MAKMA apuesta por Viva y The Cleaner

Sección Oficial de Largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

El Festival Internacional de Cine de Valencia-Cinema Jove 2016 está a punto de acabar. Lo hará con la película, fuera de concurso, Al final del túnel de Rodrigo Grande. La sección oficial de largometrajes ha dejado 10 películas intensas, la mayoría en torno a las dificultades paterno filiales y de los propios adolescentes en contextos bien distintos, ya sea el abierto pero paradójicamente claustrofóbico mundo rural (Zhaleika, de Eliza Petkova) o el más cerrado e igualmente contradictorio espacio de las ciudades modernas (Humidity, Nicola Ljuca).

De entre todas ellas, apostamos por estas dos (ampliable a una tercera) como ganadoras del Premio Luna de Valencia al Mejor Largometraje: la que abrió el festival, Viva, de Paddy Breathnach, y The Cleaner, de Peter Bebjak. La tercera bien pudiera ser Son of mine, de Remy van Heugten. La terna de candidatas lo es por aquello que Andrei Tarkovski destacó en su libro ‘Esculpir el tiempo’: “En el cine lo que me atrae son las interconexiones poéticas que se salgan de la normalidad. La lógica de lo poético”. También está aquello que el propio Tarkovski cita como esencial a la obra de arte, su capacidad para encontrar “el equilibrio de las contradicciones que la constituyen”.

Fotograma de Viva, de Paddy Breathnach. Cinema Jove.

Fotograma de Viva, de Paddy Breathnach. Cinema Jove.

Interconexiones poéticas, pues, y lenta cocción de las contradicciones que van dando forma al recorrido narrativo. Viva, tal y como apuntó Jose Ramón Alarcón en su crítica en MAKMA, “se acerca a la figura de Jesús, un joven rent boy homosexual y peluquero, cuya flamante dedicación es la de recomponer los postizos que pueblan las cabelleras transformistas de un cabaré, quien, amén de revelarse dotado para el show noctívago, se enfrenta al reencuentro, quince años después, con la áspera figura paterna de un rústico boxeador, dipsómano y recién excarcelado -encarnado por Perugorría-, y cuya relación viene a dotar de fondo argumental al previsible (y fascinante) territorio de las imposturas que habita en la espuma de la superficie”.

“Sin embargo, Viva -producida por Benicio del Toro y seleccionada por Irlanda para competir en la categoría a la Mejor Película de Habla No Inglesa en la pasada edición los Oscar- aguanta el pulso con la cinética del comedimiento y la naturalidad actoral de un Héctor Medina que soporta con solvencia el torrente del eximio Jorge Perugorría”, concluye Alarcón.

Fotograma de The Cleaner.

Fotograma de The Cleaner, de Peter Bebjak. Cinema Jove.

The Cleaner bucea, con semejante pulso poético, en la vida de un joven ex presidiario que trabaja en una funeraria limpiando las casas de los fallecidos. Su contacto con la muerte y su carácter solitario irá desencadenando una extraña pulsión voyeurística que Peter Bebjak narra con gran lirismo intimista. La oscuridad del personaje, seguido en su trayecto obsesivo, irá entrelazándose con los claroscuros de aquello que furtivamente espía. Una película inquietante que se adentra en las contradicciones de un ser humano tan solitario como necesitado de cierta redención social.

Fotograma de Son of mine, de Cinema Jove.

Fotograma de Son of mine, de Remy van Heugten. Cinema Jove.

Son of mine, al igual que sucede en Viva y también en Treppe Aufwarts, de Mia Maariel Meyer, narra las tensiones entre un padre y un hijo, repitiéndose, como se ve, esta temática en Cinema Jove. En este caso, el padre es un antiguo minero del sur de Holanda, de carácter violento, que vive de la caza y de pequeños delitos. El hijo crecerá bajo su amparo, reproduciendo el modelo hasta llegar a superarlo, enfrentando a ambos mientras se va tejiendo una trágica relación de amor odio. Película cruda, violenta y sin concesiones.

Interesante, aunque no alcanza ese vuelo poético, Amateur Teens, de Niklaus Hilber, en torno a las siempre difíciles relaciones sexuales de un grupo de adolescentes. Zhaleika, por el contrario, se excede en ese vuelo, de manera que la película despega muy bien, pero no termina de aterrizar. El jurado compuestos por Cristina Perales, William Miller y Frank Feys tiene la última palabra.

Héctor Medina y Jorge Perugorría en un fotograma de Viva.

