La Valquiria, desde Londres en 15 salas valencianas

Die Walküre, La Valquiria
En 15 cines, teatros y casas de cultura de la Comunidad Valenciana
Domingo 28 de octubre de 2018, a las 18.00h

‘Die Walküre, La Valquiria’, la segunda ópera del ciclo de cuatro que forman ‘El anillo del Nibelungo’, una de las obras más grandes de toda la historia de la ópera, llega por primera vez en directo desde la Royal Opera House de Londres a cines de todo el mundo.

En la Comunidad Valenciana, 15 cines, teatros y casas cultura de Alicante, Calpe, Finestrat, Ondara, Torrevieja y Villena en la provincia alicantina; Alzira, Oliva, Ontinyent, Paterna, Requena y Valencia en la provincia valenciana y Vila-real en Castellón acogen este domingo, 28 de octubre a las 18.00 horas, en riguroso directo la emisión de la ópera desde el Covent Garden. En el resto de España se proyectará en más de 90 salas de cines, teatros y casas de cultura de más de 70 ciudades, gracias a la distribución de Versión Digital.

La Valquiria. Imagen cortesía de Versión Digital

La Valquiria. Imagen cortesía de Versión Digital

Antonio Pappano, director musical de la Royal Opera House, dirige la producción de Keith Warner. Esta última reposición cuenta con un reparto integrado por un sobresaliente despliegue internacional de cantantes especializados en Wagner. Un espectacular elenco que incluye al tenor australiano Stuart Skelton (Siegmund) y el barítono sueco, John Lundgren (Wotan), que debutan en la Royal Opera House, junto a la soprano estadounidense Emily Magee (Sieglinde) y la galardonada soprano sueca Nina Stemme (Brünnhilde).

La ópera presenta parte de la música más bella e intensa de Wagner, incluyendo ‘La Canción de Primavera’ de Siegmund y la temperamental ‘Cabalgata de Las Valquirias’. Esta es una historia de amor, pérdida y enredos familiares. Wotan, gobernante de los dioses, se disfrazó de mortal y tuvo dos gemelos llamados Siegmund y Sieglinde con una mujer, que fueron separados durante su infancia. Espera poder utilizar a su hijo Siegmund para recuperar un anillo de oro con el poder supremo que amenaza con provocar la destrucción de los dioses.

La Valquiria. Imagen cortesía de Versión Digital.

La Valquiria. Imagen cortesía de Versión Digital.

Wotan planea una reunión entre Siegmund y Sieglinde, infelizmente casada con Hunding. En un principio, ambos desconocen la identidad del otro. Los hermanos se enamoran. Wotan tiene la intención de proteger a sus hijos que han cometido incesto, pero su esposa Fricka, guardina del matrimonio, le prohíbe hacerlo. Sin embargo, la hija de Wotan, Brünhilde, quién se conmueve por la devoción de Siegmund hacia Sieglinde, interviene en un intento por salvar a la pareja. Wotan mata a Siegmund, cumpliendo su promesa con Fricka.  Brunhilde logra salvar a Siegliende, ahora embarazada, pero no puede escapar al castigo de Wotan, quién la condena a la mortalidad y al matrimonio. Sin embargo, el amor de Wotan por su hija le lleva a concederle una última petición: que le deje dormida rodeada de un fuego mágico para que solo un héroe pueda encontrarla y despertarla.

La ópera, de tres actos y una duración de cinco horas, será cantada en alemán con subtítulos en español. Además, la emisión en directo ofrecerá al público una visión exclusiva entre bastidores, entrevistas y planos detalle de los artistas.

Con esta retransmisión, la Royal Opera House inicia la temporada de emisiones de ópera en directo desde el Covent Garden de Londres.  Tras esta producción se podrá disfrutar en cines de las emisiones en directo de ‘La Bayadère’, el 13 de noviembre, ‘La Dama de picas’, el 22 de enero, ‘La Traviata’, el 30 de enero, ‘La Forza del destino’, el 2 de abril y ‘Fausto’, el 30 de abril. En 2018 más de un millón de personas disfrutaron de los directos desde Covent Garden en más de 1500 cines de 51 países.

