«Juan Piquer es el eslabón perdido del cine fantástico»

Simon’s Jigsaw, de Luis Esquinas
Sobre la vida cinematográfica de Juan Piquer Simón, visionario de la serie B española

Hace unos días, Luís Esquinas presentaba en Valencia el documental Simon’s Jigsaw, que narra la vida cinematográfica del insigne director valenciano Juan Piquer Simón. El lugar elegido para tan nostálgico y pedagógico evento fueron los no menos pedagógicos Aragó Cinema, que cual Ave Fénix han regresado a la vida después de haber sido un fantasma al principio de la Avenida del Puerto de Valencia. Parte de un pasado glorioso en cuanto a número de salas en la ciudad y cine. La presentación de la proyección corrió a cargo de Jorge Adsuara, gran conocedor de la figura de Piquer y coordinador del libro que más y mejor recoge las andanzas quijotescas de este magnífico director: Juan Piquer Simón. Mago de la serie B, un libro que repasa pormenorizadamente la curiosa y extraña cinematografía (en un país como el nuestro, todo lo que huela a atrevimiento y valentía es extraño en el cine) del verdadero rey del Exploit español. Sin duda un visionario.

Luís Esquinas nos atendió un momento para contestar unas preguntas, pues el documental ofrece una extensa radiografía del cine de Piquer, amén de su ilusión por él, no olvidándose de contextualizar el momento donde estas producciones salieron a la luz y sin olvidar, ni menospreciar, el calado que obtuvo en el mercado internacional. Con todo, queremos hacerle un tercer grado para indagar en el parto de tan interesante y riguroso trabajo.

Cartel de Simon's Jigsaw, de Luis Esquinas.

Cartel de Simon’s Jigsaw, de Luis Esquinas.

¿Por qué eliges la figura de Piquer Simón?

Yo llegué a Juan Piquer Simón casi sin querer en el año 1977, cuando vi por primera vez Viaje al Centro de la Tierra. Una película que me impactó por su calidad y por su peculiar estilo, introduciendo toda una caterva de monstruos que para un chaval de 10 años era muy atractiva. Con el tiempo, yo ya más mayor, me fueron cautivando películas de terror como Slugs, muerte viscosa y Mil gritos tiene la noche. Ya por aquel entonces me había convertido en un amante del cine de terror. Pero eso es parte del pasado. Fue cuando leí la noticia en la prensa de la muerte de Juan Piquer Simón, cuando se me removió el alma al descubrir que un director que me fascinaba, había fallecido. Cuando hablé con la gente de su muerte, me di cuenta tristemente de que nadie le conocía. Sí conocían algunas de sus películas, pero no sabían quién era él. Me entristecí aún más. Al poco tiempo descubrí que Jorge Adsuara había escrito un libro sobré él Juan Piquer Simón. Mago de la Serie B y quizás fue el punto de partida para plantearme la posibilidad de hacer un documental sobre él para intentar contar a la gente lo que fue este director en el cine Fantástico y de Terror. Me puse manos a la obra y después de mucho trabajo y tras más de 20 entrevistas, nació el documental The Simon´s Jigsaw.

¿Qué crees que hubiera sido del cine fantástico sin la contribución de Piquer en España?

Yo creo que Piquer es el eslabón perdido del género en España. Seguramente sin su cine, el cine fantástico español actual tal y como lo conocemos no se habría producido. Él incorpora al género algunas claves como: el desarrollo de los efectos especiales, la incorporación del merchandising en la promoción de sus películas, la incorporación de actores de habla inglesa y de renombre para tener una mayor proyección internacional, poner en valor una escuela de técnicos que empiezan a desarrollar su labor en España (Basilio Cortijo, Juan Mariné, Colin Arthur, Marisa Pino, Paco Prósper, Emilio Ruiz,..) que, aunque habían trabajado en otros muchos géneros, encontrarán en el cine de Juan una forma de desarrollar su talento aún más y sobre todo la factura de la imagen, una imagen de gran calidad y adaptada a la forma de mirar anglosajona (recordad que mucha gente que veía sus películas, no sabía que eran de un director español). En fin creo que su cine es esencial para entender el cine de género en España.

De entre todas las personas que entrevistaste, ¿Cuál te llamó más la atención? ¿Dejaste muchas entrevistas fuera?

La verdad es que todas las personas a las que entrevisté me resultaron tremendamente interesantes y enriquecedoras, pero para mí, hay dos que me llamaron la atención especialmente. La primera fue la de Juan Mariné que como todos ya sabéis es una leyenda viva de nuestro cine y que creo que es el mejor operador/director de fotografía español de todos los tiempos. Pero lo mejor de Juan Mariné no es su experiencia profesional, sino su valor personal. Pasamos horas hablando de su vida, de cómo llegó al cine, de sus primeros años como ayudante, de su experiencia en la Guerra Civil. En fin, esa entrevista no la olvidaré en toda mi vida. Otra entrevista que cualquier amante al cine hubiera pagado por hacer fue la de Colin Arthur. Como veréis en el documental Colin es todo un personaje y además tiene un bagaje profesional que da vértigo. Poder hablar con una persona que ha trabajado con Stanley Kubrick en películas como 2001: una odisea del espacio o El Resplandor, fue todo un lujo y contó muchas cosas interesantes sobre la forma de trabajar de Juan Piquer. Pero todas las entrevistas fueron entrañables e interesante y por eso están en el documental. La intrevención final de Isabel Piquer para mí también fue muy importante. Siempre quedan fuera entrevistas que por tiempo o por producción no he podido incorporar al documental. Mucha gente me pregunta por Ian Sera, y yo simplemente les contesté que fui incapaz de encontrarle. Eso mismo me pasó con otra gente, pero en algún momento tenía que parar y el documental estaba creciendo hasta llegar a las dos horas de duración, aunque voy a preparar una versión más comercial. Lo que sí puedo decir es que las entrevistas que están en el documental convierten a este en una obra de arqueología cinematográfica que espero que guste al público que ama al género y la obra de Juan Piquer.