Héctor Medina y Jorge Perugorría en un fotograma de Viva, de Paddy Breatchnach. Cinema Jove.

Salva Torres

Lo imperceptible cotidiano de Luis Úrculo

Ornamento y delito, de Luis Úrculo
Espai Tactel
C/ Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 6 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 17 de junio de 2016

«Los astrólogos tienen encuentros secretos dentro de un cuarto del emperador como panal de miel donde construyen sucesos anticipados al futuro…» (Tristan Tzara)
‘Ornamento & delito’ de Luis Úrculo es un ambiguo acuerdo de contrarios, una disección de algunas ideas desarrolladas por Adolf Loos en el ensayo del mismo título, para ser convertidas en conceptos más flexibles, es decir, fieles y en réplica a los postulados del arquitecto vienés. Loos invita a deshacerse del ornamento (elemento que considera un freno a la evolución, pues no es expresión de nuestra cultura), y a preocuparse por las cualidades de los nuevos materiales.

Lo que realmente señala el arquitecto en su texto es que el delito no es tanto del ornamento, como del hombre que no usa su capacidad para confeccionar nuevos adornos. Se trata de un eje estratégico que convierte a  Loos en un continuador de la senda iniciada por el clasicismo postbarroco de Ledoux o Schinkel, y que desemboca en el racionalismo arquitectónico.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Luis Úrculo presenta una antítesis que enlaza con la lista de contradicciones vertidas en algunos escritos y proyectos que Loos nos ha legado (recordemos cómo se adaptó a las necesidades de Tristan Tzara, un poeta diametralmente opuesto al racionalismo, cuando este le encarga su residencia francesa). Una reflexión sobre lo decorativo que contribuye, como otros trabajos del artista, a un mejor conocimiento de lo doméstico-arquitectónico.

Estamos ante una propuesta expositiva que continúa el proceso de registro del comportamiento de los materiales, iniciado con Reconstructions (2015) y en el que  Úrculo prescinde del cuerpo (de aquellas manos anónimas que coprotagonizaban el vídeo) para concentrarse, citando a Heidegger, en lo “cósico”. La exploración del potencial de lo imperceptible-cotidiano, se lleva ahora a cabo a través de unos fragmentos ficticios que reproducen las tramas abstractas presentes en un material arquitectónico real, cuyo proceso de obtención, a veces, también es fingido.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El artista acude de nuevo a la variedad de formas artísticas. Haciendo uso del dibujo (tengamos en cuenta que el arquitecto vienés se oponía a imitar mediante una tintura el material subyacente), o la fotografía (recordemos que Loos cuestionó la capacidad de este medio para representar la arquitectura, pues consideraba que los inquilinos no podían reconocer sus casas cuando las veían fotografiadas), Luis Úrculo crea un enviroment con el que anula la “alternancia wölffliniana” en favor de la coincidencia entre lo “clásico” (homenajeando la preocupación de Loos por las cualidades del material), y lo “barroco” (a través de la filiación romántica del paisaje presente en la abstracción).

‘Ornamento & delito’ supone una paradójica contribución a los estudios que desde el siglo XVIII, se han llevado a cabo sobre los comportamientos del adorno. Una investigación que propone la huida del ornamento (el freno a la evolución según Adolf Loos), como regreso a lo decorativo.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Francisco Ramallo

Trazo Urbano de México a Valencia

Trazo Urbano VLC
Sala de Exposiciones Josep Renau
Universitat Politècnica de València
Camí de Vera, s/n. Valencia
Hasta el 12 de julio, 2015

La ciudad conjuga lo antagónico humano. En tanto que producto de la necesidad, adquiere el carácter de objeto de la naturaleza. En tanto que sujeto de la cultura, condensa las aspiraciones y contradicciones de sus habitantes y de su historia.

El proyecto Trazo Urbano se presentó por primera vez en el Museo de la Ciudad (México DF) en noviembre de 2013 con una clara vocación de conjugar la dimensión gráfica de la ciudad y la potencia transformadora de lo urbano. Diversas ciudades y artistas de Colombia, EEUU y España han ido acogiendo sucesivas concreciones de nuevas propuestas gráficas que tienen como eje rector nuestra irrenunciable naturaleza urbana.

Imagen del cartel de la exposición Trazo Urbano VLC. Cortesía de la UPV.

Imagen del cartel de la exposición Trazo Urbano VLC. Cortesía de la UPV.

