Un Escalante para adultos

Ciclo de Memoria Histórica
Escalante Centre Teatral
Teatre el Musical
Plaça del Rosari, 3. Valencia
Del 20 al 22 de diciembre de 2016

El Escalante Centre Teatral, dependiente de la Diputación de Valencia, presenta este diciembre una programación que, por primera vez dentro de sus más de tres décadas de recorrido, se abre al público adulto con su ciclo Memoria Histórica. Junto a éste, la programación familiar e infantil estará presente con Nadal al Escalante en 7 espectáculos que invitan al juego, la experimentación y la interacción a través de las artes escénicas.

Entroncar con nuestro pasado, ya sea éste real o imaginado, es lo que articula el ciclo de Memoria Histórica, que llegará del 20 al 22 de diciembre al Teatro El Musical (TEM)– espacio al que se ha trasladado la programación hasta que terminen las obras del edificio-  con 4 espectáculos que examinan el mundo con una visión crítica.

Programados por el actual director del Escalante, Josep Policarpo, el ciclo se abrirá con La piedra oscura, de Centro Dramático Nacional y Lazona Teatro. Una vibrante pieza sobre la memoria como espacio de justicia y la necesidad de redención, con texto de Alberto Conejero, reconocida con 5 Premios Max: Mejor espectáculo teatral, autoría, dirección, diseño escénico e iluminación (20 diciembre-20:00h-TEM).

La piedra oscura, Centro Dramático Nacional y Lazona Teatro. Imagen cortesía Escalante Centro Teatral.

La piedra oscura, Centro Dramático Nacional y Lazona Teatro. Imagen cortesía Escalante Centro Teatral.

De la mano de Meriyanes Produccions en Kilòmetres conoceremos la historia de una familia y su particular periplo dentro del marco de la Guerra Civil. Con ella recorreremos kilómetros cargados de lucha e ilusión, oportunidades y desesperación, risas y llantos (21 diciembre-20:00h-TEM). A mí nunca me cortó la cabeza, de Lupa Teatro y Yo maté a Carmencita Polo, de Mafalda Bellido (22 diciembre-20:00h-TEM) son las dos piezas cortas de autoras valencianas que cerrarán el Ciclo de la Memoria Histórica con dos historias muy distintas, íntimas y cercanas, que combinan el humor y el drama para buscar la complicidad del público a través de dos originales relatos.

La piedra oscura hace memoria en Las Naves

La piedra oscura, texto de Alberto Conejero, dirigida por Pablo Messiez
Espai Mutat de Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Sábado 24 y domingo 25 de octubre, 2015

La piedra oscura, la obra revelación de la temporada teatral, texto de Alberto Conejero, dirigida por Pablo Messiez e interpretada por Daniel Grao y Nacho Sánchez, llega al Espai Mutant de Las Naves el 24 y 25 de octubre. Una coproducción del Centro Dramático Nacional y La Zona.

La obra está inspirada en el personaje real de Rafael Rodríguez Rapún, «el más hondo amor de Lorca” que quedó fuera del «retrato de la historia», según expresión de Alberto Conejero (Jaén, 1978). El texto, un mosaico de ficción y realidad, narra el encuentro en una noche trágica entre Rafael, un teniente republicano, y Sebastián, un joven soldado inexperto del bando nacional. “Una obra teatral que está demostrando que al público sí le interesa la memoria histórica. La Piedra oscura pone este interés sobre el escenario de manera clara y emotiva”, apunta Guillermo Arazo, responsable de programación de Las Naves.

Escena de 'La piedra oscura'. Imagen cortesía de Las Naves.

Escena de ‘La piedra oscura’. Imagen cortesía de Las Naves.

“Yo creo en la memoria colectiva. Creo que tenemos que llegar a un mínimo acuerdo sobre nuestro pasado, y que con la memoria histórica se desmoronan los egos y compartimos culpas”, afirma Conejero, que consiguió el premio Ceres de Teatro al mejor autor. «Nunca lo hubiera conseguido sin Pablo Messiez, los actores, Daniel Grao y Nacho Sánchez, y el equipo”, subraya el autor.

