Un MuVIM para comérselo

Quique Dacosta. Paisajes Transformados
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de noviembre

Como apuntó Paco Molina, director de MuVIM, “la gente se extraña de que no haya recetas”. Y no las hay en la exposición Quique Dacosta. Paisajes Transformados, porque el universo del cocinero asentado en Denia (Alicante) va más allá del escueto corolario de ingredientes con los que preparar un plato de comida. Es un universo repleto de olores, sabores, texturas y formas que trascienden la simple deglución de alimentos para alcanzar la categoría de arte. Por eso está en el MuVIM hasta el 29 de noviembre, después de que haya sido prorrogada un mes su exhibición que tenía previsto concluir el 27 de septiembre.

Quique Dacosta en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila, cortesía del MuVIM.

Quique Dacosta en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila, cortesía del MuVIM.

Algunos dirán que se exagera metiendo en un museo la gastronomía. Pero la sociedad del bienestar, en su punto álgido, hace ya tiempo que viene considerando el acto de comer una cuestión estética. De manera que una vez superada la subsistencia, en aquellos lugares que tienen tamaña suerte, se busca alcanzar la plétora de los sentidos por vía no sólo oral, sino también visual, táctil e incluso auditiva. De todo ello se hace cargo la exposición de Quique Dacosta mediante paneles explicativos, escenografías, videos, fotografías de Sergio Coimbra y reproducciones de algunos platos.

El proceso creativo del famoso cocinero se enmarca en tres paisajes relacionados con su singular actividad culinaria: el Montgó, la Marjal de Pego y el Mediterráneo. Del primero derivan una infinidad de aromas; del segundo, su inigualable arroz, y del tercero, la gamba roja como uno de sus productos estrella. Tres grandes fotografías, medio estáticas medio dinámicas, alusivas a esos tres espacios de referencia reciben al visitante nada más acceder a la exposición. Luego, una especie de túnel ideado a modo de ‘Tránsito espiral’, va mostrando ese proceso creativo ligado a territorios transformados en estados de ánimo.

Fotografía de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Fotografía de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Quique Dacosta lo recordó el día de la inauguración: “Con el lenguaje de la cocina cuento mi vida y mis recuerdos”. En lugar de utilizar los platos, que también, el chef valenciano se sirve de las paredes del túnel construido en el interior del MuVIM, para desplegar toda esa imaginación culinaria que le ha valido el título de doctor honoris causa en Bellas Ares, amén de sus tres estrellas Michelín por el restaurante que posee en Denia.

Comisariada por Beatriz García, de QB Arquitectos, en colaboración con el Estudio 2E+1L, Quique Dacosta. Paisajes Transformados es una exposición recreativa del alto valor alcanzado en los últimos años por la gastronomía en manos de cocineros artistas. Aquí no es que esté señalado como peyorativo lo de comer con los ojos, sino que es condición indispensable para adentrarse en el universo creativo de Quique Dacosta. Basta para ello detenerse en la reproducción de platos como Salmonetes azafrán Mark Rothko, Cuba libre de foie, Ostra Guggenheim o La gamba [roja de Denia], para entenderlo. También las 43 fotografías de Coimbra ayudan, y de qué forma, a consumir por la vista el universo de formas, colores, sabores y olores de Dacosta. La gastronomía convertida definitivamente en un nuevo espectáculo.

Fotografía de uno de los platos de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Fotografía de Sergio Coimbra de uno de los platos de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

Alimentaciones culturales

Líneas Inesperadas
Alimentaciones culturales

Atender a nuestros actos cotidianos permite una comprensión así como una lectura personal y social muy interesante.
Vivimos una época de mutaciones y cambios. Hemos pasado ya la Navidad, ese momento de encuentros familiares en torno a la comida, la familia y los amigos.
Observar aquello de lo que se alimenta una persona permite saber a que aspectos de su vida presta atención. Nuestras formas de alimentación son productos culturales. Éstas formas son privadas o socializadas, pero constituyen siempre un acto que habla de nuestro “estar en el mundo”; una declaración de intenciones.

