La muñeca hinchable de Grey

Grey, de E. L. James
Editorial Grijalbo

La página 421 publicada con un error informático de imprenta y el resto del contenido sometido a feroces críticas por supuesto sexismo. Así sale a la venta el jueves 16 de julio Grey, la nueva entrega de la serie Cincuenta sombras, que se publica en España y Latinoamérica en papel y en formato digital. La novela, que cuenta desde la perspectiva de su protagonista masculino la historia de amor entre Anastasia Steele y Christian Grey, se publica en español tan solo unas semanas después de la publicación del original en inglés que salió a la venta el pasado 18 de junio.

Grey, de E. L. James, en una imagen promocional.

Grey, de E. L. James, en una imagen promocional.

The Guardian señala que «es casi imposible leer Grey y no pensar que el narrador debería acabar en la cárcel» por su versión amorosa de «completo psicópata». The Telegraph va más allá, al apuntar que en Cincuenta sombras de Grey Anastasia cuenta su versión de la historia, pero que en esta última entrega «queda reducida a una mera muñeca hinchable». Para The Guardian, «el primer libro era bastante divertido y era básicamente el retrato de las blandas fantasías sexuales de una mujer». Ahora, en cambio, revela, según The Economist, «que Grey es más profundamente desagradable y más estúpidamente inseguro de lo que imaginabas en las anteriores novelas».

Grey ha tenido una tirada inicial en español de 500.000 ejemplares. En Estados Unidos y el Reino Unido la novela ha batido récords de ventas en las primeras semanas desde su lanzamiento con más de dos millones de ejemplares vendidos.

En España en la primera edición de la versión impresa se ha detectado una incidencia en la página 421 debido a un error informático en la imprenta, empresa ajena al grupo Grijalbo, según informa la propia editorial española. Por este motivo, continúa diciendo la editorial, «se ha puesto en marcha con urgencia una nueva edición que estará disponible a partir del 27 de julio. Sin embargo, se ha decidido no retirar esta primera edición por la expectativa que ha generado el libro entre los lectores y distribuir la página que falta por todos los medios posibles».

Esta página se podrá encontrar en la web http://www.megustaleer.com/grey421.html y se distribuirá a las librerías para que la puedan entregar a los lectores. Todo lector que desee cambiar su ejemplar podrá hacerlo en la misma librería en la que lo haya adquirido.

Fotograma de Las sombras de Grey, de Sam Taylor-Wood.

Fotograma de Las sombras de Grey, de Sam Taylor-Wood.

La trilogía Cincuenta sombras, formada por las novelas Cincuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, todas publicadas por el sello Grijalbo, se ha convertido en un fenómeno editorial mundial. Desde su publicación en  2012 en formato impreso y digital se han vendido 125 millones de ejemplares en todo el mundo y cerca de 7 millones de ejemplares en España y Latinoamérica y se ha traducido a 52 idiomas.

En febrero de este año llegó al cine la exitosa adaptación de la primera entrega, Cincuenta sombras de Grey, protagonizada por Dakota Johnson y Jamie Dornan. Los estrenos de las adaptaciones cinematográficas de Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas están previstos para 2017 y 2018.

 

GOSSYPIUM, de BERENA ÁLVAREZ

Espai d’Art Fotogràfic
C/ Torn de l’Hospital, 19. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

El aire que respiramos no solamente está compuesto por oxígeno y nitrógeno, sino también por imágenes, la gran mayoría procedentes de la publicidad, las cuales nos educan, moldean y construyen según los parámetros establecidos desde el punto de vista patriarcal, heterosexual, occidental y blanco. La fotógrafa Berena Álvarez Fernández (León, 1982), consciente de ello, subvierte a lo largo de su serie fotográfica Gossypium, esta considerada verdad absoluta, motivo por el cual nos va a proponer un choque potentemente cruel y provocador que nos enfrente a la iconografía adscrita al cuerpo de las mujeres a lo largo de la historia de las imágenes.

Pero vamos por partes. El título no es casual. Gossypium es el nombre genérico utilizado para designar las plantas herbáceas y los arbustos cultivados para  producir algodón, una fibra sensible a la vez que fuerte, que forma parte de nuestra cotidianeidad, de nuestro día a día. Por otra parte, “estar entre algodones” es una expresión coloquial principalmente vinculada a las mujeres y al deber ser, la cual nos vacía de todo contenido de inteligencia, situándonos en un nimbo en el que permanecemos inmaduras y en la tierna infancia, además de incompletas.

El color del algodón es el blanco, el color de la pureza, pero también el color con el que se simboliza la virginidad, adscrita al cuerpo de las mujeres y a una membrana que no solo nos habla de su supuesto honor, sino también del de su familia. El blanco, contrapuesto al color rojo, son los colores utilizados por Berena Álvarez en su trabajo. El color rojo significa atención y también es un color adscrito al cuerpo de las mujeres, pues es el color de la sangre menstrual, el color de la sangre esparcida tras la rotura del himen y el color de la violencia. Ambos colores serán los apropiados por Berena Álvarez para escenificar en un cuerpo masculino, la manera a través de la cual, hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia.

