Pero, ¿qué está pasando en la Bienal de Mislata?

Bienal de Mislata Miquel Navarro. Premios de arte público
Diversas calles de Mislata (Valencia)
Artistas: LUCE, Pepe Miralles, Verónica Francés Molina, Pablo Bellot, Daniel Tomás Marquina, Anja Krakowski, Edu Comelles, Art al Quadrat, Fermín Jiménez Landa y Daniel Cantarero Tomás.
Comisaria: Alba Braza
Hasta el 21 de diciembre 2016
Visitas a cargo de los artistas. Consultar fechas aquí

Siete de la tarde, plaza de la Constitución de Mislata. Es festivo – precisamente el día de la Constitución – y no hay demasiado trajín, tan sólo algunos niños jugando a la pelota. En realidad, jugando a encalar la pelota en el balcón de una casa, muchas veces increpados por los transeúntes a los que hacen poco caso, o más bien ninguno. Tienen la seguridad de que no están portándose mal, ni molestando. Al contrario, creen que están colaborando con el arte, formando parte de un happening, siguiendo las normas y reglas de juego marcadas por el chico de la moto blanca, más conocido como LUCE. El balcón de los balones perdidos está repleto de pelotas recuperadas por él de solares y tejados mislateros.

La comisaria Alba Braza y yo pasamos un rato caminando por Mislata, al tiempo que comentamos el sentido de una Bienal así, aquí. Todas las obras quieren involucrar, de un modo u otro, a la ciudadanía, invitándola a reflexionar o simplemente pensar sobre diversos temas en particular, y sobre el arte contemporáneo en general. En esta ocasión, los artistas no tienen la misión de embellecer muros, sino más bien la de dar un toque de atención sobre los temas que más preocupan, algunos bien amargos: la crisis, la especulación urbanística; las normas, lo legal, lo ilegal; la pobreza energética; la memoria histórica, colectiva; los chismes; el sida.

Pepe Miralles lleva mucho tiempo trabajando en torno a este último tema, preguntándose por «el estado del VIH y el sida después de más de treinta años desde que esta infección haya aparecido». En Mislata continuó con su proyecto Espai reservat, delimitando con una cinta de señalización un espacio público reservado a personas seropositivas «para que muestren qué les pasa, qué es lo que sienten, y cómo viven». Alba Braza me comenta que uno de los lugares escogidos a propósito por Pepe Miralles estaba próximo a un colegio, lo que provocó cierta incomodidad entre algunos padres y madres. Miralles, además, recubrió con lacitos rojos una columna del Ayuntamiento, para delatar la actitud zalamera de cada 1 de diciembre, frente a todo lo contrario el resto del año.

«Pensé que lo mejor sería que las personas que viven en Mislata y que transitan por Mislata hablaran de ellas mismas, de sus relaciones, de las cosas que les gustan, las que no, la gente que quieren, la que no», nos cuenta Verónica Francés Molina, artífice de Pauta: Mislata, un muro de autorrepresentación colectiva con vinculaciones whatsapperas. La guasa, entendida como algo festivo y gracioso, caribeño, está presente en el alumbrado al estilo de verbena de pueblo que presenta Pablo Bellot. Se lee “Agotados de esperar el fin”, un grito punk incompatible con el alumbrado navideño de calles aledañas.

La luz también vuelve a estar presente en un par de solares, tristes descampados, hábitat de gatos y especies vegetales en el mejor de los casos. Los terrain vague llamaron la atención de Daniel Tomás Marquina y a Anja Krakowski. El primero, en La veu de les mirades. Llum i narracions col•lectives de la Moreria llenó de farolillos un improvisado jardín urbano entre medianeras promovido y cuidado por el vecindario. La segunda, ejecuta una inteligente asociación entre solar, del sol, y solar, de suelo. La titula: Contingencia, que es la posibilidad de que algo suceda, o no suceda. Es un rótulo metálico instalado dentro de un solar, pero visible desde fuera, con el texto “Solar power”. De día se aprecia la palabra solar, y de noche, gracias a un sistema de iluminación cargado con energía solar, la palabra power. El juego de palabras «hace referencia al potencial que encierran los solares si se hace un uso alternativo de ellos», sentencia Krakowski. Para esta obra, la artista recurrió a estudios demográficos sobre la apariencia urbana de Mislata en lo que atañe a las medianeras vistas, pues había una norma que regulaba los volúmenes de las fincas, pero no las alturas. Como consecuencia, existen hoy gran cantidad de solares privados y, en cambio, poco suelo público del que disponer en un municipio tan denso como este, el más denso de España.

El ajetreo mislatero, denominado paisaje sonoro, está representado visualmente por Edu Comelles en su Espectograma: cincuenta metros de mural que arrojan algo aparentemente abstracto a la calle. Precisamente, uno de los objetivos de esta Bienal es el de mostrar públicamente un conjunto de realidades que aparentemente parecen otra cosa. Alba Braza se refiere a ello como algo mágico, y afirma que parte del éxito -además del correcto trabajo y la responsabilidad de los artistas- proviene de la buena sintonía que se palpa en el ambiente: «Es un trabajo común, de las brigadas, de la concejalía de Urbanismo, con el apoyo del Ayuntamiento y la ayuda y la predisposición de todos. Es mágico».