Vivimos, como decía, hondas mutaciones. En esos momentos, muchos son los que discurren por grandes ideas, grandes construcciones y estructuras pero quizás llegue el momento cercano de una autocrítica necesaria y urgente. Aquella que observa y actúa en lo pequeño, lo cotidiano y los ciclos largos de cambio.
Esta conversación está hecha, en dos lenguas comunes compartidas por voces femeninas. He respetado esta forma de comunicación como respeto otras semillas culturales y otras formas de alimentarse.

Menu por La Cuina Furtiva

Menu por La Cuina Furtiva

- Com naix la Cuina Furtiva?

Cadascuna ve d’un lloc diferent, encara que tots llocs estan connectats per la relació en l’àmbit cultural. Una ve del món de la música i les altres dues de les arts escèniques. Aparentment, no estàvem relacionades en el món de la cuina però finalment començarem una experiència de cuina domèstica relacionada en amics, coneguts i experiències properes i prou controlades, i va créixer incorporant a poc a poc més persones. És un procés total de tres anys.

- I ha sigut un procés natural, no? És a dir, no hi ha hagut que forçar res?

No, ha sigut totalment natural i també creativament natural. No respon a un pla absolutament definit. Moltes vegades naix entre nexes, sinergies o la possibilitat de col·laboracions que van col·locant el camí cap a un costat o cap a un altre i d’una manera prou espontània. I després si que n’hi ha l’aposta per un projecte del qual podem viure i en el que puguem treballar en el sentit de xicoteta empresa, desenvolupant eines de treball. Tenim la part del càtering i les comandes i després la part de produccions pròpies. Però mai està pagat el temps de procés.

Yo creo que el proyecto se vive desde el proceso. De repente aparece alguien y nos hace cambiar. Trabajamos siempre desde la idea del “site specific”, entonces si tú quieres trabajar con nosotras eso también nos va a ampliar una vía de conocimiento y de búsqueda.

- O sea, básicamente la Cuina Furtiva se ha movido en circuitos de cercanía, que habéis ido conociendo y expandiendo. Así, una cosa os ha llevado a otra, pero siempre en el terreno de lo pequeño, de lo doméstico…

Sí, del boca a boca. Es una red que se extiende porque alguien te lo ha contado. Es un crecimiento pequeño pero imparable.

Però açò és València. A Catalunya ens busquen des de contextes culturals i molts transversals: festivals, jornades,… Però, en València no n’hi ha d’això. Per exemple, en Barcelona vàrem treballar a l’Espai Erre, de la Companyia Erre que Erre Dansa,. Amb ells vàrem treballar durant el mes de novembre, durant la programació “Dijous exquisits”. Aquesta programació posa en contacte una peça escènica i un mateix cuiner. Varem compartir programació amb aquesta companyia que representava la peça “Hoogerman” basada en les animacions de l’artista holandés Han Hoogerbrugge i aleshores va ser una animació digital del “cos menjable”. Després vam estar en CultSurfing, una xarxa de projectes culturals singulars. Estiguérem en la Primera Edició parlant de la Cuina Furtiva. Ens citaren a la Segona Edició però nosaltres varem anar no per a parlar sinó per a cuinar. Ja no volíem parlar més sinó actuar. I aleshores vam fer el sopar, treballant sobre l’aliment i la manera de menjar i les relacions de les persones en el menjar.

CultSurfing por La Cuina Furtiva

CultSurfing por La Cuina Furtiva

- Per a la gent que no coneix la Cuina Furtiva, que és?

Tenemos varias líneas de trabajo, por lo que puede surgir de diferentes maneras.

Una forma es que tu recibes un e-mail o una convocatoria de una cena. Estos emails funcionan con un estímulo (un vídeo, un texto o una imagen) acompañado de título e información. Si crees que te motiva, te apuntas y vas conociendo más información con una fecha, una hora y un lugar de encuentro. Nunca sabes con quién vas a cenar. Sabes que vas a encontrarte con gente con la que igual no cenarías normalmente.

Otra línea es que de repente vamos a trabajar con un barrio para construir puntos en común o para hacer una comida popular en una asociación alimentaria.

