Lucía Peiró vista por Consuelo Chambó

Consuelo Chambó y Lucía Peiró
Galería del Palau
C / Del Palau, 10. Valencia
Inauguración: viernes 22 de mayo, 19.30h
Hasta el 22 de junio de 2015

Consuelo Chambó y Lucía Peiró presentan en la Galería del Palau de Valencia una selección de trabajos que giran en torno a cuatro performances de Lucía Peiró:  ’Un kilo cuatrocientos gramos = 1Kgr + 400gr’,  ‘Enarbolar’, ‘La habitación cerrada de mi memoria’ y ‘Sobre la poética de los alimentos’.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Desde hace años Consuelo Chambó  registra las performances que Lucía Peiró realiza. Por un lado, se constata la permanencia de la acción mediante el registro fotográfico de la performance.  Por otro, el registro da pie a una nueva propuesta artística que Consuelo Chambó viene desarrollando.

Lucía Peiró fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Sin embargo, en la exposición en la Galería del Palau muestran otro aspecto diferente del de la acción propia.  La muestra exhibe las notas, escritos, dibujos y  objetos  que forman parte del proceso creativo que Lucía Peiró  utiliza como recurso para preparar las acciones; y exhibe, además, paralelamente los trabajos fotográficos que Consuelo Chambó realiza a partir del registro de las acciones, y que son una nueva propuesta artística.

Fotografía de Consuelo Chambó, a partir de uno de los objetos utilizados por Lucía Peiró en una de sus performances. Galería del Palau.

Fotografía de Consuelo Chambó, a partir de uno de los objetos utilizados por Lucía Peiró en una de sus performances. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

 

Retrato de 11 mujeres al borde…

Diverses. Històries de Dones
Objectives. Dones Fotoperiodistes
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 26 de abril

A razón de seis imágenes por banda, en una suerte de destilado existencial, 11 fotoperiodistas valencianas narran la vida cotidiana de otras tantas mujeres singulares. Algunas más que otras, porque no es lo mismo dedicarse a aquello que te gusta, por excluyente que sea su práctica profesional, que soportar la inclemencia, ésta sí exclusiva y verdaderamente sufrida, de ciertas enfermedades raras. Por eso el título del conjunto expositivo es atinado: ‘Diverses. Històries de dones’. Y más acertado aún sería sin el punto. Así: diversas historias de mujeres.

Paca, de profesión camionera, retratada por Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Objectives.

Begoña, de profesión camionera, retratada por Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Porque las hay de todo tipo: desde la futbolista Maider o la camionera Begoña, profesiones tradicionalmente masculinas, a la esposa, madre de seis hijos y abuela de diez nietos, de nombre Paca, pasando por la agricultora Rosa, la odontóloga cooperante Elena, la solista de la Orquesta de Valencia Esther o la activista contra el desahucio Paula. También están las historias de la senegalesa Aïssatou, la gitana universitaria Maleni y, más allá de la exclusión social, los dolorosos casos de Fide, con su enfermedad rara, y Elvira, paciente de osteogénesis imperfecta (huesos de cristal).

Fide, retratada por Amparo Simó.

Fide, retratada por Almudena Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Todas ellas ‘colgadas’ en el claustro de La Nau de la Universitat de València. Un total de 66 imágenes que vienen a airear cada una de esas 11 singulares vidas de otras tantas mujeres al margen del estereotipo femenino. Y sin duda que hay historias que se amoldan a esa ruptura de ciertas convenciones: futbolistas y camioneras, hasta hace bien poco, prácticamente ni existían. Pero esposas, madres y abuelas de toda la vida, pues eso, que había muchas. De manera que las historias que cuelgan en La Nau son tan diversas como de gran mezcolanza su desencajada temática.

Fotografia de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elena, odontóloga, en la fotografia de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

En cualquiera de los casos, las 11 fotoperiodistas valencianas se limitan a dejar constancia de ciertas vidas poco corrientes. De manera que las fotografías expuestas a modo de espejos invertidos del glamour publicitario, y más próximas a la aspereza del reality sin show que valga, no buscan tanto la admiración por su belleza, que el reflejo documental de cuanto les sucede a esas mujeres en su diversa singularidad. La empatía entre retratistas y retratadas, tras un año entero de mutua convivencia, se deja notar en la serie de 66 imágenes, sin duda reveladoras del mensaje, diáfano y claro, que se quiere transmitir: la voluntad y energía de esas mujeres tan dispares.