Tomando como punto de partida el trabajo de la japonesa Ryoko Suzuki en su serie Blind del año 2001 donde su rostro y su cuerpo son atados con total dureza, Berena Álvarez también procederá a atar para sus fotografías a un modelo masculino. Para la cultura japonesa, las ataduras, también simbolizan placer para la mirada masculina, tal y como nos lo ha transmitido el polémico fotógrafo Nabuyoshi Araki, quien basándose en la técnica tradicional del Kinbaku, el considerado arte de atar con cuerdas, representa a modelos femeninas sometidas y humilladas como fetiches sexuales.

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Por otra parte, las mujeres hemos sido únicamente representadas como contenedoras de belleza para la mirada masculina y deleitarla a través de nuestros cuerpos ha sido la finalidad adscrita. Viejas, no servimos, somos rechazadas y consideradas brujas. Así lo han reflejado pintores como Tiziano, Rubens, Velázquez o Courbet a través de sus Venus de pieles nacaradas, y Goya a través de sus brujas entradas en años preparando el aquelarre. Solamente hemos entrado desnudas a los museos, porque nuestros cuerpos jóvenes han simbolizado lo estético y lo proporcionado, lo bello y también lo sublime. A lo largo de la historia del arte, los hombres han representado la inteligencia, el poder y la valentía, mientras que las canas y las arrugas eran sinónimo de experiencia y sabiduría.

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Dispuesta a deconstruir dichos significados, es un hombre el protagonista de su trabajo. Pero no un hombre cualquiera. Según los cánones de belleza patriarcal actuales, es un hombre joven, delgado, proporcionado y blanco, objetualizado por la fotógrafa con la finalidad de mostrarlo del mismo modo a como hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia del arte. Para ello, Berena Álvarez se sirve de la fibra del algodón, anteriormente mencionada y  concretamente de un cordel de color rojo, para delimitar las zonas que de su cuerpo, a la artista le interesa mostrar.

¿Acaso los cuerpos femeninos no han sido diseccionados y desmembrados a lo largo de la historia del arte? ¿Qué hizo, por ejemplo Courbet, en El origen del mundo en 1866 o Duchamp al escenificar una violación vista por una mirilla en su obra Étant donnes iniciada en 1946? Al igual que en la obra de ambos artistas, considerados genios dentro de la historia del arte, Berena Álvarez no otorga importancia al rostro del modelo, ¿pues cuando tuvo importancia la individualización de un rostro femenino en escultura o en pintura? Ya que equiparadas a una serie, nos convertimos incluso en la temida mujer, privándonos de nuestra pluralidad y diferencias, mientras los hombres han sido los considerados iguales.

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Berena Álvarez, por tanto, persigue abrir la mente y con ello ser subversiva para que los hombres se den cuenta de la realidad de la escenificación de la violencia en los cuerpos de las mujeres. Con ella, el sometimiento del modelo indica reflexión frente a la realidad que no es otra que la violencia contra las mujeres, invisibilizada y a la vez permitida y tolerada por los medios de comunicación.

Las fotografías de Berena Álvarez levantarán ampollas y diferentes opiniones, pero seguro que muchas más en comparación a las que en estos momentos nos invaden con la intención de publicitar una película vendida a través del marketing editorial como porno para las mujeres amas de casa y para mamás, y que no es otra que Cincuenta sombras de Grey de la británica E. L. James, lo cual ya nos indica que estamos ante un porno convencional donde ellas tienen que ser las dominadas, porque de lo contrario y como nos indica Beatriz Gimeno, no sería propio ni de amas de casa ni de mamás.

Si el erotismo es desterrado del modelo masculino, protagonista de las fotografías de Berena Álvarez, ¿por qué se ve erotismo en la imagen que publicita la película en los cines donde la protagonista femenina decide ser sumisa para curarle a él la perversión? ¿Por qué toleramos unas imágenes y otras no? La cultura patriarcal que nos rodea es sádica con las mujeres y acepta dicho sadismo y dichas fantasías sexuales en el cuerpo de las mujeres con el propósito de excitar. Pero el trabajo de Berena Álvarez va mucho más allá. Su modelo es sumiso como lo ha sido a lo largo de la historia del arte el cuerpo de las mujeres. Pero la diferencia radica en serlo conscientemente o no, con una finalidad claramente política y subversiva.

Por otra parte, su trabajo deconstruye la clásica división de los sujetos y redefine la necesidad política de situar la idea de diferencia a través del género y de la sexualidad. Sus fotografías son disidentes frente a la norma, además de contestatarias frente a la realidad patriarcal que nos rodea y que se reproduce constantemente, y con ellas, la fotógrafa pretende conformar un nuevo léxico a través del cual podamos cobrar conciencia de cómo han estado configurados nuestros cuerpos en base al género como concepción social impuesta.