Otra vía sería, por ejemplo, en el caso de CultSurfing, una cena que no sea solo sentarnos todos y ya está sino que haya estímulos relacionales.

Nos puedes llamar y nosotras vemos que podemos hacer.

La Cuina Furtiva es un proceso permeable. Ahora es esto, pero al igual dentro de un año las líneas son otras. Hay que entenderlo como un proceso abierto aunque la comida siempre estará presente.

En general, la veritat és que tradicionalment els aliments s’han tractat com un objecte de consum, una necessitat fisiològica o com un motiu de plaer. Nosaltres ajuntem eixes tres coses i li donen altra dimensió més a prop de la sociologia i l’antropologia i l’ampliem a considerar-lo com a cultura.

L’aliment és cultura, i això vol dir que explica la identitat humana. Bàsicament, en el fons de la història, és una qüestió de com ens relacionem en el menjar. I això pot crear vincles afectius, polítics, intel·lectuals, sensorials o de moltes altres maneres.

És un plantejament concret però des del punt de vista intel·lectual és molt divers perquè té moltes aplicacions. El que fem és que entre les produccions que nosaltres proposem i les comandes que ens arriben, treballar sempre des d’eixe punt de vista. Està relacionat en el que déiem abans del “site specific”, nosaltres no treballem en una cuina per a altres. És prou més complex.

CultSurfing por La Cuina Furtiva

CultSurfing por La Cuina Furtiva

- I com introduïu una part escènica en un menú Boca en Boca?

Nosaltres no fem cap presentació, no som actrius, no tenim una veu estupenda…

En principi, la clau era que nosaltres construïm un context i el deixem aquí amb els comensals. Considerem que d’eixe context es reben senyals informatives.

Los comensales son los actores. Nosotras meneamos los hilos pero no estamos nunca presentes y por ello el anonimato.

- ¿Y cómo lo llevan los comensales?

Estupendo, se olvidan de nosotras en nada. Además, es un espacio de libertad.

Al principi n’hi ha sorpresa. Les relacions s’estableixen dins la taula i el que passa fora de taula no ho sapiem.

Bueno, sí, al segundo vino. (Risas)

- I sobre l’anonimat i la cosa furtiva?

Respecto al anonimato, pues se va perdiendo con el uso.

De tota manera, per un costat és necessari paralar de la legalitat del projecte. Ara comencem a estar un poc buscant la forma de fer-ho legal.

Per altra banda, voldríem posar en marxa un mecanisme de la cuina més enllà de la televisió i tots aquests programes que ens ofereixen de “Master chefs”. Eixa casta i grup de persones tan mediàtiques que tenen sobre el seu cos tota la responsabilitat de la creativitat.

Allò nostre és més privat, més callat, més sensible, en l’olla tapada, “dins de”.

La Cuina Furtiva. Foto: Patricia García Carbonell

La Cuina Furtiva. Foto: Patricia García Carbonell

- Si anem a l’espai públic… Què penseu sobre el que està fent-se en la ciutat sobre les arts escèniques en relació al vostre treball?

Yo creo que no vivimos el proyecto anclado a lo teatral. Pero, bueno, acabamos de presentar un propuesta a Cabanyal Íntim. Pero no presentaríamos una propuesta a  en otro proyecto, ¿Sabes? Cada una de nosotras por su propio punto de vista.

- Lo hacéis más como proyecto cultural que como una forma de distribución, ¿No? Pero no por ello deja de estar incluído en un mapa general…

Jo pense que no hem trobat un model. No necessitem obrir un forat o ubicar-nos en aquest o aquell, sinó tindre la possibilitat de treballar amb qui tinguem afinitats.

Pense que la nostra manera de viure el projecte de la Cuina Furtiva s’ha basat molt en afinitats. Per això, sembla un projecte en un context teatral, com Cabanyal Intim, però tenim vincles en les persones que porten el projecte, des de molts punts de vista: intel·lectuals i afectius.

