Edificando el espacio en Tuesday to Friday

‘Home Sweet Home’, de Liam Fallon y Max Rumbol | ‘Cruzeta’, de Daniel Dobarco
Tuesday to Friday
Dénia 45, València
Hasta el 31 de diciembre
Jueves 19 de noviembre de 2020

La estrecha relación entre el ser humano y la dimensión espacial a la cual está vinculado se hacen especialmente patentes en las dos exposiciones inauguradas el pasado 13 de noviembre en la galería Tuesday to Friday.

La primera exposición, ‘Home Sweet Home’, fue el resultado de la fusión entre dos exposiciones individuales con una temática común: el hogar como escenario en el que se desarrollan nuestras vidas, como testigo de las mismas. Los artistas británicos Liam Fallon y Max Rumbol decidieron combinar sus trabajos para realzar la importancia que reside en los diferentes detalles que hacen de una vivienda un hogar –un tema muy actual, ya que está casualmente ligado al aislamiento–. Así, el espacio de la galería adopta una forma interpretativa del espacio vital idílico, elevando metafóricamente el hogar a la categoría de santuario, tal y como explican los artistas.

Vicente Torres, director de Tuesday to Friday, frente una de las obras de ‘Home Sweet Home’. Fotografía cortesía de la galería.

Liam Fallon ha construido una serie de esculturas que representan diferentes partes de una casa: una chimenea, cuatro lámparas, una ventana… El objetivo principal de esta obra consiste en que cada pieza pueda camuflarse en el entorno en el que se coloque. De hecho, las piezas –que, de momento, lucen blancas, fusionándose, así, con la pared de la galería– están pensadas para ser repintadas acorde al color de la pared en la que se vayan a colocar, tal y como nos cuenta Vicente Torres, director de la galería.

El joven artista hace hincapié en la dualidad de los espacios públicos y privados, y redefine, así, la propia disposición de los muros de la galería, haciendo un guiño a las diferentes habitaciones de la casa que caracterizan los elementos representados en sus esculturas.

Por su parte, Max Rumbol presenta una serie de obras que muestran una visión romántica del hogar y la idea del cálido abrazo que este ofrece. Mediante una actualización de pinturas tradicionales como naturalezas muertas o paisajes vistos desde el interior, el artista representa los diferentes tropos del arte doméstico. Basándose en el libro de Alain de Botton ‘La arquitectura de la felicidad’, Rumbol transmite esta idea de nostalgia por el hogar y por su infancia, representando el campo británico visto a través de una ventana.

Obras de Max Rumbol (izquierda) y Liam Fallon (derecha). Fotografía cortesía de Tuesday to Friday.

Las obras de Rumbol son una combinación entre el ser humano y la tecnología: el artista realiza bocetos y dibujos digitales que sirven como guía para la realización de las obras de una manera automática, cortadas a láser. Estas obras manufacturadas son, posteriormente, manipuladas por el artista hasta alcanzar el resultado final. Rumbol genera, de este modo, un discurso en torno al papel del artista; un discurso en el que se enfrentan tanto la acción como la ausencia del mismo.

La confrontación entre lo analógico y lo digital que hemos visto en Rumbol también se hace patente en ‘Cruzeta’, la exposición presentada por Daniel Dobarco. ‘Cruzeta’, separada de ‘Home Sweet Home’ por tan solo un muro expositivo –prueba de que, de nuevo, el espacio físico articula nuestra propia organización mental–, adopta una dinámica totalmente distinta.

Lejos de la idealización del hogar que presentaban Rumbol y Fallon, Daniel Dobarco nos muestra un universo ciberpunk en el cual el espectador se enfrenta a ‘Big Data’, una alegoría del peligro de la tecnología en forma de jefe final de un videojuego.

‘Cruzeta’, de Daniel Dobarco. Fotografía cortesía de Tuesday to Friday.