Lone Fleming en 'Simon's Jigsaw', de Luis Esquinas.

Lone Fleming en ‘Simon’s Jigsaw’, de Luis Esquinas.

La última época de Piquer aparece menos e el documental, ¿Cuál es tu época favorita y cuál crees que ha sido la más relevante?

La última etapa aparece algo menos en el documental porque, aunque es verdad que la iniciativa de Juan de crear una factoría de cine en Valencia fue fantástica a nivel de producción y seguramente la semilla que daría lugar a la actual ‘Ciudad de la Luz’, a nivel cinematográfico es la más floja. También es verdad que en esa etapa Juan estuvo dirigiendo la Mostra de Valencia, lo que le apartó temporalmente de la dirección. Yo creo que el valor de esta etapa es el intento de Juan de retornar a sus orígenes, de hacer ese cine de aventuras de su primera etapa. Como dice la propia Teresa Sancho (productora de la películas de Valencia) en el documental, “no tuvimos ningún éxito económico” y “las películas se estrenaron en cines de tercera o cuarta”. Pero aunque no es una etapa muy brillante de Juan, había que hablar de ello y además las personas con la que trabajó en Valencia son una gente fantástica.

Mi época favorita del cine de Juan son los años 80 y además creo que es donde están todas las películas que yo considero más relevantes y representativas de su forma de hacer cine. No tenemos que olvidar tampoco el año 1977 en el que se estrena Viaje al centro de la Tierra que algunos consideran la mejor película de Juan ya que entronca con ese cine fundamentado en lo literario. Pero la etapa dorada del su cine va desde Supersonic Man del año 1979, hasta La Grieta 1989, pasando por Mil gritos tiene la noche 1982 o Slugs, muerte viscosa 1987, sin olvidar, alguna simpática película como Misterio en la Isla de los monstruos de 1980.

¿Cómo has visto la reacción de la crítica, el público y la familia Piquer?

Yo creo que la reacción de todo el mundo hacia el documental ha sido muy positiva, lo que me ha hecho muy feliz, ya que el único objetivo del documental ha sido acercar a todo el mundo la figura de Juan Piquer desde el cariño y la admiración. Pero me hizo muy feliz cuando pude ver la cara de satisfacción de Isabel Piquer en la proyección de Madrid. Ese momento para mí fue muy importante y lo recordaré siempre. La familia, tanto Isabel como su madre Colette, me han agradecido mi trabajo sobre la obra de Juan Piquer.

¿Saldrá el documental en DVD, tendrá algún extra que se haya quedado fuera?

Espero poder sacar el documental en DVD o Bluray. Ya ha habido alguna editorial interesada en hacerlo, aunque seguramente habrá que esperar hasta final de año para verlo. Este año 2016, vamos a proyectarlo en algunos festivales nacionales y espero que internacionales. Pero la edición en DVD, sin duda tendrá alguna sorpresa para los amantes del cine de Juan Piquer.

¿Cuánto tiempo te ha llevado el rodaje?, ¿tuviste algún apoyo institucional, acaso nunca se han puesto en contacto contigo desde Valencia para interesarse por tu trabajo?

El rodaje ha sido largo y ha durado cerca de un año. Es verdad que tiene muchísimas entrevistas y material de investigación. Pero lo que más duro ha sido el montaje, ya que ensamblar tantas entrevistas para darle coherencia a un discurso basado en pequeñas piezas ha sido muy complicado. Recordad que es un documental que carece de voz en off y que todo lo que se cuenta se escucha de la voz de sus protagonistas, incluido Juan Piquer, gracias a la entrevista que Sergio Blasco le hizo en vida. Además hay cosas curiosas como las maquetas de la naves de Supersonic Man a las que podremos ver surcando el espacio o los Story Board realizando por Emilio Ruiz para sus películas. Creo que todo un lujo.

A nivel institucional desde Valencia no he recibido ningún apoyo, aunque me puse en contacto con ellos. Me dijeron que no había ninguna ayuda para este tipo de producciones y ahí quedó la cosa. Tengo que decir que, sin embargo, Filmoteca Española me ha ofrecido todo su apoyo en la búsqueda de materiales gráficos para la realización de este documental. Además hay que dejar constancia en esta entrevista de que todos los que parecen en el documental han colaborado y algunos de ellos aportando materiales que están en el documental y que lo enriquecen. Quiero dar las gracias a todos ellos por su ayuda.

Fotograma de Simon's Jigsaw, de Luis Esquinas.

Fotograma de Simon’s Jigsaw, de Luis Esquinas.

¿Cómo ha sido la presentación del documental en Valencia, la tierra de Juan?