A vegades pense que hem estat molt còmodes perquè hem pogut situar-nos on volíem dins del mapa. Nosaltres no portem titelles i podem treballar amb la tranquil·litat de no pertànyer a res paregut en el mapa cultural de la ciutat. A més, estem menejant-nos en contra de com s’ha menejat habitualment eixe mercat.

Yo es que, en realidad, creo que no estamos haciendo arte escénico. Los circuitos escénicos nos dan igual y tampoco estamos montando un restaurante. Estamos en el camino del medio y lo que buscamos es la cercanía. Si nos arrimamos a contextos son aquellos que promueven la cercanía y por eso  estamos con Cabanyal Intim.

También el hecho de encontrar algo más allá del museo o el teatro,…Lo que a lo mejor no gusta a algunas personas y otras no. Sin embargo, las personas que en esos espacios institucionales no se sienten cómodas sí lo están en estos nuevos espacios porque son descentralizamientos.

La propuesta es diferente al teatro por el hecho que reúne de una forma íntima al espectador en un lugar. En el teatro el espectador se centra en un punto fijo y cuando termina, se marcha y tú no tienes por qué hablar con nadie si no quieres.

Nosaltres construïm espais i sabem que la conversació està present perquè la gent s’ha de relacionar. El menjar suggereix relacions i conversacions.

Menjar-se el pot. La Cuina Furtiva

Menjar-se el pot. La Cuina Furtiva

- Com és la gent?

La gent és fantàstica, la gent té la posició mental de:

“Vull tindre una experiencia. Accepte que siga relacionada amb el menjar i accepte totes les regles del joc. No pregunte i em deixe portar per ací. Confie en açò.”

És una persona que va a una casa que no coneix. En els primer moments, de Boca en Boca, tots eren coneguts. Eren laboratoris de probes. Quan la cosa començà a funcionar, començà a fer-se una xarxa i comencen a vindre desconeguts. Les persones han d’anar a una casa que no és ni la d’un ni la de l’altre. Aquester persones estableixen enllaços. Això mai s’ha vist en un pati de butaques, no d’eixa manera.

- I ha creat xarxes d’afectivitat?

No ho sabem més enllà del moment del sopar.

No lo sabemos. Pero, de repente, se van todos a tomar copas después de la cena. (Risas). En ese día se crea piña seguro, si continua o no, no lo sabemos.

También hay gente que se encuentra, que iban juntos al colegio porque Valencia es pequeña.

Una cosa curiosa es que el perfil de la gente no tiene porqué estar relacionado con la cultura. Se trata de gente curiosa y abierta que va porque le gusta vivir nuevas experiencias. Igual de curiosa que la  gente que nos acoge durante una semana en su casa.

- Porque otra línea es convivir durante una semana en casa de un anfitrión…

Sí, sí, no nos conocen de nada y nos abren las puertas de sus casas.

Una vez, uno de los comensales nos decía: ”Es que mis amigos no lo entienden. No entienden que yo pueda abrir mi casa a 16 personas cada noche…”

Dormimos y todo a veces, según la distancia. Estamos acostumbradas. En los menús de Boca en Boca hemos trabajado en casas no habitadas o pisos que llevaban mucho tiempo de alquiler.

Perquè en aquell moment parlàvem de les persones com animals en les ciutats. El fet de tindre una casa buida ens ajudava a això de veure “el fet domèstic o el fet domesticat”.

Hem treballat també en cases on estava vivint en eixe moment el propietari de la casa. A canvi de deixar nos sa casa feiem el dinar, l’esmorzar i el sopar durant tota una setmana. El propietari ho viu sense manifestar que ell és el propietari de sa casa amb un grup de desconeguts que van a jutjar qui és ell, qui viu ací i per quines raons… Aleshores al propietari li dónes una experiència més enllà de l’ordinari.

És com un experiment sociològic que encara no hem començat a qualificar.

Marejar la perdiu. La Cuina Furtiva

Marejar la perdiu. La Cuina Furtiva

-És que el rotllo furtiu té el secret i l’alegalitat, com una cuina de campanya permanent…

Sí, perquè no tenim un edifici de sis plantes que puguem ocupar gratis!