Trazo Urbano VLC mantiene un doble común denominador: por una parte, dos carpetas compuestas por 21 estampas de 40x40cm de artistas de México y de Valencia, por otra, una selección de artistas cuyo trabajo supone una aproximación personal (individual o colectiva), una visión comprometida con el espacio urbano desde sus respectivas posiciones que terminan por plasmarse en sendas propuestas que podemos circunscribir en un amplio territorio visual de innegable cualidad gráfica.

Vista general de la exposición Trazo Urbano VLC. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Vista general de la exposición Trazo Urbano VLC. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Desde México

No hay proyecto sin que esté atado a un objeto y no hay atadura sin responsabilidad. Trazo urbano, gráfica contemporánea desde México, responde a los problemas y posibilidades que presenta hoy en día la disciplina desde un estado de emergencia, de autoorganización, de un pluralismo lógico, de una no-linealidad, de turbulencias, pero principalmente a la incertidumbre y al aprendizaje.

Desde Valencia

La ciudad de Valencia ha servido como base de operaciones recurrente y constante en todos los participantes. Desde registros fotográficos elaborados durante décadas, hasta procesos definidos espacial y temporalmente, pasando por acciones colectivas, participativas y reivindicativas, o por propuestas introspectivas en las que la memoria, la historia e incluso las emociones terminan por encontrar el modo de hacerse visibles y presentes.

Exposición 'Trazos Urbanos'. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Exposición ‘Trazos Urbanos’. Fotografía de García Poveda cortesía de la UPV.

Exposición de toros sin toros

Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)
Baños del Almirante
C / Baños del Almirante, 3-5. Valencia
Hasta el mes de abril, 2015

Hitler era un gran amante de los animales, sobre todo de su perra Blondi. Tanto, que prefirió matar a seres humanos en las cámaras de gas, antes que ver sufrir a un animal. Franco también era un gran amante de las corridas de toros, eso sí, oficiales, porque se encargó de prohibir los festejos taurinos populares. Y Timothy Treadwell, al que Werner Herzog le dedicó una película, murió devorado por uno de los osos grizzly que tanto amaba. Valgan estos tres ejemplos para mostrar algunas de las contradicciones del excesivo celo animalista.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, que se exhibe en Baños del Almirante, es una “exposición de toros sin toros”, como destacó Felipe Garín, director del Consorcio de Museos. De manera que ajustándose al enunciado, valgan esos toros como pretexto para mostrar la sociedad valenciana de la época (primera mitad del siglo XX) o para revindicar una fiesta de larga tradición. “No me importa que sea pretexto para reivindicar la tradición histórica de los toros”, afirmó Garín, quien agregó: “A Goya y a Picasso les gustaban los toros, forman parte de la tradición mediterránea”.

¡Ay, los toros! En Baños del Almirante se pasa de puntilla por ellos para, en su lugar, mostrar sus efluvios culturales. Un total de 25 fotografías del amplísimo archivo de la agencia EFE muestra a figuras del cine, de la literatura, de la música o de la realeza, en el contexto social, urbanístico y arquitectónico de la época, con el trasfondo de la tauromaquia ligando el conjunto. Ramón Pérez de Ayala, Guglielmo Marconi, Rita Hayworth, Matías Prats, Jorge Negrete, Alfonso de Borbón o la duquesa de Alba protagonizan algunas de las imágenes.

'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

También aparecen los muñecos Michelín en la plaza de toros de Valencia, cuando estaba prohibida la publicidad en los cosos taurinos. O imagen de la primera retransmisión televisiva de una corrida (1948), a cargo de una compañía americana de espectáculos al aire libre. “La exposición permite contemplar cómo ha evolucionado la sociedad, tomando los toros como excusa”, subrayó Garín. Excusa que permite acercar al visitante aquella Valencia de antaño en el marco de la actual fiesta fallera de marzo.

Pretexto, pues, de los toros, para avivar una polémica sustentada en los valores simbólicos y estéticos que dotan de sentido a la tauromaquia, frente a la supuesta brutalidad que defienden sus detractores. “Hoy, a diferencia de otras épocas, tiene lugar [esa polémica] en un contexto generalizado de sensibilidad ecológica pro-animalista que ha convertido casi en lugar común lo que antaño fueron considerados remilgos de intelectuales extravagantes, contrarios al sentir popular”, sostiene Fernando Savater en ‘Tauroética’.