Ha sido emocionante, entrañable. He tenido de nuevo la ocasión de poder ver a muchos de aquellos que colaboraron en el documental. El trabajo que ha hecho Jorge Adsuara en la organización del evento en coordinación con Aragó Cinema, ha sido fantástico. La respuesta de la gente cero que fue muy positiva por lo que fue un momento de felicidad inolvidable. También agradecer a programas de radio como Cine l´Atalante o la Claqueta Metálica (Miguel Angel Plana) que han promocionado este estreno que creo que ha funcionado bastante bien. Parece ser que en el futuro podrá haber otro pase de mi documental, lo que agradezco de antemano.

¿Por qué crees que se ha olvidado desde la industria o la academia de cine la figura de Piquer y de tantos otros directores de la época?

Este tipo de cine, todo lo que es el Fantaterror Español, ha sido denostado en España. Yo creo que la culpa de todo es nuestro complejo de inferioridad. Estamos yendo al cine a ver producciones infumables, de baja calidad pero que con una buena promoción llegan a un público poco exigente. Pero ver la etiqueta cine español y además de géneros considerados menores, no lleva gente al cine y no se recibe el apoyo suficiente por parte de la administración. Yo creo que hay que reivindicar este tipo de género y superar el síndrome Miró, que creo que sigue en el inconsciente colectivo español. Hemos tenido muy buenos directores de género en España, por cierto muy valorados en otros países, y ya es hora de que se les de su lugar. Yo desde aquí, reivindico a estos directores y a su cine. Espero poder ver algún día que todos ellos, incluidos Juan Piquer, recuperan el lugar que por mérito les corresponde. Hasta entonces, seguiremos trabajando, aportando nuestro granito de arena, para que esto ocurra.

¿Cómo fue el momento de encontrar las imágenes en video de Mariné, que ilustran tan bien el rodaje de La Grieta?

Fue en una de mis visitas a Juan Mariné y a Concha, en las que teníamos largas conversaciones como ya he dicho, siempre interesantes sobre todo tipo de temas. Ese día estábamos hablando del copiado de películas de 35 mm en negativo color a digital para su posterior restauración. Como apunte decir que Mariné ha construido un sistema para poder recuperar todo este material y ese día me hizo una demostración. Es sorprendente ver cómo un hombre con 96 años está al día de la últimas tendencias de la tecnología digital. A lo que iba. De pronto me dice, “siéntate, que quiero enseñarte una cosa”, e introduce un DVD en el reproductor. Yo como siempre, con la máxima atención, empiezo a ver imágenes del rodaje de La Grieta y de Slugs, muerte viscosa. Veíamos a Juan Piquer trabajar en diferentes secuencias de estas películas. Se me ponían los dientes largos de pensar cómo podrían quedar aquellas imágenes en el documental. Al detener la reproducción, Juan me miró preguntándome qué me parecían, a lo que yo le dije que eran fantásticas. Se hizo el silencio y me acerque a él y, muy cerca, le dije: “¿me dejarías meter estas imágenes en mi documental?”. Él contestó que sí, que por supuesto podría usarlas para ello. Ese día fue un día muy feliz y nunca agradeceré lo suficiente toda la ayuda que Juan y Concha me han prestado. A este material se sumaron fotos de los rodajes, fotocromos. Un ejemplo a seguir, siempre.

Estás trabajando en el documental sobre la película de culto Escalofrío. ¿Por qué te interesó y qué podremos ver en él?

Juan además de dirigir muchas películas, también realizó una tarea como productor. Al terminar el rodaje de Viaje al Centro de la Tierra surge la posibilidad de producir una película pequeña y le encargan el guión y la dirección a Carlos Puerto. En el documental podemos ver a Carlos Puerto hablando del rodaje y a Pedro del Rey (el mejor montador del cine español de todos los tiempos) hablando del montaje. Ese material, yo ya lo tenía. La aparición en mi vida de una pieza esencial de Escalofrío como es Sandra Alberti, me dio el último empujón para preparar este documental. Además Escalofrío se ha convertido en una película de culto de lo que algunos vienen a llamar terror satánico. Eso fue de nuevo el principal motivo de hacer este documental, recuperar para el público una película que sin duda debe tener su sitio en la historia de este género y que, sin embargo, creo que es una gran desconocida. Ya sólo faltaba una cosa, disponer de imágenes de la película para poder utilizarla en el montaje. Le conté el proyecto a Isabel Piquer, a la que le pareció excelente la idea. Le pregunté sobre los derechos de esta película y me dice que son de ella, y que me los cede para la realización del documental. Ya estaban todas las piezas. Se rodó la entrevista a Sandra Alberti y ahora estamos en el proceso de montaje. Espero que la podamos estrenar pronto.

Luís, ¿crees que harán algún remake de alguna película de Piquer?

No creo. Esas películas tuvieron su momento. Hay cosas que es mejor no tocarlas. Yo prefiero quedarme con las originales. Creo que se podrían hacer con más medios, ya que son memorables algunas cosas a nivel visual utilizando los nuevos medios de tecnología digital, pero les faltaría el alma de su director, de Juan Piquer, que fue sin duda único.

¿Cómo fue el proceso de búsqueda de información sobre Piquer y su cine, fue fácil o difícil?