En realitat, el que necessitem és un espai de treball, l’utilitzaríem com a residència. Necessitem un espai de treball i magatzem, és una qüestió d’eficàcia, però la itinerància és molt important. A més a més, dues de nosaltres hem treballat en hostaleria, en la cuina. Sabem què significa treballar en un restaurant o en un bar i no és eixa la nostra opció creativa ni de vida.

Jo crec que és una autoocupació diferent que toca més camps.

Sí, tratamos proyectos sociales también. Estuvimos trabajando con un grupo de alumnos que tenían que trabajar con una asociación de Master de Cooperación al Desarrollo de la UPV y el Grupo de Investigación Utópika.

Fue un proceso realizado en común. Decidimos que zona de Valencia queríamos mapear. Hicimos entre todos un primer trabajo de campo sobre que podríamos encontrarnos en cada uno de los barrios, a nivel de comercio y espacio público. Mapeábamos desde el punto de vista de los alimentos.

Entre todos decidimos que Benimaclet era un buen punto para esta búsqueda. Allí es donde estaban los huertos urbanos más importantes de la ciudad. Así, podíamos analizar el uso del alimento a la vez que el trabajo precario.

En aquel barrio fuimos preguntando por cada uno de los comercios qué hacían con las sobras. Es decir, nos interesamos por los alimentos “en mal estado” y recogimos información. Establecimos un recorrido. Pactamos con los participantes una hora en la que desarrollamos una investigación. A la vez, se apuntaron algunas personas interesadas en la jornada de recolección.

Esa jornada era un mapa con distintas paradas ya que a la vez que recogíamos las sobras les preguntábamos su política de alimentación.

Con todo lo recogido hicimos una “jam” de más de 20 kilos de comida, comimos y merendamos 35 personas. ¡Y ni siquiera hicimos todos los comercios que teníamos previstos!

Gourmet por La Cuina Furtiva

Gourmet por La Cuina Furtiva

Vingueren xiquets i era molt interessant la seua reacció enfront del menjar que està a la venda i el que no està a la venda. La diferencia és que te dues fulles negres i només. És un punt de vista que donem als aliments. La recol·lecció respon també a un aspecto revolucionari ja que el menjar és un arma política.

La consciència sobre l’alimentació no existeix. Tots els aliments que mengem de sempre ara els podem comprar a una multinacional desconeguda. Però també podem comprar per basquets a un hort de Paiporta. Podem comprar llavors conegudes o llavors transgèniques…

Tots aquests aspectes de la sobirania alimentària no estan en la vida quotidiana de les persones. I és un problema d’informació, d’atenció i de falta de temps al que hem de prestar més atenció perquè mengem tres vegades o més al dia, els tres- cents seixanta-cinc dies a l’any!

És un acte continu i una funció vital. Tens que plantejar-te si estàs o no estàs actuant conscientment i d’una manera determinada sobre el món.

- Respecte a això, què penseu d’experiències autoconscients?

N’hi ha prou i funcionen bé. La Plataforma per Russafa té grups de treball i està vinculada a gent amb una certa activitat social i veïnal activista.

Pero nosotras lo que hacemos es comprar directamente al productor. Hay una relación de confianza y no tenemos que pagar el sello que nos diga que ese producto es ecológico. Y por otro lado, te das cuenta que estás pagando a esa persona por su trabajo y a un precio justo. Yo creo que con la Cuina Furtiva nos paramos a pensar cómo estamos comprando, consumiendo y el uso que hacemos de los alimentos.

És també el cas que l’aliment no és tan sols un arma política, també és cultural. A cada barri hi ha molta gent vinculada. Entre molts poquets posem en marxa aquesta feina. Al mateix temps, molta gent és consciènt i porta a terme agrupacions autogestionades. La denúncia és que no necessitem majoristes per a menjar cada dia. Podem organitzar-nos de maneres alternatives i formar vincles diferents.