La obra transcurre en una habitación de un hospital militar cerca de Santander. Allí se produce el encuentro entre Rafael, que vive sus últimas horas antes de ser fusilado, y un joven soldado llamado Sebastián, que le custodia. Es, cuenta Coenejero, un encuentro ficticio, que le ha servido para recuperar la memoria de Rodríguez Rapún. «Habla sobre el encuentro con el otro y esa ‘otredad’ que va convirtiéndose en una intimidad. La obra habla de cómo dos seres humanos son capaces de encontrarse y entenderse, pese a la guerra”, destaca el dramaturgo.

Federico García Lorca es, de algún modo, el origen de La piedra oscura. «Tengo un gran amor por Lorca y soy en muchas maneras deudor suyo. Pero no he pretendido hablar de él, ni siquiera rendirle un homenaje. El texto habla de las ausencias, y la primera es la de Lorca. No hablo de él pero esta obra no podría existir sin él». La piedra oscura es, precisamente, el título de un proyecto de Lorca del que apenas existe el ‘Dramatis personae’. Alberto Conejero lo ha elegido como título por los significados, desde lápida a paredón, y porque oscuro es el amor que no puede decirse.

La piedra oscura no es revanchista sino que habla sobre la necesidad de encuentro, pero tiene un ruego: este país no puede estar ribeteado de muertos en sus cunetas y que los familiares tengan que financiarse ellos mismos las exhumaciones a través de asociaciones.

Escena de 'La piedra oscura'. Espai Mutant de Las Naves.

Escena de ‘La piedra oscura’. Espai Mutant de Las Naves.

El padre: el fin del patriarcado

El padre, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama
Dirección: Juan Prado
Sala Russafa
C/ Dènia, 55. Valencia

Los conflictos entre padres y madres a la hora de educar a los hijos, el principio del fin del patriarcado, la envidia del hombre ante el vínculo visceral que se establece entre la mujer y sus hijos. Son algunas de las cuestiones esenciales que plantea ‘El Padre’. Una adaptación del clásico de August Strindberg, dirigida por Juan Prado, que se estrenó este pasado fin de semana en la Sala Russafa a cargo de la nueva compañía valenciana Atelier del Drama integrada por María Minaya, Begoña Navarro, Andrés Simarro, Vicente Soriano, Isabel Torrijo, Amparo Iserte y Carlos Bañuls.

«Es un doble estreno, el de la compañía y el de la pieza, por eso decidimos trabajar sobre un texto de Strindberg, ya que es el mejor entrenamiento”, dice Prado, protagonista de la obra. “Sus personajes ofrecen tal riqueza que son un sueño para cualquier actor».

Hay muchos motivos para disfrutar de este gran dramaturgo capaz de trazar “un retrato profundo y clarividente de nuestras almas escindidas, incapaces de conocernos a nosotros mismos y mucho menos a la  persona con la que compartimos la  vida”, dice Prado. “Strindberg tiene la habilidad de formular tantas preguntas, que seguro que alguna va a hacer pensar al espectador”.

Escena de 'El padre', de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Padre ‘versus’ madre

La trama se sitúa en 1880, en Suecia, donde un capitán de caballería y científico de prestigio se enfrenta a su mujer por un desacuerdo en la forma de educar a la hija de ambos. Una disputa que derivará en una dura y tensa batalla entre sexos. Insistiendo en la autoridad que le otorga su condición de padre, el capitán topará con la firme oposición de su esposa, convencida de la precaria salud mental de éste y dispuesta a utilizar cualquier arma para evitar que lleve a cabo sus planes.

“La obra reflexiona sobre la envidia del hombre ante el vínculo natural de una madre con un hijo, del que se siente excluido y es incapaz de comprender”, comenta Prado. “La mujer sólo por el hecho de ser madre ya es creadora, el hombre, en cambio, ha necesitado crear civilizaciones para sentirse creativo. Este cuento de Strindberg es su personal visión de cómo los cambios que empezaron en su época llegarían a transformar la sociedad occidental, la caída del patriarcado. También nos advierte de que si las mujeres se aferran al poder como los hombres, el resultado será más de lo mismo, en una constante rueda de lucha por el poder”.