A partir de un momento del recorrido pasamos a guiarnos por una decena de flechas cerámicas que indican el camino Al refugi!. Mónica y Gema del Rey, artistas gemelas de Art al Quadrat nos ayudan a imaginar la dureza de los bombardeos cuando contemplamos los retratos de los lugareños mordiendo un palo para evitar que les estallasen los oídos. Cada uno de ellos ha contado su testimonio, y así lo recogen ellas, tal cual.

Esta literalidad de las memorias choca frontalmente con las «anécdotas y sucesos poco contrastados» que ha difundido oralmente Fermín Jiménez Landa entre unas pocas personas mislateras -policías municipales, verduleros y verduleras, carniceros y carniceras, peluqueros y peluqueras, y camareros y camareras-, pero con vocación de que los relatos corran como la pólvora entre el vecindario y activen algo tan sano y necesario como es la imaginación. Para ello, el artista cuenta con la inestimable colaboración de los y las correveidile.

Cuando se realizan intervenciones en la calle se asume el riesgo de que puedan suceder imprevistos. «No sólo en Mislata, en muchas otras ciudades también hay gamberros», comenta Alba Braza, que bromea con la recurrente idea de cómo hubiera sido montar esto en El Bronx. Lo cierto es que la intervención de David Cantarero Tomás no estaba completa. Como Anja Krakowski, él también recurrió a un juego de palabras con doble sentido: Bancos de imagen, en relación a los catálogos de almacenamiento masivo de fotos; y también a los bancos –no de peces, ni de dinero– que sirven de asiento, pero desprovistos de su función elemental. Estos aparecen cubiertos por una lona de estampado vegetal, que es la fotografía del seto que hay justo enfrente. Vislumbramos varias lonas, en torno a siete, la más cercana a la luz estaba intacta; de la más alejada, en la oscuridad, no quedaba ni rastro.

Recuerdo que en algún momento del periplo Alba y yo vimos, iluminado, el Cactus ambombado de Miquel Navarro, imagen de la Bienal, con una altura casi humana, lejos de sus miniaturas de ciudades a la manera de maquetas gigantes, o de las propias esculturas enormes en el plano real de la ciudad, como el Parotet, la Pantera Rosa o L´Almassil. La Bienal de Mislata posee también esa escala, antropomórfica, como a ras de suelo, horizontal y humana.

Ismael Teira


Imágenes cortesía Bienal de Arte Público Mislata. Foto de portada: Pablo Bellot

Pérez Pont, nuevo director del Consorcio de Museos

José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos
Abel Guarinos, director de CulturArts
Jueves 7 de abril de 2016

“Me siento ilusionado porque, por una vez, decir las cosas claras ha permitido sembrar para que hoy esté sentado aquí”. José Luis Pérez Pont lo dijo recién nombrado director del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana. Fue su manera de subrayar el cambio de ciclo que tanto su nombramiento como el de Abel Guarinos al frente de CulturArts se abría en la política cultural que Vicent Marzà, conseller de Cultura, viene tratando de implantar. Pérez Pont, con su gesto, venía a darle la razón.

El que fuera presidente de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte y cofundador de MAKMA dijo más: “Es hora de que los ciudadanos se pongan en pie”. Ciudadanos que, como él, se han presentado a los concursos públicos destinados a elegir a los nuevos responsables de la gestión cultural en la Comunidad Valenciana. Concursos que empiezan a ser norma habitual en el nuevo gobierno, a la hora de decidir quién dirige los museos. “Ni siquiera conocía personalmente a ninguno de los dos”, subrayó Marzà en relación con los recién nombrados.

José Luis Pérez Pont. Fotografía: Fernando Ruiz.

José Luis Pérez Pont. Fotografía: Fernando Ruiz.

José Luis Pérez Pont llega en sustitución de Felipe Garín con el objetivo de dar mayor protagonismo a los espacios culturales de Alicante y Castellón, siempre a la sombra de lo que venía sucediendo en Valencia, y a los artistas, igualmente reducidos a meros exhibidores de obra, dejando de lado aspectos relacionados con la producción. “Hasta ahora, en una exposición se han infravalorado aspectos como la producción o la investigación, y se ha primado la exhibición”, destacó. El nuevo Consorcio de Museos empieza por ahí.

La conquista de las instituciones públicas por parte de los ciudadanos también estuvo presente en sus primeras declaraciones como director del ente consorciado. “Mucha gente pensó que debía callar y agachar la cabeza, cuando lo que hay que hacer es continuar con la conquista de las instituciones públicas”. Y la conquista ha llegado merced a un proyecto que ahora tanto él como Abel Guarinos tendrán que desarrollar. Aunque ya adelantaron algunas claves.

Pérez Pont insistió en la importancia de vertebrar culturalmente el territorio, de manera “que Alicante y Castellón tengan una participación real y efectiva”. También abundó en “el reconocimiento de los profesionales, con todo lo que eso significa” en cuanto a dignificación de sus honorarios y de su labor investigadora. En cuanto al presupuesto para desarrollar un proyecto pensado para al menos cinco años, habló de gastar con criterio frente a los dispendios pasados.

Abel Guarinos. Fotografía: Pep Granell.

Abel Guarinos. Fotografía: Pep Granell.