Yo lo tuve bastante fácil, los autores de libros como el citado ‘Juan Piquer Simón. Mago de la serie B’ de Jorge Adsuara y ‘Juan Piquer Simón. Un titán en el confín de la tierra’, me facilitaron mucho la labor. Eso sumado a muchas entrevistas que pude recuperar y de las conversaciones mantenidas con aquellos que le conocieron o trabajaron junto a él. Lo difícil fue casi qué quitar de todo el material del que disponía. Además también pude obtener casi toda su filmografía par poder revisionarla, lo que me facilitó el traslado a un cine de otro tiempo, que sin duda es un cine de gran calidad y mérito.

Luis Esquinas.

Luis Esquinas, director de Simon’s Jigsaw.

Javier Caro

Cine fantástico a escala en Lametro

Prop Art, organizada por el colectivo Awesome Props
Sala Lametro de la estación de Colón en Valencia
Hasta el 30 de enero de 2016

La sala Lametro de la estación de Colón de Metrovalencia ha ampliado los días de visita a la exposición Prop Art, organizada por el colectivo Awesome Props, hasta el próximo 30 de enero. La muestra dedicada al cine fantástico actual presenta numerosos personajes y objetos de producciones, como la saga de La Guerra de las Galaxias, Los Vengadores o Juego de Tronos y ha sido ya visitada por más de 3.000 personas desde su inauguración el pasado 10 de diciembre.

Vista de la exposición Prop Art en la Sala Lametro.

Vista de la exposición Prop Art en la Sala Lametro.

La exposición cuenta con 25 figuras a tamaño natural de personajes de Star Wars como Kylo Ren, Darth Maul, Boba Fett, Han Solo en Carbonita, Dengar, Stormtrooper Comandante y Wicket; Los Vengadores (Iron Man, Black Widow, Hawkeye y Miss Marvel); Kick-Ass (KICK-ASS e Hit Girl); Teenage Mutant Ninja Turtles (Raphael); Predator (Predator); Terminator (T-600); The Babadook (Mr. Babadook y Libro de Babadook); y Juego de Tronos (Guardia de la Noche en trono de Invernalia y Mesa con mapa de Poniente). Estas figuras están acompañadas por varias escenografías seleccionadas y numerosos objetos de utillería y atrezzo basados en las producciones cinematográficas más representativas del género.

La exposición ofrece un apartado destinado a los procesos técnicos, incluyendo la exhibición de los procesos de producción de los mismos, y una pequeña introducción al mundo de la creación de atrezzo, utillería y escenografía cinematográfica.

Imagen de Shaun Elay en la exposición Prop Art en Sala Lametro.

Imagen de Shaun Elay en la exposición Prop Art en Sala Lametro.

En la muestra participan Shaun Elay, joven artista experimental e ilustradora que presentó en primicia su exposición ‘Phobophobia’; José Gracia, el  autor del libro ‘Herederos de la Guerra de las Galaxias’; Víctor G. Prats, conocido artista eldense quien presentó una selección de sus mejores obras relacionadas en su conocida exposición ‘Star W-Arts’; y Tato Escriche, realizador y músico valenciano guionista, director y productor de varios capítulos de la serie de suspense paranormal Versión original y actual actor de doblaje de conocidas producciones de actualidad como Slow West.

Awesome Props es un colectivo de artistas fanáticos del cine, el comic y la ciencia ficción actual que realiza toda clase de utillería, atrezzo y escenografía cinematográfica como homenaje a dicho género.

Vista de la exposición Prop Art en Sala Lametro.

Vista de la exposición Prop Art en Sala Lametro.

La sala permanece abierta al público de lunes a sábado de 11 a 13 horas y de 17 a 20, cuenta desde su inicio con el patrocinio de Vossloh, empresa radicada en Albuixech y dedicada a la fabricación de unidades ferroviarias. Con esta sala de exposiciones, FGV quiere consolidar como habituales en el conjunto de las estaciones de la red propuestas culturales y otras, como actuaciones musicales o campañas de sensibilización como las que desarrolla Línea 0. Estas iniciativas se ofrecen con el objetivo de conseguir que las estaciones de Metrovalencia sean algo más que un simple lugar de paso.

Vista de la exposición Prop Art en Sala Lametro.

Vista de la exposición Prop Art en Sala Lametro.

 

Sitges 2013: Semillas de Maldad (II)

 

Cine sin fin 

La programación del festival resulta tan voluminosa que el público apenas dispone del tiempo suficiente para atender otras cuestiones ajenas al visionado. El espectador agradecería al menos una hora de descanso entre la mañana y la tarde para reponerse ante el aluvión de imágenes, música, voces, gritos, risas, sustos y lágrimas –estas últimas a veces no buscadas por el argumento− acaecidas dentro y fuera de la pantalla, más aún si, como sucedió este año, tres proyecciones sufrieron problemas que retrasaron los pases siguientes. Sin embargo, el auditorio perdonó estos contratiempos, los cuales sólo desmerecieron el festival en pequeño grado, siendo otros inconvenientes relacionados con la prensa y la organización los que afearon el evento. Pese a ello, Sitges continúa a la cabeza de los festivales españoles por ofrecer un vigoroso plantel de obras capaces de agradar todo tipo de retinas, comenzando por Grand Piano (Eugenio Mira), película que inauguró el festival, y concluyendo con The Sacrament (Ti West) en la gala de clausura.