Irene Ballester Buigues

“En este país se ocultan cosas tremendas”

Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes
Editorial Tusquets

Cientos de historias, seis novelas y un proyecto monumental. Son los Episodios de una Guerra Interminable, historia de la dictadura franquista, entre 1939 y 1964, contada desde el punto de vista de quienes lucharon contra ella, de quienes dijeron que no y consideraron que la guerra no acabaría hasta la llegada de la democracia. Es el proyecto en el que está comprometida Almudena Grandes (Madrid, 1960) desde hace más de siete años, un largo camino del que ya ha culminado la mitad del trayecto. La pasada semana presentó en Valencia Las tres bodas de Manolita, tercera entrega de la serie tras Inés y la alegría y El lector de Julio Verne.

Ambientada en Madrid de la posguerra, se trata de una emotiva historia coral sobre los años de pobreza y desolación y traza un tapiz de vidas y destinos, de personajes reales e imaginados. Una novela sobre la red de solidaridad que se teje para proteger a una joven con coraje, desde los artistas de un tablao flamenco, hasta las mujeres de la cola en la cárcel, o los antiguos amigos del colegio.

Almudena Grandes, con su última novela 'Las tres bodas de Manolita', de Tusquets Editores. Imagen cortesía de la autora.

Almudena Grandes, con su última novela ‘Las tres bodas de Manolita’, de Tusquets Editores. Fotografía: Susana Alfonso.

¿Por qué precisamente seis libros?

Cuando terminé de escribir Corazón helado empecé a leer historias sobre la guerra civil y acabé enganchada como un niño a los video juegos. Por un tiempo viví en otra época, inmersa en el pasado, sorprendida por la cantidad de historias que había por contar y lo poco que sabemos de ellas en este país. Historias maravillosas y terribles que parecían venir en mi busca. En un principio no trataba de documentarme sino únicamente de comprender lo que había pasado. Pero con el tiempo vi el conjunto en perspectiva y supe que necesitaba seis novelas para contar todo lo que quería contar.

Con todavía tres títulos por delante, ¿no se desanima a veces o flaquea su ánimo? 

No, porque se trata de novelas muy distintas. En ésta no trato de la resistencia armada sino de la dura supervivencia de la gente de Madrid en la posguerra. Pequeños personajes entrelazados entre los que destacan las colas de mujeres que, como Manolita, acuden a las cárceles, algunas destrozadas y otras dispuestas a sobrevivir. De momento pretendo llevar esta serie hasta el final porque tengo la sensación que es una novela integrada por seis.

Además de retratar una época usted brinda un explícito homenaje a Galdós y a sus Episodios Nacionales.

Así es. En un principio iba a bautizarla Nuevos Episodios Nacionales, pero pensando en las connotaciones de la palabra nacional que todavía colean, cambié de opinión y opté por interminable. En todo caso se trata de adaptar y adoptar el patrón de Galdós. Utilizar un marco histórico para que interactúen en él personajes tanto históricos como imaginarios. Max Aub hizo algo parecido en El laberinto mágico.

Portada de la última novela de Almudena Grandes.

Portada de la última novela de Almudena Grandes.

Con 29 años usted saltó a la fama con Las edades de Lulú, un relato erótico que ganó el premio La Sonrisa Vertical, llevado al cine por Bigas Luna. ¿Qué opina del fenómeno Cincuenta sombras de Grey?

Que es una operación de marketing muy bien montada. Hasta los años setenta la literatura erótica fue un género para hombres escrito por hombres. A partir de esa década algunas mujeres invadimos ese terreno con un objetivo ideológico y comprometido, el de reafirmar el derecho de la mujer a su propio cuerpo y placer. A finales de los noventa el sexo explícito ocupa su lugar natural en las historias de ficción y a unos señores avispados se les ocurrió que siendo la mujer mayoría lectora podrían combinar la novela romántica de toda la vida y escenas más o menos picantes. El éxito estaba asegurado.

¿Qué diría a quienes opinan que el tema de la guerra civil está ya agotado?

Que están totalmente equivocados. Los españoles vivimos sobre una auténtica mina de oro de historias maravillosas de héroes y villanos y en cuanto a la guerra civil, mucha gente piensa que ya lo sabe todo, pero lo cierto es que cada vez que publico un libro  se asombran de lo que cuento y dicen, ‘Vaya, yo no sabía nada de esto’. Y es que en España se pueden ocultar las cosas más tremendas, como por ejemplo la invasión del Valle de Arán que describo en Inés y la alegría.

En el próximo libro de la serie, Los pacientes del doctor García, Grandes abordará la guerra invisible entre espías a mediados de los cuarenta en Madrid y Buenos Aires. La madre de Frankenstein,  situado en pleno nacional catolicismo, se desarrolla en el manicomio de Ciempozuelos en los años cincuenta. Por último,  Mariano en el Bidasoa retrata a los topos de larga duración y el fenómeno de la emigración interior en dos escenarios: Badajoz y Guipúzcoa.

Almudena Grandes, junto al cartel de la portada de su último libro. Imagen cortesía de la autora.

Almudena Grandes, junto al cartel de la portada de su último libro. Fotografía: Susana Alfonso.

Bel Carrasco