Abel Guarinos, que durante años dirigió el Festival Mim de Sueca, su localidad natal, además de llevar las riendas del Circuit Teatral Valencià, expresó su “gozo” por poder dirigir CulturArts, en cuyo cargo sucede a José Luis Moreno. También explicó que en esta nueva etapa el público será el protagonista: “Queremos llegar a toda la ciudadanía”, además de “conectar escuela y cultura”.

José Luis Pérez Pont. Fotografía: Miguel Lorenzo.

José Luis Pérez Pont. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Salva Torres

Aida o la belleza trágica

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo dirección musical de Ramón Tebar
Palau de les Arts Reina Sofía
Avda. del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 25 y 28 de febrero, y 2, 5 y 9 de marzo de 2016

El amor romántico sigue teniendo enorme tirón. Aida, de Giuseppe Verdi, es un claro ejemplo. Desde hace más de dos semanas ya no quedan entradas para ver en Les Arts la pasión desatada entre Aida y Amneris por el capitán Radamès. “Es una ópera maravillosa de Verdi, padre moral y ético de toda la humanidad”, explicó Davide Livermore, intendente del coliseo valenciano. La “lucha por la libertad” de los amantes verdianos, en un contexto de “brutalidad del imperio para destruir al individuo”, es a juicio de Livermore lo que convierte a la ópera en “universidad de los sentimientos”. Universidad que el intendente defendió como propia de un teatro público que contempla la representación operística “patrimonio de la gente”.

Ramón Tebar, que dirige Aida por primera vez como director principal invitado en Les Arts, incidió en el “conflicto de las pasiones humanas” y en el “imperio faraónico contra el pueblo oprimido” como principales características de una ópera que traslada a la actualidad lo que acontece en el Antiguo Egipto. Un Egipto de “pirámides, elefantes y camellos” que Verdi, no obstante, utiliza para “sintetizar sus más grandes preocupaciones”, entre ellas, recordó Livermore, la de “la nación grande que oprime a la pequeña” y el “abrumador poder de la iglesia sobre todos los estamentos”.

Escena de Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Escena de Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

La venezolana Lucrecia García encarna a la princesa etíope Aida, capturada como esclava al servicio de Amneris (Marina Prudenskaya), hija del faraón. Rafael Dávila es Radamès, el capitán de la guardia egipcia objeto del amor de ambas. “Esta sala va a explotar con tantísimo talento”, subrayó Tebar del amplio elenco interpretativo. Elenco al servicio de una historia de amor trágico que David McVicar pone magistralmente en escena. Lo hace huyendo de lo exótico, porque como señaló Livermore, “con el cine y los parques temáticos” ya no tiene sentido en la actualidad. “Es un melting pot, una mezcla extraordinaria de culturas”, cuya mezcolanza sirve para “poner en alto nivel el poder amoroso, político y religioso de Aida”, afirmó el intendente.

Tebar puso el énfasis en el término con el que concluye la ópera en palabras de Amneris: “La última palabra de Aida es pace (paz)”, refiriéndose con ello a la presión ejercida sobre ciertos pueblos y sus concomitancias con el “problema de los refugiados”. Livermore, deletreando la fotografía de Herbert List que sirve de cartel de la ópera, se refirió a la chica vestida de blanco con un espejo que oculta su rostro como metáfora de Aida. “Es una mujer que no tiene cara, en medio de un desierto, y que viene a representar al esclavo sin rostro como imagen poética de la ópera”. Livermore abundó en esta idea poética afirmando que un teatro público comunica “para el arte, no para vender, para hacer marketing”.

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Imagen cortesía de Les Arts.

Aida, de Giuseppe Verdi, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Imagen cortesía de Les Arts.

La ópera en cuatro actos de Verdi se representará en Les Arts el 25 y 28 de febrero y los días 2, 5 y 9 de marzo, recuperando el montaje de McVicar realizado en coproducción con el Covent Garden de Londres y la Ópera de Oslo, que en 2010 estrenaron en Valencia Lorin Maazel y Omer Meir Wellber. “La Marcha del Triunfo no fue representada completa la primera vez”, por razones en las que el intendente no quiso entrar. El nuevo elenco y la versión íntegra de esa escena son las novedades de esta nueva Aida, ópera que, según Livermore, “es siempre un reto para cualquier teatro”.

La “belleza” de la partitura musical y la “brutalidad” de la historia, repleta de violencia (David Greeves figura como maestro de artes marciales) y muerte trágica, hace de Aida un espectáculo de gran potencia y “uno de los super hits de la ópera”, remarcó Livermore, siempre atento a subrayar el carácter público de Les Arts, ahora universidad de los sentimientos que alcanza con Verdi el cum laude.

Escena de Aida, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Escena de Aida, bajo la dirección musical de Ramón Tebar. Fotografía de Tato Baeza por cortesía de Les Arts.

Salva Torres

Cicuta demócrata para paladares socráticos

Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano
Coproducción de Teatre Romea, Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Grec 2015
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, Valencia
Hasta el domingo 15 de noviembre

En pleno ejercicio de conmemoración de su centuria, el Teatro Olympia -otrora teatro de ópera y sala de exhibición cinematográfica, ambigú de referencia marmolada en los sótanos y más de medio siglo bajo la gestión de la familia Fayos- acoge durante el presente fin de semana una de las giras teatrales más esperadas por provincias, al calor protagónico del conspicuo molletense Josep María Pou y la regencia escénica de una voz ilustre tras las bambalinas como Mario Gas, ‘Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano’.