The World’s End de Edgar Wright resultó una de las películas que más risas y aplausos espontáneos generó en la sala. El director de la divertidísima Shaun of the Dead (2004) y Hot Fuzz (2007) volvió a escribir un desternillante guión junto a Simon Pegg completando así la llamada trilogía del Cornetto. En los noventa, cinco amigos deciden celebrar el último día de instituto recorriendo la milla dorada: los doce pubs de su pueblo natal. Sin embargo, el exceso de cerveza jamás les permitirá concluir su travesía, por lo que, quien fuera su líder, decide reunirlos veinte años después para terminar aquello que empezaron. La colisión entre la inmadurez del personaje principal y el escepticismo del resto produce multitud de conversaciones y situaciones hilarantes, pero en absoluto banales o estúpidas. The World’s End vuelve a citar el cine anterior ofreciendo una visión fresca y renovada además de ensalzar el derecho a equivocarse, la amistad y las pintas de cerveza.

Fotograma de "The World's End" de

Fotograma de The World’s End de Edgar Wright

The Call, en cambio, despertó risas no programadas. La película de Brad Anderson −conocido por El Maquinista (2004)− resulta un excelente thriller al uso, pero excesivamente ingenuo para un público de festival demasiado experimentando. Aún así, The call posee una impoluta puesta en escena en donde diversos caminos se entrecruzan: carreteras, escaleras mecánicas, líneas telefónicas y vidas. Halle Berry interpreta a una policía que atiende el teléfono de emergencias, sin embargo, su vida da un vuelco con el secuestro y asesinato de una adolescente. Cuando una situación similar vuelve a repetirse, hará todo lo que esté en su mano para evitar un fatal desenlace. The call mantiene la tensión y el dinamismo hasta prácticamente el final, pero los tópicos del género y el patriotismo barato restan mérito a una película de cierto toque feminista en donde el psicópata de turno podría engrosar la larga lista de perversos coleccionistas de mujeres.

El remake de Patrick (Richard Franklin, 1978) por parte de Mark Hartley supuso una pequeña decepción para los asistentes. Kathy es una enfermera que acepta un nuevo trabajo en un recóndito hospital tras una relación amorosa algo traumática –imposible no pensar en la muy superior Frágiles (Jaume Balagueró, 2005)−. Sin embargo, la rutina de su nuevo empleo será interrumpida por el secreto que esconde Patrick, un paciente comatoso sólo en apariencia. Lo que se preveía como una cinta de terror clásico acabó convertida en una infinidad de sustos musicales y fotografías de Instagram.

Fotograma de la película "Patrick"

Fotograma de la película  Patrick de Mark Hartley

Para aquellos nostálgicos del cine artesanal, The Demon’s Rook resulta una cinta ejemplar. James Sizemore escribe, dirige, produce e interpreta esta película sobre fuerzas telúricas y mesías encargados de restituir el orden tras la llegada del caos. De regusto setentero y claro hippismo, la obra de Sizemore rezuma una entrañable cutredad que, curiosamente, la salva de algunas inconexiones del guión.

Los directores de Amer (2009), Hélène Cattet y Bruno Forzani, presentaron su largometraje L’etrange couleur des larmes de ton corps, un inusual neogiallo de poderosa belleza visual y sonora únicamente mermada por la extensión de un relato ya de por sí tortuoso. El argumento relata la desaparición de una mujer y la búsqueda desesperada por parte de su marido, quien se verá enredado en una trama tan sinuosa como los latiguillos que pueblan los cabellos de las mujeres modernistas y la arquitectura Art Nouveau. Su mayor virtud radica en abstraer e hipnotizar al espectador con un dilatado onirismo en donde Héctor Guimard, Víctor Horta y Alphonse Mucha inspiran la escenografía.

Hooked Up, anunciada como la primera película rodada íntegramente con un Iphone 5, se mostró como la producción estrella –para algunos estrellada− del Phonetastic Sitges Mobile Film Festival. Su postizamente inadaptado director, Pablo Larcuen, presentó este nuevo found footage sobre el hipotético divertido viaje a Barcelona de dos amigos estadounidenses. Sin embargo, lo que en un principio se preveía como unas vacaciones llenas de sexo y alcohol acabará en una sangrienta orgía que, aunque al comienzo funciona en pantalla, no se hilvana convenientemente en la parte final. Pese a ello, la cinta posee algunas buenas ideas, en especial las cómicas, que llevan a preguntarse por qué su director no continuó por esa senda aprovechando las posibilidades del actor Jonah Ehrenreich.

Con respecto a la sección Seven Chances, cabe destacar su veinteavo aniversario. En ella, las películas proyectadas son elegidas por la crítica, no resultando imprescindible su adscripción al género fantástico. Much Ado about Nothing de Josh Whedon fue una las seleccionadas, obteniendo como The World’s End (Edgar Wright) y Cheap Thrills (E. L. Katz) carcajadas y aplausos en abundancia. El director de Los vengadores (The Avengers, 2009) filmó en menos de un mes esta nueva adaptación del texto de Shakespeare rodeado de amigos en su residencia californiana. El resultado fue este pequeño dulce totalmente alejado de la obra de Kenneth Branagh por su traslado al blanco y negro y la época contemporánea. Daiquiris, margaritas y otros deliciosos cócteles se mezclan con el jazz y los trajes italianos de unos protagonistas casi extraídos del clásico screwball y de un Faces (John Cassavetes, 1968) mudado en comedia. Whedon ofrece una masterclass sobre cómo realizar una película solvente con escasos medios, recordándonos que Shakespeare aún puede hacernos reír, y lo que es más, ser altamente cool.

