualmente sucede, en lugar de expertos en Arte de reconocida trayectoria, que es lo que sería lógico. Esta falta de independencia, tanto del Consejo Rector respecto a los partidos políticos, como del director respecto al Consejo Rector, hace imposible entender un programa a medio/largo plazo para el IVAM, que de este modo está sujeto a los vaivenes de los resultados electorales, los intereses de partido y la instrumentalización más descarada.

Creemos que las argumentaciones del director del IVAM al respecto del caso de Miquel Navarro son completamente lógicas: la sala estaba prevista para la ampliación del museo, por lo que si no hay ampliación no hay sala, el escultor de Mislata ha estado presente en 49 exposiciones del IVAM y le han comprado dos instalaciones por valor de 1,2 millones de euros, por lo que no se puede decir que haya recibido un trato humillante, y finalmente en la Comunidad Valenciana hay más artistas aparte del mencionado, que también merecen ser promocionados y difundidos. Del mismo modo entendemos que lo más lógico para quien asumiera la nueva dirección del IVAM, después de Consuelo Císcar, era cortar por lo sano con las exposiciones apalabradas por ésta, para, en primer lugar, corregir la nefasta dirección del museo y, en segundo lugar, tener un mínimo margen de maniobra en la programación expositiva.

Es por eso que no entendemos que el debate no se centre en términos como la despolitización del Consejo Rector, la independencia del director del IVAM y el respeto a las buenas prácticas profesionales, puesto que gran parte de las polémicas como las surgidas con Uiso Alemany hubieran sido imposibles si se hubiera establecido una relación contractual con los artistas, como es de rigor en cualquier museo de excelencia, en lugar de llevarse a cabo de las maneras completamente faltas de profesionalidad de la anterior directora. El establecimiento de un contrato por escrito, el respeto a los derechos de autor y la contraprestación económica por los servicios prestados, son la base de una práctica institucional sana y democrática, y por lo tanto no entendemos, ni desde AVCA ni desde AVVAC, la renuencia de José Miguel García Cortés a pronunciarse a favor de las buenas prácticas profesionales y a comprometerse con ellas desde la dirección del IVAM, algo que el sector percibe como necesario si lo que se pretende es una sincera regeneración del panorama artístico de la Comunidad Valenciana.

Por lo tanto, animamos a la dirección del IVAM a defender su derecho a tomar las decisiones que considere oportunas y a seguir los pasos necesarios para conseguir un IVAM respetuoso con los profesionales y entendido democráticamente, ajeno a los intereses de ningún partido político, ya que estamos hablando de un museo que es de todos los valencianos.

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)