Para llegar al lugar en el que se encuentra esta némesis, el visitante debe realizar un recorrido físico entre las diferentes obras del artista; un recorrido espacial en el que encontramos numerosas referencias a la arquitectura clásica destruida. Vemos aquí, de nuevo, un contraste entre las formas artísticas más clásicas y las más actualizadas, pues las esculturas realizadas por el artista están hechas de cartón y spray de grafiti, haciendo referencia al propio cartón en el que encontramos envueltos los productos tecnológicos. Presenta, de este modo, unas formas artísticas tradicionalmente consideradas como nobles, pero realizadas con un material muy común, al alcance de todo el público.

Las exposiciones seguirán abiertas al público en la galería hasta el 31 de diciembre, de martes a viernes, como su propio nombre indica.

Tuesday to Friday
Detalle expositivo de ‘Cruzeta’, de Daniel Dobarco. Fotografía cortesía de Tuesday to Friday.

Milagros Pellicer

La mentira como una de las bellas artes

Fake. No es verdad, no es mentira
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 29 de enero de 2017

El director del Institut Valencià d’Art Modern, José Miguel G. Cortés, el comisario Jorge Luis Marzo y el artista Joan Fontcuberta presentaron la exposición ‘Fake. No es verdad, no es mentira’ con un recorrido por la muestra. “Fake. No es verdad, no es mentira es un proyecto muy significativo para el IVAM porque resume lo que quiere ser el museo: un lugar donde se cuestionan temas, donde se formulan preguntas, un lugar que nos obliga a pensar”, señaló Cortés.

La exposición, dividida en cuatro secciones, “es una selección de 44 obras que pretenden ser verdaderas cuando, en realidad, son mentira”, resumió Jorge Luis Marzo. La muestra plantea cuestiones sobre cómo construimos la credibilidad y cómo se generan los valores de verdad en la sociedad. “El fake atenta contra lo que en griego se denomina Doxa (opinión común) y provoca Paradoxa (lo contrario a la opinión común)”, explicó el comisario.

De izquierda a derecha, Joan Fontcuberta, José Miguel Cortés y Jorge Luis Marzo en la presentación de 'Fake. No es verdad, no es mentira'. Imagen cortesía del IVAM.

De izquierda a derecha, Joan Fontcuberta, José Miguel Cortés y Jorge Luis Marzo en la presentación de ‘Fake. No es verdad, no es mentira’. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición, que acoge la galería 7 del IVAM hasta el 29 de enero, reúne obras de 50 artistas con cables a la vista, cajas de cartón en el suelo, fichas de exposición a medio montar y hasta una escalera en medio de la sala… ¿es verdad o es mentira?

Uno de los artistas participantes en la muestra es Joan Fontcuberta, Premio Nacional de Fotografía en 1998 y Premio Nacional de Ensayo en 2011, quien resaltó el hecho de que una institución como el IVAM acoja este proyecto. “Hace 40 años que vivo en el fake y no me había planteado qué es. Ésta es la primera gran exposición que intenta hacer una panorámica y categorizar el fake en el arte”, manifestó el artista cuyo trabajo siempre se ha caracterizado por intentar desmantelar lo establecido.

“La exposición cuestiona incluso la autoridad de los museos y las instituciones. Esto demuestra que el IVAM admite la autocrítica, algo fundamental para que el museo sea una plataforma de cuestionamiento. De lo contrario, sería un mausoleo”, señaló Fontcuberta.

No todas las obras expuestas en la muestra son fakes, sino que también hay infiltraciones, camuflajes y sabotajes emprendidos por artistas en todo el mundo con el objetivo de “cuestionarnos aquello que están creando las imágenes”, subrayó el director del IVAM.

La parte dedicada a los Heterónimos reúne obras inventadas secretamente por un autor (ortónimo) con la intención de que sean percibidas como realmente existentes. “Algún día la historia de la cultura tendrá que ser analizada como la historia de la falsedad”, comentó el comisario sobre esta sección. Acerca del capítulo dedicado a las Infiltraciones, el comisario de la muestra apuntó que “son trabajos que operan como parásitos, capaces de proyectar esos sueños de credibilidad de la sociedad”.