Aïssatou, en la fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Aïssatou, en la fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Raquel Abulaila, Consuelo Chambó, Emma Ferrer, Marga Ferrer, Eva Máñez, Irene Marsilla, Provi Morillas, Eva Ripoll, Amparo Simó, Almudena Torres y Mónica Torres son las ‘culpables’ de que esas vidas se conviertan en historias gráficas. Algunas más que otras. Porque no es lo mismo tocar en una orquesta de hombres, jugar al fútbol, conducir un camión o ser odontóloga, que percibir la degradación real de un cuerpo sin estereotipos que valgan. Ejemplar fue, sin duda, la dignidad con la que Fide, luchando con su rara enfermedad, dio cuenta de su historia durante la inauguración de la muestra.

Elvira, retratada por Eva Ripoll. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elvira, retratada por Eva Ripoll. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

‘Diverses. Històries de dones’, que estará en La Nau hasta el 26 de abril, testimonia el duro recorrido existencial de 11 mujeres. Un recorrido igualado por la condición de género de sus protagonistas, pero al que le falta un mejor criterio de selección narrativa dadas sus radicales diferencias. Diversidad, sí, pero de qué género.

Maider, futbolista, retratada por Amparo Simó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Maider, futbolista, retratada por Amparo Simó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Emma. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elena, solista de la Orquesta de Valencia, retratada por Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Maleni, en la fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Rosa, agricultora, en la fotografía de Irene Marsilla. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Rosa, agricultora, en la fotografía de Irene Marsilla. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paca, esposa, madre y abuela, en la fotografía de Provi Morillas. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paca, esposa, madre y abuela, en la fotografía de Provi Morillas. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paula, activista contra el desahucio, fotografiada por Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

 

 

 

Salva Torres

Mujeres resistentes, mujeres dolientes

Mujeres: territorios artísticos de resistencia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 7 de septiembre, 2014

Por un lado, la sociedad patriarcal, entendida según los usos y abusos del feminismo. Por el otro, su denuncia. Por un lado, la represión a la que han sido sometidas las mujeres por efecto de cierto machismo imperante. Por el otro, el destape de tamaño agravio y su correspondiente ajuste de cuentas. Entiéndase tal ajuste de cuentas en su versión más radical (“que les corten la cabeza”) o en su versión más economicista (las cuentas claras, con su debe y su haber). He ahí la declaración de intenciones de algunas de las manifestaciones artísticas protagonizadas por mujeres: sabedoras éstas del poder que confiere su lucha por la igualdad o la diferencia (según), en una sociedad que se siente en deuda con sus víctimas, no dejan de proponer actividades que vayan ganando terreno en esa dirección.

La liberté rassonnée, de Zaera, en la exposición 'Mujeres: territorios de resistencia', en La Nau de la Universitat de València. Imagen cortesía de La Nau.

La liberté raissonnée, de Cristina Lucas, en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’, en La Nau de la Universitat de València. Imagen cortesía de La Nau.

‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ es una muestra de ese talante crítico, al tiempo que revelador de cierto goce femenino. Comisariada por Irene Ballester, la exposición reúne en la Sala Estudi General de La Nau obra de 11 artistas: Carmen Calvo, Teresa Cebrián, Consuelo Chambó, Diana Coca, Maribel Domènech, Ana Gesto, Cristina Lucas, Myriam Negre, Marina Núñez, Inmaculada Salinas y Rossana Zaera. Obras de diferentes estilos, continentes y contenidos que, sin embargo, comparten esa mirada común por la denuncia y, una vez desencadenada, por el afloramiento de un placer siniestro.

Detalle de una de las fotografías de Consuelo Chambó en la exposición 'Mujeres: territorios artísticos de resistencia', en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las fotografías de Consuelo Chambó en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’, en La Nau de la Universitat de València.

Pongamos por caso, ‘La liberté raissonnée’ (La libertad razonada), obra de Cristina Lucas. En un video de 4’ 20”, la artista crea y se recrea en el cuadro de Eugène Delacroix, ‘La libertad guiando al pueblo’, para ofrecer su particular vuelta de tuerca. La revolución en pos de la libertad que en el primer tercio del siglo XIX se desencadenó en Francia, da pie en la obra de Cristina Lucas a cierto ensañamiento perpetrado sobre el cuerpo de la mujer, que Delacroix pinta con los pechos al aire empuñando la bandera tricolor francesa. La madre patria enfervorizada, cuna del intenso nacionalismo hoy de vuelta, se transforma en objeto ultrajado, ligando la pasión política con la pulsión humana.