Víctor García presentó Gallows Hill, relato bastante repetido en la historia del cine sobre un ser maligno que se traslada de cuerpo a cuerpo buscando el más fuerte –recuerden La llave del mal (The Skeleton Key, Iain Softley, 2005) como una de las más recientes−. La abundancia de personajes en una película de ochenta y seis minutos impide un desarrollo más amplio de los caracteres y su drama personal, resultando una narración algo manida y repleta −como la ya comentada Patrick (Mark Hartley, 2013)− de sobresaltos musicales. Sin embargo, su bilingüismo, la correcta fotografía y un final bastante redondo, consiguen redimir la flojedad de todo lo anterior.

Cheap Thrills, ópera prima de E. L. Katz con guión de Trent Haaga y David Chirchirillo, se ofrece como una original comedia negra en donde subyace un drama tristemente contemporáneo. Las virtudes del guión estriban en tratar la áspera realidad con un humor ácido capaz de corroer hasta la médula. Craig es un tipo corriente. Alguna vez quiso ser escritor pero ahora trabaja como mecánico. Ama a su mujer y a su bebé de pocos meses. Apenas puede pagar la hipoteca y va a ser desahuciado próximamente si no abona la cantidad estipulada. Una tarde, parece haber llegado el fin cuando le despiden del taller, sin embargo, unas copas en un bar le acarrearán unas consecuencias mayores a la simple resaca. El épico último plano de la película arrebató innumerables aplausos y elogios, demostrando, una vez más, la deferencia del público de Sitges hacia las historias sencillas pero bien hilvanadas, con garra, sangre y mucho humor negro. 

Fotograma de "Cheap Thrills" de

Fotograma de Cheap Thrills de E.L Katz

No sólo de cine vive el hombre

El festival de Sitges ofrece otras alternativas que si bien se relacionan con el cine, no incluyen sentarse frente a una pantalla. Existen actividades paralelas. No sólo pudieron verse algunos carteles de las películas de Jesús Franco en el auditorio, sino también todos aquellos affiches que anunciaron cada una de las ediciones del festival. Asimismo, el mitómano podía escudriñar el piano de la película de Eugenio Mira para posteriormente visitar una pequeña instalación que conmemoraba el 75 aniversario de la emisión radiofónica de La guerra de los mundos (H. G. Wells, 1898) por Orson Welles. Igualmente, las presentaciones de libros son actividades frecuentes del festival, un ejemplo lo ofreció Rubén Higueras Flores con Lucio Fulci, epifanías del horror publicado por Scifiworld; otro, la prosa de Julio Ángel Olivares Merino en Sonambulia, texto publicado por Bandaàparte Editores.

Nueva época dorada para las series

Puesto que los seriales han retornado a la palestra con un claro protagonismo, Sitges dedicó un espacio para ellas en la sala Tramuntana del hotel Melià. Se ofrecieron capítulos piloto de nuevas temporadas y material adicional de Juego de tronos, The Walking DeadHemlock GroveLos asesinatos de Fjällbacka, Bates MotelHannibal Sleepy Hollow.

En definitiva, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya regresó con fuerza un año más pese a los problemas pecuniarios. A la espera de una nueva etapa de bonanza económica, tal vez debiéramos recrearnos en lo fantástico y dejarnos seducir por una imaginación ilimitada e insondable exenta de cualquier amago de amputación, cercenadura o recorte; en el deleite de lo ficticio por oposición a una rancia realidad que ahoga.

NOTA: Lee la primera parte de este artículo pinchando aquí:
Sitges 2013: Semillas de maldad (I)

Teresa Cabello

Sitges 2013: Semillas de Maldad (I)

Desde las estivales vistas de Aiguadolç hasta el museo romántico de Sitges existe un camino preñado de sol –y cines− que en absoluto parece resultar apropiado para un festival dedicado al fantástico, género cinematográfico con las características climáticas originales de latitudes más norteñas, caliginosas y frías. Sin embargo, como la angustiosa ¿Quien puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976) en donde la pesadilla se alejaba de los convencionalismos al engendrarse entre la luminosidad de una villa antaño de pescadores, Sitges apuñala y rasga los tópicos para mantenerse, desde 1968, como festival de referencia internacional.

Las escaleras que conducen hacia la iglesia de Sant Bartomeu y Santa Tecla ardieron desde el día 11 al 20 de octubre tras el paso del carrito ígneo de Rosemary Woodhouse, cuyas cenizas de perversidad sobrevolaron las cabezas de los espectadores que transitaban entre el gigante auditorio del hotel Melià, el antiguo matadero de L’Escorxador, los jardines del cine Retiro, l’Hort de Can Falç y el rancio encanto del teatro Prado. El cromatismo de Cau Ferrat −el atelier veraniego de Santiago Rusiñol− y la claridad del Palau de Maricel –sala de operaciones artísticas de Miquel Utrillo, Ramón Casas y el magnate Charles Deering− se vieron ensombrecidos por el nacimiento del ángel caído y su maldad, tema principal de una cuadragésimo sexta edición con anuncios intencionalmente casuales y realistas además de deliciosamente satánicos.