La Valquiria. Imagen cortesía de Versión Digital.

La Valquiria. Imagen cortesía de Versión Digital.

Pinceladas colectivas, silencio administrativo

Pinceladas colectivas
Galería Imprevisual
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Hasta el 11 de septiembre de 2015

Que 150 artistas se reúnan para dar forma a un proyecto que nació en 2011 con fecha de caducidad, su presentación en las jornadas de clausura de Russafa Conviu de ese año, ya merece justa consideración. No es fácil aglutinar a tanto artista, con sus egos respectivos y estilos diversos, en torno a una propuesta que arrancó mediante la creación de un cuadro obra de Miguel Ángel Aranda, al que se fueron sumando otros 20 artistas, con sus añadidos a la obra realizada en vivo y en directo durante 15 días en la Galería Imprevisual.

Obra de Miguel Ángel Aranda que dio origen a Pinceladas colectivas. Galería Imprevisual.

Obra de Miguel Ángel Aranda que dio origen a Pinceladas colectivas. Galería Imprevisual.

Las figuras o siluetas incorporadas a ‘La plaza de las artes’, título del cuadro que sirvió de germen creativo, fueron adquiriendo vida propia una vez concluido el proyecto. Así fue como, poco a poco, Pinceladas colectivas adquirió la dimensión que hoy tiene: centenar y medio de artistas interviniendo libremente esas figuras expuestas hasta el 11 de septiembre en Imprevisual, la galería en la que se gestó tamaño proyecto.

Hablamos de artistas como Gabriel Alonso, Javier Calvo, Calo Carratalá, Pepa Castillo, Javier Chapa, Raúl Dap, Rafa de Corral, Ramón Espacio, Xus Francés, Jarr, Sebastián Nicolau, Concha Ros, Ana Vernia o Vinz, del largo etcétera que nutre con sus aportaciones individuales la propuesta colectiva. Artistas en su mayoría valencianos, a los que se suman autores nacionales e internacionales, ya sean europeos o latinoamericanos. Artistas que reunidos en torno a esa plaza de las artes inicial han terminado por conformar el políptico denominado Avenida de Proyecto, cuyo conjunto se vende al precio de 46.700€.

Pinceladas colectivas. Galería Imprevisual.

Obra de Xus Francés en Pinceladas colectivas. Galería Imprevisual.

Una cantidad estimada a partir de los 300€ en que se valora cada pieza por separado y con la que se pretenden sufragar los costes de producción de las figuras, de los 300 catálogos editados y pagar el trabajo de los 150 artistas que hasta la fecha han intervenido en el proyecto. Porque el proyecto, a tenor de la pasión con la que arrancó de la mano de Miguel Ángel Aranda, al alimón con Arístides Rosell, seguirá creciendo.

De hecho, las 150 figuras expuestas en una de las paredes de Imprevisual, justo enfrente del cuadro mayor que dio origen al conjunto, se dividen según los fondos de color rojo y amarillo que aparecen en los costados de ‘La plaza de las artes’. De manera que ya se piensa en su continuación, tomando ahora como referencia los tonos azul y negro que dominan el cielo y la tierra de la obra de Aranda. Una obra que viene a reflejar, mediante esa cabeza que se multiplica en todas direcciones, el carácter multidisciplinar y abarcador de todos los puntos de vista.

Obra de Vinz en Pinceladas colectivas. Galería Imprevisual.

Obra de Vinz en Pinceladas colectivas. Galería Imprevisual.

Pinceladas colectivas, a pesar de la dimensión que ya tiene y del vuelo que va tomando, no ha despertado el más mínimo interés por parte del Ayuntamiento de Valencia. “Lo hemos presentado en Casas de Cultura, en La Rambleta y en diversos ayuntamientos, entre ellos el de Valencia, siempre con resultado adverso”. Y cuando se refiere Arístides Rosell a “resultado adverso”, se refiere a la nula respuesta una vez presentado el proyecto, lo que significa el acostumbrado silencio y falta de sensibilidad hacia propuestas que, como ésta y tantas otras, merecerían al menos una explicación acerca de las razones por las que se desestiman.