El elenco de la obra a las puertas del Teatro Olympia, tras la rueda de prensa. Fotografía: Merche Medina.

El elenco de la obra a las puertas del Teatro Olympia, tras la rueda de prensa. Fotografía: Merche Medina.

Gran parte de cuanto aditamenta de partida esta coproducción se antoja atractivo. A saber: recuperar para los escenarios la diluida figura del mayéutico Sócrates de Atenas -distante en el tiempo el ‘Sócrates’ cubista del ceremonioso Marsillach, bajo la dirección de Enrique Llovet en 1972-, para asentar un ejercicio reflexivo sobre el legado moral de su conducta (emparentado con la razón vertebral de su naturaleza filosófica) y ajusticiamiento a manos del Estado ateniense; la batuta de Gas, las riendas interpretativas de Pou y el complemento de aplaudidas segundas voces, como son Amparo Pamplona, Carles Canut y Pep Molina.

El texto de la obra -rubricado a manos del director y del también actor Alberto Iglesias- se gesta inspirado en las ‘apologías socráticas’ legadas por Platón y el ágil e impreciso historiador Jenofonte, en las que se ofrece una versión del alegato de defensa de Sócrates frente a los tribunales atenienses, acusado de impiedad por razones de escepticismo respecto de los dioses de la polis, así como de corromper intelectual y pedagógicamente la moral de la juventud, distanciándola de los vigorosos fundamentos de la democracia ateniense. La obra permite, de este modo, procurar un incisivo escenario de iniquidad consanguíneo del convulso horizonte coetáneo del espectador, henchido de atribuladas y viles corruptelas semejantes morfológicamente a cuantas trufaban las entrañas ocultas y las asaduras viscerales de la democracia y la ciudadanía en la Antigua Grecia.

Josep María Pou (Sócrates) y Carles Canut (Critón) durante un instante de la representación. Imagen cortesía de la compañía.

Josep María Pou (Sócrates) y Carles Canut (Critón) durante un instante de la representación. Imagen cortesía de la compañía.

Planteado el corpus de la obra, resta la compleja y decisiva tarea de convertir sus fundamentos en texto dramático, territorio en el que se adivinan ciertas ortopedias prosódicas, carestías de ritmo y dificultad para trasladar al público los preceptos elementales del pensamiento socrático (cuestión esencial para comprender los cimientos del juicio), no tanto por la complejidad del discurso -cuestión ineludible que debe agradecerse- sino en lo que respecta a la integración de la prédica en la materialización del diálogo sin que éste parezca, más bien, una sucesión de soliloquios como réplica.

Mario Gas, conducido por diversos principios del distanciamiento brecthiano, emplea un par de recursos de anacronismo durante el proemio y el colofón de la obra con cuestionable resultado (relacionado con el empleo de los dispositivos móviles de los espectadores), aunque acierta al desproveer a ‘Socrates, juicio y muerte de un ciudadano’ de una carga emotiva que transformaría en cuita lo que debe ser en todo momento ironía socrática -embrión de su metodología dialéctica-, en pro de suscitar las cavilaciones de la platea. Resta descubrir el motivo por el que Gas, Iglesias o la propia Amparo Pamplona transforman a Jantipa -esposa de Sócrates- en una rústica mujer de maneras oprobiosas, tendiendo en cuenta su noble abolengo (la insolencia y el desprecio no deben ser entendidos como análogos de la simpleza).

Sea encomiable el intrincado propósito de hacer gira de escenarios de la mano de un icono de la filosofía clásica y excelso personaje de los manuales de la historia del filosofía occidental (ocasión práctica para adolescentes instruidos y profesores que se precien de serlo).

Josep María Pou durante un instante de 'Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano'. Imagen cortesía de la compañía.

Josep María Pou durante un instante de ‘Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano’. Imagen cortesía de la compañía.

Jose Ramón Alarcón

 

La economía ilustrada de Omega TBS

Las páginas salmón, de Omega TBS
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Inauguración: viernes 2 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 13 de noviembre de 2015

Kir Royal Gallery inaugura la personal del joven artista valenciano Omega TBS, presentando en exclusiva las 14 ilustraciones que forman la serie Las páginas salmón además de una intervención en la pared y algunas obras anteriores.

Las páginas salmón es una serie de ilustraciones realizadas con tinta negra sobre papel, todas ellas elaboradas sin ningún tipo de manipulación digital, totalmente a mano.

Lobby, de la serie Las páginas salmón, de Omega TBS. Kir Royal Gallery.

Lobby, de la serie Las páginas salmón, de Omega TBS. Kir Royal Gallery.

Compuesta por catorce obras originales, esta serie aborda la plasmación en imágenes de unos términos, hasta hace muy poco reservados para serias conversaciones y debates entre profesionales de la economía y los mercados, que han pasado a incorporarse, por pura necesidad, al diccionario básico de la sociedad y la ciudadanía.

Cada una de ellas es la escena congelada de una historia subyacente, un relato corto ilustrado, que enlaza a diferentes personajes  en torno a un término, una palabra o grupo sintáctico, convertido en lugar común de toda una esfera social que habla un idioma básico, quizá implícito, pero idioma al fin y al cabo.