Varios fueron los homenajeados este año: al actor Simón Andreu, al que se le concedió el premio Nosferatu y del que se proyectaron El asesino está entre los trece (Javier Aguirre, 1973) y Pasos de danza sobre el filo de una navaja (Mauricio Pradeaux, 1974); el director José Ramón Larraz, siendo La muerte incierta (1973) y Symptoms (1974) las películas mostradas; y la actriz Patty Shepard, de quien se vio El techo de cristal (Eloy de la Iglesia, 1971) y La renta espectral (José Antonio Páramo, 1976), episodio de la serie televisiva El quinto jinete. Mención aparte merece el homenaje a Jesús Franco, del cual pudieron verse no sólo los carteles de algunas de sus películas en el auditorio, sino hasta siete obras suyas entre las que destacaban Miss Muerte (1966), Colegialas violadas (1981) o Revenge of the Alligator Ladies (2013), la última película de su producción y codirigida por Antonio Mayans. Asimismo, hubo cabida para los documentales sobre su persona: Llámale Jess (Carles Prats, Manel Mayol, 2000), La ira de Jesús (Naxo Fiol, Ferran Herranz, 2013), A ritmo de Jess (Naxo Fiol, 2013) o La última película de Jess Franco (Pedro Temboury, 2013).

Terry Gilliam presentó The Zero Theorem y Eli Roth The Green Inferno, mientras que Álex de la Iglesia protagonizaba una masterclass días antes de que Alejandro Jodorowsky mostrase su última película −La danza de la realidad− y su apoyo al documental de Frank Pavich, Jodorwosky’s Dune.

 De otra parte, el premio Máquina del tiempo fue otorgado a Charles Dance, malvado patriarca Lannister de la serie Juego de tronos y enigmático doctor en Patrick (Mark Hartley, 2013). Además, dicha película cuenta con otro de los galardonados del festival, el músico Pino Donaggio, a quien se le recordará por componer para Carrie (Brian de Palma, 1976). El director finlandés de Deep Blue Sea (1999), Renny Harlin, y el holandés Alex van Warmerdam fueron igualmente premiados, siendo éste último el que consiguiese el más alto galardón al ser su película, Borgman, la ganadora del festival. Mas, sin duda, fue Takashi Miike quien acaparó toda la atención, no sólo por recibir el Gran Premio Honorífico y clausurar el festival, sino por ser el protagonista de la publicación estrella de Sitges: Takashi Miike, La provocación que llegó de Oriente, libro coordinado por Ángel Sala y Desirée de Fez. El gran homenaje y retrospectiva de este año fue, por tanto, para el director japonés de 13 asesinos (2010), quien presentó Shield of Straw (2013) y del que pudieron disfrutarse hasta cuatro títulos más: The City of Lost Souls (2000), Shangri-la (2002), Audition (1999) y Shinjuku Triad Society (1995).

El palmarés 

En su huida por el bosque, Borgman acaba encontrando refugio en una residencia familiar. Sin embargo, su llegada trastornará el orden establecido mudándolo en un caos de toques fantásticos y humor negro. El film de Alex van Warmerdam, Borgman, se alzó con el premio a la mejor película, coincidiendo el jurado con el del festival de Cannes, quien también premiara esta mixtura de comedia oscura y thriller con ingredientes del surrealismo y el absurdo.

Navot Papushado y Aharon Keshales consiguieron el galardón a la mejor dirección por su película Big Bad Wolves, en donde el abuso hasta el asesinato de una niña de corta edad es el punto de arranque de este thriller israelí sazonado con pizcas de humor altamente corrosivo. Un prólogo en ralentí, luminoso, bucólico, y aderezado con la música excepcional de Haim Frank Ilfman, introduce al espectador en esta suerte de western tragicómico –cabe recordar el palestino a caballo− de personajes violentos, ambiguos y perversamente divertidos. Considerada por Tarantino como una de las mejores películas del año, el guión de Keshales y Papushado plantea, además, actitudes morales encontradas, forzando al espectador a dudar de los protagonistas e incluso de sí mismo.

No cabía duda de que el premio a la mejor fotografía sería para Larry Smith por Only God Forgives. El director de Drive (2011), Nicolas Winding Refn, nos ha acostumbrado al minimalismo interpretativo y vocal, focalizando su interés en la poética de la imagen o el deleite atmosférico por encima del texto. Resulta interesante el contraste de una violencia excesiva que logra la estilización por medio de la belleza de los planos, dueños de una paleta cromática intensa que palia la fealdad de la historia narrada. Larry Smith consigue una aliteración visual con la utilización constante de rojos violentos, concibiendo una escenografía opresiva y carcelaria por la que deambula el personaje interpretado por Ryan Gosling. Esta historia de venganza, Muay Thai, prostitución y complejos entramados familiares, sin duda permanecerá en la mente de los espectadores por su fotografía, además de por el hieratismo de Gosling y la solemnidad de su antagonista, excelentemente interpretado por Vithaya Pansringarm.