 

Eva Caro i La Cuina Furtiva

La Cuina Furtiva. Foto: Patricia García Carbonell

La Cuina Furtiva. Foto: Patricia García Carbonell

La Cabina se va hasta Jerusalem…Club

II Fiesta de Presentación
La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Jerusalem Club
C / Convento Jerusalén, 55. Valencia
Sábado 18 de octubre, a partir de las 22.30h. Entrada: 4 €

Tras el éxito de la I Fiesta celebrada el pasado 19 de septiembre en Espai Rambleta, La Cabina repite formato, pero en otra sala mítica de Valencia, Jerusalem Club, que antaño fue uno de los cines más conocidos de la ciudad. De esta manera, Jerusalem vuelve a incluir el cine en su programación en la que la música, la electrónica y el arte son sus bazas más importantes.

Queda menos de un mes para que dé comienzo el festival La Cabina y con estas fiestas da a conocer parte del programa de este año, acerca al público mediometrajes de anteriores ediciones y propone un buen rato con las ya famosas sesiones de Mediometrash por CinemaScupe (mediometrajes de dudosa calidad comentados en directo por humoristas).

Fotograma de 'La medida de las cosas', de Sven Bohse. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘La medida de las cosas’, de Sven Bohse. Imagen cortesía de La Cabina.

La noche arrancará con ‘La medida de las cosas’ (Das Mass der Dinge, Sven Bohse, Alemania, 2005), el primer mediometraje que se proyectó en toda la historia del festival, ya que fue el elegido para inaugurar la I Edición, en el año 2008. Siete años después, vuelve a programarse este film sobre la cocina, el amor y la mejor sopa del mundo. Don, un joven subchef adicto a su trabajo, busca la combinación de ingredientes de ‘La Zoupa’, la sopa de gusto insuperable que hace llorar de felicidad al que la prueba. Cuando su jefe tiene un accidente laboral, aparece un crítico y todo se complica.

Y como muestra de la gran calidad de los mediometrajes que forman parte de la Sección Oficial de esta VII Edición, se preestrenará ‘Hastío’ (Ennui Ennui, Gabriel Abrantes, Francia, 2013), que obtuvo la mención especial del jurado en la pasada edición del Festival de Clermont-Ferrand y el Grand Prix France en el Festival de Cine de Brive. Una comedia que une sátira social y política. El presidente de EE.UU. busca porno en Internet mientras habla por teléfono con uno de sus drones en Afganistán, la embajadora francesa negocia el desarme de un nómada de la región Kuchi y su hija Cléo es secuestrada por un jefe militar afgano.

Y tras la proyección de los dos mediometrajes ‘serios’, llega el turno de un nueva sesión de Mediometrash, en la que los humoristas de CinemaScupe: Raúl Salazar (autor del blog Un respeto a las canas y humorista gráfico de El Jueves), Sixto García (locutor del programa Café con vistas de Radio Klara) y Javi Bóinez (humorista del blog Reflexiones de un tipo con boina), comentarán en directo un mediometraje de muy dudosa calidad. Se desvelará el título de dicha película durante la sesión. La fiesta finalizará con DJournalist que estará a los platos con su música para cerrar esta gran noche.

Fotograma de 'Hastío', de Gabriel Abrantes. Imagen cortesía del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de ‘Hastío’, de Gabriel Abrantes. Imagen cortesía del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Ferran Adrià and the art of food

El Bulli: Ferran Adrià and the art of food
Somerset House
Strand London WC2R, 1 LA, Reino Unido
Hasta el 29 de septiembre

Hace casi un mes, concretamente el 5 de Julio, se inauguró en el Somerset House de Londres la exposición ”El Bulli: Ferran Adrià and the art of food” que formará parte de las propuestas de esta institución hasta el 29 de septiembre de este año, siguiendo la estela y ampliando la muestra que se llevó a cabo en el Palau Robert de Barcelona a finales del año pasado. Parece una intentona de retrospectiva emocional y pastelera, valiéndome del contexto que se trata, del restaurante El Bulli convertida en un exagerado ensalzamiento de la figura de Ferran Adriá y de su inminente proyecto, ávidos de soporte institucional y económico, más que apariencia moral y que a modo de gira promocional, después de Londres recorrerá otras ciudades del planeta.