La tercera de las secciones de la muestra está dedicada a las Docuficciones, los documentales falsos que buscan desenmascarar los formatos de autoridad, utilizando las técnicas, códigos y convenciones del documental para aparentar serlo. La exposición termina con los Descréditos, con exposiciones falsas presentadas en museos y que acaban exponiendo la ficción y fragilidad de su poder.

'Fake. No es verdad, no es mentira'. Imagen cortesía del IVAM.

‘Fake. No es verdad, no es mentira’. Imagen cortesía del IVAM.

El papel, auténtico protagonista

El arte del papel, exposición colectiva
Galería Rosalía Sender
C / Mar, 17. Valencia
Hasta el 14 de diciembre

El muestrario es imponente: Alfaro, Toledo, Molina Ciges, Vento, Maestre Yago, Pagola, Monjalés, Castellano. Y así hasta un total de 19 artistas cuya obra en solitario ya ha sido objeto de singulares exposiciones en la galería Rosalía Sender que ahora, a rebufo de la crisis, los reúne a todos en una brillante colectiva. Rosa Torres, Balanzà, Manchas, Brecht, Granell, Salvador Victoria, Lucebert. Artistas de renombre para una exposición en torno al papel, protagonista material de una muestra cuya selección aviva la mirada del espectador por la indudable calidad de los representados. Richard White, Inmaculada Martínez, Juan Vida, Pérez Bermúdez: 19 artistas hermanados alrededor de El arte del papel, que hasta el 14 de diciembre permanecerá en Rosalía Sender.

Obra de José Vento en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de José Vento en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Con las navidades a la vuelta de la esquina, llevarse uno de esos papeles se antoja ocasión inmejorable de elevar el tono del consumo. Los hay de todos los estilos, desde la figuración más o menos velada, más o menos explícita e incluso grotesca, hasta la abstracción. Y los hay realizados con técnica mixta, a lápiz, a base de tinta china, acuarela, grafito o acrílico sobre cartulina, cartón y, principalmente, sobre el papel que da título a tamaña reunión de talentos.

Obra de Inmaculada Martínez en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

“Ante todo sinceridad”, decía Andreu Alfaro refiriéndose a su obra. En Rosalía Sender, esa honestidad queda reflejada en el jazz de minimalistas trazos. Y sinceridad que se observa en el conjunto, ya sea el bodegón de Molina Ciges o la “pintura de playas y bañistas” de Inmaculada Martínez, en esta ocasión concentrada en un par de sencillas figuras. Javier Pagola, para quien lo atractivo del abstracto residía en la liberación del cuadro de contenido y de sentido, muestra esa liberación en un par de obras, siendo así el único de los artistas expuestos que cuenta con dos trabajos.

Brecht, que ya expuso en la galería sus “dibujos alarmantes”, insiste en esa exclamativa atracción por la vida excesiva. Excesos que pueden verse en otras de las obras exhibidas, ya sea por la cadencia del color que explotan Rosa Torres, Bermúdez o Molina Ciges, o el riguroso trabajo formal de Castellano, Vento o Monjalés. La inquietante figuración corre a cargo de Richard White, Balanzà o Toledo, mientras el collage de Maestre Yago nos descoloca frente al rostro de Hopper. Como lo hace Juan Vida en su brumosa Notre Dame.

Obra de Maestre Yago en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Maestre Yago en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

La variedad continúa en el taller de Manchas, o en ese soldado que Eugenio Granell muestra como si fuera una reliquia universal de la frustración ante un mundo tenebroso que parece confluir en “La casa está oscura” de Brecht. Y así, entre oscuridad y luminosidad, siguiendo el movimiento pendular de la crisis, que sin duda arroja sombras producidas por tanta demolición, al tiempo que abre agujeros por donde se filtra cierta luz, avanza la exposición El arte del papel. Una muestra colectiva en tiempos de ajuste económico que, sin embargo, permite al espectador deleitarse con una brillante selección de artistas y trabajos. Una veintena de obras en papel que Rosalía Sender muestra como antídoto visual a la penosa crisis.

Broken sibling, de Richard White en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Broken sibling, de Richard White en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Salva Torres