Escena de 'El padre', de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Según Prado, este texto marca el nacimiento del drama moderno y anuncia, hace un siglo, un colapso del patriarcado que está hoy de plena vigencia. «Nunca antes se había hablado sobre este tema de manera tan clara y profunda. Strindberg llega a plantear qué es lo que nos hace realmente hombres y mujeres, madres y padres. Además, siembra la duda de si alguna vez podremos llegar a conocer al otro y a nosotros mismos».

Veinte años de experiencia

Prado ha desarrollado durante dos décadas su carrera en Madrid. Ha trabajado en proyectos cinematográficos, la televisión y en la Compañía de Teatro Español. Ha ejercido como ayudante de dirección en numerosos montajes del Centro Dramático Nacional y ha impartido cursos de interpretación. Además, ha dirigido ocho montajes, el último una adaptación para la compañía cántabra Suma Teatro del texto de Arthur Miller, ‘Panorama desde el puente’.  Hace unos meses por circunstancias personales, Prado regresó a Valencia y decidió mantenerse en activo, impulsando esta nueva compañía que inicia su andadura.

El estreno en Sala Russafa es el primer paso de un proceso que continúa. «Vamos a seguir trabajando, profundizando en los personajes y mensajes de ‘El Padre’ porque, mientras el montaje esté activo, el teatro no deja de evolucionar y crecer.  Esperamos llevarla a Madrid y toda España, pero vamos paso a paso”, concluye Prado.

El padre. Sala Russafa.

Escena de ‘El padre’, de August Strindberg, por la compañía Atelier del Drama, dirigido por Juan Prado. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco

TV & Miseria de la II Transición

TV & Miseria de la II Transición de Carme Portaceli
En la Sala Russafa
C/ Denia, 55. Valencia
Del 5 al 8 de diciembre de 2013

Vuelve a Sala Russafa Carme Portaceli con el nuevo espectáculo de su compañía, Factoría Escénica Internacional. Afincada en Barcelona, esta valenciana trabaja habitualmente con el CDN (Centro Dramático Nacional) o el Teatre Nacional de Catalunya en la dirección de montajes. Pero su trabajo más personal lo realiza con su compañía, que en 2012 pasó por el centro cultural de Ruzafa con el espectáculo Nuestra clase, seleccionado entre los mejores de la temporada por la crítica valenciana.

Esta semana estrena en la Comunitat TV&Miseria de la II Transición, con cuatro únicas funciones (5-8 de diciembre en Sala Russafa). Se trata de un montaje ácido, un ataque en clave de humor al sistema social y político actual.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Este texto, escrito por Albert Boronat para Factoría Escénica Internacional, se inspira en la lucidez del periodista y escritor Manuel Vázquez Montalbán. La obra critica el papel homogeneizador de la televisión, sobrevenido por el nacimiento de una nueva Europa tras la segunda Guerra Mundial y de la caída del Muro de Berlín. Con la llegada de la globalización, reina el lema “piensa globalmente y actúa localmente”. Pero el ansiado sueño de crear un mundo mejor se ve destronado por una realidad con crecientes desequilibrios financieros y desigualdades sociales.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Tv&Miseria de la II Transición los retrata inteligentemente y desde el humor. A través de una escenografía sencilla pero efectiva, los actores David Bagés, Lluïsa Castell, Gabriela Flores y Albert Pérez transportan al espectador a lugares tan cotidianos como el comedor de un hogar, un colegio o un hospital. Allí, se recrean situaciones delirantes, pero no irreales, que retratan la extraña realidad a la que nos hemos acostumbrado.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Desde la comedia alocada y el gag, la nueva propuesta de Carme Portacelli no abandona en ningún momento la ironía para provocar en el espectador una reflexión al tiempo que ríe en su butaca. Una de las escasas ocasiones para disfrutar del teatro de calidad y con sustrato de Factoría Escénica Internacional en Valencia.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

Momento de la obra. Imagen por cortesía de la Sala.