Fotograma de la película "Only God Forgives"

Fotograma de la película Only God Forgives, de Nicolas Winding Refn

Juno Temple consiguió el reconocimiento a su interpretación por Magic Magic, producción de terror psicológico dirigida por Sebastián Silva. La cinta no sólo ha sido avalada por la buena acogida en Sundance y Cannes, sino por relacionarse con la trilogía del apartamento de Roman Polanski. El argumento relata la visita de la insomne Alicia a su prima Sarah, con la que realiza un viaje por el sur de Chile acompañada de otros enigmáticos personajes. La ausencia temporal de su prima y la convivencia con los extraños acabará convirtiendo su visita en una odisea de corte pesadillesco.

Andy Lau consiguió el premio al mejor actor por Blind Detective, obra del chino Johnnie To en la que el invidente protagonista rastrea alguna pista que descubra el paradero de una niña desaparecida hace años. Una curiosa mezcla de film noir y comedia romántica con detalles absurdos.

Una cena entre amigos expectantes ante el paso de un cometa es el punto de partida de Coherence, el primer largometraje de James Ward Byrkit. Filmado en apenas una semana con los amigos del director, Coherence obtuvo la consideración de mejor guión por el jurado del festival y de mejor película por el de Carnet Jove, unánimes junto a público y crítica en considerarla una de las películas más interesantes y sorprendentes, pese a utilizar mínimos efectos especiales y recursos escenográficos. El tema del doble y teorías cuánticas se enredan en esta ópera prima de terror psicológico que algunos han comparado con El ángel exterminador (1962) de Buñuel.

El premio a los mejores efectos especiales fue para la película de Cliff Prowse y Derek Lee, Afflicted. En ella, dos amigos pretenden viajar alrededor del mundo e ir contando su experiencia a través de internet por medio de videos. Sin embargo, algo sucede en Europa y uno de ellos comienza a transformarse en un ser sobrenatural. Una nueva vuelta de tuerca al found footage y el cine de no-muertos que despertó sensaciones encontradas a su paso por el festival de Toronto.

Fotograma de la película "Afflicted"

Fotograma de la película Afflicted, de Cliff Prowse y Derek Lee

El premio especial del jurado fue para Only Lovers Left Alive, de Jim Jarmusch, historia de amor vampírico, música y literatura a caballo entre dos ciudades tristemente decrépitas: Detroit y Tanger. Jarmusch compone una película para culturetas, nihilistas y deprimidos, con un hipnótico comienzo en donde el universo se transforma en vinilo para recordarnos la teoría pitagórica de las esferas y la relación de los dos protagonistas. Mientras que Adam es un músico de melancolía perpetua, Eva tan sólo llena sus maletas con libros de varias épocas e idiomas. Melómanos, cultos y refinados, los vampiros de Jarmusch se colocan con aséptica sangre de laboratorio, pentagramas y letras. ¿Podría alguien imaginar qué clase de música y literatura sería creada por quien ha vivido desde el siglo XV y se ha codeado con las mentes más privilegiadas de la historia?

Fotograma de la película "Only Lovers Left Alive", de

Fotograma de la película Only Lovers Left Alive, de Jim Jarmusch

Asimismo, en Jodorowsky’s Dune (Frank Pavich), las tribulaciones del escritor chileno para trasladar la novela de Frank Herbert al cine recibieron una mención especial y el premio del público como mejor película de no ficción. Un film cuya mayor baza es el propio Jodorowsky relatando sus aventuras.

De otro lado, la crítica galardonó la cinta de Ari Folman, The Congress, película basada en la obra de Stanislaw Lem Congreso de futurología. Se trata de una arriesgada propuesta en la que animación e imágenes reales componen una curiosa mezcolanza. Con una Robin Wright que a ratos se interpreta a sí misma, la obra del director de Vals con Bashir (2008) realiza una crítica mordaz sobre la industria cinematográfica al tiempo que delata la manipulación de masas por parte de estancias superiores. El miedo a una realidad podrida convierte a los seres humanos en inconscientes adictos de farmacia, exiliados de cualquier participación colectiva real y sujetos a fantasías sin fundamento. Con algún plano homenaje a la Solaris (1972) de Tarkovsky y un entrañable Harvey Keitel, The Congress aprobó con nota en su paso por Sitges pese a los problemas técnicos acaecidos durante su proyección.

Como la anterior, un parásito doblega a los personajes y los confunde entre la realidad y la ficción en Upstream Color. Su artífice, Shane Carruth, obtuvo el premio al mejor director novel. Su paso por Sundance garantizó buenas críticas a esta película de personajes en busca de respuestas, reacios a ser víctimas de los deseos de otro superior. Carruth es responsable a la vez de la fotografía, la cual resulta altamente aséptica y fría como las luces de un laboratorio.

11. Upstream Color

Fotograma de la película Upstream Color de Shane Carruth

Por otra parte, el jurado Méliès d’Argent otorgó a Enemy, de Denise Villeneuve, el premio al mejor largometraje, cuyo texto –adaptado por el español Javier Gullón− parte de El hombre duplicado de José Saramago. Destaca la densa luz amarilla y la ciudad como extraña red arácnida, interpretando Jake Gyllenhaal a una suerte de William Wilson contemporáneo de altos matices expresivos. Enemy se trata de una historia aparentemente sencilla pero plagada de angustiosas preguntas existencialistas que pudiera acercarse a la literatura de Kafka.

12. Enemy

Fotograma de la película Enemy de Denise Villeneuve

NOTA: Lee la segunda parte de este artículo pinchando aquí:
Sitges 2013: Semillas de maldad (II)

Teresa Cabello