Detalle de una de las obras de Carmen Calvo en la exposición 'Mujeres: territorios artísticos de resistencia', en La Nau de la Universitat de València.

Detalle de una de las obras de Carmen Calvo en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’, en La Nau de la Universitat de València.

‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ se mueve entre ambas franjas: la denuncia social, intensamente política, y su correlato visual en forma de un conjunto de obras que destaca por sus aspectos siniestros. Diana Coca, en ‘La ciudad de las muñecas rotas’, lo manifiesta abiertamente: “Me interesa el cuerpo profanado, con residuos de violencia”, provocado por una “situación de insatisfacción respecto al modelo establecido”. De manera que frente a la crítica de ese modelo, comparece en la obra artística el cuerpo femenino violentado. Lo mismo que ocurre en el video de Cristina Lucas.

Fotografía de Ana Gesto en la exposición 'Mujeres: territorios artísticos de resistencia', en La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Ana Gesto en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’, en La Nau de la Universitat de València.

Teresa Cebrián, sin mostrar la figura femenina tan descarnada, no deja igualmente de llamar la atención acerca de ciertos ‘Patrones del dolor’. Y Rossana Zaera se hace eco de las tareas domésticas realizadas con máquinas de coser, cambiando el hilo por los cabellos  en ‘La máquina del tiempo’, evocación sarcástica del laborioso y oscuro pasado femenino. Carmen Calvo utiliza la figuración femenina en negativo, para plasmar el silencio, humillación y cierto sadismo en sus imágenes elocuentemente tituladas ‘Has hecho de mí todo lo que querías’.

Mujeres “partidas” (Myriam Negre), carnales y de rostro oculto por una espesa melena (Consuelo Chambó), arrastrando penosas cazuelas (Ana Gesto), sirenas mitológicas (Marina Núñez), fragmentadas en múltiples recortes de prensa (Inmaculada Salinas) o portadoras de un enorme tejido con cables eléctricos (Maribel Doménech), así son esas mujeres resistentes comisariadas por Irene Ballester. Mujeres cuyos territorios oscilan entre la denuncia y el goce siniestro.

Fotografía de Diana Coca en la exposición de La Nau.

Fotografía de Diana Coca en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Mujeres resistentes en La Nau

Mujeres: Territorios artísticos de resistencia
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Sala Estudi General
Hasta el 7 de septiembre de 2014

Bajo el título Mujeres: territorios artísticos de resistencia se ha presenta esta propuesta expositiva en la Sala Estudi General de La Nau, Centre Cultural de la Universitat de València. En esta exposición se muestra una selección de obras de mujeres artistas –realizada por la comisaria, la doctora Irene Ballester Buigues- cuyo trabajo tiene su trasfondo en la igualdad, necesaria en una sociedad democrática. Ellas se muestran como sujeto de poder, y su trabajo el elemento a través del cual se empoderan para hacer presente lo invisible, donde lo corpóreo, se alza como protagonista indiscutible, enmarcado dentro de un territorio de resistencia a través del cual se hacen presentes nuevas voces visuales y narrativas, cuyos códigos abiertos, permiten nuevas significaciones. Unas imágenes, todas ellas, que van a romper con el estado de tensión y pasividad que el falocentrismo ha sometido a las mujeres.

Maribel Domènech, Teresa Cebrián, Carmen Calvo, Inmaculada Salinas, Ana Gesto, Diana Coca, Marina Núñez, Cristina Lucas, Myriam Negre, Consuelo Chambó y Rossana Zaera, desmontan y subvierten a través de sus trabajos la cultura visual anclada en patrones estructurales patriarcales. Escenifican aquello que no tiene nombre y construyen una nueva subjetividad en la que tiene cabida una neva política de la imagen que nos permite subvertir las viejas dicotomías de género.

