Ignacio Vergara, 300 años bien llevados

Ignacio Vergara en el tercer centenario de su nacimiento (1715-2015)
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 6 de septiembre

La Generalitat Valenciana de la mano de sus instituciones culturales conmemora en este 2015 el 300 aniversario del nacimiento de Ignacio Vergara Gimeno (1715-1776), uno de los exponentes de la escultura valenciana y española de todos los tiempos y el más importante escultor valenciano del siglo XVIII. Miembro de una de las familias de artistas más influyentes de su época (Los Vergara), pese a su gran reconocimiento nunca se le había dedicado una muestra monográfica al autor.

El Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana y la Fundación Jaume II el Just, dentro de su línea de conmemoraciones culturales, organizan esta primera gran exposición homenaje a Ignacio Vergara con motivo del tercer centenario de su nacimiento convirtiéndose en una de las citas culturales más importantes del año en Valencia.

Vista general de la exposición dedicada a Ignacio Vergara. Cortesía de Centro del Carmen.

Vista general de la exposición dedicada a Ignacio Vergara. Cortesía de Centro del Carmen.

Ignacio Vergara es una de las figuras más significativas del arte valenciano del siglo XVIII, no sólo por su valiosa aportación dentro del ámbito de la escultura, con obras tan relevantes como la portada del Palacio del Marqués de Dos Aguas o el relieve de los ‘Ángeles adorantes del anagrama de María’ de la portada barroca de la Catedral de Valencia, sino también por su contribución al academicismo valenciano, siendo uno de los miembros fundadores de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos.

Precisamente la exposición, comisariada por la historiadora y experta en la obra de Vergara, Ana Buchón, se exhibe en el Centro del Carmen, que fue sede de la Academia de San Carlos, donde podrá verse hasta el próximo 6 de septiembre.

La muestra es la primera y más completa retrospectiva sobre Ignacio Vergara y en ella se exhiben cerca de un centenar de obras entre esculturas, bocetos y tallas, además de dibujos y grabados vinculados al origen de la Academia de Bellas Artes de San Carlos. La muestra se acompaña de fotografías de algunas de sus obras repartidas por otros lugares de España como Barcelona o Cádiz.

Un total de 17 instituciones y museos valencianos han colaborado en esta exposición prestando obra, desde el Museo de Bellas Artes de Valencia donde se conserva gran parte de su producción fuera de lo que constituye la arquitectura pública, de la Academia de San Carlos, la Catedral de Valencia, el Museo Nacional de Cerámica González Martí, el Museo de la Ciudad, además del Archivo del Reino, el Monasterio de Santo Espíritu de Gilet o la Basílica de San Pascual Bailón de Villareal, entre otros.

El homenaje que se dedica en esta exposición a Ignacio Vergara se extiende asimismo al resto de la saga de Los Vergara que abarcaría dos generaciones de escultores y pintores del siglo XVIII.

Escultura de Ignacio Vergara. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

Escultura de Ignacio Vergara. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

La figura de Ignacio Vergara Gimeno suele generar a veces confusiones por pertenecer a esta destacada y numerosa familia de artistas que durante el siglo XVIII controló gran parte de la actividad artística de la ciudad de Valencia como fueron el padre del escultor, Francisco Vergara el Mayor (1681-1753), su hermano el pintor José Vergara (1726-1799) y su primo hermano el escultor Francisco Vergara Bartual (1713-1761), entre los más importantes. Así la exposición incluye un árbol genealógico de la familia así como varias obras representativas de sus miembros.

El grueso de la exposición se dedica a Ignacio Vergara Gimeno en sus diferentes facetas, especialmente la de escultor e impulsor del academicismo valenciano. Destacan en la muestra los bocetos de terracota reunidos por primera vez en una exposición, fundamentales para comprender su método de trabajo y que constituyen obras de arte por sí mismos. Esta colección es especialmente importante por cuanto que Ignacio Vergara es uno de los pocos escultores españoles de época moderna, junto con Francisco Salzillo, de los que se conserva una amplia colección de estas piezas.

Obras de Ignacio Vergara en el Centro del Carmen. Cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Obras de Ignacio Vergara en el Centro del Carmen. Cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Se aborda también el importante papel que Ignacio Vergara jugó en el desarrollo del academicismo artístico valenciano, a través de las academias de Santa Bárbara y de San Carlos. Aquí se exhibe obra de otros artistas también vinculados a las academias. Su labor dignificó el trabajo del artista, hasta entonces ligado al ámbito gremial, creando los primeros estudios oficiales de Bellas Artes.