«El éxito de la Transición fue el miedo colectivo»

Transición

Teatro Talía

C/Caballeros, 31. Valencia

Del 17 al 28 de abril

“El éxito de la Transición fue el miedo colectivo”. Así de claro. Martín Quirós, miembro del Consell Valencià de Cultura, dijo más: “Fue un juego de miedos y un juego de esfuerzos”. Y lo dijo durante el encuentro coloquio convocado en el Teatro Talía, a modo de reclamo para la obra titulada precisamente Transición, que permanecerá en cartel del 17 al 28 de abril. Antonio Valero, que es quien encabeza el reparto encarnando a Adolfo Suárez, subrayó que aquella fue una “época fascinante, por las ganas de libertad, de volar, de sentirnos europeos”. Junto a ellos estuvieron también, para recordar esos años, la escritora y periodista María José Muñoz, el abogado y ex delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ricardo Peralta, el director de la Cartelera Turia, Vicente Bergara, y el magistrado y presidente de la Fundación por la Justicia, José María Tomás Tio.

Todos ellos, al amparo de la obra teatral que se representará en el Talía, fueron desgranando sus vivencias de aquella Transición, por algunos tildada de modélica y, por otros, de cortina de humo para ocultar ciertos cambalaches de poder. Cambalaches que, pasado el tiempo, vuelven a reflejar (según los más críticos) las carencias de una democracia en manos de la troika española: banca, patronal y bipartidismo. El encuentro coloquio del Talía, con más o menos rodeos, se centró en el lado modélico de la Transición, salpicado de experiencias personales en algunos casos muy emotivas.

“El liberalismo es ante todo libertad y lo de ahora no tiene nada que ver con el liberalismo”, recordó María José Muñoz. Para Vicente Bergara, fueron “años totalmente inestables”. Y puso varios ejemplos: el concierto prohibido de Tete Montoliu en Valencia (1973), con el público ya en sus butacas, mediante una orden del gobernador civil que concluía con una frase ya legendaria: “Dios guarde a usted muchos años”. O el susto de muerte que se llevó en febrero de 1977, cuando tres jóvenes entraron a su despacho, instruidos por la Falange de que allí había un zulo. Años inestables y “complejos”, según destacó Ricardo Peralta, para quien “el gran protagonista colectivo de la Transición fue el pueblo español” y, más concretamente, “la clase trabajadora”.

José María Tomás Tio tuvo palabras de recuerdo para Adolfo Suárez, al que trató muy de cerca y del que narró algunas anécdotas. Empezó diciendo que al conocerle no sabía si estaba delante de “un truhán o un señor, un salvapatrias o un traidor”. Luego fue perfilando la figura de Suárez hasta conformar su “atractiva personalidad”. Antonio Valero, ya puesto en la piel del propio Adolfo Suárez, dijo que durante aquellos años él lo recuerda rodeado de “toda aquella caspa franquista”. En la obra se ha limitado a “guardar respeto hacia su figura”.

Transición es una producción del Centro Dramático Nacional, L’Om Imprebis, Teatro Meridional y Teatro del Temple, dirigida por Santiago Sánchez y Carlos Martín, a partir de la obra escrita por Julio Salvatierra y Alfonso Plou. Los responsables del Talía, los hermanos Enrique y Mariangeles Fayos, han querido prologar el espectáculo con ese encuentro coloquio transitorio de su puesta en escena. Ricardo Peralta subrayó que “aquella situación tan difícil” es “parecida a la que ahora estamos pasando”. Y abogó por “unir esfuerzos” como se hizo entonces. La Transición, por lo que se ve, no acaba. Resuenan los ecos de los intelectuales más críticos con aquella “Transición modélica”.

Fragmento de Transición. Imagen cedida por Teatro Talía Fragmento de Transición. Imagen cedida por Teatro Talía.

Salva Torres