Para ello destierran, de manera consciente, la estética normativa, contenedora de deseo sexual y paradigma de la estética occidental. Su capacidad crítica, versátil, constante y deliberada de representación, les permite hablar, a través de su arte, y mostrar aquello que el patriarcado ha ocultado detrás de una cortina espesa de humo. El feminismo ha abierto muchas puertas, tantas que la pluralidad es su bandera, por lo que el trabajo de estas artistas también forma parte de un cambio rotundo presente en el arte del siglo XXI, donde representar lo no representable ha supuesto por fin que sea mostrado lo que un grupo dominante no desea ver en manos de otras y otros.

'Patrones del dolor', de Teresa Cebrián. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

‘Patrones del dolor’, de Teresa Cebrián. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Consuelo Chambó: “Soportes”

Consuelo Chambó “Soportes” (Festival Miradas de Mujeres)
Casa de la Dona
Miguel Hernández, 26
Xirivella (Valencia)
Hasta el 30 de abril 2014

Ver la exposición individual de Consuelo Chambó (Algemesí-Valencia, 1960) es adentrarse en un trabajo realizado con tiempo, esmero y tenacidad. Descifrar el motivo no está exento de dificultad ni siquiera para los que la conocemos desde siempre, basta con analizar medianamente los motivos para percatarse de que el proyecto reúne y descubre en sí mismo dos facetas bien distintas de una misma persona, por un lado la incuestionable condición de artista y por otro lado la faceta de coleccionista. ¿Quién si no, podría hacer una selección de mujeres durante algo más de dos años para fotografiarlas con su cámara, adornarlas y luego exponer los resultados?

Sin duda, alguien con la personalidad compleja, inquieta y perseverante del buen coleccionista, con la  energía y disciplina del atleta o la bailarina -no en vano se inició en Ballet y danza clásica antes de ser fotoperiodista-, y con la mirada de la fotógrafa especializada en danza contemporánea. Algunas de éstas virtudes especiales se perciben si analizamos su dilatada trayectoria como fotoperiodista antes de la exposición, si, pero ¿y cuando llegamos a la necesidad de comunicar un concepto?

“No me gusta ser protagonista” sentenciaba la artista el día antes de la inauguración. Todas sus exposiciones anteriores han sido colectivas, de ella se reconocen las imágenes relacionadas con las Artes Escénicas presentes en varias ediciones de “Fragments d’un any” la exposición anual organizada por la asociación de fotoperiodistas.

Imagen cortesía de Consuelo Chambó

Imagen cortesía de Consuelo Chambó

“Soportes” es un proyecto que la fotógrafa empezó a gestar en uno de sus viajes a la India hace varios años, de ahí los vivos colores que complementan cada una de las imágenes que integran la muestra, recuerdos de vestidos y tejidos vivos en su memoria por la singularidad y naturaleza de sus pigmentos. 44 piezas en total – fotografía impresa sobre aluminio- que se corresponden con 44 desnudos de mujeres, algunas de ellas conocidísimas damas de la sociedad, de diferentes segmentos y profesiones, edades, morfología y anatomía. Todas sin excepción han posado invitadas y seducidas por el proyecto frente al objetivo de la autora, que se ha tomado el tiempo necesario hasta ir creando una serie fotográfica extensa y de la cual vemos ahora una selección. Las retratadas aparecen con los rostros ocultos, concediendo a cada pieza la percepción de misterio que confiere el anonimato.

La exposición forma parte de MAV (Mujeres en las Artes Visuales), seleción del Festival Miradas de Mujeres organizado este año, por primera vez, en Valencia, y que cuenta o ha contado con más de 30 espacios expositivos en la Comunitat Valenciana, ver:  www.festivalmiradasdemujeres.es

Vicente Chambó

Las mujeres toman el Mercado Central

Dones per dones
Mercado Central
Plaza Ciudad de Brujas, s/n. Valencia
Hasta finales de marzo

Fotografía de Tania Castro. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Tania Castro. Imagen cortesía de Dones per dones.

Están los mercados, tan citados últimamente como espacios de trajín constante de dinero volátil, fatuo, especulativo. Y está el simple mercado, en tanto lugar de venta de productos, estos sí, necesarios para la subsistencia diaria. En aquellos, los sujetos apenas se relacionan entre sí lo justo para intercambiar cifras mareantes y cerrar operaciones que, de existir cierta ética, sonrojarían al mismísimo Al Capone. En estos otros más cercanos y pedestres, las personas se juntan movidas por intereses que guardan relación con la economía doméstica. De estas últimas personas, más en concreto mujeres, se hacen cargo 10 fotoperiodistas valencianas en una exposición que sirve para homenajear su quehacer diario durante años en el Mercado Central de Valencia.