En cualquiera de los casos, Pinceladas colectivas sigue su rumbo porque, como señala Miguel Ángel Aranda, hay un motor que mueve el proyecto: “la pasión”. Una pasión compartida por 150 artistas a los que se van sumando otros nuevos en lo que han dado en llamar ‘Anexos’: prolongación lateral de la obra inicial que, pese al silencio administrativo, da mucho de qué hablar. Entre otras cosas, de aquello que todas esas figuras y siluetas contienen como pálpito de la heterogénea visión del mundo.

Vista de algunas de las obras de Pinceladas colectivas en la Galería Imprevisual.

Vista de algunas de las obras de Pinceladas colectivas en la Galería Imprevisual.

Salva Torres

¿Qué quieren? Miradas de mujeres

En torno a la visibilidad de las mujeres en el Arte

No cesa la queja. Es más, se incrementa día a día. En todo. Nada de lo que pueda hacerse para disiparla es ni será suficiente; la queja es, en esta era posmoderna, ¡qué le vamos a hacer!, una de las actitudes más rentables. ¿Por qué no quejarse, entonces? Ah, y otra cosa; la queja será más rentable en proporcionalidad directa al rencor y el odio que en ella vayan intrínsecos. Son cosas del activismo y de la corrección. En el Arte, también.

No cesa de oírse esa queja. «Queremos más visibilidad». Así, quieren más visibilidad. ¿Quiénes? Ellas, por supuesto, las mujeres. ¿Más visibilidad? No exactamente; lo que dicen querer es la misma visibilidad que los hombres. Para ellas, no puede haber (existir) un hombre artista si no hay (existe) una mujer artista… de forma !simultánea y ubicua! Sí, ésta sería la cuestión. Lo que quieren las mujeres (y tomo el todo por la parte en la medida en que las que callan otorgan, habida cuenta de los beneficios que obtienen de la queja, tengan o no tengan clara la exigencia) es una igualdad numérica, estadística, cuantitativa. Paridad, igualdad. Si alguien quiere comisariar una exposición sobre, pongamos fotografía nocturna, lo que le exigirán los abanderados de la corrección política es que ese alguien NO seleccione a los 12 fotógrafos -sean mujeres o hombres- que le parezcan más interesantes -adecuados, apropiados-, sino que en su elección haya 6 fotógrafas y 6 fotógrafos (6 mujeres y 6 hombres: 6 personas con vagina y 6 personas con pene).

Pero, ¿a quién se quejan esas mujeres tan activistas?, ¿a la sociedad machista, ese corpus amorfo de individuos al que se le echa siempre la culpa de todo? ¿o al mundo del Arte, ese conjunto de personas que configuran el mismo mundo del Arte que «al parecer» es discriminatorio con las mujeres? Porque esa es la queja: las reivindicadoras no se quejan de que haya menos mujeres artistas sino de que la selección habitual -para su exhibición- no sea natural, sino malignamente partidista. Para ellas, sí hay una selección natural y es tan natural que tiene que ser equitativa… por cojones (perdón). Así, natural, o sea, equitativa, igualitaria. Natural (?).

Obra de Ana Gesto exhibida en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Ana Gesto mostrada en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ en La Nau de la Universitat de València.

Mutatis Mutandi

Podríamos comenzar por diferenciar entre presencia y poder.  ¿Y qué quieren las mujeres: presencia o poder? ¿Qué quieren cuando dicen querer igualdad? ¿Más presencia en las decisiones del poder? ¿Más presencia en los eventos expositivos?