El comisario Sebastià Serrano nos propone un recorrido lleno de imágenes, excéntricos recuerdos y anécdotas, en las que se ve el desarrollo de este pequeño local que en su día se convirtió en el mejor restaurante del mundo y que tiene ante sí un reto impresionante.

Entrada a la exposición. Fotografía: Anna Gottardo

Entrada a la exposición. Fotografía: Anna Gottardo

Desde un punto de vista que gira en torno a una casa-museo o un museo de ciencias naturales, en las dos plantas que componen la muestra se presenta la idea central: la cocina como laboratorio de sensaciones y el comer como verdadera experiencia de los sentidos. Es esto, precisamente, lo que acerca el paladar al arte y da sentido al trabajo entre fogones de estos maestros gastronómicos. En las propuestas que ofrece este venerado cocinero catalán, más allá de la deconstrucción de la comida, de los utensilios que inventa, del cuidado enfermizo en la presentación de los alimentos y su elaboración, se intenta descontextualizar, provocar y, sobre todo, aportar conceptos a través de una recerca técnico conceptual que ayuda a crear, crear, crear…

A nivel funcional, la exposición empieza con un flash back en el que se proyecta un vídeo que representa, como en un último vals, el último postre y los últimos aplausos del famoso restaurante y finaliza en una sala con la impresionante maqueta de lo que será la fundación que están proyectando desde que el local cerró sus puertas hace dos años.

Entre estos dos momentos se sigue una línea temporal que recorre todo el discurso expositivo. Fotografías-recuerdo y cronología de hechos, archivos, documentos cuentan, como repasando el antiguo álbum de la abuela, todos los pasos que se fueron dando desde la compra del terreno, hasta convertirse en el lugar donde mejor se comía del mundo. Subiendo las escaleras se deja atrás la parte emocional y se hace partícipe al visitante del frenesí de tres horas en la cocina de El Bulli en cinco minutos presentado en tres pantallas simultáneas, que dan paso a la parte más científica, práctica y de impacto visual de la muestra. Hay puntos que suscitan la curiosidad como la mesa virtual de comensales donde los visitantes se sienten protagonistas del menú propuesto por la voz real de uno de los camareros que explica minuciosamente cada uno de los platos servidos. En otros momentos el comisario juega con el paralelismo entre el arte culinario y el mundo artístico convencional; en una  entrevista, el artista Richard Hamilton define a Ferran Adrià como inventor y lo compara con figuras como Duchamp o Shakespeare al ser todos intérpretes de un lenguaje nuevo, mientras la melodía de Bruno Mantovani “El libro de las ilusiones”, compuesta para Ferran Adrià por el músico francés, traduce en sonido las emociones del menú degustación de 35 platos.

Entre estas curiosidades encontramos extraños utensilios, platos, cubiertos, comidas de plastilina y fotografías de platos que nos envuelven en la idiosincrasia de un concepto de comida diferente, inusual para la vista. Es lo que pretende El Bulli en su menú, engañar a los sentidos para mantenerlos alerta, como sucede con el arte contemporáneo; el espectador se tiene que despojar de todas sus preconcepciones y prejuicios y recibir desnudo de conceptos el mensaje, en este caso el alimento.

Modelado para los platos. Fotografía: Anna Gottardo

Modelado para los platos. Fotografía: Anna Gottardo

A partir de ahí fechas, datos, fotografías, menús, uniformes, recuerdos tienden a desviar la atención del sujeto expositivo, y pueden resultar más curiosidades y relleno que información complementaria al mensaje que se pretende sugerir: el punto de inflexión y paso adelante para adaptar un elemento tan característico como la cocina a las nuevas tecnologías, de las que se sirve para encontrar caminos diferentes y vislumbrar unas nuevas expresiones, no siempre aceptadas por los defensores de la gastronomía tradicional, que ven la innovación excesiva como un desarraigo y a los que deberá todavía conquistar.

 

Ferran Adrià y Bart Simpson. Fotografía: Miguel Mallol

Ferran Adrià y Bart Simpson. Fotografía: Miguel Mallol

Miguel Mallol