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)', en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

‘Los toros como pretexto. Colección de la Agencia EFE (1910-1950)’ huye de esa polémica mostrando el ambiente social y cultural de la fiesta. Toros sin toros. Un cuchillo sin mango y sin hoja, para no herir a nadie y evitar así una discusión estéril. George Orwell lo tenía claro: “Hay personas, como los vegetarianos o los comunistas, con las que es imposible discutir”. ¿Incluiría el autor de ‘1984’, en la actual época de sensibilidad ecológica, a los animalistas?

Imagen de la exposición 'Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950) en Baños del Almirante.

Imagen de la exposición ‘Los toros como pretexto. Colección La Agencia EFE (1910-1950)’, en Baños del Almirante.

Salva Torres

Laura Iniesta, apego a la tierra

Mujer Tierra, de Laura Iniesta
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 31 de marzo, 2015

‘Mujer Tierra’. He ahí el binomio que Laura Iniesta trabaja en su última exposición, así mismo titulada, en la galería Alba Cabrera. Diríase que la artista catalana, dejándose llevar del carácter conflictivo que encierra todo buen texto artístico, utilizara las 21 piezas que integran la muestra para interrogarse acerca de esa conexión entre la mujer y la tierra. Porque haberlas haylas. De hecho, se suele hablar de la madre tierra, en femenino, al igual que del cuerpo femenino como recinto primordial del origen de vida en esa tierra.

Laura Iniesta en la presentación de 'Mujer Tierra'. Cortesía de galería Alba Cabrera.

Laura Iniesta en la presentación de ‘Mujer Tierra’. Cortesía de galería Alba Cabrera.

En este sentido, por si hiciera falta alguna justificación, la obra más reciente de Laura Iniesta transita por esos derroteros. Derroteros, en todo caso, nada extraños para una artista que lleva tiempo interrogándose en su trabajo por esa materia que, en mayor o menor medida, nos conmueve por igual a hombres y mujeres. Materia de la que Shakespeare anunció que estábamos hechos a semejanza de los sueños y, sin duda, de no pocas pesadillas. Se entiende, pues, el interés de Iniesta por explorar esa materia, haciendo tangible en su obra las múltiples contradicciones que nos asolan.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Las evocaciones a la luna, el sol, la mar y el terreno que pisamos son frecuentes en ‘Mujer Tierra’. Están ahí a modo de fuerzas telúricas cuyo influjo atrae y espanta, ya sea por el sentimiento oceánico de intensa armonía que a veces producen o por su signo contrario: la de remover cierta angustia derivada de su excesiva potencia. Laura Iniesta lo sabe. Sabe que encontrar un equilibrio en medio de ese torbellino de formas, colores y temperaturas que nos envuelven no es tarea fácil. De hecho, una de sus obras, ‘Equilibrio en blanco con la luna’, ya dice a las claras ese esfuerzo por contener el poderoso influjo lunar tras un laborioso esfuerzo creativo.

Como apunta Jesús González Requena, en ‘El texto y el abismo’, un artista es, después de todo, “alguien que necesita desesperadamente crear formas para sobrevivir y eso tiene que ver con que vive muy cerca del caos”. A Laura Iniesta le atraen poderosamente las fuerzas naturales del sol, la luna, los mares y los vastos territorios, como por ejemplo África o la isla griega de Milos. Y atraída por esa fuerza que le conmueve, en tanto se halla rodeada e incluso empapada de todo ello, se mete en su estudio para tratar de contener en su obra lo que previamente le anonada.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Decimos contener en el doble sentido de dotar de contenido aquello que tan fuertemente le motiva y de contenerlo, esto es, darle un sentido a lo que tiende a desbordarse. Y Laura Iniesta lo logra en su obra equilibrando formas y colores, y propiciando la emergencia de texturas tras las que se adivinan tenues grafismos al modo de restos arqueológicos. Hay ocres, grises, blancos y negros, pero también azules, amarillos y un rojo menos apabullante que en su anterior trabajo mostrado en Alba Cabrera (‘De puño y letra’). Colores que pretenden reflejar, sabiamente dispuestos, la geología de cierta memoria.

‘Mujer Tierra’. He ahí el binomio con el que Laura Iniesta trabaja, interrogándose por su condición femenina asociada a esa tierra y sus elementos naturales. Ninguna biología de por medio. Tan sólo el afán de comprender, disponiendo esa materia de la que están hechos los sueños, las tensiones que nos habitan.

Obra de Laura Iniesta en la exposición 'Mujer Tierra'. Galería Alba Cabrera.

Obra de Laura Iniesta en la exposición ‘Mujer Tierra’. Galería Alba Cabrera.

Salva Torres