Plusvalía, de la serie Las páginas salmón, de Omega TBS. Kir Royal Gallery.

Plusvalía, de la serie Las páginas salmón, de Omega TBS. Kir Royal Gallery.

Así, “oferta” o “demanda”, palabras de tan amplio significado que pueden resultar huecas si se toman en abstracto, se llenarán de sentido  cuando nos situemos en el lugar y situación elegidas para su contemplación. Su resonancia última dependerá del punto de vista metafórico donde cada uno se sitúe.

Humanos y animales comparten plano, conducta y vida, porque quieren subrayar que los límites de este idioma de supervivencia no se constriñen a países, culturas o rasgos genéticos, sino que, mas bien, son expresión del concepto propio de supervivencia como especie social.

Acreedores, de la serie Las páginas salmón, de Omega TBS. Kir Royal Gallery.

Acreedores, de la serie Las páginas salmón, de Omega TBS. Kir Royal Gallery.

Este conjunto de escenas es un safari a las profundidades de la sociedad, cualquier sociedad, como imágenes  de una expedición en la que el espectador podrá acercarse sin peligro y disfrutar de reales situaciones de la vida urbana actual.

Economía sumergida, de la serie Las páginas salmón, de Omega TBS. Kir Royal Gallery.

Economía sumergida, de la serie Las páginas salmón, de Omega TBS. Kir Royal Gallery.

Cul Kombat: el cuerpo y sus derechos

Cul Kombat, de la Compañía Patrícia Pardo
Espacio Inestable
C / Aparisi i Guijarro, 7. Valencia
Del 24 al 27 de septiembre de 2015

Espacio Inestable de Valencia acoge del 24 al 27 de septiembre la nueva creación de la Compañía Patrícia Pardo. El espectáculo ha sido realizado con la colaboración de Amnistía Internacional –respondiendo a la conocida campaña ‘Mi cuerpo, mis derechos’-, Graneros de creación del Espacio Inestable y Culturarts. Cuenta con un equipo artístico compuesto de mujeres creadoras valencianas destacadas como Eva Zapico en la interpretación, Guadalupe Sáez de Lupe Teatre en la creación literaria y Patricia Pardo en ambos ejercicios.

Cul Kombat es una obra donde el humor consigue cuestionar la falta de derechos sobre el cuerpo, sobre lo físico, sobre el individuo (derechos sexuales, reproductivos, de información, de autocontrol, de libre circulación …) en un mundo globalizado basado en la desigualdad.

“La publicidad del sistema heteropatriarcal y la propaganda de los gobiernos humanizan la idea del ciudadano y parecen salvaguardar la idea de humanos libres y cuidados. Pero el proceso publicitario, las leyes de los gobiernos y la tradición patriarcal cosifican, maltratan, violentan y controlan el cuerpo del ciudadano, especialmente de la ciudadana”, explica Patricia Pardo.

Después de un año intenso de gira nacional e internacional (Hungría, Portugal, México, Islandia…) con la obra El fandango de Marx, estrenado en octubre 2014, Patricia se zambulle de nuevo en un proceso creativo donde el clown y el circo-metáfora son de nuevo protagonistas.

La Compañía de Teatro y Circo Patrícia Pardo nace en 2007 y asume el nombre de su directora, dramaturga e intérprete. Sus creaciones siempre desarrollan un trabajo de investigación sobre la coexistencia entre la expresión circense convencional, la existente, y el lenguaje escénico contemporáneo, el imaginado, utilizando cualquier herramienta artística al abasto, aunque no responda a los parámetros conservadores del teatro o del circo.

Imagen promocional del espectáculo Cul Kombat. Cortesía de la Compañía Patrícia Pardo.

Imagen promocional del espectáculo Cul Kombat. Cortesía de la Compañía Patrícia Pardo.

 

¡Atención! Día Internacional de la Danza

Día Internacional de la Danza
Miércoles 29 de abril de 2015

El Día Internacional de la Danza celebra el miércoles 29 de abril su efeméride con la que se pretende atraer la atención de la sociedad sobre esta disciplina artística y reivindicar públicamente su importancia. En esta jornada tan especial, la Fundación SGAE, a través de su Consejo Territorial de la Comunidad Valenciana, ha querido sumarse al programa de actividades diseñado por la Associació de Professionals de Dansa de la Comunitat Valenciana (APDCV) para conmemorar esta fecha.

“Desde la APDCV consideramos este día no sólo como un motivo de celebración, sino también de visibilización de los profesionales de la danza en nuestra comunidad. Por este motivo, queremos acercar y dar a conocer el valor de la danza a la ciudadanía y lograr un mayor reconocimiento”, explican desde la asociación profesional.

Teatres de la Generalitat Valenciana.

Teatres de la Generalitat Valenciana.

Para ello, el miércoles 29 de abril se celebrarán una serie de clases gratuitas y exhibiciones de danza en espacios públicos de Valencia, Castellón y Alicante. Las sesiones correrán a cargo de destacados especialistas de la danza vinculados a la creación y con amplia experiencia en la docencia. Además, en cada una de estas sesiones, se leerá el Manifiesto de la APDCV para el Día Internacional de la Danza, escrito por el socio de la asociación Santiago Ribelles y en el que se pone de relieve la precaria situación que atraviesa el sector.