Fotografía de Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Raquel Abulaila, Tania Castro, Consuelo Chambó, Emma Ferrer, Marga Ferrer, Eva Máñez, Irene Marsilla, Eva Ripoll, Amparo Simó y Mónica Torres han sido las encargadas de plasmar en 28 imágenes el trabajo de un nutrido grupo de mujeres, en representación del amplio colectivo que trabaja diariamente bajo la cúpula del Mercado Central. En el pasillo que hace las veces de línea divisoria entre los diferentes puestos o paradas, colgadas como si fueran grandes ventanales, se suceden las fotografías de 2×1,40 en armónico caos. Como dice Consuelo Chambó, “cada una de las fotoperiodistas ha trabajado por libre”, de manera que la exposición reúne todo ese caudal creativo en un mismo río revuelto de imágenes. “Y el caso es que mezcladas, las imágenes funcionan”, subraya Chambó.

Fotografía de Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones per dones.

Consumo ceremonioso

Dones per dones, concebida para festejar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es una exposición que irradia alegría. A pesar del vasto esfuerzo diario, de los años que caen como moscas sobre los rostros de esas mujeres y del runrún de la crisis, todas ellas aparecen en las fotografías como si celebraran toda una vida dedicada al comercio, a la venta de productos que miman como parte de una larga cadena tendente al consumo ceremonioso. Por eso no es de extrañar que María Teresa abrace tiernamente a una cabrita en la imagen tomada por Mónica Torres y que la propia artista explica así: “María Teresa Martínez (señora cabrita), vive por y para el Mercat. Empezó a trabajar a la temprana edad de 13 años. Su abuela ya regentaba un puesto de ultramarinos y sus padres, una pollería durante 50 años”.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones per dones.

Consuelo Chambó, llevada por su propio entusiasmo y el que irradian esas mujeres, se sirvió de una escalera de aluminio para elevar el rango de tamaño trabajo a la categoría de prima donnas. “Les dije que si alguna tenía vértigo que no se subiera, pero lo hicieron gustosas”. Y ahí están, en contrapicado, luciendo excelso palmito con la cúpula de vidrio y cerámica por montera. Su trabajo, al igual que el de Eva Ripoll, privilegia el aspecto arquitectónico del Mercado Central, otorgando así coherencia temática a sus fotografías.

Fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones per dones.

Radiante laboriosidad

También Marga Ferrer buscó cierto hilo argumental. Y lo encontró en su serie de mujeres con animales vivos. Eso sí: lo suyo le costó. “Me centré en la tipología del retrato y que el producto fuera un animal vivo; encontrar un conejo fue lo más difícil”. Lo compró en La Pobla de Vallbona y lo trajo para que Pepa posara con él en su puesto de carnes; el inquieto animal complicó la sesión de fotos. Más sencillo resultó retratar a Elisa, con sus caracoles, y a Paquita, gallina en brazos. De ésta, Marga dice lo siguiente: “Paquita Campos lleva 24 años vendiendo huevos en el Mercat Central de Valencia. Ella y su marido venden 20.000 huevos a la semana. Las gallinas ponedoras son de la Granja Mico”.

Fotografía de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones per dones.

Y de esta forma se van sucediendo las 28 imágenes de Dones per dones: con Sandra, de 20 años, cargando pesadas calabazas, fotografiada por Raquel Abulaila; con Laura Alcañiz y sus enormes tijeras (Tania Castro); con Virginia, iluminada por jugosas fresas (Emma Ferrer) o con Pepa, Amparo y Conchín, en primer término, subrayando el legado de muchas de estas mujeres, y que Irene Marsilla ha tomado como fuente de inspiración de su trabajo. Son, qué duda cabe, muchas más. Pero valga esa pequeña muestra de 28 imágenes, como sentido homenaje de las fotoperiodistas valencianas a las mujeres trabajadoras, en este caso del Mercado Central. Un Mercado Central ajeno a los tristes avatares de los mercados financieros y, quien sabe si por eso, irradiando una contagiosa alegría.

Fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones per dones.

Fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones per dones.

