Clásicos contemporáneos en Sala Russafa

IV Festival de Talleres de Teatro Clásico
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 5 al 28 de junio, 2015

Sala Russafa ofrece la cuarta edición de su Festival de Talleres de Teatro Clásico, que  promueve una nueva visión de autores y textos que forman parte de la historia de la literatura universal, programando montajes que recuperan su esencia, pero desde acercamientos novedosos.

El autor, director y actor Chema Cardeña es el responsable de la programación del festival que se celebra del 5 al 28 de junio. «Este año, la nota dominante es la traslación, las cuatro piezas para adultos que hemos seleccionado han trabajado textos icónicos, pero llevándolos a una época y contexto totalmente distintos, que nos permite hacer nuevas lecturas sobre historias y personajes que todos conocemos», comenta Cardeña.

Elenco de La dama boba, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Elenco de La dama boba, de Iria Márquez. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un ejemplo claro es el estreno de ‘La Dama Boba’ (5- 7 de junio), con la que arranca el festival. La actriz y docente Iria Márquez dirige la nueva versión de este texto de Lope de Vega, pieza clave del teatro del Siglo de Oro español. Nueve actores que durante ocho meses han recibido una formación actoral intensiva interpretan esta comedia de enredos entre damas, galanes y criadas. Sin embargo, al ritmo del jazz norteamericano de los 50′, Márquez traslada la trama al siglo XX y cambia el género de algunos personajes, haciendo que vivan situaciones equívocas que dan nuevas interpretaciones a los versos originales de Lope.

Además, el festival sirve para reivindicar el trabajo realizado en cursos de iniciación, profundización y perfeccionamiento en las artes escénicas -impartidos tanto dentro como fuera del centro cultural- que dan a conocer nuevos intérpretes de la escena valenciana. «Las tres ediciones precedentes han tenido muy buena acogida por parte del público y han sido un trampolín para muchos intérpretes. Incluso a raíz de los talleres y espectáculos han surgido nuevas compañías, como Verona Teatro o Kalicnicta Teatre», señala Cardeña.

Cartel de la obra Julio César. Cortesía de Sala Russafa.

Cartel de la obra Julio César. Cortesía de Sala Russafa.

Este año se da la alternativa a los once nuevos actores que interpretan ‘Julio César’ (12 al 14 de junio). En esta versión, el clásico de Shakespeare es la pieza que ensaya una mal avenida compañía contemporánea. Representando escenas del magistral drama, surge la comedia coral más pura y farandulera, con equívocos, gags y ágiles réplicas creados por Ana Campos, una de las integrantes del taller y autora del texto, en colaboración con su director, Chema Cardeña.

La IV edición del festival ha invitado al Centro de Artes Visuales del Puerto de Sagunto a presentar una interesante propuesta escrita y dirigida por Mariola Ponce. ‘Olvidando a Lear’ (20 y 21 de junio) traslada al famoso villano creado por Shakespeare a mediados del siglo XX y le presenta aquejado de alzhéimer, en una residencia de ancianos donde le atiende la enfermera Cordelia y el Dr. Kent. El espectáculo, que parte de ‘El Rey Lear’, combina versos originales, audiovisuales y nuevas tramas para plantear un dilema entorno al valor de la palabra, el recuerdo y la condescendencia.

Imagen de Hamlet-Haipur, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Imagen de Hamlet-Jaipur, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Por último, la programación para adultos del IV Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa se cierra con el estreno del 25 al 28 de junio de ‘Hamlet-Jaipur’. Chema Cardeña firma y dirige una sorprendente versión que traslada la famosa tragedia shakesperiana de la corte medieval de Dinamarca a la convulsa India de 1946. Hamlet se transforma en Harjinder, un joven que lucha por la independencia frente al Imperio Británico. «Ha sido necesario crear un nuevo personaje para introducir la trama histórica y trabajar el argumento, incluyendo la filosofía y religión hindú, haciendo desaparecer conceptos como el monoteísmo o los fantasmas, para incorporar otros más propios de esta cultura, como la conexión astral mediante la que se encuentran Hamlet/Harjinder  y su difunto padre» comenta Cardeña.

Una selección de piezas que incluye una propuesta familiar interpretada por los alumnos del Taller de Teatro para Niños que imparte Amparo Vayá en Sala Russafa. Sus pequeños actores subirán a las tablas del centro cultural para contar la historia de ‘Una casa monstruosa’, una pieza escrita y dirigida por la propia Vayá que podrá verse el 21 de junio a las 12h a un precio de 3€. Para el resto de la programación, se ofrece la posibilidad de disfrutar de los espectáculos con entradas simples (6€) o mediante un abono para cuatro representaciones a 18€.

Imagen promocional de 'Olvidando a Lear', de Mariola Ponce. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Imagen promocional de ‘Olvidando a Lear’, de Mariola Ponce. Imagen cortesía de Sala Russafa.