En Valencia, las clases organizadas por la APDCV para conmemorar el Día Internacional de la Danza tendrán lugar en la explanada del MuVIM (Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad), y arrancarán a las 18 horas con una sesión de danza urbana a cargo de Said ( Supremos Crew). Le seguirán, a las 18.30 horas, una clase de danza contemporánea, con Sebastián Rowinsky, y, por último, a las 19 horas, otra de flamenco, por Jesús Aguilera.

En Castellón, las actividades se realizarán, en colaboración con la Asociación Cultural Terpsícore, en el espacio de la Feria del Libro (en la Plaza de Santa Clara) e incluyen, a las 11.30 horas, la presentación del libro ‘La danza académica y su metodología’ de África Hernández, y, a partir de las 18.30 horas, una exhibición pública de danza a cargo de profesores de las escuelas La Zapatilla Roja Fola, Escuela de Ballet Lupe Castelló, Coppelia, Compasos, La Zapatilla Roja Echegaray, Espejos y Castellón Baila.

Por último, en Alicante, Jorge Vidal impartirá una clase gratuita de danza urbana a las 18 horas. Después, a las 18.30 horas, Saray Huertas ofrecerá una sesión de danza contemporánea y, para finalizar, a las 19 horas, Pilar Andújar dará una clase de flamenco. Las actividades se celebrarán en el exterior del Conservatorio Profesional de Danza ‘José Espadero’ de Alicante.

El Día Internacional de la Danza se celebra desde 1982, por iniciativa de la UNESCO. Se escogió el 29 de abril para conmemorar, a la vez, el nacimiento de Jean-Georges Noverre, innovador y estudioso de la danza, que es considerado el creador de la danza moderna.

Imagen de la Asociación de Profesionals de la Danza en la Comunitat Valenciana.

 Associació de Profesionals de la Danza en la Comunitat Valenciana.

Ciudad de la Luz: impunidad cero

Plataforma para la Defensa de la Industria Audiovisual
Creada en Alicante el 19 de febrero, 2015

Tras varias reuniones preparatorias, el pasado 19 de febrero, técnicos, artistas, asociaciones y empresas del audiovisual en la ciudad de Alicante han creado la ‘Plataforma para la Defensa de la Industria Audiovisual’. Actualmente cuenta con 1.139 profesionales de toda España. A través de esta organización se espera aglutinar y contar con el apoyo de las distintas asociaciones profesionales relacionadas tanto con el área audiovisual como de la cultura y con otros grupos afines, formaciones políticas que defiendan la cultura como sector estructural, y de la ciudadanía en general con el primer objetivo de presionar para que La Ciudad de la Luz continúe al servicio exclusivo de la actividad audiovisual.

Conscientes de que debe de realizarse la venta del complejo, los profesionales que integran la Plataforma no quieren que se realice de manera precipitada y opaca,  ni sin propuestas claras que tengan en cuenta el impacto socio-económico del complejo a medio y largo plazo y su viabilidad, con un modelo de negocio apropiado.

Estudios de la Ciudad de la Luz de Alicante.

Estudios de la Ciudad de la Luz de Alicante.

“No podemos dejar que los que han llevado a la situación actual a los Estudios de la Ciudad de la Luz queden impunes y además pretendan ahora proceder a venderlo a su antojo, llevados por intereses personales y en condiciones de propaganda partidista y  falta de transparencia”, dicen.  En este sentido, han trasladado a diferentes formaciones políticas una serie de preguntas de las que se espera tener respuesta en el Ayuntamiento de Alicante, las Cortes Valencianas y el Congreso de los Diputados.

Además, la Plataforma está realizando varias acciones concretas: trabajar para unificar y lograr el respaldo de todos los profesionales de España que abogan por que la Ciudad de la Luz no desaparezca; publicar un manifiesto con la exposición y defensa del sector audiovisual; convocar concentraciones de protesta; informar a la ciudadanía de la situación real de la venta -donde de nuevo se ven multitud de irregularidades- y lograr el apoyo de las distintas fuerzas políticas para que pidan explicaciones del proceso de liquidación ya en curso.

Los miembros de la Plataforma creen que todavía es posible lograr que los Estudios de la Ciudad de la Luz puedan destinarse para lo que se dijo que se había creado. “Su  aprovechamiento para otra actividad diferente significa no sólo destruir unas instalaciones que apenas han tenido uso, sino acabar con la posibilidad de crear un centro de producción audiovisual fuerte para España. El cine y todo lo audiovisual pertenecen a un sector económico que ha demostrado en los últimos tiempos ser uno de los sectores más positivos en la actividad económica del país”, concluyen.

Cartel de entrada a Ciudad de la Luz.

Cartel de entrada a Ciudad de la Luz.

Hugo Martínez-Tormo. Arde, dispara, golpea

Hugo Martínez-Tormo. Interlinks
Sala de Exposiciones del edificio Rectorado y Consejo Social del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández (UMH)

La desesperación es una realidad que se ha instalado en nuestro entorno más cercano. No son ya cuestiones subjetivas las que argumentan ese estado, sino circunstancias reales que los gobernantes tratan de disolver ante la opinión pública, a través de la narración estadística y la argumentación macroeconómica. Durante demasiado tiempo la sociedad adoptó una actitud pasiva y finalmente las consecuencias corren a su cargo, recayendo el mayor peso sobre las ramas más débiles.