Salva Torres

Pep Bonet y su crudo universo transexual

All Imperfect Things, de Pep Bonet
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 25 de mayo

Una joven observa una de las fotografías de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM

Una joven observa una de las fotografías de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM. Fotografía: Consuelo Chambó.

Decía el sociólogo Jesús Ibáñez que el universo ya no es lo que era, que se ha fragmentado en un conjunto de islas. Lo que antes parecía unido, ahora está constituido por múltiples pedazos. Por eso en la izquierda se produjo un estallido de siglas y subdivisiones del núcleo central del comunismo, que también se expandió luego al terreno de la sexualidad. De forma que la hegemónica heterosexualidad fue dando paso a la irrupción de la homosexualidad (gays y lesbianas), bisexualidad, travestismo y transexualidad. Pasado el tiempo, Ibáñez sugería la necesidad de restablecer conexiones entre las islas, para que todo ese archipiélago inconexo diera sus frutos mayores en un nuevo y más fértil continente. “Quizá haya que volver a Penélope”, concluía.

Obra de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM.

Obra de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM.

El fotógrafo Pep Bonet se hace cargo de una de esas islas en su exposición All Imperfect Things. Y lo hace de forma abrupta, descarnada, incluso sucia. Su mirada, lejos de edulcorar la situación de la transexualidad en Brasil, pone en evidencia la desolación, el abandono y las nefastas condiciones vitales de un colectivo que se mueve un paso más allá de la propia marginalidad. “Las personas transgénero han tenido menos éxito que los hombres gay y las lesbianas en la obtención de alguna forma de aceptación pública y del reconocimiento legal de sus derechos”, cuenta Pep Bonet en el folleto de la exposición. Y “dado que en el marco de esos grupos  mixtos tienden a diferenciarse de los travestidos, se ha extendido el uso del término ‘GLBTT’: Gay, Lesbiana, Bisexual, Travestido y Transexual”.

'All Imperfect Things' de Pep Bonet en el IVAM. Fotografía: Consuelo Chambó.

‘All Imperfect Things’ de Pep Bonet en el IVAM. Fotografía: Consuelo Chambó.

Lo dicho: un conjunto de islas que, a fuerza de distinguirse unas de otras, terminan perdiendo potencia reivindicativa. De hecho, el activismo transgénero sólo empezó en el Brasil en los años 90, como consecuencia de la epidemia de sida, a diferencia (según se apunta en el folleto) de la movilización gay y lesbiana a favor de la igualdad, que databa ya de los años 70. Tania Castro, responsable de PhotOn Festival, subrayó que la transexualidad en España estaba más aceptada y extendida que en Brasil, tomando prestadas las explicaciones de Pep Bonet, ausente por motivos laborales en la presentación de All Imperfect Things en el IVAM.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM.

Consuelo Císcar, directora del museo valenciano, se refirió a la secuencia de alrededor de 30 fotografías como la narración de una “historia oculta” acerca de una “profesión marginal relacionada con el narcotráfico, extorsión, proxenetismo, violencia, sadismo, drogadicción y la infección del sida”. Todos esos temas aparecen sugeridos en la muestra de Pep Bonet, que permanecerá en el IVAM hasta el 25 de mayo y que sirve de pistoletazo de salida a la cuarta edición de PhotOn.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM.

Las crudas imágenes en blanco y negro de Bonet se complementan con tres cajas negras dispuestas en una sala superior que, a modo de cabinas de sex shop, permiten la contemplación voyeur de cierto espectáculo transexual. En una de las paredes, puede leerse la siguiente frase elegida por el artista, como si de una ráfaga explicativa se tratara: “Le saludé y le dije: ‘Un placer’. ‘El placer viene después’, respondió”. Pep Bonet, como destacó Tania Castro, “intenta no prejuzgar, para mostrar la problemática transexual lo más objetivamente posible”. Y del mismo modo que a Bonet, premio World Press Photo, le costó meses acceder a ese mundo marginal, ese mismo esfuerzo es el que solicitan las imágenes al espectador que ahora las contemple.

Patrocinada por la Fundación Cañada Blanch, Olleros Abogados, Centre Cultural La Nau, Metrovalencia, CccdProValencia, Fotopro y Arquitectura racional, la exposición All Imperfect Things es una radiografía descarnada del mundo transexual. Un mundo de “desamparados” (Tania Castro dixit) que en la mayoría de los casos tiene que recurrir a la prostitución para sobrevivir y costearse las operaciones de transformación corporal. Un mundo sórdido que Pep Bonet recoge en sus imágenes como reflejo de una discriminación cruda y feroz. Islas en medio del frágil archipiélago posmoderno.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición 'All Imperfect Things' del IVAM.