Y podríamos también, para situarnos realmente, remontarnos a los años ochenta, los años de apertura, cambio y desarrollo de la España ulterior a los 40 años de anquilosamiento cultural. ¿Y quién detentaba el poder del Arte durante esa década y la posterior? Pues se lo digo yo: las mujeres. ¿A quién había que conocer si uno quería medrar en el fantástico y sensible mundo del Arte durante los ochenta y los noventa una vez fallecida Juana Mordó? Pues se lo digo yo: a Juana de Aizpuru, a María Corral, a Cármen Jiménez, a Helga de Alvear, a Soledad Lorenzo… a Elba Benítez, a Elvira González, Oliva Arauna, las Moriarty, Oliva María, Rosa Martínez, Estrella de Diego, Evelyn Botella, Rosa Olivares… y poco más allá Pilar Parra, Marta Cervera, Elena Ochoa, Ana María Guasch… Ellas lo controlaban TODO, ellas configuraron el panorama que representaba el arte español y foráneo en nuestro territorio. Y diseñaron la estrategia de expansión. Ellas impusieron su criterio, algo contra lo que no hay nada que objetar, digo yo. ¿O sí? Es verdad que hubo algunos hombres… (Juan Antonio Ramírez, Calvo Serraller, Pepe Cobo…) pero sólo para que la cosa no pareciera demasiado discriminatoria. Así pues, las mujeres con presencia casi absoluta en el mundo del Arte, al menos respecto al poder real.

¿Y los artistas, qué pasa con los artistas, se seguirán preguntando las activistas más comprometidas con su sexo? Pues muy sencillo: los artistas que había eran los que colocaban ellas, los que ellas sugerían, los que ellas ¿imponían?; ellas, las que detentaban el poder: Juana de Aizpuru, Soledad Lorenzo, María Corral, Oliva Arauna, Cármen Jiménez, Rosa Martínez, Elba Benítez, Oliva María, Rosa Olivares, Elvira González, Elena Ochoa…

¿Y ahora, qué pasa? Pues que ahora tenemos, sin ir más lejos, ese festival del Arte tan igualitario y tan poco partidista que se llama Miradas de mujeres. Que, cómo no, es aprovechado para elevar la queja y el lamento en la opinión publicada a su máxima exponencia (impactos mediáticos): «exigimos más visibilidad», «queremos la igualdad». Cada año lo mismo: «exigimos más visibilidad». Un festival que se amplía cada año y que cada vez cuenta con más participantes, que lógicamente nunca serán suficientes. ¿Sólo un festival, sólo él, el de Miradas de mujeres? Noooo, hay un sinfín de eventos que en nombre de la mujer discriminada se reparten durante todo el año por todo el territorio español, la mayor de las veces promocionados y patrocinados por administraciones públicas, institutos de la mujer, y demás entidades subvencionadas.

Sin ir más lejos en Valencia se inauguró la semana pasada una exposición «de» mujeres, una exposición que se ha denominado, supongo que nada inocentemente, ‘Las dueñas del arte’. Se trata de la selección de artistas llevada a cabo por 14 galeristas mujeres de la Comunidad Valenciana. Pero para saber el verdadero alcance y significado de la cifra (14) conviene saber antes que en la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana hay 19 galerías de Arte. Así pues, el mundo del Arte, al menos aquí en Valencia, se encuentra en manos de mujeres. Y no tanto a nivel privado, sino también a nivel político-cultural, para bien o para mal, como saben todos los valencianos. Y no debemos olvidar que, por el motivo que sea, es la clase política -del signo que sea- la primera en promover, tanto de forma directa como indirecta, eventos culturales que tengan por protagonistas a las mujeres. Que lo hacen.

Obra de Diana Coca expuesta en La Nau de la Universitat de València.

Obra de Diana Coca mostrada en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia en La Nau de la Universitat de València.

¿Entonces?

Para contestar a esta enigmática última pregunta podemos acudir a la entrevista que MAKMA les hiciera a tres mujeres activistas directamente comprometidas con el Arte y con la Mujer. En dicha entrevista no se pudo dejar más clara la queja que tiene como objeto la discriminación de las mujeres en el mundo del Arte. Resulta tan paradigmática que recomiendo su búsqueda y lectura. Da mucho de sí.