Hugo Martínez-Tormo reúne en Interlinks siete instalaciones audiovisuales en las que aborda, de diferentes modos, la destrucción y la autodestrucción como reflejo del abandono y la desesperanza de una parte creciente de la ciudadanía. Cada uno de los proyectos desarrollados por el artista llevan consigo un código autorreferencial que toma al autor como medida de representación de la masa, como eslabón de una cadena que se hunde y arrastra tras de sí al resto de eslabones. La reflexión se conduce hacia la singularidad del individuo, como proyección de una constante relación de causa-efecto, que proporciona a su vez un espejo en el que verse reflejado.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El arte moderno ha llevado a cabo un proceso de transfiguración de lo banal, desacralizando la obra clásica, la escultura, el lienzo, con la incorporación de objetos y materiales más humildes que arranca del uso cotidiano para someterlos al extrañamiento en el territorio del arte. Martínez-Tormo huye de lo rico y lo pomposo, para elevar lo desechado a una categoría en la que corresponde al artista mostrarnos que lo cotidiano es cualquier cosa menos corriente. Cada una de las instalaciones audiovisuales que el artista presenta en esta muestra parte de experimentaciones realizadas en primera persona, a partir de acciones o elementos cercanos que tienen el objetivo simbólico de representar diferentes formas de llevar a cabo un suicidio.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Broken Bubble (2014) aborda la desesperación de millones de personas tras el estallido de la burbuja económica, causada en parte por la sobredimensión del sector inmobiliario y por las ansias de enriquecimiento veloz. El artista comienza por realizar una pintura mural sobre el lateral de una construcción semiderruida, creando la escena de un tren de alta velocidad que se aproxima mientras sobre las vías yace en espera el propio autor. Una vez finalizada la pintura, desde la parte interior de la construcción, el artista echa a bajo a mazazos los 230 x 230 cm. de pared que ocupa el mural. Todo el proceso de creación y destrucción, costoso en ambos casos, es registrado en vídeo y reproducido en la sala, junto a diez sacas de escombros con 250 k. de los restos del muro.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El ser humano posee una gran capacidad para inventar y crear, a la vez que parece proyectar la misma energía en sentido inverso, siendo capaz de hacer saltar por los aires cualquier lógica que garantice el equilibrio. Con Just Passing Through (2014) el artista muestra cinco autorretratos de grafito sobre papel, en los que ejemplifica –literalmente- cinco manera de pegarse un tiro. Se plantea un símil del suicidio con la acción destructora de la especie humana sobre el planeta. Sucesivamente cada uno de los dibujos acaba roto en numerosos pedazos, dentro de cinco urnas de metacrilato, mientras una proyección de video nos hace testigos silenciosos del proceso. Testigos silenciosos de la tragedia, durante nuestro paso.

Partiendo de la Teoría del Todo, que unifica desde la ciencia todas las teorías hasta ahora formuladas, simplificando la complejidad de la naturaleza y sus leyes, Hugo Martínez-Tormo lleva a la práctica su investigación a través de un juego físico en torno a las dimensiones. Hace converger distintas disciplinas artísticas, que habitualmente se emplean por separado, para romper la artificialidad de unas fronteras que no existen. La cuarta dimensión aportada por el tiempo, a través de la acción, modifica las dos dimensiones del plano o las tres dimensiones del volumen. El diálogo entre disciplinas y dimensiones es una seña de identidad de esta serie de trabajos, que relaciona metafóricamente la forma en la que las tecnologías de la comunicación y la velocidad en los medios de transporte han fulminado las tradicionales barreras de tiempo y espacio, haciéndonos cargar con todo lo que la globalización lleva consigo.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

En Dimensional Game (2013) el artista se representa en una pintura sobre poliestireno expandido, tras ingerir una sobredosis de cápsulas. En el vídeo vemos como lleva a cabo la destrucción del material que sirve de soporte al autorretrato, hasta quedar desmigado, esparcido sobre una superficie en una disposición que recuerda a la imagen –ahora deshecha- de las cápsulas caídas alrededor del personaje. Una acción tan letal como los efectos que el uso indiscriminado de ciertos materiales tiene sobre el equilibrio ambiental.

Unos moldes de arcilla, colgados de la pared, han servido para reproducir los brazos del artista en ese débil material. Una fotografía sobre aluminio nos muestra la imagen de esos brazos cubiertos de cortes, en tentativa suicida. Dialogo & Materia (2012) se completa con una plataforma que sostiene el mazo con el que se ha llevado a cabo la destrucción y los restos de arcilla. La pieza When X cuts Y (2012) relata cuando X corta con Y. En este caso Hugo Martínez-Tormo opta por un arma blanca para mostrar una nueva manera de autodestrucción, cortando consigo mismo. Un cristal transparente pintado con su retrato, en el que se refleja él mismo mientras cae a pedazos tras una serie de golpes secos. La acción, reproducida a cámara lenta, tiene a sus pies los restos afilados del cristal. En cada uno de los casos, la intervención del artista tiene efectos en el estado dimensional de los materiales, así como en su función y la interpretación que nos brinda.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El artista, dibujado con un kimono sobre papel negro, lleva a cabo un harakiri como forma ceremonial de buscar la muerte. Global Sepukku (2012) se compone de ese mismo dibujo, tras sufrir los efectos de las cuchillas de una trituradora de papel, mientras la proyección documenta el proceso de fragmentación del dibujo. El tiempo, y su capacidad de triturar la vida, se confronta con el afán devorador del fuego en Trialogue (2010). Un individuo, siempre sintetizado en la figura del autor, aparece sentado ardiendo junto a una garrafa de combustible. La acción, el tiempo, se ocupa de hacer arder la propia pintura hasta dejar a la vista el esqueleto chamuscado del bastidor. Las cenizas, reunidas en una urna, reposan como testimonio.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo viene desarrollando desde 2005 esta serie de trabajos, de los que aquí se muestra una selección, en los que la fragilidad del individuo y la fugacidad de la vida se brindan a la determinación del ser humano por llevar a cabo aquello que se propone. El resultado de los trabajos rebosa serenidad, a pesar de la dureza de las narraciones. La capacidad transformadora que nos caracteriza como especie encuentra sus sombras en los extremos, en los polos que hacen tambalear nuestro equilibrio.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