Fotografía de Pep Bonet en la exposición ‘All Imperfect Things’ del IVAM.

Salva Torres

Miradas de Mujeres en Desayunos Makma Lotelito

Desayunos Makma en Lotelito
Festival Miradas de Mujeres, con Irene Ballester y Lucía Peiró
Lotelito ( C/ Virués, 6, esquina C / Barcas. Valencia)
Viernes 28 de febrero, a las 10.00h

Makma, revista de artes visuales y cultura contemporánea, sigue con su iniciativa de entrevistas a personajes de la cultura en Lotelito, situado junto al Teatro Principal de Valencia. En esa ocasión los Desayunos Makma tendrán como protagonistas a Irene Ballester, responsable del Festival Miradas de Mujeres en la Comunidad Valenciana, y a Lucía Peiró, artista performance y coordinadora de la maniobra que el próximo sábado tendrá lugar en las calles de Valencia.

El Festival Miradas de Mujeres cumple su tercera edición con más brío que nunca. El pasado año participaron cuatro espacios valencianos, mientras que ahora serán 29 los espacios que formarán parte del evento que arrancará el próximo jueves y se extenderá durante todo el mes de marzo. Más de 100 artistas mostrarán sus obras, con el fin de reivindicar la visibilidad de la mujer en el mundo del arte. Irene Ballester y Lucía Peiró serán entrevistadas por el equipo de dirección de Makma: José Luis Pérez Pont, Vicente Chambó y Salva Torres.

Desayunos Makma

Desayunos Makma

“La igualdad en el sector del arte no existe”

Festival Miradas de Mujeres
29 espacios de la Comunidad Valenciana
A partir del 27 de febrero

Los datos son elocuentes: entre el 60 y el 70% de los licenciados en Bellas Artes son mujeres y, sin embargo, luego tan sólo el 15% de las exposiciones en museos es obra de mujeres artistas. Irene Ballester, responsable del Festival Miradas de Mujeres, lo resaltó durante la presentación del evento que arranca el próximo jueves y que se extenderá por 29 espacios de la Comunidad Valenciana durante el mes de marzo. “La igualdad en el sector del arte no existe”, concluyó. Para denunciar este hecho y poner en su justa medida el papel de las mujeres en el mundo de las artes visuales, nació hace tres años un festival que crece y de qué manera.

Felipe Garín, Mayrén Beneyto e Irene Ballester. Fotografía: Consuelo Chambó.

Felipe Garín, Mayrén Beneyto e Irene Ballester. Fotografía: Consuelo Chambó.

El salto cuantitativo ha sido espectacular. De los cuatros espacios valencianos de la pasada edición (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, Las Cigarreras, Alba Cabrera y Punto), se ha pasado a los casi 30 presentados por Irene Ballester en el Centre del Carme. Los presentó uno a uno y, en coherencia con la invisibilidad femenina criticada, fue enumerando las más de 100 artistas participantes en el festival. Un festival que tiene por lema este año: La artista está presente. Tal fue el título de la obra que Marina Abramovic expuso en el MoMA de Nueva York. Aprovechando el hecho casi insólito de la muestra dedicada a una mujer en el ilustre espacio neoyorquino, los organizadores han tomado prestado el título para destacar esa presencia artística de la mujer.

“No es cosa fácil, porque estamos en una sociedad patriarcal, con un circuito de museos cerrado a la mujer”. Irene Ballester, para remacharlo, puso como ejemplo las dos obras de arte de mujeres que hay expuestas en todo el Museo del Prado. Felipe Garín, en su día director del museo madrileño y ahora al frente del Centre del Carme, se limitó a anunciar la exposición de Elena Sorolla que, a partir del jueves, marcará uno de los pistoletazos de salida del festival.

Mayrén Beneyto, concejala delegada de Cultura del Ayuntamiento de Valencia, se sumó al evento repartiendo loas a diestro (Garín) y siniestro (Ballester), para enseguida barrer para casa destacando las artistas que expondrán en los espacios de titularidad municipal. Luego añadió otros, al margen del festival, como prueba del interés público hacia las artistas y reclamación de un protagonismo que, en esos momentos, giraba lógicamente en torno al Festival Miradas de Mujeres.