Por último, no se olvida la huella que el artista dejó en la escultura valenciana posterior. No en vano fue él, según Orellana, quien introdujo la perfección en la escultura, al dedicarse sus profesores al estudio del dibujo, en concreto, del dibujo del natural.

Finalmente al hilo de la exposición y considerando que la mayor parte de la obra de Vergara que se conserva es escultura en piedra para arquitectura y que ésta se encuentra enclavada en grandes monumentos valencianos, el Consorcio de Museos presenta al mismo tiempo una Ruta de Los Vergara por los mayores hitos de su escultura que se pueden observar en Valencia.

La exposición así como la Ruta Vergara sirve no sólo para reconocer la obra de Ignacio Vergara Gimeno sino también para arrojar un poco más de luz sobre una época destacada para el arte valenciano y sus artistas como fue el siglo XVIII.

Uno de los documentos incluido en la exposición sobre Ignacio Vergara en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Uno de los documentos incluido en la exposición sobre Ignacio Vergara en el Centro del Carmen. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Jordi Milán: “Las bodas son puro teatro”

Campanadas de Boda, de La Cubana
Teatro Olympia
C/ San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 24 de abril al 1 de junio

Una enorme tarta nupcial presidía el centro de la Plaza de la Reina de Valencia. Coronaba el gigantesco pastel una pareja simbolizando a unos recién casados, cuya altura, en contrapicado, se correspondía con la del Micalet. Tamaña bravuconada, ¿para qué? Pues para presentar el último espectáculo de La Cubana, Campanadas de Boda. Llegados desde Madrid, algunos de los actores del elenco artístico descendieron de una lujosa limusina blanca para bailar con sus trajes nupciales alrededor de la tarta.

Integrantes de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

¿Hacían el indio? Diríase que sí, a tenor del griterío que acompañaba sus pases alrededor de la hoguera que simbolizaba el pastel blanco y rosáceo. La Catedral, al fondo, enmudecía. Tambores de guerra, siempre en tono de parodia, contra la “parafernalia” que, a juicio de Jordi Milán, director del espectáculo, representan las bodas. “No nos reímos de ellas, sino de la parafernalia que montamos al casarnos”. En eso, después de todo, consisten los ritos: en la puesta en escena de aquello que representa algo muy valioso para los seres humanos.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

La risa, por tanto, tiene su razón de ser. “Todas las bodas son puro teatro”, subrayó Milán. Y tanto más teatro, tanta más boda a representar, de ahí el espectacular montaje de La Cubana en la Plaza de la Reina, como adelanto de las Campanadas de Boda que traerán a Valencia. El Teatro Olympia acogerá la función del 24 de abril al 1 de junio, dos años después de ser estrenada en el Teatro Tívoli de Barcelona, adonde volverá para cerrar una gira que, cuando llegue a Valencia, llevará 630 funciones y 450.000 espectadores.

Actores y director de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Actores y director de La Cubana posando en la Plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

“Va de bodas y de bodorrios”, explicó Milán, tras su visera negra y sus gafas negras, sin aclarar la diferencia. En todo caso, quedó claro que una boda “es un gran espectáculo de teatro”. Y, como tal, La Cubana se lo monta a lo grande para dejar en buen lugar al teatro y, pese a todo, a la parafernalia que entrañan esas bodas parodiadas. Escrita y dirigida por Jordi Milán, Campanadas de Boda pone en escena la historia de dos hermanas que llegan a Valencia a finales de los 70 para montar un pequeño puesto de flores, que luego será un gran negocio llamado Mañicas Flowers. De lo que les sucede a estas dos mañas y sus correspondientes parejas, trata el espectáculo.

Música, baile, vodevil y humor de brocha gorda o fina pincelada, según lo requiera cada ocasión, son los ingredientes del menú con los que La Cubana parodian el rito nupcial. Se ríen “de los preparativos, de la distribución de los invitados, de los regalos” que, según Milán, dibujan la parafernalia del gran teatro que supone toda boda. En la Plaza de la Reina ofrecieron un aperitivo. El resto del ágape nupcial será servido ya dentro del Teatro Olympia a finales de abril, para permanecer en Valencia durante todo el mes de mayo. “Aseguramos dos horas de diversión”, remachó Milán. Y es que a la gente le va la marcha, sobre todo, por lo que se ve, si es nupcial.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Integrantes de La Cubana posando en la plaza de la Reina de Valencia. Imagen cortesía de La Cubana.

Salva Torres