 

Heridas abiertas de la Guerra Civil

Trauma y Transmisión
Efectos de la guerra del 36, la postguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos
Anna Miñarro y Teresa Morandi

La guerra civil española es uno de los episodios históricos sobre los que existe más bibliografía. Sin embargo, hasta ahora no se había publicado ningún estudio sobre el impacto psicológico que tuvo en quienes la sufrieron y sus descendientes. Es el objetivo de ‘Trauma y Transmisión. Efectos de la guerra del 36, la postguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos’, un trabajo de Anna Miñarro y Teresa Morandi, que se presentó recientemente en la Universitat de València dentro de unas jornadas  sobre la memoria histórica.

“No hay ningún ciudadano del Estado español que no tenga marcas de la guerra civil, lo sepa o no, lo acepte o no, porque todos los que la vivieron han sido transmisores, incluso contra su voluntad, de las huellas y secuelas que les dejó el conflicto”, dicen las autoras.

¿Cómo afectó a la salud mental de los españoles la guerra civil y sus secuelas? 

Las guerras causan siempre un gran impacto, pero en el caso de la civil española, pese a  sus importantes  daños y efectos traumáticos, agudizados en la época dictatorial, fue imposible reconocerlo simbólicamente. Más tarde,  tampoco hubo una adecuada atención con el fin de que los ciudadanos desarrollaran sus propios recursos y evitaran sufrimientos que, al enquistarse, fueron transmitidos  a las generaciones siguientes. Este significativo silencio es un  síntoma más del trauma que aún se arrastra en nuestros días. Cuando no hay elaboración ni representación de la violencia sufrida, se produce una ruptura, y una pérdida de transmisión de la historia familiar y social. Así, el horror se inscribe, como un exceso innombrable, en el psiquismo de los padres, en el cuerpo y en las generaciones siguientes. La guerra provocó un viraje radical de lo familiar, lo íntimo hacia su contrario. Lo extraño, lo inquietante y lo siniestro, que introdujo profundas confusiones y transformaciones a nivel psíquico y en el entorno social y cultural, con lo que se perfiló un contexto social siniestro.

Portada de libro.

Portada de libro ‘Trauma y Transmisión’, de Anna Miñarro y Teresa Morandi.

¿Estos traumas incidieron más en el bando de los vencidos?

No se trata de ver quiénes sufrieron más, sino de reconocer que el golpe franquista y la dictadura atentaron contra los derechos humanos, y ese atentado recayó más del lado de los que lucharon por la República. Cuando acaba la guerra, no cesa el conflicto. Es decir, no acaba para todos igual,  porque no hubo paz, sino victoria de unos sobre otros y la dictadura lo hizo sentir con un ensañamiento que desató una violencia y humillación sistemática, especialmente en las clases bajas. Los vencidos se vieron forzados a renunciar a sus ideales, a esconder sus duelos, incluso dentro de sus propias familias,  a sufrir en silencio el sentir vergüenza y culpa por los suyos. la transmisión de lo traumático a sus hijos y nietos.

En muchos ciudadanos lo experimentado, vivido y sufrido por la primera generación ha quedado sin elaborar, e incluso enquistado, produciendo malestar psíquico, e incluso psicosomático, en ellos  y en sus descendientes.  La oleada de asesinatos, desapariciones, exilios y destierros, no permitió hacer duelos. En cambio se instaló el silencio, la voz de los sin voz, de los vencidos metáfora de todos los horrores sufridos por una sociedad secuestrada por el terror, rota por el dolor y por la pérdida de todo lo valioso.

¿Todavía se detectan en la sociedad española actual síntomas de esos trastornos?

La amnesia colectiva, aquella que pretendía anestesiar la sociedad durante la Transición, fue en sí misma la constatación de que las heridas del pasado no han cicatrizado psicológicamente hablando. El trauma perdura, no sólo en los ciudadanos que lo sufrieron, sino en el imaginario social. La primera generación  y una parte de la segunda, recibió de lleno el impacto de la guerra y la represión, y en ellos se produjo un vacío aunque el dolor estaba presente y no podía mostrarse mediante palabras lo que  generó un gran desmantelamiento a nivel psíquico y afectivo.  La segunda y la tercera generación heredaron parte de las secuelas por el duelo inacabado, pues los duelos no cerrados son como hemorragias abiertas. Los no elaborados por una generación tienen consecuencias en las siguientes. Sin embargo, a pesar del sufrimiento, muchos ciudadanos han hecho el difícil camino de volver narrable su experiencia por diferentes vías: testimonios, análisis, terapias, asociacionismo, militancia política, creación artística y escritura. Se trata de encontrar formas de sublimación, porque cuando el horror y el dolor se traducen en un relato, alguna cosa de la transmisión de vida entre generaciones se puede recuperar.

Anna Miñarro y Teresa Morandi, autoras del libro.

Anna Miñarro y Teresa Morandi, autoras del libro ‘Trauma y Transmisión’. Imagen cortesía de las autoras.