“Los bancos deben servir al bien común”

Dinero. De fin a medio, de Christian Felber
Presentación del libro en el Hotel SH Valencia Palace
Organizado por Club de Encuentro Manuel Broseta
Lunes 6 de octubre, 2014

¿Los bancos deben de estar orientados al bien común o a la maximización de beneficios? Esta es una de las múltiples interrogantes que abordó Christian Felber, impulsor de la Economía del Bien Común, en su conferencia pronunciada en el salón Mallorca del Hotel SH Valencia Palace organizada por el Club de Encuentro Manuel Broseta. Por si cabía alguna duda, Felber se inclinó por la primera opción, ya que todos sus planteamientos giraron en torno a la recuperación de la economía en favor del ciudadano soberano, actualmente devaluado por la supremacía del sistema financiero o gran casino global.

Christian Felber durante la presentación de su libro 'Dinero. De fin a medio' en el Club de Encuentro Manuel Broseta, en el Hotel SH Valencia Palace. Imagen extraída de la web Club Encuentro Manuel Broseta.

Christian Felber durante la presentación de su libro ‘Dinero. De fin a medio’ en el Club de Encuentro Manuel Broseta, en el Hotel SH Valencia Palace. Imagen extraída de la web Club Encuentro Manuel Broseta.

De hecho, Felber, que venía a Valencia a presentar su último libro ‘Dinero. De fin a medio’, tachó de eufemismo la denominación de ‘mercados financieros libres’, “porque no producen libertad, sino que la destruyen”. Y en esto fue tajante, al afirmar que estamos en manos de una élites financieras que “tienen menos nivel ético que la media de los ciudadanos”.

Francisco Álvarez, presidente de  Ética Family Office, se encargó de presentar a Felber como alguien con quien comparte y defiende “un modelo económico con rostro humano”. Modelo que pasa por la implicación de ese ciudadano soberano al que se refirió el conferenciante, ya que suya es la responsabilidad del cambio de modelo. Y, a este respecto, Álvarez citó a Einstein: “El mundo no será destruido por los que hacen el mal, sino por los que les miran sin hacer nada”. Y agregó: “Con lo que Christian ha escrito, tenemos herramientas para que podamos hacer algo”.

Felber, al poco de comenzar, aludió a Valencia como “puerto de entrada de la economía del bien común en España”. Y enseguida se adentró a desmenuzar las claves del actual modelo económico causante de la crisis que nos azota desde hace ya siete años. “Ahora mismo estamos midiendo el éxito económico en todos los niveles de la economía con indicadores monetarios, desde la inversión, la empresa o la economía nacional”. “El dinero es el objetivo”, añadió. Y propuso, en este sentido, “relevar el PIB” que mide el éxito de un país, por el PBC o “Producto del Bien Común”.

Ejemplares del último libro de Christian Felber 'Dinero. De fin a medio'. Imagen extraída de la web Club de Encuentro Manuel Broseta.

Ejemplares del último libro de Christian Felber ‘Dinero. De fin a medio’. Imagen extraída de la web Club de Encuentro Manuel Broseta.

Felber, apoyándose en Aristóteles, explicó que existían dos formas de entender la economía, “una sana y natural y otra enferma y antinatural”. La primera, puramente económica, se caracterizaría por utilizar el dinero como un medio para obtener un fin, que es el bien común. La otra, crematística, por seguir la terminología aristotélica, aspira al beneficio monetario como objetivo supremo de la economía.

Para Christian Felber, el sistema monetario actual presenta una “disfunción”, que vulnera el más elemental principio democrático de estar al servicio del ciudadano (Felber utilizó el concepto más abstracto de pueblo). “El sistema no está al servicio de todos y mucho menos del bien común”, destacó.

Las ideas que Felber propone en su libro ‘Dinero. De fin a medio’ van desde el dinero como bien público, a la emisión de dinero por un banco central democrático (y no el actual que “compra activos tóxicos de los bancos”), la regulación ética del crédito o el resurgimiento de una antigua propuesta de John Maynard Keynes sobre una cooperación monetaria internacional.

Christian Felber. Imagen extraída de la portada del libro 'Salvemos el euro'.

Christian Felber. Imagen extraída de la portada del libro ‘Salvemos el euro’.

Salva Torres