Dice la directora del Festival en la Comunidad Valenciana Irene Ballester: «Nuestra finalidad es llevar el arte hecho por mujeres a los grandes museos y galerías, pero también a las concejalías de Cultura e Igualdad de cualquier pueblo». Queda claro entonces que sus objetivos, ya logrados (15 comunidades, más de 1.000 artistas, 308 espacios expositivos), han conseguido elevar la presencia de mujeres artistas en espacios tanto privados como públicos; no de mujeres artistas extraordinarias, ni de las mejores mujeres artistas, sino de mujeres artistas («arte hecho por mujeres»). Y como decimos, no sólo a espacios privados, sino a espacios sufragados con dinero público.

Por eso quizá no se entienda esa pertinaz manía del mundo del Arte hacia los estamentos políticos. De hecho en esta misma entrevista aflora lo que acaba siempre por aflorar cuando el mundo del Arte exige independencia en sus sensibles decisiones: su desprecio por ese intrusismo que supone toda acción gubernamental en las cosas de la Cultura. Y por eso dice Lucía Peiró a poco que se descuida, «la política y el arte deberían ir por separado». Y es que, en efecto, se trata de algo que es absolutamente habitual en aquellos que, curiosamente, viven de las prebendas del papá Estado. Aceptan con naturalidad todo tipo de subvenciones y ayudas (de las Concejalías, las Casas de Cultura y Administraciones en general), pero después las quieren mandar a freír espárragos cuando se trata o de hacer lo que les dé la gana o de ganar dinero.

Pero aquí de lo que se trata es de saber si existe realmente discriminación maléfica y organizada o si se trata de algo mucho más sencillo. Es decir, la cuestión es: si aceptáramos, tal y como dicen algunas estadísticas que nos ofrecen las asociaciones más activistas, que las mujeres tienen menos presencia que el hombre en el mundo del arte, ¿será debido a una discriminación maléfica instigada por una sociedad machista o se debe a las leyes de mercado? Veamos lo que dice una de las entrevistadas, concretamente la galerista Teresa Lagarre, es decir, la que representa el mercado (el del dinero y no el de las ideologías): «Yo tengo muchos artistas de la Comunidad Valenciana, el 70% son de aquí, y aunque tal vez sean más hombres que mujeres los que exponen en mi galería, lo cierto es que yo siempre me he inclinado por el arte de las mujeres porque me siento identificada con sus propuestas».

Pues bien, por fin queda claro el por qué teniendo más poder en la gestión -ese poder que se atribuye en exclusiva al maléfico hombre autoritario- después parecen no obtener la misma visibilidad. Una mujer galerista y su programa: se identifica con las propuestas de las mujeres (sic)… pero tal vez (sic) sean más hombres que mujeres los que exponen en su galería. Pero después se suma a la –rentable- queja.

Post Scriptum. Llego de Madrid con varias carteleras de actualidad cultural en mi cartera… y no hay sitio para la duda: Ellas crean. En efecto, en todas las carteleras, e incluso en algunas de las portadas de esas carteleras, aparece ese titular, Ellas crean. Titular que se corresponde con la XI Edición del Festival Ellas Crean, festival que, y ahora cito de la cartelera Madrid en vivo, “aporta un punto de visibilidad para las mujeres creadoras”. También se dice “Este año el Ayuntamiento de Madrid presenta un cartel alucinante, sugestivo y pleno de propuestas que harán las delicias de los asistentes” (y Ayuntamiento de Madrid va en negrita). Este festival, inmediatamente posterior a Miradas de mujeres (que se realizaba en 15 comunidades entre otras ésta) contaba con 46 intervenciones (música, danza, debates, exposiciones, presentaciones…) y con la colaboración de 18 museos.

Cristina Lucas.

Imagen del video de Cristina Lucas mostrado en la exposición ‘Mujeres: territorios artísticos de resistencia’ en La Nau de la Universitat de València.

Alberto Adsuara