Obra de Cristina Almodóvar,  en Set Espai d'Art. Imagen cortesía de la galería.

Obra de Cristina Almodóvar, en Set Espai d’Art. Imagen cortesía de la galería.

Irene Ballester recordó lo que le cuesta a la mujer entrar en el circuito expositivo del arte. El festival, que nació en Madrid hace dos años para extenderse ahora por un total de 15 comunidades autónomas, se presentó el pasado viernes en la Feria de Arte Contemporáneo (ARCO) y hoy lunes en el Centre del Carme, precisamente con la intención de aportar “visibilidad y reconocimiento para el trabajo de las mujeres artistas”, según consta en la web del festival.

Mujeres en las Artes Visuales (MAV) es la asociación interprofesional y de ámbito estatal que se ha encargado de poner en marcha un evento que, en su conjunto, reúne a más de 1.000 artistas repartidas en 308 sedes. El propio Centre del Carme, junto a La Llotgeta, el Museo de Ciencias Naturales, Mustang Art Gallery, MACA, Intersindical Valenciana, Ca Revolta o las galerías 9, Alba Cabrera, Coll Blanc, Isabel Bilbao, Luis Adelantado, Punto, PazyComedias y Set Espai d’Art, entre otros, acogerán diversas exposiciones y actividades con la mujer como protagonista.

Algunas de las artistas que participan en el Festival Miradas de Mujeres, en el Centro del Carmen. Foto: Consuelo Chambó.

Algunas de las artistas que participan en el Festival Miradas de Mujeres, en el Centro del Carmen. Foto: Consuelo Chambó.

Salva Torres

Ciutat Vella Oberta: más de 100.000 entradas

Balance de Ciutat Vella Oberta: Festival de Artes Plásticas y Visuales
Días 8, 9 y 10 de noviembre
Reportaje gráfico: Eva Máñez

Más 200 artistas de todo el mundo, 43 espacios expositivos y 34 talleres abiertos al público dinamizaron durante los pasados días 8, 9 y 10 de noviembre Ciutat Vella, todo ellos dispuestos a “poner en valor el centro histórico con mayor concentración de comercios de Europa”, según destacó durante su presentación Julia Martínez, gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo de Valencia. ¡Y vaya si lo hicieron! Las calles del céntrico barrio se llenaron de ciudadanos y turistas que colmaron y rebasaron las expectativas del grupo organizador.

Ciutat Vella Oberta, que en esto ha seguido los pasos de Russafart o Cabanyal Portes Obertes, otras dos sobresalientes actividades artísticas nacidas en sendos barrios emblemáticos de Valencia, recibió la visita de miles de personas. Los talleres y estudios de artistas no dieron abasto, como tampoco lo dio la página web diseñada para el evento y las redes sociales que superaron las 100.000 entradas. Los comercios de Ciutat Vella también notaron el impacto de tamaña actividad artística, foco de exposiciones de pintura y fotografía, proyecciones de cine, talleres infantiles, cuentacuentos, recitales de poesía, performances, actuaciones musicales, visitas guiadas, intervenciones en la calle, diseño, moda, gastronomía y una sorprendente ruta erótica comandada por Carles Recio.

Sin ayudas públicas, pero con un enorme entusiasmo, Ciutat Vella Oberta se puso en marcha gracias a la voluntad de artistas y ciudadanos y al apoyo económico, principalmente, de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia (ESAT). La Fundación Inspirarte, Ibercaja y galerías como Cuatro, Espai Visor, Kessler-Battaglia y Punto, además de La Nau, Rector Peset, Ca Revolta, Carme Teatre e Inestable, se sumaron a la iniciativa para dejar constancia de que hay vida más allá del declive institucional. Y como muestra fehaciente del éxito de Ciutat Vella Oberta, les dejamos estas imágenes firmadas por Eva Máñez. Continuará…

Ciutat Vella Oberta. Fotografía: Eva Máñez

Ciutat Vella Oberta. Reportaje fotográfico de Eva Máñez.

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7/11/2013. Inauguració Festival de les arts Ciutat Vella oberta

7/11/2013. Inauguració Festival de les arts Ciutat Vella oberta

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