Bel Carrasco

El primer fotógrafo del amanecer

Una nueva visión de la fotografía española
La obra de José Martínez Sánchez (1807-1874)
Editado por Railowsky

Retratista de la alta sociedad madrileña de mediados del siglo XIX, uno de los primeros reporteros gráficos y viajero e inventor de técnicas fotográficas como la leptografía. José Martínez Sánchez (1807-1874), nacido y fallecido en Valencia aunque ejerció su oficio en Madrid, es uno de los pioneros de la fotografía sobre papel en España, cuya obra quedó eclipsada por fotógrafos extranjeros. Una de las fotos que realizó en el Puerto de Valencia, con motivo del viaje de la reina Isabell II, en 1858, está considerada como la primera que se tomó de un amanecer.

María José Rodríguez y José Ramón Sanchis, ambos archiveros valencianos y amantes de la fotografía, han rastreado en documentos gráficos, como la famosa Colección Castellano a fin de recuperar la obra y memoria de este artista que, tras una época de gloria en su estudio madrileño, murió arruinado en un hospital de Valencia.

Una nueva visión de la fotografía española. La obra de José Martínez Sánchez (1807-1874), editado por Railowsky.  El libro se divide en tres apartados: la biografía del autor y el contexto de la fotografía española de su época, el estudio de las más de 22.000 fotografías de la Colección Castellano de la Biblioteca Nacional en su mayor parte obra de este fotógrafo, y un apéndice sobre las fotografías de obras públicas de Martínez Sánchez para la Exposición Universal de París de 1867 realizado por Marta López. El diseño y la maquetación son de Eugenio Simó.

Retrato del actor Julián Romea. Colección FBS.

Retrato del actor Julián Romea. Colección FBS.

Retratos y reportajes

Martínez Sánchez gozó de gran éxito. En las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo XIX pasaron a retratarse por sus estudios los más destacados personajes de la sociedad madrileña. “En sus álbumes en la Colección Castellano figuran miembros de la casa real, nobles, ministros, diputados, senadores, diplomáticos, gobernadores civiles, militares, cardenales, obispos, clérigos, funcionarios”, dicen Rodríguez y Sanchis. “Pero también aparecen actores, actrices, artistas de circo y gente del pueblo llano como libreros, relojeros, comerciantes, etcétera”.

Una de sus obras más difundidas fue el reportaje que realizó, junto al mejicano Antonio Cósmes, del viaje de la reina Isabel II a Valencia, en 1858. “Este trabajo fue descrito por Lee Fontanella como el primer ejemplo de reportaje en España, en el sentido de que ‘narra un solo acontecimiento con ilación sincrónica: el recibimiento del barco de la reina en el puerto. No son vistas sacadas diacrónicamente que requieran luego para ser comprendidas la narración de un cronista’. Una de estas fotografías que capta el alba en el Puerto de Valencia ha sido calificada por los expertos como el primer amanecer fotografiado en España”.

Retrato de Valentín Montes y Soriano. Colección Javier Sánchez Portas.

Retrato de Valentín Montes y Soriano. Colección Javier Sánchez Portas.

Expo Universal de París

Martínez Sánchez también estuvo presente en la Exposición Universal de París de 1867. “Otro de sus proyectos cumbre fue la realización de casi un centenar de fotografías de obras públicas en equipo con otro famoso fotógrafo de la época, Laurent”, señalan Rodríguez y Sanchis.

En su libro, Rodríguez y Sanchis constatan que el procedimiento leptográfico, una de las principales aportaciones españolas a las técnicas fotográficas en la Europa del momento, considerado hasta ahora un invento conjunto de Martínez Sánchez y Laurent, fue una aportación exclusiva del valenciano.

También han averiguado que nació un año antes de lo que se pensaba, el 25 de septiembre de 1807. Hijo del escribano del Ayuntamiento de Bicorp, que alrededor de 1816 se trasladó a vivir a Valencia, donde ejerció de notario. Su maestro fue probablemente  Pascual Pérez Rodríguez, otro valenciano que abrió un estudio en Madrid, en 1850, para dar a conocer la fotografía sobre papel.

Durante mucho tiempo las fotografías de obras públicas para la Exposición de París de Martínez Sánchez se atribuyeron exclusivamente a Laurent, pues éste las comercializó en parte firmadas sólo con su nombre. Además de las obras públicas, Martínez Sánchez realizó una serie de fotografías paralelas durante el viaje.

Rodríguez y Sanchis, licenciados en Historia y archiveros de profesión, son también autores del libro ‘Un segle de fotografia i fotògrafs a Torrent (1839-1939). La seua relació amb la ciutat de València’, editado por el Ajuntament de Torrent, y de la obra en dos volúmenes ‘Directorio de fotógrafos en España’ (1851-1936), editado por el Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia.

Autorretrato de José Martínez Sánchez. Colección Particular Ciudad Real.

Autorretrato de José Martínez Sánchez. Colección Particular Ciudad Real.

Bel Carrasco